Resultado incierto, listas opositoras presentaron varias impugnaciones”, titula La Capital de Mar del Plata. Efectivamente, la elección está impugnada por todas las listas participantes a excepción de la oficialista Celeste, que estaría reteniendo la conducción por 12 votos de diferencia sobre la Bordó-Marrón.
En tres grandes plantas fileteras de gran predicamento bordó, Plozevet, Mardi y 14 de Julio, la patronal no convocó a trabajar arguyendo “falta de pescado”. En Indupesa y Artico, grandes plantas, en las que también ganó la Bordó, decenas de afiliados, con sus documentos y recibos en la mano, no pudieron votar por no estar en el padrón, ni tampoco fueron incluidos por la autoridades de la elección y del Ministerio. Sólo con esto la victoria hubiera sido holgada. La elección, además, comenzó hasta una hora y cuarto antes del horario previsto (9 horas) y en trece plantas terminó horas antes del horario expresamente establecido en el Ministerio. Impugnamos la elección al comenzar el escrutinio definitivo.
Antes de eso, al comienzo de la campaña, había cerrado sus puertas la planta de uno de los delegados Bordó, El Marisco, con 80 afiliados, de los cuales pudieron votar sólo unos 15 como “desocupados” en el sindicato.
Claro, en el camino, hubo que librar una formidable batalla política. 24 horas antes de las elecciones logramos la sentencia de un Juez Federal para incluir a la planta Mardi en el padrón, que estaba excluida. Un mes antes logramos la suspensión por no existir padrón ni habilitación de los fiscales. De este modo, logramos limpiar un engorde de 300 nombres y pudimos fiscalizar todas las urnas menos una, Centauro, por una acción patronal.
Se harán todas las presentaciones legales y habrá un plan de movilización del activismo para lograr o bien una nueva elección o nuevas elecciones en las plantas donde hubo irregularidades.
Una lectura política
Quien siguió la campaña electoral en Prensa Obrera, habrá podido apreciar el desarrollo de la lucha. Polarización, batalla contra el fraude, denuncia del convenio flexibilizador Cipa-Soip, intervención en los conflictos, crecimiento Bordó.
Los votos celestes fueron arrancados por medio del apriete patronal, que advertía de los cierres si ganaban los ‘zurdos’ o que el convenio ’75, que reclamaba la Bordó, era “inaplicable hoy para blanquear”. Un sector, desorganizado, representado por delegados burocráticos, particularmente de plantas chicas, fue la base de la Celeste, con la sola excepción de Solimeno, una planta agarrada a su islote salarial y convencional. Las dos listas kirchneristas, tan promocionadas en los papeles, con tantos recursos económicos y afiches a cuatro colores, salieron cuarta y quinta, cómodas, con menos de la mitad de los votos de la Bordó cada una. La visita a la “feliz” de Moyano, Palacio y Piumato con motivo de la represión policial a la planta Arhehpez, su intervención en un acto en la puerta prometiendo “interceder ante Kirchner para blanquear esta actividad” fue un sapo.
El tercer puesto, lejos también, lo consiguió el viejo saravismo, lo más podrido y desprestigiado de la burocracia del pescado.
Ninguna se pronunció contra el convenio negrero Cipa-Soip, ni desmenuzó sus cláusulas pérfidas, como la Bordó, mostrando que aplica un blanqueo del trabajo precario.
El “Cipa-Soip” le valió a la Celeste la definición a su favor de la cámara empresaria. Mardi, blanqueada de esa manera, le votó en contra, en lo que fue una movilización heroica desde las casas de los compañeros (ante la no convocatoria a trabajar). El “fuerte” de la camarilla de los hermanos Verón (cerebros de la corrupción oficialista), las tercerizadas de Giorno, le votaron 70% en contra, con la Bordó a la cabeza, aunque con votos repartidos en las distintas listas opositoras.
El proceso de blanqueo con el Cipa-Soip no prosperó en la medida pensada por ellos y las plantas blanqueadas votaron en contra. Es una gran base para la lucha que sobrevendrá en el puerto contra la flexibilidad laboral.
Los 1.568 votos de esta elección son una representación escasa de este gremio de 6 ó 7 mil obreros. Nuestra campaña desarrolló las mejores tendencias combativas del gremio, agrupó y formó una camada de nuevos activistas, jóvenes y maduros en todas las ramas de la actividad.
La gran perspectiva de nuestra agrupación
La Roja y Negra (MTR-Cuba, ex PC, Convergencia Socialista) obtuvo los votos necesarios para impedir la victoria del clasismo, su única función. Rechazó la propuesta de levantar la lista la última semana, y llamar a votar Bordó-Marrón. El MTR-Cuba tapó pintadas Bordó hasta el final. El papel de este grupo se delata solo.
En el frente Bordó-Marrón, la Marrón (PCR) aportó un candidato y cero campaña, el PCR desde su periódico Hoy, en una detallada nota sobre el conflicto de Arhehpez, dos semanas antes de la elección, no llamó a votar la lista, ni siquiera la menciona.
Un sector entero, la harina, ganó sus plantas y constituye una verdadera coordinadora de delegados que luchará por un convenio de la rama a la altura del de los fileteros del ’75. En Plozevet y Artico, con triunfos demoledores de la Bordó, están pendientes elecciones de delegados por las que se luchará de inmediato. Patricia Comparada logró la votación unánime en la primera de ellas, su fábrica, que proveyó 12 fiscales.
El desfile de obreros cooperativizados sobre el local Bordó del puerto expresa la enorme expectativa de los trabajadores en negro en el triunfo de nuestros compañeros.
Hay que votar de nuevo
La Celeste sacó doce votos de ventaja recurriendo a procedimientos irregulares. Con esta conclusión concuerda una mayoría de las agrupaciones opositoras. La movilización, entonces, no ha terminado. Exigimos que se vote nuevamente. Llamamos a todas las agrupaciones con exclusión de la del fallecido burócrata Saravia, a movilizar fuerzas para que se respete la voluntad del gremio del pescado con una nueva votación.