El presidente Bush y el gobierno de los Estados Unidos planean usar la fuerza militar - asesinatos, ataques aéreos sorpresivos contra las ciudades, nuevas armas e incluso una posible invasión - contra el pueblo de Irak.
Esta decisión no sólo refleja la determinación de Bush de controlar el petróleo iraquí. Su objetivo estratégico es imponer una completa reorganización política de todo el Medio Oriente, en beneficio de los intereses norteamericanos. Esto significa, incluso, aplastar la heroica rebelión nacional palestina contra el Estado sionista.
Bush está retrasando la guerra sólo para asegurarse el apoyo del Congreso y de los aliados de los Estados Unidos para esta nueva guerra, y en primer lugar del primer ministro británico Tony Blair, el líder del reformista Partido Laborista. Cada vez que Estados Unidos no quiere actuar en soledad, solicita el apoyo del imperialismo británico. Esto solo muestra que los reformistas son los enemigos dentro del movimiento obrero.
El indisputado control norteamericano de Medio Oriente y de Asia Central, de sus reservas energéticas y de las vías de acceso a ellas, pondría a Europa bajo una presión insoportable. En la Unión Europea hay quienes temen que Estados Unidos utilice este control para imponer sus intereses en la guerra comercial que los enfrenta o que la ofensiva termine por desatar una crisis revolucionaria en todo Medio Oriente. Pero, bajo la presión, y para defender sus propios intereses, los imperialistas europeos ya comienzan a preparar su intervención en la guerra.
Bajo esa misma presión norteamericana, también Rusia y China terminarán alineándose contra Irak, como ya lo hicieron en el pasado en la guerra contra Afganistán. En esa guerra, el régimen de Putin jugó un papel decisivo al autorizar el desplazamiento de tropas y la instalación de bases norteamericanas en las ex repúblicas soviéticas de Asia Central y en el Cáucaso. Ellos también se servirán de la guerra que prepara Bush para defender sus propios objetivos reaccionarios: Putin acaba de anunciar que planea atacar Georgia con la excusa de combatir a los "terroristas chechenos".
Demagógicamente, Bush repite que esta guerra no es contra el pueblo iraquí, el país o el ejército - sólo contra Saddam y su régimen. El millón de niños iraquíes que murieron como consecuencia del boicot norteamericano en los últimos diez años refutan esta mentira.
Bush repite que si Saddam tiene en sus manos armamentos de destrucción masiva - misiles con cabezas nucleares - , con el tiempo los usará. Afirma también, sin una pizca de prueba, que Saddam posee armas químicas. Ninguna inspección tuvo lugar en Irak en los últimos cuatro años. El ex inspector de la ONU, el norteamericano Scott Rider, republicano conservador, declaró que es muy improbable que Irak tenga tales armas de destrucción masiva. Saddam afirmó que no tiene ninguna objeción a reponer a los inspectores. Bush, sin embargo, rechaza aceptar esta oferta. Es improbable que alguna fórmula lo satisfaga porque Bush quiere la guerra, y pronto.
Además, el reclamo de que Estados Unidos está preocupado por la seguridad de la población mundial es sorprendente viniendo de la única potencia en el mundo que ha usado bombas atómicas sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Una potencia que asesinó a más de 25 millones de obreros y campesinos desde la Segunda Guerra Mundial para asegurar los beneficios.
La declaración del gobierno de Israel de que está preparado para usar armas de destrucción masiva es otra prueba de que el verdadero objetivo de los Estados Unidos es controlar el petróleo de Irak y de Oriente Medio, incluso si el precio de ello es la masiva destrucción de la región.
Contrariando las expectativas de quienes apoyaron los Acuerdos de Oslo con el argumento de que la solución de dos Estados era en interés de los Estados Unidos, Bush está respaldando a Sharon, que quiere utilizar esta guerra para deportar a una gran parte de los palestinos a Jordania o incluso a Irak.
Los gobiernos árabes y algunos gobiernos europeos advierten a Bush que esta guerra puede llevar a la pérdida de control de los regímenes árabes sobre las masas. El interés de las masas es realmente oponerse a los imperialistas a través del derrocamiento de sus sirvientes locales, y en Medio Oriente, sobre todo en el Estado sionista, por medio de la revolución socialista.
Indudablemente, el régimen iraquí es un régimen opresivo. Oprime a los kurdos. Llegó al poder con la bendición de los Estados Unidos, que le entregó a Saddam una lista de cinco mil comunistas, a quienes éste asesinó. Recibió apoyo de Estados Unidos en la terrible guerra contra Irán, que costó la vida de millones de personas. A pesar de ello, el peor enemigo de la humanidad no es Saddam sino el sistema imperialista y en particular los Estados Unidos. Este sistema dejó sin trabajo a más de mil millones de personas, condenadas a morir de hambre y enfermedades. Si el imperialismo no es derrocado antes, su tendencia final será destruir la humanidad en una Tercera Guerra Mundial, o liquidar las conquistas de 5.000 años de civilización y llevar al ser humano de vuelta a la barbarie.
Por todas estas razones, el interés de la clase obrera y sus aliados es impedir esta guerra mediante la lucha política contra el imperialismo. Si no logramos detener la guerra, el objetivo de la clase obrera y de todos los partidos y grupos que se reclaman de izquierda es defender a Irak contra la carnicería imperialista y trabajar para la derrota revolucionaria del monstruo imperialista.
La defensa incondicional del pueblo iraquí contra la agresión imperialista no significa ningún apoyo político al régimen de Saddam. Para derrotar al imperialismo norteamericano es necesaria una dirección revolucionaria capaz de movilizar a las masas de Medio Oriente. En Irak, los revolucionarios serán los mejores soldados en el ejército, sin por ello brindar ningún apoyo político al régimen.
La lucha contra la agresión imperialista a Irak y a los pueblos de Medio Oriente representa la piedra de toque para el programa y la estrategia de todos los partidos que han presentado su candidatura como dirección revolucionaria de las masas explotadas y oprimidas. Es necesario, por esta razón, establecer claramente las consignas que pueden servir como guía para la acción en la presente situación:
• Por la defensa incondicional de Irak contra la agresión imperialista, por la derrota del imperialismo.
• Por una movilización internacional unificada contra el imperialismo y la agresión a Irak.
• Por un frente único militar para derrotar al imperialismo. Ningún apoyo político a la dirección de Saddam.
• Por el armamento del pueblo de Irak para enfrentar la agresión imperialista.
• Defendemos y apoyamos plenamente la lucha por la libertad y la autodeterminación del pueblo kurdo. Rechazamos cualquier control imperialista o colonial de las tierras kurdas, incluyendo las del Kurdistán del sur, que defendemos de todos los ataques del régimen de Irak y de otras potencias regionales o del imperialismo occidental. El pueblo kurdo puede y será emancipado en un Kurdistán libre, unido y socialista.
• Fuera las manos de todos los pueblos oprimidos de Medio Oriente, Asia, Africa y América Latina.
• Fuera las tropas imperialistas. Fuera Otan y desactivar todas las bases imperialistas.
• Por el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, el derecho al retorno de todos los refugiados palestinos, la destrucción del Estado sionista y la construcción de una Palestina laica, en el marco de una Federación Socialista de Medio Oriente.
• No al Plan Colombia. Por la unión de la lucha de las masas contra el imperialismo en todo el mundo. Por una Federación Socialista de América Latina.
• No al Estado policial en los Estados Unidos, en la Unión Europea y en todo el mundo. No a los ataques a los derechos democráticos y sociales de las masas en los Estados Unidos.
• No a los ataques racistas contra los árabes, musulmanes y otras minorías en los Estados Unidos.
• Por la dirección obrera revolucionaria en la lucha contra el imperialismo.
• Por la revolución socialista mundial.
• Por la refundación de la IV Internacional
Partido Obrero (Argentina); Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK, Grecia); Partido de la Causa Operaria (Brasil); Asociación Marxista Revolucionaria Proposta (Italia); Liga Obrera Socialista (Palestina); Partido de los Trabajadores (Uruguay); Liga Marxista de Trabajadores (Finlandia); ITO (Oposición Internacional de Izquierda)