El Movimiento al Socialismo encabezado por el dirigente cocalero Evo Morales obtuvo una rotunda victoria política en las elecciones bolivianas: resultó segundo en la votación general; ganó en Cochabamba, Oruro, La Paz y Potosí; obtuvo 35 parlamentarios y puso a Evo Morales en la segunda vuelta de las presidenciales.
Que un dirigente sindical cocalero, impulsor de los cortes de ruta y los bloqueos de caminos, expulsado del parlamento y " excomulgado" por el embajador norteamericano, obtuviera esta votación excepcional, no sólo en el campo sino también entre los obreros, los jóvenes y las masas empobrecidas de las ciudades, provocó una conmoción política que se extiende más allá del país del Altiplano. Su ascenso electoral ñcomo el del MIP del dirigente campesino Felipe Quispe, que obtuvo una votación excepcional en el Altiplano paceñoñ aparece directamente ligado a las grandes luchas de los campesinos cocaleros contra la erradicación del cultivo en el trópico cochabambino, a la "guerra del agua" de abril de 2001 en Cochabamba (contra la privatización del servicio) y al gran bloqueo campesino de La Paz de septiembre/octubre de 2001.
Desde el punto de vista de su programa, sin embargo, el MAS integra al amplio marco centrozquierdista latinoamericano, que va de Cárdenas en México a Carrió en Argentina, pasando por Lula y el PT de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay y el Foro Social de Porto Alegre.
"Condonación de la deuda externa"
"No estamos aquí para romper con nadie; son importantes las relaciones internacionales pero no aceptamos políticas de hambre (...) Si Estados Unidos quiere relaciones, bienvenido, pero con mutuo respeto" (Evo Morales, en El Diario, 12/7).
Como Lilita Carrió o Tabaré Vázquez, el MAS no plantea romper con el FMI (sino negociar "defendiendo la soberanía boliviana"), ni repudiar la deuda externa (sino su "condonación"). En esta cuestión clave, el MAS retoma una consigna lanzada por la Iglesia Católica.
La condonación de la deuda, como su moratoria o su renegociación, restablece la relación de dominación nacional sobre una nueva base. Para el MAS, "la gendarmería de la economía mundial tiene que analizar seriamente esa condonación porque no es posible que la pobreza sea un negocio para el Banco Mundial, para el FMI, tampoco la corrupción" (Página/12, 14/7). Por este camino, llega a plantear un relanzamiento del endeudamiento: "Queremos entablar nuevas relaciones internacionales ñdice Evo Moralesñ para que las ayudas (es decir, los nuevos préstamos) sean apoyos a políticas nacionales" (ídem).
"Recuperar las riquezas naturales"
Uno de los ejes del programa del MAS es "recuperar las riquezas naturales del país para los bolivianos". La privatización fue el motor de algunas de las mayores puebladas continentales, como la "guerra del agua" de Cochabamba, el Arequipazo peruano, la lucha de los campesinos paraguayos contra la privatización telefónica, o las movilizaciones campesinas en Ecuador.
¿Mediante qué métodos el MAS se propone "recuperar las riquezas nacionales"? No dice si indemnizará a los pulpos privatizadores, como establecen los contratos; o los expropiará sin pago. En el primer caso, la "recuperación" del gas y del petróleo se convertirá en una hipoteca ilevantable para Bolivia, que deberá pagar a precio de oro sus propios yacimientos.
Para que las empresas renacionalizadas puedan convertirse en un instrumento para el desarrollo nacional, no basta con que sean estatales. El capitalismo de Estado es también una vía para el saqueo nacional. ¿Cómo poner a funcionar las empresas nacionalizadas? El MAS no plantea la dirección y el control obreros de las empresas nacionalizadas, sino la integración a ellas del capital "boliviano" (bajo la forma de cooperativas, empresas locales, etc.). "Como ha fracasado el capitalismo de Estado - dice Evo Morales - ahora les toca a los pueblos crear sus empresas autogestionarias, empresas colectivas. El Estado tiene que fortalecer estas empresas" (ídem).
"Asamblea Popular Constituyente"
El objetivo estratégico del MAS es "recuperar la democracia secuestrada por el neoliberalismo", para lo cual plantea "una Asamblea Popular Constituyente (...) para que el pueblo defina la nueva estructura del Estado", o sea que se limita a la reforma de la Constitución Política del Estado. Sigue en esto la experiencia constituyente de Hugo Chávez en Venezuela.
El planteo de la Constituyente en Bolivia tiene dos fuentes: los nacionalistas que pretenden transplantar al Altiplano la experiencia chavista; y las comunidades indígenas que, por medio de la reforma constitucional, pretenden "reconstruir la identidad" quechua, aymará y guaraní de la nación boliviana y establecer el ayllu, la primitiva comunidad indígena, como la base constitutiva del nuevo Estado.
El MAS defiende el planteo indigenista. Plantea la reivindicación social del campesino ñla lucha por la ti errañ, en terminos étnicos.
El planteo indigenista se basa en la idealización (falseamiento) de la historia de las comunidades, pues "en el incario, los elementos comunitarios del ayllu estaban integrados a un sistema opresivo de castas al servicio del estamento superior, los incas" (Osvaldo Coggiola, "El indigenismo boliviano"). Establece un bloque político "nacional" entre los indígenas sin tierra, las comunidades que mantienen una agricultura de subsistencia y los elementos capitalistas de origen indígena. No levanta un programa de expropiación del latifundio constituido después de la reforma agraria de 1953, ni levanta, tampoco, un programa que entronque la lucha campesina con la lucha del proletariado.
La hoja de coca
Los campesinos cocaleros del trópico cochabambino ñmuchos de los cuales son ex mineros que debieron emigrar en busca de una nueva forma de subsistenciañ libraron y libran una lucha a muerte contra la erradicación forzosa de sus cultivos, contra la militarización de sus territorios, la persecución de sus cuadros sindicales y la injerencia imperialista en Bolivia. Han denunciado que la supuesta "campaña antidrogas" no es más que la cobertura de un operativo de expropiación masiva de los campesinos para, como denuncia Morales, "reconvertir los cultivos en función de las necesidades de las empresas multinacionales, transformar a los campesinos en obreros rurales, y dejar el terreno libre a los gasoductos, oleoductos y al camino interoceánico".
El MAS transforma esta lucha social en una reivindicación de la hoja de coca, "hoja milenaria (y) bandera nacional en la defensa de nuestra dignidad y de nuestra soberanía". Pero la coca ha permitido a los campesinos bolivianos desde hace siglos sobrellevar larguísimas y brutales jornadas de trabajo con una alimentación escasa y pobre; si algo simboliza la coca no es la dignidad sino la miseria a que han sido sometidos históricamente el campesino y el indígena boliviano.
Contradicciones
Para Filemón Escobar, ex trotskista y recientemente elegido senador por el MAS, este partido "es un instrumento político de las organizaciones sindicales, porque quienes han entrado en la campaña han sido ellas, sobre todo las centrales campesinas. El MAS es apenas el brazo partidario del vasto mundo sindical".
La función de un sindicato obrero es defender las condiciones de contratación de los trabajadores; o sea restringidas al cuadro de las relaciones sociales de producción.
Como "brazo partidario del vasto movimiento sindical", el MAS es un partido de centroizquierda.
Para el tumultuoso torrente de luchas populares que busca una salida al derrumbe capitalista de Bolivia por medio de la acción directa, y que se expresó en la votación del MAS, existe una contradicción insoluble con el programa y la política centroizquierdistas. Las importantísimas responsabilidades políticas que ha asumido el MAS como consecuencia de su victoria electoral, pondrán esta contradicción al rojo vivo.