El conjunto de la situación del país le da a la celebración obrera del próximo 1° de Mayo un carácter excepcional.
En las condiciones del derrumbe implacable del régimen social y político que ha hundido a la Argentina en el abismo nacional y en la mayor miseria de su historia, la jornada del 1° plantea la necesidad y la oportunidad de poner de manifiesto la alternativa de poder que se desarrolla en la lucha y en la conciencia de los trabajadores y de los explotados.
El Bloque Piquetero, que es la expresión más combativa de la clase obrera y que reúne a los movimientos de desocupados y a numerosos sindicatos y organizaciones fabriles combativos, ha asumido la responsabilidad de la convocatoria a una gran concentración de trabajadores en Plaza de Mayo y en todas las grandes ciudades.
El Bloque Piquetero ha protagonizado las mayores movilizaciones nacionales contra este gobierno de saqueadores capitalistas.
El Partido Obrero llama a acudir a esta convocatoria y a convertir el próximo 1° de Mayo en una jornada fundamental.
Se trata, por una parte, de desarrollar las condiciones de una huelga general que enfrente el saqueo del FMI y de los capitalistas internacionales y locales.
La burocracia sindical de todos los colores ha demostrado sobremanera que se encuentra al servicio de este régimen, al extremo de que no ha movido un dedo frente a los centenares de miles de despidos de los últimos noventa días, ni tampoco ante la implacable estampida de los precios.
Se trata, por la otra, de desarrollar la perspectiva de salida obrera y popular que comenzó con la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre.
No hay salida a la presente crisis sin una completa reorganización social y política del país. Esto significa que es necesario echar a los saqueadores capitalistas del gobierno y formar un gobierno de trabajadores. En función de este objetivo el Partido Obrero apoya el reclamo popular de "que se vayan todos" y llama a la convocatoria de una Asamblea Constituyente libre y soberana que asuma transitoriamente los gobiernos nacional, provinciales y municipales.
Un régimen cuya clase dominante se declara en quiebra, es un régimen que ha quebrado.
El gobierno de Duhalde fue votado y es respaldado en toda su política de saqueo por el Congreso Nacional. Todos los partidos patronales, incluidos el ARI y el Polo Social, se han comprometido a sostenerlo hasta fines del 2003.
La "democracia" argentina, luego de veinte años de servicios a los saqueadores, se revela aun más incapaz, entreguista y antipopular a la hora del derrumbe.
En oposición a la pretensión de los capitalistas y del FMI de que el pueblo pague con sangre y lágrimas el rescate económico de los saqueadores, el Partido Obrero plantea el cese del pago de la deuda externa y la nacionalización sin indemnización de la banca y de los grandes pulpos. Sólo bajo el control y la gestión económica y política de los trabajadores se podrá proceder a una recuperación económica en beneficio de las mayorías y del futuro de la nación.
Es necesario aumentar drásticamente los sueldos y salarios y abrir las fábricas para acabar con la desocupación. Los "planes Trabajar" consagran la miseria y el gobierno quiere valerse de ellos para sustituir a obreros en actividad y violar los convenios de trabajo.
En oposición a esta política de superexplotación, el Partido Obrero plantea el reparto de las horas de trabajo entre toda la población, mediante una reducción de la jornada laboral y un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar *de 1.500 pesos.
No sólo Argentina ha vivido una rebelión popular. Un año antes la había vivido Ecuador (que seguramente conocerá otra aún más profunda en los próximos meses), al igual que Bolivia, y el 13 y 14 de abril le tocó a Venezuela. Bajando de sus morros, los piqueteros venezolanos enterraron al golpe "cívico-militar" de los "cogollos" nativos (oligarquía) y del gobierno de Bush, cuando el presidente nacionalista, Hugo Chávez, ya había manifestado su disposición a renunciar, es decir que había capitulado.
La revolución que crece en América Latina; la lucha heroica del pueblo palestino frente a las masacres del poderoso ejército sionista apoyado por el aún más poderoso Pentágono yanqui; las gigantescas marchas y huelgas en Italia y otros países de Europa; todo esto demuestra que la rebelión de nuestro pueblo tiene un contenido internacional.
Por otro lado, la quiebra de los monopolios más importantes del mundo y las crisis financieras en cadena demuestran que la tendencia a la bancarrota del capitalismo también tiene un contenido internacional.
Denunciamos que las guerras contra Yugoslavia, Chechenia, Afganistán y Palestina, y la amenaza de una nueva agresión a Irak (así como la declaración del gobierno norteamericano de que no reconoce ninguna limitación al uso de las armas nucleares) son la única respuesta de que es capaz el imperialismo para contener su ocaso histórico.
Las democracias capitalistas y los parlamentos patronales han apoyado todas estas guerras de opresión. "Que se vayan todos" tiene también un contenido internacional.
Llamamos a las Asambleas Populares, producto genuino del Argentinazo, a movilizarse el 1° a Plaza de Mayo y a organizar la concentración convocada por el Bloque Piquetero.
Con la conciencia de esta situación, el Partido Obrero llama a concentrarse en Plaza de Mayo y en todas las plazas del país el 1° de Mayo y a prepararse y organizarse para luchas decisivas.
16 de abril de 2002