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Prensa Obrera N° 577

19 de marzo de 1998 · 22 notas

Notas de este número

19 de marzo de 1998
Acto en el día Internacional de la Mujer

Impresionados por el acto del 6 en Congreso, en el cual participa­ron invitados por nuestro local, compañeros del PC de Colegiales, nos invitaron al brindis del día siguiente en el local de Villa Cres­po. Allí fuimos felicitadas por el acto de mujeres trabajadoras y se nos dio la palabra, luego dé hacer­lo el secretario político del local y una compañera de Colegiales. Aprovechamos la circunstancia para explicar el porqué del acto: la organización independiente de la mujer trabajadora. Se trata no de que “los compañeros laven los platos para que podamos mili­tar de vez en cuando”, sino de la lucha conjunta para expropiar a los expropiadores... y sus lava­platos y lava secarropas y... con­quistar el futuro para la humani­dad.

19 de marzo de 1998
La defensa de la revolución cubana es incompatible con el Vaticano

En el último Correo de Lecto­res, José Magallanes califica de “apreciaciones incompletas” la caracterización de la visita del Papa a Cuba como “contrarrevo­lucionaria”. De sus observacio­nes se desprende que para Maga­llanes esta denuncia violaría la defensa incondicional de la Revo­lución Cubana y la convertiría por lo tanto a ella misma en contrarre­volucionaria. El método político de Magalla­nes fue moneda corriente en la ‘épo­ca dorada’ del stalinismo: la críti­ca a la burocracia rusa era por defi­nición contrarrevolucionaria. El fi­nal de la historia es conocido: no era la crítica sino la burocracia la que encamaba a la contrarrevolución. Se podría clasificar la visita del Papa a Cuba como un derecho legí­timo del gobierno cubano a manio­brar entre diferentes intereses im­perialistas, sin que importe lo es­trecho de las divergencias que pue­dan separar a esos intereses. Pero la visita del Papa fue algo más que eso —fue una campaña de agita­ción política contrarrevolucionaria en todos los planos. El montaje de la visita supuso ya la admisión del derecho del clero a administrar ayuda económica para paliar las carencias del pueblo, algo que na­die puede negar que es un poderoso recurso de captación política cleri­cal. Esos mismos derechos de agi­tación política concedidos a la cu­ria, están constitucionalmente ne­gados a las tendencias revolucio­narias que militan en oposición al gobierno y que denuncian los privi­legios de la burocracia y la restau­ración capitalista. La revolución cubana que el compañero lector se declara com­prometido a defender en forma in­condicional, ha sufrido un nuevo golpe con la visita del Papa y con el respaldo y las concesiones otorga­das por el gobierno. Se desprende de esto que la defensa de la revolu­ción por parte del lector no es in­condicional sino que está por el contrario condicionada al apoyo a la política del gobierno cubano. El punto de vista corriente de los stalinistas que no llegaron a pasarse abiertamente a la dere­cha, es que Cuba debiera ser defen­dida en carácter de último bastión del ex campo socialista. Se olvida que la defensa de las conquistas sociales de la revolución haciendo abstracción de la estrategia políti­ca contrarrevolucionaria del go­bierno que debería encargarse de protegerlas, lleva inevitablemente al fracaso. Es lo que el trotskismo pronosticó que ocurriría con los ex países socialistas y lo que terminó efectivamente ocurriendo. A la Revolución Cubana hay que defenderla, no como residuo del pasado sino como parte de la tendencia actual de la revolución mundial.

19 de marzo de 1998
Bussi en las manos del Banco Mundial

El círculo de poder que verdade­ramente domina Tucumán es la llamada Fundación del Tucumán, una especie de Fundación Medite­rránea de esa provincia, que está constituida por los principales bancos privados que operan en la región y por los monopolios azuca­reros y citrícolas. El lunes pasado, esta Fundación declaró que “la crisis institucional instalada en la provincia… no es cons­tructiva ni representa una ins­tancia superadora. No se olvidó por supuesto de reclamar a la “dirigencia” priorizar los inte­reses de la provincia, es decir, los de la Fundación, “por encima de las cuestiones políticas, secto­riales, empresariales o perso­nales”. El diario La Gaceta no le dio un espacio relevante a la declaración, quizás porque, según se dice, ha sido copado por el grupo Clarín, que milita por ahora contra la re­reelección de Menem, un aliado de Bussi. Pero es evidente que los pulpos están reclamando que si Bussi no se quiere ir, la Legislatu­ra debe encontrar la forma de entenderse con el genocida. “Sin un pacto de la dirigencia”, concluye, “nos manten­dremos entre los estados mediocres”. Los socios de la Fundación le financiaron a Bussi la represión en Tucumán en los años de la dictadura. La intervención de los grandes intereses económicos en el conflicto político también se revela en la dependencia que tiene Bussi del Banco Mundial para pagar los sueldos de la provincia. Como ha consumido por completo los ingresos que le corresponden por co-participación federal, Bussi necesita recibir y luego desviar los 55 millones comprometidos por el Banco Mundial para la cancelación de deudas bancarias de la provincia. Como consecuencia de la falta de pago de los sueldos de febrero, la sanidad, los empleados administrativos y los docentes se encuentran en huelga. Si el Banco Mundial retuviera el dinero o bloqueara su destino para otros fines, Tucumán ingresaría en el ‘clima social’ propicio para la caída de Bussi. En la guerra de rumores que se ha desatado en la provincia, el semanario El Periódico lanzó la especie de que la francesa Compagnie General des Eaux habría ya vetado el préstamo comprometido por el BM, a raíz de la cancelación del beneficio de la concesión del servicio de agua. Otros mentideros aseguran, en cambio, que la misión del Banco Mundial que debe llegar en los próximos días, traería consigo la solución a esa disputa. Sea como fuere, el ministro de Hacienda de Bussi anunció que pretendía pagar los sueldos derivando para ello el dinero previsto para cancelar el bono público BOCADE, #lgo que sólo podría hacer con el acuerdo, al menos tácito, de los acreedores. Sorprendentemente, sin embargo, el legislador radical Carlos Courel, uno de los acusadores de Bussi en la comisión de juicio político, adelantó su apoyo a la postergación del pago del bono. Si esta posición se confirma, los aprendices de verdugos de Bussi se habrán convertido en sus cabales salvadores, con lo que habrían realizado de paso la unión de la dirigencia que reclamó la Fundación del Tucumán.

19 de marzo de 1998
Sólo un día

Eres historia de... ¡amor! en eso de dar... ¡vida! exigiendo tus derechos. Te dicen, ¡sos subversiva! Siempre dispuesta a la lucha. No temes al sacrificio, ¡Te multiplicas!, no olvidas... que... ¡ser mujer!, es tu oficio. Eres la protagonista de un país, entristecido, que te regaló... ¡un nombre! ¡Madre!... de desaparecidos. Un mundo convulsionado, ¡De drogas, guerras y muerte! te puso... en primer lugar porque sos ¡valiente y fuerte! Sos madre, esposa e hija, ¡dirigente de tu hogar!, algunas partes de este mundo... aún niegan tu lugar. ¡Primera!... en la lucha diaria, trabajas de igual a igual compartiendo con el hombre... ¡toda! responsabilidad, Se dice que... has avanzado, que tu presencia ¡has logrado impo­ner! ¡Tú premio ... un día de duelo, el día de ... ¡la mujer! La organización mundial así lo reconoció... y tan solo con un día reconoció ¡tú valor! El 8 de marzo de 1996 me salió esto que me pareció algo cursi; aho­ra me decidí a compartirla con to­das las trabajadoras que me cono­cen a través de Prensa Obrera. Me sigue pareciendo muy sim­ple, muy mía, muy personal y tam­bién algo cursi, pero nosotras las trabajadoras, las víctimas más di­rectas de este sistema perverso que nos discrimina, que nos opri­me, que nos agrede, somos las que damos valor sincero a las cosas simples, pero que son hechas con respeto, con admiración por nues­tro género y clase... Por la organización indepen­diente de la mujer trabajadora y para terminar con los abusos, la miseria y la discriminación. Este es mi sencillo homenaje para vos. ste marco cobra una especial importan­cia el pronunciamiento de G. Parajón apoyando la campaña por un plebiscito, porque mientras Menem, la Alianza y los burócratas buscan confinar la crisis tucumana a Tucumán, Pueblo Unido busca nacionali­zar la lucha.

19 de marzo de 1998
Que el pueblo decida; Plebiscito por la anulación

La presentación de la CTA al juez Garzón, en España, puso el dedo en la llaga más dolorosa de la clase obrera: los nueve mil trabajadores que des­aparecieron bajo la dictadura y las tres A de Isabelita, con la complicidad de la Ford, Mercedes Benz, Acindar, Ingenio Ledesma, Astillero Astarsa, Miluz y tantos más. Esos grupos capitalistas gobier­nan el país más que nunca y este simple hecho sirve para comprender por qué ni el PJ ni la Alianza votarán jamás por la anulación del punto fi­nal, la obediencia debida y el indulto. Haciendo gala del mejor de sus cinis­mos, los frepasistas quieren que se vote la ‘derogación a sabiendas que esta figura no tiene ningún alcance penal contra los criminales. Frente a esta complicidad con los genocidas, nos encontramos en el momento polí­ticamente exacto para luchar por la vigencia de la iniciativa popular di­recta, es decir, para que se vote una propuesta popular para anular la le­gislación indultadora. Es cierto que la Constitución no reconoce el derecho a la iniciativa popular directa, pero lo mismo ocurre con el envío de tropas al Golfo o el pago de la deuda externa sin una ley específica del Congreso. Lo que importa es que el reclamo sirva para que el pueblo visualice que existe una salida de pura cepa demo­crática contra los asesinos sueltos. Las encuestas de opinión dan un porcentaje del 60 al 70% en favor de la anulación. Es hora entonces de hacer valer la máxima reivindicación de la democracia, que es la soberanía del pueblo.

19 de marzo de 1998
Sindicalismo mafioso
Patricio Pérez Villa Lynch

A Prensa Obrera Me veo sorprendido cuando ob­servo que los trabajadores en ne­gro no pueden ser afiliados; es decir el sindicato les niega el derecho de representación. ¿Acaso no son también trabaja­dores? ¿No tienen voz, voto? Me parece que también con la afiliación de los trabajadores en negro el sindicalismo podría, a tiempo, cambiar su imagen. Muy mala hoy en día. Actualmente el sindicalismo, a mi parecer, es con­trolado por mafiosos que siguen fielmente sus intereses particula­res antes que el de los trabajado­res. Donde, en vez de negociar por un 10% de aumento a todo el gre­mio (es un ejemplo) piden un 2% y una “pequeña comisión” para ellos. Porque todo esto existe, todo el sindicalismo actual no hace más que consentir el modelo económico impuesto por la burguesía y sustentado gracias a una buro­cracia detestable como son todos los partidos que apoyan este mo­delo, Donde no hay un solo punto en el que el sindicalismo no haga con­cesiones, cuando el qué las debe hacer es el capital. Me parece conveniente poder formar asociaciones independien­tes de trabajadores en negro, ya que éstos también venden su fuer­za física al igual que uno en blan­co. Además, sería bueno que deje­mos la hipocresía cuando señala­mos que la culpa la tienen los que toman trabajadores en negro, hay casos, no todos (ustedes me entien­den) en que el empleador no tiene otro remedio, ya que no puede pa­gar impuestos, etc. Y quiero aclarar que el princi­pal problema de todo esto es o son los grandes y devastadores im­puestos a que se somete a la media­na empresa. Saluda atentamente.

19 de marzo de 1998
Re-reelección = Conspiración Golpista

Con la prórroga del monopolio de las telecomunica­ciones, la campaña de la re-reelección se largó con todo. Menem se aseguró el tesoro de guerra que representa el apoyo del Citibank y de la banca de inversión vinculada con las acciones telefónicas. El anuncio de que Telefónica española ha pasado a la dependencia del pulpo norteamericano WorldCom-MCI ha agregado nuevos so­cios a la banca re-reeleeeionista. Este gigantesco monopolio se larga ahora a quedarse con la también gigantesca Telebrás, lo que le dará al Citi y aliados el control de las comunicaciones del Mercosur. Ante la expectativa de que estas maniobras provoquen un aumento de la cotización de las acciones telefónicas, el gobierno ha acelerado también las presiones para que los trabajadores de Foetra se des­prendan de sus tenencias en concepto de propiedad parti­cipada, en beneficio de los banqueros adquirentes. Es tan obvio que la prórroga del monopolio del Citijuega en favor de Menem, que Duhalde se vio obligado a ir al choque y denunciar que la concentración de las telecomu­nicaciones “es- malo para la democracia”. Se atrevió a declarar, incluso, que “Si vamos a una interna contra Menem, está claro que todos los canales menos el 13 van a jugar en contra nuestro” (Pagina 12,17/3). Para La Nación, “El Citicorp forma parte del dispositivo que el presidente Menem desplegará...en función de la segunda reelección en 1999” (16/3). Golpe de estado La única vía que tiene Menem para presentarse como candidato es que lo habilite para ello la Corte Suprema, en un fallo que sería claramente inconstitu­cional, pero la Corte fue concebida precisamente para eso, para violar la Constitución cada vez que fuera necesario a los grandes intereses capitalistas. En el fallo que habilitó la privatización de los aeropuertos por decreto, la Corte derogó incluso su función consti­tucional por excelencia, que es la de controlar la constitucionalidad de las medidas de los poderes legislativo y ejecutivo. Consagró de este modo el gobierno por decreto sin restricciones. Para que la Corte intervenga en este tema se han presentado varios recursos. Pero en uno de ellos, re­chazado por la Corte Electoral, se ha producido la novedad de que fue modificada la composición de este organismo, el que ahora tiene mayoría reeleccionista. El especialista jurídico de La Nación (17/3) asegura que con estos cambios, la Cámara Electoral dará curso a un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para que se interprete que el actual mandato de Me­nem es el primero dentro de la nueva Constitución. Los cinco votos de la Corte para habilitar la re-reelección ya estarían seguros. En alusión a las diversas maniobras menemistas, el radical Federico Storani dijo que “Violar la Constitu­ción equivale a un golpe de estado de hecho” (La Nación, 16/3), pero se detuvo ahí, cuando habría debido decir cómo se enfrentaría ese golpe. Storani se equivoca, sin embargo, cuando interpreta al golpismo restringidamente a la habilitación de Menem. El golpismo está presente en todas las medidas inconstitucionales de Menem que apuntan a la viabilidad política de la re­reelección. El decreto de privatización de aeropuertos, del Correo y de los DNI es golpista; la prórroga del monopolio telefónico es golpista; las reuniones sigilosas con los miembros de la Corte son golpistas; la prepara­ción de la privatización por decreto del Banco Nación es golpista; el alineamiento extra-Otan con Estados Uni­dos, sin intervención del Congreso, es golpista. No es que cada una de las acciones inconstitucionales del gobierno sean golpistas por definición; lo que ocurre en este caso es que forman parte de una conspiración política para tomar el poder. Porque sin cualquiera de las medidas señaladas, Menem no podría nunca aspirar a una nueva candidatura. Una medida de que la Alianza también comprende el golpismo en marcha, son las afirmaciones de los miembros de su mesa de conducción de que si Menem se presenta en el 99 “convocarían a la ciudadanía a la resistencia civil que se materializaría por medio de un llamado a una abstención electoral” {La Nación, 16/3). Alvarez anunció que organizaría una marcha a Santa Fe, además de un cacerolazo. Ambas respuestas no son adecuadas a lo que efectiva­mente está ocurriendo, o sea una conspiración pública para apoderarse del poder en el ‘99 mediante actos de subversión constitucional y alianza con poderosos in­tereses capitalistas. El golpe, incompatible con la de­mocracia formal, sólo se supera con el derrocamiento de los golpistas. De todos los atropellos en curso, sin embargo, el más violento son las negociaciones secretas en Suiza con Gran Bretaña para acabar con el reclamo de la soberanía nacional en Malvinas. Menem se encuentra traficando la norma de la Constitución nacional que define los límites del territorio nacional. El objetivo de esta negociación es, por supuesto, abrir la oportunidad para la explotación petrolera y pesquera a los grandes pulpos, pero es de conocimiento público que apunta igualmente a conseguir- una suerte de “soberanía compartida” con los ingleses para hacerla valer en la disputa re-reeleccionista. Aunque mañana una refor­ma constitucional pudiera autorizar la entrega de Malvinas a los ingleses, negociar esta entrega bajo la vigencia de la actual Constitución es incompatible con la permanencia de Menem en la presidencia y consti­tuye una traición a la patria. El golpe de Estado debe ser estrangulado en su nido; esperar a que crezca y se desarrolle equivale a complicidad o a descomunal cobardía política. Es claro que Menem no podrá nunca volver a ser presidente si no es por medio de la intimidación, el chantaje, la arbitrariedad y el fraude, o sea el golpismo. Está por eso planteada concretamente la destitución de Menem y la anulación de todos los actos políticos inconstitucio­nales y anti-populares de su gobierno. A dónde va la Alianza La imputación más fuerte contra la Alianza desde sus propias filas, la hizo Grondona en La Nación (15/ 3), al señalar el fracaso de la Alianza para ocupar el vacío político dejado por el menemismo después de la derrota de éste el 26 de octubre. El profesor, sin embargo, no consigue explicar la causa de esta impo­tencia, ni menos porqué él mismo no fue capaz de preverla. Pero la razón se anuncia sola: la Alianza es rehén de los mismos intereses capitalistas que utilizan a Menem para acrecentar su monopolio económico en el país. No existe ni podría existir una diferencia de programa entre el menemismo y la Alianza, por la simple razón de que la clase capitalista está satisfecha con el régimen actual, de modo que sus divergencias no llegan a tener un alcance programático. Al mismo tiempo, las tendencias explosivas que se acumulan y manifestan en la economía y en las masas, tampoco le permite a la ‘oposición’ esperar sentada su ingreso al gobierno en el ‘99. Pero cuanto más grave es la crisis social, mayor es la tendencia de la Alianza a la compo­nenda con los planes capitalistas en curso y mayor es, por lo tanto, su complicidad con el gobierno. Grondona es tan consiente de esta situación que es incapaz de caracterizar, que le propone como salida a la Alianza “ofrecerle un puente de plata a Menem para que se vaya tranquilo a pastar a Anillaco”, archivando todas las diatribas de formarle un tribunal investigador. Es decir, le propone que respalde el poder de Menem hasta el ‘99; de ninguna manera que le haga un ‘vacio de poder1 y menos que trate de ocuparlo. Grondona propone, además, la ‘ética’ sugerencia de que la Alianza “se siente a conversar con la Corte”, en lugar de amenazarla con un juicio político. “La Alianza entonces reviviría”, asegura Grondona. Conociendo el ascendiente que tiene sobre la Alianza este ex franquista y falangista eterno, se puede apos­tar sobre seguro que será seguido al pie de la letra. Es precisamente lo que está planteando también Alfonsín: “si la Alianza llega al gobierno va a hacer una convocatoria al justicialismo para conformar un gobierno entre todos...” (DyN, 13/ 3). O sea, si gana la Alianza gobiernan Menem y el Citibank. Que se vaya ya Echar a Menem ya no es más una consigna que sintetiza la denuncia de la furiosa política capitalista de su gobierno y la incompatibilidad entre su perma­nencia en el gobierno y los reclamos más sentidos del pueblo. La perspectiva de echar a Menem está inscrip­ta en todo el desarrollo de la crisis política. El desarrollo de la crisis mundial está provocando una acentuación de la polarización social, que golpea incluso a la clase capitalista. La concentración del capital, por un lado, y la miseria creciente, por el otro, significa también que numerosos pulpos capitalistas son desplazados por sus competidores. Es lo que se ve en la crisis asiática. Los gobiernos montados en tal situación tienen una capacidad de arbitraje cada vez menor y se van transformando en rehenes de un grupo menor de pulpos dominantes. Es lo que se avizora claramente en Argentina en el enfrentamiento entre los pulpos que se quedaron con las privatizaciones, que respaldan a Menem, y los pulpos industriales que se ven venir fuertes golpes de la crisis internacional. No en vano Techint está encabezando una oposición a la reforma impositiva del FMI y reclama que se apliquen impuestos mayores a los “servicios”. Es debido a esto que Terragno está apremiando a la Alianza a definirse por el bloque encabezado por Te­chint y que Fernández Meijide anuncia que llevaría de ministro de Economía a Machinea, del mismo pulpo. Pero la acentuación de estos enfrentamientos deberá socavar todavía más la base de los métodos democrá­ticos de gobierno. Menem se apresta a sacar como sea un plan de autopistas, que requerirá mayor deuda externa y la participación de la banca internacional, en oposición al plan de obras de los Macri, Techint y Roggio, que no tienen los medios para enfrentar esa- competencia. Lo que es claro para los trabajadores es que Menem está conspirando para perpetuarse en el poder, sin importarle si para ello tiene que hambrear más a las masas, someterse más al FMI, favorecer más los nego­cios de la banca yanqui o entregar por completo la economía, la cultura, la educación y la salud. La única respuesta contra la conspiración es: FUERA.

19 de marzo de 1998
Correo de lectores
Un obrero de VW

Ante todo, quiero felicitar por las grandes luchas. Pero quiero darme lugar a una crítica. Con el tema horario, me parece que en­tran en un tema incorrecto. El tur­no mañana es de 6 a 13,40 y el de la tarde de 13,40 a 21,25. El tiempo de comedor son 45 minutos, y no una hora como dice el diario (Nota de la redacción: se refiere a Prensa Obre­ra). Entrar en el ámbito de la exa­geración es incorrecto porque los dichos anteriores pierden credibili­dad.

19 de marzo de 1998
“Hay que crearle a Bussi un vacío de poder”

PO: ¿Cómo ves el actual desa­rrollo de la crisis política y el proceso de movilización popu­lar? GP: Hay una crisis moral que es superior a la crisis económi­ca y social. La impunidad y la corrupción están instituciona­lizadas. Yo creo que los parti­dos políticos tienen la respon­sabilidad, junto con los gre­mios, de convocar a un paro con movilización, porque si vamos por los carriles constituciona­les, que sería el Parlamento, no hay manera de echarlo a Bussi por más que se haga el juicio político, pues para destituirlo se necesitan los dos tercios de los votos y lamentablemente no los hay. Por eso, cuando los ca­nales constitucionales no exis­ten, la gente se tendrá que dar la desobediencia civil. ¿En quéconsiste? En crearle un vacío de poder. Que los gremios no va­yan a solicitarle audiencia al gobernador para legitimarlo. Que los partidos no vayan a la asamblea legislativa donde el gobernador va a ir a inaugurar las sesiones. Hay que termi­nar con el maridaje de los políticos con el genocida. Por eso pienso que los gremios como la FOTIA tienen que impulsar un paro provin­cial con cortes de ruta junto a los obreros y empleados de las comunas y municipios del inte­rior, y aquí, los partidos y los gremios tenemos que marchar sobre la casa de gobierno. Para mí hay que sitiar la casa de gobierno, porque si no las marchas y contramarchas ter­minan en un desgaste. La gente necesita de un mensaje dé los partidos políticos, la gente ne­cesita ver a los dirigentes que realmente quieren la lucha. Hoy, por ejemplo, la Multipartidaria convoca a una sentada. Yo no quiero poner el culo sino la cabeza para destituirlo a Bussi. Los partidos tienen que en­tender también que Bussi no va a salir si no se anulan las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. La Alianza no quiere to­car eso. Los peronistas no quie­ren tocar este modelo de ham­bre y desocupación, entonces, como no quieren enfrentar a Menem, no quieren movilizar; pero si estos partidos quieren, más allá de todas estas diferen­cias, que nos movilicemos todos para echarlo a Bussi, en ese caso vamos a estar de acuerdo, pero para eso, como dije, es ne­cesaria una acción decisiva, un paro provincial con moviliza­ciones y sitiar la casa de gobier­no, así lo vamos a sacar al geno­cida. PO: ¿Qué opinás de impulsar una campaña por un plebiscito para que el pueblo sea el que decída la anulación de las leyes de impunidad? GP: Yo creo que los represen­tantes del pueblo tienen que hacer lo que les digan sus re­presentados, que es el mismo pueblo. Ahora, si no quieren anular las leyes por falta de coraje, estoy de acuerdo con impulsar la realización de un plebiscito que dé un mandato para que de una vez por todas se anulen esas leyes. Nosotros incorporaríamos en esa consul­ta popular lo resuelto en la últi­ma Convención de Pueblo Uni­do, acerca de impedir que todo represor beneficiado por las le­yes de Obediencia Debida, Punto Final y los indultos pue­da ser candidato de la democra­cia. Entonces, estamos dis­puestos a trabajar en favor de un plebiscito para que sea esta forma de expresión de la voluntad popular la que dé mandato a los legis­ladores. PO: ¿Cómo crees que se puede viabilizar esta propuesta? GP: Es necesario que todos los que estemos de acuerdo con esta propuesta hagamos to­mar conciencia a la gente de que nunca va a poder haber un gobierno estable, ni tampoco ninguna garantía para el pue­blo, mientras subsistan las le­yes de impunidad. Nosotros tenemos que concientizar que todos aquellos que tuvieron una implicancia directa, físi­camente con el genocidio de la dictadura, que por otra parte no tiene mucha diferencia con el genocidio social que hoy implica el modelo menemista, con todos los que se han bene­ficiado con eso, no puede haber impunidad, tiene que haber juicio y castigo a todos los cul­pables, sólo así se puede forti­ficar la democracia.

19 de marzo de 1998
El Papa inspira a Menem

“El Papa cambió la políti­ca de Menem hacia Cuba” in­forma la periodista María O’Donell en La Nación (12/3). Se refiere a que Menem habría or­denado a la Cancillería retomar las negociaciones por la deuda de 1.300 millones de* dólares que Cuba mantiene con Argentina (paralizadas desde 1993) y al vis­to bueno a la solicitud cubana de ingresar a la Aladi, la asociación comercial latinoamericana. Al mismo tiempo, a fines de febrero, en un reportaje al Miami Herald Menem se declaró dispuesto a visitar La Habana, a pesar de que pocos meses an­tes había declarado que la capi­tal cubana era “una sede in­aceptable” para la reunión pe­riódica de los jefes de Estado iberoamericanos. El giro menemista está vin­culado a la privatización econó­mica en Cuba, pues, dice O’Donell, “Cuba no está en condiciones de pagar la deu­da; sólo puede ofrecer a cam­bio una capitalización por in­versiones argentinas en la isla” (ídem); en otras palabras, a pagar la deuda entregando sus activos industriales. El giro me­nemista deberá servir “para darle sustento político a (esa) compleja ingeniería econó­mica”. El ingreso de capitales exter­nos a Cuba por unos 2.000 millo­nes de dólares ya ha provocado una extraordinaria diferencia­ción social y regional, y un des­pilfarro en la asignación de re­cursos materiales y humanos. La ‘capitalización’ de la deu­da externa cubana (12.000 millones de dólares) acabaría con todo vestigio de estatismo y de soberanía nacional. La ‘inspiración papal’ de Menem pone de manifiesto el papel de ‘caballo de Troya’ que juega la Iglesia. El embajador argentino en La Habana lo dice a su manera: “la experiencia ha demostrado la ineficacia de las políticas duras; da la sensación de que las políti­cas dialoguistas dan mejores resultados” (ídem). Lo que la periodista de La Na­ción no dice es que Menem es un aliado ‘extra-Otan’ de los Esta­dos Unidos, lo que excluye que juegue ‘por la propia’ en esta cuestión. El sentido común indica que la ‘nueva política’ de Me­nem es la misma que un sector creciente y cada vez más impor­tante de la burguesía norteameri­cana le exige a su propio gobierno.

19 de marzo de 1998
Se profundiza la intervención popular

Cuando estalló la crisis se confor­mó una Multisectorial contra la im­punidad, de los partidos de izquier­da, organismos de derechos huma­nos, sindicatos y centros de estu­diantes, y en algún momento llega­ron a participar corrientes internas del PJ, la UCR y partidos del Frepaso. Esta multisectorial convocó las concentraciones del 16 y del 24 de febrero, que reunieron 3.500 y 7.000 personas, con las consignas de Fuera Bussi, Cárcel Ya; Anulación de la Obediencia Debida, del Punto Final y del Indulto. No al juicio político encubridor. Sólo con la movilización popular y un paro activo provincial se lo podrá echar a Bussi. Hasta ese momento, el PJ y la UCR, pretendieron que la moviliza­ción popular se limitara a apoyar el accionar legislativo de las bancadas ‘opositoras’. Luego del 24, al ver que la movilización popular escapaba completamente a su control, decidie­ron constituir una Multipartidaria que cuenta con la adhesión de algu­nos organismos de derechos huma­nos y de la CTA. La Multipartidaria surgió como un recurso político para ahogar el proceso de movilización in­dependiente, enchalecándola al jui­cio político. Pero el viernes 6 de marzo tuvieron que venir a la manifestación que reunió unas 10.000 personas. Por su lado, César Zelayarán, secretario de ATEP y de la CTA, acaba de impulsar una tregua de los docentes, con el gobierno, a pesar de que las reivindi­caciones más importantes (las sala­riales) no se han logrado. En esta semana, el Clima de mo­vilización y agitación popular se está extendiendo a pesar del bloqueo de la Multipartidaria. Durante toda esta semana, ésta ha pregonado la necesidad de la mesura, la salida institucional y ha suplantado las manifestaciones por una sentada y los abrazos a la Legislatura. La Mul­tisectorial contra la impunidad ha vuelto a ganar las calles. El gobierno no ha pagado los sueldos de febrero, lo que ha llevado a que algunos gre­mios, como la Sanidad, hayan vuelto al paro. Varios sectores de la admi­nistración pública han decretado paros internos y para la semana que viene se preparan movilizaciones. Mientras esto ocurre, la Multi­sectorial está discutiendo un plan de lucha, nuevas manifestaciones y una campaña en favor del paro pro­vincial, en definitiva un plan que abra curso a la pueblada, que es la única vía para echar a Bussi. En este marco cobra una especial importan­cia el pronunciamiento de G. Parajón apoyando la campaña por un plebiscito, porque mientras Menem, la Alianza y los burócratas buscan confinar la crisis tucumana a Tucumán, Pueblo Unido busca nacionali­zar la lucha.

19 de marzo de 1998
Crisis política en Paraguay

En Paraguay, ‘los oficia­listas’ y ‘las opositores’ se han puesto de acuerdo en apoyar la condena que la jus­ticia militar aplicó al golpista Lino Oviedo, pero no así fren­te a la propuesta de postergar las elecciones que impulsa el gobierno. La condena y la pos­tergación han provocado una crisis política en la que se han envuelto Clinton y los gobier­nos del Mercosur. En abril de 1996 el ex­ general se alzó en armas, con un planteo ‘nacionalista’, ‘patriota’, y ‘enemigo’ del Mercosur. Desde entonces, Wasmosy y el stronista Argaña, que ve­nían enfrentándose desde 1993, se aliaron para impedir el ascenso del militar. Ambos, al igual que los ‘opositores’ y los yankis, acusan a Oviedo de ser un agente del narcotráfico, después que lo llevaron al ‘estrellato’ por haber desaloja­do pistola en mano a Stroessner. Después de la asonada golpista de 1996 Wasmosy volvió a pactar con Oviedo, que fue liberado ‘por falta de pruebas’. Tras la crisis bancaria de principios de 1997, con la cual “Wasmosy propinó... un duro golpe al grupo financiero pa­raguayo que respaldaba a su principal contendiente polí­tico, Luis María Argaña” (Bre­cha, 29/8/97), Oviedo se lanzó al ruedo político acusando a Was­mosy áe ‘chorro’. Durante casi 60 días, Oviedo se resistió a un arresto de 30 días que le impuso Wasmosy después de su victoria en las internas coloradas. Una vez que advirtió que tras la detención de Oviedo no se pro­ducía la temida reacción popular y que las FF. AA. habían sido depuradas de elementos oviedistas, Wasmosy puso en marcha un tribunal militar que acabó por condenar a Oviedo a diez años de cárcel por la asonada de 1996, aunque esto no lo inhabilita para ir a las elecciones. Así la crisis del partido que gobierna Paraguay hace más de 50 años se ha trans­formado en crisis de Estado. El gobierno y el aparato colo­rado pretenden violar ahora los plazos electorales forzando para ello un fallo de la Corte. A la prórroga se oponen los ‘oposito­res’ y las cancillerías brasileña y argentina que la interpretan, como un “autogolpe” o “la quie­bra del estado de derecho” (Clarín, 4/3). Una medida de la crisis se reveló el 30 de enero cuando “Asunción se vio so­brevolada por aviones y rodeada por tanques... ante la supuesta intención de decretar un ‘habeos corpus’ en favor del militar” (Tiempos del Mundo, 19/2). Frente a la crisis presen­te, sobresale el derrumbe de Wasmosy y de los políticos democratizantes. Esto último vale especialmente para la ‘Alianza’ que gobierna Asunción desde hace 5 años en connivencia con Wasmosy y respalda el ‘pacto de gobernabilidad’ nacional que le ha permitido a éste mante­nerse en el poder. En el entretiempo, Oviedo ha renegado de su ‘paragua­yismo’ y se comprometió a respetar el Mercosur en sen­das entrevistas con el uru­guayo Sanguinetti y el rioja- no Menem. Asimismo se su­pone que aceptó restringir el contrabando en Ciudad del Este para reafirmar los dere­chos de propiedad intelectual de los monopolios extranjeros. La oposición a la posterga­ción de las elecciones por par­te de la cancillerías vecinas juega a favor de la elección de Oviedo.

19 de marzo de 1998
Piratería política en Ciencias Exactas

La semana pasada una “sorpresiva alianza” (Página 12, 10/3) entre el Ptp y un grupo de profesores de la facultad de Ciencias Exactas evitó la elección ‘canta­da’ del candidato de Shuberoff para el decanato. Ahora, “Pablo Jacovkis es el nuevo decano, con apoyo maoísta” (ídem). Al grito de “me parece, me pare­ce que en Exactas el FOMEC desapare­ce”, la barra del Ptp celebró el hecho como una victoria contra los planes del Banco Mundial para la UBA (FOMEC es el nom­bre de su programa de ‘financiamiento’ e injerencia en la Universidad). Estamos, sin embargo, ante un acto de piratería política de alcances escandalosos. Sucede que “Jacovkis llegó a pelear por el decanato de la facultad con el apoyo de los sectores de su lista que impul­san el FOMEC y las políticas menemis-tasson los únicos que se beneficia­ron con el equipamiento comprado con el dinero del FOMEC... el profe­sor Dussel ha sido al mismo tiempo Director de Departamento, asesor del Banco Mundial para ‘inventar´ el FO­MEC, coordinador de un proyecto FO­MEC del Departamento de Física, y amigo del evaluador... de los proyec­tos presentados”. Quien afirma esto es ni más ni menos que ... el Ptp (!!!), en un documento de su propia lista “Unidad”, con fecha del 4 de marzo, 5 días antes de apoyar como “victo­ria contra el imperialismo” al candidato de la lista... del Banco Mundial y en el cual explica por qué no apoyaría la candidatura del decano finalmente electo. Programa Pero el Ptp dice que a “último momen­to” firmó un ‘acuerdo programático’, precisamente para hacer “desaparecer al FOMEC”. Sin embargo, esto es precisa­mente lo que no aceptó la lista de profeso­res. Primero: los proyectos “ya aproba­dos” sólo serán “discutidos y analiza­dos por el Consejo Directivo”, es decir, por el organismo de la facultad donde domi­nan las camarillas profesorales beneficia­das por la política... del FOMEC. Segundo: sólo “se suspende la presentación de nuevos proyectos, para realizar un amplio debate”, pero, a) el decano electo ya adelantó “que la experiencia ante­rior con el FOMEC es buena”, y b) los fondos del FOMEC ya están prácticamente agotados por un tiempo y Exactas acaparó más del 60% del total, por lo cual los “bene­ficiarios” del mismo (los aliados del Ptp) tienen sus problemas resueltos. El programa que reivindica el Ptp se presenta como opuesto a la “reforma de Shuberoff”. Pero apoya la misma políti­ca en la letra ‘chica’ del acuerdo. Por ejemplo: plantea “abolir los aranceles para las materias de grado” cuando con la misma cantinela el objetivo del rectorado de la UBA —y ahora sabemos que también el de la “alianza con los maoístas”— es arancelar los posgrados (cuestión excluida del ‘acuerdo progra­mático’). Otro: el acuerdo defiende el “mejora­miento de la relación entre la socie­dad y el medio productivo”, el mismo eufemismo con el cual se quiere avanzar en la ‘privatización’ universitaria median­te convenios con las empresas, monopolios y fundaciones del gran capital. Otro: el acuerdo defiende “la asigna­ción limpia y transparente de los fon­dos presupuestarios... de acuerdo con los lineamientos del... Consejo Directivo”, es decir, de las trenzas profe­sorales. Por eso el ‘acuerdo’, al igual que Shuberoff postula la “universidad cogobernada”, pero sin tocar el “régimen de claustros” que otorga el voto calificado a las camarillas docentes. Ultimo, sólo para no alargar: el ‘acuerdo’ no menciona la reivindicación democrática número uno en la actualidad: el ingreso irrestricto. ¿Qué dirá 'Izquierda Unida´? Los que dirigen la lista profesoral con la cual se ‘alió´ el Ptp son conocidos en los medios docentes de la facultad como “del- bellistas”, por su afinidad con Juan Car­los del Bello, actual secretario de ciencia y técnica del Ministerio de Educación, ex­ secretario de políticas universitarias del propio ministerio y bajo cuya gestión se inspiró el FOMEC y el conjunto de la polí­tica universitaria del menemismo-Banco Mundial. Del Bello es un hombre de vieja militancia con el ex candidato frepasista José Octavio Bordón y alguno de sus ami­gos han quedado en el Frepaso. Esta peculiaridad frepaso-menemiana caracteriza a los nuevos aliados del Ptp, síntesis del camaleonismo político reaccionario a cuyo atractivo no pudieron resistir los ‘maoís­tas’. El candidato de esta gente para el rectorado de la UBA fue el ex-decano de la Facultad de Medicina, Jaim Echeverry, un hombre de la derecha liberal, a lo Mariano Grondona. Quiere decir, que cuando el Ptp incluyó en el ‘acuerdo’ de Exactas la frase “contra la reelección de Shuberoff”, remataba un acto de encubrimiento e im­postura política. Queda recordar que el Ptp encabezó, sobre el final de año, las listas de la “uni­dad de la izquierda” en la UBA, apoyado por Patria Libre, el Mst y el PC. Nos parece elemental que deben pronunciarse sobre este verdadero bochorno.

19 de marzo de 1998
Cien años de Bertolt Brecht

Se cumplieron, en febrero, 100 años del nacimiento del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. Partícipe di­recto de las convulsiones políticas e ideológicas de la Alemania de entreguerras, se integró a las corrientes artísticas de vanguardia y al movimiento comunista. Exiliado en Estados Unidos durante la época de Hitler, regresó a Alemania tras la caída del régimen nazi y decidió instalarse en Berlín Oriental. Allí permaneció, desarrollando su obra en el Berliner Ensemble, hasta su muerte en 1956. Su teatro es un teatro de vanguardia. Nacido al calor de las experimentaciones expresionistas de los años 20, volcó ese lenguaje tranagresor y rupturista a su ideología marxista y socialista. Expresamente en sus textos teóricos y prácticamente en sus piezas dramáticas, Brecht rechaza la ‘ilusión’ del público de estar asistiendo a una “segunda realidad”. Brecht busca despertar al espectador, recordarle que está viendo una obra de ficción, producto de un autor (y de una compañía teatral) que tiene una tesis que decir sobre el mundo. Brecht no quiere que el público sea ‘conducido’ a una conclusión evidente por sí misma, lógica dentro de la lógica de la obra. ¿Cómo lo hace? Rompiendo a cada paso la ilusión escénica, con alocuciones directas al público, con pro­yecciones, canciones y carteles, quebrando la continui­dad de las secuencias. Su objetivo es que el espectador pueda replantearse el mismo destino de los personajes de la obra, que pierda esa ‘identificación* pegajosa que hace que ‘nos metamos’ en la piel del héroe y nos impide reflexionar sobre sus circunstancias, es decir, sobre nuestras circunstancias. Esta postura, llamada por Brecht “extrañamien­to” (Breviarios de estética teatral, Ediciones La Rosa Blindada), es inseparable de su rechazo del héroe positivo. Los protagonistas de las obras de Brecht son sustancialmente no heroicos, son personajes plagados de contradicciones, que a menudo son derrotados por el mundo que los rodea justamente porque no conocen sus contradicciones, porque no saben que están inmer­sos en un mundo dominado por una ideología que los domina también a ellos. Brecht lo que busca es hacer que esa ideología, transparente para todos, invisible porque nos domina y no la podemos ver, se haga opaca, y aparezca ante nuestros ojos de espectador teatral. El héroe positivo es un personaje sin fisuras, homo­géneo, que se instala en un mundo maniqueo: los buenos (representados por el héroe) y los malos. Pero los héroes, plantea Brecht, no existen en la realidad. El héroe es, desde el romanticismo hasta las películas de Hollywood, la forma burguesa (individualista) de re­solver las contradicciones de la realidad a través del elevamiento de un individuo excepcional por encima de la masa. El héroe en las obras de ideología socialista es la expropiación del poder popular en beneficio de un ilusorio líder extraordinario. Por ello, Brecht busca romper con esta concepción del héroe positivo y mos­trar que los hombres de carne y hueso viven alienados, '¿respondiendo en parte a sus necesidades, en parte a consignas de la ideología dominante. La verdadera heroicidad, la verdadera liberación, consiste en empe­zar a desarmar el mecanismo ideológico que nos para­liza. La única manera de mostrarlo en escena es, para Brecht, a través de la técnica del extrañamiento (Paolo Chiarini, Bertolt Brecht, Laterza, 1967). Brecht es parte de una generación que buscaba subsanar las dificultades de crecimiento del socialismo no en el terreno de las orientaciones políticas, sino en el de las ideologías, creencias y culturas individualis­tas de las masas, ese sustrato cultural que a menudo actúa como una rémora para el desarrollo de la ideolo­gía socialista. El teatro de Brecht forma parte de la misma preocupación del psicoanalista Wilhelm Reich, cuando, hacia la misma época, buscaba “acompañar” al socialismo con una “política sexual”, y aún ubica­ba las causas de la victoria de Hitler en ese aspecto. También está emparentada con las disquisiciones so­bre la “hegemonía”, de Antonio Gramsci, quien tam­bién apunta a que el partido obrero acompañe su orientación política con un desarrollo “cultural”, que vaya disputando la hegemonía burguesa en ese terre­no. En los tres casos (Brecht, Reich, Gramsci) se trata­ba de un subterfugio para evitar la discusión sobre la contrarrevolución stalinista. En vez de replantearse las políticas ultraizquierdistas de la Comintem de los años 1928-1933, trataban de ‘rellenar* los vacíos culturales por abajo, como si fuera eso lo que separaba al Partido Comunista de las masas. A fines de los años 20 y comienzos del 30, Brecht es conocido en toda Alemania, por sus poemas y sus piezas dramáticas. Pero sus teorías y su práctica teatral chocan con las concepciones stalinistas que se estaban elaborando en ese momento. Georg Lúkacs, que luego de dos expulsiones había agachado la cerviz frente a la dirección stalinista del Partido Comunista húngaro de Bela Kun, fue enviado por Moscú a Berlín, específicamente (Sara Sefchovich, La teoría de la lite­ratura de Lukács, UNAM, 1979, pág. 37) a combatir las concepciones culturales de la izquierda del Partido Comunista alemán, donde un papel central le cabía a Brecht. Desde la revista Die Linkskurve, Lukács co­mienza sus teorizaciones sobre el realismo y la necesi­dad de que el arte refleje las contradicciones funda­mentales de la sociedad, resueltas siempre por un héroe positivo encamado por un obrero, en lo posible con el carnet del Partido Comunista en su bolsillo. Durante toda la década del 30 se desarrolla la polémica Brecht-Lukács (Bemard Dort, Lecture de Brecht, Seuil, 1972). Con el nazismo, Lukács se exilia en Moscú, donde asiste imperturbable a la masacre de los opositores a Stalin. Brecht prefiere Estados Uni­dos, donde, sin abandonar sus posturas socialistas, se relaciona con la vanguardia artística e intelectual alemana del exilio. El planteo de Lukács, quien hasta su muerte se mantuvo fiel a los postulados culturales del stalinismo, consiste en la siguiente crítica a Brecht (Estética I, vol. 3, Grijalbo, 1982, pág. 190): la teoría del “extra­ñamiento” dice luchar contra la teoría de la “empatía”, es decir, la consustanciación, la unidad espiri­tual del espectador con la obra. Pero, dice Lukács, el “gran arte” ha ido mucho más allá de la empatía, y ha podido plantear la destrucción de sociedades decaden­tes a través de la lucha de héroes positivos contra los viejos regímenes. De tal forma, la teoría del “extraña­miento” es sólo una teoría pequeño burguesa como su contracara de la empatía. Como se ve, Lukács defien­de aquí el “gran arte” burgués contra los ataques de Brecht, y tilda a la teoría brechtiana de estéril. Sin embargo, reivindica parcialmente la producción ma­dura de Brecht, es decir al período del Berliner Ensemble en la Alemania Oriental. ,Pero en ningún sentido Lukács puede demostrar que el efecto de extrañamiento no sea efectivo para una comprensión cabal de los procesos sociales y de las contradicciones ideológicas de los personajes y, por ende, del público. O en todo caso, no dice que como dramaturgo Brecht tiene todo el derecho del mundo a mostrar su visión de cómo superar esas contradicciones sociales. La condena que Lukács y el stalinismo hicie­ron de toda la literatura occidental moderna desde Flaubert en adelante es incoherente con el ‘perdón’ que se le otorga a Brecht, y le transforman la condena a muerte (que en Rusia habría sido casi un trámite burocrático más) por una tolerancia circunstancial. De hecho Brecht fue un artista incómodo para el régimen stalinista (al cual apoyó desde su regreso a Alemania Oriental en 1946). Por su fama internacio­nal era un personaje intocable, por sus teorías estéti­cas era un factor de irritación insoportable. En la práctica, Brecht usó al régimen en su provecho, y el régimen stalinista hizo lo mismo. Por otra parte, el de Brecht no fue un apoyo incondicional. Durante la insurrección obrera de 1953 en Berlín, el dramaturgo planteó rápidamente su apoyo a las reivindicaciones obreras, incluso reclamando el armamento popular. Se propuso como mediador entre el gobierno y los comités obreros y emitió una declaración en tal senti­do, que terminaba planteando también su apoyo al Partido Comunista en el poder. Por la radio oficial sólo reprodujeron la última frase, con lo cual Brecht cayó víctima de sus propias vacilaciones. Al término de la rebelión obrera, escribe un poema: si el pueblo no puede disolver el gobierno, propone, “¿no sería más simple para el gobierno disolver el pueblo y elegir otro?”. Cumpliéndose 100 años de su nacimiento, se mul­tiplican los recordatorios en todo el mundo. La dere­cha no duda en enchastrarle cuanto insulto encuentra en el diccionario, como por ejemplo Mario Vargas Llosa en La Nación (19/2) o Ambito Financiero (18/2) reproduciendo las infamias de un libro increíble, que no merece el tiempo de lectura de estos dos renglones que lo citan. El stalinismo mutante, hoy transformado en un partido demócrata abierto y comprensivo, lo evoca como uno de los guías de los años de oro del ‘socialismo’, y falla al verlo como un “analista de las derrotas”. Brecht es un analista de las dificultades para la estructuración de una conciencia de clase, lo que está muy lejos de ser una derrota. Para él, con razón, ese análisis era la premisa de la victoria. La obra de Brecht parece hija de otro tiempo, imposible de ser trasplantada a este fin de milenio, donde prevalece el arte pasatista y donde triunfa la técnica sobre el significado. Sin embargo, su obra se ha incorporado al arte occidental de este siglo y ha dejado, fundamentalmente, una teoría dramática insoslaya­ble. El desarrollo de una “cultura socialista”, o una cultura que acompañe al movimiento socialista, podrían revitalizarla.

19 de marzo de 1998
“Hicimos el acuerdo con el Ptp y la izquierda y... nos viene a joder el PO”

Con estas palabras y un poco nervioso, un dirigente de Franja Morada se quejaba ante sus correligionarios por la acción de repudio de la UJS a la re-re-reelección de Shuberoff en la Asamblea Universitaria. La nueva designación de Shuberoff, en un ambiente de mayor comodidad que en otras ocasiones, sólo fue alterada por la presencia de la UJS. La izquierda democra­tizante, incluido el Frepaso, en cambio, hizo un acuerdo de ‘no joder´. El significado político de este ‘armisticio’ es uno solo: que la izquierda democratizante es furgón de cola de la Alianza en el enfrentamiento que ésta protagonista con el menemismo.

19 de marzo de 1998
Ate-Upcn, cómplices de una paritaria trucha

El gobierno acaba de convocar a una “primera convención colectiva” de los empleados de la administración pública, con la ‘peculiaridad’ de que le prohíbe discutir los salarios. La convocatoria condiciona cualquier modificación salarial a lo que previamente ha establecido la ley de presupuesto. Como no existe partida alguna en este sentido un funcionario del gobier­no aclaró que los salarios no estarán incluidos en el temario (La Nación, 21/2). ¿Qué se discutirá entonces?: “los incentivos por productividad, la cobertura de cargos por concurso, la capacitación, las vacantes, el régimen de contratacio­nes y las incompatibilidades que tendrán los empleados para desarrollar otra tarea en el sector público” (ídem). La ‘agenda’, como se ve, es un virtual (nuevo) plan de guerra contra los trabajadores estatales nacionales. Productividad, es decir flexibilidad horaria y laboral, destrucción del básico y retribuciones diferenciadas para dividir a los trabajadores; incompatibilidades, para provocar el despido forzado de otros miles de estatales y así cada uno de los puntos. El proyecto del gobierno plantea el despido sin indemnización y coloca como causal de despido a ‘las actividades políticas’, habilitando una caza de brujas sobre todo militante político o sindical. Ate y Upcn han hecho caso omiso a estos condicionamientos inaceptables y sólo disputan la cantidad de lugares que cada uno tendrá en la negociación. Que se convoque a una asamblea general en el Luna Park para enfrentar la paritaria trucha, votar las reivindicaciones del gremio y elegir representantes de base.

19 de marzo de 1998
Colegios lanzan plebiscito por la anulación

Como resultado de una propuesta del Centro de Estudiantes del Maria­no Moreno, efectuada en nombre de la Coordinadora de Estudiantes Secun­darios de Capital y Gran Buenos Ai­res, una serie de centros aprobó lan­zar, en común, la iniciativa de un plebiscito en los colegios por la nuli­dad de las leyes de obediencia debida y punto final y por el castigo a los genocidas. El representante del Moreno seña­ló que en su colegio ya le habían puesto fecha al plebiscito: el próximo 20 de marzo. Adelantándose a la sesión pre­vista por diputados para tratar el tema (el 24 de marzo), el propósito es demos­trar que no tienen confianza en el ‘Congreso truchoempeñado en mantener la amnistía y el indulto, como se reveló en febrero pasado. El plebiscito debe servir para promover una deliberación popular y se extende­rá del movimiento estudiantil al do­cente, y aún a los padres, que quieran colaborar con esta iniciativa. En la reunión donde se formuló el planteo estaban presentes compañe­ros del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires, del Huergo, del Normal 7, del Comercial 19 y del Rodolfo Walsh, además de la delega­ción de la Coordinadora, integrada por el propio Moreno y miembros del Centro del Otto Krause. Se resolvió que la propuesta debía tener un ca­rácter conjunto, ser llevada a todos los colegios presentes, hacerla cono­cer a todo el movimiento estudiantil y valerse de ella para preparar la marcha del 24 y otra masiva movili­zación para abril, cuando se conme­more un nuevo aniversario de la muerte de Walter Bulacio. Las con­signas del plebiscito encabezarán, además, la columna secundaria el próximo martes. Para impulsar esta campaña la Coordinadora realizará una reunión con representantes y delegados de los colegios el viernes 20 a las 18hs. en el Mariano Moreno.

19 de marzo de 1998
Mujeres Autoconvocadas
Ileana Celotto · Por la Mesa

El sábado 14 se reunió la Mesa organizativa del Plenario autoconvocado de la Mujer trabajadora, ocasión en que votamos organizar nuestra participación en la marcha convocada para el 24 de marzo, en Congreso. Con los asesinos en la calle no habrá libertad. Por esto votamos el planteo de un plebiscito por la anulación del punto final y la obediencia debida. Anulación, porque con la amnistía para los asesinos no podemos vivir; plebiscito, porque no van a ser ni el gobierno ni el congreso —los mismos que han impuesto estas leyes— los que las anulen.

19 de marzo de 1998
El PC propone un ‘frente de lucha’ con los carneros de Cutral Co

El PC viene proponiendo (Propuesta, 19/2) un “frente de lucha” con la directiva del sindicato docente (ATEN) de Neuquén Capital, sin mencionar siquiera que se trata de la ‘dirección’ responsable de la traición a la gran huelga de la docencia neuquina de marzo-abril de 1997. Liliana Crea­do y Susana de Luca, sus mandamases, firmaron el acta que entregó la huelga de 37 días, en momentos en que la gendarmería reprimía al pueblo de Cutral Co y asesinaba a Teresa Rodríguez. “Qué vergüenza, que vergüenza, entregaron la sangre de Teresa”, coreaba una manifestación aquella noche frente a la casa de gobierno en repudio al acta que acababan de firmar estas ‘dirigentes’. El PC quiere ahora un “frente de lucha” con los enterradores de la lucha y los mismos que calumniaron los cortes de ruta de los desocupados, cuando él mismo firmó, junto al PO y otros partidos de izquierda, un manifiesto el 1° de mayo pasado en la Plaza de Mayo, denunciando la traición de esta directiva. El PC se negó el año pasado a integrar el frente de lucha de la Lista Rosa eá las elecciones de Suteba (Buenos Aires), porque el programa de éste criticaba a la directiva de la CTA Ahora vuelve a mostrar su hilacha derechista al pretender constituir una lista con esta directiva traidora, con vistas a las próximas elecciones nacionales de Ctera.

19 de marzo de 1998
La ‘Falklands Republic’ de Menem, Alfonsín y el Chacho

Informaciones que han aparecido en las últimas semanas dan cuenta de una activa negociación secreta entre las diplomadas ar­gentina y británica. Según Lucio García del Solar, ex embajador ante la ONU “El tema real de las conversaciones de París ver­saría acerca de las formas de resolver la disputa de soberanía (sobre las islas) (...) una gestión que confirma la política co­menzada en Chevening (donde) nuestro canciller (...) propuso una solución basa­da en la soberanía compartida” (Clarín, 12/3). Los lectores de Prensa Obrera recorda­rán que en esa ocasión (enero de 1997) caracterizamos a la ‘soberanía compartida’ como “la definitiva privatización de las Malvinas” (Prensa Obrera N° 526,16/1/97). La ‘soberanía compartida’ liquida los re­clamos argentinos sobre las islas. Un documento redactado conjuntamente por el argentino Conrado Etchebame y el inglés Alistair Forsyth, dos ‘allegados’ de sus respectivas cancillerías, confirma lo di­cho por García del Solar. En el se describe detalladamente qué significaría “la sobera­nía compartida entre los dos países”. Primero, la “autonomía total de los kelpers en asuntos internos”, es decir, el mantenimiento de la administración colo­nial. Segundo, la defensa y las relaciones exteriores serían ‘compartidas’ con la ‘salvedad’de que la defensa efectiva de las islas continuará entonces en manos británi­cas. La ‘cooperación’ del ejército argentino con el ocupante británico ya fue asegurada el año pasado por Balza durante su visita a Londres y está tomando cuerpo en una serie de ‘misiones de paz’ y ‘ejercicios conjun­tos’ bajo la cubierta de los ‘cascos azules’ de la ONU, el más reciente de los cuales se realiza estos días en Campo de Mayo. La ‘soberanía compartida’ significa también que “este arreglo sería tomado como un ‘acuerdo final’ sobre la disputa y tanto Gran Bretaña como la Argentina y las islas actuarán ‘de aquí en más como si el reclamo hubiera sido laudado’...” (todas las citas del documento son de Clarín, 9/3). En noviembre próximo, en Londres, Menem y Blair lanzarán con bombos y platillos una licitación conjunta para la explotación petrolera en la llamada ‘zona de coopera­ción’, ubicada al sudoeste de Malvinas, para la cúal Argentina aporta 10.000 kilómetros cuadrados de aguas indiscutiblemente nacio­nales y Gran Bretaña un área similar de aguas en disputa. El reparto de las regalías que se paguen equivale a reconocer a Gran Bretaña como titular legítimo de esas aguas ‘disputados’. Bajo la amenaza de los pulpos petroleros de reducir sus inversiones en Ar­gentina, el gobierno menemista fue todavía más lejos, pues consintió, sin ninguna protes­ta, la licitación petrolera unilateral convoca­da en 1995 por el gobierno ‘kélper’ en las aguas al noreste de Malvinas. La cancillería británica no ahorró una sola palabra cuando dijo que esta licitación significaba “un ejer­cicio unilateral de soberanía por parte del Consejo de las Falklands”. El reparto de las regalías le dará a los ‘helpers’ la autonomía financiera. Por eso, hace ya tiempo, el Financial Times sostenía que “el hallazgo de gas o petróleo en tomo a Malvinas servirá para enterrar las aspiraciones de Argentina para con­trolar las islas” (4/10/95). No es un hecho menor que en el ya mencionado documento, Etchegoyen y Forsyth se refieran a tres ‘suje­tos políticos’: Gran Bretaña, Argentina, y “las islas”, a las que se les concede el status de ‘parte’ en un pie de igualdad a esos dos Estados. También en la reunión de Londres de 1997 participaron el gobernador colonial de las ‘Falklands’ y varios representantes de su ‘Consejo de gobierno’. Como ya diji­mos entonces, “la ‘soberanía compartida’ es lo más próximo a la autodetermina­ción ‘nacional’ de los actuales habitan­tes de las Malvinas” (Prensa Obrera, n° 526, 16/1/97). Los ‘kelpers’, sin embargo, no quieren ‘compartir* ninguna ‘soberanía’ y recla­man la formal renuncia de Argentina a sus derechos sobre las Malvinas. El primer mi­nistro inglés, el laborista Tony Blair, declaró públicamente en enero que “los habitantes de las islas no quieren la soberanía com­partida y en estas circunstancias está descartado que acordemos la soberanía conjunta” (Página /12,3/1). Pero a pesar de estas palabras, las negociaciones secretas sobre la ‘soberanía compartida’ continua­ron, lo que significa que el inglés está utili­zando el espantajo de los kelpers para obte­ner mayores concesiones del menemismo, tanto en las islas como en el continente. Una ‘política de Estado La ‘oposición’ aliancista y el ‘naciona­lista’ Eircbxier —que armaron un verdadero escándalo patriotero para reclamar unos cuantos kilómetros de Hielos Continentales en litigio con Chile— se han llamado a riguro­so silencio ante este descarado cercenamien­to del territorio, a pesar de que implica una grosera violación de la Constitución, que reivindica la soberanía plena sobre las Malvi­nas. No sólo eso. A principios de 1997, el radical Raúl Aleonada Sempé declaró que “el radicalismo no se opone a que la bande­ra nacional pudiera ondear en las islas junto a otras” (La Nación, 4/1/97). La con­ducta de la ‘oposición’ es tanto más signifi­cativa cuando toda la prensa indica que la manipulación del asunto por el menemismo serviría para impulsar la ‘re-reelección’ del riojano. La razón del apoyo de la UCR, el Frepaso y Kirchner a la definitiva entrega de las Malvinas se explica sencillamente: no sólo los Estados Unidos y el capital financiero inter­nacional sino también los pulpos petroleros y pesqueros argentinos, los Macri, los Techint, los especuladores bursátiles con las acciones de YPF y el capital financiero local —es decir, la clase social a la que sirven esos ‘oposito­res' están a muerte con la política mene­mista porque les asegura un lugar en las licitaciones. La entrega nacional se ha convertido en una ‘política de Estado’ de ‘opositores’ y oficialistas.

19 de marzo de 1998
Comenzó la Escuela de cuadros del Partido Obrero

El lunes 15 tuvo lugar la clase inau­gural de una escuela de cuadros, vota­da en el último congreso del Partido Obrero. La escuela aborda tres temas históricos (historia del movimiento obrero argentino, historia argentina, historia de la IV® Internacional) y la crítica de la economía política. Para dictar los cursos se han preparado una decena de compañeros calificados para su realización. Los asistentes son 35 compañeros de Capital y Gran Buenos Aires, seleccionados por sus compañe­ros por su condición de constructores del partido revolucionario. Esta escuela de cuadros durará un cuatrimestre y será seguida por otra de igual duración. A la luz de la expe­riencia de este trabajo de formación política revolucionaria se encararán otras actividades de estudio y propaganda socialistas, hasta desarrollar ' las características de una Universidad obrera militante. El método de los cursos de la escue­la recién inaugurada será teórico- práctico, lo que significa que los dicta­dos de cada punto serán debatidos como en cualquier debate político re­gular, los asistentes deberán comple­tar trabajos prácticos y al final se rea­lizarán monografías para ser publica­das por la prensa o editoriales del PO. A través de su historia, el Partido Obrero, se fue trazando metas cuyo cumplimiento resultó muchas veces dificultoso. Lo que se puede asegurar, sin embargo, es que los objetivos nunca fueron abandonados y todos se realiza­ron, y se realizarán, sin excepción.

19 de marzo de 1998
Paro obrero en Volkswagen

El martes 10 los obreros de pintura pararon durante unas dos horas con­tra la prepotencia reiterada de un su­pervisor. La conmoción fue enorme porque con el correr de los minutos se fueron deteniendo las líneas en cade­na hasta paralizarse toda la fábrica. Los obreros exigieron la presencia de un delegado, forzaron asamblea del sector e impusieron el paro. Quedó sabor a triunfo, porque la patronal pidió una última oportunidad para el capanga, cosa todavía no aceptada por los compañeros. Desde una semana atrás, VW traba­ja a horario reducido. Se impuso el plan que anticipamos en estas páginas: 7 horas por turno. Sólo que atenuado. Se paga el 75% de la hora perdida, se mantuvieron los relevos y no se tocó el come­dor. Comparado a lo que se esperaba, la fábrica lo vive casi como una beca. Pero veamos. La patronal se quedó con esta rebaja, eliminó las horas extras y se embolsa la nocturnidad (30%) de dos horas noctur­nas —desde las 21 a las 23 horas— del tumo tarde. Pero lo más importante es que ni se habla de la reincorporación de los 150 compañeros suspendidos-despedidos al 31 de marzo. Se trata de un verdadero botín para la patronal considerando que el primer bimestre del año fue récord de ventas, el mes de febrero el de mayor producción de la historia (Clarín 5/3) y el Gol el auto más vendido. Tal cual lo advertimos en un volante a los trabajadores de VW, la patronal trataría de aprovechar la crisis de di­ciembre para flexibilizar, algo que ha impuesto en parte porque se producen hasta 340 autos diarios en siete horas, con 150 compañeros menos y sin extras. Para lograr semejante objetivo, la cola­boración de la burocracia ha sido inesti­mable. Jamás convocaron la asamblea general prometida para el viernes 30 de enero y finalmente recorrieron los secto­res haciendo reuniones parciales para hacer pasar el plan ‘atenuado’, lo que descomprimió la angustia de los compa­ñeros y la tensión interna. Lo más grave es que hicieron pasar los 150 despidos y los nuevos ritmos. El resto del plan es hasta junio y mucha agua correrá bajo el puente. La perfidia de la burocracia es evi­tar la asamblea general, y desaprove­char la levantada de la producción para fijar un programa y hacerse fuerte para la reincorporación de los despedidos. Pero el paro de pintura demuestra que no la llevan de arriba, ni la patronal ni la burocracia. En la base hay espíritu de lucha, lo demuestra también el altí­simo porcentaje de suspendidos que no aceptaron el retiro voluntario (más de 100). Ofrecemos este balance a los activis­tas y les proponemos discutir un progra­ma para la próxima etapa que incluya la recuperación de todas las conquistas arrebatadas y de todos los despedidos, no sería la primera vez en la industria automotriz. El método: constituir nú­cleos por sector, luchar por la asamblea general.