A principios de noviembre tuvo lugar una reunión internacional de un conjunto de partidos y organizaciones que vienen desarrollando una campaña política por la refundación inmediata de la IVª Internacional. Esta reunión se caracterizó por una serie de avances políticos, en especial la elaboración de un documento político de fondo, que desarrolla una comprensión común de la actual situación política mundial. Un aspecto de importancia de la reunión fue que —a instancias del Partido Obrero— exploró las posibilidades de una discusión y una acción internacionales con la Liga Internacional de Trabajadores (LIT). Los participantes discutieron un llamamiento de la LIT, ‘21 puntos’ (1), y redactaron una respuesta. Una delegación de tres miembros de la dirección de la LIT participó, como invitada, a la parte de la reunión en la cual se discutieron los ‘21 puntos’ y recibió el documento de respuesta. La dirección de la LIT se comprometió a responder a la brevedad la propuesta que se le hizo en la reunión. A continuación, publicamos la segunda y última parte de la respuesta a los ‘21 puntos’ de la LIT, elaborados en la reunión de noviembre, cuya primera parte se publicó en nuestra edición anterior. El Secretariado Unificado y el lambertismo El punto 3 hace referencia, en tiempo pasado, al revisionismo liquidacionista, que ha actuado como una correa de transmisión del stalinismo dentro del movimiento trotskista. Pero no identifica a este revisionismo con el SU ni con el lambertismo, en tanto fueron las dos corrientes que corporizaron la destrucción de la IVª Internacional a nivel internacional. Tampoco se lo conjuga en tiempo presente. Es decir que no dice si aún sigue presente o no. Sobre este punto, nuestra conclusión es que son un obstáculo irrecuperable que debe ser superado políticamente para poner en pie a la IVª Internacional. Algunos de nosotros sostienen que es contrarrevolucionario, otros no. Es necesario agregar algo importante. Hace mucho tiempo que el SU o el lambertismo han dejado de ser correas stalinistas, para transformarse en el vehículo de la opinión pública democratizante de los países imperialistas o de la opinión pública pro-imperialista democrática de los países oprimidos. A su manera, han sufrido el proceso de reconversión política e incluso social que ha seguido la propia burocracia de carácter staliniano. Este es el contenido que tiene la afirmación reiterada de los líderes del SU, acerca de que la Revolución de Octubre ha perdido vigencia histórica. Los discípulos del pablismo ejercen de este modo el lamentable oficio de repetir con veinte años de demora la tesis fundamental del eurocomunismo, que sirvió para la preparación ideológica de la restauración capitalista. Digamos de paso que ha quedado confinada así la caracterización que los revolucionarios ya hicieron en aquel momento acerca de las afinidades teóricas y sociales entre el eurocomunismo y el SU. Negar la vigencia histórica de la Revolución de Octubre equivale a negar la necesidad de la IVª Internacional, que fue fundada bajo sus banderas, para la realización de nuevos Octubres, esta vez definitivamente victoriosos. La ambigüedad frente al SU ha sido probablemente uno de los factores que más han contribuido al fracaso de las tentativas de reconstrucción de la IVª Internacional en el pasado, porque supusieron, por un lado, la posibilidad de su recuperación mediante el debate, es decir, no se percibió su contenido social pequeñoburgués antirrevolucionario, hostil a la clase obrera, y por el otro lado, porque las divergencias que se plantearon contra el SU no pasaron de ser una suma de cuestiones prácticas o de momento, y nunca denun-ciaron su caracter democratizante. Esta ambigüedad volvería a llevar al fracaso cualquier nueva tentativa de reconstruir la IVª. La esencia de las tareas de la vanguardia revolucionaria en este momento histórico consiste, precisamente, en presentar el programa, la organización y los métodos cuartainternacionalistas sin confusión ni manchas a la nueva generación que comienza a transitar las experiencias revolucionarias en los diferentes países. La IVª Internacional debe ser puesta en pie, nuevamente, con el objetivo fundamental de permitir acelerar la evolución política de esta nueva generación y facilitarle la mejor asimilación de la experiencia histórica del proletariado mundial. Ustedes mismos afirman, en un artículo que figura en la misma revista del Llamado y los 21 puntos, que el SU ha renegado de la Revolución de Octubre y de las bases programáticas del marxismo. La permanencia liquidacionista del SU (y también del lambertismo, aunque éste nunca tuvo la importancia del primero) explica el desarrollo tendencioso y faccional de todas las tentativas de reconstrucción de la IVª Internacional. Han pululado las tendencias internacionales del más variado carácter y las diferenciaciones ideológicas, o presumiblemente tales, llevadas hasta el infinito, porque ha estado ausente una caracterización de conjunto de la degeneración protagonizada por el SU. La tendencia a convertir las más variadas divergencias sobre táctica, o sobre la apreciación del momento político, o por el control del aparato organizativo, en supuestas cuestiones de principio, es típico de un desarrollo sectario mortal, en especial, cuando se transforma en el pretexto reiterado para la creación de nuevas corrientes o grupos. Es necesario superar en la teoría y en la acción al SU, mediante la refundación de la IVª sobre la base de una comprensión de las tareas del actual momento histórico de la revolución socialista mundial iniciada en Octubre de 1917. La restauración capitalista La introducción a los 21 puntos declara que la caída del stalinismo no es una victoria para el capitalismo, pero nada dice del significado del establecimiento de gobiernos burgueses y regímenes políticos de restauración capitalista en los ex Estados obreros. Esta sorprendente omisión deja la impresión de que la caída del stalinismo sería del mismo orden que la transformación social y política de contenido capitalista operada en esos Estados. Pero esto no es un tema secundario, y si se mete todo en la misma bolsa (la caída del stalinismo y la restauración capitalista) tendríamos que la victoria del capitalismo sería la victoria del proletariado. La destrucción de la propiedad estatal y aun de la planificación burocratizada; la liquidación del monopolio del comercio exterior; las privatizaciones, y la penetración en gran escala del capital internacional en los viejos Estados obreros, constituyen sin el menor asomo de duda un enorme retroceso para el proletariado mundial y, por lo tanto, una derrota en beneficio del imperialismo. La confusión en torno a este punto no sólo constituye, en nuestra opinión, una visión completamente inadecuada del proceso político internacional, sino que, mucho más importante todavía, significaría no distinguir las grandes y pequeñas conquistas del proletariado de sus derrotas y de su mayor subalternización social y política, y significaría, por lo tanto, no saber qué tenemos que defender de nuestra condición presente, qué tenemos que superar en las conquistas que hemos obtenido y qué debiéramos procurar conquistar de aquí en más. Algo más, los pasos importantes que se han dado en la restauración capitalista significan la liquidación de los restos precarios de las conquistas impuestas por la Revolución de Octubre. Minimizar esta pérdida, ni qué decir si se la desprecia por completo, equivaldría a abjurar del programa de esa revolución. En nuestras discusiones, llegamos a la conclusión de que el origen o la causa de estas confusiones podría radicar en una dificultad para conceptualizar un fenómeno contradictorio, como lo constituye, de un lado, la quiebra del aparato stalinista internacional, y del otro, la derrota sufrida por la clase obrera. La confusión consiste en proclamar en forma unilateral uno u otro aspecto de la cuestión. Lo que ha ocurrido en realidad es que las gigantescas revoluciones políticas a partir de 1979, en Polonia, en Rumania, la ola de huelgas en Rusia, el movimiento de masas que derribó el muro de Berlín; este proceso revolucionario no llegó a su término, no fue victorioso, fue en definitiva derrotado, al menos transitoriamente. Sobre la base de un frente común para provocar esta derrota y, luego, sobre la base de estas derrotas, se erigió el acuerdo entre la burocracia contrarrevolucionaria y el imperialismo para promover la restauración capitalista. La cuestión que se plantea es ahora la siguiente: ¿estas derrotas y la restauración política burguesa que ha resultado de ellas, significa el ingreso en un período de barbarie y la clausura prolongada de las posibilidades revolucionarias, o por el contrario, se trata de un episodio en la guerra entre la revolución y la contrarrevolución, que sigue dejando en el tapete la cuestión de socialismo o barbarie? Como para nosotros, todos estos acontecimientos son episodios de gran envergadura, por cierto, que caracterizan a una nueva etapa revolucionaria, marcada por las revoluciones mencionadas, por el agravamiento de la crisis mundial y por la inevitabilidad de que se creen nuevas y mayores situaciones revolucionarias; para nosotros, decimos, que sí tienen ese carácter, esas derrotas de la revolución no se inscriben en una perspectiva de victoria estratégica de la reacción internacional, sino en una perspectiva que sigue siendo revolucionaria y que a cada momento puede convertirse en efectivamente revolucionaria. Lo cual de ningún modo puede interpretarse, como lo establece a su manera la introducción a los 21 puntos, de que la restauración capitalista no ofrezca una salida a la impasse en que se encuentra el capitalismo. Al revés, decimos nosotros, esa restauración es ‘su’ salida única y típica, y de concretarse, significaría una derrota histórica para todo el proletariado mundial, ya que ella es inconcebible sin la aplicación de métodos fascistas y aun de regímenes fascistas y de guerra; la consumación de la restauración capitalista en los ex Estados obreros nos retrotraería a la situación previa a Octubre del 17 —ella sería el sinónimo de la barbarie. Pero para esto el imperialismo deberá liquidar los derechos y libertades del proletariado y de las masas en todas las naciones principales del mundo. Nos parece que los 21 puntos no tienen una posición común respecto de si la URSS era un Estado obrero, posición histórica de la IVª Internacional. La expropiación de la burguesía realizada en el Este Europeo, y sobre todo en la URSS, fue una conquista obrera: ¿qué piensa al respecto la LIT? Es claro que esto se relaciona con lo ya referido a la restauración capitalista en el Este. Pero como además, los 21 puntos establecen que la indefinición sobre este punto capital, que siempre fue considerado una de las conquistas mayores del programa de la IVª y de la teoría marxista, es dejada librada al resultado de una discusión de largo alcance y no a una delimitación política inmediata de las partes en conflicto; repetimos, como se consagra a esta indefinición como norma, señalamos que ello es incompatible con los métodos y hasta con la misma viabilidad para alcanzar el objetivo de reconstruir la IVª Internacional. Nosotros defendemos, en relación a esto, el párrafo del punto 6 de los 21 puntos, en la parte que dice "reivindicamos la Revolución de Octubre (que)destruyó el Estado capitalista y estableció el Estado obrero". Agregamos, de nuestra parte, y que inició el período histórico de la revolución socialista internacional, que sólo podrá concluir con el triunfo del socialismo o de la barbarie. Método En el curso del análisis de los 21 puntos, los delegados de los diferentes partidos y organizaciones que nos hemos reunido en San Pablo, destacamos otros puntos para la discusión, como el relativo a la existencia de la nación bosnia o del movimiento de ayuda a Bosnia y el carácter de la guerra en la ex Yugoslavia en general; o el uso especial que el imperialismo hace de las instituciones de la democracia burguesa; o a que no es lo mismo defender a una nación oprimida que es agredida por el imperialismo que, como parece deducirse de algunas frases de los 21 puntos, defender a los movimientos nacionalistas burgueses del mismo imperialismo. Pero, en Génova, ya habíamos llegado al acuerdo de que nuestro método para reconstruir la IVª no es hacer una lista de las divergencias reales o supuestas, sino concentrar la atención de los revolucionarios en la cuestión de la estrategia y del programa, y al acuerdo de proceder a refundar, mediante una discusión, la IVª Internacional como partido mundial de la revolución socialista, que habrá de basarse en el centralismo democrático. Condicionar a un acuerdo sobre lo fundamental y a lo que es menos fundamental la construcción del partido, significa por lo menos concebir al partido como una organización monolítica, impermeable a las presiones de la sociedad, a la evolución de la comprensión política y a la socialización de la experiencia, y es renunciar al método de la delimitación de posiciones políticas para fusionarnos en un partido obrero revolucionario. Hacia un pIanteamiento de conjunto Tanto los 21 puntos de la LIT como los 5 puntos de nuestra reunión de Génova, tienen en común una flagrante y ostensible limitación: no avanzan un solo paso en ofrecer una comprensión de conjunto del actual período histórico. Como se puede ver, no solamente compartimos varios planteamientos sino también varios defectos, lo cual no deja de ser una base que nos puede unir si nos proponemos superarlos. Nuestro planteo por la refundación de la IVª y contrario a la construcción de otra tendencia internacional más, que se sumaría a la disgregación de los revolucionarios y al sectarismo; nuestro planteo, decimos, tiene por fundamento, precisamente, la idea de que esa refundación está ligada, y por eso es completamente viable, a un planteo estratégico que dé cuenta de las modificaciones producidas en la situación mundial en la última década y media, y que sobre esa base establezca un programa de acción. Para refundar la IVª entendemos necesario señalar este horizonte y mostrar el completo agotamiento de los métodos aplicados hasta el presente. Los acontecimientos de las últimas semanas, que han visto un colosal derrumbe capitalista en los mercados de valores, es decir, de capitales, señalan el agotamiento que se está produciendo en la etapa abierta con la absorción capitalista en Alemania y la victoria del contra-golpe de Yeltsin en Rusia. Esta etapa le dio al imperialismo un margen de acción sin precedentes, al permitir reforzar su autoridad y su dominación a una escala que había perdido hacía mucho tiempo. Sin embargo, la vía de la restauración capitalista semi-pacífica y semi-democrática simplemente lo ha conducido a un callejón sin salida mucho más agudo que el que tenía hace diez años. Al imperialismo se le plantea una crisis en sus métodos y formas de dominación política, lo que equivale a decir que se inicia una nueva etapa de enfrentamientos entre las distintas potencias capitalistas, ya que un replanteo de la situación mundial no podría tener lugar nunca, bajo el capitalismo, sin un previo o simultáneo ajuste de cuentas entre los capitalistas. La crisis de las últimas semanas ha acentuado la perspectiva de una depresión mundial, que ya se encuentra afectando al capitalismo japonés y que es, por otra parte, uno de los detonantes principales de la crisis bursátil y monetaria de las últimas semanas. Queremos ir a la conferencia que ustedes convocan y a la que nos sentimos convocados según los términos de su llamamiento, no solamente para clarificar, delimitar y superar lo que aparecen como divergencias dentro de declarados principios comunes, sino para superar este encuadre y pasar a discutir el momento histórico presente y un plan de acción para orientar la lucha de las masas. Pero esta misma tarea no debe quedar reservada a la LIT y a los partidos que suscribimos la presente carta, sino que debe ofrecerse como propuesta a la vanguardia de las masas que luchan, para proceder a la reconstrucción del internacionalismo proletario, que no puede ser otro que el de la refundación de la IVª Internacional en la presente etapa y dentro de los plazos más breves posibles. Oposición Trotskista Internacional (ITO) Liga Trotskista (Estados Unidos) Sección inglesa de la ITO Asociación Marxista Revolucionaria ‘Proposta’ (Italia) Partido Obrero Revolucionario (Grecia) Partido de los Trabajadores (Uruguay) Oposición Trotskista del POR (Bolivia) Partido Causa Operaria (Brasil) Colectivo En Defensa del Marxismo (España) Partido Obrero (Argentina)