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Prensa Obrera N° 568

11 de diciembre de 1997 · 19 notas

Notas de este número

11 de diciembre de 1997
La cumbre climática en Kioto

Se desarrolla en Kioto (Japón), entre el 1º y el 10 de diciembre, la cumbre mundial sobre los cambios climáticos que tienen lugar en el planeta. Más de 160 países debatirán medidas para hacer frente al llamado "efecto invernadero". Este efecto es el resultado de la emisión de gases que produce la quema de combustibles fósiles (carbón y petróleo, especialmente). El principal gas es el dióxido de carbono, que actúa reteniendo los rayos solares y provoca, mediante el "efecto invernadero", el incremento de la temperatura media del planeta. El dióxido de carbono siempre existió en la atmósfera, pero en cantidades moderadas. Habitualmente es absorbido por las plantas que utilizan el carbono (fotosíntesis) y devuelven el oxígeno a la atmósfera. La combustión se potenció en los últimos 150 años, con la creciente desaparición de los espacios verdes. La deforestación, que avanzó a razón de 16 millones de hectáreas anuales durante la década de 1980, va quitando a la Tierra sus pulmones. El incremento de la temperatura amenaza con el deshielo de los casquetes polares, lo que llevaría al incremento del nivel de los mares, amenazando a las poblaciones insulares y costeras, que hoy representan una enorme porción de la población humana. La llamada Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro en 1992 había señalado el propósito de reducir las emanaciones de gases a los ‘modestos’niveles de 1990, y en un 15% hacia el 2010. A mediados de 1997 se reunió en Nueva York la llamada Cumbre de la Tierra II (o Río + 5, por efectuarse 5 años después de la primera), que constató el total incumplimiento de los limitados objetivos fijados en Río. Allí se convino que en la reunión de Kioto se volverían a analizar las medidas a adoptar frente a lo que aparece como una de las más grandes amenazas a la humanidad. Agravamiento Desde 1992, la quema de combustibles fósiles se incrementó, hasta alcanzar en 1996 una cifra récord. Estados Unidos emite hoy un 8% más de gases que en 1990, y se estima que hacia fin de siglo el incremento llegará a un 13% (The Guardian Weekly, 26/10). Clinton anunció que llevará a la cumbre de Kioto una propuesta que promete llegar a los niveles de 1990 recién para el 2012, y sólo entonces comenzar a descender. Al hacer esta declaración, "la Casa Blanca reconoció que el anuncio es un final humillante para la promesa que el presidente había formulado en 1993 de retomar los niveles de 1990 en el 2000" (ídem). Se entiende. "Los representantes de la industria automotriz norteamericana rechazaron la propuesta de reducir en un 10% las emisiones de CO2 en los próximos 13 años, pues eso significaría una reducción constante del 3% de su PBI" (O Estado de Sao Paulo, 25/6). El lobby de los industriales del carbón, el petróleo y el automóvil, la "Asociación del Clima Global", llevó a cabo una intensa campaña en los últimos meses para evitar todo compromiso de reducción a corto plazo (Le Monde, 23/10). Más aún, el Senado norteamericano anunció que no avalará ningún compromiso que firme Clinton en Kioto que no implique, al mismo tiempo, compromisos equivalentes de los países en desarrollo, especialmente China. "Los expertos estadounidenses que respaldan a las grandes empresas (amenazan con que) si se retoman en el 2010 los niveles de 1990 la economía norteamericana perderá 350 mil millones de dólares por año" (Clarín, 25/10). Estados Unidos es hoy responsable por casi el 25% de las emanaciones de gases del planeta, pese a que posee menos del 5% de la población. Si se le suman los demás países industrializados, Europa, Canadá y Japón, con una población de aproximadamente el 10% del total mundial, emiten casi el 50% de los gases responsables del "efecto invernadero". Y esto a pesar de que, desde la cumbre de Río, vienen trasladando parte de sus industrias contaminantes o ‘sucias’ a los países atrasados. El resultado de este traslado fue un fenomenal incremento del 27% de las emanaciones de carbono en China (que hoy alcanzan al 13% del total mundial, con un PBI de sólo el 2%), de India, que aumentaron un 28%, hasta alcanzar el 4% del total mundial, con un PBI de sólo el 1% (Le Monde, 24/6, y The Guardian, 26/10). Disputas Los temas ambientales no pueden sustraerse a la creciente ampliación de la enorme brecha entre el puñado de naciones imperialistas, cada vez más ricas, y la inmensa mayoría del planeta, cada vez más pobre, ni a las cada vez mayores disputas interimperialistas, potenciadas más todavía por los derrumbes bursátiles y la crisis financiera. La presión sobre los países oprimidos busca impedir toda competencia al control imperialista. La propuesta de Clinton "incluye un sistema para comercializar permisos de emisiones en los próximos 10 años" (Clarín, 23/10), de modo que si un país atrasado reduce su contaminación, los Estados Unidos, por ejemplo, le ‘financian’ esa disminución a cambio de la autorización de seguir contaminando en otro lado. La propuesta norteamericana está apoyada por Australia y Canadá, y se contrapone con la más ‘ambientalista’ presentada por los europeos, que contempla una reducción del 15% promedio hacia el 2010. Japón, por su parte, propuso una reducción de sólo el 5%, lo que la hace más cercana a la norteamericana. En realidad, como señala un diario norteamericano, la propuesta europea se basa sobre todo en una reducción de la emisión por parte de Alemania y, en menor medida, de Inglaterra, ya que Francia no disminuiría, Italia lo haría en una pequeña proporción, y España, Portugal, Grecia e Irlanda la incrementarían. En el caso de Alemania, los yankis destacan que aprovecha una trampa estadística, ya que el nivel de 1990 incluye la entonces recién anexada Alemania oriental, plagada de industrias contaminantes que rápidamente desaparecieron, disminuyendo la emisión de gases alemana, entre 1990 y 1993, en un 10%. En Inglaterra se produjo el cierre de las minas de carbón y su sustitución por gas y otros combustibles (The Washington Post, 17/11). El conjunto de propuestas son una muestra de completa hipocresía. La burguesía es una clase que depreda los recursos naturales en su beneficio y no va a ser ésta una excepción. La única forma en que la burguesía puede tomar cuenta de una cuestión ambientalista es si le reporta alguna ganancia adicional. Así puede ocurrir que, si logra el monopolio de nuevas formas de energía "no contaminante" de la atmósfera (como la nuclear, por ejemplo), se convierta de la noche a la mañana en defensora a ultranza de la ‘no contaminación’, y lo use contra sus rivales y contra los países más débiles. Internacionalismo "En el informe de 600 páginas publicado en 1995 por el Grupo Intergubernamental sobre la Evolución del Clima (GIEC) ... una frase decía simplemente ‘el balance de los indicadores sugiere una influencia discernible de las actividades humanas sobre el clima del planeta’. Después de diez años de investigaciones se impuso el consenso en el seno de ese grupo de expertos en climatología nombrados por las Naciones Unidas"(Le Monde, 21/11). "Los científicos están más unidos que nunca en sus puntos de vista. Es necesaria una acción inmediata, dicen. Sólo una urgente reducción del 60% de la emisión de dióxido de carbono puede prevenir peligrosos cambios climáticos" (The Guardian, 26/10). Las conclusiones de los científicos, por más intergubernamentales que sean, no llevan a ningún resultado práctico. La resolución de los problemas ambientales requiere de una acción concertada y planificada del conjunto de la humanidad. Las rivalidades entre los monopolios capitalistas y entre sus Estados impiden cualquier acción conjunta. El mercado es el reino de la anarquía, opuesto a una asignación racional de recursos. Un ex diplomático norteamericano, actualmente miembro de un Fondo de Defensa del Medio Ambiente, reconoce que "el recalentamiento global requiere de una acción global" (The Washington Post, 3/7), pero sus propuestas son completamente utópicas en el cuadro de la decadencia capitalista, cuando los capitales buscan desesperadamente evitar la caída de sus tasas de beneficio a costa de cualquier depredación. Las cuestiones del medio ambiente muestran los límites que el propio capital encuentra a su desenvolvimiento. El planteo reformista-ambientalista esquiva la cuestión de que el método capitalista para reducir la contaminación, consiste en aumentar aún más los impuestos al consumo de petróleo, carbón, autos, etc., es decir que implica agravar la miseria de los trabajadores y la crisis de sobreproducción de los capitalistas, con su secuela de despidos. Hay que incorporar los reclamos ambientalistas al programa de acción de la revolución social.

11 de diciembre de 1997
Deca-Piazza: Despidos con acuerdo de la UOM
Comisión Sindical

Para los trabajadores de Deca-Piazza, la postura ‘opositora’ de la UOM no significa nada; mientras Lorenzo Miguel cacarea en los medios contra la flexibilización, la patronal de esta antigua planta metalúrgica de Parque Patricios comete todo tipo de tropelías contra los trabajadores sin que la CI de planta o la Seccional Capital de la UOM muevan un dedo para impedirlo. Desarrollaremos algunas de las denuncias que ilustran esta situación. Sin duda, el tema más importante es el de los despidos. La semana pasada se produjeron 9, siendo en la mayoría de los casos compañeros con mucha antigüedad. En este caso llama la atención que el despido de estos compañeros no mereció ni un amago de defensa de parte de la CI. Estos despidos no están relacionados con ninguna situación de crisis de la empresa, ya que está tomando personal nuevo y en muchas secciones se realizan horas extras. La única razón de estos despidos es reemplazar personal antiguo bajo convenio por personal nuevo flexibilizado y con ‘contratos basura’. La patronal había fracasado en un intento de promover ‘retiros voluntarios’, ya que nadie se anotó, entre otras razones, porque sólo se ofrecía el equivalente al 50% de la indemnización correspondiente. Luego comenzaron los ‘aprietes’, y luego directamente los despidos, con el agravante de que las indemnizaciones serán pagadas en ¡24 cuotas! o en 10, pero con quitas importantes. La CI no hizo nada por la defensa de estos compañeros, e incluso buchoneó a uno de los despedidos, cuyo nombre nos reservamos, pero que todo el mundo en la fábrica sabe de quién se trata. Las arbitrariedades patronales sólo pueden prosperar por la completa parálisis de la CI y de la UOM. Sin embargo, todo tiene un límite, y el hecho de que un grupo de compañeros nos haya formulado estas denuncias es un claro indicio en este sentido. Lógicamente, revertir esta situación depende enteramente de los trabajadores de Deca-Piazza, de que recuperen su organización gremial y de que confíen en un partido de clase como el Partido Obrero.

11 de diciembre de 1997
¡Que la crisis la paguen ellos!
Partido Obrero

Como cualquier obrero conciente seguramente lo hubo anticipado, las elecciones del 26 de octubre no han servido ni mínimamente para resolver el más elemental de los desesperantes problemas que afligen a las masas argentinas. La victoria de la Alianza ha puesto todavía más al desnudo su impotencia para encarar la crisis social y económica (no digamos ya para resolverla) y también ha dejado completamente al descubierto su entrelazamiento profundo con el imperialismo y con el capitalismo en general. Desde el mismo momento en que se cerraron las urnas, los aliancistas le dieron la espalda incluso a su planteos más estrechos, como por ejemplo la sanción de una ley de financiamiento educativo que sirviera para aumentar los salarios de los docentes, aun en el marco de la reforma educativa del menemismo. Bajo la presión directa del Fondo Monetario Internacional, la Alianza en general y el Frepaso en particular, anunciaron que el aumento docente debía quedar postergado en aras del llamado equilibrio fiscal. Desde el 26 de octubre, la politiquería patronal ha girado, de un modo general, en torno a la disputa de posiciones en los aparatos legislativos y a la conquista de posiciones con vistas a las elecciones de 1999. Los problemas de cuatro millones de desocupados, la grave amenaza que plantea la completa descomposición de los aparatos policiales y judiciales, la perspectiva de una nueva crisis industrial y de despidos masivos —como consecuencia de la crisis capitalista mundial; todo esto ha sido dejado francamente de lado o, más propiamente, ha sido entregado para su solución al FMI y a la banca acreedora internacional. La victoria de la Alianza ha servido solamente para acentuar la crisis política derivada de la impasse económica, de la desintegración del menemismo y de la rebeldía popular. Menem ha seguido gobernando como si no hubiera sido el gran derrotado electoral y esto sucede a caballo de la completa impotencia de la llamada oposición. Incluso el reclamo apremiante del imperialismo en favor de un co-gobierno legislativo entre el menemismo y la Alianza se encuentra completamente empantanado, como resultado de la violenta lucha de intereses que afecta a la burguesía en general, y de la lucha igualmente violenta de los políticos patronales por el acaparamiento de prebendas en el aparato del Estado. La parálisis de la legislatura de la provincia de Buenos Aires es una manifestación aguda del agravamiento de la crisis política. A esto hay que agregar la dificultad extrema que enfrenta Duhalde para reorganizar su gabinete, ante el rechazo que recibe de todos aquellos a los que propone un ministerio; el‘candidato natural’ a la sucesión se enfrenta con la imposibilidad de gobernar incluso antes de una eventual llegada a la presidencia. La crisis legislativa y policial en la provincia podría derivar en una intervención federal. También es indicativo del agravamiento de la crisis política el enfrentamiento en torno a la privatización de los aeropuertos y la perspectiva de que Menem gobierne por decreto en lo que resta de su mandato. Cada día es más evidente que los planteos de la Alianza coinciden con más fidelidad con los del FMI y los grandes capitalistas que los del propio menemismo. Pero el poder político formal lo tiene la camarilla menemista, mientras que la Alianza es incapaz de imponer los puntos incluso más estrechos de su programa. De esta manera, la derrota electoral del menemismo el pasado 26 de octubre ha acentuado la impasse nacional en todos los terrenos y no deja ver una sombra de perspectiva para las esperanzas de los que votaron a la llamada oposición. Exactamente 24 horas después de las elecciones, el derrumbe de la bolsa de Nueva York le dio una expresión internacional definitiva a la crisis financiera e industrial de los países asiáticos. Argentina se encuentra metida en esta crisis mundial hasta el tuétano, no importa lo que digan los economistas oficiales. Con una deuda externa de 120.000 millones de dólares; con un déficit de 12.000 millones de dólares en sus cuentas con el exterior; con un déficit fiscal de 6.000 millones de dólares; con vencimientos de capital e intereses de la deuda externa para 1998 de 20.000 millones de dólares; Argentina ya ha ingresado de lleno al torbellino de la crisis capitalista internacional. No se trata de una ‘importación’ de la crisis del exterior, sino de una crisis de conjunto del régimen capitalista. No solamente esto: Argentina ha adoptado, bajo la presión del capital internacional, el mismo régimen monetario de sometimiento al dólar y al capital especulativo norteamericano que está llevando al derrumbe a numerosos países de Asia, de Europa oriental, de América Latina —y en definitiva, de Japón, Estados Unidos y Europa occidental. La inminencia de una devaluación brasileña amenaza con provocar un derrumbe industrial y comercial e incluso cuestiona la sobrevivencia del Mercosur. La caída espectacular de la producción automotriz brasileña en noviembre, de alrededor del 35 por ciento, y de la argentina, de un 18 por ciento, constituye un anticipo de esta perspectiva. No es cierto que el sistema bancario argentino se encuentre sólido como consecuencia de su extranjerización. Los préstamos incobrables ascienden a un 11 por ciento de los créditos bancarios y deben haber aumentado todavía más desde octubre cuando comienza la crisis financiera; las pérdidas asociadas con las caídas de las Bolsas son también muy importantes: fueron estimadas en 6.000 millones de dólares en octubre y, en el caso de las AFJP, en 800 millones de dólares. Más grave aún es la situación de la banca brasileña, en virtud de que es la principal acreedora de la deuda pública interna de 240.000 millones de dólares, que el Estado brasileño no tiene condiciones de saldar. ‘Los de arriba’ no pueden seguir gobernando como lo venían haciendo; todos sus planteos económicos y políticos se han agotado. Fundar una política popular o progresista en las posibilidades históricas del capitalismo, es una receta segura para el más completo fracaso y el seguro anuncio de una política cada vez más derechista. La crisis mundial exige, más que nunca, desarrollar el internacionalismo de la clase obrera contra el capital mundial y sus Estados. El derrumbe del Mercosur muestra la inviabilidad de las soluciones continentales capitalistas y plantea la unidad política de América Latina bajo la dirección de la clase obrera, aliada a los campesinos. Una salida de catástrofe La orientación de conjunto de la burguesía mundial frente a la crisis tiene tres grandes componentes: precipitar la bancarrota de todos los grupos capitalistas inviables o que sean un estorbo para la competencia de los grupos capitalistas más poderosos; es lo que tratan de imponer, por medio del FMI, los grandes monopolios de Japón, Estados Unidos y Europa a todas las economías que van cayendo como un dominó en el vértigo de la crisis mundial. Pero esta salida comporta un extraordinario agravamiento de la crisis fiscal y de la carga de la deuda pública, porque esos monopolios exigen que les sea pagada integralmente la deuda de los grupos capitalistas que se declaran en quiebra. Lo que la prensa denomina ‘salvataje coreano’ o ‘tailandés’ es, en realidad, una operación de salvataje de la banca internacional que ha endeudado en gran escala a los ‘coreanos’ o a los ‘tailandeses’. Precipitar la quiebra de una parte del capital industrial y bancario internacional, socorriendo al mismo tiempo en una escala nunca vista a los acreedores de los quebrados, sólo es posible asestando golpes descomunales a los niveles de vida, condiciones de trabajo y derechos laborales y de organización de las grandes masas. Se puede concluir de esto que, si a la inevitable resistencia que opondrán millones de trabajadores en todo el mundo, se le añade la lucha brutal que empeñarán los grupos capitalistas afectados y sus Estados, el capitalismo mundial podría entrar rápidamente en un período prolongado de deflación y de depresión. Las consecuencias serían un dislocamiento del comercio internacional y el derrumbe de los regímenes políticos más débiles. Los trabajadores argentinos tenemos que superar cualquier confusión en toda esta cuestión: la perspectiva de conjunto es un agravamiento de nuestras condiciones de vida y de crisis más fuertes en los contextos nacionales e internacionales. Por un plan de lucha. Fuera Menem-Duhalde El acuerdo firmado por el gobierno con el FMI es claro: más impuestos al consumo, más subsidios al capital exportador y bancario, más flexibilidad laboral, más concentración capitalista, más encarecimiento y privatización de la salud y la educación, más suspensiones y despidos, más desocupación en masa. La crisis abierta en la Volkswagen de Brasil es ilustrativa de la política de la gran patronal frente a la nueva situación: aceptación de una reducción de salarios del 20 por ciento o despidos masivos. Es el planteamiento que ya están sugiriendo las patronales automotrices en la Argentina. En cualquiera de estas variantes, la onda de despidos afectará a la industria de autopartes y a la metalurgia en general. Las patronales pretenden aprovechar la crisis como un arma contra los trabajadores, principalmente para imponer a rajatablas la flexibilidad laboral, lo cual incluye la libertad ilimitada para suspender con pagos de salarios cada vez menores. Esta es la orientación de la patronal en su conjunto. Es precisamente por este carácter general de la ofensiva patronal que los trabajadores debemos oponer el planteo de un plan de lucha de todos los trabajadores, se encuentren organizados o no. El slogan general de este plan de lucha es que "la crisis la paguen ellos", mediante el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; el aumento de los salarios; la anulación de los impuestos al consumo; el establecimiento de impuestos extraordinarios a las fortunas y ganancias de los grandes capitalistas; el control obrero de los bancos y la apertura de sus cuentas para parar la fuga de capitales; el cese del pago de la deuda externa. El desenvolvimiento positivo de un plan de lucha por sólo algunas de estas reivindicaciones fundamentales, es completamente incompatible con el mantenimiento del gobierno Menem-Duhalde (incluso De la Rua, jugado al revalúo impositivo y al esquilmamiento de los contribuyentes porteños). Concientes de esta perspectiva, llamamos a impulsar Asambleas Populares y Congresos de bases para agrupar a los trabajadores frente al poder del Estado y estructurarnos como alternativa de poder. Al conjunto de las organizaciones oficiales del movimiento obrero, conducidas por burocracias entrelazadas con el Estado y jugadas a una perspectiva capitalista, las llamamos a romper con el gobierno y con los partidos patronales y a imponer un plan de lucha nacional, llamar a asambleas generales y congresos de bases, y organizar un plan de lucha. Huelga general contra la flexibilidad, los despidos o la reducción de los salarios La burocracia de la CGT está negociando con Menem la liquidación de las indemnizaciones, la flexibilización completa de los convenios de trabajo y la liquidación de los convenios por industria, esto a cambio de conservar el monopolio de las obras sociales arancelizadas. La CTA ha dado a conocer una propuesta de ‘democratización’ de los sindicatos, que prevé la liquidación del sindicato único por industria y la posibilidad de que actúen varios sindicatos por empresa. El MTA y las 62 de Miguel están impulsando un proyecto de ley que plantea la semana laboral de 40 horas y un aumento de los salarios, que no tiene ninguna posibilidad de ser efectivo porque no impulsa la movilización de los trabajadores, el plan de lucha y la huelga, y porque confina el objetivo a una expectativa en el Congreso nacional. La reducción de la semana laboral, además, no constituye una solución al desempleo porque no impone la obligación (compulsiva) a las patronales de contratar a nuevos trabajadores, no digamos ya a la masa de los desocupados. Pero la sanción de la llamada reforma laboral sería una derrota política para la clase obrera, porque abriría la última compuerta para que las patronales impongan su salida a la crisis actual mediante suspensiones y despidos, aumentos de impuestos, arancelizaciones de servicios y disminución de salarios. Es necesaria una campaña general contra esta ‘reforma’ con la consigna de huelga general. Pero para ser efectiva, esta consigna debe presidir la lucha contra los despidos y suspensiones masivas que ya se están aplicando y las que se plantean como perspectiva, con ocupaciones de los lugares de trabajo. Toda esta conclusión se impone a partir de la experiencia concreta de los últimos años. La capitulación de la dirección de Fiat Cormec a principios de año ha llevado al despido de la mayoría de sus trabajadores y al avance de la flexibilización en esta planta, que se había esforzado por ser la vanguardia de la lucha contra esta flexibilización. El acuerdo de los líderes de la comisión interna de Cormec con la burocracia de Miguel, saludada incluso por partidos de izquierda, ha concluido en una completa derrota para los trabajadores y ha sido una demostración de la completa incapacidad de la burocracia sindical, recién venida a la oposición al menemismo, para hacer frente a la ofensiva patronal. También tenemos presente la derrota de la ocupación de Atlántida, abandonada en su consecuente lucha por la burocracia del sindicato gráfico y por las organizaciones burocratizadas en general. La inmadurez de la vanguardia de los obreros de la zona Norte para establecer una interfabril de apoyo a Atlántida, la redujo al aislamiento. Igualmente tenemos la derrota en Siderca como resultado de una política que se llena la boca de ‘combativa’, pero que ha permitido, sin lucha, la liquidación de la dirección de fábrica. Estas ofensivas localizadas, que tuvieron lugar en el curso de este año, asumirán ahora un carácter generalizado, como consecuencia de la crisis mundial. Nuestra consigna frente a esto es huelga general, preparemos la huelga general. Es necesaria una nueva dirección La burocracia de los sindicatos ha fracasado por completo en los ocho años de menemismo y seguirá fracasando todavía más. Entrelazada con el Estado, los gobiernos y los políticos patronales, carece de la independencia necesaria para llevar adelante una lucha consecuente. La completa entrega de la burocracia de la CTA a la Alianza y sus reiterados planteos de adaptación a la flexibilidad laboral, han agotado por completo su posibilidad de central alternativa. Algunas de sus regionales, como Córdoba, han virtualmente desaparecido. La dirección de la CTA pretende sobrevivir como parásito en el riñón de la Alianza. El fracaso completo de la carpa docente, o la traición a la huelga docente neuquina y al Cutralcazo, son otras tantas manifestaciones de este agotamiento. El MTA tiene una actitud más oscilante, pero esto no lo ha llevado a romper sus lazos con la Alianza. Tiene una profunda crisis interna entre los camioneros y UTA. La burocracia de UTA sigue dando visto bueno a los planes de flexibilización contra los choferes y en Metrovías. Aunque no se puede descartar en absoluto que estas burocracias puedan adoptar alguna iniciativa de lucha, esto como consecuencia de la presión obrera y de la agudización de la crisis, y que incluso esas iniciativas sean perfectamente previsibles, no debe quedar ninguna duda acerca de su imposibilidad de actuar como auténtica dirección obrera frente a los desafíos planteados. Es necesario no alimentar ilusiones diferentes y preparar sistemáticamente la formación de una nueva dirección obrera. La tarea estratégica de la clase obrera Las elecciones del 26 de octubre pusieron de manifiesto otra vez el agotamiento del menemismo y, más allá, el del peronismo como movimiento que históricamente encuadró a la clase obrera detrás de un planteo nacional-burgués. Es significativo en este sentido que la bancarrota sea más acentuada en el duhaldismo, el cual intentó muy vagamente conformar, dentro del PJ, una suerte de ‘retorno a las fuentes’. La camarilla menemista se ha hecho más dueña que nunca del manejo del justicialismo, como lo prueba el servilismo de su bloque parlamentario. Este hecho destaca, por un lado, la colosal crisis del duhaldismo, y permite prever, por el otro, la posible disgregación del peronismo en varios partidos. Una gran masa de electores peronistas votó por otros partidos, en particular en la clase obrera. La Alianza recogió una fracción menor de este giro, y en el caso de los trabajadores que votaron por la Alianza, lo hicieron bajo la enorme presión de la pequeña burguesía, masivamente anti-menemista, que desenvolvió una expectativa desmedida en el tándem Alvarez-Fernández Meijide. La rápida desilusión de los votantes de la Alianza podría abrir la situación excepcional de una crisis política conjunta del oficialismo y de la llamada oposición. Sin embargo, por primera vez bajo el menemismo, los partidos de izquierda obtuvieron casi el 5 por ciento del padrón electoral, o sea un potencial de cerca de un millón de votos. Esto tradujo dos fenómenos: de un lado, el voto de la pequeña burguesía decepcionada por la alianza del Frepaso con la UCR; del otro, el voto de numerosos trabajadores que votaron tradicionalmente al peronismo, y dentro de él, los sectores más oprimidos, como los compañeros desocupados. De un modo general, el voto de decepción con el Frepaso prevaleció en la izquierda democratizante, y el voto del trabajador peronista, en el Partido Obrero. El Partido Obrero fue la única organización de lucha y de izquierda que se presentó, a la vez, con un programa de salida inmediata para las masas y con una estrategia política. El conjunto de la izquierda sustituyó este programa por una suerte de charlatanería izquierdista cuando no, como en el caso de IU, presentando como candidato a un representante de la jubilación privada. El voto al PO fue el voto a una estrategia, o sea a la independencia política de los trabajadores, a romper con el peronismo, construir un partido obrero. El voto a la izquierda democratizante fue un voto de protesta de un sector del pueblo en rebeldía. La combinación de la crisis del peronismo y aun de su disgregación, por un lado, y del voto clasista al PO por el otro, pone al desnudo una nueva tendencia política en el país, hacia la autonomía política de los explotados. Desarrollar esta tendencia debe ser la estrategia de todos los obreros concientes. ¿En qué medida esta tendencia podría ser favorecida o impulsada por un frente de izquierda, teniendo presente la gama de luchadores nucleada en el conjunto de la izquierda? La experiencia de este año que termina demuestra que la principal oposición a un frente de izquierda ha sido el proceso de descomposición, por sobre todo programática, de la izquierda. Los grupos de la izquierda se opusieron sistemáticamente a un frente, demostrando que no comprendían la tendencia profunda de las masas hacia un polo político independiente, y luego declararon expresamente que buscaban capitalizar los residuos de izquierda que dejaba el Frepaso al aliarse con la UCR. Una fracción de la izquierda, constituida por Patria Libre o el Ptp, está más empeñada que nunca en reconstruir un ‘frente nacional’, que para ello todavía debe esperar el nacimiento de un hipotético aliado burgués. ¿Cómo superar esta contradicción? Es necesario, en primer lugar, trazar claramente la perspectiva de la independencia de clase, es decir, de la autonomía política de la clase obrera y lo que esto significa, un gobierno de los trabajadores. Esta perspectiva debe ser sistemáticamente señalada a todas las organizaciones obreras y de izquierda, no solamente a los grupos políticos. La reconstrucción de tendencias y agrupaciones en el movimiento sindical, de los desocupados, agrario o estudiantil, debe plantearse claramente como una unidad político-reivindicativa. El fracaso de las tendencias, como en Córdoba, que pretendieron sustituir el planteamiento político por un sucedáneo de slogans, frente a la burocracia sindical, es una muestra del agotamiento de las posibilidades de desarrollo de esta política. Peor perspectiva se les abre a quienes quieren disolver la acción política en la ‘social’, a veces de la mano de las organizaciones no gubernamentales financiadas por las Naciones Unidas o por países imperialistas. Planteamos nuevamente, reforzados por la experiencia política y de lucha del último año, el frente de las organizaciones de lucha, partidistas y no partidistas, es decir de una Mesa Político-Reivindicativa. Es el planteo que el conjunto de la izquierda democratizante hizo fracasar el pasado 1º de Mayo. Se trata de un frente no electoral ni episódico; debe tener un carácter sistemático y enfrentar con un programa de reivindicaciones y de métodos de lucha la crisis del momento y la tendencia de los trabajadores. La peculiaridad principal del momento histórico por el cual atravesamos es, de un lado, que las masas no pueden esperar ni un minuto más para imponer soluciones prácticas a su situación desesperante. Por el otro lado, el régimen actual es completamente incapaz de satisfacer la menor de esas reivindicaciones, lo que plantea el problema eminentemente estratégico del poder. Trazar el camino de un punto al otro es nuestra tarea. Llamamos a constituir mesas político-reivindicativas en todos los puntos del país. Llamamos a los partidos y organizaciones que luchan a constituir una mesa de trabajo sistemático a nivel nacional. Llamamos a adoptar el método de la Asamblea de Trabajadores para profundizar y generalizar la experiencia popular por medio de la deliberación.

11 de diciembre de 1997
La ‘negra intención’ de Menem y la Alianza

El gobierno menemista ha presentado el acuerdo con el FMI como una ‘garantía’ de estabilidad frente a las consecuencias que podría tener la crisis financiera mundial. Pero el FMI no está en condiciones de dar ‘garantías’ de ninguna clase, como lo prueba la crisis asiática. Para peor, los economistas coinciden en señalar que las metas establecidas en la “carta de intención” (déficit fiscal, crecimiento, recaudación impositiva, deuda pública, etc.) son un ‘dibujo’. Metas y crisis Tomemos un solo caso, el del déficit fiscal. Los acuerdos vigentes con el FMI preveían para 1997 un déficit fiscal máximo de 4.400 millones de dólares, que las misiones de control del organismo dieron por ‘cumplido’. Según el especialista José Luis Espert (Ambito Financiero, 5/12), el déficit fiscal real de 1997 alcanzará a 5.340 millones de dólares, 940 millones más que lo comprometido. ¿Cómo se concilia esta cifra con el ‘ok’ de los auditores del FMI? El especialista explica que esa ‘brecha’ fue cerrada mediante la llamada ‘contabilidad creativa’, que consiste en no registrar los egresos y en contabilizar como impuestos ingresos inexistentes. En castellano, el FMI y el gobierno menemista fingen que se cumplen los acuerdos truchando al por mayor las cuentas públicas. Para 1998 está previsto un aumento de los pagos de intereses de la deuda externa por unos 900 millones, a 7.500 millones de dólares, y un aumento de los gastos del presupuesto por otros 1.500 millones, con lo cual el déficit público real superaría los 7.700 millones de dólares. ¿Cómo convertir esos 7.700 millones en los 3.500 que el gobierno acordó con el FMI? Incluso un truchaje mayor al de este año no alcanzaría a cubrir semejante ‘agujero’, lo que plantea la perspectiva de un enorme tarifazo, más despidos de empleados públicos y una reducción todavía mayor del ‘gasto social’. El citado Espert concluye que “el cumplimiento (del acuerdo) enfrentará al gobierno entre sí, al gobierno con la oposición y tal vez al gobierno con el establishment, que no está dispuesto a soportar más ajuste fiscal”. Crisis bancaria El acuerdo con el FMI no le puede dar a la Argentina ninguna ‘garantía’ por otra razón. Ocurre que los exportadores verán cerrarse mercados como consecuencia de las devaluaciones y de las tendencias recesivas desatadas por la crisis asiática. Los grandes capitalistas endeudados en el exterior serán afectados por el aumento de las tasas de interés. Los bancos por la insolvencia de sus deudores. En la carta al FMI, por ejemplo, el gobierno se ‘felicita’ de que los préstamos incobrables del sistema financiero hayan caído al 12% del total, lo que para cualquier estándar internacional es una enormidad. Los bancos de Tailandia, al momento del estallido de la crisis, registraban una incobrabilidad del 14%. Sin embargo, el aumento de las tasas de interés, la retracción de las ventas y a las exportaciones, ya está provocando un nuevo incremento de la incobrabilidad bancaria. Otro ‘detalle’ revela la real situación del sistema bancario. El Banco Central obligó a los bancos a emitir bonos de deuda por el 2% de sus capitales, según explicó, para que de esta manera las consultoras internacionales ‘calificaran’ la solvencia de los bancos. Vencido el plazo, la inmensa mayoría de los bancos se negó a emitir esos bonos, por la sencilla razón de que no quieren ser auditados. Esto porque, como lo reveló el escándalo del BCP de La Plata, los balances de los bancos son auténticas ‘obras maestras’ del truchaje contable para encubrir la crisis bancaria. Cogobierno Más allá de esto, ¿qué queda en pie del acuerdo con el FMI? El compromiso de privatizar lo que queda en manos estatales (lo que incluye el Banco Nación), la flexibilidad laboral, la extensión del ‘plan del Banco Mundial’ a las obras sociales provinciales, la reforma de la coparticipación, la reducción de las jubilaciones máximas, la reforma del Poder Judicial y la creación de un ‘colchón de liquidez’, lo que significa que Economía mantendrá guardado en efectivo el equivalente a un trimestre de servicio de la deuda pública en previsión de eventuales crisis. La carta al FMI promete “agilizar la ejecución de garantías financieras” (Clarín, 4/12). Esto significa que se acelerarán los trámites de quiebra contra los pequeños y medianos capitalistas y contra los deudores hipotecarios. Como la inmensa mayoría de estas ‘reformas’ deberá pasar por el Congreso, salta a la vista que el gobierno deberá contar con la conformidad —o cuanto menos la complicidad— de la Alianza. La reciente visita de Graciela Fernández Meijide a la sede del FMI constituyó un respaldo anticipado a este acuerdo antinacional.

11 de diciembre de 1997
La ‘negra intención’ de Menem y la Alianza

El gobierno menemista ha presentado el acuerdo con el FMI como una ‘garantía’ de estabilidad frente a las consecuencias que podría tener la crisis financiera mundial. Pero el FMI no está en condiciones de dar ‘garantías’ de ninguna clase, como lo prueba la crisis asiática. Para peor, los economistas coinciden en señalar que las metas establecidas en la "carta de intención" (déficit fiscal, crecimiento, recaudación impositiva, deuda pública, etc.) son un‘dibujo’. Metas y crisis Tomemos un solo caso, el del déficit fiscal. Los acuerdos vigentes con el FMI preveían para 1997 un déficit fiscal máximo de 4.400 millones de dólares, que las misiones de control del organismo dieron por ‘cumplido’. Según el especialista José Luis Espert (Ambito Financiero, 5/12), el déficit fiscal real de 1997 alcanzará a 5.340 millones de dólares, 940 millones más que lo comprometido. ¿Cómo se concilia esta cifra con el ‘ok’ de los auditores del FMI? El especialista explica que esa ‘brecha’ fue cerrada mediante la llamada ‘contabilidad creativa’, que consiste en no registrar los egresos y en contabilizar como impuestos ingresos inexistentes. En castellano, el FMI y el gobierno menemista fingen que se cumplen los acuerdos truchando al por mayor las cuentas públicas. Para 1998 está previsto un aumento de los pagos de intereses de la deuda externa por unos 900 millones, a 7.500 millones de dólares, y un aumento de los gastos del presupuesto por otros 1.500 millones, con lo cual el déficit público real superaría los 7.700 millones de dólares. ¿Cómo convertir esos 7.700 millones en los 3.500 que el gobierno acordó con el FMI? Incluso un truchaje mayor al de este año no alcanzaría a cubrir semejante ‘agujero’, lo que plantea la perspectiva de un enorme tarifazo, más despidos de empleados públicos y una reducción todavía mayor del ‘gasto social’. El citado Espert concluye que "el cumplimiento (del acuerdo) enfrentará al gobierno entre sí, al gobierno con la oposición y tal vez al gobierno con el establishment, que no está dispuesto a soportar más ajuste fiscal". Crisis bancaria El acuerdo con el FMI no le puede dar a la Argentina ninguna ‘garantía’ por otra razón. Ocurre que los exportadores verán cerrarse mercados como consecuencia de las devaluaciones y de las tendencias recesivas desatadas por la crisis asiática. Los grandes capitalistas endeudados en el exterior serán afectados por el aumento de las tasas de interés. Los bancos por la insolvencia de sus deudores. En la carta al FMI, por ejemplo, el gobierno se ‘felicita’ de que los préstamos incobrables del sistema financiero hayan caído al 12% del total, lo que para cualquier estándar internacional es una enormidad. Los bancos de Tailandia, al momento del estallido de la crisis, registraban una incobrabilidad del 14%. Sin embargo, el aumento de las tasas de interés, la retracción de las ventas y a las exportaciones, ya está provocando un nuevo incremento de la incobrabilidad bancaria. Otro ‘detalle’ revela la real situación del sistema bancario. El Banco Central obligó a los bancos a emitir bonos de deuda por el 2% de sus capitales, según explicó, para que de esta manera las consultoras internacionales ‘calificaran’ la solvencia de los bancos. Vencido el plazo, la inmensa mayoría de los bancos se negó a emitir esos bonos, por la sencilla razón de que no quieren ser auditados. Esto porque, como lo reveló el escándalo del BCP de La Plata, los balances de los bancos son auténticas ‘obras maestras’ del truchaje contable para encubrir la crisis bancaria. Cogobierno Más allá de esto, ¿qué queda en pie del acuerdo con el FMI? El compromiso de privatizar lo que queda en manos estatales (lo que incluye el Banco Nación), la flexibilidad laboral, la extensión del ‘plan del Banco Mundial’ a las obras sociales provinciales, la reforma de la coparticipación, la reducción de las jubilaciones máximas, la reforma del Poder Judicial y la creación de un ‘colchón de liquidez’, lo que significa que Economía mantendrá guardado en efectivo el equivalente a un trimestre de servicio de la deuda pública en previsión de eventuales crisis. La carta al FMI promete "agilizar la ejecución de garantías financieras" (Clarín, 4/12). Esto significa que se acelerarán los trámites de quiebra contra los pequeños y medianos capitalistas y contra los deudores hipotecarios. Como la inmensa mayoría de estas ‘reformas’ deberá pasar por el Congreso, salta a la vista que el gobierno deberá contar con la conformidad —o cuanto menos la complicidad— de la Alianza. La reciente visita de Graciela Fernández Meijide a la sede del FMI constituyó un respaldo anticipado a este acuerdo antinacional.

11 de diciembre de 1997
La tercera vuelta,la vencida

A escasas semanas del levantamiento del corte de ruta, la situación se ha agravado. El municipio no solamente no otorgó puestos de trabajo a los más de doscientos casos considerados ‘conflictivos’ (que las autoridades cuestionaban porque no reunían los requisitos), sino que tampoco ingresaron a trabajar los 800 compañeros ‘reconocidos’ —cuyo legajo fue cargado al sistema informático. Pero la intendencia sí viene adjudicando puestos de trabajo fuera del listado. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que estamos frente a un trabajo sucio y artero dirigido a desmoralizar a los desocupados, dividirlos y desconocer a la Coordinadora Teresa Rodríguez. A este panorama se agrega el hecho de la no renovación de los planes de aquellos que ya venían trabajando, la no entrega de refuerzos ni de las 1.000 bolsas de comida convenidas. La nueva etapa El conflicto se replantea, por lo tanto, en todos sus términos. No hay otra que prepararse y preparar al movimiento para reiniciar la acción directa. El texto del ‘acuerdo’ que en su momento dio lugar al levantamiento de las medidas tiene la firma del juez, el fiscal, concejales, representantes de la policía y de la curia, y por supuesto de la Teresa Rodríguez, pero ‘curiosamente’ no figura la del Poder Ejecutivo. Es decir, el gobierno no quiere asumir su responsabilidad. Existía ya el antecedente de la violación que había cometido el municipio del acta del 22 de octubre, que sí había firmado. Las ‘garantías’ de cumplimiento del ‘acuerdo’ que ofrecieron concejales, curas y representantes del poder judicial sirvieron para detener la acción de los desocupados, pero no al intendente. Los ‘mediadores’ tuvieron un protagonismo para acordonar el conflicto y apresurar su levantamiento, que no exhibieron a la hora de encarar medidas solidarias de acción. El planteamiento de una marcha general desde las puertas del municipio a la ruta y la convocatoria a un paro activo zonal (propuesta por el PO, en el marco de la comisión de solidaridad, en los momentos cruciales del conflicto y aplaudida fervientemente por los activistas), recibió como única respuesta la evasiva de las ‘fuerzas vivas’ presentes. El propósito de este señalamiento no es escarbar el pasado sino devolverle actualidad, cuando la dirección de la Teresa Rodríguez ha planteado la formación de una Multisectorial, cuyos componentes no son otros que los que actuaron de interlocutores y ‘garantes’ del acuerdo. Es necesario convocar a una asamblea general de desocupados que apruebe la reanudación de las medidas de fuerza por la satisfacción de los reclamos. Hay que reclamar hechos a los sindicatos, partidos y fuerzas representativas e impulsar la inmediata convocatoria a una movilización para exigir la totalidad de los puestos de trabajo.

11 de diciembre de 1997
Alianza: Hay que atomizar a los sindicatos

El gobierno se comprometió ante el FMI a que la reforma laboral entre en vigencia antes del 30 de junio del año próximo. El contenido de esa reforma está detallado en el acuerdo firmado por Roque Fernández e incluye 6 temas: Modificación del sistema de indemnizaciones "a fin de reducir significativamente el costo de los despidos". Eliminación de "ciertos" contratos de trabajo temporario. Eliminación gradual de la ultractividad, o sea, de la prórroga de la vigencia de los convenios cuando no hay acuerdo entre las partes. Eliminación gradual de los estatutos profesionales. Descentralización de los convenios de trabajo (por empresa). Estímulo a la "competencia" entre las obras sociales. Si se mira con atención este compromiso, se aproxima muchísimo al "Acta de Coincidencias" que la CGT firmó con el gobierno. Significa que el Ministerio de Economía, que el año pasado objetó que el acuerdo con la CGT no fuera más lejos en el arrasamiento de la legislación laboral, ahora se inclinaría por sacar adelante, como mínimo, el ‘pacto negro’ con la burocracia cegetista, convencido, además, de que en las nuevas negociaciones logrará avanzar otro tanto. Es que el acuerdo con la CGT representa toda una ‘conquista’ de la patronal, porque para los nuevos empleos reduce de inmediato al 70% la actual indemnización por despido, y luego la baja a menos de la mitad, porque crea un fondo de retiro sobre la base de un aporte patronal anual del 30% del salario obrero. Como al mismo tiempo se mantienen ‘ciertos’ contratos temporales, y sobre todo el más importante, el período de prueba, la ‘precarización laboral’ da otra vuelta de tuerca en eliminar la estabilidad en el empleo: a las patronales despedir no les costará casi ni un centavo. Existe, asimismo, un preacuerdo para crear un "régimen para el primer empleo juvenil", mediante la extensión del actual y negrero "contrato de aprendizaje". La derogación de los estatutos profesionales, los convenios por empresa y la obligatoriedad de renovar los convenios (caída de la ultractividad) apuntan a lo mismo: atomizar el poder de negociación de los trabajadores. Divergencias Si esto mismo se acordó el año pasado, ¿por qué no salió hasta ahora esta mayor flexibilidad laboral? Es que un sector de las patronales, en especial los grupos más concentrados de la industria, quieren ir más lejos en tres puntos claves: * Que la reducción de las indemnizaciones comprenda tanto a los nuevos como a los trabajadores que están en actividad. * Que los convenios por empresa puedan ser firmados al margen del sindicato, y que las patronales incluso puedan firmar acuerdos individuales con cada trabajador. * Que las obras sociales puedan ser acaparadas por la medicina privada. Para este sector patronal habría que arrasar con la estructura sindical actual y dejar que "en el ámbito de cada empresa" existan varios "sindicatos de rama o aun independientes, como es el caso, por ejemplo, en España o en Estados Unidos". Es lo que propone, concretamente, el asesor de los grandes pulpos, Ernesto Kritz (La Nación, 30/11). "El modelo de negociación colectiva depende del modelo sindical", insiste Kritz, para quien es insuficiente el convenio por empresa si en la propia estructura de la fábrica los trabajadores no están segmentados en "varias listas" o sindicatos. No por casualidad, el ‘referente’ económico de la Alianza y principal asesor de la Unión Industrial, del Grupo Techint y de Pérez Companc, planteó (BAE, 28/11) que "hay un tema que todavía no fue incluido en la discusión por la reforma laboral y que en la Argentina es el monopolio de la representación gremial", o sea, el sindicato único por industria. Y para que no quepan dudas que Machinea, como un chirolita, habla por boca de sus patrones, Julio Macchi, el presidente de la Bolsa, dijo que la propuesta de Machinea le parecía "una idea bárbara". Más importante aún es que Chacho Alvarez, que se desvive por ganar el corazón y el bolsillo del gran capital, "coincidió con las declaraciones de Machinea" y agregó que estaban "en línea con las de la Central de Trabajadores Argentinos" (CTA). En la CTA, "la propuesta de Machinea no fue mal vista" (Página 12, 28/11), pero propone ir más lejos: "ponerle fin al unicato" sindical y que haya tantos convenios como sindicatos. Para la CTA, éste sería el camino de la democratización de los sindicatos, cuando no es otra cosa que reservarse su propia cuota en la integración al Estado capitalista y a las patronales, y servir como punta de lanza para una ofensiva reaccionaria de las grandes patronales. Pero para el gobierno, las pretensiones de ‘máxima’ de las patronales serían inalcanzables en el actual cuadro político: llevarían a una mayor disgregación del menemismo y a un debilitamiento de la burocracia sindical, que estima peligroso en un cuadro económico-social que se agrava al compás de la crisis internacional. Para las grandes patronales, la crisis económica y la irrupción de la Alianza son nuevas herramientas para permitirles avanzar no sólo en la flexibilidad, sino también en la atomización del movimiento obrero, enarbolando el discurso ‘democrático’ del centroizquierda.

11 de diciembre de 1997
Silvia Sapag en el Barrio Independencia de Neuquén
Pablo y Luis - Barrio Independencia Neuquén

En Neuquén, el Movimiento Popular Neuquino está llevando a cabo elecciones internas para llevar a la presidencia del partido a Silvia Sapag, hija del gobernador Felipe Sapag, potenciando su candidatura a la gobernación de la provincia. Como en todas sus campañas electorales, los Sapag hacen gala de su conocida demagogia frente al pueblo. El 17 de noviembre, Silvia Sapag ‘dio’ una choriceada en el populoso Barrio Independencia de la Capital que reunió escasamente a un centenar de personas. Como de costumbre, en el discurso prometió refaccionar el comedor comunitario, que asiste a gran cantidad de vecinos, construir el edificio de la biblioteca y más policías. En cuanto a la desocupación, prometió aumentar los planes ‘Trabajar’ . Cuando dos jóvenes desocupados del barrio le pidieron trabajo, basta de drogas, no queremos más asesinos ... recibieron como respuesta la exigencia de los guardaespaldas matones (policías federales, vestidos de civil) de retirarse del lugar: “... Pidan bien las cosas, manden cartas” ... léase: en la democracia de Sapag no se puede reclamar trabajo, salud y educación... menos aún si quienes reclaman son los jóvenes. El dueño de la casa donde se realizó el acto (Jerez, un ex dirigente de la Coordinadora de Desocupados en el 95) se sumó al ataque contra los compañeros, al ver que los matones presionaban mediante amenazas e insultos. Cuando Luis, uno de los chicos, comenzó a gritar: “Soy del PO, soy del PO”, y el otro, Pablo, pedía trabajo, la situación se volvió más tensa. Seguramente, si hubiesen podido sacarlos del lugar, hubiesen respondido a sus reclamos con una paliza y una noche en cana. En ese momento llegó al lugar Blanca, militante del PO, que al ver lo que pasaba empezó a preguntar qué estaba ocurriendo; los compañeros le contaron lo que pasaba. Los matones acusaban a los jóvenes de hacer quilombo; la compañera les retrucó que los jóvenes estaban haciendo su justo reclamo y que éste no era escuchado por “la señora Silvia Sapag”, quien según su slogan electoral ... “80.000 mil voces, ella las escucha a todas”. Tomás Martínez, segundo candidato, llamó aparte a los compañeros para calmarlos con la promesa de trabajo y audiencia con la ‘señora’ ... para los compañeros fue una tomada de pelo. Pasaron los días y las semanas, y los jóvenes aún no han recibido ni un llamado de audiencia, y menos el llamado a un trabajo. Así es como Pablo y Luis entienden que tanto a los partidos patronales como al gobierno no les interesa darles respuesta a los problemas que aquejan a nuestra clase. Sobre todo a los jóvenes, a quienes quieren hundir en la miseria, la droga y el alcohol, y solamente se acercan a la juventud para utilizarla en las campañas y los votos. Como dijo el compañero Pablo, nos quieren conformar con un chorizo podrido y una bolsa de alimentos. Por la organización política de la juventud y la clase obrera.

11 de diciembre de 1997
La Alianza suscribe el ‘pacto negro’ Menem-CGT

Escudándose en el pronunciamiento de una "comisión de técnicos" del radicalismo y el Frepaso, la Alianza ha dado su apoyo a la ‘reforma laboral’ que está siendo pactada entre la CGT y el gobierno menemista. Una comisión integrada por Alfredo Allende (UCR), Guillermo Estévez Boero (PSP) y Julio Godio, vocero laboral del Frepaso, acordó un planteo que tiene extraordinaria similitud con el ‘acta’ negrera firmada entre la CGT y el gobierno el 9 de mayo último. El acuerdo de la Alianza propone: * La negociación de "un convenio colectivo marco" (cantidad de horas semanales, vacaciones) ... a cargo de "los gremios nacionales" y la vía libre a los "acuerdos por empresa" (La Nación, 15/11). El convenio "marco" es el ardid con el que la burocracia y las patronales encubren la destrucción del convenio por industria, que es reemplazado por un conjunto de disposiciones supergenerales que luego pueden ser ‘ajustadas’ a las necesidades antilaborales de cada empresa, a través del convenio a ese nivel. * "La reducción de las indemnizaciones durante el primer año de vigencia de la ley", lo que está en línea con el acuerdo CGT - gobierno, que disponía su rebaja en un 30%, y en tres años, su reemplazo por un fondo de retiro administrado por las AFJPs. Julio Godio advirtió, precisamente, que "el propósito de la Alianza es atenuar el impacto sobre las empresas de los costos de indemnización" (Crónica, 2/11) * La habilitación de los contratos temporarios "como excepción para las pequeñas y medianas empresas" (La Nación, 15/11), lo que lejos de suponer la anunciada "eliminación de los contratos denominados ‘basura’...", los incorpora a los convenios de trabajo. * La caída de la "ultraactividad" (renovación automática de los convenios colectivos de trabajo si no hay acuerdo para su modificación) y el arbitraje del Estado (ídem), si no hay renovación del convenio. ¿Quién hace el trabajo sucio? La Alianza no ha decidido si convierte al pronunciamiento de esta "comisión técnica" en un proyecto de ley, pero "por lo pronto, los legisladores de la oposición no obstaculizarán una discusión (de la reforma laboral) en el Congreso" (ídem), que es lo que hoy está ocurriendo. Cuando el Chacho proclamó, días atrás, que no votaría ninguna reforma laboral, no estaba proponiendo su rechazo, sino una negociación. En el reciente encuentro empresarial de Bariloche, Humberto Roggero, jefe del bloque de diputados del PJ, dijo que "sospecha" que los empresarios"acordaron con la Alianza dejar que el PJ apruebe la versión más dura de ese paquete de leyes y que los aliancistas den quórum y, sin votarlo, pronuncien arengas opositoras". La Nación pone en boca de un "ejecutivo industrial", confidente de Chacho Alvarez, el dictado de la estrategia de la Alianza: "ustedes tienen que sacarse el problema de encima, para no pagar el costo si son gobierno en 1999" (La Nación, 15/11). El acta antilaboral firmada por la burocracia y el gobierno tuvo dos apoyos de peso al momento de nacer. El Banco Mundial, que reivindicó la baja del "costo laboral", y la Iglesia, que la exaltó como "un elemento que colabora a la solución de los problemas sociales que vive el país" (Pastoral Social). Ahora ha sumado, entre bambalinas, a la Alianza. Días atrás, en un acto en Rosario, en el que volvieron a pedir la renuncia del consejo directivo de la CGT, Juan Manuel Palacios (UTA) y Hugo Moyano (Camioneros) reclamaron a la Alianza "un pronunciamiento claro contra la flexibilización laboral" (La Capital, 4/11). La Alianza ya ha sido meridianamente clara.

11 de diciembre de 1997
"Llevemos adelante el mandato..."

En julio de este año hicimos una Asamblea Nacional, en Ferro, para analizar la situación política nacional, no desde el punto de vista de los analistas políticos, no desde el punto de vista de la burguesía nacional, sino desde el punto de vista de los cuatro millones de compañeros desocupados, desde el punto de vista de la mujer trabajadora, desde el punto de vista de la clase obrera en la industria y el comercio, desde el punto de vista de la juventud, desde el punto de vista de los reprimidos por los genocidas y los reprimidos por el ‘gatillo fácil’. Como consecuencia de ese análisis elaboramos un programa que señalaba una salida inmediata para la situación desesperada de nuestras masas y un plan para luchar por esa salida inmediata. A partir de julio de este año, todos los que concurrimos a la Asamblea Nacional y todos aquellos que, aunque no pudieron concurrir, se asociaron con nuestros objetivos, con nuestras reivindicaciones y con nuestro programa, todos nosotros salimos a recorrer el país, todas las provincias. Salimos a recorrer barrio por barrio. Fuimos, no a las peatonales de los centros, sino a las barriadas populares en cada una de las ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, en Córdoba, en Salta, en Tucumán, en Santa Fe, en Santa Cruz, en Neuquén, Cutral Co, Plaza Huincul, Centenario, todos los centros de movilización y de rebeldía popular. A Cruz del Eje, que conmovió al país con su corte de ruta; a Mar del Plata, al barrio Los Bosques; con los compañeros de Varela, que cortaron las rutas; con los compañeros del pescado en Mar del Plata. Nos movilizamos excepcionalmente sin contar con el apoyo de los medios de comunicación. A voz; como dicen los tucumanos, ‘a pata y a pulmón’. Y el día 26 de octubre, 150.000 trabajadores, 150.000 desocupados, 150.000 mujeres y jóvenes, de lo mejor de nuestra clase obrera, votaron por la independencia política de los explotados de nuestro país (aplausos). Por eso, lo menos que podemos hacer hoy es saludar la tenacidad, el esfuerzo, la consecuencia en la defensa de los intereses de nuestra clase y haber llegado a los trabajadores, no todavía a la mayoría, pero sí de una parte significativa, lo que indica desde ya el camino que va a transitar la mayoría de los trabajadores argentinos, el camino de la lucha de clases, el camino de la organización independiente, el camino del gobierno de los trabajadores (aplausos). Programa Compañeros, hicimos el trabajo político más difícil. Porque mientras los grandes medios de comunicación, durante las 24 horas, sin pausa, nos abrumaban con la presencia de los políticos patronales y capitalistas, repitiendo y repitiendo hasta el hartazgo, el cansancio y hasta podríamos decir la náusea, la demagogia vacía de estos carreristas y vividores del presupuesto nacional, negándonos el mismo acceso a esos medios de comunicación masiva, nosotros íbamos a cada casa a establecer una discusión política, a establecer un diálogo, a abrir una salida, a indicarle al trabajador que no es fatal la condición a que nos ha sometido el gran capital nacional e internacional; que no sólo no es fatal, sino que lo que sí es fatal es que se caiga esta dominación y que eso depende de nuestra claridad como clase, de nuestra organización como clase y de nuestra lucha consecuente como clase. En esta campaña demostramos en la lucha cotidiana, en el diálogo cotidiano, en el debate y en la discusión, nuestra superioridad intelectual como clase —a pesar de que somos todos unos analfabetos—, frente a la brutalidad y el analfabetismo intelectual de las clases poseedoras, a pesar de que todos ellos se han recibido en las universidades. Voy a repetir que si somos más creativos que la clase capitalista, esto se debe a una razón elemental: somos una clase que tiene profundas necesidades. Quiere poner en pie una familia, quiere poner en pie una colectividad, quiere abrirle un futuro espiritual, cultural y humano a esta generación y a las próximas generaciones. Tiene la necesidad de vivir, y el que tiene la necesidad de vivir tiene la necesidad de pensar y piensa, tiene la necesidad de crear y crea. Y el parásito, el que vive pensando en la jornada de yachting, en la jornada de golf, en la jornada de tenis o en los atropellos contra la juventud y contra la niñez, como en Cruz del Eje, como en Cipolletti, como en Mar del Plata, como en La Plata, segando y violando las vidas de nuestros niños y nuestros jóvenes, esa clase social de parásitos no puede pensar, y solamente vive para sostener a este régimen de explotación. Por eso nuestra clase tiene un potencial superior al de la clase capitalista. Y es necesario que se lo pongamos de relieve a los trabajadores, para sacudir en nuestros compañeros esa convicción que les han metido por miles de años de que ellos no pueden gobernar, de que sólo los explotadores pueden gobernar, de que nuestra condición social nos condena a una posición subalterna. Tenemos que sacudir esta mentira de los explotadores y poner al frente la creatividad del explotado, porque lo único que nos está impidiendo una lucha creadora y victoriosa contra el capitalismo es la desconfianza de nuestra clase en sí misma, el arraigo de los prejuicios, que durante años les han puesto en su cabeza a los explotados. Paso histórico Hemos hecho todo esto en una vasta campaña política. Es rebajar este discurso hacer alusión a los que se han atrevido a calificar esta enorme labor revolucionaria de clase, puerta a puerta, hombre a hombre, mujer a mujer, de ‘electoralismo’. Hemos logrado dar un paso adelante en el objetivo que nos propusimos al comienzo de la campaña, que el obrero no siga al capitalista, que el explotado no siga al explotador. Dijimos que el mayor fraude de la campaña electoral iba a ser que los trabajadores iban a votar por sus propios verdugos. Pero 150.000 trabajadores no votaron a sus verdugos, votaron por sus compañeros (aplausos). Es un pequeño paso, pero no podemos despojarlo de la significación que tiene, porque es un pequeño paso, pero no como los pequeños pasos que da el hombre todos los días en la calle. Es un pequeño paso histórico. El trabajador que toda la vida votó por el peronismo y hoy vota al Partido Obrero, dio un pequeño paso, sí, pero un pequeño paso histórico: dejó de ir detrás de sus verdugos y vino con sus compañeros (aplausos). Compañeros, para decirlo en el lenguaje de la calle, el lenguaje de todos los días, desde la Asamblea de Ferro hasta esta Asamblea de hoy hemos demostrado una cosa: que podemos, que lo que nos proponemos lo podemos. ¿Y dónde está entonces el hundimiento del ideal socialista? ¿Dónde está el hundimiento de la clase obrera como sujeto activo de la liberación? ¿Dónde está eso de que construir un partido obrero, de los obreros y para los obreros, es una utopía? Nosotros hemos logrado, sin un mango, pero con un programa, dar ese paso histórico hacia adelante y venimos hoy aquí con un entusiasmo y unas ganas terribles de dar muchos más pasos adelante en los próximos meses. Hemos roto una mentira cultural que sistemáticamente se insiste en todos los medios de prensa, de comunicación, escolares, universitarios, pedagógicos: la resignación, el triunfo del capitalismo, del neoliberalismo, del posmodernismo, de esto y de aquello. En Argentina, un partido que planteó como estrategia política la independencia de los trabajadores y la construcción de un partido obrero, multiplicó por 600% sus votos en dos años. Y en las barriadas obreras, en las grandes fábricas, por ejemplo de Córdoba, en la Renault-Ciadea, en Fiat, en Transax, en los barrios de la periferia, el Partido Obrero, allí, reventó literalmente las urnas. Como me contaban las compañeras que fueron fiscales, cuando se abrieron las urnas y se tiraron los votos en la mesa, antes del recuento, se veían volar las boletas que decían ‘número 14’, se las veía salir y se venía venir esa decisión política de una parte pequeña, pero significativa, de la clase obrera (aplausos). Nuestra responsabilidad Compañeros, ¿qué es lo que entraña este hecho para nosotros, por sobre todas las cosas? Para nosotros, por sobre todas las cosas, este pequeño paso, pero pequeño paso histórico, entraña una tremenda responsabilidad. Un partido patronal, capitalista, terminada una elección, se olvida de los planteamientos demagógicos que hizo en la campaña electoral, y como se dice en la jerga habitual, se olvida de cumplir con su mandato. Y esto, en particular, si ese partido ganó las elecciones. Cuanto más grande es el triunfo, más le da la espalda al voto popular. Nosotros hemos obtenido 150.000 votos, 160.000 votos. Y desde un punto de vista superficial, podríamos decir que el país no nos mandató para nada. Pero 150.000, 160.000 trabajadores sí nos mandataron para que hagamos realidad dos planteos fundamentales de la campaña: el subsidio al parado y el reparto de las horas de trabajo y el desarrollo de un gran partido obrero. Nosotros hoy nos hemos reunido, en esta Asamblea Nacional, no para cumplir una formalidad, sino para discutir cómo llevamos adelante ese mandato. Y lo vamos a llevar adelante con esta declaración, y con las resoluciones que hemos votado, es decir, con la campaña nacional por el reparto de las horas de trabajo y con la campaña nacional para fortalecer en la conciencia de los trabajadores la necesidad de construir un partido obrero. Crisis mundial No se le escapa a ninguno de ustedes que las grandes fábricas están suspendiendo compañeros. Y no se le escapa a ninguno de ustedes, como anticipo, que la patronal alemana de la fábrica Volkswagen de Brasil, en los alrededores de la ciudad de San Pablo, planteó "o aceptan una reducción del 20% de los salarios o, de lo contrario, habrá 10.000 despidos", sólo en la planta de Sao Bernardo do Campo, en los alrededores de San Pablo. Pero una asamblea de 15.000 obreros, una asamblea que comenzó a las seis y diez de la mañana y terminó a las siete y media, votó por 15.000 a cero el rechazo a la reducción de los salarios y la posibilidad de ocupar todas las fábricas de Volkswagen en Brasil si llegan a producirse despidos (aplausos). Esta es la respuesta de nuestra clase obrera a nivel internacional a la crisis del capitalismo. Lo mismo han planteado los trabajadores de Corea, sobre los cuales se abate la amenaza de una ola de despidos. ¿Cuál es el planteo del Partido Obrero? Ningún despido, ninguna reducción de salarios. Abajo el chantaje de la crisis para obligar al obrero a elegir ‘entre guatemala y guatepeor’, reducción de salarios o despidos. Como si los salarios, ya por completo por debajo de las necesidades elementales del trabajador, pudieran ser reducidos una vez más. Esto quiere decir que para los obreros ocupados se plantea una campaña, también para ellos, por ningún despido, ninguna rebaja de salarios, por el reparto de las horas de trabajo. Esto significa que los compañeros de la industria automotriz, los compañeros metalúrgicos, los compañeros de la industria de la alimentación, los compañeros de la pesca, se ven enfrentados al mismo problema y se ven enfrentados a la lucha por la misma reivindicación que los cuatro millones de desocupados. Si no había todavía unidad entre el obrero desocupado y el obrero que tiene trabajo, el capitalismo nos ha procurado esa unidad, porque hay una consigna común que nos une a los desocupados y a los amenazados por despido: el reparto de las horas de trabajo, el empadronamiento de los compañeros, por domicilio, por calificación laboral, y su distribución en toda la industria, por medio de organismos bajo el control de los trabajadores. Por lo tanto, tenemos que llevar adelante, mediante la agitación y la organización, una campaña en los grandes centros industriales, en la zona Norte, donde está la Ford, Siderca, la Volkswagen; en el cinturón industrial de Córdoba; en el cordón industrial de San Lorenzo; en las grandes fábricas del país, una campaña por el reparto de las horas de trabajo que una a las Coordinadoras de desocupados con los luchadores del movimiento obrero. Una campaña de tipo nacional y sistemática, contra los despidos, contra las suspensiones, con ocupación de las empresas, huelga general. ¿Para qué? Para imponer el reparto de las horas de trabajo sin tocar los salarios (aplausos). Frente de lucha Este es el contenido de la propuesta de la declaración votada de un frente de las organizaciones obreras, partidistas y no partidistas. Un frente que tenga por eje, hoy, esta campaña, en todas las localidades. En Tafí Viejo, claro; en Chascomús, que además va a enfrentar despidos en las grandes fábricas que están alrededor de la ciudad; en las fábricas que rodean a Mercedes, fábricas muy importantes que se encuentran, no en el Gran Buenos Aires, sino en las proximidades del Gran Buenos Aires, en el interior de la provincia. Nosotros consideramos a la unidad desde el punto de vista de la lucha y de las necesidades de los trabajadores, no del compromiso entre cúpulas, sean de izquierda o no sean de izquierda, que en la mayor parte de nuestra historia han faltado ante los trabajadores y han capitulado ante los intereses patronales. Cuando vemos que se acerca la lucha, y que 150.000 trabajadores quieren la independencia política de la clase obrera, tenemos que decirles a otras organizaciones de trabajadores, comisiones de desocupados, sindicatos, comisiones internas, interfabriles, y también partidos políticos, que nos unamos para luchar y por una estrategia política. Esa estrategia política es la organización independiente de los trabajadores, la construcción de un partido obrero, que es el camino inevitable, es el camino que no se puede saltar, para luchar por el derrocamiento del capitalismo y por el gobierno de los trabajadores (aplausos). Internacionalismo Compañeros, la mención que he hecho de la Volkswagen de Brasil o la de los trabajadores de Corea, no fue circunstancial. Los trabajadores de otros países viven crisis, problemas, enfrentan ofensivas similares a los nuestros. Es una mención dirigida a llamar la atención de esta Asamblea de que la construcción del partido obrero es una tarea internacional. Que la clase obrera de todo el mundo debe unificarse político-reivindicativamente para luchar contra el FMI, los banqueros acreedores, los usureros chupasangre, que internacionalmente atacan a los trabajadores y que internacionalmente conspiran para dividir a los trabajadores por nacionalidades. A los trabajadores chilenos, que sufren una ofensiva colosal, y a los trabajadores argentinos, que también sufrimos una ofensiva colosal, se nos pretende dividir, por ejemplo, por el destino de los Hielos Continentales. Y en eso hacen punta los Kirchner, los disidentes peronistas del menemismo, los más‘progresistas’. Los Hielos Continentales, los problemas de frontera, las diferencias de cualquier tipo, las vamos a resolver entre nosotros —si es que llegan a subsistir como problema, cosa que dudo mucho, y que con seguridad no va a ocurrir—, cuando los trabajadores argentinos y los chilenos nos unamos contra los Balza, Suárez Mason, Alfonsín, Menem, Pinochet y Frei de Chile y Argentina, y unamos a Chile y a Argentina, a Brasil y a Uruguay, en una Federación de Estados Obreros (aplausos). Unidad política de América Latina ¿Quién puede dudar, compañeros, que esa tentativa de salida capitalista que ha sido el Mercosur; una tentativa de unión comercial de los monopolios automotrices, de los monopolios lácteos, de algunos monopolios petroquímicos; que ese negociado de la burguesía argentina y de la burguesía brasileña bajo la batuta del capital internacional; quién puede dudar que ese Mercosur se hunde, como consecuencia de las contradicciones económicas de los gobiernos de Menem y Cardoso, de su política, y de la crisis mundial del capitalismo? ¿Quién puede dudar? ¿Quién puede dudar que este Mercosur no es la unión de los argentinos y los brasileños, de los argentinos y los uruguayos, de los argentinos, los brasileños, los uruguayos y los paraguayos? No. Es la unión de los monopolios contra los trabajadores. Esto se hunde. Nosotros tenemos una salida. Lo venimos diciendo. Los trabajadores de Argentina, los trabajadores de Brasil, tenemos una salida: la unidad política nacional e internacional de toda América Latina contra el imperialismo opresor, dirigida por los trabajadores y apoyada por las clases campesinas de nuestro continente. Tenemos una política internacional. Frente a una crisis internacional, una política internacional. Y vamos a ir al Sindicato de los Químicos de San Pablo, el próximo 16 de diciembre, a discutir con el Partido de los Trabajadores de Brasil, con el PSTU de Brasil, con los Tupamaros de Uruguay y el Partido Obrero de Argentina, en ese Sindicato de Químicos, sobre lo que planteamos los partidos obreros y de izquierda de los países que estamos en el Mercosur, y nosotros vamos a ir a plantear la unidad de todos los partidos obreros para acabar con el capitalismo y unir a América Latina en una Federación de estados obreros (aplausos). Asambleas de trabajadores Mucha gente, y en especial los políticos que miran por arriba, dijeron que convocábamos a Asambleas Nacionales como un recurso desesperado, como una maniobra de aparato, para poder enfrentar una campaña electoral que estaba condenada de antemano al fracaso. Pero la campaña electoral no fue un fracaso. Hemos desvirtuado esa condena anticipada. Y este instrumento, la campaña electoral, sirvió, no para el fracaso, sino para este desarrollo político. Hemos vuelto a convocar otra vez a una Asamblea Nacional. Para rendir cuentas del trabajo que nos propusimos en la primera Asamblea Nacional. Para explicar cómo nos fue. Qué cosas hicimos. Qué análisis tenemos hoy. Hemos actuado todos nosotros con una gran responsabilidad. Como debe ser una dirección obrera. Con una tremenda responsabilidad en cada uno de sus actos. Implacablemente crítica, en particular de los propios actos. Y hoy hacemos un balance. Un balance para discutir cómo cumplimos —de aquí en más— con el mandato que nos confirieron 150.000 trabajadores. No para discutir cómo birlamos ese mandato y cómo, al igual que los partidos patronales, cagamos, incluso a una minoría de 150.000 trabajadores. Muchos de los trabajadores que nos votaron, si se enteraran de lo que estamos haciendo hoy aquí, seguramente se van a extrañar. Dirán que 150.000 votos no confieren tanta responsabilidad, pues todavía no tenemos el apoyo popular. Lo tienen otros partidos y otras dirigencias políticas. ¿Por qué tomar la situación a la tremenda? Porque a partir de la responsabilidad de llevar adelante el mandato de 150.000 votantes, estamos anticipando la responsabilidad política de cumplir el mandato que nos dé una mayoría de trabajadores en el momento que se orienten a luchar por el poder (aplausos). Como el final de un largo camino se inicia siempre por el primer paso, nos tomamos en serio los primeros pasos, tan en serio como vamos a tomar los pasos subsiguientes, los pasos del medio y los pasos finales. Acumulación de fuerzas Debemos destacar otra cosa también, el método político. El Partido Obrero propuso una Asamblea Nacional que no era restringida al Partido Obrero. Llamó a una Asamblea Nacional a todos los trabajadores que quieren luchar. Para que deliberemos en común en un marco democrático, sobre la base de las experiencias de todos y de cada uno. Para que saquemos las conclusiones que entronquen en esa experiencia común. Es un método de la relación política entre un partido que quiere ser un partido obrero militante y de combate y su clase, la clase obrera. Entre una organización y la masa. Entre los activistas que han acumulado una experiencia y pueden tener una tradición y los compañeros que recién se acercan y no tienen aún esa tradición y no tienen aún esa experiencia y no quieren decidir nada por algo que se les vaya a decir, sino que lo quieren decidir sobre la base de su propia experiencia y de lo que ellos mismos comprueben y vean. Nosotros les decimos que está bien, que decidan así, sobre la base de su propia experiencia y sobre la base de lo que ellos comprueben y vean. Es un método político fundamental en un país y con una tradición de izquierda sectaria, cupular y aparatesca. Donde la llamada expresión ‘acumulación de fuerzas’ se reduce a la acumulación de siglas, acumulación de miniaparatos, acumulación de pequeñas fracciones, fenómenos por arriba, superestructurales, restringidos, aislados, fuera del barro, siempre pisando el pavimento. Este es otro método. La acumulación de fuerzas de la clase obrera se hace por medio de la relación política abierta con los trabajadores, la deliberación y la organización. Y este método es el único que sirve para acumular fuerzas. A la lucha Para terminar con las palabras de un gran revolucionario, la única arma que no puede faltar en el arsenal de lucha de los trabajadores es la organización. Llamo a la Asamblea a multiplicar sus objetivos de organización, a impulsar la campaña, a distribuir esta declaración en quinientos mil o un millón de ejemplares, a transformarla en un objeto de discusión personal con cada activista, de debate con cada compañera y compañero. De cumplir a rajatablas, cumplir con la promesa de que vamos a hacer grandes actos en el Día Internacional de la Mujer, de que no vamos a dejar que pasen sin lucha las suspensiones y los despidos, que vamos a realizar un gran 1° de Mayo. En definitiva, que vamos a aprovechar la crisis del capitalismo, la crisis del menemismo y la podredumbre de la Alianza, para acelerar el final de los días de los explotadores y acercar el día del bautismo del gobierno obrero y el socialismo.

11 de diciembre de 1997
"Por la Asamblea pasó la vida"

Si se debiera condensar el desarrollo de esta gran Asamblea de Trabajadores en una sola frase, habría que decir, sin temor a equivocarse, que "por la Asamblea pasó la vida". Porque para los explotados, para los agredidos por el capitalismo, la vida es explotación y lucha, y por la tribuna de la Asamblea pasaron los representantes y participantes de las luchas más importantes que están librando los trabajadores contra la explotación. Más de 55 compañeros, desde Tartagal a Santa Cruz, subieron a la tribuna a traer las experiencias y las conclusiones de estas luchas; a extraer sus puntos en común y sus diferencias con las de otros compañeros, y a discutir, democráticamente, un camino y una salida. En la Asamblea estuvieron los dirigentes del ‘Cordobazo’ estudiantil secundario, que se proponen comenzar 1998 convocando a una gran Asamblea general secundaria para poner en pie una Coordinadora. Estuvieron los compañeros de las Comisiones y Sindicatos de Desocupados de Córdoba, de Neuquén, de Río Negro, de Varela, de Berazategui, de Mar del Plata, de Tafí Viejo, los compañeros de Cutral Co, que trajeron sus luchas y sus cortes de rutas y plantearon la necesidad de un Congreso Nacional de Trabajadores Desocupados. Estuvo presente la lucha por juicio y castigo a los asesinos de "nuestras hermanas de Cipolletti", como emocionadamente las llamó la delegada de esa ciudad cuando pidió a la Asamblea "un minuto de aplauso" contra la impunidad. Estuvieron los compañeros de las automotrices de Córdoba, que se preparan para una lucha fundamental contra los despidos y las suspensiones. Fueron numerosas las intervenciones de los compañeros y compañeras docentes que reclamaron lanzar, desde ya y durante todo el verano, una campaña por el "no inicio" en 1998. Estuvieron los maestros de Salta, que vienen de librar una gran lucha por la recuperación del gremio de manos de la burocracia, defendida escandalosamente por el Estado-patrón con el fraude y la proscripción de los luchadores. Estuvieron los compañeros de la heroica lucha de Atlántida, que están construyendo una Comisión de Desocupados de Garín para intervenir en las grandes luchas que se avecinan en el cordón industrial de la zona Norte. Vinieron los jubilados y los jóvenes que organizan los Centros de Estudiantes y las Coordinadoras y se movilizan contra el ‘gatillo fácil’. Estuvieron los dirigentes de la pueblada de Tartagal y de la ‘marcha a pata y a pulmón’ de Tucumán. También los compañeros que están formando las nacientes regionales del PO en La Rioja y Formosa, y un delegado independiente de Entre Ríos. Hablaron —y declararon su "orgullo" de hacerlo— los compañeros del gremio del pescado de Mar del Plata, que vienen librando una lucha furiosa contra las‘cooperativas truchas’, y los compañeros de los locales del PO, que relataron su experiencia de poner en pie "casas de trabajadores", quienes se empeñan por organizar política y socialmente a los trabajadores, en lucha contra los aparatos políticos patronales. "Disculpen compañeros, estoy un poco nervioso" Por la Asamblea Nacional ‘pasó la vida’ en más de un aspecto. Una de las frases que más se repitió desde la tribuna fue: "Disculpen compañeros, estoy un poco nervioso porque es la primera vez que hablo en una Asamblea tan masiva". En cada caso, la respuesta de la asamblea —camaraderil y‘cómplice’— fue un cerrado aplauso de apoyo a estos compañeros y compañeras que hacían allí sus primeras armas. Detrás de estos "nervios" hay una enorme enseñanza política: la Asamblea de Argentinos Juniors —como la de julio en Ferro— fueron significativas escuelas políticas para un sector de la vanguardia obrera. Más aún, en el período entre estas dos asambleas supimos cumplir el objetivo que nos propusimos cuando se inició la campaña: no nos dirigimos, principalmente, a los que ‘ya saben’, a los ‘convencidos de la izquierda’, sino a esa inmensa masa de trabajadores que han sido llevados a la exasperación por la explotación, la desocupación y la miseria capitalista, y que buscan una salida ante la descomposición del menemismo y la podredumbre de la Alianza. Una parte "minoritaria pero significativa" de estos trabajadores, como dijimos en el balance electoral, votó por el PO. Y entre éstos, una vanguardia de compañeros se organizó, luchó e hizo sus primeras armas políticas en la Asamblea del sábado.

11 de diciembre de 1997
El asesinato impune del niño Julio A. Carrión

Julio César Oviedo, acusado de asesinar al niño de ocho años Julio Antonio Carrión, ha sido extrañamente absuelto por un tribunal de Córdoba. Resulta legalmente incongruente esta absolución, ya que la acusación fiscal (basada en pruebas materiales) sindicó a Oviedo como autor del crimen. Las evidencias del caso demostraron que el acusado (quizás ayudado por cómplices) trató de ocultar el crimen bajo la excusa de que lo habían matado unos"perros guardianes". La actitud mendaz de Oviedo se reveló en que estuvo prófugo luego del hecho. Al ser detenido, mintió diciendo que al niño lo habían matado "unos pumas". Según los fiscales Flora Adle de Ramallo y Raúl Héctor Casado, Oviedo asesinó al niño Carrión asestándole una puñalada de once centímetros. Luego de ello disfrazó el crimen haciéndolo rematar por los perros. La propia autopsia —que tardó en hacerse— reveló que la puñalada existió, más allá de las dentelladas de los perros. Una madre acusa Desde el principio, la madre del niño no creyó en la versión de Oviedo. El agente Miguel Angel Liendo declaró que no se encontró la "chomba" del niño, lo que confirma la denuncia de la madre de que no estaban las ropas de su hijo en el cadáver yacente al momento de encontrarlo. El policía Liendo fue más lejos y les dijo claramente a los jueces que "el chico había visto algo", lo que causó la decisión de matarlo. Curiosamente, los jueces declinaron preguntarle por qué decía eso y de dónde lo infería. La policía confirma El agente policial Jorge Alberto Combina denunció que al ser encontrado el cadáver... ¡no se quiso hacer la autopsia! También declaró que en las fotografías del lugar en el que supuestamente murió el niño atacado por los perros "no había rastros de sangre". Se pregunta Combina: "¿Dónde está la sangre?, ¿Qué, la chuparon los perros, y sin que caiga nada al suelo?". Los jueces nada dijeron ni investigaron ante estas evidencias y pruebas aportadas por el policía, confirmando todas las denuncias de los fiscales y la madre, de que en realidad fue un asesinato. Los Achilla Oviedo es empleado ‘de confianza’ de la familia Achilla. Esta honorable familia de terratenientes fue testigo "de concepto" respecto de su dependiente. La tía del acusado, la religiosa Martha Oviedo, habría logrado —mediante un viaje relámpago al Vaticano— los fondos necesarios para los dos costosos abogados de Oviedo. Cualquiera sea la versión, es evidente que un peón de estancia nunca podría haber pagado semejantes honorarios. Alguien los pagó por el. Encubrimiento Como lo prueban las fotografías y testimonios del caso, Oviedo encubrió el crimen. El cuerpo apareció con faltante de ropa y en un lugar en el que no había sangre. Esto revela que el cuerpito del niño fue desplazado del lugar en que fue ultimado, a otro para ‘montar una escena’. Para hacer todo esto un par de brazos no bastan. ¿Quién encubrió este crimen? ¿Por qué motivo Oviedo habría de asesinar a un pequeño peoncito inocente? La investigación que el Tribunal en lo criminal ha cerrado, absolviendo a Oviedo, ha quedado abierta como herida en la conciencia de Cruz del Eje. Es evidente que Oviedo ha sido ‘apadrinado’ por fuerzas poderosas. Si el niño ‘vio’ algo ¿qué se esconde en esas tierras cordobesas que obligó a silenciarlo? Cadena perpetua Como resulta evidente, los fiscales que consideraron probado el crimen han quedado legalmente obligados a apelarlo ante la Corte. Ignoramos si lo hicieron. Queda abierta esta apelación para demostrar lo ya comprobado según la fiscalía: hubo un terrible crimen en Cruz del Eje. De acuerdo a la Constitución argentina (artículo 75), queda como última instancia la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que interviene cuando se pretende dejar impune un caso aberrante. Se ha abierto, entonces, una nueva etapa en el esclarecimiento del crimen de Julito, para lograr la cadena perpetua para los autores materiales e intelectuales de este infanticidio.

11 de diciembre de 1997
El patrón de Mercedez Benz exige más ‘flexibilización’

"Una industria con los trabajadores en capilla", fue el título que eligió, el lunes 1º de diciembre, el diario Clarín, al informar de los cortes de horas extras, las suspensiones y el adelantamiento de las vacaciones en casi todas las terminales automotrices, y de las amenazas patronales de "que las suspensiones se pueden convertir en despidos". Pero las patronales quieren usar estas amenazas, por sobre todo, para modificar los convenios y avanzar con una mayor flexibilidad laboral. "Si el mercado no se recupera en enero-febrero, confirmando que 1998 apunta débil por la caída del Brasil, las suspensiones decididas hasta el momento se pueden convertir en despidos, anticipó el gerente de comunicaciones de una de las terminales" (ídem). "Todas las empresas del sector bajaron sus estimaciones para el año que se viene. Otras no sólo redujeron sus pronósticos, sino que concretamente producirán menos que en el 97..." (El Cronista, 1/12). El patrón de Mercedes Benz, Axel Arendt, dice que "si nos quedamos en un 10% de caída en nuestras ventas lo podremos manejar solamente con horas normales y sin ningún remedio adicional" (La Nación, 30/11). Es decir, como mínimo no habrá horas extras ni tareas los sábados. Pero como la caída será superior al 10%, ya se sabe cuál es el ‘remedio adicional’ que tiene en mente el patrón de Mercedes Benz. ¿Y el Sindicato? "Hemos empezado a hablar con los sindicatos y creo que entienden lo que deseamos, pero es difícil", confesó el patrón Arendt. Y para que no quepan dudas de lo que hablan, dijo: "necesitamos cada día más flexibilidad". Esto significa que las patronales quieren aprovechar la crisis no sólo para suspender y despedir, sino para agravar, con más intensidad aún, las condiciones de trabajo y bajar los salarios. El punto nodal de las pretensiones patronales es eliminar el régimen de indemnizaciones por despido, de manera de ‘ajustar’ sin costo el plantel de trabajadores a la caída del mercado. Esto ya rige para los trabajadores ‘a prueba’ y para los que tienen contratos temporales. Pero las patronales quieren‘seguridad jurídica’ y que esos contratos ‘basura’ se extiendan a todos los trabajadores, sin excepción. Así, en los momentos de crisis, poder desprenderse de los trabajadores con facilidad y a un costo cero.

11 de diciembre de 1997
Hay que pararle la mano a la patronal automotriz

La patronal de Fiat Auto ha anunciado la suspensión en masa de los trabajadores durante tres semanas, luego de las vacaciones de diciembre; Ford lo ha hecho, por ahora, por quince días; VW va camino de una paralización casi total en diciembre; Renault ha dispuesto el despido de 264 contratados. Según el propio titular de la UOM Córdoba, Horacio Sallusso, los casi diez mil trabajadores de la industria autopartista de la provincia van a ser víctimas, en los próximos días, de la misma ofensiva. Las patronales y la burocracia pretenden convencer a los trabajadores de que se trata sólo de un parate coyuntural frente a un repliegue momentáneo de la industria. Para Horacio Losoviz, titular de la cámara patronal de las terminales (Adefa), no debe preverse una caída catastrófica de las exportaciones, porque "somos siempre la misma empresa, acá y allá ... (además) dividimos los modelos, por ejemplo Fiat manda allá el Siena y trae algunos modelos del Palio y no es que Brasil le va a dejar de comprar el Siena y vender el Palio..." (La Nación, 13/11); esto significa, solamente, que si Brasil deja de exportar, también deberá hacerlo Argentina. La industria automotriz es, hoy día, una gran "línea de armado" de piezas y componentes producidos en otros lugares. En Argentina, las terminales son casi meras fábricas de ensamblaje, principalmente de productos importados. En toda la industria automotriz el valor agregado de las terminales no llega al 25% (Censo Industrial). Una devaluación o una cadena de devaluaciones en Brasil y otros países proveedores de partes no puede sino acuciar la invasión de componentes y el dislocamiento industrial. Fiat-Smata para todos Cuando la burocracia del Smata firmó los convenios con General Motors y Fiat, que entregan todas las conquistas de los obreros de la industria automotriz, aseguró que lo hacía para defender las fuentes de trabajo. ¿Qué respuesta habrá de dar José Rodríguez ahora, que ya hay suspensiones y despidos, y cuando las patronales quieren que se reduzcan los salarios en las plantas ya instaladas? Nuestra política De los 1.900 compañeros de la ex Cormec que comenzaron la lucha contra el convenio negrero firmado por el Smata, hoy quedan 400 (el resto quedó afuera, entre despidos y ‘retiros voluntarios’) y el convenio Fiat está siendo aplicado crudamente. A pesar de esta derrota, todo indica que Fiat puede convertirse en un polvorín en poco tiempo por el aluvión de jóvenes que la integra, por los extremos negreros de una patronal ‘cebada’ y, sobre todo, por la tradición del activismo de la ex Cormec y la presencia intacta de Renault, Transax y el resto de las plantas mecánicas. La crisis afecta en masa a los mecánicos y los metalúrgicos. Es necesario discutir la salida de los trabajadores para esta crisis, o sea el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, rechazo a todas las cláusulas negreras del convenio Fiat, que se incorpore el plus arrancado por los trabajadores de Cormec al básico de todos los trabajadores de Fiat. Todas las corrientes de lucha en el Smata y la UOM deben pronunciarse y actuar por un comando único por el reparto de las horas de trabajo y la derogación del convenio Fiat, e impulsar decididamente asambleas de fábrica y una asamblea general, siguiendo el ejemplo de VW de Brasil.

11 de diciembre de 1997
Huelga general en la Atlántida chilena

A las 0 horas del martes 2 de diciembre se inició una huelga por tiempo indeterminado en Cochrane, la Atlántida chilena, propiedad de la multinacional gráfica Donnelly. En la Asamblea General hubo 244 votos por la huelga, 35 en contra y una abstención. Hace tres meses que el sindicato de empresa —encabezado por Carlos Inostroza, orador el acto internacionalista de Atlántida ocupada— discute la renovación del convenio que rige en el establecimiento. La patronal debutó en la negociación golpeando con 19 despidos para "imponer respeto". Afectó a un grupo de obreros muy especializados, antiguos y con tradición de defensa de sus condiciones de trabajo. Tras una breve resistencia quedaron en la calle. AyC Argentina envió su solidaridad al igual que la agrupación Naranja, pero en el conjunto no maduró la posición de defenderlos con todo. Al cabo de la negociación, la patronal no aceptó ninguna de las reivindicaciones del pliego obrero. Al contrario, el gigante planteó que debería bajar los salarios por "la competencia potencial de Brasil" a raíz de la "casi segura devaluación de su moneda". Una turrada de marca mayor, porque la Cochrane tiene planta en Jundai, en el estado de San Pablo. Es decir que la competencia brasileña es ella misma. La ofensiva patronal obedece a un plan mucho más vasto. Por la información que llega a través de la Federación Gráfica Internacional, la Donnelly, que factura unos 7.000 millones de dólares anuales a través de casi 80 plantas impresoras en varios continentes, tiene previstos unos 15.000 despidos en las plantas del hemisferio Norte, en particular EE.UU. y Canadá. Las plantas latinoamericanas no son ajenas a este plan, incluso porque parte de los impresos‘bajarían’ al sur del Colorado, particularmente a México y Colombia, paraísos de la flexibilidad laboral en la industria gráfica. Pero todo esto no explica todavía el estallido del conflicto. El detonante es la próxima reforma laboral argentina: la derogación de la ultraactividad o, lo que es lo mismo, la caducidad de los convenios a su vencimiento. En la Cochrane de Chile, el desacuerdo entre obreros y patrones deja a los gráficossin convenio. Este futuro de ‘convenios individuales’ provocó la huelga que no estalló por los 19 despidos o en oportunidad de la ocupación de Atlántida. Rápidamente, el conflicto ha tomado un carácter internacional. La Donnelly está trasladando ‘brigadas de carneros’ desde México, Brasil y Argentina. Junto a otros, ya viejó desde aquí un conocido y trucho maquinista de cosedoras que perdiera sus dientes en el convulsionado otoño de este año, en Garín. El hecho pone de relieve la vigencia y la urgencia de la unidad latinoamericana e internacional del movimiento obrero. Están a la orden del día la acción directa conjunta, un programa común basado en el reparto de horas y un salario internacional equivalente a la canasta familiar y la imposición de las direcciones capaces y dispuestas a llevarlo adelante. Burocracias como las del Sindicato de Ongaro deben ser expulsadas como agentes directos de los monopolios. Se plantea también superar el ‘formalismo solidario’ de los aparatos sindicales internacionales, desconcertados y sacudidos por la ofensiva que resulta de la crisis capitalista mundial. La Naranja está impulsando, en AyC, que ningún gráfico viaje a Chile. Que no se realice ningún impreso. Fondo de huelga. Apoyo a las demandas salariales y convencionales chilenas. Inmediata asamblea general. Que el Sindicato Gráfico denuncie la exportación ilegal de mano de obra disfrazada de turista y lance una campaña general y de advertencia contra la Cámara Patronal para que ningún taller realice impresos de Cochrane-Chile. La Comisión Interna de AyC en pleno ha sacado un valioso pronunciamiento en este sentido, desafiando a la patronal y al ongarismo. Sus líneas y sus firmas ya se exhiben en la carpa de los huelguistas en Santiago, ahora resta ponerlas completamente en práctica, en Escobar y en Jundai. ¡Viva la huelga gráfica de Cochrane, por la unidad internacional de la lucha! Pronunciamiento de la CI de Atlántida y Cochrane (AyC) Buenos Aires, 2 de diciembre de 1997 Compañeros gráficos de Cochrane-Chile Los gráficos de AyC (Atlántida y Cochrane) de Argentina hacemos nuestra vuestra lucha. Declaramos nuestro decidido apoyo a la huelga votada por la abrumadora mayoría de los trabajadores gráficos de Cochrane en defensa de un convenio y un salario dignos. Somos concientes que tenemos reivindicaciones comunes. Lo vivimos con el cierre del taller de Atlántida y nuestro convenio gráfico es amenazado por la Reforma Laboral que prepara el gobierno argentino. De manera que el triunfo de la lucha de ustedes será el nuestro propio. Esta Comisión Interna impulsará todas las medidas que estén a nuestro alcance para hacer efectivo nuestro apoyo y solidaridad. Con saludos fraternales y de lucha, por Comisión Interna de AyC: Repudiamos el envío de compañeros. Impulsamos que ningún gráfico argentino viaje a romper la medida de fuerza. Planteamos a la empresa que no traiga trabajo desde Chile. No queremos realizar trabajo de compañeros en conflicto. José Gómez, José Fernández, Sergio Alvarez, José Maidana, Ricardo Pedro San Pablo, Miguel Ramón Velázquez, Roberto Ortolani

11 de diciembre de 1997
La crisis capitalista mundial y el camino de los obreros de la Volkswagen de Brasil

Ahora que la situación económica de cada país se encuentra condicionada por la crisis financiera internacional, ¿alcanzará el préstamo de 55 mil millones de dólares que juntó el FMI para Corea del Sur, para poner un freno a la ola de bancarrotas capitalistas que se han ido produciendo desde abril pasado entre los más diversos países del planeta? Después del fracaso de los préstamos similares, por 45 mil millones de dólares, que recibieron Tailandia, Indonesia y Filipinas para estabilizar la situación financiera internacional, ¿tendrá éxito el socorro a Corea? ¿Podrán zafar ahora los trabajadores de una nueva ofensiva capitalista de despidos y flexibilizaciones? Es necesario aclarar, antes que nada, que el gigantesco préstamo internacional reunido por el FMI no tiene por finalidad recuperar económicamente a Corea, sino evitar que la quiebra de los capitalistas coreanos arrastre a sus acreedores de Estados Unidos, Europa y Japón. Como ya ocurriera con la crisis de México, en 1995, son estos acreedores los destinatarios del socorro fondomonetarista. El capital internacional, incluido el gran capital coreano, que se lanzó a endeudar frenéticamente a los principales pulpos de este país a cambio de jugosos beneficios, lejos de irse a la bancarrota en virtud de las leyes del mercado, es socorrido por los Estados nacionales que, para ello, deberán apretar aún más las clavijas a sus contribuyentes y a los trabajadores. Europa tiene el 35 por ciento de la deuda de Corea, Japón otro 30 por ciento y Estados Unidos un 25 por ciento. Los bancos norteamericanos tienen créditos contra los capitalistas coreanos por 20,2 mil millones de dólares. La mayor parte, 14,5 mil millones se encuentra en manos de sólo seis bancos norteamericanos —el Chase, el Citi, el Bankamerica, el Morgan, el Bankers Trust y el First Chicago (The New York Times, 6/12). ¡Y los ‘comentaristas’hacen responsable de la crisis a la ‘exuberancia’ asiática! ¿ Va a servir, entonces, este enésimo ‘socorro’ , para evitar un derrumbe financiero internacional? Burlador, burlado No habían pasado siquiera 48 horas de la firma del acuerdo de salvataje entre el FMI y Corea del Sur, cuando las informaciones dejaron entrever dos datos‘inquietantes’. Uno, que la deuda externa privada coreana de corto plazo (menos de un año) no era, como se había dicho hasta el momento, de 60 mil millones de dólares sino de 110 mil millones, ni la deuda con vencimiento a tres meses era de 36 mil millones sino de 65 mil millones de dólares. ¡El gobierno de Corea del Sur se había ‘olvidado’ de informarle al FMI de las deudas tomadas por la filiales extranjeras de los pulpos coreanos! (Financial Times, 9/12). A partir de aquí, los 55 mil millones reunidos por el FMI para Corea se han quedado simplemente cortos. Habrá que juntar otra tanda similar. La otra ‘sorpresa’ sobrevino de las reservas del Banco de Corea, las que lejos de estar en cerca de 30 mil millones de dólares (The NYT, 4/12), simplemente son negativas, porque un poco más que esa cifra ya fue comprometido por el banco en ventas futuras de dólares (International Herald Tribune, 5/12). Todas estas revelaciones pueden no ser, sin embargo, el verdadero fin de la historia, si se tiene en cuenta otra información de las últimas horas, que dice que Japón tiene prestados a los países de Asia 258 mil millones de dólares, de los cuales 240.000 fueron al Sudeste asiático (Ambito, 3/12, citando al diario Japan Times). Si esto es así, la deuda coreana debe ser muchísimo más alta que la anunciada, porque Corea sola representa un movimiento económico similar al de los restantes países juntos. La deuda externa conjunta del Sudeste asiático, a corto y largo plazo, suma la friolera de 890 mil millones de dólares. Steven Hanke, un asesor de Cavallo,"da dos centavos por la eficacia de la intervención del FMI en Corea del Sur. ‘El Fondo sólo sirve para resolver problemas de liquidez y el de Corea es un problema de solvencia’...". Es decir, que las evidencias indican que el paquete del FMI no solamente deberá llevar a Corea del Sur a una enorme recesión, sino que este precio tampoco alcanzaría para sostener a sus acreedores internacionales. Las exigencias del FMI a Corea, diseñadas por los pulpos norteamericanos, japoneses y europeos, consisten en que Corea declare la quiebra de sus bancos de inversión, que sirvieron para financiar la expansión industrial, y la de los pulpos coreanos del automóvil, el acero y los superconductores, para eliminar de este modo la sobreproducción mundial que afecta a estas industrias internacionalmente y eliminar a un competidor debilitado. Dada la envergadura de los reclamos vehiculizados por el FMI, no debería descartarse una resistencia ‘nacional’ de parte de Surcorea, que haría trastabillar más la operación rescate. Toda esta descripción revela que la ‘sobreexpansión’ que se les atribuye, ora a los coreanos, ora a los tailandeses, etcétera, es en realidad una sobreinversión del capital especulativo internacional, que ha forzado a la toma de créditos a todas las naciones del mundo. Para que la quiebra de los deudores no provoque la simultánea bancarrota de los acreedores, éstos están imponiendo su derecho a comprar a precios de pichincha los negocios potencialmente más rentables que dejan esos deudores, es decir, una recolonización financiera mundial y un nuevo reparto de mercados, que deberá llevar, por la envergadura de los intereses en juego, a extraordinarios enfrentamientos políticos. La desvalorización de los capitales provocada por las caídas de las Bolsas y las quiebras capitalistas, ha hecho desaparecer hasta ahora de la circulación económica mundial la bonita suma de 3 billones de dólares. Japón, China, Rusia, Brasil, oro La crisis mayor, por supuesto, golpea a Japón, un país que no podría ser rescatado por ningún paquete del FMI. Pues bien, el Banco de Japón está emitiendo 4 mil millones de dólares todos los días, para evitar una crisis general de su sistema financiero (Financial Times, 4/12). Al mismo tiempo, como si fuera un mercado ‘emergente’ , los prestamistas del exterior le imponen un recargo del 1,16 por ciento. La moneda japonesa, el yen, ya se ha desvalorizado en un 20 por ciento en sólo dos meses, lo que perjudica a sus competidores en el mercado internacional, en particular a los pulpos de las industrias automotriz y de superconductores norteamericanas. Varios analistas coinciden en que las devaluaciones de las monedas ya están dejando de reflejar la imposibilidad de pagar la deuda externa de cada país y se están transformando en herramientas de competencia comercial para conquistar parcelas mayores del mercado mundial. Una guerra comercial, sin embargo, significaría el inicio de una gigantesca depresión mundial. Un caso especial en esta crisis lo representan las compañías de seguro de Japón, por lejos el grupo financiero más importante. Estas compañías están sufriendo fuertes pérdidas, porque los compromisos de pagos a sus clientes son mucho más altos que el rendimiento que obtienen sus colocaciones de dinero en las bolsas o en la deuda pública de Japón. Estas aseguradoras tienen la siguiente alternativa: o liquidan los compromisos con sus clientes trayendo el dinero que tienen invertido en la Bolsa de Nueva York, o usan el dinero gratuito que emite el Banco de Japón para aumentar las inversiones en aquella bolsa, donde los rendimientos son más altos que en Tokio. En el primer caso, provocarán con seguridad el derrumbe de Wall Street, donde los japoneses tienen invertidos 400 mil millones de dólares en bonos; en el segundo caso, acentuarán la devaluación del yen, que se perjudicaría por la salida de capitales de Japón, lo cual agravaría la guerra comercial con Estados Unidos y hasta podría provocar una hiperinflación en Japón. Esta disyuntiva explica la parálisis para actuar que los norteamericanos adjudican al gobierno de Tokio. Los especuladores internacionales ya han retirado 4 mil millones de dólares de Rusia, amenazando con un colapso del rublo (The Washington Post, 5/12), una amenaza que según el diario "no podría haber llegado en un peor momento". Pero nadie quiere socorrer a Rusia. "Somos un solo banco, entre todo un conjunto de bancos, dispuesto a prestarle dinero a Rusia", reveló el vocero del Deutsche Bank (IHT, 5/12), algo que no debería sorprender, porque Alemania es el principal acreedor de los rusos. Para rescatar a Rusia, la banca internacional exige la entrega incondicional y completa de los recursos energéticos del país, que son los mayores del mundo. Pero "la crisis de los mercados puede llegar a China", anuncia Newsweek (La Nación, 9/12). Las causas que alega son las siguientes: "Las inversiones extranjeras acordadas cayeron un 50 por ciento en la primera mitad de 1997"; " El valor de inventarios aumentó un 12,3 por ciento durante el último año, alcanzando los 71 mil millones de dólares"; "Los préstamos incobrables representan del 15 al 30 por ciento del PBI (comparados con el 10 por ciento en Japón, antes de su actual crisis bancaria, y el 2 por ciento en Estados Unidos durante los años 80, cuando quebraban las instituciones de ahorro y préstamo)". El 70 por ciento de la deuda interna de Brasil, de 207 mil millones de dólares, vence en los próximos 90 días (El Cronista, 4/12); cada día le vencen mil millones. Según el Banco Morgan, el compromiso de vender dólares a futuro llega a los 28 mil millones de dólares, apenas dos mil menos de los que el propio banco califica como un nivel que significaría ataque especulativo contra el real (Folha de Sao Paulo, 5/12). En estas condiciones, el ‘experto’ Nº 1 de los especuladores internacionales, Jeffrey Sachs, denuncia a la política de Cardoso como "irreal" y reclama una devaluación del 20 por ciento de la moneda brasileña (Folha, 30/11). Por último, la caída de los precios del oro, del cobre, del zinc, del aluminio, del titanio, están señalando una tendencia a la contracción económica internacional. La demanda de metales para la industria está cayendo, como consecuencia de la crisis asiática. El retroceso del oro es todavía más significativo, porque obedece a las ventas de reservas de los bancos centrales, que utilizan el dinero que reciben para amortizar la deuda pública o disminuir el déficit fiscal. Es decir que venden sus activos para hacer frente a la cesación de pagos. Los países de Asia amenazan ahora con hacer lo mismo, lo que hundiría el precio del oro a niveles sin precedentes, por debajo de su costo de producción. No hace falta ser muy sagaz (aunque esto es lo que le falta a la unanimidad de economistas que hablan del oro como una reliquia superada por la economía monetaria moderna) para darse cuenta que si el oro se cambiara íntegramente por bonos del Tesoro de los Estados Unidos, esto provocaría una enorme revalorización del dólar frente a las otras monedas, un gran déficit comercial norteamericano, una gran emisión de dólares y una clara tendencia a la inflación. Un acaparamiento monopólico del oro, por parte de Estados Unidos, transformaría al capital norteamericano en el árbitro monetario internacional y en el beneficiario único de una futura escasez de ese metal. Los obreros de la VW de Brasil La semana pasada, 10.000 obreros del turno mañana de la planta de Volkswagen de Sao Bernardo do Campo, Brasil, rechazaron con chiflatinas el reclamo de la patronal de reducir los salarios en un 20 por ciento o enfrentar el despido de 10.000 trabajadoreas. Voceros de los asambleístas anunciaron la disposición de ocupar las fábricas de la patronal alemana. La burocracia de una de las centrales sindicales, Fuerza Sindical, manifestó que está dispuesta a aceptar una reducción de salarios si se produce una reducción de la jornada laboral. La patronal de la industria de autopartes reclama una rebaja del 15 por ciento en los sueldos. La burocracia de la CUT, con un planteo desarrollista, quiere una comisión tripartita, con el gobierno, que establezca reducción de impuestos y de intereses para mantener los niveles de producción. ¡Para la CUT, la salida pasa por ignorar la crisis! Los diarios brasileños han sido unánimes en señalar que el planteo de VW es una maniobra para salir del retroceso que está sufriendo en la competencia con sus rivales. Para ello ignora que tiene menos cantidad de trabajadores que en 1995, pero una producción varias veces mayor. Tercerizando y bajando sueldos quiere hacer frente a la inferioridad tecnológica que tiene frente a la Fiat y a GM, las cuales, como recién llegadas, pagan además salarios inferiores a VW. Pero si se impone la posición alemana se iniciará una escalada de reducciones salariales entre todos los competidores, los cuales ya han adelantado vacaciones y suspendido personal frente a la descomunal caída del 38 por ciento en las ventas. El caso brasileño se repite en Asia, en Argentina y, progresivamente, en todos los países. Los préstamos del FMI rescatan a los especuladores, no a los trabajadores. Los trabajadores están llamados a pagar estos rescates. Las crisis bursátiles y monetarias deberán provocar una caída descomunal de la demanda de consumo, porque el consumo no ha sido sostenido por los salarios, bajos, de los trabajadores, sino por las rentas que la clase media ha obtenido de la especulación. Con el hundimiento de ésta cae la inversión y también el consumo, provocando despidos y reducciones de salarios. Frente a esta perspectiva de la crisis capitalista, la verdadera salida es la que indicaron los voceros de los obreros de la VW brasileña: ocupar las fábricas y reclamar el reparto de las horas de trabajo sin tocar el salario. Nada de rescate a los capitalistas, que las empresas sigan funcionando bajo gestión obrera. Nada de rescate a los banqueros, que los bancos se pongan bajo gestión obrera. Nada de rescate a los especuladores con la plata del pueblo, por el cese del pago de la deuda externa. Mientras burócratas y aliancistas discuten la entrega de los derechos laborales, como si se tratara de hacer negocios como es su costumbre, el polvorín de la crisis debe servir para avivar la conciencia de las masas y organizarlas para luchas de conjunto.

11 de diciembre de 1997
Los 21 puntos de la LIT
Partido Obrero

A los compañeros de la dirección de la Liga Internacional de Trabajadores En una reunión que tuvo lugar en Génova a mediados de marzo del corriente año, un conjunto de organizaciones y partidos de Asia, América Latina y Europa, que reivindicamos los objetivos históricos de la IVª Internacional, arribamos a la conclusión de que debíamos iniciar una campaña por su refundación, para lo cual establecimos un acuerdo de principios de cinco puntos: la reivindicación de la dictadura del proletariado como el objetivo político de la revolución proletaria y como el contenido común de la revolución socialista mundial; la reivindicación del método de acción política que está expresado en las demandas transitorias del programa fundacional de la IVª Internacional; la caracterización de los frentes populares, o sea de los frentes que subordinan al proletariado a la burguesía o a la pequeña burguesía democratizante, como un recurso último del imperialismo contra la revolución proletaria; el señalamiento de que el movimiento de restauración capitalista en los ex Estados obreros, replanteaba la necesidad de la revolución social en esos países, precisando que debe tomarse en cuenta la peculiaridad histórica y social de esas naciones, que les fue impresa por la experiencia, la influencia y las conquistas de la Revolución de Octubre de 1917, y por la degeneración ulterior motorizada por la burocracia stalinista; por último, que las expresiones tradicionales que han invocado el nombre de la IVª Internacional, como el Secretariado Unificado y el lambertismo, son irrecuperables, como programa y como organizaciones internacionales, para la reconstrucción de la IVª Internacional. Sobre la base de este planteo, convinimos en impulsar la realización de una Conferencia Internacional por la refundación de la IVª Internacional. Desde esa fecha mantuvimos reuniones con partidos que se reclaman de la IVª Internacional y promovimos este objetivo desde la prensa de nuestros partidos y por los más diversos medios de propaganda. La base principal de nuestro planteo está determinada por un conjunto de factores: 1) que los desarrollos catastróficos que tienen lugar en Rusia, Europa oriental, China, Indochina y Cuba forman parte de una crisis mundial, histórica del capitalismo; 2) que el problema de la crisis de dirección revolucionaria se plantea en cada país como la expresión de una crisis de dirección internacional; 3) que la quiebra del stalinismo y, como consecuencia, de sus más variados apéndices nacionales o internacionales, había liquidado toda referencia práctica internacional para la clase obrera de todo el mundo y sus organizaciones; 4) que el vacío dejado por esta debacle general sólo podía ser cubierto por un programa, por un método político y por una perspectiva que habían pasado triunfalmente la prueba de la historia, los de la IVª Internacional; 5) que tendía a agotarse la etapa política iniciada con la derrota de las revoluciones políticas e insurrecciones en Polonia, Berlín, Rumania, Pekín, y el consecuente impulso a la restauración capitalista, como lo demostraban la creciente crisis económica mundial en Japón, México, Europa occidental, y los movimientos populares como las huelgas francesas o argentinas, la huelga general política en Ecuador, la insurrección albanesa, la huelga general en Corea del Sur, el crecimiento guerrillero en Colombia, los movimientos de huelga y de ocupaciones de fábrica en China, así como otras manifestaciones de menor envergadura pero no de menor alcance político general; 6) que la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias es la consecuencia inevitable de la incapacidad del imperialismo para darle una salida a su crisis por medio de una colonización semidemocrática y semi-pacífica de los ex estados obreros; 7) por último, que la tendencia a reconstruir la IVª Internacional por medio de agrupamientos parciales, fracciones y encasillamientos organizativos se había demostrado como definitivamente incapaz de alcanzar el objetivo propuesto, y que esa tendencia fraccionista constituye hoy, frente a las tareas que plantea la crisis mundial, un obstáculo insalvable para recrear la IVª Internacional. Es en estas condiciones que tomamos conocimiento de una declaración de la LIT, redactada sin embargo con anterioridad a la reunión y conclusiones de Génova, que propone una conferencia internacional sobre la base de 21 puntos que son expresamente señalados. De esta declaración, los partidos que redactamos el presente texto retenemos como coincidencias fundamentales el objetivo de reconstruir la IVª Internacional; la reivindicación de la dictadura revolucionaria del proletariado; la reivindicación de la Revolución de Octubre; la oposición a los frentes populares, y la disposición a iniciar un debate sobre esos 21 puntos. Es por esta razón que aceptamos la invitación que ustedes formulan a quienes deseen participar en la conferencia internacional que convocan y que proponemos discutir con la dirección de la LIT las modalidades de nuestra participación. Clarificaciones para discutir Es en este marco de definición política que les hacemos llegar los puntos que entendemos necesarios que deberían ser clarificados en lo que concierne a los 21 puntos. Frente popular Los 21 puntos no dejan ningún margen para el equívoco cuando restringen o limitan la caracterización de contrarrevolucionarios solamente a los gobiernos de frente popular y no a los frentes populares en cuanto tales. Se trata de una distinción que no tiene justificación y que los 21 puntos no intentan siquiera explicar. Parece muy evidente que un gobierno de frente popular sólo puede ser caracterizado anticipadamente como contrarrevolucionario, es decir, antes de que actúe como gobierno, porque la coalición política que prepara ese gobierno como alternativa a la situación del momento es ya contrarrevolucionaria. Si se califica como contrarrevolucionario el gobierno que intentó construir Lula en Brasil, es porque el intento de construir ese gobierno, o sea el frente que materializaba la alternativa de gobierno, era contrarrevolucionario. Sorprende la distinción que sobre este asunto establecen los 21 puntos, porque contradice los términos del programa de fundación de la IVª Internacional, que se refiere al frente popular como tal como un instrumento del imperialismo contra la revolución proletaria. No se entiende, por otra parte, cómo podría ser legítimo colaborar en la construcción de un frente popular y preparar, por lo tanto, su ascenso al gobierno, y deslegitimar luego a ese gobierno; en otras palabras, cómo impulsar un gobierno de frente popular y luego llamar a derrocarlo. Este asunto del frente popular es una piedra de toque principista para los marxistas desde que Marx denunció la función contrarrevolucionaria del gobierno francés con la participación de Louis Blanc, entre febrero y junio de 1848. Por esa misma época, en la circular de 1850, Marx llama a oponer al Estado burgués un Estado de la clase obrera y, a partir de aquí, hacer la revolución permanente. Desde la debacle del aparato stalinista internacional, la política de los frentes populares ha sufrido una modificación, que no deja de ser importante a pesar de que no es cualitativamente diferente al pasado. Aunque no han perdido nada de su condición contrarrevolucionaria, los frentes populares de hoy no son ya un instrumento de presión política y hasta de autodefensa diplomática de la desaparecida burocracia obrera estatal, como lo fueron los de la década del 30. Hoy, son exclusivamente agencias directas del imperialismo, como lo demuestran los gobiernos de Jospin, Blair o Prodi, por ejemplo, o el Frepaso argentino, el FA uruguayo y su alianza con el Encuentro Progresista, o el frente de Lula con Bisol o Arraes en Brasil, y el gobierno de Mandela o de la Autoridad Nacional Palestina. Es este frentepopulismo el que respalda un sector del partido demócrata y del departamento de Estado norteamericano en América Latina. Su vehículo lo constituye gran parte del llamado Foro de San Pablo, el cual es, por lo tanto, un instrumento para liquidar la revolución cubana —aunque cuente con el apoyo del castrismo, o precisamente por esto mismo. Para el registro político, queremos destacar la implacable lucha que desplegó el Partido Obrero de Argentina desde la primera reunión del Foro de San Pablo, contra su estrategia democratizante y contra su finalidad contrarrevolucionaria, preparando sistemáticamente su ruptura. Es muy claro que si desplazamos el centro de atención política para los gobiernos de frente popular y no para los frentes populares que se preparan como alternativa de gobierno, estaríamos desarmando a las masas para la comprensión del principal problema político que tienen que superar hoy en todos los continentes: el frente popular rebautizado como centroizquierda. Con relación a esto mismo, observamos como peligrosa la afirmación de que los gobiernos de frente popular ofrecerían una oportunidad excepcional a los revolucionarios, con el argumento de que este hecho les facilitaría desenmascarar a las direcciones traidoras que pasan a integrar o a encabezar un gobierno burgués. Este desenmascaramiento debe hacerse, en nuestra opinión, antes de que lleguen al gobierno e incluso antes de que logren concretar la formación de un frente popular; primero, para evitar que lo consigan por medio de un desvío, contención o estrangulamiento de la revolución proletaria; segundo, para que si aun así llegan al gobierno, debuten en él con un alto grado de desconfianza de parte de las masas y con una aguda claridad acerca de las tareas que plantea la nueva situación de parte de su vanguardia. Dictadura del proletariado y gobierno obrero y campesino Coincidimos con los 21 puntos cuando definen que el reclamo a los partidos pequeños burgueses para que tomen el poder, debe tener el carácter de un llamado a que rompan con la burguesía y a que armen a las masas. Sin embargo, a la luz de toda la experiencia de la lucha teórica y política de los últimos treinta años, en especial (aunque no exclusivamente) con relación al SU y al lambertismo, es necesario restablecer el punto de vista auténtico del programa de transición, el cual caracteriza a la reivindicación del gobierno obrero y campesino como un sinónimo de la dictadura del proletariado. Es decir, para el marxismo, tanto la experiencia histórica como las conclusiones teóricas invalidan la posibilidad de un régimen político intermedio, de características propias, entre el Estado burgués y la dictadura proletaria. Un gobierno pequeño burgués con las características revolucionarias apuntadas, estará rápidamente obligado a reconstruir un aparato de Estado contra las masas, entre otras cosas a desarmarlas, si su experiencia de gobierno no se transforma en apenas un episodio hacia la dictadura del proletariado. En estas condiciones, no solamente debemos exigir, en las ocasiones apropiadas, que los partidos pequeño burgueses rompan con la burguesía mediante el armamento de las masas y la toma del poder, sino dejar claramente establecido que la realización integral de los objetivos revolucionarios exige el reemplazo en el gobierno de los partidos pequeñoburgueses por el partido proletario, y que sólo bajo la hegemonía del partido proletario la revolución se puede convertir en permanente. El SU y el lambertismo (aunque no solamente ellos) han interpretado invariablemente la consigna de gobierno obrero y campesino en contraposición con la dictadura del proletariado, convirtiéndola en la práctica en un planteo de régimen intermedio entre la dictadura burguesa y la obrera, o sea, para utilizar la expresión de Stalin, en una dictadura democrática, es decir, en un régimen democratizante disfrazado, y para usar la expresión de Trotsky, en una soga democrática ceñida al cuello del proletariado.

11 de diciembre de 1997
La Unión Internacional de los Trabajadores

El viernes 5 de diciembre se llevó a cabo un Acto en la Federación de Box organizado por el Mst, con motivo del primer Congreso de la UIT (Unión Internacional de Trabajadores). En el acto hubo intervenciones de representantes de España, Francia, Bielorrusia, Rusia, Inglaterra, México, Brasil y Argentina. Ninguno de estos oradores señaló el objetivo de refundar la IVª Internacional, sino de crear una tendencia ‘obrera’. La intervención de Fuentes (Mst) justificó la creación de la UIT en las crecientes luchas contra los planes de ajuste en todo el mundo y el surgimiento de una tendencia hacia el reagrupamiento a escala supranacional de esas luchas, pero no figuró en su discurso la lucha programática contra el reformismo ni contra los frentes políticos de centro-izquierda o frentes populares. Por tal motivo, no realizó ningún llamamiento a otras organizaciones trotskistas partidarias de reconstruir la IVª Internacional, y sí contó con la presencia de una nutrida delegación del Partido Comunista de Argentina. De tal modo, "la unidad de los que luchan" se transforma en el planteo de una tendencia internacional contraria a la refundación de la Cuarta Internacional. Se comprende, entonces, que el orador por España no planteara la lucha contra el PSOE y la IU, ni las burocracias de la UGT y de CC.OO.; que el representante mexicano no hiciera la menor referencia al surgimiento de Cauhtemoc Cárdenas como alternativa de recambio de la dominación imperialista en México, y que sólo hiciera una referencia al frente popular el orador francés, país gobernado por una coalición PS-PC-Verde, pero que le añadiera que tal frente popular era ‘a la francesa’. El surgimiento de esta nueva tendencia internacional —la UIT— es una contribución a la confusión política.

11 de diciembre de 1997
El franquismo condena a Herri Batasuna

Manifestación de Herri Batasuna: "Por la democracia en la tierra vasca" Veintitrés miembros de la dirección de Herri Batasuna acaban de ser condenados por la justicia española por difundir un video de ETA que plantea una salida negociada en la cuestión nacional vasca. Herri Batasuna es un partido legal, que cuenta con parlamentarios (incluso en los organismos europeos) y concejales; es el segundo mayor partido del Euzkadi (País Vasco) y obtuvo 180.000 votos en las últimas elecciones (contra 318.000 del gobernante Partido Nacionalista Vasco). Defiende el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco y la creación de un Estado vasco autónomo. HB venía desarrollando una activa campaña contra la política oficial de diseminar a los presos vascos por cárceles de toda España, para quebrarlos física y moralmente, y para impedir que se convirtieran en un factor de agitación nacionalista. Por estos planteamientos, y por su solidaridad política y material con los militantes de la ETA perseguidos por el Estado español, la monarquía y sus partidos la califican como el ‘brazo político’ de la ETA. Los dirigentes de HB han sido condenados por exhibir por la TV oficial y en un espacio cedido durante la campaña electoral, un video de la ETA que planteaba una ‘negociación a la irlandesa’ denominada "Alternativa Democrática". Los dirigentes del HB denuncian que su condena tiene por objeto abortar esta perspectiva. La condena significa una virtual ilegalización de HB, es decir, un entierro de la ‘democracia’ política en España por parte de los ‘demócratas’ monárquicos. El fallo constituye un indisimulable retorno a la "España única e indivisible" de Franco. La condena a los dirigentes del HB fue precedida, pocos meses antes, por la expulsión de todos los miembros del partido de los Ayuntamientos (municipalidades) de Euzkadi y Navarra, y la destitución de varios de sus alcaldes, con la excusa del asesinato de un concejal del Partido Popular, de Aznar, por la ETA. La persecución contra el HB —acompañada de un agravamiento de la represión legal e ilegal (asesinatos en supuestos ‘enfrentamientos’) contra la ETA— está dictada por el temor de la ‘democracia’ española al notorio crecimiento del nacionalismo vasco. Existe una importante penetración de la ETA entre las capas más explotadas de la juventud vasca, donde reinan la desocupación (el 40% de los jóvenes vascos no tiene empleo), la miseria y la rebelión. Desde aquí, nos sumamos al reclamo por la libertad y la anulación del proceso contra los dirigentes de HB, por el cese de la persecución a los militantes nacionalistas, por el retorno de los presos al País Vasco y por el castigo a los responsables políticos de los grupos parapoliciales asesinos de militantes vascos. Nos pronunciamos por el pleno derecho de los vascos a ejercer su autodeterminación, al igual que los restantes pueblos ibéricos.