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Prensa Obrera N° 440

15 de marzo de 1995 · 15 notas

Notas de este número

15 de marzo de 1995
Marcelo Claros: artera agresión
Corresponsal

Marcelo Claros, un dirigente bancario del Mas, agredió en forma artera y sorpresi­va a Eduardo Martínez, delegado general del Banco Patricios y dirigente de la Lista Naranja y del PO. Sin mediar causa alguna y en momentos en que Martínez se acercó a Claros en la vía pública y en forma amistosa, éste sorpresivamente lo agredió a golpes de puño. Esto sucedió a escasos metros de la puerta del Banco Patricios y ante la mirada atónita de varios compañeros de ese banco Sin causa aparente, la única hipótesis de la agresión es la impotencia ante la activi­dad y la política de la Naranja contra la burocracia zanolista y en favor del Frente de Izquierda y la Conferencia de Izquierda Llamamos a repudiar esta agresión en particular a los militantes del Mas y al activismo bancario. El matonismo sólo es muestra de impotencia y desintegraos políticas.

15 de marzo de 1995
Salvavida de plomo
Partido Obrero

Los capitalistas la tienen clara: la crisis la tienen que pagar los trabajadores. Olvidan, por supuesto, que fueron también los trabajadores los que pagamos los cuatro años de fiesta del “plan de convertibilidad”. El FMI y Menem-Cavallo acaban de pasar la factura: tendremos que poner cuatro mil millones de dólares en mayores impuestos, para “rescatar” a los bancos en crisis o a los grandes capitalistas que se endeudaron con el exterior. Los jubilados tendrán que aceptar el congelamiento indefinido de los 160 pesos que reciben y la clase obrera tendrá que aceptar reducciones de salarios, jornadas de trabajo más largas y despidos masivos. La salud y la educación tendrán su poda, para poder lograr el llamado “superávit fiscal”. Y los banqueros, ¿qué ponen? Los banqueros no ponen, reciben: la medida más importante que adoptó Cavallo fue autorizarlos a usar hasta el último peso o dólar de la reserva que deben guardar los bancos como garantía para sus depositantes. Es un regalo de 1.500 millones de dólares, puestos a disposición de los especuladores en menos de 24 horas. ¿No retrata esto muy bien al régimen democrático? ¿No delata detrás de su cáscara demagogica al régimen de explotación capitalista? Los políticos patronales ya no ocultan que su consigna de fondo es: hay que pagar la deuda externa a cualquier costo. Esta ha sido, por otra parte, la consigna histórica de la burguesía argentina en todos los tiempos. Avellaneda, antes de devaluar, había prometido no reparar en cualquier sacrificio para “honrar” la deuda argentina con la banca inglesa. La deuda externa, que Cavallo y tantos charlatanes habían dado por superada, pone hoy al pueblo entre la espada y la pared. O los banqueros o el pan de nuestros hijos. A esto nos ha llevado la “economía de mercado” —a la bancarrota. Es que ésa es, precisamente, la función del mercado: expulsar a los capitalistas que han producido demás y especulado demás. Pero la crisis no la pagan ellos sino los trabajadores, porque para ello el Estado se encarga de aliviarles el peso de sus pérdidas y de acentuar la superexplotación del pueblo. El paquetazo afecta al pueblo en otra cuestión fundamental, pues provocará una enorme recesión, lo que siempre significa despidos y reducción de salarios. La lección es clara: el “mercado” y el régimen del lucro privado no son una salida para la mayoría, ni lo es para el porvenir nacional. El hundimiento del “plan” Cavallo es una monumental derrota para la burguesía y para el imperialismo. Tenemos que hacer frente a esta nueva situación con una consigna clara: que la crisis la paguen ellos. El paquetazo, por sus contradicciones insalvables, no modificará por largo tiempo el cuadro de bancarrota capitalista, ni por lo tanto la necesidad de paquetazos peores que el reciente. La deuda externa es impagable, y lo es en mayor medida si se recurre a la recesión industrial. El gobierno, al liberar a los bancos de la obligación de mantener reservas, está autorizando a una mayor fuga de capitales. Esta sangría sólo puede ser parada mediante la confiscación de los bancos y su control por los obreros. En lugar de impuestos al consumo hay que imponer impuestos extraordinarios a los beneficios capitalistas. En lugar de recesión industrial, es necesario reactivar la demanda interior mediante el aumento de los salarios y las jubilaciones. En lugar de acentuar la rivalidad latinoamericana para “conquistar” al capital extranjero, es necesario unir nuestras economías y naciones en una poderosa federación de trabajadores. ¡A la lucha contra los despidos, el impuestazo y la rebaja de los salarios!

15 de marzo de 1995
Ptp: Víctima de sí mismo
Corresponsal

Clarín del martes pasado informa que Solanas rechazó la integración de un frente con el Ptp y que la dirigencia de éste denunció “un sorpresivo viraje político” del director de cine y un cambio en el “perfil del frente”. En realidad, el Ptp no tiene derecho a queja, pues ya fue advertido desde estas páginas de que Solanas era un carrerista político, sin otro compromiso que sus propias ambiciones, o mejor, mezquindades. El Ptp pretendía hacer votos utilizando el prestigio artístico de Solanas, no los principios o programa político de éste; es natural entonces que Solanas determine quiénes deben ser las figuras principales y cuáles ocupar el papel de reparto. El desenlace de este entrevero debía terminar en circo de cualquier modo, esto porque las fuerzas políticas que se juntaron a Solanas sólo querían ocultarse o disimularse detrás del hombre que votó la intervención a Santiago del Estero y la reforma reaccionaria de la Constitución, y que integra el inter-bloque del Frepaso en Diputados. Esto vale también para el partido comunista. El Ptp recibió las advertencias del PO en forma muy destemplada; a nuestro esfuerzo por prevenirlo del desastre y hasta del ridículo lo calificó de “provocación”. Pretendió que nuestra posición por un frente de izquierda tenía el defecto “trotskista” de “saltar etapas”, y ahora tiene que sufrir las consecuencias de que Solanas y Echegaray le pasaron por encima, sin fijarse si se saltaban una etapa o un escollo. Pretendió también que su posición respondía a la estrategia del frente nacional, sin tener en cuenta que sus aliados no representan a nadie, aunque se jacten de nacionalistas. Pretendió, en suma, darle un carácter ideológico a lo que no era más que una maniobra de sobrevivencia, muy mal concebida para colmo. Demostró, en definitiva, que detrás del Ptp no hay programa ni principios sino puro empirismo, y que por eso está condenado a estas desaventuras, ésta más suave, claro, que la de haber impulsado a Menem a la presidencia. ¿Aprenderá? Re-difícil, porque estos discípulos de la “auto-crítica” inquisitorial (stalinista) no saben lo que es la crítica marxista.

15 de marzo de 1995
La lucha recién comienza

Poco antes de comenzar las clases, asam­bleas y movilizaciones “autoconvocadas”, y una vigorosa manifestación en La Plata, obli­garon al gobierno de Duhalde a dar un paso atrás en el plan de cesantías masivas de do­centes de enseñanza media e inicial y de cierre de cursos y de institutos de formación docente. En lugar de eliminar totalmente algunas ma­terias, Duhalde redistribuyó horas cátedra, lo que llevó a la burocracia del SUTEBA a presentar esto como un éxito y lanzarse a desalentar el movimiento de lucha. Fue así que decidió un seudo plan de lucha; paro de una semana sólo para la enseñanza media y de 24 horas para el resto. La burocracia, además, no hizo ningún esñierzo por cumplir lo que ella misma había votado. Donde el paro se cumplió fue fruto del esfuerzo y de la acción de los activistas en las escuelas. En Ramos Mejía (La Matanza) se produjo la coordinación de un grupo de escuelas medias encabezadas por el Esteban Echeverría (incluyendo padres y alumnos) que impulsó un pronunciamiento par la derogación del decreto y la resolución del gobierno, que dan vía Ubre al ataque a la docencia. En Hurlingam, Morón, también se desarrollé un movimiento de coordinación. Algo similar ocurrió en San Martín y General Sarmiento. A pesar de este enorme esfuerzo del activismo, la burocracia logró acotar sensiblemente los alcances de la medida. El gobier­no aprovechó entonces para dejar en la calle a muchos suplentes y provisionales y para ce­rrar divisiones de menos de treinta alumnos en las escuelas medias, y grados de menos de 25 en las primarías. El paro del 13 de marzo decidido por Ctera, fue más masivo que el del 6, expresando el repudio de la base docente a la aplicación de la ley Federal, pero no fue concebido por su direc­ción para abrir un curso de lucha, sino para marcar el paso. La estrategia de la burocracia es la de participar de los "consejos técnicos pedagógicos” junto al gobierno, para aplicar los contenidos básicos comunes (clericales) de la Educación general Básica, que “reempla­za” a la secundaria y es una de las principales causas de cesantías. El futuro de la lucha reposa en el desarrollo de una conquista ya lograda, que es la consti­tución de coordinadoras entre escuelas, que llamamos a extender, impulsando la elección de delegados en todas las escuelas. Apoyemos decididamente la autoconvocatoria de docentes, padres, centros de estudian­tes, para defender la educación y su propia fuente de trabajo.

15 de marzo de 1995
La crisis comienza ahora

De acuerdo a la versión oficial, la crisis se acabó y el “plan" sale *más fortale­cido que nunca”. El “efec­to tequila” y su resaca se disiparon. Bastó para tanto que se llegara a un acuerdo con el FMI, que aún no se efectivizó y cuyos términos no se conocen. Para celebrar este milagro de resurrec­ción, la Bolsa ha estado su­biendo sin parar desde el pasado viernes 10. ¿La crisis fue, entonces, un espejismo? ¿Argentina no es México y la “converti­bilidad" vino para quedar­se? ¿El salvavidas de plomo que Clinton le tiró a sus so­cios del Nafta se ha transfor­mado en el sur del continen­te en un flotador resisten te? Ni 100. Ni 10. Ni 1 Para responder a todo esto, simplemente hay que mirar las cosas con cuidado y por sobre todo saber con­tar. El gobierno y sus plumí­feros alegan haber obtenido créditos por 11.000 millones de dólares, que les alcanza­rían para pagar toda la deu­da externa que vence en el ´95 y para hacer frente a cualquier crisis bancaria. Semejante mentira, desnu­da la enorme fragilidad de toda la situación. Ocurre que lejos de ser un paquete de créditos, el acuerdo del gobierno con el FMI constituye, por so­bre todo, un mazazo im­positivo de 4.000 millo­nes de pesos. Esta medida representa una confiscación pura y simple de los consu­midores, es decir, de los tra­bajadores. Debido a que la deuda argentina está cons­tituida en dólares, no aporta nada a las necesidades de su pago. El otro ítem del paquete está constituido por privati­zaciones de diversas carac­terísticas, que naturalmen­te no son de realización in­mediata. De cualquier modo, tampoco habrán de representar gran cosa, ya que solo 300 millones, según Cavallo, podrán ingresar en efectivo de un total de 3.000 millones que se estima recibir en bonos o títulos que se encuentran en circulación. Pero tampoco es seguro que tengan lugar la totalidad de las privatizaciones estima­das, debido a que en lo refe­rente a las acciones que el Estado posee en empresa« privatizadas, está previsto que sirvan de garantía de los préstamos que otorgue el FMI. No se puede sumar dos veces lo mismo. Despejados estos 7.000 millones, lo que resta está compuesto por un préstamo del FMI de 2.400 millones de dólares y un crédito privado de 1.600 millones de dóla­res. El FMI ya dejó en cla­ro, sin embargo, que su aporte sólo ingresará en cuotas, de modo que no po­dría incidir directamente en la superación de pagos que acosa al gobierno. El crédito privado, por su lado, está condicionado al del FMI y tendría como contrapartida la posibilidad de pagar im­puestos con el bono que se emita. Es decir que lo que entre por el lado del crédito deberá emigrar por el lado de una menor recaudación impositiva. Debidamente hechas las cuentas, el gobierno podría contar inmediatamente con unos 500 millones de dóla­res y en el curso del ano con un total de 2.000 millones, como máximo, para hacer frente a vencimientos públi­cos y privados de 14.000 mi­llones de dólares. Este pa­quete “argentino” se pa­rece como dos gotas de agua al que agravó la cri­sis mexicana. En ningún caso hay un rescate financiero; el eje del acuerdo es la aplicación de un paquete de máxima confiscación de los trabajadores y de una mayor concentración de capitales bancarios e industriales, capaz de incentivar, a mediano plazo, una nueva corriente de capitales extranjeros y de créditos internacionales. El acuerdo con el FMI pretende, tal como lo quiso y no consiguió en el caso mexicano, que el nuevo paquete económico haga innecesario el uso de los créditos del Fondo y de los bancos, recuperando el financiamiento internacional regular. El FMI y los acreedores ponen dinero pero con la condición de que no sean usados, ya que si resulta necesario re­currir a él estaría demostra­do que la crisis se ha agrava­do y que, en ese caso, los créditos prometidos no ser­virían para nada. El otorga­miento a cuenta gotas de un crédito de 2.000 millones de dólares apenas alcanza para hacer frente al faltante de dinero de los bancos, que el diario The Wall Street Jour­nal (14/3) calcula en 2.000 millones dólares. Como surge de las cifras, el autobombo oficial es es­candaloso, pero aun así omi­te otras cosas más. Por ejem­plo, que según ese mismo diario financiero norteame­ricano, los bancos europeos no están dispuestos a concu­rrir con ningún crédito de rescate, o que sólo lo harían una vez que se hayan agota­do los fondos del FMI. Tam­poco el Citibank pretende formar parte del equipo de bomberos, traduciendo una fuerte división den­tro de los bancos acree­dores (El Cronista, 11/3). Recién empieza Lo más grave del nuevo paquete es que habrá de pro­ducir una fuerte recesión industrial, algo que ya viene ocurriendo como consecuen­cia del retiro de los capitales extranjeros y de la salida de millones de dólares de los bancos. En un editorial, La Nación (12/3) admite que “la mayor presión tribu­taria puede inducir ten­dencias recesivas, elevar el nivel de precios, redu­cir el consumo, demorar la inversión, disminuir la competitividad de la pro­ducción argentina, afec­tar la oferta de empleo, limitar la expansión de las exportaciones”. Una larga lista de calamidades que deberá acentuar la ten­dencia a la bancarrota, tan­to industrial como bancaria. Es decir que el paquete es, sí, un salvavidas de plomo. El Cronista (14/3) se pre­ocupa con el impacto que podría tener la eliminación del subsidio a las exporta­ciones, que estima en nada menos que 1.130 millones de dólares. Para el economista ultraliberal, Juan Luis Bour, la amenaza es todavía más amplia porque, dice, habrá “una contracción crediticia nominal del orden del 15 al 20% con respecto al año pasado” (Páginal2, 14/3). Si este dato llegara a verificarse, asistiríamos a un verdadero derrumbe industrial, ya que el crecimiento del producto bruto interno del 6%, en 1994, requirió un crecimien­to del crédito del orden del 25%. De sus proyecciones, Bour saca la conclusión de que es dudoso “que se pue­da llegar al superávit fis­cal esperado”. Es decir, al superávit fiscal que “espe­ra” el paquete. No hace falta, de todos modos, esperar a que se cumplan las proyecciones, porque ya en febrero hubo una caída del comercio del 40%, mientras que tres cadenas de super­mercados (Hawai, Unión y Sumo) han pedido con­vocatoria de acreedores (Folha de Sao Paulo, 12/3). Con relación al paquete con el que Cavallo enfrentó la “corrida” de octubre de 1993, el actual es un “anti­paquete”, porque deroga lo concedido en aquella opor­tunidad a los capitalistas. Cavallo eleva ahora incluso el “costo laboral" y al repo­ner los aportes provisiona­les, con el agravante de que el dinero irá al pago de la deuda externa y no a los jubilados. La distorsión no po­dría ser más completa, y ella sola refleja la completa im­passe del “plan” económico. Estos pronósticos “apo­calípticos” explican por qué Cavallo demoró más de dos meses en llegar a un acuerdo con el Fondo —y en primer lugar a romper, el año pasado, el acuerdo en­tonces vigente. Cavallo ha tenido que ir a pedir clemen­cia porque había llegado al límite misino de la cesación de pagos. En estas condi­ciones, cualquier salida capitalista conduce ine­vitablemente a la liqui­dación de aquella parte del capital que la crisis ha revelado que es exce­dente o sobrante. El FMI o los acreedores no tirarían su dinero, en ningún caso, a un fondo de pérdidas. Lo funda­mental, sin embargo, es que el paquete fondomonetarista tiene contradiccio­nes mortales, porque una recesión industrial puede llevar a lo que se quería evitar, es decir, al cese de pagos de la deuda externa. Abismo, un paso al frente El fin de semana del 10 al 12 de marzo fue realmente especial, porque se asistió a una situación de cesa­ción de pagos simultánea de Argentina, México y Brasil. Cavallo confesó que sólo le quedaban 200 de los millones del fondo ini­cial para socorrer a los ban­cos; en Brasil hubo una “co­rrida” contra el real que se llevó 6.000 millones de dóla­res; en México, una oferta de renovación de deuda públi­ca, por 100 millones de dóla­res, sólo fue aceptada por medio millón, con el resto transformándose en dólares y saliendo del país. En todo este tiempo, los norteameri­canos sólo desembolsaron millones de dólares de los prometidos 20.000 millo­nes y, de aquí en más, “cual­quier desembolso ulte­rior a México estará suje­to a una cuidadosa revi­sión” —declaró el subsecre­tario del Tesoro de Estados Unidos (International He- raid Tribune, 8/3), más pre­ocupado ahora con la caída del dólar que con el peso mexicano. Las reservas mexicanas de libre disponi­bilidad se encuentran por debajo de cero, puesto que los 9 mil millones de dólares que registran son inferiores a los 11 mil millones ya gira­dos como crédito (deuda) por el FMI, Estados Unidos y Canadá. En el caso argentino, la inminente bancarrota ban­caria estaba acompañada con la perspectiva de un de­rrumbe inminente de la con­vertibilidad. Las reservas, que habían llegado, al 6 de marzo, a 10.400 millones de dólares (seis mil millones menos que en diciembre), equivaldrían al 84% de una circulación monetaria de millones de dólares (1.000 millones más, en sie­te días, debido a emisión por parte del Banco Central). El gobierno salió de esta situa­ción terminal al obtener el acuerdo del Fondo para eli­minar por completo los en­cajes que deben mantener los bancos como reservas. Esta medida permitió libe­rar 1.500 millones de dóla­res a partir del viernes pasa­do (La Nación, 12/3), lo cual explica holgadamente la suba de la Bolsa y la caída de la tasa de interés interbancaria, y explica naturalmen­te la euforia de los grandes capitalistas. Se ha produci­do así un saqueo financiero sin igual, porque por pri­mera vez en la historia el sistema bancario está funcionando sin ningu­na reserva o garantía. Como consecuencia de esto, cualquier “retiro de depó­sitos puede desembocar en una situación no con­trolable con más medi­das de índole financiera” (El Cronista, 15/3). En estas circunstancias, las acciones que más han subido han sido la de los bancos directamen­te beneficiados por esta vir­tual eliminación de los enca­jes. La inconsistencia de todo esto no puede ser mayor, porque apenas diez días an­tes Cavallo había subido los encajes bancarios para formar con ellos una “red de seguridad”. La pe­ligrosidad de esta situación está demostrada por las de­nuncias efectuadas por Am­bito Financiero (10/3) y por el banquero Javier González Fraga CEl Cronista, 10/3), el primero afirmando que los corredores de Bolsa interna­cionales westán jugados a quebrar el plan económi­co argentino para poder comprar en un mínimo”, y el segundo revelando “que los bancos internaciona­les están presionando para lograr que la Argen­tina estatice la deuda privada que circula por el mundo a través de obli­gaciones negociables”. De acuerdo a este personaje, “los bancos que son mu­chas veces amigos del gobierno están vendien­do los títulos públicos y aportando al colapso”. Dólar y política Lo que se les escapa a los apologistas del paquete es que existe un factor de fondo en esta crisis, que es el de­rrumbe del dólar, es decir, de los propios prestamistas que quieren venir a rescatar a la Argentina. En los últi­mos cinco años, el dólar cayó de 260 a 88 yenes y de 3,80 marcos a 1,35, reflejando con ello la pérdida de compe­titividad de la economía nor­teamericana y su descomu­nal endeudamiento de 4 bi­llones de dólares. La “economía globalizada” enfrenta cada vez más los límites de los Esta­dos y monedas nacionales, es decir, la lucha entre los monopolios. Los principales Estados capitalistas están más lejos que nunca de un acuerdo de estabilización mundial, por la simple ra­zón de que cada uno de ellos enfrenta situaciones explo­sivas. Japón, por ejem­plo, tiene que enfrentar el hecho de que sus ban­cos tienen préstamos in­cobrables por400.000mi­llones de dólares y, por lo tanto, el peligro de un de­rrumbe monetario. Sea que Estados Unidos vuelva a aumentar su tasa de inte­rés para defender al dólar, sea que no lo haga para evi­tar una recesión o crisis in­dustrial; en cualquiera de estos dos casos, la convul­sión financiera internacio­nal y la guerra comercial deberán acentuarse, perju­dicando enormemente las posibilidades de las nacio­nes más débiles. No menos importante es el principio de dislocamiento en el Mercosur que provocan las medi­das que se han tomado, tanto en Brasil como Ar­gentina, para superar el déficit comercial, como los impuestos o restric­ciones a las importacio­nes. La devaluación brasile­ña constituye por sí sola un desmentido a la viabilidad del Mercosur y anuncia una devaluación argentina. La falta de convicción en las medidas que ha ido to­mando Cavallo durante la crisis se ha reflejado en la creciente aceptación que tie­ne Bordón en los círculos de la gran burguesía y en la defec­ción de radicales al Frepaso. Por eso, precisamente, Bor­dón acaba de votar en el Se­nado la ley de quiebras, que autoriza a suspender los de­rechos laborales, y se apresta a votar el impuestazo, ea de­cir la confiscación del pueblo trabajador.

15 de marzo de 1995
Informe desde el NOA

El desarrollo de la jornada de lucha del NOA tuvo un cumplimien­to dispar, pero cobró relevancia en Jujuy y Tucumán. En Jujuy hubo un paro masivo en la administración pública y una im­portante movilización, que chocó con la policía. Los manifestantes atacaron la sede del gobierno y la sede central del PJ, y hubo cuatro trabajadores heridos y dos dirigen­tes municipales detenidos. Los diri­gentes del Frente de Gremios Esta­tales declararon que al día siguiente se convocaría a un nuevo paro con movilización. La crisis jujeña tiende a agravarse. El ejecutivo provincial gobierna al margen de la legislatu­ra, por medio de decretos que atacan conquistas de los trabajadores y ju­bilados. Las cámaras empresarias amenazan con despidos masivos si el gobierno vuelve a aumentar los aportes patronales o impone un nue­vo impuesto para compensar las re­bajas efectuadas dentro del “pacto fiscal”. En Tucumán, hubo un paro masi­vo en la administración pública. Sin embargo, la concentración convoca­da por la Asamblea de Trabajadores sólo reunió a 2.000 trabajadores. ATSA, que venía cumpliendo paros y movilizaciones en los hospitales, convocó el mismo 13 a un plenario, a la misma hora de la movilización, para evitar confluir con resto de los trabajadores. De la misma manera procedió el sindicato Municipal de la Capital. El gobierno anunció la posterga­ción del inicio de las clases hasta el 20 y hoy anunciará un plan de “ajuste”, en sintonía con las medi­das de Cavallo. El pedido de quiebra de los inge­nios Trinidad y San Juan, los despi­dos masivos en el Bella Vista y el Fronterita, y el no pago de los suel­dos en la administración pública, evidencian que la crisis social en la provincia es explosiva. En Catamarca, hubo un paro ma­sivo de la docencia, iniciando un plan de lucha (contra despidos masi­vos, recortes de conquistas y por los atrasos en los pagos) que tendría su coronación el próximo viernes, en un paro activo con concentración frente a la casa de gobierno. En Salta, hubo una movilización de 500 compañeros. La organización de la jomada dividió claramente tendencias. De un lado, un bloque que pretendió crear un terreno de plenarios abiertos de activistas y organizaciones, que se reunió en Foecyt, sacó un afiche estableciendo un programa a la convocatoria y presentándolo como el inicio de un plan de lucha. Del otro, los aparatos del CTA-MTA, que entendieron a la jomada como una protesta “testi­go” subordinada a los beneficios electorales que pudiera obtener el Frepaso. Así, en el acto, el secretario general de la CGT llamó a castigar al gobierno el 14 de mayo y quiso quebrar el acto, ante el repudio ge­neralizado de los compañeros. En Santiago del Estero, la “jor­nada” pasó desapercibida, y en La Rioja paró la administración públi­ca, pero sólo hubo una movilización en Chilecito, de 200 trabajadores. La jomada del 13 expresó la bronca creciente y el reguero de con­flictos que hay en todas las provin­cias. La dirigencia del CTA no im­pulsa una agitación para disputarle las bases a los dirigentes alineados en la CGT, que en muchos casos se ven empujados —a pesar de su diri­gencia— a pasar a la lucha. Los anuncios del CTA-MTA de un paro hacia fines de abril, tiene más que ver con la campaña electo­ral de apoyo al Frepaso, que con la necesidad imperiosa de dar respues­ta a los ataques del gobierno y ro­dear de solidaridad a los conflictos crecientes, —como el de Jujuy, el de los ingenios tucumanos o los estata­les que no pueden cobrar sus suel­dos—, que no pueden esperar un largo mes para hallar una solución.

15 de marzo de 1995
La Mesa de Concertación sostiene al gobierno
Corresponsal

Por tercer mes consecutivo, Angeloz no paga los sueldos. El gobierno comenzó a establecer recortes en la atención hospi­talaria. La crisis financiera y bancaria se revela en la quie­bra del Banco Social y la situa­ción de emergencia del Banco de la Provincia. Los dos bancos están uen la lona” como re­sultado de: 1) una cartera de créditos incobrables otorgados a la burguesía provincial; 2) ser la “cuja chica” de donde el gobierno radical sacó los re­cursos para aceitar el aparato partidario; 3) su participación en el mercado de capitales, quedando atrapados por la quiebra del Banco Extrader y por la caída de los títulos meji­canos y la suba de las tasas de interés. La crisis industrial: en el sector automotriz y autopartista, Ciadea, Transax y Sevel han reducido la producción (o amenazan con hacerlo) cuatro talleres metalúrgicos han sus­pendido personal. La caída de las ventas de autos y la crisis financiera (cese del crédito) han llevado a la quiebra a la concesionaria Feigin, y com­prometido al Banco del mismo nombre. En Córdoba hacen agua las privatizaciones menemistas. La concesión del Area Mate­rial Córdoba a la Loekheed ha entrado en picada libre, como resultado directo de la crisis: el gobierno nacional no desembol­só los fondos para la compra de los aviones Skyhawk, lo que in­dica un corte del crédito a la Argentina. El gobierno pretende sal­var a deudores morosos. La fusión de los bancos provin­ciales tiene como único objeti­vo tapar los chanchullos y trasladar a las finanzas pro­vinciales la cartera de inco­brables, mediante la creación de un ente residual manejado por el Ministerio de Econo­mía, es decir, estatizar los quebrantos. Como contrapartida el go­bierno provincial ha decidido un paquete de medidas con­tra los trabajadores: la reduc­ción de las suplencias docen­tes, el aumento de la edad de retiro jubilatorio, la elimina­ción del 82% móvil, etc. Las medidas fueron resueltas en un acuerdo con el Ministerio de Economía nacional y en violación directa a la ley de presupuesto provincial, con la silenciosa aprobación del conjunto de los partidos pa­tronales (que habían votado la ley). Por un paro provincial En respuesta al no pago de los sueldos, los trabajadores estatales han resuelto medi­das de lucha como la ocupa­ción de dependencias admi­nistrativas y hospitales. El lunes 13, los docentes han resuelto un paro general y una movilización frente al colegio Carbó, sede de la ceremonia inaugural del ciclo lectivo. La burocracia sindical re­unida en la Coordinadora de Gremios Estatales, no coordi­na absolutamente nada, y la directiva de UEPC (docentes) ha frustrado la decisión de la Asamblea de Capital de un paro de 48 horas, cambiándo­lo por una “retención de ta­reas”. Angeloz ha dicho que la base de la “paz social” en Córdoba es la “Mesa de Con­certación Social”, es decir, el acuerdo del gobierno con la burocracia, para hacer que los trabajadores paguen la crisis. El paro provincial está en el ánimo de todos los trabajado­res; las asambleas de gremio y dependencias deben votarlo y organizado, para ampliar la lucha de los trabajadores y golpear el intento de descar­gar la criáis sobre los trabaja­dores. No a los despidos. Si al cobro de los salarios adeudarlos. Avancemos en la formación de comisiones de delegados y activistas en las empresas y coordinamos la resistencia.

15 de marzo de 1995
Campaña nacional contra el fallo antisindical
Corresponsal

El Tribunal Oral en lo Cri­minal N° 21 acaba de dictar una sentencia incalificable, por la cual condena a un mes de pri­sión en suspenso al delegado del diario La Prensa, Adrián Álvarez, a quien se le imputa haber incurrido en “falso tes­timonio” en un juicio laboral que se le sigue a otro delegado del diario. Lo que se busca es sentar precedente contra la or­ganización gremial tanto en prensa como en el conjunto del movimiento obrero, maniatan­do a los delegados o activistas con figuras como “injurias”, “calumnias”, “mendaci­dad” u otra sarta de argumen­tos con los que pretenden aca­llar las denuncias y las luchas de la clase trabajadora, someti­da a regímenes carcelarios de explotación. De haberlo sobreseído a Adrián Alvares, lo hubiesen te­nido que reincorporar a su puesto de trabajo y en su co­rrespondiente fundón gremial. En otra resolución, increíble, luego de haber sido dos veces sobreseído por un juzgado penal de primera instancia, y a pesar de que el propio fiscal desistió de apelar (cosa que si hizo la empresa), la camada dicto el procesamiento contra el delegado Jorge Brodsky, a quien se le trabo embargo por 20 mil dolares (¿?). Brodsky fue procesado – y despedido – por su actividad gremial. El aparato del Estado ha decidido sacarle las papas del fuego a las patronales en crisis Es el caso de Amalita Fortabst, que a tan solo tres meses del lanzamiento de su “nuevo” diario, sólo tiene para ofrecer rumores de... despidos. Por eso le resulta intolerable la sola idea de tener que aceptar rein­corporar a delegados dispuestos a organizar a los compañe­ros contra las cesantías que se avecinan. Es necesario denunciar y movilizarse enérgicamente en todo el movimiento obrero, juvenil y democrático contra esta sentencia ignominita que atenta contra todos los trabajadores. Encarar una campaña de pronunciamientos, reclamando a la UTPBA la realización de un gran acto. Abajo la condena de Adrián Álvarez y el proceso a Jorge Brodsky. Reincorporación de los compañeros a sus puestos de trabajo.

15 de marzo de 1995
Se realizó la Conferencia Nacional de la Izquierda

El 11 de marzo, más de 1.000 compañeros reunidos en el miniestadio de Atlanta si­guieron, ¡durante 12 horas ininterrumpidas!, los debates y votaciones de 152 delegados acreditados, electos por los Co­mités de Base en empresas, co­legios, barrios y gremios. Hubo delegaciones de Co­mités de Base de diversas pro­vincias: del FUT de Santa Cruz (Río Gallegos, Caleta Olivia, San Julián, etc.); de Catamarca, Tucumán, Córdoba, Río Ne­gro, etc. La presencia de la ju­ventud fue evidente, con nume­rosos delegados de colegios se­cundarios de Capital y Gran Buenos Aires, las universida­des y barriadas. El gremio do­cente estuvo con delegados de casi todos los distritos del Gran Buenos Aires, de la Capital y del Interior. Del movimiento obrero se destacaron delegados gráficos, metalúrgicos, estata­les, de las fábricas del pescado de Mar del Plata, de la Sanidad, etc. Tan importante como esto fue la procedencia política de los delegados y los integrantes de los Comités de Base, gran parte de los cuales fueron mili­tantes de la izquierda (PC, Mas, Mst, etc.). La estrategia de la izquierda La Resolución Política fue aprobada, luego de un debate que tocó problemas de carácter estratégico para construir un frente revolucionario. En torno al derrumbe del44plan” Cava- 11o hubo un importante debate: ¿se trata de una crisis terminal o coyuntural? La Conferencia adoptó el primer punto de vis­ta señalando que el plan de endeudamiento y especulación basado en el ingreso de 45.000 millones de dólares, se hunde frente a la salida de capitales, lo que plantea una crisis bancaria e industrial de envergadu­ra. Frente a esta caracteriza­ción, la Conferencia levantó la consigna: ¡QUÉ ELLOS PA­GUEN LA CRISIS! propug­nando una salida obrera a la misma: desconocimiento de la deuda externa, expropiación de la banca, eliminación de los im­puestos al consumo por im­puestos al gran capital. No sólo los capitalistas deben pagar la crisis, sino también el gobierno que los apoyó; por eso se votó: ¡FUERA MENEM-CAVALLO! Plataforma de acción y Comando Político El debate sobre la Platafor­ma fue muy politizado. Esta no surgió de la “cabeza” de al­guien, sino que fue elaborada como una respuesta frente a la crisis en marcha y una guía para la acción revolucionaria de la izquierda. Los delegados se esforzaron por reelaborar y hacer más explícitas las consig­nas. El saldo fueron más de 40 incorporaciones y precisiones a la Plataforma. La Conferencia votó la cons­titución de un Comando Políti­co. Este no fue entendido como un simple ente coordinador de los que estábamos reunidos en la Conferencia, sino como el método político propuesto para intervenir en el proceso de lu­chas que se avecina. La Confe­rencia y el Comando son una respuesta para agrupar a miles de militantes de izquierda y activistas, agotados por la ex­periencia fracasada con la polí­tica democratizante y electora- lista. La Conferencia propuso a toda esa masa de militantes dispersa un trabajo político co­mún, para sacar experiencias comunes. "Luchar en común aun teniendo divergen­cias”. Los oportunistas esca­motean las divergencias; los sectarios plantean que no pode­mos luchar en común por di­chas divergencias. Los revolu­cionarios planteamos que de­bemos discutir y delimitar las diferencias que tenemos, para que la experiencia común per­mita corregir posiciones, mien­tras continuamos realizando un trabajo político común. Así se planteó la Conferencia supe­rar la esclerosis sectaria (no por ello menos oportunista) de la izquierda. La Conferencia eligió un Comando Político integrado por 19 miembros, destacados luchadores, en gran parte mili­tantes provenientes de diver­sas organizaciones de la iz­quierda, y llamó a profundizar este proceso tanto nacional como localmente. Subordinada a la interven­ción en la lucha de clases es que se proclamó la constitución de candidaturas para luchar con­tra los candidatos y partidos burgueses en las elecciones del 14 de mayo. La fórmula presi­dencial votada por la Conferen­cia recayó en la compañera Graciela Molle para la vice­presidencia y el compañero Jorge Altamira para presi­dente. La Conferencia Nacional de la Izquierda fue un verdadero Parlamento revolucionario de la vanguardia y de la mili tan­da de la izquierda. A profundi­zar este camino. ¡A construir Comités de Base en todas las empresas, colegios y barriadas, a lo largo y ancho del país!

15 de marzo de 1995
“Que la crisis la paguen ellos”

Compañeros: No hace falta que les mencione lo honrado que me puedo sentir por haber sido nombrado por uste­des para encabezar las listas del Frente de Izquier­da, del Partido Obrero y del Frente de Unidad Trabajadora, para las elecciones del próximo 14 de mayo. Me siento honrado porque ustedes no me han propuesto para promover una carrera política, ni para colocarme en la cúspide de ningún privilegio' ustedes han votado para que yo ocupe este lugar como luchador de la clase obrera, contra el régimen capitalista, por el internacionalismo de la clase obrera ¡¡¡hasta sus últimas consecuencias!!!, (aplau­sos). Comando Político de la Izquierda Creo que esto distingue nuestras candidaturas de cualquiera otra. Pero quiero también decirles que lo más importante que hemos votado aquí no son los candidatos; lo más impor­tante es el Comando Polí­tico, porque en vísperas electorales y en vísperas de una campaña electoral, nosotros, la Conferencia, he­mos colocado en primer pla­no la organización de una dirección política de las luchas y en esta Conferencia no se ha discutido práctica­mente una táctica electoral. Cabrá al Comando Político proponer un conjunto de ini­ciativas y de propuestas re­lativas a la campaña electoral. Por lo tanto, ha sido una Conferencia tremendamente antielectoralista, ésta que ha proclamado, entre otras cosas, a los candidatos para las elecciones. Se ha formado un Co­mando Político y, por peque­ño que sea considerado este paso, es una enorme victoria política a poco qué se entien­da su significado. Hemos sido vitoreados en las plazas por masas de militantes cuando, en mayo de 1992 di­jimos: “la tarea de la iz­quierda es encabezar la rebelión popular”; fuimos vitoreados, abrazados, el 1° de Mayo de 1993, cuando lla­mamos a la izquierda a for­mar un Comando Político; fuimos ovacionados, es de­cir, aprobados, respaldados, cuando en la Federación de Box, al proclamar el Frente de Izquierda y de los Traba­jadores, dijimos, que “esta experiencia debía servir para construir una direc­ción revolucionaria de la clase obrera, no para ser un episodio fugaz de ca­rácter electoral”, y diji­mos en la Plaza Once, en el acto de cierre del Frente de izquierda Socialista: “Lla­mamos a una Conferen­cia de la Izquierda y los Trabajadores”, y dijimos el 1° de Mayo de 1994 que llamábamos a una “Conferencia de la Izquierda”. Y todavía hay gente que dice que no fue “invitada”... Entonces, haber votado el Comando Político en esta reunión significa que somos consecuentes con una posición estratégica, a la cual otras corrientes políticas le dan la espalda. Al no recoger esta propuesta y no asistir a esta Conferencia, las direcciones de estos partidos declaran que son incapaces de superar los problemas del desarrollo de la izquierda mediante el debate y la unidad de acción, y que se quieren encapsular en sus sectas y que se quieren encapsular en sus aparatos. Compañeros: la parte más importante de la reso­lución política que se votó en esta Conferencia se refiere a que el método del Comando Político de la Izquierda y los Trabajadores se aplique en todos los terrenos de la lucha, en todas las provin­cias y en todos los lugares. Llamo a los compañeros del Nuñorco en Monteros, en Tucumán, donde sé que anida próximamente una gran irrupción popular, a organizar allá esa rebelión popular formando un Co­mando Político, porque hay compañeros del Mas, hay ex dirigentes del Partido Co­munista, que quieren un Comando Político de los Trabajadores, para impul­sar la rebelión de los compa­ñeros trabajadores azucare­ros que se están levantando contra la desocupación (aplausos). Nosotros no hemos votado una entidad administrati­va; hemos votado una pers­pectiva política. Por eso con­fiamos en que vamos a po­der llevarla adelante cua­lesquiera sean nuestras limitaciones. Nuestro Co­mando Político está com­puesto en un ciento por cien­to de trabajadores que tra­bajan 9, 10, 11, 12 horas por día y después se desloman en los colectivos para ir a sus hogares, ¡¡y después tie­nen que dirigir un Coman­do Político!! ¿Cómo es que van a lograr llevarlo adelan­te? Lo van a poder llevar adelante porque este Co­mando Político es una pers­pectiva que tiene posibilida­des para progresar. Ya ha progresado, en la medida en que entendamos, cada vez que aplaudimos a un com­pañero de Santa Cruz por las victorias políticas y elec­torales que obtienen, que cuando se formó el Frente de Unidad Trabajadora en Santa Cruz, lo que los compañeros formaron en Santa Cruz es un Comando Polí­tico; el mismo Comando Político que fue a las elec­ciones constitucionales aca­ba de lograr la victoria en docentes, de la cual informó el compañero Mercado en su informe en el curso de esta Conferencia (aplausos). No somos “cretinos electoralistas” ni “cretinos antielectoralistas”, participamos en todas las instituciones políticas de nuestros enemigos en la medida que esa participación sirva para desenmascarar el carácter opresor, autoritario, y explotador de esas instituciones, y ayude a emancipar a las masas de la tutela de esas instituciones, ¡y ayude al movimiento de masas a derrocar a esas instituciones! (aplausos).l partido obrero va a seguir empeñado en esa orientación de conjunto porque contra lo que digan sus adversario, sigue fiel a una máxima que está inscripta en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels y que ya tiene 150 años de existencia, los socialistas, los comunistas, no representamos ningún interés particular en el seno de la clase obrera, ningún interés propio y especifico, solo nos esforzamos en cada etapa del movimiento y en cada sector de estas masas, por representar consecuentemente su interés ultimo y su interés general, no tenemos intereses propios. Porque si los tuviéramos automáticamente habríamos dejado de ser parte de la Clase Obrera (aplausos) Balance de la conferencia El desarrollo de la Conferencia en el día de hoy no ha sido naturalmente perfecto. Ha habido compañe­ros que han sido muy exigentes en reclamarle a esta Conferencia determinadas condiciones de desarrollo y que después, al votar, expresaron su disconformi­dad por el incumplimiento de esas exigencias. (Les digo que personalmente, cuando veo un luchador que se pasa de exigencias, lo tomo con respeto, prefiero que se pase en las exigencias y no que se pase en las complacencias. No importa que no votó conmigo...). Esta Conferencia que hemos reunido hoy aquí, en realidad, hoy ha constituido el movimiento. ¡{Hasta los últimos días y hasta las últimas horas, Comités de Base, compañeros delegados que hoy se encuentran aquí, todavía discutían la conveniencia, la legitimi­dad y el carácter de la Conferencia!! En realidad, la organización de la Conferencia terminó anoche, a la 1 de la mañana, con el último delegado que dijo: “Sí, esta vez voy, lo pensé, lo pensé…” y lo dijo sobre la raya final... La semana pasada todavía, considerába­mos que teníamos que tener más delegados represen­tativos de un movimiento amplio de la izquierda para formar una comisión que redacte una resolución política Nuestro interés era que los propios organiza­dores de la Conferencia, es decir, todos los que esta­mos aquí, produzcamos las resoluciones políticas, que todos vayamos elaborando. Recién hoy podemos comprometemos francamente para que en cualquier evento futuro haya un documento previo con suficiente antecedencia, porque hay un Comando Político que se debe hacer cargo de enviarle ese documento con antecedencia .a todos los Comités de Base. Fue un acierto de la Conferencia haber decidido proclamar su iniciación y haber desarrollado hasta el final sus objetivos. Y entre otras cosas fue un acierto porque todos los que están aquí presentes saben que lo que aquí se resolvió se va a llevar adelante y que lo que aquí se lleve adelante será sometido a una impla­cable crítica en lo referente a su desarrollo y resulta­dos, por parte de militantes activos, reflexivos, pen­santes, serios, luchadores, no de charlatanes. Es dedique todo lo que aquí se haya resuelto se revisará y se criticará. Días pasados se me preguntó: “señor Altamira, ¿ustedes simplemente critican, critican, critican...?” Entonces, me pareció oportuno recordarle en ese momento que, en nuestro movimiento revolucionario de izquierda, la crítica tiene un papel muy especial sobre el cual poco se ha reflexionado. La gente, ¿para que usa la crítica?; para analizar sus errores. Solo los revolucionarios usamos la crítica para analizar hasta nuestros aciertos revolucionario es crítico porque no se conforma ni cuando ha acertado, porque la confirmación de cual­quier acierto revela de inmediato la insuficiencia del acierto, y si pronosticamos que Cavallo se va al bombo, ¡¡esto pone al desnudo lo mal preparados que estamos para mandarlo al bombo a Cavallo!! (aplau­sos). Es que cualquier acierto es válido en determina­do tiempo y circunstancia; cambió el tiempo y las circunstancias y ese acierto es una falsedad. Y si uno persiste en el “acierto" pasado ese momento y esas circunstancias del acierto, quiere decir que comienza a persistir en el error!! No nos hacemos concesiones a nosotros mismos! Por eso siempre vamos a decir—y discúlpenme la chanza—, que nuestro movimiento, desde este punto de vista, siempre va a estar consti­tuido por los elementos más jóvenes del país, no importa su edad. Nuestros compañeros jubilados tienen más vitalidad que muchos sectores de este país, porque en su lucha cotidiana y en su movimiento aplican incesantemente este principio esencial de la vida que es la crítica constante de sus propias accio­nes. Esta Conferencia tiene la garantía de que éste es el método que va a impulsar su desarrollo. La base de nuestro programa Fíjense compañeros: Massaccesi recientemente descubrió que para hacer una campaña electoral tenía que levantar un programa contra Menem y reunió a sus seis mejores economistas. El miércoles pasado, José Octavio Bordón descubrió lo mismo y reunió a sus mejores técnicos... Según los diarios, Bordón trabajo con estos técnicos diez horas segui­das. (Es decir, no sólo los metalúrgicos trabajan diez horas..., también Bordón... trabaja diez horas con sus técnicos). Las bases del movimiento de Bordón, los elementos populares de Bordón, no intervinieron en la elaboración del programa de Bordón, tampoco en el de Massaccesi, lo hicieron los economistas de Massacesi... que son los jefes de consultoras de las multi­nacionales; lo hicieron los técnicos de Bordón, que son también de las consultoras de las multinacionales. En esta Conferencia, nosotros también elaboramos un programa, sin técnicos, sin expertos, sin jefes de las multinacionales... (Aplausos). Si tuviéramos la sensibilidad propia del artista, a lo mejor nos hubiéramos conmovido al ver cómo los delegados a la Conferencia se esforzaban en reelaborar la reivindicación de una educación socialista para que no parezca una frase vacía, y cómo la Conferencia procuraba interpretar eso y alterar el texto. Cómo la gente de la salud quería poner de relieve las cuestio­nes que quedaban poco claras; cómo se plantearon los problemas nacionales; la cuestión jubilatoria; las expropiaciones de los bancos; el control obrero; los fondos de pensión. Pero, en resumen, cuando una vanguardia puede actuar de esta manera, es evidente que puede gobernar un país, ¡a condición de que tenga a la mayoría de las masas detrás de ella! Son dos métodos radicalmente diferentes a los de Bordón y Massaccesi. Y si ustedes me preguntan acerca de otros partidos de Izquierda, les respondo que jamás lo sabremos, jamás sabremos cómo elaboraron sus pro­gramas porque, lamentablemente, constantemente la discusión de un programa se coloca por detrás de las candidaturas, de los puestos, quién se va a quedar con esta parte de la televisión y termina como ocurrió en el Frente de Izquierda Socialista, en el Frente de Izquierda y los Trabajadores, que como había que repartirse los treinta segundos de un programa tele­visivo, terminábamos no diciendo nada, quince se­gundos cada uno y haciendo el papel de pavotes frente a la televisión. En la campaña electoral del ´89, en cambio, hablando francamente con una posición polí­tica, hicimos rajar las piedras de esa campaña electo­ral. Se pone, a la mezquindad y al aparatisino por I delante, en una posición privilegiada con respecto a los grandes objetivos políticos. Y esto no debe ocurrir de ninguna manera. Bancarrota de la burguesía Compañeros: entramos en una etapa absoluta, mente decisiva. Ustedes fíjense este panorama: durante cuatro años en este país hicieron una festichola bárbara. La Bolsa subía, y los que ganaban en la Bolsa se compraban propiedades en Punta del Este iban en jets particulares; las revistas mostraban las mansiones que se construían; las cometas de las privatizadores eran de millones de dólares; ¡Manza­no se tuvo que “exiliar” a San Diego de California!... Fue un festival; saquearon al país, se compraron las empresas estatales por chaucha y palitos; renegociaron la deuda externa a intereses usurarios y le decían al trabajador: “esta estabilidad que hemos conse­guido hay que mantenerla congelando los sala­rios... ”. A los jubilados se les negó la indexación, del modo que aunque la ley del 82% del salario en esa] época todavía no estaba derogada, ya dejaba de estar! vigente y los compañeros tenían que hacer juicios (¡y ¡ ahora les quieren anular hasta esos juicios!...). Du­rante esta festichola se dijo que no había otra salida! que el ajuste de los trabajadores; el hambreamiento de los trabajadores; el hambreamiento de la juven­tud; la destrucción de la salud; la demolición de la escuela...; que para salvar a la Universidad, había que meterle un arancel y de ningún modo gravar a los grandes intereses capitalistas... Cavallo decía que lo fundamental era la parte impositiva; que todo el mundo .debía pagar y se negaba a que se abriera el secreto bancario, por donde pasan todas las operaciones negras de los capitalistas, por las que evaden railes de millones de pesos de impuestos. Se negaba a la transparencia de las operaciones en la Bolsa, a que la compra y venta de acciones se supiera quién las hacía, a pesar de que reconoció públicamente que u través de la operación anónima de acciones operaba el narcotráfico internacional que, según ellos mismos, envenena a nuestra juventud”. Pero la ganancia capitalista exigía hacer la vista gorda al narcotráfico y esta gente se hizo cómplice de los narcotraficantes. En esos cuatro años de festichola se descubrió la multiplicidad de funciones, el obrero múltiple y la flexibilización laboral. Pero cuando ellos se quejaban de los costos laborales les decíamos que este país estaba armiñado por los costos capitalistas, por el pago de la deuda, por las tasas de interés usurarias. En la época de mejor estabilidad, la tasa de interés que los bancos leu cobraban a los pequeños productores ya era confiscatoria. Ahora, que terminó la fiesta, que los capitales se fugan con lo ganado; ¿cómo se defienden? Con niái ajuste, más rebaja de salarios, más flexibilización laboral, más alargamiento de la jomada de trabajo. En la joda de ellos, teníamos que laburar más, sacra fie amos más; y cuando los negocios se les vienen abajo, tenemos que laburar más y tenemos que sacrificarnos más. Estamos ante una bancarrota ideológi­ca de la burguesía, porque significa confesarle a la clase obrera que bajo este régimen no hay salida. Esta crisis es muy ilustrativa, porque en medio de ella los capitalistas están haciendo más beneficios que tol que hicieron en la festichola. Para “rescatarlos”, Banco Central les da dinero a los bancos al 13 ciento de interés y los bancos, en medio de la crisis están representando al 90 % de interés... Esta crisis debe servir para que quede definitivamente en clara toda la mentira de la productividad porque la empresa Sevel, con un día de reducción del trabajo en la semana, aumenta los costos de producción, debido al capital que queda inmovilizado, la materia prima que queda inmovilizada ya la fábrica que queda inmovilizada. Esto aumenta el costo de producción más de lo que ningún obrero podría aumentarlo cuando vaya al baño en el resto de su vida. Por más que trabaje obrero, nunca va a poder compensar la pérdida competitividad y el aumento de costo de produje que significa mantener desempleada una gigantesca fábrica automotriz siquiera durante un día a la semana. Miren Zanella, que se quiere salvar con un concursoso porque ese concurso le permite suspender el pago de los intereses de su deuda y destruir las condiciones de sus trabajadores. Por eso quiero decirles ahora, ya, ese debe ser un objetivo de esta Conferencia, desde mañana domingo a la cero hora, iniciar una campaña del Frente de Izquierda en defensa de los compañeros de Zanella, por la expropiación de estos patrones corruptos, entregadores y expropiadores y la defensa | ¿g(os intereses de los trabajadores de Zanella (aplau­sos)- El arma de nuestras ideas Esto demuestra, en definitiva, que nosotros tene­mos un arma poderosa para actuar, que son nuestras ideas. Son poderosas. Tan poderosas son, que para acabar con ellas, los Molina Pico tiraban a nuestros compañeros, y cito el caso concreto de mi amigo Fernando Sánchez y de mi amigo Marcelo Arias, al Atlántico en la época de la dictadura militar. No eran las armas sino las ideas de estos compañeros las que pretendían ser “ahogadas” en el Atlántico (aplausos). Tenemos un arma poderosa, por eso nos es vedada la televisión, por eso nos es vedada la radio, esto la burguesía lo sabe. No es fatal el alargamiento de la jornada de traba­jo, no es fatal la reducción de los salarios; al revés, la tecnología moderna, precisamente .porque es capaz de multiplicar poderosamente los resultados del trabajo humano, autoriza a la reducción general dé las jomadas de trabajó, no al alargamiento (aplausos). La tecnología moderna, porque es capaz de una producción tan masiva de bienes de consumo y de bienes intermedios y duraderos, autoriza a un aumento general de los salarios, para que exista, toda la demanda necesaria para absorber la capacidad de producción de toda la industria moderna. La salida da para que los salarios aumenten, que la jomada se reduzca, que no haya desocupados. Según los teóricos de la burguesía, {¡no hay trabajo I y se paga mal porque se ha descuidado la capacitación j laboral...!! Por un lado, entonces, lo hacen trabajar al obrero doce horas, sábados y domingos; le arman un sistema de transporte que lo esclaviza cuatro horas en el viaje y luego de reventarse así toda la semana, : ¡ríe dicen que tiene que ir a hacer capacitación labo­ral!! Este es el cinismo y la impasse de la burguesía. Esto tenemos que exponerlo y denunciarlo abierta­mente si hablamos con claridad; ¡las victorias que : nosotros no obtengamos, las obtendrán los que sigan detrás de nosotros!! (aplausos). Defendamos a los compañeros perseguidos La burguesía procura ser muy elegante, procura ser muy aterciopelada, que hay que defender la demo­cracia; sin embargo, Menem ha estado vendiendo armas a Ecuador, para que la carnicería entre los pueblos prosiguiera, mientras, como garante de los; tratados entre Perú y Ecuador, Menem decía, en Río de Janeiro, que buscaba la paz. Con esto logró engrupir a nuestro amigo, Echegaray, del partido Comunis­ta, que en un comunicado le pidió a Menem qué, como ¡ garante de los Tratados de Río de Janeiro entre Perú y Ecuador, “impusiera la paz99 entre esos pueblos. Aquí, en esta Conferencia, hemos sido testigos de i la denuncia de que dos delegados del diario La Prensa y una compañera directiva del Sindicato Docente del Comahue, han sido llevados a la Justicia Penal por defender los intereses de los trabajadores. Se los quiere condenar a prisión por defender la democracia abajo el Estado capitalista, los derechos obreros. El Comando Político y esta Conferencia se tienen que juramentar que se van a movilizar a fondo para sacar a nuestros compañeros periodistas y a la compañera docente de las garras de la represión. (Aplausos). Compañeros: a la pregunta de qué voy a decir en el curso de la campaña electoral como candidato a presidente del Frente que todos hemos organizado hoy aquí, les ofrezco este discurso como un ejemplo de cómo vamos a actuar ante todos los medios y en todas las tribunas. Este va a ser nuestro análisis; esta, nuestra propuesta y este, nuestro lenguaje. Nada más, compañeros. (Aplausos)

15 de marzo de 1995
Resolución política de la Conferencia Nacional de la Izquierda
Partido Obrero

I. El derrumbe del plan Cavallo 1- La característica principal de la situación política actual es el derrumbe del llamado plan Cavallo y el inicio de una crisis financiera e industrial. Ambos fenómenos están llamados a provocar un realinea­miento de fuerzas entre las distintas clases sociales, a abrir una etapa de crisis política y agudizar en forma excepcional los antagonismos y la lucha de clases. Dependiendo del ritmo que asuma la crisis económica, es posible que se repita una situación como la que llevó a la renuncia anticipada de Alfonsin. El fracaso del plan económico y la crisis capitalis­ta de un modo general, representan una importante victoria ideológica del socialismo contra la burguesía internacional y contra el gobierno menemista, porque ellas han vuelto a demostrar que la llamada economía de mercado no es otra cosa que un régimen de anar­quía de la producción y que el llamado “fin de la historia” sólo es tal para el sistema capitalista y sus contradicciones crecientes e insolubles. 2- El plan de Cavallo, que nació como consecuencia de una aguda crisis financiera internacional, hoy llega a su fin como consecuencia de otra crisis finan­ciera internacional. El derrumbe de todas las Bolsas del mundo, en 1987, y la quiebra de las sociedades de ahorro y préstamo y de los grandes bancos de los Estados Unidos, que siguió a ese derrumbe, produjo una de las operaciones de rescate financiero más grande de la historia. Un aspecto fundamental de este operativo estuvo representado por el rescate de la deuda externa de los países sometidos, que fue ejecutado por medio del remate de las empresas del Estado y de la refinanciación usuraria de deudas conocida como “plan Brady”. De conjunto, el Estado norteamericano y su banco central lanzaron un operativo de emisión de billones de dólares para salvar al sistema financiero internacional, forzando a todas las naciones a una excepcional acumulación de dóla­res, que sirvió como garantía de una nueva onda especulativa internacional, pero en particular en las llamadas naciones del Tercer Mundo. Los planes de convertibilidad fueron aplicados, de una u otra mane­ra, en la inmensa mayoría de los países, como ancla de esta especulación. Esa impresionante inflación mo­netaria internacional sirvió para ampliar artificial­mente el poder de compra de la economía mundial y dar una salida a las exportaciones de las naciones imperialistas, en particular la norteamericana. Las naciones oprimidas pasaron a ser, como nunca, el basurero de las naciones opresoras y una válvula de escape a la crisis mundial. Tres años después de la rene­gociación de la deuda externa y de la cancelación de una par­te de ella a través de las priva­tizaciones, la deuda de los paí­ses atrasados es más alta que nunca. El agotamiento de las posibi­lidades de obtención de benefi­cios; el agotamiento del poder de compra internacional deri­vado del mayor endeudamien­to; y el agotamiento de la capa­cidad de los principales países para seguir aceptando dólares sin comprometer a su propia industria; el agotamiento, en suma, de las oportunidades ofrecidas por la onda especula­tiva, es la causa inmediata de la crisis actual, la que no ha dejado de lado a ningún país y menos que a ninguno a los Estados Unidos. La enor­me inflación de capitales, producida anárquicamen­te, ha dado lugar a una desvalorización aún mayor de esos capitales, que se ha producido de una forma todavía más anárquica. Esa desvalorización se veri­fica a través de las caídas de las acciones y de los títulos públicos y a través de la depreciación en cadena de las monedas. Sólo el capital especulativo japonés invertido en Estados Unidos ha conocido una depreciación de 100.000 millones de dólares, como consecuencia de la desvalorización del dólar; pero la propia Bolsa de Tokio, que cayó un 60% en los últimos cuatro años, es responsable de la evaporación de varios billones de dólares en el valor de los capitales; el mismo fenómeno, con relación a la caída del valor de la propiedad inmobiliaria, es de una cuantía des­conocida. Incapaz de proceder a un incremento de la riqueza real, a pesar de los enormes avances de la tecnología industrial, el capitalismo ha procedido a la creación de un gigantesco capital ficticio, el cual sin embargo debe ser remunerado con beneficios crecien­tes por medio de la explotación de los trabajadores. La necesidad de sustentar este colosal parasitismo capi­talista es una de las causas fundamentales de la enorme y creciente miseria de las masas. 3- El derrumbe argentino no es la consecuencia de ningún “efecto México”, sino de un agotamiento de las tendencias especulativas que es común al con­junto de la economía mundial. Pero este derrumbe ha servido para poner en evidencia las limitaciones descomunales del plan Cavallo, el cual no ha sido otra cosa que un “plan” de endeudamiento masivo. La economía argentina ha vuelto a ser fiel a su tradición histórica de mera refractaria de las presio­nes del capital financiero internacional; desde 1825, las crisis económicas en Argentina se repiten en sus características esenciales y todas ellas han servido para desnudar la condición de colonia financiera que siempre ha caracterizado a este país. Desde abril de 1991 ingresaron a la Argentina unos 45.000 millones de dólares de capital especulativo, montando una hipoteca espectacular que no tiene antecedentes por su monto y rapidez. Seme­jante endeudamiento anunciaba fatalmente la perspectiva de la cesación de pagos. Efectivamente, Argentina tiene que pagar en concepto de intereses y capital, por deuda tanto pública como privada, unos 15.000 millones de dólares, en el curso de 1995, y no tiene los recursos para ello; como los acreedores no están dispuestos a renovar los compromisos, el país ha entrado en cesación de pagos. En el plano interno, los títu­los públicos y privados han caído en un 60%, afectando al capital de los bancos y a los depósitos bancarios invertidos en esos títulos y acciones; los 45.000 millones de dólares que están registrados como depósitos en los bancos ya no tienen ese valor, porque tampoco lo tienen los acti­vos en los que esos depósitos fueron invertidos. El mismo efecto tiene la mora o la incobrabilidad de los préstamos otorgados por los bancos; la crisis ha evaporado unos 20.000 millones de dólares de inver­siones financieras. El reclamo unánime de los capi­talistas es que el Estado reponga el valor del capital perdido, lo cual está fuera de sus posibilidades. Para hacer frente a la situación, el gobierno menemista toma nuevas medidas de confiscación de los traba­jadores y pequeños productores y pretende crear nuevas hipotecas para obtener nuevo crédito inter­nacional. El gobierno capitalista hace frente al de­rrumbe con una política de derrumbe. 4- La crisis no es, sin embargo, solamente financie­ra, sino también industrial —la cual tenderá cada vez más a ponerse en primer plano. La situación financiera es de crisis, porque los capitales indus­triales no pueden respaldar las deudas contraídas. Esto ocurre, de un lado, por el monto gigantesco del endeudamiento, pero por otro lado está reflejando la tendencia a 2a recesión industrial que provoca el retiro de los capitales especulativos, que habían aumentado artificialmente el poder de compra in­terno, No es cierto, por lo tanto, lo que dicen el gobierno y los economistas patronales, de que la economía básica está sana. Iniciada como un fenó­meno financiero, la crisis tiende a hacerse indus­trial, reflejando que la capacidad del capital produc­tivo existente supera el poder adquisitivo de los trabajadores. El “concurso” de Zanella y los despi­dos en las industrias metalúrgica y automotriz, son una confirmación de esta conexión entre los distin­tos planos de la crisis. 5- El ritmo de la crisis se ha acelerado en los últimos días; en un solo día, el viernes 3 de marzo, emigraron depósitos de los bancos por 800 millones de dólares. La pérdida de reservas desde el comienzo de la crisis ha sido superior a los 6.000 millones de dólares. A través de la “red de seguridad”, el go­bierno ha gastado unos mil millones de dólares en socorrer a los bancos en crisis, pero también ha entregado otros mil millones de dólares a cambio de títulos públicos, por 90 días. En estas condiciones, las reservas de la convertibilidad han pasado a estar constituidas en más de un 20% por papeles desvalorizados e incobrables; esto signi­fica que existe una devaluación de la moneda de hecho. Un elemento adicional es que el Banco Na­ción ha estado entregando dólares a empresas pri­vadas, a intereses subsidiados, donde el concepto de “prefinanciación de exportaciones” ha servido para financiar el pago de deudas. Para rescatar a los capitalistas el gobierno está liquidando la converti­bilidad monetaria y facilitando la fuga de capitales. Es debido a este trabajo de sabotaje de la economía nacional que el gobierno Menem-Cavallo aún sigue en pie. Menem-Cavallo están sobreviviendo gracias al trabajo de liquidación que están realizando con su propio plan. A la hora de la crisis, la consigna del capital es la estatización de todas las pérdidas capitalistas. La situación terminal del plan ha quedado reve­lada por el apurado recurso al FMI y a la banca internacional, para que faciliten el pago de las deudas inminentes y el rescate bancario. Es decir que el plan Cavallo se encuentra en cesación de pagos y en la misma etapa de la situación mejicana que condujo al plan de rescate de Clinton. Pero la comparación con México sirve para advertir que la banca internacional no tiene la intención de estabi­lizar la situación económica a costa de su dinero, sino que condiciona la entrega de ese dinero a la adopción de medidas de estabilización económica. Es decir que el gobierno deberá golpear más dura­mente contra los trabajadores y adaptar abierta­mente el camino de una recesión, que es lo que ocurrirá con el aumento del IVA y del impuesto a los combustibles. El FMI reclama, de últimas, la deva­luación, como ocurrió en México. La intervención del FMI amenaza convertirse en un salvavidas de plomo; por eso no debe descartarse que sus reclamos desaten una crisis decisiva con el gobierno. Para una gran parte de la burguesía nacional, una rece­sión en gran escala equivaldría a un acta de defun­ción, más cuando la situación de Brasil impide que éste se convierta en receptor de las exportaciones argentinas. Para el FMI y la banca internacional, la crisis es una oportunidad para quedarse con nuevas empresas industriales y con la posibilidad de mono­polizar la banca, en particular, mediante la privati­zación de los bancos provinciales y del Provincia de Córdoba y el Nación. El capital internacional no pretende realizar un salvataje que prevenga la quiebra, sino dejar que ésta se desarrolle para recoger luego los despojos. Esto tiene que ver con la naturaleza confiscatoria del capitalismo. La bur­guesía mundial no va a comprometer sus capitales en un país de la zona dólar cuando los capitales emigran del dólar, esto como consecuencia del enor­me endeudamiento internacional de los Estados Unidos y de sus déficits financieros. Si el plan de convertibilidad pretendió obtener su fortaleza de la transformación del peso en un satélite del dólar, y del Banco Central en una sucursal de la Reserva Federal, el hundimiento del dólar y el fracaso de la Reserva Federal potencian todavía más la banca­rrota argentina. De no intervenir factores que alte­ren la situación económica mundial en su conjunto (y estos factores no podrán ser económicos sino que tendrían que ser políticos y militares), la convertibi­lidad deberá ser dejada de lado y se procederá a una devaluación. Un derrumbe monetario tendrá como consecuencia el dislocamiento del Mercosur y una acentuación del dislocamiento del Nafta —en una mayor medida aún que la sufrida por la unidad europea como resultado de las repetidas devaluacio­nes de las monedas de ese continente. Un resultado probable de la crisis es la conformación de bloques económicos en torno a las monedas principales (marco, yen, dólar), es decir, a la guerra comercial y al dislocamiento del comercio mundial. II. Crisis política 6- La crisis que provocó en la dique menemista la liquidación del Banco Extrader; las violentas dispu­tas que se produjeron con el manejo de la “red de seguridad” (primero “privada”, luego del Banco Nación, más tarde del Central, ahora parece que irá al FMI); el voto de desconfianza en Cavallo, que ha significado el obligarlo a volver a negociar con el FMI; el continuo rechazo del “mercado” a las sucesivas medidas del gobierno; la corrida bancaria, incluida aquí a la clase media; todo esto pone al desnudo la disgregación que la crisis ha producido en la burguesía y también en el gobierno, así como la posibilidad de una crisis política en regla, con la renuncia de Menem a la reelección. Ninguna fuerza política, con excepción de loe reunidos en esta Conferencia, se preparó para esta perspectiva o siquiera la previó. Si el plan Cavallo catapultó al gobierno, su fracaso debe derrocarlo. La caída del menemismo ya está inscripta en la reali­dad como una posibilidad, y en términos de tiempo esa posibilidad dependerá del ritmo de la crisis. Ninguna fracción económica o política de la bur­guesía realizó un mínimo de oposición a la progresi­va liquidación de la convertibilidad, que se fue realizando para rescatar a los bancos- El Frente Grande, en particular, ni siquiera se pronunció cuando se dolarizaron los encajes de tos bancos, todos los partidos patronales vienen encubriendo el fin de la convertibilidad con afirmaciones de que se oponen a la devaluación. La divergencia más importante, acerca de si dolarizar por completo la economía o no, tuvo por resultado la victoria de Alfonsín sobre Cavallo, en contra de la dolarización, lo que se manifestó de inmediato en la decisión de dar poderes al Banco Central para emitir pesos para el rescate de los bancos. Esto significa que entre la dolarización y la devaluación, la burguesía ya se habría decidido por la devaluación, o lo que es lo mismo, por el cambio de gobierno. El Frepaso, la UCR y Rico han sido cómplices en los ataques contra el sistema previsional y aun en autorizar nuevos impuestos, así como en aplicar la flexibilización laboral. Pero el hecho de que tengan objetivos comunes contra la clase obrera no quiere decir que hayan hecho un frente común en torno a la salida de la crisis, que es la cuestión principal. El Frepaso, la mayoría de la UCR, rico y los ex cavallistas como Redrado, están planteando un recorte a los privilegios de las empresas privatizadas para trasladar subsidios al resto de la burguesía industrial, y son, por eso, más partidarios de una devaluación, que iría acompañada de congelamiento de tarifas. Para estos opositores, la devaluación serviría para liberar una parte de las reservas en dólares, que as Apirearían a) rescate de los bancos. El objetivo "Ideal” de la oposición patronal es que la crisis permita ir a una segunda vuelta electoral, que sería aprovechada para formar un frente anti-menemista; pero si la cris»» económica no tiene un desenlace previo a las elecciones, lo más probable que el operativo “ideal" concluya con una victo­ria de Menem. A la variante que esta oposición más le terne» es a la perspectiva de tener que formar un de coalición antes de las aleccionen, natu­ralmente que sin Cavallo, porque esto podría perju­dicarla el 14 de mayo. La posibilidad de un gobierno d* coalición podría estar dada por un fracaso de los acuerdos con e) FMI. La tendencia del gobierno, en medio de esta confusión da fuerzas, es a gobernar por encima del parlamento y aun asumir la totalidad del poder, como lo revela su exigencia de que se lo autorice a aumentar cualquier clase de impuestos sin necesidad de pasar por el Congreso, lo cual es manifiesta* mente inconstitucional. La necesidad del ejecutivo de actuar por vía autoritaria, es una manifestación del extremo de la crisis política y la etapa previa de su desenlace. El haber tenido que recurrir al FMI, sin embargo, demuestra que ni el gobierno ni Cava­llo tienen autoridad para pilotear la crisis, y consti­tuye de parte do ellos una rendición ante la presión de los acreedores extranjeros. Con la desvalorización del capital, se desvalorizan también sus representantes gubernamentales, políticos e intelectua­les. Las alternativas en la primera etapa de la crisis están confinadas a la burguesía, principalmente debido a la complicidad de todas las fuerzas centroizquierdistas y de todas las direcciones sindicales con la burguesía. No existe de parte de este bloque ninguna posición independiente frente a la crisis, ni la más mínima acción de autodefensa frente a la ola de despidos y reducciones de salarios. Tampoco se ha formulado el menor planteo antiim­perialista, al extremo que nadie ha objetado la posibilidad de un acuerdo con el FMI. La burguesía es consciente de que el derrumbe del plan Cavallo no sólo plantearía una crisis de gobier­no sino la posibilidad de una profunda descomposi­ción estatal; tiene prueba de ello en la hecatombe económica, social y política en las provincias. A partir de Catamarca, se ha dado la línea, desde una parte do) gobierno y de la oposición, de formar Frente# Cívicos para sustituir a los gobiernos de turno, como está ocurriendo en Jujuy y en Santa Cruz. El chacho-bordonismo y el bussi-riquismo participan de esta experiencia, que cuenta, en Ju- con el apoyo de fracciones del solanismo. Se trata de operativos conscientes para estrangular al beligerante movimiento de lucha de las masas. Los resultados de las internas del Frepaso de­muestran el extremo de la impotencia del centroizquierdismo pequeño burgués, que se distinguió por su defensa tardía del plan Cavallo, que aceptó las imposiciones de Bordón al margen de los resultados electorales, debido a lo que calificó como un “hecho político” es decir, que la gran burguesía prefería a Bordón como candidato a presidente. Pero la impotencia del centroizquierdismo, es decir, de la pequeña burguesía democratizante, se manifiesta por sobre todo en el solanismo, que no ha podido capitalizar en lo más mínimo el fracaso del chachismo, del cual es su sombra. Para Solanas y cía., el fracaso del Cha­cho es un llamado a la derechización, porque lo interpreta como otra manifestación de la “derechi­zación de la sociedad" Entonces, mejor le valdría incorporarse al Frepaso. Lo que mejor retrata al resto de la izquierda democratizante fue su empaño en aliarse al frente grande chachista, primero, y al solanista, después, sin haber conseguido su propó­sito y menos todavía una experiencia política para los trabajadores. La sola tentativa de pretender un frente con los que votaron la intervención a Santia­go del Estero, la reaccionaria reforma de la Consti­tución y que conforman un interbloque parlamenta­rio con el Frepaso, constituye una monstruosa capi­tulación política. Una nueva etapa para las masas 7. La clase obrera, y las masas de un modo general, ingresan a la presente crisis sin haber superado la dispersión de sus luchas contra las ofensivas que sufrieron hasta el momento y que han atentado contra conquistas de alcance histórico. En el plano de la organización, la confusión de las masas se refleja en la menemización de la corrompida burócracia cegetista y en el extremo inmovilismo y para­sitismo organizativo que caracteriza al CTA. La presente condición del movimiento de masas expli­ca que la crisis se encuentre confinada, en términos de alter­nativas, a la propia clase patronal. La causa última de esta situación es la descomunal incapacidad que revelaron todas las corrientes opositoras a la burocracia tradicional, a las cuales los trabajadores les confiaron la dirección de numerosos sindicatos y regionales, y que en definitiva se han integrado consecuentemente al Estado capitalista, como lo personifica la atildada figura de la señora constitu­yente Mary Sánchez. Desde la gran huelga docente del 88 —pasando por la gran huelga telefónica contra la privatización, incluidas las huelgas de Somisa y Acindar y hasta la última gran huelga metalúrgica de Tierra del Fuego, en la que la diri­gencia terminó capitulando, al someterse a un pacto social impuesto por las patronales —esta “nueva generación H dirigente ha revelado que no tiene las condiciones de dirección que necesita la clase obre­ra. La Marcha Federal sirvió para poner mejor al desnudo esta situación, porque reveló la capacidad de estos dirigentes para desperdiciar un enorme apoyo de masas y condiciones políticas y de lucha enormemente favorables. De una manera general, estas conclusiones valen para toda la izquierda democratizante, que es tal porque apostó su desa­rrollo a un progreso gradual mediante su intervención electoral y parlamentaria, despreciando las características catastróficas que la crisis capitalista tiene sobre las masas y sobre la situación política en general. Es improbable, por todo esto, que la crisis de arriba pueda desembocar de inmediato en una situación revolucionaria. La cuestión que se plantea es: ¿la brutalidad de la crisis en curso desatará una furiosa respuesta popular o acentuará los elementos de confusión que existen en la actualidad y, consecuentemente, la dispersión? A esta cuestión no se le puede dar una respuesta académica o a priori, pues sólo puede ser determina­da por la actuación de la vanguardia obrera en el seno de esas masas, de su resistencia y de su lucha. Lo que sí se puede dejar establecido es que en todo el mundo existe una tendencia, aunque lenta, a la recomposición de fuerzas de la clase obrera y de las masas, afectadas por una misma crisis mundial. Esta Conferencia nacional de la izquierda pretende convertirse en un centro político de los trabajadores frente a la crisis de gobierno, de régimen y de Estado del sistema capitalista. 8. Cualesquiera sean las repercusiones inmediatas que el hundimiento del plan Cavallo tenga en las luchas populares, su fracaso es desde ya un gran factor de aceleración de la educación y de la concien­cia de lucha de las grandes masas, porque pone al desnudo la impotencia gubernamental de los capi­talistas y del gobierno peronista. La estabilidad se ha convertido en caos, incluso para los autores del plan; ningún sacrificio ha sido suficiente, son nece­sarios muchos más aún; los dogmas ideológicos del mercado y del neo-liberalismo capitalista han sido meros fraudes. Estas revelaciones que realiza la crisis son la base objetiva para atraer a la juventud y a la clase obrera hacia los socialistas y los lucha­dores anticapitalistas, desenvolviendo su concien­cia, es decir, su comprensión de la situación que están viviendo. Para superar la confusión existente es necesario destacar esta nueva situación y sacar las conclusiones correspondientes; no en vano la burguesía se esfuerza por repetir que la crisis es sólo una tormenta, es transitoria, es coyuntural, es un tropiezo: le teme como a la peste que los explotados saquen las conclusiones de fondo. La burguesía sabe por experiencia que cuando el movimiento de lucha popular se encuentra animado de convicciones polí­ticas de fondo y estratégicas, se convierte en tenaz e imparable. No es casual que ante la crisis política exista una tentativa de la burguesía de echar lastre en la cuestión de los derechos humanos, reflotando la denuncia de los crímenes de la dictadura que ella avaló e indultó, o en la cuestión social o de la pobreza, pretendiendo con esto mantener un víncu­lo de las masas con el régimen democrático-burgués. ¿Por dónde empezar? La cuestión central de toda crisis es quién la paga. Para la burguesía, natural­mente deben pagar las masas. Sin embargo, no son los trabajadores los autores del plan Cavallo ni los conductores de las empresas o del Estado. Los res­ponsables históricos, sociales y políticos de la crisis deben pagar sus consecuencias. Esto significa que para impedir la sangría económica hay que descono­cer el pago de la deuda externa e introducir el monopolio estatal del comercio exterior, expropiar a los bancos, bajo control obrero, eliminar los impues­tos al consumo, por un impuesto extraordinario al gran capital. Fuera de estas medidas, la crisis debe­rá acentuarse en su conjunto. Lo contrario es acep­tar los despidos en masa y la reducción de los salarios, la degradación social. Es interesante des­ tacar que para el centroizquierdismo el planteo del no pago de la deuda era una chiquilinada, y que hoy el no pago se ha transformado en el alfa y omega de toda la situación económica, pues la burguesía, quebrada, no puede pagar, y la que no lo está no quiere hacerlo, para evitar, precisamente, irse a la quiebra. ¿Quién ha sido el más realista? No es la ideología sino la crisis la que plantea la disyuntiva de quién paga; la crisis plantea el proble­ma del poder, pero también de la propiedad, porque, después de todo, el poder está determinado por la propiedad. Que ellos paguen la crisis, orienta per­fectamente todas las situaciones concretas que se plantean, pues al despido masivo o cierre opone el derecho al trabajo y la expropiación del capitalista que no tenga condiciones de garantizarlo; lo mismo frente a la reducción de los salarios. Que se repartan las horas de trabajo sin afectar el salario y que los salarios se ajusten para recuperar lo perdido por inflación, con un mínimo igual al costo de la canasta familiar, es decir, de 1.100 pesos. De un modo general se puede decir que la orga­nización precede a la lucha, pero una situación de crisis obvia o salta ese condicionamiento y es la necesidad de la lucha la que lleva a la organización. Es de esta manera tumultuosa que se reorganiza­rán las masas. Si en el momento presente hay carencia de organización, tampoco hay que olvidar que la idea de la organización está profundamente implantada en la conciencia de los trabajadores argentinos. Frente a las necesidades explosivas que enfren­tan las masas, la organización debe proceder de la lucha misma y no atenerse a ningún esquema buro­crático ni cultivar el fetichismo de las organizacio­nes existentes. Sin renunciar a la lucha por devolver un carácter combativo a los sindicatos, es necesario seguir la tendencia de las luchas y formar comités de fábrica, interfabriles, asambleas populares —es decir, organizaciones bajo la responsabilidad direc­ta de los trabajadores en lucha. Hay que llamar a los sindicatos a la lucha y no llamar a los trabajadores en lucha a que se “protejan” bajo los sindicatos burocratizados. La crisis transforma a la lucha defensiva en ofensiva, pues las patronales no tienen margen para recular como consecuencia de las presiones tradicio­nales. En el período de lucha a muerte que se abre, la ocupación de empresas, bancos o fincas y las manifestaciones de masa se presentan como méto­dos de lucha insustituibles, para los cuales hay que preparar al movimiento obrero mediante la agita­ción y la propaganda. Ante la impotencia del capita­lista individual exigimos la intervención del Estado, capitalista colectivo, para que asegure el derecho al trabajo y todos los derechos y necesidades popula­res, bajo la supervisión organizada de los trabajado­res. Confrontar al Estado con la sociedad que falsa­mente dice representar, permite despojarlo de sus pretensiones democráticas, desnudar su carácter de clase y preparar a las grandes masas para sustituir­lo. Se ha apreciado un notable crecimiento del nú­mero de activistas entre la juventud durante el año 1994. Esto se tradujo en luchas muy importantes del movimiento (W. Bulascio, Ornar Carrasco, Ley Federal, etc.) y en grandes victorias, sobre todo en los colegios secundarios. Es por esto que en el período de lucha que se abre, la juventud será, con seguridad, un factor importantísimo en el proceso de profundización de la lucha de clases. Ante las distintas tendencias subterráneas que reclaman una nueva Marcha Federal, a partir nuevamente de las luchas del NOA, planteemos que sea un paro activo nacional y que se comprometa a defender con la huelga general las tentativas de despidos masivos y de reducción de salarios —por el cese del pago de la deuda externa y la expropiación de los bancos bajo control de los trabajadores. La crisis vuelve a poner de manifiesto, con mayor furor aún, el antagonismo irreconciliable de la clase obrera y las masas con la burguesía nacional. La misma crisis, sin embargo, pone de manifiesto la vigencia enorme de la cuestión nacional, ya que en definitiva desnuda que la soberanía política se en­cuentra fuera de las fronteras nacionales y está en las manos de un puñado de acreedores financieros y gobiernos extranjeros. La defensa del sistema mo­netario internacional, la necesidad de cumplir con los compromisos contraídos, el planteo de no alejar a Argentina del mundo —éstos son los planteos de la esclavización nacional, es decir, del sacrificio de millones de argentinos en beneficio de una minús­cula plutocracia capitalista. En defensa de la sobe­ranía nacional hay que desconocer la deuda externa usuraria, romper con el FMI, expropiar a la banca bajo control de los trabajadores y unir a América Latina en una federación de estados obreros y cam­pesinos. La crisis, precisamente, ha enlazado el destino de las naciones latinoamericanas, del mismo modo que ha agrupado a sus regímenes serviles en una misma situación de bancarrota económica, moral y política. La guerra entre Ecuador y Perú es una manifestación extrema de este derrumbe, como lo es la intervención del imperialismo yanqui en el asesoramiento de los represores en Chiapas. El rápido fracaso del plan real, inventado cuando la especula­ción internacional se encontraba en reflujo, enlaza los problemas de la crisis capitalista para todos los trabajadores del Mercosur, que deben desarrollar su unidad sudamericana precisamente cuando esa integración capitalista amenaza caerse a pedazos. La envergadura de la crisis económica plantea la inevitabilidad de la crisis política, es decir que plantea para todas las clases la cuestión del poder. La amplitud o profundidad de la crisis política dependerá de numerosos factores y principalmente de la intervención de las masas, no sólo en Argenti­na, sino también en los países vecinos y a nivel internacional. La crisis política constituye ya un hecho objetivo, ignorarla significaría permitir que las masas sean llevadas de las narices por la burgue­sía. Independientemente de las diferentes etapas por las que deberá atravesar tanto la crisis econó­mica como política, y de las distintas etapas de la lucha de las masas, la consigna de que la crisis la paguen ellos se enlaza directamente con la reivindi­cación de fuera Menem-Cavallo, el gobierno respon­sable de la crisis y el que hoy está empeñado en descargarla sobre las masas. Esta consigna, siste­máticamente agitada y relacionada con todas las reivindicaciones populares, tendrá un enorme rol educativo y de orientación. Significa que oponemos a la salida gradual y manipulada que pretende la burguesía, una salida desde abajo, por medio de la acción directa de las masas. En conexión directa con esta consigna, planteamos nuestra alternativa de gobierno de los trabajadores. La confusión política debe ser combatida con la claridad, más cuando las masas enfrentan una crisis de alcances catastróficos. Ninguna maniobra de aparato, y menos electorera, es sustituto de la clarificación política. Se puede afirmar que existe en las bases militantes de la izquierda y del movimien­to obrero, una definitiva toma de posición contra los seudofrentes electorales, que no pretenden formar una vanguardia poderosa sino disimular los fraca­sos políticos de programas y direcciones democrati­zantes. Es a la luz de toda la experiencia recorrida que llamamos a toda la izquierda y a los luchadores a integrar un Comando Político de lucha, organiza do en comités de base en todo el país, orientado por un programa de combate. Es sobre la base de esta unidad frentista que sería posible concebir acuerdos electorales, que se basarían así en la claridad, la organización y la lucha.

15 de marzo de 1995
Respuesta al Mst
Partido Obrero

La carta que la dirección del Mst envio a la Conferencia Nacional de la Izquierda es una confesio de bancarrota politica y aun moral. Para el Mst, es posible un frente de izquierda con el Mst a pesar de su política pro-solanista, porque “el mismo PO recuerda que hicimos propuestas semejantes (al solanismo) antes de la constitución del FIS y eso no impidió que nos uniéramos. ¿Por qué lo impide en 1995?". Después de lo transcrip­to. ¿Puede el Mst ofenderse porque, lo califiquemos de una “prostitución política”? El Mst reclama el derecho de preponer un frente democratizante con el inte­grante del Interbloque del Frepaso y al mismo tiempo un frente de izquierda al PO. La dirección del Mst reconoce que rompió el FIS para orientarse a un acuerdo con el solanismo. Pero en lugar de reprocharnos haber inte­grado el FIS y el FIT, nos acusan por negarnos a repe­tir nuestra supuesta duplici­dad. El Mst sólo se acuerda del frente de izquierda cuando Solanas lo “patea” por un problema de candidaturas y de cálculo electoral, al igual que luego lo hizo con el Ptp. No es cierto que el Mst le hizo un planteo programático a Solanas, sino que fue al re­vés. En Semanario Socialis­ta (28/9/94) puede leerse: “frente a tanto giro a la derecha, la propuesta de Pino de revisar las priva­tizaciones y reestatizar YPF y las demás empre­sas energéticas... es un gran punto de partida para enfrentar el plan de hambre y entrega”, olvi­dando que Solanas reivindi­ca su vivió a la intervención mene mista a Santiago del Estero, a la Constitución re­accionaria menemista y que revisar las privatizaciones también puede significar su convalidación. Luego de la experiencia del FIT, el Mst rompió el frente de izquierda para pro­ponerle una alianza al Frente Grande de Álvarez y Sola­nanas, para participar en la Constituyente reaccionaria. Esta politica se hizo pelotas cuando Chacho y Solanas votaron la intervención a Santiago del Estero. Horas antes de que el FG votara la intervención a Santiago, el Mst le planteaba al Frente Grande: “no perdamos más tiempo. Concrete­mos el frente” Horas des­pués: “El FG optó por el ajuste, la intervención y los gendarmes en las ca­lles santiagueñas” (22/12/ 93). Es decir, el alineamiento del Chacho y Solanas con la gendarmería abortó la políti­ca del Mst antes de nacer. Aunque esto permitió que se formara el FIS, el PO denun­ció públicamente sus carac­terísticas electoralistas y oportunistas. ¿Y ahora? Hasta hace 2 semanas, el Mst estaba en febriles negociaciones de candidaturas con Solanas, mientras le daba 1a espalda a la Conferencia Nacional de la Izquierda. La dirección del Mst reconoce esto cuando, en su carta, dice que “durante casi dos meses ustedes (el PO) han venido invitando a participar de esta re­unión a activistas y dele­gados de fábricas y cole­gios, luchadores barria­les, militantes de otras organizaciones de iz­quierda, etc.”. El “etc." son las direcciones de los parti­dos de izquierda y no hace 2 meses, sino un largo año. La dirección del Mst se autoexcluyó del proceso de la Conferencia porque estaba alineada con Solanas. Esta es la única verdad. La direc­ción del Mst es responsable de que no haya un frente de izquierda. En su caradurismo, la di­rección del Mst dice que el PO “correctamente" en Catamarca buscó formar un frente de izquierda con los solanistas. Citan que en Catamarca hubo “una impor­tante discusión política entre el PO y el sector his­tórico del Frente Grande (alineado con Pino Solanas), dirigido a conformar un frente de izquierda”, pero omiten la frase que sigue. “La iniciativa (del frente de izquierda) fue tomada tan­to por el PO como por los referentes independien­tes de la mesa del Frente Grande, quienes con sóli­dos argumentos le impu­sieron al PC la necesidad de concretar una reunión con el PO” (PO 436). El PO no propuso un frente encabe­zado por un carrerista sino por un luchador, al mismo tiempo que combatía el fren­te solanista a nivel nacional. La dirección del PC se opuso a formar un frente con el PO, debido a las críticas al PC y a Solanas, por lo que un sector de independientes de la Co­rriente Grande rompieron con el solanismo y se integra­ron a las listas del PO, que obtuvo el tercer lugar en las elecciones de Valle Viejo. ¿Qué tiene que ver esta política frentista de indepen­dencia de clase con el rastrerismo ante un carrerista como Solanas? Epítetos La dirección del Mst se hace la ofendida porque ha­bríamos utilizado “epíte­tos” en nuestra carta ante­rior, como, por ejemplo, cuando decimos que el plan­teo morenista de “echar a los judíos al mar” es propia de los fascistas. ¿Acaso está mal esta caracterización? La dirección del Mst se hace la ofendida porque ca­racterizamos al programa del Ptp de "carapintada Esa caracterización está fun­dada en largos artículos pu­blicados en PO de análisis del programa del Ptp. La di­rección del MST no ofrece otra caracterización. Más aún, sólo propuso “realizar­le algunas modificacio­nes”, según consignó el PTP (Hoy 29/12). Entonces ¿de qué se enoja? Lo que sí es una duplici­dad es acusar al PO de ser un agente del Foro de San Pa­blo, cuando el Mst es una de las organizaciones fundado­ras de ese Foro y además se caracterizó siempre por apli­car su política, ¡como ésta del frente con Solanas! Finalmente, la dirección del Mst acusa al PO de haber hecho una conferencia de la izquierda... sin la izquierda, cuando en el periódico Sema­nario Socialista reconocen que “desde hace un par de meses, el PO viene entre­vistando a activistas y di­rigentes obreros, militan­tes del MST y de otras or­ganizaciones de izquier­da, estudiantes, luchado­res barriales, etc., para interesarlos en una supuesta preocupación uni­taria: la necesidad de rea­lizar una ‘conferencia de la izquierda´ que procla­mara un frente electo­ral”. (SS, 8/3/95). Entonces, ¿quién excluyó a quién?

15 de marzo de 1995
Tierra del Fuego se moviliza por las 35 horas semanales
Corresponsal

La desocupación asola el territorio fueguino. Las metalúrgicas cierran y dejan un tendal de despidos: Kenia, Casio, Olympic, etc. En la construc­ción terminan las obras estatales en abril y no hay nuevas obras programadas. Los Congresos de Delegados de la UOM de Ushuaia, primero, y el del conjunto de la Isla, después, votaron reclamar la reducción de la jomada laboral a 35 horas semanales y que las fábricas que cierren sean estatizadas y mantenidas en funcionamiento. Para el 17 está convocado un Con­greso de Delegados de base de todos los gremios. Ya han comprometido su asistencia la UOM, Gastronómicos, ATE y otros sindicatos menores. La burocracia de la UOCRA, Comercio y otros gremios boicotea la convocato­ria. Pero se están sumando delegados de base de estos gremios (la directiva burocrática de la UOCRA de Río Grande ha sido destituida por una Asamblea y en su lugar fue nombrada una Comisión Provisoria). Este es el proceso que hay que profundizar; elegir delegados, reali­zar asambleas para concurrir al Con­greso del 17 y allí votar un plan de paros y movilizaciones para imponer estos reclamos al gobierno. Una ley que reduzca la jornada laboral sin afectar los salarios y la expropiación sin pago de toda fábrica que cierre, y su puesta en funcio­namiento bajo control de sus trabajadores. El viernes 24 de marzo está plan­teada la realización de una gran mar­cha sobre la legislatura de Ushuaia.

15 de marzo de 1995
Zanella: “recurso de crisis” contra los trabajadores
Corresponsal

El martes 14, una asamblea ge­neral de la fábrica votó aceptar, sin lucha, los despidos de casi la mitad del personal (125 compañeros), con una rebaja de las indemnizaciones (del 40% en el caso de los más viejos) y el pago en cuotas. Culmina así un doloroso proce­so impuesto a los compañeros de la fábrica, por el descarado acuerdo entre el Ministerio de Trabajo, la empresa y la burocracia de la UOM. La empresa de los hermanos Zanella fue considerada hasta hace muy poco como uno de los “mode­los” de integración al Mercosur. Con fuertes relaciones con capita­les brasileños, Zanella fue la niña mimada de varios gobiernos (está acogida al “curro” de la promoción industrial con una planta en San Luis). En un tiempo relativamente corto, la empresa se declaró en “cri­sis”. Antes, llamativamente, fue la encargada de promocionar en dis­tintos diarios que había quedado “enganchada” con la quiebra del Banco Extrader y que su situación, se tomaba “insostenible”. Luego de dar una profusa difusión a su situación presentó un pedido para acogerse al llamado “recurso de crisis”, rápidamente aceptado por el Ministerio de Trabajo. La consecuencia inmediata de esta aceptación del “recurso” fue el reclamo patronal de que se despi­diera a 125 compañeros, pagando un 60% de la indemnización en 10 cuotas (en el caso de los más anti­guos). Es decir, dejar a la mitad de los trabajadores sin trabajo, aho­rrándose incluso millones de pesos en las indemnizaciones que corres­ponden. La burocracia de la UOM en el salvataje de la patronal Un sector de la Comisión Inter­na de la planta, “asesorada” por la dirección de la UOM de San Mar­tín, trabajó intensamente para que se aceptara la propuesta patronal, aterrorizando a los compañeros con que de lo contrario la cuestión sería peor. Los compañeros, en una pri­mera asamblea general, rechazaron los despidos y lo mismo hizo la planta de San Luis. Sin embargo, la empresa siguió con su campaña de “crisis profunda” y al semiparalizar la planta y solicitar ellos mismos la visita de la televisión para mostrar líneas paradas. El sindicato “cola­boró” intensamente en la desmora­lización del personal, no llamó a resistir los despidos, a ninguna mo­vilización ni a ningún plenario de delegados, ni siquiera para consi­derar el punto. Sacó una solicitada que era un saludo a la bandera, comprometiéndose a “defender la fuente de trabajo”, es decir la fá­brica, pero no los “puestos de tra­bajo” contra los despidos. Un sector de la interna fue con­cierte de este proceso y planteó correctamente el rechazo de los despidos, el reparto de horas de trabajo, y paros y movilizaciones para impedir los despidos. Fue apo­yado en la primera asamblea, pero no pudo derrotar en la última el tejido antiobrero construido entre la patronal, la burocracia y el Ministe­rio, que llevó a votar, en medio de un gran temor y desmoralización la aceptación de los despidos. Se ha puesto en marcha el de­curso de crisis” de las empresas. Es necesario sacar una clara conclusión. Este “recurso” va a ser toma­do de aquí en más por decenas de patronales para su salvataje y el despido-de miles de trabajadores. Es por eso que es necesario enfren­tar decididamente este nuevo golpe del gobierno y las patronales, des­conociendo el “recurso de crisis ¿Cuál es e/ “recurso de crisis” de los trabajadores ante los miles de despidos? Ocupar toda fábrica que despida y resistir, convocando al resto de los trabajadores y a toda la población, porque está en juego la propia vida de los trabajadores que, como en Zanella, ni siquiera se po­drán jubilar en muchos casos por­que después de los 40 años nadie se interesa ni por un obrero calificado. Sólo una respuesta contundente de los trabajadores afectados y la soli­daridad del activismo de otras fábri­cas podrá quebrar la criminal políti­ca de las patronales y sus dóciles seguidores de la burocracia sindi­cal.

15 de marzo de 1995
¡Que paguen los banqueros!

Decenas de compañeros ya han sido despedidos en la banca mayorista (Basel, Medefin, Exprinter, Piano, Unibanc, etc.) y en grandes bancos como el Crédito, Galicia y del Sud. Las versiones hablan de centenares de despidos en puerta. Junto con esto, la patronal bancaria ata­ca las condiciones de trabajo; alargamiento de las jomadas, no pago de las extras y, en algunos bancos, ya puso en práctica directa­mente las reducciones salariales. La Bancaria, liderada por la burocracia de Zanola reclama que esto sea “consensuado”, que la Bancaria “se siente en la mesa de negociaciones”, y le pide al Con­greso “una Ley de Entidades Financieras que defienda las fuentes de trabajo”, es decir, a los bancos y a los banqueros, y no a los puestos de trabajo de los bancarios. Presiona al gobierno para profundizar el rescate de los banqueros, lo que está costan­do millonadas al pueblo y hundiendo a la nación. En Mendoza, Zanola llevó la gran mani­festación de los bancarios contra la fusión de los dos bancos provinciales y su posterior privatización a la vía muerta. Mientras los compañeros marchaban. Zanola integraba a uno de sus burócratas al nuevo directorio. La burocracia está entregada, sólo quiere cobrar por su entrega. La Lista Naranja plantea: Que la crisis la paguen sus responsables. Ni un solo cesante. Disminución de la jornada de trabajo sin reducción del salario. Aboli­ción del secreto bancario. Nacionaliza­ción sin indemnización del sistema ban­cario y bajo control de los trabajadores. Aumento general del 50%, y llama a resis­tir: ocupar las empresas que cierren, asam­bleas contra la reducción salarial, plenario de los sectores activistas para encarar la resistencia.