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Prensa Obrera N° 439

2 de marzo de 1995 · 15 notas

Notas de este número

2 de marzo de 1995
Venga a la Conferencia Nacional de la Izquierda
Partido Obrero

Durante cuatro años, los grandes capitalistas hicieron negociados sin precedentes gracias al remate del patrimonio nacional, a la piedra libre para la especulación y a la feroz superexplotación de los trabadores. Loe resultados que dejó esta festichola capitalista están a la vista: dos millones y medio de desocupados, salarios congelados en un promedio de dos pesos la hora, jubila­ciones de 140 pesos, la destrucción de la salud y de la educación, y un impresionante desgaste físico y psíquico de la clase obrera. La especulación capitalista ha concluido ahora en una crisis descomunal, como ha ocurrido siempre con todas las especulacio­nes capitalistas. La crisis es internacional, dicen los patrones, pero es internacional, precisamente, porque en el mundo domina el sistema capitalista. Mientras duró la fiesta, el gobierno y los “opositores” aseguraron que semejante “estabilidad.” dependía de que los trabaja­dores se ajustaran el cinturón. Ahora que la fiesta se acabó, plantean que la única salida a la crisis por ellos creada es que el pueblo explotado se ajuste el cinto todavía más. Han empezado las reducciones de los sa­larios y han aumentado los despidos masi­vos. La “economía de mercado” anuncia una perspectiva de creciente miseria. Pero así como las penurias de estos cuatro años pasados no evitaron la crisis, los nuevos golpes que Menem y Cavallo están anunciando (con la complacencia de toda la "oposición” y, en particular, con la de Bor­dón y Alvarez) no han podido evitar que la crisis se transforme en colapso. Los decretos del gobierno, autorizando al Banco Central a emitir moneda para salvar a los banqueros, deja en claro que los capitalistas impulsan la inflación y que se están preparando para la devaluación del peso. ¿Cuál es la conclusión de todo esto? Que el capitalismo no es una salida. Que Menem y Cavallo y sus políticas no son una salida. Que tampoco lo son los Massaccesi, los Bordón, los Alvarez, los Rico o los Sola­nas, por la simple razón de que representan intereses capitalistas. ¿Quién es el responsable de esta catástro­fe, el bancario o el banquero? El responsable es el banquero, de modo que en lugar de bajarle el salario a los bancarios, o despedir­los, hay que echar a los banqueros y naciona­lizar los bancos bajo control obrero. ¿Quién es el responsable de la quiebra de los ingenios? Los Minetti, los Nougués, los Blaquier, los Patrón Costas. Hay que “des­pedir” a los explotadores responsables y garantizar el trabajo de los compañeros azu­careros, poniendo a todos los ingenios bajo control obrero. Cuando una persona se desangra se le aplica un torniquete. Pero Menem y Cavallo siguen cortando las venas de la economía nacional, al permitir que los especuladores se lleven la plata al exterior, financiándoles, incluso, con emisión de moneda, esa fuga de riqueza. En medio del colapso, Cavallo rebaja el sueldo a los trabajadores y jubilados, mien­tras autoriza a los Macri a pagar su deuda impositiva con bonos que valen el 35% del valor que el gobierno les prometió reconocer. Es necesario prohibir la remisión de dinero fuera del país, poniendo bajo un control de los trabajadores todas las operaciones de comercio exterior. Los compañeros que trabajan en la Aduana, los bancarios, los portuarios, los aero­náuticos, los de la DGI, pueden perfecta­mente establecer este control obrero. De que se impongan o no estas medidas depende la vida de las grandes masas del país. Se trata de ellos o nosotros. En estas condiciones, el próximo 11 de marzo tendrá lugar la Conferencia de Iz­quierda, que convocan el Partido Obrero y organizaciones y militantes populares. Quienes convocamos a la Conferencia tene­mos conciencia de que el colapso económico se transformará en una crisis de poder. Las huel­gas en Tierra del Fuego, Río Negro, Tucumán, Jujuy, Santa Fe, Salta demuestran que los trabajadores quieren intervenir en el desenlace político. No debemos permitir que así como Alfonsín le sacó las papas del fuego a la dictadura y luego Menem se las sacó a Al­fonsín, ahora venga un Bordón o un Massac­cesi, o los dos juntos, a sacárselas a Menem y a Cavallo, para de nuevo rescatar a los capi­talistas y hambrear a los explotados. La Conferencia de Izquierda, en la que participarán mayoritariamente delegadas independientes, sindicales, fabriles, barria­les y de diversos partidos de izquierda, será inevitablemente un centro político de la da­se obrera, donde se construirá una alternati­va de poder obrara frente al derrumbe capi­talista. Venga nomás, compañero.

2 de marzo de 1995
¿Y la Marcha Federal?
Corresponsal

El viernes 17 de febrero se realizó en Tucumán un plenario del CTA del NOA, que contó con la presencia de De Gennaro, el “Perro" Santillán y unos cien dirigentes y activistas sindicales. La convocatoria fue realizada con “bajo perfil" poca publicidad y sólo a último momento se conoció el lugar del encuentro. Sin embargo, ese mismo día se concretó una con­centración de unos 1.000 estatales, por lo que muchos activistas se quedaron a participar del plenario y éste tuvo un carácter más abierto y combativo. El planteamiento central de De Gennaro fue que la crisis que sufre el país no es coyuntural sino una crisis de fondo del sistema y que los trabajadores debían dar una salida desde el poder, lo que —para el dirigente de ATE— significa encolumnar a los explotados detrás del Frepaso, para lograr un mejor reparto de la renta nacional. Propuso, finalmente, una “jornada de lucha" sólo para el NOA, para el 13 de marzo. En el debate hubo intervenciones claramente repudiadas, como la de Alba Luna de Castillo (ATE Santiago), que condenó el “santiague- ñazo" atribuyéndole haber precipitado el "plan de ajuste” en la provincia. Otras inter­venciones denunciaron la falta de continuidad luego de la Marcha Federal y el paro del 2 de agosto, reclamaron que la “jornada” fuera nocional y un plan de lucha que incluyera una nueva Marcha Federal. La respuesta de la dirigencia del CTA, ante estos planteos, fue lamentable; señaló que la reunión era sólo del NOA y que sólo se podía resolver un curso para esa región, olvidando que la Marcha Federal también salió como resolución de un plenario de dirigentes y activistas del NOA. Pero fue el PC, a través de De Leonardis (docentes de La Rioja), quien salió a responder en forma encarnizada a las críticas por la falta de continuidad a la Marcha Federal, señalando que la continuidad estuvo presente en las luchas de los mineros de Río Turbio, de los trabajadores del NOA y en la "jornada" convocada por el CTA junto al Congreso del Trabajo y la Producción. Doble impostura, porque colocó en el “haber" del CTA las luchas parciales que libraron los trabajadores, careciendo de una perspectiva de lucha de conjunto que el CTA bloqueó, y porque mezcló en la misma bolsa la acción denodada de la clase obrera junto a la fantochada de la "jornada" de diciembre, que subordinó los reclamos de los trabajadores a un programa capitalista de los "pequeños empresarios”, constituyéndose en una tribuna política para las candidaturas reaccionarias del Frente Grande. La jornada de movilización regional del NOA del 13 de marzo responde objetivamente a una adecuación de la dirección ceteísta al incremento de la lucha de los explotados, que se desarrolla en gran medida al margen de su iniciativa y centralización. El NOA es un polvorín, con una crisis monu­mental de los gobiernos provinciales, donde no se pagan los sueldos, se cierran los ingenios, se liquida la salud y la educación, se remataron las cajas provinciales y no existe el menor asomo ni de poder darle trabajo a los explotados del norte. Por ello, el 13 no está dicha la última palabra: es necesario impulsar asambleas y plenarios que impongan un programa de lucha del NOA, ocupar las fábricas y los ingenios que despidan, parar hasta que paguen los salarios adeudados y gestar un gran paro activo y una movilización de todo el Norte que imponga la realización de un plan de lucha nacional y una nueva Marcha Federal.

2 de marzo de 1995
Primer proceso de Moscú

El 15 de enero de 1931, hace sesenta años, son llevados ante un tribunal militar de la Corte Suprema de la URSS, Zinóviev, Kamenev y otros diecisiete acusados, todos ellos viejos miembros del partido bolchevique, habitués de las cárceles zaristas en el período previo a la revolución del 17, protagonistas de la guerra civil contra los “ejércitos blancos” de la burguesía rusa contra el Estado Obrero, dirigentes de primera línea del partido y de los consejos obreros surgidos en Leningrado (actual San Petersburgo). Se inician así, con lo que se llamó a la luz del horror posterior el “pequeño proceso" Zinoviev-Kamenev, los “procesos de Moscú”, el exterminio planificado y sistemático de la vanguardia obrera rusa a manos de la burocracia staliniana. La cantidad de militantes hundidos en los campos de concentración o ejecutados jamás fue revelada oficialmente y hasta el día de hoy es un “secreto de estado” guardado por los restauracionistas en el poder. Las “decenas de miles” de ejecuciones reconocidas por Kruschev en el XX Congreso del PCUS (luego de la muerte de Stalin), pasaron a ser “centenares de miles” en congresos posteriores y tres millones según otros testimonios. Este gigantesco baño de sangre, comparable al del nazismo, va a incluir el asesinato de León Trotsky en 1940. A esa altura, salvo Stalin y Tomsky (suicidado), la totalidad de integrantes del buró político del partido bolchevique en tiempos de Lenin ha sido ejecutado, la misma suerte ha corrido el 85% del comité central y el 80% de los cuadros dirigentes del Ejército Rojo. En 1935, el proceso de degeneración del Estado Obrero está instalado, a partir del fracaso de la revolución internacional, del papel de la burocracia como enterradora de la revolución y el agotamiento, desmoralización y amputación de la clase obrera rusa, después de años de sacrificios. El Estado “soviético” poseía, en 1928, dos millones dé burócratas, un número equivalente al de los obreros, y con diferencias salariales y de prebendas en su favor de características impresionantes. Pero mientras más brutal es la situación de contraste entre la Revolución de Octubre y la dictadura totalitaria de la burocracia, más brutal es la coerción y la confiscación de obreros y campesinos, más brutal es el terror, la mentira, la represión y el odio mortal a toda oposición de parte de la nueva capa social privilegiada. En 1935, estas tendencias van a abrir una crisis política en el régimen burocrático y dar paso a una de las más gigantescas caza de brujas del siglo. El asesinato de Kirov El “pequeño proceso” Zinoviev-Kamenev se desencadena a partir del asesinato de Sergio Kirov, miembro prominente del partido y de la burocracia, a manos de un supuesto terrorista. La burocracia presenta al victimario como relacionado con miembros del grupo Zinoviev-Kamenev y con un “cónsul” vinculado a León Trotsky. Este va a denunciar de inmediato que la GPU —“policía política” de la burocracia— conocía el acto terrorista que se estaba preparando y lo dejó correr, mientras armaba un conjunto de “pruebas” para atribuirlo a sus cuestionado-res, en particular a la Oposición de Izquierda. Esto se va a confirmar con creces: Kruschev, en su informe secreto al XX Congreso, va a reconocer el “dejar hacer” de la GPU frente al atentado, la muerte “misteriosa” de Borisov, encargado de la seguridad de Kirov, al ser trasladado para un interrogatorio, y el fusilamiento de funcionarios “para disipar las pistas que pudieran conducir a los organizadores del asesinato de Kirov”, haciendo entender que la maquinación fue montada por Stalin (Le Monde, 15/1). Zinoviev-Kamenev estuvieron a la- cabeza de la facción que inauguró la lucha contra el internacionalismo revolucionario (“trotskis-mo”) en las filas del partido bolchevique, confluyó con Stalin en el impulso a la burocratización del Estado Obrero, chocó temporalmente contra la propia burocracia que contribuyó a poner en pie, aliándose entonces con la Oposición de Izquierda, y terminó capitulando ante Stalin espantada por la lucha contra la usurpación de la burocracia. “Pero (ésta) —dice Trotsky— no los está juzgando por sus crímenes contra la revolución y el proletariado sino... porque tiene que convertir a sus depuestos jefes en víctimas propiciatorias de sus fracasos” (Escritos, 1934-35). La conspiración de la burocracia tiene un primer objetivo, cohesionar sus propias filas sobre la base de una ola de terror sobre el partido y las masas, estableciendo una conexión entre el asesinato y toda la oposición y toda crítica en general, pasada, presente o futura. Los “procesos” se lanzan en un momento de aguda crisis política de la burocracia y generalizado descontento de las masas. En el XVII Congreso del PCUS (1934), "292 delegados osan votar contra Stalin, electo para el CC en última posición', queriéndolo sustituir por el luego asesinado Kirov, según el informe de Kruschev” (Le Monde, ídem). La descomposición burocrática sé da en un cuadro de brutal diferenciación salarial, reclamos acuciantes de las masas y una situación pavorosa en el campo, luego de la "colectivización” a sangre y fuego del campesinado (centenares de miles de muertos). Según los archivos del partido de Smolensk: “las reuniones registran la creciente oposición de los obreros ordinarios a los stajanovistas, no sólo éstos son en su opinión unos privilegiados, sino que además sus récords representan una verdadera amenaza, pues sirven para aumentar los mínimos y los criterios de productividad sin aumentar los salarios” (recogido por Broué, en "El Partido Bolchevique”, pág. 472). Este autor sostiene que en 1935-36 “existía el peligro real de una coincidencia entre una vanguardia obrera que trataba de encontrarse a si misma y las ideas de la oposición”, y esto forzó el ataque brutal de la burocracia. Para Trotsky: “la insatisfacción entre los trabajadores indudablemente ha crecido, también hay un crecimiento en la simpatía hacia la Oposición de Izquierda. Pero la sospecha y el temor ante la burocracia han crecido aún más. La burocracia, para su agudo vuelco a la derecha, requiere una masiva amputación de la izquierda” (Escritos, 162). A partir del asesinato de Kirov se descarga un ataque represivo monstruoso sobre las masas. En forma sucesiva, entre otras medidas carcelarias, se dispone la supresión de todo recurso o petición de indulto, la ejecución inmediata de las sentencias de muerte, el castigo con cinco años de cárcel a quien posea un cuchillo, penas de derecho común, incluida la pena de muerte, a los niños de 12 años. El 17 de febrero se lanza una nueva depuración en regla dentro del partido, dirigida a detectar trotskistas y cualquier opositor. El 7 de marzo se ordena retirar de todas las bibliotecas públicas los libros de Trotsky, Zinóviev y Kamenev, luego se amplia la lista de proscriptos. La burocracia “amputó a la Izquierda” para ir “agudamente a la derecha” —la URSS acababa de entrar a la Liga de las Naciones, una versión disminuida de las Naciones Unidas luego de la primera guerra mundial. Trotsky advirtió, además otro aspecto: “utilizando al grupo zinovievista como señuelo, Stalin quiere descargar un golpe sobre el trotskismo. Y cueste lo que cueste, él debe pegar ese golpe” porque “el crecimiento mundial de un genuino leninismo es mortal para el stalinismo” (y es allí), “en la esfera del movimiento internacional de la clase obrera, donde (la burocracia) no tiene un solo rasgo de dualidad... juega un rol desorganizador, desmoralizador y fatal del principio al fin”. El primer proceso de Moscú, hace sesenta años, como los que le siguieron —23 al 29 de enero del 37, 2 al 13 de mayo del 38—, fueron fraudulentos desde el principio al fin y sus acusados sufrieron en carne propia los métodos de la Inquisición o de los nazis. “¿Cómo es posible que un hombre confíese crímenes que no ha cometido?”, se preguntó Kruschev, en el XX Congreso, “sólo de una forma, por la aplicación de torturas... Algunos de ellos... Incluso cuando se les eximía de las acusaciones de espionaje, insistían en la validez de sus anteriores confesiones porque pensaban que era preferible ratificar sus falsas declaraciones para acabar cuanto antes con las torturas...”. Todos los regímenes “democráticos” apoyaron o mantuvieron un silencio cómplice frente a los “procesos de Moscú”.Formó parte del acuerdo contrarrevolucionario entre el imperialismo y el Kremlin, que hoy se continúa con la política de silencio y salvataje de la burocracia asesina frente a los centenares de miles o millones de torturados, ejecutados o condenados a muerte lenta en los campos de concentración. “La revolución abriré todos los escondrijos y armarios secretos, revisará todas las imposturas - dirá Trotsky a raíz de los procesos—... rehabilitaré a todos los calumniados... Stalin desaparecerá de la escena bajo el peso de crímenes como sepulturero de la revolución, como la más siniestra figura de la Historia” ("Los crímenes de Stalin")

2 de marzo de 1995
Un salvavidas “nacional y popular” a los banqueros

Ya tuvimos oportunidad de denunciar desde estas páginas que la política del stalino-maoísta Ptp consiste en impulsar un frente con los políticos carreristas de la burguesía nativa, sin importar que, como en el caso de Solanas, se trata de elementos devaluados que votaron la intervención menemista a Santiago del Estero y apoyaron a la reciente Constituyente reaccionaria, votando incluso cláusulas clericales y violatorias de los derechos de la mujer. Lejos de promover un frente “verdaderamente opositor”, la política del Ptp significa introducir a los agentes del orden capitalista en las filas de la izquierda y subordinar a las masas explotadas a la dirección de elementos patronales irrepresentativos. De gallinas y terneros Recientemente, el mandamás del Ptp, Otto Vargas, reclamó “un frente que exprese las reivindicaciones y aspiraciones de las masas en lucha”, pero se cuidó muy bien de no proponer que ese frente sea encabezado por los dirigentes de esas mismas masas en lucha (Hoy, 15/2/95). El stalinista pretende, así, que las reivindicaciones de las masas en lucha sean defendidas por dirigentes ajenos a ellas, es decir, por sus potenciales traidores. Naturalmente, bajo la dirección de semejantes carreristas, las masas no, podrían evolucionar en el desarrollo de sus “reivindicaciones y aspiraciones” y transformarlas en un programa de poder. Cualquiera que se tome el tiempo de leer los llamados del Partido Obrero acerca de un frente de izquierda, podrá observar nuestra insistencia machacona de que sea encabezado por loe propios luchadores obreros y populares, es decir, los representantes activos de todas las clases que combaten al régimen menemo-cavallista. Las características del planteo frentista del Ptp son francamente reaccionarias, en cuanto suponen el estrangulamiento de las “reivindicaciones y aspiraciones de las masas en lucha”, por medio de direcciones que responden a intereses ajenos o contrarios a esas masas en lucha. Esta política de sometimiento conciente a personalidades u organizaciones extrañas a las masas no debería sorprender en un partido que tiene el notable antecedente de haber integrado el frente que llevó a Menem a la presidencia de la República. Es decir que el Ptp se repite. Y se repite a pesar de la afirmación de Otto Vargas de que en la conformación de un frente, “el que puso la gallina no puede pedir la misma utilidad que el que puso el ternero” (ídem). Sin embargo, el mismo Ptp le cede las candidaturas presidenciales a los Solanas y Molinas, que no ponen ni una gallina, precisamente porque la promoción de éstos responde a una operación política conciente de estrangulamiento de las posibilidades de desarrollo independiente de “las masas en lucha”. La otra cuestión importante que oportunamente denunciamos, era que el Ptp levantaba un programa carapintada, esto porque propugna el ejercicio de “presiones directas e indirectas” para recuperar las Malvinas, lo cual significa reclamar el rearme de las fuerzas armadas. Veremos si Solanas o Molinas retienen este planteamiento, y si, cuando lo rechacen, el Ptp se baja o no del frente con éstos. Como la probabilidad de que el Ptp siga con los Solanas es del 99,99%, incluso si tiene que eliminar su planteo militarista, lo que tendremos en definitiva será su sometimiento al planteo pacifista y proyanqui que hoy es mayoritario en la burguesía argentina. Porque lo que no va a ocurrir en ningún caso es que el Ptp diga que propugna la recuperación de Malvinas como parte de la revolución social y por medio de la unidad revolucionaria de los trabajadores de América Latina. Salvando al capital De cualquier manera, el Ptp ha abandonado su polémica con nosotros en relación al carácter del Frente y a su programa carapintada; ante el pacifista Solanas prefiere no menearla. En lo que insiste, sí, es en defender su llamado programa económico, en torno al cual gira su “respuesta a Altamira”, publicada en el periódico Hoy del 1° de febrero. Si este nuevo artículo merece un comentario es porque introduce la novedad de proponer una alternativa para rescatar a los grandes bancos, a los grandes industriales y a los grandes especuladores, que se encuentran golpeados por la cesación de pagos y la quiebra de la cadena comercial. Como lo señaláramos en los artículos anteriores dedicados al Ptp y su programa, la propuesta de “congelar todas las deudas y activos en moneda extranjera, transformándolos en pesos”, no pasaba de ser una variante del negocio bancario y financiero en general, que consiste en prestar el dinero para cobrar un interés. Al congelar el capital de la deuda, por un lado, asegurando, por el otro, la continuidad del pago de los intereses a ese capital, el planteo del Ptp asegura el mantenimiento del valor de ese capital (algo que no logró nadie en la historia del capitalismo), a pesar de que se trata de un capital ficticio, es decir, no un capital productivo real, y asegura el propio negocio financiero, que consiste en el cobro de los intereses pactados. Incluso si el congelamiento abarcara también a los intereses, como parece insinuar el Ptp (pero no lo dice explícitamente), lo único que cambiaría es que la deuda comenzaría a crecer geométricamente con la acumulación de los intereses impagos al capital. A esto se reduce el planteamiento de un programa que pretendía ser “agrario y antiimperialista”, pero que no plantea la expropiación de los latifundios ni tampoco de los bancos. Con la transformación de la deuda externa e interna de dólares a pesos, el Ptp sostenía haber encontrado la llave de la bóveda del desarrollo y el crecimiento, pues esa transformación, decía, liberaba a las reservas del Banco Central de cualquier compromiso y permitía usarlas para reactivar la economía. Sin embargo, en una economía que prohíba la circulación de moneda extranjera, la única forma de usar las reservas es importando mercaderías, lo que significa que el planteo del Ptp arruinaría a la producción nacional bajo el peso de un ingreso masivo de productos extranjeros. ¡Salvo que el Ptp pretenda convertir también a las reservas en pesos, facilitando así la fuga de capitales! Pero, por otro lado, el pago de los intereses de las deudas convertidas a pesos y la necesidad de crear un nuevo sistema de crédito que reemplace al “congelado”, obligaría a una incontrolable emisión de moneda. La liberación de las reservas para “reactivar" la economía no la inventó, claro, el Ptp, pues fue propuesta recientemente, en Brasil, por el ex ministro de la dictadura, Delfim Netto, y la defienden en Argentina los que reclaman una devaluación, con el objetivo de reducir el valor de los pesos en circulación que son respaldados por las reservas, y liberar así a una parte de éstas. A estos extremos llega el planteo del Ptp, como consecuencia de su completa ignorancia del funcionamiento de la economía capitalista; de la pretensión de querer superar la crisis con manipulaciones monetarias en reemplazo de la revolución social; y, no menos importante, de pretender que los “pequeños productores” sean los sujetos sociales de una transformación histórica de la sociedad. El valor de esta polémica con el Ptp consiste, precisamente, en desnudar la completa bancarrota de loa defensores teóricos de los pequeños productores. Y a los especuladores también Ahora el Ptp vuelve a su planteo de “congelamiento en pesos”, pero para colocarlo en un nuevo contexto: el del “posible (??), dice, colapso monetario” (Hoy, 1/2/95). Un aspecto fundamental de este colapso consiste en que los deudores industriales se encuentran morosos con los bancos y en que éstos no pueden en esas condiciones reembolsar su dinero a los depositantes. La “solución” congeladora del Ptp significa autorizar a los industriales a no pagar lo que deben y a prohibir a los depositantes retirar su dinero —es decir que consiste en salvar a la gran industria... ¡y a los bancos! a costa de los depositantes. En el contexto del “colapso”, el planteo del Ptp se desnuda como un intento de salvataje de los “capitanes de la industria”. Pero, como ocurrió siempre que hubo un salvataje a la gran industria, el resultado deberá ser una descomunal inflación, toda vez que el “congelamiento” de las relaciones de crédito significa el hundimiento de la moneda en la que esas relaciones de crédito se basan. En el nuevo contexto del "colapso”, los dirigentes del Ptp ven visiones, lo cual no deja de ser normal en el clima de delirio que la crisis capitalista provoca entre los “pequeños productores” y, más que nada, entre sus teóricos. Es así que nos aseguran que con su política lograrían, de la noche a la mañana, que Argentina se haga de reservas por valor de 40.000 millones de dólares — una suma a la que llegan sumando, a los 16.000 millones que calculan como reservas actuales, otros 23.000 millones de dólares depositados en los bancos. El “pequeño” problema es que los 16.000 ya son sólo 7.000 (precisamente porque el colapso ha dejado de ser meramente una "posibilidad") y que los 23.000 sólo existen en los registros contables, pues en la realidad se han evaporado con la caída de los títulos públicos y privados, y la incobrabilidad de los créditos bancarios. Esta ilusión monetaria del Ptp nos está indicando que su "congelamiento” de activos y deudas significa que quieren hacerse cargo de títulos desvalorizados, pero que no tendrán más remedio que reconocer su valor de emisión o nominal, es decir, un 60% superior al de mercado Ha sido Cavallo, precisa mente, quien recientemente autorizó a los bancos y Fondos de Pensión a que “congelen” en los libros sus tenencias de títulos al valor de emisión Luego de proponer el rescate de los "capitanes de la industria”, el Ptp plantea también el rescate de los especuladores. Pero no lo hace de mala fe, sino de pura ignorancia. La “Respuesta a Altamira" que recientemente publicó el Ptp, se pregunta en su título: "¿Quién es el criminal?" La respuesta es obvia.

2 de marzo de 1995
Carta Abierta al Mst

28 de febrero de 1995 A la dirección del Mst: Con relación a la “carta abierta" en la que proponen constituir un fren­te de izquierda, nuestra posición es que formar un frente de izquierda con ustedes sería un enorme fraude político y una estafa contra la vanguardia del movimiento obre­ro. Ustedes rompieron por primera vez el frente de izquierda cuando, lue­go de las elecciones de octubre de 1993, le propusieron una alianza al derechista Frente Grande liderado por Solanas y Alvarez, para participar en la Constituyente reaccionaria. Se convirtieron así en encubridores de este movimiento financiado por una parte de la burguesía y del clero y en cómplices de la maniobra reacciona­ria de reforma de la Constitución. Se vieron obligados a dar marcha atrás en esta política criminal cuando esos frustrados aliados votaron la inter­vención a Santiago del Estero. Este apoyo de Solanas-Alvarez-Bravo a la gendarmería de Menem-Cavallo con­firmó en exceso el acierto de nuestra caracterización del Frente Grande, así como desmintió la de ustedes y desnudó la criminalidad de vuestra política. Recientemente, han vuelto a romper con el frente de izquierda al proponer una alianza con la Co­rriente de Solanas, en un frente que sería encabezado por este último. Pa­saron de este modo por alto que esa Corriente apoyó la reforma reacciona­ria de la Constitución, es decir, los decretos de necesidad y urgencia, la liquidación de derechos democráticos, el apoyo a la reelección —más allá del voto que dio a la intervención a San­tiago del Estero. Formar un frente de izquierda con un partido que ha roto dos veces con el frente de izquierda (primero con el FIT y luego con el FIS) para impulsar y reivindicar esta polí­tica ultra-capituladora, constituiría un delito político. No queremos, en este recuento, omitir vuestro encubrimiento del pro­grama carapintada del Ptp, en el cual actúa el uPerro" Santillán, y que se manifestó incluso en una carta de so­lidaridad política de éste con Aldo Rico. Mientras el Partido Obrero de­nunciaba esta política carapintada, ustedes actuaban como cómplices de los stalinistas del Ptp en el grupo de "autoconvocados". Es muy instructivo que reivindi­quen al FP y a IU, y que lo asimilen al frente que proponen con el interven­tor Solanas. Esto prueba las caracte­rísticas reaccionarias que tenían para ustedes aquellos dos contubernios con la cúpula del stalinismo local. Eviden­temente no han aprendido nada, y esto es, por cierto, lo peor de todo. A través del FP y de IU ustedes lograron liquidar a vuestro propio partido, lo que no es poca cosa por parte de una dirección política. En donde ustedes aciertan es, in­dudablemente, en recordar las dife­rencias que tenemos con relación al Foro de San Pablo, porque vuestra política democratizante, chachista primero y solanista después, es exac­tamente la política del Foro de San Pablo. Nuestro partido no hace frentes sobre la base de la política del Foro de San Pablo. Caracterizamos al Mst como un genuino representante de la polí­tica del Foro (no en vano ustedes han sido sus fundadores), contra la cual nosotros luchamos para destruirla. No es casual que ustedes hayan impulsado un frente con todos los agentes del Foro de San Pablo, como el PC, el Ptp, el Chacho y Sola­nas. También, es cierto, divergimos so­bre el atentado a la AMIA, ya que ustedes lo apoyan en función de la política que enunciaron hace mucho tiempo de “echar a los judíos al mar”. El genocidio es la política de los fascistas, no de los socialistas. Ustedes dicen que ahora están nuevamente en condiciones de hacer un frente de izquierda, debido a que toda la política que siguieron con Sola­nas y el Ptp les ha fracasado. Pero este razonamiento o justificación sólo es válido desde el ángulo de la prostitu­ción política, no de la coherencia. Es por esto que ya no es posible hacer un frente de izquierda con ustedes aun­que quisiéramos, porque para la vanguardia sería convalidar la prostitución de la izquierda y re­presentaría una estafa. Con el Mst es ob-je-ti-va-men-te imposible hacer un frente que se reivindique de izquierda. Nuestra convocatoria a una Confe­rencia de Izquierda para constituir un frente electoral, formar un comando político y luchar por un gran partido obrero, no tiene que ver con una cues­tión formal de método, sino con un problema de contenido, pues plantea darle a los activistas un medio para liberarse de las expresiones de la "izquierda" en descomposición, como el Mst, entre otras.

2 de marzo de 1995
“Si el gobierno es incapaz se tiene que ir”

Palito está terminando su mandato con pena y sin gloria. Marginado de la candidatura a vice, no logró la reforma de la constitución provincial para in­tentar su reelección y ahora el PJ se le ha sublevado, imponien­do la realización de internas, donde su camarilla lleva las de perder, y no le han aceptado la maniobra de últimas de impo­ner la candidatura exclusiva de Evangelina. Las fanfarronadas sobre su candidatura presiden­cial para el ’99 son sólo para engañar a la gilada. Lo que está en discusión es si podrá comple­tar su mandato actual. Hundimiento provincial Como en las mejores épocas de Domato, el gobierno no puede pagar en término los sueldos y ha tenido que echar mano a una emisión de bonos por 30 millo­nes de pesos, para poder comple­tar los pagos de enero (a fin de año recibió un préstamo por 250 millones). Le ausencia de fondos se explica porque tanto los créditos recibidos como los fondos de coparticipación están compro­metidos en el rescate de los títu­los Independencia y para res­paldar el fenomenal endeuda­miento que se ha operado en los últimos años. Según El Periódi­co, Palito recibió durante su ges­tión más de 400 millones de pe­sos de ayuda adicional. Además, comprometió los fondos de la banca provincial como garante de los préstamos que fueron a financiar las últimas dos zafras. Estos fondos fueron luego re­prestados a los ingenios, quie­nes ponían en garantía bolsas de azúcar equivalentes (sistema Warrant). Los Minetti hicieron desaparecer las bolsas en garan­tía, lo mismo ocurrió con el inge­nio Nuñorco, y el clavo le ha quedado al Estado provincial. El gobierno vació a su vez el banco provincial (le debe más de 80 millones de pesos) y autorizó préstamos a empresas en su mayoría irrecuperables. Lo mis­mo ocurre con el IPSS (el déficit que el gobierno alega que tienen las Cajas, son fondos que el pro­pio Estado evade al no hacer los aportes provisionales). Cogobierno para descargar la crisis sobre los trabajadores El gobierno ha planteado que para salir de la crisis hay que ir a fondo con una reforma estatal en base a despidos, qui­tas salariales, privatizaciones y transferencia de la Caja previsional. Este plan está empanta­nado en la legislatura, más aho­ra con la interna del PJ (aunque todos los sectores están de acuerdo). Palito no tiene condi­ciones para imponerlo mediante un decretazo. En este cuadro, el bussismo ha iniciado "negociaciones” para asegurar el res­paldo legislativo al plan de ajuste. Bussi es hoy la carta más importante para rescatar a Pali­to y al propio gobierno para que llegue a octubre. Para los del FREPASO, la visión es al revés. Daniel Posse, candidato bordonista a gobernador, sostuvo que “nuestro enemigo a nivel nacional es Carlos Menem y a nivel provincial Domingo Bussi. Esto último justifica una posible alianza con el PJ” (El Periódico, 24/12). Eso explica las fotos y abrazos de Bordón con Palito. El centroiz­quierda va de cabeza a apunta­lar al gobierno chupasangre. Fuera Palito y su camarilla. Fuera Bussi y sus secuaces Durante febrero se han su­cedido paros y manifestaciones de estatales. Los trabajadores azucareros del Fronterita, Be­lla Vista y Ñuñorco mantienen ocupados los ingenios y han cortado en varias oportunida­des las rutas. Este último vier­nes, por primera vez, confluye­ron en la plaza Independencia jubilados, docentes, estatales, obreros azucareros y cañeros. Allí, varios oradores plantea­ron diversas medidas (no ini­ciar las clases, una nueva Mar­cha Federal, continuar con los paros y manifestaciones). Pero fue el dirigente de los jubilados el que marcó una orientación clave, al señalar que si este go­bierno es incapaz de dar una solución a los reclamos, se tiene que ir. Esta es la cuestión funda­mental que el movimiento obrero y los cañeros trabajado­res deben plantearse, porque todo el curso de acción al que empujan los capitalistas y sus representantes en la provincia, es a una mayor degradación de las condiciones de vida. Para imponer medidas mí­nimas como el pago a término de los salaries, la reincorporación de los despedidos, la defensa de las conquistas laborales, rescatar la salud y educación públicas, se deben adoptar me­didas de fondo contra los chupasangres, como es la confisca­ción de los ingenios y su funcio­namiento bajo control de los trabajadores y cañeros chicos, la elección de comités de traba­jadores interventores en los bancos oficiales y el IPSS, la apertura de los libros y la ejecu­ción de las deudas de los rica­chones con el Estado, el desco­nocimiento del Pacto Fiscal y el cobro automático de la coparti­cipación en la provincia. Estas medidas de salvación provincia] y de emergencia sólo pueden ser adoptadas por un gobierno de trabajadores y ca­ñeros trabajadores. La vía para imponer esta salida plantea profundizar el actual coreo de acción, coordinando a todos los trabajadores estatales y priva dos por medio de un comité pro­vincial de huelga. En esta perspectiva, el PO llama a toda la vanguardia lu­chadora a formar un frente de izquierda, para darle una di­rección consecuente a la lucha de los explotados.

2 de marzo de 1995
Atlántida: Por la Conferencia y la interfabril
Comité de Base gráficos de la Zona Norte

Veintiocho compañeros de Editorial Atlántida (entre ellos, los 10 integrantes de la Comisión Interna), han constituido el Comité de Base por la Conferencia de Izquierda en este taller de 450 compañeros gráficos de zona Norte. Formado en plenas vacaciones, el comité es un reflejo de la maduración política de un activismo que juega un papel dirigente no sólo en las luchas de la fábrica sino en el gremio y la zona norte. Este núcleo fue el motor de la coordinadora Comi-Atlántida, se movilizó en la Marcha Federal y garantizó el paro masivo en planta el 2 de agosto, y alcanzó el 100% de rechazo a las AFJPs. En un plenario de comités de la zona norte, el 4 de marzo, volcará un balance de su lucha por la interfabril de la zona, del programa con que enfrenta la flexibilidad laboral en ciernes (por la inmediata Asamblea General del gremio) y la táctica con que enfrentará este año a la patronal y la burocracia sindical ansiosa de asestar un golpe a las importantes conquistas de la fábrica. El seguidismo del Mst y del Ptp al CTA-MTA (pidiéndoles que formen una nueva CGT) ha bloqueado el desarrollo interfabril por la expulsión de la burocracia y la huelga general para enfrentar los despidos en la zona (masivos en Terrabusi y otras plantas). Nuestra propuesta es poner en pie un Frente de Izquierda para superar políticamente a quienes no dieren continuidad a la Marcha Federal y al paro del 2. Con los métodos de la conferencia, el debate político colectivo del activismo clasista.

2 de marzo de 1995
Aprendamos de Catamarca
Corresponsal

El martes 14, una movilización de más de 4.000 trabajadores (una de las más numerosas de los últimos años), se movilizó hacia la casa de gobierno y luego a la Legislatura. Esta, dominada por las bancadas opositoras al gobernado Perassi, declaró nulos los decretos por los cuales se atacan importantes conquistas jubilatorias, salariales y laborales. El gobernador replicó declarando la urgencia de los mismos. Días después, se hicieron presentes los enviados de Antonietti a supervisar el único camino que le queda a Perassi para sobrevivir: la represión. Esto quedó testimoniado en la movilización de los municipales de San Pedro, reprimida a tiros, dejando un tendal de varios trabajadores heridos. El Frente de Gremios Estatales declaró que la lucha iba a continuar, a pesar de la resolución de la Legislatura, hasta que el gobierno devuelva los descuentos salariales (uno de los decretos aumentaba compulsivamente hasta el 20% los aportes provisionales), pague íntegramente los sueldos de enero y satisfaga otras reivindicaciones, como la incorporación de un adicional de 155 pesos al básico. El gobernador Perassi, al desconocer la resolución de la legislatura, se ha colocado en una situación de abierta ilegalidad. Esta “dualidad” entre los poderes del Estado provincial podría abrir curso a la intervención Federal y, por esa vía, rescatar al Estado provincial en crisis. La constitución del “Frente Cívico" (alianza de la UCR, Fuerza Republicana y el MORECl, que actúa coaligado con el Frente de Gremios Estatales en la Multisectorial), tiene por función darle una salida patronal a la crisis jujeña en cualquiera de sus alternativas: si se llega a las elecciones (en las últimas, el PJ salió 4o), o como parte de un bloque político que sostenga a un interventor federal. Si el Frente Cívico puede cumplir este papel en la crisis jujeña es por la falta de una alternativa de izquierda, independiente de los trabajadores. El Frente Cívico se ha montado en el proceso de lucha popular con la anuencia de la izquierda jujeña y del Frente de Gremios (y del propio “Perro"). En este sentido, la burguesía está montando en Jujuy la misma operación política que concretó en Catamarca, donde al calor de las Marchas del Silencio se creó una coalición similar (luego de la Intervención a la provincia) que, con el apoyo activo o pasivo de toda la izquierda (salvo el PO), condujo a la suplantación del gobierno saadista por otra variante patronal. El gobierno del Frente Cívico, encabezado por Castillo, se encargó de liquidar la movilización popular, dejar en la impunidad el crimen de María Soledad y, hoy, es el ejecutor de un plan de hambre contra el pueblo. La posibilidad de que los trabajadores puedan imponer no sólo sus reivindicaciones, sino una salida política en favor de sus intereses, pasa hoy porque sus organizaciones rompan toda subordinación a la burguesía del Frente Cívico, y organicen a la población explotada tras los trabajadores en lucha.

2 de marzo de 1995
Un programa para la lucha barrial
Corresponsal

El Comité de Base de Villa Tesei, elaboró un programa de lucha que toma reivindicacio­nes candentes de cualquier barriada del Gran Buenos Aires y que será puesto a debate en la Conferencia de Izquierda. Los compañeros denuncian que los llama­dos servicios de alumbrado, limpieza y conser­vación de la vía pública, son prácticamente inexistentes para las barriadas obreras; en mu­chos barrios la iluminación fue colocada y pagada por los vecinos mismos, y otro tanto sucede con la limpieza y acondicionamiento de las calles. A pesar de esta realidad, los funcio­narios municipales exigen el pago de los veci­nos por un servicio que el municipio no realiza y más aún, descargan una andanada de deman­das legales con amenazas de remate judicial incluido, poniendo a las familias trabajadoras ante la espada o la pared... Conclusión: el cobro de las tasas municipales se ha convertido en una estafa legal en manos del Estado burgués contra los trabajadores, para el financiamiento de sus ñoquis y sus chanchullos. El Comité de Base analiza la lucha explosi­va por la tierra y la vivienda en el GBA; a partir de los traslados y “deportaciones” territoria­les por razones económicas desde otras zonas. En tomo a la periferia de Villa Tesei, — señalan— se construyeron varios nuevos ba­rrios llamados “asentamientos” y, como no podía ser de otra manera para el sacrosanto derecho burgués de la propiedad... “ilegales”. Lo cierto es que las tierras abandonadas por inundables o basurales, se han convertido en verdaderos barrios con sus casas, calles, ilumi­nación y veredas, todo realizado por los veci­nos mismos. Pero los trabajadores que viven allí, que de la nada, literalmente, han construido un barrio, siguen siendo “ilegales”, porque no tienen escritura ni título de propiedad de ningún tipo; esta precariedad es utilizada como un chantaje por el Estado y los partidos patronales. Ya hay varios ejemplos de basurales converti­dos en barrios donde un día aparece un “legíti­mo” dueño a reclamar el pago de la tierra (enormemente valorizada por las mejoras) bajo amenaza de juicio de desalojo y represión. El Comité de Base llama a organizar una campaña barrial, entre otras reivindicaciones por: Por la inmediata efectivización de todos los servicios municipales, en base a una tasa retributiva que no supere el 1% del ingreso familiar, con control y veto de la organización vecinal. Anulación de todas las intimaciones y juicios a la propiedad de la familia trabajadora. Compensación económica (a cargo del Estado provincial) equivalente al monto confiscado por vía legal o judicial. Por la inmediata entrega de la escritura y títulos de propiedad a todo vecino que demuestre vivir en los “asentamientos”, como único trámite y sin cargo económico alguno, ya que la construcción de barrios en campos basurales es un servicio a la comunidad.

2 de marzo de 1995
Comités de Base
Corresponsal

Decenas de pronunciamientos y resoluciones de Comités de Base re­velan que éstos son una realidad y una vía de agrupamiento en marcha. Han formado Comités de Base por la Conferencia: -compañeros gráficos de Talleres Unión (Capital), que se pronuncian por “una dirección que represente las intereses de la dase obrera con­tra un régimen que representa los intereses de un capitalismo salvaje, al que lo único que le importa es acrecentar sus ganancias”. -trabajadores de sanidad de la Fun­dación Favaloro, que denuncian las condiciones de superexplotación en ese establecimiento “modela” y di­cen: “Acordamos con la Conferen­cia, como un reagrupamiento inde­pendiente de los partidos patrona­les para luchar contra el gobierno hambreador”. -compañeros de Carlos Casares, que llaman a “impulsar la Confe­rencia y la construcción de la fuer­za política de los trabajadores (...) y convocan a un nuevo plenario para el 8/3. Suscriben este primer pronuncia­miento Guillermo Ponce, Juan Leiva, Angel Benedicto, Edelmar Cappa y Jacinto Bau. -Un núcleo de delegados y acti­vistas de la Unión de Educadores de Córdoba (UEPC) ha constituido un primer Comité de Base en el gremio. En un pronunciamiento, expresan la decisión de participar de la Confe­rencia, ‘instrumento de reagrupa­miento del activismo para crear una herramienta de lucha (y de)... participación política indepen­diente”. Firman Nélida Escobar, Ar­mando Britos, Nilda Vergara, Susa­na Negrete, Carlos Moreno y Ana María Pérez. Un grupo de trabajadores del Hos­pital Posadas que plantea impulsar la Conferencia para “superar los fra­casos políticos que significaron los frentes democratizantes como el Frepu-Izquierda Unida, el Frente del Sur, el Frente Grande, la CGT de Ubaldini y el CTA de De Gen- naro-Mary Sánchez”, y se declaran en contra de “la puesta en pie de cadáveres políticos como Solanas o Molinas”. Suscriben Alberto Brondino, Melquíades Morales, Luis Canievsky.

2 de marzo de 1995
La movilización de la juventud
Varias firmas

En los colegios, facultades y barriadas se están organizando Co­mités de Base de la juventud para intervenir en la Conferencia Nacional de la Izquierda, Estos comités están sacando pronunciamientos y propuestas pro­gramáticas que serán publicadas en un Boletín para la Conferencia y serán, seguramente, material nece­sario para el debate. Algunos temas comienzan a destacarse. Un comité “de la juventud obrera-barrial de Villa Tesei” se propone elaborar un programa frente a la represión poli­cial a la juventud, azote constante de las barriadas obreras del conurbano. La derogación de los edictos poli­ciales, la organización barrial contra la represión policial, la lucha por el juicio y castigo a los asesinos de la juventud (Bulacio, Carrasco, etc.) deben ocupar un lugar destacado en la movilización juvenil. También se destacan en los pro­nunciamientos enviados la lucha contra la aplicación —y por la dero­gación— de la Ley Federal de Edu­cación. Un plenario de estudiantes secundarios de la zona oeste (inte­grado por compañeros del Echeve­rría de Hurlingham, del Dorrego de Morón y de la Técnica de Hurling­ham) ha enviado un programa para enfrentar la política menemista en el campo educativo, particularmente para defender la educación media. Este será un eje muy destacado del programa que debe discutir la Con­ferencia, puesto que los ataques menemistas a la educación y califica­ción pondrán en marcha una gran resistencia de masas de la juventud. Hemos recibido numerosos pro­nunciamientos que no podemos pu­blicar por razones de espacio, infor­mando que se han constituido comi­tés de estudiantes en el Nacional Mariano Moreno, en el Enet Cuba, en el Nacional Buenos Aires, en el Comercial Pellegrini de la Capital. Además, en la Facultad de Filo y en Sociales. Desde el Gran Buenos Aires, llegaron pronunciamientos de comités de estudiantes del Na­cional Bella Vista, del Colegio Jua­na Manso de General Sarmiento, del Colegio Pablo Nogués de Polvori­nes, del comité jóvenes de Isidro Casanova (La Matanza). “La izquierda con­tra el oportunismo” Compañeros del EMEM N° 3 (ex Liceo 9) de Capital informan que: “Se ha formado el Comité por la Conferencia de la Izquierda del EMEM N° 3 ... debido a que la situación política actual de los par­tidos que se reclaman opositores no representa las necesidades de los estudiantes y trabajadores de iz­quierda, ya que cayeron en la derechización, oportunismo y seguidismo (Frente Grande, Ptp, Mst). Por esto mismo nos parece oportuno y necesario adherimos a la convoca­toria para esta Conferencia que dará pie a la formación de un Frente de Izquierda, que será utilizado como herramienta de lucha para defender los derechos y reclamos del proleta­riado. Este Frente no daría lugar a carreristas políticos (del tipo Sola­nas) debido a que su estructura ase­gura el poder de decisión de la base, representada democráticamente por delegados”. Fijando un progra­ma para desarrollar la lucha en su colegio, firman: Florencia Garda (presidenta del Centro de Estudiantes), M. Laura Amdan, Lorena F. Tcach, Bárbara Szinulewkz, Andrea di napoli, J. Pablo Daru, Sandra Dobniewski

2 de marzo de 1995
Los objetivos de la Conferencia Nacional de la Izquierda

Primero. ¿Llegará Menem a termi­nar su mandato? Existe una conciencia en las filas de la burguesía y del propio gobierno de que la crisis financiera en marcha puede desembocar en una crisis de poder. Se ha formado un “eje” Bauza-Duhalde que trabaja en la línea de un “gobierno de coalición”. Esta tenden­cia ya se evidencia en el acuerdo de los radicales con el PJ para sacar la ley provisional que arrasa con los derechos de los jubilados. La búsqueda de un nuevo “pacto de Olivos” aparece como una alternativa frente al colapso del “plan” económico y el posible hundi­miento del gobierno. El triunfo de Bor­dón en la interna del Frepaso reforzaría esta tendencia hada un eventual gobier­no de coalición. La Nación (2/3) reconoce que “las expectativas de la nueva oposición podrían crecer si la crisis financiera que agita a los mercados mundiales arrastra a la Argentina a pesar del ajuste del ajuste' puesto en marcha por el gobierno”. La burguesía esta barajando alternativas frente al desenlace de una crisis que hace temblar al régimen. Segundo. Después que el “Cavallo" Alvarez le robara el Frente Grande a los “nacionalistas” de Pino Solanas, y que Bordón hiciera lo mismo con el Chacho la descomposición e impotencia del centroizquierda es harto manifiesta. Tercero. La catástrofe ya está instalada. La recesión, el no pago de los salarios, los despidos masivos, golpean a los trabajadores y están empujando a las masas a la resistencia como lo eviden­cian Jujuy, Tucumán, Tierra del Fuego y los docentes de la Provincia de Buenos Aires. La bancarrota económica, la crisis de poder que se insinúa, la quiebra del centroizquierda, la tendencia a la resis­tencia de las masas frente a los ataques capitalistas plantean objetiva y subjeti­vamente la necesidad de que la dase obrera y los explotados intervengan en forma independiente. Estamos frente al agotamiento de un régimen social y de un sistema de explotación. Enfrentar esta debacle exige la acción de la clase obrera, a través de su intervención conciente y de un programa, erigiéndose como alternativa de poder. Esta es la tarea a la que se lanzó el Partido Obrero. Frente al electoralismo, al oportunismo y al derrotismo que im­peran en la izquierda democratizante hemos llamado a reagrupar fuerzas a todos los que se redaman de la izquierda y el socialismo. Los Comités de Base constituidos en fábricas y barrios, en la juventud estudiantil y obrera indican que existe una vanguardia que quiere organizarse y luchar tras banderas socialistas revolucionarias. La Conferen­cia de Izquierda se transforma así, por su propósito, en un foco de poder. En términos inmediatos y de perspectiva, hay un cuadro de aguda crisis del régi­men, que planteará giros radicales en la disposición política y de lucha de las masas. La Conferencia Nacional de la Izquierda debe responder a esta situación. Sus objetivos: poner en pie un Frente Electoral de la Izquierda que enfrente a los candida­tos, programas y partidos de la burgue­sía, que use la campaña electoral para denunciar a los mismos y para ayudar a agrupar a las masas en tomo a una política de izquierda, socialista. constituir un Comando Político de la Izquierda, para intervenir en el proce­so de luchas cotidianas de las masas (en los sindicatos, en el movimiento estu­diantil, en las barriadas) abierto a re­presentantes de los trabajadores en lu­cha. avanzar en el camino de construir un gran Partido Obrero. El problema de la dase obrera es su dirección política, y la convocatoria a la Conferencia Nacional de la Izquierda parte de esta comprensión. Tanto el Frente Electoral, como el Comando Político de la Izquier­da, deben ser entendidos como instru­mentos de lucha y de maduración de una vanguardia, que tendrá su nivel más alto en la tarea de construir un gran Partido Obrero, socialista revolucionario. Con este objetivo marcha el Partido Obrero a la Conferencia Nacional de la Izquierda. Lo invitamos, compañero, a que se sume. Participe en los Comités de Base y en los plenarios preparatorios que se realizarán en todas las provincias y distritos en el curso de esta próxima semana.

2 de marzo de 1995
¿Por qué se entregó el ‘‘Chacho” Alvarez?

La elección interna del Frepaso ha culminado en un penoso y fraudulen­to proceso que dio lugar a los más variadas enjuagues políticos. La elec­ción —posiblemente ganada por el Chacho Alvarez— terminó con la pro­clamación de Bordón como candidato a presidente cuando restaban aún escrutar más de 15.000 sufragios y, efectivamente, había un “empate técnico". Claro está que una cosa es el re­cuento de votos de la junta electoral y otra el fabuloso desbarranque político que tuvo el Chacho en la elección, en la que metieron mano varios de los apa­ratos del PJ y la UCR y muchos de los aparates de los caudillos provinciales. No habría que ignorar el papel del clero en la votación bordonista. Poco queda, entonces, de la mentada “par­ticipación popular" masiva de la interna, sino una calculada operación política. La espectacular votación de Bor­dón en Neuquén, un lugar donde el 10 de abril había arrasado el Frente Grande, tiene una lógica explicación. “En el resultado inesperado por la militancia "chachista" influyó el trabajo aportado por los ‘apa­ratos partidarios', fundamental­mente por el sector del MPN lide­rado por Felipe Sapag, que puso al servicio del sector bordonista medios de movilidad y votantes de distintos barrios” (Río Negro, 27/2/95). Similar conducta fue adoptada por los storanistas, para cuyo dirigente Bordón no tiene “techo electoral” por Bussi en Tucumán y por muchísi­mos punteros peronistas de Capital y el Gran Buenos Aires. El desbarranque del Chacho se produjo en sólo 9 meses. Emergió con una inmensa popularidad de las elec­ciones del 10 de abril, para terminar apoyando la constituyente reacciona­ria y el pacto de Olivos, apoyó la intervención de la gendarmería en Santiago del Estero, se autocriticó de no haber apoyado la “convertibili­dad” cuando ésta entraba en picada libre y, para colmo, se asoció con un hombre de la iglesia y el departamento de Estado, que lo colocó desde el primer día de las negociaciones como su propio rehén político, sometiéndo­lo a todo tipo de chantajes, que termi­naron imponiéndole la candidatura presidencial. Todos estos actos de Alvarez pro­vocaron una brutal desmoralización en sus seguidores. En los barrios po­bres de la Capital la gente del Chacho no fue a votar, y en los barrios ricos ganó ampliamente Bordón. La juven­tud repudió el acuerdo con Bordón votando “con los pies”. “La osten­sible apatía de la juventud por los asuntos políticos se hizo sentir el domingo y perjudicó ostensible­mente a Alvarez, la asistencia de jóvenes a la consulta fue casi nula y en ese segmento social radicaba la fuerza del líder frentista” (La Nación, 1/3/95). La búsqueda de un recambio político La desmesurada insistencia en la “vocación de poder” de Bordón des­cribe de manera formidable la actual crisis política y expresa la búsqueda de sectores burgueses de un recambio político ante el derrumbe del menemismo y la crisis de las candidaturas alternativas. El propio Chacho planteó: “la gen­te no se equivocó porque para esta coyuntura de una Argentina de emergencia y con una gran crisis económica y social, la expe­riencia de gobierno hacía de Bordón un mejor candidato” (Ámbito Financiero, 1/3/95). En el cuadro de desbarranque eco­nómico y de fuga de capitales, está en crisis la reelección de Menem e inclu­so su permanencia hasta mayo. Si­tuación similar atraviesan los radica­les, su candidato está jaqueado por una tremenda crisis en su propia pro­vincia y sectores radicales incluso dis­cuten la posibilidad de sacarlo de la fórmula presidencial. El llamado centro-izquierda entró en desbandada. Se ha puesto de ma­nifiesto una formidable crisis de po­der. Bordón se presenta como el futu­ro socio de los caudillos provinciales que se asociaron a Menem para saquear sus propias provincias, pero que lo abandonarán ante la explosión del plan económico. Los partidos bur­gueses están devorados por la formi­dable crisis capitalista y sin mayor norte frente a una situación que en poco tiempo se tomará explosiva. Hay un enorme vacío político que la iz­quierda debe llenar. Sacar conclusio­nes sobre esta bancarrota de los can­didatos patronales es también plan­tearse la lucha por el poder político de los explotados.

2 de marzo de 1995
Rebelión docente contra Duhalde

En la docencia bonaerense se registró un principio de re­belión, expresado en asam­bleas nacidas espontánea­mente, donde los docentes se autoconvocaron y realizaron movilizaciones en varios dis­tritos, cuyo epicentro fue La Matanza, donde más de 200 docentes autoconvocados co­menzaron la protesta segui­dos luego por Quilmes, La Plata y Ensenada. El estado de efervescencia tuvo su origen en la Resolu­ción 97/95 y el Decreto 4457/95 del gobierno de Duhalde. La primera de ellas modi­ficaba los planes de estudio de 1° y 4° año de la enseñanza media y entraña una reduc­ción importante de horas cá­tedras, al suprimir diversos talleres, materias e idiomas. Las pocas y “nuevas" asignaturas que se crean no logran compensar la pérdida hora­ria, de modo que la conse­cuencia de la reforma es una seguidilla de cesantías, reubicaciones y pases a disponibili­dad de docentes. Centenares de profesores por distrito per­dían así sus puestos de traba- jo, pues sus cargos eran supri­midos. En el caso de los su­plentes y provisionales, no cobran un peso (los titulares son declarados en “disponi­bilidad” pero siguen perci­biendo su sueldo por un perío­do). La segunda medida impli­ca una reducción drástica de las plantas orgánicas de las escuelas secundarias, ya que se eliminan los cargos de jefe de preceptores, encargado de laboratorio y bibliotecarios, y se establece un preceptor cada 3 secciones (antes era 1 cada 2). Se congelan, además, virtualmente los cargos do­centes —ampliando la carga laboral sobre el plantel exis­tente—, pues la creación de ellos sólo se autoriza en caso de un aumento excepcional de la matrícula. Estas medidas son la pri­mera fase de aplicación de la ley de educación que, como se sabe, contempla la desapari­ción de la secundaria y su re­emplazo por la "polimodal", una enseñanza de menor al­cance y calificación, dirigida a suministrar mano de obra a la empresa capitalista y que pasará a girar directamente bajo la órbita de ésta, desli­gándose el Estado de toda res­ponsabilidad educativa. El tránsito entre una y otra mo­dalidad implica una gran “limpieza” y reconversión del plantel docente. El blanco principal del ataque actual lo constituye la enseñanza media, pero las ce­santías presentes son la prue­ba piloto para luego imponer, al conjunto de la docencia, la pérdida de la estabilidad, la prolongación de la jornada laboral, el régimen de contra­tos temporarios y salarios di­ferenciados, sobre la base de un orden de “méritos"y cali­ficaciones discrecionales de directores y autoridades. Esto es parte del paquete de reforma laboral conocido como proyecto "Sozio", sub­secretario del Ministerio de Educación, que Duhalde se propone aplicar. La respuesta de las bases docentes Luego de varias movilizaciones en los distritos del Gran Buenos Aries y La Pla­ta, más de 1.000 docente se movilizaron a La Plata en re­clamo de la derogación de los dos decretos de Duhalde, expresando el estado de rebe­lión existente que desbordó por completo los marcos “or­gánicos" que le quiso dar SUTEBA a la protesta. Duhalde y Giannesttasio acusaron el impacto de la movilización docente virtual­mente autoconvocada, donde ya había comenzado en varios distritos una paralización de la toma de exámenes y se amenazaba con el no inicio de las clases en todas las escue­las medias. La marcha atrás del gobierno fue sólo parcial, pues no derogó los decretos cuestionados y restituyó a los docentes sólo una parte im­portante de las horas quita­das, lo que significa una reba­ja salarial. La dirigencia del SUTE­BA, que actuó bajo la gran presión de los docentes, que irrumpieron en los locales sindicales quebrando la "tradición" burocrática de sólo permitir el acceso a los afiliados, al ver que el gobierno daba un paso atrás, aprovechó para desmantelar el conflicto con un paro el día 6 y otro el 13, sin ir a fondo para lograr la derogación de los decretos, que era el reclamo sentido de los docentes, que ven la intención del gobierno de aplicarlo en la primera oportunidad política que se le presente, tal como ocurrió con los reconocimientos médicos y la sanción de la Ley Federal de Educación. Las asambleas posteriores del SUTEBA ratificaron esta posición paralizante de la di­rección que, pasado el “chu­basco", ha comenzado una campaña macartista contra loa activistas, acusándolos de promover el no unció de las clases. Esta rebelión docente pone de manifiesto más que nunca la necesidad de de encima si chaleco de fuerza de esta burocracia que ha traicionado todas las conquistas docentes, y fortalecer a fondo la coordinación por zona y por escuela. Sólo esta organización puede quebrar los planes del negrero Duhalde.

2 de marzo de 1995
Ante el derrumbe del “plan” Cavallo y del gobierno

El "plan” Cavallo llegó a su fin a una velocidad equivalente al sonido, gastó, simplemente, que los acreedo­res internacionales se negaran a refinanciar las deudas contraídas por Ar­gentina, para que quedara de inme­diato al desnudo la cesación de pagos en que se encontraban tanto el Estado nacional como las empresas privadas. Quedó al desnudo, entonces, que todo el 'plan” no había sido más que una impresionante acumulación de deu­das en beneficio del capital especulati­vo. Esta cesación de pagos habrá de afectar en poco tiempo más a las em­presas privatizadas, que se "privatizaron”, precisamente, no a cambio de capital propio de los privatizadores sino de un feroz endeudamiento. Cesación de pagos “Los vencimientos de amorti­zaciones del sector público, infor­ma el Cronista Comercial, alcanzan en 1995 a U$S 5.200 millones, a los que hay que sumar U$S 3.800 mi­llones de intereses”, lo que da un total de 9.000 millones de dólares. Pero esto no es todo, porque “este año vencen además cerca de U$S 2.500 millones de títulos del sector pri­vado y otros U$S 2.000 millones de intereses que los privados proba­blemente tampoco puedan reñ- nanciar con facilidad en los mer­cados internacionales...”. Todo esto da una deuda de vencimiento in­mediato de 13.500 millones de dólares. A esto hay que agregarle, sin embargo, algo más: el déficit del comercio exte­rior previsto para 1995 — de 6.000 millones de dólares. La suma de todo da un resultado global de 20.000 millo­nes de dólares, que Argentina no pue­de pagar ni refinanciar. Estos números ofrecen la sencilla radiografía de una bancarrota. Las reservas del Banco Central, que han bajado en pocas semanas de 16.000 a millones de dólares, no alcanzan para cubrir los pagos pendientes y tampoco podrían ser utilizados para ello, porque constituyen el respaldo de los pesos en circulación. Como, por otra parte, además del cese de las posibilidades de refinanciación, existe una fuga de capital que podría rápida­mente llegar a los 5.000 millones de dólares, la suma de la quiebra menemo-cavallista asciende a los 25.000 millones de dólares. En el curso de los últimos diez días, la situación se agravó notablemente cuando el gobierno tuvo que abandonar la colocación de nueva deuda en el mercado interno, porque los prestamistas le pedían altas tasas de interés en dólares. La situación empeoró aún más con la noticia de que la papelera Alto Paraná no pagaría una obligación Por 60 millones de dólares que sus acreedores se habían negado a refinanciar. Algo similar ya había ocurri­do veinte días antes de esto con Zanella y con Macri, y había estado a punto de ocurrir con Acindar, la que sin em­bargo había logrado zafar a último momento. Lo significativo del derrum­be de Alto Paraná es que está controla­da por Citicorp, es decir que su cesa­ción de pagos es una decisión de esta corporación norteamericana de preci­pitar un desenlace de la crisis finan­ciera. Citicorp maneja el Citibank y, a través de éste, a numerosas empresas privatizadas. A diferencia del dicho popular, aquí el hilo se cortó por lo más grueso. Muy recientemente, el Citi­corp se jactaba de integrar la “red de seguridad” que se formara para sal­var a los bancos quebrados; de formar un consorcio para evitarla caída de las acciones, y de anunciar en varias opor­tunidades que estaba comprando sus propias acciones para evitar que si­guieran cayendo. Todo esto resultó ser un “bluff". Como remate para este asunto, hay que tener en cuenta que la industria internacional del papel se encuentra frente a un impresionante “boom ” de precios, lo que significa que los acreedores internacionales le han bajado el pulgar al conjunto del “plan” económico y no solamente a Alto Paraná. Mal diagnóstico, peor remedio En lugar de declararse formalmen­te en quiebra, el gobierno Menem-Cavallo ha decidido sobrevivir y para ello denunció que los problemas financie­ros derivaban de la aparición del défi­cit fiscal. El diagnóstico es equivocado por dos motivos. Primero, porque défi­cit fiscal hubo siempre, sólo que disi­mulado por los ingresos de las privati­zaciones y del endeudamiento; segun­do, porque aun cuando hubiera un superávit fiscal, ello de nada serviría, ya que la deuda hay que pagarla con dólares y no con los pesos que obtiene la Tesorería. Si con un superávit fiscal se compraran los dólares necesarios para pagar la deuda externa, el Banco Central se quedaría sin dólares y la economía se quedaría sin los pesos. El diagnóstico de que la crisis es sólo fiscal ha tenido por objetivo justi­ficar la reducción aún mayor de las jubilaciones y producir una rebaja de salarios. El gobierno se cree tan poco la tesis del déficit fiscal, que acaba de aprobar que los Macri y los ingenios azucareros, que deben centenares de millones de dólares a la DGI, paguen con bonos que se cotizan al 35% de su valor de reconocimiento oficial. La cri­sis fiscal es devastadora, sí, pero en relación a la deuda pública en dólares, que es impagable, y a la caída de re­caudación impositiva que ya están provocando la crisis financiera y la recesión industrial. La resistencia de los acreedores internacionales a refinanciar la deuda argentina es una consecuencia de la bancarrota del Estado y del capital privado locales. Esto se manifiesta en las moras con los bancos, por parte de la industria, y en la desvalorización que sufrieron los capitales bancarios que tenían invertido su dinero en la Bolsa. La industria no le paga a los ban­cos, ni éstos tienen condiciones de de­volverle los depósitos a sus clientes. Para hacer frente a esta crisis banca­ria, el gobierno resolvió en los últimos días emitir dinero, lo que legalmente tiene prohibido, para dárselo a los bancos, a cambio de los pagarés que esos bancos no le pueden cobrar a sus clientes. Se trata de una-emisión con­tra un fondo perdido. Cavallo ha aban­donado la ley de convertibilidad por decreto, como tantas veces anticipára­mos que iba a ocurrir desde estas pági­nas. También abandonó la “dolariza- ción”, tal como también lo previmos en nuestra edición anterior, pues se ha largado a emitir moneda nacional sin respaldo en divisas. La emisión de moneda contra pape­les sin valor debe conducir fatalmente a la devaluación del peso. Para contra­rrestar esta consecuencia inevitable, Cavallo aumenta las tasas de interés con la expectativa de atraer capitales al país y a los bancos. La lucha entre la suba catastrófica de la tasa de interés, por un lado, y la tendencia a la desva­lorización del peso, por el otro, será la fase final que antecede a la devalua­ción del peso. El FMI Ante la cesación de pagos, todos los representantes intelectuales de la burguesía reclaman el retorno del FMI (volvé, te perdonamos). ¿Con qué intención? Esa intención la disimulan diciendo que el FMI debe volver para controlar las cuentas fiscales. Cual­quiera se da cuenta que un control fiscal no acaba con el derrumbe. Los que lo reclaman, ni se han dado cuenta que tal pedido equivale a un voto de desconfianza en Menem-Cavallo, es decir que aun ese tibio pedido entraña poner la cabeza del gobierno en la picota. Algunos aseguran que el FMI exigiría una suba de impuestos, el IVA, lo que agudizaría la recesión eco­nómica, disminuiría en consecuencia la recaudación impositiva y agravaría la crisis fiscal que se pretende resol­ver. Finalmente, incluso una mayor recaudación impositiva no superaría la cesación de pagos en dólares, ni modifica la situación de la deuda pri­vada, pues toda la deuda externa de los últimos cuatro años es impagable desde el mismo momento en que fue contratada, ya que supera en volumen a todos los patrimonios reunidos de los deudores. Entre 1991 y 1994 entraron en Argentina capitales de corto plazo, es decir, créditos, por valor de 45.000 millones de dólares. La única política que puede plan­tear, en estas circunstancias, el FMI, la acaba de adelantar un artículo de The Economist que fue publicado por Página 12. Luego de señalar que “al tratar de aumentar la liquidez ahora (Cavallo) está actuando con­tra el mecanismo natural del plan de convertibilidad”, el semanario inglés pronostica que “el gobierno está aumentando el riesgo de que se produzca un final sangriento del plan de convertibilidad”; “si el retiro de capitales de Argentina es precipitado — como muy bien podría suceder — ... podría modi­ficarse la paridad cambiaría”. El retomo del FMI apunta indefectible­mente en esta dirección. Crisis política, intervención obrera La cesación de pagos es el anuncio del fin de este gobierno. Preventivo, Jaroslavsky, autor del pacto de Olivos, acaba de reclamar un gobierno de coa­lición en caso "de que todo reviente antes o después del 14 de mayo". Massaccesi y Bordón ya se han hecho eco de esta posibilidad. Cavallo sólo puede evitar la aceptación de una de­valuación, renunciando o pudriendo la situación hasta crear el clima para su renuncia. Le endilgaría el desastre a su sucesor. ¿La devaluación es una solución? No lo es en absoluto para las masas, que verán empeoradas enormemente sus condiciones de vida. Para la burguesía, no es tampoco una solución; es una salida a su propia crisis. No puede evitar que sus capitales se desvalori­cen o sucumban, pues ésta es la conse­cuencia de todo el desarrollo capitalis­ta; con la devaluación buscará recom­poner las condiciones para seguir ex­plotando a la clase obrera. Pero una crisis es tanto o más auténtica cuando, afectando por sobre todo a las víctimas del sistema, también golpea a los vic­timarios y coloca a todas las clases intermedias en un callejón sin salida. El movimiento obrero debe darse ahora una política ofensiva. No tolerar despidos ni rebaja de sueldos, ocupando las empresas y generalizando la lucha. Ni los patrones ni la burguesía tienen una salida para ofrecer a las masas; los despidos provocarán más despidos y las bajas de salarios mayo­res reducciones. No tenemos nada que perder. Pero las soluciones existen. Prohi­bir la fuga de capitales; nacionalizar los bancos bajo control obrero; desco­nocer la deuda externa; abrir las cajas y tesoros de los grandes capitalistas; reestatizar bajo control de los trabaja­dores las empresas privatizadas y el sistema jubilatorio; aumentar los sa­larios y las jubilaciones; reactivar el mercado interior; plantear un progra­ma común para todos los trabajadores de América Latina que enfrentan la misma situación. Convocar a una ac­ción internacional de la clase obrera. El próximo 11 de marzo, en la Con­ferencia de la Izquierda, la vanguar­dia revolucionaria de la clase obrera establecerá un polo político de lucha para que los trabajadores puedan ha­cer frente a la crisis de poder.