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Prensa Obrera N° 409

22 de diciembre de 1993 · 28 notas

Notas de este número

22 de diciembre de 1993
“¡Una viva escuela!”
Organización Socialista Revolucionaria

Atravesamos en automóvil 1.450 km., desde Santiago hasta Buenos Aires. Algunos compañeros llegaron a Santiago desde el puerto de Valparaíso, otros viajaron desde Concepción, capital de la región del Bío Bío. Partimos desde Santiago el 8 de diciembre a las 12 horas. Una vez que pasamos la cordillera no salíamos de nuestro asombro al observar los extendidos campos que terminaban donde se perdía nuestra vista. Fuerte contraste frente a nuestra geografía accidentada de cerros, cordillera y océano. Al llegar a Buenos Aires, aproximadamente a las 18 horas del día 9 de diciembre, encendimos la radio: “Importantes manifestaciones fuertemente reprimidas por las fuerzas del orden se registraron este mediodía frente a la casa de gobierno en La Rioja contra los anuncios de despidos de empleados estatales”. Comentamos: “El VIº Congreso del Partido Obrero se celebra en medio de la decidida acción de los trabajadores: ¡Qué digno homenaje al Congreso y qué significativa recepción a nuestra pequeña delegación!”. Y así fue. El VIº Congreso, con su gran nivel político, el ejercicio de la más amplia democracia interna, base de la franca confrontación de ideas y posiciones, nos mostró una viva escuela de construcción de un partido revolucionario. La línea de intervención política definida a nivel nacional e internacional nos entregó herramientas preciosas para nuestra militancia revolucionaria en Chile. Con el VIº Congreso del PO, los militantes de la OSR de Chile consideramos que la clase obrera internacional ha dado un nuevo paso en la reconstrucción de la IVª Internacional y en la lucha por la revolución mundial y el socialismo. Con saludos revolucionarios.

22 de diciembre de 1993
Opinan los delegados
Corresponsal

“Una posición que debe ser clara, distinta y sencilla” Considero que la experiencia de este VIº Congreso del PO fue enriquecedora en la medida en que cumplió con su objetivo (y mi búsqueda): ser un órgano educativo. Me llevo como conclusión un trabajo (en el que no tenía mayores expectativas) que enriquece un debate tapado y soslayado por el conjunto de los trabajadores y trabajadoras del PO: el problema de la mujer trabajadora. Este tema nos abrió grandes dudas e interrogantes e iniciamos un trabajo que supongo traerá críticas, aplausos, rechazos y etcéteras ... pero que se abrió una nueva instancia de participación al partido. Con respecto a la política internacional, me aclaró dudas, me abrió un panorama de análisis en este campo, que ayuda a la totalidad de los análisis revolucionarios. En la medida que nos permitió plantear nuestras visiones (equivocadas, más preclaras o insuficientes, según sean los casos) nos abrió un panorama de la realidad en que se encuentran los cuadros del partido en cuanto a formación teórica y revolucionaria y creo que la necesidad de ampliar los debates políticos (en el BI, en cursos, etc.) es urgente. Encuentro que hay posiciones todavía débiles, confusas, en muchos cuadros y mientras esto no se revierta, el crecimiento del partido no se cristalizará en la medida de nuestras aspiraciones. Me pregunto cuánta confusión podemos llegar a plantear en los trabajadores cuando damos respuestas confusas, cuando hacemos planteos tan abstractos y seguimos disquisiciones retóricas al fijar una posición que debe ser clara, distinta y sencilla. Ana María (docente) Córdoba Para desarrollarse en el movimiento obrero Lo fundamental que debatió el VIº Congreso del PO, a mi entender, fue considerar temas como la jubilación privada, la “propiedad participada”, como así también el debate de la necesidad de penetrar en el movimiento obrero industrial. También considerar y analizar que en una situación de reflujo del movimiento obrero, éste está obligado a debatir y considerar cuando se tiene que luchar ante las agresiones permanentes del gobierno y la clase capitalista. En resumen, se votaron caracterizaciones políticas para dar respuesta a todos los trabajadores. “Que se impulse la intervención en el BI y en la prensa” El Congreso ha servido para clarificar políticamente una serie de cuestiones que no habían sido saldadas. Por eso, tanto el Congreso como la etapa pre-congresal (debates en el boletín interno) demostraron que el centralismo democrático es el mejor método para la organización de un partido revolucionario. Creo necesario destacar las intervenciones de Jorge Altamira en referencia a las cuestiones metodológicas y, especialmente, las críticas al “centro de la izquierda”, que creo debemos utilizar para debatir con los miembros de la “izquierda de ese centro”. En este sentido es necesario que se mantenga el trabajo del BI y me parece importante que el CE siga respondiendo las inquietudes y que impulse la intervención de los militantes tanto en el BI como en la prensa. Pablo. UJS Zona Norte (Gran Buenos Aires)

22 de diciembre de 1993
Santiago del Estero es sólo la punta del ovillo
Corresponsal

En Chaco, se les adeuda a los trabajadores parte del medio aguinaldo de junio y en algunas municipalidades hasta tres meses de sueldo. Las masivas marchas de los empleados provinciales forzaron a los bloques legislativos a rechazar una ley que contemplaba el despido de 8.000 trabajadores. En Catamarca se deben los sueldos de noviembre y el gobierno proyecta pagar 100 pesos a cuenta del medio aguinaldo de diciembre. En La Rioja “todavía no se han pagado 10 millones de pesos correspondientes a los salarios de noviembre” (Ambito, 22/12). En Salta, se adeudan los sueldos de noviembre. En Corrientes tampoco se pagaron los sueldos de noviembre. En La Rioja quieren echar a la calle a 10.000 trabajadores. En Chaco, a 8.000.... El argumento es que aumentó el empleo público y que habría 1.000.000 de empleados provinciales, cuando 7 años atrás sumaban 750.000. Lo que no se dice es que en el interín unos 300.000 docentes nacionales fueron transferidos a las provincias y que el mayor gasto en sueldos no se debe a una mejora salarial sino que ahora las provincias pagan los sueldos del personal transferido. Cavallo acaba de decir que hubo “canilla libre” en la campaña electoral y que “el déficit saltó de 800 millones a 1.500 millones por gastos políticos previos a las elecciones de octubre” (Clarín, 22/12/93). También que se incorporaron a ñoquis y se aumentaron “las remuneraciones de los funcionarios en niveles jerarquicos”. Cavallo conoce esto al dedillo porque él autorizó esos gastos y personalmente los gastó en la campaña electoral del justicialismo en Córdoba. Las declaraciones de Cavallo bastan para procesar al ministro, a toda la cúpula del PJ y al gobierno por “malversación de los fondos públicos”.

22 de diciembre de 1993
Tirar la piedra y esconder...

En una nota que firman Angel Fanjul y Ricardo Zambrano, en nombre de un grupo de “Militantes Independientes por el Socialismo”, se acusa al Partido Obrero de falsificador y mentiroso. Esto porque un militante de nuestro Partido, Felipe L., criticó a través de una carta enviada al Correo de Prensa Obrera, el “balance” de las elecciones del 3 de octubre presentado por este grupo. “¿De dónde extrae el camarada Felipe L. que planteamos la inviabilidad del FIT y la necesidad de marchar hacia el Frente Grande?”, preguntan ofendidos Fanjul y Zambrano. De su propio texto de “balance”. De un lado critican al FIT: —“por su programa abstracto y dogmático”; — “por su concepción catastrofista y fatalista de la historia”; — por su “base sectaria”; —por aparecer “como oposición de izquierda de un fenómeno que ya no existe” (el stalinismo). Y así podríamos seguir hasta arribar a la conclusión de que los “magros resultados (electorales) del FIT no serán sin consecuencias”. Fanjul y Zambrano descubrirán a la luz de los resultados electorales que “la caracterización y la política del FIT sobre el Frente Grande se han mostrado incorrectas”. El FIT no comprendería “las razones políticas y sociales y culturales que determinaron” la constitución del FG, “ni hemos implementado una política tendiente a influir a sus corrientes internas y a ayudar a su maduración”. Para F. y Z., “por limitada que fuere la política del FG, por subalternos que fueren los intereses y objetivos de sus dirigentes, el FG expresa deformadamente la necesidad de agrupamiento de importantes sectores sociales progresistas que no son nuestros adversarios, sino nuestros aliados”. De ahí deducen la necesidad de “avanzar hacia una alianza con los sectores sociales, incluida su dirección, que dieron lugar a la formación del Frente Grande”. Aquí podríamos terminar nuestro descargo, el compañero Felipe L. no es un falsificador ni un mentiroso: Fanjul y Zambrano consideran “inviable” el FIT y ven la “necesidad de marchar hacia el Frente Grande”. Cuando se refieren al FIT consideran que su programa es “sectario y dogmático”, mientras que la política del FG sólo tendría “limitaciones”. Como es sabido, las “limitaciones“ se pueden superar, pero lo “abstracto” y “dogmático” en política es insuperable. Fanjul y Zambrano han involucionado. El 27 de agosto pasado, cuando el FIT realizó su gran mitin en la Federación de Box, reiteraban “nuestro apoyo y nuestra lucha por el FIT. Consideramos su constitución como un importante paso adelante en la coordinación de la izquierda revolucionaria”. Como es sabido, el FIT se constituyó en oposición frontal al FG. En su plataforma constitutiva, dice taxativamente: “Contra los partidos de la patronal. Contra la oposición cómplice del radicalismo, Rico, el Frente Grande y el resto de la centroizquierda”. Lógicamente, la “marcha hacia el FG” va acompañada de una política acorde. En oportunidad del reciente plebiscito, Fanjul y Zambrano proponían “defender el plebiscito” como “avance hacia la democracia directa”, pero “denunciar su objetivo” reeleccionista. En lugar de luchar contra la prepotencia bonapartista del menemismo, la animaban, y se colocaban en el campo del No que levantaban el alfonsinismo y el centroizquierda. Por eso pugnaban por una “Conferencia” con la Unidad Socialista y el Frente Grande. Fanjul y Zambrano pretenden “aprovechar” el resultado electoral del 3 de octubre, que le dio el triunfo al menemismo y permitió cierto suceso electoral del FG en la Capital, para declarar la muerte de la izquierda revolucionaria y la hora de los “sectores progresistas” del FG. Para hacer esto obvian un análisis de la composición política de las fuerzas que integran el FG y de sus planteamientos políticos. Lo reemplazan por un pretendido análisis sociológico de las bases sociales “progresistas” que representarían. Con igual método el menemismo podría ser el representante de la clase obrera. El FG es un frente popular integrado por el decadente stalinismo (que le aporta fondos y la figurita bastardeada del Che) y un grupo de viudas del menemismo, ñoquis y carreristas políticos que al estilo de Vicente se acomodan a la mejor perspectiva (personal) electoral. Confundir a sectores de la clase media o del estudiantado con el FG sería terrible. De lo que se trata es de desnudar la política de esta dirección centroizquierdista que en su joven vida ha traicionado sistemáticamente todas las luchas obreras y democráticas en que le ha tocado participar (movilización contra la reforma educativa, contra la privatización de las Cajas Previsionales, etc.), y que acaba de votar la intervención menemista a Santiago del Estero. Reiteramos lo planteado por nuestro compañero Felipe L. de que la carta de Fanjul y Zambrano es una diatriba contra el FIT, al servicio del FG. En su oposición actual al programa de los 23 puntos del FIT, Fanjul y Zambrano no tienen ninguna crítica concreta, mientras que apoyan al FG por su “progresismo” general. Esta posición es reiterada en su carta de descargo que hemos publicado en Prensa Obrera 408, cuando vuelven a preguntar inocentemente “¿El programa de los 23 puntos se corresponde al período de transición en curso?”, impugnándolo en favor de los “movimientos socio-políticos-culturales autóno-mos” que estarían programáticamente representados por el FG (¡qué burdo!). Fanjul y Zambrano nos amenazan: “Esperamos una pronta y clara rectificación o al menos la publicación de esta nota como respeto al derecho de réplica”, como si el Correo de Prensa Obrera no hubiera publicado siempre la correspondencia que nos han enviado —en exceso. La indignación y los calificativos volcados por Fanjul y Zambrano son el taparrabos de su defensa abierta de las posiciones frentepopulistas del centroizquierda antiobrero y reaccionario.

22 de diciembre de 1993
Otro punto explosivo: la rebaja de las jubilaciones provinciales
Corresponsal

Las cajas de jubilación provinciales son el próximo botín sobre el que se han abalanza como aves de rapiña el gobierno nacional y las Administradoras de la jubilación privada. En el llamado “pacto fiscal” se autoriza la transferencia de las Cajas provinciales a la jurisdicción nacional. Como a su vez el previsional nacional se privatiza, lo que resulta es la “privatización” de los jubilados y empleados provinciales. El objetivo del Estado es bajar las jubilaciones provinciales y succionar las Cajas en beneficio de los acreedores internacionales, y el objetivo de las Administradoras es succionarle una parte del sueldo al millón de empleados provinciales. Pero las jubilaciones provinciales son más altas que las nacionales. Mientras el haber promedio nacional es de 210 pesos, la jubilación provincial media es de 510 pesos y la municipal de 463 pesos (Clarín, 1/9). No hace falta ser muy avispado para darse cuenta que el objetivo de “nacionalizar” las Cajas es reducir progresivamente los haberes provinciales al promedio nacional. Clarín lo reconoce abiertamente: “como consecuencia de este traspaso es posible que los jubilados provinciales, de a poco, se vayan sumergiendo a partir del congelamiento de sus niveles de ingresos hasta acercarse a los 200 y pico de pesos mensuales que reciben, en promedio, los jubilados nacionales, excepto los comprendidos en regímenes de privilegio”. Aunque en el “pacto fiscal” se señala que “se respetarán los derechos adquiridos de los actuales jubilados provinciales”, la reducción de los haberes provinciales se tornará inevitable, porque las Cajas Nacionales, con la entrada en vigencia de la “jubilación privada”, pasarán a ser deficitarias en el orden de los 500 millones de dólares mensuales (El Economista, 20/8). Además, habrá una merma de ingresos de otros 100 millones mensuales por la reducción de los aportes patronales. Este déficit intencionalmente creado se financiará endeudando a las Cajas y bajando las jubilaciones. Para las Administradoras privadas, la desaparición de las Cajas provinciales significa automáticamente la inclusión de los empleados provinciales en la nueva ley de jubilación y la captación, con sus respectivas comisiones, del 11% de los salarios provinciales. Para los empleados significa la elevación de la edad jubilatoria, la derogación del 82%, la disminución de la pensión por invalidez y viudez, etc. De este modo se amplía el negocio de la “jubilación privada” y se reducen los beneficios de los futuros jubilados, violando los derechos adquiridos de los empleados provinciales. “Los gobernadores provinciales, aunque no lo digan en voz alta porque sería poco político, están muy contentos con la idea del traspaso de las Cajas ...”, señalaba Clarín (1/9). El Partido Obrero plantea: 1) Defensa de las Cajas provinciales y municipales, bajo control y administración obrera. No al traspaso de las Cajas. 2) Derogación de las jubilaciones de privilegio. Indexación de los haberes mensuales por el aumento del costo de vida. 3) Control obrero de los aportes patronales y de los Estados provinciales. 4) Sostenimiento de las Cajas en base al aporte exclusivo patronal.

22 de diciembre de 1993
“A la clase obrera rusa le esperan nuevos conflictos de clase y estos conflictos ya están comenzando”
Partido Obrero

P— ¿Cuál es su balance de la crisis del 3 y 4 de octubre y cómo intervinieron? R— Caracterizamos a estos acontecimientos como un conflicto dentro de la capa gobernante, dentro de la burocracia, que se está convirtiendo en una nueva burguesía. Nosotros pensamos que estos acontecimientos no tenían que ver con la lucha de clases y que los obreros no dijeron su palabra, no intervinieron en estos acontecimientos y con toda la razón. Las diferencias entre estos dos clanes burocráticos no son fundamentales, ninguna de ambas fracciones representa los intereses de los trabajadores. Nosotros enfocamos estos acontecimientos dentro de la tendencia más general al establecimiento de un régimen bonapartista. Este régimen es necesario para la nueva clase gobernante porque así lo exigen las nuevas formas de control social y las nuevas condiciones en que vivimos. La función del ex-Soviet Supremo fue crear las bases para la capitalización de la burocracia y para establecer un nuevo sistema de privilegios. Podemos mencionar algunos actos legislativos como por ejemplo sobre la empresa privada, la actividad empresarial, el empleo, etc. Leyes con un carácter claramente anti-obrero y anti-laboral. Por eso, cuando durante el conflicto el Soviet Supremo hizo el llamamiento a los obreros para que participaran en la huelga y se movilizaran para defender la Casa Blanca (Parlamento ruso), nadie respondió. Incluso la burocracia industrial no expresó ninguna voluntad de colocarse en las filas de los defensores de la Casa Blanca. Alrededor de dos tercios de los diputados huyeron inmediatamente del Parlamento luego que Yeltsin les prometiera como dos millones de rublos de compensación. Solamente defendieron al Soviet Supremo fuerzas sumamente reaccionarias, como las distintas agrupaciones fascistas y stalinistas, que para nosotros son casi lo mismo, porque para nosotros no hay una distinción clara entre los fascistas y los stalinistas. Nuestra línea fue no participar en este conflicto en ninguno de los dos lados. Como resultado de la victoria de Yeltsin se produjo un fortalecimiento de la forma bonapartista de gobierno; esto significa que a la clase obrera le esperan nuevos conflictos de clase y estos conflictos ya están comenzando. Una lección importante de estos acontecimientos es que los grupos stalinistas y fascistas no tienen una base social masiva. Hoy la posición de estas fuerzas reaccionarias se ha debilitado. Entonces esto abre posibilidades potenciales para las fuerzas auténticas de la izquierda y revolucionarias. P— ¿Qué Estado surge de la nueva constitución? R— La aprobación de estos documentos, digamos de papel, no producen muchos cambios en la vida real; el nuevo Estado se definirá por la correlación de las fuerzas de clase. Es evidente que fortalecerá la posición de Yeltsin y su política bonapartista. Pero incluso en el nuevo parlamento, la Duma estatal, va a ser restablecida la anterior situación en lo que se refiere a la correlación de fuerzas de clase, con la diferencia de que las fuerzas stalinistas y ultra-nacionalistas ya no existirán en el nuevo Parlamento. La dirección general de la política de Yeltsin será la misma, la transformación del sistema stalinista de dominio burocrático en un nuevo régimen, un régimen capitalista. En el marco de una política monetarista y de la lucha contra el déficit del presupuesto, probablemente intentará aprobar la ley de bancarrota de las empresas, pero es poco probable que esas medidas tengan éxito. Yeltsin nuevamente va a encontrarse en una situación contradictoria, que él no podía resolver en el período anterior. Desde el punto de vista subjetivo, la burocracia y el mismo Yeltsin desean implantar aquí los principios de la economía capitalista, pero esta línea entrará en contradicción con obstáculos objetivos enormes los cuales le harán retroceder. Entonces, después de algunos intentos de aplicar una economía puramente de mercado, se pueden esperar algunas vueltas atrás en el sentido del aumento del papel del Estado en la economía y en la vida social, y entonces yo creo que es la continuación del sistema y de este régimen. Sobre las ideas expresadas por algunas organizaciones que se llaman de izquierda, acerca de que supuestamente la democracia que existía aquí antes está derrotada y que la clase obrera está derrotada, para nosotros cualquier forma de la democracia que se implante en la sociedad desde arriba es inicialmente reaccionaria. La clase obrera debe rechazar completamente todo este sistema, a la clase obrera no le importa en absoluto si le va a gobernar el Soviet Supremo o la Duma estatal. La clase obrera está en el camino del autorrestablecimiento de sí misma como clase, superando la atomización en la que se encontraba en tiempos del régimen stalinista. Es un proceso objetivo que continuará, aunque a un paso muy lento y difícil. Lo que nosotros pudimos ver desde nuestra propia experiencia es que la clase obrera actualmente no tiene confianza en ninguna de las fuerzas políticas actuantes. P—¿Cuál es su posición frente al referéndum y las elecciones parlamentarias del 12 de diciembre? R— Ante todo, nosotros llamamos al boicot activo de estas elecciones. Las organizaciones de izquierda auténticamente revolucionarias son muy débiles y poco numerosas como para aprovechar estas elecciones como hacían los bolcheviques, para denunciar al régimen. P— Los mineros de Vorkuta han incluido en su programa el boicot al referéndum y el llamamiento a no votar por las listas electorales que incluyan a ministros del gobierno o que estén apoyadas por éstos ¿Qué opinan de la huelga y de su programa? R— Si no me equivoco, a comienzos del mes de noviembre los mineros de Kuzbass ya presentaron algunas demandas y exigencias políticas. El representante oficial del presidente Yeltsin en el Kuzbass, que en su tiempo fue uno de los líderes del Sindicato Independiente de los mineros y uno de los organizadores de las huelgas de 1989 y 1990, mandó una carta a Yeltsin donde le decía que “nosotros los mineros le apoyamos a usted y a sus reformas y siempre luchamos contra sus enemigos, pero después con su política usted causó tal situación en nuestro sector que ya no podemos seguir apoyándolo”. Actualmente llega el turno de los mineros de Vorkuta, con lo cual podemos ver que es una tendencia general. Después de que fuera publicado el plan que preveía el cierre de muchas minas, una reacción por parte de los mineros fue absolutamente inevitable. Además, la situación es que el precio de una tonelada de carbón es unos doscientos rublos menor que los costos de producción, los impuestos a los ferrocarriles que aumentan los precios del carbón; también la situación es caótica con los pagos. Además, los mineros tienen salarios bastante altos, con lo cual a las empresas se les hace cada vez más difícil pagarles este dinero. Cuando a las minas les dieron la “independencia económica total”, una parte del plan de Yeltsin y de su gente fue pagar salarios más altos para dividir a la clase obrera, creando una aristocracia obrera que gana mucho más que los demás obreros. Inicialmente el plan de Yeltsin funcionó, incluso los mineros de Vorkuta jugaban el papel de rompe-huelgas de otros obreros, pero por fin se hizo evidente que es imposible mantener este status de los mineros un tiempo infinito. Esto provoca un pasaje a la oposición de los mineros; con esto están relacionadas sus exigencias políticas y el comienzo de la huelga hasta que llegue el representante de Yeltsin a prometerles algo. Claro que el poder puede enviar un representante a los mineros, pueden prometer algunas cosas, pero esto sólo va a aplazar su descontento P— ¿Podría darme su posición sobre el programa específico de esta huelga en Vorkuta?¿Lo considera un paso adelante? R— Yo creo que los mineros de Vorkuta no tienen un programa político como tal, éstas son las demandas al gobierno para que éste resuelva sus problemas. Por ejemplo, los mismos mineros exigían en otro tiempo que se cerraran las mismas minas, con la condición que se crearan nuevos puestos de trabajo, y no simplemente una indemnización. Actualmente, Yeltsin está realizando la primera parte de esta demanda, cerrando las minas, pero de la segunda parte, la que trata de la compensación y la creación de los nuevos puestos de trabajo, todavía no se sabe nada. Es evidente que es imposible crear nuevos puestos de trabajo para los 50.000 mineros. Entonces, en esta etapa la situación de los mineros no se resuelve por medio de algunas concesiones por parte del gobierno. Pero de todas maneras, los mineros siguen esperando que el presidente popularmente elegido resuelva sus problemas, y entonces los representantes incluso más radicales de los mineros, están hablando de correcciones a las reformas para darles un matiz social. Pero hay que entender que toda esta línea de reformas es errónea y hay que renunciar a esta misma línea. Lo que hace falta no son estas reformas sino una auténtica revolución obrera. En la etapa actual sus posibilidades parecen inexistentes, hoy estamos en el período de preparación de las condiciones para esta revolución. Estas condiciones maduran de un modo objetivo, y una de ellas es la decepción inevitable de los mineros en todas las reformas. P— ¿Qué balance hacen de la disolución de la URSS y la independencia de las repúblicas? R— Desde nuestro punto de vista la desintegración de la entidad llamada Unión Soviética fue un proceso absolutamente natural. Esta Unión Soviética fue un imperio burocrático y no una unificación voluntaria de pueblos libres. Y fue considerada con toda justicia por distintas nacionalidades como una cárcel de los pueblos. Entonces, el mantenimiento de este tipo de unión resultaba imposible. Nosotros siempre apoyamos los movimientos de las distintas naciones por su autodeterminación e incluso para su separación. Pero no compartimos la idea del apoyo a los nuevos regímenes burocráticos que surgieron en los nuevos estados independientes. Burocráticos y burgueses. Nosotros siempre llamamos a oponerse a estos regímenes pero defendemos en nuestra propaganda a estas repúblicas de las posibles pretensiones imperialistas por parte de Rusia. Aquí seguimos una política bolchevique clásica. Consideramos al aparato gubernamental de estas nuevas repúblicas independientes como reaccionario y que es necesaria una revolución proletaria contra ellos. Pero este movimiento debe ser encarado por los pueblos de estos estados independientes. Nos oponemos categóricamente a la consigna de los grupos stalinistas de restablecer la URSS. La vieja Unión Soviética murió y no podrá ser resucitada. La única unificación posible es una unificación de Estados Obreros, un nuevo tipo de unificación, la unión de repúblicas soviéticas, unión de estados de Europa y Asia, esto todavía no está claro. Nosotros defendemos una unificación, la máxima posible de la clase obrera de los distintos países, la lucha común contra el e–nemigo común: la burguesía y la burocracia. P— ¿Cuál es su análisis del intento de Yeltsin de reconstitución de la esfera de influencia de la Federación Rusa sobre el territorio de la antigua URSS? ¿Ustedes prevén un giro nacionalista en la política de Yeltsin? R— Sí, la política de Yeltsin ya tiene un carácter nacionalista. Toda la prensa pro-presidencial decía que Yeltsin supuestamente venció al fascismo el 3 y 4 de octubre, pero al día siguiente comenzó una “purificación étnica” de la capital del país. Yeltsin, después del llamado golpe de agosto, prometió revisar las fronteras con otros países, con otras repúblicas. Hoy, con su posición fortalecida luego del putsch puede continuar la misma línea. Aquí quisiera hacer una observación, el periódico ultra-nacionalista Dien, en uno de sus números, apoya la nueva política imperialista de Yeltsin. P— ¿Se puede decir que sobre esa base Yeltsin logró el apoyo de las FF.AA? R— En cierta manera sí, las FF.AA. defienden este tipo de política, aunque yo no estoy seguro que los militares estén interesados en la intervención en los asuntos directos de las ex-repúblicas. El ejército está en gran medida desmoralizado, aunque ciertamente se ve la mano de Moscú en muchos conflictos regionales. Por ejemplo en Abjasia, en Georgia, en Tadzhikistán, siempre se pueden ver los intereses imperialistas de Rusia. Y claro que Yeltsin va a tratar de desviar el descontento de su propio pueblo hacia otros pueblos. P— ¿Cuál es su posición frente a la disolución parcial de la propiedad estatal de la tierra que ha comenzado el gobierno? R— Desde un punto de vista muy general nosotros nos oponemos a la medida de Yeltsin de abolir la propiedad estatal de la tierra. Pero debemos ver que el control de la tierra todavía se queda en manos de la ex-burocracia. El reciente decreto de Yeltsin va a producir pocos cambios reales, es poco probable que aparezcan latifundios a escala masiva. Seguramente continuarán los koljoses y sovjoses. Van a separarse algunos sectores más rentables, que pasarán a la propiedad privada de la ex-administración. Es decir, aparecerán los nuevos dueños de la tierra y los miembros de los koljoses y sovjoses van a trabajar para ellos. Este creemos que es el camino de la transformación de la propiedad de la tierra. La única posibilidad de resolver este problema de un modo radical es la propia revolución y la transformación del carácter del Estado, propietario de la tierra. Estamos por la propiedad estatal y social de la tierra. P— ¿Qué tipo de actividad realizan y en qué sectores concretamente trabaja su organización? R— Ante todo debo decir que nuestra organización es bastante poco numerosa, entonces trabajamos en la medida de nuestras posibilidades. Tenemos un grupo de activistas y una periferia de simpatizantes que distribuyen nuestros materiales. Nosotros trabajamos en dos direcciones en lo que se refiere al trabajo con los obreros. Por un lado contribuimos a la creación de sindicatos independientes, ya realizamos tres conferencias, tres campañas de solidaridad sindical, donde participaron activistas de las ciudades de Tula, Voronezh, Moscú. Mantuvimos contactos con una serie de organizaciones obreras independientes, como el sindicato “Solidarnost” de Moscú, la “oposición obrera” de la ciudad de Odessa (Ucrania), y otras. En Moscú trabajamos en el Hotel Moscú, que quieren privatizar y donde surgió un conflicto. Un activista de nuestra organización trataba de ampliar nuestra influencia, nos encontramos con los obreros involucrados en este conflicto y trabajamos con ellos. También trabajamos en la segunda fábrica de producción de relojes, donde existió un conflicto, y en el complejo mecánico y de fundición de Lublieno; éstos son ejemplos concretos del trabajo que realizamos. P— Dentro de Rusia, ¿ustedes trabajan con otras organizaciones de la izquierda, trotskistas, anarquistas, etc? R— Si hablamos de las organizaciones trotskistas aquí la situación es más dificil. Con algunas de ellas mantenemos relaciones normales, por ejemplo con el grupo “Lucha Obrera” de Leningrado, con el grupo “Solidaridad Socialista”; con otras organizaciones tenemos las relaciones más tensas, por ejemplo con dos grupos, ambos llamados “Democracia Obrera”, o con la organización Buró Cuarta Internacional. Nosotros pensamos que estos grupos ceden ante la presión del stalinismo. Tenemos con ellos discusiones muy agudas. Con respecto a los anarquistas, tenemos relaciones con su ala izquierda. Formalmente dos integrantes de la redacción de nuestro boletín son anarquistas, pero participan como activistas independientes. P— ¿Ustedes piensan que la caracterización de Trotsky en el capítulo “A dónde va la URSS” de la Revolución Traicionada, se ajusta a la evolución del proceso político en la ex-URSS? R— Sí, lo que Trotsky vio, y es muy correcto, fue la falta de estabilidad del régimen político y social que representaba el stalinismo. El previó que la burocracia iba a intentar fortalecerse por medio de su reconversión en clase capitalista. Al mismo tiempo consideramos con un enfoque crítico algunos de sus análisis. Nosotros no pensamos que el Estado stalinista tuviera un carácter obrero. La burocracia representaba una capa gobernante explotadora, que también realizaba funciones de clase gobernante, pero la burocracia no fue una clase en el sentido pleno de la palabra. Extraía plusvalía del trabajo de los obreros, pero no podía extraer toda la plusvalía porque no tenía formas institucionalizadas de su dominio. La burocracia poseía toda la propiedad del país pero nadie de la burocracia tenía la propiedad. Entonces esto causaba una falta de racionalidad de todo el sistema, de un tremendo despilfarro. El sistema no tenía sus propias leyes de reproducción establecidas. Estaba destinado a su desintegración desde su inicio. P—¿En qué se contradice su análisis con la fórmula de “Estado obrero degenerado” que elaboró Trotsky para definir el carácter social del Estado soviético? R— Trotsky pensaba que la clase obrera bajo el stalinismo seguía siendo la clase dominante, que bajo el stalinismo no existía la explotación de la clase obrera. Planteaba que lo que hacía falta era una revolución política que no tocara las relaciones sociales. Pero nosotros pensamos que lo que hace falta es una revolución precisamente social. Nosotros no estamos de acuerdo con Trotsky en la identificación de la propiedad estatal con el Estado Obrero. Para nosotros la propiedad estatal fue el instrumento para la explotación de la clase obrera y no una conquista de Octubre. En esto diferimos con grupos trotskistas “ortodoxos” que se limitan a la consigna “no a la privatización”, a nosotros esto nos parece insuficiente. Nosotros luchamos contra la privatización actual pero también contra la forma de estatismo que existía bajo el stalinismo. P— Finalmente me gustaría conocer su posición sobre los regímenes chino y cubano. ¿Cómo los caracterizan ustedes? R— Estos dos regímenes son burocráticos y reaccionarios. Estamos por su derrocamiento en el transcurso de una revolución social. Pero si surge un conflicto, por ejemplo los EE.UU. contra Cuba, entonces nosotros estaremos por la derrota de las fuerzas imperialistas. Pero esto no significa un apoyo al régimen de Castro. Estos estados no son obreros en ningún sentido. En mi opinión la revolución cubana no tuvo un carácter socialista. Inicialmente esta revolución fue encabezada por una elite nacionalista que no pretendía hacer una revolución socialista. La política de los EE.UU. no les dejó otra opción que recostarse en los brazos de Kruschov y la URSS. Con lo cual nunca existió un Estado Obrero, es decir, algo que pudiera degenerarse.

22 de diciembre de 1993
De los supermercados a la Casa de Gobierno
Corresponsal

La enorme “pueblada” santiagueña descargó la ira popular —largamente contenida— sobre los centros del poder político de la burguesía: la Casa de Gobierno, la Legislatura y los Tribunales —los tres “poderes” que diariamente se reparten la tarea de oprimir y explotar al pueblo— y las casas de los políticos que encarnan esa opresión. Durante 36 horas, con el gobernador y la propia policía refugiados en el Departamento de Policía, con los legisladores, los miembros de la Corte y los dirigentes políticos “fugados”, la “pueblada” fue el único “poder” en Santiago del Estero. Los trabajadores no ejercieron el poder —ni pretendieron hacerlo— simplemente porque no estaban políticamente preparados para ello. Las imágenes pusieron a la vista de todos el carácter político de las manifestaciones y aun de los ataques a las viviendas y comercios particulares ... todos ellos propiedad de los saqueadores y hambreadores de Santiago del Estero. Hace cuatro años, en otro momento crítico para las masas explotadas, cuando la hiperinflación consumía las energías populares y llenaba los bolsillos de los especuladores, en el curso de la campaña electoral, por la televisión, Jorge Altamira, en representación del PO, alertó: “Se dice por ahí ... ¡cuidado!, ¡cuidado!, ¡se van a asaltar los supermercados! No, mentiras. Eso es lo que ellos quieren. Ellos quieren una rebelión ciega del pueblo para aplastarla. El pueblo argentino es mucho más maduro que eso. El pueblo argentino va a salir a la lucha, pero va a pasar de largo de los supermercados. Va a ir adónde está el poder político. Va a ir a reclamar que se desconozca la usuraria deuda externa. Va a ir a reclamar que no se pague esa deuda. Que se controlen los bancos. Que se establezca el control de los bancos. Que se pague un salario igual a la canasta familiar” (intervención televisiva de Jorge Altamira, 29 de abril de 1989). Dos días más tarde, el 1º de Mayo, ante los cuatro mil compañeros que asistieron a Parque Centenario al acto del PO, Altamira insistió: “... Ayer en una audición televisiva hice un señalamiento que quiero desarrollar mejor aquí. Yendo a un acto público hace cosa de una semana escucho por la radio que refuerzan las guardias de los supermercados. Al escuchar eso dije: están tratando de que la gente asalte los supermercados. Están creando el clima. Están buscando roña. Meta hablar de supermercados. La gente va, tranquila, ve los precios, se agarra la cabeza, no sabe qué hacer y la radio dice: van a asaltar supermercados, guardias en los supermercados, asaltos en los supermercados. Están incitando, quieren, buscan, desean la acción anárquica del pueblo para después decir: hay que defender la democracia frente a la anarquía. Yo los denuncio. Agitadores subversivos. Alfonsín, Menem, todos ustedes, que están incitando al pueblo a asaltar supermercados. No, no compañeros, el pueblo argentino no va a asaltar supermercados. El pueblo argentino sabe dónde se remarcan los precios. No es en el supermercado. Es en los bancos, es en el poder político. Marchemos con objetivos políticos, pasaremos de largo por los supermercados. No estamos en las cosas chicas ni vamos a dejarnos distraer por provocadores oficiales. Compañeros: en esa gesta heroica que fue el Cordobazo no se asaltó un solo comercio. Una gesta política que derrumbó al gobierno de Onganía. El Partido Obrero llama a desarrollar una movilización política de ese nivel. No a la mezquindad que nos están provocando ...” (Prensa Obrera nº 267, 4 de mayo de 1989). Ciertamente nos equivocamos. Los explotados fueron empujados por la burguesía a atacar los supermercados (la mano de la burguesía en los saqueos no fue sólo “ideológica”, fue también “práctica”; son numerosos los testimonios —como el del ex vicegobernador santafesino Vanrell, el del curro de los juguetes— de que los saqueos fueron planificados en La Rioja para acelerar la caída de Alfonsín). Las masas “pagaron” con la represión, el estado de sitio, la militarización del país, el ascenso de Menem-Bunge y Born-Alsogaray y el ataque a sus conquistas su falta de independencia política respecto de los explotadores. El propio PO también pagó, con la detención de su dirección y el allanamiento de sus locales, el “crimen” de haber alertado al pueblo sobre la provocación que armaba la burguesía contra los explotados. Ciertamente nos equivocamos. Pero ya hace mucho alguien dijo que “hay errores más sublimes y fecundos que los aciertos de los infelices”. El error del PO encajaba en esta categoría, porque le estaba señalando al pueblo explotado el camino de la dolorosa experiencia política que debería recorrer en la lucha por defender sus conquistas atacadas por el gobierno al que había dado su voto. El pueblo trabajador ha hecho una experiencia política ... que desmiente a todos aquellos que repiten que los trabajadores argentinos son incapaces de aprender nada y estarían “condenados” históricamente a ser furgón de cola de la burguesía. Porque ha hecho esa experiencia política, porque continúa desarrollándola, esta vez sí, los trabajadores “pasaron de largo los supermercados, para ir adónde está el poder político”. Ahora se trata de prepararnos para algo superior: TOMAR EL PODER, no sólo invadirlo.

22 de diciembre de 1993
La IIIª Internacional y la liberación de la mujer (*)
Corresponsal

“ ... 2. La historia pasada y presente enseña que la propiedad privada es la causa última y fundamental de la posición superior y privilegiada de los hombres sobre las mujeres. Sólo con el advenimiento y el establecimiento de la propiedad privada; la esposa y los hijos, como los esclavos, pudieron convertirse en la propiedad del hombre ... Asi también surgió la dependencia de la mujer como esposa y madre del hombre, su subordinación a él, su status de paria en la familia y en la vida pública. Aún hoy estas condiciones prevalecen en las prácticas y prejuicios de las llamadas sociedades civilizadas; en la negación de derechos o por lo menos en el status de segunda clase del sexo femenino frente a la ley; en su desventajosa posición en la familia, el Estado y la sociedad; en su subordinada y retrasada condición cultural; en la inadecuada apreciación de la importancia social de la maternidad ... Para que las mujeres alcancen una completa igualdad social con los hombres, real y efectiva, y no sólo en las páginas pasivas de los libros de leyes muertas ..., deben alcanzarse dos condiciones primarias. Primero, la propiedad privada debe ser erradicada y reemplazada por la propiedad social. Segundo, la actividad de las mujeres debe ser integrada dentro de la producción social de un nuevo orden libre de explotación y opresión. Sólo la realización de estas dos condiciones evitará a las mujeres convertirse en económicamente dependientes de los hombres como esposas y madres de familia, o caer bajo la opresión económica y la explotación del capitalista como mujeres proletarias que cuentan con un empleo, como resultado del conflicto de clases entre explotador y explotado... “ ... 3. Las reivindicaciones del movimiento burgués de las mujeres se han demostrado incapaces de asegurar plenos derechos y humanidad para el conjunto del género femenino ... Mientras el capitalismo sobreviva, el derecho de la mujer a disponer libremente de su propiedad y de su persona significa la etapa final de emancipación de la propiedad y una ampliación del marco de los capitalistas para explotar a las mujeres proletarias. El derecho de la mujer a la educación y a un trabajo igual al de los hombres, traslada también a este campo la ley fundamental de la competencia capitalista ilimitada y conduce a una agudización tanto económica como social del conflicto entre los sexos ... “ ... 5. El comunismo, sin embargo, el gran emancipador del género femenino, no puede, ni ahora ni nunca, ser el resultado de la lucha unida de las mujeres de todas las clases por la reforma del orden burgués en concordancia con las reivindicaciones del movimiento feminista, es decir, reivindicaciones contra la posición social privilegiada del sexo masculino. Sólo puede realizarse mediante la lucha de clases común de las mujeres y hombres del proletariado explotado contra los privilegios y el poder de los hombres y mujeres de las clases poseedoras y explotadoras ... La victoria del proletariado mediante acciones revolucionarias de masas y la guerra civil es imposible sin la participación de las mujeres del pueblo trabajador —con confianza en su objetivo y en el camino a recorrer, preparadas para el sacrificio, determinadas a luchar ya que... su papel tanto en la economía social como en la familia es frecuentemente decisivo para el resultado de la lucha de clases entre explotadores y explotados, así como también para la conducta de cada proletario en esas luchas. La conquista proletaria del poder debe ser también la tarea de convencidas, comunistas, mujeres proletarias ... ... Sin la participación activa y conciente de las más amplias masas de mujeres con conciencia comunista, esta profunda, masiva transformación de la sociedad, de su base económica, de todas sus instituciones, es imposible ... Esta participación es la precondición para el necesario incremento de la riqueza material de la sociedad y para el progreso, refinamiento y profundización de su cultura ... “ ... 6. ...Hoy la putrefacción de la economía y el sabotaje conciente de los capitalistas han hecho aparecer una crisis de estancamiento de la producción y desempleo sin precedentes. En todo esto las mujeres son las primeras y más numerosas víctimas de la crisis. Los capitalistas aislados, así como las administraciones capitalistas locales y estatales, tienen menos temor a las mujeres desempleadas, que están mayoritariamente desorganizadas y son menos concientes políticamente, que a los hombres desempleados. Y calculan que esas mujeres, enfrentadas con el despido, pueden como último recurso, llevar su cuerpo al mercado y venderlo. En cada país en que el proletariado no ha tomado el poder mediante la lucha revolucionaria, la consigna suena hoy otra vez en voz alta, “Mujeres fuera del trabajo, mujeres vuelvan a sus casas”. Esto encuentra eco incluso en los sindicatos, que impiden y detienen la lucha por igual pago por igual trabajo para ambos sexos. Insufla nueva vida a la vieja y reaccionaria ideología pequeño-burguesa del “llamado natural y único verdadero” y al valor inferior de la mujer. Paralelamente a la desocupación creciente y al aumento de las necesidades de un número incontable de mujeres, aparece el incremento de la prostitución en sus más variadas formas, desde el matrimonio como medio de supervivencia económica hasta la venta desnuda del cuerpo femenino en el “comercio” sexual... ... La creciente tendencia a expulsar a las mujeres del campo del trabajo social está en visible contradicción con la creciente necesidad de las más amplias masas de mujeres por ingresos independientes y ocupaciones satisfactorias ... ... Sólo cuando también las fuerzas y los talentos de las mujeres estén disponibles para la sociedad en las más variadas áreas de actividad, será posible compensar la colosal destrucción de bienes sociales y materiales de la guerra y promover el necesario incremento de la riqueza y la cultura. La creciente tendencia a desplazar a las mujeres como co-trabajadoras en la producción social y la cultura está enraizada, en última instancia, en la codicia de los especuladores capitalistas, que buscan perpetuar su poder para explotar. Muestra la incompatibilidad de la economía capitalista, del orden burgués, con los más importantes intereses de la abrumadora mayoría de las mujeres y de los miembros de la sociedad en general... “ ... a) 1. Dentro del Partido Comunista de cada país, las mujeres ... deben ser atraídas hacia el trabajo de todos los organismos del partido y en todos los niveles de la estructura partidaria. Sin embargo, el Partido Comunista toma medidas especiales y establece instituciones especiales en orden a alcanzar a las mujeres con su agitación, mantenerlas organizativamente en sus filas y educarlas. En todo esto, reconoce las distintivas características intelectual y moral de la mujer, el retraso impuesto sobre ellas por la historia y la especial posición que todavía frecuentemente asumen como resultado de su actividad hogareña.

22 de diciembre de 1993
Saqueo fiscal e impositivo contra los trabajadores provinciales

La llamada política fiscal del gobierno Menem-Cavallo ha sido un factor adicional de primera magnitud en el empobrecimiento de la población trabajadora y en el desquicio de las finanzas provinciales. Mientras el gobierno inundó los diarios con cuadros y estadísticas procurando probar que el pago de sueldos y el aumento del empleo público provincial serían los causantes del déficit de los presupuestos de las provincias, esos mismos cuadros y estadísticas revelan precisamente lo contrario: el nivel de exacción de la población trabajadora que el Estado nacional lleva adelante para cumplir los compromisos con la banca acreedora. Trabajadores La política fiscal del Plan Cavallo se basa en los impuestos al consumo y al trabajo. Sobre 55.000 millones de pesos de recaudación impositiva anual los impuestos al trabajo y al consumo representan unos 45.000 millones, mientras los impuestos a las ganancias y al patrimonio alcanzan apenas a los 9.000 millones. De este modo, “dos de cada tres pesos que ingresan al Estado los aportan los sectores más pobres”, según el profesor universitario Arnaldo Bocco (Oikos, Revista de Posgrado, Investigación y Doctorado, Nº2, pág. 24). El impuesto al consumo grava más a la clase trabajadora, en relación a sus ingresos, que a la clase capitalista. Los trabajadores subsidian al capital, o dicho de otro modo, la política impositiva es una herramienta de exacción económica del capital sobre el trabajo. “Los sectores de mayores ingresos en la pirámide social, en el fondo, tienen una ventaja fiscal de casi un 30 % de diferencia con las capas más pobres”. De este modo, a la caída del salario real en puerta de fábrica se debe adicionar el aumento de los impuestos, que significa una disminución del 25% en el ingreso de los trabajadores. “Los pobres de la Argentina —dice el trabajo antes mencionado— además de la amenaza del desempleo abierto, del subempleo, de la reducción de los salarios fijos, ven disminuir sus remuneraciones por el efecto fiscal que les reduce entre 23-28% de sus ingresos de bolsillo” (ídem, pág. 25). De este modo, “la incidencia de los impuestos al consumo es tanto o más regresiva que el impuesto inflacionario”. ¡¡¡Hiperinflación y “estabilidad” son dos facetas de la misma política!!! Provincias Las finanzas provinciales han sido otro botín tanto del gobierno nacional como de los provinciales. 1) El Estado se apropió, con el “pacto fiscal” del año pasado, de un 15 % de los impuestos de coparticipación federal que les corresponde a las provincias con el pretexto de destinarlos al régimen de previsión social. Producto de ese “pacto”, entre setiembre de 1992 y octubre de 1993, el Estado nacional le retuvo a las provincias nada menos que 3.500 millones de pesos (Ambito, 21/12). Este dinero no fue, sin embargo, al sistema previsional, sino a pagar los intereses de la deuda externa y como reserva para financiar los déficits futuros que generará la “jubilación privada”. 2) Los impuestos propios de cada provincia aumentaron un 82% desde 1991, mientras que los de coparticipación federal se incrementaron un 69% (El Cronista, 16/12). Los gobernadores aplicaron, entonces, más impuestazos aún que el Estado nacional, también con impuestos al consumo. 3) Los “gastos en personal” aumentaron un 65 %, pero dentro de ese porcentaje hay que incluir “la transferencia de servicios de la Nación a las provincias” (El Cronista,16612). Mientras el Estado nacional se sacó de encima el pago de sueldos y los gastos de educación, las provincias cargaron con ello, bajando salarios y mediante impuestazos. Más ataque Pero la política impositiva va más lejos todavía. Su objetivo es que la totalidad de los impuestos recaigan sobre el consumo y que queden en las arcas del Tesoro nacional, sin ninguna distribución entre las provincias, lo que obligaría a las gobernaciones provinciales a cubrir sus gastos con nuevos impuestos. “La solución de fondo para el problema de las provincias pasa, entonces, por terminar con el régimen de coparticipación federal y rediseñar el sistema impositivo de manera tal que quien recaude y gaste sea el nivel administrativo más cercano al contribuyente” (El Cronista, 16/12). Parte de este objetivo fue cumplido por el “pacto fiscal”, que les recortó a las provincias el 15% de los impuestos nacionales coparticipados. Ahora, se pretenden rebajar con un nuevo pacto fiscal los aportes jubilatorios patronales y los impuestos provinciales a las transacciones financieras (impuestos a los sellos), reemplazándolos por impuestos a las ventas. La finalidad no es otra que volcar la totalidad de los recursos del Tesoro nacional al pago de los intereses de la deuda y a los subsidios al gran capital, como reembolsos, etcétera. El Tesoro nacional se ha convertido en un botín de los acreedores internacionales y de los pulpos nativos. El Partido Obrero plantea, en cambio, lo siguiente: 1) Eliminación de todos los impuestos al consumo suplantándolos por impuestos progresivos al gran capital. Impuestos a las oligarquías provinciales. Derogación de todos los subsidios. Anulación de la deuda externa. 2) Mantenimiento del sistema jubilatorio estatal en base al aporte patronal exclusivo y con la garantía del 82 % móvil. Control y administración obrera de las Cajas jubilatorias. 3) Aumento general de salarios, con un mínimo equivalente a la canasta familiar.

22 de diciembre de 1993
Echan NAFTA a la caldera norteamericana

Si Méjico perdió enel siglo pasado una parte de su territorio a manos de EE.UU., el NAFTA completará la anexión, ya que no es otra cosa que un tratado colonial. Méjico no podrá adoptar de ahora en más ninguna decisión que comprometa su integración a la economía norteamericana. Como consecuencia del tratado, ningún área de la economía mejicana quedará al margen de los capitales norteamericanos. Dispondrán de la más amplia libertad para repatriar dividendos y utilidades y capturar la presa más codiciada: el petróleo mejicano, cuya “privatización” colocará a Pemex (Petróleos Mexicanos) bajo la total dependencia de Texaco, Amoco y otros pulpos yanquis. Por el NAFTA, subsistirán aquellos sectores, ramas, industrias o empresas mejicanas que puedan complementarse con la producción norteamericana (es decir, anexados al capital norteamericano), mientras todo el resto irá a la lona. Aunque las empresas norteamericanas se radicarán en mayor escala en Méjico con el fin de aprovechar los recursos naturales y la mano de obra barata, no por ello habrá un proceso de industrialización ni mejoras salariales. El despido continuo de trabajadores y la crisis en el campo le aseguran a la burguesía una fuente permanente de mano de obra barata, mientras la escasa industria mejicana no pasará de ser un complemento de la yanqui. Según el director del diario mejicano “El Financiero”, la llamada integración de estos años “acentuó crudamente la miseria en las ciudades” (La Nación, 19/12). “Multitudes de campesinos sin educación se ganan la vida bajo el feroz sol del mediodía vestidos de payasos o vendiendo baratijas. La polarización de las clases sociales ha sido terrorífica”. Agrega, además, que “cerca de 700.000 empresas privadas quebraron... y cientos de miles de empleados estatales despedidos debieron salir en busca de trabajo” (ídem). Méjico tiene cinco millones de desocupados y otros seis millones que ganan un salario de 5 pesos por día (Clarín, 18/12). Este proceso se acentuará. Las “grandes” inversiones norteamericanas en las maquiladoras mejicanas (fábricas de ensamblaje de conjuntos importados en la región fronteriza con EE.UU. libre del pago de impuestos y sin respeto por las leyes laborales) crearon, según sus apologistas, “386.000 puestos de trabajo entre 1980 y 1992” (Newsweek, 8/11). El NAFTA perpetuará y acentuará la desintegración social. Dependencia financiera Méjico es una dependencia financiera de EE.UU. El peso mejicano se mantiene a flote por la continua inyección de fondos norteamericanos, que obtienen en Méjico un rendimiento entre 5 y 6 veces superior al que obtendrían en Nueva York. La sangría financiera que esto significa para Méjico se ve en el colosal aumento de su deuda externa (más de 120 mil millones de dólares, cuando en 1988 era de 100.000 millones de dólares), a pesar de las “privatizaciones” y del plan Brady; un déficit comercial anual de 20.000 millones de dólares y tasas de intereses reales, arriba de la inflación, del 17% anual (Wall Street Journal, 13/12). Por esta razón, el economista cavallista Rudiger Dornbush, luego de alabar “los logros sin precedentes”, agrega que Méjico es “una bomba de tiempo” (Clarín, 19/12). “La moneda está tremendamente sobrevaluada, el crecimiento se ha frenado totalmente, las tasas de interés son altas, el déficit de la cuenta corriente es masivo”. La “bomba de tiempo” deberá estallar, porque es muy tarde ya para desactivarla. Pacto secreto La dependencia del peso mejicano respecto al dólar significa la dependencia del Banco Central de Méjico respecto a la Reserva Federal de EE.UU., o sea de los Estados Unidos de Méjico respecto a los Estados Unidos de América. Los fondos especulativos tienen un seguro de cambio provisto por las autoridades norteamericanas. Esto se manifiesta en el pacto (secreto) que le otorga a Méjico el acceso a créditos de emergencia de la Reserva Federal. A medida que esta dependencia se agudice como consecuencia del desequilibrio comercial y financiero, Méjico deberá entregar el petróleo o permitir que los bancos norteamericanos se apropien del sistema bancario y de seguros mejicano. El proceso de la crisis capitalista será al mismo tiempo el proceso de absorción de Méjico por los Estados Unidos, y la revuelta popular que generará inevitablemente esta anexión, será también el inicio de la revuelta popular en los Estados Unidos. EE.UU. cree tener la llave o el disparador que haría explotar “la bomba de tiempo”, pero en realidad sólo posee la mecha. La clase obrera norteamericana Para la burguesía norteamericana, el NAFTA es un factor clave para golpear a la clase obrera norteamericana. Al integrar a Méjico, EE.UU. incorpora un reservorio de mano de obra barata, para deprimir los salarios norteamericanos. Esta es la razón clave que ha unido a demócratas y republicanos, a Bush, Carter y Clinton, en la aprobación del Tratado. El NAFTA es un grito de guerra de la burguesía norteamericana contra su propio proletariado y el anuncio del choque inevitable entre estos dos colosos.

22 de diciembre de 1993
La “rebelión popular” también en las cárceles
Corresponsal

Más de 1.700 presos amotinados y casi un centenar de guardiacárceles tomados como rehenes en media docena de cárceles de la provincia de Buenos Aires. La llamada “rebelión carcelaria” que comenzó en Bahía Blanca se extendió como un reguero de pólvora, incluso a cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Federal (como Devoto y Caseros). Los presos reclaman que se cumpla la ley que establece que todo encausado que cumpla dos años de detención sin que le sea dictada sentencia firme sea liberado y que se aceleren los trámites judiciales (no es raro procesos que duran hasta cuatro años, un lapso superior a la condena que finalmente se establece). Los presos reclaman también condiciones dignas de detención (el penal de La Plata está excedido en un 50% en su capacidad; el de Bahía, en un 80%), el cese de las humillaciones y vejaciones a sus visitantes y la conmutación de penas a los enfermos terminales y a los mayores de 60 años. Finalmente, reclaman el cese de las torturas y masacres (hace apenas un mes, el gobierno catamarqueño asesinó a 12 detenidos). El carácter elemental de las reivindicaciones —que se resumen en el estricto cumplimiento de las leyes en vigencia— desnuda la opresión brutal que impera en las cárceles, en las que lo único que se busca es la destrucción física y moral de los detenidos y sus familias. Algunos“especialistas” han pretendido “explicar” la “rebelión” por la “angustia” que embarga a los detenidos en las vísperas de las fiestas. La “explicación”, sin embargo, no explica nada: para comprobarlo basta ver el registro de los motines desde 1978 a la fecha, que ocurrieron en cualquier momento del año ... excepto en vísperas de las fiestas de Año Nuevo (marzo del 78 en Devoto, octubre del 89 en Formosa, mayo del 90 en Olmos, mayo del 92 en Santa Rosa, noviembre del 93 en Catamarca). Los “explicadores” oficiales son absolutamente incapaces de reconocer el fenómeno político que se desenvuelve ante sus narices. El amotinamiento de los presos contra las miserables condiciones de vida a que son sometidos es, a la vez, una expresión de la descomposición del aparato estatal y de la rebelión popular que ha comenzado contra el régimen menemo-alfonsiniano. Se trata del mismo proceso político que “detonó” en Santiago del Estero y que comienza a recorrer todas las capas de la población explotada. Como la miseria “santiagueña”, la situación en las cárceles es una expresión descarnada de la descomposición del capitalismo. Las finanzas provinciales —saqueadas para pagar la deuda externa y los subsidios a los capitalistas— son insuficientes para impartir justicia y para construir cárceles ... de la misma manera que son insuficientes para construir hospitales y escuelas o pagar el salario de los empleados estatales. Al mismo tiempo, la política de pauperización salvaje de las masas explotadas que impone el gobierno capitalista empuja a la miseria, a la marginalidad, a la desesperanza —y, en última instancia, a la delincuencia— a capas enteras de la población explotada, en particular los jóvenes. Así como el capital niega el derecho al trabajo (es decir a la explotación), también niega el derecho a la justicia (es decir, a la condena “justa” por delitos que son el producto de la injusticia social). Las cárceles son sólo para los pobres, algo que ha debido reconocer la propia OEA en un informe sobre las cárceles latinoamericanas. El 70% de los detenidos en las cárceles argentinas son procesados —no condenados— a la espera de sentencia. Los privilegiados, incluso por los delitos de mayor gravedad, no van a la cárcel: pueden pagar buenos abogados, con “influencias”, y fianzas que les permiten esperar la sentencia en libertad. Si no, basta preguntarle a Amira Yoma. Y si no pueden “zafar”, los esperan las “celdas VIP”, como las que alojan a Caserta y alojaron al “Bambino” Veira. El carácter declaradamente clasista y corrupto del sistema judicial y penal —como el carácter clasista de los “ajustes provinciales”, con funcionarios que cobran mensualmente 17.000 dólares y empleados que no cobran 300 por tres meses porque “no hay plata”— es el motor de las rebeliones ... algo de lo que los explotadores no pueden huir sino que, por el contrario, están obligados a acentuar permanentemente. Cuando el Estado no puede dominar las cárceles, cuando los presos logran controlarlas “con facilidad” (Clarín, 20/12), cuando el “Malevo” Ferreira logra “escapar” gracias a la complicidad de la policía tucumana o cuando las fuerzas represivas son incapaces de “dominar” a los manifestantes como en Santiago del Estero, estamos frente a un completo resquebrajamiento del aparato estatal, en su propio corazón ... al mismo tiempo que en las más variadas capas de la población “brota” la movilización para sepultar los agravios que el régimen capitalista les infiere diariamente. Cuando todo esto sucede, estamos en presencia de síntomas de un giro político, que la vanguardia obrera debe apreciar en toda su magnitud para actuar en consecuencia.

22 de diciembre de 1993
La izquierda contra la clase obrera

La victoria de la “Concertación” democristiana-socialista en los comicios presidenciales chilenos, con casi el 60% de los votos, ha servido para que los comentaristas de la burguesía se refieran a un “apoyo popular al modelo chileno”, algo lógico si se tiene en cuenta que el gobierno “centroizquierdista” chileno aseguró la continuidad del pinochetismo.  La votación a Eduardo Frei fue precedida por un operativo de liquidación de cualquier expresión política independiente de la clase obrera chilena, a cargo, precisamente, de quienes fueron sus organizaciones históricas: el PS y el PC. El Partido Socialista, que integra la coalición de gobierno, sometió la postulación de su precandidato a presidente una “interna” con la Democracia Cristiana. De este modo, el PS se ha convertido en un “ala” del partido de la Iglesia y la gran burguesía chilena, incluso su fracción más agudamente proimperialista, ya que propugna superar a la democracia cristiana en materia de “privatizaciones” y “apertura al mercado de capitales”... Para postular a su candidato, el Partido Comunista también realizó una “interna” del MIDA (Movimiento de Izquierda Democrática Allendista), la coalición que integra con los restos del MAPU y del MIR. Aunque en la misma resultó victoriosa la dirigente comunista Gladys Marín, el PC resignó esta candidatura ... a favor de un sacerdote. El PC “opuso” a la postulación clerical de Frei otra candidatura clerical. Incluso llamó a votar por el MIDA “para que los jerarcas de la derecha y la Concertación cumplan sus promesas y no sigan engañando al pueblo con programas que luego traicionan” El Siglo, 23/11/93). Perspectiva Una buena parte de la derecha pinochetista también votó por la Concertación, ante la disgregación de sus candidatos. Frei ha quedado erigido, de este modo, en árbitro de un abanico que va desde la derecha que “cortó boleta” a su favor, hasta la izquierda democratizante. Al unificarse tras la candidatura de Frei, los explotadores chilenos no han hecho sino postergar un conjunto de disputas y crisis que, inevitablemente, tendrán que aflorar ahora bajo el nuevo gobierno. En lo que va de 1993, Chile acumula un déficit de balanza comercial de 700 millones de dólares, como resultado del hundimiento de sus exportaciones bajo el peso de la crisis mundial. Esto ha provocado una devaluación de casi el 5%en el curso de noviembre. Aunque la burguesía exportadora reclama una depreciación aún mayor, las cliques ligadas a los fondos de pensión y a la especulación bursátil han advertido que ello provocaría una fuga de capitales y el fin de Chile como “mercado emergente”. En este cuadro Frei ya anunciado un aumento de los impuestos al consumo y una enérgica política de “descentralización municipal”, dirigida a librar a las finanzas centrales de los gastos en salud y educación. Pero es en estas áreas (docentes, hospitales) donde vinieron desarrollándose, en los últimos meses, importantes movilizaciones y huelgas salariales. Partido obrero La izquierda chilena se presentó a las elecciones como agudamente pro-capitalista. (En su plataforma electoral, el MIDA eludió reivindicar el aumento de salarios, pero sí reivindicó las “legítimas ganancias de las empresas” y de las Administradoras de Fondos de Pensión). Sin alternativas, y sometida a un trabajo de demolición de una conciencia política independiente, la clase obrera careció de representación política. El PC apenas alcanzó el 5% de los votos, por debajo del 7% de las municipales de 1992 y muy lejos de su caudal histórico. En cambio, la llamada “Nueva Izquierda” (humanistas, ecologistas) sumó más del 6%, a pesar de su condición de variante de la pequeño burguesía proimperialista. El balance electoral chileno registra la culminación de un prolongado proceso de descomposición política de la izquierda trasandina. El socialismo y stalinismo chilenos condujeron a la clase obrera a repetidas experiencias de colaboración de clases, la más profunda de las cuales (el allendismo) culminó en la contrarrevolución pinochetista. Luego, impidieron el derrocamiento de Pinochet a manos de las masas y constituyeron una pieza clave de la“institucionalización” dictatorial. Aun para llevar adelante esta política, el PC y el PS debían considerar a la clase obrera como referencia de su acción política, y hasta actuar en nombre de la “estrategia del socialismo”. Pero el presente proceso político revela que la clase obrera ha dejado de ser el punto de referencia de la izquierda. Las direcciones socialistas y comunistas integran el elenco de la pequeño burguesía intelectual ligada a las fundaciones del gobierno y del imperialismo, y las burocracias sindicales que medran como comisionistas de los fondos de pensión. Para la clase obrera chilena, está agotada la posibilidad de expresarse políticamente por medio de sus organizaciones tradicionales. Ello le plantea la tarea de construir una organización política de los trabajadores, un partido obrero.

22 de diciembre de 1993
El Frente de Izquierda ganó la calle para defender el Santiagueñazo
Corresponsal

La izquierda marchó a la Plaza de Mayo para repudiar la intervención menemo-alfonsiniana-centroizquierdista a Santiago del Estero y para defender y reivindicar la grandiosa lucha protagonizada por el pueblo trabajador y explotado santiagueño y el conjunto de las luchas de los trabajadores provinciales. El viernes 17, al grito de “Fuera Menem y Cavallo, todos con la lucha de La Rioja y Santiago” y “Mamá, yo quiero luchar, como en La Rioja, como en Santiago, contra el gobierno, por la huelga general”, marcharon más de dos mil compañeros del PO, del Mst, del Mas, del Pts, de la Lsr, de Patria Libre y del Partido de la Liberación. Cuando la columna ingresaba a la Plaza de Mayo, se sumó a la manifestación un grupo de compañeros jubilados que con sus propias pancartas protestaban contra la intervención a Santiago del Estero. En las puertas de la Casa Rosada fueron quemados dos muñecos con las figuras de Menem y Alfonsín en repudio a la intervención, al pacto podrido y a la reforma constitucional reaccionaria. La masividad de la concentración y la energía de los manifestantes mostraban la percepción, y el sentimiento, de la militancia de izquierda que estaba protagonizando efectivamente una movilización fundamental y una verdadera divisoria de aguas con los partidos de los opresores: la única manifestación política de solidaridad con la pueblada santiagueña en todo el país. Frente a la rebelión popular, la izquierda se presentó, orgullosamente, como la única fuerza política del país que se ofrecía como apoyo y como alternativa política para las luchas del pueblo trabajador. Nadie, absolutamente nadie con la excepción de los partidos de izquierda, puede reclamar para sí este honor. El viernes 10 de diciembre, cuando los trabajadores de La Rioja ganaban las calles contra el gobierno, el Congreso del PO votó convocar a las organizaciones de izquierda a una manifestación pública en apoyo de las luchas de los trabajadores de las provincias. Cinco días después, la “pueblada” santiagueña convirtió la manifestación en una obligación política insoslayable. El PO, el Mst, el Mas, la Lsr, el Pts y Patria Libre convocamos conjuntamente a la marcha, a la también se sumó el Partido de la Liberación. El “Santiagueñazo”, las crecientes manifestaciones populares, la propia manifestación del viernes pasado a la Plaza de Mayo ponen en evidencia —así como antes lo había revelado la importante votación obtenida por el FIT— la necesidad de un comando político unificado de los partidos de la izquierda, para reagrupar al activismo y ofrecer una perspectiva política y de lucha al pueblo trabajador.

22 de diciembre de 1993
Sobre la lucha por la liberación de la mujer
Alicia Schejter · Dora Coledesky

“f) Pero lo más importante es que a raíz de la fuerza de este movimiento de los años ’60, comienzan a cuestionarse muchas de las afirmaciones de los marxistas y a verificarse ciertas lagunas en Marx y en Engels. Por ejemplo, Frederique Ventuil, marxista y dirigente del movimiento autónomo de mujeres (cuando decimos dirigente no quiere decir que haya sido elegida, sino que naturalmente las mujeres que constituían este movimiento la reconocían como tal, respetaban su opinión), en su trabajo “Marxismo y feminismo”, hace un interesante análisis de las lagunas del marxismo. Reconoce el aporte histórico como primer análisis de la opresión de la mujer de Engels en su libro “El origen de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado”, pero a la luz del análisis crítico verifica lagunas e incorpora nuevos elementos teóricos. Comenzando por cuestionar el propio origen de la opresión de la mujer, que para ella y otros analistas es anterior a la sociedad de clases. Cuestionan la idea del matriarcado como etapa histórica primera del ejercicio del dominio por parte de la mujer, que Engels sostenía basándose en Morgan, dado que Engels no tenía en ese momento, cuando escribió “El origen de la Familia”, los conocimientos antropológicos y científicos que se conocieron posteriormente y que aclaran sobre este período histórico. Si bien es difícil establecer con exactitud cuál fue el origen de la opresión de la mujer, en sociedades primitivas donde las relaciones de producción son determinadas por relaciones de parentesco, como dice Frederique Ventuil, “Los interrogantes más útiles son: ¿Quién produce?, ¿quién controla la producción? ¿En beneficio de quién se ejercen las relaciones de parentesco? En consecuencia, sostenemos la idea de que las sociedades pre-clasistas conocidas, casi todas patrilocales, matrilineales o patrilineales, funcionan sobre la base de la apropiación colectiva por los hombres de la fuerza de trabajo de las mujeres... Y que esta desvalorización de este grupo humano sentaría un modelo para sociedades posteriores...”. Frederique Ventuil constata tres lagunas en la teoría marxista: La utilización diferenciada por el capitalismo de la fuerza de trabajo femenina y masculina; la aparición de la familia burguesa adaptada a las necesidades económicas y políticas del sistema, y la naturaleza de las relaciones sociales entre los sexos. Marx destacó el rol determinante jugado por la mano de obra femenina en el alba del capitalismo. Para él éste era un fenómeno coyuntural. Pero en realidad la superexplotación femenina se ha convertido en un fenómeno estructural. La familia no se destruyó, en todo caso se transformó, continuando a ser el lugar principal de opresión de la mujer. La tercera laguna se refiere a las relaciones sociales entre las mujeres y los hombres; allí podemos decir que fue más claro y vigoroso el análisis de Marx y Engels, que establecía que en la familia se encontraban todos los antagonismos que después se desarrollaron en la sociedad, “que el matrimonio aparece como la opresión de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto de sexos” (Engels). Mientras que sus epígonos negaron este conflicto, en nombre de la unidad del movimiento obrero. Este estado de desvalorización de las mujeres impregna todos los niveles de la sociedad civil. El capitalismo no hizo sino hacer perdurar, adaptándola, la opresión milenaria de las mujeres, “contando con el apoyo de los que tienen ventajas materiales y morales innegables, todas las clases comprendidas. Los hombres se han visto garantizar un status colectivo de opresores, con migajas de plusvalía (salarios más elevados), de privilegios sociales (no cumplir con las tareas domésticas) e ideológicas” (Frederique Ventuil). Factores que han contribuido a la ocultación de la conciencia de clase. A ello unimos la competencia en los empleos, competencia para el acceso a puestos de jerarquía, competencia en el universo político y sindical, bastiones masculinos históricamente prohibidos a las mujeres. “Los hombres están dotados desde su nacimiento de una situación social de ‘privilegiados’ en relación a las mujeres de su clase y sobre ciertos puntos en relación a todas las mujeres”. Si a esto se unen las características del conflicto de sexos, y que por su inmediatez inciden sobre la personalidad humana, comprendemos su perduración. Que el capitalismo en su desarrollo ha creado una situación objetiva que es favorable a la liberación de la mujer y que la destrucción de este sistema ampliará esta base objetiva, es innegable. Pero queda el factor subjetivo: la lucha independiente de las mujeres. Y esto es lo más importante que ha ocurrido en los últimos años. Y que ningún partido marxista puede ignorar y que, al contrario, debe prepararse a comprender. Habiendo hecho uno de los aportes principales en su época, ni Marx ni Engels podían —no era su objetivo— elaborar una teoría de la opresión de la mujer. Y lógicamente iban a ser las feministas quienes lo harían. Evidentemente no es decisivo debatir cuál es el origen de la opresión de la mujer. En última instancia, la única importancia que tiene es demostrar que su opresión no deviene solamente de su explotación como mujer trabajadora, sino que su situación como mujer trabajadora deviene de su situación como grupo oprimido. Y que no fue oprimida para ser mejor explotada. Era oprimida ya y el capitalismo utilizó esa opresión para que le rindiera más frutos. Y sobre todo, que al contrario de lo que decía Marx, el trabajo asalariado no la liberaría. h) No es posible negar que la mujer, al incorporarse al trabajo en la primera época del capitalismo, dio un verdadero paso adelante en su liberación. Sin embargo, su opresión milenaria se expresa en que no sólo es explotada como grupo oprimido, abonándosele menor salario, imponiéndole peores condiciones de trabajo, sino que la mujer continúa en su casa realizando la doble jornada, es decir, continúa en su casa siendo la explotada del explotado, la esclava del esclavo, como decía Engels. Y ello nos debe hacer reflexionar, en cuanto a la lucha de los sexos, que no empieza y no termina con el capitalismo. Al contrario, al separar el lugar público del privado (no olvidemos que en la época del artesanado anterior al desarrollo del capitalismo industrial, se mezclaba el lugar del trabajo con el hogar), la mujer que no trabaja es confinada a la esfera privada y separada de los lugares de decisión, y la mujer trabajadora lleva consigo esa concepción, que prevalecía en la sociedad, de ciudadana de segunda categoría. Basta ver las leyes para verificarlo; muy tardíamente a su intervención en el trabajo, la mujer obtiene el derecho civil de decidir sobre su salario y sus bienes. Y a pesar del llamado “sufragio universal”, pareciera que la mujer no formaba parte del universo, porque recién en los ’40 y ’50, en los países más avanzados obtiene su derecho a voto. Y ello, a pesar de la heroica lucha de las sufragistas, que comienzan en el siglo pasado a exigir este derecho. i) Es indudable que un gran aporte teórico a esta movilización de las mujeres de los años ’60 fue el libro de Simone de Beavoir, “El Segundo Sexo”. Hay una relación dialéctica entre la salida de este libro y el movimiento autónomo de mujeres. Y este libro, de una filosofía no marxista, sino existencialista, fue un gran aporte, y ninguna o ningún marxista que se precie de tal puede ignorarlo. Es un estudio de la situación de la mujer como segundo sexo en la historia, en las ciencias, en la filosofía. Porque es cierto, en la historia, en el lenguaje, en el arte, en las ciencias, la mujer es desvalorizada, cuando no ignorada, todo está impregnado por la desigualdad de sexos y a favor del sexo masculino, la mujer es como si estuviera desaparecida en la historia. Sin embargo, siendo más de la mitad de la población del mundo, es imposible concebir ninguna transformación profunda en la historia, ninguna revolución, sin su participación activa. No son algunas heroínas aisladas que mencionan los libros, es la participación activa en todos los procesos. Sin embargo, para la conquista de sus derechos y de su igualdad, fue necesaria la movilización de las mujeres organizadas como tales. Buenos Aires, 5 de diciembre de 1993.

22 de diciembre de 1993
El Frente Grande vota la intervención de Schiaretti y Antonietti
Corresponsal

El Frente Grande ha tenido en el Congreso un debut a su exacta medida: en su primera actuación en el nuevo período legislativo votó la intervención federal a Santiago del Estero impulsada por el Poder Ejecutivo menemista. En un momento de crisis, lo que equivale a decir, en un momento de verdad, el Frente Grande mostró su hilacha profunda, de inconfundible carácter reaccionario. El “chacho” Alvarez ya es un habitué en estos menesteres, dado que entró en el Congreso en 1989, sentándose en la banca menemista de los privatizadores y luego votando la menemización de la Corte Suprema. El “pino” Solanas, en cambio, es un novato, pero demostró que está construido con madera de baja calidad. Junto a estos dos, la Fernández Meijide y el bloque de la Unidad Socialista hicieron causa común con el “carapintada” Rico, con los “pactistas” del alfonsinismo y con los entregadores del menemismo, para enviar al privatizador Schiaretti y al represor Antonietti contra los trabajadores y el pueblo de Santiago del Estero. El temprano pasaje del Frente Grande al campo de la reacción política, a los métodos anti-democráticos y al pisoteo de la autonomía provincial, debe quedar como una imborrable lección política: cuando las masas se insurgen, las direcciones pequeño burguesas y los representantes de la “democracia pura” hacen causa común con la reacción. Dentro del Frente Grande revista gran parte del nacionalismo de izquierda y el stalinismo. La conducta del Frente Grande demuestra el acierto de la caracterización que hiciera de él nuestro Partido Obrero desde el comienzo y condena al bochorno a los que lo vieron como una expresión deformada de los intereses populares. Quien aún dude de la naturaleza reaccionaria del Frente Grande sólo tiene que preguntarse por qué no votó en contra de la intervención cuando sus votos no eran necesarios para que la intervención fuera aprobada. La respuesta es muy simple: había que mostrarle a la burguesía, a los explotadores, al imperialismo y a los aparatos del Estado que el FG y sus miembros son partidarios del orden, no por una razón táctica, sino de principios. Es así como entienden que podrán transformarse algún día en partido u hombres “de gobierno”. El FG podría haber dicho que como no es responsable del desgobierno de Santiago del Estero, tampoco le cabe apoyar una intervención, y menos aún una intervención que pretende salvar a la política y a los hombres responsables de ese desgobierno. El argumento de que la intervención era el único recurso frente “al caos” se desploma por ella misma ante la evidencia de que la política de la intervención será la misma (y, por sobre todo, responde a los mismos intereses fundamentales) que la que llevó al “caos” que hoy reclama una intervención federal. El “chacho” Alvarez dijo en Diputados que “el Frente Grande va a acompañar esta propuesta (?) del Poder Ejecutivo pero teniendo plena conciencia de que la solución o el remedio (?) federal, la intervención, no va a resolver los problemas que vive la provincia de Santiago del Estero”. ¿Entonces por qué apoyarla? Se trata de una traición a la democracia y al federalismo efectuada “a plena conciencia”, cuyo único sentido es postular al Frente Grande ante la burguesía, como capaz de dar “la solución de los problemas”. Claro que existía otra “solución” diferente a la intervención federal, y no sólo esto, sino que hubiera alcanzado con que fuera formulada por una autorizada bancada parlamentaria para que hubiera hecho carne en los trabajadores santiagueños. Nos referimos a la formación de un gobierno provincial constituido por las organizaciones de trabajadores de Santiago. Semejante gobierno habría sido auténticamente representativo y los demócratas pequeño burgueses habrían demostrado que son consecuentes luchando y bregando sistemáticamente por él, en primer lugar desde las direcciones sindicales que están en sus manos en la provincia. Pero según “Página12”, el “chacho” Alvarez defendió su posición argumentando que “el descontento del pueblo santiagueño incluía a todos los poderes. Nosotros no teníamos por qué salvar a esos tránsfugas que cobraban 20 mil pesos por mes”. ¿Se puede hacer mayor gala de cinismo? ¿Cuánto cobran Schiaretti y Antonietti? ¿Cuánto cobró Claudia Bello en Corrientes o Luis Prol en Catamarca? ¿Cuánto cobran los interventores menemistas en cualquier lado? ¿Cuánto cobró la interventora de ENTel, M. J. Alsogaray? El “chacho” no defiende a ciertos ladrones simplemente porque respalda a otros. ¿Pero el pueblo santiagueño estaba sólo “descontento con los tres poderes provinciales” y no así con los “tres poderes” nacionales? ¿Entonces por qué quemaban los retratos de Menem y por qué éste denunció a los acontecimientos como una “sedición”? La inmoralidad visceral de los planteamientos del Frente Grande sólo se compara con la gala que hace de su propia “ética”. “Nos faltó cintura para despegarnos”, le dijeron al centroizquierdista “Página 12” “algunos dirigentes disconformes”. La afirmación corrobora la evidencia de que el Frente Grande es un enano con la misma duplicidad de conducta de los grandes partidos patronales.

22 de diciembre de 1993
Triunfo estudiantil en el Nacional de San Isidro
Pablo Rabey - UJS

Juan es un estudiante de tercer año del colegio Nacional de San Isidro. Después de las elecciones nacionales últimas, entró en contacto con compañeros del Mst de Villa Adelina. Luego fue contactado por mí y empezó a llevarse la prensa partidaria. Por ese entonces era candidato a secretario de Cultura por la lista LES 2, que se presentaba a elecciones para el Centro de Estudiantes. La LES 2 ya era señalada como la ganadora de los comicios. A partir de que entró en contacto con nuestra corriente, Juan discutió con los demás compañeros de la lista la inclusión, en la plataforma, de planteos del FIT para la juventud y la educación. Ante la negativa de éstos, Juan rompió con la lista y armó otra lista llamada LES (lista de estudiantes secundarios). A pesar de contar con sólo cinco días de campaña, contra un mes de las otras, la LES arrasó con los votos del Nacional de San Isidro: LES: 412 votos (35,8%). Lista 2: 360 votos (31,3%). Lista 22: 210 votos (18,6%). Lista 10: 168 votos (18,3) En blanco y anulados: 30 votos (2,5%). Total de votos: 1.180. La campaña se desarrolló en medio de un debate promovido por la LES, por lo que su victoria demuestra un grado avanzado de la conciencia de los pibes y que la lucha del año pasado aún está fresca en la memoria de la juventud. Caracterización de las listas Lista 2: integrada por gente afín al radicalismo y al oficialismo. Lista 22: su programa se basaba en los clásicos planteos de realizar de todo sin ninguna postura o consigna política. Lista 10: planteaba actividades de ayuda al colegio (tipo club estudiantil). Ante todo esto, la LES planteó el siguiente programa: - Derogación de la Ley Federal de Educación, por una enseñanza estatal, única, gratuita y laica igual para todos. Anulación de los subsidios a la escuela privada. Nacionalización de los institutos privados. Duplicación del presupuesto educativo. Cogobierno docente-estudiantil. - Luchemos por los derechos de la juventud. Pongámonos en campaña para movilizarnos contra todo tipo de discriminación y persecución ideológica a los jóvenes. Por la supresión de toda reglamentación represiva en los colegios y la libre organización para los centros de estudiantes.

22 de diciembre de 1993
“¡Sí, somos un partido de lucha contra el catastrofismo capitalista!”

Compañeros: Tan sólo tres o cuatro años atrás, con la caída del Muro de Berlín, por todo el planeta circuló la especie de que el capitalismo había logrado un triunfo histórico sobre el socialismo y sobre el proletariado internacional. En ese mismo momento, como lo hemos visto en el propio desarrollo de este Congreso, se desarrollaba, a escala internacional, un período muy importante que se caracterizaba, precisamente, por una crisis capitalista internacional, la más importante, la más general y la más aguda después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que según la teoría del triunfo definitivo del capitalismo sobre el socialismo, ello debía inaugurar un período de constante crecimiento de las fuerzas productivas por parte del capital, comenzamos a ver un proceso de quiebra muy importante de regímenes capitalistas y de gobiernos capitalistas. Fue justamente en ese momento que apareció otra teoría correctiva de la anterior, la teoría de los “dos capitalismos”, que cuestionaba una forma particular, “americana” del capitalismo, a la cual oponía el estilo “europeo” del capital. Bastó que esa teoría se pusiera en boga, para que se produjera toda esta crisis fenomenal que tiene precisamente por centro a Europa, con las devaluaciones monetarias, con esta formidable caída de gobiernos y de regímenes como en el caso de Inglaterra, el caso de Italia, etc., etc. Entonces se planteó otra “corrección”, la de la vitalidad del capitalismo japonés... Y hoy el mundo entero se está preguntando hasta dónde va a proseguir esta formidable recesión, crisis y quiebras que está experimentando Japón. La especie que circula ahora habla de que en realidad el problema pasa por otro lado: ya no es la victoria del capitalismo sobre el socialismo, ni el capitalismo alemán o nipón, ... sino que son los llamados “mercados emergentes” ... la nueva categoría que se ha inventado para asegurarnos que el capitalismo tendría un futuro. Lo interesante, compañeros, es que este achique terminológico de los “mercados emergentes” ..., esta demostrando el callejón sin salida en el cual está colocado el capitalismo, ¡porque el “mercado emergente” no es otra cosa que la expoliación especulativa de un conjunto de naciones atrasadas por parte del capital financiero! Ustedes miren que ya ni siquiera las llaman “naciones”, sino que las llaman “mercados”: ¡cuán devaluadas están estas naciones para el capital especulativo que ni siquiera entran en la categoría de naciones! Hemos visto también en el desarrollo de este Congreso que la ganancia especulativa no existe como categoría económica, sino que ella es una fracción de la plusvalía que el capital extrae al trabajador. Esto está señalando el carácter totalmente, ya no sólo parasitario de estos “mercados emergentes”, sino la inevitabilidad de sus crisis, porque, precisamente se caracterizan desde el punto de vista de la producción real como “mercados emergentes” para el capital especulativo, pero no como naciones en donde las burguesías pueden tener un acceso independiente al mercado internacional, y menos cuando hay una guerra interimperialista, una guerra comercial interimperiaista, una recesión y una crisis capitalista internacional que no le da mercados a esa burguesía semicolonial. Si uno mira, compañeros, el período en el cual estamos, vemos, al mismo tiempo que esta “devaluación” de todas las sucesivas teorías capitalistas que se “desvalorizan” en el curso de solamente dos o tres meses por los propios acontecimientos de la crisis económica; vemos que el pronóstico del Partido, que efectuamos cuando se proclamó este triunfo del capitalismo sobre el socialismo hace cuatro años, fue totalmente confirmado y que estamos en un período en donde la burguesía mundial no ha podido abrir una perspectiva de desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas en los regímenes burocráticos, al tiempo que ya está sintiendo el movimiento de la clase obrera en esos paises, que se levantan frente a lo que es la descomposición y la crisis. Ayer, cuando salí de aquí, vi un noticiero internacional en un video cable, que mostraba, básicamente, dos grandes noticias internacionales: una en Rusia y otra en Europa, en Suiza. De Rusia, mostraban la apertura de un cabaret con “strip tease” en Moscú, y el periodista a la salida, preguntándole a una mujer qué opinaba de la situación, recibió como respuesta: “Hace cuatro días que no estoy comiendo porque no tengo ninguna posibilidad de conseguir comida...”. Al rato, la noticia se trasladó a Suiza, con la información de que después de muchos años, diez mil trabajadores de la industria química de Suiza habían descendido a la calle, en una huelga. Unos franceses que estaban casualmente al lado mío me dijeron: “Si los ‘petit suisse’ han salido a la calle, han descendido a la calle, realmente estamos en un acontecimiento histórico...”; porque, ustedes saben, el proletariado suizo no se ha movido en mucho tiempo, y si un proletariado tan conservador ha descendido a la calle... hay que imaginarse el proceso que se ha abierto en Europa. Este elemento de terrible descomposición en Rusia, en los ex-Estados burocráticos y, al mismo tiempo, esta movilización que está llevando a la calle a lo más conservador del proletariado europeo, está marcando cuál es el carácter del período al que asistimos, y cómo ha sucumbido toda la izquierda democratizante y la izquierda superficial, incluida la llamada “izquierda trotskista“, en el análisis de estos acontecimientos. Pero el hecho de que esta izquierda, como hemos visto nosotros acá, esté girando hacia la derecha, es otra manifestación, compañeros, de que tenemos por delante un período revolucionario tomado en su conjunto. Si los Frentes Populares —dice el Programa de Transición—, se constituyen precisamente para hacer frente a una insurgencia revolucionaria de las masas, como último recurso del imperialismo para frenarla...; nosotros tenemos que darnos cuenta que con la terrible crisis del stalinismo, ese rol del Frente Popular lo quiere cumplir y lo está cumpliendo la izquierda democratizante, y por eso este profundo viraje hacia la derecha de estas organizaciones centroizquierdistas e izquierdistas. Pero el fenómeno que tenemos que valorar, es cuál es el proceso fundamental que están pasando las masas, y no las posiciones de estas superestructuras centroizquierdistas que buscan representar el punto de vista del imperialismo y que usufructúan precisamente la miseria de las masas para potenciarse aún más ante el imperialismo; no tiene que ser ésa nuestra referencia, sino que tenemos que pegar nuestro oído a las reivindicaciones de las masas, porque de conjunto, tenemos un período revolucionario, de guerras, de luchas interimperialistas, de caída de regímenes, en donde los regímenes y gobiernos capitalistas, como se señaló acá, no logran, incluso cuando le infringen al proletariado una derrota, armar un nuevo equilibrio, por lo que nuevamente tienen que llevar adelante una política de mayor sometimiento y de agudización de la lucha de clases. Por lo tanto, el lugar que tiene el Partido en la lucha de clases nacional e internacional es importantísimo, y creo que la importancia que tiene este Congreso es que ha podido procesar en el debate todos estos aspectos contradictorios del período revolucionario en el cual nosotros estamos inmersos. Muchas veces, compañeros, es algo común, la prédica centroizquierdista e izquierdista acusa al Partido Obrero de tener un pronóstico catastrofista; yo creo que cuando, como dijo el compañero de Brasil, hay cincuenta millones de brasileños que están muriéndose de hambre y ochenta por debajo de la línea de pobreza; cuando la perspectiva que se avecina es una perspectiva de mayor desempleo masivo en los países capitalistas centrales; cuando está totalmente infranqueado el camino de desarrollo a los países atrasados; cuando todas las políticas parasitarias y especulativas del capital financiero preanuncian una crisis y un crac en estos llamados “mercados emergentes”; creo que es un honor esa “acusación” de ser un Partido catastrofista, que lo tenemos que tomar como un honor, como un verdadero trofeo para el Partido, porque señala con claridad y con realismo las tendencias fundamentales de la lucha de clases y que esos cincuenta millones de brasileños que se mueren de hambre; el 30% de desocupados; el proletariado que ve que le bajan los salarios ya no solamente en términos reales sino en términos nominales; que le sacan las “ocho horas”; que le sacan las vacaciones; que le roban la jubilación,... evidentemente, va a encontrar en la prédica del Partido Obrero, el camino no solamente de su desarrollo sino de la emancipación del conjunto de la humanidad. Sí compañeros, somos un partido catastrofista no subjetivo, ilusorio, sino que tenemos la catástrofe delante de nuestras narices. Si queremos parafrasear a ese cómico brasileño que se mencionó en los debates, que hablaba de la indecencia: sería una indecencia de nuestra parte, frente a este panorama, no señalar con claridad cuál es el conjunto de las consignas revolucionarias que el mundo y el país necesitan para terminar con la catástrofe capitalista que estamos experimentando todos los días. Compañeros, clausuro este Congreso; creo que ha servido y que las resoluciones servirán para poner al Partido a disputar la dirección de la lucha en el próximo período que, con seguridad, es un período de agudización de la lucha de clases. El Partido tiene que prepararse para convertirse en la dirección revolucionaria de las masas y abrir una senda para construir una Internacional revolucionaria, una IV Internacional. Nada más compañeros (aplausos).

22 de diciembre de 1993
Al Pts lo único que le crece es la nariz
Titina Lista Naranja La Plata

En el último quincenario del Pts, Jir-te o en Clave Roja, se “analizan” las elecciones universitarias en La Plata y, como ya es habitual en esta “corriente”, mienten cosas u ocultan otras. Cuando se refieren a Humanidades afirman que la lista Naranja (UJS), en el FIT, habría perdido un candidato importante en Educación Física que se habría pasado a la Franja Morada. La mentira es tan descarada que todavía están buscando al posible “ex candidato naranja” en la boleta de Franja Morada. Lo cierto es que no sólo la lista Naranja no perdió ningún candidato en Educación Física, sino que, por el contrario, duplicó sus candidatos en la carrera, saliendo por cuarta vez consecutiva segunda, detrás de Franja, con el 20% de los votos (250). Pero la secta insiste; el Pts concluye que se habría fortalecido con referencia a la lista del FIT (Naranja, UJS, JS, Mst), ocultando que bajaron más de 700 votos en Humanidades, que el FIT les ganó en dos de las tres facultades en donde existen, incluso en Periodismo, donde los “hijos de Menem” tenían un trabajo “histórico”, a pesar del trabajo incipiente de la lista Naranja (UJS). Por supuesto, a la secta no le preocupan las facultades donde no existen, por eso ni tendrán en cuenta que en Derecho la lista Naranja consiguió 15 candidatos, siendo impugnada la lista por estar “fuera de término” (los compañeros se incorporaron después de la fecha de presentación). En síntesis, si el Pts en algo crece es en sus mentiras.

22 de diciembre de 1993
Frente a la Constituyente reaccionaria
Corresponsal

La caracterización, los límites y las contradicciones de la reforma constitucional que han montado Menem y Alfonsín y la política del PO frente a la Constituyente, ocuparon un espacio restringido de las deliberaciones del Congreso como consecuencia del acuerdo alcanzado en este punto en el curso del debate pre-congresal, en la intervención partidaria frente al plebiscito y en los debates con las organizaciones morenistas. Después de desmenuzar el carácter reacccionario del conjunto de las “reformas” en debate, el VIº Congreso caracterizó que Menem y Alfonsín han pactado esta reforma reaccionaria para salvar a un régimen en crisis, que sólo puede sostenerse sobre la base de un mayor entreguismo y un plan de guerra contra los trabajadores y la clase obrera. El deterioro de la situación económica, la agudización de la crisis social, las explosivas crisis provinciales, el empantanamiento del “plan Cavallo”, requieren imperiosamente el acuerdo de los dos grandes partidos patronales. El “acuerdo” tiene un significado concreto para los explotadores: consagrar y defender la “seguridad jurídica” de las “privatizaciones” y “garantizar” el arrasamiento de las conquistas de los trabajadores. No es casualidad que pocos días después de la firma del “pacto podrido”, las patronales comiencen a exigir una reducción de los salarios nominales (Aluar, Osram, Pradymar, La Rioja, Santiago del Estero) y el gobierno exija la cesantía de miles de empleados públicos provinciales. Pero el debate del congreso sirvió, además, para clarificar las limitaciones y las contradicciones de la “reforma constitucional”. Se pretende poner en pie un régimen de “poder personal” ... mediante un acuerdo con la oposición; se quiere mediante la reelección y la reforma liberar de preocupaciones políticas a la burguesía por cuatro años, pero para ello se abre la brecha deliberativa de la Constituyente y, “ballotage” mediante, la posibilidad de dos elecciones presidenciales; se cierra un paquete con el alfonsinismo, sólo para abrir l polémica sobre los temas “no consensuados”. En fin, se dan pasos en un sentido para contradecirlos en otro. Las crisis provinciales, por otro lado, fuerzan una deliberación no prevista por los signatarios del “pacto”. El Congreso también caracterizó como reaccionarias a las “reformas alternativas” que plantean las distintas versiones del centroizquierda (Frente Grande, Unidad Socialista). El Frente Grande, en particular, plantea incorporar al texto de la Constitución el Pacto de San José de Costa Rica, que establece —entre otras cosas— el derecho al establecimiento de la enseñanza clerical, la prohibición del aborto (“el derecho a la vida desde la concepción”) y hasta autoriza la intervención externa—¡el imperialismo!— para “garantizar la vigencia de los derechos humanos”. El PO no opone “otra” Constituyente a la Constituyente reaccionaria, es decir, no opone al parlamentarismo digitado, restringido y reaccionario un parlamentarismo “libre” y “democrático”; lo denuncia, y le opone un programa de reivindicaciones inmediatas de los explotados y declara que este programa sólo podrá ponerse en vigencia mediante la lucha. Sobre la base de esta caracterización política de la Constituyente, de las “alternativas” centroizquierdistas y del carácter de la política obrera frente a la Constituyente, el Congreso resolvió formular un llamamiento a un frente de izquierda para intervenir frente a la Constituyente reaccionaria.

22 de diciembre de 1993
“Osvaldo debe volver a su lugar de trabajo”
Celia P. Jorge A

En la movilización y paro del 10/8/93, en Moreno, “Tribuna Docente” levantó como consignas principales: “urgente convocatoria del Suteba a plenario de delegados provincial”, para que éste decida plan de lucha, por el conjunto de las reivindicaciones pendientes (se elevó petitorio) y la inmediata convocatoria a ASAMBLEAS GENERALES ABIERTAS, para darle continuidad a la medida de fuerza. Hoy, ante el ataque a un compañero del cuerpo de delegados, que ha sido injustamente presumariado y trasladado, y frente a la amenaza de tomar igual medida con una lista de activistas, nuevamente los docentes de Moreno decidieron luchar, caracterizando el hecho como persecución ideológica; respaldados por la directiva de la seccional del Suteba. La inmediata movilización de la comunidad educativa a La Plata, un petitorio firmado masivamente por la comunidad rechazando la medida, la amenaza de tomar la escuela, la difusión en los medios de comunicación, la sesión permanente del cuerpo de delegados, con declaraciones conjuntas en el boletín sindical, plantearon la necesidad de concretar la ASAMBLEA GENERAL ABIERTA el día 11/11/93. Para la propaganda de la misma se solicitó a Suteba central la confección de los carteles que fueron colocados en lugares estratégicos del distrito. Concurrieron 100 personas, entre docentes, comunidad y estudiantes. La directiva zonal dio un informe exhaustivo de la situación, atendiendo sólo el tema puntual del sancionado y trasladado, el compañero Osvaldo Bartoloni. “Tribuna Docente” intervino dándole un marco más amplio, caracterizando el hecho como un anticipo a la Ley Federal de Educación, denunciando el carácter “trucho” de la evaluación del 10 y 11 de noviembre, comparando “la Sagrada Familia” (colegio privado de la localidad de La Reja con la escuela Nº 21, pública, que tiene jornada de tres horas, y proponiendo a la asamblea la formación de una comisión que garantizara la agitación en las escuelas y la movilización posterior. Compañeros independientes también denunciaron hechos de arbitrariedades cometidas en varias escuelas del distrito. A pesar del clima combativo de la asamblea, la directiva del Suteba local ha proseguido dándole predominio al “diálogo” con las autoridades y es así que hoy, 24/11, la inspectora que atendía el presumario ha sido desplazada por otra inspectora, aparentemente más potable, pero Osvaldo seguirá alejado de su escuela, aunque se le daría “permiso” para despedir a los alumnos de 7º. “Tribuna Docente” entiende que se ha conseguido muy poco con el desplazamiento de la inspectora, Osvaldo debe volver a su lugar de trabajo; para lograrlo, el cuerpo de delegados y activistas deberán implementar las medidas necesarias. Sin movilización, no hay reincorporación.

22 de diciembre de 1993
La necesidad de una politica internacional de la clase obrera
Corresponsal

Una de las intervenciones más destacadas en el debate de la situación internacional correspondió a un compañero de la UJS, que planteó la necesidad de que el PO lanzara una campaña por una acción unificada de las organizaciones obreras del Cono Sur contra la superexplotación a que son sometidos los trabajadores extranjeros y contra la competencia entre los trabajadores argentinos, brasileños, uruguayos y paraguayos, que alientan las burguesías y las burocracias sindicales de cada país. En su intento por reducir el valor de la fuerza de trabajo y por resguardar sus mercados, cada burguesía intenta oponer a los trabajadores de su país contra los de los restantes países. Los límites de una “política nacional” saltan a la vista inmediatamente: incluso la defensa de las reivindicaciones más elementales–el salario, las condiciones de trabajo— imponen a la clase obrera la necesidad de una política internacional, con acciones y movilizaciones comunes, para quebrar la competencia entre trabajadores de distintos países y librar una lucha de conjunto contra el capital. La lucha contra la división y oposición de los obreros de distintos países es un aspecto decisivo de la lucha por superar la conciencia burguesa de los trabajadores y desarrollar una conciencia y una organización revolucionarias. La necesidad de una acción conjunta del proletariado contra el capital como consecuencia de la envergadura de la crisis mundial replantea bajo una nueva luz la vigencia y la necesidad del internacionalismo proletario y de la construcción de un partido internacional de la clase obrera.

22 de diciembre de 1993
“Se nota la falta de una dirección irevolucionaria internacional”
Zavala

Ya al empezar la primera guerra mundial imperialista, Lenin decía que es imprescindible formar la Tercera Internacional para luchar contra la guerra imperialista, pues la Segunda Internacional había traicionado sus principios. Gracias al trabajo de Lenin se formó ésta. Yo pregunto ahora que no tenemos nada y han pasado nada menos que ochenta años, lo poco que pudo formar León Trotski de la Cuarta Internacional los traidores lo echaron abajo. Aquí va una de las burradas de estos degenerados, que el stalinismo se regeneraba. La ex Unión Soviética muestra al mundo los aciertos de estos traidores pagados por el stalinismo. Ahora las condiciones están más que maduras para hacer la Revolución Socialista. Se nota más que nunca la falta de una dirección internacional conciente y consecuente, pero tenemos algo para empezar; están el Partido Obrero, Causa Operaria y el Partido de los Trabajadores. Ahí tienen la base para empezar que Lenin no tuvo. Ahora este régimen capitalista está más quebrado que nunca antes en toda su historia; esto nos favorece a nosotros, que somos revolucionarios concientes y consecuentes. Me despido de ustedes con saludos revolucionarios. San Martín

22 de diciembre de 1993
Una experiencia en Carrier

Carrier (metalúrgica de aire acondicionado), como el conjunto de la industria nacional, ha pasado por el rigor de las “reestructuraciones”, no sin antes haber resistido los “premios a la productividad”, o premios por calificación individual, e innumerables intentos de disimular el ataque que promovía la “ley de convertibilidad”. Hay que destacar también el ataque ideológico a través de cartelitos y folletos que entregaban mano en mano, pretendiendo enchavetar a los obreros en una supuesta “guerra de eficiencia y competitividad”, que no es más que la superexplotación a la japonesa. A pesar de todo este abuso, de haber “arreglado el retiro” de 4 de los 5 delegados e intentado quebrar la organización interna, hoy son más periódicas que nunca las asambleas de fábrica, que sirven para frenar los últimos intentos de cercenamientos de conquistas internas (pagos fuera de término, anticipos, micro, vestuarios, etc.). En este cuadro comenzó el reclamo de una recomposición salarial que debería elevarse luego del reemplazo de los delegados “retirados”. Llegada la hora, la empresa había minado el terreno con el pretexto de la “insoportable situación financiera” y negó cualquier tipo de mejoramiento salarial. Hay trabajo pero “no hay plata”. Las quincenas engordadas con horas extras hacían pensar que los trabajadores darían un paso al costado, pero la asamblea, después de deliberar casi tres horas, votó un quite de colaboración, por una recomposición sin definir su monto, aunque por el escaso margen de 4 votos, lo cual debilitó el reclamo. La patronal bajó una ráfaga de amenazas y súplicas, desde una nueva “reestructuración” hasta el cierre de la fábrica si no “cumplíamos” con el compromiso asumido con la Carrier Corporation (comercializadora de los productos Carrier). Se provoca así un gran debate interno, si convenía esperar o no, si la culpa es de la empresa o del gobierno, de la importación o de la recesión en los países desarrollados, etc., etc. A todo esto, el sector más combativo pugnaba por la lucha, viendo la ocasión frente a la necesidad de producción de la empresa. La interna evaluó que estábamos debilitados a falta de una posición unificada, e intentó que una nueva asamblea recompusiera la situación. En esta última triunfó la posición de esperar hasta abril (pretensión patronal) ,...por ocho votos. Con otras características se evidencia esta tendencia en Argelitte, Zanella, Acindar (Matanza) y otras menores, dentro del gremio metalúrgico. ¿Cómo intervenimos? Por un lado, la burocracia impide la deliberación de los trabajadores, aunque sea a través de los delegados, por temor a otra Federación de Box, donde se reclamó a viva voz la unidad y la movilización en la lucha por un nuevo convenio. La burocracia está en otra: no sólo se aferra a las cajas de las obras sociales sino que ahora también apunta a formar una Administradora de Fondos de pensión y jubilación, asociándose con el gran amigo de Lorenzo Miguel, Julio Rahele (empresario del seguro). En tal sentido, ha salido a blanquear los salarios, firmando acuerdos, como en la rama de aluminio, donde la patronal absorbe el “negro”, o las “gratificaciones no remunerativas”, rebajando en definitiva el salario de bolsillo. El colmo fue la pegatina de afiches con el “Así no va”; “Así tampoco”, mostrando aumentos encubiertos, incluso haciendo expresa referencia a un obrero de Fiat, con premios que no sufren descuentos para su futura Caja de la AFJP. Por otro lado, los mismos trabajadores difieren a la hora de salir a reclamar un aumento u otro reclamo, incluso ante una amenaza patronal. No podemos llamar a “esperar” ni tampoco a “forzar” una lucha; sin embargo, podemos explicar que la única vía para resistir el ataque patronal es tomando la ofensiva, una actitud defensiva nos llevaría a dar interminables pasos atrás, a un callejón sin salida. Será necesario brindar a los trabajadores una orientación signada en la lucha política, que debemos desarrollar sobre el elemento más combativo del movimiento obrero. Se trata de comprender que no existe una salida si no es basada en la unidad del gremio y del conjunto del movimiento obrero; para ello hay que salir de la impasse dotando a los trabajadores de una consigna unificadora y movilizadora.

22 de diciembre de 1993
Santiagueñazo: El Cordobazo de los '90

La respuesta a la política de rebajar los salarios (el “salariazo” de Menem y de Alfonsín) no demoró una semana. Cuando los trabajadores de Santiago del Estero fueron informados de que se les pagaría apenas una parte de los sueldos que se les adeudaba, retrotraídos a los valores de febrero pasado, comenzó una de las rebeliones populares más profundas de la historia del país. Una rebelión que marcará época en los años ’90. Comparado con el “cordobazo” de 1969, el “santiagueñazo” sólo pierde en cuanto a la importancia social y política de Córdoba y a la presencia en ésta de un concentrado proletariado industrial. En todo lo demás, lo supera. Porque en el “cordobazo” el poder político no fue sometido a la implacable demolición que sufriera a manos de los explotados santiagueños hace diez días. La casa de gobierno, primero, luego la legislatura y el poder judicial, finalmente las lujosas y corrompidas mansiones de los políticos patronales (tanto oficialistas como opositores) —este recorrido no dejó de lado a la capital, ni a buena parte de los municipios del interior. A diferencia del “cordobazo”, el “santiagueñazo” se extendió al interior de la provincia. A pesar de la reveladoras imágenes transmitidas por la televisión, no han faltado quienes adjudicaran el “santiagueñazo” a la “espontaneidad” de las masas, y hasta quienes levantaran el reparo de la “escasa conciencia política” de los trabajadores santiagueños. Semejantes opiniones constituyen el último estertor que exhalan los desmoralizados y fundidos políticos; los que han reemplazado la causa del socialismo por el “sueño” de la “utopía”; los ex izquierdistas o montoneros vendidos al plato de lentejas de la sociedad burguesa en descomposición. Los miles de manifestantes que demolieron las instalaciones de todos los centros de poder y que enfrentaron a la policía y a la gendarmería, demostraron por ese solo hecho una elevada conciencia, típicamente “política”, y su completa falta de “espontaneidad”. El único paso que les faltaba franquear era la toma del poder y poner al Estado nacional ante el hecho consumado de tener que enfrentar a un gobierno propio de las masas santiagueñas. Negarle conciencia política a una acción de la envergadura del “santiagueñazo”, es confundir a la conciencia con el hábito o la rutina de la lectura. En cuanto a “espontaneidad”, sería bueno que aparezca el organizador capaz de coordinar una acción como la desplegada colectivamente por las decenas de miles de trabajadores santiagueños. La lucha de Santiago no es de hoy, ni mucho menos ha estado ausente en ella el doloroso proceso de su experiencia política. Las manifestaciones y huelgas han sido rutina en los dos últimos años; la confianza en el peronismo y en el menemismo se trocó después en viva adhesión al caudillo populista de la UCR, Eduardo Zavalía —quien, el 3 de octubre, obtuvo el 65% de los votos. Fue este Eduardo Zavalía el que convocó, el año pasado, a “la lucha armada para defender la soberanía nacional” —una demagogia tan extrema como típica de los burgueses populistas. Pero como la crisis es una gran devoradora de hombres, bastó la adhesión de Zavalía a la reelección de Menem, al “pacto” Menem-Alfonsín y, finalmente, al “pacto” que permitió el reemplazo del gobernador Mujica por el vicegobernador Lobo; bastó esto para que, sesenta días después del 3 de octubre, la casa de Zavalía sufriera las consecuencias de la ira de la multitud y de que el radicalismo en su conjunto se convirtiera en un cero a la izquierda en la provincia, reclamando miserablemente la intervención federal. ¡Así que los santiagueños no saben de política! El “santiagueñazo” supera al “cordobazo” en un aspecto fundamental, a saber, que apuntó no a una dictadura, sino a una “democracia”. Sólo por este motivo se puede decir con certeza que fue una manifestación superior de soberanía popular, ya que corrió el velo engañoso y fraudulento del sistema representativo burgués. Aunque en 1969 todos los “demócratas” se comportaron como perfectos cobardes, no dejaron por ello de responsabilizar a la dictadura por el levantamiento popular. Contra el “santiagueñazo”, en cambio, se formó un frente único desde Menem a Pino Solanas, sin excluir a Rico, claro, para apresurar la intervención federal a Santiago, ponerla bajo el control de los gendarmes, del represor de mujeres, Antonietti, y encargarle la solución de sus problemas al cadete de Cavallo, Juan Schiaretti, hombre de los pulpos de la Fundación Mediterránea y de otros “privatizadores”, con cuyo dinero “compró” hace unos meses al Partido Justicialista de Córdoba. El “santiagueñazo” ha cumplido un enorme papel de pedagogía nacional, al poner tempranamente al desnudo la precariedad de la “victoria” menemista del pasado 3 de octubre. En períodos de crisis las victorias electorales escamotean la comprensión de la realidad en lugar de aclararlas, las elecciones son concientemente usadas para cumplir un rol de simulación. Se abusa por un corto tiempo de los fondos públicos para repartir dádivas y apaciguar reclamos, en un vano intento de ganarle tiempo a los estallidos inminentes. El “santiagueñazo” ha sido presentado como la reacción airada de un pueblo “improductivo” que devora los recursos fiscales creados por la “libre” y “creativa” iniciativa del capital. Expuesto de este modo, hasta parecería un fenómeno históricamente reaccionario. Pero el “santiagueñazo” es precisamente lo contrario: la rebelión de las fuerzas realmente productivas contra el parasitismo capitalista. A Santiago, como a todo el resto de las provincias, se le ha transferido el gasto en educación y salud, sin la contrapartida de los recursos correspondientes, para poder pagarle los intereses usureros a la banca acreedora y a los tenedores de la deuda pública argentina. Se le retiró, expresamente, el 15 por ciento de sus recursos de coparticipación para esos fines y para financiar los déficits del Estado nacional que provocará el desvío de la cotización previsional hacia la jubilación privada. Los salarios han sufrido las consecuencias de la carestía y del incremento descomunal de los impuestos al consumo, para único beneficio de los capitalistas. El carácter parasitario del “plan” Cavallo, que depende del ingreso de 10.000 millones de dólares anuales de capital especulativo, benefició a la Capital Federal y sus alrededores y a la minoría de oligarcas del interior, sumiendo a los pueblos en la completa decadencia productiva. Cavallo y sus secuaces dicen que la crisis santiagueña es el resultado “de cuarenta años de desgobierno”, como si hasta ahora el país hubiera sido gobernado por los marcianos y no por los mismos pulpos capitalistas que lo gobiernan hoy, incluidos sus mismos representantes políticos. El propio Cavallo debutó hace veinticinco años como funcionario de la dictadura de Onganía. Otros funcionarios o semifuncionarios del menemismo vienen desde la “revolución libertadora” (1955) y aun antes (Cafiero, Alsogaray). El “santiagueñazo” ha obligado a quemar etapas al “pacto podrido” de Menem y Alfonsín. De un simple episodio “constitucional” destinado a la “reelección” del “privatizador” riojano ha debido convertirse apresuradamente en un instrumento de represión anti-popular, arrastrando a su campo a todo el arco centroizquierdista sin excepción. Menem no intervino esta vez la provincia con un “decreto de necesidad y urgencia” sino con una ley en regla, pero no porque se hubiera convertido a la democracia sino porque ya no puede gobernar solo. El gran conde de Anillaco, es decir el condón, se vio forzado a abandonar por un instante el gobierno personal y de camarilla por un pedido de socorro a la “unidad nacional”. ¿El “plan” Cavallo sobrevivirá al “santiagueñazo”? A una pregunta tan mal planteada, los oficialistas en general y los alcahuetes en particular responden que sí. Pero resulta que el “santiagueñazo” no es otra cosa que el producto del “plan” Cavallo, el que solo podría sobrevivir creando y produciendo nuevos “santiagueñazos” . Ya está reventado. Si la burguesía no tiene otros recursos de acción que el “plan” Cavallo, entonces tiene que pensar en prepararse para convulsiones sociales y políticas más graves. Lo mínimo que se puede prever es que la reforma de la Constitución y una eventual “reelección” de Menem no tendrán un lecho de rosas y se encuentran muy lejos de estar aseguradas. El gobierno menemista ha entrado en un período de crisis abiertas. El “santiagueñazo” habrá de jugar, y creemos que juega ya, un enorme rol homogeneizador del movimiento de las masas de Argentina. Esto ya se puede comprobar en la rebelión popular en las cárceles, un episodio recurrente que ahora se ha transformado en generalizado y masivo. Para el conjunto de los movimientos sociales reivindicativos y de lucha, y para la clase obrera, el “santiagueñazo” muestra el camino de la huelga general, de la acción callejera, de la ocupación de edificios, de las Asambleas populares y del poder. El gobierno del Chaco tuvo que ceder preventivamente, el martes 21, ante los reclamos de los trabajadores municipales y estatales, simplemente porque temía una reedición del “santiagueñazo” en Resistencia y en Sáenz Peña. Ante nuestros ojos vuelven a formarse los elementos de una situación revolucionaria. Desesperación popular y bacanales aristocráticas. Inmovilismo político oficial ante la insurgencia popular. La democracia convertida en partidocracia (gobierno de cúpulas partidarias), en plutocracia (gobierno de los ricachones) y en cleptocracia (el gobierno de los chorros). El justicialismo, la UCR, la burocracia de los sindicatos —están muertos como organizaciones reales. Sus sucedáneos (Rico, Frente Grande, US) agonizan antes de nacer, en calidad de cómplices de la partido-pluto-cleptocracia. Todo el organismo nacional histórico, social, vivo, reclama una dirección revolucionaria. Es necesario organizarse, ante todo, en un partido revolucionario, el Partido Obrero, en la perspectiva de desarrollar y completar la tendencia abierta con el “santiagueñazo”.

22 de diciembre de 1993
El VIº Congreso llamó a ganar las calles
Corresponsal

Cuando el VIº Congreso del PO comenzaba sus deliberaciones, los trabajadores de La Rioja salían a la calle contra la “ley ómnibus” de Arnaudo-Menem que reducía sus ya miserables salarios y despedía a miles de compañeros. La primera resolución que votó el Congreso del PO fue la realización deuna inmediata manifestación pública en apoyo de la lucha de los trabajadores riojanos, convocando a las organizaciones de la izquierda. En el curso del Congreso, el PO analizó a fondo las crisis provinciales (y también de las ciudades del interior bonaerense y de los municipios del Gran Buenos Aires). Fueron numerosas las intervenciones de delegados —del Noroeste, del Chaco, de Santa Cruz, de Olavarría, del Gran Buenos Aires— que se refirieron a la explosividad de la crisis de las provincias. El Congreso caracterizó que el llamado“pacto fiscal” constituye un nuevo y violento ataque a los trabajadores de las provincias, que convierte a los gobernadores en una correa de transmisión de Cavallo y el FMI: reduce en un 15% la coparticipación, crea un “fondo compensador“ que Cavallo maneja discrecionalmente, transfiere a las provincias la responsabilidad por la salud y la educación públicas, reemplaza los impuestos que gravan al capital (ingresos brutos, activos) por impuestos al consumo, liquida los impuestos especiales de las provincias a la actividad industrial o extractiva, “privatiza” la banca provincial. El “pacto podrido” de Menem-Alfonsín ha convertido este “pacto fiscal” en ley, mediante su inclusión en el presupuesto nacional. La asfixia presupuestaria —y los consiguientes ataques a los trabajadores— y el retroceso productivo en las provincias —y los renovados reclamos de subsidios de las oligarquías y grupos capitalistas— plantean la emergencia de un cuadro explosivo: crisis políticas, crisis de las provincias con el Estado federal y agudización de la tendencia a la liquidación completa de la autonomía de las provincias (intervenciones federales), movilizaciones y revueltas populares. De este cuadro no se salvan ni siquiera las provincias patagónicas que no han adherido al “pacto fiscal”, porque la caída del precio internacional del petróleo lleva a una caída vertical de los ingresos que reciben como “regalías” al mismo tiempo que los pulpos que se han quedado con los pozos reclaman una reducción de esas regalías para paliar las caídas de sus ganancias. Un aspecto particularmente convulsivo del “pacto fiscal”“ y de las crisis provinciales es la transferencia de las cajas de jubilación de las provincias al Estado federal, lo que implica en primer lugar un recorte de los beneficios que perciben los actuales jubilados y, además, la “privatización” de los aportes de los trabajadores en actividad. En este cuadro de gran explosividad, el PO plantea un conjunto de consignas (aumento salarial, no a los despidos, efectivización de los contratados, no al traspaso de las cajas de jubilaciones provinciales a la Nación, no al “pacto fiscal”, no a los impuestos al consumo, control obrero de las finanzas y los bancos provinciales) y la huelga general. Llama a impulsar la movilización obrera y popular independiente, reforzando la presión sobre los sindicatos y mediante la creación de coordinadoras, comités de base intergremiales y asambleas populares.

22 de diciembre de 1993
Cómo debate un partido revolucionario
Corresponsal

En el curso del debate sobre la Constituyente, el dirigente de una de las regionales más importantes del partido, miembro, además, del Comité Nacional, planteó para su provincia —donde fue convocada una Constituyente de carácter provincial, cuya elección se realizará conjuntamente con la nacional— una línea particular de intervención que suscitó muchas controversias. Pero la “sorpresa”” fue la intervención de un compañero de la juventud secundaria del Gran Buenos Aires —con seguridad el más joven de todos los delegados presentes en el Congreso— en un tema políticamente tan complejo, que se dedicó a criticar duramente la posición cuestionada. En los intervalos del Congreso, muchos delegados comentaron el tono “irrespetuoso”” y “audaz” con que “sonaba” la crítica del compañero secundario a un militante que se había sumado a la tarea de construir el partido revolucionario cuando él todavía no había nacido y, a la vez, el carácter políticamente impecable de su intervención. Este pequeño “episodio” dice mucho sobre el carácter politizado y crítico de la juventud que se organiza en el PO. Pero como la “historia” no termina ahí, dice mucho también de la calidad revolucionaria del compañero criticado que, con muchos años de militancia destacada en su haber, no tuvo empacho en pedir la palabra para reconocer frente al Congreso que, textual, “Pablito me bajó la línea”. En resumen, el Congreso sirvió como una exacta pintura de cómo debate un partido revolucionario.

22 de diciembre de 1993
La descomposición del capitalismo acerca la Revolución
Partido Obrero

El VIº Congreso del Partido Obrero ha concluido sus tareas. Durante tres días de trabajo intenso —preparado por una amplia discusión preparatoria en los círculos partidarios, en el boletín interno y, en forma pública, en “Prensa Obrera”— los delegados de todas las regiones del país y los representantes de las organizaciones hermanas del PO (Causa Operaria, de Brasil; el Partido de los Trabajadores, de Uruguay; y la Organización Socialista Revolucionaria, de Chile) protagonizaron un elevado debate y elaboraron un conjunto de caracterizaciones políticas, plataformas programáticas, consignas y resoluciones para orientar la intervención del PO en la lucha de clases. El Congreso debatió sistemáticamente la crisis mundial, caracterizada por la tendencia imparable del capitalismo a la depresión económica y por el impacto demoledor de esta tendencia sobre las economías estatizadas burocráticas. Analizó asimismo las consecuencias inevitables de esta descomposición mundial: crisis políticas, agudización de los choques imperialistas y entre el imperialismo y las naciones atrasadas (y sus explosivas consecuencias para América Latina) y el ataque generalizado de la burguesía mundial contra las conquistas del proletariado. Caracterizó el proceso de restauración en Rusia y en los estados que surgieron de la disolución de la ex URSS como una consecuencia inevitable del carácter social contradictorio de la burocracia y de su necesidad de una alianza aún más profunda con el imperialismo mundial frente a la impasse de sus regímenes y la insurgencia del proletariado (Solidaridad en Polonia, levantamientos obreros en toda Europa oriental, huelgas mineras en la ex URSS). Junto con esto, el VIº Congreso precisó los límites y las contradicciones que enfrenta la tendencia de la burocracia a convertirse en propietaria privada, y la del capital a colonizar los Estados obreros: la resistencia de las masas —que está lejos de haber sido quebrada— y los propios límites del mercado mundial capitalista, incapaz de “absorber” a los nuevos “socios”. El VIº Congreso desmenuzó también las explosivas contradicciones que ha impulsado el “exitoso” “plan” Cavallo (quiebra de las finanzas públicas, desocupación, déficit comercial y endeudamiento generalizado, agudización de las desigualdades sociales, sometimiento a los capitales especulativos del exterior y a la banca internacional) y reafirmó la caracterización del Vº Congreso sobre el carácter parasitario del “plan” y sobre su agotamiento. La caracterización del “pacto podrido” entre Menem y Alfonsín y del carácter reaccionario de la Constituyente que ambos han prohijado, fueron objeto de un pormenorizado debate, así como también la política del PO frente a la Constituyente reaccionaria. El Congreso resolvió que el PO debe denunciar sistemáticamente el carácter reaccionario de la Constituyente, cuyo objetivo es la instauración de un régimen de poder personal para ir a fondo en el ataque a todas las conquistas del movimiento obrero, a las libertades democráticas y para garantizar los beneficios y prebendas de los “privatizadores”. El PO debe denunciar, también, el carácter reaccionario y manipulador de las supuestas “alternativas” del centroizquierda, que postula —nada menos— que otorgarle carácter constitucional a los tratados internacionales firmados con el imperialismo, que autorizan a éste a intervenir “democráticamente” en los países latinoamericanos. Sobre la base de esta denuncia política y de un programa de reivindicaciones de los explotados, el Congreso votó dirigir un llamamiento para constituir un frente de izquierda y combativo para las elecciones a la Constituyente. En el curso del debate de la situación política nacional, se discutió largamente sobre la política de destrucción capitalista de la previsión social, la educación y la salud públicas; las crisis explosivas de las provincias y de lo municipios del Gran Buenos Aires; la cuestión de la juventud estudiantil y de la mujer. El Congreso formuló caracterizaciones políticas frente a cada uno de estos problemas y recalcó la necesidad de que el Partido se dote de plataformas de lucha que sirvan de base a una tarea partidaria sistemática de denuncia, propaganda, agitación y organización en todos los frentes de lucha. En el curso del Congreso, el PO realizó también el balance de su propia actividad. De conjunto, la enérgica intervención partidaria en las luchas jubilatoria, sindical, estudiantil y su lucha por darle al activismo obrero y juvenil un eje político revolucionario de reagrupamiento frente al desbande de la izquierda democratizante, han dado como resultado un creciente protagonismo e iniciativa partidarios, un crecimiento electoral, una creciente influencia y autoridad políticas en el seno del activismo obrero y de la izquierda y un firme crecimiento partidario. Redoblar la penetración en el proletariado industrial El mayor logro político del Congreso del PO fue su esfuerzo por debatir, clarificar, caracterizar y elaborar una política y un pronóstico en referencia al movimiento obrero industrial, tanto en el plano nacional como en el internacional. El Congreso caracterizó que las crecientes luchas del proletariado europeo —el fenómeno internacional más novedoso desde la realización del Vº Congreso del PO— constituyen, al mismo tiempo que el único límite objetivo, real, a la tendencia del capital en crisis a desvalorizar violentamente la fuerza de trabajo, y un enorme factor de crisis políticas en cada uno de los regímenes imperialistas, un “espejo” para la clase obrera mundial —en particular en Europa del este, la ex URSS y los EE.UU. En este sentido, el Congreso caracterizó que la lucha entre la burguesía y el proletariado industrial de los principales países imperialistas en torno a sus condiciones de trabajo y existencia es necesariamente el terreno fundamental de la lucha de clases mundial, y que así se manifestará cada vez más en el próximo período. En el plano nacional, el Congreso caracterizó el retroceso sufrido por la clase obrera, como consecuencia de las derrotas de las últimas luchas. Al respecto advirtió que los avances de la burguesía no habían significado para ésta ninguna salida duradera ni tampoco la obtención de algún precario equilibrio social, capaz de asegurarle un apaciguamiento entre las clases. Por el contrario, el Congreso pronosticó una agudización de la lucha de clases como resultado de la necesidad del capitalismo de redoblar sus ataques contra las masas. La esencia del período actual es la sucesión de alzas y bajas, cada vez más amplias, en los choques entre las clases; es decir, la acentuación de la convulsión social y política. El Congreso reafirmó que todo el destino de la presente crisis de la humanidad será decidido en el combate frontal entre el capital y los explotados, dirigidos por el proletariado industrial. Mientras la sociedad actual se base en la explotación del trabajo abstracto (plusvalía), el proletariado de la gran industria ocupará el lugar decisivo en el campo de los trabajadores. Asegurar el firme avance del PO en la gran industria significa comprender el período histórico corriente. La intervención de la clase obrera industrial asestará el golpe firme al “plan Cavallo” y al gobierno menemista. Para eso es necesario organizar a la vanguardia obrera sobre bases programáticas socialistas revolucionarias y poner fin a la dominación de la burocracia sindical. El agotamiento del peronismo en el proletariado debe tener su correlato revolucionario. La preocupación por llenar el vacío dejado por el peronismo en el movimiento obrero es la preocupación fundamental del clero y del centroizquierda, los que están debatiendo ahora, precisamente, la oportunidad de proponer la formación de un “partido de trabajadores” —una tarea que excede las posibilidades del Frente Grande. Este PT está concebido como un nuevo obstáculo para los trabajadores argentinos en la lucha por su emancipación. Es en las grandes fábricas donde está planteada en forma más acuciante la necesidad política “objetiva” —para el desarrollo del conjunto del movimiento— y “subjetiva” —para el desarrollo del propio partido— de superar a la izquierda democratizante y al centroizquierda. En esas grandes fábricas y empresas, son numerosos los activistas de izquierda que han sido desmoralizados por la política anti-revolucionaria de la IU pero que, al mismo tiempo, no han dejado por un instante de acrecentar su odio a la patronal y al gobierno y que “reclaman” una orientación política y una organización que los ayude a superar prácticamente a los democratizantes, y a dar una respuesta a la enormidad de problemas que diariamente plantea la agudización de los ataques capitalistas. Profundizar la lucha política y fortalecer el trabajo de organización y reagrupamiento en las grandes fábricas: ésta es la tarea decisiva que ha establecido el VIº Congreso del Partido Obrero. ••• El Congreso finalizó sus tareas votando un nuevo Comité Nacional. El elevado grado de homogeneidad política puesto de manifiesto en el curso de todos los debates se reflejó en la elección del nuevo Comité Nacional: casi el 60% de los compañeros elegidos al nuevo Comité Nacional recibió el voto de más del 90% de los delegados. Junto con esta reafirmación política de la orientación y la actividad del PO, el Congreso promocionó a un conjunto de nuevos compañeros —destacados constructores del PO— al Comité Nacional (que suman el 20% de la nueva dirección). Con las estrofas de la “Internacional” —que marcaron el final de las deliberaciones del Congreso— se inició también una nueva etapa de lucha política: la lucha por la asimilación política de las conclusiones del Congreso por el conjunto del partido, su periferia y el activismo obrero y juvenil y, a partir de allí, la lucha por llevar a la práctica las resoluciones y planteos del Congreso.

22 de diciembre de 1993
“Amplio debate sobre Brasil”

El VIº Congreso del Partido Obrero marca, para nosotros de Causa Operaria, que hace ya varios años marchamos juntos con los compañeros argentinos, una nueva etapa en la evolución de la lucha política de los revolucionarios trotskistas, no sólo en la Argentina sino en toda América Latina. Ese carácter profundamente internacionalista del Congreso del PO tuvo como expresión contundente el amplio debate realizado en el Congreso sobre las perspectivas de la crisis política en el Brasil. Me refiero no sólo a aquello que el Congreso mostró en términos de los aciertos extraordinariamente grandes de los pronósticos políticos, particularmente evidente en toda la discusión sobre la situación internacional, sino principalmente al hecho de que estos aciertos están dando lugar a todo un reagrupamiento político, que tuvo como expresión en los últimos meses la formación y el desempeño electoral del FIT. Tenemos la convicción, con los compañeros argentinos que discutieron y deliberaron en este Congreso, que este fenómeno deberá materializarse, en el próximo período, en una significativa evolución de las posiciones y de la influencia política de los revolucionarios trotskistas de Argentina entre el proletariado, la juventud, las mujeres y todas las capas de explotados y oprimidos del país. Para nosotros, esta evolución —juntamente con otros factores políticos— esboza un eje para profundizar la lucha por la reconstrucción de la IVª Internacional.