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Prensa Obrera N° 404

19 de octubre de 1993 · 30 notas

Notas de este número

19 de octubre de 1993
La campaña del FIT en Olavarría
Corresponsal

El PO participó de modo destacado en la campaña por la construcción y por el voto al FIT y la necesidad de trascender la instancia electoral. Desde el comienzo de la campaña, inaugurada con la presencia de Daniel Rapanelli, debatimos con el Mst respecto de la necesidad de imprimirle a la misma un carácter de conjunto que exprese la realidad del Frente. La primera declaración pública del PO-Mst presenta al FIT como “un hecho que representa un paso fundamental en la organización política de la clase obrera, una herramienta para luchar en la contienda electoral del 3 de octubre y la única perspectiva de trascenderla...” (El Popular, 24/8). La presencia del PO en los medios 2 y 3 veces por semana con declaraciones y comunicados, tomando posición frente a distintos temas y llamando a votar al FIT, apoyó las actividades que se desarrollaron conjuntamente con el Mst (una estructura considerablemente mayor en Olavarría) en el marco de una excelente convivencia política: pintadas, volanteadas en el centro y en los barrios, pegatinas de afiches, una charla-debate conjunta entre Silvia Díaz y Carlos Frígoli, y la presencia de este compañero en dos oportunidades en los medios locales. A pesar de no integrar la lista local, el PO luchó por la obtención de espacios en los medios y en charlas donde participaron los candidatos locales del FIT. El resultado electoral —inesperado aun para los más optimistas del PJ local— dio a éste 6 de las 10 bancas en juego, quedando las 4 restantes en manos de la UCR (actual gobierno municipal). El MAO (Movimiento Vecinalista, ex MID) perdió las 2 bancas que renovaba. El Modin expresó un importante crecimiento (4.250 votos a concejales y 5.884 a diputados), sin acceder al Concejo. Un dato destacable lo representa la debacle electoral del Frente Grande. En Olavarría, la Unidad Socialista, el PI y disidentes peronistas conformaron la Unidad Popular, integrada al FG sobre la figura de Mario Méndez, ex concejal PJ, y de Eduardo Santellán, actual concejal de la UP. En una maniobra de último momento, durante un programa televisivo, que retrata el carácter arribista de este político, el candidato a primer concejal, Méndez, llamó a votar en el orden local al FG, y a los “compañeros peronistas que quieran acompañar a la candidata a diputada olavarriense por la 7ª sección por el PJ, que corten boleta”. Esto motivó, por un lado, la farsesca —y desesperada— intervención del candidato a senador del FG, desmintiendo y manifestándose en contra de los dichos del candidato a concejal, y por otro, una fuga de votantes potenciales del FG repudiando la maniobra. Si bien se apreció un corte de boleta en el sentido indicado (2.831 votos a concejales, 1.875 a diputados), estuvieron muy lejos de acceder a una banca, cosa que el FG daba por sentado. El FIT logró 534 votos para diputados, 518 para senador y 519 a concejales, lo que muestra una homogeneidad en el sufragio; y sumando los 169 votos obtenidos por el Mas, observamos un escaso retroceso respecto de la elección anterior, donde, por otra parte, el PO había obtenido179 votos. A continuación, damos a conocer el texto del llamamiento a constituir un Comité de Trabajadores de la Cultura por el FIT, impulsado por el PO, que contó con la adhesión de 14 actores, músicos, plásticos y escritores de Olavarría y Azul: “Los abajo firmantes, Trabajadores de la Cultura de Olavarría, adherimos a la conformación del FIT porque lo entendemos como la única alternativa de oposición consecuente a este régimen de hambre, persecución ideológica y remate del país. Quienes a diario sufrimos la discriminación por la no rentabilidad de nuestro trabajo de producción simbólica en términos de mercado; quienes sufrimos la carencia de cobertura social para nuestras familias, el pago en negro por nuestros servicios; la inestabilidad laboral; en definitiva, quienes vivimos en las peores condiciones de subsistencia para desarrollar nuestro trabajo creativo, nos manifestamos en favor de la continuidad del FIT más allá de la instancia electoral del 3 de octubre para que en efecto pueda constituirse en un polo de reagrupamiento de los trabajadores. Por ello conformamos un Comité de Trabajadores de la Cultura por el FIT”.

19 de octubre de 1993
Respuesta al PL

En el número anterior de Prensa Obrera publicamos una carta de “apoyo crítico” al FIT, por parte del Partido de la Liberación, la cual es, en realidad, un ataque en regla contra los “beneficiarios” de ese “apoyo”. “Manejos divisionistas”, “exclusión”, “frente trotskizante” son algunos de los dardos que dispara el PL. El acta de acusación es, sin embargo, falsa. No hubo tales “manejos divisionistas” para con el PL, lo que oocurrió fue que el PL se autoexcluyó del frente al plantear un ultimátun alrededor de las candidaturas totalmente inaceptable. Aunque el PL no lo recuerde en su carta, pretendía encabezar las listas del FIT de la provincia de Córdoba, a pesar de admitir que no tenía la representatividad para tal pretensión. Su argumento era que como el PO y el MST encabezaban las listas en otros lugares, donde incluso el PL no existe, en Córdoba ese lugar le correspondía al PL. Aquí hay dos equívocos: el menor es que el PL cree que las posiciones políticas se regalan o se donan; el mayor es que el PL confiesa que es incapaz de luchar por su política desde cualquier posición. El FIT, de todos modos, inscribió en la Justicia (puede verificarlo cualquiera) una cláusula que incluía al PL (en tercer lugar) luego del MST y del PO. Tampoco es cierto que el PL hubiera sido excluido de los debates; la carta del PL cita, precisamente, las propuestas que efectuó en las discusiones que tuvieron lugar; pero el PL se retiró de las reuniones por el tema de las candidaturas. En las discusiónes el PL defendió la idea de que había que reemplazar la consigna “gobierno de los trabajadores y el socialismo” por la de “gobierno de los trabajadores y el pueblo”, la que fue rechazada por populista, por oponerse al socialismo. El PL se pronuncio también en contra de la consigna de la “revolución política” contra las burocracias stalinianas y por el socialismo. Pero la lucha contra la burocracia es una tarea de la primera hora a nivel internacional para combatir la restauración capitalista. Cuando en Tienanmen se masacra a los trabajadores chinos para defender la restauración; cuando Yeltsin sigue el mismo camino en la Rusia post-soviética; cuando las camarillas burocráticas hacen lo mismo en los países del Este; cuando se ve el ejemplo de la ex Yugoslavia, está clara para cualquiera la naturaleza de la divergencia. (El PL podía, con todo, dejar establecida su discrepancia e integrar el frente). El PL nos “imputa” también una falta de “solidaridad con Cuba Socialista”, un verdadero exabrupto si los hay. Se desprende de la fraudulenta fórmula que acuña el PL (¿Cuba es socialista?) que la “defensa incondicional” de la Revolución Cubana y de Cuba frente a las agresiones del imperialismo, debería extenderse al gobierno cubano —al cual también deberíamos defender incondicionalmente, es decir, apoyar ciegamente su política. Pero ni siquiera el PL lo hace, como lo demuestra, por ejemplo, su ataque al gobierno de Cuba por haber resuelto votar a favor de la candidatura de la Argentina menemista para ocupar un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU. El canciller cubano, Roberto Robaina, acaba, por ejemplo, de declarar: “Si por esta vía (la despenalización de la tenencia de divisas), cuatro o cinco millones de cubanos (¿tantos?, JF) resuelven sus problemas, es preferible que esas personas los tengan resueltos a que no los resuelvan los diez millones” (en realidad son once y medio, JF) (La República, 18/10). ¿Está de acuerdo el PL con esto?¿Esto también va por cuenta de “Cuba socialista”? Los beneficiarios de la “despenalización” son un 10 o 20% de los citados, es decir entre un 5 y un 10% de los cubanos, en su mayor parte reclutados en los sectores próximos a la burocracia y principalmente entre los grandes burócratas económicos. Esta política de diferenciación social debe conducir a la larga a una restauración del capitalismo. (Robaina incluso se quejó porque Cuba es “el único lugar en el mundo” al que se reprocha la existencia de “jineteras” (prostitutas) (ídem). Si para el PL, por otro lado, la “solidaridad con Cuba socialista” no excluye criticar al gobierno, ¿esto significa que su defensa del país y de la revolución es condicional, o sea sólo en aquello en que coincide con el gobierno? No podemos estar de acuerdo tampoco con esto: nuestra defensa de Cuba y de la Revolución (estatización de los medios de producción) es incondicional, mientras que al gobierno y a su política los vemos como un obstáculo para el desarrollo y aun la sobrevivencia de la Revolución y de la independencia del país. El FIT no rechazó el planteo de incorporar la “rebelión popular”, incluso el PO realizó el planteo públicamente. Sí impugnamos la exigencia de suplantar la consigna de huelga general por la de las “puebladas”. Estamos a favor de orientar una rebelión popular, pero no del planteo confuso de la “pueblada”. Para el PL, por ejemplo, los saqueos de los supermercados son sinónimos de “pueblada”. Para el PO “puebladas” serían el “cordobazo”, el “rosariazo”, el “tucumanazo” de 1970. No existen en la actualidad tendencias a esas “puebladas”. De lo que se trata ahora (y ésta es una de las divergencias con el PL) es de preparar políticamente al pueblo para ese futuro inevitable. Más precisamente: luchar por sacarlo de la confusión actual y poder prepararlo para ese futuro. Es con relación a estas tareas preparatorias y pre-preparatorias que surgió el FIT. Ni hay una situación revolucionaria, ni existe la posibilidad inmediata de ella. El programa del FIT indudablemente tiene límites, pero los “aportes” que le pretendió hacer el PL no lo enriquecían, sino que lo derechizaban. El apoyo al FIT por parte, del PL no fue crítico, sino lírico; lo resolvió 10 días antes de las elecciones, no hizo campaña alguna, no sacó volantes (ni “críticos” ni de los otros). Todo esto es poco serio.

19 de octubre de 1993
No a la reforma reaccionaria
Partido Obrero

A medida que se acerca la fecha de las próximas elecciones presidenciales, que deben tener lugar en diciembre del ’94 o marzo del ’95, se acorta el plazo para convocar a una Asamblea Constituyente que reforme la cláusula que prohíbe la reelección presidencial. Porque, aunque al asunto se lo quiera adornar de ribetes teóricos, toda la disputa se reduce a una sola cosa: la reelección. En la disputa tercian, fundamentalmente, dos sectores de la burguesía: el PJ y la UCR— y detrás de ellos (o mejor, adelante) los sectores capitalistas que los respaldan. En una nación débilmente desarrollada desde un punto de vista capitalista, como lo es la Argentina, la perpetuación en el gobierno de un mismo presidente y de la camarilla que lo rodea puede significar un peligro mortal para los sectores burgueses que están excluidos del comando del gobierno. Por eso el tema de la reelección genera divergencias agudas, en contraste con lo que ocurre en los Estados Unidos, donde conviven con un relativo equilibrio los dos partidos principales, el Congreso y el Ejecutivo, y el poder central y los estados. Quienes más están interesados en la reelección son los integrantes del “club de privatizadores”, se trate del “clan del peaje” o de los usufructuarios de los servicios con tarifas dolarizadas. El gobierno está comprometido con el éxito de estas “privatizaciones”, razón por la cual sus beneficiarios pretenden verlo en el poder cuatro u ocho años más. Fuera de este círculo restringido, el resto de la burguesía asume una posición ambigua o francamente opositora. El diario “La Nación”, por ejemplo, que integra el “club de los perdedores” —el cual incluye a grupos en quiebra como Garovaglio-Zorraquín, o a poderosos pulpos excluidos de las “privatizaciones”, como la norteamericana Bell-Atlantic o el monopolio aéreo American Airlines—; “La Nación”, entonces, se opone a la reelección y defiende “las instituciones”. Dadas las contradicciones de los intereses en disputa, el gobierno norteamericano ha adoptado una posición de “prescindencia”, es decir, de arbitraje. Delimitados, entonces, los alcances de la presente disputa “constitucional”, está claro que el asunto no tiene nada que ver con los intereses o las reivindicaciones de los trabajadores. No se plantea nada que corresponda a un interés concreto o político de las masas explotadas. Estas se encuentran divididas sobre la cuestión de acuerdo a las líneas de división de la propia burguesía. Para quienes la concentración del poder por más de seis años en una misma persona sería un peligro anti-democrático, la reelección no debería pasar; para quienes Menem puede representar una posibilidad de arbitraje, que distribuya las migajas del gran festín entreguista, la reelección sería admisible aunque no fuera una panacea. Los trabajadores deberán superar esta encerrona política si quieren que sus intereses y aspiraciones de clase puedan prevalecer en la dura contienda que los opone a los capitalistas. La disputa por la reelección afecta, sin duda, la continuidad del llamado "plan económico", esto porque la consecuencia fundamental de una de­rrota del intento reeleccionista haría levantar cabe­za a todos los sectores patronales que han recibi­do la tajada más chica de sus beneficios. Nos referimos a una gran parte de la burguesía indus­trial y agraria que pretende la reactivación de las exportaciones y la protección contra la competen­cia extranjera. Por el mismo motivo, la necesidad de imponer la reelección, por parte de la camarilla cavallo-menemista, tiene que ver con la defensa del “plan económico”, al que ya atacan numero­sos sectores. La búsqueda de un entendimiento entre reeleccionistas y no reeleccionistas surge como el intento de evitar las consecuencias que tendría una confrontación abierta sobre el conjun­to de la situación económica y política —y por sobre todo evitar que la aprovechen los traba­jadores, que siguen acechando desde las cer­canías. El gobierno ha largado la posibilidad de un plebiscito para acobardar a la oposición radical, que viene de sufrir una derrota electoral, y forzarla a un entendimiento. En forma subsidiaria espera provocar una división del radicalismo. Está obliga­do a manejar este chantaje con prudencia, porque puede perder el plebiscito aunque tenga mayoría de los votos por el Sí, si no obtiene una mayoría del padrón electoral. ¿Acuerdo? Las líneas que se han dado a conocer para un eventual acuerdo son básicamente dos. La princi­pal consiste en ofrecer a la UCR una modificación de la Corte Suprema y hasta del Poder Judicial en su conjunto, e incluso nombrar de común acuerdo a otros altos funcionarios del Estado. Esta propuesta tiene dos desventajas: una, que parte de un gobierno que actúa inconstitucionalmente en for­ma reiterada y que como norma no mantiene sus compromisos (por ejemplo, el que estableció con el Congreso de que no modificaría la reciente ley de jubilaciones). La otra desventaja es que la aceptación de un acuerdo desmoralizaría a la oposición ante los ojos del electorado, acelerando la declinación que se quiere evitar. La alternativa secundaria, señalada por la pren­sa, para el caso de que el gobierno no consiga los dos tercios necesarios para declarar la necesidad de la reforma, incluyendo la reelección, es ofrecer una reforma constitucional sin reelección inmedia­ta; Menem podría, en este caso, postularse para las elecciones de diciembre de 1998, designando a un hombre afín en el Intermedio. Para asegurar­se la posibilidad de designar a su sucesor, Menem buscaría que el plazo entre la Convención Consti­tuyente y la próxima elección presidencial fuera el más corto posible. Pero esta alternativa de recam­bio tiene el "defecto" de que podría suscitar una "dualidad de poderes "entre el presidente electo y Menem en retiro provisional. Crisis política Está claro, entonces, que estamos ante una impasse náutica y que la propuesta reeleccionista es antes que nada un intento de salida a un pantano político real de la burguesía, antes que la causa de él. La razón de esta impasse es que ni la burguesía ni el desarrollo general del país han alcanzado un equilibrio que asegure acuerdos duraderos y, lo que es peor, ya amenazan nuevos desequilibrios, esto como consecuencia del ex­traordinario endeudamiento del Estado y del capi­tal privado, y de la recesión de la economía mun­dial. Un empantanamiento del proyecto reeleccionista podría llevar, así, a una situación de mayor violencia política que la que precedió a las eleccio­nes del 3 de octubre pasado. El “entorno” menemista ya está “imaginando” el envío de un proyecto de ley para alargar el mandato de Menem hasta diciembre de 1995, cuando deben ser reno­vadas las cámaras. Si se sienta un precedente de este tipo, el menemismo bien podría maniobrar, luego, para imponer una “fujimorización” y la convocatoria de una Convención constitucional por decreto. Al final, según la “moderna" teoría política burguesa, en una democracia el electora­do no elige sino que "convalida" Una manifestación importante de la crisis polí­tica en curso la constituye el enfrentamiento entre Menem y Duhalde, dentro del mismo partido ofi­cial. Duhalde ha hecho circular la versión de que la reciente eclosión de violencia política fue fabricada por el menemismo para comprometer a su cama­rilla, y sus posibilidades electorales. El presidente y el gobernador no representan los mismos intere­ses económicos, aunque éstos se puedan conci­liar. Si Duhalde es sucesor de Menem. es difícil que el riojano tenga expectativas de volver en 1998/9. Lo que es más importante es que para el “club de privatizad ores", incluso Alfonsín es más de fiar que Duhalde, y no digamos Pierri, el cual tiene el “pésimo” antecedente de haber hecho encarcelar por algunas horas a un gerente de Edesur. Duhalde está armando su propio entor­no de “privatizadores” en la prevista “zona fran­ca” de La Plata o con la entrega de la central eléctrica Piedrabuena. Pronóstico El pronóstico que surge de la crisis creada en torno a la reelección es: o el empantanamiento se profundiza y las maniobras menemistas fracasan, en cuyo caso asistiremos al desgaste político del PJ y de la UCR, e Incluso a un deterioro del “plan económico”, o el menemismo consigue imponer la posibilidad de la reelección por medio de la corruptela o de la fuerza, en cuyo caso se podrá asistir, más tarde o más temprano, a vigorosas luchas contra la arbitrariedad polí­tica y estatal Los tiempos y los ritmos de desa­rrollo de estas alternativas quedarán en parte condicionados a la marcha de la situación eco­nómica y al agravamiento o atenuación de las luchas de los trabajadores. Política ¿Cómo intervenir ante esta situación? Antes que nada, denunciando que en toda esta disputa no hay ninguna clase de discusión o enfren­tamiento constitucional, pues todas las fuerzas patronales en pugna son fundamentalmente anticonstitucionales, uno, porque apoyaron a las dic­taduras militares pasadas y sus legados jurídi­cos", y dos, porque han gobernado por decreto, han vetado leyes en forma parcial", y han deci­dido el destino de las personas y de los patrimonios por medio de resoluciones ministeriales y ukases burocráticos. La época constitucional de la bur­guesía ha sido completamente superada; ésta ya no pretende más limitar el poder del Estado, sino concentrarlo al máximo para oprimir aún más a los explotados (algo que hace todos los días sin necesidad de modificar la Constitución). En segundo lugar, denunciando que la reelec­ción presidencial refuerza el poder del Estado capitalista contra las masas; es decir, su capaci­dad de apalear, encarcelar, matar, indultar y confiscar el esfuerzo diario de los trabajado­res. La lucha contra la reelección plantea, nueva­mente en Argentina, una lucha contra la posibili­dad de que un aventurero político pueda convertir­se en el árbitro de los conflictos sociales y en el salvador de las masas. Pero en forma simultánea, es necesario denunciar que la negativa a la posibilidad de la reelección presidencial no remedia los males del Estado capitalista, ni su característica despótica, opresora, arbitrarla y burocrática. El anti-reeleccionismo no convierte a los políticos patronales que defienden esta posi­ción en “más” democráticos, ya que siguen sien­do defensores a muerte del Estado burgués y de sus aparatos represivos; se oponen a la reelección inmediata, pero no a que rija para el futuro. La opresión política vigente deriva de la explo­tación capitalista vigente, y una no puede ser sustituida sin sustituir a la otra. La vigencia de la libertad y de la soberanía popular exigen la abolición del Estado capitalista y la formación de un gobierno y un Estado de los trabajadores y explotados. La única Asamblea Constituyente que puede dar una Constitución a la medida de los intereses históricos de la clase obrera es la que convoque un gobierno de trabajadores. Las formas concretas que deberán asumir es­tas denuncias dependerán de la marcha de la crisis política creada, es decir, de los compro­misos y trapisondas de sus protagonistas pa­tronales; de los atropellos que practique el gobierno; del despertar que éstos y otros fac­tores provoquen en la conciencia popular. La consigna del momento es: NO a la reforma reac­cionarla de la Constitución, no a la reelección, boicot al plebiscito fraudulento; SI a las reivin­dicaciones de las masas —salario mínimo de 1.200 pesos (canasta familiar); no a los despi­dos, escala móvil de horas de trabajo; abajo la jubilación privada, jubilación mínima de 800 pesos; abajo las “privatizaciones” que confiscan al pueblo, renacionalización bajo control obrero; fuera Menem, por un gobierno de trabajadores. En el caso de que se convoque a una Conven­ción para reformar la Constitución, lo que podría ocurrir como resultado de un arreglo parlamentario entre el PJ y la UCR, aprovecharemos la agitación consiguiente para impulsar y desarrollar al Frente de Izquierda y los Trabajadores y para acentuar nuestra agitación contra el fraude constitucional de la burguesía y en favor de la acción y la lucha para imponer las reivindicaciones de los trabajadores.

19 de octubre de 1993
El balance electoral del Partido Obrero
Corresponsal

La victoria del PJ (menemismo) en las elecciones del pasado 3 de octubre, sumada la totalidad de los distritos, plantea algunos interrogantes políticos concretos. Esta vez no hubo el “voto castigo” con el que los trabajadores responden a los gobiernos que atacan sus conquistas y niveles de vida, sino que triunfó el gobierno de turno, la vanguardia militante de una ofensiva nacional e internacional contra los explotados. En este sentido, la victoria electoral del menemismo tiene mucho en común con las victorias que obtuvo durante más de una década el thatcherismo, y refleja también la completa desmoralización política que provocaron las anteriores fuerzas gobernantes, convertidas en oposición: en nuestro caso la UCR y su hiperinflación, así como también la burocracia sindical (sea de la CGT o del CTA) y, en lo que le toca, la ex Izquierda Unida. Hace solamente un año la CGT había inmovilizado al país con un paro de 24 horas y las organizaciones de la educación habían puesto cien mil personas en las calles; pero la burocracia logró llevar al movimiento popular al empantanamiento o a la derrota. Las traiciones a las luchas y a la resistencia de las masas valorizan luego en términos políticos las salidas que arma la burguesía, como ocurre con el “plan Cavallo”. Resulta muy pedagógico, con relación a esto, el resultado electoral de San Nicolás, donde aunque sólo con el 38% del total de los votos (47% provincial), el PJ logró ganar, a pesar del desastre que significó para las masas y para la ciudad la “privatización” de Somisa; en esta ciudad el segundo lugar lo ocupó Rico —un voto “clásico” del trabajador desmoralizado, que transfiere las soluciones a los problemas de su clase a la figura de un salvador. Es muy probable que nosotros, el PO, hayamos subestimado la posibilidad de un voto popular por el gobierno de semejante amplitud, y con certeza que lo hizo el resto de la oposición, a partir de los datos sobre la desocupación, y más tarde como consecuencia de las diversas crisis que fueron provocadas por el asunto del matonismo contra periodistas, o también como resultado de las controversias que habían comenzado a agudizarse en el seno de la burguesía acerca de la llamada “salida” del “plan de convertibilidad”, o de la cuestión de la reelección. Un resultado“ paradójico” (contradictorio) de las elecciones pasadas es que la mayoría popular votó por el gobierno precisamente cuando las limitaciones del “plan Cavallo” se hacen más evidentes y su impasse es mayor, y cuando se acentúan los enfrentamientos en el seno de la burguesía. En este sentido, el voto popular falló a favor del “plan económico” contra los críticos patronales de éste, lo cual constituye otra “paradoja” de los resultados electorales del 3 de octubre, porque el propio gobierno está discutiendo cómo salir del “plan de convertibilidad”. Si, en cierto modo, la “estabilidad” hipotecó las masas al gobierno (para lo que éste contó con la traición de la burocracia sindical y la bancarrota de la oposición), ahora en cierto modo el gobierno ha quedado hipotecado a las masas, a las que debe asegurarles como mínimo un ínfimo nivel de inflación en los precios. Alcance ¿Cuál es el alcance que puede tener esta victoria electoral del menemismo? Para eso tenemos que ver las características contradictorias de los resultados electorales. Cuando se discrimina el voto nacional, se observa que el menemismo fue derrotado en la provincia de Córdoba y en su capital, así como también en la periferia de Rosario, todo lo cual está en contradicción con el voto a favor del menemismo en el Gran Buenos Aires —siendo todos estos distritos de una composición obrera industrial y de una masa enorme de desocupados semejante. Es decir que al menos una parte de los trabajadores ha votado contradictoriamente. Claro que hay que hacer la salvedad que, en Córdoba, la oposición era el oficialismo, pero aun así podemos decir que el voto contra Cavallo fue un voto “castigo”. Más en general, el menemismo retrocedió bastante en Tucumán y en Mendoza, y tampoco le fue bien en Neuquén; es decir que en distritos importantes no hubo “menemazo” y sí “voto castigo”. Esta discriminación elemental del voto a escala nacional, concentra la victoria del menemismo en la provincia de Buenos Aires, aunque la gran votación del PJ es la misma que obtuvo en 1991 (47% de los votos positivos), sólo que esta vez la Ucedé perdió entre 4 y 5 puntos que fueron para la lista oficial; esto significa que el PJ perdió una cantidad similar de puntos, 400.000 votos, principalmente obreros, que no fueron al Modin, ya que éste no modificó mucho su votación, sino que fueron a distintas listas, incluido el Frente Grande. El peronismo perdió votos obreros el pasado 3 de octubre, a pesar del “menemazo”. El dato no es masivo, pero es igualmente muy importante. La victoria del PJ en Buenos Aires fue obtenida con una inyección masiva de fondos públicos; sólo el fondo del conurbano recaudó para estos gastos unos 600 millones de dólares; pero otro dato es que el presupuesto de la provincia en 1993 fue un 25% más alto que en 1992. Los grandes beneficiarios de estos gastos son los contratistas de obras públicas, que forman una base social específica del gobierno de la provincia y de muchos intendentes; no es la misma base del gobierno nacional, que se apoya en el “club de los privatizadores” y en los “fondos de pensión” internacionales (norteamericanos en especial). Toda la prensa ventila los “antagonismos” entre Duhalde y Menem, que son una refracción de esta situación. Naturalmente que estas contradicciones pueden conciliarse, al menos por un tiempo, ya que la especulación bursátil, y todavía más con la deuda pública, no es incompatible con un gasto público expansivo, obras públicas y asistencialismo. Pero la contradicción objetiva y subjetiva entre Menem y Duhalde significa que los resultados del 3 no han consagrado a Menem como un árbitro político poco menos que absoluto; para ello debe resolver todavía la crisis que ha desatado el tema reelección dentro de la burguesía y sus diferencias con el duhaldismo. Este último realizó la campaña electoral bonaerense diferenciándose precisamente de Menem. Más todavía, la llamada “crisis Pierri” fue desatada por el gobierno nacional para minar las posiciones de Duhalde (ahora que Storani parece estar a favor de la reelección, se podría suponer que durante la campaña hubo un acuerdo entre él y Menem contra Duhalde). La sección electoral tercera (La Matanza-Lomas, etc.) es el bastión de un clan, el de Duhalde-Pierri-Mercuri, donde este grupo más se defendió de los ataques que recibió durante la campaña electoral. Las conclusiones anteriores refutan la tesis según la cual Menem habría formado “una formidable coalición electoral”, que va desde el Barrio Norte hasta Lugano y desde San Isidro hasta Laferrere. Esto depende, precisamente, de la solidez de la alianza entre Menem y Duhalde, y por supuesto, de las perspectivas económicas en su conjunto. Es lo que, precisamente también, pretenden resolver la reforma constitucional y el plebiscito, y luego las presidenciales de 1995. El alcance de la victoria del menemismo, el domingo 3, todavía deberá definirse a través de la lucha política que se ha abierto, y de conjunto por la marcha del “plan económico”. Oposición Pero otro de “los interrogantes políticos concretos” que dejó el 3 de octubre es el alcance que tiene la derrota de la oposición patronal, o dicho de otra manera, el alcance que tiene el hundimiento de la oposición. No hay ningún síntoma de que la burguesía, y mucho menos el imperialismo, quieran darle a Menem el poder supremo; a lo más que llegan los capitalistas más oficialistas es a postular una suerte de semi-bonapartismo menemista, limitado a otros cuatro años. Los explotadores necesitan de la oposición tanto como del menemismo; no existen condiciones de conjunto para que la burguesía acepte aventurerismos “unipersonales”. Por eso el derrumbe de la UCR es un factor de primera magnitud en la crisis política. El clan menemista de los Kohan quiere aprovecharla para reforzar al líder y a su entorno, pero los sectores “más responsables” del gobierno pretenden, en cambio, una especie de reconstrucción de la oposición. Pero el salvataje de la oposición, que no puede ser otra que el radicalismo, no podrá tener lugar sin una nueva lucha dentro de la UCR. Si durante la campaña electoral asistimos al operativo de estimular al Frente Grande en Capital, esto para debilitar a la UCR y “levantar” a Erman González, ahora tenemos una nueva situación, cómo restablecer a la oposición, por eso se comienza a hablar del Comando del No (a la reforma) y de la posibilidad de una alianza electoral entre la UCR (si va Storani), el FG y la Unidad Socialista. La importancia del hundimiento de la oposición para el Estado obedece a que mucho más de la mitad del país está enrolada en la oposición. (El menemismo ganó las elecciones con el 43% de los votos positivos, el 39% de los totales y sólo el 31% del padrón electoral). De la misma manera, la mayoría de los trabajadores asalariados se encuentra participando en conflictos y luchas, aun cuando otra parte muy importante haya depositado su salida en el menemismo. La conclusión de esto es que el hundimiento de la oposición burguesa plantea una posibilidad de desarrollo político a la izquierda revolucionaria, que para eso debe transformarse en portavoz de las necesidades de los explotados y en su organizadora. Una de las consecuencias contradictorias del 3 de octubre es que, más allá de las posibilidades futuras que pueda ofrecer una crisis del oficialismo, es la derrota de la oposición la que ofrece importantes perspectivas, de un lado como factor de crisis de conjunto, del otro para la izquierda. En lo que hace a Rico, las elecciones mostraron un dato muy interesante, que confirma lo que ocurrió con Bussi en Tucumán; Rico hizo su mejor elección a expensas del radicalismo, no del justicialismo —de la mano de la clase media, no de los obreros (ver declaraciones de Rico a Ambito, 14/10). Todo indica que tocó un techo, al menos en las presentes circunstancias. Ahora deberá alinearse con Menem en la reforma y lo mismo ocurrirá con los principales proyectos patronales en el Congreso. Un buen trabajo de desenmascaramiento podría mandarlo rápidamente al piso. Con relación al FG su elección en Buenos Aires fue mala, lo que quiere decir que no tiene penetración popular. Ya está planteando la alianza con los radicales (ver Página 12, 14/10) para “frenar a Menem”. Sigue siendo, aún más que antes, un frente heterogéneo, que puede estallar en cualquier circunstancia. No es una izquierda, porque defiende los planteos fundamentales de los explotadores. FIT Las elecciones demostraron el acierto de haber formado el FIT. Se confirmó que el FIT permitió que “la izquierda”, “los socialistas”, tuviéramos presencia en la campaña electoral. Los resultados de la provincia de Buenos Aires, casi 100.000 votos, deben ser ubicados en el marco de los resultados aún mejores en Neuquén, Córdoba y Santa Cruz. El propósito principal de la formación del Frente fue conseguido. De aquí en más es la única referencia de izquierda, si no para las masas, sí para el conjunto de los activistas y de la izquierda. El FIT no fue simplemente una suma. Sobre esto hay que ser claros. La alianza con el Mst y la presencia de Zamora permitió representar una fisonomía de unidad de la izquierda, y por eso, hasta cierto punto, una perspectiva política. Pero el Mst fue responsable de la formación tardía del frente. El Mst no planteó claramente al FIT como una perspectiva política; sólo desarrolló el ángulo de “votar a Zamora”. La penetración de la candidatura de Zamora disminuyó considerablemente como consecuencia de la desintegración de Izquierda Unida y del Mas. No se pueden comparar los resultados del FIT con los que la izquierda sacó en 1989 o 1991, simplemente porque IU, el Mas y el PC se desintegraron. Fuimos aliados, no a IU ni al Mas, sino a la treintava parte del ex Mas y a la ochentava parte de la ex IU. Incluso fuimos con un partido que nunca hizo una campaña pública de esclarecimiento de su ruptura con el Mas. Aun así, en Neuquén superamos a IU cuando era varias y largas veces superior al FIT. El retroceso, no del FIT, sino de la izquierda tomada en su conjunto, procede de la autoliquidación de IU y del Mas, un hecho que no se produjo para superar a IU o al Mas, ni en el programa, ni en la organización. Luego de encaminar el ascenso de la izquierda por vías democratizantes, el PC y el Mas lo destruyeron en forma más o menos consciente; no superaron su contenido democratizante, sino que destruyeron su perspectiva movilizadora. Si la burocracia desmoralizó a las masas, esta izquierda desmoralizó a la izquierda; por eso pudo surgir el FG. El FIT es el primer intento de superar esta situación, concretando un planteo de reagrupar a la izquierda con una política revolucionaria. El Partido Obrero, a través de su política de crear e impulsar el FIT, y a través del FIT, creció enormemente en términos electorales y se desarrolló organizativamente. Se instaló en un frente que es referente, y por eso lo defenderemos en todas sus posibilidades. Políticamente, los votos del FIT en su conjunto son también nuestros votos; los podremos perder o acrecentar, eso dependerá de la evolución de la situación política y de nuestra política. Con nuestra política hemos establecido al FIT en el sexto lugar en Buenos Aires, y en algunas provincias y distritos en el cuarto lugar. El próximo Congreso del partido será una gran oportunidad para discutir estas conclusiones y sus implicancias, y para profundizarlas.

19 de octubre de 1993
Menem parió otro “hijo”

El Pts no ha podido sustraerse a la enorme presión que está ejerciendo un gran sector de la burguesía en favor de la reelección de Menem. No otra cosa explica que ahora que terminó, según sus palabras, “el circo electoral”, el Pts plantee que se convoque “a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana ”, es decir, a una segunda edición del “circo electoral”. Semejante posición revela la completa inconsistencia de la crítica del Pts al parlamentarismo, al cual rechaza en su función “legislativa”, pero reivindica en su función “constitucional”. Mediante esta contradicción típica del democratizante, el Pts convierte al “circo” en templo. Para el Pts, la Constituyente debería tener por objeto reformar la Constitución del 53, lo mismo que dicen Menem, Alfonsín y compañía. Siguiendo en esto las huellas de su mentor, N. Moreno, el Pts justifica esta reforma por el carácter “reaccionario” de la Carta del 53 —no por su carácter burgués o capitalista. Lo que pretenden estos adversarios del “circo” es una Constitución democrática, es decir, “circense”. Pero resulta que el planteo del Pts entronca, en lo relativo a la oportunidad, con la posición “reformista” del menemismo, el cual quiere consagrar la reelección presidencial mediante la reforma de la Constitución y hacer más reaccionaria la Constitución nacional. Ahora que Menem cuenta con más del 40% de los votos, el Pts reivindica la necesidad de reformar la Constitución y de una Asamblea Constituyente. Pero esto lleva a la reelección y a la reforma reaccionaria de la Constitución. Está claro que el Pts tiene muy poco en cuenta las condiciones en que tiene lugar una Constituyente y su oportunidad, lo cual significa que para el Pts la Constituyente tiene un carácter democrático “universal”. Estos “trotskistas” se delatan, de este modo, como democratizantes “universales”. Pero un democratizante “universal” debe transformarse inevitablemente en un derechista, y esto por una razón “daltónica”: porque no distingue cuándo las consignas de la democracia sirven para luchar contra la opresión, y cuándo son el instrumento de los opresores. El Pts tiene el defecto mortal de no ser concreto, ni dialéctico —lo cual es lo mismo. El Pts reclama también (¡claro!) que la Asamblea Constituyente debe ser soberana, es decir que sus decisiones tengan preeminencia sobre los actuales poderes del Estado. Pero es evidente para cualquiera, que para que una cosa así pueda ocurrir es necesario, primero, que el pueblo derroque a esos poderes (para lo cual debe existir por lo menos una situación revolucionaria), o que la propia Asamblea adopte esa decisión, para lo cual ella debería ser revolucionaria. Como no se encuentran dadas ninguna de estas dos condiciones, ni como realidad inmediata ni como realidad en potencial, resulta claro que el Pts no tiene idea de lo que es una Asamblea soberana. Lo que es peor, el Pts ni siquiera plantea como condición de una Asamblea Soberana la consigna de “Abajo Menem”. En realidad, el tipo de “soberanía” que surge del planteo del Pts tiene que ver con el litigio jurídico de si la Asamblea puede determinar su propio temario de reforma o debe limitarse a deliberar sobre los puntos establecidos por el Congreso en su declaración de necesidad de reforma de la Constitución. “Nuestro” Pts es, como se puede apreciar, de un lado, un amasijo democratizante, y del otro, leguleyo. Luego de decir que el pasado 3 de octubre “la trampa funcionó” y que el pueblo “votó a sus verdugos”, el Pts no encuentra nada mejor que proponer una segunda dosis de la misma medicina. Para la inmensa mayoría del pueblo (y para la clase obrera argentina históricamente considerada) no existe de conjunto un interés constitucional o una tarea constitucional históricamente pendiente; es por eso que la reivindicación constitucional no ha figurado en su historia como un factor de su movilización. Como el Pts ignora tanto a la clase obrera como a la historia, plantea una consigna que, por eso, además de democratizante y leguleya es artificial. Tenemos entonces que el Pts reclama una Asamblea Constituyente “libre y soberana” llamada por el gobierno menemista; no plantea como condición que se vaya el gobierno reaccionario y que un gobierno provisional convoque a elecciones libres; que le otorgue a los partidos espacios igualitarios en todos los medios de comunicación; que el debate se organice en las fábricas, talleres y escuelas. El planteo del Pts es reaccionario porque no está formulado en oposición al régimen, al gobierno y a la burguesía, sino que se formula a partir de la necesidad de una reforma constitucional de la propia burguesía y del menemismo. El Pts se vale de su consigna de Asamblea Constituyente soberana y libre para desnudar una posición favorable... ¡¡a la revolución por etapas!! Es así que dice: “Impulsamos las medidas más democráticas que sean posibles aún dentro de este sistema de explotación capitalista. Por eso... luchamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana”. Reivindicaciones democráticas realizables dentro del régimen burgués —éste es el programa del Pts. Claro que el Pts “quiere más” que esto, pero lo mismo dijeron y dicen el PC, la Unidad Socialista y hasta el FG. Pero el que quiere lo menos, no quiere lo más —la verdad es la contraria. El Pts se declara “reformista” del propio sistema capitalista, es decir de su perpetuación, lo que no deja de ser un aporte a la clarificación política. EL Pts impugnó al FIT porque éste, durante la campaña electoral, “sólo” (sic) denunció al gobierno, cuando el Pts denunciaba a “esta democracia para ricos y su régimen peronista-radical”. Ahora el Pts propone reformar al capitalismo, es decir, la “democracia para ricos”. Pero reformar es perpetuar, y perpetuar la democracia no puede ser sino para ricos. Los pobres sólo tienen salida por medio de la dictadura del proletariado. Pero el “plato fuerte” del planteo del Pts (lo anterior fueron los aperitivos y el “hors d‘oeuvre”) es que coincide al milímetro con la gran maniobra del menemismo para imponer la reelección del riojano. Es Menem, precisamente, el que reclama que la Asamblea fije su propio temario, es decir, que pueda ser “soberana”, para que se pueda tratar la cláusula de la elección del presidente. La “otra pata del régimen” (frase favorita del Pts), la UCR (y también el centroizquierda), no quiere dar su aprobación a la reforma de la Constitución (sin reelección), precisamente porque teme la maniobra menemista de declarar soberana a la Asamblea e introducir de esa manera el tema. El “entorno” del riojano pretende, precisamente, que un eventual plebiscito se refiera a la reforma de la Constitución en general, sin puntualizar la reelección, como una forma de mejorar sus posibilidades de victoria, y luego de convocada la Asamblea o Convención declararla soberana, esto para meter la reelección por la ventana. La falsa “soberanía” constitucional que propala el Pts es un instrumento de los “reaccionarios” menemistas. Al lado de Aldo Rico, el Pts se ha convertido en otro “hijo de Menem”.

19 de octubre de 1993
Participemos del VIº Congreso del Partido Obrero
Corresponsal

Luego de un amplio debate, el Comité Nacional (9 y 10 de octubre) votó ratificar la convocatoria del Congreso del Partido Obrero: tendrá lugar del 10 al 12 de diciembre próximos. La necesidad de completar la campaña para obtener la legalidad en Capital y Buenos Aires, o iniciarlas en Neuquén y Córdoba, y en el conjunto del interior del país, no ha sido óbice para mantener la convocatoria ya efectuada. El Comité Nacional ha entendido que estas exigencias político-organizativas podrían incluso favorecer el clima de deliberación política del Congreso, si se logra que los debates asuman, precisamente por esa circunstancia de movilización práctica del partido, un carácter más concreto, es decir, que relacione estrechamente la política del partido con sus resultados, o sea que discuta, como una unidad, el balance del programa y de los planteos del partido con la agitación y la capacidad de movilización que desplegó, y todo esto con sus consecuencias en el acercamiento a las masas, en el desarrollo organizativo del partido, en el reclutamiento y en la formación de una vanguardia revolucionaria (asimilación teórica y militante de los cuadros obreros existentes y de los nuevos). El centro de todo el debate preparatorio del Congreso lo constituyen los círculos o equipos del partido. Es a partir de un fuerte debate en las células que puede desarrollarse una discusión de conjunto; el objetivo estratégico del partido es fortalecer al núcleo básico de la organización, que son los círculos. Nuestro mayor interés es que la realización del Congreso sirva para ganar a los compañeros que militaron con nosotros y para asimilar realmente a los que se han incorporado. En los dos últimos años el partido ha tenido un desarrollo ascendente en términos de influencia política y de reclutamiento —un hecho que estamos obligados a destacar por el contraste que representa con relación al conjunto de la izquierda. La última campaña electoral ha significado un salto en esta tendencia, no solamente por el acierto de la táctica frentista y de las consignas, sino porque es el resultado de un largo trabajo anterior. El Congreso debe servir para la lucha teórica empeñada con las restantes fuerzas de izquierda y, específicamente, para ganar a los compañeros que ya han roto con estas corrientes o que están en vías de hacerlo —un fenómeno de características generalizadas. Llamamos a la participación en el debate del Congreso a los simpatizantes y a todas las relaciones que se acercaron al PO en la reciente campaña electoral. Los llamamos a participar de las reuniones especiales para explicar las posiciones que van a ser debatidas; a las charlas a cargo de dirigentes regionales o nacionales, y a la divulgación de los planteos que se produzcan en estos debates. Para el desarrollo de la discusión convocamos a utilizar las páginas de Prensa Obrera. De todas las reuniones de equipo, así como de todas las reuniones especiales con la periferia, deben surgir conclusiones políticas, las cuales deben ser redactadas en forma de minutas. Este método asegura que ninguna reunión podrá terminar sin un resultado concreto en lo que se refiera a conclusiones, posiciones o simplemente interrogantes relativos a los planteos en discusión o a cualesquiera otros que surjan de la experiencia práctica. Una forma absolutamente esencial al desarrollo de la discusión es la presencia de los temas políticos centrales a través de los balances de la actividad. Con relación a esto se pretende discutir dos cuestiones fundamentales: la cuestión de la Juventud, de manera tal que permita convocar (desde ahora) a una Conferencia Nacional de la Juventud inmediatamente después del Congreso, y el movimiento y la lucha de la mujer. En las condiciones democráticas que prevalecen en el país, nuestro partido revolucionario se fortalece si consigue instalar la discusión de su Congreso en las filas más amplias del movimiento obrero, de la juventud y de la izquierda. Esto es clave para el desenvolvimiento de todas las posibilidades que ofrece el Congreso para formar una vanguardia revolucionaria y para que ésta pueda penetrar en las capas más profundas del pueblo. Dediquemos a esto la mayor atención; se trata de profundizar los métodos de construcción del partido. También nos interesa que se discuta y profundice el tema de la continuidad del FIT, relacionado, además, con la reforma y el plebiscito. Se asegura así la propaganda por el FIT y se difunden las características políticas de su continuidad. Llamamos a hacer de este periódico, Prensa Obrera, el vehículo de un gran debate.

19 de octubre de 1993
Para los cretinos anti-parlamentarios

“Quinto. Si los comunistas quisieran hoy volver la espalda a las Cortes (parlamento, en España) oponiéndoles la consigna de los soviets y de la dictadura del proleariado, solamente demostrarían con ello que no se les debe tomar en serio. No hay ni un solo comunista en las Cortes (según los periódicos). Es evidente que el ala revolucionaria es mucho más fuerte en acción, en la lucha, que en la representación parlamentaria. No obstante existe una cierta correlación entre las fuerzas de un partido revolucionario y su representación parlamentaria. La debilidad del comunismo español se ha revelado por completo. En estas condiciones, hablar de derribar el parlamento burgués por la dictadura del proletariado significaría simplemente desempeñar el papel de payaso y de charlatán. La cuestión estriba en llegar a adquirir fuerza sobre la base de la etapa parlamentaria de la revolución y en agrupar las masas en torno. Solamente así se podrá vencer el parlamentarismo. Precisamente por esta razón resulta indispensable desarrollar actualmente una agitación violenta bajo las consignas de la más extrema y decisiva democracia. “Sexto. ¿Cuáles son los criterios para esgrimir estas consignas? De una parte es necesario saber apreciar justamente la dirección general del desarrollo revolucionario que determina nuestra línea estratégica; por otra parte, hay que tener en cuenta el estado de la conciencia de las masas. El comunista que no cuente con este último factor se expone a romperse la cabeza. La Revolución Española, pág. 121, editorial Yunque

19 de octubre de 1993
El paro activo general

Apenas disipado el escenario electoral, brotó un vigoroso proceso de lucha de los estatales y de sectores de trabajadores azucareros. La decisión del gobierno de otorgar 50 pesos a los empleados de la Casa de Gobierno, que amenazaban parar días antes de las elecciones, aceleró y unificó al resto de los estatales tras el reclamo de un aumento similar, así como también 200 pesos de salario mínimo, que han sido otorgados a nivel nacional. Las asambleas en las reparticiones, los paros y las movilizaciones callejeras, han creado una virtual huelga por tiempo indefinido. A este proceso se ha sumado la sanidad pú-blica, con movilizaciones diarias y cortes de calle, agregando otros reclamos, como la vigencia de la carrera sanitaria y el blanqueo de 40 pesos otorgados en el pasado. Los médicos estatales, a través de su sindicato (AME), también han llamado a sumarse a las huelgas y movilizaciones. Los jubilados provinciales, a su vez, reclaman el repudio al Pacto Fiscal, porque contempla la transferencia de los jubilados de la provincia a la órbita de la Nación, y con ello la pérdida del 82 y 70%. A este cuadro conflictivo, se han sumado los obreros azucareros de varios ingenios, quienes se están movilizando y en algunos casos han llegado a la ocupación de las fábricas, reclamando el pago de los salarios y algún subsidio ante la culminación de la zafra. Bancarrota capitalista “Dime de qué te jactas, y te diré de qué adoleces”. El dicho viene como anillo al dedo para caracterizar al gobierno de Palito, quien en innumerables ocasiones afirmó haber “ordenado” las finanzas públicas. En realidad, el gobierno de Palito disimuló el quebranto estatal mediante la ayuda del Tesoro nacional y un fenomenal endeudamiento (emisión de bonos Independencia y toma de créditos avalados por los recursos de la coparticipación). Por otro lado, el gobierno no tomó ninguna medida efectiva para ejecutar a los grandes deudores impositivos de la provincia, e incluso pretende adherir al Pacto Fiscal, que precisamente le elimina al gran capital el pago de casi todos los tributos provinciales y municipales. Palito se niega a otorgar los 200 pesos de salario mínimo con el argumento de que las cuentas provinciales “no dan”. Se ha ganado también un choque con la Legislatura, pues ésta acaba de aprobar la equiparación de las asignaciones familiares con las nacionales. “La Gaceta” (10/10) afirma que ello “significa poco menos que decretar la quiebra de las finanzas de la provincia: representa una erogación de casi 2 millones de pesos por mes”. Lo que ocurre es que el presupuesto tucumano está enteramente destinado a pagar una deuda pública creciente. Palito también se ha jactado de haber ordenado y salvado a la industria azucarera, pero ésta sigue mamando de los créditos de los bancos estatales, que nunca reembolsa. Un reciente plan de refinanciación con importantes quitas no fue aceptado. Hace pocos días, la compañía Córdoba del Tucumán, una de las propietarias del ingenio La Providencia, decidió pedir la convocatoria de acreedores, lo cual precipitó la suspensión de la zafra por parte de la empresa que arrendaba el ingenio; los obreros ocuparon el ingenio y tomaron rehenes para exigir el pago de los salarios, el aguinaldo y las vacaciones. Por otro lado, en esta zafra el ingenio San Pablo como el Florida no molieron y el resto, debido a la merma del cañaveral, molió un tercio menos que la zafra pasada, lo cual determinó que miles de trabajadores zafreros este año no hayan tenido trabajo o que lo obtuvieran por sólo dos meses y medio. Ahora, los ingenios, en forma generalizada, están imponiendo un lock-out que deja en la calle a miles de obreros, para no pagar los salarios de los permanentes ocupados en el período interzafra. Mientras, el cuadro de miseria de los trabajadores ha llegado a límites insoportables, y la caída del cañaveral ha provocado la ruina de muchos pequeños cañeros; los oligarcas se benefician, porque la caída de la oferta duplicó el precio del azúcar. Con el argumento de la falta de caña o de la caída del rinde, los ingenios están negociando con el gobierno nacional el monopolio de la importación de 200.000 toneladas de azúcar. El beneficio es obvio, pues “el azúcar brasileño, se lo puede obtener a 0,25 el kilo colocado en el mercado argentino” (La Gaceta 10/10), cuando el producido aquí está en 0,44 (vagón ingenio). Ellos o nosotros Está planteado unificar y extender los reclamos de los trabajadores: salario mínimo de 200 pesos, aumento de emergencia de 50 pesos, no al pacto fiscal, defensa del 82% para los jubilados, vigencia de la carrera sanitaria, pagos de los salarios y de la caña adeudada a trabajadores y cañeros; impuesto a los beneficios de la oligarquía para establecer un subsidio de emergencia interzafra de 200 pesos. Alrededor de este programa se debe unificar una lucha de conjunto: el paro activo provincial y la huelga general, eligiendo un comité de huelga para dirigirla. En esta perspectiva, el PO de Tucumán llama a los partidos combativos y a los delegados y activistas a poner en pie un frente de lucha.

19 de octubre de 1993
¡Diez vetos de Menem a la ley jubilatoria!

La nueva ley previsional recibió 10 vetos por parte del Poder Ejecutivo. Todos esos vetos están referidos a artículos que se introdujeron a último momento en la Cámara de Diputados y que el menemismo fingió admitir para lograr el quórum, que permitiera votar la ley. Ahora, sancionada la ley, el Poder Ejecutivo las elimina. A decir verdad, los diputados sabían que esos artículos serían vetados, pero ellos también decidieron fingir, para posibilitar de ese modo la sanción de la jubilación privada. Ahora, el diputado bordonista González Gaviola, se queja del veto de Menem, cuando fue arrglado precisamente con el. El artículo que no fue vetado, el 40, que otorga una garantía de rentabilidad en pesos y/o dólares para los aportes de los trabajadores en la Administradora del Banco Nación, será modificado por otra ley, cuyo proyecto Menem firmó en la propia clínica. Dicho proyecto deja la puerta abierta para que los fondos aportados por los trabajadores puedan ser totalmente desvalorizados en caso de una devaluación. Los banqueros y los grupos económicos, que se beneficiaron en su momento con los seguros de cambio, para estatizar la deuda privada, pegaron el grito en el cielo por la posibilidad de que el Banco Nación diera esa garantía a los trabajadores. Los otros artículos vetados tienen tanta importancia como el 40. El artículo 125 establecía que los haberes que deben ser pagados por el Estado en ningún caso podían ser inferiores al 40% del salario medio de la economía, lo cual hoy equivale a $200. Esta disposición abarcaba a todos los trabajadores, optaren por el sistema público o el privado, ya que integran la llamada prestación básica universal y la prestación complementaria. Como consecuencia del veto, la prestación mínima baja al 27,5% del salario medio (unos $137) pero siempre y cuando el trabajador reúna dos requisitos: edad (en 1994, contar las mujeres con 57 años y 62 los hombres) y tener 30 años de aportes en cualquiera de los dos sistemas. El veto a este artículo es clave, porque su promulgación hubiera significado el automático aumento del haber mínimo, clavado en 150 pesos. El gobierno cuenta con los fondos para este aumento, como lo revela el anuncio de la rebaja de los aportes patronales a partir de enero próximo. Este veto significa que el gobierno no tiene ninguna intención de aumentar las actuales jubilaciones. También fue vetado el artículo 27. Se trata de un golpe para los trabajadores que opten por el sistema privado, porque este artículo planteaba que el Estado se hacía cargo de una parte sustancial de la pensión de invalidez y muerte, con lo cual disminuía para el trabajador el costo del seguro que deberán cubrir esas pensiones. Con el veto, el seguro deberá ser afrontado totalmente por el trabajador. “De este modo, dice La Nación, los costos por esos conceptos se trasladarían a las AFJP y harían más elevadas las comisiones de estas empresas” (16/10/93). Lo que La Nación, sin embargo, no dice, es que ahora esas comisiones serían del orden del 35% del aporte, lo que constituye una virtual confiscación del salario y la jubilación. “Se estima —dice Página 12 (15/10)— que el total de comisiones que deducirán las AFJP rondará los 3,5 puntos del salario (1,7 de comisión propiamente dicha y 1,8 por el seguro). Por lo tanto, el trabajador aportará 11% de su salario pero sólo verá capitalizado alrededor del 7,5%”. De cada $110 que aporte el afiliado, solamente irán a su cuenta individual $75. Los otros 35 pesos se lo repartirán las compañías de seguros y las Administradoras (AFJP). Esta medida, que exime al Estado del costo de las pensiones, tiene por objetivo reducir los aportes patronales que de otro modo serían necesarios para financiar esas pensiones. También se vetó el artículo 163, que intimaba al gobierno a recomponer los actuales haberes previsionales, como lo establece la ley (70/82% móvil). La fundamentación oficial es que este artículo sería superfluo, porque ahora se estaría pagando lo que corresponde, algo falso como lo demuestran los miles de juicios que se inician por esta cuestión y que los jueces fallan a favor de los jubilados. Como se puede apreciar, el gobierno eliminó todas las disposiciones que podían constituir alguna suerte de garantía sobre los aportes y servir para un aumento de los actuales y futuros haberes jubilatorios. Los vetos pretenden que el actual superávit previsional financie la jubilación privada y la eliminación de los aportes patronales.

19 de octubre de 1993
De la huelga docente a la huelga general indefinida

La crisis santiagueña ha llegado a una situación terminal. El gobernador justicialista, Mujica, fue aplastado electoralmente por Zavalía (UCR), luego de haber sido puesto en jaque, antes y después de las elecciones, por una fenomenal huelga docente. Reeditando la huelga de 50 días de principio de año, los docentes reclaman el cumplimiento del pago de una deuda salarial que supera los 10 millones de dólares. Los 40 días de huelga han movilizado a todos los sindicatos docentes. El 19 de setiembre, el gobierno intentó un acuerdo, pero fracasó al proponer el pago en cuotas de la deuda salarial. El conflicto se ha profundizado enormemente. En este cuadro, Zavalía señaló luego de las elecciones que pediría una reunión a Menem para plantearle la renuncia de Mujica, y la asunción del presidente del Supremo Tribunal de Justicia y elecciones en 90 días. “Si es así, dijo, estoy dispuesto a un pacto de gobernabilidad con el peronismo” (La Gaceta, 5/10). Zavalía se lanza al rescate del régimen político provincial, lo que será “costeado” por los trabajadores, que deberán sacrificar sus reivindicaciones. En el cuadro de la crisis existente, la única salida democrática pasa por una huelga general indefinida hasta que se satisfagan las reivindicaciones, sea por Mujica o por su sucesor.

19 de octubre de 1993
La onda devaluatoria
Corresponsal

Como es ampliamente conocido, una ola de devaluaciones sacudió a las monedas europeas a partir de setiembre del año pasado. Pero ahora la tendencia devaluatoria ha escapado a los marcos europeos. Acaba de devaluarse, por ejemplo, el peso filipino “a pesar de que los datos fundamentales de la economía (lo) favorecen” (Financial Times, 30/9). Simultáneamente, el dólar australiano “está bajo fuerte presión devaluatoria” (ídem). Estas informaciones son significativas porque tanto Filipinas como Australia, y antes Europa, siguieron la política “cavalliana” de paridad cambiaria “estable”. En la misma dirección, otro dato relevante es el anuncio de la próxima devaluación —nada menos que del orden del 50%— del “franco CFA”, la moneda de las ex colonias africanas de Francia. El “franco CFA” fue creado a fines de la guerra mundial y, desde entonces, jamás había sido devaluado. China también se encuentra bajo presión para devaluar el yuan. ¿Las devaluaciones en el Pacífico Sur y en Africa son un síntoma de una nueva ola devaluatoria mundial, como la corona finlandesa, en octubre de 1991, fue el síntoma de las devaluaciones europeas de 1992? La nueva ola devaluatoria mundial retrata el fracaso de las “políticas antiinflacionarias” para sacar a la economía mundial de la recesión. Los gobiernos se desesperan ahora para provocar una tendencia inflacionaria, que contrarreste la caída de precios y de beneficios en todo el mundo. Los déficits públicos y la emisión de moneda están cobrando un carácter descontrolado en todo el mundo. (En Argentina, la creación oficial de moneda es del 100% anual). La ola devaluatoria pretende reactivar la demanda y evitar el “calvario” de la deflación. En los llamados de Curia, Alsogaray y Juan Alemann a “abandonar la convertibilidad”, está presente esta tendencia del capital mundial.

19 de octubre de 1993
Propulsora puede pagar el reclamo salarial
Corresponsal

Los trabajadores de Propulsora levantaron una huelga de 20 días hace un mes, en condiciones muy desfavorables: la patronal simplemente desconoció el reclamo de $ 200 mensuales de aumento, otorgó uno de $ 50, que sufrirá una reducción por el descuento de los días de huelga. La burocracia de Di Tomasso (UOM La Plata), boicoteó la lucha, se negó a convocar al Congreso de Delegados de la seccional, saboteó la constitución de un fondo de huelga e impulsó abiertamente el carnereaje. Di Tomasso fue más lejos y exigió la renuncia inmediata del cuerpo de delegados, acusándolos de “irresponsables y anárquicos”. En forma simultánea, suspendió a un compañero que enfrentó la provocación de un matón de la burocracia. Una masiva asamblea general votó el rechazo de la exigencia de la burocracia. La ofensiva patronal-burocrática, sin embargo, prosigue, porque Techint acaba de presentar una denuncia penal contra dos trabajadores que apoyaron la huelga. $ 200 de aumento La situación económica de la patronal es brillante: la empresa está trabajando a pleno y con necesidades urgentes de producción. El pulpo que controla Propulsora y Aceros Paraná (ex Somisa) —en este caso asociado a Usiminas (Brasil) y la acería de Huachipato (Chile)—, está amasando beneficios extraordinarios, como resultado del aumento espectacular de la “productividad obrera” (explotación), del congelamiento salarial, de los reembolsos que recibe en concepto de subsidio a la exportación, y de la protección arancelaria que el gobierno le ha otorgado para el mercado interno. En el rubro laminados, Propulsora está produciendo 130 toneladas/hombre contra 100 en 1990 ó 64 en 1975 (datos del Centro de Industriales Siderúrgicos, 90-91). El gobierno ha prohibido las importaciones (a través de la legislación “antidumping”) y le ha dado a Propulsora, a Acindar y a Aceros Paraná los beneficios del programa de especialización industrial —menores tasas de importación de materia prima si reexportan por cifras iguales o superiores—, a lo que hay que sumarle los reembolsos para exportaciones. Como Techint está asociado a los pulpos siderúrgicos de Brasil y Chile, recibe reembolsos por exportaciones en cada uno de esos países, lo cual duplica los subsidios. La patronal oculta este brutal saqueo económico a la hora de los reclamos salariales. Como los obreros de Propulsora resisten a la superexplotación (“flexibilización laboral” , para llevar el nivel de producción acero/hombre a los “mejores niveles internacionales”), el pulpo pretendería unir en una misma empresa a Propulsora y a Aceros Paraná, despidiendo a todo el personal, para hacerlo reingresar bajo “nuevas condiciones laborales”. Segundo tiempo En Propulsora sigue planteado un conflicto de envergadura. Lo ocurrido luego de la huelga y las perspectivas que se perciben, descalifica al sector de la Comisión Interna que forzó el levantamiento de la huelga, con el argumento de “no abrir dos frentes simultáneos contra la empresa y la seccional de la UOM”. Hay que preparar el “segundo tiempo”, de lo contrario, éste resultará aún más desfavorable de lo que fue el primero. La patronal tiene mucha plata y sólo habla de “crisis”, como un argumento contra los reclamos salariales.

19 de octubre de 1993
Un fraude de Alfonsín a Menem
Corresponsal

El procesamiento de un ex presidente del Banco Nacional de Desarrollo (Banade), Roberto Arano, bajo la acusación de haberle vendido al Citibank el paquete accionario de Celulosa en poder del Banade a un valor drásticamente inferior al de mercado, viene a confirmar, con tres años de demora, una denuncia del Partido Obrero —que en su momento mereció un afiche: “Que el Citi vaya a laburar”. En aquella ocasión se denunciaron otras estafas similares del Citi (teléfonos, aerolíneas). Cómo explicaba Prensa Obrera (nº 314, 26/9/90) “el Citi ‘se hizo cargo’ de Celulosa ... que se encontraba en convocatoria de acreedores debido a sus fuertes deudas con el Banade, Gas del Estado y Agua y Energía. En la operación el Citi canceló esa deuda (aproximadamente unos 250 millones de dólares) con títulos de la deuda externa comprados al 12% de su valor nominal. Gracias a este procedimiento, el pasivo de Celulosa se esfumó con un descuento del 88%, en perjuicio del Estado”. Pero si esta es la causa del procesamiento, también deben ser procesados todos los funcionarios que, desde la época alfonsiniana, intervinieron en todos los procresos de privatización y capitalización de deuda. Pero el “curro” no terminó aquí. “El Citibank propuso aumentar en 250 millones de dólares el capital de Celulosa en una operación en la que pondría 130 millones... pero en bonos. Los restantes accionistas deberían poner, en cambio, 120 millones contantes y sonantes. Pero semejante emisión de acciones deberá tener por consecuencia la desvalorización del conjunto de las acciones de la empresa (se registró un derrumbe de 20% en las 48 horas siguientes a la operación). Los accionistas de Celulosa perdieron una parte de su capital en beneficio de los papeles del Citi, que sólo valen el 12% de su valor nominal”. Por esta estafa también deberían ser procesados Richard Handley, la plana mayor del Citi y las autoridades del Mercado de Valores y de la Bolsa.

19 de octubre de 1993
Paliza a la burocracia

Los trabajadores del Astillero Río Santiago (ARS) resolvieron, semanas atrás, la aplicación estricta de la “ley de seguridad e higiene” en una fábrica que, entre otras cosas, carece hasta de agua potable. Fue la forma también de impulsar un movimiento de lucha por $ 200 de aumento, la estabilidad laboral y la reactivación. La Subsecretaría de Trabajo provincial resolvió, en respuesta, decretar una “conciliación obligatoria” , y la burocracia menemo-duhaldista de ATE Ensenada convocó de apuro a una asamblea para intimar su aceptación. La asamblea fue un fiasco rotundo para la burocracia, porque la moción fue rechazada por el voto aplastante de toda la asamblea general. El papelón de la burocracia duhaldista fue mayor, si se tiene en cuenta que quiso repetir el “voto del 3 de octubre” (la asamblea se realizó 48 horas después de la elección). Una asamblea posterior que se hizo el viernes 8, en la que se resolvió preparar una marcha a la gobernación, puso de nuevo en evidencia la resistencia de los trabajadores al vaciamiento que se esconde detrás de la reciente “provincialización”. El futuro del ARS es todavía más incierto que antes del traspaso a la provincia. El buque Trans-Ona, cuya terminación daría trabajo a gran parte del ARS, sigue oxidándose en las gradas, mientras el Ministerio de Economía se aprestaría a “indemnizar” a la empresa naviera con seis palos verdes. No existen planes ni proyectos para reactivar la planta. Duhalde se niega a firmar un acta de estabilidad laboral para los 1.100 compañeros. “Escudándose” en el traspaso, el gobierno provincial desconoce todo “compromiso” anterior en materia de aumento salarial. El traspaso prevé, también, la liquidación del sindicato, pues según el artículo 20 del decreto de Zona Franca La Plata “todo tipo de personería que tenga validez dentro de la misma debe ser separada de las personerías que tengan vigencia en el territorio nacional”. Sigue planteada una lucha a muerte en defensa del ARS. La burocracia duhaldista (Azul y Blanca, dirección de ATE Ensenada), está hoy más aislada que nunca. La asamblea ratificó que toda negociación con el gobierno debe hacerse con la participación de la Comisión Interna del ARS. La política que siga la CIR y el Cuerpo de Delegados tiene, en estas circunstancias, una importancia crucial. Planteamos: 1. No a la inclusión del ARS en la Zona Franca, reactivación y estabilidad laboral para los 1.100 trabajadores. 2. Movilización popular para exigir la reanudación de los trabajos ya iniciados. 3. Aumento de emergencia de $ 200 para el ARS y todos los estatales. Ganar la calle. Por un paro con concentración en La Plata por todos los reclamos, a partir de ATE, gremio al que los “ceteístas” han rebanado y partido en ramas y “jornadas” , para aislar la lucha del ARS de la de los hospitales y la administración pública.

19 de octubre de 1993
Llamamiento del FIT en la Universidad
Corresponsal

El Partido Obrero y el MST han resuelto la presentación de listas comunes del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) en las elecciones de centros de estudiantes que se desarrollarán en los próximos días. El FIT participa desde esta semana en las elecciones de las facultades de Ciencias Sociales, Filosofía y Letras, Ciencias Exactas, Psicología y Ciencias Económicas de la UBA. Está planteado asimismo organizar listas del FIT en la Universidad de La Plata, Mar del Plata y Lomas de Zamora. Con este objetivo se acordó un “Llamamiento” que convoca a desarrollar “la unidad de la izquierda para impulsar la movilización por el aumento del presupuesto educativo y el control de los fondos, contra toda forma de arancelamiento y privatización, por la recuperación de los centros estudiantiles como instrumento de lucha, basándose para ello en el funcionamiento democrático -asambleas y cuerpos de delegados– y la acción conjunta con los docentes, no docentes y trabajadores, para reclamar un Congreso Extraordinario de la FUA que apruebe un plan de lucha en defensa de la educación estatal”. El PO y el MST concretaron de este modo la unidad de la izquierda en torno a una plataforma de conjunto y de orden nacional, que comienza ratificando la plataforma de las recientes elecciones del 3 de octubre pasado.

19 de octubre de 1993
¿“Común acuerdo” en el conflicto de la salud?

Luego de más de dos meses de movilizaciones multitudinarias, con el apoyo de miles de vecinos, y tres semanas con la Subsecretaría de Salud tomada, concluyó la lucha de los trabajadores. Se ha llegado a un desenlace que por “común acuerdo” de las partes retrotrae la situación al inicio del conflicto. Se perdió así una situación excepcionalmente favorable para el movimiento obrero, acentuada por la derrota del gobierno en las pasadas elecciones, y las fracturas internas y violentísimos enfrentamientos en el partido gobernante. La lucha de la salud se desenvolvió mientras el gobierno votaba junto al justicialismo y al MID una ley de jubilaciones anticipadas, retiros “voluntarios” y pases a disponibilidad, bautizada rápida y acertadamente como Ley de Despidos. Por lo tanto para los estatales no es lo mismo que el gobierno salga indemne que derrotado de la lucha que desencadenó el área salud pública. Cabe preguntarse: ¿Por qué luego de tanta masividad y combatividad los trabajadores de salud, y por lo tanto el conjunto de los estatales, se quedan con las manos vacías? La respuesta nos lleva directamente a la conducta y a la orientación impuesta por la Comisión Directiva de ATE, que al principio trató de aislar la lucha y apostar a su desgaste, a pesar de que todos los estatales están reclamando aumento salarial y contra la Ley de Despidos. Sólo cuando resultó evidente que la lucha de los hospitales se desarrollaba a pesar de la política de la Directiva, el secretario general declaró que “ahora sí nos sumamos a esta lucha”. Hasta ese momento la dirección del conflicto estaba exclusivamente en manos de la junta interna del hospital Neuquén: los delegados de salud y la dirección de la Asociación de profesionales, enrolados en la oposición. Sin embargo, la cuestionada Comisión Directiva de la seccional pasó en cuestión de horas a tomar la riendas del conflicto. A la larga, esta maniobra se revelaría como la principal debilidad de la lucha; porque finalmente, “desde adentro”, la CD pudo desarrollar aún mejor su política de mantener el conflicto circunscripto al sector salud. En las tres semanas que duró la toma de la Subsecretaría, no convocó un solo plenario general de delegados. Con esto evitó que irrumpiera la presión de la lucha por el salario del resto de los organismos y que la huelga de salud se convirtiera en una huelga provincial por el salario. También evitó que la lucha salarial confluyera con cuestiones candentes de otros sectores estatales, como por ejemplo la “municipalización” de las UAF (unidad de acción familiar) las “privatizaciones” de servicios, etc. El copamiento de la dirección del conflicto por parte de la directiva de ATE desnudó la debilidad política y la inexperiencia de gran parte del activismo de salud; bien que en este conflicto los compañeros han tenido una militancia heroica. Los combativos activistas de salud cerradamente rechazaron la injerencia del degennarismo al exigirle que su papel en todo caso fuera sumar al resto de los estatales en vez de venir a “encerrarse” en la toma. Lentamente se fue introduciendo un vaciamiento de consignas: el reclamo salarial y contra la Ley de Despidos fue reemplazado por la “defensa del hospital público”, en vez de ser tomado como un nuevo eje agregado al salarial, pero sin resignar este último. Luego se redujo el eje de la lucha a “lograr que el gobierno nos reciba”. Ahora que el gobierno consiente en “recibir” los reclamos, se vuelve al punto de partida. Hubo condiciones para derrotar al gobierno, pero las direcciones sindicales del CTA jugaron a impedir esta derrota. Esta conducta quedó reflejada con relación al propuesto paro provincial convocado para el viernes 8/10, en coordinación con otros gremios, incluidos los de la fantasmal CGT. La propuesta de paro salió por la maduración, durante el desarrollo de la toma, de algunos activistas de salud. Pero los burócratas la abortaron con el argumento de que “no hubo tiempo para prepararlo”, esto luego de tres semanas de toma y movilizaciones multitudinarias que conmovieron la vida política de la provincia. Ahora se abre un período de “negociaciones”; el gobierno se ha adelantado en declarar que “no puede” dar un solo peso de aumento y que se prepara a “reordenar el Estado”, es decir, cesantear, privatizar, etc. Junto a cientos de compañeros de salud que han hecho una experiencia intensa en el sostenimiento de la toma y de la lucha, debemos hacer un balance de esta etapa del conflicto (que no se ha agotado) y prepararnos para dotarnos de una nueva dirección en las próximas luchas.

19 de octubre de 1993
Frente de Izquierda en la UBA

La ruina económica de la Universidad domina el escenario de las elecciones estudiantiles que se inician esta semana. Aulas insuficientes, profesores con salarios por debajo del 50% de su promedio histórico, instalaciones en total deterioro, completa carencia de materiales para el estudio y la investigación, ausencia de becas, desaparición de los comedores universitarios, etc. Por si esto fuera poco, el gobierno reducirá todavía más el presupuesto para 1994. Las partidas serán, además, retenidas por el Ministerio de Educación, para orientarlas discrecionalmente según los criterios del Poder Ejecutivo. La autonomía universitaria ha sido literalmente abolida. “Privatización” La asfixia presupuestaria pretende aplicar en la Universidad el criterio general de las “privatizaciones”. Mediante el ahogo económico se quiere reducir al conjunto del sistema universitario, para disminuir así el número de diplomados que no tienen utilidad ni empleo en las condiciones actuales de la economía capitalista. En función de este “ajuste”, que exigen el FMI, los Techint y Citibank, el gobierno ya envió al Parlamento un proyecto de “nuevo régimen económico financiero” para que se constituyan “sociedades comerciales” y se establezcan “convenios” con ellas. La “privatización” universitaria significa también la liquidación de la libertad de investigación y de pensamiento, condicionada a la exigencia de los patrones de la Universidad. Arancel y limitacionismo El “arancel” es parte de esta política de “privatización”. Se trata de la línea de convertir al sistema impositivo en una exacción sobre el consumidor, eliminando toda carga fiscal sobre las ganancias y los capitales. Es socialmente discriminatorio, porque su finalidad es excluir a quien no pueda pagar y achicar la población estudiantil. El principio de que debe pagarse para acceder a la Universidad es una medida limitacionista destinada a depurar la matrícula universitaria, como los cursos de ingreso, la eliminación de horarios para los alumnos que trabajan, los reglamentos de cursada y regularidad “filtro”, etc. Para desalentar los estudios universitarios se pretende quitar a las universidades la capacidad de otorgar títulos habilitantes, atributo que se otorgaría a “consejos especiales” extrauniversitarios, dominados por las camarillas empresariales de los colegios profesionales, las cámaras patronales, etc. El arancel está al servicio de esta política de “ajuste” del sistema universitario. Cómplices Desde la dirección de la Universidad (en manos del radicalismo y del centroizquierda) no existe un planteo alternativo a esta política. Shuberoff en la UBA ya formó una “sociedad mixta” con los “capitanes de la industria” de la UIA para hacer negocios con la empresa privada (Ubatec), y acaba de contratar a cuatro consultoras multinacionales, que intervinieron en las privatizaciones menemistas, con el objetivo de “racionalizar” la UBA. Frente de izquierda Si un trabajador no puede vivir sin un sueldo para comer, la Universidad no puede sobrevivir sin recursos elementales para sus docentes y condiciones de estudio básicas para sus alumnos. El primer punto, entonces, de una alternativa a la política vigente debería ser el aumento del presupuesto y, sobre todo, el control de los fondos, La denuncia sobre los “ñoquis” que mantienen los aparatos del Rectorado, la utilización indebida de fondos, el despilfarro mediante “convenios” cuyo contenido nadie conoce, etc., deben ser investigados, mientras se somete el manejo presupuestario a la mayoría, es decir, a los estudiantes. Para esto es necesario alterar el criterio corporativo que caracteriza al actual gobierno universitario, dominado por las trenzas profesorales, e imponer el gobierno paritario y el sufragio universal para la elección de autoridades. Un gobierno autónomo, es decir, que rechace las restricciones y la intromisión del Poder Ejecutivo dirigido por los destructores de la educación. Al limitacionismo que se busca imponer en función de una política de “privatización”, oponemos la defensa del derecho de la población a acceder a la educación y la cultura: que todo trabajador que desee estudiar disponga de media jornada sin disminución del salario, y que se financien con impuestos al gran capital sistemas de becas y ayuda al estudiante que trabaja. Si la “escasez” requiere eficiencia, hay que acabar con las universidades privadas que lucran con los fondos públicos, y plantear un sistema educativo único, público y gratuito. El conjunto de reivindicaciones que se desprenden de este planteo y que integran la plataforma del FIT para la Universidad son incompatibles con el menemismo. La FUA ha vaciado los centros por su seguidismo al oficialismo. El FIT es una alternativa a los planes del gran capital, basada en la movilización común de estudiantes y trabajadores.

19 de octubre de 1993
Clinton se prepara para ocupar Haití

Mientras intenta “salir” de Somalia, el imperialismo norteamericano se encuentra empantanado en una nueva y grave crisis. Bandas paramilitares en Haití —con el apoyo del Ejército y la policía— impidieron el desembarco de un contingente de “marines” norteamericanos. Los soldados yanquis constituían la columna vertebral de la “fuerza de paz” que la ONU se aprestaba a desplegar para garantizar la reinstalación en su puesto del derrocado presidente Aristide. El acuerdo que establecía la restitución en la presidencia de Aristide, derrocado en 1991, preveía la amnistía de los golpistas y la renuncia de los jefes del Ejército y la policía, y su reemplazo “según las leyes y reglamentos vigentes”, es decir, la continuidad del cuerpo de oficiales golpistas. El cargo de primer ministro recayó en Robert Malval, un “miembro de la élite empresaria haitiana y, en muchos aspectos, la versión contraria de Aristide”(La Nación, 12/10). Para garantizar el cumplimiento del acuerdo se estableció el despliegue de una “fuerza de paz” de la ONU, con una presencia predominante de las tropas norteamericanas. Aristide —que había subido a la presidencia con el voto de los sectores más oprimidos— retornaría a la presidencia como un virtual “funcionario de la ONU” y bajo la directa “auditoría” del imperialismo. Fracaso El acuerdo constituía una victoria política del imperialismo ... a condición de que fuera llevado a la práctica. Pero hubo “muy pocas señales de que los militares (estuvieran) dispuestos a dejar el poder”(La Nación, 11/10). Desde hace ya un mes, lanzaron una violenta campaña de secuestros y asesinatos de partidarios de Aristide, que dejó más de cien muertos. En la última semana de setiembre, los paramilitares decretaron una “huelga general” que obligaron a “cumplir” a punta de metralleta. Finalmente, bloquearon el puerto y coparon sus accesos para impedir el desembarco de los “marines”. Frente al desafío, Clinton —garante del acuerdo— primero suspendió la operación, y horas después, la canceló definitivamente bajo la directa presión del Pentágono. Clinton adujo “razones de seguridad“, pero dos días después el corresponsal de “La Nación” (13/10) en Haití no dudó en afirmar que “(en los medios diplomáticos) hoy muchos ponen en duda” que hubiera un problema de “seguridad” para las tropas norteamericanas. La suspensión del desembarco obedeció a “razones de política interna de los Estados Unidos”(La Nación, 12/10). Según el “New York Times” (9/10) “... con la creciente violencia en Haití y después de la atribulada misión en Somalia, los funcionarios superiores del Pentágono comenzaron a cuestionar la prudencia de poner más tropas norteamericanas en un medio potencialmente peligroso, imprevisible y hostil”. “En la misión internacional —agrega el corresponsal de “La Nación”— se conocía bien la resistencia del Pentágono a una operación militar de esa naturaleza, con soldados prácticamente desarmados a los cuales ni siquiera podía comandar, porque esta tarea —al ser una fuerza de la ONU— correspondía a Caputo”. Más aún. “Tampoco se ignoraba que la CIA operó siempre contra el regreso de Aristide, por considerarlo ‘un izquierdista peligroso’ y con perfil sicológico de persona ‘perturbada e inestable’” (ídem). Esto revela la gravedad de la crisis planteada, pues la CIA no se limita a cuestionar “el fondo” de la política clintoniana —el retorno de Aristide—, sino que conspira contra ella. El retiro de los “marines” equivale al hundimiento del acuerdo de agosto y, por supuesto, del retorno de Aristide. “El retroceso de los Estados Unidos, que sinceramente no esperábamos, nos ha dejado en muy mala posición ... Con su retirada quedamos indefensos y perdimos una batalla política fundamental”, declaró uno de los diplomáticos de la ONU en Haití (La Nación, 14/10). El retiro de los “marines” es, por sobre todo, otra descarnada expresión del fracaso de la política exterior de Clinton. Está planteada una gruesa crisis política. Clinton está “obligado” a intervenir militarmente en Haití. Si no lo hiciera, limitándose a restablecer las “sanciones comerciales multilaterales” en la perspectiva de alcanzar un nuevo “acuerdo de democratización” con los golpistas, su capitulación daría un golpe de gracia a toda su política, no sólo en el plano externo sino también “en casa”. Deberá mandar a Haití una flota de magnitud para ocuparla militarmente. Entonces, ya no podrá retirarse rápidamente: se verá obligado a establecer un “protectorado” y a permanecer en la isla durante largo tiempo. En este caso, sin haber logrado salir de la primera, Clinton se habrá comprado una “segunda Somalia”... , esta vez, a las puertas de Miami.

19 de octubre de 1993
Morenazo
Nicolás Rapanelli · secretario de Finanzas · secretario Turno Mañana - Juan Novoa

El lunes 27 de setiembre se realizaron las elecciones del centro de estudiantes en el colegio secundario Mariano Moreno. Para estas elecciones se presentó el F.L.E. (Frente de Lucha Estudiantil), una lista única integrada por la Lista Naranja, Resistencia Estudiantil, independientes y la Lista Independiente de Estudiantes del Moreno (esta última, al comenzar la campaña se presentó sola, pero luego se unió al frente). El F.L.E planteó como eje principal la derogación de la ley de educación privatista y clerical; un 25% de presupuesto para educación, en base al no pago de la deuda externa, y la libre organización del Centro de Estudiantes. También se opuso a las medidas tomadas por la dirección del colegio, como sanciones arbitrarias impuestas a integrantes del centro. El resultado de las elecciones fue bastante positivo, ya que el F.L.E. obtuvo 470 votos (70,35%), en blanco 187 (27,99%), e impugnados 11 votos, es decir, 1,66%. La primera tarea que realizó el centro fue la elección de delegados por división y convocó a una inmediata reunión de los mismos.

19 de octubre de 1993
Somalia, el pantano de los yanquis
Corresponsal

Estados Unidos está completamente empantanado en Somalia. Como señalara el PO en ocasión del desembarco, “a contramano de lo anunciado por Bush, los marines no podrán retirarse rápidamente (porque) el imperialismo norteamericano está obligado a ejercer un ‘protectorado’... la intervención imperialista agravará a mediano plazo la terrible situación de Somalia y convertirá en permanente esta ingerencia” (Prensa Obrera, Nº 378, 15/12/92). La intervención militar agravó enormemente las condiciones de hambruna y matanzas que, se dijo, venía a resolver. Ya a principios de junio, el “Financial Times” (12/6) informaba que “prácticamente no queda ninguno de los grupos de trabajo humanitario... los centros de comida están cerrados (y) 200.000 personas en la capital enfrentan nuevamente el espectro del hambre”. La famosa “misión humanitaria” se convirtió en una salvaje ocupación colonial: según los mandos italianos, “en el operativo de la ONU, los gastos en alimentos no pasan del 5% mientras que las operaciones militares se llevan el 95%” (La República, 11/10). El “protectorado” fracasó. “Estados Unidos ya no se considera comprometido en la reconstrucción política y económica de Somalia”, reconoce hoy el propio secretario de Estado Warren Christopher (La República, 11/10). El imperialismo no ha podido dar ninguna salida. Tampoco ha podido imponer la “pax americana”, porque para lograrlo “debería empeñar más hombres durante más tiempo y no tiene condiciones políticas para hacerlo” (Jornal do Brasil, 10/10). La “operación” quedó restringida a la salvaguarda de las concesiones petroleras de un puñado de pulpos. Un mes después del desembarco, el embajador norteamericano en las Naciones Unidas afirmaba que “el desembarco en Somalia (es) un importante paso en el desarrollo de la estrategia para lidiar con el potencial desorden y los conflictos del mundo de la posguerra fría” (The Militant, 25/12). A la luz de estos propósitos, el fracaso imperialista en Somalia retrata el fracaso general de la política norteamericana. En Somalia, el imperialismo norteamericano ha chocado con la poderosa tendencia a la desintegración política y económica que la crisis capitalista impone a todo el continente africano y con las limitaciones que su propia crisis le impone a su capacidad de “intervención global”. Fuera el imperialismo y la ONU de Somalia Después de la batalla de Mogadiscio —en la que guerrilleros del general Aidid aniquilaron una fuerza de tareas norteamericana—, Clinton anunció la duplicación de los efectivos norteamericanos, el reforzamiento de su poder de fuego y el retiro de las tropas estadounidenses a fines de marzo. “Las prioridades de la misión han cambiado —indicó el ministro de Defensa, Lee Aspin— y ahora se trata de conseguir una solución política en la región”... Clinton “parece ansioso por ceder la iniciativa política a los gobiernos africanos” (La República, 11/10). Serían estos mismos gobiernos africanos los que deberían proveer las tropas que reemplacen a los “marines”. La “propuesta” alcanza para medir la profundidad del empantanamiento norteamericano. Fueron los propios gobiernos africanos los que más vehementemente reclamaron la intervención militar yanki. La sola idea de que los países de la región, tan empobrecidos y caóticos como Somalia, puedan dar una “salida política” retrata la desesperación norteamericana. Una prueba adicional es que de las “negociaciones políticas” no sería excluido Aidid, hasta ayer “enemigo público de la comunidad internacional”. La única “salida política” para los explotados de Somalia y de toda Africa es la expulsión del imperialismo y la lucha por su unidad.

19 de octubre de 1993
Viernes 22/10: marcha por la aparición de Miguel Bru en La Plata

Bajo la consigna “Por la aparición de Miguel Bru”, se realizó el viernes 15 un festival masivo, convocado por el Centro de la Escuela de Periodismo y la Comisión de Familiares y Amigos de Miguel Bru. Una asamblea convocada en la misma escuela acaba de llamar a la 4ª marcha por la aparición de Miguel Bru para el viernes 22. Miguel Bru, estudiante de periodismo de 23 años, desapareció el 17 de agosto en un balneario cercano a la localidad de Bartolomé Bavio. Todas las sospechas recaen sobre la seccional 9ª de La Plata, que allanó la casa de Miguel sin orden judicial antes de la desaparición. Sólo la persistencia de la movilización ha impedido que el juez Vara —a cargo de la causa— la “cajoneara” por “falta de méritos”. Hasta ahora no ha llamado siquiera a declarar a los policías de la 9ª. El juez Vara es “un experto” en dilatar y empantanar “investigaciones”. Es el juez del “caso Núñez”, que desapareció hace tres años sin que Vara haya podido encontrar a un solo responsable. Es el juez que atiende la causa de Roberto Díaz, picaneado y golpeado por la seccional a fines del ’92, en la que dictó un sobreseimiento que la Cámara del Crimen acaba de revocar (El Día, 15/10/93). Vara ha declarado que tiene la “íntima convicción” de que Miguel Bru está vivo... El reclamo por Miguel Bru es parte de la lucha contra el Estado policial y represor de Duhalde. En agosto, once adolescentes alojados en el Instituto de Menores Aráoz Alfaro de La Plata fueron brutalmente golpeados durante una requisa ordenada por el segundo del Insitututo, Fernando Ferradio. Este aseguró contar “con el correspondiente permiso para lo actuado emanado del director provincial del Menor y la Familia así como del director provincial de Institutos de Menores” (Página 12, 21/8). El director del Instituto de Menores, luego relevado, era Julio Barroso, “ex jefe de la cárcel de Olmos, que figura en el informe de la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep) como integrante de los grupos de tareas que funcionaban en el denominado Pozo de Bánfield” (Clarín, 1/9/93). Estos son los hombres a cargo de la “seguridad” en la provincia. El espionaje ideológico, las desapariciones, la policía del “gatillo fácil”, la represión y las razzias, los golpes a menores internados, la represión policial a las movilizaciones obreras y populares (Budge, Astilleros Río Santiago) son el complemento necesario de la política de desocupación, miseria social y exclusión de la juventud. La consigna es movilizarse masivamente. El viernes 22 y todas las semanas, por la aparición de Miguel Bru y el juicio y castigo.

19 de octubre de 1993
Huelga general en Francia
Corresponsal

Los sindicatos estatales franceses realizaron un masivo paro de 24 horas y manifestaciones en París y numerosas ciudades del interior. La paralización fue total en los ferrocarriles, subterráneos y correos y muy elevada en las aerolíneas y las empresas distribuidoras de gas y electricidad. El paro, el primero de carácter generalizado desde el ascenso del primer ministro derechista Edouard Balladour en marzo pasado, fue convocado en rechazo de la política salarial y del desempleo, que alcanza al 10% de los trabajadores y sigue aumentando. Air Frances acaba de anunciar 4.000 despidos. El paro también sirvió para repudiar un plan de “privatización” en marcha, ya que las “privatizaciones” no harán más que aumentar la desocupación. El paro no es, ni mucho menos, un rayo en cielo sereno: hay programada una marcha de metalúrgicos y mineros a París, que la prensa no dudaba en anticipar como enormemente masiva. En el último número de “Prensa Obrera” ya informamos sobre las huelgas de bancarios y portuarios. El ataque de la burguesía contra las conquistas obreras tiene un carácter general y sistemático. Junto con las “privatizaciones”, Balladour anunció una “reforma previsional” que aumenta a cuarenta (!) el número de años necesarios para jubilarse y que liquida los haberes previsionales, al cambiar la fórmula de cálculo del haber al momento del cese de actividades. Antes era el promedio de los diez mejores años de actividad; ahora será el promedio de los últimos veinticinco. Como si esto fuera poco, para el ajuste de los haberes establece un “índice previsional” sistemáticamente inferior al costo de vida. Cavallo debería reclamarle a Balladour “derechos de autor” ... si no fuera que él mismo se “copió” de los “papers” que le presentaban los banqueros y grandes capitalistas.

19 de octubre de 1993
Un planificado fraude electoral

La jornada electoral del 3 se distingue por estar precedida por un agudo proceso de descomposición del régimen político y de sus principales partidos. Esto se expresó: antes, durante y después. Antes Con la persecución ideológica, el saqueo al local central del PO, la golpiza a los periodistas, la aparición de los “batatas”, el agotamiento del “plan de convertibilidad”, el furioso enfrentamiento en torno a la reelección entre Menem y Duhalde, las patotas organizadas bajo el rótulo de “Menem 95” que agredían a toda la oposición: en la Rural, en Rosario, en Paraná, en La Plata, con la duplicación de la desocupación y la crisis de la Corte, entre otros síntomas. Durante A partir del boicot organizado desde la Junta Nacional Electoral, Encotel/Encotasa, quienes con un “prolijo” trabajo de: no distribución de boletas, envíos de boletas con concejales de otro distrito y mandando escasas 5 ó 10 boletas por mesa, impidió que la izquierda y el centroizquierda tuvieran una efectiva expresión electoral. Este manejo de la Junta Nacional Electoral y del Correo fue denunciado durante las internas cordobesas del PJ por un hombre de sus propias entrañas. El Dr. De la Sota, en el programa “Tiempo Nuevo”, señaló: “El fraude cavalliano se efectuó donde no llegan los fiscales: Encotasa y la Junta Electoral”. Tomás Jiménez, veedor judicial de las mismas elecciones, denunció “al personal de Encotel y Encotasa por tergiversar los telegramas dirigidos a la Junta Electoral”. Además, denunció que se violentaron varias veces las fajas del lugar donde se guardaban las urnas (Página 12, 7/8/93, página 3). Confeccionar un listado con las denuncias efectuadas permitiría entender la magnitud del operativo y empezar a abordar este nuevo fenómeno, producto de la descomposición burguesa, que coloca a este régimen en un pie de igualdad con el de los conservadores de la década infame. No se distribuyeron boletas del FIT en más de 60 lugares del Gran Buenos Aires (Zamora-Altamira). No se distribuyeron boletas del PDP, Mas y Ucede en Santa Fe (Natale-Cuello-Castellani) (Ambito Financiero, 4/10/93). Se inició el acto con sólo 5 a 10 boletas del FIT en escuelas de Monte Grande y de Quilmes (informe de Virginia y Juancho, PO); sin boletas del FIT en Lanús, escuelas 56, 35 y 48 (informe de Graciela, PO); faltaban boletas en mesas de Villa Diamante, del Mas y del Frente Grande (informe de Wálter, LSR); faltaban boletas del Mas y del Frente Grande en mesas de Villa Caraza (informe de Hebe y Chiche, PO); con boletas de Lomas en la escuela 53 de Lanús de la lista 96, Alianza Socialista (informe de Javier, PO). Se inició sin boletas de la 96 en 4 lugares de Lomas y Turdera (escuelas 54 y 6), (informe de Alicia Chust-Alianza Socialista) (La Nación, 4/10/93). El 7/10/93, la Alianza Socialista calificó de gravísima la situación e impugnó ante la Junta Nacional Electoral el acto eleccionario llevado a cabo en el distrito de Lomas por faltar la 96 en la totalidad de las 1.198 mesas ( La Nación, 7/10/93, página 2). Se robaron boletas del FIT en varias mesas en Quilmes (informe de Virginia, PO). Un porcentaje por demás significativo no pudo expresarse electoralmente debido a que el operativo de fiscalizar no pudo ser sostenido. El cuadro muestra esta falencia en Lanús para cubrir 1.083 mesas. Fiscales UCR 1.500 PJ 1.100 Modin 300 Lista 96 300 PO 25 (Fuente diario “La Unión”, 4/10/93) La manipulación de los padrones: A Santos Biasati, periodista, lo empadronaron para esta elección como analfabeto, para recordarle que aunque hayan cesado, momentáneamente, las amenazas telefónicas, igual lo tienen en la mira (denunciado en Radio del Plata). La UCR y la US (AS) encontraron 27.000 muertos inscriptos y en condiciones para votar. Ruckauf, en Hora Clave, no dio respuesta sensata a esta denuncia. Pablo Arce, encontrado muerto el 20/7/91 en las vías del Ferrocarril Roca entre Claypole y Calzada, estaba en el padrón de la escuela 22, mesa 129 de Burzaco (La Unión, 4/10/93). El semanario “La Defensa”, de Lanús, del 6/10/93, bajo el título “¿Fraude?”, dice: “Como muestra de las irregularidades impresionantes que presenta el padrón electoral de la Argentina, vaya este ejemplo: cuando el vecino Basilio López fue a averiguar el lugar de votación —lo hizo en el Consejo del PJ de Lanús— se encontró que con su mismo Nº de documento, el 4.760.292, también figuraba una mujer identificada como María J. Rodríguez P.”. La cantidad de documentos gemelos confeccionados para esta ocasión puede ser apreciada a través de las noticias y las denuncias que indicarían una planificación y trabajo a gran escala. El edil santiagueño, Luis Carrizo, fue detenido portando 75 DNI que les había retenido a sus empleados (Ambito Financiero, 4/10/93). También en Santiago del Estero, el ex director del Registro Civil, D. Mario Casalli, fue detenido por gestionar 300 DNI (Ambito Financiero, 4/10/93). El Registro Civil de Villa Fiorito fue ocupado por las patotas de las unidades básicas de la zona varias semanas antes del 3/10/93, Una persona relacionada con el PO y el PJ nos alertó que se estaban haciendo documentos truchos (informe de Adalberto, PO). A Carmen Marín —mesa (F) 140—, escuela Emaús de Godoy Cruz, en Mendoza, cuando quiso votar le avisaron que ya había votado otra mujer con documento gemelo (A.F., 4/10/93, página 6). En la Escuela Nº 1, Sáenz 450, Lomas de Zamora —mesa 232 (M)— un hombre con LE no pudo votar porque ya habían votado con LE gemela (La Unión, 4/10/93, página 2). En Almirante Brown, Laura Sallis, de la lista 96, Alianza Socialista, denunció: “En la Escuela Nº 21 vi como se votaba sin documentos, simplemente con el recibo que entrega la policía; también en la Municipalidad de Almirante Brown vi cómo detenían a una mujer que quiso votar 2 veces” (La Unión, 4/10/93). En Almirante Brown hubo también tachados en el padrón junto a un Nº que las autoridades de mesa no pudieron identificar (La Unión, 4/10/93). En Esteban Echeverría, la UCR denunció casos de documentos gemelos en la escuela San Marcos de Monte Grande y en otra del barrio 9 de Abril (La Unión, 4/10/93). Una primera conclusión es que estamos en presencia de una severísima crisis, de la que el PJ zafa a través de la utilización de los métodos de la burocracia sindical: Junta Electoral cautiva, padrones inflados y selectivamente manipulados, carnets truchos (en las sindicales), documentos gemelos (en las nacionales), presión de las patotas en los lugares de votación y extorsión sobre los barrios carenciados. En síntesis, nos encontramos frente a un grupo de especialistas en organizar, planificar, controlar concienzudamente, para garantizar (contando con el concurso del Estado) elecciones exitosas sin dejar nada librado al azar. Por eso, el senador Reinaldo Pierri (hermano del coimero), 24 horas antes anticipó que el PJ ganaba por 20 puntos de diferencia. Algo para no olvidar: el correo ha demostrado que no es un ente abstracto, sino herramienta vital en manos del gobierno. El próximo período electoral se presenta como una dura batalla para la izquierda y para el PO, en la que inclusive los roces físicos y enfrentamientos van a estar a la orden del día. Descontrol organizado La acefalía de autoridades de mesa fue alentada desde el Estado, ya que no tomó ninguna iniciativa ante la avalancha de renuncias (70% en la semana previa al 3/10/93). La Junta Nacional Electoral no colocó en el distrito (como corresponde) una persona en cada lugar de votación que centralice y resuelva los innumerables problemas a los presidentes de mesa (informe de L.M., PO, Lanús). Los sitios de votación se convirtieron así en tierra de nadie (denuncia del PO a las 10 horas y a las 14 horas a FMs, espacios de Lanús y al diario “La Unión”). Con el bolonqui organizado por la Junta Nacional Electoral, los presidentes de mesa recurrían a la Policía o a los fiscales generales (casi siempre del PJ). De allí que vimos en varias ocasiones a los presidentes de mesa convertidos en rehenes de los fiscales generales del PJ (informe de María del Valle Ríos, PO-Lanús). En la Municipalidad de Lanús faltaron el presidente y el suplente de una mesa, un agente de policía (¿a cargo de la votación?) se dirigió a un hombre: —Ud. ¿cómo se llama?. Fulano: —Soy fiscal del PJ. —Bueno, lo nombro presidente de mesa. Intervino Beto (PO) oponiéndose a esta parcialidad. En Lanús, Escuela Nº 9 (9 urnas), nuestro fiscal llegó a las 9 horas y cuando se presentó a la primera mesa, el fiscal del PJ lo reprendió severamente por llegar tarde. El compañero medio se asustó, pero se quedó. A eso de las 17 horas, distribuyó (como ya lo habíamos convenido) a cada presidente de mesa la planilla para que “le hagan la gauchada” de anotarle los resultados. El fiscal general del PJ lo comienza a perseguir para decirle: “Eso está prohibido”. El compañero se retira de la escuela y vuelve al local muy asustado, lo recomponemos y lo acompañamos nuevamente e imponemos nuestro criterio en la 9. En la Escuela 53, mesa 78 (M), faltó el presidente de mesa y el suplente. El fiscal general del PJ de esa escuela nombró presidente a otro del PJ (informe de Javier, PO-Lanús). Al final (Escuela 53), cuando debían contabilizarse los votos, el presidente trucho y los fiscales generales del PJ y la UCR armaron una barrera que separaba a estos 3 personajes (que manipulaban los sobres) de los demás fiscales, colocándolos a unos doce metros de distancia de las urnas y los votos para que no molestaran en el conteo (informe de Hebe y Javier, PO). También la persecución ideológica no se tomó descanso ni en las elecciones. El Frente Grande denunció “que en Flores, Lanús y Tierra del Fuego las autoridades policiales que debían controlar el orden pedían a los fiscales de mesa que se identificaran y les pedían datos personales y a qué partido pertenecían, anotaban todo prolijamente en papeles sin membretes” (Clarín, 4/10/93, página 28).

19 de octubre de 1993
¿“Armas para los musulmanes de Bosnia”?

“¡Armas para los musulmanes ya!” (Rebelión, del PTS, nº 29, 25/6/93). “La furiosa resistencia de los bosnios musulmanes contra sus masacradores, su gloriosa guerra de defensa nacional es la que ha logrado mantener a raya a los genocidas” ... “¡Exigimos armas para Bosnia!” (Solidaridad Socialista, del Mas, nº 451, 11/8/93). “Que se levante el bloqueo y se les suministre armas a los musulmanes bosnios” (Semanario Socialista, del Mst, nº 61, 25/8/93). ¿Qué es la “cuestión nacional” en Bosnia? La “causa nacional” que está en juego en Bosnia no es la “musulmana” (ni la serbia o la croata) sino la unidad de estos tres componentes en un marco estatal o republicano independiente. Esta característica de la “cuestión nacional” bosnia se reproduce a la escala del conjunto de la ex Yugoslavia, donde los componentes nacionales mencionados también existen (serbios en Croacia, croatas en Serbia, albaneses en Kosovo y Macedonia, húngaros en Serbia), lo que justifica el planteo de la unión federal de las naciones de la ex Yugoslavia . Por las características del conjunto yugoslavo, la defensa de los “intereses nacionales” separados de musulmanes, croatas o serbios conduce a la guerra entre los pueblos. El problema nacional que se dirime en la guerra es la lucha contra las camarillas restauracionistas de Serbia y de Croacia, que pretenden destruir la unidad e independencia nacionales de Bosnia para anexarla a Serbia o a Croacia. No podría haber una “guerra de defensa nacional de los bosnios musulmanes”, esto porque una “Bosnia musulmana” ya supone el despedazamiento de Bosnia, la victoria de los croatas y serbios, y su completa repartija entre Milosevic y Tudjman. La cuestión nacional debe plantearse siempre en términos históricos concretos y, no puede basarse en principios “étnicos”. Estos principios pertenecen al período histórico tribal y de las grandes migraciones de pueblos; una fase que llegó a su término con la consagración del feudalismo en Europa. La formación de los mercados internos y de los Estados correspondientes obligó a desconocer las distinciones de origen , y a nivelar a los productores y consumidores bajo la ficción jurídica del ciudadano. Naturalmente que la lucha por la defensa de la independencia y la unidad de Bosnia sólo es posible mediante la unidad de croatas, serbios y musulmanes que habitan Bosnia, contra las burocracias respectivas y contra el imperialismo. Una guerra de las poblaciones musulmana, croata y serbia entre sí es, de parte de cualquiera de ellas, totalmente reaccionaria y serviría al despedazamiento de Bosnia. Es necesario, claro, distinguir la posición de las diferentes burocracias en la cuestión, porque mientras la serbia y la croata quieren acabar con Bosnia y anexarla a sus respectivas “repúblicas”, la musulmana defendió en un comienzo la unidad e independencia de Bosnia, que es su única república, y porque no tiene otra, digamos, a la cual anexarse. Pero esta burocracia musulmana también aceptó desde el principio la división de Bosnia en cantones “étnicos”, que deberían “federarse” en el Estado bosnio. Esto constituyó una capitulación fundamental ante las burocracias criminales de Croacia y de Serbia, y ante el imperialismo. La burocracia musulmana nunca impulsó la consigna de la unidad nacional de los distintos componentes de Bosnia, y por eso nunca fue vocera consecuente de la lucha nacional. En forma atenuada y hasta hace poco defensiva, esta burocracia musulmana comparte la responsabilidad del despedazamiento nacional de Bosnia. Pero ahora ha formado un “parlamento musulmán”, para desembarazarse de los croatas y serbios bosnios partidarios de la unidad de Bosnia. Ha pasado a asumir, así, las posiciones chauvinistas de las burocracias de Croacia y de Serbia. La política de la burocracia musulmana ha llevado también a la división del bloque musulmán, desde los oficiales que aceptan anexar a Serbia o a Croacia las regiones que controlan, hasta los que han rechazado cualquier división de Bosnia en cantones y plantean la integridad nacional de Bosnia. Lo que sucede con los diferentes sucesores del morenismo (y también del lambertismo, éstos en Europa) es que apoyaron desde el vamos el desmembramiento de Yugoslavia, esto en nombre de la reivindicación nacional de sus repúblicas constitutivas. Han creído que como el difunto Tito era un burócrata contrarrevolucionario, la Yugoslavia creada por él era un producto de la burocracia, y no de la guerra revolucionaria librada por todos los pueblos de la ex Yugoslavia contra el hitlerismo y sus dictaduras títeres en la región. Se hicieron, de este modo, portavoces de los intereses chauvinistas de las burocracias stalinistas de las diferentes repúblicas, que provocaron las guerras y las matanzas actuales. Pero si la delimitación territorial y estatal de Serbia y Eslovenia es sencilla, la cosa se complica en Croacia (donde hay un fuerte componente serbio) y no tiene solución en Bosnia, porque todos los componentes poblacionales están mezclados. Esto ha obligado al Mas, al Pts y al Mst a pasar de la defensa de la independencia nacional de cada república, incluida Bosnia, a defender la independencia de la Bosnia “musulmana”, lo que equivale a aceptar el despedazamiento y la esclavización de ésta. No es posible luchar, por lo tanto, por la unidad e independencia de Bosnia si no se lucha por la unidad de serbios, croatas y musulmanes bosnios y si no se lucha, al mismo tiempo, por el derrocamiento de las burocracias de Serbia y Croacia, por la unidad socialista federativa de Yugoslavia. Una consigna que se las trae Cuando los morenistas reclaman armas para los “musulmanes”, ¿a quién se las reclaman? La consigna sólo puede estar dirigida a los gobiernos y a los Estados existentes, pues las masas de Bosnia sólo pueden obtener armas por sí mismas arrancándoselas a las bandas de los burócratas de Serbia y Croacia. El significado práctico de esta consigna puede entenderse en el pedido de resolución presentado por Luis Zamora en la Cámara de Diputados, donde se exige “al gobierno argentino a que se levante el embargo y se les suministre armas a los musulmanes bosnios” (Semanario Socialista, 25/8/93). Es decir, a que sean los Menem y el ejército argentino, etc. quienes manden las armas. Lo que vale para Argentina también debería valer para los Estados Unidos, Gran Bretaña o Rusia. Que Clinton, Major, Mitterrand o Yeltsin manden armas para los “bosnios musulmanes”. Pero quien envía armas también “envía” su política, y por cierto que la impone. Se está reclamando que el imperialismo se haga cargo de la defensa “nacional” de los “musulmanes” bosnios. De esto a la intervención imperialista directa sólo hay un paso. Pero lo que el imperialismo y sus armas pueden hacer en Bosnia y en Yugoslavia ya se ha demostrado. Lo que resulta sorprendente es que se reclame simultáneamente el retiro de las tropas argentinas de la ex Yugoslavia, de un lado, y el envío de armas, del otro. ¡Al final, Menem es más consecuente! Salta a la vista la barbaridad del planteo: se trata, nada menos, que de un reclamo de intervención imperialista en la guerra de Bosnia, exactamente cuando el primer planteamiento socialista frente a la guerra debe ser “fuera el imperialismo de Yugoslavia”. Naturalmente, si los Clinton o los Major envían armas no será en defensa de la “integridad” o de la democracia de Bosnia sino de sus propios intereses, es decir, de la reacción en toda la línea. La consigna de “armas para Bosnia” coincide con el planteamiento que realizara hace ya un año la Thatcher (levantar el embargo a Bosnia y bombardear a los serbios) y con el que formularon los altos funcionarios del Departamento de Estado norteamericano que renunciaron en desacuerdo con la “inacción” y “complicidad” de Clinton (Le Monde, 11/9; Time, 16/8). La “preocupación” de esta fracción imperialista es, como dijo la Thatcher, la posibilidad de que surja una “Franja de Gaza” en plena Europa. Por último, siempre detrás de las armas están los hombres y las ideas e intereses sociales a los que sirven esas armas. “Armas para Bosnia” equivale a decir “armas para Izetbegovich”, que ha abandonado la defensa de una Bosnia multinacional por la de un “Estado musulmán” (restauracionista). Los sucesores de Moreno se han olvidado que Yugoslavia era un Estado obrero y de que todas las burocracias son restauracionistas. ¿Dónde está en el planteo del Mst, Mas y Pts la defensa de las conquistas sociales de la Revolución de 1945/46, si toda su política es apoyar al campo de la burocracia restauracionista musulmana? Los socialistas revolucionarios debemos ubicarnos, en la guerra yugoslava, en el campo de los intereses del proletariado internacional —no de los diferentes Estados, imperialistas o no. Ellos dictan la necesidad de luchar por la unidad de las masas de la ex Yugoslavia contra las burocracias y el imperialismo y por la defensa de las conquistas de la revolución. La reivindicación que corresponde a este interés es la expulsión de las burocracias y la unidad libre y socialista de Yugoslavia. El problema fundamental de los explotados de la ex Yugoslavia es la división chauvinista que han introducido los bandidos burocráticos; sin superar esta división, para lo cual será necesaria una política y una organización, las armas serán sinónimo de masacre y colonización imperialista. Debemos defender a los musulmanes de Bosnia, no porque su dirección represente la causa de la nación o del progreso, sino porque son víctimas de la barbarie burocrática, y porque esta barbarie burocrática es el enemigo a batir. Se trata de la misma actitud que tenían los socialistas en Rusia cuando defendían a los judíos contra los progromos del zarismo; no lo hacían porque el sionismo o el nacionalismo judío fueran progresivos, sino porque defendían el derecho a la vida contra la barbarie de los explotadores. La posición del Mst, del Mas y del Pts es inconsistente y para nada revolucionaria.

19 de octubre de 1993
Informe de Neuquén
Corresponsal

Obtuvimos 4.325 votos. Fuimos superados por una fracción centroizquierdista que sacó 4.700 votos, diferencia que obtuvo en el casco céntrico. En el resto de la provincia nos colocamos como cuarta fuerza. De conjunto aumentaron los votos a la oposición. La actividad conjunta con el Mst fue escasa. Hubo un acto inicial, por iniciativa nuestra. Al mismo concurrieron 100 compañeros. Al acto de cierre con Jorge y Zamora concurrieron 400. Lanzamos una declaración provincial. Nos extendimos en la actividad al barrio San Lorenzo y al Parque Industrial (fábricas de cerámica, etc.). Lanzamos una campaña conjunta de pintadas. Obtuvimos 60 fiscales. Estuvimos totalmente bloqueados en materia de penetración en los medios de difusión. Se incorporaron 5 compañeros en el período preelectoral; ahora se plantea la integración de varios compañeros más. Se plantea la consolidación de un núcleo en el barrio Progreso, la presentación de listas a elecciones de centros estudiantiles en las facultades de Humanidades y Ciencias de la Educación, y la presentación de lista en las elecciones de la Conadu. Se notan tendencias espontáneas de acercamiento al partido (presencia de docentes en el local buscando afiliarse).

19 de octubre de 1993
La desintegración de Bosnia

Ya transcurrieron dieciocho meses de guerra en Bosnia. Doscientos mil muertos, decenas de miles de prisioneros hacinados en campos de concentración, millones de refugiados, heridos y huérfanos, “purificación étnica”, violaciones sistemáticas, hambre, miseria y humillaciones para millones de explotados en todos los Balcanes: éste es el terrible costo que están pagando las masas por la guerra criminal que han desatado las burocracias restauracionistas y las potencias imperialistas para apoderarse de los despojos de la vieja Federación Yugoslava. La desintegración de Bosnia Mientras en Bosnia central la “purificación étnica” se agrava, en Ginebra se negocia un nuevo “plan de paz”. Fracasados los tres anteriores, la ONU ha terminado haciendo suyo el “plan” de Tudjman, presidente de Croacia, y Milosevic, de Serbia. El “plan” establece la creación de “tres estados étnicamente homogéneos” reunidos en una caricatura de federación. Sus miembros están autorizados a separarse y unirse a otros Estados por el simple expediente de un referéndum. Así, la ONU deja abierto el camino para la formación de la “Gran Serbia” y la “Gran Croacia”. Los serbios se alzarán con el 54% del territorio y los croatas con el 20%; sólo las “repúblicas” croata y serbia tendrán continuidad territorial y salida al mar. La “república musulmana”, por el contrario, estará completamente cercada, sin acceso al “mundo exterior”, y sin continuidad territorial: las ciudades de Zepa, Srebrenaica y Gorazde, que pertenecerán a la “república musulmana”, están enclavadas dentro del territorio serbio. “La viabilidad de los pequeños enclaves musulmanes en Bosnia oriental, ciudades privadas de todo territorio interior salvo los ‘corredores’ bajo supervisión internacional, es ilusoria: el futuro de estas ‘reservas indias’ es aleatorio” (Le Monde, 18/9). En resumen, un “Estado” condenado de antemano a ser absorbido o asfixiado. El imperialismo mundial ejerce una descomunal presión sobre la burocracia musulmana para que acepte el “plan”. El Consejo de Seguridad de la ONU no ha dado un solo paso práctico para implementar las famosas “zonas de seguridad” que creara en el papel para “proteger a los refugiados bosnios”. Francia amenazó con retirar sus “cascos azules” si se rechazaba el “plan”, y Lord Owen y Thorvald Stoltenberg, los negociadores de la ONU, no han tenido empacho en invitar a las negociaciones de Ginebra a los opositores internos de Izetbegovich, el presidente oficial de Bosnia, para debilitar sus posiciones. Con todo, la presión más brutal es la norteamericana. A principios de setiembre, en Washington, Izetbegovich escuchó de labios del propio Clinton que no se levantaría el embargo de armas que pesa sobre Bosnia y que “Estados Unidos y Europa no intervendrían para defenderlos” (Le Monde, 18/9). Esta política llevó a las renuncias sucesivas de tres encargados de la oficina de Yugoslavia del Departamento de Estado. George Kenney, uno de los renunciantes, no duda en afirmar que la presión norteamericana sobre los musulmanes ha creado una “crisis institucional” en el Departamento de Estado (Le Monde, 11/9). La desintegración de la burocracia musulmana Al principio, la burocracia musulmana defendió una seudo-integridad territorial, basada en un reparto político del Estado con las camarillas de Tudjman y Milosevic. Hoy ha abandonado este planteo para abrazar el de una “república musulmana”. Una “asamblea de notables musulmanes” —el autodenominado “parlamento musulmán”— aceptó por amplia mayoría el “principio de partición étnica” establecido en Ginebra, aunque rechazó los “mapas” de esa partición, reclamando mayores territorios. La convocatoria del “parlamento musulmán” es indicativa de la política de la dirección de Izetbegovich. “Es la primera vez que los musulmanes sesionaron separadamente, ya que hasta la fecha las autoridades de Sarajevo daban prioridad a las instituciones pluriétnicas del Estado. Según un diario de Sarajevo, la reunión (del “parlamento musulmán”) podría ser ‘histórica para la determinación de la nación musulmana’” (La República, 28/9). Según el “Financial Times” (28/9), su “status restringido fue para sacar del medio a aquellos serbios, croatas y musulmanes que han luchado para preservar la idea de una Bosnia multiétnica”. Incluso importantes unidades y comandantes en Bosnia central “todavía favorecen una Bosnia unificada antes que una laxa federación de miniestados” (Le Monde, 18/9). La política de la burocracia musulmana se ha transformado, así, en contrarrevolucionaria y anti-nacional. El planteo de una Bosnia nacional única sigue en pie, sin embargo, en todos los sectores de su población. Pero mientras una fracción de la burocracia —el ejército— todavía defiende la integridad de Bosnia, otras fracciones de la misma burocracia bosnia están planteando su “independencia” de la “Bosnia musulmana”. La región noroccidental de Bosnia, Bihac, bajo el mando de su caudillo local, Fikrat Abdic, ha declarado su “autonomía” de Sarajevo y enfrenta militarmente a las tropas de Izetbegovich. Bihac firmó acuerdos de comercio con las comunidades serbia y croata vecinas (Financial Times, 4/10) y tiene lazos económicos más estrechos con Croacia que con Sarajevo; el anuncio de su “autonomía” fue interpretado, en consecuencia, como “el primer paso hacia su unificación con Croacia” (Financial Times, 8/10). Por otro lado, en Bosnia Central “líderes serbios han dejado trascender informes de conversaciones mantenidas con Selim Beslagic, alcalde de Tuzla —la mayor fortaleza bosnia en el norte. Se deleitaron con las ‘señales’ de Tuzla de que la región musulmana también se está preparando para romper con Sarajevo pero para unirse a la Gran Serbia” (ídem). Tanto Abdic como Beslagic, los líderes “separatistas” de Bosnia, están siendo “cortejados” por las potencias imperialistas: en una provocación sin precedentes, uno y otro han sido invitados a las negociaciones de Ginebra. “Owen y Stoltenberg no han escondido su admiración por Abdic como un líder dispuesto a hacer un acuerdo sobre la partición del país, comprar la paz a cualquier precio (y) dispuesto a aceptar las demandas serbias y especialmente las croatas” (ídem). Si, después de Bihac en el noroeste, también Tuzla en el nordeste declara su “autonomía”, Croacia y Serbia podrán repartirse íntegramente Bosnia. Se habrá impuesto, por esta vía, la política fundamental de las potencias imperialistas —aliadas unas a Croacia, otras a Serbia— en el curso de la guerra: “dejar hacer” en Bosnia a las burocracias de Tudjman y Milosevic, a las que caracterizan como “factores de orden” y puntales de la restauración capitalista en los territorios de la ex Yugoslavia. La inevitabilidad de nuevas guerras y masacres La magnitud de los conflictos, calamidades y guerras y el enorme retroceso de las fuerzas productivas que provocan la desintegración de Bosnia y de toda Yugoslavia, han puesto de manifiesto la enorme vigencia y actualidad de la “vieja” consigna marxista de una Federación Libre y Socialista de Yugoslavia y los Balcanes. En Kosovo, la mayoría albanesa sufre la opresión de una brutal dictadura militar serbia, que “se ha endurecido en los últimos tiempos” (Le Monde, 18/9) y se está desarrollando, con sordina, una guerra civil que puede estallar ante la menor chispa. Serbia se ha apoderado de la tercera parte del territorio croata. La eventual firma de la partición de Bosnia agudizará el enfrentamiento croata-serbio. Croacia ha puesto como condición a su acuerdo al levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre Serbia, el retiro del territorio croata que ésta ha conquistado militarmente. En la propia Serbia, supuesta vencedora de la guerra, la economía está al borde del colapso. La producción se ha derrumbado, la inflación supera el 1.800% mensual y, aunque la “fértil región de Voivodine podría producir alimentos para cien millones de personas” (Panorama, 22/8), los diez millones de serbios no encuentran en los supermercados de Belgrado ni leche, ni harina, ni huevos, ni carne. El 70% del comercio se canaliza por el mercado negro, que ha convertido en supermillonarios a los burócratas y “señores de la guerra”. Mientras tanto, crece la desesperación de las masas: “Le Monde” (8/9) informa sobre “el aumento impresionante de los suicidios de jubilados”, cuyos haberes equivalen apenas a diez kilos de papas. El retroceso productivo y cultural es tan brutal que el “Partido popular campesino” ha levantado el planteo de retornar a la economía del trueque (ídem). Acorralado, el régimen de Milosevic ha comenzado a gastar las escasísimas reservas federales para repartir “a precios oficiales” una ración de medio kilo de azúcar, un cuarto de sal, tres cuartos litros de aceite, seis kilos de harina y un jabón por mes, en el intento de “retardar la explosión social mientras duran las negociaciones de Ginebra” (Le Monde, 8/9). La dilación de los “derrotados” en firmar la capitulación puede terminar mandando a la lona al “vencedor” de la guerra. Acelerar esta explosión en Serbia y valerse de ella para derrocar a la burocracia y unir a los pueblos de la ex Yugoslavia, es la tarea revolucionaria. Pero no se trata “sólo” de la vieja Yugoslavia. En las recientes elecciones griegas, el Partido Socialista obtuvo una victoria aplastante batiendo el parche del patrioterismo antimacedonio. Macedonia, una república de la vieja Yugoslavia que declaró su independencia en 1991, reclama los territorios de la provincia griega del mismo nombre. Cuando el gobierno derechista griego de Mitsotakis planteó recientemente la posibilidad de reconocer la independencia de la Macedonia yugoslava, fue arrasado en las elecciones por el partido que se presentó como el defensor a ultranza de la “integridad griega”. Grecia, junto con Rusia, es uno de los mayores proveedores de armas a Serbia ... así como Turquía lo es de los musulmanes (La Nación, 12/10). Al mismo tiempo, Turquía ha firmado un pacto militar con Albania, que pretende la “recuperación” de Kosovo y de Macedonia, donde la mayoría de los habitantes son “albaneses étnicos”. La desaparición de Yugoslavia plantea un cuadro de guerra general en los Balcanes, exactamente la misma crisis histórica que hace casi un siglo. Con la enorme diferencia que en el transcurso de ese siglo se ha desarrollado un fuerte proletariado industrial —casi inexistente entonces— que ha pasado por la “escuela” de organizaciones de lucha (sindicatos, partidos) comunes. Como entonces, no son las “rivalidades étnicas” sino los choques interimperialistas por la conquista de “áreas de influencia” los que dividen y enfrentan a los pueblos. La crisis capitalista exacerba los enfrentamientos entre las potencias imperialistas y amenaza con provocar un baño de sangre en los Balcanes. En oposición a esta barbarie, la consigna del proletariado revolucionario es la lucha por la unidad de los pueblos contra sus enemigos comunes. Abajo el patrioterismo, por una Federación libre y democrática de repúblicas socialistas balcánicas.

19 de octubre de 1993
Informe de Córdoba
Corresponsal

Se obtuvieron 9.200 votos. Un poco menos que la suma del PO y del Mas en el ’91, pero mucho más de lo que se esperaba. Fue una sorpresa. Superamos a Patria Libre, que era considerada la fuerza de izquierda más importante, y a la lista del Frente Grande-CTA, que obtuvo 5.400 votos. El centroizquierda (PI, DC, US) retrocedió unos 20.000 votos. Llegamos al 0,85% en la capital. Al principio hubo resistencias al frente tanto en sectores del PO como en el Mst . La actividad fue despareja, habiendo empezado muy floja. Un primer acto común juntó a 100 compañeros, y el acto de cierre a 400, con la presencia de Altamira y Silvia Díaz. Una parte del comité militó en diversos conflictos (docentes, empleados públicos). La consigna que agitamos fue: Angeloz es Cavallo. Se hizo una fiesta de la juventud del PO (no pudiendo coordinarla con el Mst) con la presencia de 120 jóvenes. (El Mst hizo una en su local con 100). Se produjo un desarrollo en docentes, donde ahora queremos presentar a la Marrón (frente con el Mas y el Mst) para las próximas elecciones del gremio.

19 de octubre de 1993
La muerte de un militante trotskista
Las compañeras y compañeros de la Asociación Cuarta Internacional de Brescia

Guido Puletti fue asesinado el sábado 29 de mayo en las cercanías de Gorni Vakuf, en Bosnia central, por la llamada “milicia irregular” bosnia, en realidad una banda cuyos miembros han hecho de la rapiña, del saqueo, de la violencia en sí misma, el objetivo de su propia existencia. Nacido en Argentina, en Buenos Aires, Guido milita, ya veinteañero en Política Obrera, sección argentina del Comité de Organización por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional (Corci). Un año después del golpe militar de Videla es internado en un campo de concentración de las fuerzas de seguridad: se convierte en un desaparecido. Un mes en el infierno, sufriendo torturas inenarrables, y después la libertad, casi por milagro, y la fuga a Italia. Las convicciones maduradas en Argentina y la batalla iniciada en Buenos Aires no terminan con el exilio: es funcionario del Corci en París, activo en la inmigración argentina en Francia y militante internacionalista consecuente en Brescia, donde se establece de manera permanente en los primeros años de los ochenta, trabajando como periodista y crítico literario. El derrumbe del stalinismo en el Este lo lleva en 1989 a reintegrarse a la política activa de conjunto: ingresa en Democracia Proletaria y adhiere a Refundación Comunista desde su nacimiento. Está convencido de que se encuentra frente a un viraje histórico, donde “se insinúa en el sistema de dominio imperialista una resquebrajadura que ha abierto una época de convulsiones, cuyos movimientos antagónicos y contradictorios se desenvolverán entre la revolución y la contrarrevolución sin solución de continuidad”. Ha saltado el orden de Yalta y de Potsdam. La tarea es “construir la Cuarta Internacional en el fuego de la batalla para dar una salida política a la descomposición del poder”. Ve abrirse para el movimiento obrero y la izquierda revolucionaria italiana e internacional posibilidades que no se presentaban en decenas de años. Su atención, su empeño, su energía estaban volcadas a una batalla política para que Refundación Comunista adoptase una línea revolucionaria. Aun no habiendo adherido nunca a la Aqi (Asociación Cuarta Internacional) en razón de las divergencias que tenía, participó de nuestra elaboración teórica y política de los dos últimos años, con un rol activo, de empuje, estimulando discusiones, profun-dizaciones, toma de posiciones, batallas políticas concretas. La actividad en el terreno internacionalista fue siempre la que sentía más suya, porque “sentía profundamente dentro de sí toda injusticia cometida en cualquier parte del mundo”: el rol, el respeto que había conseguido conquistar, el alud de iniciativas y relaciones que conseguía construir y mantener, eran increíbles. Y por todo esto fue que aquel 29 de mayo estaba allí, en Bosnia, para dar una mano —y él era el único en Brescia que por capacidad y conocimiento podía darla— a una iniciativa de solidaridad hacia la población bosnia víctima de la guerra. Fue él mismo víctima de aquella modernísima barbarie que mil veces ha analizado, individualizando causas, raíces históricas, responsables del presente. Y que ha combatido como militante revolucionario. No hay palabras para expresar el vacío que deja. La sensibilidad y la riqueza que con él hemos perdido. Las miles de cosas que hacen a una persona un amigo, un compañero, que se convierte en parte de ti mismo. Han matado a una parte de todos nosotros. Su recuerdo no, no podrá ser asesinado nunca, de ninguna manera. El recuerdo de su lucha, de su humanidad, de su pasión, de tantas cosas, hasta de aquellas pequeñas... Un abrazo fuerte a ti, Cinzia. Adiós, Guido. Brescia, 2 de junio de 1993

19 de octubre de 1993
Salta: el FUT sacó el 4% en General Mosconi

El PO intervino en el municipio de General Mosconi a través del FUT y registró una importante votación del 4% del electorado. Aunque los 260 votos implican un retroceso en relación a los 600 de 1991, ello se explica por la derrota del movimiento de defensa de YPF y el despido de unos 3.000 trabajadores, una gran parte de los cuales emigró. En el municipio ganó el partido Renovador; el segundo lugar lo obtuvo el PJ, la UCR duplicó la votación del ’91, y un movimiento municipal obtuvo el 12% de los votos, gracias a los votos que se fueron del PR y del PJ. El FUT defendió la plataforma del FIT. Las intervenciones en la radio tuvieron gran repercusión, en particular una polémica con el gerente de PLUSPETROL, que no pudo responder a ninguna de las denuncias que se efectuaron. Varios candidatos intervinieron en los medios, y el peso de la campaña reposó en los compañeros de la zona. Se abrió un local de campaña, se colocaron varios pasacalles y se financió el resto de la campaña. Se llegó a agrupar en un asado a unos 30 compañeros, y en el día del comicio, 35 compañeros (casi uno por mesa) actuaron como fiscales. Esta experiencia ha reforzado al PO zonal. En el balance efectuado por el núcleo partidario, se ha votado organizar el debate para la intervención en el Congreso partidario y en la campaña por las elecciones docentes provinciales, previstas para el 25 de noviembre.

19 de octubre de 1993
Agua mejicana sí, vacuna cubana no

El título “Meningitis: marcha atrás en Rosario con la vacuna cubana” (Clarín, 13/10), encabeza el informe de una nueva declaración que va a contramano de los intereses de la sociedad. Se trata de la respuesta que han dado a la lucha desarrollada por militantes de la izquierda rosarina, a partir de cuyas gestiones se hacia posible disponer de un inmunógeno que, según información a nuestro alcance y que hicimos llegar a las autoridades de la salud municipal de nuestra ciudad (Bahía Blanca), ha demostrado niveles de protección en poblaciones expuestas al meningococo B superiores al 90 por ciento. La concejal socialista Silvia Fernández León (PSD), realizó una de las más claras intervenciones en la Reunión de Organizaciones de Solidaridad con Cuba celebrada este fin de semana en Rosario (10 y 11 de octubre) cuando advertía que el ingreso de la vacuna cubana dependía de una decisión política y ponía de manifiesto que no se trata de otra cosa sino de estar a favor del bloqueo o a favor de la vida. Las autoridades de la secretaría de Salud de la Nación están cuestionando las características biológicas que debe reunir la vacuna. Calcagno, secretario “nacional de salud y el Instituto Malbrán” sería el árbitro en esta decisión. Bien. Pero en este mercado de la muzzarella y los vimos contaminados, en el país del propóleo que envenena, en donde sabemos que estas “distracciones” están vinculadas a intereses comerciales, en este marco ¿será posible controlar que las vacunas se trasladen en condiciones de conservación adecuadas? ¿Podremos los que estamos a favor de su importación contar con la garantía de que no se producirán “distracciones”, con probabilidad de abcesos, o descartar el fraguado? Si quienes deciden están a favor del bloqueo a Cuba ¿cómo no incorporar la posibilidad de que los contenidos de los frascos sean reemplazados por soluciones fisiológicas. Los únicos árbitros creíbles son los que estamos en contra del bloqueo a Cuba, y todos aquellos que quieren tener la vacuna para protegerse independientemente de sus posiciones respecto a los bloqueos, es decir una inmensa cantidad de argentinos. No se nos escapa que el resultado del arbitraje depende de la aprobación del anticastrista Menem y de las congratulaciones de la Organización Mundial de la Salud, organismo que se dedica no sólo a promocionar la estafa de las patentes de medicamentos sino a impedir que nuevas tecnologías compiten con los intereses de los amos de la industria farmacéutica. La OMS es el fiel gendarme de los superempresarios de los medicamentos, sector mundial del capitalismo que compite por los primeros puestos planetarios en la concentración de ganancias. La OMS no puede estar sino a favor del bloqueo. Es su lógica. Representa intereses imperiales. Menem, clintónfilo probado, no puede sino obstaculizar cualquier decisión que signifique el resquebrajamiento del bloqueo. Conclusión más que probable: no debe probarse esta vacuna. Porque si se la prueba en la población con brotes y la vacuna funciona, qué nos dirá después Calcagno. Lo que diga ¿no le costaría el puesto? Pero lo más destacable es la posición del socialista Cavallero (intendente de Rosario) de “no importar vacuna hasta que el Instituto Malbrán autorice su ingreso en el país”. ¿Cuándo va a ser esto? ¿Una semana? Fueron 8 los nuevos casos registrados ayer en el país (Clarín, 13/10). ¿Un mes? Ciento veintidós casos en Santa Fe en el ’93; 10 fatales. Podríamos sencillamente en el lugar investigar la “eficacia real”, aprobar su importación debido a que no produce otros trastornos superiores a la pinchadura de la aguja descartable utilizada, y hacer como con el agua mejicana, que gracias al gobierno supimos conseguir; y que sin la intervención del Malbrán no se ha tenido otros efectos distintos al principal: la diuresis. Entonces ¿como juega el intendente socialista rosarino H. Cavallero, con su compromiso de esperar el veredicto del Malbrán y esto no será sino hasta que no se desmuestre su eficacia real (Clarín, 13/10)? La concejal Silvia Fernández León advierte que la importación depende de una decisión política. ¿Cuál es la decisión de Cavallero? Se coloca del lado de los disciplinados y por ende firma el bloqueo, abajo de Clinton y de su incondicional de acá? ¿Firma o no firma? ¿Está de acuerdo con someter una decisión política al encorcetamiento de Calcagno y Malbrán? Esta es la única pregunta y de su respuesta deriva qué clase de gente somos, y cuál es el espesor de nuestras convicciones. O a favor o en contra. O como la gelatina y os gelatinosos, (que son los más peligrosos y están en todas partes) que siempre terminan amoldándose al recipiente y circunstancia que los rodea. Bahía Blanca