Los “impuestos de la riqueza” Cuando en la puerta del teatro Cervantes, la emprendieron a golpes, insultos y escupitajos contra los “capitanes de la industria”, los banqueros y los burócratas reunidos para escuchar a Cavallo, los jubilados estaban cumpliendo un acto de estricta justicia... y esto no sólo porque estos chupasangres son el principal sostén del régimen que los hambrea y los empuja al suicidio. A principios de año el Congreso aprobó un impuesto del 1% sobre los patrimonios personales (casas, cuadros, automóviles, yates, etc., tanto en el país como en el exterior) cuyo valor total superara los 100.000 dólares. La recaudación de este impuesto, denominado “a la riqueza improductiva", estaba destinada al sistema provisional. A la hora de pagar, se presentaron 35.000 contribuyentes que aportaron 74 millones de dólares, a un promedio de poco más de 2.000 dólares por cabeza... ¿Dónde quedaron los chalets, las mansiones en Punta del Este, Buzios y Miami, los yates, los aviones y los countrys? La evasión es tan fenomenal que se recaudó apenas un 7% de los 1.000 millones que estimaba recibir el gobierno en base a los cálculos del valor de las propiedades y a los datos de la distribución del ingreso. La evasión es, sin embargo, prácticamente “legal”, esto porque los grandes capitalistas registran sus bienes personales como propiedad de sus empresas, las que se encuentran prácticamente exentas de impuestos, según la mitología cavalliana, “para incentivar la inversión”. Así, chupasangres como Pérez Companc o Amalita pagaron chaucha y palitos. La dimensión de la evasión la muestra el caso de Francisco Macri, cabezada un grupo que incluye a Sevel, Manliba y empresas constructoras: según su propia declaración, Macri tiene un patrimonio apenas superior a lo que pagó por el rescate de su hijo... Ricardo Cossio, titular de la DGI, anunció que los evasores están “perfectamente identificados”, lo cual no es una tarea difícil: basta revisar las listas de asistentas a las reuniones empresariales organizadas por Cavallo, las listas de los invitados a los viajes presidenciales o el registro de los visitantes a Olivos. Pero precisamente por esto ninguno de los evasores irá preso. Más aún, Cavallo acaba de anunciar que les devolverá prolijamente, y con creces, lo que han aportado: cada punto de reembolso a las exportaciones anunciadas por el ministro en el Cervantes le cuestan al Tesoro 70 millones de dólares al año... exactamente lo recaudado con el “impuesto a la riqueza”. Masacre en San Pablo Tres días después de la caída de Collor y un día antes de las elecciones municipales, mientras desde todos los rincones del planeta se alababa “el fortalecimiento de la democracia brasileña" la Policía Militar paulista masacró a los detenidos en un pabellón del penal de Carandirú. La Policía Militar entró al penal disparando ametralladoras contra presos que, según constataron el jefe de la prisión y el juez interviniente, no tenían armas de fuego (Folha de Sao Paulo, 6/10). El ataque causó un mínimo de 250 muertos aunque The New York Times, 6/10, estima que pueden llegar a 400, ¡el 25% de la población del pabellón! La mayoría, según relatos de sobrevivientes, fueron acribillados en sus celdas, asesinados a palazos, cuchilladas o destrozados por los perros. Hay 71 desaparecidos y no se ha dado a conocer la lista de los muertos, sobrevivientes y heridos. Estos carecen de atención médica (FSP, 7/10) y existe el temor a un masivo contagio de Sida ya que los presos fueron obligados a cargar cadáveres y limpiar la sangre de los muertos —muchos enfermos de SIDA— mientras soportaban los ataques de los perros. El responsable directo de esta masacre es Luis Fleury, gobernador del Estado, un hombre habitualmente presentado como un “adalid de la democracia” y hasta de la “ética" ya que fue uno de los primeros en apoyar el “impeachement” a Collor y hasta fue “coordinador", junto con la intendente Erundina del PT, de las marchas anti- Collor. La PM no habría podido actuar así sin el respaldo directo y preciso de Fleury (FSP, 6/10), quien tiene antecedentes como masacrador carcelario: en 1987, cuando era secretario de Seguridad del gobernador Quercia, fueron asesinados 32 detenidos en una cárcel paulista. En la noche de la masacre, cuando tenía ya en la mano los datos de la carnicería, Fleury anunció que había sólo 8 muertos para, según reconoció después, “no alterar las elecciones”, en una exacta combinación de estafa y encubrimiento. Al día siguiente reconoció la existencia de 111 muertos (cuando ya la iglesia había anunciado 246) pero sólo para justificar la acción policial y confirmar en su cargo al secretario de Seguridad. Fleury se decidió a criticar los “excesos” “sólo después de la repercusión del episodio en los medios de comunicación” (FSP, 7/10) y del repudio nacional e internacional a la masacre. Su política de encubrimiento, sin embargo, sigue en pie: la investigación de la masacre será realizada por los propios masacradores (el secretario de Seguridad, envuelto en ella) y se ha negado rotundamente a la formación de una comisión investigadora del parlamento estadual. La PM paulista asesina una persona cada siete horas (FSP, 7/10)... esto sin contar los asesinatos dé los "escuadrones” parapoliciales contra los “chicos de la calle”. La masacre de Carandirú no es, por lo tanto, un “exceso” sino una radiografía de la “democracia” brasilera. Mil bancos norteamericanos y el Citi en la lona En las últimas semanas se han acumulado mayores evidencias de que Estados Unidos se encuentra a la puerta de una crisis bancaria de enormes dimensiones, “The Wall Street Journal" (5/9) recuerda que “el sistema bancario se encuentra en medio de la mayor crisis desde la década del ‘30” y predice una “desagradable sorpresa en diciembre”. “The Washington Post” (reproducido por El Cronista, 6/10) anuncia “una explosión del sistema bancario en los primeros cien días de la nueva presidencia“ y una cadena de quiebras que podría alcanzar a 1.000 bancos de todas las dimensiones, El mismo “The Washington Post” (7/10) cita estudios especializados que calculan en 95.000 millones de dólares el costo del salvataje de los bancos, más allá de lo que pongan los seguros de depósito, que no alcanzarán ni por asomo a cubrir las pérdidas Ya en agosto, Clarín (25/8) reproducía las declaraciones de un especialista que pronosticaba que “en diciembre estallara otra crisis del sistema”. La coincidencia en el mes de diciembre obedece a que en ese mes los reguladores bancarios darán a conocer los bancos que no alcanzan a cumplir los requisitos de capital mínimo establecido por la ley. Entre aquellos que no lograrían reunir el capital mínimo se encuentran nada manos que el Citi, el mayor banco norteamericano. El Citi acumula más de 9.000 millones de dólares de préstamos incobrables y en 1991 registró pérdidas por 450 millones de dólares. La montaña de deudas incobrables del Citi no se ha reducido pese a los “dibujos” contables —señalados por “The Wall Street Joumal” a fines de agosto—, pese a (as fabulosas ganancias que obtuvo en la especulación en la actual crisis monetaria europea ("rumores del mercado dicen que el Citi ganó 200 millones de dólares en una semana con la conmoción monetaria", WSJ, 1/10) ni aún con sus ganancias en las privatizaciones latinoamericanas (“Ronald Mandle, especialista bancario, estima que el Citi tendría 1.500 millones de dólares en inversiones provenientes de sus viejos préstamos... los que en sus libros se encuentran registrados por sólo 600 millones”, The New York Times, 14/6). Ni siquiera ha logrado salvar al Citi la política gubernamental de bajar las tasas de interés (del 7 al 3%), que le “permitió ampliar sus márgenes en detrimento de sus dientes” (Le Monde, 30/7). La “sorpresiva” renuncia del presidente ejecutivo del Citi, Richard Brad- dock, ocurrida a principios de mes, derrumbó las acciones del Citi en un 5% en un sólo día, un verdadero récord. Los inversores "huyeron” del Citi a parar de la evidencia de que “los problemas del Citi no han terminado” y que “todavía está en curso la restructuración decisiva” (International Herald Tribune, 7/10). El Citi es “un barco que se hunde” concluyen los accionistas citados. El “hundimiento” del Citi es, nada menos, que el de todo el sistema financiero norteamericano. Todos los analistas remarcan un hecho crucial: ninguno de los candidatos presidenciales norteamericanos plantea un programa para evitar el “hundimiento” bancario, toda una señal de la impotencia del régimen político frente a la crisis. Trigo subsidiado a Brasil La autorización del gobierno norteamericano para la venta de 500.000 toneladas de trigo subsidiado al Brasil, un mercado tradicional argentino, es algo más que un nuevo fracaso de la diplomacia menemista de la "relaciones carnales"; constituye, por sobre todo, la partida de defunción del cacareado Mercosur. Cuando la cancillería argentina protestó ante esta manifestación de “comercio desleal”; el gobierno brasileño anunció que impondría “derechos compensatorios" a las importaciones norteamericanas, es decir, un impuesto igual al monto del subsidio, sin mencionar la posibilidad de prohibir la importación de trigo subsidiado. Lo de los “derechos compensatorios” era, claro, una trampa. El presidente de la Sociedad Rural brasileña, Pedro de Camargo Neto, reveló recientemente que “cuando las Importaciones (subsidiadas) existieron en el petado, el Impuesto no fue aplicado alegando dos motivos: falta de reglamentación y necesidad de (demostrarla) efectivizarían del daño” (Folha de Sao Paulo, 2/10). La "Gazeta Mercantil”, en su edición del 6 de octubre, in forma que “desde 1989 se intenta, sin éxito, crear el impuesto compensatorio. A pesar de que la ley agrícola estableció la creación del impuesto eso no sucedió y los molinos terminaron importando 750.000 toneladas de trigo norteamericano”. Este año los molinos brasileños ya han adquirido dos partidas de trigo norteamericano subsidiado, de 25.000) 46.575 toneladas respectivamente. “La resolución del gobierno (fijando el valor) del impuesto compensatorio está ha siendo analizada el pasado viernes, dice la Gazeta, pero la discusión fue suspendida debido a la separación del presidente Collor”. ¡Oh! Lo más interesante es, con todo, lo que sigue, ya que “no se descarta que la resolución acabe exceptuando al Nordeste del Impuesto” (!), precisamente la región “que podría ser totalmente abastecida por el trigo Importado de Argentina” (!!) Uno de los aspectos centrales de la integración argentina-brasileña es precisamente, el trigo, que obliga a Brasil a comprar cantidades crecientes de grano argentino. Pero este acuerdo ha estallado como consecuencia de la guerra comercial. El hundimiento del Mercosur fue anticipadamente pronosticado por el Partido Obrero.