Brasil: Los sucesores “colloridos” de Collor
A medida que se acumulan los indicios que anuncian una inminente caída de Color de Meto, se incrementa la puta de loe especuladores para acaparar las acciones en suba que trafican en las Bolsas de San Pablo y de Rio de Janeiro. No podría ser más diáfana la señal de que los explotadores brasileros ya han arbitrado la composición del gobierno de “unión nacional" que se hará cargo de la sucesión del presidente degradada instructivo escenario: cuanto más aguda es la parálisis del Estado y de la producción: cuanto mayor es el descalabro de todo et mecanismo social; más intensa es la especulación capitaliza y más se asemeja el mercadeo de capitales a un gigantesco casino. “Gobernabilidad" Hace cuarenta y cinco días, el panorama era algo diferente. Las bolsas caían ante la aparición de las denuncias de corrupción presidencial y el presidente de la patronal paulista se atrevía a lanzar un “somos todos corrompidos”, en el afán de diluir los delitos de Collor en el fango general de la burguesía. Entre ayer y hoy, la diferencia fue marcada por la inmensa movilización popular. Mientras los “filósofos” brasileños (naturalmente centroizquierdistas e izquierdistas) discurrían en la prensa de las grandes capitales acerca de las causas, “profundas” naturalmente, de la “apatía” de las masas, basto un desafortunado desafío de Collor a probar nuestras fuerzas en la calle para que un torrente popular ganara todas las ciudades chicas y grandes de Brasil. Un descomunal número de medio millón de estudiantes desfilo hace diez días en San Pablo, obligando a los inescrupulosos “filósofos” a dar media vuelta y comparar el evento con el “mayo francés”, de 1968, o con las movilizaciones cariocas contra la dictadura militar en ese mismo año. Desde que el pueblo salió a la calle, la consigna de la burguesía fue: "salvar la gobernabilidad". La vía más barata para esto es la dimisión de Collor y de ningún modo un golpe militar —aunque por primera vez en la historia del país el ejército tomó posición de combate el viernes 22 de agosto en las calles de San Pablo. Para “salvar la gobernabilidad" precisamente, todos los compinches de Collor se han pasado en los últimos días al campo del juicio político o del pedido de renuncia del presidente, incluyéndose en esta tarea su propio gabinete. Brasil asiste, entonces, al indecoroso espectáculo de ver a todos los delincuentes del oficialismo unidos a tos muchísimos de la oposición en una "empresa” de “salvación nacional, que promete rendirles más beneficios que todas las “empresas" anteriores. “Somos todos corruptos” Ciertamente, Collor robó una barbaridad; algunos han estimado el monto de sus desfalcos, en tres años de gobierno, en una cifra que se aproxima a la cuarta parte del presupuesto nacional, entre cinco y ocho mil millones de dólares. Lo esencial de estos robos habría girado en torno al cobro de comisiones "por el otorgamiento de contratos de obras públicas y al lavado de narco dólares. La comisión investigadora, nombrada por el parlamento, descubrió sin mayores dificultades una red de cuentas bancarias fantasmas que servían para la transferencia de fondos dentro de la red montada por un ex asesor de Collor, Paulo César Farías. La labor de esta comisión investigadora ha sido elogiada con una unanimidad raramente vista en Brasil, al punto de incluir a su propia víctima, el presidente de la Nación. La razón es, simplemente, que la comisión tuvo el "buen tino" de no Incluir en sus investigaciones al gabinete de Collor, en especial al ministro de Economía; de no tocar virtualmente a los contratistas que “gatillaron" las “cometas” para el gobierno, compensándolos luego en los sobreprecios de sus contratos; de no rozar siquiera al conjunto de la gran burguesía comprometida en los delitos económicos, esto a pesar de que el descubrimiento de innumerables cuentas bancarias de titulares inexistentes constituye una prueba abrumadora de la operatoria fraudulenta del conjunto de la industria y de la banca en Brasil. Cuando se consideran tos ocultamientos de la comisión investigadora parlamentaria, no se sabe si el campo de los corruptos está mejor representado en el oficialismo o en la oposición. La cual no casualmente se ha empeñado, y por cterta que con un éxito extraordinario, en ganar para la causa del juicio político a Collor a todos los miembros del oficialismo. Es evidente que para una empresa de tamaña etnicidad, la oposición debe haber pagado también su precio. Los charlatanes, que nutren densamente las filas del PT de Brasil (aunque también se destaca en esos menesteres el señor Atilio Borón, vicerector de la Universidad porteña, que fue entrevistado por el Jornal do Brasil); los charlatanes, decimos, sostienen, contra todas las evidencias, que Brasil asiste a una cruzada de moralidad y a una manifestación de vitalidad de la democracia. La democracia brasileña está asentada, en realidad, en un “mar de lama “ (fango); los llamados mecanismos constitucionales han servido para tapar los delitos cotidianos de la burguesía y aun los del propio clan de Collor, que solamente han salido a la luz como una consecuencia de una crisis política general del régimen burgués en Brasil. El PT y los moralistas esgrimen la bandera de la moralidad para encubrir la crisis política, y por sobre todas las cosas para justificaren nombre de la ética una alianza con lo más criminal y corrompido de la política brasileña. Lulla ha repetido que quería ver ocupando la tribuna anti-Collor a figuras tan siniestras como el corrupto N°1 del país, Paulo Maluf, gobernador de la dictadura, y a aceptar como aliados a los ministros de Collor, agentes del FMI y de la banca internacional. Derrumbe La defenestración de Collor es la expresión de un derrumbe general de la política económica de la burguesía brasileña, es decir, de su propio derrumbe. En 1990 Collor congeló la deuda pública mediante el secuestro temporario de 80 mil millones de dólares colocados en los bancos. La inflación se transformó en deflación. Dos años más tarde, la deuda pública ha vuelto al nivel del '90; está colocada a menos de 30 días; la inflación, es del 30% mensual; y la caída industrial y comercial es la más alta de la historia. En San Pablo la desocupación alcanza al 20% de la población activa, pero en Rio de Janeiro supera el 30%. La industria y la infraestructura paulistas están en progresivo proceso de desguace y según estimaciones recientes solo el 10% de la gran industria brasileña tiene condiciones de competividad internacional. En resumen, el 90% de la economía no. agraria del país enfrenta la perspectiva de la quiebra. En esto consiste la base vital de la vitalidad democrática de Brasil. Todo indicaría que el “affaire Collor” le ha servido a la burguesía brasileña, tomada como conjunto, para frenar la política de “apertura" al capital internacional, que hubiera signado su liquidación. Contra todas las pavadas que se han puesto en circulación acerca de la neutralidad de las fuerzas armadas en la crisis, éstas han jugado un papel fundamental. Basta como muestra el hecho de que el principal testigo contra Collor, el chofer de su secretaria, fue “plantado“ en ese puesto por los servicios de informaciones del ejército. Otra prueba fueron las tempranas manifestaciones de apoyo al vice-presidente, Itamar Franco, de parte de los ministros militares. Una tercera ha sido la oposición del alto mando a la política de privatizaciones del gobierno, en particular con referencia a la fábrica de aviones, Embraer, que es precisamente uno de los aspectos que criticaba el mismo vice-presidente. Tampoco es casual que ahora se hable de reestatizar a la empresa de aviación de San Pablo, Vasp, comprada con dinero del compinche de Collor, el mencionado Paulo César, y de anular en consecuencia los convenios de reciprocidad firmados con compañías aéreas norteamericanas, como la American Airlines. La burguesía brasileña reclama tiempo y plata para producir su reconversión, precisamente las dos cosas que más escasean en la presente crisis económica mundial. El escenario del enfrentamiento desatado por la gran burguesía brasileña se traslada ahora al gobierno que sucederá a Collor —el cual necesitará seguro, todo lo indica, de un auxilio o “fórceps” militar, al estilo del desalojo de Zulema de Olivos por el brigadier Antonietti. Golpe de Estado El pudor de la redescubierta democracia brasileña ha sufrido en los últimos días algunos manoseos, Simplemente se produjo un golpe de Estado, de características especiales es cierto, aunque existen antecedentes en el período monárquico. El gabinete usurpó las atribuciones de Collor auto-erigiéndose en el “guardián de la gobernabilidad”, El presidente sólo puede actuar como registro de las decisiones de sus ministros. La decisión del gabinete de no renunciar ha permitido, de un lado, evitar la caída de Collar y, del otro, permitir a los mismos representantes de la banca internacional, negociar la sucesión del desgraciado. Los "constitucionalistas" brasileños han preferido mirar para el otro lado frente a este golpe de Estado ministerial y frente a la asunción de un gobierno de emergencia de los representantes de la banca acreedora. Se atribuye a este gobierno la intención de negociar la impunidad penal para Collor y su familia. Si el presidente no renuncia, Brasil conocerá un gobierno de gabinete —ni presidencial, ni parlamentario y por sobre todo inconstitucional— por lo menos durante noventa días. Solamente podría abreviar sus términos un golpe militar. Los que ven en todo esto un fortalecimiento de la democracia brasileña son unos imbéciles. Y los que pretenden que el pueblo los siga en esta caracterización están actuando como criminales. P.T. La crisis brasileña ha desnudado el carácter contrarrevolucionario de la dirección del PT. El presidente del PT, Luis Inácio Lula da Silva, informa el Jornal do Brasil (1/9), garantizó ayer que el partido está dispuesto a apoyar un programa mínimo que permita al vice Itamar Franco asumir el gobierno y cumplir lo que resta del mandato con competencia y dignidad”. Haciendo gala de "viveza" (¿nordestina?), Lula sostuvo: “Tenemos divergencias en la oposición, pero no podemos sacar a Collor y después dejar a Itamar papando moscas". ¡Pero esto desnaturaliza la lucha contra Collor, que se delata a sí misma como un operativo para que tome el gobierno su vice! “Si dependiese de mí, aclaro Lula, haciendo una distinción sospechosa, el PT no entra al gobierno, pero podemos concordar con un programa mínimo”. La crisis ha servido, entonces, para transformar al PT en un partido gubernamental de los grandes capitalistas. El futuro presidente pertenece al partido de Collor y deberá gobernar con bs representantes más conspicuos de la burguesía del país. La crisis política ha obligado a la burocracia del PT a empeñarse más que nunca en una política de "orden y progreso”. Mientras millones de personas ganaban la calle para acabar con el gobierno de Collor, en las empresas continuaban los despidos en masa de trabajadores. La burocracia sindical petista de la CUT sólo se ha preocupado de asegurar el pago de las indemnizaciones y de que las cesantías sean, dentro de b posible, voluntarias. En medio de una fenomenal iniciativa popular, y con el gobierno de j turno de la patronal acorralado la dirección del PT está provocando nuevas derrotas en el movimiento sindical. Ahora está insinuando su interés en un paro obrero-patronal para cuando el Congreso deba votar el inicio del juicio político a Collor. La dirección del PT ha sido, fuera de toda duda, la que con más vigor se dedicó a la tarea de conseguir el juicio político a Collor, pero esto lo ha hecho precisamente para poder cumplir a fondo, encubrimiento mediante, el papel de estrangulador del movimiento popular y de agente de la "unidad nacional”. La cúpula superior del PT abrazó la causa anti-collorida con mayor pasión cuanto que fue ella: la que más se opuso a la consigna “fuera Collor" en el último Congreso del PT. Ha tomado la consigna de sus, adversarios para mejor valerse de ella contra el movimiento independiente de las masas, y contra cualquier posibilidad de derrotar a la burguesía como dase en todos bis terrenos. Para Orestes Quercia, jefe del principal partido opositor, por ejemplo, el PT es imprescindible en cualquier gobierno de "unidad nacional”. ¿Situación revolucionaria? Pero a pesar de la política de sus direcciones, Brasil puede estar a la puerta de una situación revolucionada, debido al nivel de disolución de su régimen político y social, y a la agudeza de bs enfrentamientos dentro de la burguesía y con referencia al capital financiero internacional: Brasil enfrenta una crisis económica más explosiva aún que la que obligó a Collor a congelar en 1990 unos 80 mil millones de dólares. Enormes masas de capital corren el riesgo de desaparecer en función de las políticas que se sigan de aquí en más. La iniciativa popular es por otro lado enorme, esto aunque vaya a la rastrada la burguesía a través del PT. Está más claro que nunca que en una situación como ésta la vanguardia revolucionaria debe actuar con completa independencia política y organizativa del PT, llamar al boicot de; las elecciones municipales que deben realizarse en octubre y aprovechar la incertidumbre y la parálisis de la burguesía para desencadenar poderosos movimientos de lucha en I defensa de las reivindicaciones populares. Brasil se ha transformado en un inmenso laboratorio de la crisis que afecta a América Latina, así como delas posibilidades y de las políticas de los diferentes partidos. El más evidente con el paso del tiempo lo que dijo Prensa Obrera en un titular hace algunos meses: el agotamiento de los regímenes patronales latinoamericanos.