Quizás tengamos que prolongar el tema éste sobre las elecciones de la Capital. Yo quiero plantear este interrogante: ¿qué actitud psicológica debe tener un militante del Partido Obrero, un militante cuarta internacionalista frente a la realidad? No tiene que estar conforme nunca con las conclusiones que saca Esto es fundamental. Para la juventud, para los compañeros más jóvenes, ésta es una idea muy animadora, ellos están frescos en la lucha, pero carecen de experiencia. Entonces, aunque pueden decir: “nunca estoy conforme con las conclusiones que saco", el problema que tenemos es ¿cómo traducir eso en la práctica? Los compañeros que tiene un desarrollo político más amplio, e Incluso una gran formación, pueden sufrir, por su lado, las consecuencias negativas de una prolongada lucha revolucionaria, que es muy sacrificada, y cuando uno ha estado muchos artos midiendo con un cronómetro los progresos, empieza a bajar la guardia y no ver saltos políticos, desenvolvimientos, nuevos desarrollos. La actitud del marxista es que no está conforme nunca con una conclusión; para nosotros toda conclusión es provisional, tiene que ser llevada a la práctica y en la práctica examinada con un criterio crítico. Nosotros tuvimos un debate sobre la situación internacional, tuvimos un debate sobre la situación política, sacamos conclusiones, pero en el caso de la comisión que trató la cuestión electoral se durmió en las conclusiones y no entendió, —o tal vez no pudo— que al debatir el problema ella tenía que superar las conclusiones de la comisión internacional, del informe internacional y tenía que superar las conclusiones del informe político. Es decir, que hay lugar para crear en todos los campos. Caracterización El primer problema es ver si podemos alcanzar una caracterización común de la campana. Por ejemplo, es un ángulo equivocado una afirmación efectuada aquí, del tipo “podemos sacar votos de aquí, podemos sacar votos de allá”. Es un ángulo equivocado. Primero, es equivocado desde el punto de vista de una estrategia revolucionaría. El Partido que quiere tomar el poder mediante la movilización independiente de las masas, ahora anda preguntándose de dónde sacar votos! Eso no tiene ningún sentido. Pero, además no tiene ningún sentido porque no es ése el ángulo tampoco para el problema de la conquista de los votos. Acá tenemos que hacer un esfuerzo y determinar qué situación tenemos y sacar las conclusiones correspondientes. Todas las conclusiones que se han sacado acá, naturalmente, desde cierto punto de vista son aportes, desde otro punto de vista, estrictamente, no servirían para nada, consideradas en forma aislada, no nos ayudarían, aunque integradas pueden servirnos. A mí me parece que la característica primera de la elección de la Capital es que se da en un marco de profundo descontento social en las capas más profundas del pueblo. Se ha evidenciado un acuerdo entre nosotros en este terreno. Ahora, a partir de este problema del descontento social, si uno observa la orientación política del gobierno, nota una cierta “ceguera"-, por ejemplo, “no vamos a aumentar las jubilaciones hasta que no tengamos más recursos”, que pone de relieve las limitaciones de la política del gobierno y el hecho de que no tiene una política frente a esta elección. Porque está claro que si quiere ganar esta elección tendría que producir algunos aumentos y concesiones sociales, y él teme que esos aumentos y concesiones sociales, lejos de permitirte ganar la elección, se la hagan perder todavía más porque le restarían el apoyo de la burguesía. Inclusive en función de planes más amplios, Menem chantajeado como está por la corrupción y la reforma constitucional, vive obsesionado en no hacer nada que despierte la desconfianza de la burguesía. Entonces, no hay una política. Y esta ausencia de política se manifiesta en el conjunto de los candidatos. Estamos ante un hecho interesante, tanto desde el punto de vista político estricto, tanto desde el punto de vista del leguaje como desde el punto de vista de los símbolos. La burguesía en esta elección no satisface con su demagogia el descontento social. No hay un demagogo que reúna a miles y miles de personas detrás de “sígueme que no te voy a defraudar”. No existe esto. El descontento social supera en esta elección la capacidad de maniobra de la burguesía. Cosa que, estrictamente, a la burguesía le importa tres pepinos, porque nuestro partido revolucionario no tiene aún condiciones de canalizar ese descontento, ni tampoco es previsible una rebelión popular como consecuencia de esta ausencia de demagogia. La burguesía dice: “qué me Importa que el descontento social supere mi propia demagogia; la cosa está jugada entre nosotros y nada más”. Pero el dato es importante. ¡Los candidatos burgueses con su demagogia no logran superar el nivel del descontento social! Dato muy importante que no apareció en otras elecciones, donde aparecían candidatos salvadores de uno u otro tipo, y la gente creía que se salvaba con esos candidatos salvadores. Eso no ocurre ahora y, además, se da la “desgracia” de que toda una serie de contradicciones han pinchado a Rico, y que la izquierda, cuando el descontento social se acentúa, se va para la derecha. Pasa de la Izquierda Unida, que llama “a la lucha... para imponer la justicia social”, a Solanas que planta árboles... Entonces, la segunda característica que tenemos, es que los opositores de derecha y de izquierda al gobierno se encuentran en un reflujo. Naturalmente, que Solanas va a rechazar esta caracterización, él va a decir: “no, yo estoy en pleno ascenso”. Sí, pero no es eso lo que importa, sino que en relación a Izquierda Unida es un reflujo. Como expresión de toda esa izquierda democratizante, Solanas es una expresión "refluida" del fenómeno que llegó a ser Izquierda Unida. La tercera cuestión es la siguiente: el PARTIDO OBRERO, en muchas elecciones pareció despertar una expectativa que luego no se confirmó de ninguna manera. El hecho de que hubiera despertado ese tipo de expectativa estaba revelando que los planteamientos políticos llegaban a distintos lugares, fueron tomados, etc. Uno lo verificaba En las campañas nacionales, uno se encontraba en el medio del campo, establecíamos un contacto y terminábamos en la televisión de ese pueblo que reclamaba nuestra presencia. Claro que con esto, uno no va a hacer la revolución proletaria, poro las cosas que se dijeron no quedaron desparramadas por ahí. Una campaña agresiva Entonces, la combinación del descontento social, el derrumbe de la izquierda ante las contradicciones políticas que están planteadas, y estas limitaciones de la burguesía, deben llevar al PARTIDO OBRERO a hacer una campana extremadamente agresiva. (Agresiva, sin menoscabo de la claridad, agresiva en la terminología agresiva en la disposición, agresiva en las consignas, y agresiva en la amplitud del trabajo). Agresiva quiere decir tomar enérgicamente la iniciativa. Una campaña agresiva debe tener por objeto colocar a nuestro partido como uno de los términos políticos definidos en la elección. Tenemos que buscar polarizar y polarizar no significa pelearnos con De la Rúa. Significa colocarnos como un polo. Tomar a la Capital, aprovechar que esta elección es única, para concentrar los esfuerzos de todo el PARTIDO en el distrito de la Capital (lo digo porque ésta es la última chance que tenemos hoy de ir adelante con esta campaña). Esta caracterización tiene que estar clara. Nosotros tenemos que luchar en esa dirección. A mí no se me escapa que siempre corremos el riesgo de resultados que no resulten los adecuados. Pero Porto no va a lograr polarizar, Venturino no aparece, Solanas es lo que es. Inclusive voy a sor más cauto, vamos a ver qué pasa con Solanas. Para todo un sector en la Capital, que tiene una gran presencia pequeño-burguesa, para todo un sector de la pequeña burguesía puede ser casi el cauce natural. Por lo tanto, tenemos que luchar contra la posibilidad de reiterar un bajo nivel de votos, tenemos que aparecer realmente como un partido que por la acción que ha hecho, parece entrar en esta elección en una disputa por los puestos destacados. Claro que igual vamos a tener el problema de que, desde otro ángulo, la elección está polarizada entre Porto y De la Rúa. ¿Desde qué ángulo? Desde el ángulo de que la gente no quiere que gane el gobierno. Esa es la ventaja fenomenal de De la Rúa y eso es lo que hace que el hombre sea prudente a la hora de contestar a cualquiera: él no quiere arriesgar nada. La prudencia de él consiste en que cualquier exceso en una dirección o en otra, lo descoloque como el candidato de toda la Capital, al cual votaría toda la Capital, capaz que termina sacando el 80% de los votos. Él ha elegido su ángulo. Es un ángulo que nosotros comprendemos perfectamente bien. Ahora veamos cuales son las contradicciones de ese ángulo. Si no puede decir nada en ninguna dirección, y nosotros decimos cosas contundentes en una única dirección, de hecho estamos desenmascarando la posición de De la Rúa, y estamos poniendo en contradicción, ante una parte de la opinión pública, esa situación. Entonces, tenemos que ir a la elección, en esa perspectiva. Desde el punto de vista político nacional, un éxito o un acierto en la intervención, puede tener para nosotros una importancia nacional, sería un hecho político nacional. Entonces tenemos que tener una campaña de esas características y el primer punto de la campaña os que esas cien pintadas tienen que estar hechas hasta el sábado. Esto es a muerte. Ayer los compañeros brasileños me decían que cien pintadas eran pocas, naturalmente que entendieron '”pichacoes ", pintadas con aerosol, de ese tipo nosotros tenemos que hacer un millón de pintadas. Yo me refiero a esas cien pintadas que parece que una empresa especial se tomó el trabajo de cambiarte la fisonomía a la Capital. Eso tiene que ser hecho hasta el sábado, nosotros tenemos que presentarnos como un aluvión y sorprender a todo el mundo. Y de este modo procesar o permitir que se produzca una cierta culminación de un proceso de erosión lenta, de trabajo lento, de evolución lenta hada nosotros de trabajadores y de la izquierda. Un sector de La pequeña burguesía puede reflexionar y decir: “siempre decíamos que nosotros éramos los serios y éstos eran unos infantiles, pero si Solanas va a plantar un árbol, es un infantil, y esta gente, es evidente que tiene planteamientos serlos” y que arribe a una conclusión concreta. Para eso tenemos que presentarnos como un aluvión y entrar en todos los terrenos, ocupar todos los lugares. Esto plantea una cantidad de problemas en el cual tiene que ponerse de relieve el genio organizativo. Y ose genio organizativo no está presente en la resolución. Dice una serie de cosas que se podrían haber dicho hace dos meses, en cualquier elección, generalidades. "Jubilación o muerte" Recién le comentaba al compañero Magri que la noticia del día es el suicidio de una jubilada porque no tenía para comer. De ahí la necesidad del afiche: “jubilación o muerte”. Y el afiche va a decir: “el año pasado sacamos un afiche diciendo: 'que era la Bolsa o la Vida', la política a favor de los beneficios del 400% anual le iba a costar la vida al pueblo; hemos tenido razón, le cuesta la vida al pueblo. Ahora el tema es: 'jubilación y salarios o muerte!'". Y vamos al ataque. Con lo cual demostramos que el problema de la revolución no es una consigna final, sino que el problema de la revolución es toda consigna que meta la cuña, que desnude las contradicciones, que abra una perspectiva para las masas, ésa es la consigna, ése es el camino para la Revolución; puede ser “pan, paz y tierra”, “jubilación o muerte”. No puede ser ideologizado el tema de la Revolución. Tiene que ser formulado en un campo concreto. La Revolución la hacen las masas y nosotros tenemos que ayudar a abrir el camino. “Traducir las tendencias de lucha del pueblo" Por todo un período hemos dicho que somos revolucionarios por nuestra delimitación de las posiciones pequeño burguesas, por nuestra diferencia con los planteamientos ambientes; hoy tenemos que ser revolucionarios por la coincidencia del PARTIDO OBRERO con los sentimientos más profundos de las masas. Es decir, si el razonamiento antes era: “si este tipo dice lo mismo que yo, yo me esto equivocando en algo”; el razonamiento hoy es que tenemos que dar traducción política a los sentimientos y tendencias de lucha del pueblo. Entonces, por ejemplo, en prensa, tenemos que formar todo un equipo que haga un trabajo para golpear, golpear y golpear. Cuantos medios de prensa hay que conceden una entrevista y dicen “ya cumplí con el PO” para el resto de la campaña. El otro aspecto de la cuestión es si entendemos que acá tenemos que luchar por dar un salto cualitativo. Nosotros tenemos que ir, oficialmente, como PARTIDO OBRERO, a todos los hospitales, escuelas, y fábricas; en el día de mañana tienen que estar escritas quinientas cartas: al hospital Argerich, al hospital Zubizarreta, al hospital Álvarez, reclamándole a la dirección del Hospital, que queremos que el candidato a senador por el PARTIDO OBRERO, oficialmente, ingrese al hospital para discutir con médicos y enfermeras; e ir a las escuelas, a discutir con las maestras y a discutir con los alumnos, los problemas de la educación. Lógicamente muchos lo van a rechazar y después terminamos entrando de prepo, nadie me va a impedir entrar al hospital Álvarez, etc. Y además bombardear con los volantes que saquemos sobre el hospital. Nosotros tenemos que mandar una carta a todos los centros de jubilados. A aquellos politizados y a aquellos que organizan bailes y viajes de turismo. Y vamos a ver qué pasa. Para exponer cómo nosotros entendemos que debe ser encarado el problema jubilatorio. Nosotros tenemos que entrar a las instituciones oficiales. Si logramos simplemente que a los tipos les parezca la cosa más natural del mundo, le hemos dado un golpe al sistema porque estaríamos penetrando como agua en las paredes, en todos los poros de la sociedad. No hay una elaboración sobre esto, tendría que haber habido una elaboración. La otra cuestión es ésta: si nosotros llamamos a Franja Morada a que nos vote, como hacer la resolución es no entender nada. ¿En que nos basamos nosotros, para que Franja Morada nos vote? En una crisis que tendrían pero, incluso, si tuvieran una crisis, habría que ver si en el desenvolvimiento de esa crisis están con nuestra posición. ¿Qué evidencias tenemos? Llamar a Franja Morada a que nos vote es hacer el ridículo en la campaña electoral. Van a decir: “esta gente no tiene de qué comer, y se agarra de cualquier lugar". Y ya veo que debe hacer algún compañero aquí, pensando, “bueno, este Jorge es muy contradictorio porque hace meses que viene rompiendo con la necesidad de trabajar sobre Franja Morada y ahora dice que no". ¿Cómo es el asunto? Nosotros no tenemos que llamar a Franja Morada. Nosotros sabemos quiénes son los de Franja Morada que disienten y nosotros tenemos que decirles a ellos, que ellos saquen una posición con nombre y apellido propio, como hombres de Franja Morada diciendo que en esta elección, ellos van a votar al PARTIDO OBRERO, porque dice que las jubilaciones tienen que ser así y así y porque ningún otro candidato hace ese tipo de planteos. Y en este punto no importa si los de Franja Morada que digan esto no son de la Capital. No nos vamos a detener por ese problema, que sean de la provincia de Buenos Aires. Y que diga: “Juan de los Palotes, de la provincia de Buenos Aires: llamo a los compañeros de la Capital, de mi propia tendencia, que en nombre de estos Intereses generales, y si él no quiere decir 'por el PARTIDO OBRERO', porque bueno, él no coincide con el PARTIDO OBRERO, diga “por este candidato" ¿Qué hace un senador “trotskista"? Nosotros tenemos que desarrollar otra idea más: ya me Preguntaron en dos radios ¿si yo llegara a salir senador que podría hacer? porque un senador qué puede hacer con tantos senadores. El ángulo “trotskista” habitual sería descalificar a todos los demás senadores. Mal ángulo. Mi respuesta fue: “a mí no me importa que soy uno, lo que importa es que soy el ultimo, como yo soy el ultimo que entré, yo represento a la opinión mayoritaria! Yo soy el único representante de la voluntad popular” (aplausos). Ahora, lo mejor que puedo decir de los demás es que fueron representantes de la voluntad popular en otro momento. Entonces, en la polémica, tenemos que decirles lo siguiente: las posiciones del PO valen en esta elección en carácter de plebiscito. Nosotros no le damos a esta elección el carácter de plebiscito porque no vamos a aceptar que si gana De la Rúa tiene derecho a cagar a los jubilados, pero nosotros vamos a decir que una elección mayoritaria para el PO, esa sí tiene el valor de un plebiscito. Y, por otra parte, sólo una votación por el PO tiene valor de plebiscito. ¿Por qué? Porque el gobierno tiene el poder del Estado y la oposición tiene, junto al gobierno, el poder del Estado. Una votación puede ratificar lo que ya tiene. Si uno quiere alterar eso, tiene que votar a alguien que no tiene el poder del Estado. Y si le da una votación mayoritaria, convierte a esa votación en el nuevo poder político. Para nosotros aparece una dualidad de poderes. “Pasaré más tiempo en la plaza pública que en el recinto del Senado, le dije al periodista, denunciando al Senado que está violando la voluntad popular”. Entonces, nosotros tenemos que ir a los que conocemos de Franja Morada, o a éste o a otro, y plantearles el problema. El mismo tema con los socialistas. Los socialistas querían a Bravo, y lo tienen a Polino. Los socialistas partidarios de Bravo, hay que ir a verlos, y decirles que con todo respeto, aunque desde un ángulo formal Bravo y Polino son lo mismo, lo que ellos esperaban de Bravo (Socialistas Democráticos) y lo que ellos saben que va a hacer Polino, es la noche y el día. Polino es su anticandidatura. Y, entonces, es correcto que llamen a votar por el PARTIDO OBRERO y trabajen. En mi barrio hay un ferretero del partido Socialista Democrático, y yo lo voy a ir a ver y ya hablé con tos compañeros del Partido del barrio en que yo vivo para ir a verlo y ver si lo podemos ganar para que intervenga en la campaña electoral con nosotros. En este sentido, la actitud de Zamora de ir a la Plaza de Mayo y romper con el Mas es un indicio interesante en el sentido de que, mundialmente y nacionalmente, ya no hay más disciplinas. Entonces, tenemos que hacer eso y trabajar con pronunciamientos. Con ese carácter tenemos que usar algunos de los espacios radiales. Tenemos que tratar de que los electores se movilicen y luchen, pero qué sentido tiene: “habla el elector tal...” El sentido que tiene es que ese elector hable en nombre de la corriente o de la ‘‘sensibilidad" a la que pertenezca. Es decir, tenemos centroizquierdistas en la lista, contra Solanas y a favor del Partido Obrero, y que hablen en ese carácter: “yo, directora de la escuela de Sociología de tal o cual lugar, soy directora, me ocurre esto y esto, veo la realidad de tal manera (y que se mande el discurso que quiera) y exhorto a votar al Partido Obrero”. Esa es la táctica correcta. Tenemos que explicar nuestro programa de una manera que sirva para desenmascarar a los otros candidatos; sin una lucha política con tos otros candidatos, no hay campaña electoral, no hay nada. “Un manifiesto para cada frente” Tenemos que sacar manifiestos para todos los frentes. En la misma línea de ir a los frentes, como por ejemplo fábricas, hospitales, escuelas y todo lo demás, denunciando y llamando a votar al PARTIDO OBRERO. Eso no está en contradicción con la consigna general porque la consigna general, (“Acabemos con el plan de hambre y miseria social y con sus gobiernos") porque la consigna general va a informar a la campaña en general, pero no puede ser monocorde. Está la represión a la juventud. Entonces: “abajo los edictos policiales". Un volante: “abajo los adictos policiales. Para la Juventud, la libertad". Y tirarlo en los festivales y en todos lados. Dar un programa de lucha y decir siempre este voto es un voto que tiene un significado para la lucha. No decir la libertad pasa por el hecho de que el PO tenga un senador. “Para acabar...vote Altamira Senador” está mal: “Acabemos con tal o cual cosa, Lucha. Huelga. Lista 14. Vote Altamira Senador" eso sí es una sutileza, pero no están votando a Altamira Senador para acabar.... Tenemos que denunciar el derrumbe del distrito de la Capital como consecuencia de las gestiones de Grosso ahora y de Suarez Lastra antes. Aumentan las tarifas, cagan de hambre a las escuelas, cagan de hambre a los hospitales y tienen un déficit de 800 millones de dólares! El 60% del total del presupuesto. Las calles están rotas. Viven metiéndole el cepo a todo el mundo y cobrándole por meterle el cepo, cifras escandalosas, y entonces, tenemos que denunciarlo. “Momento de transición” Entonces, el montaje de esta campaña política requiere un nivel de intervención realmente importante, donde como consecuencia de la propia intervención que se haga, vamos a entrar en otro metabolismo con las masas, acercándolas más, porque empieza a armarse un entendimiento en favor de esto. Tenemos que darle esa importancia porque para nosotros es un momento de transición. En realidad, todo el éxito de la cosa va a depender de hasta qué punto nosotros podemos cristalizar lo que se percibe como un giro, que es molecular. No es un giro que ya haya galvanizado masas y las haya puesto en movimiento. Es molecular. Pero, justamente, la función del Partido es operar ese proceso de catalización y de unificación que naturalmente, o de otro modo, tendería a darse pero, cuando es hecho por el propio partido, tiene otra rapidez, tiene otra riqueza y tiene otra proyección. Es a partir de aquí que, efectivamente, hay que establecer los lugares fijos, tengamos locales o no, en cada lugar y saber que ese barrio está bajo nuestro control, es decir, bajo nuestro control en el sentido de que lo tenemos organizado y tenemos una actividad montada ahí. Esta es la campaña. Uno puede preguntar: “bueno, pero, ¿por qué no lo hicimos en el pasado?". Bueno, seguramente por un conjunto de errores no lo hicimos en el pasado, pero tampoco en el pasado se daba esa posibilidad. Uno de los grandes problemas en las intervenciones televisivas, que inclusive nos llegaron a salir bien, ¿cuál era? Era que esos cinco minutos eran la única ocasión y uno quería hacer todo el planteamiento político de una vez. Tenía que hablar rápido, por lo tanto hablar rápido era hablar tenso: nadie puede hablar rápido y estar con una cara beata. En cambio, si en la campaña se va armando tos medios se usan de otra manera. “Superar las conclusiones del informe político” Estamos extraordinariamente atrasados en el desarrollo de la campaña desde el punto de vista práctico y desde el punto de vista subjetivo. También en la compresión. En síntesis, cuando el gobierno y De la Rúa digan que el plan funciona, que la Bolsa anda, lo vamos a utilizar precisamente para mostrar que tos que están atascados de morfar van a morfar doscientos veces más con la política de este gobierno; pero los que no pueden “parar la olla" están absolutamente condenados a no poder “pararla" nunca. Nosotros tenemos que clarificar si esta mujer que se tiró del sexto piso ayer, porque no puede seguir viviendo, si esta mujer se muere, en un programa yo digo que la muerte de esta mujer caracteriza al presente régimen como un régimen de asesinos sociales. Este análisis y esta conclusión superan las conclusiones del propio informe político, porque ahora estamos en un tema más concreto; la actividad tiene que superar, a su vez, este análisis. En una palabra, la teoría de la Revolución Permanente, no es una teoría relativa al destino de los países atrasados, la teoría de la Revolución Permanente, se inspira en la idea de Marx de que las revoluciones proletarias se desenvuelven criticándose a sí mismas, porque no tienen ningún privilegio que defender ni buscan establecer otro “orden” en el sentido habitual. Ninguna conclusión es definitiva, todas las conclusiones deben ser negadas. Esto tiene que ser nuestro método en política, tiene que ser un estilo de vida. Esa debe ser la posición sobre la campaña. 24 de mayo de 1992