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Prensa Obrera N° 352

12 de marzo de 1992 · 13 notas

Notas de este número

12 de marzo de 1992
Otro año sin presupuesto

Hacia fin de año, aproximadamente, el gobierno se jactaba de haber enviado en fecha el presupuesto de 1992 al Congreso. Era la primera vez en más de un cuarto de siglo que un gobierno actuaba constitucio­nalmente: gastar lo que le está autorizado por el Congreso y cobrar los impuestos que hubieran sido votados con antelación por los “representantes del pueblo". Pero no en vano el dicho popular reza “dime de qué te jactas y te diré de qué adoleces”. Como lo demuestra el aumento de dos puntos en el Impuesto al Valor Agre­gado y la inminente aprobación de otros impuestos, el Presupuesto del año 1992 todavía se encuentra en veremos. Algo peor ocurre por el lado de los gastos, toda vez que aún no han finalizado las discusiones con los banqueros internacionales acerca de la deuda externa. Si se tiene en cuenta que Cavallo había “previsto” no pagar nada en efectivo por los intereses atrasa­dos, y que ahora ya se declara dispuesto a desembolsar seiscientos millones de dóla­res, sin por ello conformar a los usureros; y que por otro lado éstos exigen pagos de intereses anuales por 1.500 millones de dólares, cuando hasta ahora recibían 760; si se tiene en cuenta apenas esto, ya se puede ver que el pre-supuesto de “gastos” se va a “Inflar" enormemente de aquí a diciem­bre. Cavallo le aceptó al FMI la obligación de conseguir un superávit fiscal de 3.300 millo­nes de dólares al año, cuando en octubre habla presupuestado 2.200, con lo que ha violado en apenas dos o tres meses lo dispuesto en la “ley de las leyes", la ley de presupuesto, sin temer por supuesto a que “Dios y la Patria se lo demanden”. En resumidas cuentas, el país ha vuelto a no contar con su presupuesto anual. El gobierno asume compromisos con el FMI y la banca que no están previstos ni autoriza­dos por el Congreso. El incumplimiento de los deberes del funcionario público es fla­grante. El gobierno, sin embargo, invoca el presupuesto cada vez que un maestro o jubilado pide un aumento o cuando se le reclaman obras de saneamiento para com­batir el cólera: no podemos, dicen los cara­duras, nos lo impide la ley de presupuesto votada por el Honorable Congreso de la Nación.

12 de marzo de 1992
La estafa previsional está en marcha

La transcripción de la reunión que el Se­cretario de Seguridad Social, Walter Schulthess, tuvo con la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, publicada por Clarín (1/3), revela con preci­sión que Walter Schulthess no fue mal inter­pretado cuando señaló que los aportes jubilatorios serían totalmente desconocidos. El funcionario dijo que “vamos a reconocer tos pagos realizados por antigüedad; lo que no vamos a reconocer son los fon­dos...”. Como se sabe, la antigüedad (30 años de actividad) es una condición para acceder a la jubilación, pero en el régimen de “jubilación privada" que pretende imponer la “reforma provisional”, el monto del haber depende de los fondos que se hayan aportado, precisamente lo que Schulthess dijo que “no vamos a recono­cer”. El “superior” de Schulthess, el ministro de Trabajo, Rodolfo Díaz, en una nota espe­cial también publicada en Clarín (4/3), seña­ló que los trabajadores mayores de 45 años que permanezcan en el actual régimen, “recibirán los beneficios que éste les otorga”, mientras que los menores de 45 años recibirán una prestación básica, única, universal y uniforme del Estado más un haber privado en función de la capitaliza­ción. En ambos casos se desconocen los aportes jubilatorios efectuados: en el caso de los mayores de 45 años esto ocurre porque el Estado no paga el 82% móvil, que el gobierno además pretende derogar y en el caso de los menores de 45 años porque las cuentas de capitalización privada co­menzarán desde cero, es decir sin la acredi­tación de los fondos aportados hasta ahora, tanto por la parte obrera como por la parte patronal con su correspondiente capitaliza­ción por intereses acumulados. En función de este esquema, El Cronista calculó que un trabajador de 45 años que gana 500 pesos por mes, se jubilaría dentro de veinte años con 202 pesos, mientras que para Ámbito el monto sería de 230 pesos. En cambio, quien gana 1.000 mensuales se jubilaría, según El Cronista con 280 pesos y según Ámbito con 335 pesos. La jubilación futura oscilaría entre un 33% y un 45% del salario. Estos cálculos parten del desconoci­miento de los fondos aportados durante los 27 años de vida laboral del trabajador (de 18 a 45 años). Como se ve, esto va más lejos que la simple derogación del 82% móvil; coloca a las jubilaciones futuras por debajo de la jubilación actual. Aun así, se llega a estos haberes supo­niendo que los fondos de capitalización rin­dieran un 5% de interés real anual. Si los rendimientos fuesen más bajos, las jubila­ciones serán menores todavía. Pero hay más, porque la gran panacea de la “Jubilación privada" es un cajón agujereado. La revista Time acaba de publicar un amplio informe sobre las com­pañías de seguro de EEUU, donde se dice que “los malos resultados, las dificulta­des financieras y la crisis global del sector han instalado sobre las com­pañías de seguros de vida estadouniden­ses un manto desospecha. Los temores por la falta de solvencia de las entidades se están expandiendo como un rumor maligno y nadie sabe cuándo esta diná­mica podrá revertirse” (El Cronista, 6/3). El Time dice que “la industria asegurado­ra” está al borde del “colapso” y que los gobiernos federales están interviniendo las compañías, aunque “las reservas acumu­ladas no serán suficientes si se produce la calda de una gran compañía”. En síntesis, como las pólizas de seguro no tienen garantía estatal, con la caída de las aseguradoras se evapora el dinero de los asegurados. Un proceso similar se produ­cirá aquí porque se obliga compulsivamente a que el dinero de los trabajadores sea entregado a las compañías de seguro elegi­das, que no brindan ningún tipo de garantía y que harán del negocio del vaciamiento un suculento negociado. Luego se dirá que la culpa es del trabajador que no hizo una buena elección de la Caja privada. Los jubilados Según el ministro Díaz, “la transición del régimen vigente al nuevo no afectara en absoluto a las personas actualmente jubiladas”. Nada más falso. Por el nuevo régimen, la contribución aj trabajador menor de 45 años (10% del salario) dejará de ir a las cajas públicas paradestinarse a las cajas privadas. Por este hecho las cajas oficiales eprderan unos 4.000 millones de dólares por año. A su vez, se suprimieron los aportes patronales (calculados en más de 5.000 millones de dólares) y se los reemplaza por el IEPE que, con tantas podas y descuentos, tendrá una recaudación muy “disminuida”, en un 7% se distribuirá entre los gobiernos provinciales, con la salvedad que 5% se lo lleva solito Duhalde. La supresión del aporte patronal, £ menor recaudación del IEPE y el desvió del dinero de los trabajadores hacia las cajas privadas, ocasionarían a las cajas previsionales oficiales una menor recaudación. Es por eso que las jubilaciones están cayendo mes a mes, al no ajustarse de acuerdo al aumento del costo de vida. “Dialogo político” Se ha formado una comisión de “refor­ma previsional”, presidida por el inefable Schulthess, en el marco del “diálogo político’’ organizado por el gobierno con bs partidos parlamentarios. El propósito es que estos partidos voten disciplinadamente la reforma previsional. “El desfalco previsio­nal debe ser una tarea de todos”. La “reforma previsional” ya se puso en marcha con el compromiso suscripto por el gobierno con el FMI, a cambio del crédito de facilidades extendidas, y con la aprobación del IEPE por parte de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, lo cual suprime los aportes patronales al régimen previsional. ¡Defendamos los aportes jubilatorios! El Partido Obrero exige: Reconocimiento integral de la PROPIEDAD PRIVADA de los trabajadores sobre los aportes y contribuciones efectuados a su nombre: que se abra una cuenta personal para cada trabajador donde se registren los aportes patrona­les y los propios hasta la fecha, más los debidos intereses capitalizados. Esta cuenta quedará como un reconocimiento de deuda por parte del estado. Una Jubilación equivalente al rendimiento de la cuenta de cada trabajador, que nunca podrá ser inferior al 82% del último salario. Gestión obrera democrática de las Cajas de Jubilaciones, con represen­tantes elegidos y revocables mediante el voto anual. Jubilación a los 60 años para el hombre y 55 años para la mujer.

12 de marzo de 1992
El "capitalismo" destruye a Polonia

La política de restauración del capitalismo en Polonia ha provocado una enorme destrucción de fuerzas productivas — con su consecuente crisis política. La producción se ha derrumbado en un 40%; la desocupa­ción alcanza ya a dos millones de polacos —el 11 % de la fuerza laboral— y podría llegar en el curso de este año a los cuatro millones de trabajadores; el nivel de vida cayó más del 30% (La Republica, 7/2). El plan bendecido por el FMI y la banca mundial lejos de resolver la enorme carga de la deuda externa, la ha agravado, al convertir el habitual superávit comercial polaco (en 1990 de 4500 millones de dólares) en un déficit de 30 millones en 1991 (International Herald Tribune, 26/2). Polonia claro, está inundada de mercancías extranjeras (La Nación, 18/ 1). El capitalismo no “salvó" a Polonia... pero Polonia está ayudando a “salvarse" a numerosas empresas capitalistas... fuera de Polonia. Los planes de privatización de la industria han fracasado rotundamente, en la medida justamente en que pretenden reac­tivar las fuerzas productivas con el concurso del capital extran­jero. El primer ministro Olszweski reconoce que “no se ven capitales extranjeros entrar en Polonia" (Le Monde, 14/1), lo que sólo ocurrirá cuando el Estado admita mandar a pique el 80% de la industria en la que el capital extranjero no está interesado. Esta “inesperada" situación para los restauracionistas polacos, explica el auge nacionalista y populista, el cual pretende que se acentúe la intervención del Estado en el marco de una política que siga siendo pro-capitalista. Según una reciente encuesta “El 70% de la población 9e opone al ingreso del capital externo; la mayoría no quiere la desapa­rición de la industria estatal y más del 50% identifica la libertad de comercio con la corrupción” (La Repubblica, 7/2). Pero la recesión de un lado, y la “evasión "impositiva de las compañías estatales del otro—"cuyos gerentes ya han a- prendido a engañar al fisco” (The Economist, reproducido por Gazeta Mercantil, 27/2) —, han liquidado la principal fuente de financiamiento estatal. El déficit fiscal —después de dos años de reducción de los gastos sociales— es un "agujero negro" (La Repubblica, 7/2); recientemente, el primer ministro Olsz­weski tuvo que reconocer que su gobierno desconocía si el déficit de presupuesto se elevaba a 200 o a 400 millones de dólares (Le Monde, 18/1). Este es el “paraíso” de la Polonia stalino-vaticana-capitalista. Ante la evidencia do su fracaso, el nuevo gobierno de Olszewski ha lanzado otra catarata de medidas antipopulares: elevó los precios de la energía, devaluó nuevamente la mone­da y reclamó al parlamento la autorización para reducir las ju­bilaciones y pensiones. El fracaso del plan económico ha puesto en carne viva la crisis política. La debilidad del “parlamentarismo" polaco es “desesperante” (The Economist). Un índice de la fragmenta­ción política de las fuerzas restauracionistas es la existencia en el parlamento de una treintena de partidos, el mayor de los cuales cuenta con apenas el 12% de los diputados; la actual coalición gubernamental está sostenida solamente por el 20% del parlamento. Al ritmo de la crisis económica se han agudizado las tensiones sociales, al punto que Olszweski se vio obligado a reconocer que “soy consciente que hemos alcanzado los limites no sólo de la resistencia sicológica sino también de las posibilidades físicas, biológicas, de ciertos grupos sociales” (Le Monde, 14/1). El gobierno se ha convertido en el blanco del odio popular, que se extiende a uno de los pilares del régimen, la Iglesia. En la patria del papa Wojtyla, “El 70% de la población piensa que la Iglesia está demasiado entrome­tida en la vida pública y que juega un rol político desproporcionado". ¡Dos años de capitalismo han logrado lo que no pudieron veinte años de “comunismo"! La figura de Walesa condensa la impotencia del régimen político polaco. “Walesa se distinguió por su silencio" frente al agravamiento de la crisis —lo que equivale a decir que carece de política frente a ella— (TheEconomis!)... “ahora a menudo es catalogado como ‘impotente" (La Nación. 12/1), incluso ha fracasado en su intento de obtener del impotente parlamen­to polaco una “ampliación del espacio del Ejecutivo (The Economist). "Frustrado por la disminución de su autoridad. Walesa se ha referido pública y privadamente a la posibilidad de renunciar. La mayoría de sus allegados no toman en serio estas declaraciones” (La Nación), tas que no ser tan otra cosa que una maniobra para convertirse en un "dictador civil". Pero su Intento nace rengo “Su autoridad moral y» no es la de antes” (The Economist) y ‘apenas un 20% de la pobla­ción piensa que Walesa juega el papal da árbitro y la mayoría piensa que debe irse” (La Repubblica, 7/2). Se están acumulando los elementos de un nuevo giro revolucionario en Polonia.

12 de marzo de 1992
El colapso del Japón

Cuando hace ya un año y medio las -economías anglosajonas" (EE. UU., Gran Bretaña, Canadá, Australia) entraron en una recesión profunda y prolongada, los “economistas oficia­les” de todo el mundo aseguraron que Europa y Japón “salvarían” al capita­lismo del “purgatorio" de una recesión mundial. Pero Europa cayó enseguida en una recesión. En lo que hace a Japón, en las últimas semanas se han acumulado las evidencias de que la recesión también llegó allí. Los índices de producción japone­ses están cayendo desde octubre y se espera que continúen declinando (In­ternational Herald Tribune, 27/2); las ganancias de los grandes pulpos indus­triales cayeron más del 10% para toda la economía (Ámbito Financiero, 3/3) pero en las “industrias estratégicas” (electrónica, siderurgia) la caída de los beneficios fue del 60%; la inversión en plantas y equipos, en consecuencia, se reducirá en 1992 (por primera vez en más de una década). Sin embargo, “el principal proble­ma es la caída del valor de los activos y su reflejo en los bancos” (Gazeta Mercantil, 31/12). Desde principios de 1990, el valor de las acciones se redujo un 55%; ¡lo que equivale a una desva­lorización de capitales de dos billones de dólares!; algunos especialistas (Wall Street Journal, 25/2) pronostican que la caída de la Bolsa continuará hasta “evaporar" otro billón de dóla­res. Un editorialista del Wall Street Journal (25/2) llega a afirmar que “el sistema financiero de Japón está ex­plotando”, porque “es una pirámide de activos falsamente valuados”. La Gazeta Mercantil calcula en 300.000 millones de dólares las pérdidas de los bancos en 1991 como consecuencia de la caída de los precios de las acciones y los inmuebles. La crisis financiera alteró radicalmente los movimientos del capital japonés en el mercado mundial. Durante la década pasada, Japón financió el en­deudamiento de sus competidores, en Particular EE.UU. Desde 1991, por el Entraño, la tendencia es a la repatria- del capital japonés. Japón ha dejado de “financiar” el déficit comercial a sus rivales para convertirse, al revés; en una gigantesca aspiradora de capital mundial. La “huida "de los capitales japoneses de los Estados Unidos se hizo sentir recientemente en las dificultades para colocar una reciente emisión de bonos a 30 años del Tesoro norteamericano, las que sólo se supe­raron mediante un aumento de la tasa de interés. El problema es que cada punto de esta tasa representa una car­ga de 30.000 millones de dólares por año para el presupuesto de EE.UU. A Japón le cabe la misma aprecia­ción que Paul Volcker (ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos) ha hecho sobre la economía norteame­ricana: “no estamos en una bajada cíclica normal sino en una circuns­tancia muy poco común caracteriza­da por la alta deuda acumulada du­rante la última década” (Clarín, 23/2). Lo que Volcker denomina “una cir­cunstancia muy poco común” ha sido graficada de la siguiente manera por un analista de la industria electróni­ca (WSJ, 24/2) “Hay demasiada gente haciendo videocaseteras y demasia­do gente haciendo chips”. ¡Pero lo mismo vale para la industria automo­triz, para la del acero, para la de la construcción aeronáutica o, ni qué decir, para la producción agrícola! El capitalismo no puede salir de esta crisis como lo ha hecho en otras oportu­nidades, o sea con más gasto estatal o inflando la especulación. Esta “cir­cunstancia poco común” reclama una decisiva recuperación de los bene­ficios, para lo cual son necesarias dos condiciones: aumentar en gran escala a la clase obrera y eliminar del mercado a la mayor parte del capital sobrante, esto mediante una ola de quiebras. Un botón de muestra de este proceso es la desaparición de la industria automovi­lística británica, un camino que siguen la siderurgia británica y francesa (¡ni que hablar de las automotrices y siderúrgicas argentinas y brasileñas!) y aún de toda la electrónica europea. La crisis política que tiene por epi­centro al deterioro de Bush; el fracaso de las discusiones comerciales inter­nacionales; la crisis política japonesa; la previsible caída de Mitterrand, en Francia y de Major, en Gran Bretaña; la crisis de la unidad europea que se manifiesta en la exclusión que afecta a Italia y a Bélgica; todo esto tiene que ver con el ingreso del capitalismo mundial a un largo período de acentua­dos desequilibrios económicos. Del desenlace de esta gigantesca lucha mundial, en la cual intervienen las masas en forma cada vez más acentuada, dependerá el destino de la ex-URSS y por supuesto el de América Latina.

12 de marzo de 1992
Correo de lectores
Correo de lectores

Tigre: ¿cuantas gotitas...? El 1° de marzo, cincuenta vecinos se re­unieron convocados por la comisión Vecinal del Barrio Malvinas (Benavidez), para tratar un extenso temario cuyos principales pun­tos eran la contaminación del arroyo El Claro, do las napas y la prevención zonal del cólera. Estaban presentes el delegado munici­pal, el concejal Zarate (Acción Comunal de Tigre) y el jefe de la sala de salud. Acerca de la contaminación del arroyo, los vecinos volcaron denuncias sobre los desechos industriales de las empresas del parque industrial Garín. Un vecino presentó ante la asamblea dos muestras tomadas del arroyo, a distintas horas del día: una era azul y la otra negra Ante la generalizada indignación, Zarate recordó que él había hecho las respectivas denuncias que seguían su curso legal.... en 1988, que la justicia es lenta, que hay que “esperar” a reformular la ley de resarci­miento, y un sinfín de excusas, que lo único que pretendían era evitar una medida de ac­ción concreta. Al .final, el concejal propuso una entrevista con Valle, intendente de Escobar, y otra con... ¡El presidente del parque industrial! No fue el único. El jefe de la Sala tranquilizó a todos: “Con los desechos químicos en el agua, difícilmente pueda sobrevivir el cólera”. A esta altura parte de la gente se fue retirando. En el punto de las napas, abierta­mente se reconoció que estaban contami­nadas, tanto química como bacteríalmente, y que la idea era hacer un pozo más profun­do con la misma modalidad del pavimento (que paguen los vecinos). ¿Y por qué no se le hace pagar a las empresas, que son las responsables de toda la contaminación?, preguntó un veci­no. La respuesta fue la misma: "Necesita­mos una ley". Las denuncias que se sucedían eran gravísimas: los baños de la sala de salud están ¡Clausurados!, faltan guardias, los medicamentos son “arancelizados” (en una zona de extrema pobreza). Finalmente, el llamamiento de tos re­presentantes, fue a conformar una comi­sión de “saneamiento”, en la que la gente tiene qué “botonear ” a los vecinos que — por ejemplo— tiran ramas en las calles de barro para no hundirse, o la basura en la esquina ya que — solo en ciertos lugares— el basurero pasa tres veces semanales. En relación al arroyo, ante la necesidad de sacar un túnel que obstruye el curso del arroyo, inundando algunos barrios (Progre­so), sé resolvió "esperar” un día de lluvia grande para sacarlo. Cuando no inundemos— preguntó una señora— ¿Cuantas gotitas le ponemos al agua? Hipocresía, negociados y botoneada, a ese se reduce la “gestión” de Acción Comunal y el resto de tos partidos de la burguesía. El Pueblo no debe esperar nada de ellos para reorganizarse por sus recla­mos. Dante, Tigre 2/3 ¿Prensa Obrera no es objetiva? Señores Prensa Obrera, 1° / marzo / 1992 Partido Obrero De mi especial estima. En PO 350, de 29/1192, leo en página 6 una nota del Compañero Félix, de Barran­queras, Chaco, que titulan: “Prensa Obrera a voces carece de objetividad”. De su lectura surge una preocupación por el destino de las masas asociada a una ambigüedad total referida al quehacer. Deseo contestarle brevemente, a título personal, y no lo detalladamente que corres­pondería. 1) No comparto el lugar que en la nota asigna a las masas. Poseen naturaleza y dinámica propias. El estancamiento atribuido es sólo aparente, limitado: ruego leer Prensa Obrera de un año a esta parte. 2) No conviene mezclar "los diarios”: PC, Mas, PO. Los titulares de marras que cita Félix, se me antojan eufemismos en relación con lo que pueden hacer “las ma­sas” en el momento oportuno. Además, en un lenguaje rotundo, casi barroco, aluden a una realidad que tos deja pálidos... 3) Eso sí: “Las masas se encuentran en la relación de fuerzas interburgue­sas”. Claro, ¡caso contrario habríamos al­canzado ya el socialismo! Las “masas" no están condicionadas por “la ideología do­minante”, sino por la necesidad y el espan­to, que es el verdadero rostro del capitalis­mo. Si lo estuvieran como dice Félix, no habría esperanza de sacarse jamás tos parásitos de encima. Para terminar, en un sentido clásico, es decir de “clase", el PO me parece él más tradicional y atento a “las masas”, no a las ocurrencias de los políticos del mercado de novedades. O para decirlo con palabras de alguien que sabía de la cosa “Nosotros loe Revolucionarlos, vivimos inmersos en la tradición, sin dejar por eso de ser revolu­cionarios" (León Trotsky, Arte y Literatura). Atentamente. Ricardo – Banfield

12 de marzo de 1992
Ferroviarios: crece la bronca

La decisión de las seccionales de La Fraternidad del Roca de parar el lunes 9, provocó una campana intimidatoria del gobierno y el anuncio, por parte de la directiva de La Fraternidad de un paro de 24 horas para el día viernes 13, al mismo tiempo que advertía contra el carácter “Inorgánico” de la decisión adoptada por las seccionales. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que este “sorpresivo" anuncio de la directiva tiene como única función desactivar un movimiento huelguístico que viene madurando por abajo. La resolución de las seccionales a último momento de interrumpir la medi­da de fuerza fue objeto de un intenso debate. El Mas luchó a brazo partido por el levantamiento del paro (ver nota). Cómo se gestó En las seccionales existe una efer­vescencia que va creciendo en espe­cial por la cuestión salarial. La decisión de parar estuvo precedi­da de quites de colaboración en dife­rentes seccionales de La Fraternidad- Roca y por movimientos reivindicativos en la propia Unión Ferroviaria. La resolución del paro fue el resulta­do de una dura lucha política. Lo que fue el sector dirigente de la desaparecida Comisión de Enlace se opuso a largar la huelga. El argumento era de que “la gente no da", que “el movi­miento está en reflujo" y que “el gobierno se ha salido con la suya". Esta línea de argumentación es también típica de la fracción “súper re­volucionaria" del Mas (que se en­cuentra al borde de una escisión). Esta política derrotista ya había provocado hace varios meses el virtual vaciamien­to del plenario de seccionales. En vez de tomarle la temperatura a la gente, estos “Izquierdistas" que practican ese hábito, harían mejor en ponerse ellos el termómetro y hacer un balance de su propio fracaso. Aun con el paro declarado en el Roca no movie­ron un dedo por plegar a las secciona­les de otras líneas donde ellos ocupan un papel dirigente. Paro sí o sí Las seccionales del Roca han vota­do, de todos modos, mantener el paro del próximo 13 aún en el caso de que la Directiva lo levante. Es necesario im­pulsar asambleas, afianzar la coordina­ción y extenderla a otras líneas. El salario de los "fraternales" La posibilidad de que las seccionales de La Fraternidad del Roca fuesen a parar el pasado lunes 9 sacó literalmente de quicio al gobierno. Sin embargo, los “fraternales" vienen discutiendo desde noviembre su si­tuación salarial sin recibir una respuesta adecuada. Desde mucho antes, un año casi, no reciben ninguna dase de aumento. Los “fraternales” tienen un salario de bol­sillo que va de los 255 a los 390 pesos y están reclamando un “básico" de 300 pesos para la escala inicial. Incluso si obtu­vieran lo que están reclamando seguirían cobrando sueldos de miseria. El reducido monto de los salarios con­trasta violentamente con la “timidez’' con que la burocracia de La Fraternidad ha en­carado este reclamo, en lo que no es más que una vieja y obstinada política pro-patronal. Pretender que se pueda conseguir alguna cosa a través de paros intermíteme« propiciados por esta burocracia, raya en fe fantasía. Ahora mismo, en vísperas del paro de 24 horas previsto para el próximo vier­nes, Ernesto Jaime, el secretario general anunció que está dispuesto a acatar cual­quier medida que “acerque al diálogo’’ incluso una conciliación obligatoria del mi­nisterio de Trabajo. La Fraternidad-Escalada El Mas estuvo en la primera línea del levantamiento del paro en el Roca. Al igual que el centroizquierda argumentó que “la gente no da”. Esta política explica que fuera el último en plegarse a la decisión del paro, es decir, que se trata de un eventual huelguista de última hora, b que es lo mismo que decir que fue un obstáculo desde la primera hora en la lucha que desembocó en la medida de fuerza.' Esta política derrotista está causando estragos en la Fraternidad-Escalada, donde el Mas tiene una responsabilidad dirigente, cuya Ejecutiva está inmovilizada o borrada, permitiendo que sectores afines a la burocracia se den el lujo de levantar cabeza. Escalada fue la última seccional del conurbano en sumarse a la decisión de parar. Es necesario reforzar el reagrupamiento del activismo, que ya ha empezado a darse, para superar esta política de derrota. P.H.

12 de marzo de 1992
Los de FATE no son de goma

El Mas resolvió dar “oficialmente “por terminada la lucha de FATE, con un largo mes y medio de atraso. El 29 de enero pasado Prensa Obrera N9 350 habla caracterizado la derrota sufrida en FATE, luego de una larga lucha, alertando cual era la situación de tos compañeros que aún se mantenían en la olla y criticando severamente al Mas por haber planteado la aceptación de tos despidos, bajo el pretexto de la defensa del cobro integral de las indemnizaciones. Para disimular esta política de denota antes de la derrota, el Mas decretó que "sigue la resistencia obrera" luego de la derrota. Un mes más tarde, en SS 411 (26/2/92) el Mas decide extraer las “enseñanzas” de lo que finalmente fue una derrota, pero sin decir cuando fue que esto se produjo. En estas “enseñanzas“ el Mas responsabiliza a tos activistas por la derrota, al decir que “...depositaron un corto y delgado hilo de confianza en la Comisión Directiva primero y en la Comisión Interna y en el cuerpo de delegados después que en los momentos decisivos fue fatal“ (SS 411,26/2/92). ¡Pero incluso si esto fuera cierto, la responsabilidad sigue siendo de la directiva y de la infernal Lo que el Mas no dice es cuál fue su política — ¡reforzar la confianza en esas direcciones! Nunca denunció a la burocracia centroizquierdista, nunca advirtió contra la política de ésta y luego aceptó la línea derrotista de los des­pidos con indemnización. Cuando SS dedica tantas páginas a las “enseñanzas” del conflicto el tema debe ser seguido con atención, pues oculta el miento de escamotear un balance político ante militantes harto disconformes e incluso impugnado­res de esta dirección seguidista. En FATE, el Mas repitió su política de derrota que ya aplicara en la huelga de Foetra, en Acindar y en Sumisa.

12 de marzo de 1992
¡Los hospitales pueden convertirse en focos de contaminación!

En los hospitales del conurbano se han tomado medidas de emer­gencia frente a la amenaza del cólera. En el de Wilde (municipio de Avellaneda), para tomar un caso, se han habilitado seis camas y cunas para atender a los pacien­tes infectados en su período más agudo y una sala de internación para cuando estén medianamente compensados. Se han hecho re­servas de sueros, medicamentos y material descartable y se han habi­litado elementos para tratar los deshechos. También se ha infor­mado al personal acerca de la con­ducta a seguir ante un paciente co­lérico. Pero estas medidas solo tienen validez para un limitado número de casos. En caso de estallar una epi­demia (por ejemplo si se presenta­ran cuarenta o cincuenta casos por hospital) estas precauciones se­rían desbordadas. Se agotarían las reservas, el personal que ya es poco resultará insuficiente y los hospitales dejarán de ser centros de salud y se convertirán en focos de contaminación. Las camas hospitalarias ya resultan escasas para las actuales enfermedades. Esta falta de ca­mas es el eterno drama de las guar­dias hospitalarias —que tardan largas horas y a veces días en derivar un paciente con las secue­las que esto provoca. Las interna­ciones para alta complejidad son más escasas aún. Por ejemplo: en la zona sur sólo el hospital Fiorito tiene guardia de neurocirugía. Solo hay cuatro camas de la especiali­dad para más de dos millones tres­cientos mil habitantes. Si seguimos con el ejemplo ini­cial en el hospital de Wilde el perso­nal de mucamas es la mitad de la planta necesaria para mantener la limpieza en épocas normales. Ac­tualmente no hay gasas, alcohol, ni algodón. Faltan medicamentos, en­tre estos dexametazona, un corticoide que se usa en crisis alérgicas y en problemas respiratorios agudos. Los mecanismos de reposición son tan burocráticos que provocan una demora de dos o meses en proveer los suministros. En el hospital de Solano (munici­pio de Quilmes), hace un ano, los trabajadores denunciaron que no había tratamiento de efluentes (en esa zona no hay cloacas) y que las aguas contaminadas se arrojaban en tos desagües comunes. Esto nos muestra que las autori­dades de salud pública menemistas quieren detener al cólera con dos gotas de lavandina o cobrándole peaje. En la zona sur del conurbano hay un total de dos mil camas, para apro­ximadamente dos millones trescien­tas mil personas. Situaciones simila­res suceden en todo el Gran Buenos Aires. Oe acuerdo a las confusas cifras oficiales puede deducirse que en Salta el promedio de enfermos de cólera es de uno cada mil habitan­tes. Si este índice se repitiera en el Gran Buenos Aires no alcanzarían las camas disponibles (los hospitales ya están ocupados por otros Pacientes). Un plan de atención del cólera serio debe — en primer lugar- asignar en cada distrito o zona un hospital (que por su infraestructura pueden ser los policlínicos) exclusi­vamente para los pacientes coléricos. Habilitar ambulancias en todos los centros de salud equipados para para el caso, incluso poner a disposición todas de los bomberos, policía, Fuerzas Armadas, privadas, en lugar de mandar tropas a Yugoslavia. Si estalla la epidemia que se decla­ren en disponibilidad los grandes sa­natorios privados y se trasladen allí los pacientes con otras patologías para su atención gratuita, para destinar los hospitales a la atención del cólera. (Si el gobierno pretende confiscar nuestros aportes jubilatorios y obras sociales en beneficio de los banqueros y pulpos de salud —que por un período se confisquen los establecimientos y medios de los grandes pulpos de la sa­lud) Que los grandes laboratorios pro­vean de los medicamentos y material descartable. Para que nuestros hospitales en tiempos de cólera sean centros de salud y no focos de contaminación es necesario que el conjunto de los traba­jadores de la salud se organicen junto a los vecinos de cada zona para tomar en sus manos el control y la defensa de la salud, reclamando: -provisión urgente de medicamen­tos —material descartable y elemen­tos de limpieza a hospitales y centros de salud. -que se ponga en disponibilidad a los grandes sanatorios para atender a los enfermos derivados de los hospita­les bajo el control de los trabajadores de la salud del hospital y centro priva­do. -duplicación de la planta de perso­nal de la salud en todos los niveles. -duplicación inmediata del presu­puesto de la salud, plan de hospitales en las zonas donde se carece de ellos

12 de marzo de 1992
Cólera: El gobierno nos lleva a la tragedia

El ministro de Bienestar Social, Julio César Aráoz se vale un arbitrarlo cotejo entre el número de afectados por el cólera que el gobierno esperaba para principios de marzo (tres mil) y la cantidad que señalan las cifras para esta fecha (205) para concluir que el brote estarla "focalizado", gracias - claro está "a la eficaz acción del go­bierno" El subdirector de Microbiología del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya denunció, sin embargo, que las mues­tras de agua potable de la red de distri­bución extraídas en los partidos bo­naerenses de La Matanza, Morón, Bella Vista y Florencio Varela (el ochenta por ciento del Gran Buenos Aires) están contaminadas del “scherlchia colli”, es decir de materia fecal, principal vehículo de contagio del cólera. “Jabón y lavandina” La grave denuncia del jefe módico pone al descubierto que lejos de estar “localizada" la epidemia amenaza ex­tenderse a un nivel todavía mayor que el previsto. Las estimaciones de la epi­demia basadas en las zonas sin redes de agua potable, se cifraban en “más de diez millones de personas". Con la contaminación de las redes de agua potable, el riesgo de contagio masivo se multiplica considerablemente. En este contexto, la reciente afirma­ción del secretario de Salud de la Nación, Alberto Mazza de que “con Jabón y lavandina las escuelas que­dan aptas para el dictado de clases” lucen absolutamente irresponsables. Las denuncias de los vecinos de que los tanques de agua de las escuelas están contaminados por falta de lim­pieza, es una prueba irrefutable de la incapacidad del aparato del estado menemista para hacer frente a la situa­ción. Las declaraciones del ministro de Obras Públicas bonaerense, Eduardo Quiñones, negando la realidad de lo denunciado por el Malbrán, amenaza convertir a la incapacidad del gobierno en una responsabilidad criminal. Control Popular Para el gobierno, el cólera es asun­to de jabón y lavandina, los dólares pueden seguir su flujo hacia los ban­queros usurarios. Se insiste por televi­sión en que el problema es la higiene. Pero sin obras públicas, cloacas, redes de agua potable confiables, presu­puesto de salud, alimentación y habi­tación adecuadas, el cólera avanzará Inexorablemente. El tema es el propio capitalismo que ha contaminado las aguas y los ríos. Va en 1961, en la llamada “Carta de Punta del Este", los gobiernos de América Latina reco­nocieron que debía proporcionarse en diez años agua y alcantarillados para el 70 por ciento de la población urbana y el 50% de la rural, lo que no se hizo. En 1984, un estudio de la calidad de agua potable demostró que el 75 por ciento de las aguas ofrecidas estaban contaminados, en distintos grados. El Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos demostró, en 1991, que la principal ruta de transmisión del cólera en las ciudades peruanas de Piura y Trujillo ¡¡era la red municipal de agua potable!! (Cronista, 2/3). Todo esto indica que, lejos de estar focalizada, la epidemia de cólera está más “desparramada” de lo que las in­formaciones, oficiales y extraoficiales, pronosticaron o están dispuestas a admitir. El gobierno no ha tomado ningu­na medida presupuestarte para ha­cer frente a la epidemia. Peor aún. El reciente acuerdo con el FMI incre­menta el excedente fiscal que el gobierno se ve obligado a generar para pagar los Intereses de la deuda externa. La necesidad de la organización en barrios, fábricas, escuelas y hospitales para ejercer el control de las medidas necesarias para evitar la propagación de la epidemia es más imperiosa que nunca. Ni un gramo de confianza en las informaciones oficiales. Ni una escuela debe comenzar sus clases si no es sobre la base de un informe objetivo (del Instituto Malbrán o análogos) so­bre la calidad de sanitarios y red de agua. Provisión de los fondos necesa­rios (aumento del 100% del presupues­to), en hospitales y centros de salud. Estas son algunas de las medidas que ya deben exigirse. No hay que tener miedo, sino — como dice el gobierno en su cam­pana— hay que tener cuidado. Sí, hay que cuidarse decididamente de la política qué el gobierno está llevando adelante. El FMI, primero El cólera es una epidemia anun­ciada. A pesar de esto el gobierno redujo la inversión pública en 1991 en 2.600 millones de dólares, afec­tando por sobre todo el rubro salud. Pero aún ahora, cuando el cólera ya se ha declarado, el presupuesto para 1992 reduce todavía más los fondos destinados a cloacas, agua potable e infraestructura hospitala­ria. En efecto, el acuerdo que acaba de firmar el gobierno con el FMI exige la obtención de un "superávit primarlo que alcance un prome­dio de 3.300 millones de dólares anuales sin Incluir privatizacio­nes'’. El "superávit primarlo " es el excedente de ingresos sobre gas­tos, que es destinado al pago de la deuda externa. El compromiso con el Fondo significa un incremento del 200% respecto a 1991. El acuerdo con el FMI imposibili­ta cualquier acción del gobierno contra el cólera. El “ajuate" menemista incluye, a partir de aquí, la supresión física de varios miles de argentinos. Toda la función de la propaganda oficial para la preven­ción del cólera es una simple cortina de humo para ocultar una política criminal. Villa 21 - Barracas: "El cólera no espera" Desde el viernes 28/2 los vecinos de Villa 21 de Barracas están movilizados, realizando un corte de la Avenida Iriarte, para reclamar medidas básicas de sanea­miento contra la epidemia de cólera. El pliego de reivindicaciones reclama el desagote de pozos ciegos, la fumigación del barrio, la eliminación de los numerosos basurales ilegales que rodean la zona y la provisión de agua potable para los chicos, así como el comienzo de las obras elemen­tales de salubridad y prevención de enfer­medades, red cloacal y de agua corriente, pavimentación. En el corte de Iriarte (asambleas de 300 vecinos) las pancartas de los vecinos dicen “el cólera no espera“. El municipio se ha limitado a mandar un camión atmosférico, que en una semana, no llegó a destapar los pozos de una manzana. El Partido Obrero ha llamado a los veci­nos y trabajadores de empresas de la zona a participar y solidarizarse con esta lucha contra el cólera en la Capital. Tafí Viejo Treinta vecinos del barrio Reconquista Sur, de Tafi Viejo, en Tucumán decidieron organizarse para imponer la erradicación de un basural que es usado por la municipa­lidad como vaciadero. Este basural es un foco infeccioso, que se agravó con las últi­mas inundaciones. Con la anterior intendencia los vecinos se habían movilizado para impedir que los camiones de la muni­cipalidad siguieran descargando basura, pero solo se logró que la Intendencia fumi­gara por un tiempo el basural. Ahora, con la llegada del cólera, los vecinos se han auto-convocado para organizar una campaña de denuncia pública y una movilización a la Intendencia. Corresponsal

12 de marzo de 1992
Buenos Aires: La peste de Duhalde y la cólera de los maestros
Redacción

El gobierno provincial bonaerense ha lanzado un plan minucioso de demolición de la escuela pública. La pregonada “lucha contra los ñoquis” es sólo la cortina de humo de un operativo en favor de la educa­ción privad a y de la desescolarización en masa. La columna vertebral de la "reforma” es la reducción del número de grados, a partir de la imposición de un mínimo de 30 chicos por curso. “Si en una escuela hay una sección de 20 chicos y en otra quedaron 10, éstos se tendrán que trasladar a aquélla” “explicó” la Farías de Castro, titular de educación. Los padres tienen que optar entre esa promiscuidad o la escuela privada o parroquial. Esto lleva al cierre de grados y de escuelas (acaba de cerrar sus puertas la escuela NB 7 de San Isidro y hay otras en la misma situación). La '‘reforma’1 también suspende la asig­nación por “ruralidad", rebajando el salario docente y provocando el vaciamiento de las escuelas de las zonas carenciadas. Se transfieren a los municipios las salas de 3 y años del jardín de infantes, lo que en comunas empobrecidas significa decretar su cierre gradual. Una consecuencia de todo esto es dejar sin trabajo a miles de maestros (“o los maestros se ubican en otros lados o quedarán en disponibilidad", ha dicho también la Farías de Castro). Todo esto se combina con el traslado de los comedores escolares al área de Acción Social, mientras se anuncia la intención de trasladarlos a las comunas, justo cuando se anuncia el propósito de disminuir el aporte provincial a sus presupuestos. Es decir que se prepara la “racionalización” de los comedores y por esta vía una reducción aun mayor de la matrícula escolar. La “reforma" impone igualmente la “flexibilización laboral”. Se eliminan li­cencias y vacaciones, lo cual, entre otras cosas, convierte a tos suplentes en parías, con 6 días de licencia al año y la liquidación de la licencia por maternidad. El gobierno provincial promete, sin em­bargo, una mejora salarial en marzo para directores e inspectores y a mitad de año para el resto de docentes, sobre la base de los ahorros que se obtendrían de la “racio­nalización”. En Santa Fe, el mismo plan y la misma promesa terminó en un aumento de seis pesos y medio. No pueden esperar mucho más los docentes bonaerenses, si se considera que la provincia ha tenido que postergar hasta junio la recepción de los colegios nacionales debido a la llamada "falta de recursos". Pacto Ante esta situación, el Suteba, la Fede­ración Bonaerense y los sindicatos privados habían decidido recibir la iniciación de las clases con un paro de 24 horas. Pero a último momento el paro se levantó, y se firmó, en su lugar, un pacto con los punteros educacionales” de Duhalde. El "acuerdo” integra una comisión con los sindicatos para "discutir " la aplicación de la "reforma "cuya vigencia se mantiene. El único punto que el gobierno presentó como una "concesión”, la suspensión de las modificaciones al régimen de licencias, está en veremos, pues la Farías de Castro solo acepta "reunirse” para "modificar aspec­tos del reglamento”. El compromiso de los sindicatos es “garantizar el ciclo lectivo, es decir 185 días de clase para 1992" (La Nación, 7/3). Qué hacer Fruto de este inmenso manoseo la situa­ción en las escuelas es de bronca. La ofen­siva planteada por la "reforma” se une a la indefensión de maestros y alumnos frente al cólera, pues en el mejor de los casos se ha procedido a la limpieza de los tanques y al reparto de lavandina, pero no hay control de la potabilidad del agua, ni purificadores, ni personal para cubrir la limpieza de los sani­tarios. Es decir, se está ante un ataque mayúsculo y ante la "borrada" de las direc­ciones sindicales. 1992 se perfila como el año de la gran peste menemista contra las escuelas y como el de la gran cólera de maestros y alumnos. “Sábados escolares": Qué pasa en San Luis A comienzos de año, el gobierno de San Luis anunció la incorporación de los sába­dos como días de dase y una serie de textos escolares que exaltan a Rodríguez Saa. De inmediato, comenzaron a constituirse comi­siones de padres contra la asistencia los sábados y los textos “truchos". Cuando en febrero, los docentes retomaron a las es­cuelas y tomaron contacto con estas comi­siones de padres, el gobierno pensó que podía quebrar la movilización en desarrollo con una adicional de 100 pesos por “presentismo”, condicionado a la concreción de un calendario de 200 días de dase. En las asambleas docentes que se realizaron luego de este “anuncio” y en la reunión de la “multisectorial”, el PO planteó exigir que los 100 pesos sean incorporados, sin condiciones, al básico docente. El lunes 2—día de inicio de las clases— una movilización de un millar de padres, alumnos y docentes recorrió San Luis. Al finalizar la misma, una delegación integrada por la dirección docente provincial y por la misma Mary Sánchez, se entrevistó con el gobierno. Al cabo de la entrevista, la Sán­chez anunció a los manifestantes que “es­taba todo arreglado, no se trabajará los sábados". Pero cuando se conoció el con­tenido del “paquete", la cosa era diferente: se aprobaban los sábados con carácter “optativo y experimental” y continuaba en pie el presentismo, condicionado precisa­mente a la concurrencia de los sábados. CTERA y la dirección docente provincial no hicieron sino ponerle la firma a la “reforma" de Rodríguez Saa. En una nueva asamblea de la “multisectonar', numerosos docentes y padres repudiaron la traición de la burocracia de CTERA. En el primer sábado “laborable”, sólo trabajó el 20% de las escuelas, en medio de la rebelión de padres y docentes. Una nueva movilización fue convocada para el sábado 7 de marzo. Amsafe: Reuteman consiguió copiloto El gobierno de Reuteman había asegurado que su plan de “racio­nalización educativa" brindaría los medios para un aumento sala­rial importante para los docentes. Semejante promesa fue natural­mente apoyada por la directiva radical de AMSAFE. Al final el “au­mento” que dispuso el gobierno fue pasar al básico 25 pesos de lo que se venía cobrando como suma fija, lo que implica un aumento efec­tivo... de seis pesos con sesenta. A partir de este anuncio, se montó todo un operativo para impe­dir un plan de lucha. El gobierno postergó la reanudación de las actividades en las escuelas para impedir el debate sobre el salario. En ese Ínterin — y en forma casi “clandestina” — la directiva de AMSAFE modificó los estatutos del gremio, con el objetivo central de impedir la aprobación de planes de lucha, como se vio en la asamblea provincial que discutió la “oferta" del gobierno: la moción favorable a un plan de lucha —levantada por 'Tribuna” y un sector del activis­mo— obtuvo 7.000 votos (49%) mientras que el resto se repartió entre mociones por no parar, o hacerlo por 24 horas. Por las refor­mas introducidas al estatuto, es ne­cesario el 51% de los votos para aprobar medidas superiores a las 24 horas de paro. En esas condicio­nes, se dispuso un paro de un día, que fue cumplido masivamente. Pero luego del paro la dirección de AMSAFE comunicó su “aceptación "de la oferta guberna­mental, y la continuación de las discusiones salariales... “pero de abril en adelante". La rendición in­consulta ante el gobierno ha gene­rado una ola de repudio en las escuelas. Conadu va a la huelga Los docentes universitarios pararán por una semana desde el próximo lunes 16, cuando comienzan las clases en la mayoría de las universidades del interior. La decisión adoptada en un Congreso de delegados, revela la disposición de lucha existente: Buenos Aires, Salta, Litoral, Rosario, Comahue, Luján y Patagonia plantearon inclusive que el paro debía continuar hasta que un nuevo Congreso decidiera la continuidad de la huelga, por el aumento de salarios y contra la política de “privatización” univer­sitaria. La decisión del Congreso representa una derrota de la dirección de CONADU. El secretario general -Aníbal Velázquez— lan­zó, antes del Congreso, un verdadero ope­rativo rompehuelgas. Mediante una decla­ración personal a la prensa, Velázquez de­nunció, nada menos, que una “falta de representatividad” del gremio. Además de no referirse a las medidas de fuerza, acusó a los docentes por falta de colaboración para alcanzar la “excelencia” académica (La Nación, 4/3). Se trata —además— de una conducta reiterada de Velázquez a lo cual hay que sumar su pronunciamiento, en las últimas elecciones, en favor del candidato menemista de su provincia (Misiones). Lo novedoso es que ahora se ha plan­teado una crisis más general en la dirección del gremio, un heterogéneo frente de pero­nistas, elementos francamente derechistas y la izquierda (Patria Libre). La dirección se dividió en tomo a la huelga y alrededor de la propia conducta del secretario general, el cual concluyó presentando su renuncia en el propio Congreso, con acusaciones a “minúsculos grupos de izquierda”. Esto último provocó que el “oficialismo” y mu­chos delegados afines a la dirección aunque rechazaran los términos de su dimisión re­damaban a Velázquez la permanencia en su cargo La crisis actual marca el fracaso de una política de creciente inmovilismo y de acepta­ción a la burocracia universitaria. La des­composición interna de la dirección abre un nuevo proceso político en el gremialismo universitario. Existía en CONADU un bloque de oposición, liderado por el PC, que fue incapaz de fijar una política alternativa. Habrá que ver si todo esto significa la opor­tunidad de un reagrupamiento sobre bases políticamente independientes.

12 de marzo de 1992
Congreso de la FUA: ¿Hasta dónde irán los disidentes de Franja?
Redacción

Bajo el control total y absoluto de Franja Morada se realizará el próximo fin de semana, en Santa Fe, el Congre­so de la Federación Universitaria Ar­gentina Franja Morada ha convertido al sin­dicato estudiantil en un aparato bu­rocrático. ¿Podría cambiar ahora? Para la prensa (Clarín, 9/3) la “incógnita" del Congreso es si las palabras en defensa de la universidad “pasarán del libreto a los hechos en el transcurso del año". En un plenario nacional franjista realizado en Viedma en febrero varios militantes criticaron al partido y en par­ticular al colaboracionismo de los recto­res radicales. La FUA será, en todo caso, un registro del alcance de este proceso. El año se abre con un paro del CONADU y con la perspectiva que deja planteado el anuncio oficial de que será el “año del ajuste” en la Universidad. Una política que, por otra parte, el go­bierno ha “concertado" con los recto­res de la UCR. Shuberoff, rector de la UBA y que aparecía como opuesto al ala derechista de la UCR que impuso el arancel y los exámenes de ingreso (Cór­doba, Mar del Plata), ya preparó el terre­no para imponerlo en Buenos Aires con el cuento de que sería análogo a un “fondo de huelga” (sic) para la defen­sa de la educación pública (Clarín, 26/ 3) Se prepara además un compromi­so para imponer algún tipo de cupo a los ingresantes de Medicina, conforme reclaman los clanes derechistas. Está planteada una perspectiva de crisis en el aparato universitario y una ofensiva en regla de los Menem y cía. La plataforma inmediata de esta movi­lización debe ser el rechazo incondicio­nal al arancel, a los cupos y exámenes de ingreso y a la política de privatiza­ción universitaria, por la convocatoria a asambleas estudiantiles y docentes y la acción directa para derrotar al go­bierno.

12 de marzo de 1992
El “Plan” Cavallo a la deriva
Redacción

Los acontecimientos político-económicos de los últimos diez días han servido para ilustrar de un modo más claro que nunca las limitaciones insuperables del llamado "plan" Cavallo y la insoportable carga que significa para los trabajadores. Con el espectro de Carlos Andrés Pérez recorriendo América Latina, las exigencias impuestas en el acuerdo que se habrá de firmar con el FMI, el fracaso de la reforma impositiva en el Congreso y la total capitulación de Cavallo ante los planteos de la banca acreedora acercan considerable­mente a Argentina a un escenario venezolano. El problema es muy simple: el gobierno no ha logrado obtener los recursos para poder cumplir con los abusivos compromisos que han impuesto el Fondo y los banqueros internacionales. El memorándum inicialado con el FMI obliga a Argentina a conseguir un superávit fiscal de casi cinco mil millones de dólares (en los que se incluyen dos mil millones por ingresos de "privatizaciones"), para "el pago integral del servido de la deuda externa e interna que llegarán a su venci­miento y de todas las obligaciones de la deuda exter­na" con el Club de París (gobiernos) y con la banca comercial. El monto del "superávit" es superior en tres veces al obtenido en 1991. Para un país que enfrenta una epidemia de cólera, la deserción escolar de los maestros como consecuencia de los bajos salarios, y una inversión pública igual a cero, ese compromiso significa un saqueo impiadoso de recursos. FMI, bancos En los acuerdos que se esperan firmar con la banca acreedora, las obligaciones, si cabe, son más terribles. Cavallo ha tenido que aceptar el pago inmediato de unos mil millones de dólares por intereses atrasados y una tasa de interés para la deuda refinanciada que se acerca al tope internacional del 8 por ciento. Esto último significaría tener que "gatillar" todos los años unos millones de dólares, a los que deben sumarse un monto similar para el pago de la deuda con los gobier­nos e instituciones oficiales y un monto todavía mayor para los llamados acreedores internos. Se trata exacta­mente de los cinco mil millones de dólares de "superá­vit" que impuso el FMI, excluido el pago en efectivo de mil millones de dólares por intereses atrasados. El "aporte" del FMI en el acuerdo con Argentina consiste en entregar unos 2.500 millones de dólares que deberán ser usados únicamente como una parte del fondo de garantía de la deuda externa que se refinancie con los bancos. Argentina debe reunir aún otros 1.500 millones de dólares para completar ese fondo —en resumen, otra deuda de cuatro mil millones de dólares por los que deberá pagar los respectivos intereses. Los bancos obtuvieron también de Cavallo la eliminación de cualquier tope a la tasa de interés sobre la deuda, contra lo que originalmente había solicitado el equipo económico menemista. Esto es obviamente muy im­portante porque se espera que la tasa de interés inter­nacional comience a subir francamente luego de las elecciones norteamericanas (noviembre). Los acuerdos con la banca constituyen un golpe para el gobierno en otro aspecto, al admitirse la posibi­lidad de la utilización de los nuevos títulos de la deuda externa refinanciada en las futuras "privatiza­ciones". La consecuencia de esto será una disminu­ción de los ingresos en dólares previstos por el gobier­no para alcanzar aquel "superávit primario" con el que se ha comprometido a pagar los intereses por el conjunto de la deuda pública. ¿Superávit? Estos compromisos alevosamente usurarios sir­ven para ilustrar la descomunal crisis financiera y política que ha creado el retiro del proyecto de refor­ma impositiva que el gobierno había enviado al Congreso. La finalidad de la reforma, en la que desta­caban dos nuevos impuestos—el IEPE y a las ganan­cias distribuidas— era acrecentar los recursos del Tesoro nacional en tres mil millones de dólares. El "paquete" impositivo había provocado, hace unas dos semanas, una especie de "rebelión" del conjunto de la burguesía capitalista... incluidos los bancos extranjeros! Las patronales protestaban por­que esos impuestos gravaban las exportaciones; por­que el proyecto no autorizaba a deducir pérdidas de ejercicios anteriores — un recurso que siempre favo­reció la evasión fiscal; porque gravaba los préstamos financieros (los bancos extranjeros prefieren pagar el impuesto a los beneficios por intereses en su país de origen), etc. Los gobernadores que fueron digitados por Cavallo se sumaron a las protestas por instigación de las oligarquías provinciales. Las protestas no pudieron ser acalladas ni por la supresión del im­puesto al cheque, ni por la eliminación de los aportes provisionales patronales, ni por la promesa de resta­blecer la financiación subsidiada de las exportacio­nes. Al retirar el proyecto del Congreso, Cavallo lo tuvo que suplantar con un aumento del impuesto a los activos, que va a desatar una crisis todavía mayor a nivel patronal, cuando no simplemente desconoci­miento. Antes de esto, Cavallo había aumentado en dos puntos el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que grava el consumo, lo que significa una sustracción de millones de dólares a los bolsillos de los traba­jadores, pero que puede ser reintegrado a los exporta­dores de acuerdo con los convenios que rigen el co­mercio internacional. Trabajadores En contraste con la "rebelión impositiva" del capital, las organizaciones sindicales no esbozaron ni una finta de resistencia al aumento del impuesto al consumo. La burocracia de los sindicatos ha tolerado durante varias décadas el progresivo reemplazo de los impuestos a las ganancias (réditos) por los im­puestos a los salarios (eso son los impuestos al consu­mo). Esto tiene que ver con una "ideología" muy clara, que comparten izquierdistas y centroizquierdistas, que sostiene la conveniencia de reforzar al Es­tado — del cual esperan obtener sus prebendas. Como consecuencia de esta completa falta de una política clasista frente al Estado y a los impuestos, los capitalistas solo han devuelto en forma de impuestos el 1.4% del 70% que obtienen del ingreso nacional, en tanto que los trabajadores han retornado al fisco el 6.6% del escaso 30% que ocupan los salarios en ese ingreso nacional. En plata esto significa que los capita­listas han pagado dos mil millones de dólares en im­puestos de los ciento cinco mil millones que han obte­nido en los di versos rubros de beneficios, en tanto que los trabajadores han pagado diez mil millones de dólares de los cuarenta y cinco mil millones que reci­bieron en concepto de salarios. Se trata de una situa­ción típicamente venezolana! Escapismo ¿Adónde va Cavallo, entonces? El arrugado minis­tro lo tiene muy claro: cumplir con el libreto que le dictan desde Washington o Nueva York. El FMI fue el primero en discrepar con la reforma impositiva, recla­mando en su lugar el aumento ya producido del IVA y un incremento, aún no ejecutado, del impuesto a los combustibles. Cavallo dará seguramente este segundo paso, con lo que agravará los costos de producción, incrementará la carestía y provocará nuevas crisis en el plano industrial. Pero Cavallo quiere, por sobre todas las cosas, firmar un acuerdo rápido con los usureros internacionales, sin importar el costo que ello supon­ga, para intentar obtener un ingreso masivo de capita­les especulativos desde el exterior. Este recurso a los especuladores internacionales es el último recurso del "plan" Cavallo. No hace falta mencionar la explosividad de esta "solución". A partir de esta seria crisis político-impositiva Cavallo se tiene que jugar más que nunca a "reformar" el sistema provisional, es decir a destruirlo, confiscan­do 200.000 millones de dólares de los aportes jubilatorios ya efectuados. El Estado recurriría, a partir de esta "reforma", a colocar títulos públicos en las futuras Cajas de jubilación privadas para financiar con el nuevo "ahorro" obligatorio de los trabajadores el faltante fiscal necesario para pagar las deudas externa e interna. Crisis revolucionaria En todas las grandes crisis nacionales el puntapié inicial de la etapa revolucionaria no lo han dado las masas sino los propios explotadores, al rebelarse contra su propio Estado que intentaba frenar la crisis del régimen existente "sacándole un poco a los que tienen más". La burguesía argentina dejó establecido hace mucho tiempo que ella no pondría un peso para pagar las deudas que contrajo bajo el régimen militar y sus sucesores "democráticos". Acaba de ratificar esa posición sin entrar a considerar consecuencias y sin importarle las enormes concesiones, beneficios y ven­tajas que significa para ella el llamado "plan" Cavallo. En el choque impositivo la burguesía logró poner al Congreso, a la Ucedé, a los partidos provinciales y a los gobernadores contra el presidente con vocación reo- leccionista y contra el funcionario que tiene vocación de primer ministro. Menem y Cavallo perdieron la "interna" con la burguesía nativa. Es un puntapié que traduce las contradicciones históricas insalvables de un capitalismo en descomposición condenado a una condición semicolonial.

12 de marzo de 1992
¡A luchar por el salario!
Redacción

Los pronósticos para el costo de vida de marzo se acercan ya al por ciento. Medida desde el inicio del “plan Cavallo, es decir, desde el inicio del congelamiento de los salarios, la carestía suma ya un 30 por ciento. Claro que la “sensación térmica” es harto mayor, probablemente del 50 por ciento. Para corroborarlo basta con tomar el aumento del 50 por ciento que se ha registrado en el costo de la “canasta de alimen­tos” y el superlativo ciento por ciento de los alquileres. Para “bajar la pelota”, y por sobre todo para seguir justificando su política salarial, el gobierno dice que el costo de vida va a “bajar” a partir de abril. Ni que decir que el gobierno entiende por “baja” un crecimiento “moderado” de alrededor del 1 por ciento mensual. Los hechos apuntan, sin embargo, en el sentido contrario. El fracaso del “paquete” impositivo que Cavallo mandó al Congreso ya provocó un aumento de dos puntos en el típico impuesto al consumo que es el IVA. Pero lo que viene puede ser peor, ya que el FMI reclama un aumento en el impuesto a la nafta para poder reunir los fondos necesarios para pagar los abultados intereses de la deuda externa. A pesar de su demagogia anti-indexadora, Ca­vallo acaba de autorizar el incremento de las cuotas que cobran las escuelas privadas. La epide­mia del cólera ha venido acom­pañada, como es natural en el capitalismo, con el desabasteci­miento y encarecimiento de los productos indispensables para combatirlo, como es el caso de la lavandina. La certeza de que la inflación se va para arriba ya ha hecho decir a los banqueros que realmente cortan el bacalao, que el gobierno debe comenzar a pensar en la mini-devaluación del flamante peso. Se trataría de un remedio calamitoso, porque provocaría un mayor ingreso de dólares especu­lativos y, por lo tanto, una mayor emisión de moneda para comprar­los. No debería sorprender este hundimiento de la “estabiliza­ción” cavallana, salvo para los que no quieren ver el desequilibrio estructural en que ha entrado el capitalismo mundial y la bancarro­ta de las finanzas públicas de to­dos los estados imperialistas. Sólo los Estados Unidos están obliga­dos a pagar la friolera de 300.000 millones de dólares en concepto de intereses anuales de la deuda pública. La deuda nacional nortea­mericana alcanza a 13 trillones de dólares. Los “planes” Cavallo no están inspirados en los intere­ses nacionales, menos todavía en el de los trabajadores, sino en la necesidad de allegar fondos para tapar los agujeros del imperialis­mo. Aun en estas condiciones, el decrépito gobierno menemista pretende mantener el congela­miento de los salarios a fuerza de amenazas de ¡legalización de las luchas. Se trata de amenazas, sin embargo, que no están respalda­das por ninguna fuerza real y mucho menos por la opinión públi­ca. Sólo logran conservar su efec­to por la capitulación de la burocra­cia sindical, incluida por supuesto la “centroizquierdista”, como lo acaba de revelar la vergonzosa capitulación de la burocracia de CTERA ante los derechistas y anti-docentes Duhalde y Rodrí­guez Saá. Pero en el transcurso del vera­no los trabajadores fueron pavi­mentando lo que será su propio camino, a través de las luchas sa­lariales parciales de los choferes y los metalúrgicos. Ahora han toma­do la posta las seccionales de La Fraternidad. No va a ser el régi­men del sarampión, del cólera y de la “colonia" Montes de Oca el que va a domar al caballo proletario.