Cuba está pasando por una crisis que todo el mundo considera muy grave. Para los enemigos de la revolución social y de los trabajadores esta crisis seria incluso “terminal”, porque respondería al fracaso histórico del “comunismo”. La crisis se manifiesta en una escasez generalizada, que ha colocado a todos los bienes de consumo en la cartilla de racionamiento, en algunos casos extremo. Según las autoridades cubanas, una acentuación de la falta de abastecimiento de petróleo del exterior obligaría a pasar a la llamada “opción cero", lo que significaría cierre de empresas, laboreo agrícola sin tracción mecánica, o sea una economía de subsistencia. Esto estaría ocurriendo ya en importantes sectores de la economía. “En las actividades agrícolas la austeridad energética, dice un análisis publicado en el uruguayo Brecha (4/10/91), llevó a la utilización de métodos primitivos que implican una desindustrialización. El trabajo humano, de los bueyes, e incluso de los búfalos — importados— está sustituyendo el trabajo de los tractores, cosechadoras y demás maquinarla agrícola. En algunas industrias, altamente consumidoras de combustible, se llegó al cierre de plantas. Es el caso de la industria del cemento. La producción de cemento de la isla, que en 1990 llegó a 3,2 millones de toneladas, en 1991 disminuiré en más de un millón de toneladas, a pesar de la construcción de hoteles y de las instalaciones requeridas para los Juegos Panamericanos”. (Uno se pregunta aquí a qué intereses podía responder, entonces, la realización de estos Juegos). Caracterización La opinión oficial en Cuba atribuye esta colosal crisis al incumplimiento de los compromisos de abastecimiento de petróleo por parte de Rusia (heredera jurídica de la URSS) y de un modo general al derrumbe de su comercio con el este europeo (no sólo la URSS sino la ex RDA). En consecuencia la política de Cuba apunta a reorientar su comercio internacional. Pero la crisis no data del año pasado, ni tampoco de dos años antes. Cuba tuvo un marcado crecimiento del producto nacional desde los años ‘70 hasta mediados de 1980 cuando registró una caída del 1,5% (1986) y otra más severa del 3,3% en1987 (Rittor, The Cuban Fconomy in the 1990s). Dos grandes factores explican esta crisis desde el punto de vista económico. Por una parte, el subsidio petrolero que Cuba recibía de la URSS (al reexportar parte del petróleo que ésta le vendía a precios inferiores a los internacionales) se tornó negativo — Cuba paso a subsidiar a la URSS. La razón de este fenómeno es que Cuba pagaba con retraso el petróleo, mientras en el ínterin habla caído el precio en el mercado internacional, provocando a Cuba pérdidas financieras de 38 millones de dólares, en 1985, de 326 millones en 1986 y de 190 millones en 1987. El otro factor fue la enorme deuda externa contraída por Cuba con los países occidentales, que se duplicó en la década del ‘80, llegando a unos 6.500 millones de dólares. El pago de los intereses pasó a representar el 30%de las exportaciones, y en conjunto con la amortización del capital, casi un 70% de todo lo que Cuba vendía al exterior. Estos factores pusieron en crisis el conjunto del comercio internacional de Cuba, bastante antes por cierto de que se cayeran los “muros". En 1986 Cuba tuvo que declarar una moratoria sobre la deuda externa e iniciar una renegociación con el Club de París, que aún parece no haber terminado. Un desarrollo industrial que dependía de maquinarias y técnicas soviéticas que no tenían aceptación en el mercado internacional, y un financiamiento dependiente de la banca internacional fueron los sustentos más importantes que iniciaron la presente crisis. El endeudamiento cubano con la banca siguió lo tendencia propia de todos los "países socialistas" un aquel momento, y que igualmente llevó a cada uno de ellos a su respectiva crisis internacional. Subsidio soviético Algunos datos ya mencionados sirven para impugnar la tesis de un subsidio de la burocracia soviética a Cuba. Si bien la URSS compraba el azúcar cubano a precios superiores al mercado internacional, esto es común a casi todos los compradores de azúcar, ya que el mercado internacional de este producto es prácticamente un mercado de excedentes. La URSS compraba el azúcar a un precio inferior al de su costo de producción, lo cual es un beneficio razonable, y más todavía si le garantiza un abastecimiento regular, mientras que el petróleo que vendía a Cuba con descuento, estaba siempre por encima de sus costos. Pero como ya se señaló, a veces, el comercio de petróleo se convertía en pérdida para Cuba. Lo más importante, sin embargo, es que Cuba adquiría equipos que el este no hubiera podido vender a ningún precio en el mercado mundial, y esto sí que es un gran subsidio, a la vez que una desventaja para la productividad potencia! de la economía . cubana en el mercado mundial ¿El hecho de que Cuba hubiera podido comprar sistemáticamente más de lo que vendía a la URSS, acumulando de paso una deuda externa de 20.000 millones de dólares (en rublos), compensa esa desventaja? La crítica a la teoría del subsidio de Moscú, que durante mucho tiempo fue un arma de lucha contra la propaganda imperialista, sirve hoy para ilustrar que las condiciones y características del comercio y la industrialización montada a partir de las relaciones bilaterales con la distorsionada economía soviética llevaban a Cuba, más tarde o más temprano, a una completa crisis, como ocurrió por otra parte con el conjunto del bloque burocrático. El marginamiento de la economía mundial (autarquía) no como un recurso transitorio sino como estrategia para “construir el socialismo”, no lleva a ninguna parte. La política económica de un Estado revolucionario debe estar condicionada, no a los acuerdos de largo plazo entre burocracias o a objetivos de autarquía, sino a la marcha de la lucha de clases mundial, incluidos los levantamientos de las colonias y semi-colonias. Política Pero no sólo de economía vive el hombre. En toda la década del ‘80 el gobierno cubano, mientras se endeudaba con la banca internacional, aconsejaba a los pueblos de América Latina a no impulsar la revolución socialista, a pesar del extraordinario período revolucionario que la revolución sandinista había iniciado para Centro- américa. Esta política ha concluido por reforzar la presión del capital internacional sobre la economía y sociedad cubanas. A) comienzo de la década del ’80, los procesos revolucionarios en Nicaragua, El Salvador, Irán, y hasta Guatemala, Panamá y Granada, colocaban al imperialismo yanqui ante un colosal impasse. Como consecuencia de la política democratizante de pacificación en Centroamérica, al final de la década los yanquis han colocado en total crisis a Cuba y sus aliados. La convulsiva crisis mundial tiene sus “corsi e ricorsi”. Incluso la criminal política seguida por todos estos sectores en relación al período revolucionario de Solidaridad en Polonia, facilitó la derrota de la clase obrera polaca y el acuerdo restauracionista posterior entre el Vaticano y Gorbachov. Las energías de las masas cubanas fueron disipadas en este período en Angola, una verdadera proeza militar que simplemente redundó en un pacto entre las burguesías y los movimientos nacionalistas “progresistas" con los racistas sudafricanos y el imperialismo yanqui. Los cubanos pusieron el coraje y la burocracia rusa la estrategia política. El impasse cubano refleja la completa bancarrota de una estrategia de conjunto, que enfrentaba a las tendencias a la revolución mundial y se adaptaba al capitalismo y a la contrarrevolucionaria moscovita. Salida La política concebida por la dirección castrista frente a la crisis, es por un lado la austeridad extrema, y por el otro el recurso al capital extranjero. Ya fuerte en el turismo, la asociación con el capital extranjero comienza a extenderse a la industria, y ya se menciona el petróleo con la francesa Total, destilerías de rhum (The Wall Street Journal), equipos médicos de alta tecnología y calderas industriales (Cambio 16, 2/12/91). 'Los cubanos, dice la revista española, admiten ya que el socio extranjero tenga mayoría de capital y se han extendido las concesiones de 25 a 50 años. Además... en tres años y medio las empresas mixtas ya establecidas recuperaron la inversión y en diez años triplicaron el capital. Además, el gobierno cubano concede amplias facilidades para repatriar los beneficios obtenidos”. Es claro que una inversión de capitales de la diversidad que se señala, desnaturalizaría en un determinado período de tiempo el carácter no capitalista de Cuba. Por de pronto, el turismo y las tiendas especiales que abastecen al visitante extranjero ya son una fuente de diferenciación social enorme, porque la burocracia económica y estatal tiene acceso a esos privilegios. Por otro lado, “el empleador cobra en divisas (dólares) pero el trabajador recibe pesos. Se está pensando en ofrecer una parte en divisas...Esto lo dice el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, Pedro Ros, a Brecha del 30 de agosto de 1991. “Cambio 16” informa, a su vez, que los empresarios españoles piden a las autoridades cubanas que flexibilicen mucho más la legislación laboral. Por ahora, el empresario foráneo puede contratar y despedir a los trabajadores cubanos. A lo que el gobierno de Castro se niega es a que los empleados reciban incentivos materiales en dólares...”. Despidos sí, entonces lo otro vendrá también, porque sólo con salario real capaz de adquirir productos se puede lograr una disciplina laboral. Esta política en tanto que estrategia, debe conducir a la restauración del capitalismo, quizas en forma más "ordenada" que en la ex URSS. En un discurso antes estudiantes de Enseñanza Media, Fidel Castro “(se) pregunta si puede haber capitalismo sin capitalistas y cuándo estarla funcionando un capitalismo en la Unión Soviética. Es posible que pasen 20, 30, 40 ó 50 años...porque los países capitalistas desarrollados se organizaron como tales explotando a las colonias y saqueando al mundo durante cientos de años. Me pregunto si esa historia se puede repetir y si eso se puede resolver en dos, tres, o cuatro años” (Página 12, 14/12/91). La respuesta sería que los que vienen atrás “acortan camino” que no es el capitalista el que crea al capitalismo sino éste a aquél, y por otra parte ya hay capitalistas, que dominan el mercado mundial ¡y algunos de ellos invierten en Cuba! Pero un analista ya citado señala una evidencia: “Los esfuerzos (estatales, PO) en el desarrollo de tecnologías de punta (biotecnología, energía nuclear, etc.) están en contradicción con el retorno a tecnologías primitivas en sectores claves como el agro” (Brecha, 4/10). Es decir que las fuerzas productivas bajo el comando del Estado marchan a un completo impasse, mientras progresa la inversión extranjera incluso en esos rubros. Esta política de austeridad parece, entonces, guardar bastante parecido con la que seguía Ceaucescu, que mataba de hambre al pueblo para pagar la deuda externa. El canciller cubano Isidoro Malmierca, deja en evidencia algo similar al señalar recientemente que “Estamos creciendo en nuestras reservas de moneda convertible pero nuestras reservas no están todavía a la altura de las necesidades" (Brecha, 27/2/ 91). Es decir que la austeridad es para acumular dólares, incluso al precio de la desindustrialización. Para justificar esta austeridad se exagera la imposibilidad de superar el abastecimiento de petróleo, que si bien era muy difícil cuando se cotizaba a 40 dólares el barril (guerra de Irak), no debiera serlo ahora que está a 16 dólares, es decir al nivel del último acuerdo con la URSS, pero sin necesidad de pagar el costoso transporte desde el oriente. Pero esta “reconversión ’’económica e industrial no puede reemplazar todavía el papel que el azúcar juega en la economía de Cuba. Para esto habría que poner a la propia industria azucarera bajo el control del capital. En una palabra, el recurso al capital extranjero, si no tiene el carácter de un recurso limitado y temporal, conduce a la liquidación de la Revolución Cubana. Salida política Es indudable que, en estas condiciones, el estado cubano ha visto acentuado su rol de intermediario entre el capital extranjero y los sectores que giran cada vez más en su órbita, de un lado, y las masas cubanas, del otro. Solo que mientras los capitalistas tiene a su alcance recursos impresionantes, tos trabajadores no tienen ningún medio de defensa de sus intereses económicos ni un medio político revolucionario de lucha. Por más que se quiera justificar el partido único en Cuba, el problema ya no es que sea único sino que no es un partido, sino un canal de selección burocrática de funcionarios. El PCC no nació de la lucha de clases ni de la lucha de ideas sino que es una creación vertical del Estado. El único poder está en la cúpula. Un cubano anónimo se lo graficó a un periodista de esta manera: “en la base hay mucha democracia pero ningún poder y por arriba hay mucho poder y ninguna democracia” (Gillan Gun, International Review, invierno 1990/91). Lo ocurrido en el reciente congreso del partido comunista es elocuente. El corresponsal de un periódico fito-castrista ya citado varias veces, tuvo que informar que “en La Habana se decía ¿en broma? que aquello (el IV° congreso) era el festival del monólogo1800 delegados discutiendo siempre en sesión plenaria con las intervenciones torrenciales de Fidel Castro que desembocaban en la unanimidad de la inmensa mayoría de las votaciones. ¿El procedimiento más democrático? No le parecía así a quienes criticaban, además del monólogo, la aparente exclusión de opiniones conflictivas en las delegaciones y que no llegaran al congreso cuestiones tan importantes, planteadas en las asambleas de los centros de trabajo, como los privilegios de algunos dirigentes, la burocracia que ‘tiene un problema pira cada solución’, los robos y la mala distribución que favorecen el mercado negro, la inoperancia del sindicalismo oficial y la mala calidad de los servicios" (Brecha, 25/10/91). Para defender a la revolución y a sus intereses inmediatos, las masas necesitan sindicatos independientes y un partido revolucionario. Pero para esto son necesarias las libertades de opinión y de organización y el asalto del poder burocrático mediante el control obrero. El congreso decidió, en cambio, fabricar un parlamentarismo burgués (pero sin partidos) y “laicizar" al PCC con el ingreso de creyentes, es decir, abolir su filosofía atea. Son medidas de “normalidad" capitalista, que por otra parte no sirven para nada. ¿El unanimismo del congreso refleja el unanimismo del pueblo? ¡Pero la reciente decisión de armar a trabajadores en actividad para impedir robos de bienes refleja una espantosa agudización de las contradictores sociales! El IV° congrego navegó sin rumbos en medio de estos antagonismos y en medio de una notoria falta de política internacional. Esto último lo prueba el hecho de que Cuba retiró de la votación en la ONU el tema del bloqueo norteamericano, como lo había anunciado, por exigencia... de sus “amigos" latinoamericanos del "pacto de Rio" (México, Venezuela, Brasil). Todo el arbitraje del Estado se resuelve en Fidel Castro; a sus espaldas discuten, traman y complotan toda clase de sectores burocráticos. La crisis puede estallar desde adentro cuando la tensión política y social alcance su punto de saturación. Para una vanguardia revolucionaria está a la orden del día la lucha por la libertad de organización independiente de las masas. Internacionalismo castrista “Los chinos hablan inglés” En un reportaje realizado en La Habana al canciller cubano Isidoro Malmierca (Brecha, Montevideo, 27/12) el periodista Juan Gasparini señaló al entrevistado que “Cuba (no) condenó la represión en la plaza Tien An Men en Pekín”, en referencia a la masacre de la gigantesca movilización estudiantil-obrera que reclamaba por libertades democráticas en China. Malmierca respondió lo siguiente: “Era evidente que habla una acción inspirada desde el exterior para promover los disturbios en China. Cualquiera que haya visto las transmisiones de la televisión recordaré que todos los chinos hablaban inglés. Yo he estado tres veces. Cuesta trabajo encontrarse con los angloparlantes en China”. Lo que cuesta creer es que un canciller Pueda decir semejantes tonterías; un millón de chinos hablando inglés. Incluso si fuera cierto, la teoría del complot occidental quedaría desechada, porque tantos chinos angloparlantes son suficientes para montar un “complot exclusivamente “doméstico". Las declaraciones de Malmierca delatan en forma por demás cruda el apoyo del gobierno de Cuba a la burocracia contrarrevolucionaria china, puyo pro-capitalismo rivaliza con ventaja incluso con Yeltein. El apoyo a los gerentes chinos equivale a una política de restauración capitalista de alcance internacional. Estos mismos “comunistas” chinos apoyaron luego a los conspiradores del “exterior" a masacrar al Pueblo de Irak. Lo de Malmierca no es un exabrupto; ya Fidel Castro declaró una vez que en China mil millones de personas continuaban viviendo en “el socialismo” El castrismo no es una fuerza política cuya estrategia esté basada en la organización y acción políticas independientes del proletariado internacional; ni que, en consecuencia, comprenda la unidad objetiva que tienen las luchas de los explotados contra la burguesía y los burócratas con la revolución socialista mundial, son independencia de las banderas e ideologías coyunturales de esos movimientos de lucha. Esto explica que haya visto en la movilización estudiantil-obrera de Pekín de 1989 a un movimiento contrarrevolucionario, quizás por su ideología democratizante, y que en cambio haya considerado a la burocracia rusa como una sólida fuerza histórica de defensa del socialismo. Así le ha ido. Una razón más prosaica del apoyo de Malmierca a la matanza de Pekín, debe haber sido el acuerdo económico firmado entre Cuba y China en enero de 1991. Pero un convenio de intercambio y cooperación económica es algo coyuntural, los intereses de la revolución socialista son estratégicos. China es un canal de presión del capitalismo, esto porque ha Ingresado de lleno al circuito de los negocios internacionales del capitalismo. El acuerdo no disminuye sino que acentúa esa presión capitalista La propia burocracia china se está diferenciando socialmente en forma acentuada y en muchos casos los burócratas actúan ya como gerencia directa del capital internacional. Carta a Brezhnev 12 de diciembre de 1976 “Querido camarada Brezhnev, Hace algunos meses usted me escribió para felicitarme en ocasión de mi cincuenta aniversario. Me toca a mí renovar hoy este gesto de amistad. Nuestro partido y nuestro pueblo comparten con los comunistas y ciudadanos soviéticos la alegría inmensa de verlo a usted alcanzar los setenta años de plena salud y vigor. El sentido profundo de este aniversario deriva del hecho de que después de haber recorrido un largo camino, desde las posiciones más humildes a las responsabilidades políticas más grandes, usted ha consagrado su vida a la noble y justa lucha de los pueblos de la URSS y de toda la humanidad. Usted ha podido vivir una época excepcional marcada por el pasaje del capitalismo al socialismo, y usted tuvo el triple privilegio de ser un hijo del pueblo que lo ha realizado, de ser el alumno del dirigente genial que ha permitido esta enorme victoria y de haber sido promovido en circunstancias singulares, gracias a vuestras capacidades y a vuestros méritos, a la dirección del partido heroico que permitió una gesta tan extraordinaria. Las generaciones futuras reconocerán este aporte excepcional a la causa de la paz en un periodo extremadamente complejo y difícil de la historia de la humanidad y os serán agradecidas Vuestros amigos cubanos estarán orgullosos de haber podido contar con vuestro afecto y vuestra amistad. Deseo que conserve durante numerosos años la juventud de espíritu, la inteligencia vigorosa y las cualidades humanas que caracterizan a vuestra vida noble y valiente, a fin de que pueda servir durante mucho tiempo a nuestros hermanos soviéticos, al movimiento comunista internacional y a todos los pueblos del mundo. Reciba en esta ocasión las felicitaciones más sinceras de un pueblo que le admira, que le quiere, y nuestro afecto, nuestra gratitud por todo lo que usted ha hecho por Cuba, así como nuestros deseos de salud y paz. Vuestro amigo y compañero de lucha. Fidel Castro Ruz” (Traducido del libro “Rupturas a Cuba”, Janette Habel. La Breche)