La presencia del nieto de León Trotsky en Argentina, adonde vino invitado para participar en un Coloquio sobre el Presente y el Futuro del Socialismo y en un acto del Partido Obrero, tuvo una inusitada repercusión en los medios periodísticos. No se puede evitar la impresión de que más allá del interés que puede suscitar su presencia en circunstancias de agravamiento de la crisis en la Unión Soviética, la figura del descendiente del fundador del Ejército Rojo simboliza para la opinión pública la posibilidad de que las ideas de Trotsky, es decir del marxismo y del internacionalismo proletario, se yergan en un futuro muy próximo como una verdadera alternativa práctica al derrumbe de la burocracia contrarrevolucionaria. Seva Volkov, quien sin embargo no es un militante político, se ha paseado por Buenos Aires, no como “un guerrero de la Independencia” o como “un veterano de guerra”, sino como un personaje “de actualidad”, es decir vinculado al futuro. En los veloces cinco años que vieron nacer y morir a la “perestroika”, ya fueron reivindicados y enseguida olvidados numerosos dirigentes históricos del partido comunista que fueron liquidados por Stalin después de una más o menos larga colaboración con éste. León Trotsky ha demorado en entrar a la escena, como corresponde exactamente al personaje principal, al incorruptible enemigo de la burguesía y de la burocracia que una vez que ha tomado, o re-tomado, el hilo de la trama, no abandonará ya las luminarias. P.: Su infancia ha estado marcada por la persecución del stalinismo contra su familia, la Oposición de Izquierda y la IV° Internacional. S.V.: La familia—sobretodo León Trotsky y su hijo León Sedov— ha estado en la primera fila de los combatientes contra esa monstruosa falsificación del maravilloso proyecto socialista que fue la Revolución de Octubre. No olvidemos que Trotsky fue de los arquitectos de esa gesta revolucionaria, que fue la primera revolución socialista triunfante en el planeta, y también cuando vio el cambio de curso de dicha revolución por la incipiente burocracia, capitaneada por José Stalin, se convirtió en el defensor más acérrimo, más incondicional de la causa marxista y de la lucha contra esta usurpación, contra ese bonapartismo stalinista como lo llamó él, la lepra del movimiento revolucionario. El stalinismo fue el SIDA del socialismo, con la única variante de que el SIDA no tiene remedio y el stalinismo sí tiene su antídoto, que es precisamente el movimiento trotskysta. El heroísmo de Trotsky en esa lucha quedará grabado eternamente en la historia humana como una de las páginas más valerosas que se han visto en la historia de la humanidad. Un individuo casi solo, con un pequeño grupo de valerosos seguidores, emprendió una de las luchas más titánicas, más desiguales que se han dado contra un régimen policíaco con capacidad de represión, de asesinato, de exterminio, de falsificación nunca vista antes en la historia. Y a pesar de esa lucha tan desigual, Trotsky y los compañeros que lo siguieron, lograron resultados realmente trascendentales y vitales: desenmascarar paso a paso todas las falsificaciones, todas las alteraciones, todas las mistificaciones de la Revolución de Octubre y del marxismo que emprendió Stalin con su burocracia. La respuesta del stalinismo fue implacable: exterminio, asesinato de toda la familia, de los hijos, de toda clase de familiares ligados a León Trotsky. Fueron exterminados en forma despiadada, enviados a campos de concentración, fusilados. Sus hijos, los dos; León Sedov fue asesinado en París después de una operación, estando internado, y Serge Sedov, que no participaba en política, fue arrestado y fusilado en el año 1937. La hija mayor fue empujada al suicidio al impedirle reunirse con su familia en Rusia y el que está hablando es uno de los pocos sobrevivientes, es testigo y fue protagonista de este período de persecución tan sangriento, tan despiadado que ejerció Stalin con Trotsky y sus partidarios, muchos de los cuales cayeron en los campos de batalla como Rudolf Klement, Erwin Wolf y muchos más. P.: Usted tenía diez años cuando se iniciaron los Procesos de Moscú, en 1936. SV. Mi convivencia con el abuelo fue un poquito posterior. Yo llegué en agosto de 1939, exactamente un año antes de que Stalin lograra llevar a cabo su atentado. Pero todos sabemos, que tan pronto llegó Trotsky a México organizó la famosa “Comisión Dewey”, llamada “el antiproceso” a la burda patraña, a la burda falsificación que fue el sangriento teatro de los Procesos de Moscú, que se montaron para justificar la eliminación de los sobrevivientes de Octubre y de todos los auténticos bolcheviques y comunistas para consolidar su dictadura burocrática. Trotsky logró reunir gente de gran prestigio intelectual, de una honestidad moral a toda prueba, entre ellos el profesor John Dewey, sindicalistas de gran prestigio y se sometió a todas las acusaciones fabricadas en los Procesos de Moscú contra Trotsky. Con la declaración vehemente de León Trotsky que si se le demostraba el más mínimo de los cargos o acusaciones proferidas en los Procesos de Moscú, él sería el primero en entregarse incondicionalmente ante los pelotones de ejecución de la Unión Soviética, de Stalin. Pero, después de deliberar semanas, el tribunal declaró incondicionalmente “no culpable” a León Trotsky, a León Sedov y demás trotskystas y reconoció como totalmente falsos y sin fundamento todos los cargos que se presentaron en los Procesos de Moscú. En fin, esta fue, una página de la lucha que llevó a cabo León Trotsky contra la burocracia stalinista. P.: Cuando Usted llega a México, el partido comunista mexicano ya había lanzado una gran campaña contra el gobierno de Cárdenas para que León Trotsky fuera expulsado de México. S.V.: Así es, efectivamente. El aparato stalinista tenía toda una organización despiadada de falsificación, de alteración histórica y de calumnias y junto con eso, claro, el aparato terrorista para asesinar a los revolucionarios, los oponentes al régimen de Stalin. Y Trotsky realmente era considerado el enemigo número uno del stalinismo. Trotsky era objeto continuo de ataques calumniosos en toda la prensa stalinista o pro-stalinista del planeta. En todos los países del mundo había artículos, había acusaciones falsas de espía de Hitler, después ya se le asignó otra agencia de espionaje cuando Stalin consumó el pacto con Hitler dentro de su política oportunista, y entonces Trotsky fue acusado de ser agente de los franceses, de los ingleses, y finalmente de los norteamericanos. Cuando llegó a México, las acusaciones eran precisamente que estaba al servicio del imperialismo norteamericano, de las compañías petroleras. Trotsky tuvo que contestar todos los infundios, todas las acusaciones calumniosas que proferían en la prensa stalinista y pues claro que en México las campañas fueron más virulentas y más agresivas, más fanáticas por parte de los stalinistas. En cierto período, desde el momento en que llegamos a México, las campañas se fueron haciendo cada vez más intensas, más virulentas, absurdas en cuanto a los cargos; los escribas a sueldo del Kremlin se deshacían a ver quien profería acusaciones más grotescas y más monstruosas contra Trotsky para servir a Stalin. La calumnia cada vez más intensa de los órganos stalinistas contra Trotsky en un momento dado fue una señal de que estaba ya preparándose su eliminación física. Y así fue; unos meses después, sufrimos el primer ataque, el 24 de mayo a la madrugada, por parte de un grupo de terroristas stalinistas, con gente armada con ametralladoras, con bombas, irrumpieron en la casa a las cuatro de la mañana del 24 de mayo. Yo estaba durmiendo en la cámara adyacente a la de los abuelos cuando oí que alguien empujaba la puerta del jardín. Me desperté y vi una silueta que penetraba a la recámara y de inmediato se oyeron ráfagas de ametralladoras ensordecedoras, olor a pólvora. Estábamos ante un intento de exterminación. P.: Trotsky salió ileso por azar del atentado. SV. Pues sí. Hasta ahí Trotsky siempre había tenido gran suerte. En los campos de batalla, él estaba casi en la línea de fuego del frente dirigiendo al Ejército Rojo, siempre había salido bien y en este atentado también salió con vida, milagrosamente. En parte por su compañera Natalia que lo tiró de la cama, porque él estaba bastante adormecido por el efecto de pastillas que tomaba porque su actividad política-intelectual era tan intensa que a veces se le iba el sueño y tenía que recurrir a pastillas para conciliar el sueño. A las cuatro de la mañana, cuando sucedió el ataque, estaba totalmente adormecido y Natalia fue la que tuvo absoluta conciencia y rápidamente actuó ante el peligro tirando a León Trotsky de la cama, empujándolo y arrinconándolo en la esquina de la recámara. Había impactos en la cama, bastantes, a la altura de la cabeza en los muros y puertas, cientos de impactos. P.: Ese fue el atentado de Siqueiros, lo cual demostraba la responsabilidad del PC Mexicano S.V.: Claro. Estaban muy ligados a las directivas de Moscú, obedecer, ejecutar, las consignas y las órdenes que recibían. Fue un grupo selecto, también españoles, refugiados de la guerra de España. P.: Habían participado en la guerra civil española, como verdugos de anarquistas y trotskistas. S.V.: Como ejecutores, como verdugos. P.: Cuando Mercader asesina a Trotsky, la prensa stalinista lo presenta como un infiltrado en las filas trotskistas, y dice que el asesinato fue una rencilla o divergencia dentro de las filas trotskistas. S.V.: Así es, era la versión típica de la GPU. Mercader traía una carta, una típica carta de las que fabrica la GPU, con la acusación número uno de que Trotsky quería atentar contra Stalin y otros dirigentes soviéticos. P.: ¿Cómo era eso? F.V.: Sí, llegó al atentado perfectamente equipado, llevó el pico en la gabardina, con mango recortado, quería un asesinato silencioso, para poder escapar, pero además llevaba un puñal cocido, una pistola automática con varios cargadores, para defenderse si había resistencia, y llevaba una carta de su confección donde explicaba el porqué del atentado, para el caso en que cayera prisionero, previeron hasta esa alternativa. Esa carta era una típica de la GPU, donde daba las razones del atentado: Trotsky quería asesinar a Stalin y otros dirigentes stalinistas. P.: La responsabilidad de Stalin en el atentado, ha sido documentada. S.V.: En la Unión Soviética, historiadores con acceso a los archivos, encontraron la orden del Stalin, que la mandó firmar por otro colaborador de él. Firmaron Molotov, Voroshilov y Ordzhonikidze. La intensificación de la misión de asesinar a Trotsky la estimuló la publicación de “La Revolución traicionada”. También muchos estudiosos del tema, Jean J. Marie, y otros, también han escrito la preocupación de Stalin por la evolución de la Segunda Guerra Mundial, y de que Trotsky aprovechara esto para derrocarlo y restablecer la revolución. P.: Esto quiere decir que a pesar de su aislamiento, Trotsky era a los ojos de Stalin, una alternativa real en la propia Unión Soviética. S.V.: Absolutamente. Su concepción marxista de lo que era la contrarrevolución stalinista, lo colocaba como una alternativa viable para derrocar al stalinismo y para restablecer la revolución socialista, en vísperas de la segunda guerra mundial. P.: Ahora en los últimos años se han realizados muchos eventos internacionales, donde las ideas, la figura, la personalidad, el programa de León Trotsky , está siendo objeto de una viva discusión, ¿cuáles fueron esos eventos?¿Qué experiencias recogió? S.V.: Yo creo que es nuestro deber, primordial, ineludible, los que vivimos la noche más larga y más oscura del siglo que fue la dictadura stalinista, todo lo que fue la falsificación de la historia contemporánea, con referencia a la Revolución de Octubre, al marxismo, al socialismo, es nuestro deber aclarar esa páginas históricas, disipar todas las neblinas, las brumas, la cortina de humo que tiró el stalinismo y que tienen muy confuso, sobre todo a las masas en la Unión Soviética, totalmente desorientadas políticamente por eso medio siglo de falsificación de mentiras, falta de acceso a la verdad, a la información histórica. El stalinismo ha hecho estragos, mucho daño al progreso del género humano, a la causa del socialismo, al marxismo. Ha sido el peor enemigo que ha tenido el marxismo, quizás peor que el mismo capitalismo. La comparación con el Sida es bastante correcta, porque es el que se infiltra dentro de la misma sangre y va destruyendo los mecanismos de defensa, la conciencia política. Desarma a la clase obrera, la deja sin defensa ante el enemigo. P.: Ahora en plena perestroika, en la Unión Soviética se sigue distorsionando la figura de León Trotsky. S.V.: Naturalmente no nos hagamos ilusiones. La burocracia se cambia de ropaje. Pero sigue siendo la burocracia, no tiene permanencia en la historia, no tiene luneta en el anfiteatro de la historia, pero si se logró colar al corredor y no quiere salir de él, quiere liderar, dirigir la función. Indiscutiblemente Trotsky sigue siendo el oponente número uno de la burocracia, aunque sea una burocracia quizás menos sanguinaria, menos despótica que la de Stalin, pero no deja de estar en el otro lado de la barricada. El trotskismo no tiene nada que ver con el reino de la burocracia, que siempre la ha condenado y la condenará mientras la clase obrera no tenga realmente una participación en el poder en la organización de su destino. P.: La burocracia por lo tanto no va a rehabilitar a Trotsky. Ni la gorbachiana, ni la Yeltsiniana. S.V.: Digamos que parcialmente, en su papel histórico en la revolución rusa, pero siempre con peros. Dicen que Trotsky fue un revolucionario capaz, que contribuyó con todo a la revolución rusa, pero tuvo errores, tuvo desviaciones, se está cumpliendo claramente lo que L.T. expuso en los crímenes de Stalin, de que con la evolución del régimen burocrático llegará el día en que se formarán nuevos grupos de la burocracia que se desligarían totalmente del stalinismo, sobre todo si llegaran a restablecer la propiedad privada llegaría el momento en que al mismo Stalin se lo acusaría de Trotskista. Es lo que hoy día dicen los grupos dirigentes de la Unión Soviética. Según ellos, Stalin no hizo más que cumplir las ideas y las consignas de León Trotsky, los dos eran de la cultura de la violencia, del culto de sangre, del despotismo. P.: Estaríamos en otra etapa de la falsificación.... S.V.: Ya no tan burda, pero no pueden admitir la verdad histórica.