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Prensa Obrera N° 339

29 de agosto de 1991 · 25 notas

Notas de este número

29 de agosto de 1991
La “reforma” de la enseñanza media

El gobierno ha anunciado la puesta en marcha este año de un Programa de Transformación de la Escuela Secundaria. En lo que respecta a la Universidad está pendiente el anuncio de la eliminación del carácter estatal de las casas de estudio, con lo que quedarían formalmente en condiciones de ser sometidas a un proceso de privatización similar al de las empresas públicas. Todo esto se remataría con una ley nacional de educación, que el Poder Ejecutivo envió al Parlamento. De conjunto se trata de una plataforma de reacción en toda la línea. La devaluación cultural a la cual el gobierno somete a la mayoría nacional no es menor a la del austral: una reciente estadística revela que, en el umbral del meneado siglo XXI, el libro de texto prácticamente ha desaparecido de la escuela por la penuria generalizada en las condiciones de vida y en la educación. En esa nota analizamos la reforma que el Ministerio de Educación pretende imponer en la enseñanza media. El eje de las modificaciones previstas para la escuela secundaria es “la especialización de los alumnos para la inserción en el mundo del trabajo”. Con esta rimbombante denominación el gobierno pretende darle a su propuesta una fisonomía progresista. Se difunde la idea entre los alumnos y docentes de que la escuela capacitará para una labor productiva y un porvenir más seguro en materia de empleo. Con este objetivo está previsto “establecer convenios con instituciones públicas y privadas para la realización de pasantías de trabajo para los chicos que, al egresar, podrán contar con un certificado que acredite su experiencia laboral”. Para este propósito los planes de estudio se “dividirán en dos grandes áreas: la formación general y la especializada”. Esta última podrá ser determinada en cada establecimiento, conforme las “necesidades del medio” en el cual se sitúa. Plantas y lombrices Como experiencia piloto la reforma comenzó a ser introducida en una media docena de establecimientos. Algunas de las “especializaciones” introducidas fueron “turismo, plantines y lombri-cultura”. Esta enumeración revela el alcance de la reforma. La cultura general y la formación científica básica que prepare al adolescente para el universo del conocimiento y para los estudios superiores, es sustituida por un “título” de “técnico” en actividades sin calificación. Y esto en un país en el cual la desocupación alcanza a casi el 20 % de la población económicamente activa. Se trata en verdad de una des-calificación educativa en consonancia con la degradación general del “mundo del trabajo". El gobierno propone unir la "escuela y la vida”, lo cual es cierto apenas si se considera la naturaleza capitalista de la “vida”—un calvario de salarios de hambre, desocupación y precariedad laboral. Para adaptarse a esta "vida", el “secundario especializado” será privado de preparación cultural, de calificación básica de orden general, del estímulo a su capacidad de conocimiento de corte universal, etc. Sólo un bárbaro puede suponer que la modernización educativa pasa por formar especialistas en lombrices y plantines. Es significativo que tal “prueba piloto” haya sido iniciada en un barrio pobre del Gran Buenos Aires, porque retrata el horizonte educativo al cual se pretende limitar a los hijos de los trabajadores. No será tampoco el destino de las escuelas de los barrios más ricos que contarán con recursos para escapar al “curriculum” de la “lombricultura”. Esta transformación acentuará la división social y clasista al interior de todo el sistema de enseñanza. Flexibilización laboral El gran “curro” del programa de Salonia son las “pasantías de trabajo”. Si tuviera algún sentido progresista, el vínculo entre el trabajo y la enseñanza debería consistir en la obligación de las empresas de financiar el estudio y la formación de sus trabajadores, dedicando para ello una parte de la jornada laboral. En el planteo oficial es al revés, los colegios actuarán gratuitamente como dependencia de las empresas. Se reducirá la “formación general” en favor de una calificación superficial y de cortísimo alcance, y por si esto fuera poco, el alumno perderá horas de educación para trabajar también en forma gratuita para la patronal respectiva, sin cobertura social ni garantía alguna en el empleo. Estas “pasantías” permitirán a las empresas hacer lo que ahora prohíbe la ley: contratar mano de obra barata, a salarios más bajos que los fijados por convenio, sin aportar las contribuciones sociales y a las cajas de jubilación y eliminando toda indemnización ante un despido a plazo fijo (todo esto es lo que propone la "ley de empleo” que se discute en el Congreso, llamada de “flexibilización laboral”). El negocio de las pasantías no aumentará la ocupación; simplemente serán echados los viejos trabajadores o jubilados con 1.200.000 australes por mes. Ahí tenemos la "unión de la vida y la escuela "en la versión menemista. Destrucción de la Escuela Media El programa de Transformación de la Escuela Secundaria nos presenta una plataforma de destrucción de la escuela media. Queda eliminada la función de preparar el alumno para el estudio superior. Se reduce la propia enseñanza media a los tres años de un “curso básico”, que de hecho será apenas un refuerzo de la escuela primaria. El principio de la “especialización" apunta a la desintegración de los cuartos y quintos años en una oferta diversa de cursos específicos de “oficios” de todo tipo, locales, fragmentarios y sin ningún horizonte. Se prevé incluso un desmantelamiento de la administración nacional de la educación con el cuento de una “autogestión” que sería responsable de los “planes específicos”. En esta dirección, la reforma implica una reducción de horas de estudio de materias como química, física y matemática. Por eso el plan tiene como base la transferencia de la escuela secundaria a las provincias, incapaces de sosternerlas con sus finanzas quebradas. Es un plan de barbarización de la enseñanza pública, acomodándola a la línea general del gobierno menemista. Qué hacer El debate sobre esta transformación tiene un carácter superficial o simplemente no existe. Los docentes reciben “de arriba” las informaciones sobre los cambios que se van introduciendo, los alumnos son mantenidos en la más absoluta desinformación. Como parte de la reforma, además, se incluiría la supresión de los exámenes de diciembre y todo alumno que no promocione debería ir directo a marzo. Es indudable que los Salonia conciben sus medidas “pedagógicas” como un filtro que aliente la deserción. Es necesario esclarecer el significado de la reformar que el ministerio y la prensa presentan de manera confusa y con una retórica hueca y mistificadora.

29 de agosto de 1991
Comenzó la cuarta revolución rusa

“El pronóstico político tiene un carácter alternativo: o la burocracia se transforma cada vez más en órgano de la burguesía mundial dentro del Estado Obrero, derriba las nuevas formas de propiedad y vuelve el país al capitalismo; o la clase obrera aplasta a la burocracia y abre el camino hacia el socialismo”. León Trotsky, 1938 La clase obrera soviética aplastó el golpe de la KGB, el ejército y el aparato del PCUS. Los trabajadores fueron unánimemente a la huelga general indefinida y se lanzaron masivamente a las calles a enfrentar a los golpistas. Esta impresionante reacción popular fue la que dividió a la tropa del ejército y finalmente a los propios mandos militares, al PCUS y a la burocracia del conjunto. El golpe tenía por objetivo liquidar las libertades conquistadas por las masas, y en primer lugar acabar con las huelgas, los sindicatos independientes, los comités y piquetes obreros. Esta es la vía —largamente reclamada por el imperialismo— para “sacar a la perestroika del atolladero”. Los golpistas declararon desde el primer momento que continuarían la política gorbachiana de restauración capitalista y ratificaron todos los compromisos diplomáticos, económicos y militares asumidos por Gorbachov. El golpe tenía entonces el mismo carácter que la masacre de Tian An Men buscaba el aplastamiento de las masas y la liquidación de las libertades políticas conquistadas para poder ir a fondo con las privatizaciones, los despidos masivos, la rebaja del salario, necesarios para restaurar el capitalismo. No hay que olvidar que más allá de las declaraciones demagógicas de “condena” de aquella masacre, la banca internacional no ha cesado de otorgarle créditos a la burocracia china y el presidente Bush le impuso al Congreso —incluso a costa de una crisis— la renovación a China del status comercial de “nación más favorecida". La penetración imperialista en China ha ¡do más lejos que en la URSS e incluso más lejos que en Polonia o Hungría. Esto se debe a que la clase obrera china ha sufrido una derrota, porque no hay huelgas, no hay sindicatos independientes y porque el monopolio de los “comunistas" chinos es mucho más sólido que el de los moscovitas. El golpe en la URSS tenía justamente el objetivo de reforzar ese monopolio burocrático para dar vía libre a la “restructuración” capitalista. El imperialismo no se pronunció por la caída de los golpistas. Cuando planteó el retorno de Gorbachov fue después de que el golpe se mostró completamente inconsistente. El primer ministro británico llegó a declarar que el retorno de Gorbachov no era imprescindible. De conjunto, el imperialismo declaró que la ayuda económica continuaría en caso de que los “compromisos internacionales" asumidos por Gorbachov se respetaran. Con el aplastamiento del golpe por la clase obrera ha comenzado la cuarta revolución rusa en lo que va del siglo. La derrota de los golpistas coloca a la perestroika en un impasse todavía mayor. Es evidente que la dirección anti-golpista (Yeltsin, Shevernadze) tiene un carácter burocrático y pro-capitalista. Como en febrero de 1917, el triunfo popular será explotado por políticos burgueses que impulsan la penetración imperialista y que pretenden convertir a la burocracia que representan en clase capitalista, apoderándose de las fábricas y empresas estatales. Hay que decir que los Gorbachov y los Yeltsin, los nuevos Kerensky, tienen menos posibilidades de éxito que sus antecesores mencheviques. Han sido colocados en el poder por una huelga general... y deberán aplicar un programado "austeridad” y miseria contra los obreros huelguistas. En este proceso, la clase obrera soviética tendrá la posibilidad de superar a esa dirección democratizante y proimperialista, construyendo una dirección revolucionaria y tomando el poder. La restauración capitalista implica una contrarrevolución y sólo es viable con los métodos de la guerra civil contra los trabajadores, como ya lo había caracterizado León Trotsky en 1936 (“La Revolución Traicionada”). Con la derrota del golpe reaccionario, las masas entrarán en una mayor ebullición, se extenderá masivamente su proceso de auto-organización, se producirá una intensa deliberación política en el seno de la vanguardia obrera. Este proceso inviabiliza la política restauracionista de Gorbachov y Yeltsin, y prepara a la clase obrera para llevar a término la revolución política, derrocando a la burocracia stalinista. Todavía resuenan las palabras de Gorbachov afirmando que quedaron atrás los tiempos en que “el único recurso de las masas era tomar por asalto la Bastilla o el Palacio de Invierno” y ya la historia las ha desmentido. En un comunicado del 20 de agosto decíamos: “la clase obrera soviética debe volver a tomar el Palacio de Invierno, aplastando a los golpistas, derrocando a la burocracia stalinista y pro-capitalista e instaurando un auténtico gobierno obrero". El 21 de agosto centenares de miles de trabajadores rodearon el Palacio de Invierno así como el Parlamento de la URSS. El poder ha quedado -temporalmente— en manos de Kerensky-Gorbachov. La clase obrera deberá derrocar a la burocracia, restablecer la democracia soviética y abrir el camino hacia el socialismo. La casualidad histórica ha querido que la derrota del golpe reaccionario se produjera al cumplirse el 51° aniversario del asesinato de León Trotsky a manos de un agente stalinista. Decenas de millones de obreros huelguistas, masivas concentraciones callejeras, hombres y mujeres arriesgando la vida para detener los tanques y blindados, soldados confraternizando con las masas, una verdadera rebelión popular que aplastó el golpe burocrático... Ha comenzado la cuarta revolución rusa. ¡Qué mejor homenaje podría hacerse al dirigente de la Revolución de Octubre, al organizador del Ejército Rojo, al enemigo irreconciliable de los burócratas parásitos y de los capitalistas, al gran revolucionario auténticamente comunista, León Trotsky! Publicado por La República, Montevideo, 27/8

29 de agosto de 1991
Revolución y contrarrevolución en la URSS

Con la derrota del golpe militar, los acontecimientos en la URSS han entrado en una nueva etapa. El viejo régimen burocrático, completamente agotado, ha sido reemplazado por un nuevo régimen burocrático de carácter restauracionista. El viejo frente común de las masas y de una parte de la burocracia “democrática”, formado en oposición a la burocracia llamada “conservadora”, comienza ahora a escindirse, como consecuencia del hecho de que la política de restauración capitalista implica, en primer lugar, un violentísimo ataque a las ya pésimas condiciones de vida de los trabajadores. El viejo aparato estatal de la Unión Soviética se ha quebrado, con el derrumbe del partido comunista y de la KGB. En su lugar hay un sistema estatal armado de retazos, que a partir de ahora oscilará entre un dislocamiento completo o una dictadura cívico-militar basada en las fuerzas burocráticas-restauracionistas que se enfrentaron al golpe. La Unión Soviética, en tanto unidad estatal efectiva, ha dejado de existir, y lo mismo debe decirse de la URSS como un Estado Obrero. Aunque la propiedad de los medios de producción continúa en manos del Estado, este hecho está vaciado de contenido desde el momento en que el régimen político es de carácter restauracionista. La victoria popular contra el golpe tiene un alcance revolucionario, pero el poder no ha pasado a manos de las masas sino de la fracción de la burocracia que se ha cubierto con las banderas democráticas. No es la primera vez en la historia que se produce una confiscación política de estas características; más bien parece una norma dentro de los procesos revolucionarios. Ahora las masas deberán hacer frente a quienes se presentaron ante ellas como los “enemigos de sus enemigos”. El desencadenamiento del golpe militar constituyó una manifestación cristalina de que el viejo régimen burocrático no podía ya gobernar como lo venía haciendo; más todavía, que había agotado sus recursos más allá de cualquier límite. El triunfo del golpe militar no hubiera significado de ningún modo la salvación del “comunismo”; todo lo contrario, al igual que su derrota, hubiera consagrado la muerte definitiva del viejo régimen basado en el monopolio de la burocracia por medio del partido comunista. La dictadura militar hubiera consagrado a un régimen bonapartista que ha roto todo vínculo con las bases históricas del Estado obrero, y que se limita a actuar como un árbitro destinado a prevenir una guerra civil. La necesidad de una salida bonapartista, que los golpistas fueron incapaces de establecer, será encarada ahora por los “reformistas” y por los “burócratas", los que necesitarán contar para ello con el apoyo de las fuerzas armadas. El golpe militar tuvo un carácter típicamente “korniloviano” en alusión al general zarista que en agosto de 1917 pretendió derrocar al gobierno provisional de Rusia que había llegado al poder luego del derrocamiento del zarismo. Al igual que en aquella oportunidad, el golpe fue tramado por el propio poder oficial, en este caso Gorbachov, el cual fue desplazado, sin embargo, de la iniciativa debido a sus vacilaciones. Hacía tiempo que Gorbachov intentaba gobernar con leyes de emergencia y poderes de excepción, y que había colocado en los mandos del poder a los hombres decididos a pasar a la acción. No es casual que el 90% de sus ministros apoyara el golpe. Gorbachov era extremadamente conciente de la necesidad de establecer un régimen bonapartista (por encima de las facciones en pugna), y para ello buscaba desesperadamente el apoyo del imperialismo. Como ocurriera hace más de 70 años con la división entre Kornilov y Kerensky, también en este caso la división entre los golpistas y Gorbachov fue mortal para la suerte del golpe. Aunque la prensa ha presentado a los golpistas bajo un foco uniforme y grisáceo, lo cierto es que su composición era extremadamente heterogénea, y que por sobre todo sus contradicciones internas lo condenaban al fracaso. En la proclama del Comité de Emergencia hay un único punto que hacía la unanimidad de las opiniones, y es el que se refería a la necesidad de adoptar medidas de excepción para restablecer las relaciones verticales y horizontales entre los distintos segmentos de la economía y de la industria. Esta era la reclamación fundamental de los “capitanes de la industria”, reiteradamente planteada a Gorbachov. Fuera de este acuerdo (que implicaba la militarización de los trabajadores en huelga), en el resto las divergencias eran completas, en especial en lo relativo a restablecer por la fuerza los vínculos económicos entre las diferentes Repúblicas. Los diarios han coincidido en la apreciación de que el golpe fue precipitado por la inminente firma del Tratado de la Unión, que contemplaba un precario arreglo en el reparto de las funciones económicas y legales dentro de la URSS. Pero esa oposición al Tratado de la Unión fue su talón de Aquiles, esto porque para la masa del ejército, en particular, ese Tratado era la última posibilidad de salvar la unidad estatal. El golpe fue esencialmente un golpe de la KGB, no de las fuerzas armadas.. Presentaba realmente el peligro de pretender hacer retroceder los acontecimientos al período pre-Gobachov — lo que para cualquier “hombre de Estado", y en especial para las fuerzas armadas, significaba incubar la guerra civil. Esta falta de homogeneización de los golpistas se manifestó en forma mortal a la hora de las operaciones. Existe la falsa impresión de que los mandos militares y la industria militar son adversarios de una política de reconversión económica asistida por créditos del imperialismo y capitales extranjeros. Lejos de esto, son los que la han señalado como una necesidad con mayor rigor. La división profunda de los golpistas se transformó en fatal como consecuencia de la resistencia popular. Sin ésta hubiéramos asistido, con toda probabilidad, a una seguidilla de golpes de Estado. El vacío de poder creado con el fracaso del golpe de estado aún no ha sido colmado. Como consecuencia de ese vacío de poder, las distintas Repúblicas se han apresurado a proclamar la independencia. Pero no hay tal cosa: se trata, al menos en lo fundamental, de que las burocracias locales se han apresurado a tomar el control del Estado ante la brusca falencia del poder central. La mayor parte de las burocracias republicanas se mantuvo a la expectativa durante el golpe, en la creencia de que seguramente podrían negociar con las nuevas autoridades. De manera que su reacción independentista no tiene nada de libertaria. Es un intento de querer asegurar el control de los estados locales e impedir que lo hagan en su lugar los trabajadores. Las Repúblicas de la URSS tienen hoy menos posibilidades de crear Estados nacionales realmente independientes que hace 75 años. El conjunto del espacio soviético forma el mercado común más integrado del mundo, incluso con las características de un mercado nacional. La ruptura de este conjunto económico llevaría a cada República a transformarse en un apéndice colonial del imperialismo. La coexistencia de nacionalidades diferentes en cada República exigiría de cualquier Estado nacional que se formara una extraordinaria ductilidad democrática. Debería asegurar la ciudadanía integral a todos sus habitantes, al mismo tiempo que se les garantiza la vigencia de sus diferencias culturales y lingüísticas. Las burocracias de turno son incapaces de llevar a cabo semejante tarea, de modo que la independencia degeneraría en los llamados “conflictos étnicos”. Sólo la revolución proletaria sería capaz de realizar la independencia real de las Repúblicas, pero en ese mismo momento postularía la unidad con las Repúblicas hermanas sobre una base socialista e internacionalista. Finalmente el Estado de la URSS es dueño de un enorme arsenal nuclear, que está bajo el control de fuerzas armadas únicas. La dislocación de la fuerza militar desataría una guerra civil y hasta una guerra internacional. Por eso las fuerzas armadas exigen un acuerdo entre las burocracias de, al menos, las principales Repúblicas, como Rusia, Ucrania y Bielorrusia, y en el jirón de esta unidad la incorporación de las Repúblicas asiáticas. Pero esta unidad solo podría tener un carácter temporal y solo podría lograrse en el marco de una suerte de dictadura civil. El despertar nacional (democrático) de las diversas naciones de la URSS es enorme y sólo podría ser encajonado nuevamente por medio de una contrarrevolución violenta. En oposición a la independencia que oculta la usurpación del poder por las burocracias que se aprovechan del vacío de poder, el proletariado debería luchar por la independencia socialista de las naciones de la URSS. La ausencia de un partido revolucionario en la URSS excluye la posibilidad de la victoria de una revolución proletaria en el próximo período. En estas condiciones, el régimen buscará arreglar su crisis de poder en el marco de una dictadura bonapartista cívico-militar. La política capitalista del nuevo régimen abrirá una nueva etapa de la lucha de clases y establecerá nuevos reagrupamientos de fuerzas. Sobre la base de una delimitación política clara en el marco de estos realineamientos, podría formarse de nuevo un partido bolchevique, partidario de reconstruir la Cuarta Internacional. Los primeros pasos del nuevo régimen, cuyos contornos (pero no su carácter) aún no están definidos, revelan su tendencia a la dictadura. Yeltsin gobierna hace tiempo por decreto, sin importarle su demagogia democrática. Amenaza a las otras Repúblicas con alteraciones de fronteras, lo que aparece como una prematura evidencia de que está desubicado para reemplazar a Gorbachov. La tendencia a la disgregación del poder se acentúa, y en la misma medida la posibilidad de un golpe militar “reformista". El imperialismo mantuvo hasta el golpe una política de conservación de la unidad de la URSS, pero en el marco de un nuevo Tratado. El informe del FMI sobre la URSS, de principios de este año, es a este respecto muy claro, en especial cuando defiende las propuestas centralistas en materia presupuestaria y monetaria — lo contrario de lo que preveía el Tratado cuya firma fue suspendida por el golpe, y que ahora se encuentra en revisión. Esto explica que el imperialismo hubiera apoyado virtualmente al golpe en los primeros momentos, y que sólo cambiara ante las evidencias de su derrumbe. Creía poder repetir en la URSS la película china, donde la masacre de los estudiantes hace dos años sirvió como marco de estabilidad para una más acentuada penetración del capital financiero. El imperialismo yanqui apoya a largo plazo la desintegración completa de la URSS, pero sólo si puede ser sustituida por Estados que garanticen debidamente la propiedad privada y la explotación del capital extranjero. El golpe y su fracaso señalan la muerte definitiva de la “perestroika”, lo cual constituye el canto del cisne para la posibilidad de la autoreforma de la burocracia, del cambio desde arriba o “prusiano"(como lo han llamado algunos) y por lo tanto del “socialismo democrático”, es decir de la introducción de instituciones democráticas al Estado obrero burocrático. Los partidos comunistas, socialistas o reformistas que, fuera de la URSS, han abrazado la causa de Yeltsin o de los renovadores capitalistas, tienen que admitir que no existe el “tercer camino” entre la restauración capitalista y la revolución proletaria, y declararse partidarios de la primera. La posibilidad de “renovar el socialismo” ha muerto (esto es lo que realmente ha muerto), es decir la posibilidad de regenerar los regímenes burocráticos, no así la revolución socialista y el comunismo internacional, que son la única alternativa a la barbarie que representa la restauración del capitalismo. En la URSS ha culminado un largo trabajo de destrucción de las conquistas sociales de la Revolución de Octubre por parte de la burocracia contrarrevolucionaria. Los inmensos recursos de la propiedad estatizada y de la planificación económica le sirvieron a la burocracia para dar un impulso inicial a la expansión de las fuerzas productivas, pero por sobre todo para resolver sus propias necesidades sociales a costa de las masas. Mientras se trató de un crecimiento en extensión y de saltar las primeras etapas de la industrialización la burocracia pareció jugar un rol “progresivo”, claro que a costa de enormes sacrificios de las masas y de espantosos derroches y despilfarres. Pero cuando hubo que entrar en un desarrollo más complejo y sofisticado la loza del despotismo burocrático reveló sus límites absolutos: sin libertad política no hay libertad de creación, y sin ésta es imposible el desenvolvimiento económico. A medida que se fue acentuando el estancamiento y luego el retroceso, el despilfarro en beneficio propio, el acaparamiento y el saqueo cobraron alturas gigantescas. Mucho antes de la perestroika, la planificación económica había perdido su contenido y lo mismo vale para la propiedad estatal. La salud seguía figurando como un derecho inalienable de los soviéticos, pero en los hospitales no había medicamentos ni camas, y aunque la producción agrícola en algunas ramas crecía, los productos no aparecían en el mercado. O la burocracia acaba con el Estado obrero o la revolución proletaria acaba con la burocracia — fue el pronóstico histórico de Trotsky. La burocracia, habiendo llevado su política de destrucción de las bases sociales de la Revolución hasta sus últimas consecuencias, hoy se proclama anticomunista y partidaria del capitalismo. Necesita un nuevo ropaje para expresar estos intereses. La burocracia debutó como un factor de “orden” en el campo internacional, con el subterfugio de construir el “socialismo en un sólo país”. Está claro que fueron los primeros pasos y tanteos para encontrar en el imperialismo mundial un punto de apoyo para transformar en derechos de propiedad sus privilegios sobre el Estado obrero. Los que proclaman la muerte del comunismo, en estas condiciones, son el imperialismo, de un lado, lo que no nos dice nada nuevo, y los stalinistas desilusionados, lo cual nos confirma nuestras viejas sospechas acerca de que son contrarrevolucionarios. Mientras fue destruyendo las bases sociales del Estado obrero la burocracia también ayudó a poner contra sí a uno de los proletariados más numerosos y educados que haya habido en la historia. En las luchas de los últimos cinco años y en la derrota al golpe de los últimos días, esas masas han abierto el camino de la revolución política y ahora abiertamente social. La historia funciona a pleno cuando se ha abierto un período de revolución y contrarrevolución. Desde que las primeras noticias del golpe militar en la URSS llegaron a nuestro país, el Partido Obrero desarrolló una enérgica campaña por esclarecer políticamente a la vanguardia obrera y popular y, sobre esta base, desarrollar una movilización política internacionalista en apoyo a la lucha de los trabajadores de la URSS contra el golpe. En la noche del mismo lunes 20, Jorge Altamira denunció vigorosamente en la TV frente a millones de personas —en el espacio electoral de los partidos políticos— “el carácter reaccionario del golpe perpetrado por los sectores pinochetistas de las FF.AA. y la burocracia”. Altamira denunció que “el golpe no está dirigido contra Gorbachov sino para imponer por métodos terroristas los planes pro-capitalistas que éste no pudo llevar adelante por la resistencia de los trabajadores y los pueblos de la URSS”. Finalmente, Altamira denunció la hipocresía del imperialismo que fingía “desconocer” que el golpe estaba en marcha y convocó a una manifestación pública en las calles céntricas para repudiar el golpe reaccionario y apoyar las huelgas y las movilizaciones que protagonizaban por esas horas los trabajadores y los pueblos de la URSS contra los golpistas. Al día siguiente, los diarios reprodujeron ampliamente un comunicado del PO repudiando el golpe stalino-pinochetista y durante todo el martes y el miércoles, miles de trabajadores recibieron en sus empresas y en sus barrios un volante partidario que los llamaba a acompañar al PO en un acto público contra el golpe. “Este golpe —señalaba ese volante— está dirigido a quebrar las libertades democráticas, a atacar las huelgas y movilizaciones que desarrolla la clase obrera de la URSS y hacer efectiva la legislación antihuelgas que hace unos meses dictara Gorbachov pero no pudo imponer por la gran lucha que libraron los mineros y otros sectores de las masas trabajadoras soviéticas”. “El imperialismo —continuaba el volante—está detrás del golpe y lo venía reclamando”. El volante finalizaba con un llamado a “movilizarse en apoyo a la lucha de la clase obrera y las masas de la URSS contra el golpe reaccionario". El miércoles, cuando el golpe se derrumbó, el PO salió a la calle con un nueve comunicado —también ampliamente difundido por la prensa— y un nuevo volante también repartido por miles, que caracterizaba la situación abierta con la retirada de los golpistas. “La victoria del pueblo de la URSS—afirmaba—es una gran contribución a la lucha de toda la clase obrera mundial contra sus propios gobiernos capitalistas" en particular porque apeló “a los métodos históricos de la clase obrera: la huelga de masas, los piquetes, las manifestaciones y la confraternización con los soldados”. El mismo volante advertía sobre la nueva etapa en la lucha de clases de la URSS abierta por la caída de la intentona golpista “La crisis soviética está, sin embargo muy lejos de haberse cerrado debido a que la burocracia liderada por los Gorbachov y los Yeltsin es impotente para detener la crisis económica y porque su política de alianza con el imperialismo sólo puede ser impuesta contra los trabajadores mediante 'estados de emergencia’, ‘leyes de emergencia' y ‘decretos de emergencia’, como los que querían imponer a su modo los militares”. “El régimen burocrático en crisis —ad vertíamos a pocas horas de derrotado e golpe de la KGB— oscila entre la alternativa de una dictadura civil o un nueve golpe militar”. Por esta apreciación de conjunto de la situación de la URSS, el PC mantuvo el acto convocado el día lunes. El acto se realizó el viernes 23 frente a Teatro San Martín. Allí, frente a centenares de personas, Pablo Rieznik y Eduardo Martínez explicaron las causas del golpe, sus alcances, las causas de su derrota y la etapa abierta con el ascenso de Yeltsin a poder. Nuestros compañeros denunciaron también la complicidad del imperialismo y del propio gobierno menemista con los golpistas y llamaron a los trabajadores a seguir los métodos de los trabajadores soviéticos para sacudirnos a “nuestros" burócratas y a "nuestros” explotadores. El Partido Obrero fue la única organización política que convocó en Argentina una movilización política contra el golpe y la organizó efectivamente. Golpe pinochetista “No quería ser Pinochet”, declaró el ex ministro de Defensa de la URSS, Dimitri Yazov, uno de los artífices del golpe, a la hora de lamentarse por haberse sumado a la intentona (La Nación, 28 /8). La caracterización de golpe pinochetista no fue, como se ve, una “ocurrencia’’ del PO. En más de una oportunidad los partidarios de la “economía de mercado” en la URSS señalaron que ella sólo sería viable con un régimen como el que gobernó a Chile entre 1973 y 1990. La proclama del Comité de Emergencia, al señalar su continuidad con la política económica gorbachiana, constituye una clara manifestación de ese pinochetismo, que combina la restauración capitalista con la dictadura militar. “No pasaran” La prensa “occidental” ha puesto un empeño especial en destacar el derribamiento de las estatuas de viejos líderes del Estado soviético, sin molestarse en distinguir si el victimado era un burócrata contrarrevolucionario como Dzerzhinski o Kalinin, o si se trataba del propio Lenin. Menos se preocuparon por caracterizar a las fuerzas que atacaban al revolucionario bolchevique. En algunas Repúblicas, el propio aparato estatal dominado por ex stalinistas, se esfuerza por crear movimientos nacionalistas y chauvinistas que dividan a las masas soviéticas de la tarea común de derrocar al conjunto de la burocracia en la URSS. Para esto se esfuerzan por presentar a Lenin como un “ruso”, es decir un representante histórico de una nación opresora. Últimamente se ha anunciado como gran acontecimiento restauracionista la posibilidad de que el cuerpo embalsamado de Lenin sea retirado del mausoleo en la Plaza Roja, cuando Lenin reclamó en su testamento que se lo enterrara junto a su hermana y nunca se le pasó por la cabeza que podía llegar a ser embalsamado como un faraón egipcio. Después de todo, los trotskistas dispersaron, a la hora de su asesinato, las cenizas de Trotsky. El culto a los muertos pertenece al ritual staliniano y clerical, no al del marxismo revolucionario. Pero no puede pasarse por alto que en el ambiente anti-comunista que los burócratas pro-capitalistas procuran crear en la URSS, apareciera en su versión castellana original la consigna de "No pasaran”, que el proletariado en armas de Madrid levantó contra el fascismo franquista. “No pasaran" esa consigna de la revolución proletaria en España, reapareció en las calles de Moscú contra la intentona golpista. Otra consigna más, “abajo el fascismo”, que recuerda la defensa de la URSS contra el hitlerismo, también se hizo presente, como otro de los testimonios de la búsqueda de una orientación revolucionaria de una gran parte, al menos, de los luchadores de Moscú y de Leningrado, la semana pasada. Este material sería harto suficiente para poner en pie una alternativa socialista revolucionaria en la convulsionada Unión Soviética, si ya existiera al menos un embrión de un auténtico partido marxista.

29 de agosto de 1991
Menem y Bush apoyaron el golpe en la URSS
Redacción

La posición internacional de los Estados de “occidente" frente al golpe ruso pasará a la historia como uno de los casos de mayor cinismo e impostura de la historia. Los “líderes" de la democracia apoyaron, sin variaciones, el golpe, y sólo “se dieron vuelta" cuando comprobaron que la movilización de las masas, la deserción de los soldados y la división del comando golpista, habían prácticamente barrido con la intentona. El mejor ejemplo de todo este caradurismo político y moral es “nuestro" presidente y el más caradura aún canciller Di Tella. A Menem, los acontecimientos lo “agarraron” en Brasilia, de visita a Collor de Mello. En el comunicado de ambos gobiernos, redactado el lunes 19 y publicado en los diarios el 20, los dos presidentes “manifestaron profunda preocupación ante los recientes acontecimientos en la Unión Soviética” —lo cual está a kilómetros de distancia de una condena al golpe. Collor y Menem manifestaron también en el comunicado conjunto que “Estiman que las importantes contribuciones del proceso de reestructuración en la URSS ai plano internacional no resulten perjudicadas”, en lo que no era más que un reclamo a los golpistas para que continúen con la política de Gorbachov. Pero esto es, precisamente, lo que los golpistas aseguraron en el primer comunicado del llamado Comité Estatal de Emergencia. La identidad de puntos de vista no podía ser más completa. ¿Por qué sorprenderse, entonces, que el comunicado Collor-Menem concluya con la declaración de que “continuarán siguiendo con especial interés las derivaciones de la situación política en la URSS con la firme esperanza de que se mantenga (¡por los golpistas, obvio!) la tendencia en favor de la paz y de la seguridad internacional”? Como se puede apreciar, la especie de que Menem condenó el golpe es una simple mentira. El diario “Folha de Sao Paulo” (20/8) encabezó, por estas razones, la crónica de la entrevista Collor-Menem con un titular que habla solo: “Brasil considera el golpe un hecho consumado”. En conclusión, el gobierno menemista es incapaz de hacer el menor gesto sin revelar su congénita hipocresía. Naturalmente que la explicación de todo esto no es para nada frívola o superficial: en la suposición de que el golpe hubiera sido una decisión conjunta u orgánica del alto mando militar de la URSS, la diplomacia imperialista no debía desestabilizar a los gendarmes del orden en aquella región del planeta sino encaminar las relaciones entre los Estados a partir de los nuevos datos políticos. Los Menem y Collor, que no abren la boca sin preguntar primero a los embajadores norteamericanos en sus países, saben mejor que nadie que las crisis de régimen o revolucionarias obligan a todos los gobiernos del orden a emprender "desviaciones" autoritarias o verdaderas masacres contrarrevolucionarias. A la hora de la verdad, para los “estadistas" la democracia no pasa de ser una abstracción política. Hace dos años, los Menem de todo el mundo actuaron de la misma manera cuando la masacre de estudiantes en China: como el golpe de Pekín no fue desbaratado, los Menem no se vieron en la necesidad de “darse vuelta". En un análisis groseramente apologético del gobierno de Oscar Raúl Cardozo, Clarín (22/8) se vio obligado a reconocer, sin embargo, que la “condena" argentina al golpe no fue “el primer gesto" del gobierno, sin aclarar que el "segundo gesto" ya no tenía importancia alguna porque el golpe se había venido abajo. Lo que sí importa del comentario de Clarín es que “explicaba posición de Menem en Brasilia de una manera inequívoca: “Pesó mucho la cautela con que Bush inauguró su propio día, al apelar al módico adjetivo de ‘extraconstitucional’ para lo que era ya un acto franco de avasallamiento institucional”. La conclusión no deja duda: “nuestro” riojano sirio-libanés es un mero “chirolita” del tejano ex director de la CIA. Pero lo de Bush fue algo más que “cautela”. El 20 de agosto, un cable de ANSA informaba (ver La República, Montevideo) que “desde Bonn se conocieron los cinco puntos elaborados por Estados Unidos, Alemania, Francia y Gran Bretaña, exigiendo garantías al nuevo (!!!) gobierno soviético. En síntesis Occidente pide al comité de excepción soviético que mantenga y cumpla todos sus compromisos y acuerdos internacionales... en particular los acuerdos sobre control de armamentos. También se pide a Moscú que se garantice la incolumnidad (sic) de Gorbachov, asegurándose que de cumplir con todos estos puntos, prosiguiendo además con la política de democratización (!!!!) y reformas, podrá contar con ulteriores ayudas económicas occidentales”. Más claro, échele agua. Nada de esto se le ha escapado a la prensa “occidental” —la “nuestra” patalea en un charco de mediocridad. El inglés “Sunday Times” (25/8) le da un “reprobado” a los líderes occidentales en lo que llama un examen o prueba sobre “la libertad”. Francois Mitterrand llegó a calificar al golpista Gennadi lanaiev como “nuevo líder”, algo que aprovechó la derecha francesa para calificar a la declaración como “espantosa”. El importante Frankfurter Allgemeine, calificó como “rápida garantía” la que Kohl otorgó a los golpistas en el sentido de que mantendría el respeto a los acuerdos internacionales firmados, con referencia a la ayuda económica y a la financiación del retiro de tropas rusas de Alemania. John Mayor, el primer ministro inglés, hizo el obituario de Gorbachov en su primera declaración pública, afirma sin mosquearse el conservador “Sunday Times”. Bush demoró 24 horas en condenar el golpe. Lo transcripto es la verdad, por otra parte la única verdad, de la posición imperialista. No fue para nada casual, toda vez que todas las cancillerías habían previsto que la crisis revolucionaria en la URSS plantea obligadamente la cuestión del golpe. Varios voceros del establishment ya se han pronunciado en favor de un pinochetismo de mercado, y está el antecedente chino. El problema para esta gente, como por otra parte lo fue para los propios burócratas y restauracionistas rusos, consistió simplemente en que éste no era el golpe que se necesitaba. El próximo, declaradamente capitalista, ya sabe que tiene el apoyo descontado.

29 de agosto de 1991
Universidad: el centroderecha y el centroizquierda se unen

Entre quienes aprobaron días atrás, en el Consejo Superior de la UBA, la exigencia de que ningún alumno pueda continuar sus estudios si no aprueba dos materias por año, se encuentran dos notorios “centroizquierdistas": el vicerrector Atilio Borón y el decano de Ciencias Sociales, Juan Carlos Portantiero. Este último acaba de aparecer de improviso en las listas electorales, secundando al “socialista” Alfredo Bravo, funcionario alfonsinista durante la histórica huelga docente de 1988 y miembro del partido que organizó la estafa de los trabajadores y pequeños ahorristas del Hogar Obrero. Borón y Portantiero votaron la propuesta presentada por el "centroderechista” decano de Medicina que, a su turno, sostiene las posiciones reaccionarias de la Ucedé en la Universidad de Buenos Aires. La disposición de limitar la posibilidad de cursar es parte de un paquete más amplio de medidas: reducción de la matrícula estudiantil, mayores recortes presupuestarios, sobrevivencia sólo de las carreras o ramas de la investigación que contribuyan a elevar la rentabilidad de los grandes monopolios, disminución de la “excedida" planta docente, etc. Pero lo que importa es que todo esto sería inviable si la política menemista no fuera vehiculizada al interior de los claustros por la mayoría radical-centroizquierdista que dirige las principales Universidades Nacionales. A esta política está también completamente entregada la cúpula de la Federación Universitaria Argentina. ¡Franja Morada también votó la resolución limitacionista! Y después de esto la Federación Universitaria de Buenos Aires dice estar preocupada con la “desmovilización estudiantil” y dispuesta a llamar a un Congreso para analizar sus "causas”... después de las elecciones (Pagina 12, 23/8). En resumen, los "centroizquierdistas” juveniles del radicalismo no quieren obstaculizar públicamente la candidatura del derechista De la Rúa. No se debe olvidar que Portantiero, Borón y Cía. apoyaron la conformación de una comisión conjunta de los rectores con el Ministro Salonia para aplicar en la enseñanza superior los principios de la “reforma del Estado”, es decir, de la privatización. Los reformistas universitarios han abandonado por completo la vieja consigna reformista del aumento presupuestario, la cual mencionan los días de fiesta mientras pactan cotidianamente con el régimen que ha batido todos los récords en materia de ahogo económico de la enseñanza estatal. El régimen político universitario se ha convertido en rehén de la política oficial; es un ámbito de camarillas y trenzas, impermeable a la más mínima reivindicación educativa. En la Universidad, la consigna del PO—“son todos menemistas”— se revela como una ajustada caracterización. Contra los “demócratas” cómplices de la destrucción educativa hay que votar y construir el PARTIDO OBRERO, y abrir una nueva perspectiva para el movimiento estudiantil y docente.

29 de agosto de 1991
Izquierda Unida no existe, pero se volvió a romper

El destino de Izquierda Unida ha sido francamente patético. Luego de haber explotado sin escrúpulos las aspiraciones de unidad política de los militantes y simpatizantes de izquierda, así como de numerosos luchadores y activistas con fines puramente electorales (es decir, de aparato), IU se ha desbarrancado en forma bochornosa, en una ruptura falta de principios, que en definitiva demostró que carecía de un objetivo estratégico de lucha para las masas y para los luchadores. La ausencia de una política revolucionaria es, en cualquier frente político, una manifestación de su integración al Estado existente y a sus instituciones. Al final, el intento de los socios de IU de pactar candidaturas a espaldas de todo el mundo explotó en mil pedazos hasta producir una atomización impresionante. Los ilusionistas fueron víctimas de sus propias ilusiones. Ahora, aunque parezca mentira, IU se ha vuelto a romper. El Mas acaba de decidir su retiro en Santa Fe y Formosa ¡dónde llama a votar en blanco! Pero si se mira bien, la aguda desintegración del Mas y del PC ha transformado a sus papeletas electorales en un voto en blanco en todo el país. ¡La pucha que hay razones para votar por el PO! Para romper los remanentes de IU (por no decir sus restos mortales), la dirección del Mas esgrime un argumento “fuerte”: el apoyo del partido comunista al golpe militar en la URSS. Entiende que esto coloca al PC y al Mas “en trincheras opuestas”. Hay que convenir que los dirigentes del Mas han elevado su puntería al pasar de la “Jubilación de privilegio” de Vicente a los grandes acontecimientos mundiales. Pero oh! oh!, a pesar de todo el muerto sigue en pie. En efecto, el golpe pinochetista en la URSS sólo afecta a IU allí donde sus candidatos están encabezados por el Fral, pero no en Neuquén, donde el candidato a gobernador (pero no el candidato a vice) es del Mas. A fuerza de pretender demostrar que subordinan el electoralismo a los grandes principios, los dirigentes del Mas vuelven simplemente a ratificar su completa falta de principios y su adoración del electoralismo. La ruptura en Santa Fe y Formosa sirve para iluminar con un poderoso foco la continuidad de la alianza con los golpistas en Neuquén... es decir, que poco importan los intereses del proletariado mundial. La dirección del Mas invoca los intereses de la revolución en la URSS sólo para no quedar “pegada" al fracaso de IU en Santa Fe y Formosa. Los “principios” son nada más que el taparrabos de otra maniobra electoral. Lo más sorprendente, si se puede llamar así, de esta “ruptura” de “principios” del Mas, es que para la dirección del Mas los frentes no deben tener un carácter de principios. Los frentes, lo han repetido miles de veces, deben tener un carácter “práctico” — servir, por ejemplo, para obtener una banca parlamentaria. Esta posición constituye una crítica de derecha a la política frentista de los partidos obreros revolucionarios con relación a los pequeñoburgueses, que necesitan encubrir su política, evitar exponerla con franqueza y esconder en los pliegues de los acuerdos electoralistas su profundo oportunismo frente al Estado burgués. Si el frente debe tener una finalidad, más que práctica, rastrera ¿por qué romperlo en torno a los sucesos de la URSS? Como se ve, la dirección del Mas se está cocinando en su propia salsa; la enormidad de la crisis del Mas responde a la impasse completa de su dirección —lo cual ésta trata de negar atribuyendo su crisis a la “debilidad de la vanguardia”. Un frente sin principios no puede romperse por principios. Esta nueva ruptura es electoralista y por sobretodo una cortina de humo sobre los militantes del Mas para tapar la hondura y el carácter de la crisis del Mas. Si el Frente de Izquierda se hubiera establecido sobre la base de un programa y sobre la base de asambleas y comités de base de los partidarios del Frente, el Partido Obrero hubiera llamado a un pronunciamiento de estas organizaciones militantes para apoyar con una política intemacionalista la lucha de las masas soviéticas contra el golpe, salir a la calle y superar políticamente a las direcciones pequeñoburguesas y stalinistas que coquetearon con la idea de salvarse por un tiempo merced a la KGB de la burocracia. En las discusiones en torno al acto del 1° de Mayo, el PO impuso su posición contraria a las consignas nacionalistas de “política exterior independiente” y “segunda independencia” de la IU y a favor de la “solidaridad internacionalista con los trabajadores de todo el mundo contra el imperialismo, la burguesía y la burocracia”. Este era el camino de un frente, de un frente de movilización política —exactamente lo opuesto a la prostituida IU. Los militantes de izquierda tienen hoy la obligación de no aceptar gato por liebre; deben repudiar estas maniobras del Mas, que no son más que intentos desesperados y reaccionarios para salvarse de la bancarrota de su política democratizante con el PC y sus aliados.

29 de agosto de 1991
Hogar Obrero: El centroizquierda actúa bajo órdenes de Menem
Redacción

El Partido Obrero ha realizado una sistemática denuncia del carácter menemista de los "socialistas” del PSD y de la Unidad Socialista. Es que después de haber estafado a decenas de miles de ahorristas, los patrones “socialistas” de El Hogar Obrero, verdadero “corazón” del Partido Socialista Democrático, han caído en convocatoria de acreedores y se han convertido así en los rehenes de la banca y de la Tesorería cavallo-menemista, de cuyos créditos y "favores" depende la suerte del holding “cooperativo". Esta denuncia política recibió una inesperada confirmación cuando Isidoro Gilbert (ex director de Sur) reveló desde La República de Montevideo que “según fuentes insospechables, el presidente Menem exigió a la Unidad Socialista la ruptura de las negociaciones que venía sosteniendo con el ‘grupo de los 8’ para formar un frente electoral como condición para el socorro económico oficial a El Hogar Obrero”. Se trata, lógicamente, de una nueva estafa “socialista", cuyo único fin es "consolidar" las estafas anteriores. La ruptura de las negociaciones para formar el frente de centroizquierda revela que la Unidad Socialista está en el bolsillo de los acreedores de El Hogar Obrero. En una mesa redonda, y en presencia de Alfredo Bravo (dirigente del PSD y candidato a diputado por la Unidad Socialista), nuestro compañero Jorge Altamira puso en conocimiento de los asistentes la información del diario uruguayo. La denuncia no provocó una desmentida del dirigente socialista y ex funcionario alfonsinista (“los periodistas también se equivocan”, afirmó) pero sí despertó la curiosidad de otros periodistas presentes. “Consultado Gilbert, ratificó la información publicada y que ella le fue proporcionada por la señora Graciela Fernández Meijide” (El Informador Público, 23/8). Esta nueva información, muestra otro “costado” de la historia, y revela el carácter menemista de todo el centroizquierda. Es que Graciela Fernández Meijide es candidata por el “bloque de los 8”, un grupo político cuya finalidad estratégica es "la creación de una nueva alternativa política opuesta al neoliberalismo" y ninguno de los dos ha renunciado a la política de unidad con los “socialistas" del Hogar Obrero. Fernández Meijide no denunció públicamente el “negocio” entre el menemismo y los “socialistas”, apenas se limitó a “deslizar al oído" de un periodista amigo la noticia. Ha quedado confirmada la caracterización que el Partido Obrero ha venido haciendo de la Unidad Socialista y del conjunto del centroizquierda. Llamamiento a la lucha de la Sede Paternal No solo los ahorristas han sido estafados por los “cooperativistas” del Hogar Obrero. Los trabajadores de los Supercoops no cobran sus salarios (que tienen congelados hace meses) y sufren traslados arbitrarios cuando no son directamente forzados a renunciar. Para enfrentar esta política antiobrera se han realizado una serie de luchas, asambleas y concentraciones, que han debido enfrentarla oposición resuelta de Cavalieri, burócrata del Sindicato Empleados de Comercio (SEC), firmemente unido a la patronal y por sobre todo a sus estafas. Entre los trabajadores de Casa Central y sucursales se está discutiendo cómo superar esta situación. Cómo testimonio de estas preocupaciones reproducimos a continuación una resolución votada por los trabajadores de la sede Paternal, que está siendo distribuida en todas las sucursales. A los trabajadores de "El Hogar Obrero” Los trabajadores Sucursal Paternal de “El Hogar Obrero” reunidos en asamblea día 21/08/91 deciden poner a consideración de las demás sucursales de la cooperativa el siguiente plan de lucha aprobado en esta asamblea: 1) Estado de Alerta y Movilización permanente con toma de Sedes en defensa de la fuente de trabajo. 2) Formación de un Comité de Lucha en cada sede que coordine con las demás sucursales las medidas de lucha aprobadas en las asambleas. 3) La creación de Fondo de Huelga afín de garantizar fondos para el sostenimiento de esta lucha (Volantes, Viáticos, Alimentos). 4) Exigir a la justicia que investigue y haga público con nombre y apellido a los responsables del vaciamiento de la cooperativa, del hundimiento de la fuente de trabajo y de la estafa con la suma de 293 millones de dólares a los ahorristas. ¡Que digan dónde están! 5) Nueva dirección de la cooperativa con participación de los trabajadores y socios. 6) Defensa de la fuente de trabajo. NO a los despidos. NO al cierre de sucursales. 7) Elección de delegados independientes del Sindicato (Este, responsable y cómplice junto a la patronal del vaciamiento, estafa y pérdida de la fuente de trabajo de miles de trabajadores). 8) Llamamiento a una Asamblea General de todos los trabajadores a fin de coordinar un plan de lucha que sirva’ como herramienta de unión y dirección en la lucha. ¡Fuera los estafadores del Hogar Obrero! ¡Fuera CAVALIERI Traidor! ¡Abajo los delegados vendidos, entregados a la patronal y al sindicato! Proponemos movilizar los días jueves a la Casa Matriz para mantener la Asamblea permanente en defensa de la fuente de trabajo. Trabajadores de “El Hogar Obrero" - Sede Paternal – La opinión de sus trabajadores Estafa y superexplotación "socialistas" La agitación política que está realizando el Partido Obrero con relación a la estafa perpetrada por las autoridades del Hogar Obrero —una “caja” regular, además, de la Unidad Socialista,— condujo a un grupo de trabajadores de esta empresa (y no “cooperativa”, como lo pretende) a acercarse al local del comité partidario de Morón. Los compañeros describieron la superexplotación a la cual son sometidos, más allá del derrumbe financiero del pulpo “socialista”, así como el desconocimiento de los convenios de trabajo de parte de estos “hijos de Juan B. Justo”. Una parte del electorado habrá de votar el 8 de setiembre a la Unidad Socialista en la creencia, entre otras cosas, de que plantean el desarrollo del cooperativismo como alternativa al capitalismo, cuando lo que en realidad ocurre es que ese mentado “cooperativismo” oculta simplemente a un capitalismo de lo más negrero. P: ¿Cómo ven la situación de bancarrota a que ha llegado El Hogar Obrero? R: “Esto nosotros lo venimos viendo desde febrero o marzo por la falta total de mercadería. Pero ya desde octubre del año pasado nos dejaron de pagar el 25% sobre convenio, que es una conquista nuestra. Nosotros hoy cobramos menos que el año pasado. Trabajando incluso medio día los sábados, nuestro sueldo es de A 2.100.000. Si pedimos un adelanto de sueldo, nos dan unos bonos para canjear por mercadería... en el Super-coop. P: ¿Qué hace el sindicato? R: “Fuimos al sindicato a reclamar por la deuda del 25% sobre convenio y ellos se hacen los boludos, dicen que la empresa no tiene ninguna obligación de pagar por encima del convenio. “El 12 de junio hicimos una movilización a Casa Central. Fuimos al sindicato a pedir micros ¡y nos dijeron que no tenían plata para pagarlos! Tuvimos que viajar todos los compañeros en tren... gracias al sindicato. Allí entregamos un petitorio pidiendo, entre otras cosas, horario corrido, el 25% y el pago en término de los salarios. Como no nos dieron nada le hicimos otra movilización a la semana siguiente; ahí les gritamos de todo. Invitamos a los canales de televisión, pero no vino ninguno (creemos que es Cavalieri el que los frena). “Después, como no nos pagaron los sueldos, “por falta de plata” según dijeron, aquí en Morón, Ramos Mejía y Autopista, hicimos cinco días de paro organizado en asamblea por nosotros mismos. Entonces el Ministerio de Trabajo nos aplicó la conciliación obligatoria, que Cavallieri se apuró a aceptar sin consultar a nadie. A nuestro delegado lo amenazaron con secuestrarle a la hija si no levantábamos el paro (nosotros creemos que fue el sindicato)... pero a la patronal no la obligaron a pagarnos los sueldos que nos debían. “La gente se está cansando ya que el sindicato nos quiere llevar a la desmoralización. P: ¿Qué salida ven a todo esto? R: “Nosotros ya lo vemos venir; si alguno pone la guita para seguir, ya vemos que no nos van a dar un peso de aumento con el argumento de que tienen que devolver la plata. Ausmendía (un ex-gerente), que fue echado por chorro, hizo una reunión con socios y trabajadores, ahí planteó que estaba dispuesto a poner 150 millones de dólares (la guita que se afanó, seguramente) si le dejaban manejar la empresa a él, pero liquidando la mitad de las sucursales y despidiendo la mitad del personal. Es sabido que Jorge Fernández (ex-gerente general y dirigente del Partido Socialista Democrático) tiene una cadena de supermercados en Brasil. La solución es que traigan la plata que se afanaron, vayan en cana y se afecte el patrimonio personal de todos ellos. Otro compañero: “Mirá, yo era pibe y confié en Alfonsín, después tuve ganas de tirarle un misil. En esa época nos decían en el Hogar Obrero: "sacá los fideos de la estantería que van a aumentar, sacá el azúcar"; después volvíamos a llenar la estantería pero a la gente le costaba el doble. Después confié en Menem... y otra vez. Otro más. Lo de Jujuy (el compañero se refiere al ataque policial contra los periodistas ocurrido hace unos días) no tiene nombre. No podés confiar en nadie, mirá lo de la Cubría. Si denunciás al patrón por chorro, te meten en cana a vos... La denuncia de los compañeros del "Super" de Morón desnuda el carácter patronal, explotador y delictivo de los “socialistas” de El Hogar Obrero y el de su "sucursal" el PSD y la Unidad Socialista. Los compañeros tienen toda la razón. “¡Que devuelvan lo que afanaron, que vayan en cana y que se afecte su patrimonio personal!”. Corresponsal

29 de agosto de 1991
Campaña del PO: Reportajes a activistas obreros
Redacción

Capital Federal: Diario de campana El sábado 17, unos 45 militantes del PO se volcaron casa por casa, en San Telmo, para desarrollar una actividad proselitista; vendieron 140 periódicos y establecieron 80 relaciones. En las conclusiones de la reunión final de balance con militantes y vecinos se coincidió en que hubo una alta aceptación de la prensa y que la disposición a escuchar y opinar es muy superior a campañas anteriores. Asimismo, que el escepticismo en relación con las elecciones es generalizado. “Radicales y peronistas, se escuchó, se pasan la pelota y no se los puede votar, pero en general, no hay salida”; “Uds. tienen razón, pero esto no se puede modificar”. Fue frecuente escuchar “no sé a quién votar”, “no voto a nadie”, o “los políticos son todos iguales”, pero igualmente quienes se manifestaban de este modo escuchaban los planteos del PO y compraban la prensa. En una mesa que el PO instaló en Parque Lezama varios radicales se manifestaron decepcionados con la UCR, pero pensando en votar a alternativas "honestas” (Lázara, Monserrat); en el debate donde desnudamos a la centroizquierda se mostraban duros de pelar. En el Parque Lezama, se creó todo un clima de debate político en torno a la mesa del PO, en contraste con la pasividad de las mesas del Pl y del FRAL. Tony, militante del barrio sintetizó, “la gente muy desengañada pero mucha aceptación de la prensa, salen contactos”. El sábado 24 hubo una jornada de agitación barrial en Ciudad Oculta (Mataderos). El PO lleva 12 candidatos del barrio, encabezados por Rubén Morán, dirigente de la villa. El ritmo de visitas a las casas se hacía lento por la disposición de los vecinos a escuchar, opinar y discutir. La buena recepción se manifestó en las 100 prensas vendidas y las numerosas relaciones que se hicieron. Entre ellas, obreros de la UOCRA, municipales, del INTI, jubilados, metalúrgicos. Se recogieron opiniones diversas, pero el tono general de decepción política. Se combinaba la total indiferencia en relación a las elecciones, con la disposición a discutir. A raíz del comentario sobre una intervención de Altamira por TV, se originó un debate sobre el papel de los diputados revolucionarios en el parlamento. Hubo debates con militantes peronistas del barrio; el “Zurdo” defendió la alianza con Menem con los capitalistas como táctica —para una posterior distribución al pueblo— y la “estabilidad y reactivación". El debate atrajo la atención de varios vecinos en el pasillo. El compañero y un amigo compraron la prensa. Otro peronista, joven activista del barrio, dijo que PO no tenía que hacer alianzas con nadie y “si se perfila como va hasta ahora, va a ocupar el lugar que el peronismo deja vacío”. En la Villa 21 (Barracas) existe un trabajo todavía incipiente del PO. El sábado 24 se vendieron 20 periódicos y se realizó una reunión con 7 vecinos ligados a I.U. El debate giró alrededor del fracaso de ésta. En los actos callejeros, se destacaron los tres realizados en Once. Más de 100 personas, trabajadores en su mayoría, que escuchan con atención, aplauden y se entusiasman con las denuncias. “Cómo hacemos para que se conozca lo que se dice aquí”, “hay que agregar otra denuncia...”, expresan los que se acercan a discutir y felicitar a los oradores. Buena recepción de la prensa, 40 o 50 ejemplares por actividad, y vinculación con el partido. Entre los que se anotaron para fiscales hay trabajadores de la alimentación, de UOCRA, docentes, del servicio doméstico, jubilados, etc. Al mediodía se hicieron actos en el microcentro durante dos horas. Un grupo de militantes ofrece volantes y prensas. Unas setenta personas se paran a escuchar, una parte se renueva. Se generan debates en corrillos, la situación económica, la bolsa, la situación en la URSS. Se venden 30 prensas. Salen algunos fiscales, empleados de ELMA, jubilados, etc. Una jubilada de Plaza Lavalle utiliza el micrófono para hacer sus propias denuncias. Cuando se levanta la actividad un grupo de militantes se queda discutiendo con comerciantes de la zona que los llamaron desde sus negocios. Conclusión El debate con los trabajadores muestra indecisión y confusión, al mismo tiempo que una buena disposición para el debate y la recepción de la prensa del PO. No se observan decisiones tomadas de votar al PO. El gran salto: los militantes del PO están debatiendo política con los trabajadores como en ninguna otra campaña previa. Pedro Mourin Tigre: opinan los militantes Un balance “en caliente” del MAS La trayectoria política de Ramón Ávila, candidato del PO en Tigre, comienza, como el lo dice, “en el peronismo revolucionario, en la unidad básica del barrio” , una experiencia de la cual, concluye, “no queda nada, salvo algunos pibes sueltos que ya no militan ”. Es a través del Mas que Ramón desarrolla una experiencia con la izquierda. “Mi experiencia con el Mas — señala el compañero—comienza en la época de Semana Santa. Es el primer partido de izquierda que conozco, donde escucho por primera vez hablar de Marx, Lenin, Trotsky; el Mas tuvo su época de gran desarrollo en la que yo intervine plenamente y acumulé mucha experiencia. Fui acercando a mi familia y me hice conocer en el barrio. En la época de los saqueos, el Mas dirigía las movilizaciones a la puerta de las fábricas a pedir comida. Una situación que me resintió, así como a muchos compañeros, fue cuando la dirección organizó la manifestación a la puerta de la municipalidad, la gente allí se impacientó y estos dirigentes ¡pidieron al intendente que dé trabajo y soluciones! No había una orientación que nos permitiera capitalizar nuestro progreso organizativo. Algunos compañeros del Mas, al invitaren el barrio a pedir en las fábricas, se presentaban como "peronistas" y no por iniciativa propia. En fin, muchas cosas, más allá de que la gente me reconozca que hay que dar la batalla para organizar el barrio”. P: En líneas generales, ¿cuál es la conclusión de tu experiencia con el Mas? R: “El Mas fracasó por no tener una política consecuente de lucha, por eso el trabajo de los compañeros que se acercaron finalmente se desbandó. El llamado a Ubaldini a la plaza para cerrar nuestro acto impactó muy mal a la gente y los militantes no obtuvimos respuestas de la dirección. Eso iba sembrando la desmoralización y el achanchamiento en la base. Finalmente, como tantos otros compañeros dejé de militar. Al empezar a conversar con el PO, me costó decidirme, pero los compañeros siguieron con mucha tenacidad y llegué a la conclusión de que no era el momento de seguir vacilando. Cuando alguno me pregunta sobre mi alejamiento del Mas, o me dicen "cambiaste de camiseta” yo respondo que un revolucionario no puede quedarse con la camiseta en su casa, porque eso significa dejar de ser revolucionario para convertirse en un charlatán, o en un fundido. P: ¿Qué experiencia estás haciendo con el PO? R: Como te dije, con el Mas me había “achanchado” mucho, sobre todo en el último período. Ahora con el PO me siento más seguro políticamente. Destaco la valiosa herramienta política que significa el periódico, para mi formación y la de los compañeros. Lo que también me incentiva es comprobar que los luchadores obreros siguen existiendo, a pesar del Mas, y ahora les vamos a dar una política consecuente. P: ¿Cuál es, a tu entender, el eje del trabajo en la campaña electoral? R: En primer lugar, pegarle a toda la lacra burguesa; considero apropiadas las consignas del partido en este sentido, y sobre esta base construir la organización en el barrio. Activista ferroviario, ex candidato del MAS “Izquierda Unida: Un largo rosario de agachadas” Rubén Bicego, es candidato a Concejal del PO en el distrito de San Martín. Trabajador señalero del FF.CC. Mitre, ex presidente de la Comisión Ejecutiva del Sindicato de Señaleros. Fue expulsado del Sindicato por la burocracia de Mauro-Mondragón. Rubén fue candidato a diputado nacional por el Mas en 1987 y a senador provincial por la IU en 1989. P: ¿Qué te decidió a aceptar una candidatura por el PO? R: A través de años de experiencia política fui observando cómo las direcciones de las corrientes de izquierda (PC, Mas) fueron descomponiéndose y cediendo cada vez más a las presiones del sistema democrático, hasta encontrarlos en la hora actual enterrados en la más profunda crisis de su historia. Semana Santa para el PC, La Tablada para el Mas, son ‘‘perlas brillantes” de un largo rosario de agachadas de estas corrientes. En el terreno electoral, su característica principal fue privilegiar a burócratas como Villaflor y a hombres de la Iglesia como Néstor Vicente, postergando a su vez a los candidatos luchadores y obreros de sus propios partidos. La hora actual los encuentra rapiñando un puesto electoral al mejor estilo del PJ o la UCR, hecho esto que inevitablemente los llevará a la ruptura (Nota: el presente reportaje fue realizado antes de la ruptura de la UTI). ¡Las direcciones de estas corrientes son responsables de la desmoralización de gran parte del activismo sindical y político! Por el contrario, el PO ha mantenido una línea consecuente y principista en los hechos de los últimos años, producto esto de una acertada caracterización política, lo que le ha permitido incluso soportar las presiones que provenían de las corrientes mayoritarias de la izquierda. Esto que he tratado de explicar sintéticamente es lo que ha definido mi candidatura por el PO. P: ¿Cómo ves la situación del movimiento obrero ante el gobierno peronista? R: Yo percibo que estamos en los funerales del PJ ante la clase obrera. En los últimos 40 años, un sin número de factores permitió al movimiento peronista erigirse como el partido de la clase obrera y al general Perón como su líder indiscutido. Las dos experiencias anteriores del movimiento obrero con el peronismo en el poder habían sido abortadas por golpes de Estado. En la etapa actual, el PJ muestra su verdadera cara. El hombre que había prometido “el salariazo” y la "revolución productiva" ha llevado a las masas populares a extremos inigualables de miseria y pobreza. Gobierna por decreto, demostrando la inviabilidad del parlamento en la etapa de crisis aguda del capitalismo. Entrega el patrimonio nacional al mejor estilo de Martínez de Hoz. Se arrodilla ante el imperialismo en materia de política exterior... La burocracia sindical, mayoritariamente peronista, se encuentra en una crisis terminal. La gente percibe que no hay diferencias entre Ubaldini, Barrionuevo o Herminio cuando se trata de manotear un puesto, ya sea sindical o político, y que su única preocupación es conservar sus privilegios y sus sillones. La reivindicación principal que une a la CGT dividida es ¡¡que no caiga el gobierno menemista!! Con este panorama, el movimiento obrero está haciendo un estudio acelerado de lo que es el peronismo y sacando conclusiones importantísimas que determinarán la ruptura de grandes masas con el partido que enchalecó sus aspiraciones por tanto tiempo. P: ¿Cómo puede la clase obrera superar la ausencia de dirección? R: El problema de la dirección es el mal de los males, no sólo en la Argentina sino en todo el mundo. Producto de esta ausencia de dirección resulta que colosales movilizaciones (como la rusa o la alemana) son copadas por direcciones restauracionistas e incluso derechistas. En Argentina se han abierto posibilidades enormes para terminar con la crisis de dirección. A la descomposición del peronismo se suma el colapso de la izquierda tradicional (PC, Mas) y si bien todavía queda la carta centroizquierdista para desviar a la clase obrera de su camino —variante que ha rendido sus frutos en Uruguay (Frente Amplio), en Paraguay, en Brasil (Lula) y en algunos lugares de Argentina como en Santa Fe— creo que esta variante no será tomada por la clase obrera argentina, por el desprestigio de sus candidatos y por la ausencia de un programa que de satisfacción a las necesidades de la gente. La superación de la crisis de dirección sólo será posible con el reagrupamiento de lo mejor de la vanguardia obrera en un partido clasista, sólido en su régimen interno (centralista democrático), firme en sus principios (que no ceda a las presiones del sistema) y que esté ligado estrechamente a las luchas cotidianas del pueblo para plantear y luchar por el gobierno de los trabajadores y el socialismo. El PO reúne estas características, por eso convoco a mis ex compañeros del Mas y de la IU a ingresar al Partido Obrero para que se convierta en el partido de los trabajadores y el pueblo. Opinan los militantes “Debemos crear una conciencia de clase entre los docentes" “La lucha debe continuar”, es la conclusión de la compañera Alejandra Angelli, aunque sobre bases políticas naturalmente diferentes, cuando se refiere al derrumbe del partido comunista y de su política. Alejandra, delegada de la Escuela 504 de La Matanza, militó un largo tiempo en la FJC y en el PC, y hoy es candidata del PO en su distrito. P: Aceptaste la candidatura a concejal por el Partido Obrero... R: Sí la acepté por la conexión que tengo con el PO desde hace casi dos años y porque veo con claridad la salida que plantea ante la crisis actual. Para mí significa para recorrer en este período una primera experiencia política junto al Partido. Desde ya creo que una candidatura presupone un gran compromiso y que es la posibilidad de tener un puesto de lucha llevando siempre como horizonte la toma del poder por la clase obrera. P: ¿Cómo ves políticamente a tus compañeros docentes? R: Veo que en estos últimos dos años ha crecido mucho el espíritu de lucha; el último paro lo demuestra, con gran acatamiento y asambleas masivas. Creo que aún falta mucho por recorrer. Debemos crear una verdadera conciencia de clase dentro de la docencia para ver que nuestros enemigos no caminan en nuestra vereda. Además, afianzar fuerzas creando un movimiento clasista para romper con la burocracia sindical. P: ¿Qué le dirías a tus ex compañeros del PC? R: Yo pertenecí al PC durante dieciséis años y estoy tan defraudada como ellos. Creo que siempre fuimos furgón de cola y no la vanguardia de la clase obrera, pero a pesar de este desencanto quiero, y debo, seguir luchando por nuestros derechos y reivindicaciones. Por eso los llamaría a salir de ese estancamiento, que es comprensible cuando uno dio tanto, pero que no conduce a nada. ¡Adelante compañeros, la lucha debe continuar si queremos al pueblo en el poder! Ex militante del MAS: “No a los frentes sin principios” Entre los candidatos a concejales del PO en Berazategui, está el compañero Miguel Angel Vittone, un trabajador que acaba de romper con el Mas sobre una base de principios. Los planteos del compañero están llamados a tener una repercusión dentro del debate instalado en la izquierda con el derrumbe de I.U. P: ¿Por qué rompiste con el Mas? R: Todo empezó en la marcha de los estatales de 1990 al Congreso, con la consigna de Asamblea Constituyente, y luego con una gran discusión en el equipo donde estábamos a favor de la consigna de la huelga general. Al abordar la discusión en el equipo empezamos a tener otras diferencias sobre la existencia de una situación revolucionaria tan larga, como dice el Mas, o sobre la existencia de una revolución democrática con Alfonsín. Con respecto a IU nunca estuve de acuerdo. Ya estando en fábrica en 1985, la mayoría de los simpatizantes del Mas (yo era simpatizante en ese momento) estuvimos en contra de la consigna de moratoria y del frente con el PC (Frepu). Nosotros lo ligábamos al aparato totalitario de la URSS, conciliador con el imperialismo. Considero que tanto el Frepu como la IU y la UTI son frentes sin principios. P: ¿El PO influyó en tu decisión? R: Bueno, el PO me ayudó a encontrar una salida en las dudas que yo tenía sobre la situación revolucionaria, revolución democrática y varias consignas con las que no coincidíamos. Ayudó mucho a que yo estuviera abierto a la discusión la perseverancia de los compañeros del PO con los cuales coincidía. Pero debí romper una serie de mitos ("son pe-queñoburgueses, sectarios, etc. ’) pues a las muchas preguntas siempre obtuve respuestas serias y claras, muy claras. P: ¿Qué le dirías a los compañeros del Mas? R: Creo que el Mas ha entrado en una crisis muy seria y me parece que no es casual. Para el Mas el asunto fue siempre tener algunos diputados o algún puestito sindical. Para el Mas hay que defender la democracia. Quieren crecer a la sombra del sistema, se adaptan. Como se derrumba el capitalismo y la gente ve que los diputados no sirven para nada, que los frentes que hizo para cazar más puestos no son salida para los trabajadores, el Mas entra a temblar. Si el Mas dice que Alfonsín hizo una revolución democrática, quiere decir que la burguesía sería revolucionaria. Creo que lo que hay que romper son las ataduras al régimen capitalista y sus instituciones porque son instrumentos de opresión y engaño de las masas. Hay que romper con eso y levantar la bandera de la independencia de la clase obrera con respecto a todas las clases. Para eso hay que venir al PO.

29 de agosto de 1991
El “pre-estreno” de Ruckauf y De la Rúa: Más palos contra los jubilados
Redacción

El gobierno vetó el artículo 31 de la ley 23.966, que disponía transferir la propiedad de las llamadas acciones “residuales” de ENTel al sistema previsional. Este recibirá el importe de la venta de esas acciones, el que se destinará a pagar deudas al Banco Nación, pero se le ha quitado el derecho a conservarlas y a cobrar su parte en los elevados rendimientos de las empresas de teléfonos. Como consecuencia de todo esto, los jubilados no verán un mango de las famosas acciones de ENTel. El PAMI, por su lado, fue “intervenido". Según el ministro Porto habría grandes irregularidades: el balance del ’90, entregado recién en agosto de este año, daría un déficit de 110 millones de dólares con pruebas de corrupción administrativa. Algunos tildan a este anuncio de vulgar explotación electoralista. El interventor es nada más ni nada menos que el actual presidente del PAMI, Miguel Nazur. La Coordinadora Nacional de Organizaciones de Jubilados ha llamado a una “gran concentración en Plaza de Mayo para el miércoles 4 de setiembre”. Denunciar la ofensiva contra los jubilados es la base para encarar una gran movilización.

29 de agosto de 1991
Gráficos: Paro activo y asamblea general en Editorial Atlántida
Redacción

Una asamblea “récord" de 250 compañeros en el marco de una paralización de tareas de 36 horas protagonizada por el taller gráfico, expresó el repudio a la negativa de la patronal a cumplir con acuerdos firmados que la obligan a conceder un aumento de salarios cuando el costo de vida supera el 13%. La medida de los gráficos contó con el apoyo de las Comisión Interna de Prensa y a través de ella se plegó la supervisión del taller. También recibió el apoyo de los gráficos de Editorial Abril, que se negaron a imprimir las revistas de Atlántida, en momentos en que ellos mismos están luchando por un aumento del 30%. Las cuatro horas de debate que produjeron los trabajadores movilizados desde sus hogares ubicados en los más diversos puntos del Gran Buenos Aires, permitieron establecer un programa con relación a todos los frentes de batalla con la patronal: desde el salarial, pasando por el rechazó a la sustitución de los salarios por el sistema de premios que incentiva la superexplotación; y desde el respeto al convenio interno y demás conquistas, hasta las amenazas por el paquetazo de leyes anti-sindicales y antilaborales que han pactado el gobierno y las patronales. Los asambleístas se pronunciaron contra esta nueva Unión Democrática menemo-radical, UIA, Sociedad Rural, etc., que pretende eliminar las leyes de despidos, accidentes de trabajo y los convenios colectivos. Se votó una política para integrar al personal temporario y se impugnó a la burocracia sindical de los Ubaldini y los Ongaro. Se votó también publicar una carta abierta al gremio contra la aceptación del congelamiento salarial por parte del Sindicato Gráfico.

29 de agosto de 1991
Santa Fe: En vísperas de elecciones se reabre la lucha de los estatales

A sólo dos semanas de las elecciones provinciales, la lucha de los estatales santafecinos tiende a generalizarse. Los trabajadores de UPCN acaban de concretar 72 horas de paro, tras el reclamo de 3.500.000 de salario (un 70% de aumento). Simultáneamente, los docentes cumplían 48 horas por el salario y la obra social. También los bancarios del Provincial de Santa Fe discutían medidas de fuerza, para resistir una política de “traslados” dentro del Banco, que constituirá la antesala de despidos masivos. Un movimiento profundo El ministro de economía provincial ha atribuido “fines políticos” a las direcciones de los sindicatos que paran, que pretenderían con ello perjudicar electoralmente al gobierno. Sin embargo, la única “política" de las direcciones gremiales ha sido esforzarse al máximo por evitar estas medidas de lucha. Durante meses, el "usandizaguista” Ediberto Sánchez estuvo maniobrando, en AMSAFE, para combatir los reclamos de un plan de lucha. Lo propio hicieron los “desarrollistas” y menemistas de UPCN. El acuerdo radical—menemista funciona con el pleno concurso de estas direcciones gremiales. El paro docente recibió el 80% de los votos de la última asamblea provincial, en tanto que el planteo de un plan de lucha continuado recibió, además, más del 40%. En UPCN, el movimiento salarial se inició cuando una asamblea del hospital Cullen (en la capital), repudió a los delegados burocráticos y eligió una comisión de reclamos, que fue mandatada para tomar contacto con otras reparticiones y organizar una reclamo común a favor de un plan de lucha. El planteo se extendió al centro Cívico (personal de la gobernación) y también a los hospitales del sur de Rosario. En estas condiciones, la directiva debió convocar a un plenario de delegados que votó por parar. En los hospitales, los médicos residentes blanqueo de los plus salariales que actualmente perciben en “negro”. Está planteada, por lo tanto, la perspectiva de una paralización general de los hospitales. El significado de esta lucha “Hay que arrancar el aumento ahora, porque Uzandizaga nos va a matar de hambre”. Este comentario de una docente antes de la última asamblea provincial, resume la enorme desconfianza de la base docente hacia la “salida” radical-menemista. Luego de un año de parálisis (resultado de las traiciones y derrotas a las grandes luchas de 1990), los estatales santafecinos se han puesto de pie. Para ganar, es necesario avanzar en el camino que ya recorren los hospitales: desplazar a los delegados burocráticos, coordinar por abajo entre los hospitales, escuelas y reparticiones, para imponer un plan de lucha y un pliego común de todos los que han salido a la huelga.

29 de agosto de 1991
Buenos Aires: Dura lucha de los portuarios

El gobierno ha lanzado un feroz ataque contra los estibadores portuarios, mediante un decreto que viola toda la legislación vigente: el Convenio Colectivo 61/89 y régimen de contratación. El decreto 1671 suspende por 90 días cualquier cláusula de convenio que perjudique la “productividad" según la entiende el Ministerio de Trabajo. Con ese objetivo, autoriza a las patronales a contratar trabajadores no inscriptos en el Ente de contratación. Esta violación de las normas laborales asesta un golpe mortal a la organización sindical de los portuarios, algo que también se manifiesta en la “intimación" del Ministerio para que en el plazo de “10 días” se reduzca la cantidad de delegados gremiales (que las patronales consideran inflada en un 100%). Esta es la respuesta del gobierno a la lucha que iniciaron los estibadores el 17 de mayo pasado. Con paros parciales y trabajo a reglamento los trabajadores reclamaban un aumento salarial (2.500.000 australes para todos y un 30% más a partir del 1° de agosto), teniendo en cuenta que no reciben aumentos desde antes del “Plan Cavallo”. Las Cámaras empresarias reclamaron, en cambio, modificaciones en los convenios para introducir la llamada “flexibilidad" laboral. Los empresarios propugnan alargar la jornada de trabajo (de 6 a 8 horas), eliminar trabajadores de las dotaciones (de 6 a 4), barrer con conquistas (regímenes de insalubridad, etc.), diferir los pagos (por quincenas) y establecer la “libre" contratación para eliminar la estabilidad y azuzar la competencia entre los trabajadores por esas escasas oportunidades de trabajo. En este intento, las patronales y el gobierno hicieron de todo para vencer la resistencia de los portuarios, especialmente el lock out lanzado por las grandes empresas y el gobierno (Murchinson, Román, ELMA, Cadesa y otras). El intento de descargar los barcos en el Uruguay fracasó, por la negativa de los estibadores orientales. Los únicos que no mueven un dedo son los burócratas sindicales de la Argentina. No hablemos de las CGTs; el mismo Loza del sindicato de Estibadores (SUPA) se dedicó a torpedear la lucha. A mediados de agosto apareció un Acta Compromiso firmada por Loza y las patronales, que avala la pretensión de introducir cláusulas de productividad. Los trabajadores rechazaron este condicionamiento y profundizaron la lucha por el aumento salarial. Los estibadores han formado “comisiones de organización de delegados y estibadores” y han coordinado medidas de agitación y movilización y entre los activistas de distintos gremios (marítimos, estibadores, etc.) Ahora es fundamental organizar una ASAMBLEA GENERAL para repudiar el decreto dictatorial de Menem y las patronales y discutir las medidas de lucha para derrotarlo e imponer el reclamo salarial. TODO EL MOVIMIENTO OBRERO DEBE APOYAR Y MOVILIZARSE JUNTO A LOS PORTUARIOS PARA DERROTAR ESTE INTENTO DE IMPONER DE PREPO LA FLEXIBILIZACION ANTIOBRERA.

29 de agosto de 1991
Mar del Plata: Masiva lucha de trabajadores de la pesca

“Prometieron salariazo, nos dejaron sin trabajo, si no sirven para nada, que se vayan al carajo”. Esto es lo que gritaba una manifestación de trabajadores de la pesca desocupados que marcharon la semana pasada hacia la intendencia. En lo que va del año, se han producido 5.000 despidos mientras la industria bate todos los récords en exportación y ganancias. Las patronales de la pesca están entrelazadas con el menemismo y frecuentan el entorno presidencial. ¿Será por esto que se caracteriza por los reiterados vaciamientos de empresas? Un “amigo” del gobierno, Greco, está acusado por el vaciamiento de Frigocen y nada menos que Jorge Antonio (Yomagate) tiene varios juicios por quiebras fraudulentas de empresas pesqueras. Según el diario “La Capital” de Mar del Plata (19/6) “altos funcionarios nacionales, políticos locales y otros reconocidos personajes marplatenses estarían directamente involucrados en la ‘administración fraudulenta’ de varias empresas pesqueras, que a lo largo de varios años habrían producido maniobras dolosas con créditos otorgados por un monto mayor a los 50 millones de dólares”. El grupo Poleti solamente (al que está ligado Jorge Antonio) tiene 14 empresas “fantasmas”, que durante una década (!!) funcionaron “fuera de la ley" Es con estas patronales que el gobierno firmó en mayo último un “acuerdo para el crecimiento y desarrollo pesquero” Los empresarios recibieron importantes rebajas de impuestos, que en concepto de eliminación de los derechos de exportación significó un beneficio de 7 millones de dólares, según informa la revista empresaria “Redes”; también obtuvieron subsidios como con el gas oil un 33% más barato, créditos promocionales, importación sin aranceles y el pago de reembolsos retenidos (BOTE). También fueron autorizados a constituir una comisión para reformar la “convención colectiva de los trabajadores portuarios” y establecer la “flexibilización laboral y de los regímenes de accidentes de trabajo”. En lo relativo a “mantener el nivel de ocupación” las patronales cumplen al pie de la letra, desde el momento en que no se estableció el nivel de ocupación que debían garantizar. Por eso hay despidos masivos, al punto que el Concejo Deliberante marplatense tuvo que manifestar oficialmente su “preocupación”. La movilización de los trabajadores es una respuesta a la inoperancia del sindicato (Soip) dirigido por el menemista Saravia. El PO reclama: a) Seguro al desocupado para dar de comer a 5.000 familias obreras; b) Contra las suspensiones, garantía horaria del 100%. c) Apertura de los libros y denuncia pública de las maniobras fraudulentas, a cargo de comisiones de obreros y marineros de las empresas. d) Que la municipalidad ponga en funcionamiento a las empresas que han cerrado, bajo control de los trabajadores.

29 de agosto de 1991
La central Piedrabuena y el saqueo del Banco Provincia

Cafiero acaba de anunciar la intención de privatizar la central termoeléctrica Luis Piedrabuena, una de las mayores del país, que pertenece a la empresa provincial de energía (ESEBA). El "caso” ilustra como nada el régimen de saqueo que se ha montado en el país. “Un grupo —explicaba el año pasado Alieto Guadagni, ministro de Obras Públicas de Buenos Aires— ganó la licitación (en 1979) en 295 millones de dólares y ya llevamos metidos 1100 millones y todavía estamos discutiendo” (La Nación, 12/ 7/90). Los contratistas —que debieron ser expropiados por no cumplir la condiciones de la licitación (que estipulaba la terminación de la central en un plazo de cuatro años)—fueron “premiados” con una triplicación en dólares del costo de la central gracias a “una modalidad de contratación original que se abrió como una caja de Pandora ... (ya que) esta obra nunca tuvo un precio fijo ... fue una caja abierta” (Alieto Guadagni, ídem). A ningún “demócrata” radical o justicialista, se le pasó por la cabeza, naturalmente, anular este contrato del saqueo. La financiación de la "obra” dio lugar a un fenomenal endeudamiento, que liquidó al presupuesto provincial y al Banco de la Provincia. El gobierno provincial emitió los llamados "termobonos" y el Provincia le otorgó a ESEBA (antes Deba) una montaña de préstamos, que nunca fueron devueltos. “(Las autoridades del Banco Provincia) se niegan a precisar el monto que ESEBA le adeuda por la central... Mientras algunos señalan que por distintos mecanismos de actualización podría trepar a los 3.000 millones de dólares, otros la limitan (¿limitan?) a 1.000” (Clarín, 2/6). Hay que hacer notar que, hace poco tiempo, Cafiero "denunció” que al finalizar el mandato del radical Armendáriz, “DEBA se encontraba adeudada con el Banco Provincia en 563 millones de dólares” (Solicitada en Clarín, 7/1/89). ¿Dónde están los otros 2400 millones de dólares? Para realizar estos préstamos (y renovarlos cuando no eran devueltos), el Banco de la Provincia debió recurrir al “call money” (préstamos interbancarios de muy corto plazo, apenas dos o tres días, y a tasas altísimas). ¡Cualquier gerente de sucursal del Provincia que hubiera suscripto tal financiación habría sido despedido sin más trámite; no será el caso de nuestros “demócratas", que encima percibirán su jubilación de privilegio! Esta colosal demanda de créditos naturalmente impulsó la suba de las tasas de interés y “engordó” a la patria financiera. El Banco Provincia, tanto bajo los alfonsinistas como bajo los cafieristas, fue un enorme motor de la “bicicleta financiera" El endeudamiento de ESEBA con el Banco Provincia, junto con la política conciente de subsidios al gran capital (“el 50% de los 50 mayores clientes del banco tienen préstamos en situación irregular”, declaró el presidente del BPBA, Eduardo Amadeo —Clarín, 13/11/87) liquidaron la capacidad prestable del banco, poniéndolo al borde de la catástrofe. Semejante sangría financiera —cuyo único objeto era sostener las ganancias de los contratistas de la central Piedrabuena— llevó al Banco Provincia a acumular una enorme deuda con el Banco Central, “que nadie se atreve a cuantificar ciertamente” (Clarín, 20/7). Lógicamente, el BCRA enjugó estas pérdidas con emisión monetaria, es decir, echando leña a la caldera de la inflación. El gobierno cafierista se propone ahora privatizar la central “para sanear financieramente a Eseba y al Banco de la Provincia”, lo que significa que lo que piensa, en realidad, es “blanquear” el saqueo pasado y comenzar otro nuevo. En efecto, aunque “el costo de reposición de la central supera los 700 millones de dólares” (Clarín, 20/7), “el plan elaborado por el Provincia con la colaboración de una consultora (para la privatización de la central) estipula una valuación de 300 millones de dólares”. ¡Menos de la mitad de su costo, o apenas un 10% de los fondos que la central ocasionó al presupuesto provincial! La diferencia en “la valuación expresada es el resultado de una compulsa entre diferentes posibles compradores... (que) señalaron ese valor como el dispuesto a desembolsar en caso de participar en la privatización” (ídem). Pero los “potenciales compradores” no sólo han fijado el precio (con un enorme "descuento”) sino también las condiciones: los 300 millones serán “cancelables integramente con papeles de la deuda externa” (Clarín, 2/6), lo que naturalmente dará ocasión a un nuevo negociado financiero. Los bancos y los contratistas de Eseba se apropiarán de la central sin poner un peso... para seguir saqueando a la provincia, ahora con tarifazos. El régimen de los Cafiero, los Duhalde y los Pugliese es un régimen de vaciadores. Frente a los tarifazos que se vienen con la privatización, los impuestazos y los despidos de miles de empleados bancarios que los vaciadores pretenden imponer para "sanear las finanzas del banco” hay que luchar por la expropiación de los contratistas de ESEBA—que ya se han cobrado más que suficientemente la “obra”—, por el desconocimiento de la deuda del BPBA con los acreedores externos y con la banca privada nacional”, el cobro compulsivo de las deudas de los grandes terratenientes y capitalistas y por el control obrero sobre todas las empresas provinciales.

29 de agosto de 1991
Otra etapa en el espionaje político contra el MAS y el Partido Obrero
Redacción

La acción de espionaje fotográfico del Side contra el local central del Mas refuerza la denuncia formulada por el PO hace ya varios meses (incluso ante los estrados judiciales) sobre la existencia de una resolución del Ministerio del Interior que ordena el espionaje sobre las actividades del Partido Obrero, el Mas y otras organizaciones de la izquierda (PO n° 325, 22/3). Se confirma con esto la persecución política, conspirativa y planificada, del aparato estatal contra los partidos de la izquierda y contra el conjunto del movimiento obrero y su activismo. Ni el caso particular del espionaje contra el local del Mas, ni la resolución del ministerio del Interior en que ésta acción se inspiraba, ocasionaron el menor comentario por parte del recién asumido ministro Manzano ni tampoco de su “colaboradora” Adelina de Viola. El hombre (y la mujer) que se autoasignan la tarea de “re formular las relaciones políticas con los partidos de la oposición" han comenzado reafirmando (con su evidente omisión) la actividad ilegal de espionaje contra la izquierda.

29 de agosto de 1991
Atentado a Solanas: Manzano no descubre sino que encubre
Redacción

Cuando faltan diez días para el 8 de setiembre, fue detenido por un robo de nafta Norberto Cipolat, un ex-agente del Side e integrante de la banda parapolicial de Aníbal Gordon, al que inmediatamente el gobierno sindicó como el autor del atentado contra Fernando “Pino” Solanas, en lo que a todas luces es una clara maniobra electoral. Cuando pocas horas después de la detención, el juez “desmintió que el detenido haya confesado tener vinculación con el ataque”, “una fuente gubernamental inobjetable” insistió en “que Cipolat integra la banda de ultraderechistas responsable del ataque” (Clarín, 28/8). El gobierno —que según Clarín “conocería los nombres de quienes dispararon contra Solanas”— está decidido a mostrar algún ‘‘resultado” en la investigación del atentado para sumar algún voto más a las huestes oficialistas. Solanas denunció contundentemente la maniobra, a la que caracterizó como “una operación de inteligencia, lanzando una suerte de globo de ensayo sobre mi atentado, que le viene muy bien al gobierno para blanquear de alguna manera su participación en el mismo” (La Nación, 28/8) y exigió una investigación a fondo. Lo que importa saber es la organización responsable del atentado y las conexiones con el aparato estatal que le han permitido actuar con impunidad.

29 de agosto de 1991
Narco-gate: Menem y Duhalde en el banquillo

Cuando el escándalo del “narco-gate” estaba en su punto máximo y saltaban a la luz las relaciones ilegales entre la jueza Servini de Cubría, el presidente y la Side, “un amigo de Menem (seguramente un ex ministro) le dibujó al semanario Gente este ilustrativo paisaje: ‘Carlos (Menem) se equivoca. No puede hacerse el distraído y decir que no conoce a nadie. Hay que responder políticamente, ejerciendo un poder que aún conserva. De lo contrario, y lo digo con mucho dolor, lo van a terminar volteando”’ (La República, Montevideo, 26/7). La “respuesta política" que dio “el poder” está ante los ojos de todos: una descomunal batería de concesiones a los capitalistas, que han servido para cerrar las filas de estos (y de la embajada norteamericana) detrás de Menem, y para reforzar, como consecuencia la acción de encubrimiento por parte del conjunto del aparato estatal. Cuando todas las pruebas han salido a la luz, cuando todas las declaraciones ya han sido formuladas, la “justicia” se dedica, con sucesivos “traspasos”de la causa, a tirar la pelota para adelante. En el parlamento, con todas las pruebas en la mano sobre las actividades ilegales de la jueza Servini de Cubría, y por lo tanto de Menem, (visita clandestina a Olivos, colaboración con las defensas de Amira, Ibrahim y Caserta para evadir la orden de detención del juez español, adulteración de las declaraciones de los testigos e implicados, grabaciones en colaboración con el Side de sus conversaciones con el juez español), los diputados continúan negándose a dictar el juicio político a la jueza, y en lo que se refiere a los diputados “centroizquierdistas” o radicales, pretenden disociar a la jueza de Menem y de la Corte. Esta política de designar blancos secundarios en la responsabilidad del encubrimiento y la complicidad con los acusados, sirve para enmarañar el proceso judicial en múltiples declaraciones de incompetencia que lo dispersan y neutralizan. Este encubrimiento planificado, no ha logrado evitar sin embargo que trasciendan nuevas pruebas de las acciones delictivas protagonizadas por los hombres de la camarilla gubernamental. “Según denunció (José) Corvalán (empleado del juzgado de la Cubría), Caserta habría involucrado al vicepresidente Duhalde en el caso Yoma, pero por decisión de Servini de Cubría este tramo del testimonio no fue incluido en el expediente... Corvalán declaró que otro funcionario del juzgado que presenció el interrogatorio (a Caserta) le contó que Caserta ‘se quebró’, rompió a llorar e involucró a Duhalde ... El secretario Gustavo Augé y el prosecretario Guillermo Gowland, también del juzgado de Servini de Cubría, habrían reforzado las afirmaciones de Corvalán” (Clarín, 28/8). El ocultamiento de las denuncias de Caserta sobre Duhalde explica que la esposa de aquél declarara que “‘si el delito lo cometimos, lo cometimos todos, y si no lo cometimos, no lo cometió ninguno' pluralizando en ese hipotético grupo colectivo al propio jefe del Estado argentino” (La Voz del Interior, 19/7). Al mismo tiempo, tomó estado público la “colaboración” que prestó la Corte Suprema menemista, a través de su secretario Alfredo Bisordi, en los “esfuerzos” desarrollados por la Servini para evitar la extradición de Amira, Ibrahim y Caserta solicitada por la justicia española. Bisordi, según Ámbito Financiero (20/8), actuó por “consejo" de su superior Rodolfo Barra, miembro de la Corte Suprema, ex funcionario del Poder Ejecutivo y hombre de Menem en la Corte. El escandaloso encubrimiento radical-peronista-centroizquierdista no sólo es una maniobra desesperada para salvar a un régimen, sino también un "operativo financiero” para no "estorbar” la euforia bursátil... en la cual se han canalizado — por el carácter anónimo de las acciones— masas ingentes de narcodólares.

29 de agosto de 1991
Corredor cerealero: La destrucción ferroviaria

El gobierno entregó el corredor cerealero Rosario—Bahía Blanca a un consorcio integrado entre otros, por Techint, la empresa norteamericana lowa y los bancos Chase Manhattan y Río. A cambio de un cánon de 41 millones de dólares y un pago de alquiler por material rodante de 48 millones de dólares a lo largo de 30 años, los grupos capitalistas toman en sus manos 5.793 kms. de vías que transportará, ya en el primer año de funcionamiento 4.600.000 toneladas de carga, básicamente de cereales y subproductos. Las empresas adjudicatarias reciben también 31 locomotoras y 1.600 vagones, que “más que alquilados serán vendidos, porque la expectativa de vida útil es de 26 años, se entregan en concesión por el término de 30 años y no hay obligación de reponerlos” (Clarín, 16/ 6). El acuerdo significa el cierre del 90% de las estaciones, pues sólo permanecerán habilitadas 25 de las 260 en funcionamiento. Habrá un cesantía de casi 4.000 trabajadores, pues los adjudicatarios no se comprometen a absorber más de 1.212 agentes, contra los 5.200 que están ocupados al día de hoy. Además... “a pesar de que no formaba parte del objeto de la licitación, el gobierno concedió el manejo operativo de las vías de acceso al puerto de Bahía Blanca y la utilización de una vía de ingreso al puerto rosarino. Ahora, FA deberá abonarle al concesionario una tarifa de peaje cada vez que utilice las vías portuarias de Bahía Blanca” (Clarín, ídem). No ponen un sólo dólar En principio, por menos de 100 millones (a pagar en 30 años) un puñado de capitalistas se hace cargo en forma monopólica del transporte ferroviario de cargas en la pampa húmeda y de la operación portuaria y de los silos de acopio. Pero como consecuencia de los “tarifazos" que se prevén los capitalistas pagarán en su momento afectando una mínima parte de los beneficios que se hayan obtenido. Entre los términos de la propuesta “que se le aceptaron al consorcio figura la triplicación de la tarifa actual, al pasarla de 0,02 dólar la tonelada/ kilómetro a 0,063 dólar” (Clarín, ídem) Si se considera que la estimación de cargas parte de 4,6 millones de toneladas en el primer año de explotación y hasta 6,4 para el fin de la década, el pago del canon y alquiler será para los pulpos apenas un “vuelto” de sus fabulosas ganancias. Si FA, en lugar de cobrar la tarifa actual, cobrara la tarifa prometida a Techint-lowa, la recaudación anual daría para cubrir el déficit total de la explotación del servicio ferroviario. La entrega del corredor cerealero confirma de modo brutal que las privatizaciones no constituyen ni por asomo un medio para superar la bancarrota financiera del Estado mediante el aporte de capital privado. Por el contrario, se trata de una operación de rescate en favor de los grandes pulpos capitalistas a costa de las finanzas públicas, es decir de los contribuyentes, los consumidores y los trabajadores. ¿Andará? Todos los informes señalan que hubo una presión excepcional del gobierno y el Ministerio de Economía para decidir la adjudicación, impugnada parcialmente por la comisión parlamentaria bicameral que se oponía a la entrega de los puertos de Rosario y Bahía Blanca. Los legisladores denunciaron el peligro de “una monopolización del transporte de cargas y del servicio portuario”, reflejando los resquemores de la oligarquía y de grupos comercializadores frente al encarecimiento que plantea la privatización de un “corredor” estratégico, por el que se desplaza más del 50% de la producción de granos. Con la entrega de ramales y puertos a los “capitanes de la industria" y a la banca, el comercio exterior tiende a quedar fuera del control del Estado, así como la aduana, lo que significa legalizar la evasión fiscal y la fuga de capitales. El control de los fletes ferroviarios, de la tarifa portuaria y de los fletes marítimos, colocará a merced de los pulpos a los pequeños productores, abriendo el camino para una mayor concentración de la propiedad agraria y de la industria. Los fondos del Banco Mundial prometidos para la reconversión ferroviaria están condicionados, precisamente, a “la privatización de los ramales de cargas y ciertos servicios de pasajeros de larga distancia y la racionalización de la red suburbana de pasajeros” (Cronista, 8/5/91). Para luchar contra esta política ferroviaria hay que unir a la pequeña producción agraria, a los pueblos del interior y a los trabajadores, bajo un programa de renacionalización del transporte y de la gran industria ferroviarias, bajo control de los trabajadores.

29 de agosto de 1991
Epidemia de sarampión: Un crimen social anunciado

El sarampión ya cobró la vida de más de veinticinco pibes, todos menores de diez años, todos sin vacunar y con las “defensas bajas" por la desnutrición. En todo el país se han registrado más de 5.000 casos, concentrados fundamentalmente en Buenos Aires y Santiago del Estero. “El brote epidémico — pronosticó el ministro de salud bonaerense Ginés González García— se va a extender a todo el país... durante unos dos meses más” (Río Negro, 20/8). Sólo en Santiago del Estero, una provincia poco poblada, se han producido casi 2.000 casos y “la situación puede empeorar si durante la semana no llegan nuevas partidas de vacunas (porque las existentes ya se han acabado)” (Clarín, 20/8). Cinismo Mientras los pibes mueren, la epidemia se extiende y las familias se desesperan, el presidente y sus “comunicadores sociales” celebran la euforia bursátil y las superganancias de un puñado de especuladores. Cuando la epidemia había afectado ya a más de 3.200 pibes y matado a ocho, la secretaria de Salud, Elsa Moreno, declaró —en presencia del ministro Porto, y sin ser desmentida por éste— que "el brote no es preocupante” (Río Negro, 16/8). La epidemia del sarampión “no es preocupante" para los inversionistas pero sí lo es para los médicos del Hospital de Niños — que acaban de denunciar el vaciamiento del hospital (falta de recursos, reducción del número de camas)— o para los sanitaristas que denunciaron que “si durante el verano pasado se hubiese implementado una campaña preventiva no hubiera existido este brote” (Río Negro, 19/8). La verdadera peste “En algunas provincias se han agotado ayer las últimas reservas de vacunas” (Clarín, 20/8). No hubo vacunación preventiva —como denunciaron los médicos— y aún así, las dosis se acabaron casi inmediatamente. En octubre del año pasado, Prensa Obrera (n° 315, 11/10) reprodujo la denuncia de un grupo de médicos, que alertaba sobre las consecuencias catastróficas de la política menemista. “La Organización Panamericana de la Salud —denunciaban— no entregaría más vacunas (a la Argentina) y muchas de estas dosis serían inexistentes antes de 1991. El motivo —explicaban— es que el gobierno argentino no le ha pagado a ese organismo las vacunas recibidas en los últimos dos años. Esto ha llevado a los sanitaristas a pronosticar un rebrote del sarampión, agravado por la falta de vacunas”. Los pibes se están muriendo por una deuda impaga de apenas 400.000 dólares mientras que Menem y Cavallo —con el beneplácito de los Angeloz, Alfonsín y hasta el centroizquierda— se han comprometido ante el FMI, en la última “carta de intención", a pagar más de 4.900 millones de dólares a los usureros externos antes de abril de 1992. Descomposición La muerte de decenas de pibes a causa del sarampión es un retrato de la degradación social de las grandes masas. “Todos los funcionarlos consultados —revela Página 12, 21/8— recordaron que el sarampión es, en general, ‘una enfermedad benigna’. La muerte sobreviene cuando las condiciones de pobreza y desnutrición acompañan a la infección”. Lo que está matando a los pibes es el hambre... no el sarampión. Un reciente estudio de la ONU realizado en el Gran Buenos Aires reveló que “hay por lo menos 700.000 niños menores de doce años en un millón ochocientos mil hogares del conurbano bonaerense que no alcanzan a cubrir niveles de supervivencia” (Clarín, 26/8). En estas condiciones, el verdadero “milagro argentino” —para usar la ex- presión favorita de Duhalde— es que aún no hayan muerto más pibes infectados... algo que se debe, no a la "preocupación" oficial sino al enorme trabajo que realizan los médicos, los docentes y los propios padres. “Un hecho absolutamente inusual de la presente epidemia —reveló el ministro de Salud santafesino, Juan Carlos David— es que afectó en un 30 a 40% a niños menores al año, e incluso a bebés de días” (Río Negro, 16/ 8). Sin percibirlo, el funcionario menemista reveló una amplitud insospechada de la catástrofe. Es que los niños no son vacunados hasta el año de vida precisamente porque hasta esa edad deberían contar con las defensas y anticuerpos que les transmiten las madres durante el embarazo y la lactancia. Los niños muertos —“todos desnutridos” según el funcionario santafesino— son las víctimas de una generación de madres desnutridas. En 1988, el Centro de Estudios sobre la Nutrición alertaba que la mitad de los niños argentinos sufren de anemia (Clarín, 3/7/89), una enfermedad típica de la miseria que, pasado un cierto tiempo, se vuelve irreversible y se transmite a la descendencia. La epidemia denuncia a todo el régimen social capitalista que ha pauperizado a la inmensa mayoría de la población argentina. El brote de sarampión revela, una vez más, que las enfermedades infecciosas (como la tuberculosis, la diarrea, la hepatitis o la cianosis) son la primera causa de mortalidad infantil. Todas estas enfermedades, perfectamente controlables y erradicables mediante la vacunación y la prevención, son potenciadas por el colapso sanitario (destrucción del hospital público y de las obras sociales, carencia de cloacas, agua potable y servicios públicos, hacinamiento, desnutrición) que produce a cada paso la “modernización” capitalista. La masacre de la niñez —un fenómeno de dimensiones planetarias— es el retrato de la putrefacción del capitalismo y de los regímenes políticos que lo defienden.

29 de agosto de 1991
La burocracia entrega los derechos laborales a cambio de 500 millones de dólares
Redacción

Los “diputados de extracción sindical”, es decir la burocracia menemista, incorporaron a la ley cavalliana que creó el bono de “consolidación de la deuda interna" un artículo, precisamente el 20, que establece que el Estado se hará cargo de todas las deudas de las obras sociales, que ascienden a la friolera de 500 millones de dólares. La flamante ley “legitimaba" y absolvía, de este modo, el vaciamiento y los robos perpetrados por la burocracia sindical a las Obras Sociales. El presidente Menem, sin embargo, vetó el artículo 20. ¿Un repentino ataque de “limpieza" del hombre que dirige un gobierno acusado de corrupción en todos sus niveles? No, se trata simplemente de una “clara extorsión” (La Nación, 24/8). Ocurre que el gobierno menemista y la burocracia menemista habían acordado, naturalmente que en secreto, que el ahora vetado artículo 20 era nada más que el “pago” por la aprobación, por parte de los diputados de la burocracia, de las leyes de flexibilización laboral (“ley de empleo”) y de reducción de los topes indemnizatorios por despido y por accidentes de trabajo. De manera que como “los diputados sindicalistas no habrían cumplido el compromiso de tratar los proyectos de leyes laborales que están en el Congreso” (ídem), el presidente les vetó el “curro" de la estatización de las deudas de las Obras Sociales. Los burócratas -que habían entrado en un estado de “euforia inusitada” tras la aprobación de la ley y que ya habían comenzado, naturalmente, a sacarse los ojos por el reparte del “botín” (La Nación relata una “agria disputa” entre Barrionuevo y Miguel sobre quien repartiría los fondos)— ahora se han apresurado a declarar que "existiría acuerdo para facilitar el rápido despacho de un dictamen de mayoría sobre los proyectos laborales” (ídem). Si esto ocurre, entonces, “como contrapartida se presentaría un proyecto de ley que repetiría, hasta con las mismas palabras, el contenido del vetado artículo 20” (ídem). Este acuerdo de piratas desnuda, como pocos, el funcionamiento conspirativo y delictivo del Estado capitalista. La burocracia podrá blanquear 500 millones de dólares que serán pagados por el “Tesoro Nacional" —es decir, por los impuestos que pagará la población laboriosa— pero a cambio de esto deberá votar la destrucción de conquistas sociales históricas del movimiento obrero. Los patrones ahora podrán convertir el país en una gigantesca “galería Pacífico" sin ser "importunados" por los reclamos de los despedidos, de los trabajadores amputados o de sus viudas. La destrucción de estas conquistas es el contenido esencial del “acuerdo productivo" que se aprestan a firmar la UIA, el gobierno y los burócratas —para lo cual se entregará éstos en concepto de coima 500 millones de dólares.

29 de agosto de 1991
Bonos y más bonos: De “lujo” para los exportadores, “basura” para los jubilados.
Redacción

El Banco Central ha lanzado un nuevo bono, el BOTE (Bonos del Tesoro) por 1.300 millones de dólares. Este bono se destina a cancelar las deudas del Estado con los grandes exportadores, contraídas en concepto de subsidios a la exportación. El BOTE se emite en dólares (¡vaya la confianza en el austral!) y devenga una tasa de interés internacional. Se amortiza en 5 años y 2 meses, en cuotas trimestrales, a partir del 30 de noviembre de 1991. Para los jubilados, el parlamento aprobó, en cambio, un bono que se amortiza o cancela dentro de 10 años, a partir del 7° año de su emisión es decir, de 1998. Al sacarse de encima la deuda con los jubilados hasta dentro de siete años, el Estado capitalista asegura a los grandes pulpos exportadores la posibilidad de pagar el BOTE durante los próximos cinco años. Por todos estos motivos el BOTE se cotizará al 90/100 por cien de su valor desde el día de su emisión, mientras que el bono a los jubilados deberá perder el 70% de su cotización nominal. Al emitir un “bono de lujo” para los pulpos y otro “basura" para los jubilados, el gobierno posibilita un seguro negocio: que los capitalistas compren a 30 los bonos de los jubilados y los utilicen en las diversas posibilidades que no dejará de ofrecerles el gobierno — como cancelar créditos, comprar inmuebles del Estado, etc. reconociéndoles un valor muy superior al de su compra.

29 de agosto de 1991
El plan Cavallo explota después del 8

El oficialismo viene batiendo el parche desde los medios de comunicación con el milagro de una “estabilidad” que, encima, habría venido para quedarse por décadas. Pero en los espacios más restringidos de las revistas y diarios especializados, la discusión en los medios de la burguesía pasa por otros andariveles. Aquí la opinión de los representantes del gran capital que apoyan a rajatablas el plan Cavallo es que el plan de convertibilidad deberá entrar rápidamente en crisis y que se avecina un nuevo "ajuste” de impuestazos y tarifazos y de ataque al salario y al nivel de vida de las masas. Nada menos que el superoficialista Miguel Ángel Broda, asiduo invitado a "Tiempo Nuevo”, de Neustadt, acaba de afirmar que “la estabilidad de corto plazo está atada con alfileres” (El Cronista, 15/ 8). Según Broda, el gobierno deberá tomar “alguna medida excepcional en los impuestos de seguridad social y del impuesto a los combustibles” y que “lamentablemente no se va a poder llegar a fin de año sin que aumente el IVA del 16 al 18%” (ídem). Enrique Folcini, presidente del Banco Central con Bunge y Born y antes con la dictadura militar, fue también claro “después de las elecciones —dijo— es muy probable que haya algún tipo de ajuste en el programa... ajuste tanto en la parte fiscal como también en la parte cambiaria” (La República, 25/6). Roberto Lavagna, economista justicialista, asegura que “para después de las elecciones se hace necesario un ajuste...” (Noticias, 11/8). Para Jorge Ávila, otro economista de raigambre “liberal", el plan Cavallo deberá optar por “minidevaluaciones del austral” si quiere atenuar el “proceso de deflación con recesión” (El Cronista, 18/8) que se producirá con el actual tipo de cambio. El “BCCI” González Fraga, ex-presi-dente del Banco Central, entiende que hay que hablar “con franqueza” y decir que habrá “un aumento de la desocupación" y que determinados grupos capitalistas van a ir a la quiebra, en tanto que otros tendrán fuertes “pérdidas” (Noticias, 4/8). Como se puede ver, los “especialistas” de Menem vaticinan una crisis del plan económico y reclaman al gobierno un mayor ataque al nivel de vida de las masas, con más desocupación y salarios más bajos, y mayores impuestos al consumo. Este es el cuadro de situación. Acuerdo con el FMI En el fondo de esta brutal crisis continúa presente la presión de la banca internacional y del imperialismo. Según el estudio de Miguel Broda el gobierno se ha comprometido con el FMI a pagar entre julio de este año y junio de 1992 nada menos que 6.348 millones de dólares, 5.195 millones de dólares por deuda “externa ”y otros 1.153 millones de dólares de deuda “interna”. Como lo señala ese mismo personaje, los grandes pagos comienzan a partir de octubre, es decir después de las elecciones. Broda asegura que “cuando la misión del Fondo venga a monitorear los primeros resultados verá con un ojo que todo anduvo bien hasta ese momento (setiembre), pero con el otro ojo se estarán dando cuenta de que el segundo trimestre del acuerdo (octubre-diciembre) viene mal y querrán rediscutir todo... ” (Página 12, 7/ 7). La situación se presenta aún más grave cuando se tiene en cuenta que para después de las elecciones debe arreglarse con los bancos comerciales acreedores la cuestión de los intereses vencidos de la deuda externa, que llegan a casi 10.000 millones de dólares. La banca extranjera ha sido clarísima en que el gobierno debe “gatillar-les" unos 1.500 millones de dólares al contado, como condición para sentarse a discutir la renegociación del conjunto de la deuda. Lo dijo con mucha claridad David Mulford, subsecretario del Tesoro norteamericano: “Si la Argentina requiere de financiamiento para hacer su ajuste y entrar en el Plan Brady (Nota: renegociar la deuda) — para saldar parte de los atrasos con los bancos privados y para poner garantía para los bonos— debe utilizar sus propias reservas” (Clarín, 27/6). Por eso cuando Menem y el embajador yanqui Todman pomposamente anuncian que Argentina entraría en el Plan Brady lo que quieren decir, pero no lo dicen, es que significa que ya han decidido pagar al contado, con las “reservas”, los 1.500 millones dólares. Semejante drenaje de reservas para el pago de intereses vencidos, es un golpe al plan de convertibilidad; por eso es que los técnicos menemistas no dudan en afirmar que se viene un “ajuste”, inclusive cambiario. Ataque al movimiento obrero Este plan de compromisos con la banca y el FMI se sustenta en una feroz ataque al movimiento obrero. Este ataque está perfectamente definido en el llamado “pacto productivo” que Menem firmará con la Unión Industrial el próximo 2 de setiembre. Allí el gobierno se compromete a: *) disminuir la indemnización por despidos; *) disminuir la indemnización por accidentes de trabajo; *) autorizar el empleo temporario, sin aporte patronal para jubilación y sin indemnización al final del contrato; *) liquidar el actual régimen de convenciones colectivas, autorizando los convenciones por empresa; *) establecer una jubilación asistencial, inferior al actual haber mínimo, que permita desviar los actuales fondos previsionales hacia la jubilación privada. Aquí está la esencia del período económico y social que se avecina. Las elecciones del 8 de setiembre no transcurren entonces por los carriles de la estabilidad, sino que constituyen el escenario de una preparación de fuerzas de parte del imperialismo y de la burguesía para enfrentar la crisis del plan Cavallo con un contundente y feroz ataque a los trabajadores. En esta encrucijada la burocracia sindical ya ha pactado la votación de todas las leyes antiobreras.

29 de agosto de 1991
Golpe en la bolsa: La última violación de Entel
Redacción

El nombramiento de Martín Redrado como presidente de la Comisión Nacional de Valores ha colocado como árbitro del mercado de acciones a un “joven" que representa a los Fondos de Inversión internacionales y a pulpos tales como Salomón Brothers, Morgan Grenfell, etc. La designación tuvo las características de un putsch, debido a la violación de los procedimientos establecidos para esta clase de nombramientos. Pero lo que estaba en juego era mucho, y Cavallo no es hombre de vacilar ante la posibilidad de operaciones especulativas de millones de dólares. Basta ver su pedigrée para esto. La propia prensa diaria vinculó el nombramiento de Redrado a las modificaciones que el gobierno quería introducir con relación al destino del 40% de las acciones “residuales" de Entel. Una de esas modificaciones consiste en que el 30% de esas acciones destinado al gran público, para introducir el “capitalismo popular” (sic), se ha reducido ahora al 8%, porque se pretende colocar el resto entre los “inversores internacionales". El segundo cambio consiste en que se hace lo mismo con el 10% que estaba destinado a Previsión Social. Estas alteraciones violan los términos originales de la privatización de Entel. El negociado probablemente va más lejos porque, según lo reveló La Nación del pasado 10 de agosto, el vice-presidente Quayle exigió a Menem y a Cavallo que el pulpo telefónico Bell debía entrar en el negocio de las telecomunicaciones y que ello podría vehiculizarse a través de una compra de las acciones remanentes. El canciller Di Tella, por su parte, no vaciló en señalar, en declaraciones que efectuó el 27 pasado, que existe una “dura" presión “diplomática" y aún “económica” de Estados Unidos con relación a la cuestión de las patentes farmacéuticas y “otras". Aquí podemos meter a la Bell sin vacilar, con sólo tener en cuenta que el tema se lo planteó a Menem el propio Bush, en diciembre pasado, en las escasas 25 horas que pasó por Buenos Aires. Esta es la verdad de la “milanesa” sobre la democracia y la Bolsa.

29 de agosto de 1991
“Boom de la bolsa”: Un golpe de estado de 5.000 millones de dólares

Tan sólo 45 días atrás, la Bolsa de Comercio dio a publicidad los balances de las empresas que habían arrojado pérdidas al 30 de marzo último. La información señalaba en esta situación deficitaria a Acindar, Agrometal, Alpargatas, Aluar, Atanor, Bagley, Canale, Della Pena, Electroclor, Ferrum, Fabril, Grassi, Massuh, Molinos, Perkins, Química, Renault, Vasalli, Siderca... (El Economista, 12/7). En ese mismo momento, sin embargo, comenzaba a gestarse el llamado “boom” de la Bolsa. El aumento promedio del precio de las acciones superó al 100% en tan sólo tres semanas. Las acciones de las empresas “en rojo” subían, incluso, por encima del promedio general. Tamaño “milagro” no puede ser atribuido a la solidez de las empresas, pues si la situación de éstas pudo haber variado en los meses siguientes, están obligadas a enjugar las pérdidas pasadas antes de poder repartir los supuestos nuevos beneficios. Tampoco se puede atribuir el “milagro” a la llamada “mayor confianza". Es que como lo señalaron incluso voceros oficialistas el plan de convertibilidad está jaqueado por un déficit fiscal que “supera los 200 millones de dólares mensuales’’ (Clarín, 22/8) y por una inminente renegociación de la deuda externa que obligará al pago de por lo menos el 15 al 25% de los intereses atrasados (1.500 a 2.500 millones de dólares). La razón del “boom” bursátil tiene que ver con algo totalmente diferente y a la vez mucho más “concreto”: se trata de un nuevo paquete de medidas, como viene ocurriendo desde 1980, destinado a “licuar” deudas empresarias, subsidiar a pulpos en quiebra y valorizar los activos de los bancos en rojo. En la confección de estas medidas han intervenido en forma conspirativa el Ministerio de Economía, el Banco Central, el Banco Nación y la Comisión Nacional de Valores. Golpe de Estado en la Bolsa A mediados de julio, Cavallo dio un virtual golpe de estado al colocar a Martín Redrado como Presidente del Mercado de Valores, en violación de todas las disposiciones legales vigentes. Se repitió lo hecho por Menem con el Tribunal de Cuentas de la Nación, un organismo de control de la Tesorería, cuyos miembros fueron revocados mediante una resolución. Martín Redrado, administrador de un fondo de inversión bursátil en EE.UU. fue designado para superar la oposición de los anteriores funcionarios a violar los términos de la privatización de ENTel y entregar el grueso de las acciones que aún tiene el Estado a los grandes inversionistas en lugar de distribuirlas entre el gran público. Redrado, un especulador bursátil sincroniza las operaciones en la Bolsa argentina con los fondos extranjeros. Quedaba montada así una extraordinaria oportunidad de superbeneficios, dados los enormes rendimientos que se esperan de parte de la Telefónica y Telecom. Como un aspecto lateral pero harto significativo, este giro permitiría que la telefónica Bell de EE.UU. pudiera ingresar al negocio de las telecomunicaciones, algo que la embajada norteamericana está reclamando con creciente dureza. La cotización de las acciones residuales de ENTel aumentará el giro de la Bolsa en varios centenares de millones de dólares. Una vez que fue establecida la política de impulsar la especulación en la Bolsa “emergente”, el Banco Central adecuó su política monetaria a este fin. Mediante la creación neta de dinero se provocó una caída abrupta de las tasas de interés, de modo que el dinero en lugar de ir a los bancos fuera a la Bolsa. Tasa de interés baja, dólar fijo y una orientación oficial de sostener la especulación bursátil, debían dar el resultado previsto. Para engrasar la maquinaria el gobierno anticipó reducciones de deudas de algunas empresas con el Estado, que sólo fueron licuadas oficialmente cuando el “boom” estuvo en marcha; por ejemplo con Celulosa (Citibank) Puerto Piray. Una medida adicional de esta especulación concertada fue la decisión, que demoró mucho en trascender, de que el Banco Nación financiará el déficit de Tesorería para no hacer aparecer en esa función al Banco Central (Clarín, 22/8). La emisión monetaria prohibida por ley fue disimulada por los préstamos del banco que fundó Carlos Pellegrini. La especulación ha sido financiada con inflación, una inflación “reprimida" por el tipo de cambio fijo, el cual retrasa su traslado a los precios. El segundo paso lo dio el Banco Central que resolvió aplicar una política de no absorción de los australes que emitiría de manera de provocar una baja de la tasa de interés e inducir el vuelco de la especulación hacia el circuito de la Bolsa. Esta acción orquestada entre el gobierno, los fondos externos y los bancos explica la suba indiscriminada de las acciones, notablemente las de las empresas con pérdidas; no es la “confianza”, sino el fraude, lo que desató el “boom". De allí que los primeros en comprar acciones fueron ciertos fondos extranjeros alertados de la “jugarreta "oficial. El segundo golpe de Estado El lunes 26 Martín Redrado reveló públicamente la finalidad de toda esta provocada euforia bursátil al anunciar que el Estado canjeará por acciones “a valor de mercado” la deuda y los avales caídos de las empresas con los bancos oficiales. Resulta evidente entonces que el alza de las acciones estuvo dirigida a “licuar” la deuda de las empresas, las cuales podrán cancelar sus compromisos entregando unas pocas acciones. Esta “licuación” significa, claro está, una estatización parcial de las empresas del orden de los 5.000 millones de dólares (lista de deudores con el Banade). El Estado se compromete a no vender de inmediato esas acciones (Clarín, 27/8) para que estas no caigan en manos de la competencia, pero por sobre todo porque terminará revendiéndolas a la misma empresa a un precio inferior, lo que evidentemente redondea el negociado. La capitalización artificial en la Bolsa de empresas quebradas, tiene precisamente por finalidad rescatarlas a través de una orquestada intervención del Estado. El Ministro Cavallo, quien en 1982 como presidente del Banco Central estatizó la deuda externa de las empresas privadas, ahora completa su labor estatizando la deuda interna de las empresas privadas con el Estado. Que no se trata de moco de pavo lo revela el simple hecho de que las deudas empresarias con el BANADE superan, lo repetimos, los 5.000 millones de dólares, pero Redrado adelantó que también se incluirán las deudas empresarias con el Banco Nación. El “complot” bursátil ha sido matemáticamente planeado, nada quedó librado al azar y mucho menos a las fuerzas “ciegas” del mercado. Por sus características conspirativas todo este operativo es un delito que debería ser inmediatamente investigado. Crece la deuda nacional Especulación bursátil y destrucción de la economía Al atribuir el alza de la Bolsa a la afluencia de fondos externos, las “autoridades económicas" han pretendido justificar su opinión de que especulación bursátil es un síntoma del inicio de una corriente de inversiones extranjeras hacia Argentina. Pero cuando días más tarde decidieron ser más precisos, resultó que la plata venía de México y de Chile, adonde habían recalado nace poco más de un año, con la misma impresión de que habían llegado para quedarse por largo tiempo. Los movimientos erráticos de capitales de una Bolsa a otra y de un mercado especulativo a otro, describen un panorama diferente al que muestra el oficialismo: el de un capitalismo que no encuentra oportunidades de inversión productiva y que necesita, por eso motivo, valorizarse como tal a través de maniobras que arruinan los fundamentos económicos de los Estados Nacionales, mediante la inflación de la deuda pública nacional, incluso privada.

29 de agosto de 1991
Unión Democrática ‘91
Redacción

Mientras los políticos patronales de todo pelaje convierten al proceso electoral en un preparado juego de artificios para distraer a la opinión pública, el gobierno nacional prepara uno de los ataques más profundos que se hayan intentado hasta ahora contra la clase obrera: la destrucción completa de la legislación de protección laboral. La médula del “acuerdo productivo” que Menem se apresta a firmar con las entidades patronales gira precisamente en torno a esto. El justicialismo se ha ‘comprado” el apoyo de los grandes capitalistas y del gorilaje no solamente mediante un gigantesco incremento de la deuda pública y del remate por monedas del patrimonio estatal; no solamente mediante una especulación en la Bolsa organizada sigilosamente con anticipación; no solamente condonando deudas de oligarcas e industriales con los bancos provinciales; no solamente se la ha “comprado” con todos estos “curros”, sino fundamentalmente con la decisión de ir hasta el final en la quiebra de la legislación laboral conquistada por el movimiento obrero luego de décadas de sacrificada lucha. El “acuerdo productivo” establece la liquidación de la ley de despidos, lo que significa la posibilidad de despedir sin la amenaza de sufrir un juicio laboral y prácticamente sin indemnización. Establece la liquidación de la “ley de accidentes de trabajo”, algo que hace especialmente las delicias de Neustadt. Esto no entraña solamente la reducción a la nada de las indemnizaciones correspondientes, sino también la liquidación de las indemnizaciones por enfermedades profesionales. Los trabajadores quedarán sometidos de ahora en más a los más salvajes métodos de explotación, sin la limitación que significa el reconocimiento de esas enfermedades profesionales. En plena moda ecológica, los patrones podrán violentar a su gusto el medio ambiente y la naturaleza de los trabajadores. El acuerdo, y los proyectos de leyes que serán enviados al congreso, reemplazan las convenciones colectivas de trabajo por industria por contratos por empresa, provocando con ello un colosal debilitamiento de la capacidad de negociación de los trabajadores. La mitad de la fuerza laboral, que se encuentra en empresas medias y chicas, perderá por completo cualquier clase de protección sindical. Las nuevas modalidades de contrato prevén la liquidación del salario y su reemplazo por una variante moderna del pago a destajo: el sueldo dependerá del ritmo de producción del trabajador. Los métodos de producción volverán a lo que eran en las primeras épocas de la industrialización o en los obrajes chaqueños, misioneros o entrerrianos, o en los feudos cañeros de Salta, Jujuy y Tucumán. Los “modernizadores” no tienen otro objetivo que volver el reloj de la historia hacia los principios del siglo pasado. Uno de los más negreros capítulos del “acuerdo” se refiere a los jubilados. La evasión previsional quedará definitivamente blanqueda. Pero por sobre todas las cosas, los aportes jubilatorios dejarán de ir de aquí en más a las cajas de jubilaciones, para engrosar las de las compañías de seguro —la mayor parte de las cuales están en quiebra. Las jubilaciones actuales ya no podrán ser pagadas por las Cajas, y serán reemplazadas por una “Jubilación asistencial”, de un nivel inferior al límite de pobreza. Los fondos que irán a las compañías de seguro servirán para engrosar la especulación en la Bolsa, inmuebles y préstamos gratuitos a empresas colaterales de las compañías de seguro. El “mercado de capitales” quedará formado mediante la confiscación capitalista de los aportes previsionales de los trabajadores. Este sistema de “Jubilación privada” promete el paraíso para dentro de 20 ó 30 años... si antes no la quiebra una crisis especulativa. La burocracia sindical ha dado su apoyo integral a esta liquidación de conquistas que vienen de casi medio siglo de luchas y en especial del primer gobierno de Perón. A cambio de estos “favores”, el gobierno ha transformado en bono público las deudas de las Obras Sociales, lo cual habrá de permitir a la burocracia proseguir con su desfalco. Este violento ataque no encuentra la menor resistencia de parte de los partidos existentes. Estos pueden presentar quejas de uno u otro tipo, pero no pueden ofrecer una oposición de clase a esta ofensiva, es decir la unidad de los trabajadores en la lucha, incluida la huelga general. El lanzamiento de este ataque se combinará, sin embargo, con una crisis declarada del plan Cavallo, lo cual deberá favorecer la acción unida de las capas más amplias del pueblo. Los radicales, los alendistas y hasta sus ramificaciones “izquierdistas” han demostrado ya en las luchas pasadas (huelgas docentes y ferroviarias) su condición de rompehuelgas. En vísperas de las elecciones, votar por el Partido Obrero significa votar por la defensa de las conquistas obreras y sindicales, significa luchar por una dirección para los trabajadores y significa preparar la huelga general.