Según un clásico italiano, “Un bel morire, tutta una vita de honore”. De acuerdo a este patrón, el bochornoso deceso de Izquierda Unida fue simplemente la coronación de una trayectoria ignominiosa. Desde que se estableció el Frente del Pueblo, en 1985, el frentismo de la izquierda “democratizante" no fue más que una seguidilla de combinaciones electorales destinadas a privilegiar a los carreristas políticos de la pequeña burguesía, para los cuales cualquier partido es bueno si sirve a la realización de sus aspiraciones burocráticas. Esto no es otra cosa que una política de debilitamiento de la vanguardia de los trabajadores y de reforzamiento del Estado burgués a través de "sus" políticos. Los frustrados candidatos del FP, “Pablito" Unamuno y Susana Valle, tiempo después apoyaron el indulto de Menem, y son hoy, naturalmente, fervorosos menemistas. Su primer candidato a diputado nacional bonaerense, en 1985, José Villaflor, en ese momento burócrata (y por lo tanto rompehuelgas) del sindicato gráfico, revista igualmente en la actualidad en las filas menemistas. El segundo candidato a diputado en aquel entonces, Fernando Nadra, es hoy un notorio anticomunista (en realidad el stalinista es anti-comunista por definición) y como los ya mencionados también un menemista. Aunque pueda sonar ridículo, la fracción interna del Mas que se opuso en esta oportunidad a renovar la alianza de Izquierda Unida, encabezada por la dirigente Nora Ciapone, y también el PTS, reivindica el Frente del Pueblo, nada menos que como la expresión de un movimiento independiente de los trabajadores. El autor intelectual de semejante pavada fue, como cualquiera se puede imaginar, el fallecido Nahuel Moreno, el cual, siguiendo un “método” que aplicó con consecuencia durante cuarenta años, se limitó a dar una bendición canónica al hecho consumado. Cualquiera con acceso a los boletines internos del Mas de 1985 sabe que la razón para formar el Frente del Pueblo-fue la necesidad de obtener el 2% de los votos exigidos por la ley para conservar la personería electoral. El Frente del Pueblo se formó en las últimas diez horas previas a la inscripción electoral, a raíz de las crisis desatada en el PC como consecuencia de la formación de un frente entre el Mas y el PO sobre una base de principios y con candidatos revolucionarios. Fue una victoria de la política stalinista y morenista sobre la trotskista. Izquierda Unida se ha roto ahora también en las últimas diez horas previas a la inscripción de candidaturas, pero esta vez por la crisis desatada en el Mas, entre otros factores por el avance del Partido Obrero entre sus militantes y activistas más consecuentes. La historia, como se puede ver, es vengativa, carece de generosidad para con los oportunistas. Nora Ciapone y sus acólitos, sin embargo, se cuidan muy bien de explicar por qué apoyaron en 1985, y lo siguen haciendo hoy, la ruptura de aquel frente con el Partido Obrero, cuyo programa comenzaba con una delimitación política con relación al nacionalismo y al democratismo de contenido burgueses y apoyaron el Frente del Pueblo que reivindicaba, por el contrario, a ese nacionalismo y aun a planteos clericales como la “Justicia social" (significa colaboración de clases y no abolición de la explotación capitalista). Para llevar candidatos “nacionalistas” y “clericales” (algo de lo cual hoy se quejaría la fracción de Nora Ciapone, pero no lo hacía con los “clerlcales” de 1985) es necesario que exista previamente un programa nacionalista y clerical. Para qué un Frente de Izquierda Durante casi diez años, tanto el PC como el Mas se valieron del anhelo de unidad de la militancia y de los simpatizantes de izquierda, para hacer de él una inescrupulosa explotación electoral, es decir, sin pretender darle una perspectiva estratégica de lucha que fuera capaz de arrancar a la masa de los trabajadores de la influencia del peronismo. Exprimieron el limón de ese anhelo de unidad hasta dejarlo sin una gota de jugo. “Fue una táctica justa”, dicen incluso los militantes más combativos y consecuentes del Mas, “porque nos sirvió para crecer”. Ciertamente, la “táctica” fue justa (en su forma) (también la impulsó el PO), pero el contenido político de esa táctica fue equivocado, es decir contrario a la independencia de clase. Transformó al Mas en un rehén estratégico y permanente, no ya del PC, sino del Fral, el frente democratizante y pro-burgués con el que procura disimularse la dirección del PC para imponer sus condiciones de colaboración de clases a los otros partidos obreros. El Mas siempre fue rehén del Fral para su pretensión de imponer un diputado, incluso con el riesgo de que el diputado fuera impuesto en beneficio del Fral. La fracción de Ciaponi dice que el Frente estuvo bien en 1985 pero no más adelante, sin percibir que sólo después del '85 pudieron realizar el objetivo del FP de consagrar un diputado, y con la yapa de que éste fuera Zamora. Lo mismo se planteaba para las elecciones próximas. La única forma de romper este autosecuestro político (permanente) en beneficio del stalinismo, era precisamente lo que proponía el PO: primero, oponer al programa democratizante del Fral un programa revolucionario; segundo, reclamar que el programa y la política frentistas fueran discutidas en asambleas obreras; tercero, que el frente fuera una organización de lucha y secundariamente electoral; cuarto, que la elección de los candidatos fuera la consecuencia de una deliberación política de la base y de una selección determinada por la lucha. En oposición a todo esto, y bajo la presión “Izquierdista” de la fracción de Ciaponi, la última conferencia del Mas ratificó exactamente lo contrario: sí al frente electoral con el Fral, no a un frente de lucha. Sí a un frente en el terreno propio de los democratizantes pequeño burgueses; no a un frente en el terreno de la lucha de clases que impulsa la vanguardia obrera. ¿Cómo se podía entonces pretender superar al stalinismo y a su política y conquistar un estadio superior de desarrollo para la izquierda con posibilidades de evolución revolucionaria? La política del frente en el terreno exclusivo de las elecciones es típicamente stalinista. Stalinismo tardío Durante ocho años el Mas se “olvidó” prácticamente de que el PC era “stalinista”. ¿Lo recuerda ahora por razones de principio? Claro que no, porque se vale del mote “stalinismo” para rechazar un frente de lucha y con objetivos estratégicos revolucionarios, pero lo deja de lado cuando quiere lograr un acuerdo contrarrevolucionario en el terreno electoral o parlamentario, es decir, en el terreno del Estado burgués. Existe, sin embargo, un problema adicional: el stalinismo ha dejado de existir, esto como consecuencia del derrumbe de la burocracia rusa. El stalinismo como corriente política no fue otra cosa que el sometimiento mecánico de los partidos comunistas a la política nacionalista de la burocracia de Moscú. Esto ha volado en pedazos; ni el más furibundo “stalinista" podría actuar hoy como agente del Kremlin; el aparato stalinista (internacional) no existe más. Es perfectamente legítimo denunciar como stalinistas a las políticas que conservan las características más notorias del stalinismo o a las direcciones de ese origen que rechazan hacer un ajuste de cuentas con ese pasado. Pero el stalinismo como realidad política no existe más; éste es el aspecto progresivo y revolucionario de la compleja situación mundial actual. Los partidos “Stalinianos" han perdido cualquier relación histórica o simbólica con la clase obrera internacional; se desintegran como partidos obreros, y allí donde logran “reconstruirse" asumen un carácter nacionalista (imperialista en las naciones desarrolladas, pequeño burgués en las oprimidas). Seguir hablando de stalinismo es encubrir el hecho de que los pp.cc. han perdido por completo su condición obrera y de que están acabados para la experiencia del proletariado internacional. Seguir hablando de stalinismo es negarse a ver la posibilidad de llevar a los obreros de los partidos stalinistas al trotskismo, como consecuencia precisamente de la completa desintegración de ese monstruoso aparato contrarrevolucionario internacional. El Partido Comunista argentino es una organización nacionalista pequeño burguesa, lo cual convierta en reaccionarias o de derecha sus “críticas” al stalinismo. El PC nativo pretende que lucha por el socialismo, en supuesta contraposición a los restauracionistas de Europa oriental y de la URSS. Pero esto es simplemente falso, porque despojado a pesar de sí mismo del stalinismo, al PC simplemente le ha quedado la envoltura nacionalista de éste, es decir, su forma restauracionista. No es casual que haya votado las declaraciones programáticas del encuentro de México y que apoye el ingreso de Cuba a la OEA —lo cual no es otra cosa que pasar de la esfera rusa (Comecon) a la norteamericana. Un frente estratégico no puede ser permanente La “Izquierda” del Mas defiende el planteo reaccionario de los frentes electorales exclusivos, afirmando que un partido revolucionario no debe hacer nunca un frente estratégico o permanente con nadie. Salta a la vista que esta fracción no percibe ni de lejos la contradicción mortal de su razonamiento: a saber, que los frentes electorales tienden a ser permanentes (el de IU en sus diversas denominaciones casi llegó a la década, y aun va a correr agua bajo este puente), mientras que los frentes estratégicos no pueden serlo nunca. Frente estratégico es una denominación imprecisa a lo que más apropiadamente debería llamarse un frente de lucha que traza objetivos estratégicos a los explotados. A diferencia de los frentes concebidos para explotar a los electores, el frente de lucha imprime una aguda evolución política a la vanguardia y a la gran masa de los trabajadores. Esta evolución modifica de un modo radical la perspectiva del frente, que se ve obligado a homogeneizarse en un programa revolucionario (llegando a la unificación de los partidos del frente en un partido común), o que por el contrario se ve, también obligado, a producir una acentuada diferenciación entre sus componentes y acelerar una ruptura. Lo opuesto ocurre con los frentes electorales: como son fenómenos superestructurales que no llegan a las masas; y como en lugar de imprimir una evolución conciente a los explotados y modificar sus condiciones y medios de lucha, se manejan en las aguas estancadas del parlamentarismo; tienden como consecuencia de esto, a ser permanentes, o más precisamente a vegetar como una realidad burocrática, que sólo es sacudida por las intrigas. El Frente del Pueblo se formó en el ’85 a espaldas de los militantes, en el procedimiento de la intriga; del mismo modo se acaba de romper la UTI. Radiografía de la ruptura Cuando hace más de un mes el Partido Obrero rompió con el Mas y con el Fral cualquier posibilidad de discutir un frente, nuestro comunicado estaba encabezado por la afirmación “No hay Frente de Izquierda”. Está claro que nos anticipamos acertadamente a la disolución de IU. El Partido Obrero simplemente caracterizaba que la experiencia de IU estaba completamente agotada para los militantes reales de la izquierda obrera, y aquejada por una aguda descomposición. No es cierto, por lo tanto, que la UTI se haya roto por el asunto de la “Jubilación de privilegio” de Néstor Vicente. Mucho antes de esto, IU no había logrado hacer un frente en 19 de los 24 distritos electorales. En San Luis, el PC armó un frente nada menos que con los humanistas; en Santa Fe, donde dominaría su ala “Izquierda”, el Mas aceptó al cacique sin indios, Lisandro Viale, como candidato a gobernador (Viale fue coautor del acuerdo programático del Pl con Cafiero y la DC en 1987), con la sola finalidad de permitirle a Luis Cuello la posibilidad de ser elegido concejal por Rosario. La “política” frentista de la fracción de Ciapone desnudó en este caso su agudo nivel de Inmoralidad política (es decir de completa falta de principios). En Córdoba, los llamados “luchadores” del frente, entre ellos el directivo de Obras Sanitarias, Bazán, mandaron al diablo a la UTI luego que no consiguieron imponer una elegible candidatura a primer diputado. En Capital, Echegaray había forzado a Vicente a renunciar a su condición de candidato a diputado y aún a la posibilidad de renunciar a la UTI, para poder asegurar a Mosquera, un hombre del clan oficialista del PC, el segundo puesto a diputado por la provincia de Buenos Aires. Llegada la hora de meter a su “pollo”, a la dirección del PC le importaron un bledo todas las justificaciones “históricas” en favor de Vicente — buena imagen ante la opinión pública, hombre del pensamiento social-cristiano, etc. El pretexto de la jubilación de privilegio de Vicente fue de parte del Mas mucho más que una típica provocación —fue una confesión de bancarrota. Una dirección que no puede justificar una ruptura en términos de principios o de política, no es más que una banda de “punteros”, o como se dice ahora de “operadores políticos”. Refleja que entre el Mas y Vicente no existen diferencias estratégicas… Pero al mismo tiempo, el mezquino tema de la jubilación de privilegio de Vicente representa la radiografía más completa de IU en su conjunto. Nadie, absolutamente nadie, ha reparado en que el alegato de Vicente de que él aporte la jubilación de privilegio a su partido, así como la acusación del Mas de que la utilizaría en beneficio personal, son absolutamente inverificables, por la simple razón de que Néstor Vicente no tiene realmente un partido, o que a lo sumo el “ideario” de Idepo se reduce a consagrar a Vicente como diputado o concejal. El tema aquí es que las organizaciones del Fral no existen, de que son una imposición del PC para desvirtuar el carácter de lucha y revolucionario que debe tener un frente de izquierda. A esta impostura el Mas ha respondido: entonces hagamos un frente exclusivamente electoral, porque con tales gentes no puede haber un frente de lucha —cuando de lo que se trataba era de hacer un frente de lucha para desenmascarar a los impostores electoralistas. Vicente no puede ni debe renunciar a la jubilación de privilegio, del mismo modo que Zamora no renuncia al privilegio de su dieta, porque hacerlo sería dejar que los únicos beneficiarios del privilegio sean los diputados de la burguesía. Pero tampoco se puede reclamar a Vicente que done su jubilación a un partido que se reduce a su persona, simplemente se trata de que Vicente no puede ser representante de un frente de lucha —ese lugar debería estar reservado a la vanguardia de los trabajadores. El intento del Mas de poner ahora en sus listas a activistas bancarios y ferroviarios es simplemente una parodia, debido a que estos candidatos son simplemente desconocidos para la opinión pública y para los trabajadores, esto como consecuencia de la política del Mas de no colocarlos a la vanguardia de las luchas políticas y de los frentes políticos hasta ahora, y de haberse negado a que la elección de los candidatos tuviera lugar por medio de asambleas obreras. Las características de la ruptura de la UTI muestran la aguda descomposición política de esta experiencia democratizante, así como del PC y del Mas La responsabilidad de los militantes Las características podridas de la escisión de Izquierda Unida no podrá sino llevar a una gran reacción anti-izquierdista en el electorado de IU e incluso entre sus seguidores. Se podría crear el caso, entonces, que agrupamientos aún más podridos que IU, como los del centro-izquierda, se beneficien en términos electorales, aunque marginales, de esta situación. El crimen político que significó la formación del FP-IU se ha revelado aun mayor a la hora de la ruptura. En la Conferencia Nacional del PO, hace dos semanas, se evaluó esta tendencia. Pero lo que en la masa electoral izquierdista (que tiene un elevado componente de clase media) puede generar una reacción anti-izquierdista, entre los militantes y luchadores, tanto del Mas como incluso del PC, podría suscitar una reacción revolucionaria. Esto depende en gran parte de la influencia que el PO haya ejercido sobre estos cuadros durante la experiencia de IU y a la hora de la ruptura. La posibilidad de que la liquidación de este frente podrido acelere un reagrupa-miento revolucionario, de vanguardia, depende de la asimilación que hagan de esta experiencia los militantes. Lo que estos militantes deberían tener en cuenta, es que en este mismo momento millones de trabajadores que siguieron al peronismo están pasando por un proceso, no Idéntico pero sí similar—de buscar un nuevo reagrupamiento de fuerzas ante la descomposición irreversible del peronismo, de todos sus políticos, de la burocracia sindical y del gobierno (inclusive de la oposición radical). La responsabilidad de los militantes es romper con todo este centrismo podrido y construir el partido revolucionario. Simplemente construir el Partido Obrero. Llamado a los militantes del PC Miguel Monserrat, el candidato clandestino de Echegaray Luego de la ruptura de “privilegio” de Izquierda Unida, la dirección del partido comunista sacó una carta que tenía bien guardadita en la manga y digito a Miguel Monserrat, ex diputado del Pl, como candidato a gobernador bonaerense por el Fral. Aunque el hecho parece inocuo, se trata en realidad de otro acto delictivo de estos políticos “izquierdistas” duchos en el arte de la duplicidad. Ocurre simplemente que Monserrat nunca fue pensado como candidato de Izquierda Unida, ni se lo consideraba “potable" para la “imagen" del frente con el Mas. Parodiando a un actor norteamericano de los años 30, Lon Chaney, el partido comunista (¿comunista?) vuelve a revelar “sus mil caras” — ahora pasa del “gobierno de los trabajadores y el pueblo” a la “revolución productiva”, que es el programa político, si es que tiene alguno, del ex diputado de Oscar Alende. Los militantes del PC se tendrán que “comer" ahora a este candidato, y hasta hacerlo con “entusiasmo", sin importar que no fueron consultados, ni mucho menos que el candidato apenas representa a su persona y a la sombra que proyecta. Esto ocurre, sin embargo, luego de la “amplia” democratización del PC, impulsada por la “perestroika". Observando los embustes de la “izquierda” criolla, uno logra comprender por qué la opinión pública casi no se sorprende de las estafas oficiales. Para Echegaray and company, ningún obrero u obrera del PC tiene mejores calificaciones que Monserrat para ser candidato a gobernador. ¿No define este sólo hecho a toda la política de un partido? Pero como las desgracias no vienen solas, es necesario precisar que Monserrat ha sido un activo enemigo de la formación de un frente de izquierda (anhelo de la feligresía del PC) y hasta cierto punto del mantenimiento de Izquierda Unida. En el fin de semana del 25 y 26 de noviembre de 1989, Miguel Monserrat conquistó el cargo directivo de la flamante Convocatoria para la Transformación Nacional, junto a Ricardo Molinas, Humberto Volando, Carlos Auyero, Estévez Boero y el “socialista" democrático Raúl Dellepiane —es decir, toda la patronal de “centroizquierda”. Uno de los objetivos de este Frente le fue señalado a Clarín (27/11) por una fuente de la CTN en forma por demás inequívoca: “Creemos que unirnos a la izquierda tradicional nos cerraría las puertas de un sector importante de la sociedad”. Monserrat ahora debe pensar lo mismo. Al designar “dedocráticamente" a un enemigo de IU como candidato a gobernador, la dirección del PC le da un claro contenido reaccionario a su división con el Mas. Miguel Monserrat, por su lado, no demuestra con su aceptación que la lealtad personal y política figure entre sus condiciones más destacadas. El hombre picotea donde puede si eso sirve a su carrerismo político; no será elegido pero se anota en el libro de pases. El “frente”con Monserrat es otra de las opciones “centroizquierdistas” en las próximas elecciones y por lo tanto impugna la tinta que el semanario del PC ha gastado en los últimos meses contra el centroizquierdismo. Todo este mamarracho político demuestra los fuertes olores nauseabundos que despide el stalinismo en descomposición. Conciente de que no va a provocar el entusiasmo de ningún militante, Echegaray ya encargó una triplicación de los gastos de publicidad en las empresas del ramo. El oro ya no vendrá de Moscú, pero toda la política stalinista sigue pasando por la “caja”. ¡Obreros comunistas, hay que salir de esta porquería! Miguel Monserrat y los “carapintadas” El partido comunista y el Fral llevan como candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires a un hombre que el 1° de febrero de 1989 corrió presuroso al Congreso de la Nación, en su condición de diputado, para prestar un homenaje a las fuerzas armadas, con motivo del bombardeo masivo, la liquidación física sin reclamo de rendición previa y el secuestro y posterior asesinato, por parte de éstas y de los colaboradores “carapintadas”, del grupo que asaltó el cuartel de La Tablada, el 23 de enero de ese mismo año. En esa ocasión, Izquierda Unida justificó la represión desmedida e indiscriminada. Si Miguel Monserrat es consecuente con la conducta de entonces, debería emular a Cafiero y Alfonsín en el caso de que como gobernador se le presente una situación similar, o a Isabelita, cuando ésta dio la orden de “liquidar” la subversión. Uno de los candidatos del Fral es el abogado Barcesat, defensor legal de los presos de La Tablada; otro es Monserrat, verdugo de estos presos y “olfa" de los milicos. Esta es la lista confeccionada por el partido comunista. En el cuarto oscuro habrá que pasar por delante de ella tapándose la nariz.