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Prensa Obrera N° 325

22 de marzo de 1991 · 17 notas

Notas de este número

22 de marzo de 1991
Brasil: La seducción del espanto
Redacción

Según informa el diario Folha de Sao Paulo (19/3), el lunes pasado tuvo lugar una prevista reunión entre el presidente del PT, Lula, y el presidente de los industriales del Estado de Sao Paulo (Fiesp) Mario Amato. “Escuché con atención el programa de Lula”, dijo éste, “y tiene muchas cosas que coincide con el nuestro”. Lula, por su lado, “concordó con el presidente de la Fiesp y dijo que hay puntos convergentes cuando se discute la distribución del ingreso, la elevación del salario mínimo y el fin del analfabetismo”. Para Lula “solo hay divergencias (con los capitalistas) cuando llega el momento de cuantificar y operativizar las propuestas”. Lula dijo también “que la Fiesp y el PT pueden caminar juntos para ‘sacar al país de este ahogo’’’. Aquí está presentada la política de colaboración de clases del PT, su subordinación a la gran industria capitalista y la ausencia completa de una posición socialista. “Hoy es un día muy feliz para mí”, comentó el explotador Amato. “La crisis une a los hombres”, se regocijó. Es así nomás. “Señal de desesperación. De los dos lados”—fue la interpretación anticipada de un lúcido comentarista del mismo diario (10/3), en una columna llamada “la dentadura del proletariado”.

22 de marzo de 1991
Irak: Masacre en el desierto
Redacción

Según la propaganda concertada de los medios de comunicación imperialistas y de sus lacayos del tercer mundo, la guerra de “los aliados" contra Irak habría sido absolutamente “higiénica", casi sin muertos ni heridos, o en todo caso procurando minimizar el número de víctimas. Los medios para lograr la ejecución de una guerra indolora e insensible estaban constituidos por la “ética" de la coalición y la precisión electrónica de su armamento. Pero ahora resulta, de acuerdo a la información brindada por el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea norteamericana, general Merril A. Mc. Peak (The Washington Post, 16/3), que el 70% de las bombas lanzadas por los cruzados de la democracia no dieron en el blanco. "Solamente” acertaron en los objetivos designados unas 26.363 toneladas de bombas, las otras 62.137 erraron — golpeando en blancos civiles. El uso de las llamadas armas “inteligentes" guiadas por rayo láser, solo alcanzó al 7% del total del tonelaje de bombas descargado. La población civil iraquí sufrió así, en forma directa, el bombardeo aéreo más intenso que se haya registrado en toda la historia. La conclusión que se desprende es muy clara: fue una guerra de aterroriza-miento del pueblo iraquí, y con respecto a las fuerzas armadas se las eximió en todo lo posible, lo suficiente para “que se doblen pero no se rompan". El general Mc. Peak “defendió la decisión de las fuerzas aéreas aliadas de ametrallar un convoy iraquí que escapaba de la ciudad de Kuwait en los días finales de la guerra. Numerosos iraquíes fueron muertos y centenares de vehículos destruidos en la retirada desesperada hacia Irak” (ídem). El comando “aliado” no ha querido dar a conocer el número de bajas civiles, pero para el coronel francés Jean-Louis Dufour llegaría a 150.000 personas. El general yanqui, Norman Schwarzkopf, se limitó a decir que ese número fue “muy, pero muy grande” (Folha de Sao Paulo, 1/3). Para el ex canciller de Francia, Claude Cheysson, las víctimas deben haber sido “200.000— una masacre” (International Herald Tribune, 11/3). Cheysson va más lejos, porque dice: “yo rechazo categóricamente la noción de que se quisieron evitar daños innecesarios. El objetivo aliado de aniquilar la economía de Irak debía provocar víctimas civiles. ¿Por qué no pregunta usted (le dice al periodista) el motivo por el cual la guerra aérea duró cuarenta días en lugar de los quince que se habían previsto?” Ramsey Clark, ex fiscal general de los Estados Unidos, afirmó, luego de una visita a Irak, que hubo un sistemático bombardeo de objetivos civiles, lo cual desmiente la “imprecisión” de los bombardeos señalada por el jefe del estado mayor de la fuerza aérea. “No habla un daño militar ‘colateral’, dice Clark, toda la destrucción era a los civiles”. La conclusión de este hombre es “El ataque aéreo que deliberadamente utilizó como objetivo a la población civil de Irak es un crimen de guerra” (Página 12, 17/ 3). ¿A quién hay que hacerle, entonces, un tribunal de Núremberg, a Hussein, que mató algunas docenas de “aliados”, o a Bush? ¿Quién debería pagar “reparaciones de guerra", el pueblo iraquí o el capital financiero internacional?

22 de marzo de 1991
Banco Nación: Las bases impusieron el paro
Redacción

El viernes 15, día clave por el cobro de impuestos y vencimientos, los trabajadores de la Casa Central del Nación se declararon en paro por 5 horas. El paro rápidamente se extendió a algunas seccionales. La medida fue impuesta desde abajo. Los trabajadores y tos delegados de base desbordaron a la Interna burocrática que desde hace meses se oponía a adoptar un curso de lucha. El reclamo era por 3 millones de básico (frente a tos 800.000 australes actuales) y el retroactivo a diciembre. Todas las maniobras de la gremial para frenar el paro le salieron por la culata. El viernes al mediodía el banco estaba paralizado y reunido en Asamblea General, convocada a instancias del activismo. La chiflatina a la Gremial fue tal que no tuvieron más remedio que irse. Desde el vamos el principal problema político que tenía planteado el paro era ¿quién dirige la lucha? Ante la superación de la gremial por la base, Zanola maniobró rápidamente. Desde los diarios planteó su “apoyo” a la lucha y prometió unificar con el resto de la banca oficial. Es decir, Zanola se lanzó a acordonar el conflicto y ponerlo bajo su control. A partir de ese momento, si bien todo el activismo se mantiene en el terreno de la huelga, se delimitan con claridad dos posturas: la que impulsaban tos compañeros de la NARANJA (PO) insistiendo en la necesidad de que se elija una comisión que asuma la conducción real de la lucha, y otra sustentada por los compañeros de la Verde (Mas) que exigen “que la gremial dé la cara y se ponga al frente”. El lunes al mediodía una nueva asamblea ratifica el paro y se elige una “comisión de control” integrada por cuatro delegados de base que estuvieron al frente de la lucha. Se reafirma también el reclamo de los tres millones. Pero antes de cerrar la Asamblea un compañero de la Verde (Mas) mociona para que sea convocado Zanola en una nueva asamblea “para rendir cuentas”. Esto era una vía muerta para las necesidades de organización y extensión del paro. Se realiza la nueva asamblea, Zanola no se presenta y la Gremial zanolista tampoco. Inesperadamente, son los propios compañeros de la Verde (Mas) tos que traen el acta donde la directiva zanolista da cuenta de la conciliación obligatoria. El acta es abucheada. Los compañeros de la Naranja intervienen para que la Asamblea rechace la conciliación y oriente a las oficinas para que se pronuncien en ese sentido. La Verde (Mas) en cambio propugna que el tema se traslade a las asambleas de sección para que sean ellas las que resuelvan. En el marco de una situación confusa se impone esta última proposición. Ante esta situación de vacilación del activismo combativo, la mayoría termina por acatar la conciliación con dudas y con bronca. Zanola volvió a estrangular la lucha. El Mas intervino para salvar a la burocracia, como en docentes del '88 y Foetra del '90, una política de la cual el Mas se ha “autocriticado” oficialmente. Pero como se ve, todo sigue igual. Para reorganizar el Banco El proceso no está cerrado. El Nación de Córdoba mantuvo el paro. En Casa Central el desenlace va a depender del carácter del acuerdo que firme Zanola. La mayoría de los mandatos reclama la renuncia de la Gremial y la convocatoria a nuevas elecciones. Esto es lo que hay que imponer ya. El planteo de “comprometer a la burocracia” se mostró una vez más como un desastre. Una nueva dirección es imprescindible. Para impulsar esa orientación los delegados de base deben reagrupar fuerzas exigiendo que el “acuerdo salarial” sean los tres millones de básico y que la propuesta salarial sea aprobada por una nueva Asamblea General.

22 de marzo de 1991
La iglesia, Todman, los radicales, los 8, quieren la intervención federal

El gobierno nacional, la oposición burguesa y la embajada norteamericana están discutiendo la intervención federal a Catamarca. Según Ámbito (19/3) el decreto ya tiene la firma del subsecretario de justicia, León Arslanian. La Ucedé, principal aliado del gobierno, presentó junto a la UCR y al grupo de los Ocho, un proyecto de ley para Intervenir el distrito. La campaña del embajador Todman contra la “corrupción" y el narcotráfico estarían enderezadas en el mismo sentido, lo que explica el reciente anuncio del gobierno de los Saadi de “inversiones norteamericanas” en el sector minero catamarqueño, como forma de contrarrestar esos embates. Simultáneamente, el gobernador Saadi informó (Ámbito, 20/3), que las elecciones de gobernador se adelantarían al 5 de mayo próximo. Junto a su anuncio, se produjo la renuncia del viceministro del Interior Jorge Díaz Martínez —hombre de confianza de Saadi— quien sería el encargado de pilotear la campaña electoral. Según es “vox-populi” en Catamarca, lo que se pretende montar es un colosal fraude electoral. Históricamente, los Saadi han ganado con padrones “especiales” hechos “a mano”, a lo que se suma el voto de sus punteros con hasta tres libretas de enrolamiento. Actualmente el padrón de 1987 impide votar a toda la camada de jóvenes surgidos a la lucha en las Marchas del Silencio. Intervención El proyecto de intervención es una medida última destinada a salvar el aparato del estado catamarqueño. A las Marchas del Silencio, que se multiplican en el interior de la provincia (Piedra Blanca, Andalgalá, Pomán) se le suma en estos días una sublevación policial que denunció a la jefatura por “corrupta”. Al mismo tiempo los docentes no cobraron sus míseros salarios; los estatales tenían impagos, al cierre de esta edición, los sueldos de enero y febrero. Como contrapartida los jueces y funcionarios se desplazan en autos “mellizos”. Varios familiares del gobernador, como Antonio Saadi, están presos y procesados por robo y acusaciones de narcotráfico en gran escala. Con la intervención la mayor parte de la burguesía pretende “enfriar" la crisis provincial y llegar hasta las elecciones de setiembre. La maniobra electoral de Saadi, en cambio, agravaría aún más la actual situación provincial. La sublevación policial y las marchas en toda la provincia son índices de la incapacidad de los Saadi para contener la crisis. Pantano Hasta el propio juicio de María Soledad refleja esta situación. Ya hace tres semanas que el juez —según la ley— debió resolver la situación procesal de Guillermo Luque, hijo del diputado saadista. Su demora refleja un dilema político; si resuelve la “prisión preventiva" del hijo de Luque, se puede sublevar todo un sector del aparato saadista, vinculado al diputado. Este amenazó con “decir todo lo que sabe", cuando atacó a hermanos y primos del gobernador por sus "negocios”, en particular a Antonio Saadi, considerado jefe del narcotráfico. Pero si el juez pone en libertad al hijo de Luque, la sublevación popular será imparable. De allí que se contemple la intervención federal como una forma de arbitrar en este conflicto empantanado. Menem El gobierno de Menem está metido hasta el cuello en esta crisis. Su compromiso con los Saadi se reforzó (ver nota) con la votación del envío de naves al Golfo. A cambio de esos votos, indispensables, el presidente ofreció su respaldo en la crisis provincial. Mera Figueroa y Díaz Martínez, las dos cabezas del Ministerio del Interior son notorios saadistas. Menem cuida la crisis de Catamarca porque es su propio estado mayor el que está involucrado en ella, y su desenvolvimiento podría costarle la cabeza. Por esto mismo es que Menem también estudia la posibilidad de intervención. Se revela así que no existe contradicción entre la “oposición" burguesa (UCR, Pl, PJ “disidente”) y el menemismo. Al igual que el embajador yanqui Todman todos ellos consideran la intervención como el “mal menor”, por referencia a la posibilidad de la caída de Saadi a manos de la movilización popular. Silencio Las Marchas del Silencio han sido el factor desencadenante de la crisis. Pusieron al desnudo la descomposición del estado saadista. En su origen fueron atacadas por toda la burguesía, desde obispos a "comunicadores” señalando que había “oscuros intereses” detrás de ellas. Pero ahora, súbitamente, no se escuchan más que elogios. Desde monseñor Laguna hasta los Neustadt coinciden en señalar su “extraordinario ejemplo”, remarcando su carácter silencioso. Tanto elogio se debe a que, ante el agudo resquebrajamiento del estado, estos voceros de los intereses capitalistas, temen que ese silencio se llene con la voz de un programa político independiente, no solo de los Saadi, sino también de los opositores, partidarios de la “intervención” que salve el aparato estatal saadista. Lo que hace falta Precisamente aquello que tanto temen estos salvadores de almas, es lo que hace falta El silencio de las marchas debe poblarse de un programa político que marque una salida para Catamarca. La única vía para lograrlo es poner en prisión a todos los responsables del crimen de María Soledad, a sus cómplices y encubridores. Esto plantea el desplazamiento de todo el aparato de tos Saadi del poder. Para ello es necesario que la movilización desemboque en una Asamblea Popular que designe, mediante el voto masivo y directo un gobierno de confianza popular cuya primera tarea sea democratizar Catamarca.

22 de marzo de 1991
Catamarca: Saadi en la Casa Rosada
Redacción

La propuesta de Menem de intervenir militarmente (“apoyo logístico”) con barcos enviados en el Golfo, fue votada por el Congreso el 23 de enero. En las horas previas, el menemismo pudo constatar que para ganar la votación necesitaba el apoyo de tos legisladores catamarqueños. Estos se manifestaron en contra inicialmente, pero luego votaron a favor. En su edición del 24 de enero, Clarín explica cómo se logró el acuerdo. Fue necesario que el ministro del Interior, Julio Mera Figueroa, por expresas instrucciones de Menem, hablase con el gobernador Saadi, “para destrabar la resistencia del grupo”. A cambio del apoyo Menem acordó enviar fondos “para aliviar la difícil situación provincial”. De este modo se revela hasta qué punto el propio gobierno nacional ha estado detrás del desenvolvimiento de la crisis catamarqueña, apoyando en todo momento al saadismo. Ramón Saadi fue —por otra parte— uno de los primeros en financiar con gruesas sumas, millonadas en dólares, la campaña de Menem. El ministerio del Interior está en manos de gente del saadismo. La crisis de Catamarca se revela así como la punta del iceberg del menemismo. La calda de los Saadi está en condiciones de arrastrar al propio Menem.

22 de marzo de 1991
Del cólera a la cólera

No es completa la afirmación de los sanitaristas que han caracterizado al cólera como "patología de la pobreza”. Hay mucho más que esto. El germen de esta enfermedad se propaga allí donde los desagües cloacales entran en contacto con el agua potable, lo cual denuncia un colapso completo de tos servicios públicos a cargo del Estado. Por otro lado, si las defensas contra la infección sólo resultan insuficientes "en los desnutridos, los aquejados de enfermedades consuntivas y en estados preclínicos sumamente frecuentes en las villas de emergencia” (Clarín, 22/2/91), ello revela un verdadero retroceso social de parte de sectores enormes de las masas. En resumen, más allá de la “pobreza” — que hasta ahora había sido invulnerable, al menos al cólera, la aparición de esta epidemia traduce todo el cuadro de descomposición del Estado burgués y del régimen capitalista de producción. La emergencia del cólera al lado de tos enormes progresos científicos, en especial en el campo de la salud, muestra el grado agudo que ha alcanzado la polarización social bajo el capitalismo. La fulminante diseminación del cólera en Perú y su inminente extensión a otros países cercanos, delata un cuadro de completa degradación que es social y política. En Lima, "el 70% de sus ocho millones de habitantes sobreviven en barrios marginales, en condiciones infrahumanas” (Río Negro, 13/2). En esa ciudad, "el 40% del agua potable está contaminada por materia fecal, según mostró un estudio dispuesto por la alcaldía” (id.). Para fines de marzo, se espera que 300.000 habitantes —uno de cada 70 peruanos— esté afectado por el mal, que podría tornarse endémico (permanente). Un funcionario peruano responsabilizó por la epidemia a "todos los gobiernos de los últimos treinta años” (Clarín, 20/2), una visión que es parcial, toda vez que no se puede llegar a semejante crisis sino es como consecuencia de una amplia descomposición del régimen social imperante. Los gobiernos no han hecho más que reflejar tos límites insalvables de la clase capitalista que representan. Las manifestaciones de deterioro de la vida urbana no se limitan al “tercer mundo”, son evidentes en Nueva York, Londres, Tokio, así como en muchas ciudades importantes donde tos gobiernos municipales están en quiebra. La rapacidad de tos explotadores se ha acentuado con la peste encima. En las zonas limeñas “sin agua potable, la distribución del agua no está en manos del gobierno sino de particulares” (Clarín, 24/2). De manera que en la barriada de Huaycan, “acaba de inaugurarse una planta de abastecimiento de agua potable que será vendida en la región (a razón de) un dólar el tacho de 50 litros”. Pero, en Lima, el salario de un empleado público equivale a 60 dólares... Al renunciar recientemente a su cargo, el ministro de salud peruano señaló que “el resto del gabinete se ha mostrado especialmente preocupado de quitarle responsabilidad al consumo de pescado... cuestión de que no mermen las exportaciones" (Página 12, 19/3). En efecto: para salvar el "prestigio” de las exportaciones peruanas — cuya contrapartida de dólares irá a pagar la deuda externa, Fujimori no ha vacilado en “propagandizar” la ingesta de pescados y vegetales crudos, lo que — bajo las condiciones sanitarias que soporta el pueblo peruano— ha agravado la epidemia actual. Una única plaga Los epidemiólogos consideran virtualmente inevitable la extensión de la peste a Bolivia, Brasil y Argentina. En el conurbano bonaerense, "todos los elementos están dados para un crecimiento explosivo”, pues existe la posibilidad de “que a través de los millones de pozos ciegos del gran Buenos Aires, el germen logre contaminar la napas superficiales. Si ello sucede, estalló la epidemia” (Clarín, 22/2). Los “consejos" televisivos apenas consiguen disimular la realidad del hacinamiento, de la ausencia de redes cloacales y de agua potable y el desastre sanitario que afecta al 60% de las barriadas en los centros urbanos del país. Apenas en Jujuy —donde, por razones geográficas, se ha montado un “operativo especial de prevención”— tos trabajadores de la Sanidad han denunciado que deberán enfrentar la plaga con un hospital desmantelado. En los últimos tiempos, la lucha contra la miseria física y moral tuvo formas diversas y en gran parte independientes unas de otras. Los médicos y enfermeras luchaban contra la liquidación de la salud pública y por su profesión; los barrios por la tierra, la vivienda y la provisión de servicios esenciales; tos diversos movimientos populares por la defensa del niño, del discapacitado, de la tercera edad; la clase obrera en su conjunto, contra la miseria salarial y los despidos. La aparición del cólera tiene un efecto de síntesis, de unificación. Por un lado, neutraliza el valor de cada una de aquellas reivindicaciones separadas de las otras. Por el otro lado, plantea la defensa de la vida contra condiciones sociales que llevan a la muerte. Se plantea así una lucha de alcances políticos vastos, lo cual quiere decir revolucionarios, que obliga a todas las grandes organizaciones obreras y a la acción de todos los oprimidos. La lucha contra la miseria y contra la enfermedad y la muerte exigen un plan de obras públicas, de vivienda, y de saneamiento urbano gigantesco, y la elevación inmediata del valor en proteínas de la alimentación de las masas. Semejante exigencia coloca sobre el tapete el no pago de la deuda, la expropiación de los monopolios, el control obrero, es decir el gobierno de los trabajadores. Los usureros imperialistas y sus “pares” nacionales son incapaces de asegurar a una amplia masa de oprimidos el derecho a la supervivencia. Para estas masas, la expropiación de los explotadores se ha tornado una cuestión de vida o muerte.

22 de marzo de 1991
PTS: Un alevoso caso de nacionalismo

La agresión imperialista contra Irak fue una nueva ocasión para que el PTS volviera a revelar su hilacha nacionalista. No una hilacha “nacional-trotskista”, o “nacional comunista” o “socialista nacional”, sino nacionalista a secas, es decir de contenido burgués. Esto no debiera sorprender a quienes tienen algún conocimiento del morenismo y de su trayectoria con relación al peronismo, el aprismo, el castrismo, la UP en Chile o el apoyo político a la dictadura en Malvinas. En la guerra del Golfo el PTS apoyó en forma política integral a la dirección de Saddam Hussein, coincidiendo incluso con las caracterizaciones que le atribuye al líder iraquí respecto a la situación internacional. Según el PTS Saddam Hussein se habría convertido en una dirección revolucionaria antiimperialista de dimensiones internacionales que habría hecho suyo el programa del proletariado mundial. Ni más ni menos. En los anales de los desatinos políticos esto solo guarda comparación con las peores pavadas formuladas por el stalinismo, el pablismo o Moreno. Según el PTS, “contra todas las predicciones de la prensa imperialista que, acostumbrada a pensar en términos de guerra fría, sostenía que Saddam Hussein había elegido mal el momento para desencadenar el conflicto del golfo, los hechos de los últimos seis meses están confirmando que éste tuvo razón” (E.I., boletín n° 1, febrero 91). “Todo esto muestra —agregan— que fue correcta la lectura de la situación mundial hecha por Hussein y pone al descubierto que estamos en presencia de un nuevo período de la lucha de clases mundial en donde la crisis de la dominación imperialista abre grietas que pueden ser utilizadas por las masas (?) para propinarle golpes contundentes (?) al imperialismo”. De la lectura de estos párrafos no solo se sacaría la conclusión de que estamos en un nuevo “período de la lucha de clases”, (algo que el PTS y el Mas descubren casi cada 24 horas) sino por sobre todo de que estamos ante una nueva dirección política internacional que no sólo supo caracterizar la situación internacional sino que supo acertar especialmente con la política adecuada para explotarla en perjuicio del imperialismo. No haría falta decir más para concluir que Manes y sus amigos se han convertido en sunnitas. El carnicero de los kurdos (con armas químicas) y del pueblo iraquí (guerra contra Irán) sería en esto superior a un Lenin, quien cometió el error de invadir Polonia en 1920, mientras que la ocupación de Kuwait habría sido un éxito político descomunal. Se puede ver claramente que para el PTS la política de Saddam Hussein (ocupar Kuwait) tuvo la capacidad de transformar la lucha de clases internacional y de modificar la etapa política. El pasaje al supuesto “nuevo período” no resultaría de la influencia de diversos factores históricos, y en especial de una acción excepcional de masas, sino de la política del pretendiente a ocupar el lugar histórico de Saladino. El PTS no caracteriza, naturalmente, en ningún momento a la ocupación irakí en Kuwait (una aventura similar a la de Galtieri en Malvinas) como una consecuencia de la bancarrota política y económica de su régimen luego de ocho años de guerra contra Irán para defender al imperialismo y a los emiratos petroleros. El PTS cometió el crimen político típicamente menchevique, de someterse incondicionalmente al nacionalismo burgués representado por un dictador militar. Por eso el PTS no va a denunciar en ningún momento la política contrarrevolucionaria de Hussein en el desenvolvimiento de la crisis: el pillaje de Kuwait, la negación de derechos políticos a los trabajadores inmigrantes del emirato en beneficio de la camarilla del gobierno y del ejército; la continua represión a los kurdos; la represión a toda movilización revolucionaria de las masas. Hussein no solamente no impulsó nunca la Intifada, sino que además reclamó una conferencia internacional (imperialista) para Palestina, y con los ataques Scud impidió una intervención de las masas palestinas que debían temer, naturalmente, una guerra química en territorio propio o aledaño. ¡La amenaza de la guerra química contra el sionismo (e incluso los Scud) apuntaban a inmovilizar una insurrección palestina en los territorios ocupados y no ocupados! La ceguera nacionalista llevó al PTS a entusiasmarse por la peregrina hipótesis de que “algunos de los gobiernos reaccionarios que se han mantenido neutrales (podrían) alinearse militarmente con Irak”, citando “los casos de Jordania o el de Irán”. En este caso la monarquía hachemita y el clero persa pasarían también a ganarse las palmas del acierto político y de la transformación de la lucha de clases. La ilusión nacionalista del PTS no tuvo límites a la derecha, y se transformó en la expectativa de la transformación de monarquías reaccionarias (bajo presión de masas, ¡por supuesto!). El imperialismo es un tigre de papel Para el PTS la acertada ocupación militar iraquí de Kuwait, y la crisis económica capitalista y las pujas interimperialistas, “muestran que Irak y las masas árabes pueden triunfar”. No importa que esté ausente una política y dirección revolucionarias y que domine la dirección y política nacionalistas. No solo esto: para el PTS ese nacionalismo representa la política revolucionaria. Pero tampoco debemos dejar de lado en esta crítica el lugar absolutamente desproporcionado que el PTS asigna a “la crisis económica capitalista” y a “las pujas interimperialistas” en la posibilidad de un triunfo estrictamente militar de Irak, y sin ninguna consideración por las limitaciones de clase insalvables de la iniciativa político-militar del dictador. Luego de haber hecho escuela en la teoría de Moreno relativa al “frente contrarrevolucionario mundial” (que según Moreno estaba representado absolutamente por todo el mundo con excepción del Mas), el PTS pega una voltereta completamente oportunista y pasa a potenciar más allá de sus propios límites la división que existe y que existirá siempre en el imperialismo, al punto de transformar esa división en un factor que neutralizaría, paralizaría y desarmaría por completo al imperialismo frente a una coyuntura candente de la crisis mundial. No podría existir un mecanicismo más estrecho en la apreciación de la lucha de clases. Entre la “genialidad” de Hussein y la neutralización del imperialismo como consecuencia de la “crisis” y de sus “luchas”, la victoria de Irak debería resultar, no solo “posible” sino, en rigor, inevitable (de lo contrario: ¿en qué habría consistido el acierto político del carnicero de Bagdad?). En su apreciación del Imperialismo, el PTS lleva al extremo los peores desbordes de Moreno y se transforma en una caricatura respecto a las “inolvidables" exageraciones de Posadas. Los límites de las contradicciones imperialistas, y aún más de las luchas entre los pulpos y Estados, están impuestos, en primer lugar, por el hecho de que se manifiestan como relaciones de fuerza que se resuelven por medio de la fuerza. Esto fue muy claro en la crisis del Golfo, cuando la política brutal de Bush redujo a cero las divergencias de alemanes, japoneses y franceses, y más tarde la de su propia oposición en los Estados Unidos. Este desenlace, que culminó en la guerra, llevará naturalmente a una nueva etapa a la lucha interimperialista y a nuevas salidas (y no falta de salidas) de fuerza. Un papel esencial en la victoria de la política de Bush contra sus opositores lo jugó la burocracia soviética, que necesita eliminar los “focos do tensiones” en todo el mundo.(no para defender a la URSS con sus métodos, sino para apuntalar su política de restauración capitalista). Una fracción del capital financiero se valió de la crisis del Golfo para imponer por la fuerza su política y sus intereses a las demás fracciones en pugna. ¡El otro límite a la lucha interimperialista es la defensa del capital! ¿Qué fracción del imperialismo o de la burocracia admitió en algún momento (o podía admitir) la confiscación económica y política de una fracción del capital imperialista a manos de una nación oprimida, con el riesgo consecuente de propagar una ola de expoliaciones de parte de naciones que se encuentran en situación igual o peor, o directamente propagar una ola revolucionaria? Este aspecto también se puso de manifiesto en la crisis del Golfo, esto cuando todos los Estados (incluida Cuba) rechazaron la ocupación de Kuwait como contraria al “derecho internacional” y cuando todos votaron a favor del bloqueo. Retirada “pacífica" o “violenta", pero retirada al fin. La posición del PTS, que plantea una posibilidad de victoria para Irak sobre la base de la división del imperialismo, significa sostener de hecho la posición de la fracción imperialista que quería seguir con el bloqueo. El único factor histórico que puede transformar a la crisis económica y a la división del imperialismo en factores de disolución social y política del capitalismo, es la revolución proletaria, lo cual supone una política y un partido revolucionario. Esto es así porque una política revolucionaria puede transformar cada pretensión de solucionar por la fuerza las disputas imperialistas en un nuevo factor de desarrollo de situaciones revolucionarias, en especial dentro de los Estados en retroceso. Pero por sobre todas las cosas, una política revolucionaria sirve para destruir el apoyo social que pudiera conservar el imperialismo entre las masas, superar las ilusiones de éstas y polarizar en forma conciente el gran antagonismo de la sociedad capitalista. Guerra y revolución Lo menos que se puede decir es que el PTS tuvo la misma “capacidad" de análisis de Hussein; suponer que en un plano estrictamente militar Irak podía triunfar. Pero además esto supone que Saddam estaba dispuesto a sacrificar a su ejército en una guerra contra el imperialismo, es decir jugarse el destino del Estado (al PTS la experiencia de Malvinas y Galtieri no le enseñó nada a este respeto). El PTS hizo del factor “resistencia del ejército” de Hussein, un factor fundamental, y así se dio la cabeza contra la pared. La "madre de todas las batallas” nunca tuvo lugar. El apoyo político del PTS a Hussein revela que sufre del mismo impasse político y de la misma desesperación que el iraquí y que al igual que éste no encuentra salida en la presente etapa histórica. El PTS formuló la perspectiva de una derrota del imperialismo bajo la dirección de Hussein y la transformó en su política. Luego sostuvo que la superación de éste (¿para qué superarlo con tantos aciertos?)” solo vendrá (después, PO) de la completa derrota del imperialismo”. Esto es una suerte de revivida teoría de la revolución por etapas. Primero, todos juntos ganamos la guerra, luego hacemos la revolución. El PTS planteó de este modo la posibilidad de la derrota del imperialismo mundial sin revolución y sin la superación de Hussein a manos de una dirección revolucionaria en el curso de la guerra contra el imperialismo. Pero si no se explota la catástrofe de la guerra para impulsar la revolución (lo que choca con la dirección nacionalista de la guerra) no hay ninguna posibilidad de victoria de la revolución con posterioridad. Confiar la dirección de la guerra al nacionalismo y no luchar para que se desarrolle la revolución, esto es seguidismo contrarrevolucionario. Pero todo lo dicho hasta aquí no es nada comparado con lo que viene. Es que para el PTS, Hussein es “una dirección burguesa... que tuvo que ir más allá de su objetivo inicial (mentiras) al ver la respuesta imperialista. El enfrentamiento con éste llevó a Saddam a armar a las masas iraquíes (mentiras) y tomar parte de las reivindicaciones históricas de las masas árabes (mentiras), como son la destrucción del Estado de Israel y la creación de un Estado Palestino (mentiras), para resistir. Tuvo que tomar en sus manos una lucha que no es suya (mentiras), una lucha que es nuestra, es decir, del proletariado y los explotados del mundo”. Es decir: LA POLITICA DEL PROLETARIADO ES LA QUE LLEVABA HUSSEIN. Más claro, agua. O mejor dicho, más confuso, en ningún lado. Hussein en ningún momento superó los límites políticos y programáticos del nacionalismo más estrecho (ni llegó a estos límites si se lo compara con Nasser o con el FSLN), con sus invocaciones a Mahoma y Alá, o presentando el enfrentamiento con Israel en términos de “guerra santa”. El PTS iguala el programa reaccionario islámico con el del proletariado revolucionario en un esfuerzo (que hay que calificar de delirante) por transformar a Hussein en una dirección burguesa que se habría transformado en revolucionaria. El PTS falsea cuando habla de que Hussein armó a las masas y cuando no dice en realidad que Saddam no aflojó la represión de su policía y ejército contra el pueblo. Morenismo Todo este bochorno político del PTS, este nacionalismo más repodrido, no puede caer del cielo. Es la escuela morenista. Nahuel Moreno planteó en “La Revolución Latinoamericana” (1962) que “la historia... ha dado un mentís a la teoría de que el proletariado, en los países atrasados, es la dirección revolucionaria...” puesto que “cualquier país, cualquier clase brutalmente explotada” podría serlo. El morenismo estuvo disuelto entre 1954 y 1964 en el peronismo y también hizo suyas las bravuconadas de Perón como sinónimo de dirección revolucionaria. “El programa de Perón contra el Ejército permanente, por las milicias obreras, por las guerrillas en sabotaje, por las expropiaciones y el control obrero de la producción son fuentes programáticas de un nacionalismo revolucionario” (28/6/60). Este es el cáncer teórico que corroe al PTS (y al Mas). El programa del PTS se resume en una sola idea de profunda raíz menchevique: seguidismo a las direcciones nacionalistas con el subterfugio de que rompen con su clase social. Estos son los que acusan al PO de “nacional-trotskismo”. ¡Embusteros! Hussein “trotskista” “Los norteamericanos estaban decididos a ir a la guerra desde el comienzo”, dice en un reportaje al International Herald Tribune (11/3), el ex canciller francés, Claude Cheysson. “Y no digo que estuvieron equivocados en su forma de abordar la cuestión”, puntualiza este adversario de la política de Bush, candidato reiterado a mediador en el conflicto en el Golfo y acusado de pro-Hussein por los medios norteamericanos. “Saddam, en agosto, podría haber estado abierto a un arreglo, pero rápidamente se volvió increíblemente obstinado”. (El propio Saddam explica por qué: “Si hago una propuesta de paz, seré yo quien tendré que hacer concesiones. Si los otros la proponen, entonces podré obtener concesiones yo”. Gran amplitud de pensamiento [conversación con Arafat en agosto, transcripto por Salinger y Laurent en el libro “Guerre du Golfe”)]. Cheysson prosigue: "(Saddam) se daba perfectamente cuenta —y yo estoy en condiciones de saberlo— que sería aplastado si había una guerra. Hasta el final se negó a creer que los americanos irían a la guerra”. Este fue el brillante análisis de Hussein que reivindica el PTS. En el libro ya mencionado “Guerre du Golfe” se transcribe integralmente la conversación que mantuvo el dictador iraquí con el encargado de negocios norteamericano en Bagdad, Joseph Wilson, a mediados de agosto pasado. Le dice, en una parte, el iraquí al yanqui: “¿Por qué quieren ser nuestros enemigos? Ustedes ya han cometido suficientes errores debilitando a vuestros aliados en la región que han perdido toda consideración hoy a los ojos de sus pueblos. Desde nuestro punto de vista (!!), ustedes estarían mejor para defender vuestros intereses en esta región del mundo, si se apoyan en un régimen fuertemente nacionalista y realista, en lugar de hacerlo en los sauditas” Está claro. Desde agosto y hasta el primer disparo, Hussein estaba interesado en el acuerdo con el imperialismo. No tenía condiciones de manifestar esta posición de una manera positiva, pero sí por medio de su completo inmovilismo político y militar. Los “aliados” se pudieron reagrupar militarmente a sus anchas sin ninguna respuesta política de Irak. Finalmente, como ya le ocurriera a Galtieri, Hussein prefería la derrota militar, como un mal menor, a una retirada que lo dejara completamente vulnerable ante el pueblo y ante un ejército desmoralizado. Lo dice textualmente: “Si me voy únicamente para conservar algunas islas y campos de petróleo, el pueblo no lo aceptaría nunca. SERIA MÁS GRAVE QUE PERDER LA GUERRA. Yo nunca dije que estaba dispuesto a retirarme... porque creo que los soldados iraquíes se desmoralizarían si sintieran que creo en una retirada" (de la conversación ya citada con Arafat, en el libro ya citado) “Los iraquíes saquearon la riqueza kuwaití. Las tropas de ocupación pillaban un poco, los dirigentes en gran escala. Un vendedor de automóviles pierde en pocas horas sus catorce mil Chevrolets y Oldsmobiles nuevos; son enviados a Bagdad. Los colaboradores de diversos ministros vienen especialmente al ex emirato para llevar los depósitos de productos de lujo. Convoyes especiales encaminaron de la ciudad de Kuwait a Bagdad tres mil millones de dólares en moneda extranjera, mil millones de dólares en oro, secuestrados al Banco Central y a los numerosos establecimientos financieros del país” (“Guerre du Golfe”). Esto es pillaje y no expropiación social; fue a parar a manos de los jerarcas del régimen y no al pueblo iraquí. Hussein no tomó posesión de la Banca Central, ni proclamó que la riqueza privada se transformaba en nacional. Simplemente la pilló. En esto consistieron los métodos de la política nacionalista.

22 de marzo de 1991
El ministerio del Interior ordena espionaje político contra el MAS y el Partido Obrero
Redacción

En su edición del miércoles 20 de marzo pasado el diario Río Negro dio a conocer una información según la cual el ministerio del Interior, que encabeza el saadista Mera Figueroa, ordenó a los gobiernos provinciales realizar una labor de espionaje contra el Mas y el PO — algo que, como habría que suponer como resultado de esa orden, el gobierno nacional ya estaría efectuando con la intensidad que se puede imaginar. El diario Río Negro dice exactamente que “Días atrás, el ministerio del Interior de la Nación envió un telex con la firma del coronel (RE) Carlos Oscar Sánchez Toranzo, director de Seguridad Interior, a los ministerios de Gobierno Provinciales. Pide informes sobre (cita textualmente el telex) ‘actividades de infiltración comprobadas o a detectarse en ámbito gremial y/o policial por el Movimiento al Socialismo (MAS), Partido Obrero (PO) y otras organizaciones similares’ (sic). El Informe debe ser quincenal —prosigue la información— pero, en caso de detectar las infiltraciones antes de cumplirse el plazo, deberá procederse (ojo, sic) con urgencia”. ¿Qué significa todo esto? Significa que el doctor Mera Figueroa, una de las usinas inspiradoras del gobierno de Catamarca y naturalmente del gobierno nacional, está llamando a iniciar una acción para-oficial, para-legal, para-constitucional y, en definitiva, por qué no decirlo, para-policial contra la actividad política de estos partidos, la cual se pretende amparar y justificar con el mote de “infiltración”. Ocurre que el Partido Obrero, así como cualquier otro, tiene el derecho a actuar políticamente en todos los ámbitos del país e igualmente en todas las instituciones del Estado, sean parlamentarias, burocráticas o de cualquier orden, esto porque todas ellas tienen un rol fundamental en la determinación de los destinos del país, y porque aceptar una veda o proscripción a la actividad política en el seno de ellas significaría autorizar el trabajo solapado y clandestino del gobierno, sus funcionarios y el partido oficial, que controlan el aparato estatal. Mera Figueroa pretende cuestionar, prohibir y reprimir la actividad del PO, nada menos que en los sindicatos, simplemente para defender el monopolio clandestino y la corrupción económica de la burocracia sindical. Si nos referimos a las instituciones educacionales, todo esto significaría que allí donde una institución fuera de cualquier control democrático o nacional como la iglesia, puede actuar a su gusto, ello no le sería permitido a un partido socialista. El problema, por sobre todo, es que el ministerio del Interior no tiene facultades legales o constitucionales, ni aun administrativas, para “detectar” las “infiltraciones” de los partidos políticos, y mucho menos todavía para “proceder” contra ellos. Cualquier cosa que haga el ministro o el director de Seguridad interior en este sentido constituye un delito, y con toda seguridad un atentado contra las libertades democráticas. La orden que ha librado para que las provincias actúen en el sentido indicado, constituye por sí misma un acto delictivo o una incitación a cometerlo, lo cual es la misma cosa. La orden que ha dado a conocer el diario Río Negro, plantea la necesidad de que el ministro y su director renuncien, de que se examine la pertinencia de un juicio político y civil contra ellos, y de que se proceda a una investigación exhaustiva del ministerio y de su dirección de seguridad. Los afiliados y los militantes de los partidos políticos deben estar advertidos sobre esta situación, para poder combatir la infiltración (esta vez sí real y sin comillas) de los organismos del Estado encargados de “detectar” la actividad de los partidos mencionados. Se plantea, como se puede imaginar, una cuestión todavía más amplia. La orden de Mera Figueroa-Sánchez Toranzo supone un trabajo de infiltración del ministerio del Interior y de los ministerios de gobierno de las provincias, en las organizaciones sindicales, educativas, policiales, etc., siempre justificadas en la necesidad de “detectar” la “infiltración” del Mas y del PO, y de “proceder” contra ellas. Esto trae como consecuencia la necesidad de combatir la infiltración policial o para-policial en los sindicatos, escuelas, fábricas, comisarías, etc., ordenada implícitamente en la circular publicada por el diario Río Negro. Llamamos a denunciar vigorosamente la acción ilegal ordenada por el Ministerio del Interior y a defender la democracia y las organizaciones del pueblo contra la infiltración y la provocación impulsadas por Mera Figueroa. Es un hecho excepcional, naturalmente, que una orden como la mencionada llegue al conocimiento del público, como ha ocurrido esta vez, aunque tampoco hay que exagerar la difusión, que apenas se circunscribe al tamaño de una apostilla en un diario del interior. Circulares de ese tipo y órdenes exclusivamente verbales son una cosa cotidiana. Esto prueba que el Estado burgués no es otra cosa que una maquinaria de conspiración y de violencia contra los trabajadores y contra el socialismo. Es un aparato de coacción que tiene por finalidad asegurar la dominación de clase de los capitalistas. Esto impugna cualquier pretensión de democracia de parte de este Estado y la misma posibilidad de acabar con él sin quebrar su maquinaria política y represiva, lo que solo puede lograr la acción histórica de las masas. La urgencia que la circular reclama a la acción del Estado con el Mas y el PO, no deja de ser una manifestación de la tendencia fundamental de la burguesía en el marco de la actual crisis política, que se encamina, como ya ocurriera, al estado de sitio, el gobierno por decreto y al estado de excepción (se amenazó militarizar a los fraternales).

22 de marzo de 1991
UTPBA: Los Gainza están vaciando La Prensa
Redacción

La patronal del diario La Prensa, acaba de anunciar que pretende vender su edificio central de Avenida de Mayo a la Telefónica para saldar cuentas impagas y evitar la quiebra. Pero los trabajadores dudan de si esto es cierto o si se trata de un vaciamiento que dejaría en la calle a 300 compañeros de prensa y gráficos, además de dejados sin garantías respecto a indemnizaciones, aportes y salarios. La patronal ha vendido ya otros edificios de la empresa, ha liquidado el stock de papel y hace más de un año que no paga las deudas previsionales y sindicales. Tendría pedidos de embargo por la ejecución de juicios perdidos por una cifra aproximada al millón de dólares. La mayoría de la directiva de la UTPBA (Sindicato de Prensa) piensa que se encuentra en marcha el saneamiento del diario, y de cualquier modo no hace nada. Pero la situación creada reclama exigir la apertura de tos libros de La Prensa, un control obrero de sus operaciones y la preparación de la ocupación antes del vaciamiento.

22 de marzo de 1991
“Telefónica de Argentina”: El cuento del inversor

“Telefónica de Argentina” anunció, a través de una profusa campaña periodística, una inversión de 370.200.000 dólares para 1991. El pulpo dirigido por el Citibank pretende, de este modo, contrarrestar la enorme indignación de los usuarios ante el creciente deterioro del servicio. ¿Pero qué significa realmente esta anunciada inversión? Al momento de la privatización el ingreso por facturación de ENTel sumaba 200 millones de dólares por bimestre. De entonces ahora las tarifas se han duplicado (3,5 centavos de dólar el pulso, contra 1,6). Esto le permite obtener al consorcio integrado por la empresa española y el Citibank el mismo ingreso por la zona Sur que el que tenía ENTel por todo el país: 200 millones de dólares por bimestre y 1.200 millones de dólares al año. A esto debe sumarse el monto percibido por la adjudicación de los planes Megatel y los exhorbitantes cargos de conexión —fijados en 1.000 dólares— sobre la base de líneas que ya estaban habilitadas, con equipos ya instalados y planteles exteriores construidos. Si se le incorpora, además, la enorme cantidad de materiales depositados en los almacenes de la empresa, se verá que no es exagerado calcular en 2.000 millones de dólares el ingreso de “Telefónica de Argentina" en un año. La inversión prometida es un 18% de esos ingresos, que además podrá ser mucho menor y nadie se enterará, porque no está sujeta a control y no significará ningún aporte de capital propio fuera del dinero del usuario. Esa “inversión” será una fracción mínima de tos beneficios de la empresa, abultados porque responden a inversiones, costos y recursos dejados por la empresa estatal. La inmensa mayoría de estos réditos será girada al exterior, salvo una proporción minúscula que hoy se presenta pomposamente como la “gran” inversión para engañar incautos. “Telefónica de Argentina” y “Telecom” han obtenido su propio sistema de “peaje”, apelando a obra preexistente, sin riesgo en la inversión y con rentabilidad asegurada.

22 de marzo de 1991
Foetra: Rodriguez y Richard Handley por el "voto cantado"
Redacción

Las patronales de Telecom y Telefónica se aprestan a liquidar el convenio colectivo de trabajo, con la complicidad de los burócratas de FOETRA. Pretenden barrer 60 artículos de un plumazo, que se refieren a distintas conquistas gremiales. El ataque más profundo apunta a la extensión de la jornada de trabajo, que se quiere llevar a 9 horas (de 9 a 18). El plus salarial que las patronales ofrecen en compensación es inferior, naturalmente, al monto de las horas extras. Esto mismo lo hizo la dictadura militar, con la finalidad de aumentar la explotación y despedir personal. El 18 de marzo Pero aun antes de conseguir la liquidación formal del convenio, la Federación y las patronales iniciaron su ataque al suscribir un acta secreta que suprime el feriado del 18 de marzo, día del trabajador telefónico, a cambio de una compensación salarial menor. El acuerdo firmado a espaldas de los trabajadores sienta un precedente para borrar otras conquistas en forma unilateral. En una solicitada publicada por la Federación (16/3), la burocracia afirma con todo cinismo que “los trabajadores empiezan a comprender que la historia se lleva en nuestros corazones y que cualquier momento es bueno para la recordación y el festejo”. Pero esto es falso, porque el día gremial tiene por objetivo unir a los trabajado-res en una celebración común de sus luchas pasadas y establecer las que quedan por librar. No es casual que los burócratas digan que “trabajando el 18 de marzo... se inicia un nuevo camino” cuyo próximo paso debe ser “que se plebisciten en cada oficina las nuevas condiciones convencionales y salariales”. Es decir la propuesta de Telefónica y Telecom. Plebiscito antiobrero La convocatoria a un plebiscito para responder por Sí o por No a la propuesta patronal es típicamente antidemocrática, porque no permite presentar como alternativa una propuesta propia de los trabajadores elaborada en una deliberación sindical. Es también profundamente antisindical, esto porque un sindicato debe actuar en función de la opinión de los trabajadores de la rama que se movilizan activamente en las asambleas y que de este modo hacen posible la existencia del sindicato como organización obrera. Pero, además, la propuesta del City, el Morgan y la burocracia es de que el plebiscito debe hacerse con nombre y apellido, lo que obliga a los trabajadores a revelar su posición ante la patronal, e inscribirse automáticamente en la lista de despidos, si votan por la negativa. Es nada menos que el voto cantado, como ocurría en la época del Martín Fierro y de los fraudes patrióticos. Ni que decir que todo esto es inconstitucional. Asambleas Un mínimo de dignidad y de perspectiva gremial obliga a rechazar el miserable pacto de la burocracia y la patronal y a reclamar asambleas por edificio y una asamblea general en cada seccional para rechazar el plebiscito y elaborar una propuesta sindical de convenio. Los trabajadores necesitan garantías de estabilidad laboral y de un salario recuperado que no se los trague la inflación, y de ningún modo una jornada de trabajo de nueve horas y la pérdida de innumerables conquistas. En la Seccional Buenos Aires, la dirección de Esquivel-Barone ha anunciado su oposición al proyecto patronal de convenio pero no hacen nada para darle a esta posición un carácter práctico. Esto nos anuncia que acatará el plebiscito con la “reserva" de propugnar el No. Ni qué decir que semejante conducta es una traición, esto porque lleva directamente a la derrota. La Seccional Córdoba, en cambio, sí ha decidido actuar en forma práctica. Ha convocado a un plenario nacional contra el convenio, por cinco millones de mínimo y la defensa de la jornada de 7 horas. Es necesario impulsar este plenario, y por sobre todas las cosas obtener de él un pronunciamiento contra el plebiscito, en favor de la Asamblea General y por un plan de lucha. Foetra Buenos Aires: La burocracia no defendió el día del telefónico El jueves 14, la directiva informó al plenario de delegados que la burocracia de Rodríguez y la patronal habían anulado el 18 de marzo, día del telefónico. El plenario votó no acatar la anulación y no trabajar el lunes 18. Pero la directiva de Esquivel no tomó ninguna medida práctica para garantizar el virtual paro. No hubo agitación, ni piquetes, ni recorrida, ni plenarios zonales, nada de nada. Recién el mismo lunes 18 apareció una solicitada firmada por Esquivel llamando a no trabajar, entre loas a la nacionalización del 48 y la “soberanía nacional". Como consecuencia de esta política criminal el 60% fue a trabajar. Aun así, hubo sectores con un alto ausentismo: Floresta 85%, Concentración Sur 70%, Volta 60%, Centro-Oeste y Presurización Paraguay 40%, etc.

22 de marzo de 1991
Cassia, querido, la Shell está contigo

Los representantes de los pulpos petroleros dejaron de lado el “melón helado y bañado con crema” que estaban saboreando, se pusieron de pie y con “una ovación” rubricaron las palabras de Antonio Cassia, dirigente del SUPE y presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados. Así lo informa el diario La Nación (13/3). Ocurre que el “compañero” Cassia, acababa de defender en el Club del Petróleo, a los postres del almuerzo servido por la Esso, Astra, Shell y Perez Companc, la entrega de las áreas centrales de YPF así como el derecho de estos dos últimos a quedarse con el área de Puesto Hernández —una licitación que Cavallo tuvo que anular, esgrimiendo como razón la baja cotización ofrecida. Cassia calificó a la anulación como “un antecedente muy peligroso” y alertó sobre la en las próximas licitaciones. Tenemos aquí radiografiada la profunda alianza de la burocracia del SUPE con los pulpos petroleros en el “descuartizamiento” de YPF. La entrega de las áreas centrales y secundarias equivale a la transformación de YPF en un aparato administrativo. A partir de aquí vendría la liquidación de la flota y parte por lo menos de las refinerías y distribución. Se ha regalado sencillamente una renta de cuatro mil millones de dólares. La burocracia del SUPE dio el paso audaz de ir al Club del Petróleo a defender a los pulpos debido a la crisis en que entró. La entrega de las áreas ha provocado una crisis política como consecuencia de que los pulpos han ofrecido por ellas menos de 400 millones de dólares, apenas un 10% del costo de las inversiones que han permitido operar a tos 3.000 pozos en cuestión, o (medido de otro modo) el equivalente a dos años de beneficios. El gobierno, entre tanto, estaba convencido que recibiría como mínimo unos 1.000 millones de dólares, tal como Cavallo tos computó en el Presupuesto Nacional. La burocracia del SUPE fue al Club del Petróleo a respaldar el negociado y a impedir que la crisis resultante pueda abrir una posibilidad de enfrentar al conjunto del plan petrolero de las multinacionales y los “capitanes de la industria” asociados a ellas. Cavallo decidió ahora convocar a un nuevo concurso con la expectativa de que se mejore el valor de la oferta y de que se salve la política petrolera. Cavallo está presionado por tos bancos internacionales, que reclaman el dinero de las licitaciones. La intervención de Cassia plantea, sin embargo, una crisis en el SUPE, donde la burocracia ha estado proclamando su defensa de YPF y su oposición al interventor José Estenssoro. Hay que reclamar que Ibáñez y el Consejo Directivo del SUPE renuncien y que se convoque a un Congreso de delegados elegidos por la base.

22 de marzo de 1991
El colapso de la privatización de Aerolíneas

Ya hace cuatro meses que Aerolíneas Argentinas fue transferida a un precio de regalo al consorcio Iberia-Pescarmona, pero los “flamantes" compradores aún no han puesto ni un sólo dólar o austral, ni tampoco títulos de la deuda externa, ni existe posibilidad de que lo hagan en el futuro. Esto significa, ni más ni menos, que el consorcio ha estado explotando Aerolíneas sin previamente haberla adquirido, y aún más, que está manejando un negocio sin ninguna clase de responsabilidad patrimonial. Se trata de un manifiesto caso de depredación económica, que está indicando el alto grado que ha alcanzado la tendencia a la descomposición de las relaciones sociales capitalistas. En los últimos días Pescarmona tuvo que transferir su parte de Aerolíneas a Iberia “fundamentalmente como consecuencia de una situación de insolvencia por parte del grupo Pescarmona” (diario de Río Negro, 5/3). Lo mismo hizo con Austral. De esta manera, Iberia ha pasado a controlar el 49% del paquete accionario de Aerolíneas y la totalidad del aerotransporte Interno. Sucede que Iberia no está en mejor forme que Pescarmona: el año pasado tuvo un quebranto de 209 millones de dólares, acaba de suspender a 2.400 empleados por tres meses y postergó los podidos de renovación de su flota aérea. El semanario El Economista (8/3) señala que “hoy, la salvación de los planes de Iberia (renovación de la flota y compra de Aerolíneas) está en manos del INI (Instituto Nacional de Industria), un organismo oficial al cual ha recurrido en auxilio financiero”. Iberia, por otra parte, no ha logrado reunir los títulos de la deuda necesarios para la compra de Aerolíneas, esto a pesar de que su cotización en el mercado es muy baja (15% de su valor nominal). Tampoco ha logrado los avales y garantías bancarias exigidos para respaldar una parte de los pagos que debe hacer por Aerolíneas y el plan de inversiones comprometido en el pliego de privatización. Esto se explica no solamente por el hecho de que Iberia es una compañía quebrada, que acaba de ser rescatada en España por el Banco Español de Crédito con un préstamo de 73 millones de dólares, sino también porque existe una puja para desplazarla del mercado de aeronavegación internacional — lo cual se aplica también al banco que la respaldó en la privatización (el First Bank of Boston), éste con relación al mercado financiero. Como consecuencia de todo esto, Iberia acaba de proponerle al gobierno argentino, luego de cuatro meses de tener a Aerolíneas en sus manos, “integrar 20% de los títulos dentro de 90 días” y ha vuelto a ofrecer “la misma lista de bancos (de menor jerarquía, P.O.) para avalar el plan de inversión que ya fue rechazado por el gobierno” (Ámbito Financiero, 19/3). Es natural que esta explotación de una empresa que no ha sido adquirida haya derivado en un abierto vaciamiento de Aerolíneas. Es así que “una investigación secreta ordenada por el ministro de Economía Domingo Cavallo estima que loa adjudicatarios retiran mensualmente 1,5 millones de dólares como intereses para pagar préstamos”. (Página 12, 17/3), en tanto que el diario asegura que Aerolíneas ha producido una pérdida de 20 millones de dólares. En los planes de Iberia figura también “la posibilidad de realizar operaciones de venta y realquiler con los aviones de bandera argentina ‘cuantas veces sea necesario’”. Esto fue lo que declaró a La Nación el presidente de Iberia, Miguel Aguiló (21/12). La última oferta de Iberia es una confesión de que efectivamente no puede adquirir Aerolíneas: ofrece entregar sólo la mitad de los títulos y aun así en “cómodas” cuotas y cancelar el pago financiado de tos 130 millones de dólares en Bonex 89 a su valor nominal, lo “que implica un efectivo de sólo 73,7 millones” (Clarín, 20/3). La conclusión que se desprende de todo esto es muy clara: las privatizaciones no constituyen un medio de superar la bancarrota financiera del Estado mediante el aporte de capital privado, sino que ocurre lo contrario, a saber, constituye una operación de rescate en favor de tos grandes pulpos capitalistas a costa de las finanzas públicas, es decir, de los contribuyentes, tos consumidores y tos trabajadores. La completa crisis en que ha entrado la privatización de Iberia; la bajísima cotización ofrecida por las áreas centrales de YPF y las petroquímicas; el empantanamiento completo con los peajes; y, por último, el anuncio del plan de inversiones de la Telefónica, por un monto un 70% inferior al prometido en el plan Terragno; todo esto plantea una crisis política inminente y de grandes proporciones. Simplemente el fracaso de la privatización de A.A. obligaría al gobierno a hacerse cargo de las pérdidas y de las deudas producidas por la gestión de Iberia, sin mencionar los litigios correspondientes. La cuenta que tendría que pagar el Estado superaría cualquier déficit que hubiera ocasionado el mantenimiento de una administración estatal. Un índice de esta crisis potencial lo otorga el hecho de que el FMI ha estado reclamando con insistencia que el dinero que ingresara por las privatizaciones fuera aplicado en forma integral al pago de los intereses de la deuda externa. Pues bien, el resultado líquido de todas las privatizaciones efectuadas hasta el momento no da más de 400 millones de dólares —frente a compromisos anuales de pago que superan los cinco mil millones de dólares. La política capitalista para Argentina ha franqueado ya hace tiempo los límites de las posibilidades. Como consecuencia de esto es inevitable que las disputas capitalistas alcancen proyecciones políticas y que, por lo tanto, la crisis política se haga más intensa. Esta situación marca las limitaciones que encuentra el movimiento obrero o popular cuando acepta que sus reivindicaciones inmediatas y parciales puedan tener porvenir sin una acción histórica de las masas que contraponga a la catástrofe capitalista la perspectiva de un gobierno de trabajadores. Otro caso Aerolíneas: Olla podrida en el polo petroquímico El Tribunal de Cuentas de la Nación acaba de informar al Parlamento que el gobierno entregó el paquete accionario mayoritario que el Estado tenía en Polisur, Petropol, Inductor y Monómeros Vinílicos “sin haberse practicado la tasación previa”, lo que permitió a los socios privados minoritarios de esas empresas (Ipako, Indupa y Vinictor) quedarse con todo el paquete a precios de regalo. El Tribunal de Cuentas ha sido designado a dedo por Menem, lo que no fue suficiente para impedir que cumpliera con la obligación de comunicar el fraude cometido. Pero el Tribunal de Cuentas ha informado que tos compradores no han entregado tos títulos de la deuda que los habilita para adueñarse del polo petroquímico, a pesar de que ya han pasado tres meses de la fecha en que eso debió haber ocurrido (Diario de Río Negro, 15/3). La Comisión Bicameral de Seguimiento de las privatizaciones, sin embargo, no ha abierto la boca frente a este fraude. Pero no podrá tapar por mucho tiempo esta nueva olla podrida. D.D.

22 de marzo de 1991
Todo para que los ferroviarios triunfen

Hace ya casi cuarenta días que los fraternales y ferroviarios están en huelga y no admiten la posibilidad de una derrota, ni están dispuestos a dejarse derrotar. El gobierno no ha podido avanzar ni a cuentagotas en los últimos diez días en su política de quebrar la huelga. La razón de todo esto es una sola: el indómito espíritu de lucha de los huelguistas. Frente a este espíritu han fracasado las matoneadas y los intentos de entregar la huelga a través de “mediadores”. Al cabo de varias semanas de huelga, el plenario de seccionales votó la semana pasada la profundización de la lucha, por medio de jomadas de lucha, cordones para impulsar la huelga en otras seccionales y una huelga de hambre en Plaza de Mayo. Mientras el gobierno está tratando de hacer funcionar con precariedad extrema el ramal del Sarmiento, la huelga ha ganado nuevas adhesiones en el interior del país y en el interior de Buenos Aires, incluso afectando el vital transporte de cereales. El empantanamiento completo de la política de mediaciones, que nunca tuvo posibilidad de éxito, fue respondido por la base ferroviaria con un espíritu de mayor combatividad. La comisión de enlace pasó a distribuir “mejor” su tiempo: menos mediaciones con componedores o amigos “truchos” y mayor asistencia a los piquetes, para poner toda su autoridad en bloquear los intentos del gobierno contra la huelga y hacer avanzar la lucha. La huelga ferroviaria tiene una característica excepcional con relación a las huelgas de los últimos años, y es que reposa sobre una conciencia y una voluntad de lucha y de organización que no registra antecedentes, que ha sabido explotar el espíritu de solidaridad que reina entre las grandes masas del pueblo. La huelga ha demostrado que sólo la lucha consigue resultados en términos de apoyo, de ningún modo la componenda, la vacilación o la “franela” con los burócratas del Estado o sindicales. El significado de una votación En el plenario de seccionales se votó sin fisuras la continuidad de la huelga, una nueva movilización callejera, el llamado a organizar “cordones humanos” para impedir la circulación de los trenes en funcionamiento y una huelga de hambre en Plaza de Mayo. Junto a esto se planteó una resolución que marcha en la dirección contraria, y que fue Votada contradictoriamente a favor. A instancias de varios miembros de la Comisión de Enlace se aprobó "dar amplias facultades a esta Comisión para tener en cualquier negociación total flexibilidad en materia de salario y total inflexibilidad en materia de cesantes”. Como lo señalaron varios representantes, en particular de seccionales del Roca, por primera vez se “independizaba” a la Comisión de Enlace de la decisión soberana del plenario de seccionales, que es en realidad la única instancia que debe autorizar cada gestión y cada propuesta, porque lo contrario es someterse a la presión del Estado y los patrones. Se insistía en una política de mediaciones ya fracasada. La pretendida “total flexibilidad” en materia salarial es gratuita, porque no responde a ninguna concesión real del gobierno. La renuncia a la reivindicación de los 2.000.000 de básico saca del escenario un reclamo que puede todavía unir al conjunto de los ferroviarios. Va en contra del voto a favor de profundizar la movilización. Piquetes de huelga La única política válida sigue siendo la defensa y la extensión de la huelga, en todos los gremios ferroviarios, y una tenaz tarea para organizaría. Las asambleas de varias seccionales han resuelto la organización de “comisiones de huelga” en cada ferrocarril para resolver una acción centralizada dirigida a movilizar hasta el último ferroviario en función del desarrollo de la huelga. Finalmente, la resolución aprobada por el plenario de seccionales el 5 de marzo sigue plenamente vigente: trabajar por la huelga general ferroviaria, formar piquetes, organizar la movilización callejera y coordinar con los otros gremios en lucha la huelga general. Pero la aprobación de un mandato como éste revela la maduración de los activistas ferroviarios, pero no necesariamente una homogeneidad para llevar adelante esa política. No es cierto que “la presión de la base corrija las vacilaciones de los dirigentes”, lo que haría innecesaria la lucha política y la existencia de los partidos. Esa resolución por la huelga general y la organización de piquetes demoró veintidós días en salir y recién hoy comienza lentamente a implementarse, a partir de la radicalización del activismo y del debate en el “laboratorio” de las seccionales ferroviarias. U.F. Temperley, por ir a la huelga El 15 de marzo, después de 31 días de vigorosa huelga, los ferroviarios de la BASE CATENARIA TEMPERLEY (Apdfa y UF) lograron romper la parálisis impuesta desde arriba y reunirse en asamblea. Esta se expidió unánimemente por unirse a la lucha ferroviaria. El pronunciamiento desarma el argumento esgrimido desde la ejecutiva de la UF-Temperley (Mas-Izquierda Unida) en el sentido de “que no hay disposición para la lucha” en la seccional. En la asamblea se trazó un cuadro del ataque a fondo del gobierno contra los trabajadores, el cierre de ramales, el deterioro salarial, el peligro de la pérdida de la fuente de trabajo si no se le para la mano a los privatizadores. En este marco se votó por unanimidad: 1. Que la Ejecutiva de la UF Temperley convoque a asamblea de la seccional para discutir la incorporación de la seccional al paro por tiempo indeterminado. 2. Reclamar un básico de 2.000.000 ajustables al costo de vida y la reincorporación de los cesantes. 3. Convocar a organizar la asamblea seccional a la que la Base Catenaria Temperley resuelve ir con el mandato de paro por tiempo indeterminado hasta arrancar todos los redamos. La tendencia natural de los trabajadores es ir a la lucha cuando se explican y comprenden los problemas. La tarea es extender el redamo y la organización por la asamblea general. Corresponsal Gran jornada de protesta ¡Ha vuelto a parar Pringles, puede parar White! Más de 700 trabajadores, provenientes de las seccionales ferroviarias de la zona sur, de partidos y de otros gremios, “ocuparon” Avellaneda el viernes 22 en apoyo a la huelga ferroviaria. Clausuraron primero la avenida Mitre, enfrentando y neutralizando la intimidación policial, para “cerrar” luego el Puente Pueyrredón y marchar más tarde en manifestación hacia la Plaza Alsina. Allí se hizo un acto frente a la Escuela 1, con tos maestros que bajaron a solidarizarse con tos huelguistas y ante una presencia engrosada por transeúntes. Todos vivaron los 38 días de huelga, reclamaron “¿dónde está que no se ve la famosa CGT?” y enjuiciaron a viva voz al gobierno, a la burocracia camera de Jaime y a toda la burocracia (el “Ubaldini botón..." resonó como nunca antes). En la estación San Martín del Mitre, entretanto, más de un centenar formó un cordón humano cortando el tránsito de trenes hacia José León Suarez y Bartolomé Mitre. Lo mismo ocurrió en Haedo con el tren a Temperley y los fraternales de Tolosa del Roca encabezaron una manifestación en La Plata. Así se cumplió la “jornada de protesta" resuelta por el plenario de seccionales. Paralelamente, salía a la calle el “Boletín de huelga” al precio de un dólar para juntar un millón de dólares para el Fondo de Huelga. Otros hechos revelan tanto como éstos, la profundidad de la lucha emprendida: La Fraternidad de Pringles resolvió en asamblea retomar el paro por tiempo indeterminado, interrumpiendo el “corredor cerealero” que dificultosamente había logrado armar la empresa junto a la burocracia. El mismo desenlace estuvo a punto de producirse en LF de White, en la que una “comisión de huelga” formada por compañeros de las seccionales del Roca trabajó codo a codo con los activistas de la zona: la burocracia apeló a una provocación para disolver la asamblea en la que el voto mayoritario era por el regreso a la huelga, pero ya ha sido convocada una nueva asamblea... Organizar “cordones humanos” de ferroviarios y trabajadores para que no circule un solo tren. Organizar masivos piquetes de huelga para extender la lucha a todas las seccionales. Estas son las herramientas decisivas para esta lucha decisiva al día de hoy. Esto significa organizar la movilización de los ferroviarios en huelga y del pueblo sobre White, sobre José León Suárez, sobre Cañuelas, sobre cada punto débil de esta lucha. No hay “seccionales perdidas” ni “compañeros que no vuelvan a salir” por la sencilla razón de que el gobierno “trabaja” todos los días en favor de la huelga. “Los telegramas de despido de 12.000 ferroviarios ya están redactados” informan los diarios. Los salarios han sido congelados a partir del 1° de abril. Mientras los empresarios disponen de la “libertad de precios” se pretende que los trabajadores acepten la reducción despiadada de sus salarios, absorbiendo la inflación de marzo, de abril y la que siga. Todos estos hechos refuerzan los motivos para impulsar la huelga general de todos los ferroviarios. Los "cordones” y los “piquetes” son la herramienta para avanzar por este camino. Esta tarea decisiva y prioritaria fue votada, pero plantea que la Comisión de Enlace y el plenario de seccionales se vuelque como un todo a su ejecución, convocando a todos los ferroviarios en huelga, a los jubilados, a la población trabajadora. Todo por la victoria de la huelga, todo para defenderla e impulsarla. Radicalización en Tucumán La Fraternidad del Mitre de Tucumán está cumpliendo firmemente con el paro por tiempo indeterminado. A medida que han ido pasando los días la huelga ha ganado en combatividad. Luego de un festival con 150 compañeros, se realizó una manifestación con más de 250 que recorrió varias calles del centro, recogiendo la simpatía popular. También han cobrado fuerza las actividades para recaudar fondos —en una asamblea de fraternales se decidió la administración local de tos fondos. Estas actividades se realizan con piquetes de trabajadores en huelga que recorren distintos centros laborales y otros sectores ferroviarios, y en los que colaboran compañeros de partidos de izquierda. Un sector de fraternales ha cobrado conciencia de que la suerte de la lucha está en su extensión y profundización. Es por esto que se han contactado con otros sectores fraternales y de la UF del Mitre y del Belgrano. En estos lugares se está impulsando la autoconvocatoria de asambleas a partir de petitorios, para votar medidas de solidaridad con los fraternales. En este marco se discute la concreción de otro festival y una nueva marcha. Corresponsal

22 de marzo de 1991
Que renuncie la dirección de Ctera: La gran organizadora de derrotas

El “plan de lucha” de Mary Sánchez terminó en forma de colapso cuando, por un lado, el congreso de CTERA abandonó toda perspectiva de continuidad, en medio de “la fatiga y la desazón gremial” (crónica periodística) y cuando los docentes del Suteba iniciaban las clases el lunes 18 aunque la burocracia había decidido seguir el paro por otros cinco días. Semejante final corresponde exactamente a la finalidad política de Mary Sánchez y su patota, que jamás se planteó poner en pie un movimiento nacional de lucha, esto de un lado, y que lo que en realidad pretendió fue estrangular desde el inicio del año escolar cualquier ilusión de una huelga general contra el gobierno peronista del Citibank. Ninguna lucha consecuente, ninguna huelga indefinida hubiera provocado resultados tan desastrosos aun en el caso de que hubiera sido derrotada. Aún en aquellas provincias en las que la huelga de cinco días se cumplió en forma masiva, no llegó a arrastrar a la totalidad de los maestros y fue notoria su debilidad en los establecimientos privados. El paro fue fuerte en la provincia de Buenos Aires porque confluyeron en él la FEB, el Suteba y el sindicato de privados y porque estaba presente la huelga ferroviaria. En varios distritos del conurbano los ferroviarios marcharon junto a los maestros el primer día de paro y superaron todos los intentos de regimentación de la burocracia del Suteba, como volvería a ocurrir luego en la Plaza de Mayo. La dirección de CTERA ha fracasado... “La semana de huelga permitió que se otorguen importantes aumentos de sueldos —mintió Mary Sánchez en el congreso de CTERA. También —agregó— logró “el urgente trámite en el Congreso de las leyes de fondo educativo y de paritarias” (La Nación, 18/3). Pero ¿cuál es el balance real? En ningún distrito se arrancó siquiera el limitado reclamo del “mínimo inicial” de 2.500.000 para febrero. La ley de paritarias que se halla en el Congreso ha sido elaborada al margen y en contra de los maestros. No es una paritaria (el acuerdo de las partes debe ser refrendado por los gobiernos) y establece la “conciliación obligatoria” y la “autoregulación” de las huelgas (eso sí, asegura a la burocracia un porcentaje de tos aumentos salariales). La ley de financiamiento educativo no viene a mejorar sino a empeorar la situación de los docentes. Porque no hay “nuevos fondos” para educación sino una reasignación de recursos ya destinados a las provincias en bancarrota. La recaudación de los fondos es incierta y su monto muy bajo. La aplicación de estos fondos está condicionada a una feroz racionalización (art. 5). ...y debe irse El balance del “plan de lucha” vuelve a demostrar que la dirección celeste enquistada en CTERA y en la mayoría de los sindicatos docentes es el gran obstáculo para una lucha victoriosa, con esta dirección no habrá para comer ni educar. Estos dirigentes nacionales y seccionales han hipotecado concretamente el esfuerzo de lucha de los maestros. La única finalidad de la patota de Mary Sánchez (el calificativo de patota está probado por la regimentación de asambleas y manifestaciones y por la provocación contra los transeúntes en Plaza de Mayo) es asegurarse los fondos sindicales. Fuera de esto no tiene política. La vanguardia que lucha del gremio docente necesita incorporar esta caracterización de la dirección de CTERA para poder establecer una verdadera política propia. En estas condiciones la única consigna que puede abrirle una perspectiva al conjunto de los docentes es la renuncia de la dirección de CTERA y la devolución de la dirección del gremio a las bases que históricamente lo formaron. Es necesario, naturalmente, desarrollar esta consigna por medio de una campaña de propaganda, agitación y organización. Esto plantea la posibilidad de hacer un congreso representativo de activistas y delegados, el cual daría un gran empuje a la lucha por desalojar a la burocracia sindical. Serán necesarias peticiones, plenarios, asambleas. La campaña por la renuncia de la burocracia debe tener un contenido reivindicativo que recupere las perspectivas de victoria para el gremio. Un básico (y no un “iniciar con bonificaciones) de cinco millones para marzo, como lo reclaman otros sindicatos; indexación automática cuando el costo de vida supera el 3 o 5%, y como mínimo, mensual; recuperación de las conquistas del estatuto del docente; cese total del subsidio a la enseñanza privada — por una cuadruplicación del presupuesto para educación. Las alternativas que tiene por delante la situación docente y de los trabajadores en general es muy ciara. El plan Cavallo se basa en un congelamiento de los salarios (algunos dicen hasta junio), para luego subirlos en función de la inflación “prevista” (que siempre es menor que lo que se ha perdido como consecuencia de la inflación pasada). Esto significa un colosal deterioro económico para los trabajadores. Si esta política salarial se desarrolla en un marco de estabilidad económica, naturalmente que precaria y ficticia, los trabajadores podrán reclamar aumentos salariales reivindicando el derecho a participar de esa "mejoría” económica. Si por el contrario, la “primavera" de Cavallo dura menos que los meses de otoño, tendremos una situación explosiva nuevamente, que planteará una intervención colectiva de los trabajadores. Pero para poder desarrollar una posibilidad de victoria y de progreso en las condiciones descriptas es necesario iniciar una campaña de reclamos y de movilización para que se vayan Mary Sánchez y la patota y para que las escuelas elijan delegados a un congreso de bases, realmente democrático, de CTERA. La Plata: Aquí las cosas están maduras En La Plata la huelga docente tuvo un amplio acatamiento, pero no por una confianza en el plan de lucha de CTERA. El primer día se hizo una marcha regional a la que concurrieron 600 maestras. Hubo una gran combatividad, una mitad de la concurrencia no quiso salir desde el local de SUTEBA y se concentró frente a la plaza. Eran todos sectores antiburocráticos. La directiva de SUTEBA quiso regimentar a toda costa la movilización. Pretendió impedir iniciativas de constituir coordinadora zonales, o realizar actos con padres y vecinos. (Los Hornos, City Bell, etc.). Durante todo el conflicto se empeñó en la “macarteada" contra la izquierda. Se negó a convocar a Congresos de delegados de base que permitieran unificar a los compañeros de la Federación Sarmiento y del ADU también en paro. El lunes 18, en cambio, hubo una Asamblea sindical minoritaria, ya que la gente se había enterado que Mary Sánchez levantaba la lucha. Aun así, triunfó la moción impulsada por Tribuna Docente y otros sectores de no aceptar la oferta del gobierno y continuar con el paro, montando un plan de actos y movilizaciones (33 a 16). La burocracia se opuso y logró (con dificultad) que no se votara el llamado a un congreso provincial de delegados de escuela, que formaba parte de la moción original. Finalmente, como es sabido el SUTEBA levantó la lucha disgregándola en un anodino plan de agitación. Con el inicio de la huelga se acercaron al local de SUTEBA nuevos activistas que no habían hecho la experiencia del 88, pero ahora la han completado. Se impone convocar urgentemente a un plenario de docentes antiburocráticos de nuestro distrito a fin de coordinar el accionar para terminar de una vez por todas con esta directiva quinta columnista al servicio de los gobiernos y trenzas burguesas de turno. Juan Carlos Crespo

22 de marzo de 1991
La calculada provocación de Mary Sánchez
Redacción

El ataque no provocado que lanzó Mary Sánchez en la concentración del jueves 14 pasado contra la huelga ferroviaria y contra los partidos de Izquierda, tiene por supuesto mucho que ver con el total fracaso de la política de la burocracia de CTERA con relación a la espantosa situación de los docentes. Mary Sánchez había subido a la tribuna, no para impulsar la huelga de los maestros que estaba en curso en ese momento, sino para pronunciar el discurso de clausura. El levantamiento indefinido del plan de lucha del gremio era una decisión que la burocracia ya había tomado. Es natural que, en estas condiciones, no fuera su objetivo reforzar la unión entre los docentes y los ferroviarios, sino quebrar el espíritu de lucha de unos para mejor desmoralizar a los otros. Mary Sánchez se propuso romper el acto desde el mismo momento en que su estrategia era terminar con la huelga docente y romper la posibilidad de una lucha unificada. Todo tiene su lógica, solo se trata de descubrir el hilo conductor. Pero la presunción que formuló Mary Sánchez, de que si la huelga de los fraternales era derrotada los partidos de izquierda le echaríamos la culpa a los ferroviarios o a la comisión de enlace de las seccionales “rebeldes", apunta en otra dirección. Por un lado está claro que pretende con ello blanquearse a sí misma de la inusitada cantidad de derrotas que su política le provocó a los docentes en los escasos cuatro años en que está en la dirección de CTERA Pero por otro lado, Mary Sánchez ya ha lanzado su campaña para explotar una posible derrota de la huelga fraternal contra los partidos de izquierda, contra los activistas antiburocráticos y contra los propios trabajadores que luchan. Mary Sánchez puso, simplemente, la primera piedra de una campaña que el gobierno y la burguesía aún no han lanzado, solamente porque son más prudentes en la estimación de que podrán derrotar la huelga de los compañeros fraternales. Luego de apuñalar a la huelga ferroviaria y a todas las luchas en curso, la burocracia y los explotadores pretenden aprovechar su eventual derrota para infligir un golpe político a la izquierda. Denunciamos y alertamos, entonces. El Partido Obrero tiene partido tomado sobre la “hipótesis" de Mary Sánchez. Si la huelga triunfa diremos, como lo decimos, que ello se deberá, primero y antes que nada, a la gran conciencia de clase de los fraternales y al indómito espíritu de lucha que manifiesta la mayoría de ellos. Si la huelga es derrotada diremos que la responsabilidad aplastante le cabe, de ningún modo a la comisión de enlace, sino a la repodridísima burocracia sindical en la que reviste Mary Sánchez, que ha llevado al hambre a todo el pueblo de la nación. Pero el planteo de Mary Sánchez encierra una perfidia que hay que desenmascarar. En la anticipación que hace de que la izquierda habrá de acusar de una derrota a la comisión de enlace, está presente la intención de romper la unidad de los huelguistas y la vigencia de la democracia obrera que reina en la huelga. La burocratona chantajea a la Izquierda para que no haga sus críticas a la comisión de enlace y presiona a la comisión de enlace para que restrinja el derecho a la discrepancia. El Partido Obrero denuncia el chantaje y la presión; seguirá señalando las limitaciones de la política de la comisión de enlace que han conspirado contra la profundización de la lucha en el marco de la defensa incondicional de la huelga, y denunciará a Mary Sánchez como una pérfida enemiga del movimiento obrero y de la democracia sindical, que afirma representar. Esto ocurrió en la Plaza Cuando llegamos a la Plaza nos ubicamos a la derecha del palco. A Tronconi (de la Comisión de Enlace) lo hicieron hablar en primer lugar y luego siguieron el representante de Fatun y de Conadu. Estos ni mencionaron la huelga ferroviaria, era como si no existiéramos. Esto fue creando un malestar y la única manera de responder al silencio de “arriba” era coreando “abajo" las consignas de nuestra huelga. Pero esto era de a ratos, no había todavía un enfrentamiento abierto con la tribuna. Cuando empezó a hablar Mary Sánchez estábamos en silencio y así nos mantuvimos un buen rato, pero el clima empezó a cambiar cuando pasaron los minutos y no sólo no había una sola expresión de aliento a nuestra huelga sino que con un lenguaje sinuoso se nos atacaba. “Liberalismo no es solo una política económica, liberalismo es también tratar de destruir las organizaciones sindicales en nombre de quien sea”, planteó Mary Sánchez, ¿esto —nos preguntamos— no venía acaso por nuestra huelga "inorgánica"?. Llamó a defender “nuestra CGT" la misma que no ha dado un solo paso por la lucha ferroviaria y aquí empezó a oírse el ¿adónde está, que no se ve, esa gloriosa CGT? y no lo coreábamos solo nosotros sino también un gran sector de docentes. El clima se volvió todavía más hostil cuando varios tipos con pinta de matones vinieron a tratar de callar los bombos, cosa que no consiguieron. Algunos empezaron a gritar “nos vamos, nos vamos”; eran voces aisladas, pero cuando Mary Sánchez planteó “ya van a ver que si los ferroviarios triunfan, la victoria se la tratarán de atribuir ‘esos’ partidos, y si son derrotados, le echarán la culpa a los dirigentes de la Comisión de Enlace y les dirán traidores", cuando la gente escuchó esto no hubo ferroviario que quisiera quedarse en la Plaza. El tronar de los bombos no permitió escuchar una sola palabra más de Mary Sánchez, y marchamos todos hacia la Casa de Gobierno. Atrás, nos siguieron muchos docentes (de Santa Fe, de Berazategui y otros lados) y más atrás los partidos. Al día siguiente, nos llamó la atención la campaña interesada en hacer aparecer el repudio a Mary Sánchez como algo “orquestado” por el Mas. Activistas docentes nos contaron que en las asambleas del Suteba los dirigentes hablaron lisa y llanamente de "infiltrados" de los partidos: Pero, ¿qué otra cosa puede decir ésta gente? Si reconociesen que a Mary Sánchez la silbó gran parte de los ferroviarios en la primera marcha y que ahora todos los ferroviarios la dejaron hablando sola, tendrían que admitir que la actual secretaria general de CTERA tiene el repudio por lo menos y nada menos de los ferroviarios en huelga. Pero después está la campaña interesada en quebrar a los activistas que se plantean recuperar los sindicatos y echar a la burocracia, acusándolos de “dividir el campo popular” donde supuestamente estaríamos los huelguistas junto a Ubaldini y Mary Sánchez. Esto lo planteó abiertamente Página 12 y, según nos contaron los docentes, dirigentes del Suteba llamaron a leer este diario para tener una “correcta” apreciación de los hechos... Corresponsal

22 de marzo de 1991
“Plan otoño”: Otra gran estafa

A fines de enero pasado, una “corrida” cambiaría llevó el dólar de cinco mil a diez mil australes y planteó de nuevo la hiperinflación con su perspectiva de bancarrotas bancadas, hundimiento de las finanzas del Estado, miseria generalizada y una crisis política excepcional. La “corrida” fue una expresión contundente del agotamiento de las posibilidades de especulación financiera y superbeneficios ofrecidos por el “plan” de Erman González-Cavallo (Alsogaray). Hubo antes dos “corridas” cambiarías en 1990 que mostraron que se iba a la catástrofe. A fines de diciembre, la renuncia de Alsogaray como “asesor” de Menem, fue un preanuncio oficial de la quiebra del plan económico en vigencia. A los pocos días de haberse hecho cargo de sus nuevas funciones, Domingo Cavallo proclamó que había logrado conjurar la hiperinflación como consecuencia del paquete de impuestos que consiguió obtener gracias al apoyo parlamentario que recibió de la Unión Cívica Radical. Se trató en esencia de un aumento del impuesto al Valor Agregado, es decir, de un golpe a los consumidores. Pocas semanas después, sin embargo, una nueva “corrida” cambiaria consumió cerca de 350 millones de dólares de las reservas del Banco Central en una sola jornada. El “plan Cavallo” había estallado en solo cuarenta y cinco días; la prensa coincidía en prever una segunda “corrida” a corto plazo que podía llevar la cotización del dólar a cualquier nivel. Es que durante febrero y marzo, el ministro que ahora pretende establecer la estabilidad monetaria y abolir la inflación por ley había roto todas las marcas de emisiones de moneda de los últimos años. Ámbito Financiero informaba el 12/2/91 que “Desde que asumió el ‘team mediterráneo’ la base monetaria creció 12%... al 8 de febrero”, es decir en sólo siete días hábiles. El mismo diario estimó semanas más tarde que el gobierno había girado 500 millones de dólares a las provincias, en tanto que el Cronista Comercial informaba que se habían pagado 150 millones de dólares a los proveedores del Estado para cancelar “libramientos impagos”. Durante el mismo lapso de tiempo el gobierno seguía honrando el pago de la deuda pública en bonos, con la excepción de un título que debía a los exportadores. Los fraternales, entre tanto, veían mezquinado un salario básico de dos millones y medio de australes y los jubilados y empleados públicos tenían que esperar hasta los mediados de mes para cobrar sus haberes. En esta situación inflacionaria explosiva, los banqueros y los diarios que les ofician de voceros empezaron a reclamar contra lo que llamaban la “incertidumbre” cambiaria. Aleccionados por la crisis del “plan primavera” en febrero de 1989 (primera hiperinflación), preveían una devaluación que desvalorizaría sus inversiones en australes y que disminuiría enormemente la capacidad del gobierno para pagar la deuda pública. Manuel Sacerdote, del Banco de Boston, denunciaba que “el recalentamiento cambiarlo ocurre como consecuencia de la... incertidumbre” (Clarín, 28/ 1), en tanto que Emilio Cárdenas, presidente de la Asociación de Bancos extranjeros advertía que “Los problemas (que) pueden darse con el tipo de cambio... complicará(n) la situación del sector público, pues requerirá mayor superávit operativo de divisas” (Clarín, 17 de febrero). El peligro de la hiperinflación llegó a ser tan alto que durante buena parte de enero el Banco Central tuvo que tomar préstamos por 24 horas y a tasas del 250% anual para retirar australes en circulación. De manera que cuando Domingo Cavallo anunció el pasado miércoles 20 un tipo de cambio fijo de 10.000 australes el dólar, no hizo otra cosa que recurrir a la única medida que le quedaba para parar la hiperinflación y asegurar las condiciones mínimas para continuar con el pago de la deuda pública interna y externa. La decisión no significa solamente que el gobierno y el Congreso se comprometen a usar todas las reservas disponibles del Banco Central para asegurar el actual tipo de cambio sino, por sobre todo, a ir más a fondo en lo relativo a congelar salarios, despedir empleados públicos, aumentar impuestos y tarifas, cesar el financiamiento a las provincias y, por último y lo más fundamental, llegar a un arreglo de conjunto con la banca extranjera y los acreedores del Estado con relación al pago de la deuda pública. Lo que emerge de esto es simple: el “plan otoño” no es un plan sino una nueva improvisación; no refleja las posibilidades reales de la economía para establecer un tipo de cambio fijo, sino que es un nuevo intento de reducir las condiciones de vida de las masas y arbitrar un acuerdo con la banca internacional. No es un programa económico sino un plan de lucha político para salvar a un gobierno en bancarrota. Otro golpe a los trabajadores Como se trata de un intento de salida capitalista a la crisis capitalista, las nuevas medidas significan, como ya ocurriera con todos los “planes” anteriores, un golpe contra los trabajadores y el conjunto de las masas. El “plan” congela los salarios y las jubilaciones en un nivel un 50% inferior al del año pasado. Los aumentos concedidos a los empleados públicos en marzo para cobrar en abril sufrirán, por sí solos, una “quita” del 15 al 20% como consecuencia del crecimiento del costo de vida en marzo. No conforme con esto, los precios, las tarifas públicas y las tasas de interés podrán ser determinados con completa “libertad”, pues solo sufrirán un “desagio” las cuotas de las ventas efectuadas a plazos o los alquileres. La mayor parte de las deudas por contratos de obras públicas no tendrán mermas porque fueron refinanciadas en dólares con anterioridad, y en lo que hace a los bonos del Estado nominados en australes el gobierno se ha comprometido a refinanciarlos a sus cotizaciones al 31 de marzo. Este pantallazo delata la enorme exacción económica que este “plan" representa contra el pueblo. Aunque el gobierno ha proclamado la “desindexación” de la economía, los precios podrán aumentar, y seguirá aumentando, por los más diversos motivos: por una suba en los .precios internacionales (petróleo) o en los costos (materias primas para la industria), por oscilaciones de oferta y demanda en el mercado o por acción monopólica (lácteos), y hasta por la necesidad de conseguir el famoso “superávit fiscal operativo”, como ocurrirá con las tarifas de los servicios públicos. Se podrá aumentar cualquier cosa mientras no se alegue como causa la “indexación”. Las tarifas telefónicas podrán ser desindexadas, pero según el contrato de privatización cualquier ley que bloquee o anule la indexación obliga al gobierno a pagar a la Telefónica y a Telecom la diferencia. Además, los contratos de privatización con títulos de deuda externa están sujetos a la jurisdicción de los tribunales de Nueva York, por lo que no pueden ser alcanzados por una “ley de orden público” como la del “plan otoño”. Ni el Citi, ni el Morgan dejarán de incorporar a las tarifas a pagar en abril la inflación de marzo. Pero mientras las disposiciones de “quita” o “desagio” no afectarán a los grandes contratistas, a los privatizadores o a los dueños de títulos del Estado, sí afectaran la deuda con los jubilados, la cual ya fue reducida administrativamente en el pasado en un 40%. Esta deuda volverá a ser achicada en un 30% como consecuencia del “desagio” y en otro 15% por la inflación de marzo, que no se incorpora al mes de abril. En el caso de los alquileres, el “desagio” beneficiará indudablemente a los “grandes” inquilinos, porque no todo el que paga alquiler es un trabajador. Pero en el caso de estos últimos la mejora es muy relativa, esto porque el “desagio” es muy inferior a la caída de los salarios operada desde mayo del 90 a la lecha, y porque además muchos alquileres ya se encontraban en cierta medida “desagiados" como resultado de los acuerdos de partes que se alcanzaron en los meses de elevada inflación. La ley no prohíbe el aumento de alquileres en los nuevos contratos. Los salarios, por su lado, no podrán ser aumentados si no media un superávit fiscal en el caso de los empleados del Estado, o un incremento de la productividad si se trata de la industria privada. Pero la prioridad para quedarse con el superávit fiscal la tienen los acreedores capitalistas del Estado, en tanto que la determinación de la productividad del trabajo es un secreto celosamente guardado por los patrones. Lo que el gobierno en realidad pretende es despedir masivamente a los trabajadores del Estado, y en la industria privada introducir cláusulas de destajo. Se pretende un mayor desgaste físico del trabajador y excluirlo de los beneficios de un aumento de la productividad del trabajo que resulte de las modificaciones que se introduzcan en las condiciones técnicas de la producción y en la organización del trabajo. Se lograría de este modo el sueño capitalista del contrato individual de trabajo y la aplicación de la “flexibilidad laboral”. Quienes sí saldrán extraordinariamente beneficiados son los capitalistas deudores del fisco, que ya no pagarán cuotas indexadas sobre sus obligaciones a las que el “blanqueo” fiscal ya había reducido a la mitad. A la luz de estos datos, se puede afirmar sin la menor sombra de duda, de que el “plan” Cavallo es un nuevo negociado de los grandes capitalistas y una nueva estafa contra el pueblo. Los procesos inflacionarios e hiperinflacionarios son la oportunidad para una gran confiscación económica de los trabajadores, pero esos procesos tienen límites económicos y políticos insuperables, esto porque la reserva financiera del Estado no es ilimitada y porque siempre se corre el riesgo de una revolución social. A partir de estos límites se inicia el negociado de la “estabilidad”, que consolida los beneficios inflacionarios y que puede servir para una nueva etapa de inflación. Precisamente, el “plan” Cavallo es apenas un episodio de “estabilidad”, debido a que el fenómeno inflacionario es mundial (inconvertibilidad de las monedas al oro; déficits presupuestarios en las principales economías; deudas públicas y privadas extraordinarias; especulación cambiaria permanente) y a que el nuevo “plan" no resuelve el problema de la deuda pública (interna y externa) de casi 100.000 millones de dólares. Un quebrado reincidente Cuando el año pasado se ejecutó el desfalco González-Cavallo-Alsogaray contra los depósitos en los bancos, la reducción que esto produjo en la cantidad de australes en circulación hubiera permitido establecer una convertibilidad completa entre las reservas en dólares del Banco Central y la totalidad de la masa monetaria nacional. El gobierno, sin embargo, se puso a emitir australes sin modificar el tipo de cambio y a recrear la “bicicleta”. Después de liquidar la confianza en el austral, el Estado argentino pretendía reaustralizar la economía para permitir a la burguesía argentina la utilización de las instituciones de este Estado (y en especial de su Banco Central) en beneficio propio. Pero un año después del "plan Bonex”, Cavallo se ve obligado a desandar el camino recorrido y a limitar la emisión de australes al monto de las reservas en oro y divisas del Banco Central. Esta medida significa que el Estado argentino ha hipotecado anta la banca internacional la política monetaria y la base monetaria para pagar la deuda externa. Esa base monetaria no puede crecer para financiar el comercio o la producción, solo puede hacerlo para comprar divisas. Cavallo ha contraído en términos legales la última hipoteca que le faltaba al quebrado Estado capitalista: la hipoteca de sus reservas y de su base monetaria. Ningún Estado tiene establecido que las reservas deban ser un porcentaje de la base monetaria, y mucho menos del ciento por ciento. En realidad, en el sistema monetario internacional rige la inconvertibilidad — ningún Estado convierte su moneda al oro. La fluctuación de las monedas entre sí y la especulación cambiaría no son la excepción sino la norma. Los tipos de cambio y el comercio mundial están subordinados a la especulación financiera internacional. Pero la hipoteca contraída por Cavallo no alcanza para cubrir todo el dinero en circulación (depósitos en cuenta corriente y a plazos), ni para cubrir tampoco la deuda pública inmediatamente exigible en dólares o australes. Las reservas constituyen una ínfima parte de esta deuda, de modo que da lo mismo que respalden el cien o el cincuenta por ciento del circulante, ya que a la larga no respaldan nada. Se trata por lo tanto de una garantía ficticia. Vuelve a quedar en evidencia la descomunal limitación económica del nuevo “plan”. Su esencia es eminentemente política: ataque contra los trabajadores por un lado, intento de arbitraje (acuerdo) con la banca internacional y la burguesía nativa, por el otro. Hay dos cosas que subrayan perfectamente este carácter ficticio de la ley de convertibilidad. La ley no establece que de aquí en más el Banco Central deba quedar fiscalizado directamente por el Congreso y dejar de ser una repartición del ministerio de Economía. Esta “omisión” le impide al Parlamento ejercer la responsabilidad sobre la política monetaria que la ley le adjudica. Como al Congreso, además, le fueron usurpadas por el Poder Ejecutivo sus atribuciones constitucionales sobre la deuda externa hace mucho tiempo, la ley Cavallo es puro verso, ya que no refuerza en un ápice la base legal de la estabilidad monetaria ni el papel del Congreso. Pero la otra impostura de la ley, es que las propias reservas encargadas de medir en forma estable el valor de la circulación monetaria no tienen un valor estable. Las reservas pueden estar formadas por dólares, yenes, marcos, francos suizos, depósitos, oro, y hasta bonos cuya cotización oscila constantemente. El Banco Central puede modificar la composición de estas reservas (especular) y darles otro uso (especulativo) fuera de las operaciones de conversión (Esta oscilación permanente del valor de las reservas hace imposible la existencia de una relación exacta entre el circulante y las reservas con un tipo de cambio fijo). En el colmo de la hipocresía la ley declara inembargables las reservas del Banco Central cuando los tribunales extranjeros podrían embargar cualquier depósito de las reservas del Banco Central que esté en el exterior. Es cierto que existe otra garantía ofrecida ya hace mucho a los acreedores que podría añadirse a la que establece la ley de convertibilidad: la privatización de empresas públicas. El problema es que éstas no valen (“a precio de mercado”) los cien mil millones de dólares de la deuda. Por lo que se ha visto con las privatizaciones de Aerolíneas, de las áreas centrales de YPF, y aun con la de ENTel, el precio de las empresas públicas es de pichincha. No sirven para cubrir la deuda. Tampoco sirven para satisfacer las exigencias del conjunto de los acreedores, pues solamente una minoría de ellos está interesada en las privatizaciones, la mayoría quiere cobrarse la deuda a valores muy superiores a los actuales (por lo menos a 50/60 centavos de dólar por cada obligación, y no a los 15 centavos de la cotización actual). Para que se valorice la deuda sería necesario volver a pagar sus intereses en dinero, y no solamente privatizar. Pero para pagar esos intereses no alcanzan las reservas del Banco Central, ni los recursos del Tesoro. El “programa no cierra”, como se dice ahora, sino con un feroz ataque contra el pueblo y un arbitraje (acuerdo forzoso) con la banca internacional. De manera que el “plan milagroso” es en realidad, una segunda declaración de bancarrota del Estado argentino y del propio Cavallo, quien fue el autor del “plan” enterrado en enero pasado. Otra "Bicicleta" No hace falta decir que este “plan" no habría salido de los cajones ni llegado al Congreso si previamente no hubiera sido pactado con los banqueros, los “capitanes de la industria” y la oligarquía de la Sociedad Rural. No en vano pasaron por Argentina el presidente del Citibank (que casualmente declaró que el dólar a 10.000 australes estaba bien, cuando una semana antes su sucursal había armado una “corrida” para voltear al austral), los funcionarios del FMI y el encargado del gobierno yanqui para América Latina, Einaudi; Cavallo discutió varias veces el “plan” con el grupo de los 8 y la Asociación de Bancos. Pero de estas reuniones solo pudo salir un acuerdo precario, dadas las enormes contradicciones que existen. Un punto del acuerdo ha sido, incuestionablemente, el dolar fijo y la regla de la convertibilidad, en primer lugar porque permitiría hasta cierto punto continuar con el actual plan de pagos de la deuda por medio de recursos del Tesoro, lo que hubiera sido imposible en caso de devaluación. A la protesta del “Club de Exportadores” por el retraso que se ocasionaría en el tipo de cambio, Cavallo se comprometió a restablecer los reembolsos a la exportación; a la oligarquía le eliminó la mayor parte de las retenciones. También pasó por alto la negativa de los “capitanes de la Industria” a pagar el impuesto a los activos, que redundó en una recaudación un 40% menor a la estimada. En un “plan” de “austeridad fiscal”, Cavallo empezó por el ofrecimiento de ventajas y subsidios fiscales a la oligarquía y a los pulpos en el orden de los mil millones de dólares anuales. De esta manera, los capitalistas in-viabilizan el nuevo "plan” mucho antes de que lo liquiden las propias masas. Otro "incentivo" importante para el acuerdo fue el compromiso de Cavallo de que no habría desagio, quita o “des-indexación” en los títulos de la deuda pública. De esta manera, bonos como el de Inversión y Crecimiento (sic), el BIC, que se ajusta por tasa de interés y que por lo tanto superó en cuatro o cinco veces la cotización del dólar desde mayo de 1990, va a ser refinanciado a su valor integral; lo mismo ocurrirá con los Vavis. Este rescate del valor de los títulos vale para hacer una reflexión fundamental: cuando las “reglas del mercado” exigirían que las obligaciones contraídas por un deudor en quiebra vieran reducido su valor, el “plan de estabilización" de Cavallo “repotencia" las deudas del Estado con los banqueros. Esto viola los principios abstractos del capitalismo y las razones de “emergencia”, “necesidad” u “orden público" que el gobierno ha invocado para justificar tanto este “plan” como todos los anteriores. El “plan” Cavallo necesita violentar el “orden público” que pretende defender y conservar. Pero el meollo de todo este asunto está, en definitiva, en que con un dólar fijo empezará de nuevo la “bicicleta” financiera, es decir la compra de australes con dólares para ponerlos en el mercado financiero a una tasa de interés usuraria o en rendimientos elevados de otro orden. Mientras por un lado deflaciona la economía con un tipo de cambio fijo y con la limitación de la emisión de moneda, por el otro lado impulsa la inflación al incentivar la especulación financiera. Cavallo desearía que esta “bicicleta” pudiera durar, como lo había querido Sourrouille en su momento, hasta las próximas elecciones; después puede irse todo al infierno. Pero en la situación argentina los comicios de setiembre son el siglo XXII... salvo que se adelanten. Pero para quienes también setiembre es otro siglo es para los banqueros, que deben hacer frente a la caída estrepitosa de beneficios y de la cotización de sus capitales en acciones en el mercado internacional. El Banco Central de Estados Unidos le acaba de prohibir al Citibank que contabilice sus acciones en la Telefónica Argentina al ciento por ciento de su valor nominal, alegando que esas acciones fueron compradas al 20% de ese valor, lo cual significa que ni las privatizaciones permiten mejorar el balance de los bancos extranjeros. Estos quieren un aumento del pago de los intereses, algo que están a punto de conseguir en Brasil. Para aumentar el pago de los intereses de la deuda externa y los otros bonos el Tesoro necesitará un “superávit de caja" de 500 millones de dólares por mes. Si no lo consigue Cavallo anunció que emitirá nuevos bonos. Es decir que el Estado quebrado cree que puede seguir endeudándose. Estos nuevos bonos servirían por sobre todo para que los bancos “bicicleteen" el dinero del exterior que venga a especular. La otra alternativa sería dejar de pagar los intereses de la deuda lo cual llevaría a una crisis mayúscula con la banca internacional. El “plan" de Cavallo no depende entonces dé ningún modelo matemático, sino de las pruebas de fuerza entre las distintas clases y del desarrollo de la crisis tanto en el plano nacional como internacional. Por todo eso el desarrollo de esta política irá acompañado de crecientes crisis políticas. Descomposición y catástrofe Si el gobierno aplica con rigor la regla de que solo emite contra la entrada de divisas, habría suprimido entonces el Banco Central. Las funciones de éste no se limitan a las de una Caja de Conversión de moneda extranjera en moneda nacional. No podría, por ejemplo, aceptar el redescuento de papeles comerciales ni de títulos públicos o privados. Los bancos comerciales quedarían privados de este modo del respaldo del Banco Central, tanto en lo que hace a su solvencia como en lo relativo a su liquidez. Ello contrariaría reglas no escritos entre los Bancos Centrales de todo el mundo. La vigencia de tales acuerdos se verificó en Argentina cuando el Central tuvo que hacerse cargo de la deuda externa del ex-Banco Italia, a lo cual no lo obligaba ninguna norma legal. Entre la ley enviada al Congreso y esta ley internacional no escrita existe una contradicción flagrante. En una situación de crisis se impondrá naturalmente la norma internacional y no la primera, confirmando de este modo que el “plan” es una impostura. Sin embargo, el proyecto de ley arma su propia trampa (¡ y qué trampa!) cuando autoriza a conformar las reservas del Banco Central con bonos (en dólares), pues se podrían asi emitir australes, por ejemplo, contra la entrega de Bonex por parte del Tesoro, lo que sería una forma de violar la ley cumpliendo con sus disposiciones. ¡El gobierno podría emitir tomando como respaldo sus propios títulos, sin importarle que éstos se lancen como sustituto de la emisión monetaria que sería necesaria para financiar el déficit del Estado! Según algunos comentaristas la ambigüedad del texto de la ley permitiría que se reemplacen los australes que los bancos deben guardar ¡como encaje por bonos que emitirán el Tesoro o el Banco Central! Esto también significaría una emisión de moneda para financiar al gobierno. El margen que se ha dejado en la ley en materia de composición de reservas con bonos, en materia de encajes y en materia de control del Banco Central por el Congreso, lleva a la conclusión de que la ley prohíbe la emisión abierta para el Tesoro pero autoriza la clandestina. El Banco Central se transformaría así en una “mesa de dinero” o “cueva” para-bancaria. Por la regla de la conversión, el Banco Central no podría de aquí en más cumplir con ninguna función de regulación monetaria: no puede emitir cuando no es contra dólares, ni puede retirar circulante sino cuando un particular le requiera la venta de dólares. De acuerdo con esto el Banco Central habría renunciado a intervenir frente a movimientos especulativos de la moneda o de la tasa de interés. Se trata de una perspectiva insostenible porque puede provocar inflaciones descontroladas. El “plan” es objetivamente incoherente y permite prever que el Banco Central y el Tesoro seguirán actuando en el mercado monetario más allá de la compra-venta de divisas y de lo que dice pretender la ley. La eliminación de los redescuentos del Banco Central significa una espada de Damocles sobre los bancos de provincia, cuya mayor parte está en rojo. Una consecuencia del nuevo “plan” sería proceder a su liquidación, algo ya previsto por el Banco Mundial. Pero aquí habría que imponer un arbitraje con todos los capitalistas beneficiarios de las bancas provinciales y superarlos enormes déficits presupuestarios de las provincias. La otra alternativa es que también los bancos provinciales emitan títulos en un nuevo “festival de bonos” La ley autoriza a hacer contratos en dólares lo que acentúa la dependencia financiera del Estado argentino con respecto al capital financiero internacional. Hasta ahora los depósitos en dólares fueron usados por los bancos para especular con las altas tasas de interés en australes y para comprar bonos públicos en dólares y para hacer préstamos en el exterior. Una ínfima parte financió el giro comercial interno. El dólar no pudo injertarse en la economía nacional, y la explicación para esto es que la misma insolvencia económica del Estado y de las empresas que desvaloriza al austral limita el otorgamiento de créditos o la asunción de deudas, en dólares. El reemplazo de la moneda argentina por el dólar requeriría la virtual liquidación de la independencia formal del Estado. El cuadro que surge del análisis del nuevo “plan" muestra acabadamente el alto grado alcanzado por la tendencia a la descomposición de la sociedad capitalista y a la disolución de las relaciones sociales en las que se apoya. El Estado emerge en esta situación como la única posibilidad de recomponer el tejido de las relaciones capitalistas en virtud de su monopolio de la violencia y de las posibilidades de arbitraje que otorga ese monopolio. Pero el Estado está obligado a actuar en la crisis con métodos capitalistas, acentuando la lucha de clases, no solamente entre los trabajadores y la burguesía, sino dentro de la burguesía misma y entre los diversos Estados entre sí. La crisis política que resulta de este agravamiento supera la capacidad de acción de los Estados de las naciones oprimidas, débiles y atrasadas —y requiere la intervención de tos estados más poderosos, imperialistas, que impondrán esa recomposición en función de sus propios intereses. Esta es, entre otras cosas, la lección de la guerra del Golfo. Se trata de un proceso mundial que enfrenta en todos lados una vigorosa resistencia de las masas. Es aleccionador el giro que ha ¡do tomando la situación en Alemania y en la URSS, con las gigantescas movilizaciones en la zona este de la primera y con la huelga minera en la segunda, donde se esperan más huelgas como resultado del alza de los precios. Las consecuencias catastróficas del nuevo “plan", tanto económicas como políticas, están fuera de dudas. Toda la incógnita se reduce al ritmo en que se desarrollará esta perspectiva y a sus características, que dependen de las diferentes combinaciones que puede ofrecer su desarrollo. Esto es lo que tiene que tener en cuenta la vanguardia de la clase obrera para poder denunciarlo; para orientar la lucha reivindicativa de los trabajadores; para que el descontento y la indignación popular se transformen en una lucha política abierta; y para que el conjunto de esta experiencia sirva a la construcción de un gran partido obrero.