Buenos Aires: La lucha de los estatales recién comienza
La postergación en el pago de los salarios de diciembre desató una verdadera rebelión de los estatales bonaerenses. Durante una semana, los empleados públicos platenses paralizaron la administración provincial y ganaron las calles de la ciudad, abriendo una importante perspectiva para todo el movimiento obrero de la zona. La lucha Frente a la mora gubernamental, la burocracia de ATE y UPCN no tomó la menor iniciativa. Pero en tanto un nucleamiento de sindicatos estatales menores (AGEPBA) ensayaba una medida aislada (paro de 24 horas), diversas reparticiones resolvieron imprimirle un carácter activo a ese paro, concretando así una movilización callejera que reunió a 700 compañeros. Bajo esta presión, Agepba resolvió extender la huelga en 24 horas más. El movimiento comenzó a envolver a toda la administración provincial y en los ministerios las asambleas de base resolvieron plegarse y marchar sobre la Casa de Gobierno provincial. Dos días después, se producía una marcha de más de 3000 compañeros. Por primera vez, pararon masivamente todos los ministerios. Las burocracias de ATE y UPCN habían sido completamente sobrepasadas. Desbarranque cafierista y burocrático La lucha estatal ha desenmascarado a la “reforma del Estado con sensibilidad social” que el cafierismo — con apoyo del Pl y la democracia cristiana— viene ensayando en Buenos Aires. La mora en el pago de salarios integra un paquete de medidas contra los estatales y la población trabajadora: jubilaciones de oficio, congelamiento de vacantes, redistribución arbitraria de agentes, despidos de contratados. Con particular dureza se está golpeando sobre el hospital público, como lo demuestra la movilización que los médicos del conurbano iniciaron con simultaneidad a la lucha platense. El Estado cafierista no tiene “nada que envidiar”, en términos de bancarrota económica, a los Chubut, Tucumán o Jujuy, y por motivos similares: sólo un pulpo —Pescarmona— mantiene un crédito impago con el Banco de la Provincia que asciende a ocho millones de dólares. Mientras tanto, Cafiero tolera la descarada evasión impositiva de la oligarquía. Como en el resto del país, la miseria de maestros, médicos y empleados “financia” —Estado mediante— al gran capital. Esta “racionalización” antiobrera había sido pactada con todas las fracciones de la burocracia sindical —de menemistas a “degenaristas” en la “CUTE” (Comisión Única para la Transformación del Estado). Pero el cuento del “ajuste consensuado” sólo sirvió para maniatar a los sindicatos estatales ante la ofensiva cafierista. Por eso, la huelga debió abrirse paso a partir de las asambleas de base y de la elección de nuevos delegados, produciendo una verdadera revolución entre los estatales platenses. Luego, esta tendencia a superar la parálisis sindical en base a la autoorganización fue coronada con la constitución de la “Coordinadora Interministerial de delegados de base”, donde participan más de 150 compañeros. La perspectiva Todo Indica que esta gran lucha recién comienza. Cafiero ya anunció que pagará “desdoblado” el mes de enero, lo que fue repudiado por todas las asambleas estatales. En éstas, también se recogieron mandatos contra la miseria salarial y las cesantías. La oligarquía ha acentuado su “huelga general Impositiva” y presiona —junto a “liberales”, radicales y menemistas— para que todo el peso de la crisis fiscal recaiga sobre los trabajadores. Se vienen nuevos combates estatales, y es necesario que el activismo establezca las tareas y el programa a impulsar: Primero, extender la organización de los delegados de base a todos los estatales provinciales, hacia la constitución de coordinadoras zonales y de un congreso provincial de delegados que discuta un plan de lucha contra la racionalización cafierista. Segundo: si el gobierno no paga en término el mes de enero, preparar la huelga de todos los estatales. Tercero: rechazar el miserable aumento del 17% decretado por Cafiero: y reclamar un aumento de acuerdo a la evolución de la carestía en los últimos meses. Cuarto: contra el 'desgobierno capitalista —que no garantiza ni el pago de los haberes— imponer el control obrero sobre el Banco Provincia, para que no salga un solo austral mientras persistan deudas salariales. Si las futuras movilizaciones envuelven a los innumerables municipios y hospitales de la “primera provincia”, se transformarán sin duda en una gran lucha nacional. Los trabajadores de la secretaría electoral rechazan los despidos 370 trabajadores de la secretaría electoral de La Plata han sido despedidos. Ellos son parte de los 20.000 “contratados” que el decreto 2.476 de “racionalización” del Estado plantea echar como primera fase de una reducción de 150.000 estatales. Estos “contratados” hace 8 años que trabajan en la administración pública, lo que evidencia su carácter “permanente”. El hecho que fuera despedida la totalidad de la planta, revela el intento de aplicar la “flexibilización laboral” en el ámbito del Estado. Porque ahora ante las próximas elecciones, contratarán a nuevo personal pero en condiciones precarias: sin beneficios, ni derechos sindicales. El gobierno —contando con el apoyo de las burocracias sindicales—espera que no se plantee una resistencia organizada a sus planes antiobreros. Rodríguez (UPCN) ha dado su visto bueno a la racionalización menemista. ATE ha anunciado un “plan de lucha” consistente en... anteponer un recurso de amparo en la justicia. Los compañeros de la secretaría electoral de la Plata conformaron en asamblea una Comisión de Cesantes, e iniciaron un plan de concentraciones y movilizaciones, reclamando su reincorporación con plenos derechos. Estos trabajadores están participando de las concentraciones de los estatales de provincia en La Plata. “Organizar una Comisión Nacional contra las cesantías”, es el llamamiento que han lanzado. Corresponsal