Tierra del Fuego: Balance de las elecciones
El triunfo del Movimiento Popular Fueguino en las recientes elecciones para constituyentes de Tierra del Fuego no fue una sorpresa, ni tampoco lo fue la magnitud del derrumbe electoral del PJ y de la UCR, quienes perdieron el 60 y el 70% de sus votos, respectivamente. Los votos de la Alianza de Centro se pulverizaron entre la Ucedé, Fuerza Republicana, y el PDP —lo cual confirma la tendencia a la eliminación política de la corriente de Alsogaray. El espectacular ascenso electoral del Mopof (de 2840 votos en 1989 a 11.993) es la consecuencia de una inescrupulosa explotación de la llamada “defensa de los intereses regionales”, en circunstancias de enorme retroceso económico de las provincias y en especial de las patagónicas. Un amplio sector de la clase media fue, de este modo, persuadido de que el Mopof no tiene ningún vínculo con el gobierno nacional ni con la gran burguesía, y de que existe la posibilidad de insularizar a Tierra del Fuego de la catástrofe económica nacional. Aunque la victoria del Mopof es una prueba de los recursos de poder que siguen teniendo los explotadores para que el electorado cambie de collar pero no de perro, el derrumbe del PJ y la UCR no deja de ser una manifestación de la desintegración del régimen político actual, el que se ve obligado a gobernar mediante acuerdos con seudo-partidos, un recurso de emergencia para impedir una evolución política del pueblo contraria al régimen capitalista. El Mopof es menemista Menem saludó el triunfo electoral del Mopof con gran razón. El Mopof representa a la oligarquía fueguina propietaria de las tierras, los negocios de importación y la gran hotelería. En la época de auge de la “industria del curro”, alentada por radicales y justicialistas, el Mopof participó de los “negociados” a través de sus representantes en la legislatura y los municipios. Ahora que se plantea un "ajuste” contra los trabajadores fueguinos, el Mopof se coloca a la cabeza. Propugna “racionalizar” el gasto en personal y establecer disposiciones en este sentido en la Constitución. Pretende imponer la educación religiosa en las escuelas públicas e impulsar la privatización de la educación. En su calidad de dueños de la tierra, controlan hasta los caminos territoriales y tienen el “dominio” de los terrenos donde están asentadas las barriadas obreras de Río Grande Por eso pretenden asegurar desde la Constituyente "expropiaciones... previo pago de la indemnización correspondiente, adecuada a la realidad local”. De esta manera, la valorización de tierras provocada por la ocupación de terrenos de parte de los trabajadores y por las obras de infraestructura realizadas en su mayor parte por ellos redundará en un gran beneficio latifundiario. Aunque el programa del Mopof afirma el carácter provincial de las riquezas del suelo y del subsuelo (petróleo, gas), ello simplemente significa que reclaman el derecho para autorizar concesiones de explotación — algo por otra parte inviable y demagógico porque los “inversores” no se pueden fiar de las “garantías” de una provincia. No al cheque en blanco El PARTIDO OBRERO fue el único partido que denunció el carácter menemista del Mopof. “Hay que cambiar de perro, no de collar”, decía en sus volantes. El PO fue el único partido que denunció la provincialización de la Isla y la convocatoria de la Constituyente como una ficción y un engaño en términos de posibilidades de autonomía política para el nuevo Estado, y como una operación financiera para autorizar al nuevo Estado a reforzar la presión impositiva sobre las capas populares y para abrir una etapa de privatizaciones en gran escala como salida al déficit fiscal. El Mopof utilizará su mayoría absoluta en la Constituyente para imponer integralmente el programa menemista. El Partido Obrero desenmascarará la acción constitucional del Mopof para llamar a los trabajadores a resistir la ofensiva contra sus condiciones de vida y para reforzar la organización revolucionaria de las masas fueguinas. Los resultados de cada partido La prensa hizo mucho barullo por el "debut" de la Fuerza Republicana de Bussi, que sacó 831 votos, sin señalar que este sector tiene bases sociales dentro de las guarniciones militares de la Isla, y que recoge sus votos de la desintegración de la Alianza de Centro que el año pasado sacó 1750 votos (6,41%) (ahora se dividió entre la Ucedé, la Democracia Progresista y el bussismo). La llamada centroizquierda desprendida del Frejupo, el Pl, cayó de los 800/900 votos de 1985/87 a 396. La centroizquierda representada por el Partido Socialista Auténtico (PSA) también retrocedió electoralmente a pesar de que esta vez hizo una alianza con ATE, el principal sindicato de la lsla (1598 votos en el 89, 1450 en la actualidad). “El Territorio” (17/11), órgano de los capitanes de la industria, resaltó la “destacada actuación" y valoró la “madurez política de Augsburger", el legislador del PSA, pero este ostensible apoyo no pudo impedir su retroceso. La debacle mayor fue para la Izquierda Unida, que retrocedió de los 1270 votos a 905. El diario del PC, “Propuesta”, había anunciado en la semana previa que “las expectativas son buenas y fundadas. IU en mayo de 1989... superó el 5%. Hoy nos planteamos una mínima que es duplicar ese porcentaje, con lo que IU tendrá su representante en la Asamblea Constituyente para luchar por nuestro proyecto de constitución, de provincia y de país”. Como se puede apreciar la IU hizo una campaña constitucionalista, en lugar de denunciar el objetivo reaccionario que tenía la Constituyente. En “Propuesta” se propugnaba darle “rango constitucional a los tratados internacionales y resoluciones de las Naciones Unidas que, sobre Derechos Humanos, ratificó el gobierno argentino”. Por poco no propone mandar naves al Golfo, que es precisamente una resolución de la ONU. El PARTIDO OBRERO tuvo un importante crecimiento, pues duplicó sus votos, de 231 (0,81%) a 450 votos (1,70%). Este avance fue logrado merced a una campaña política enérgica de denuncia del gobierno y todos los otros partidos, así como de la estafa que significaba la provincialización y la Constituyente. El acto de cierre del PO en Río Grande fue más numeroso que los del resto de la izquierda. R.S.