Complot contra Cuba
A Cuba le han "fabricado” en los últimos días una “crisis de las embajadas al mejor estilo" de las que fueron "manufacturadas por Gorbachov el año pasado en Europa oriental. Pero mientras el operativo de la burocracia rusa en esa ocasión era precipitar cambios de personal y de política en la cúpula del poder, con la finalidad de disipar la posibilidad del derrocamiento de la burocracia por medio de una revolución popular, en el caso de Cuba el montaje de la crisis no tiene ese carácter “preventivo”, sino que apunta a forzar al gobierno a seguir el camino "democrático", de Nicaragua y a alinearlo en la vía de la restauración capitalista que viene pactando Gorbachov con el imperialismo mundial para el conjunto del otrora "bloque socialista". Complot del este y del oeste Todo hace suponer que se ha pretendido crear el ambiente para crear un movimiento masivo de algunas miles de personas hacia las embajadas, (del tipo similar al de hace algunos años conocido como la emigración de los “marielitos”), lo cual de ningún modo hubiera sido suficiente para crear una crisis política interna, pero sí para aportar elementos para la creación de una "crisis Internacional". Esta crisis hubiera servido para presionar al régimen casuista a efectuar “concesiones políticas”. El carácter artificial de este reclamo de asilo está demostrado por la existencia de 20.000 pedidos de visas para emigrar a Estados Unidos, que el gobierno de Bush se niega a conceder. Es significativo que a la cabeza de este movimiento se encuentre España, el país con el cual Cuba tiene los mayores entendimientos económicos, en especial en lo relativo a inversiones en la “Industria" hotelera, en cuyo desarrollo reposa gran parte de la política económica cubana. Como consecuencia de la "crisis”, Felipe González ha "suspendido la asistencia económica", reclamando lo mismo de parte de la Comunidad Económica Europea. Es decir que estamos en presencia de un chantaje montado con todas las piezas Hay que decir “en deshonor” de Felipe González, que ha estado a la cabeza de esta política desde hace un tiempo, pues ya en marzo, cuando se encontró con Fidel Castro en Brasil durante la asunción de Collor de Mello, le reclamó “la necesidad de producir Inmediatos cambios políticos en la Isla", y ya desde entonces "la asistencia española a Cuba no estaba en su punto más óptimo”. La “crisis de las embajadas" implica también a los regímenes burocráticos del este, como lo evidencia la participación de Checoslovaquia. El cambio de gobierno en este país no significa que se hubiera derrocado al régimen burocrático, el cual sigue alegremente en pie, dirigido por “comunistas" restauracionistas y ex disidentes “democráticos" Estos burócratas del este (Hungría, etc.) propiciaron recientemente una resolución contra Cuba por "violación de los derechos humanos", claramente orquestada por el imperialismo y a la cual no es ajeno Gorbachov —protagonista n° 1 de la ajetreada diplomacia Este-Oeste de los últimos dos años. La burocracia rusa, que está desesperada por un crédito occidental y que acaba de vender “Alemania oriental" por un préstamo de cinco mil millones de dólares y el mantenimiento por tres años de las tropas allí estacionadas, sabe muy bien que en la reciente reunión de Houston de los siete países imperialistas se resolvió condicionar el crédito de occidente a que la URSS cese la ayuda económica a Cuba". De manera que la burocracia rusa está tanto o más interesada en una “perestroika" tropical que el propio Felipe González. Los convenios económicos entre Cuba y la URSS vencen en 1991, y según Roberto Robaina, miembro del Consejo de Estado de Cuba, que estuvo recientemente en Buenos Aires, "con la URSS no sabemos qué puede pasar más allá” de esa fecha. Perestroika en Cuba El régimen castrista ya ha emprendido (según él aún antes que Gorbachov) su propia “perestroika" (o "rectificación"), aunque todo indica que sus alcances y ritmo no conforman al imperialismo. En el plano político, esa "perestroika” se limita a procurar la "separación entre el partido y el Estado", integrados con carácter constitucional. La consagración constitucional del partido único o “guía” revela hasta qué punto estamos en presencia de un régimen burocrático cristalizado. Ese partido es el de la burocracia, y oficia de mecanismo de selección y promoción de los funcionarios, una función que en las democracias burguesas lo cumple la ley del “servicie civil". El PCC no es, entonces, ni obrero ni revolucionario. También se discute en las esferas oficiales cubanas, como parte de la rectificación”, el establecimiento de elecciones directas a la Asamblea Nacional, a diferencia del régimen actual en el que la designación de los diputados es el punto final de varias elecciones inferiores o intermedias que arrancan del nivel municipal. Otra cosa en debate es atenuar la elevada estatización económica y legalizar las actividades comerciales que hoy se realizan "en negro”, entre las que predominan las transacciones ilegales entre empresas estatales. Pero ninguna de estas medidas podría modificar el carácter burocrático del régimen y más bien apuntan hacia una salida "parlamentaria" en lo político, y de "mercado" en lo económico, que permitan mantenerlo y reforzarlo. Por más que proteste en sentido contrario, el régimen castrista va en la misma dirección que la burocracia de los otros países del ex “bloque”, con la diferencia de que pretende ejercer un control mayor sobre los “cambios" y dilatarlos en el tiempo. La "separación" del partido respecto al Estado no elimina en absoluto la cooptación de funcionarios por medio de la burocracia estatal existente ¡inclusive sirve para disimular mejor el papel del "partido" en ese trabajo de selección y promoción! No basta una reforma constitucional (se está hablando de esto) para modificar un régimen social y político. Con respecto al sistema de elección directa es cierto que puede dar mayor autoridad a los diputados frente al ejecutivo (Fidel Castro) y a la burocracia administrativa, pero también acentúa la autonomía de estos diputados respecto a sus electores, como ocurre en cualquier país capitalista. El régimen de poder personal En definitiva, el régimen burocrático no queda cuestionado por la “rectificación” y hasta es una salida a su crisis, ya que la protesta popular contra la ineficiencia y el mandonismo han crecido mucho en Cuba en el último tiempo. Una “perestroika" (la “rectificación" es similar en su naturaleza a la política de Gorbachov para la URSS) acentuaría la desintegración de la economía estatizada en especial en las actuales condiciones internacionales. El gobierno cubano pretende resolver el problema del derrumbe de sus convenios económicos con el este y la URSS mediante la diversificación de sus mercados extranjeros, pero la “crisis de las embajadas" demuestra los límites políticos de esto y la crisis política que le plantea al régimen Es indudable que el régimen político cubano tiene características propias que lo diferencian del resto. La principal es que es un “régimen de poder personal": todo el mundo admite que en Cuba Fidel Castro puede hacer y deshacer, así como alterar cualquier ley escrita y pasar por encima de las instituciones. Con relación a esta cuestión crucial, la "rectificación" pretendería sustituir el arbitrio del líder por medio de una transferencia de poder a las “Instituciones”, pero esto no es tan sencillo, y sería más bien imposible, esto porque el régimen de poder personal en Cuba se deriva del arbitraje que ejerce Fidel Castro entre la burocracia y las masas dentro de Cuba, enfrentadas cada vez más agudamente, y entre el imperialismo y esas mismas masas a nivel general, con una agudeza que tiende a crecer en perspectiva. Todo intento de pasar de un régimen burocrático arbitrario a un “Estado de derecho", el cual legalizará privilegios sociales conquistados "de hecho” por la burocracia, plantea para ésta el peligro que representarían las Iibertades democráticas y los progresos de organización que las masas podrían conquistar en el camino, lo que en el caso de Cuba obligaría a acentuar el arbitraje de Fidel Castro y del régimen del poder personal, en lugar de disminuirlo. Pluripartidismo y revolución política En resumen: Cuba no escapa a la alternativa común a todos los Estados burocráticos, entre la revolución política que expropia a la burocracia, o la restauración capitalista que expropia a las masas sus conquistas revolucionarias. Tampoco escapa Cuba a la otra alternativa fundamental: o desarrollo y victoria de la lucha del proletariado internacional contra el imperialismo y la burocracia, o hundimiento inevitable del “socialismo en un solo país", esto como consecuencia de las presiones del mercado mundial y de la política mundial que se desarrolla sobre la base de ese mercado. Las presiones a favor del pluripartidismo" en Cuba, sobre la base del régimen burocrático, pretenden injertarle a éste una prótesis parlamentaria que facilite el tránsito al Estado de Derecho, es decir a las garantías jurídicas de las propiedades personales de los burócratas, y en definitiva al capitalismo —que es el paso ulterior que da la propia burocracia una vez que ha logrado institucionalizar sus privilegios, es decir desembarazarse de la presión de las masas. Naturalmente que la vanguardia obrera debería aprovechar un eventual pluripartidismo burocrático para organizar su propio partido revolucionario, que impulse la revolución política, y de ningún modo, claro está, para adherir a la estrategia del Estado de derecho. La consigna de libertad política completa y de libertad de organización debe formar parte de una política y de una estrategia por la verdadera dictadura del proletariado, lo que significa: expropiación económica y política de la burocracia; control obrero de lo producción y gestión obrera de la economía; régimen político basado en consejos obreros, libremente elegidos y revocables y con completos derechos para todos sus partidos políticos. Defensa de Cuba La defensa de Cuba pasa por la reconstrucción de la acción internacional de la clase obrera y de su organización en un partido mundial. El destino de todas las conquistas históricas de los explotados se juega en la arena de la lucha de clases mundial. La pretensión de esquivar esta política y de sustituirla por una “diplomacia Inteligente" está condenada al fracaso. La “crisis de las embajadas" es una advertencia y no es precisamente prematura, ni la primera. El Partido Comunista de España apoya a Felipe González contra Cuba El socialismo monárquico que gobierna el Reino de España (Felipe González) ha estado a la cabeza del complot internacional contra Cuba. Toda la burguesía y la prensa de la península apoyaron el chantaje... y también lo hizo, y con todas las letras, el Partido Comunista Español. El eurocomunista stalinismo español “pidió al gobierno de Cuba 'una rectificación profunda' de los términos Insultantes’ que utilizó su Cancillería contra el jefe de la diplomacia española Asimismo, el PCE 'reitera su apoyo a las normas Internacionales de respeto e inviolabilidad de las delegaciones diplomáticas, por lo que condena la violación del recinto de la Embajada española en La Habana por la policía cubana' " (La República. Montevideo, 21/7). Los “nuevos tiempos" no cambiaron nada al viejo stalinismo español por la razón de que el stalinismo no es reformable: su inocultable subordinación a la diplomacia soviética y su congénita capitulación ante la burguesía española. La declaración anti-cubana del PCE ¿hará reflexionar a los militantes comunistas argentinos sobre el carácter definitivamente contrarrevolucionario del “movimiento comunista Internacional”?