Privatizaciones: A qué vinieron los capos del Citibank Redacción
El desembarco de la plana mayor del Citibank en Buenos Aires en un viaje relámpago (que incluyó a Brasil) fue hipócritamente presentado como un gesto de disculpas diplomáticas del Citi ante el presidente Menem, por las “apretadas" que el pulpo le aplicó para que demorara la “privatización" de Aerolíneas. Los que piensan que esta fue la razón de los capos máximos del banco neoyorquino, están soñando despiertos. El Citi no tiene el hábito de la disculpa y menos cuando se trata de gobiernos cuyo valor corresponde a la deuda externa que representan. El objetivo fundamental de la presencia de John Reed y de William Rhodes fue, en realidad, explicarle “didácticamente" a Menem que cualquiera sea la envergadura del programa de “privatizaciones", ello no exime a Argentina de pagar los intereses de la deuda externa atrasados y corrientes, que se están acercando a la friolera de 8 mil millones de dólares. Precisamente en el mismo momento en que los jefes del Citi se venían “Pa'l sur", la Reserva Federal norteamericana ordenaba a los bancos de Estados Unidos mandar a pérdida el 20% de sus créditos a Argentina y a Brasil, debido al atraso de esos pagos y sin que importe para el caso la puesta en remate de las empresas del Estado, en los dos países, a cambio de títulos de la deuda externa. El mismo “recado" de que hay que pagar los intereses con los dólares acumulados mediante el superávit comercial y con los que provengan de la parte recibida en efectivo por las “privatizaciones", dejó el presidente del FMI, M. Camdessus, en su reciente paso por Buenos Aires. Este “cortocircuito” o crisis explica el bajo precio al que aún continúan cotizándose los títulos que generaron las privatizaciones También explica la brutal decisión tomada contra Brasil a quién le han reducido las líneas automáticas de crédito comercial de corto plazo. Bonos, Ferrocarriles, Defensa y Segba Los hombres del Citi, que aparentemente quedó fuera de la entrega de Aerolíneas por la deserción de su socio Alitalia, han venido también para no renunciar a este bocado. Mediante las presiones al gobierno pretenden obligar a Iberia y a su socio, el Boston, a permitir que el Citi coloque títulos de su cartera para la compra de Aerolíneas. El Citi lograría entrar en el “curro" por la ventana, luego de que fracasó su intento de hacerlo por la puerta. Pero más allá de esto los jefes del Citi han venido a asegurarse que su exclusión de Aerolíneas no se repita para el caso de las subastas de las empresas petroquímicas, el área de Defensa y fundamentalmente ferrocarriles y Segba. Según Clarín (14/7), el gobierno ya habría accedido a duplicar el volumen de “capitalizaciones" (intercambio de títulos desvalorizados en poder de los bancos por propiedades nacionales), para estos rubros como para las áreas petroleras centrales que hasta el momento se pensaba vender al contado. Otro de los “negocios” que han venido a reclamar Reed y Rhodes es el acceso de la banca extranjera al mercado de títulos y acciones, que ha estado monopolizado hasta ahora por los comisionistas registrados en la Bolsa de Comercio. Esto les permitirá usar títulos de la deuda exterior para comprar acciones y empresas, y también les permitirá emitir títulos o bonos privados para aprovechar en beneficio propio el ahorro nacional o los “excesos” de dinero o efectivo que se encuentre en manos de capitalistas individuales. Ahora se ve mejor que una de las finalidades del plan Bonex, que terminó con gran parte de los títulos financieros emitidos por el Estado, ha sido, la de entregar la totalidad del financiamientos interno del país y del negocio de absorber el dinero ocioso, a los bancos internacionales. Aerolíneas: negocio financiero y depredación La crisis de la “privatización” de Aerolíneas fue muy instructiva. Aunque los pliegos se rehicieron y postergaron cuantas veces quiso el Citi, la disputa por el precio de los títulos con su socio italiano y la propia insolvencia financiera de Alitalia los dejó afuera. El Chase, otro número puesto para engullirse a Aerolíneas, tuvo el mismo problema con Varig y KLM al exigir a estas que paguen 25 dólares por cada título para adquirir su parte de Aerolíneas, los que en el mercado valen 12. Al final, e Citibank negoció una sociedad con Iberia-Austral, pero sin éxito. Aunque han quedado formalmente marginados de la licitación, el Citibank y el Chase tienen la sartén por el mango y por otros costados también. Como son los acreedores directos de Aerolíneas, de ellos depende el otorgamiento del “perdón" para que se concrete el remate. Por este lado harán valer sus condiciones, si es que no imponen directamente la convocatoria a una nueva licitación que les asegure la adjudicación. Como ya sucedió con ENTel, los bancos están aprovechando las tratativas generales de la deuda externa para obtener información “confidencial" y adquirir más títulos de la deuda lo que les da, como decimos más arriba, el control del mercado al que tienen que recurrir Iberia y sus socios para obtener los títulos necesarios para comprar Aerolíneas Argentinas. En mayor medida que ENTel, la entrega de Aerolíneas es un negocio puramente financiero en donde está ausente el aporte de capital productivo. A pesar de que AA dio importantes ganancias el último año, ha sido cotizada a un precio muy inferior a su valor de mercado Los aviones fueron tasados a 590.000 dólares cuando están valuados en 7 millones de dólares. Del pasivo de AA. se hace cargo la Tesorería, como ya ocurrió antes con Austral. Pero existe además la posibilidad de que cualquiera sea el comprador final, Aerolíneas termine desapareciendo como marca comercial y que sus rutas sean digeridas por algún yanqui o europeo. Esto estaría conforme con el proceso de monopolización aéreo que está en curso en el mercado internacional. Tarifazos, despidos y carestía El concepto de “privatización" oculta el saqueo y la expropiación capitalista de un patrimonio formado por el aporte de los contribuyentes, que se realiza en forma extraeconómica, a través del despotismo estatal. A partir de aquí se plantea una enorme ofensiva contra los trabajadores y el pueblo, que ha precedido y preparado los pliegos de adjudicación. Los tarifazos van a ser la primera medida de los nuevos dueños, que quieren cobrar precios internacionales pagando sueldos argentinos. El ferrocarril subirá 30% en zonas suburbanas, ya se suspendieron servicios a numerosas localidades, los combustibles treparán con la inminente decisión de “libre disponibilidad”, y ya se confirmó que los teléfonos se ajustarán en un 30,2%, lo que es más todavía porque se eliminará el impuesto para jubilados. La carestía viene a remolque de la entrega de las rutas nacionales a la “patria contratista" y el cobro de peaje, lo que va a fundir a las provincias más alejadas de Buenos Aires. En la Capital habría otro “impuestazo” para financiar la construcción de autopistas, la privatización de los estacionamientos y el control del tránsito. Los “curros" en danza son inagotables y hasta Incluyen la privatización del sistema carcelario. Pero el ataque central son los despidos y el atropello a las conquistas laborales. Ferrocarriles anunció que va a echar a 27.000 trabajadores para cerrar ramales y regalar el lucrativo transporte del cordón cerealero. Junto al puñado de bancos acreedores, un minúsculo grupo de contratistas del Estado se enriquece con el empobrecimiento de millones de argentinos. La burocracia sindical de Andreoni y Ubaldini son los principales responsables de este desfalco. Desgastaron todas las movilizaciones obreras contra la privatización, limitaron el programa de esta lucha a la defensa del estatismo burgués impotente, y su estrategia fue apoyar las modificaciones de los pliegos de venta de las empresas en el Parlamento, que los diputados negociaban con la embajada yanqui. La nueva etapa de combate contra las “privatizaciones" deberá ser encarada a partir de una estrategia completamente diferente. A la ofensiva capitalista hay que oponerle un programa revolucionario de expropiación de los usureros y el gobierno de los trabajadores.