El próximo 2 de junio tendrá lugar en Caleta Olivia, Santa Cruz, el IVo Congreso Intersindical Patagónico. La sola circunstancia de que se hubieran hecho cuatro congresos patagónicos en seis meses aproximadamente, está demostrando la gravedad de los problemas que están enfrentando los trabajadores del sur argentino y la profundidad de sus luchas. La deliberación sistemática por parte de los sindicatos que abarcan una geografía tan extensa, es también la expresión de la total pasividad, cuando no de la completa capitulación ante las patronales y el Estado, de las dos CGT, es decir, del conjunto de la burocracia sindical. La Patagonia y Tierra del Fuego viven un proceso de vaciamiento económico, que está relacionado con la incapacidad de la burguesía para industrializar en forma independiente al país y con la tendencia, al mismo tiempo, a una creciente expropiación económica en beneficio de la banca internacional. El gobierno menemista ha hecho suya esta orientación capitalista mediante el impulso a las privatizaciones, cierres de empresas, despidos masivos y reducción de salarios. No es casual, entonces, que el sur argentino haya asistido en el último tiempo a movilizaciones de la envergadura de los paros generales de Trelew y Río Grande, a las huelgas prolongadas de los estatales de Río Gallegos, o a la ocupación de galpones por parte de los embaladores de fruta de Río Negro y Neuquén. Congreso de bases La iniciativa del movimiento inter-sindical patagónico la tiene el sector sindical que lidera ATE a nivel nacional, acompañado por varias direcciones ubaldinistas. Este sector se ha empeñado a fondo para que el movimiento tenga un carácter “orgánico", lo que significa que debe limitarse a reunir a las burocracias de los sindicatos y a ser una “garantía” para las direcciones burocráticas que quieran cambiar de alineamiento. El Mas apoya casi fanáticamente el enfoque “organicista", que es rechazado por un número extraordinario de agrupaciones, activistas y delegados de base, otros partidos de izquierda o combativos y por el P. O. que quieren, precisamente, un “Congreso abierto", que en el campo sindical tiene una completa justificación. La cuestión del “Congreso de bases" volverá a plantearse en Caleta Olivia, y de su solución depende que el movimiento intersindical cobre un carácter de masas y se desparrame como mancha de aceite. Estatismo burgués u obrero En los congresos anteriores, el temario de las discusiones estuvo dominado por las reivindicaciones salariales y las referidas a la defensa de las empresas del Estado, así como por el reclamo de un plan de lucha a la CGT Azopardo. En Caleta Olivia ocupará un lugar muy importante la cuestión de la reglamentación del derecho de huelga. Pero la experiencia de lo ocurrido hasta ahora obliga a profundizar los planteos, porque es evidente que las privatizaciones, la caída del salario, el desempleo y aún la violación del derecho de huelga, prosiguen su marcha sin que ello afecte en lo más mínimo a la CGT miguelo-ubaldiista, y hasta prosperan con su complicidad. Es evidente que el movimiento obrero no puede limitarse a defender las empresas estatales de una manera genérica, sino que deberá abordar la cuestión de la ocupación de sus instalaciones y de la huelga general, contra la “privatización” en el marco de un plan de lucha que apunte a conseguir la movilización masiva del pueblo. La defensa de las empresas estatales tiene lugar contra la acción entreguista, no ya del capital imperialista, sino aun de la burguesía nacional y del propio Estado. La posibilidad de una victoria contra las “privatizaciones” lleva a la modificación del carácter de clase del propio Estado. La conclusión de esto es que se debe señalar como objetivo político del movimiento obrero el control obrero de las empresas del Estado y el gobierno de los trabajadores. Congreso de Regionales -Comités de Huelga y Asambleas Populares Está claro que no se puede simplemente repetir el reclamo de un plan de lucha de la CGT, sino que hay que dar pasos que permitan concretarlo. Como la situación de crisis de la Patagonia tiene un alcance nacional y el reclamo de un plan de lucha es común a muchos sindicatos y regionales del interior, el congreso de Caleta Olivia tiene la oportunidad de llamar a un congreso de sindicatos y regionales cegetistas incluidas sus expresiones de base. En relación con esto está igualmente planteada la oportunidad de profundizar los métodos de lucha, a la luz precisamente de las luchas patagónicas y fueguinas Las huelgas prolongadas y los movimientos masivos indican la necesidad de establecer Comités de Huelga a nivel provincial, que involucren al conjunto de los sindicatos en lucha y que permitan la participación sistemática de los trabajadores. Los Comités de Huelga deben ser elegidos en asambleas, de modo de comprometer la responsabilidad de la dirección de la huelga frente a los trabajadores. Pero la crisis patagónica y nacional no afecta solo al movimiento obrero, ni tampoco tiene un carácter exclusivamente económico — al revés, se transforma rápidamente en crisis política. El congreso intersindical no debe ser ajeno a esta realidad y es por ello que sería necesario que señale la necesidad de organizar la intervención política del conjunto del pueblo a través de Asambleas Populares. En Santa Cruz, por ejemplo, la deliberación de una Asamblea Popular permitiría orientar políticamente al pueblo con total independencia de los partidos patronales que se están disputando, sin reparar en los procedimientos, el control de la gobernación. Partido de Trabajadores Queda por último una cuestión de importancia histórica que podría convertir a la distante Caleta Olivia en una ciudad que no se borre jamás de la memoria de la clase obrera de Argentina. El congreso intersindical no puede menos que constatar que de todas las clases del país, la clase obrera es la única que no tiene una expresión política propia. Durante cuatro décadas delegó esa representación en el peronismo, un movimiento profundamente popular pero cuya dirección y objetivos históricos no pertenecían a la clase obrera. Esa delegación está hoy completamente en ruinas El carácter capitalista del PJ ha sido esclarecido por la propia realidad. Frente a la ofensiva política centralizada del Estado capitalista, entonces, la clase obrera no tiene su propio instrumento ni organización políticos. Esto quiere decir que tampoco tiene los medios para convocar al resto de los sectores oprimidos, que por otra parte constituyen la mayoría nacional, a una movilización bajo su dirección para disputar el Estado a la clase capitalista nacional y extranjera. Pero si los trabajadores se privan de la posibilidad de poder ejercer una presión política sobre el Estado apoyados en el descontento nacional y de la posibilidad de la conquista del poder político, se están privando al mismo tiempo de cualquier posibilidad de éxito frente a la tremenda crisis y desintegración del capitalismo, a la que asistimos. Está a la orden del día, de un modo objetivo, es decir, impuesto por la realidad y no por una ideología determinada, la construcción de un partido obrero independiente, de un partido de trabajadores. El congreso intersindical debe examinar esta cuestión con toda atención. Un debate adecuado permitirá formular un llamado a formar un partido propio de la clase obrera a todos los explotados del país y a sus organizaciones. Lanzará al ruedo de la política obrera y nacional el debate sobre una cuestión de importancia histórica. La propuesta de convocar a un congreso de luchadores del movimiento obrero para formar un partido de trabajadores, abrirá necesariamente una perspectiva poderosa de poder contra el descalabro menemista y contra las supuestas, y por sobre todo las cosas falsas, alternativas opositoras tradicionales. Si lo que importa es la unidad nacional de los explotados bajo la dirección de la clase obrera, es necesario llamar a construir un partido de trabajadores. Un partido de activistas y masas, no de “punteros", que ponga en vigencia la democracia obrera, la unidad de acción y la elaboración política común. A los compañeros educados en la tradición teórica del frente nacional les decimos que éste solo puede tener hoy un carácter consecuentemente emancipador y antiimperialista bajo la dirección de un partido propio, independiente en términos de programa y de acción de clase de los trabajadores.