¿Cuál es la base social de Mijail Gorbachov? ¿A qué intereses sociales concretos responde la perestroika gorbachoviana? La historia de Vladimir Kabaidzé —director de la fábrica de máquinas-herramientas de Ivanovo, la más grande de la URSS—, relatada con admiración por el imperialista Wall Street Journal (30/3), permite elaborar una respuesta. Ingeniero industrial, Kabaidzé es el arquetipo del gerente empresario soviético. Desde que fue nombrado director en Ivanovo, a mediados de los años setenta, ha sostenido una dura —y exitosa— lucha contra la “injerencia de la burocracia ministerial” que le impedía dirigir autónomamente “su” empresa. Lo ha hecho recurriendo a la colaboración de los directores de otros complejos industriales. Al cabo de los años, Kabaidzé —“persiguiendo un curso político tan sofisticado como sus maquinarlas” (Wall Street Journal, dixit)— fue logrando autonomía en las cuestiones fundamentales: características, precios y cantidades de su producción, salarios, insumos y abastecimientos, operaciones de comercio exterior. A Kabaidzé, como a los restantes directores de los trusts industriales, la planificación central le estorba. “Kabaidzé —relata el Wall Street Journal— ha reunido a sus influyentes compradores para que lo ayuden cuando los burócratas de Moscú pretendían hacerlo obedecer o le negaban materias primas. ‘La industria de la aviación nos proveyó de aluminio que necesitaban nuestras máquinas para construir sus cohetes' afirmó Kabaidzé. Y cuando los ministerios le negaron divisas para comprar maquinarias en Europa Occidental, él persuadió a las industrias de la defensa para compartir sus propias ‘raciones’ de moneda extranjera. A comienzos de 1980, cuando aún nadie en el mundo había oído hablar de Gorbachov, el "Imperio de Ivanovo" realizaba compras en el exterior por más de 60 millones de dólares, “un monto inusualmente alto" Los gerentes soviéticos gozan de una independencia mayor que sus "colegas-occidentales respecto de su “patrón”, el Estado. "Nadie (del Directorio) interfiere en mis decisiones profesionales", confiesa E. Birman, “financista de proyectos especiales" del banco estatal húngaro. Tal afirmación hará sonrojar de envidia a la inmensa mayoría de los “yuppies” de Wall Street Los directores empresarios tienen una autonomía aún mayor respecto de la sociedad soviética y, particularmente, de la clase obrera. Esto explica que sean los mayores defensores de la política de liquidación de las conquistas sociales de los trabajadores en nombre de la “eficiencia” empresaria y de la libertad de precios y “racionalización industrial” (despidos y mayores ritmos de trabajo). El manejo de presupuestos millonarios y la red económica que han establecido, al margen del presupuesto estatal, ha potenciado enormemente la autonomía de los gerentes y la descomposición del Estado burocrático. Anti-socialismo El tejido social conformado por los dirigentes de estos grandes complejos industriales (camiones, maquinaria eléctrica, máquinas-herramientas, químicas, y por sobre todo, industrias de la defensa) se ha convertido en la base de la actual economía soviética. Como capa social diferenciada, que también engloba a “los jóvenes ingenieros y técnicos que conforman los planos directivos y ejecutivos de la industria”, los gerentes soviéticos no sólo tienen plena conciencia de sus intereses — el "desarrollo industrial"— sino que hasta han desarrollado una "ideología" propia para defenderlos, absolutamente anti-socialista. Al respecto, el WSJ afirma que sus ideas "están más cerca de Milton Friedman que de Carlos Marx". En efecto, Kabaidzé afirma que su objetivo es "la total independencia de los directores de empresa respecto del Estado” y la abolición de toda planificación estatal, ya que —para él— “la competencia es la única vía para determinar si una compañía merece sobrevivir” “Mientras dan la bienvenida a las inversiones extranjeras y a la expansión del sector privado —afirma el WSJ— (creen) que la reconstrucción económica debe comenzar por empresas estatales más autónomas y orientadas por el mercado”. Los Kabaidzé no serían partidarios de la privatización de los grandes trusts industriales, de los cuales ellos son los gerentes “¿Quién podría comprarlos?” se pregunta el zar de Ivanovo. Tal posición, en boca de hombres “que, según WSJ, responden al llamado del capitalismo”, no debería extrañar ya que deben su status privilegiado —y su autonomía— a la propiedad estatal de las empresas. ¿Kabaidzé podría mantener la independencia de “su" imperio si Ivanovo fuera privatizada? Los gerentes soviéticos pretenden utilizar su posición dominante en la economía soviética para convertirse en los intermediarios privilegiados entre el exterior imperialista y la URSS. Por ello Kabaidzé, mientras defiende la propiedad "estatal" ha ido a fondo en su asociación (“joint-ventures”) con empresas imperialistas. Al disolver las bases sociales del Estado obrero (monopolio del comercio exterior, planificación centralizada), los gerentes se han convertido en un factor descomunal de descomposición de la economía soviética, agravada por la penetración imperialista. La dinámica de semejante proceso económico lleva directamente a una brutal diferenciación social, a la anarquía económica y, a término, a la restauración capitalista en la URSS. La perestroika La perestroika gorbachoviana, con su énfasis en la “eficiencia”, en la "descentralización” y en las “reformas económicas” está hecha a medida de las ideas de los gerentes. Más aún, parece su propia criatura. Kabaidzé —presentado por el Kremlin como “un modelo de la perestroika”— ha recibido autorización para realizar directamente operaciones de comercio exterior, para retener una parte de las divisas que obtenga de ellas y, también, para asociarse con empresas alemanas. Es decir, que actúa oficialmente al margen del Estado. Los "empresarios” soviéticos —"insustituíbles” según el WSJ— forman el núcleo de la base social gorbachoviana al interior de la URSS. Critican a la “vieja” burocracia estatal porque las características administrativas de ésta son un lastre que les impide gozar plenamente del status privilegiado que han alcanzado en la sociedad soviética. Pero, por sobre todo, la emprenden contra la clase obrera, a cuyas conquistas sociales caracterizan como una traba al “desarrollo industrial". En esta nueva "alianza social" antisocialista se apoya Gorbachov para atacar a las masas (desempleo, reducción salarial, prohibición de huelgas, liquidación de los subsidios). De ella, y del apoyo del imperialismo, ha obtenido el apoyo para convertirse en presidente con plenos poderes, es decir, en el gerente de los gerentes, con un despotismo fundado en el "derecho", la “eficiencia” y la “ley".