El plan anunciado por Erman González, el domingo 4 pasado, es el ataque más duro, brutal y directo que haya lanzado hasta ahora el gobierno menemista contra los trabajadores.
1. Se Indexan semanalmente la nafta y en forma diaria los impuestos y tarifas, lo cual alimentará aún más la enorme carestía que está viviendo el pueblo.
2. Se anulan las paritarias de los estatales y los salarios públicos serán dictados por decreto. Para abril se ha fijado un salario de ₳ 450.000, una verdadera limosna.
3. Se cierran bancos oficiales y se cesantea masivamente a los bancarios. Esto permitirá definitivamente que los deudores capitalistas de esos bancos, como Massuh, Acindar y otros, no paguen lo que deben, y que se incremente el ejército de los sin trabajo.
4. Se jubila por la fuerza a miles de empleados públicos en momentos en que las Cajas no tienen dinero para pagar a los jubilados, porque los capitalistas retienen los aportes. Por si esto fuera poco, el Banco Central dejará de adelantar dinero a las Cajas y los farmacéuticos han resuelto no aceptar recetas del PAMI y de todas las obras sociales. Horas de negro muy oscuro se vienen para los jubilados.
Preguntamos: ¿no es necesario, incluso urgente, resistir, derrotar y aplastar toda la política antiobrera en curso, responsable de la hiperinflación y del hambre?
Después de todo, estos llamados “ajustes” no le sirven de nada al país. En el mismo momento en que el gobierno continuaba bajando el garrote contra el pueblo en nombre del ahorro y de la austeridad, el Banco Central emitía 300.000 millones de australes para beneficio de los banqueros privados.
Los banqueros usaron este dinero para especular con el dólar. El gobierno ha financiado así la hiperinflación que nos revienta. Por los micrófonos, Menem dice que al que le falta australes traiga dólares, pero bajo cuerda les da australes a los capitalistas por una cifra de centenares de miles de millones, que se usan para sacar los dólares del país.
Volvemos a preguntar: ¿no es necesario, incluso urgente, resistir, derrotar y aplastar este ataque al pueblo, y hacerlo en forma unida, masiva, general, por medio de una huelga indefinida?
Menem dice que no puede hacer una política popular porque Argentina no tiene plata. Dice que Argentina está en bancarrota. Pero ¿lo está realmente un país que acaba de cosechar 36 millones de toneladas de granos gruesos, que en gran parte van a ser exportados? ¿Lo está realmente un país que tuvo un superávit en su comercio exterior de 5.500 millones de dólares? ¿Lo está realmente cuando su industria tiene el 80% de su capacidad instalada sin usar, lo que de modificarse permitiría incrementar la producción un 10% por año sin necesidad de nuevas inversiones?
Los que están en bancarrota son los chupasangres capitalistas que tienen en sus manos el poder. Los banqueros extranjeros, que si no cobran la deuda externa usurarla se van a pique. Los capitalistas que se llevaron 46.000 millones de dólares del país y que quieren seguir lucrando con nuestra miseria. El régimen capitalista está en bancarrota, no Argentina. Los capitalistas quieren destruir a Argentina y a los trabajadores para salvarse ellos de la bancarrota.
El gobierno ha dicho que la finalidad de todas estas medidas es conseguir un superávit fiscal. ¿Pero para qué quiere este superávit fiscal? Para poder reanudar el pago de la deuda externa. Se pretende hundir a toda una nación para beneficiar a un puñado de banqueros imperialistas. Esto es descapitalizar al país, matar de hambre al pueblo. Hoy, los niños argentinos son los que adquieren menos libros por cabeza de todo el mundo -¡medio libro por cada pibe!
Esto hay que reventarlo con la movilización de todos los explotados.
Es necesaria la huelga general
Pero precisamente los explotados se movilizan.
Huelga general en Tierra del Fuego y en Trelew.
Huelga de estatales en Salta.
Huelga indefinida de los docentes de varias provincias.
Huelga de Judiciales.
Movilizaciones de estatales de Córdoba.
Movilizaciones ferroviarias y de los pueblos del interior en defensa del ferrocarril.
Ocupación de los bancos oficiales.
Movilizaciones en las barriadas para que las Municipalidades entreguen alimentos y medicamentos para sobrevivir.
Movilizaciones contra el cierre de los comedores escolares.
Desde las entrañas del propio pueblo trabajador se expresa de este modo el reclamo de una unificación de luchas y reivindicaciones, que eso es la huelga general.
¿Para qué la huelga general? Para llevar el salario al nivel de la canasta familiar, que cuesta un millón de australes. Para que se paguen semanalmente los salarios de acuerdo al costo de vida. Para que cesen los cierres de empresas y los despidos y se retome a los cesanteados.
Naturalmente, la obtención de estos objetivos exige poner fin al saqueo capitalista del país. Para esto es necesario desconocer la deuda externa, confiscar los bancos -que sacan los capitales del país; nacionalizar el comercio exterior- pues de lo contrario los exportadores no entregan los dólares de la exportación nacional; establecer el control obrero de la economía, esto para que termine la evasión de impuestos y de aportes jubilatorios y el aumento de los precios.
Por una salida obrera
El gobierno que ha lanzado este criminal ataque contra el pueblo, está en agonía. El llamado plan Erman III es la última carta de un clan moribundo. Se ha jugado el todo por el todo para complacer al imperialismo norteamericano, en una imploración humillante para que lo salve. Bush, viejo director de la criminal CIA, felicitó a Menem por sus proezas, pero no le adelantó un peso. El imperialismo no tiene confianza en el régimen actual.
Por esa situación de agonía Menem tuvo que recurrir a Angeloz. Llamar al candidato del partido rival y prometerle poderes plenos, es una confesión de incapacidad para seguir gobernando. Ni la mayoría absoluta de los votos, ni la mayoría partidaria en el congreso, ni la complicidad del conjunto de la burocracia sindical -nada de esto le alcanza a Menem para gobernar. Al pedir el socorro de Angeloz ha confesado su agotamiento.
Otra manifestación de este agotamiento es la posibilidad que está contemplando el gobierno de cerrar el Congreso, el que ya no le daría los votos para aprobar el plan Erman III.
Otro síntoma de agotamiento: la criminal convocatoria a las fuerzas armadas para reprimir el llamado estallido social, que ahora muda su nombre por el de conmoción interior.
Para aceptar la formación de un gobierno de unidad nacional, Alfonsín y Angeloz han puesto una sola condición: la exclusión de Alsogaray, que ha acaparado para sus clientes de la banca la totalidad de los negocios de las privatizaciones. La dirección de la Ucedé está de acuerdo; Cafiero también. Bush por sobre todo. En nombre de todos los explotadores La Nación publicó un editorial en el que dice que “la solución es política” —es decir que hay que entregar el gobierno a una coalición multipartidaria patronal. Si Menem no se separa de Alsogaray, la “solución política podría costarle el puesto.
Toda la agitación en favor de una reforma constitucional, incluida la que pide una asamblea constituyente, forma parte de este objetivo de recambio político para poder mejor seguir con la política de privatizaciones, bajos salarios y desocupación, con el respaldo del imperialismo yanqui. Si los trabajadores apoyáramos esta perspectiva, estaríamos trabajando para una solución que beneficia a nuestros enemigos.
En oposición a esta conspiración, llamamos a derrotar al gobierno por medio de la movilización obrera y la huelga general, las que deben servir para abrir el camino a un gobierno de trabajadores.
Un gobierno de trabajadores es: un gobierno elegido por las asambleas de lugares de trabajo y de estudio y responsable de sus actos ante los delegados elegidos por el pueblo trabajador.
Un gobierno de trabajadores es: un gobierno que concentre el poder político en manos de la clase obrera y que asuma el control y la planificación democrática de la economía. Un gobierno de trabajadores es el que organiza la gestión colectiva de las empresas por parte de sus trabajadores. Un gobierno de trabajadores es el que lucha por la alianza internacional de los obreros contra el capital.
Manos a la obra
Absolutamente sin excepción, los burócratas sindicales le están dando la espalda a la lucha de los trabajadores y hasta la traicionan abiertamente. En unos casos se debe a que defienden a rajatablas al gobierno de la familia Menem y de la familia Alsogaray. En otros casos se debe a que pretenden ubicarse en el “plan alternativo” de Cafiero, Alfonsín, Angeloz y Clérici. En todos los casos la razón es que defienden este sistema de explotación de la clase obrera, porque a ellos van a parar las migajas de los beneficios capitalistas.
Pero los sindicatos y la CGT no son de los burócratas sino de los obreros. Por eso hay que reclamar que se pronuncien por la huelga general. Al mismo tiempo tenemos que organizar coordinadoras, como lo han hecho los ferroviarios; elegir delegados y representantes, como se hace en los barrios y en las empresas en lucha; reclamar y organizar asambleas generales; organizar y elegir comités de huelga que respondan a las bases.
Por esta vía abriremos el camino para una lucha de todos y para nuestro propio gobierno.