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Prensa Obrera N° 293

1 de febrero de 1990 · 17 notas

Notas de este número

1 de febrero de 1990
Salta: Los docentes votan el no inicio de las clases
Redacción

Los docentes salteños han roto con la tradición del receso. En un enero climáticamente implacable, una asamblea de 200 compañeras ha resuelto el no inicio de las clases y el reclamo de un básico de 650.000 australes. “La asamblea nació de los problemas enormes que tenemos, primero el bajo poder adquisitivo de nuestros sueldos, que llegaron encima con descuentos entre 30 y 40.000 australes”, señala Andrea Sánchez, integrante del Frente Marina Vilte - Lista Azul y de Tribuna Docente. “Se han desconocido aumentos comprometidos por el gobierno ante la última huelga, —agrega— pero el problema no es sólo el salario: van a pasar cuatro mil docentes de nivel nacional a la provincia, se habla de municipalizar las escuelas, no tenemos los más mínimos elementos para iniciar las clases, se está destruyendo la enseñanza pública”. “Todo esto ha llevado a los docentes a realizar una asamblea durante el mes de enero. Hay que tener en cuenta que Salta es una provincia especial puesto que tiene escuelas de verano. Son escuelas que tienen su período lectivo de setiembre a mayo y allí, en lugares como San Antonio de Los Cobres, un maestro cobra hoy 100.000 australes y el litro de leche está a 3.000. Todo esto nos ha llevado a los docentes a realizar esta asamblea convocada por la nueva conducción del gremio, que no es reconocida por el Ministerio de Trabajo, pero que sin embargo fue elegida por la mayoría de los docentes en elecciones transparentes. Se reafirmó a través de la asamblea la voluntad de los docentes de no Iniciar las clases en el período 1990 y tratar de hacer desde ya un plan de lucha que podría comenzar con el paro y movilización de las escuelas de verano”. ¿Cuál fue el reclamo? “Votamos un incremento del salarlo que lo haga acorde al costo de vida, 650.000 de básico, a pesar de que la supuesta dirigencia del gobierno en el gremio, en este caso Marcelo Bayón haya sacado hace días un pedido de 200.000 australes desconociendo totalmente la voluntad de esta asamblea que ellos no convocaron ni aceptan, por supuesto”. Marcelo Bayón, es el “resto” de la lista marysanchista que dirigía el sindicato hace un año atrás y fue expulsada por los maestros. Ahora se niega a entregar el local sindical de la mano del gobierno provincial y la burocracia, actuando como un virtual interventor. Andrea Sánchez caracteriza que el desconocimiento de las elecciones, en las que triunfó una lista apoyada por el radicalismo changui-cacerista, “es una maniobra del Ministerio de Trabajo y el gobierno para frenar el plan de lucha que se viene, yo diría en forma inminente”. “El gremio es de nosotros y hay que recuperarlo —agrega— porque los docentes no eligieron a Bayón. Nosotros planteamos eso, lamentablemente la comisión directiva elegida no tomó el gremio, aunque esto fue planteado por la propia secretaria general, la señora Inés Portal de Poma. De cualquier modo, esta asamblea revela la existencia de un movimiento de lucha que se planteará recuperar nuestra casa gremial lo antes posible”.

1 de febrero de 1990
Foetra: La insurrección de las bases
Redacción

El jueves 25, 400 delegados y trabajadores de distintos edificios de ENTel se autoconvocaron en el Sindicato Buenos Aires, con el propósito de coordinar medidas de lucha. En varios de esos edificios el cese de tareas ya había comenzado. Es el caso de Plaza, Liceo, Inclan, CIBA (Internacional) I, II. y III. Agüero y secciones de San Martín, San Isidro, Barracas, República. En CIBA, las operadoras comunicaron a las seccionales del interior que habían empezado la lucha por el salario. Como consecuencia de esta movilización, a la madrugada del viernes, al cabo de tres semanas de tratativas infructuosas, la Federación logró que las autoridades de ENTel firmaran el aumento salarial para Diciembre y Enero. Para analizar esta situación entrevistamos a Marcela Martínez delegada del edificio Defensa. P ¿Cómo surgió este movimiento de paros y autoconvocatoria desde la base del gremio? R Un vasto sector de delegados y activistas tomó en sus manos el reclamo generalizado en la base del gremio de pasar a la acción directa por el aumento salarial. Con sueldos acordados en Agosto/89, sin cobrar productividad ni los 20.000 australes que dio el gobierno, la situación salarial era insostenible. Después del paro y la movilización del 8 de Enero, se generalizaron los mandatos de los edificios a sus delegados para comenzar un plan de lucha por el salario. El reclamo del gremio, fijado por asamblea general, era de 300.000 australes a diciembre, para la categoría inicial. La disparada del costo de vida y la inoperancia del sindicato para canalizar las aspiraciones de la base, crearon las condiciones para estos paros desde la base que se extendieron por comunicación directa entre los delegados y activistas de edificio a edificio, amenazando con generalizarse a todo el sindicato. P ¿Los plenarios de delegados no reflejaron los mandatos de base? R Sí, muchos delegados llevaban los mandatos a los plenarios. Pero la Directiva fue maniobrando y bloqueando las propuestas de lucha. Primero con un “estado de alerta" anodino. Después pidiendo una tregua de una semana para continuar las tratativas y finalmente cometiendo un fraude en el último plenario, el del 24 de Enero contra las mociones de lucha. P ¿Qué sucedió en ese plenario? R Ante la falta de resultado en las tratativas con la Empresa y vencidos los plazos y la ampliación de los plazos otorgados por plenarios anteriores, los delegados ratificaron los mandatos de comenzar de inmediato con paros de 2 hs. por turno y especialidad. Entonces la Directiva puso a consideración, contra estas posiciones, una moción de la Marrón guillanista, de dar un nuevo plazo de otra semana. Ante el estupor de la mayoría de los compañeros, la Directiva dio por triunfadora a la moción Marrón, sin contar los votos. Es decir, exactamente los mismos métodos de Guillán y Castelnuovo para bloquear las Iniciativas de lucha y opositoras. Justamente fue bajo la indignación provocada por este fraude que todo un sector de delegados permanece en el Sindicato después del plenario y deciden la autoconvocatoria para el día siguiente a las 15 hs. Quiero destacar que entre estos delegados se cuenta una parte de adherentes a la Lista Celeste y Blanca, la lista de Esquivel - Barone, dirección del Sindicato, indignados por la conducta de los mismos. P ¿Qué análisis político hacés de estos hechos? R En FOETRA Capital se ha abierto una crisis política decisiva de la conducción que hace apenas dos meses desplazó a Guillán del Sindicato. La Lista Naranja, a la que pertenezco, pronosticó esta crisis inmediatamente después de las elecciones. Planteamos que la nueva conducción enrolada en el menemismo ubaldinista iba a ser impotente para enfrentar tanto la privatización en marcha como el ataque del gobierno a las condiciones de vida de los trabajadores. Que marchaba indefectiblemente a una política guillanista sin Guillán. Y así fue. Desde su asunción la nueva Directiva se mostró incapaz de canalizar la lucha contra la privatización y por el salario. Dedicó todo su esfuerzo a separar artificialmente estos dos reclamos, girando el reclamo salarial a la Federación dominada por el guillanismo. Como si fuera posible luchar contra la privatización de ENTel con un gremio de trabajadores hambreados. Incapaz, políticamente, de dar continuidad a la gran movilización del 8, la Directiva se esforzó por bloquear la lucha salarial, que era consecuencia directa de esa gran alza del gremio. La consecuencia es que la base rebalsa a la Directiva. Los delegados y activistas toman en su mano la lucha y gestan con la autoconvocatoria una alternativa a la política derrotista de la dirección. La participación de delegados de la Celeste y Blanca en este proceso, plantea un realineamiento político del activismo del gremio. P ¿Qué opinión tenés del acuerdo salarial? R El acuerdo sale como una consecuencia de la lucha de los edificios que amenazaba generalizarse. El gobierno ha tenido que conceder un aumento mayor al que tenía previsto. Ha fracasado el intento de desmoralizar al gremio con un salario de pordioseros, y preparar así el terreno para la privatización. Si no ha habido una victoria neta es porque la dirección bloqueó el canal ancho de movilización que se abrió el 8. P ¿Querés plantear alguna otra cuestión? R Sí, desde la Lista Naranja hacemos un llamamiento a todo el activismo del gremio y en particular a los compañeros de la Celeste y Blanca que enfrentaron la política "guillanista" a constituir un frente de lucha común para enfrentar al gobierno de los privatizadores y expulsar a la burocracia.

1 de febrero de 1990
Recesión en Estados Unidos

Cada día es más evidente que la economía yanqui ha entrado en una recesión que adquirirá proporciones mayores en 1990. Por segundo mes consecutivo, “en octubre las ventas minoristas cayeron en un 1% y la producción industrial en 0,7%” (The Economist). Los índices de ocupación, otros de los indicadores, “no han cesado de caer en los últimos nueve meses” (Ámbito Financiero, 15/1). Algunas ramas decisivas como la automotriz, han entrado en una definida crisis de sobreproducción. “La venta de automóviles disminuyeron a principios de noviembre casi en una cuarta parte en comparación con el año pasado” (ídem). El presidente de la Ford ha pronosticado un exceso de más de seis millones de unidades, un 20% de la producción anual, lo que equivale a un excedente de producción de doce fábricas (Financial Times). La sobreproducción se agudiza por la penetración de los japoneses, que en el último año y medio han instalado doce plantas en los Estados Unidos. El conjunto de los ejecutivos de la industria pronostican “un ambiente brutalmente competitivo”, es decir una guerra comercial. Esto se hará sentir en todo el mundo pues los automotores son el rubro principal de las exportaciones japonesas y europeas a los Estados Unidos. La recesión automovilística ya tiene repercusión sobre otras ramas de la industria. “El acero está perdiendo ventas y perderá aún más si la industria automotriz no se recupera. El mercado de la vivienda y la construcción están detenidos” (El Economista, 7/12). La misma perspectiva se repite en las industrias de la computación, químicos y bienes de capital. El reflujo económico abarca naturalmente a regiones enteras. “Una docena de grandes ciudades está en medio de la recesión, incluyendo Phoenix, Boston y pronto Los Angeles” (The Economist), donde las tasas de desempleo se han casi duplicado. No hay dudas, la “locomotora" norteamericana se ha parado. Caída de las ganancias “No obstante los pequeños movimientos en los números de la producción, el hecho más importante —señaló el economista jefe del Manufacturers Hanover Trust— es la caída de los beneficios de las corporaciones en el tercer trimestre de 1989” (International Herald Tribune, 30/11). En este período, los beneficios cayeron un 7,2%, la tercera caída trimestral consecutiva y la mayor desde 1986. Ramas enteras, como ocurre con la automotriz, están operando a pérdida. Los especialistas preveían que los balances de las principales empresas serían “malos”, pero — señaló uno— “no esperábamos que fueran tan negativos” (Clarín, 25/1). El derrumbe de la tasa de ganancia reducirá las inversiones, potenciando aún más la recesión: la de-manda de máquinas-herramientas ya ha caído un 34% en relación al año pasado (International Herald Tribune, 27/12). La caída de la tasa de ganancia es, también, un reflejo indirecto del reanimamiento del movimiento sindical norteamericano, que, con huelgas como la de la Eastern y la de la Boeing, ha coartado la posibilidad de la burguesía de aumentar la tasa de explotación del trabajador la reducción de los beneficios industriales tendrá como consecuencia inevitable una ola de quiebra. Ocurre que el “boom” económico de los últimos años se basó en lo que “The Economist” califica de “orgía deudora”. Ahora, “los pagos por intereses representan una cuarta parte (más) del flujo de fondos de algunas compañías, no costaría mucho hacerlas caer en la Insolvencia” (El Economista, 7/12). Recesión e inflación Las tendencias depresivas no han servido para detener el crecimiento de la inflación, que se ubicó en noviembre en el escalón más alto de los últimos ocho años. Existe una tendencia a la huida de la moneda norteamericana, como consecuencia del enorme crecimiento de la deuda pública y de la deuda externa. Esto impide precisamente, reducir la tasa de interés para reactivar la- economía. Es que una baja en las tasas “convoca el espectro de que los japoneses y otros extranjeros dejen de financiar el déficit a través de te Inversión, conduciendo así a un colapso del dólar que podría a la vez forzar una recesión y reavivar la Inflación” (El Economista, 7/12). Una desvalorización del dólar respecto del yen y del marco para mejorar la competitividad de la industria yanqui, o la imposición de medidas proteccionistas, significaría descargar la recesión sobre los competidores mediante la declaración de una guerra comercial. ¿Aceptarán en estas condiciones los japoneses y los europeos seguir financiando el déficit fiscal norteamericano, que es cada año de 140.000 millones de dólares? Esperando el crack La caída de la tasa de ganancia, y con ello la potencial insolvencia de las corporaciones, ha repercutido brutalmente sobre las Bolsas de valores. Es así que Wall Street no se ha recuperado desde el crack de octubre de 1989. Al contrario, ha sufrido caídas —cada vez más frecuentes y bruscas—, que hacen temer a todos los analistas una caída generalizada que arrastre —como la de 1987— a todas las Bolsas del mundo. La recesión ha puesto en crisis él mercado de créditos. La reciente convocatoria de acreedores del pulpo Campeau (red de comercio minorista) ha colocado en grave aprieto al First Boston —un pulpo financiero. También ha afectado la recesión a los títulos de deuda, privados, que financiaron grandes adquisiciones de empresas. “La crisis del mercado de los “junk bonds” (uno de esos títulos) —informa Le Monde (13/12)— ha acentuado la morosidad de los medios financieros neoyorquinos”, al punto que los principales operadores de Wall Street están operando a pérdida. “La caída de los negocios en el mercado de las fusiones afecta naturalmente a los bancos de inversión y también a los bancos comerciales, que ven cerrarse una importante fuente de ganancias” (ídem). Sin embargo, éste parece ser sólo uno de los problemas de los bancos, y quizás no el mayor. La crisis de los bancos “Por primera vez en más de dos años, los bancos privados norteamericanos tuvieron pérdidas en el trimestre julio - setiembre. Las pérdidas fueron atribuidas a te acción de algunos grandes bancos que aumentaron sus reservas en previsión de quebrantos con los créditos del Tercer Mundo” (IHT, 7/12). Los analistas estiman que esta tendencia continuará en el cuarto trimestre. En 1987, el pase a reservas de las pérdidas ocasionadas por las operaciones de deuda externa de los bancos, y la consiguiente caída de su rentabilidad, provocaron el estallido de las Bolsas. Pero no es todo “Sin embargo, la caída de los precios de los inmuebles en Estados Unidos puede revelarse como un peligro mucho mayor para los bancos que sus préstamos al Tercer Mundo y te caída del mercado de junk bonds” (The Economist). Los valores inmobiliarios han sido uno de los negocios especulativos más activos en los años del “boom”. La caída del mercado y de los patrimonios inmobiliarios y de la industria de la construcción, han tornado incobrables los préstamos hipotecarios otorgados por los bancos por un equivalente a cuatro veces su patrimonio. Incrementando así sus riesgos de incobrabilidad, o pasarlas a pérdidas, reduciendo aún más su rentabilidad. La especulación con bienes inmobiliarios ya ha llevado a la quiebra al sector de las compañías de ahorro y préstamo, obligando a un costosísimo salvataje estatal, que insumirá de 300 mil a 500 mil millones de dólares en 30 años. Esto agravará aún más el déficit fiscal y la insolvencia del dólar. Crisis mundial La tendencia a la crisis aumenta la incapacidad del capitalismo mundial para mandar a pérdidas los préstamos incobrables que efectuará a Europa oriental y a América Latina. La perspectiva de un crack aumenta la presión imperialista sobre estas naciones, lo cual termina por reventar las estructuras económicas y prepara situaciones revolucionarias. Las naciones industrializadas deberían ante el problema del hundimiento de los regímenes burocráticos y de los países capitalistas atrasados, prestar atención al viejo adagio: “Cuando veas las barbas de tu vecino rasurar pon las tuyas a remojar”.

1 de febrero de 1990
Por qué el gobierno de Nicaragua se pronuncia en contra de la revolución salvadoreña

¿El sandinismo (¿Moscú?) contra la Revolución Salvadoreña? Es lo que surge de la "cumbre” de presidentes centroamericanos realizada a mediados de diciembre, donde Daniel Ortega —en nombre el gobierno sandinista de Nicaragua— puso su firma al pie de un documento absolutamente vergonzoso. ¿Qué opinan de esto los “perestroikos” argentinos que pretendieron que se los identificara con la reciente ofensiva del FMLN? La “declaración de San Isidro de Coronado”, que así se llama el documento en cuestión, “condena enérgicamente las acciones armadas y terroristas de la guerrilla salvadoreña, exige su cese inmediato y su retorno a las negociaciones de paz” con el gobierno de Alfredo Cristiani y hasta llega a reclamar “la desmovilización del FMLN”. Esta malhadada “Declaración de San Isidro” fue firmada no solamente pocas semanas después de la “ofensiva general” del FMLN, sino en el mismo momento en que el imperialismo yanki preparaba la invasión a Panamá, que se produjo apenas ocho días después. El presidente Ortega firmó un documento que apoya incondicionalmente al gobierno terrorista de Cristiani, al que califica como “surgido de un proceso democrático”. Es imposible no ver en esto las consecuencias de la reunión de Malta entre Bush y Gorbachov, y la presión de Moscú, Emisarios de Gorbachov han exigido a Nicaragua que se desvincule de la revolución salvadoreña en función de lograr el apoyo norteamericano para salvar a la burocracia stalinista dentro de la URSS. Está claro que no puede haber política revolucionaria sin la ruptura con la burocracia rusa y de cualquier pelaje y sin la consiguiente reafirmación del internacionalismo proletario. “Los militantes sandinistas y los partidarios de! régimen sandinista en fa región están en estado de shock” —informó el corresponsal de Le Monde (14/12) ante la conducta de Nicaragua—. “No comprenden como Ortega pudo apoyar un texto que reclama la desmovilización del FMLN y apoya al presidente Cristiani, al que Managua acusaba hasta ayer de dirigir un gobierno “neo-nazi”. La incredulidad llega a su punto máximo porque parece evidente que Nicaragua no ha obtenido nada a cambio de estas importantes concesiones, salvo la repetición del compromiso anterior en favor de la desmovilización de la “contra”, que debe ser “voluntaria”. Pero esta se rehúsa a deponer sus armas antes de las elecciones del 25 de febrero”. (Le Monde, 14/12). El FMLN rechazó el documento de los presidentes centroamericanos. En un memorando de cinco puntos “rechaza con indignación la declaración... (que) le da respaldo incondicional al principal violador de Derechos Humanos de la región”. También afirma que “El FMLN no puede ser desmovilizado en virtud de acuerdos entre gobiernos”, y re-clama “la solidaridad internacional”. ¿Reflexionarán los militantes del PC sobre esto y, por sobre todo, sacaran las debidas conclusiones? Todos los días se acumulan las pruebas palmarias del carácter contrarrevolucionario del Stalinismo, de Moscú, de la política democratizante.

1 de febrero de 1990
Azerbaiyán, Armenia, el báltico: La cuestión nacional en la URSS

La crisis nacional se ha agravado considerablemente en la URSS en las últimas semanas al acentuarse los reclamos separatistas en las repúblicas del Báltico y debido a la ocupación militar de Azerbaiyán. La permanencia de Gorbachov en el gobierno ha sido puesta en tela de juicio como consecuencia de estos acontecimientos. En una visita que hiciera a Lituania, el mismo Gorbachov consideró necesario señalar que los movimientos independentistas podrían provocar su caída. En una declaración excepcional, el gobierno norteamericano anunció que apoyaba la integridad territorial de la Unión Soviética, ratificando una clausula establecida cuando se establecieron las relaciones diplomáticas entre ambos Estados en la década del 30. La declaración norteamericana que avalaba la ocupación de Azerbaiyán no hacía mención a los países bálticos que fueron ocupados por Stalin con posterioridad, y que Estados Unidos nunca reconoció. Es que como lo admite un informante del “New York Times” (15.1), “la administración norteamericana espera que Gorbachov logre un compromiso, Incluso algo más acá de la independencia, debido a que Bush ha apostado mucho en el desarrollo de relaciones con el líder soviético”. Esa vieja potencia que es el Vaticano también apoyó la ocupación militar de Afganistán, sin importarle para el caso ni el “ecumenismo” con las religiones musulmanas ni la marcada hostilidad del gobierno ruso contra el movimiento nacional armenio —una nación católica—. Mientras despotrican contra el comunismo, los bastiones de la reacción mundial salen en defensa del “comunismo”. El Báltico La desintegración de la Unión Soviética es un resultado de la opresión política y de la desigualdad económica existente con sus naciones periféricas. El régimen burocrático supone el ahogo del libre desarrollo nacional así como de cualquier otra manifestación de libertad. Pero al mismo tiempo, ese régimen burocrático es, por su incapacidad política para movilizar las energías de las masas y por su compromiso con el capitalismo mundial, una traba insuperable al desarrollo de las fuerzas productivas. En estas condiciones, el desarrollo de los distintos componentes de la Unión entran en contradicción entre si y sufren la fuerza de atracción de la economía capitalista mundial. La perestroika, que es un intento de remediar el hundimiento de la seudo-planificación burocrática destruyendo la planificación y el monopolio estatal del comercio exterior, ha agravado las tendencias centrífugas (separatistas) en la URSS. La “apertura política” no ha acercado a las naciones entre si sino que ha permitido poner más en evidencia aún su antagonismo con el régimen burocrático. Se ha acentuado la desigualdad económica entre las distintas capas sociales, entre las diferentes ramas de la industria y entre las repúblicas. Gorbachov fue el primero en plantear que las naciones del Báltico se convirtieran en “zonas francas” para la inversión sin control del capital extranjero. En contacto íntimo con el mercado capitalista escandinavo y mundial, la pequeña burguesía y la burocracia bálticas plantean un separatismo político que se adapte a esta tendencia económica y sin destruir el aparato estatal burocrático existente. Gorbachov ha admitido la posibilidad de una independencia condicionada de estas repúblicas, es decir que no tenga un carácter unilateral y mucho menos revolucionario. Plantea que se establezcan garantías de orden militar y la continuidad del manejo de sus inversiones en rubros estratégicos, mediante un acuerdo en el que participe el imperialismo en el marco de la llamada “seguridad europea”. Esto significaría simplemente darle un carácter “ordenado” a la restauración capitalista. Precisamente para respetar ese desarrollo “ordenado”, tanto Bush y Gorbachov como los líderes burocráticos lituanos están procurando conciliar el mantenimiento de la unidad política con la completa libertad económica. Exactamente al revés de la fórmula leninista: completa libertad política y centralización económica mediante la planificación. De acuerdo con esto último, el planteo obrero en las presentes circunstancias debería ser la lucha por la independencia (libertad) nacional (separación), la destrucción del Estado burocrático y su reemplazo por un gobierno obrero, y el llamamiento a la unidad a los obreros de la URSS para el establecimiento de una nueva Unión de República basada en los soviets de trabajadores (expulsión de la burocracia de ellos). El Cáucaso La situación de Azerbaiyán, donde está en curso una revuelta popular, ilustra claramente las contradicciones explosivas que hacen Imposible la unión de repúblicas bajo el régimen burocrático. El 50% de los habitantes de Azerbaiyán viven de la tierra, en manifiesto contraste con la industrialización soviética y aún de la propia Azerbaiyán, que tiene establecidas alguna de las principales industrias de la URSS. El 10% de los azeríes está desempleado y en algunas regiones esta cifra llega al 75% (Financial Times). Esta situación ha sido agravada por la perestroika, por-que en los dos últimos años han sido despedidos en la URSS uno cuatro millones de trabajadores, principalmente en el territorio asiático. Según el ministro de trabajo y Asuntos Sociales de la URSS, Vladimir Cherbakov, los graves enfrentamientos registrados en Azerbaiyán y Armenia son en primer lugar”, el resultado de un desempleo “creciente”. (Ámbito, 24.1). Estas tendencias desintegrado-ras han sido potenciadas por la política reaccionaria de la burocracia gorbachiana, la que en los dos últimos años atizó el nacionalismo azerí para usarlo en el aplastamiento del movimiento nacional revolucionario de Armenia. Mientras el nacionalismo de Azerbaiyán bloqueaba militar-mente el comercio y las fronteras de Armenia y desataba masacres para impedir la autodeterminación del enclave armenio de Nagorno Karabaj, los gorbachianos hicieron la vista gorda y cedieron en toda la línea ante los chauvinistas al reintegrar esa región a Azerbaiyán. La burocracia azuzó el enfrentamiento nacional para aplastar la revolución en Armenia y distorsionar políticamente el movimiento nacional azerí. Ahora que el movimiento azerí se ha salido de madre (para la burocracia), esto porque comienza a plantear la secesión y la formación de un Azerbaiyán único con el territorio dominado por Irán, Gorbachov ordena la ocupación militar —con el visto bueno, naturalmente de los ayatollas persas que, islamismo aparte, no quieren ver un levantamiento nacional en su propio territorio. Lo que podría dar un desarrollo revolucionario imparable a la situación en el Cáucaso, sería que los pueblos armenio y azerí se solidarizaran con sus respectivas reivindicaciones separatistas y se brindaran apoyo mutuo, y no hace falta decir que esto ayudaría a la resolución pacífica de sus diferencias. La consigna de la separación podría dar lugar inmediatamente a una acción de unidad entre ambas naciones, que reforzaría el reclamo de una unión libre de las repúblicas soviéticas —aspecto central de una estrategia internacionalista, lo que supone previamente el derrocamiento de la burocracia moscovita y la expulsión de toda la capa burocrática de los soviets. Internacionalismo Esto es precisamente lo que se hace sentir en el conjunto de las masas soviéticas. Es que en contraste con el apoyo a la ocupación militar de Azerbaiyán otorgado por Bush, el Papa y el imperialismo nipón y europeo, los trabajadores soviéticos del resto de la URSS ¡se movilizaron en contra! En las ciudades de Krasnodar, Rostov sobre el Don y Stavropol (esta última base política de Gorbachov), la orden de movilización militar fue anulada luego de importantes demostraciones de masas organizadas por comités de mujeres (Washington Post, 29.1). En Moscú hubo manifestaciones de protesta. El diario de la Juventud Comunista, Komsomolskaya Pravda, criticó duramente la orden de movilización militar al describir las enfervorizadas manifestaciones que tuvieron lugar en Krasnodar. El imperialismo, los cleros católico y musulmán, y la burocracia, de un lado; los obreros y los pueblos, del otro. Estos son los términos de la situación. En la República Rusa también Todo el comité del partido comunista de la región de Volvogrado tuvo que renunciar el martes 30 de enero luego de tres días de manifestaciones protagonizadas por decenas de millares de manifestantes. Volvogrado no es otra que la vieja Stalingrado y es una de las ciudades industriales más importantes de la República Rusa. El dirigente máximo así destituido es Vladimir Kalshnikov, un protegido de Gorbachov y una estrella ascendente en el firmamento de la burocracia rusa. Es evidente que está en marcha un proceso revolucionario que entrelaza todas las aspiraciones de libertad y de destrucción del régimen burocrático contrarrevolucionario en todas las repúblicas de la URSS. Esto podría permitir la recreación de una URSS revolucionaria sobre los escombros de la URSS burocrática, que ya no oculta, dicho sea de paso, su anticomunismo y su alineamiento con el imperialismo mundial. ¿Renuncia Gorbachov? Se agotó la perestroika Al cabo de tres años de gestión, Gorbachov enfrenta un panorama de catástrofe y la posibilidad de su caída. De acuerdo con una información de la Cable News Network de EE.UU., obtenida de una “muy confiable fuente del partido comunista", Gorbachov estaría por renunciar a su condición de secretario general para conservar solamente el puesto de presidente de la URSS. Lo mismo dice un despacho del diario francés Le Monde, quien tuvo acceso a un memorándum interno redactado por asesores de la máxima confianza de Gorbachov. Los datos son muy simples: crece el desabastecimiento, el producto bruto caerá espectacularmente en 199G luego de varios años de estancamiento, se agudizan los levantamientos nacionales, la inflación está apenas contenida, hay continuas huelgas obreras que el régimen apacigua con aumentos salariales que no encuentran la contrapartida de una mayor oferta de productos de consumo. Gorbachov es minoría (tiene tres votos) entre los doce miembros del Comité Político. Pero además la cúpula del PC se desintegra, como se ve en la renuncia colectiva de la importante región de Volvogrado (ver artículo); en el hundimiento de los PPCC caucásicos; y en la ruptura de los partidos comunistas del Báltico. Después de haber proclamado hace pocas semanas que el PCUS era el único factor de cohesión estatal, Gorbachov parece haber llegado a la conclusión que es un factor de anarquía o por lo menos de inmovilismo. Pero aun así, pretender gobernar al margen del PC, en carácter de Presidente que está por encima de las facciones, es un salto en el vacío. No cuenta para esto con el apoyo incuestionable del ejército sino apenas de la KGB —el servicio secreto, cuyas tropas tuvieron que ser reemplazadas en Azerbaiyán por su incapacidad para controlar la situación. El principal recurso de Gorbachov es el apoyo del imperialismo y la división o falta de política propia de sus contrincantes. Esta tentativa de bonapartismo, sin base social o institucional propia, sería la última tentativa para impedir el separatismo nacional y las huelgas obreras a través de un pacto con los líderes pequeño burgueses de las diferentes repúblicas y con los emergentes líderes sindicales. El fracaso de Gorbachov debería acelerar la comprensión, en la URSS, de la necesidad de construir un partido revolucionario, inspirado en la tradición y en el programa de Lenin y de Trotsky. J.O.

1 de febrero de 1990
Qué significa la unidad socialista de Alemania

El pasado jueves 11 de enero millares de personas desfilaron en Berlín este para oponerse a la reconstrucción de los servicios de seguridad, luego del embate desatado por las masas contra el aparato de espionaje policíaco conocido por la sigla STASI. Lo realmente interesante de estos sucesos es que el corresponsal de Le Monde (13.1) en aquella ciudad dice que la burocracia alemana oriental pretendía que los nuevos servicios de informaciones se estructurarán de acuerdo al modelo que existe en Alemania Occidental. Lo que surge de aquí es que los trabajadores que desmantelaron el aparato represivo de la burocracia no quieren tampoco el aparato represivo que impera en la Alemania capitalista. Esto significa algo tan simple como contundente: para las masas que se movilizan en Berlín oriental la unidad de Alemania no debe significar la asimilación del Estado este - alemán al Estado alemán occidental. Tal asimilación impondría al aparato represivo que hoy el pueblo está rechazando con su movilización. ¿Qué significa entonces la unidad alemana? Pues significa la deliberación democrática común de los alemanes del este como del oeste acerca de la característica que quieren darle a un Estado común. Significa la autodeterminación de Alemania en su conjunto. Este derecho a la libre deliberación sobre la unidad nacional solo es posible por medio de una revolución proletaria. La revolución proletaria, a su vez, sólo es posible si la vanguardia de la clase obrera alemana levanta la bandera de la unidad libre y democrática transformándola así en socialista. Para cualquiera que siga la información corriente debe haber quedado claro que nadie, absolutamente nadie, aboga por la unidad alemana en términos consecuentes, es decir, mediante la autodeterminación. Para la derecha que habla de “reunificación”, se trata de asimilar el estado este - alemán al occidental con el 90% de los burócratas incluidos. Para los gobiernos imperialistas, incluido el alemán, la unidad debería ser dejada de lado en favor de una “confederación”, la cual tendría la ventaja de acelerar la colonización financiera de la parte oriental sin tener que desmantelar el aparato estatal burocrático que mantiene el orden contra las masas. Este esquema tendría la enorme ventaja de unir las superaestructuras políticas opresoras de ambas Alemanias e impedir al mismo tiempo la unidad del proletariado alemán en un cuadro estatal único. Para los países de la OTAN y para la URSS la “unidad” debería estar condicionada por los intereses de las potencias ocupantes de Alemania, que aún mantienen esa condición 45 años después de terminada la guerra. El planteo de la libre autodeterminación de Alemania significa, en cambio, la expulsión de las potencias ocupantes. Washington, Londres y Moscú reclaman también que una unidad alemana sólo tenga lugar en el marco de la unidad europea, lo cual significa dejarla para las calendas griegas y darle a las potencias imperialistas y a la burocracia un derecho de supervisión y de intervención en Alemania para garantizar que esa unidad no se salga de cauce. Como se ve de todo esto, el imperialismo y la burocracia rusa le temen como a la peste a la unidad alemana, entendida ésta de la única forma admisible: mediante la autodeterminación democrática del conjunto del pueblo alemán. La lucha consecuente por la unidad libre de Alemania supera los marcos de las actuales relaciones estatales internacionales, y plantea por eso la revolución socialista en Alemania y en Europa. Gorbachov fue perfectamente claro en recientes declaraciones de prensa, luego de recibir al primer ministro germano - oriental, Modrow: “Es necesario actuar con responsabilidad y no procurar la solución a este importante problema (la unidad alemana) en las calles” (Washington Post, 31.1). Pero la unidad democrática y libre es precisamente el predominio de la calle sobre el gabinete, y la revolución lo es todavía más. El burócrata ruso ha confesado simplemente la compatibilidad entre la consigna dé la unidad libre, de la libre autodeterminación, y la revolución proletaria. Debe quedar claro que la pretensión de mantener dos estados alemanes separados es utópica y reaccionaria. El socialismo no puede construirse en un solo país, menos aún en 1/4 de país. Alemania oriental es ya en buena parte una semi-colonia financiera del Imperialismo y lo será aún más en el futuro. Un reciente proyecto de programa del PC alemán oriental establece el reconocimiento de la propiedad privada y extranjera, la eliminación del monopolio del comercio exterior y la abolición de la planificación. La ministra de economía, luego destituida por distracción de fondos, señaló a un representante de la corporación germano occidental Veba Ag, que no se pretende “una economía socialista de mercado” sino lisa y llanamente “una economía de mercado” (International Herald Tribune, 15.1). Solo la lucha por la unidad libremente establecida de Alemania puede darle un golpe decisivo al capitalismo alemán y mundial. Es inviable y utópica la revolución socialista en el este para luego llevarla al oeste: la revolución proletaria solo puede ser planteada a la escala de la nación alemana. Las tesis mandelianas y morenistas en sentido contrario constituyen una defensa encubierta del aparato “socialista” estatal (burocrático, opresor) del sector oriental. La cuestión de la unidad ha transformado a Alemania en un polvorín, esto porque el derrumbe del stalinismo del este y la irrupción de las masas desborda la capacidad de control de los estados existentes y pone en discusión el carácter de los regímenes sociales y políticos en toda Europa. Ningún sector de la izquierda alemana tiene una posición revolucionaria sobre la unidad de Alemania, y este es sin duda el gran talón de Aquiles del proletariado alemán. La socialdemocracia germana es una correa de transmisión de las posiciones del imperialismo y se apresta a incorporar a los stalinistas que desertan del PC alemano - oriental. La clave de la revolución europea está de nuevo en Alemania. Cadena humana en homenaje a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht El domingo 21 de enero fue una jornada sin precedentes en Berlín “Decenas de miles de personas, dice el Internacional Herald Tribune (15.1) concurrieron a los mítines que tuvieron lugar en TODO Berlín y formaron una cadena humana que abarcó a los sectores oriental y occidental de la ciudad”. ¿El motivo? Homenajear a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, los dos revolucionarios alemanes, asesinados en 1919 por los esbirros del gobierno socialdemócrata. Rosa y Karl siguen presentes en la memoria colectiva y su programa hace un trabajo de topo en el subconciente de las masas. Hubo durante la jornada actos convocados por el PC (que la denigró toda la vida), por otras organizaciones de izquierda (que desconocen su pensamiento y acción) y por la socialdemocracia (que le quitó la vida) y en todos hubo, según la información, “decenas de miles de personas”. Lo que estos nietos de Rosa Luxemburgo necesitan ahora es asimilar a fondo el programa de la revolucionaria. El programa de la revolución socialista alemana y de la revolución socialista mundial.

1 de febrero de 1990
UPCN: ¡Fuera la burocracia de Andrés Rodríguez!

El jueves 18, venciendo todas las maniobras proscriptivas y fraudulentas de la burocracia, fue oficializada la lista Naranja en la UPCN (seccional Capital). Esta victoria del activismo antiburocrático ha conmovido al gremio. Los 1.600 avales y las decenas de candidatos reunidos permitieron enfrentar una convocatoria electoral trucha de Andrés Rodríguez, quien domina la junta electoral, dio menos de diez días para presentar las listas e hizo la convocatoria en período de las vacaciones con la mitad de los compañeros fuera de sus lugares de trabajo. Gracias a la derrota de la burocracia, se presenta por primera vez en la UPCN una lista clasista que plantea abiertamente la expulsión de los burócratas. Esto pone en evidencia la indignación, bronca y rebeldía que crece en las bases del sindicato. La lista Naranja llama a defender al sindicato como organización gremial frente al proceso de liquidación a que lo están sometiendo los burócratas. En efecto, de la mano destructiva de los Rodríguez y la burocracia Blanca, se está vaciando al sindicato, donde la desafiliación crece constantemente, algo que la Directiva pretende ocultar inflando los padrones. La crisis de la burocracia se refleja también en su división. De un lado está la Blanca de Andrés Rodríguez (vocero de la Mesa de Enlace de Triaca y Barrio- nuevo) y del otro la Azul (miguelista), que sale igualmente del riñón del oficialismo y que está apoyada por el PC. La Azul no fue oficializada por el rodriguismo ante lo cual está negociando un nuevo reparto de las Secretarias. Las elecciones del 29 de marzo se van a realizar en medio de un ataque fenomenal del gobierno menemista contra los trabajadores del Estado, como la miseria salarial, racionalizaciones, prescindibilidad, privatizaciones, liquidación de Obras Sociales. Es decir que se produce en medio de una gran inquietud. La Naranja, única lista de oposición, plantea en su programa la independencia de la UPCN frente al Estado y el Gobierno, lo cual significa romper con la Mesa de Enlace y la sujeción al Ministerio de Trabajo; la democracia sindical, es decir derogar el estatuto antiobrero de la UPCN y dar plena vigencia a la Asamblea General; el control de los trabajadores de las empresas públicas, para denunciar los saqueos de los grandes pulpos capitalistas que dirigen el Estado, y superar la estatización capitalista. La lista Naranja se presenta como la lista de lucha por las reivindicaciones de los trabajadores estatales. Salario Mínimo de 450.000 ₳ indexados de acuerdo al costo de vida, y un plan de acción único de la seccional votado en Asamblea General, a diferencia del misérrimo acuerdo salarial firmado por la burocracia de UPCN y ATE en la Comisión Participativa (sin mandato, sin asambleas y a espaldas de la base). Este acuerdo salarial se ha convertido en una estafa porque lleva a la categoría 10 a los 160.000 con antigüedad y bonificaciones, acentúa la dispersión salarial entre los distintos organismos, como consecuencia de la inexistencia de un convenio único y legaliza la diferenciación de las asignaciones familiares públicas y privadas —casi siete veces menos para los trabajadores estatales. De aquí en más está planteada una gran movilización. La lista Naranja pone en el primer plano, durante la campaña electoral, la lucha por las reivindicaciones y por una huelga general de la CGT contra el plan de hambre menemista. La NARANJA llama a formar decenas de comisiones de apoyo a sus candidatos y a su programa y a juntar cientos de fiscales en todos los Ministerios y empresas para impedir el fraude electoral de la burocracia. ¡Fuera Andrés Rodríguez y la burocracia de la UPCN! Bronca en el Indec con los bajos salarios y la burocracia Con la firma de Abdala y De Genaro, los directivos de A.T.E., junto a la burocracia de Andrés Rodríguez de UPCN, han firmado en el marco de la “Comisión Participativa de Política Salarial” un aumento salarial para todo el primer trimestre del año del 40%. Con la incorporación a los básicos de todos los adicionales de diciembre y un incremento de la asignación por antigüedad, un compañero en la administración pública con título secundario y 4 años de antigüedad en la categoría N° 13 —una de las más numerosas— va a recibir a fines de enero 170-180 mil australes. ¡Esto es la quinta parte de la canasta familiar! La burocracia logró una promesa de recategorización en 4 etapas trimestrales en la administración pública y un aumento adicional del 15% en Salud Pública —con salarios bajísimos— a cuenta también de la discusión de un nuevo escalafón. El salario familiar, que está congelado desde hace 6 meses, (1300 por hijo) no ha sido tocado. Los acuerdos salariales pacta- dos son una miseria absoluta. Entre los delegados y Comisiones Internas de la seccional Buenos Aires, se ha venido reflejando una creciente radicalización inclusive en sectores antes adictos a Abdala. Precisamente una importante asamblea del INDEC rechazó a iniciativa de la Junta interna de Delegados el acuerdo salarial por insuficiente e inconsulto, y reclamó a la directiva que se haga presente en una asamblea para explicar el “acuerdo”. El INDEC y otras dependencias de ATE venían reclamando a principios de enero un básico inicial de ₳ 380.000. En la base del gremio de Buenos Aires y especialmente en sus dos dependencias más importantes (INDEC y Astilleros Domecq García) se está discutiendo la posibilidad de reabrir el combate salarial y de preparar un gran bloque de delegados y activistas combativos que enfrente en las próximas elecciones a la burocracia pasada al campo oficialista. En el Inti las dos CGTs ya son una ¡Para reventar la paritaria! Los trabajadores del INTI iniciaron 15 días atrás una lucha vigorosa por la reimplantación de la cláusula gatillo, anulada por la ley de emergencia económica, y por la estabilidad laboral, afectada por la política de vaciamiento del Instituto. La lucha fue adquiriendo creciente masividad y contundencia. Sucesivas asambleas votaron movilizaciones internas en el Parque Migueletes, por la General Paz, a la Secretaría de Industria y paros sorpresivos. Después de una masiva marcha a la Casa de Gobierno, la comisión interna —menemista— plantea un compás de espera. En esos días Andrés Rodríguez estaba negociando por UPCN, junto a De Genaro por ATE, los acuerdos salariales para el trimestre enero -marzo. La agrupación Naranja mocionó que una asamblea general fijara el mandato salarial frente a la paritaria que se estaba cocinando al margen de la base. La cúpula de la Lista Celeste — ubaldinista— que hasta ese momento había acompañado la lucha se pronunció, sin embargo, contra la movilización al sindicato. Horas después se conocía la escala salarial acordada por UPCN - ATE, que es una franca miseria. Los ubaldinistas y los hombres de la "Mesa de Enlace" se apoyaron los unos en los otros. Las dos CGTs no hacen una. Casi al mismo tiempo se conocía el apoyo de Ubaldini al “pacto social” con los rematadores del país y el gobierno entreguista. Los trabajadores del INTI “vivimos” el apoyo en carne propia Corresponsal

1 de febrero de 1990
Atsa: Monumento a la impotencia

Durante la primera quincena de Enero la situación en sanidad se caracterizó por las luchas generalizadas. La dirección del sindicato estuvo, sin embargo, al margen de ellas. Como consecuencia de esto West Ocampo ha pactado una vez más un salario de hambre. A raíz de la crisis económica de fin de año y del deterioro de las obras sociales, las patronales organizaron un lock out contra éstas, exigieron aumentos de aranceles y dejaron de pagar los sueldos de Diciembre, aguinaldos y decretos del gobierno. En varios establecimientos suspendieron masivamente al personal y amenazaron con el cierre. La respuesta de los trabajadores fue el reguero de paros y medidas de acción que llegaron en algunos casos a la toma de establecimientos y a movilizaciones con cortes de calles (Francés, Güemes, Mitre, Química Estrella, etc.). En un momento dado hubo 20 establecimientos en lucha y cuatro con amenazas de cierre. Recién cuando los conflictos comienzan a superarse la directiva del Sindicato Buenos Aires llama a un plenario de delegados. En él se opone a llamar a asamblea general y a un plan de lucha, y promueve una marcha a Plaza de Mayo. A pesar del carácter distraccionista de la medida en relación a las necesidades planteadas, la marcha es tomada por un sector importante de activistas y delegados, que se movilizaron en número de 500. Esta parálisis produjo un reflujo relativo de las luchas. En un plenario minoritario, parcialmente vaciado por las propias corrientes de la directiva y de desarrollo bochornoso, la dirección, el Mas, el PC y Causa descargaron toda su artillería contra el planteo de un plan de lucha y asamblea general del gremio. ¡Cómo si en los últimos cuatro años alguna de estas corrientes hubiera impulsado alguna vez un plan de acción! Los pretextos de antes fueron sustituidos por otros nuevos. Es así que el plenario, fue postergado otra semana “para que los establecimientos vengan con mandato”, ignorando que el Hospital Francés, en Asamblea General, había resuelto pedir que el gremio salga a la lucha por ₳ 300.000 de básico; ignorando también que el delegado de Humbolt (¡el establecimiento de la delegada general!) denunciaba que la lucha contra los 53 despidos desfallecía por el aislamiento. A dos días de esto, West Ocampo firmaba un acuerdo salarial por el cual una mucama ganará en Enero 150 mil australes y una enfermera 180 mil. La directiva de ATSA está vaciando el sindicato de todo contenido. El activismo, carente de conducción está desorientado. Deberá superar entonces a la luz de la experiencia, la política derrotista de la dirección izquierdo - ubaldinista de ATSA Bs. As.

1 de febrero de 1990
Acindar: La complicidad de la burocracia con los despidos masivos

La ofensiva de la patronal de Acindar se ha reforzado, gracias a la colaboración de la UOM Matanza y la Comisión Interna. En el N° 292 de PO denunciamos la campaña de López Aufranc contra los trabajadores de su empresa, con el repetido argumento de la acción de grupos de ultra izquierda, que se enfrentan a la legítima y moderada dirección gremial. Esta campaña está al servicio de ocultar que la empresa está aplicando un plan de despidos e intensificación del trabajo. Ni la comisión directiva del sindicato ni la Comisión Interna desmintieron las falsificaciones de López Aufranc para despedir a 180 compañeros. En realidad no sorprende la actitud de Gdansky y sus seguidores, ya que Acindar se suma a una larga serie de despidos masivos, que no fueron enfrentados por la UOM, Gdansky no ha visto necesario interrumpir sus vacaciones y es Solano quien exigió en asamblea de fábrica que se acepte la Conciliación Obligatoria aún con lo compañeros licenciados. Hoy los compañeros han retornado al trabajo salvo los despedidos que están a la espera de la finalización de la Conciliación Obligatoria que será... cuando la fábrica esté de vacaciones!!! La patronal en tanto no pierde un minuto y ha lanzado a los jefes a reclamar que los compañeros les pidan la renuncia a los delegados “molestos” que aún quedan, para poder despedirlos sin tener “problemas". Según los jefes por 15 delegados indeseables se reincorporarían a 30 de los despedidos. Todo esto es conocido y silenciado por la dirección sindical que ve la oportunidad de limpiar aquí también como lo hizo en DEMA, TRIA, SADE, etc. al activismo que se le opone. El Ubaldino - Miguelismo (Gdanskismo) se ha manifestado como otra criatura servicial de las patronales. Se ha terminado de pinchar el supuesto referente del “sindicalismo de liberación” como señalaba el PC para justificar su apoyo en las elecciones (uno de los que encabezó los despidos fue el "Chapu” Urreli) o el aliado que pretendía la Naranja en las últimas elecciones. Hoy Motormech, Columbia, Socema, Yelmo y Tecmaco reclaman un Congreso de delegados para encarar un plan de lucha zonal contra los despidos. Es más necesaria que nunca la coordinación de las fábricas para imponer este reclamo, de lo contrario el aislamiento llevará a una nueva derrota de los trabajadores metalúrgicos de La Matanza. Coordinar el reclamo de un Congreso de delegados metalúrgicos de La Matanza para luchar por un salario de ₳ 500.000, por la reincorporación de los despedidos y el cese de las suspensiones, es una necesidad perentoria.

1 de febrero de 1990
Santa Fe: El "demoprogresista" Muttis contra los municipales
Redacción

Durante la reciente campaña electoral municipal, el "demócrata progresista” Muttis aseguró que Impondría, un “severo saneamiento de las finanzas municipales”, luego del desquicio y la corruptela de la anterior administración justicialista. Muttis, sin embargo, ha hecho “mutis”: ni los funcionarios responsables, ni los grandes capitalistas que se beneficiaron con los mismos han sido investigados. El “rigor administrativo” se ha aplicado, en cambio, para los trabajadores municipales. Es así que el bicicleteo de salarios, aguinaldo y anticipos se ha agravado, obligando a los municipales santafesinos a emprender, desde comienzos del año, un plan de lucha. Pero ahora, el intendente ha dado un nuevo salto en esta ofensiva: 450 trabajadores contratados fueron cesanteados. Aunque Muttis ha tratado de presentarlos como “acomodados" o “privilegiados”, lo cierto es que la enorme mayoría de estos compañeros están comprendidos entre las categorías 8 y 11, las más bajas del escalafón. Por otra parte, ha trascendido que se estaría ante el primer paso de un plan de 1.500 despidos en la muni. El sindicato municipal de Santa Fe no ha tomado en sus manos la lucha por estas reincorporaciones. Se acopla, de este modo, a la política de división entre "efectivos” y contratados que promueve la intendencia. Los contratados han emprendido, de todos modos, la resistencia, que se centraliza a través de una olla popular instalada en la misma casa de gobierno municipal.

1 de febrero de 1990
Los ferroviarios y los pueblos del interior se levantan contra la entrega
Redacción

La cuestión salarial y el desmantelamiento de ramales y líneas ferroviarias han dado lugar a una vasta movilización de las bases ferroviarias que se está extendiendo a las poblaciones afectadas por la desaparición del ferrocarril. En la Fraternidad Roca, de Ingeniero White, 13 seccionales, sobre las 28 que abarca la línea, reclamaron de la directiva la aplicación de un plan de lucha por un mínimo de 250.000 y en oposición al levantamiento de los servicios. Asimismo decidieron volver a reunirse con el objetivo de tomar en sus manos un plan de lucha. En Bragado, se realizó una asamblea popular que congregó a delegaciones de 10 municipios de la zona. La burocracia ubaldinista de La Fraternidad se movió rápidamente para combinar con el gobierno un acuerdo que desactivara este movimiento ascendente del gremio. El marco de esta acción la dio el propio Ubaldini con la firma del pacto social con Menem, donde se compromete a defender las privatizaciones y los despidos contra los trabajadores. El acuerdo entre La Fraternidad y el gobierno se selló con el establecimiento de un salario mínimo de 300.000 australes y en la UF de ₳ 250.000, además, se fijó una reprogramación de la fecha del levantamiento de los servicios de larga distancia. Sobre esta base el directivo Baena levantó un plan de lucha que había prometido cumplir “hasta la huelga general” en momentos en que se extendía la rebelión en la base. De esta manera el gobierno tuvo que echar lastre para desactivar la creciente resistencia de los trabajadores y para “conversar” con la burocracia el cierre de ramales y los sectores a privatizar. El gobierno movió sus piezas temeroso de los alcances de un plan de lucha ferroviario en medio del traslado de la cosecha y de la temporada turística, y la burocracia ubaldinista volvió a mostrar su gran papel en el salvataje del gobierno y de sus planes antiobreros. Se ha pasado a la política de privatización “consensuada” entre el gobierno y la burocracia sindical. Como consecuencia de esto en 24 horas se privatizó el servicio de limpia-coches y se puso en “disponibilidad” a los ferroviarios afectados. En pocas horas más deberá comenzar también el levantamiento de toda una serie de servicios, particularmente interurbanos, que constituyen aproximadamente el 50% del plan original del gobierno. La privatización “consensuada" con los Pedraza y los Baena apunta a la desmoralización de los trabajadores del riel, a mostrar la decisión del gobierno como un hecho consumado y en definitiva a darle paso al remate previsto. La burocracia evitó que el reclamo salarial empalmara con la lucha contra el cierre de ramales y el levantamiento de las líneas, pero la cuestión salarial vuelve a replantearse por el tarifazo y el aumento de los precios y crece, además, la oposición al desmantelamiento de las líneas en las poblaciones afectadas. La lucha ferroviaria está a la orden del día. Ahora, alegando la falta de cumplimiento de los acuerdos, la Directiva de La Fraternidad ha convocado a un paro de 24 horas para el próximo miércoles. El objetivo de la burocracia es intentar reabrir las negociaciones con el gobierno y morigerar algunos aspectos de la política de levantamiento de ramales y privatizaciones, estrategia que, sin embargo, está condenada al fracaso. Elecciones en la UF La burocracia de la UF adelantó las elecciones de Directiva y Ejecutivas seccionales, dando plazo hasta el 14 de febrero —¡en medio de las vacaciones!— para presentar listas. Previamente reformó el estatuto, en el consabido congreso trucho, para imponer la condición de haber sido miembro de ejecutiva para poder candidatearse al cuerpo directivo central. Hay que enfrentar esta aberración mediante un frente único de agrupaciones y listas antiburocráticas.

1 de febrero de 1990
Reforma constitucional: Pretexto para una trenza contra el pueblo

El Poder Ejecutivo convocó a todos los partidos políticos a “integrar una Comisión para discutir la reforma de la Constitución Nacional”. El Partido Obrero respondió a la convocatoria con un documento en el que denuncia el objetivo distraccionista de la iniciativa. Ninguno de los restantes 42 partidos presentes hizo una caracterización similar, y en el caso de I.U. sus representantes apoyaron la intención de reformar la Constitución. El representante del Mas reclamó, en la reunión del 25 de Enero, que el Poder Ejecutivo envíe al Congreso un proyecto de ley de convocatoria de una Asamblea Constituyente. Los 2/3 de los votos requeridos para aprobar esa iniciativa obligarían a un acuerdo entre el Pj y la UCR, que es precisamente lo que pretende el gobierno con la formación de la comisión de partidos. Además de denunciar el carácter distraccionista que tiene la formación de la Comisión en medio de la crisis y el ataque a los trabajadores, el Partido Obrero también señaló que se trata de una operación que pretende ocultar que el régimen actual gobierna por decreto, viola la Constitución, actúa antidemocráticamente y se caracteriza por la nulidad e impotencia del Parlamento. La nación —destaca el documento— ha pasado a ser gobernada por decretos y circulares del Banco Central como lo demuestra el paquetazo de expropiación directa y en masa a los ahorristas de plazo fijo. Los funcionarios del Banco Central fueron designados por las asociaciones de bancos en discusiones realizadas inclusive fuera del país, con lo que se concluye que éstas gobiernan el país detrás del ropaje constitucional convertido en harapo. En este cuadro, el PO destacó que la sustitución del Parlamento por el Ejecutivo y la burocracia del Estado traduce una tendencia de larga data de la burguesía nacional y de sus partidos. El gobierno radical dictó el Austral y sus reemplazos, así como dos estados de sitio, por la vía inconstitucional de los decretos, con la complicidad del propio Parlamento. Menem estableció el indulto. . El PO denunció que esta situación es responsabilidad de todos los partidos que defienden el orden social existente. En la provincia de Buenos Aires los legisladores (salientes) modificaron la constitución provincial sin consultar al pueblo. Entre las enmiendas antidemocráticas introducidas se destaca la que niega carácter soberano a las Asambleas constituyentes; la que establece el trámite de urgencia a proyectos del Poder Ejecutivo (lo que significa aprobar automáticamente los “decretazos”); y la que niega expresamente el derecho al aborto. El contenido reaccionario de las reformas de las constituciones de provincias (Córdoba, Salta) y la convocatoria inconstitucional efectuada en Tucumán, que benefició a Bussi, revelan que la función de la Comisión de partidos formada a iniciativa del PEN es determinar las características reaccionarias de una reforma de la Constitución Nacional. El Partido Obrero denuncia este operativo. Nuestro partido planteó que debía discutirse la crisis nacional y la ofensiva capitalista, y no los remiendos constitucionales a la insuperable crisis del régimen burgués democratizante. Planteó la presencia de la prensa en los debates y la realización de asambleas de base en todos los distritos. El PO también reclamó un funcionamiento independiente respecto del Poder Ejecutivo, pues lo contrario equivale a consagrar a los partidos como instituciones del Estado y condicionar sus deliberaciones al capricho político del gobierno.

1 de febrero de 1990
¿Asamblea constituyente?

El Mas ha vuelto a lanzar por enésima vez la consigna de “Asamblea Constituyente”. Esto significa que la consigna es un mero comodín, que se usa ante cualquier situación de crisis política. A las características concretas que esta crisis asume en cada oportunidad se le responde con una generalidad que es siempre la misma. Este hecho de que la consigna tenga un carácter permanente revela que la consigna es estratégica. Como se trata de una consigna parlamentaria y no obrera, pone en evidencia la falta de independencia política de sus autores. Como el PC ha hecho también un uso reiterado de esta consigna, no sorprende que vuelva a adherir en esta oportunidad. Pero el apoyo del PC y de I.U. es de todos modos significativo porque expresa la coincidencia con esa consigna de parte de fuerzas que se oponen a la revolución socialista y que apoyan la política contrarrevolucionaria de Gorbachov. Que el operativo “Constituyente” haya despertado el apoyo del gorbachismo criollo habla por sí solo acerca de la finalidad política de la consigna. Esta no apunta, como es obvio, a que las masas superen el régimen burgués democratizante o parlamentario sino a que se mantengan dentro de sus límites. En esta ocasión, el Mas justifica el planteo de una Constituyente en la “pérdida de legitimidad del gobierno”, en la “estafa de Menem al pueblo” y en la “pérdida de popularidad” del Presidente, que se expresaría en las “elecciones de Tucumán, Rosario y Santa fe” (Solidaridad Socialista, 13/12). Pero si éstos son los fundamentos de la consigna, I.U. y el Mas son quienes tienen menos derecho a plantearla, esto porque retrocedieron espectacularmente en los tres comicios mencionados (en Rosario ¡un 60%!). El partido de Bussi, en cambio, estaría investido, de acuerdo con el Mas, de los máximos derechos para resolver los destinos del país. Es sorprendente que un partido “marxista” fundamente una consigna parlamentaria (la Constituyente es eso) en la falta de “legitimidad” de un gobierno constitucional. Significa no haberse dado cuenta de que los gobiernos burgueses de este tipo sólo pueden funcionar “ilegítimamente”, es decir, renegando de las “promesas electorales” que hicieron para juntar votos. Ningún partido patronal podría ganar las elecciones sin hacer “promesas”, ni tampoco podría funcionar luego, en tanto gobierno capitalista, sin violarlas. La “estafa política” es una característica de los regímenes democráticos, algo que un “trotskista” debería saber antes y no después de las elecciones, ¡Es inadmisible que esta característica del constitucionalismo (burgués) pretenda ser superada con consignas constitucionales! Distraccionismo El Mas tampoco pretende como algún incauto podría suponerlo darle subjetivamente a la Constituyente una perspectiva revolucionaria en términos de alcance político o de movilización. No. Para el Mas “existe un mecanismo legal, previsto por la Constitución para la convocatoria de una Asamblea Constituyente”. Nadie debe, entonces, asustarse. La “ilegitimidad” inherente al régimen constitucional burgués puede ser superada por este mismo régimen y dentro de sus límites. Pero en este caso la “ilegitimidad” de Menem o de un gobierno burgués es sólo un accidente que podría remediarse por medio del parlamentarismo. El planteo no podría ser más conservador: no hay necesidad de salirse del orden existente. Pretender que por esta vía Iríamos al socialismo es una estafa aún mayor que la que ha perpetrado Menem. Así como fuimos los únicos que denunciamos esta estafa “antes” del 14 de Mayo, ahora somos nuevamente los únicos que denunciamos anticipadamente esta estafa de la Constituyente y de la reforma constitucional. Es absurdo pensar que una Asamblea surgida del régimen político más impotente de la historia argentina (y controlada naturalmente por éste) “permitiría, discutir y decidir sobre los problemas fundamentales del país”. Más absurdo aún es pretender que puede ser un canal de soluciones para las masas. Pensar esto es atribuir un carácter progresista a la burguesía, en la figura de sus instituciones. Al contrario, una Constituyente cargaría con las mismas taras que tienen las instituciones actuales, cuya nulidad es un fiel retrato de las limitaciones políticas de la clase social burguesa que representan. La crisis actual se origina en esta impotencia del régimen democratizante, frente a la desintegración de la sociedad capitalista, y no tiene salida con la simple aplicación de un artículo de la “carta magna”. Estamos ante una crisis del régimen político, no ante la llamada “ilegitimidad” de un gobierno. La burguesía viene planteando, precisamente, la reforma de la Constitución desde hace mucho, porque necesita superar esta crisis de régimen mediante la restricción de los derechos democráticos y el reforzamiento del poder del Estado contra ciudadanía. En lugar de denunciar la descomposición inevitable del régimen político burgués y la necesidad de reemplazarlo por el régimen proletario, I.U. y el Mas plantean su rescate. Esto permite entender por qué la consigna de los “trotskistas” ha caído muy bien en los stalinistas. Los cambios introducidos recientemente en la Constitución de la Provincia de Buenos Aires por la UCR y el PJ fueron hechos sin consulta popular, un virtual golpe, y entre otras modificaciones eliminan el carácter soberano de la Asamblea Constituyente y convalidan el gobierno por decreto del PEN. Esto nos revela el carácter reaccionario de la tendencia constitucionalista oficial. A esta tendencia reaccionaria del régimen burgués parlamentario o constitucional, hay que oponerle el gobierno de los trabajadores, y no un utópico reflorecimiento de sus posibilidades. Solo un gobierno de trabajadores podría convocar a la redacción de una nueva Constitución que supere al régimen social y político actual. Stalinismo y social democracia Un lector de “Solidaridad Socialista” (17/1) ha objetado la consigna con el argumento de que en la elección de una Constituyente “de nuevo ganarían peronistas y radicales, lo que repetiría el espectáculo de un Congreso que ya existe, fue votado y no hace nada”. Diez puntos para el lector. Desnuda que el Mas valoriza a la Constituyente aún si es controlada por los partidos patronales como ocurriría en la actualidad. Pero nosotros debemos agregar que la impotencia de una Constituyente sería aún mayor si ganara I.U., esto porque para hacer valer a la Constituyente contra el Estado debería derrocar a la burguesía, es decir, abandonar el terreno constitucional, cuya vigencia, sin embargo, I.U. y el Mas proclaman y enzalsan. Una Constituyente con mayoría I.U. —cuya estrategia no es la revolución socialista ni la dictadura del proletariado— sería una catástrofe para los trabajadores, porque I.U. forzaría a los trabajadores a NO romper, mediante la acción directa, el orden estatal burgués. En una situación revolucionaria así creada, esta política entregaría a las masas a la contrarrevolución. “Solidaridad Socialista” le responde al lector que la “gente cambia” y que “depende de quién gana”, como si no supiera que hoy no habría una mayoría de izquierda. Es decir que para el Mas la consigna de la Constituyente no está condicionada siquiera a que tenga una mayoría de izquierda. Impulsa así la reforma reaccionaria de la Constitución. Pero con la tesis de “depende de quien gane” afirma que un cambio en la composición del parlamento cambiaría, sino el carácter del Estado burgués, al menos sus posibilidades (lo cual es lo mismo, porque las posibilidades dependen del carácter). Si gana I.U. podría concretarse, para el Mas, la primera emancipación social de la historia a través de mecanismos constitucionales. Más de cien años de fracasos stalinistas y social - demócratas en experimentos de “vías parlamentarias” o “pacíficas al socialismo” no le basta. Pero un intento constitucional de I.U. concluiría en tal desastre que opacaría el recuerdo de Alfonsín y Menem. Para abrirse un camino de liberación nacional y social, los trabajadores deben transitar un rumbo histórico opuesto al que plantea I.U. el de la sustitución del régimen burgués, que solo es viable de un modo revolucionario. Esta Asamblea Constituyente que proponen el Mas y sus aliados es naturalmente un injerto artificial. En medio de la barbarie capitalista, los trabajadores necesitan comer, parar el desastre inflacionario, terminar con la confiscación por parte de los bancos y con las fábricas cerradas, es decir, necesitan lucha y acción directa y medidas de emergencia contra la expropiación burguesa y no entretenimientos constitucionales. A través de esa lucha los trabajadores enfrentarán el problema político de superar el régimen constitucional, no de instalarlo. El Mas pretende que su política de reivindicaciones parlamentarias nos aproxima al socialismo pero lo que en realidad está haciendo es ocultar una política parlamentarista con la fraseología socialista. “Socialismo en democracia” El Mas también quiere disimular su política con la afirmación de que la Constituyente “no es una solución de fondo”. ¡Pero es con todo una solución! La Asamblea tendrá “todos los poderes soberanos para decidir qué plan aplicar y el gobierno para aplicarlo”, es decir que la burguesía permitiría que la Constituyente derroque al gobierno y rompa el Estado burocrático y centralizado actual ¡algo que no ocurrió ni en la Revolución Francesa! En esa Constituyente, burguesa pero ilusoria, (la legislatura bonaerense acaba de privar de soberanía a una Constituyente para decidir qué artículos reformar) el Mas presentaría su paquete de “medidas socialistas”. Nacería así el socialismo de probeta inseminado en la cavidad parlamentaria. El Mas hace hincapié en las atribuciones y formas de elección de la Asamblea, (“diputados electos en forma directa y proporcional, tomando al país como distrito único”), como si Con esto pudiera superarse el carácter de clase del poder que la convoca. No puede haber mayor ejemplo de ilusión y chabacanería electoreras. “Solidaridad Socialista” menciona el gran crecimiento electoral del PT de Brasil para demostrar las grandes posibilidades que encierran el electoralismo y el parlamentarismo, pero oculta que hace menos de dos años hubo allí una Constituyente del tipo de las propuestas por el Mas, que ratificó el despotismo político capitalista y consagró a las FF.AA. como custodios de la Constitución. En su afán de presentarse ante la “opinión pública” como un partido de la legalidad el Mas sólo acepta la validez de los actos de justicia y soberanía que puedan justificarse constitucionalmente. Por eso presenta a la expropiación de los bancos y al no pago de la deuda externa, por ejemplo, como medidas que pueden ser realizadas en el marco del “artículo 21 de la Constitución, que establece la expropiación por causa de utilidad pública”. (El MTP quiso justificar la “revolución" con un fundamento similar) Claro que esta expropiación que autoriza el artículo 21 (con jugosas indemnizaciones) no tiene nada que ver con la expropiación de la burguesía, sino que responde a la necesidad de que el Estado rescate a la burguesía que quiebra. Los trabajadores vienen escuchando esta charlatanería democratizante desde hace varios años de la boca de diputados y senadores. Es el momento histórico de superarla mediante la lucha de masas consecuente. "Salvador Allende era MAS reformista" Periodista: Lo que queda claro es que usted no pone a la lucha armada como el medio para llegar al poder. Luis Zamora: “Nosotros creemos que podemos ganar las elecciones. De la misma manera que en Chile cuando el socialismo ganó las elecciones aunque ellos eran más reformistas. Los que los votaron pensaron que estaban votando un proceso revolucionario. Así que nos pueden votar a nosotros, con más razón, ya que tenemos una trayectoria consecuente en ese sentido. (Reportaje en el diario Río Negro, 2/11/89)

1 de febrero de 1990
Los médicos de la Interhospitalaria en lucha
Osvaldo

En la provincia de Buenos Aires se ha formado la C.I.C.O.P. —comisión interhospitalaria del conurbano y provincial—, una organización de base de los médicos que reúne a más de 50 hospitales públicos que se integra con delegados mandatados por asamblea y que se presenta en oposición al inmovilismo de Femeba. El salario de los médicos oscila entre los 100 y los 140 mil australes y el desabastecimiento de los hospitales es total. Los laboratorios no entregan medicamentos, ni aún en el caso de tener licitaciones ya ganadas y adjudicadas, a la espera de "precios más ventajosos". Los médicos reclaman “salarios dignos, mayor presupuesto para salud y la estabilidad laboral”. Como parte del plan de lucha (paros tres días a la semana), la Interhospitalaria convocó a movilizaciones callejeras en San Justo y Avellaneda y a una marcha a Plaza de Mayo para el martes 30. El viernes 26 se concentraron frente al Hospital Fiorito de Avellaneda alrededor de 350 médicos pertenecientes a hospitales de la zona sur del Gran Buenos Aires (de Avellaneda, Lanús, Lomas, Quilmes y Florencio Varela). Se realizó un acto callejero en el que estuvo presente el PO e hicieron uso de la palabra delegados regionales, los que denunciaron el ataque al hospital público y la necesidad de su defensa, así como el desvió a las clínicas privadas de los aportes de las obras sociales. Con posterioridad se organizó una columna y se marchó hasta la Municipalidad de Avellaneda. Allí fueron recibidos por miembros del Consejo Deliberante (PJ y UCR). Al escuchar las ya consabidas promesas de "compromiso" por parte de los funcionarios la columna dio media vuelta y continuó la marcha que terminó frente a la sede de la asociación médica de Avellaneda.

1 de febrero de 1990
La privatización de Entel es un enorme curro
Redacción

¿La privatización de ENTel se vino de golpe abajo? Las apariencias así lo indicarían porque a la proyectada licitación de la empresa en dos bloques sólo se presentaría “un único oferente", La interventora de ENTel, la peronizada María Julia Alsogaray, habría tenido que viajar a Londres, acompañada por un suculento “viático" de 30.000 dólares, para estimular la presentación de otros grupos. A nadie se la escapa que esta aparente fracaso en los primeros pasos de la privatización tiene que ver con una acción concertada de los pulpos capitalistas para lograr una mejora extraordinaria en así condiciones de entrega. Clarín pone en boca de un “ejecutivo norteamericano” una afirmación harto conocida: “Es difícil que haya dinero nuevo de cualquier banco para Argentina, pero existen otras oportunidades para transformar a los bancos acreedores de potenciales críticos del plan y del país, al no recibir pagos, en socios del país a través de la participación en capitalización para la privatización” (17.1). El boicot a la licitación de ENTel apunta entonces a que los beneficiarios no tengan que poner plata (capital), la que podrían sustituir por papeles sin valor e incobrables de la deuda externa. En ese caso el dinero lo pondría el Estado argentino al convertir esos papeles en australes, y también lo pondría el conjunto de ahorristas y consumidores argentinos, los cuales financiarían al beneficiario de la privatización a través de préstamos de bancos oficiales y de altísimas tarifas. Un reclamo fundamental de los pulpos es que se les garantice una tarifa (internacional) de 23 centavos de dólares por pulso contra los 0,5 centavos que se cobran en la actualidad —una diferencia del 4.500%. A la luz de esto se puede ver que las privatizaciones no tienen que ver con una capitalización de la economía nacional por parte de los banqueros, sino con una capitalización de los banqueros a cargo de la economía nacional. La privatización resulta así en una mayor confiscación de los trabajadores y de los consumidores, y de ningún modo en un aporte del capital propio. Esto pone en claro que cuando el gobierno afirma que no hay otro camino que la privatización ello significa que el gobierno no tiene otra viabilidad política que entregarse sin condiciones a la banca extranjera y a un precio elevadísimo. La impasse en que ha entrado la privatización de ENTel desnuda la magnitud del atropello económico y social que ella significa. Por esto debería ser un impulso a la movilización. Pero la burocracia ubaldinista lo ha entendido al revés, y a través de un acta (ver artículo aparte) se ha comprometido con Menem a hacer todo lo necesario para salvar a la privatización del derrumbe. El gobierno menemista está impulsando la entrega al imperialismo en un momento dé la economía mundial que, con referencia a las naciones de América Latina, se caracteriza no por la exportación de capital hacia estos países sino por la repatriación del capital instalado y de los beneficios hacia las metrópolis imperialistas. Entre 1982 y 1990, el movimiento neto de la cuenta de capitales de los países de América Latina registra una salida de 200.000 millones de dólares. Se trata entonces de una entrega concebida para sacar de la quiebra y de la bancarrota al capital internacional.

1 de febrero de 1990
Ubaldini, la CGT menemista
Redacción

La burocracia sindical y Ubaldini en particular se han anotado la notable “proeza” (si cabe el término) de haber pasado el “plan primavera”, el inmediato hundimiento de éste, la hiperinflación alfonsiniana, el garrotazo de los Bunge y Born, la reciente hiperinflación menemista y por último el paquetazo confiscatorio de Alsogaray y Cavallo; en resumen la burocracia ha logrado pasar por todo esto sin movilizar siquiera una vez a los sindicatos en una acción de conjunto. En el año y medio de mayor descomposición económica y política de la historia nacional, con su brutal consecuencia sobre los trabajadores, la CGT argentina se las ingenió para protagonizar una parálisis sin parangón. La burocracia sindical peronista ha presidido sin mosquearse, el derrumbe más grande del poder adquisitivo de los salarios. Las largas colas de desocupados que se agolparon en las puertas de Azopardo para conseguir un miserable bono alimenticio (¡que Menem incluso admitió que los comerciantes podían rechazar!), han sido el mudo testimonio de la monumental traición de la burocracia sindical. Superan a Triaca ¿Por qué debería sorprender entonces que la burocracia de Ubaldini haya suscripto hace diez días un pacto social con el gobierno menemista, que la convierte de la noche a la mañana en una agencia gubernamental, que desplaza al segundo lugar a la CGT de Andreoni? La menemización sin disimulo de la dirigencia ubaldinista constituye la demostración más completa de que la política del actual gobierno es la expresión del conjunto de la dirección peronista, o dicho de otra manera, que es la expresión acabada de las limitaciones e impotencia del peronismo como movimiento político, frente a la crisis capitalista. El acta que acuña los términos del acuerdo entre el gobierno y fa CGT de Ubaldini es un documento notable por la descarada claridad con que la burocracia sindical defiende la política de hambrea-miento del actual gobierno. Es un verdadero manifiesto político contrarrevolucionario —tan claramente compromete a la CGT en defensa del orden capitalista, cualquiera sea el precio que deban pagar por ello los trabajadores. En el segundo punto del acta se dice .que no es posible que la Presidencia sea la única institución que asuma la responsabilidad de la defensa de la política actual, sino que lo mismo deben hacer los sindicatos —los cuales aparecen en el lenguaje del texto apenas disimulados bajo el rótulo de “instituciones Intermedias”. La CGT de Ubaldini se identifica así con el Estado como ni siquiera Triaca lo había hecho nunca, es decir, con la política de Alsogaray-Cavallo, o más claramente del Citibank-Techint. Al comentar el documento el diario La Nación no vacila en admitir que los dirigentes sindicales “concuerdan en que hay que llevar adelante algunos proyectos que el liberalismo prohíja” (25/1). Más claro, agua. Defender al Estado El punto siguiente del acta es más esclarecedor todavía. Dice que “el sindicalismo ha aportado una dosis decisiva (¡decisiva!) de disciplina, responsabilidad social y sacrificio económico”. Los sacrificados han sido los trabajadores, no los burócratas, los cuales se han seguido enriqueciendo como consecuencia de las coimas que les han dado las patronales y el Estado para que sigan aportando la “dosis decisiva de disciplina” en el acatamiento a los monstruosos planes de hambre. Pero los burócratas ubaldinistas mencionan ese “aporte decisivo” de traiciones al movimiento obrero en medio de la mayor catástrofe capitalista de la historia, para plantear que una unidad sindical debería tener por finalidad “profundizar este aporte”, es decir acompañar hasta sus últimas consecuencias la política hambreadora del justicialismo. Nunca en la historia la burocracia sindical autodefinió con tanta claridad su carácter antiobrero y contrarrevolucionario. Para los “líderes” sindicales la tarea que les cabe en el actual momento histórico es contribuir “decisivamente” a la victoria de los explotadores. El peligro para ellos no es el hambre sino la posibilidad de que el Estado capitalista sea derribado por los trabajadores. Apoyo a la privatización Este acta se suscribió en el mismo momento en que el gobierno lanzaba las licitaciones para privatizar Ferrocarriles y ENtel. Sirvió entonces como respaldo de la burocracia sindical a la política de entrega, tal como la llevan adelante Dromi (Techint) y María, Julia Alsogaray (bancos extranjeros y nacionales asociados). No es casual que inmediatamente después de la firma del acta, los burócratas ubaldinistas de los gremios ferroviarios aceptaran los despidos producidos a principios de año y la implementación de la privatización con su “participación”. Algo parecido ocurrió en Foetra Buenos Aires, donde los ubaldinistas de la Celeste y Blanca se esforzaron por impedir una movilización sindical por el aumento y pago en fecha de los salarios. El hecho de que la Celeste y Blanca no hubiera denunciado el acta gobierno-ubaldinismo significa que se alinea con la política de privatización pactada. El diario La Nación recoge la versión de que este acuerdo fue gestionado por el grupo Techint, lo cual sería lógico porque es el primer beneficiario de la privatización de ferrocarriles junto al Banco Río (Pérez Companc), quien es socio del Citibank. Lo que la información no esclarece es cuál fue la comisión cobrada por los burócratas sindicales. Por una vanguardia obrera Algo debe quedar, sin embargo, claro. La burocracia sindical no tiene condiciones ni capacidad para hacer una contribución “decisiva" a la gobernabilidad de un régimen que se derrumba. Alarga o complica, naturalmente, el camino, pero no puede evitar un desenlace que está, inscripto en la profundidad de la crisis y en la impotencia de la clase explotadora, que gobierna. Lo único que lograrán los burócratas es despeñarse junto al propio régimen que defienden. La conclusión de todo esto es que hay que organizar una vanguardia obrera, que sólo existe cuando toma en sus manos la orientación y la dirección de los explotados con total independencia, no solo de los burgueses nacionales y sus partidos “populares”, sino también de la burocracia de los sindicatos.

1 de febrero de 1990
El pueblo no los aguanta más
Redacción

El paquetazo económico de principios de año no le sirvió al gobierno menemista ni para un suspiro. Está completamente en ruinas. Así lo demuestra el supertarifazo de los últimos días y el recrudecimiento en espiral de la inflación. De todos los llamados “planes” experimentados desde 1983, el “sup-Ermán” es el que duró menos. Esto marca la envergadura de la crisis política actual. Una manifestación de esto que ya es una disgregación del régimen político son las historias de espías en la residencia de Olivos, la imparable rotación de funcionarios y las peleas públicas entre grupos empresarios y grupos políticos. En el cuadro de esta bancarrota los trabajadores pugnan por intervenir de una manera decisiva, como lo demuestran los paros telefónicos de la semana pasada y la intensa agitación en el sindicalismo ferroviario. Como el capitalismo no tiene otra política que el hambreamiento, sectores cada vez más vastos de las masas se habrán de incorporar a esta lucha. La tarea política del momento para los militantes obreros es impulsar estos combates y señalar que llevan a la huelga general, para la cual hay que prepararse con consignas políticas y de organización. Sin maquillaje Este verano sirvió para que el país pudiera ver cómo la tilinguería menemista y otros compra-buzones del nacionalismo burgués se tragaran el cuento de que el paquetazo de Alsogaray y Cavallo iba dirigido contra la “patria financiera” y la “burocracia contratista”. Pero como lo anunció Prensa Obrera con toda anticipación, las únicas víctimas de ese paquetazo fueron los pequeños ahorristas (incluidos trabajadores y obreros) y el conjunto de los explotados. Los beneficiarios fueron los bancos y los industriales y terratenientes. En efecto, luego de decretar la conversión de los depósitos a plazo fijo en Bonex, el gobierno autorizó que se los use para el pago de impuestos en australes, lo cual permitió a los grandes depositantes capitalistas retirar sin pérdida ninguna de valor unos 700.000 millones de australes. Los pequeños ahorristas, que no retienen impuestos y que pagan solamente impuestos al consumo o contribuciones inmobiliarias, no pudieron beneficiarse con esta concesión. De esta manera, la totalidad de la confiscación económica representada por la conversión de los depósitos en Bonex, fue sufrida por el pequeño ahorrista. La cotización de los Bonex ha ¡do bajando hasta llegar a 0.30 por dólar, lo que representa una expropiación del 70% del valor de los depósitos. Inflación Los 700.000 millones de australes retirados de los depósitos a plazo fijo no salieron de las arcas de los bancos. El cuento de Ermán González de que los bancos iban a tener que vender activos o dólares para “hacerse de australes” no se verificó. Fue otro golpe a los compra-buzones que dicen que soñaron con un ataque a la “patria financiera”. Esos australes salieron del Banco Central, que liberó para ello los llamados encajes. Esto provocó un crecimiento monumental de la emisión de moneda, que superó al billón 200.000 australes como consecuencia de otras emisiones, por ejemplo para comprar dólares que hiciesen subir su cotización. El significado de todo esto es muy importante. Desde el punto de vista económico significa que luego de retirar de circulación más de 1 billón 500 mil millones de australes mediante la conversión de depósitos en Bonex, el gobierno emitió luego una suma parecida, anulando lo efectuado a principios de año. El dinero que se retiró de circulación era de los pequeños ahorristas; la emisión que lo suplantó fue a parar a los grandes industriales y terratenientes y a los exportadores. Los primeros fueron confiscados en beneficio de estos últimos. El efecto DEFLACIONARIO del retiro de moneda fue reemplazado por la acción INFLACIONARIA de la nueva emisión. El objetivo estabilizador del paquetazo fue liquidado antes de que naciera. Se ha entrado de nuevo en una espiral inflacionaria. Salvar los bancos El paquetazo sirvió para rescatar de la quiebra o insolvencia a los grandes bancos. Antes del plan estos no tenían condiciones para devolver los depósitos de sus clientes debido a que las empresas tampoco devolvían el dinero que los bancos les habían prestado. Gracias a los Bonex, de un lado, y a los australes liberados por el Banco Central, del otro, los bancos han logrado cancelar las deudas con sus depositantes sin poner un cobre. Este “saneamiento” del sistema financiero a costa del pueblo fue el principal objetivo capitalista del plan Erman. La operación no está, sin embargo, completada, porque una parte de los depósitos a plazo fijo se convirtió en caja de ahorro, por la que se están pagando altos intereses que los bancos no pueden solventar. Pero esto les importa poco, ya que esos depósitos tienen la garantía del Banco Central; si éste no pone la plata ahora tendrá que poner mucho más si algún banco se declara en quiebra. Es decir que continuará la emisión para solventar a la banca. Para eso los banqueros pusieron a un hombre de ellos —Enrique Folcini. El gran negociado, con todo, es el que se viene. Al final, debido a la enorme devolución de depósitos en australes los bancos se han quedado con un exceso de Bonex en relación a los depósitos que deben ser convertidos. Una parte de estos Bonex les fueron entregados a los bancos a cambio de bonos anteriores, cuya valorización en el mercado era muy baja. Ahora el Banco Central se apresta a recomprárselos al 100% de su valor, o algo aproximado. Será un beneficio extraordinario. Los dólares que ha ¡do comprando el Banco Central con emisión de moneda, tienen un destinatario establecido: a fines de febrero deberán pagarse con ellos los Bonex 82. Mientras el pueblo se muere de hambre, los bancos siguen cobrando. Tarifazo sobre el hambre El actual es un gobierno de impostores. Hace tres semanas el ministro de Economía se atrevió a hablar de una posible reducción de tarifas. Ahora largó el tarifazo. Además largó la ampliación al impuesto al valor agregado, algo que hará aumentar enormemente los precios pero no la recaudación impositiva, por la simple razón de que el IVA se evade en un 70%, otro negociado para los capitalistas. Pero el contraste entre los negocios capitalistas en un país en ruina, al igual que los tarifazos, y las colas desesperadas para cobrar un bono de 20.000 australes, grafica como nada la situación presente. Hemos vuelto a la década del 30, que el peronismo más tarde pretendió haber dejado definitivamente atrás. Despojado de su demagogia, alcanzados ya hace mucho tiempo los límites de sus posibilidades transformadoras dentro del capitalismo, el peronismo deja al descubierto, en la crisis el trazo común que lo une con los períodos más oligárquicos y antipopulares de la historia. A las decenas de miles de trabajadores que formaron las colas del hambre se les plantea superar al capitalismo, que ridículamente se pretende victorioso en medio de la gigantesca hambruna latinoamericana, africana y asiática. Es natural que en estas circunstancias preocupe la “gobernabilidad”. Es que la burguesía va cobrando conciencia de que el régimen político y el gobierno están acabados. Por ahora esta conciencia se manifiesta en el temor a que un “estallido social” derribe al gobierno. Alternativas patronales Es instructivo ver cómo el imperialismo se limita a respaldar de palabra al gobierno pero sin darle un mango. No hay créditos ni “dinero nuevo” para nada. Para el imperialismo el gobierno tiene que hacer el trabajo sucio en beneficio de los capitalistas hasta el fin. Si no puede hacerlo, que la burguesía argentina le busque reemplazante. Argentina simplemente está en cuarentena. Mientras no exista la amenaza de una revolución, para el imperialismo la situación política puede pudrirse cuantas veces sea necesario hasta completar la recolonización económica completa y la liquidación de las conquistas sociales. El gobierno va a entregar el patrimonio nacional a precio vil, porque el imperialismo no tiene la menor intención de aportar un centavo de capital, y en esta empresa los demás partidos patronales en nada se diferencian del oficial. El tema de la “gobernabilidad” ha dejado traslucir dos tendencias, una la del alfonsinismo y el peronismo renovador, y la otra de sectores del peronismo “rojo punzó”, aliados a desarrollistas y, a sectores del alto mando y a “carapintadas”. Esto explica las negociaciones en pos de un acuerdo político entre radicales y el gobierno, así como la negociación del gobierno con Cáceres para respaldar, llegado el caso, los poderes de excepción (estado de sitio). Ninguna de las dos tendencias puede progresar a través de negociaciones y entreveros, bien que estos entreveros explican las renuncias y reemplazos que el gobierno ejecuta todos los días. Para que haya una definición tiene que producirse primero una explosión de la crisis política, que transforme a esos dos planteos en medios de rescate práctico del Estado. La consigna de Asamblea Constituyente que levanta la Izquierda Unida forma parte de la tendencia a salvar la “gobernabilidad” en el marco constitucional, y se emparenta en mucho con el acuerdo que propugnan alfonsinistas y cafieristas. Acción obrera Para el “gran público” pasaron desapercibidos dos hechos protagonizados por el movimiento sindical, que configuran una importante tendencia obrera. Hace dos semanas, los telefónicos de Buenos Aires y varias seccionales de La Fraternidad empezaron luchas y huelgas que obligaron al gobierno a sesionar hasta las horas de la madrugada y conceder aumentos salariales que rompen las pautas establecidas en paquetazo económico. La conjunción de ambos movimientos, que superaban a la burocracia ubaldinista de ambos gremios, planteaba la posibilidad de la huelga general de los estatales. A esto hay que agregarle, naturalmente, las huelgas de médicos, las decisiones de varios sindicatos docentes de no iniciar las clases, la creciente organización e impaciencia en las barriadas y las movilizaciones de los pueblos del interior en defensa del ferrocarril y contra la corrupción policial. A este material combustible el gobierno y los capitalistas le están echando naftazo tras naftazo. Ayudar a las masas a valerse de sus aspiraciones para intervenir de un modo general, unificado, de conjunto —esta es la cuestión. Es necesario contribuir a que descubran a través de la lucha, la organización y el esclarecimiento el camino de la huelga general. El vigor de esta tendencia explica que la CGT de Ubaldini se haya volcado abiertamente a defender a Menem y su política de hambre —algo que marca un distanciamiento del ubaldo-miguelismo con respecto al alfonsino-cafierismo. Claro que cuando las luchas obreras cobren una mayor amplitud, esos burócratas no van a vacilar un momento en buscar controlarlas mediante la demagogia. La consigna orientadora para el conjunto de las masas, que ya no aguantan al régimen y al gobierno, es la huelga general. A través de ella los explotados podrán imponer sus reivindicaciones inmediatas y preparar el paso siguiente.