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Prensa Obrera N° 290

14 de diciembre de 1989 · 14 notas

Notas de este número

14 de diciembre de 1989
Contra el proceso al PO
Redacción

De UTPBA Unión De Trabajadores De Prensa De Buenos Aires “Buenos Aires, 5 de diciembre de 1989. “A los compañeros del Partido Obrero: "En la convicción de que la lucha democrática no puede ni debe ser menoscabada a partir de la persecución política, nos solidarizamos con ustedes, a la par que reclamamos sean sobreseídos los militantes del PO procesados por la justicia. “Con el inalterable compromiso de defender los intereses de los trabajadores y el pueblo, estamos junto a ustedes." Juan Carlos Camaño, Secretarlo General Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires Pronunciamiento de delegados y trabajadores del Hospital Francés "Mientras el gobierno se encuentra embarcado en el proyecto de sumergir al pueblo argentino en la más grande de las calamidades para mejor servirá los intenses de los Bunge y Born y City Bank, "Mientras el gobierno se encuentra embarcado en un proceso de impunidad y reivindicación de los militares de la dictadura para mejor reprimir las luchas que surjan contra el capital, afirmando el carácter arbitrario y represivo del Estado, "Pende sobre el PARTIDO OBRERO, la amenaza de la encarcelación de militantes y dirigentes. "Por eso los abajo firmantes, trabajadores del HOSPITAL FRANCES nos pronunciamos contra el indulto y la impunidad y exigimos la anulación de la causa judicial a militantes y dirigentes del PARTIDO OBRERO". Margarita Genaver (delegada C. Interna), Claudio Do Santos (delegado C. Interna), Claudia Rodríguez (delegada C. Interna), Luis Santucho (delegado C. Interna y miembro Comisión Directiva de ATSA Capital), Silvia Ríos (delegada C. Interna), Zunilda Radaelli (delegada C. Interna), siguen 38 firmas de trabajadores do diferentes sectores del Hospital.

14 de diciembre de 1989
Crece la lucha por la libertad de los luchadores de Córdoba
Redacción

Bajo una lluvia torrencial, más de 1.500 compañeros marcharon el martes 12 hacia la cárcel donde se encuentran detenidos los compañeros Sosa, Arguello, Astudillo, Bustos y Suárez de la UTA y Asar de Empleados Públicos. Los choferes fueron encarcelados por su participación en la huelga de la UTA mientras que Asar lo fue por su participación en una movilización hacia la Legislatura en protesta de la sanción de la Ley de Emergencia provincial. Con un espíritu muy combativo, la marcha dio una vuelta alrededor de la cárcel, al término de la cual fue leído un documento de los convocantes y una carta de los compañeros presos. Participaron de la marcha el conjunto de los partidos de izquierda y de las organizaciones de derechos humanos, así como también Manuel Chara, dirigente del Sindicato de Empleados Públicos. En los días previos a la marcha otros dos compañeros detenidos —Barrionuevo y Carreño de Obras Sanitarias— fueron excarcelados. Esto fue sin lugar a dudas el resultado de la campaña que llevaron adelante los trabajadores de Obras Sanitarias, su dirección y los organismos de derechos humanos. Pese a todo, Barrionuevo y Carreño no fueron absueltos y el proceso contra ellos, continúa. En la Cárcel de Encausados todavía quedan seis compañeros. La situación de los choferes detenidos se ve agravada —no por las acusaciones, que son truchas— sino por la actitud de la Directiva de UTA, que ha dado la espalda a esta situación. Los directivos de la UTA ni aparecieron por la marcha (tampoco lo hicieron los dirigentes de ninguna de las dos CGT). Llamamos a una campaña de pronunciamientos, línea por línea, en favor de una inmediata medida del gremio en favor de los choferes detenidos. Como parte de la campaña por la inmediata libertad de los compañeros presos y el cese de los procesos, el sábado 9 el compañero Gregorio Flores concurrió a la Cárcel de Encausados para visitar a los compañeros y llevarles la solidaridad militante del PO. ¡Por una navidad sin trabajadores presos ni procesados, redoblemos la movilización!

14 de diciembre de 1989
Una adhesión sin precedentes recibe la campaña financiera del Partido Obrero
Redacción

La campaña financiera "aguinaldo" del PO ha comenzado exactamente en los días en que los pulpos que han fundido el país descargan un nuevo mazazo sobre los trabajadores. Sin embargo, el rasgo distintivo de la campaña financiera del PO es la masiva participación y colaboración de los trabajadores y vecinos do las barriadas. Para los que viven del trabajo propio, y no de la explotación del ajeno, el aporte a la campaña financiera del PO significa que están votando, práctica y efectivamente, por la construcción de un partido de combate de la clase obrera con algo mucho más sólido y tangible que la boleta electoral. En la ZONA NORTE del Gran Buenos Aires, 111 trabajadores de AUTOLATINA (ex-Ford) aportaron al PO. En el FRIGORIFICO RIOPLATENSE, que viene de un importante conflicto casi la mitad da los trabajadoras (160) sumaron su aporte; en ATLANTIDA, 45 compañeros colaboraron con las alcancías del PO en la puerta de la planta, mientras que dentro de la empresa, los compañeros ya habían recolectado una cantidad similar de aportes; de conjunto casi el 20% de los trabajadores de ATLANTIDA aportaron al PO... y la campaña sigue. En el barrio LOS OLIVOS, en General Sarmiento, fueron recogidos 110 aportes, aunque aún falta recorrer la mitad del barrio. En LOS POLVORINES 72 vecinos colaboraron en una primera colecta. En LA PALOMA, los compañeros han recogido más de 65 aportes En SAN MARTIN se obtuvieron 45 aportes en la puerta del INTI, mientras que dentro del Instituto se ha iniciado una colecta personalizada. En el barrio ZAGALA son 20 los aportes recogidos en una primera jornada. En MERLO, 15 trabajadores de MASSALIN aportaron a las alcancías del PO, mientras que en el FRIGORIFICO CEPA fueron 35 los aportes recogidos. En el Barrio LOS AROMOS, 55 aportes en una sola jomada. En BERAZATEGUI se realizaron dos colectas en puerta de fábrica: en la combativa CATTORINI, que viene de sufrir una derrota, sumaron 45 los aportes (el 15% de los compañeros); en RIGOLLEAU fueron 22 las colaboraciones. En la PLAZA DE LANUS se obtuvieron 15 aportes en una sola jornada. En CAPITAL, los compañeros del ASTILLERO DOMEC GARCIA consiguieron 35 aportes en una colecta interna realizada en uno de los vestuarios. En el HOGAR OBRERO Central fueron 42 aportes reunidos en la puerta de la empresa. En VILLA CIUDAD OCULTA, los compañeros llevan reunidos ya 112 aportes y van a continuar (ver recuadro). En CORDOBA se consiguieron 31 aportes en la puerta del AREA MATERIAL y otros 31 en el barrio SECCION XIII. En MAR DEL PLATA, en una sola jornada en el Puerto, se obtuvieron 32 aportes. En LA PLATA, una colecta realizada en TECHINT, que viene de un importante conflicto, los compañeros recolectaron 250 aportes, ¡el 35% de los trabajadores de la obra! En la cola de cobro del gremio DOCENTE se obtuvieron 230 aportes. En el Barrio SANTA ANA de City Bell fueron 80 los vecinos que colaboraron con el PO en VILLA ARGUELLO de BERISSO, 40. La militancia, y muchos simpatizantes que participaron de las actividades, se entusiasman al ver la respuesta de los trabajadores al llamado a colaborar con el PO. No es para menos; los informes indican que los aportes obtenidos en cada barrio o empresa duplican los conseguidos en la campaña del año pasado. El planteamiento del PO es cristalino: ¡Fuera los Bunge y Born! ¡Hay que echar a los que hambrean a la clase obrera y entregan la nación! ¡Hay que echar a los capitalistas y formar un gobierno de trabajadores! La magnitud de la ofensiva patronal contra el pueblo obliga a multiplicar por cien, por mil, la voz y la presencia del único partido que dice la verdad; “La Casa Rosada no cambia de dueño”. El PO quiere abrir nuevos locales en cada barrio para llamar a las cosas por su nombre; “¡Que Bunge y Born y el Citibank vayan a laburar!". Hay que expropiar a los que nos expropian y obligarlos a laburar. Queremos poner en pie una poderosa Unión de Juventudes que luche por el socialismo y contra la degradación de la juventud en beneficio de los pulpos. Compañero lector, amigo, simpatizante: lo invitamos no solo a aportar a nuestra campaña —un compromiso de honor— sino también a sumarse a ella obteniendo aportes entre sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos y familiares y participando de las jornadas de movilización que el PO realiza en las fábricas y barriadas. Así sumará su músculo y su conciencia a la tarea de poner en pie un poderoso partido de la clase obrera para combatir, y para abatir al capital. La colecta en Ciudad Oculta "El sábado 9 de 18 a 20 hs. 7 compañeros del circulo salimos a realizar una colecta casa por casa en el barrio. Se consiguieron 45 aportes y 2 compañeros que planificaron una primera cuota de ₳ 1.500 cada uno. Se recorrieron alrededor de 70 casas. Hubo una sola persona que se negó a aportar diciendo que era peronista. Otros pedían que volviéramos otro día porque no tenían plata (razón por la cual quedaron empadronados para volver con el cobro de la quincena). En varias casas no había nadie. El balance ha sido muy positivo: un solo rechazo, inmensa mayoría de aportistas. Estamos recorriendo el barrio casa por casa, de atrás hacia adelante y pensamos "barrerlo" en su totalidad. El uso del megáfono ayudó muchísimo porque la gente salía a los pasillos a escucharnos. Un defecto: no repartimos el volante previamente, los compañeros encargados de hacerlo llegaron tarde sobre la hora del inicio de la colecta. Formamos 3 grupos con una alcancía cada uno y yo usé el megáfono. Otro defecto: no se empadronó. El único grupo que anotó correctamente el padrón sacó importantes relaciones, entre ellas un metalúrgico que estableció una relación regular, pidió que le llevemos el periódico semanalmente. El domingo se continuó la actividad por la mañana. Participamos 5 compañeros. Después de recorrer 45 casas el balance arrojó 25 aportes. Estos sumados a la jornada que realizamos la semana pasada nos dejan 112 aportes. Los compañeros están embaladísimos y le vamos a dar pata hasta rastrillar todo el barrio. El 23 hacemos nuestra peña de fin de año en la calle, para agrupar a los simpatizantes y dar un envión más a la campaña en marcha." Corresponsal

14 de diciembre de 1989
La victoria de Lula

A pocas horas de la realización del segundo turno de las elecciones presidenciales en Brasil, Lula tiene todas las posibilidades de derrotar a su adversario, Collor de Mello. Las diferencias de las intenciones de voto entre ambos se han reducido al mínimo cuando hace dos semanas daban una ventaja de doce puntos en favor del candidato derechista. Esta tendencia fue prevista en estas páginas apenas concluyó el primer tumo (ver Prensa Obrera N° 288). Para el corresponsal de La Nación el “pánico” ha tomado cuenta de la cúpula “collorida". Se puede decir que en Brasil se han combinado una serie de factores históricos y coyunturales que deberán permitir la victoria de Lula el próximo domingo. Los “aliados” La característica más importante de las tendencias electorales es que la candidatura de Lula ha atraído a los votantes que en la primera vuelta sufragaron por los partidos de la llamada "centro-izquierda" (Brizola, Covas, Ulysses, Freire), mucho antes de que ésta tomara la decisión de llamar a votar al Frente Brasil Popular, y que Lula comenzó a “morder” en el propio electorado de Collor y de los partidos “centro-derechistas” más allá de cualquier posibilidad que le pudieran ofrecer esos “centro-izquierdistas”. Este último aspecto es el que determina el carácter arrollador del ascenso en las intenciones de voto para Lula. Está equivocado quien piense que Lula pasó del 16% de los votos en la primera vuelta al 44% que le adjudican ahora las encuestas, como consecuencia del apoyo que ha recibido de los partidos patronales de carácter liberal o populista. El principal de esos partidos, el PDT de Brizola, demoró dos semanas en formular su apoyo, luego de haber intentado desprestigiar por todos los medios la candidatura de Lula. Brizola fue el autor del mote despectivo que popularizó a Lula en esta segunda fase electoral, cuando lo denominó un “sapo barbudo". Al mismo tiempo lanzó un violento ataque contra el candidato a la vicepresidencia, José Paulo Bisol, a quien acusó de "inmoralidad" en la obtención de crédito para su empresa agrícola. Está fuera de toda duda de que solamente después de que se pusiera en evidencia de que Lula conquistaba al electorado pedetista, Brizola se subió a las tribunas del FBP para apoyarlo. En el caso del PSDB, que candidateó a Mario Covas, las pruebas son aún más flagrantes, porque todavía hoy sus principales figuras rechazan a Lula y llaman a la “libertad de voto”. La dirección del PSDB planteó una oposición mortal a Lula cuando caracterizó al programa de la coalición FBP como "sovietizante” y enemiga del sistema constitucional. Los ex “izquierdistas” del PSDB calificaron a la reivindicación del FBP de una reforma agraria bajo la dirección de los trabajadores, como un planteamiento que erigía un poder político rival al representado por el Estado. Denunció así en el programa del FBP una política de guerra civil. Es evidente que el PSDB no fue un factor de ascenso de la candidatura de Lula, sino que, al revés, el ascenso de la candidatura de Lula obligó al PSDB y al PDT a declararle su apoyo. En las filas del PSDB tuvieron que movilizarse figuras fundamentales, como el intendente de Belo Horizonte, para hacer entender a su dirección que recusar el apoyo a Lula equivaldría a un suicidio político. Claro que esta crisis en el PSDB está vinculada a un fenómeno más amplio de diferenciación dentro de la misma burguesía, en la cual ha comenzado a destacarse un sector que caracteriza a la candidatura de Lula como una alternativa política, no ya viable, sino incluso conveniente. Precisamente este intendente de Belo Horizonte, Pimenta da Veiga, argumentó que “Lula es sincero cuando se declara dispuesto a discutir con nosotros todos los puntos de su programa de gobierno... (y) que muestra tener un programa de metas claras con espíritu desarrollista". Haciendo de la necesidad virtud, un sector de la burguesía comienza a poner de relieve que el programa del Frente Brasil Popular, en el que actúa el PT, no tiene un carácter ni revolucionario ni socialista, y que hasta presenta adecuadamente una política de desarrollo del capitalismo brasileño Dentro de sus naturales límites, el segundo turno electoral ha servido para hacer evidente el mecanismo fundamental de todos los frentes de conciliación de clases o “frentes populares". Estos debutan en condiciones de una intensa movilización popular que tiene como factor de reagrupamiento a un partido de trabajadores, y que como consecuencia de ello empuja a un segundo o tercer plano a los partidos patronales, incluso los más populares. El “frente popular” aparece entonces como un recurso final de la propia burguesía para estrangular a la movilización popular dentro del marco burgués. Para esta política la burguesía se vale de la burocracia y de la pequeña burguesía que ha tomado la dirección de ese partido de trabajadores. No es para nada casual que la dirección del PT haya tomado en su momento la iniciativa de hacer un frente con dos partidos en descomposición (el PC do B y el PSd) para formar el Frente Brasil Popular, con lo cual brindó una muestra de sus intenciones “colaboracionistas" al conjunto de la burguesía nacional. Es así que el segundo de Lula es José Paulo Bisol, un mediano terrateniente “tupiquinimim”. Este FBP está proponiendo ahora a sus infieles “aliados" la formación de un gobierno de “corresponsabilidad", que estos por ahora han rechazado —una señal de que no quieren la victoria de Lula ni aún en las condiciones hasta aquí mencionadas, y de que se proponen plantear duras exigencias en el caso de triunfo. El congreso brasileño está dominado por el PMDB y el PSDB, y su renovación sólo está prevista para el año próximo. De modo que la burguesía no sólo cuenta con el aparato burocrático y militar del Estado sino con el propio parlamento. Al plantear la formación de un gobierno de "corresponsabilidad”, Lula delata que no piensa reclamar la disolución del congreso, lo cual es una violación de la voluntad popular que ha repudiado a esta mayoría parlamentaria en el primer turno electoral, y lo hará aún más en el segundo. Pero ni aún con ese gobierno de “corresponsabilidad” Lula tendría mayoría en el congreso, de manera que siguiendo su propia lógica debería llevar la composición de su futuro gobierno todavía más a la derecha. De este modo, la más gigantesca movilización electoral de masas de todo el continente, encabezada por un partido de trabajadores, deberá concluir en la formación no de un gobierno obrero independiente, sino de un gobierno capitalista. La deuda, siempre la deuda Brasil se encuentra en una crisis descomunal. Tres datos para resumirla: la deuda externa es de 140.000 millones de dólares y han dejado de pagarse los intereses bancarios; la deuda interna pública es de 160.000 millones de dólares; 60.000 millones de dólares de esta deuda interna se refinancian diariamente, estableciendo así un mecanismo formal de confiscación de los ingresos de los trabajadores, porque mientras las ganancias se contabilizan en títulos de indexación diarios los salarios se cobran en moneda corriente. Con referencia a la deuda externa el FBP plantea la moratoria, pero excluyendo de ella los créditos de corto plazo y el contraído con los organismos internacionales. Esta moratoria afectaría intereses por seis mil millones de dólares de los quince mil millones que Brasil paga todos los años. El planteo coincide casi punto por punto con la política del actual gobierno derechista. Ocurre que “la atracción del capital extranjero es uno de los objetivos de la política industrial del PT, ‘según revelan los asesores de Lula que están concluyendo el plan de gobierno’" (Jornal do Brasil, 3/12). Con esto se pretende “enfrentar los oligopolios existentes en el país, especialmente en la industria automovilística" (ídem). Se trata, indudablemente, de un programa “desarrollista”. El planteo que más ha sido comentado por la prensa brasileña, sin embargo, está referido al reconocimiento integral que el PT pretende hacer de la deuda pública interna, cuya mayor parte es propiedad de los bancos. El PT ha planteado la conversión de esa deuda en acciones de empresas estatales y hasta destinarla a recuperar la red caminera (Gazeta Mercantil, 28/11). Se trata, ni más ni menos, que de un programa de privatización ejecutado con títulos incobrables. Comentando estos planteamientos, el presidente del Banco Interatlántico no sólo expresó su satisfacción sino que fue más lejos aún. Con impecable razonamiento, dijo que una conversión de la deuda pública disminuiría los recursos para financiar los gastos del presupuesto, algo que sólo puede ser superado por aumentos de tarifas y de impuestos si no se recurre a la emisión monetaria que el PT rechaza (Gazeta Mercantil, 1/12). ¡Los anuncios sobre la política de deuda Interna del PT provocaron la euforia del mercado financiero! Hablando de sus "efectos benéficos", el mencionado banquero dice que el ofrecimiento de títulos a nueve meses de plazo, efectuado el mismo día en que se conoció la posición del PT, tuvo “un resultado excepcional”, “una venta record” (ídem). Este hecho equivale casi a un voto de la gran banca en favor de Lula, si se tiene en cuenta que el vencimiento de los títulos coincidiría con el gobierno de éste —que es una de las probabilidades electorales. La intangibilidad de los bancos cuestiona toda posibilidad de desarrollo independiente, el FBP no plantea, naturalmente, la nacionalización de los bancos ni la consiguiente anulación de la deuda pública, que tiene características usurarias y condena al país a la hiperinflación. Esto condena a la reforma agraria. El probable ministro del ramo de un gobierno FBP, explicó que ella afectará al 2% de los terratenientes y beneficiará a un millón de familias a un costo de diez mil dólares por familia. Como al mismo tiempo se pretende desarrollar una "política agrícola” de apoyo a la pequeña producción, es indudable que el programa agrario es, además de harto limitado, imposible de financiar. ¡Salvo que se permita aplicar los títulos públicos a la compra de tierras! A la derecha, dre...! Nada de todo esto ha escapado a la atención de la burguesía y al imperialismo. Ahora que existe la posibilidad de que Lula gane, se percibe un giro en sus filas. “Jorge Matoso, de los equipos económicos del PT, fue ayer a una reunión con la Fiat... sobre todo para tranquilizarla" (Gazeta Mercantil, 12/12). Naturalmente, el gerente del grupo sueco Asea-Brown Boveri dijo que “la coyuntura política impone un diálogo del empresariado con Lula" (ídem). César Maia, quien hubiera sido ministro de economía en un gobierno Brizola, y que es partidario acérrimo de la conversión de deuda externa y de privatizar, ya plantea “que el PDT está inclinado a participar del gobierno del PT" (G.G. 13/12). En el caso del antes mencionado intendente de Belo Horizonte: “Sólo el frente Brasil Popular puede hacer las mudanzas en profundidad que el país necesita” (G.G 1/12). Aunque “Collor es el preferido", ya “tengo oído a muchos empresarios que quieren votar a Lula", dijo Ronaldo Guedes, superintendente de Champion, industria norteamericana de papel y celulosa (G.G. 12/12). Las razones más generales para esta reevaluación que estaría haciendo la burguesía con respecto al resultado electoral, tiene un buen botón de muestra en un editorial de la Gazeta Mercantil (1/12). "La CUT, dice, central sindical que como todos saben está controlada por el PT, partido por el cual concurre a la presidencia el diputado Luiz Inácio Lula da Silva, determinó que los sindicatos afiliados evitasen radicalizaciones dentro de la lucha por mejores salarios, particularmente en las categorías que tienen paritarias en este mes, para no alterar el momento político y perjudicar a la candidatura petista. Está determinación, hasta prueba en contrario, está siendo seguida... (aunque esto) provoque una penalización del salario. En nombre de una perspectiva más amplia, esas direcciones sindicales y los trabajadores han sido capaces, al menos hasta el momento, de sacrificarse". Y la G.G concluye así: “En lo que hace a los señores empresarios, lo que se verifica es la completa remarcación abusiva de los valores de las mercaderías”. ¿No es notable, el planteo? Más consistente todavía es lo que describe un columnista del "Estado de Sao Paulo” (9/12), pues va más allá del tema de la capacidad de contener las luchas puntuales que podría tener la burocracia de la CUT. "Los cambios rápidos y las profundas modificaciones que se operan en el tejido institucional, dice el autor, describen un escenario que apunta a una marea de turbulencias, conflictos y presiones insoportables, en el caso de que Collor de Mello sea elegido. En los último años y en esta campaña electoral se diseminó la idea, considerada hasta ahora por las elites económicas como una abstracción de las elites intelectuales (!!!), de que el camino por la izquierda podría ser una opción”. Señala en esta dirección que el PT “penetró en la sociedad civil construyendo alianzas y tejiendo intereses”; que “Brizola y Covas están funcionando como diluidores del fermento en la masa”; que se "han amalgamado los llamados bolsones progresistas”. “Con este telón de fondo, dice el columnista, están establecidas las condiciones para la llegada al poder de un comando izquierdista. En este contexto, Fernado Collor (si ganase) tendrá dificultad para administrar la cuestión de la gobernabilidad” (!!! —una conclusión sensacional porque esto es lo que hasta hace poco se atribuía fundamentalmente a Lula). A Collor, agrega, “le falta cemento social"; “es un huracán que amenaza desinflarse"; “es poco probable que consiga dominar las presiones”. “Lula (en cambio) tiende a canalizar las insatisfacciones sociales. Hay una turba agitada; la violencia desciende de los morros y favelas. El candidato Collor está condenado al aislamiento en el poder; pasará un año en el limbo político. Una victoria de Lula puede incluso disminuir el caudal de efervescencia social”. Todo lo transcripto mide el grado en que en Brasil se está formando una situación revolucionaria. La derecha carece de estructura de partidos, mientras la burocracia sindical y la pequeña burguesía del PT han conseguido ponerse a la cabeza de la primera etapa de la evolución política de las masas y estructurar un frente de colaboración de clases. A los ojos de un sector de la burguesía grande el PT aparece como el único factor de defensa del Estado, lo cual su dirección reconoce abiertamente. En un reportaje en Página 12 (13/12) se le pregunta al secretario general de la CUT “¿cómo se expresa dentro del PT la hegemonía de la clase trabajadora?”, un tema por demás pertinente porque la correcta caracterización del PT es esencial a la comprensión de la situación política y de las posibilidades de la clase obrera, del proletariado (no los trabajadores en general). El dirigente responde: “Es una hegemonía política e ideológica, no numérica, que se garantiza mediante la participación...” Esta respuesta refleja que la vanguardia obrera no dirige el PT. No es mayoría en la dirección, aunque la base del PT es un 90% obrera, campesina o plebeya, y su ideología democrática no corresponde a los intereses históricos específicos del proletariado. El entrevistado dice que en Brasil está planteada “la cuestión ciudadana” y la “democracia universal”. “El voto universal, dice, es el clímax de la democracia obrera”. El secretario general de la CUT, que sabe naturalmente muy bien que el trabajador brasileño es un paria sin derechos, no ha percibido sin embargo que la “ciudadanía", es decir la conquista de los derechos individuales, es una pura abstracción, una ficción, que parece acercarse más a la realidad en los países desarrollados que en los atrasados, pero que en ningún lado elimina la condición de explotado del obrero ni su negación como individuo por el Estado, en tanto que maquinaria burocrática de opresión política. La conquista de los derechos formales de los explotados pasa por la revolución socialista, no por la democracia universal, pero por medio de la revolución socialista se superan también los límites históricos del derecho individual La dirección pequeño burguesa del PT se fue reclutando con el tiempo entre los izquierdistas transformados en intelectuales del sistema, de sus universidades y fundaciones. Los dirigentes del PSDB son un calco social de los dirigentes intelectuales del PT. Además se ha instalado una burocracia obrera, formada en las últimas dos décadas, así como una fuerte corriente controlada por la Iglesia, cuyo sector progresista es el más convencido de que la revolución socialista en Brasil tiene fecha marcada si no se operan transformaciones sociales populares en el marco capitalista. Recientemente se han sumado al tren, aprovechando la formación del FBP, elementos abiertamente pro-capitalistas, en especial en el campo económico. Por ejemplo, el más probable ejecutor de una reforma agraria en un gobierno Lula sería un ex funcionario del Instituto de Reforma Agraria de los gobiernos derechistas. A través del actual gobernador de Pernambuco, Miguel Arraes, se está desarrollando una negociación con la camarilla militar, que llevaría al general Ururahy Neto del comando militar del Nordeste, al ministerio de Defensa o de Ejército. Las masas brasileñas han protagonizado una experiencia de movilización electoral que para un minoría de ellas ha sido verdaderamente intensa. Pronto van a descubrir las limitaciones políticas de las ilusiones engendradas por esta experiencia. La mentalidad de las masas, ni tampoco la de los activistas, ha sido verdaderamente modelada por el PT, el cual carece de la solidez que antaño tenían los partidos stalinistas que emprendían la política del frente popular. Por esto fue muy importante que una vanguardia de la clase obrera, los trotskistas de Causa Operaria, participaran con vigor de esta experiencia electoral para traducir en ella el antagonismo de clase fundamental del país y no para diluir ese antagonismo en la fraseología democrática. La de Lula es una candidatura objetivamente pequeño burguesa que los obreros sienten subjetivamente como propia de su clase. Presentar un programa que permita impulsar consecuentemente esa aspiración difusa de los explotados, esa ha sido y es la tarea de los revolucionarios, delimitándolo del programa capitalista del PT y de la dirección de este. Estos son los problemas políticos que plantea una victoria de Lula, que esperamos que el pueblo de Brasil haga realidad el próximo domingo.

14 de diciembre de 1989
Fraternales: Crónica de la gran victoria

Nuestro gremio ha sido uno de los más perjudicados por la política salarial del actual gobierno. Proporcionalmente fuimos los que más perdimos. De ser la "aristocracia" del movimiento obrero, hemos pasado al derrumbe general. Un conductor apenas llega a los 140 mil y un ayudante a 80 mil, produciéndose un brutal achatamiento de las escalas. La bronca ya había explotado en los meses de agosto y setiembre cuando debido a la imparable presión de las bases la directiva se vio obligada a convocar a un quite de colaboración (11 y 12/9) cumplido masivamente. Luego sobrevino una tregua de casi tres meses de verso sobre supuestas negociaciones. En la primera semana de diciembre comenzó a sesionar la Asamblea General de delegados de la Fraternidad y en el mismo momento todos los ferroviarios nos enteramos por los diarios y la TV sobre el Plan Citibank. Cuando la UTA paró, muchos compañeros consideraban que era el momento adecuado para volver a salir. No lo entendió así la burocracia del gremio. El primer punto tratado en el congreso de delegados fue este plan y puso de relieve la división de la burocracia entre un sector enteramente menemista-triaquista y otro sector no homogéneo que engloba a ubaldinistas, radicales e izquierda-proubaldinista, división que se reproduce en la comisión directiva. Este último sector, que es el mayoritario, estimó que la presión acumulada tras tres meses de dilaciones era demasiada y que podía estallar de manera incontrolada y por este motivo convocó a una medida de fuerza preventiva. El quite de colaboración del día 7/12 no tenía la intención de ser el inicio de un plan de lucha más profundo, ni pretendía abrir un canal para la movilización de las bases sino todo lo contrario: querían ganar un poco de oxígeno para seguir tirando (negociando) un par de meses más. “Tenemos que hacer algo para que no nos pasen por encima", plantearon en el Congreso. Creo que esta gente se vio sumamente sorprendida cuando el gobierno reaccionó tan brutalmente con los 400 despidos, a tal punto que recién decretó el "paro total por tiempo indeterminado hasta la total reincorporación de los despedidos" el día sábado cuando se vio "desbordada" por más de 200 compañeros (del Roca, Sarmiento y San Martín) quienes exigieron a los dirigentes que decretaran el paro general, y que salieran conjuntamente con ellos a parar a las líneas que aún no se habían plegado a la medida. Las seccionales que aún no se habían plegado a la medida fueron las mismas que carnerearon el quite, son las seccionales controladas casi "a punta de pistola" por los agentes del gobierno y del ministerio de trabajo y la empresa: son los Zamora, los Vera, los Avila, etc., y otros traidores que quedarán marcados a fuego para los trabajadores. Los directivos que aprobaron bajo presión la huelga se negaron a acompañarnos a Retiro para hacer parar al Belgrano, al Mitre y demoraron más de una hora en entregarnos copias de la “orden de paro" firmada por ellos, esto mientras las oficinas con aire acondicionado de "nuestros representantes" iban siendo literalmente ocupadas por los compañeros quienes no cejaban de apurarlos para que entregaran esas copias. Grupos de compañeros concurrieron a los distintos FF.CC. donde se informó a los que aún trabajaban de la situación existente y se los invitó a adherir a la medida; en el Mitre la patota del negro Vera nos estaba esperando porque ya habían sido avisados por miembros de la propia directiva. Los compañeros de los distintos FF.CC. quedamos en encontrarnos el día lunes en la sede central para presionar en la continuidad del Congreso la ratificación del paro. El domingo fue un día de organización: por ejemplo en el Roca realizamos una asamblea con más de 150 compañeros donde se discutió y votó la actividad para organizar la huelga, difundir el conflicto y fundamentalmente movilizar a todos, con la conciencia de que sólo la organización y movilización de las bases eran la garantía del triunfo y que nada se podía esperar de la directiva, y tampoco de las ejecutivas que le son adictas y que se esmeraban en meter miedo a los compañeros para que se "disgreguen" (palabra textual) porque "van a perseguirnos ": por el contrario, la opinión mayoritaria de las bases era que había que movilizarse profundamente para obtener el triunfo. “Que se vayan los Bunge y Born” El día lunes más de 500 compañeros de los FF.CC. Roca, Sarmiento, San Martín, Mitre nos concentramos en la sede y participamos de la Asamblea General donde los delegados ratificaron por 39 votos, y sin ninguno en contra, pues los 23 delegados "carneros" no concurrieron (los que estuvimos allí sabemos bien que a nadie se le hubiera ocurrido votar otra cosa, porque éramos 500 “tigres" dispuestos a seguir la lucha hasta el fin hasta que no quedase ningún hermano nuestro fuera). Un compañero del Sarmiento propuso que se marchara a la CGT y se aprobó su moción. Con los carteles desplegados marchamos por las calles de Bs. As. y fue muchísima la gente que expresaba su simpatía por nuestra lucha. Cuando llegamos a la Rosada muchos compañeros gritaban con bronca... “y Menem nos cagó... y Menem nos cagó". Señalando al M. de Economía gritamos... “...ahí están los que venden la Nación, borombombón, que se vayan los Bunge y Born..." Ubaldini pidió un cuarto intermedio para realizar tratativas hasta las 19 hs. A esa hora, el salón Felipe Vallese de la CGT estuvo colmado por fraternales en su mayoría jóvenes. Se recibió la solidaridad de algunas seccionales de señaleros y de compañeros de Apdefa (personal superior). Los compañeros del San Martín denunciaron al plenario que el "dirigente" Avila allí presente había ordenado levantar el paro en su sección. Se le permitió hacer un "descargo" que solo sirvió para confirmar que efectivamente, era un "dirigente carnero" y se tuvo que ir abucheado e insultado por todos, ese era el clima de lucha que se respiraba allí. Ya nos estábamos preparando para seguirla, ya estábamos organizando reuniones y otras actividades para el día siguiente, con los dirigentes seccionales o por encima de ellos con 400 compañeros en la calle todavía había algunos burócratas que seguían con el verso de que “esto es orgánico" o "inorgánico" con el solo objeto de desmovilizar para que las bases no les pasen por encima. Cuando a las 21 hs aproximadamente, Ubaldini anunció la reincorporación de todos los compañeros, vi llorar de alegría y de emoción a muchísimos compañeros, todos nos abrazábamos conciertes de haber obtenido un triunfo rotundo. Volvimos a nuestra sede marchando nuevamente por las calles. Ahora los compañeros gritaban "...y Menem se cagó y Menem se cagó”. Reiniciado el trabajo el martes 12, muchos pasajeros nos hicieron sentir su simpatía. Uno me dijo: “así que ramal que para, ramal que cierra... ustedes le cerraron el ramal a él.” La lucha recién comienza. El tema salarial lejos de solucionarse se ha agravado. Con las nuevas medidas se ha desatado una infernal carestía y los ₳ 24.000 del gobierno son una burla inaceptable. Con la fuerza de la unidad de las bases, con el ánimo muy alto, por haber conseguido un triunfazo, tenemos planteado la limpieza de la Frate echando a los traidores y carneros, y volver a salir por el salario.

14 de diciembre de 1989
Fraternales: Otro gremio que pasa por encima de la burocracia

Cansados, luego de más de 150 días de dilaciones a su lucha salarial, los fraternales obtuvieron un triunfo espectacular propinándole una derrota política de magnitud al gobierno de Menem-Bunge y Born. Al igual que el conflicto de la UTA, la directiva de La Fraternidad también ubaldinista, acató una nueva conciliación obligatoria del Ministerio pero las bases del gremio la desconocieron surgiendo así el paro de tres líneas ferroviarias. Como represalia, la empresa produjo casi 400 despidos indiscriminados con la expectativa de quebrar la resistencia de los trabajadores. Menem, para echarle más leña al fuego, salió a declarar que ramal que parara, cerraba, pero nada de eso atemorizó a las bases de la Fraternidad. El mismo día que se produjeron los despidos pararon las líneas Roca, San Martín y Sarmiento y más de doscientos fraternales coparon la sede del gremio reclamando a la directiva que declarara el paro por tiempo indeterminado hasta la reincorporación de todos los cesantes. Luego de más de tres horas de presión sobre el cuerpo directivo, los activistas lograron que la dirección declarara el paro, pero no se comprometieron a ir a las asambleas a plantearlo, por lo que las bases fraternales debieron reclamar actas de la resolución de paro para trasmitir al gremio la decisión de la medida de lucha. Crisis en la directiva La dirección de la Fraternidad está dividida en dos líneas. La dirección ubaldinista de Baena tiene como oposición a un sector de la “mesa de enlace" encabezado por Zamora de la seccional San Martín (Mitre-eléctrico) que tiene influencia en los sectores de tracción eléctrica de ese Ramal, Victoria, Belgrano local, Urquiza eléctrico, y Castelar. Esas seccionales fueron las que carnerearon el paro aunque activistas de esas seccionales en muchos casos se negaron a cumplir los servicios con una honrosa posición de lucha a pesar de sus propios ejecutivos. El paro fue impresionante a pesar de que los diarios lo daban como dispar. No funcionó el ferrocarril en ninguna parte del país. Quedaron paralizadas las cargas, y en la medida que pasaban las horas quedaban en más debilidad los sectores que carnereaban el paro, con lo que en el Sarmiento (Castelar), en Victoria (Mitre), se comenzaba a generalizar la idea de cancelar todos los servicios. Avances de organización En las líneas Sarmiento, Mitre y San Martín se constituyó una interlíneas que editó un boletín de lucha a las 24 horas de declarado el conflicto, y coordinó una movilización para el día lunes hacia la sede donde se reunía el congreso de la Fraternidad que había pasado a cuarto intermedio. La manifestación frente a la sede gremial fue una enorme presión hacia la directiva que sesionaba bajo los cánticos de casi 500 fraternales, una cifra de las más importantes que se hayan reunido en muchos años. Una de las consignas cantadas resumía la tradición de lucha de un gremio y era de una clara delimitación política. "Vamos compañeros hay que poner un poco más de huevos, si en el 61 no pudieron, ahora el City y Dromi mucho menos, mucho menos’’... La lucha contra la privatización de los ferrocarriles obtuvo una primera batalla importantísima, las bases del gremio no se han dejado amilanar. En el FF CC. Roca se llegaron a elegir comisiones ejecutivas de recambio por si se producían más despidos, integradas por activistas reconocidos por todos los compañeros. El proceso de organización avanzaba y el paro se profundizaba Recule y maniobras del gobierno El gobierno reculó en toda la línea puesto que no surtieron efecto, igual que en la huelga de la UTA, las amenazas de Menem. El paro se profundizaba y la directiva ya no tenía en sus manos el desarrollo del conflicto. El clima de odio de la población era muy grande pues la huelga empalmó con el fenomenal tarifazo de Menem-Rapanelli. La línea fue de recular y maniobrar. A diferencia de la huelga de la UTA, el gobierno le ha tirado a Ubaldini el “churrasco" de la mediación con el objetivo de no darle a las bases del gremio el triunfo total obtenido con su movilización. Se apeló igual que en la convocatoria de Menem a Plaza de Mayo a la figura de Ubaldini para salir del brutal empantanamiento. La mediación ubaldino-menemista indica el grado brutal de retroceso de la burocracia y el gobierno y las posibilidades enormes de las bases fraternales de imponerle al gobierno una derrota en toda la línea. El triunfo de los fraternales es un triunfo de todos los ferroviarios. Las bases de señaleros y de la Unión Ferroviaria, apoyaron la lucha de los fraternales con asambleas de activistas en el Roca, San Martín, Mitre y Sarmiento. Ha sido el primer ensayo de la lucha importante que tendrán los ferroviarios los próximos meses. Los fraternales han hecho una experiencia acelerada con sus ejecutivas. Ha llegado la hora de expulsar de esas direcciones a los miembros de la "mesa de enlace" en las ejecutivas que carnerearon, y no olvidar que esta victoria replantea la lucha salarial del gremio, pues hemos recuperado los cesanteados pero seguimos hundidos con los salarios de hambre. La huelga de los fraternales es otra bocanada de aire fresco para el movimiento obrero. Es necesario que se transforme en un viento fuerte que nos lleve a una lucha generalizada que quiebre esta política de hambre de este gobierno que tendría que haber asumido ayer y ya queremos que se vaya.

14 de diciembre de 1989
Buena elección Naranja en APDFA
Redacción

Se han realizado elecciones del personal de Dirección de los Ferrocarriles nuclearios en APDFA. A nivel nacional participaron solo dos listas burocráticas, ganando la Gris por 2.483 contra la Celeste que obtuvo 2.260 (ambos filoubaldinistas). Pero en la Seccional "Organismo Central", la más importante del gremio, se presentó una lista antiburocrática, la Naranja. En esta seccional ganó la Celeste con el 43% de los votos, seguida por la Naranja con el 28% y por la Gris con el 23%. La presentación y la votación de la Naranja es un gran avance porque ahora es vista por una amplia franja de compañeros como una herramienta para la lucha, lo cual plantea encarar el trabajo de organización edificio por edificio para extender su influencia a otras seccionales. La Naranja se movilizó rápidamente en torno al reciente conflicto de La Fraternidad. En la Asamblea fraternal un compañero de la Naranja llamó a organizar una Coordinadora Ferroviaria de Lucha intergremios para potenciar con un plan de movilización la lucha de los fraternales.

14 de diciembre de 1989
Santa cruz: Cincuenta días de huelga
Redacción

APAP —el sindicato de los trabajadores de la Administración Pública que nuclea a unos ocho mil compañeros— lleva ya cincuenta días de huelga en reclamo de un mínimo de ₳ 184.000 para el mes de octubre y del pago de una deuda acumulada por incumplimiento de acuerdos salariales anteriores que ya supera el millón de australes por compañero. El reclamo salarial de APAP ha quedado completamente desactualizado con la brutal estampida inflacionaria que estamos viviendo. Aun así, el gobierno provincial se niega a otorgarlo, ni siquiera ha formalizado propuestas y hasta ha intentado quebrar la huelga amenazando descontar los días caídos. La huelga sigue. La última asamblea el martes 12 resolvió concentrarse diariamente en los lugares de trabajo para salir a la calle. Al día siguiente, una importante movilización recorrió las calles céntricas y los trabajadores se han instalado en los jardines de la Casa de Gobierno. Se ha pinchado un globo En noviembre, los bloques de diputados del PJ y de la UCR votaron una ley —la 353— que establecía el pago del básico de ₳ 184.000 a partir de octubre y el pago de la deuda en 18 cuotas indexables, de acuerdo con los ingresos que recibiría la provincia por regalías petroleras, algo que los trabajadores no pueden verificar sin imponer el control obrero sobre el presupuesto provincial. Pero sucedió algo completamente previsible: el Ejecutivo provincial vetó la ley y los diputados no insistieron en ella —lo que hubiera significado su automática promulgación. Algo también completamente previsible. Congreso de Bases y Huelga General Los objetivos de APAP son comunes a todos los trabajadores de la provincia. El descalabro inflacionario plantea la necesidad de una lucha conjunta del movimiento obrero provincial. Sin embargo, la CGT adherida al bloque ubaldinista se lava las manos, no mueve un dedo. En estas condiciones, esta lucha atraviesa un momento difícil. Se impone entonces que APAP convoque a un plenario de delegados de base de todos los gremios para fijar un plan de acción conjunto que desemboque en la huelga general y una estrategia general para defender el salario, la fuente de trabajo (despidos, posible cierre de YCF) y el patrimonio nacional (entrega del petróleo, el carbón y la riqueza pesquera).

14 de diciembre de 1989
"Manolo" Rial

Falleció a los 71 años de edad. Manuel Rial. Un compañero de lucha hasta el último día de su vida. Su figura está íntimamente asociada a la evolución y trayectoria del partido en Varela. “Manolo", así se lo conocía, vio nacer el partido en la zona, cuando éste echó sus primeras raíces, allí, en el barrio de Zeballos, donde el viejo facilitó generosamente su casa que hizo las veces de local (que se mantiene hasta el día de hoy como sede del partido). "Manolo" vio también el desarrollo del partido, fue testigo y partícipe de su progresiva implantación que ha convertido nuestra organización en una realidad incuestionable y reconocida de la zona. La regional lo recuerda colaborando con las campañas partidarias, dándonos firmeza para la lucha, brindándonos una voz de aliento ron un chiste a flor de labios, cuando las fuerzas parecían flaquear. “Manolo" se forjó en la dura escuela de la vida. Venía de una generación aplastada por el fascismo de la vieja España. Tampoco le fue mejor en la emigración donde siguió soportando las crueles condiciones de la explotación capitalista en nuestras tierras. Lo que en otros produjo desmoralización, desaliento, en el caso del viejo terminaron por dotarlo de sólidas convicciones que se empeñó por transmitir a sus hijos y que no abandonó hasta el día de su muerte. La regional pierde un colaborador y un amigo. Te despedimos con un abrazo revolucionario.

14 de diciembre de 1989
Agustín Rodríguez, víctima de la lacra que se propuso combatir

Nos dejó Agustín Rodríguez, un compañero de la juventud, un buen compañero y militante. Agustín falleció como consecuencia de un altercado entre jóvenes del barrio Zeballos, Varela, al que él pertenecía. Uno de ellos, en estado de descontrol, le provocó la muerte mediante un disparo. Estas rencillas entre barras rivales o dentro mismo de una barrita —que se repiten con frecuencia en las barriadas— expresan la falta de horizontes de la juventud que no comprenden la necesidad de enfrentar en común las terribles condiciones a que nos somete el sistema social capitalista. Agustín murió víctima de las lacras que él se propuso combatir —la marginalidad, el hambre, la desocupación, la exclusión de la educación, la falta de perspectivas de progreso bajo el orden social actual— y que lo llevó a incorporarse al Partido Obrero y a la Unión de Juventudes por el Socialismo, a cuya construcción se sumó con entusiasmo. Su muerte debe servir como un llamado de atención y una convocatoria a la juventud de Varela y la juventud toda a superar divisiones inútiles, a darle un contenido político a nuestro disconformismo e insatisfacción, uniendo nuestras energías en la lucha común contra la explotación capitalista, por una sociedad más justa, sin explotadores ni explotados.

14 de diciembre de 1989
En Rosario rige un estado de sitio "de facto"
Redacción

Desde comienzos de diciembre, los medios de comunicación rosarinos propalan versiones referidas a "un plan de saqueos organizados por la izquierda". A pesar de la falta de evidencias de este supuesto "plan", Bauzá y Menem se sumaron a la provocación. Como consecuencia de esto, Rosario —y en especial, sus barriadas y villas— fue cercada por "500 efectivos de Gendarmería Nacional, Prefectura y Policía Federal”. Las tropas se movilizaron “con armas largas de gran poder de fuego”, mientras que la policía local recibía “dos cargamentos con municiones de distintos calibres" (9/12). Las villas y barrios de Rosario pasaron ese fin de semana en libertad vigilada. Remarcaciones “custodiadas” Como en mayo pasado este amplio despliegue represivo fue reclamado por la directiva de la Cámara de grandes supermercados. Mientras recibían esta custodia, las grandes patronales aprovechaban para iniciar una feroz remarcación de precios. La ola de versiones sobre los "saqueos" sirvió de cortina de humo para la labor de los verdaderos saqueadores. Agravamiento de la miseria Después de la rebelión popular de mayo, la autorganización vecinal desarrolló ollas populares en forma masiva. El gobierno menemista luego las desmanteló para reemplazarlas por el "bono solidario", que fue finalmente suprimido porque los capitalistas se negaron a financiarlo. Es así que el hambre es de nuevo el único y verdadero "agitador" que puede encontrarse en esta ciudad. También como en mayo todos los partidos políticos patronales dieron su apoyo a la campaña contra la izquierda. Entre éstos, se ha destacado el "socialista" Estevez Boero, quien no vaciló en afirmar que "existe en las villas un incremento de la actividad de grupos de ambos extremos” (La Capital, 9/12). Ya instalados en la ciudad, federales y gendarmes están amedrentando a cualquier organización obrera y barrial que luche, incluidos los sindicatos. Lo que están haciendo contra los trabajadores estatales de UPCN, que iniciaron en la provincia una huelga general por el salario, votada e impuesta desde los hospitales y reparticiones ¡Fuera la gendarmería de Rosario! ¡Abajo el estado de sitio no declarado contra las organizaciones obreras y vecinales de Santa Fe!

14 de diciembre de 1989
Concejo "deliberante": Se vino la Reina del Plata

La sesión del Concejo Deliberante de la Capital Federal que eligió como presidente al concejal Juan Suardi significó la virtual fractura del cuerpo legislativo municipal. El sector derrotado (PJ, la UCD y el Pl) resolvió solicitar "a préstamo" las instalaciones de la Cámara de Diputados para sesionar "paralelamente”. Desarrollada en medio de trifulcas, enfrentamientos entre patotas, golpes, sillazos y hasta ostentación de armas de fuego, las derivaciones de esta bochornosa sesión están muy lejos de haber concluido: mientras sobre la Justicia llueven pedidos de impugnación de las nuevas autoridades, la prensa recoge insistentes versiones sobre una posible intervención al Concejo. La fractura del Concejo Deliberante es el resultado del enfrentamiento entre dos bloques políticos —verdaderas bandas, en realidad. De un lado, el grupo '‘ganador” está integrado fundamentalmente por la UCR que para la ocasión se “cubrió” con la presencia de dos elementos marginales provenientes del peronismo, los concejales Suardi y Padró, y del Partido Blanco de los Jubilados. El grupo "perdedor" estaba respaldado por el intendente Grosso y por el propio Menem. "No es un acuerdo ideológico" explicó Juan Carlos Farizano, de la UCR, mentor de la candidatura de Suardi, sin saber si con esto se estaba defendiendo o autoacusando. Del otro lado, lo mismo. “No hay acuerdo programático" reseñó el propio Jorge Argüello, presidenciable de la facción PJ-UCD-PI, como si esto expresara una conducta principista. Pero si los acuerdos políticos no existen, entonces no son diferencias políticas lo que los separan. Durante los últimos seis años, todos los bloques apoyaron la política de destrucción de la escuela y el hospital comunales y la liquidación de los salarios de los trabajadores municipales. Lo que unos y otros se disputaron, a sillazos y golpes, fue el botín del Estado, la administración del tercer presupuesto del país. La crisis del Concejo Deliberante es una verdadera radiografía de los partidos patronales: se unen a la hora de atacar al pueblo con impuestazos, y se sacan los ojos a la hora de repartirse los privilegios. Esto los tipifica como piratas políticos y económicos. La victoria de Suardi es una derrota política de monta para el intendente Grosso y aún para el propio Menem, quienes apoyaban la trenza con la UCD y el Pl. La elección de Suardi demuestra toda la descomposición política y moral del radicalismo, desesperado por defender su participación en el presupuesto municipal. La extrema paridad entre las trenzas enfrentadas por el reparto de la torta (30 concejales de un lado, 29 del otro) puso al solitario concejal de la Izquierda Unida, Gustavo Coppola, como verdadero e inesperado árbitro de la situación, ya que de su presencia o no en el recinto dependía que los Suardi-Farizano obtuvieran el quórum necesario para hacerse elegir. Les faltaba uno... y Coppola dijo ¡presente! La convalidación con su presencia, de la patota dirigida por el radicalismo contra la apoyada por la Ucedé es una expresión de la política histórica del PC y de I.U. de apoyar “al mal menor”. Se ha puesto en práctica así el cumplimiento del acta de formación de I.U. que contemplaba el voto a Menem en el Colegio Electoral, como "mal menor" frente a Angeloz.

14 de diciembre de 1989
Nuestra caracterización de esta enorme crisis política
Redacción

Desde hace varios números este periódico (y el Partido Obrero) ha venido llamado la atención sobre la inminencia de una crisis política enorme. “El plan Bunge y Born se ha ido a pique"; “Un gobierno en crisis"; la situación general del país “se pudre por la cabeza"; “vamos a la hiperinflación"; “es necesario un frente de trabajadores para dar respuesta a los problemas políticos del momento” —todos estos titulares y planteos fueron usados para alertar a los explotados de este país acerca del naufragio del régimen político actual y aun de la amenaza de derrumbe que pendía sobre el gobierno. Apenas seis meses después del descalabro alfonsinista asistimos al descalabro menemista, que es en muchos aspectos mucho más grave. Es indudable que el detonante de la presente crisis fue la quiebra del hipotecado Estado argentino, que ya ha agotado todos los recursos de financiación y de “bicicletas" posibles. Al lado de la deuda externa de 65.000 millones de dólares cuyo capital e intereses en su mayor parte no se pueden pagar, el Estado acumuló otra deuda pública en el mercado interno por 10.000 millones de dólares que tampoco podía ya pagar. El total de la circulación monetaria en australes no era mayor a los 2.500 millones de dólares. Los intereses promedio de esa deuda obligaban a un pago de 800 millones de dólares por mes que se resolvía en definitiva mediante emisión monetaria e inflación. El vencimiento de una parte de esta deuda en enero y febrero próximos por un valor de 900 millones de dólares colocaba al Estado ante una insolvencia brutal. Para salir de esta situación hubiera sido necesaria una renegociación general con los acreedores, los cuales para el caso habrían reclamado medidas draconianas, como una mayor reducción de salarios; mayores impuestos; cierres de empresas estatales; privatizaciones aceleradas mediante la utilización de los títulos de las deudas externa e interna; liquidación de bancos oficiales y, hasta de las Cajas de Previsión y, por último pero no menos importante, la prohibición completa de las huelgas por un período indefinido. El gobierno, sin embargo, no tenía la capacidad política para semejante iniciativa, en especial luego de huelgas como la de los choferes y la de los “fraternales". La aceleración de la crisis, y junto a ello el agravamiento de las divergencias entre distintos grupos monopolistas, llevó a que se prorrogara de facto el pago de la deuda pública interna, sin pasar por una negociación con los acreedores. Aunque la medida fue acompañada de una concesión extraordinaria, como lo es la posibilidad próxima de cambiar estos títulos por Bonex, que el Estado paga religiosamente en dólares, la evidencia de que el gobierno no podría recurrir más al endeudamiento interno destruyó el último soporte que detenía a la hiperinflación. El único factor que ataba a los capitalistas a los australes era la posibilidad de comprar bonos del Estado y cobrar por ellos intereses usurarios. La crisis de este endeudamiento, que se hubiera producido de todos modos de manera diferente, ha desatado de nuevo la huida del austral al dólar y con ella la hiperinflación. De esta manera se ha llegado a un final previsto por nuestro partido, a saber de que la deuda externa e interna terminarían por no ser pagadas como consecuencia de la bancarrota del Estado. No existía entonces alternativa al planteo del PO de declarar soberanamente el no pago de las deudas usurarias y la utilización de sus recursos para la reactivación económica. El carácter confiscatorio de la deuda pública ha quedado totalmente expuesto con la declaración formal de bancarrota por parte del Estado. La hiperinflación que se ha declarado en los últimos días ha desvalorizado la circulación monetaria en australes a poco más de 1.000 millones de dólares. Los salarios han caído en picada y comienza a faltar dinero para el giro normal del comercio. Esta situación es conocida para los argentinos, porque exactamente eso se produjo hace seis meses. En aquel momento la salida estuvo dada por la subida de un nuevo gobierno que daba como prenda de pago de sus deudas la entrega de los ministerios y empresas del Estado a los representantes directos de los pulpos nacionales e internacionales. Esta fue la base del intento de reconstrucción financiera llevado adelante por Menem. El gobierno se plegaba a las exigencias de los poseedores del crédito nacional e internacional. El gobierno Bunge y Born, Techint, Citibank era el simple reflejo de la sumisión financiera del Estado al capital. La llamada voluntad popular perdía, en estas condiciones, sus últimos harapos. Esta salida sin embargo, se hundió como consecuencia del enfrentamiento entre los pulpos enquistados en el gobierno y la resistencia de los trabajadores. Ahora el gobierno sólo puede salir adelante entregando el poder a los pulpos más poderosos, en un nuevo reparto del poder, y planteando un vigoroso ataque a las masas. Es por esto que el epicentro de la crisis de gobierno corre por dos andariveles. De un lado, la disputa feroz entre los Bunge y Born y los Techint, entre los Perez Companc y las refinadoras de petróleo, entre el Citibank y BB que llevará a una crisis de gabinete; y del otro lado la gestación de un acuerdo político para hacer frente a los trabajadores. Dada la posibilidad de que un reducido grupo de “capitanes de la industria” logre aliarse con la banca internacional en el reparto de todos los negocios de privatizaciones abiertos por el menemismo, otro sector de los “capitanes de la industria" está buscando alianzas dentro de la burguesía nacional para poner un límite a esta ofensiva. Es así que aparecen voces que reclaman, desde el campo patronal, reducir “los privilegios” de la “patria financiera". Pero el sentido general de toda la crisis que se ha desatado es hacer retroceder los salarios al nivel de la nueva hiperinflación y entregar el monopolio del crédito a la banca internacional. Esto plantea una gigantesca recesión industrial, en donde los negocios capitalistas estarán centrados en las privatizaciones. Esto abriría una curva de retroceso económico indefinido. El gobierno de Menem ha llegado así a un grado extremo de debilidad. Los monopolios capitalistas lo sostienen como una vía institucional para acaparar el control completo del gobierno, pero precisamente por esto el presidente no puede jugar ningún rol autónomo o de arbitraje. La consecuencia de esto es que el Estado no tiene jefatura política, y sin ella el Estado no es propiamente el Estado. Los partidos políticos y la burocracia de los sindicatos se revelan, ante la magnitud de la crisis, como un cero a la izquierda. A nadie le importa lo que digan los radicales o Ubaldini o quien sea, salvo a la hora de sumar porotos para una maniobra parlamentaria. Todos los partidos sin excepción se han pronunciado por la defensa de Menem y el más tibio de ellos lo ha hecho en función de la llamada defensa de la democracia, es decir de la continuidad del gobierno; el partido comunista ha reclamado una modificación de la política económica, algo que supone la sobrevivencia del gobierno y hasta la capacidad para ejecutar ese cambio. De esta manera, con excepción del Partido Obrero, todo el mundo llama a ponerle el hombro al vacío político y a la ficción gubernamental. Pero todo lo que podría producir esto es un impotente gobierno de coalición. Tendría que ser evidente para cualquiera, sin embargo, que la hiperinflación plantea objetivamente una respuesta de las masas, que esta vez partirá claramente del movimiento obrero, porque a diferencia de mayo pasado no existe la expectativa de que un presidente recién electo suplante al que está desahuciado. Esto significa que se plantea la posibilidad de la huelga general. Con toda probabilidad, la huelga general marcará el desenlace de la crisis, porque su derrota facilitaría la recuperación del gobierno y su victoria plantearía una situación con alternativas inéditas. La huelga general requiere orientación, dirección y organización. En las huelgas de choferes y de fraternales las bases superaron a la burocracia y se dieron a sí mismas formas elementales de organización. Esto volverá a ocurrir apenas se manifieste el impulso huelguístico. El desarrollo de la organización popular será el reaseguro para futuros emprendimientos de lucha. El salario mínimo de 450.000 australes, que es el costo de la canasta familiar, y la nacionalización de la banca bajo control obrero, aparecen como las dos reivindicaciones naturales ante la crisis. Es necesario estructurar un frente de trabajadores para hacer frente a la situación. A este frente llamamos a todos los grupos peronistas que se oponen al gobierno actual y a todos los partidos de izquierda y agrupaciones y sindicatos combativos. Por una dirección de los trabajadores en lucha. Congreso de delegados elegidos en los lugares de trabajo, de los sindicatos y de la CGT.

14 de diciembre de 1989
Argentina, levántate y échalos
Redacción

El domingo pasado se volvió a confiscar, de un simple plumazo, una parte extraordinaria de los salarios de los trabajadores y de los ahorros del pueblo. Este es el significado de la super-devaluación, del super-naftazo y del super-tarifazo menemistas. El beneficio de semejante desfalco ha ido a parar a las manos de los explotadores de siempre. A manos de los pulpos exportadores, que retuvieron mil millones de dólares a la espera de esta devaluación. A manos de los pulpos petroleros, que recibirán un precio superior al que cobran en EE.UU. A manos de los llamados "capitanes de la industria", que tienen depositada en el exterior la descomunal suma de 46.000 millones de dólares. A manos de los acaparadores de bonos de la deuda interna, sí, de estos también, a quienes se les ofrece ahora la posibilidad de desprenderse de estos títulos incobrables en australes y reemplazarlos por los únicos títulos en dólares que el gobierno paga religiosamente, los Bonex; o de comprar inmuebles del Estado, por chaucha y palitos, e iniciar una gran especulación inmobiliaria. ¿Salariazo? No, miseria. ¿Revolución Productiva? No, parasitismo. ¿Cultura del trabajo? No, confiscación despótica del esfuerzo de los explotados. ¿Justicia? No, indulto. Pero la situación se va a seguir agravando aún más. Buscan la hiperinflación. Una hiperinflación para desmoralizar y derrotar al movimiento obrero. Una hiperinflación para justificar el dictado del estado de sitio, único medio de gobierno del gran capital estafador. Quieren terminar con la resistencia del pueblo. Los aterra, simplemente, la posibilidad de que todos los trabajadores tomen el camino de los choferes de colectivos o el de los "fraternales” ferroviarios. Entramos a una fase decisiva. Se prepara un cambio de gabinete para sustituir a los fusibles gastados. ¿Qué hacer? Hay una sola salida: Echarlos. ¿Somos menos los argentinos, acaso, que los berlineses del este? Entonces hagamos con "nuestros" saqueadores lo mismo que los alemanes hacen con "sus" burócratas: abramos los archivos y las cuentas bancarias, para recuperar para el pueblo las riquezas malhabidas, establecer el control obrero de las operaciones financieras y de la producción y meter en la cárcel a los responsables de la estafa. Los charlatanes del liberalismo han demostrado lo que todos suponían: que son inútiles e incapaces. Entonces, basta. Pongamos en pie, con asambleas y congresos de bases, a los sindicatos, a la CGT, a las organizaciones barriales y estudiantiles. Discutamos una huelga general por un salario y jubilación mínimos iguales al costo de la canasta familiar, de 450.000 australes, la expropiación de los bancos y de la “patria capitalista" y el control obrero. Menem se dirigió hace cinco meses a los monopolios para decirles "levántate y anda". El resultado está a la vista. Luchemos para que sea la hora de los trabajadores. Que será la hora de la nación.