Abajo la militarización del país. Abajo el Consejo Nacional de Seguridad Partido Obrero
En un lapso de horas, el gobierno nacional ha lanzado una ofensiva en regla contra las libertades democráticas y las organizaciones populares. * Ha formado el Consejo de Seguridad con los Jefes de Estado Mayores de las FFAA y los servicios de inteligencia constituyendo así un verdadero gabinete paralelo y elevando al alto mando militar a la categoría de 'ministros militares". Sus deliberaciones son secretas y sus facultades son tan amplias que puede inmiscuirse en cualquier terreno de la vida ciudadana. El gobierno de la República ha quedado formalmente integrado con los servicios de inteligencia y bajo la supervisión de un organismo conspirativo ajeno a cualquier control de la población y de las instituciones representativas. Este Consejo significa que los “servicios” se han convertido en el eje central de la política gubernamental. * Ha lanzado la más abierta e inmoral reivindicación del alto mando militar y de los propios carapintadas, presentándolos como ‘héroes de la democracia”. * Ha lanzado una verdadera ofensiva maccartista por todos los medios de difusión contra las organizaciones de izquierda. La reconstitución de una de las instituciones centrales de las dictaduras de Onganía y Videla, la reivindicación del aparato genocida de la dictadura, no fueron provocadas por el copamiento del regimiento de La Tablada por sectores del MTP. Ningún hecho puede justificar que un gobierno ejecute una línea que no quiere seguir. El Consejo de Seguridad y la preservación y reivindicación del aparato represivo forman parte de una estrategia política anterior a lo de La Tablada, cuyos antecedentes son el punto final, la obediencia debida, los pactos con Rico y Seineldin y la Ley de Defensa. Estamos frente a un curso completamente reaccionario. No es un hecho aislado sino una política de conjunto dirigida a avanzar a fondo en la militarización del Estado. Un organismo similar al CONASE (Consejo Nacional de Segundad) fue creado bajo el gobierno de Isabel Perón para dar rienda suelta a los Videla y Cía. Ahora son los Gassino y los carapintadas. Como Alsogaray, los Alfonsín y Menem glorifican al aparato represivo que manejó el país luego del golpe del 76. En un clima de histeria deliberada se han lanzado a reivindicar como nunca a las FF.AA del genocidio, atacando a la izquierda y al movimiento obrero y a la ciudadanía progresista, presentando como héroes a los torturadores y asesinos que la política de impunidad dejó en completa libertad. En esto existe un frente único de los partidos patronales que se agrupan detrás de la defensa de las FF.AA., de la casta de oficiales elegida por nadie, y de los carapintadas que se jactan de su tarea de limpieza criminal de 30.000 compañeros. Capitulación Frente a todo esto, que es lo esencial de la situación política actual, el conjunto de las direcciones de las organizaciones populares se han pasado al campo de la reacción política. La CGT ha adherido al duelo nacional decretado por el gobierno en homenaje a las FF.AA.. Izquierda Unida y con especial énfasis Luis Zamora y el Mas, han señalado también su solidaridad y condolencias al Ejército. Néstor Vicente calificó a Baños de traidor a la democracia, convirtiendo al alto mando y a los carapintadas en demócratas. Izquierda Unida sigue afirmando que el Consejo de Seguridad "puede ser" una amenaza contra las libertades públicas, es decir que también puede no ser. La delimitación política de acciones aventureras y sin perspectivas no puede significar, bajo ninguna circunstancia, la solidaridad con los genocidas, con el alto mando militar y con el Estado capitalista. Es la solidaridad con los enemigos de clase, con los explotadores, con los que aplican la política del FMI y hambrean al pueblo. Toda la ofensiva reaccionaria en marcha no se explica por La Tablada, insistimos. Al revés, la escalada actual se explica como un recurso para avanzar aun más en la política de amnistía, de sometimiento al gran capital, a los que financiaron el Proceso y aun hoy se visten de demócratas y “constitucionales”. Represión y masacre Apenas se produjo el copamiento del Regimiento de La Tablada, el gobierno y el alto mando llegaron a un acuerdo, a un pacto, para transformar lo de Tablada en una carnicería, para dar pie al curso maccartista y militarista actual Cuando los que ocuparon los cuarteles fueron los Seineldin y Rico, el tratamiento fue de doncellas, resaltando siempre que fueron “héroes". Ahora en cambio todo el dispositivo fue el de organizar y justificar una masacre. Se dijo que eran extranjeros, centroamericanos y cubanos, lo cual se reveló falso. Se dijo que tenían armas cubanas y soviéticas y ahora el informe oficial dice ‘que se encontraron armas de origen brasileño, belga, inglés y norteamericano" (Clarín, 28/1). Se dijo que eran “suicidas” y “sanguinarios" y ahora los conscriptos declaran que los que ocuparon el cuartel “nos trataron bastante bien” (Clarín, 28/1). Si el gobierno hubiera creído que se trataba de un ataque a la democracia hubiera podido rodear el cuartel, llamar al pueblo a repudiar la acción del MTP y obligar a una rendición de los ocupantes sometiéndolos a un verdadero bochorno político. No hubo ningún intento de parlamentar, de obligarlos a una rendición, por el contrario se dejó toda la operación de represión en manos de comandos “carapintadas". Compañeros Los que ocuparon el regimiento de La Tablada defendieron durante todos estos años al régimen democratizante actual. El Partido Obrero libró una intensa batalla política contra el seguidismo de todos estos sectores al gobierno fondomonetarista. El MTP no es una organización de “ultraizquierda” sino una organización democratizante que planteó recientemente gestar un movimiento político más amplio en torno a una figura del Estado, el fiscal Molinas. Estos militantes se chocaron contra la pared porque la democracia que decían defender era la del punto final, la obediencia debida, los planes del FMI, la capitulación ante los carapintadas. La desilusión política los llevó, no a modificar su estrategia política de apoyo al régimen actual, sino a protagonizar una aventura putchista con la misma estrategia de “defender la democracia" ante un supuesto complot de los carapintadas. Compañeros: La tarea central actual es repudiar la militarización y defender las libertades públicas y comprender que las variantes políticas democratizantes, putchistas o no, son un callejón sin salida. El PARTIDO OBRERO señala que los trabajadores tienen que sacar todas las enseñanzas de los acontecimientos y sobre todo comprender y madurar políticamente con independencia de los partidos burgueses para proyectarse ellos en una acción revolucionaria contra el régimen patronal. Para esto es necesario construir un gran partido de la clase obrera que sustituya al régimen de los explotadores por un gobierno obrero y de los trabajadores. 28/1/1989