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Prensa Obrera N° 256

3 de enero de 1989 · 13 notas

Notas de este número

3 de enero de 1989
Defraudación en el Pami

En el PAMI se ha destapado una olla podrida. Hace aproximadamente un mes, el diputado Cardozo denunció que los miembros del directorio adquirieron, con fondos de la obra social, para uso propio, ocho lujosos automóviles, amén de la designación do diez “asesores", a razón de ₳ 15.000 mensuales, cada uno, en conceptos de “honorarios". Poco tiempo después, el diputado Carlos Ruckauf denunció “la realización de erogaciones millonarias en concepto de publicidad, la movilización de fondos superiores a los ₳ 100 millones, la realización de contratos de pagos a sanatorios y clínicas privadas por una mayor cantidad de camas que las que tienen y la existencia de relaciones irregulares con compras de medicamentos a farmacias” (Página 12. 24/12). La crisis del PAMI se profundizó con la renuncia de dos de los directores que representan al Estado y la intervención de la Fiscalía. El presidente del PAMI, Alejandro Armendariz, argumente que los “gastos” en coches, asesores y publicidad fueron aprobados por el directorio y aceptó “haber resuelto una erogación mayor de lo habitual durante los meses de octubre y noviembre", (Crónica, 28/12). La Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados, dos de cuyos dirigentes integran el directorio del PAMI, “afirmó que en ningún momento sus representantes estuvieron de acuerdo con los altos sueldos que se asignaron los directores” (Clarín, 2/12) Sin embargo, la Mesa -al tratarse en el directorio, hace dos meses, el tema de los sueldos, no informó nada de todo este asunto. Por el contrario, en un comunicado emitido el 25/10, “la Mesa ha fijado por amplia mayoría su posición en el sentido que dichas remuneraciones -las de los directores-deben ser acordes con su responsabilidad y su trabajo, para permitirles realizar tan importante y absorbente tarea, sin preocupaciones de tipo económico personal". Como se ve, un apañamiento de la resolución del directorio de fijarse sueldos monstruosos. Los dirigentes de la Mesa silenciaron durante dos largos meses la corruptela de los “altos sueldos" que se había autofijado el directorio de PAMI. Pero aun así, la Mesa continúa sosteniendo el principio de que los directores del PAMI tengan sueldos superiores a los de los jubilados, lo que es inaceptable en una obra social democráticamente dirigida y manejada por los propios jubilados. Lejos de utilizar sus puestos en el directorio del PAMI como una tribuna de denuncia e investigación de los negociados contra la obra social, la Mesa Coordinadora “alertó contra las denuncias tendientes a provocar una nueva intervención del PAMI" (Clarín, 2/12). Ahora, que han estallado nuevas denuncias que involucran al directorio que ella integra, cuando la corruptela en el PAMI ha pasado al centro de la atención pública de tos jubilados, la única preocupación de los dirigentes de la Mesa es firmar una solicitada junto con Armendariz, uno de los acusados directamente por las denuncias, alertando sobre la existencia de una “campaña de desprestigio” contra la obra social. Los dirigentes de la Mesa se han puesto como objetivo sosegar rápidamente el revuelo armado por las denuncias por el temor a perder sus "puestitos” en el directorio. La corrupción destapada en el PAMI demuestra que, lejos de defender a un directorio en el cual son mayoría los representantes del Estado que ha destruido la obra social y el sistema provisional y los representantes de las organizaciones de jubilados una minoría que actúa como rehén del gobierno fondomonetarista, el reclamo urgente, vital de los jubilados es la expulsión de los funcionarios estatales del PAMI y su dirección por las organizaciones de jubilados, con representantes elegidos democráticamente, revocables en cualquier momento por sus mandantes y con "honorarios" iguales a los haberes jubilatorios.

3 de enero de 1989
Smata: Que se repartan las horas de trabajo sin reducción del salario

Dos mil trabajadores mecánicos están en la antesala del despido: 165 en Mercedes Benz, 700 en Ford Volkswagen, 193 en Renault, un millar en las plantas de Sevel. La burocracia de José Rodríguez ha desechado la más mínima medida de resistencia, lo que se explica por su política de forjar un acuerdo con los pulpos para arrancarle al gobierno la reducción de los impuestos que gravan la venta de unidades, o un achicamiento del margen de utilidad de las concesionarias. En cualquier caso, el Smata ha propuesto de entrada la reducción de la jornada de trabajo y del salario IES y Ford-Volkswagen se han agarrado de esto para ‘suspender' los despidos por 60 días. El “frente único” patronales-burocracia logró eliminar del reciente paquete impositivo un nuevo impuesto del 10% a los automotores de gran consumo, pero los despidos producidos y los que se vienen siguen en pie. En un terreno más general, el compromiso a que aspira la burocracia no camina, pues no hay margen para una mayor reducción de impuestos desde el momento que radicales y peronistas inventan todos los días uno nuevo para darle "aire" al Estado y a las provincias en quiebra. Por otro lado las patronales pretenden más que esto, es decir una "racionalización" a fondo y una reducción histórica de los planteles de trabajo. En cualquier caso la burocracia no piensa dar un paso práctico de movilización. Entendemos necesario explicar que sí hay una salida a esta crisis, y que no es cierto que los trabajadores tengan que bajar los brazos y resignarse a las cesantías. Esa salida es que se repartan las horas de trabajo disponibles sin que eso afecte el salario. Es decir que la crisis la paguen los monopolios. “Ford Internacional registró de enero a setiembre un beneficio neto récord de 4.100 millones de dólares...” dice Ámbito Financiero. Entonces sí que hay recursos. Si se abren los libros a los trabajadores se podrá constatar que en los últimos cinco años las patronales automotrices han hecho su “agosto”. Al frente único patronal-burocracia, con el costo en cesantías y reducción del salario que significa para los trabajadores, hay que oponer la única solución posible y necesaria: el reparto de las horas, la reducción de la jornada de trabajo sin tocar un centavo del salario.

3 de enero de 1989
Cuba, a los treinta años, entra en su etapa más difícil

El 1° de enero de 1959, una columna revolucionaria encabezada por Ernesto Guevara, el Che, entraba en La Habana, derribando al régimen proimperialista de Batista y conquistando el poder para el Movimiento 26 de Julio, dirigido por un joven abogado, pero ya curtido luchador revolucionario, llamado Fidel Castro. Culminaba así la epopeya de una lucha guerrillera de casi tres años en la Sierra Maestra y se abría el camino para el surgimiento del primer Estado Obrero de América Latina. Hoy se cumplen treinta años de aquel suceso histórico, que quedará en la memoria de los explotados de todo el mundo como un ejemplo de la energía revolucionaria de un pueblo. El triunfo de la revolución cubana fue un golpe mortífero para el orden imperialista en su conjunto y para la dominación yanki en América Latina. El imperialismo yanki, que había salido de la Guerra Mundial convertido en una potencia capitalista hegemónica, vio surgir la revolución en una pequeña isla situada a menos de 90 millas (150 km.) de Miami, y a la que no pudo derrotar pese al sabotaje económico, la invasión directa, los intentos de asesinato de sus líderes, y pese al bloqueo económico, cultural y político a que la sometió. La hostilidad del imperialismo fue un motor natural de la radicalización de la revolución. En 1960, ante los sucesivos ataques del imperialismo y la burguesía cubana, la revolución realizó la mayor confiscación de capital de la historia mundial, en relación a la población y a la riqueza del país. En 1961, el armamento del pueblo llegaba a su máximo nivel para repeler la invasión yanki en Playa Girón. Cuando Fidel Castro define, a fines de 1961, el carácter socialista de la Revolución Cubana es indudable que pretende con esto comprometer internacionalmente a la burocracia rusa en el apoyo militar y diplomático al nuevo Estado. Pero ello traduce una realidad más honda, a saber, que ninguna revolución contemporánea puede limitarse al cuadro capitalista y a las fronteras nacionales. La revolución cubana aparece de este modo como una superación histórica de los procesos políticos populares en América Latina y arroja al tacho de basura la tesis de la "revolución anti-oligárquica", "con vistas al socialismo", pero aún no históricamente socialista. La pequeña y atrasada Cuba demostró prácticamente -es decir en forma inapelable- que no existen países "inmaduros" para la revolución socialista. La existencia del mercado mundial y el contenido social capitalista de la opresión nacional ponen a la orden del día la revolución socialista en todos los países. Cuba demostró nuevamente que la era de las revoluciones "nacionales", es decir burguesas, se había acabado para siempre. Stalinismo La victoria de la revolución cubana significó una derrota política sin antecedentes para el stalinismo, que venía de aprobar, en el XX° Congreso del Partido Comunista de la URSS (1956), el planteo de marchar al Socialismo por "vía pacífica" y "parlamentaria". El stalinismo cubano, el PSP, que tuvo ministros en el gobierno de Batista en la década del '40, fue hostil a la guerrilla, a la que tachó de “aventurerismo", sin importarle la amplitud del movimiento que se había generado bajo la dirección que asumía la lucha armada. Luego de la victoria de la Revolución, pretendió que ésta no saliera de las fronteras capitalistas; es así que se opuso a la segunda reforma agraria y a las expropiaciones masivas de Capital de mediados y fines de 1960. Pretendió hacer prevalecer su tesis de una "revolución nacional-democrática", entendida como un arma política dirigida contra el desarrollo anticapitalista de la Revolución Cubana. En este sentido, la caracterización de la Revolución como “socialista” fue un golpe teórico decisivo a las tentativas stalinistas. Este revés habría de tener naturalmente un alcance válido para toda América Latina. La Revolución Cubana fue un momento decisivo de la descomposición internacional del stalinismo, esto con independencia de los beneficios propagandísticos o diplomáticos que procuró obtener el aparato stalinista internacional con posterioridad. El triunfo de la revolución cubana implicó el hundimiento político del stalinismo en toda América Latina, donde los PCs (en nombre de esa “revolución democrática”) venían siguiendo las volteretas de sus respectivas burguesías. La revolución cubana demostró la completa falsedad del axioma cardinal del stalinismo; que la opresión imperialista, al priorizar el "enfrentamiento externo", atenúa las contradicciones internas entre las clases de la nación atrasada. La lucha antiimperialista agudizó, como nunca, estas contradicciones, llevando al conjunto de las clases poseedoras al campo de la contrarrevolución liderado por el imperialismo. La revolución cubana condenó el planteo del stalinismo según el cual los pueblos de nuestro continente estaban fatalmente condenados a seguir la vía que les trazaba el nacionalismo burgués. Cuba demostró que sólo la revolución socialista es capaz de realizar la libertad nacional. Treinta años después de la entrada del Che en La Habana, el stalinismo latinoamericano aún no se repone de esa derrota. Ningún PC ha sido capaz de elaborar un balance acabado de la revolución cubana, al punto que el PC argentino niega, aún hoy, el carácter socialista de la revolución, en América Latina y el contenido internacional de la Revolución Cubana. Reafirmación de la revolución permanente En el álgido terreno de la revolución cubana, ratificó su vigencia la teoría trotskista de la revolución permanente. En los países atrasados -explicaba Trotsky- la resolución íntegra y efectiva de las tareas democráticas y antiimperialistas sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, apoyado en las masas empobrecidas de la ciudad y el campo. Esta dictadura proletaria se encuentra, al triunfar, ante el inaplazable objetivo de atacar el derecho de propiedad. La revolución burguesa inconclusa -concluía- se transforma directamente en socialista, por medio de transformaciones sociales que dependen de la maduración de la revolución a nivel nacional y mundial, lo cual la convierte en "permanente". En Cuba, la lucha por los objetivos democráticos (independencia nacional, reforma agraria y república constitucional) obligó a la destrucción del Estado burgués existente, al armamento de los trabajadores y a la expropiación del capital. De inmediato, planteó también la extensión de la revolución fuera de Cuba. Transformaciones ideológicas El hecho de que al frente de la revolución no se encontrara un partido marxista, ni siquiera proletario, sino una dirección nacionalista revolucionaria, de origen pequeñoburgués, pone aún más en evidencia el carácter objetivo de la revolución permanente. El castrismo se nutrió ideológicamente de dos grandes experiencias: por un lado, del fracaso de la poderosa revolución cubana de 1930/33, y por el otro, del fracaso de la revolución guatemalteca de 1954, de la cual Castro, el Che y otros dirigentes del 26 de julio fueron testigos directos. En la revolución del '30, que prácticamente destruyó al ejército cubano y que puso al rojo vivo durante tres años de tremendas convulsiones la cuestión de la independencia nacional, las limitaciones del nacionalismo pequeñoburgués y de sus pretensiones constitucionalistas se hicieron evidentes, al concluir capitulando ante el imperialismo de Roosvelt. En Guatemala, a su vez, el proceso nacionalista dirigido por Jacobo Arbenz, y copado virtualmente por el partido comunista, fue derrotado por una invasión relámpago organizada por la CIA, ante la negativa de los stalinistas y del ejército “nacionalista” de armar a los trabajadores. Estas experiencias nutrieron el planteo de la lucha armada para destruir al ejército del sistema imperante y su reemplazo por un ejército popular o miliciano. Asimismo, sirvieron para plantear la liberación nacional en términos sociales y no formales, es decir referidos solamente a privilegios jurídicos o políticos del imperialismo. El castrismo representó a la fracción de la pequeña burguesía y de un sector de la clase obrera cubana que abrazó la causa de la revolución social en el marco de definidas experiencias nacionales. Lejos de representar el éxito de una práctica de sustitución del partido obrero en la dirección de la revolución, mostró en el curso de su desarrollo la necesidad de un partido proletario de características internacionalistas. Las conquistas de la revolución cubana La expulsión del imperialismo y la expropiación del capital abrieron en Cuba el camino para el desarrollo de las fuerzas productivas. En las condiciones impuestas por el bloqueo imperialista -naturalmente secundado por las muy "democráticas" y "nacionalistas" burguesías latinoamericanas- Cuba no sólo logró aumentar su producción azucarera -el principal cultivo y renglón de su comercio exterior- sino también mecanizar su cultivo y diversificar su utilización final. Desde 1959, la capacidad de embalse de las represas cubanas ha pasado de 48 a 7000 millones m3, las áreas regadas artificialmente de 160.000 a 1.000.000 de hectáreas. El desarrollo económico fue acompañado de un sostenido incremento en la calidad de vida de los trabajadores. “Al concluir 1985, los índices de consumo de calorías y proteínas eran de 2900 unidades /día y 78 gramos/día, los que resultan marcadamente superiores a los existentes en la mayoría de las naciones de América Latina, con la consideración adicional de que tales cifras no son la simple media aritmética resultante de polos extremos de riqueza y pobreza” (Visión de Cuba, publicación oficial). La mortalidad infantil en la Cuba revolucionaria ha caído del 60 por mil (en 1959 al 13,6 (en 1986). La revolución ha eliminado el analfabetismo. La cantidad de estudiantes matriculados se ha multiplicado tres veces y media, pero en la educación media este crecimiento fue de 13 veces y en la universitaria más espectacular aún de 134 veces. Quienes aseguran que la "libre Iniciativa privada” y los "capitales extranjeros" son la llave para el crecimiento y la superación del atraso de las naciones latinoamericanas, harían muy bien en explicarle al pueblo cubano, y al de todo el continente, cuáles son los motivos por los que países que hace treinta años eran tan atrasados como Cuba (El Salvador, Guatemala, Honduras por citar algunos) y que han gozado ininterrumpidamente de estas "bendiciones" capitalistas, siguen hoy en las mismas, o aún peores, condiciones de atraso u opresión imperialista que en 1959. La Revolución ha demostrado su superioridad en términos políticos, con referencia a los regímenes burgueses de América Latina. La destrucción del ejército pretoriano y su reemplazo por el armamento popular, ha demostrado su carácter democrático históricamente superior al del maltrecho constitucionalismo latinoamericano cercado por el Pentágono y sus aparatos de seguridad en cada país. Es indudable que la burocratización manifiesta y reconocida del Estado cubano tiende a convertir en formal la soberanía popular que está presente en la existencia de milicias armadas. Pero esto no le da un lustre nuevo al Estado burgués sino que plantea la lucha por la plena vigencia de la democracia obrera en Cuba, es decir, por sindicatos independientes, derechos políticos-partidarios y elecciones de todos los cargos públicos incluidas las fuerzas armadas. Las limitaciones de la revolución cubana La revolución cubana se ha extendido limitadamente fuera de sus fronteras nacionales. En 1965 se produjo la revolución dominicana, que fue derrotada. Lo mismo ocurrió con la estrecha experiencia de Granada. Sin embargo, desde 1978/79 se puso en marcha la revolución centroamericana, luego de la experiencia frustrada de Guatemala en 1964/66. La revolución, que comenzó como “nacional" por su forma -aunque internacional por su contenido- sigue atada -por fuerza- al mercado mundial, a la economía mundial dominada por el imperialismo. El desarrollo de las fuerzas productivas, liberadas por la revolución, entró rápidamente en contradicción con el mercado mundial. El triunfo completo del socialismo sólo puede concebirse a escala mundial, con la superación del mercado mundial por el derrocamiento internacional de la burguesía Como consecuencia del aislamiento de la revolución, el Estado se ha burocratizado. Las tendencias burocráticas están presentes en un país atrasado desde el nacimiento mismo de la revolución, pero es el enclaustramiento nacional el que las cristaliza. La burocratización del Estado obrero cubano se convirtió en una traba al desarrollo de las fuerzas productivas. El encierro nacional de la revolución la llevó directamente a la dependencia política y diplomática de la burocracia soviética. Si la alianza internacional con el Kremlin procuraba asegurar la inviolabilidad del territorio cubano y la revolución, los recientes acuerdos Reagan-Gorbachov para poner fin a las “tensiones regionales” y abrir una “era de cooperación", vuelven a plantear la defensa de la Revolución Cubana, como ya ocurriera otras veces en el pasado, por ejemplo cuando la URSS retiró los misiles de Cuba en 1962, o cuando, el imperialismo yanqui lanzó la escalada contra Vietnam y China ante la pasividad de la burocracia rusa. Recientemente, Fidel Castro rechazó la aplicación de la perestroika gorbachoviana en la isla. "Cuba -declaró-debe vigilar la pureza ideológica de la revolución. Esa es la razón por la que no podemos utilizar ningún método que huela a capitalismo” (La Nación, 27/12). La perestroika significa rebaja salarial, inflación, desempleo, aumento de las desigualdades sociales y apertura al capital privado. En el plano de las relaciones internacionales significa revisar el apoyo económico que Cuba recibe de la URSS, y el reemplazo de éste por acuerdos con el capital mundial. La aplicación de una versión cubana de la perestroika significaría un descalabro de las bases sociales del Estado obrero y provocaría una convulsión social y política de gran magnitud. La burocracia soviética cuestiona la utilización de los 5000 millones de dólares que anualmente recibe Cuba en concepto de "asistencia", en una amenaza apenas velada de cortar el grifo de la asistencia. Castro es perfectamente conciente de las tormentas que se avecinan cuando declara que “podemos esperar dificultades que pueden venir del campo enemigo y dificultades que pueden venir del campo de nuestros propios amigos" (La Nación, 27/12). A pesar de la oposición a la perestroika, Castro se ha acercado enérgicamente a las posiciones gorbachovianas con su planteo en favor de un “Nuevo Orden Económico Internacional”, según el cual la tarea de la hora no sería la revolución socialista sino, de un lado, la integración continental bajo el liderazgo de "industriales, banqueros, hombres de empresa" y, de otro, la renuncia pacífica del imperialismo al armamentismo y a la explotación y opresión de las naciones más débiles Castro explicó acabadamente su posición. “Las explosiones sociales -dijo- no pueden resolver los problemas. A lo que hay que darle prioridad es a la abolición de la deuda, establecer un nuevo orden internacional y avanzar en la integración económica de América Latina. Si hay que postergar la revolución social por un tiempo para poder hacer esto, ello no me molesta" (Bussines Week, 4/11/85). Esta línea completamente irrealista lleva, a término, a la “cooperación” con el imperialismo que pregona Gorbachov. El único entendimiento aceptable, y posible, con la banca acreedora tiene por base el reconocimiento de la legitimidad de la deuda externa. Este entendimiento solo será factible en los términos del imperialismo -capitalizaran y la profundización de la penetración imperialista en las ramas fundamentales de las economías atrasadas (privatización). La postergación de la revolución social permitiría al capitalismo superar la profunda crisis actual, de la cual saldría favorecido frente a la clase obrera internacional y a los pueblos oprimidos. Esto agravaría irremediablemente las condiciones de los Estados obrero, agudizando su aislamiento del circuito económico internacional y la presión del mercado mundial sobre ellos. La política sustentada por Castro prepara el terreno para una perestroika cubana. Esta posición, aplicada a la revolución centroamericana, significa el estrangulamiento de las posibilidades de ésta y en definitiva el retroceso de la revolución latinoamericana y mundial. Al cumplir 30 años que no tienen precedentes en la historia de las resistencias populares, la Revolución Cubana ingresa a la etapa de su mayor puesta a prueba.

3 de enero de 1989
La experiencia de Mercedes

Mercedes, 23 de diciembre de 1988 Compañeros de Prensa Obrera: Quiero contarles nuestra experiencia en Mercedes en los sucesos del domingo 4 de diciembre con referencia a la polémica abierta en "Prensa Obrera". En la madrugada del domingo cuando ya se habla confirmado que el RI 6 estaba acuartelado, nos pusimos en contacto con otras agrupaciones de izquierda y decidimos participar de la movilización convocada para esa mañana por la intendencia local en la plaza principal. Cuando llegamos con nuestros compañeros con un móvil con bocinas y nuestro cartel, la gente que se había movilizado estaba desconcertada pues se daba cuenta que desde allí no se solucionaba nada. Cuando desde el móvil llamamos a marchar sobre los cuarteles no estábamos seguros del eco que habría de tener nuestra propuesta, pero la mayor parte de los presentes se encolumnó detrás nuestro, y en el camino se iban agregando más. Esta fue la primera vez que los milicos de Mercedes vieron al pueblo frente al cuartel mostrándoles su bronca y repudio. Las consignas que se cantaban eran despolitizadas, los más permanecían en silencio y solo preguntaban entre si que iría a pasar. Los milicos después de siete horas de escuchar puteadas y la presencia ininterrumpida del pueblo que en más de un millar permaneció toda la jornada a pesar del calor agobiante, tiró gases y una ráfaga (¿al aire?). Pasado el primer momento de estupor un compañero vio a su hijo de 8 años tendido ahogado por el gas y con una herida en la pierna causada por la bomba de gas. Lo levantó y se lo llevó al hospital, para luego volver en una motito y mandarse derecho a la puerta del cuartel, se bajó y se les metió adentro a los carapintadas que no sabían cómo parar a un padre enceguecido. Para las 18 horas los compañeros presentes empezaron a decir que no había fales, que dónde estaba ese hijo de puta?, que qué hacía parado en Luján? Para las 20 horas el intendente mandó un móvil invitando a los presentes a volver a la plaza y escuchar su mensaje. No sólo no se movió nadie sino que fue largamente puteado. Esta vez los explotados de Mercedes dejaron de ser furgón de cola de los partidos burgueses y se pusieron ellos al frente de la lucha contra los golpistas.

3 de enero de 1989
¿Hay que ir a los cuarteles?

Compañero Altamira: La orientación de un partido revolucionario en lo que se refiere a los métodos de lucha, no es nunca una creación arbitraria o artificial, es decir, subjetiva. Esa orientación tiene en cuenta las tendencias de las propias masas y las características de la situación histórica y política. Por más que un partido se empeñe en llamar al pueblo a marchar a los cuarteles, su convocatoria caerá en saco roto si ella no corresponde a los factores mencionados. Cuando una tendencia determinada de lucha ha calado profundamente en los explotados, ella verá la luz no importa los obstáculos que pretendan imponerle los partidos. Eso si, las posibilidades de victoria de esa lucha disminuirán extraordinariamente si el partido revolucionario no se pone a su cabeza, esclarece su objetivo de conjunto y centraliza las acciones principales y decisivas. Debe agregarse a todo esto, para no caer en una apreciación puramente instintiva de los grandes procesos históricos, que la labor permanente de un partido revolucionario permite hacer conciente en las masas sus propias tendencias revolucionarias, apartar aquéllas de carácter anarquizante o ciego y concentrar las energías políticas de los trabajadores. Cuando el Partido Obrero llamó al pueblo a marchar a Villa Martelli, actuó conforme a estos principios; de ningún modo pretendió darle forma de consigna a un esquema elaborado al margen de la experiencia y del análisis de la situación política. Experiencia La tendencia a marchar a los cuarteles no surgió improvisadamente en la última crisis militar; tuvo su antecedente en Semana Santa y Monte Caseros. Pocos tienen presente la movilización popular que rodeó a los cuarteles correntinos a principios del 88. En circunstancias como éstas, las alternativas son muy simples: o se lucha por dar a ese movimiento un carácter masivo, general, de conjunto -lo cual va en beneficio de la defensa de ese movimiento contra la reacción militar; o se procura impedir la generalización de esta acción, abortarla y circunscribirla- lo cual lleva a convertirla en un movimiento débil, a aislarla y a transformarla, como consecuencia de esto, en una fácil presa para el ataque militar. En la última crisis militar, una parte del pueblo se dirigió a los cuarteles siguiendo una tendencia que se había manifestado en las crisis precedentes. La presencia popular no fue “fabricada” por ningún partido; la cuestión es determinar si había que aislar y debilitar esa movilización popular o reforzarla, organizarla y darle objetivos claros. Los partidos patronales se empeñaron por imponer la primera alternativa. Situación histórica No se trata, de ninguna manera, de hacer "seguidismo" a las tendencias de las masas; es necesario entenderlas a la luz de la situación histórica concreta. La característica común de los países atrasados y oprimidos es el derrumbe de su organización política, la cual es consecuencia de la disgregación de su régimen social capitalista. En la mayoría de ellos, las tentativas de gobierno de las fuerzas armadas han fracasado estrepitosamente, dejando en pie una duradera crisis militar. Los regímenes democratizantes que han sucedido a las dictaduras militares se hunden, a su turno, bajo el peso de la crisis social. Las "crisis militares" son expresión de esta otra crisis más general del conjunto del orden burgués y de su Estado. Alcance de la movilización La sublevación de los carapintadas en Semana Santa y en Villa Martelli terminó en las últimas horas de un domingo. ¿Por qué? Por la simple razón de que el inicio de la jornada laboral planteaba la huelga general y la presencia obligada de las masas en los lugares de trabajo y de estudio, y en la calle. La tendencia a ir a los cuarteles se hubiera convertido en irresistible. El "pacto" Caridi-Seineldin, con el acuerdo del gobierno, así como las “felices Pascuas” de Alfonsín, estuvieron motivadas, primariamente por esta perspectiva. La consigna de ir a tos cuarteles debe ser vista a la luz de la situación tomada como un todo. En la medida en que una tendencia importante de lucha se profundiza, se plantea la posibilidad de darle un carácter más organizado. Para el futuro, corresponde avanzar en el desarrollo de esta organización, de ningún modo en abortar esta tendencia. Se ha reflexionado poco sobre esta “novedad" que presenta la lucha popular en el actual periodo, con relación al “Cordobazo" hace veinte años. Este tipo de lucha también surgió a tientas, a partir de los "paros activos" es decir acompañados de manifestaciones callejeras. Luego adquirió un carácter sistemático, al punto que ganó a ciudades tan alejadas como a General Roca en Río Negro. Lo mismo pasará ahora. El camino para terminar con el peligro del golpe militar, es el trazado desde la experiencia de Semana Santa. Por esta vía los trabajadores están también haciendo la escuela de su propia revolución. Estas tendencias de las masas hay que estudiarlas, profundizarlas y darles prospectivas. Abortarlas significará, en cambio, preparar un baño de sangre y permitir una nueva dictadura militar. Los partidos democratizantes, que prefieren esto último a una victoria de la revolución proletaria, han hecho y harán lo imposible por aislar este método de lucha que se ha abierto paso a partir de experiencias concretas del propio pueblo. En estas condiciones, la tendencia a ir "a los cuarteles" tiene una característica internacional. En Filipinas, hace dos años, una movilización impresionante de masas sobre tos cuarteles impidió que los militares fascistas bañaran en sangre a ese pequeño país, lo cual dió lugar a la caída de una dictadura. En Irán, uno de los ejércitos más grandes del mundo, que defendía a un dictador sangriento, fue derrotado y desarmado por la irrupción de manifestaciones de masas. En Bolivia, en 1970, se derrotó con una manifestación de miles de trabajadores sobre los cuarteles al general Miranda, lo cual fue seguido por el surgimiento de la Asamblea Popular. Lucha y partido Ni qué decir que la posibilidad de victoria de esta lucha depende por sobre todo de que exista un partido revolucionario de la clase obrera, el único que será capaz de darle al movimiento la conciencia de su situación y de sus objetivos. La tentativa de reemplazar la construcción del partido por un método de lucha determinado es completamente superficial y puede ser trágica. Ningún método de lucha puede desenvolverse por si mismo haciendo abstracción de las clases y de tos partidos en pugna. Para vencer, no a un cuartel, sino al Estado burgués, es necesario un programa político. Un método de lucha determinado no sirve para nada a las masas que no tienen la conciencia adecuada de la situación y del verdadero carácter de las fuerzas enfrentadas en la sociedad. En las puertas de Villa Martelli hubo partidos que. en ese mismo momento, depositaban ilimitadas esperanzas en una posición combativa de parte del parlamento nacional. Es evidente, entonces, que pretendían rodear los cuarteles como fuerza auxiliar de una de las partes que firmó en "pacto" Caridi-Seineldin. Cuando en un movimiento predominan corrientes políticas conciliadoras o confusas, es muy probable que todo termine en derrota, pero ello no puede achacarse a la tendencia de las masas a luchar contra un enemigo mortal. El Partido Obrero no solo llamó a ir a Villa Martelli sino a todos los cuarteles, incluso "leales", en función de la real dimensión de la crisis— una crisis de conjunto, y no una asonada aislada que debía ser superada por una intervención histórica de los trabajadores. Al mismo tiempo, el PO planteó la huelga general activa y la realización de asambleas en los lugares de trabajo y en las barriadas. El PO actuó como un partido democrático consecuente frente a la charlatanería democrática de la burguesía. Si la intervención popular no alcanzó un nivel más alto, ello no se debió principalmente a la confusión existente, sino a la decisión de los altos mandos y del imperialismo de llegar a un arreglo de emergencia, para evitar que la prolongación de la situación creara un movimiento imparable. Pero por esto mismo la crisis no ha terminado.

3 de enero de 1989
La Izquierda democratizante ante la cuestión militar

En el programa del Frepu se planteaba democratizar a la Fuerzas Armadas. Sometido a crítica por el Partido Obrero y aun por algunas organizaciones de derechos humanos, la Izquierda Unida (I.U.) dejó de lado este punto. En realidad, lo disfrazó en el marco de la misma concepción política. Pues el punto 23 del programa de I.U. dedicado a las Fuerzas Armadas no plantea el reemplazo del ejército corporativo y jerárquico, por el armamento del pueblo y la convocatoria a las milicias de ciudadanos-trabajadores. La I.U. mantiene por lo tanto la concepción de "democratizar las Fuerzas Armadas", y, efectivamente, al pronunciarse "contra la doctrina de Seguridad Nacional", manifiesta el propósito de "corregir" a estas Fuerzas Armadas. La concepción de la I.U. sobre las Fuerzas Armadas está bien reflejada por la Corriente de Izquierda Universitaria (CIU), que tuvo un destacado y publicitado lugar como aliado del Mas en la lista de esta corriente en las recientes elecciones "internas". En oportunidad del levantamiento de Seineldin la CIU sacó una declaración criticando al gobierno, "que no intentó la democratización efectiva de la institución militar" en estos años. La CIU plantea que "la solución real del problema" de los levantamientos militares consiste en impulsar "la democratización de las FFAA". La CIU critica al gobierno por "no tomar medidas de fondo como: libre escalafón militar, supresión del Colegio Militar e integración de los estudiantes militares a los colegios y universidades públicas, modificación del esquema territorial separando los cuarteles de los grandes centros urbanos, transferencia de Fabricaciones Militares al control civil (Ministerio de Obras Públicas), derechos civiles y políticos para los soldados y libre circulación de ideas en las FFAA, debate público acerca de las hipótesis de conflicto que termine con la amenaza de nuevas aventuras como Malvinas (sic), supresión del servicio militar (sic), etc." Con estas medidas, según la CIU, podríamos "dar solución democrática al problema militar", y se convertirían en una "garantía para terminar de una vez por todas con estos alzamientos". El programa de la CIU es en gran medida una plataforma de la actual democracia burguesa. Tiende a crear un ejército de élite, pues no otra cosa significa suprimir el servicio militar (en este punto incluso va en contra del programado la I.U. que propugna otras tesis "reformistas": "reformas sustanciales al Servicio Militar Obligatorio que garanticen el respeto a la dignidad del soldado y una instrucción acorde a las necesidades de la defensa nacional". El del CIU no es siquiera un planteo puramente antimilitarista, pues no propugna "quitarle" las armas a los militares sino a los obreros que se alisten en la conscripción obligatoria. Propone también pasar Fabricaciones Militares al control "civil" es decir del privatizador Terragno que está al frente del Ministerio de Obras Públicas. Alerta contra "nuevas aventuras como Malvinas" y pretende cuarteles asépticos de la presión y la lucha obrera y popular, alejándolos de los "grandes centros urbanos", seguramente para que el pueblo no pueda movilizarse y rodearlos en caso de asonada militar. El Mas no tuvo ningún inconveniente en constituir un Frente "electoral" con esta corriente acusada de "amarillismo" en el movimiento universitario. Es que la IU y el Mas tienen un programa democratizante que da cabida a todo. La extensión de los principios de la democracia a las Fuerzas Armadas es incompatible con el ejército jerárquico y corporativo, y plantea su suplantación "por el armamento y la instrucción militar permanente del pueblo trabajador" (de la Plataforma de Reivindicaciones aprobada por la Asamblea Obrera de Ferro). En este marco el Partido Obrero plantea en su plataforma el reclamo democrático de la "elección popular de los jefes militares", como ya ocurriera con las "milicias patrióticas" que repelieron a las invasiones inglesas. No hay cambios de "programas de estudio" de los colegios militares, ni de "doctrinas" o "hipótesis de conflicto" que eliminen el carácter de cuerpo especial que monopoliza las armas, separado de la sociedad y ligado a la clase dominante, de las Fuerzas Armadas. Toda ilusión frente a la cuestión militar lleva a las masas a la impotencia y a la subordinación detrás de las burguesías democratizantes y del imperialismo.

3 de enero de 1989
Izquierda Unida: Imágenes del exterior

El miércoles 28, quienes sintonizaban Canal 7 tuvieron la oportunidad de observar durante unos 15 minutos las imágenes televisivas del Perú de hoy. La novedad no fue la desocupación y la miseria del pueblo peruano sino el nivel que han alcanzado. Se pudo ver a las amas de casa abalanzarse sobre las cámaras para gritar que no tienen con qué alimentar a sus hijos; que éstos se mueren literalmente de hambre; que el reciente paquetazo de Alan García les podó el 50% de los ingresos que ya no le alcanzaban. Sin trabajo, miles de peruanos deambulan por las calles de Lima vendiendo baratijas a clientes que no compran; desnutridos, casi sin ropas, se veía jugar a los chicos en los enormes basurales de una ciudad que se empobrece a pasos gigantescos. El lapidario testimonio de hombres y mujeres del pueblo fue intercalado con breves reportajes a dirigentes empresarios y políticos peruanos. El presidente de la Confederación de industrias (la Unión Industrial) atribuyó la crisis al “irrealismo” de Alan García, quien habría pretendido desconocer "los compromisos internacionales". Curiosa y difundida, esta interpretación es falsa ya que Alan García pagó religiosamente el 50% de los intereses de la deuda externa, y siempre cumplió con la deuda comercial, con la contraída con organismos públicos y con una parte de la deuda financiera. La verdad es otra: el país fue llevado a la bancarrota por la espectacular fuga de capitales que siguió a la finalización de la reactivación económica promovida por el gobierno por medio de medidas monetarias. Como el “nacionalista” peruano no nacionalizó la banca, no nacionalizó el comercio exterior, ni confiscó los monopolios, no pudo enfrentar el vaciamiento económico ni proceder a reestructurar la economía del país. El ex-presidente Belaúnde Terry -una especie de Angeloz convertido en Alsogaray- dijo en la entrevista que la solución pasaba por seguir las recetas del FMI. Alva Castro, presentado como un "hombre fuerte" del partido oficial, el APRA, defendió el "paquetazo" oficial con el increíble argumento de que mediante la desvalorización masiva de la moneda frente al dólar, se defendía el mercado interno. Bastó que las imágenes televisivas siguientes mostraran hasta el último peruano desesperado por comprar un dólar, para ver que “el hombre fuerte” vive directamente en el limbo. Con todo, el plato fuerte del informe televisivo llegó al final, con las palabras de Barrantes, el dirigente máximo de la Izquierda Unida peruana. El futuro candidato a presidente, planteó, con voz serena, hablar lento y dicción nítida que Perú debía “dialogar” con el FMI, esto sobre la base de que ninguna de las partes pretendiera imponerse sobre la otra, pues sólo la comprensión mutua entre deudores y acreedores -dijo- aportaría la solución. Barrantes no insinuó siquiera que hubiera que desconocer la deuda externa o confiscar la banca, ni para nada imponer el control obrero, seguramente porque esto podría significar desnivelar la balanza a favor del Perú y en detrimento del FMI. Todo su mensaje fue pregonar la reanudación de las relaciones con el Fondo, algo que ya está haciendo Alan García. Esto significa un apoyo explícito al "paquetazo". Izquierda Unida de Argentina ha señalado reiteradamente que se emparenta políticamente con el FA de Uruguay, la I.U. de Chile y la I.U. de Perú. Esto significa que asume como propia una política contrarrevolucionaria. Todos los componentes de Izquierda Unida de Perú coinciden en el apoyo al Estado burgués y al régimen político democratizante, que lleva a los explotados de ese país a la destrucción física y moral. Se "preparan" para las elecciones de 1990, permitiendo que se consume mientras tanto la descomposición social y la desmoralización política de las masas.

3 de enero de 1989
Correo de lectores
Correo de lectores

Queridos compañeros de lucha, hacemos llegar a ustedes nuestro sincero y fraterno saludo; y al mismo tiempo el reconocimiento al espacio combativo ganado en el corazón del pueblo argentino. ¡Por la unidad! ¡Por el triunfo! Feliz navidad y un nuevo año de crecimiento cualitativo y cuantitativo de vuestra fuerza revolucionaria. Abrazos fraternos Josefina Asenjo Ezeiza Como un nuevo integrante de la UJS de Salta asistí al Congreso organizado por el Partido Obrero con el objetivo de abrir paso a la formación del Frente de los Trabajadores. Además de haberse expresado la libre participación, lo expresado en el Congreso por distintos sectores de la vanguardia obrera (sindicalistas, centros vecinales, etc.) me dio lugar a una mayor compresión de la deformación del sistema capitalista. Entendiendo que debo participar para cambiar la política imperante en este sistema, me siento identificado con la formación del Frente de Trabajadores y desde este momento estoy comprometido a trabajar por dicho frente. Alfredo F. Alvares UJS Salta (Capital) Soy estudiante secundaria de la provincia de Salta, independiente de los partidos políticos pero NO desprendida de los problemas políticos. Asistí al Congreso de los Trabajadores con el objeto de escuchar algo diferente en los políticos de nuestro país. Evidentemente la conclusión es que fui testigo de que el único protagonista, es quien diariamente recibe el castigo del opresor. Debo destacar también la participación verdadera de compañeros secundarios, identificados como U.J.S. adherida al Partido Obrero, quienes manifestaron necesidades, que son las mismas en nuestra provincia. Pasos como éstos, para mi punto de vista ya representan algo diferente, algo que faltaba, que los candidatos no fueran continuación o títeres de este sistema, simplemente trabajadores, de distintos sectores. María Zulema Orellana Integrante de la Pro- F.E.S. (Regional Salta)

3 de enero de 1989
Una ley "Omnibus" para atropellar al pueblo

Hace unos tres meses los gobernadores peronistas de provincia comenzaron un movimiento de protesta contra lo que calificaron de una retención de impuestos por parte del gobierno nacional. El conflicto se terminó arreglando, muy naturalmente, con una llamada ley "ómnibus", la cual prevé un bono para las provincias en crisis... y otro para el Estado nacional. El desenlace del litigio fue típicamente "nacional y popular", con un nuevo endeudamiento por 5.000 millones de australes, que será finalmente pagado por los trabajadores. La sanción de estos bonos ocurre en un período que se caracteriza por las altas tasas de interés. Con el austral devaluándose frente al dólar al ritmo del 3% mensual, el interés del 12% mensual que deberá pagar el Estado por esos bonos significa un rendimiento anual del 100% calculado en dólares. En momentos en que se declara la imposibilidad de pagar la deuda externa, el gobierno radical y las gobernaciones peronistas se endeudan todavía más a tasas de interés mucho mayores que las que rigen en el mercado internacional. La deuda pública "interna" se eleva en la actualidad a 10.000 millones de dólares, con intereses anuales equivalentes a una suma similar. La tasa de interés de la deuda pública marca el piso de la tasa de interés que se cobra por los préstamos corrientes de la economía, ya que el prestamista siempre tiene la opción de poner su plata en títulos del gobierno. Con el nuevo endeudamiento aumenta la insolvencia del Estado, el cual ya ahora amortiza los bonos que emite, no con dinero, sino con nuevos bonos. Esto provoca la desvalorización de los bonos y el consiguiente aumento de la tasa de interés sobre ellos. Se concluye de aquí que el “arreglo” entre radicales y peronistas ha agravado lo situación financiera del conjunto de la economía, con lo que se ha puesto una nueva traba a la reactivación de la producción. Semejante espiral de endeudamiento y de incremento de la insolvencia y de las tasas de interés, deberá concluir en una hiperinflación, cuando el gobierno no tenga otro recurso que emitir moneda y devaluar el austral en forma masiva, para cubrir la deuda pública. Esto ya ocurre abiertamente en Brasil, donde la deuda "interna" es del orden de los 30.000 millones de dólares. Impuestos La ley "ómnibus" ha determinado que tanto el bono destinado a las provincias como el federal sean garantizados por los impuestos "co-participables" del año 1989. De manera que los gobiernos que han recurrido a un bono para cubrir la baja en la recaudación que se produjo en el 88, ya han hipotecado los ingresos del año que se inicia, cuando esa recaudación será aún menor. No pasarán muchas semanas, entonces, para que las provincias y el gobierno nacional se vean nuevamente en aprietos, y reclamen un nuevo bono o mayores impuestos. Todo esto nos está hablando claramente del nivel del derrumbe del Estado nacional en su conjunto. Las “crisis fiscales” son grandes parteras de revoluciones, desde el momento en que inviabilizan el funcionamiento del Estado y de la moneda nacional. La fase final de la “crisis fiscal” se ve precedida invariablemente por la fuga de capitales, algo que el gobierno está procurando contener mediante el pago de altas tasas de interés. Es entonces significativo que, en estas circunstancias, “nuestros legisladores” hayan decidido reducir los impuestos al capital, al patrimonio y a las ganancias. A medida que crece la insolvencia de su propio Estado, la burguesía cierra su bolsa. No tiene sentido para ella poner dinero en un aparato en quiebra, con lo cual precipita la quiebra de su propio aparato. Las grandes patronales reclaman que el Estado remate su patrimonio mediante la privatización a precio vil de sus empresas y que aumente los impuestos al consumo. Es decir que la “crisis fiscal” se resuelve mediante una reducción histórica del nivel de vida de las masas. Es significativo a este respecto que la ley "ómnibus" haya reducido en algunos puntos el impuesto al valor agregado, que es un impuesto al consumo, sin que esto redunde en una caída de los precios. Incluso al bajar un gravamen contra los trabajadores, los que se benefician son los capitalistas. En las discusiones de la ley quedó en evidencia que el gobierno pretende reemplazar el impuesto al valor agregado con mayores impuestos "internos", los cuales gravan todas las transacciones de mercaderías. Alega que este impuesto es más difícil de evadir, pero no seríala que significará un encarecimiento extraordinario de los productos. En la base de la "crisis fiscal" está la enorme evasión impositiva, que ha hecho comparar a Argentina con Haití. Es decir que el problema no es el gasto público, sino la firme decisión de la burguesía de que el Estado sea bancado exclusivamente por el pueblo. Cuando los gobiernos no consiguen cumplir con este propósito, debido a la resistencia popular, sobreviene la inflación, la cual es una forma indirecta y atroz de hacer que el pueblo pague el sostenimiento del Estado y de la maquinaria capitalista Subsidios, siempre los subsidios No fue el mayor endeudamiento del Estado, ni las cuestiones impositivas, ni la duda externa, los que provocaron el mayor enfrentamiento entre los "legisladores" -sino los subsidios a las radicaciones de industrias de las provincias promocionadas. Estos subsidios son en algunos casos equivalentes al 90% del valor de capital de esas radicaciones, lo cual significa que los capitalistas argentinos han aprendido a ser capitalistas sin capital propio. La propiedad privada se manifiesta claramente aquí como el arte de apropiarse de lo ajeno. El gobierno ha pretendido poner un límite a estos subsidios, ajustándolos a los términos del contrato de promoción, sin posibilidad de que sean ampliados por el motivo que fuere. Aunque alegó en su defensa que se proponía con ello poner fin a los fraudes fiscales, lo cierto es que atendió así al reclamo de otras provincias, que hasta hace poco no gozaban del privilegio de los regímenes de promoción, o a grupos capitalistas que se encuentran en competencia con los instalados en las provincias promocionadas. La extensión de los regímenes de promoción a la mayor parte de las provincias significará un incremento colosal de los subsidios oficiales. No se mencionó en la discusión sobre los subsidios la aparición de un mecanismo de subsidio universal, el cual es el verdadero motivo para que hubieran entrado en crisis los subsidios por promoción. Nos referimos a la “capitalización de la deuda externa” y a los “pre préstamos de los intereses de la deuda externa”. Estos mecanismos autorizan a los capitalistas, uno, a comprar los títulos de la deuda externa en el mercado internacional y a vendérselos al Estado a un precio superior, y el otro, a prestar a tasas de interés superiores a las del mercada internacional el dinero correspondiente a los intereses de la deuda externa. La mayor parte de las inversiones que se realizan en la actualidad, incluidas las privatizaciones, tienen lugar mediante estos mecanismos. En poco tiempo más estos subsidios equivaldrán al 90% de la masa monetaria en circulación. El FMI y la banca internacional, naturalmente interesados en esta "operatoria", han encabezado la presión para poner un límite a la "promoción industrial". Semicolonia Argentina es cada vez más, entonces, una semicolonia financiera del imperialismo. Ha perdido toda autonomía nacional. El presupuesto del Estado se aprueba al final del ato y hasta con dos años de demora, como acaba de ocurrir con el de 1987, cuando todas las medidas económicas exigidas por la banca mundial ya fueron consumadas. Se ha aprobado así un régimen de desfalco, sin que la justicia o el Tribunal de Cuentas (que controla la legitimidad de las operaciones del Estado) intervengan. Argentina marcha "alegremente" a una declaración de bancarrota y de entrega generalizadas, es decir, a una gigantesca convulsión social y política.

3 de enero de 1989
Atentado criminal contra la sede del PC
Redacción

Las poderosas cargas de trotyl que explotaron frente a la sede central del partido comunista en la madrugada del 29 de diciembre es un recordatorio para todo el pueblo de que las bandas paramilitares siguen bien en pie después de cinco años de "democracia". El régimen que con todo caradurismo se jacta de haber “reordenado institucionalmente” al país, y aun de ser la "única" garantía de la vigencia de las libertades, no ha conseguido, ni tampoco querido, rozar siquiera la impunidad del accionar de los grupos que ensangrentaron a la nación bajo la dictadura militar Los personajes que andan en busca de una "hipótesis de conflicto" para estabilizar a las fuerzas armadas, decididamente no están dispuestos a buscarla fuera del campo popular y de la izquierda. El atentado que pudo haber cobrado la vida de los militantes que se encontraban en el local, fue un operativo muy bien preparado, al punto que estuvo precedido de un apagón, naturalmente no previsto por Segba, que hizo recordar a las "zonas libres" que establecían en el pasado los “grupos de tareas". La sofisticación que han alcanzado los servicios de informaciones o de "inteligencia" no permiten dudar siquiera un instante, de que el Estado conoce muy bien la filiación de los terroristas. Sin embargo, ningún organismo oficial ha querido siquiera aventurar una caracterización de sus autores. A partir de esto no cabe sino calificar como hipócritas los "repudios" que emanaron de los distintos medios estatales, incluido el parlamento. La izquierda no debe pasar por alto esta advertencia, y debe establecer un pacto común de defensa y de movilización contra los ataques derechistas.

3 de enero de 1989
Los docentes y los padres ante las "Escuelas de Verano"
Redacción

Como ocurriera otros años, miles de docentes de la provincia de Buenos Aires no tienen vacaciones Los 1700 ₳ de básico con que llegan a fin del 88 los obligan a disputar los puestos de "maestros de recreación" en cada distrito. Que nadie se engañe con los nombres: las "escuelas de verano" no son centros de recreación para los niños, como deberían ser, son sólo pésimos comedores escolares donde las afligidas madres de los barrios dejan a sus hijos por un plato de comida o un sanguchito. Ni los maestros ni los chicos tienen porqué martirizarse en estas "escuelas". Debemos reclamar condiciones dignas de trabajo: pago a término a los docentes, 25 chicos por curso, ampliación de las licencias, posibilidad de ampliar la planta funcional y los cupos de comedor. Por una verdadera colonia de vacaciones para los niños: aumento de la cuota de merienda y comedor; control de los docentes sobre las raciones, material didáctico desde el inicio de la escuela, que se dote a cada establecimiento de las piletas necesarias, micros gratis para paseos y que cada municipio habilite obligatoriamente todos los campos y lugares de recreación de la zona. Defender la fuente de trabajo y las vacaciones de los niños, es la primera batalla de los docentes en el nuevo año: elegir delegados por escuela y exigir asambleas del SUTEBA, la FEB y toda organización sindical para resolver y organizar la movilización por los puntos planteados. Cuestión urgente: sumar a los vecinos, comisiones de padres y maestros en cada barrio, para terminar con los “aguantaderos" de niños y poner en pie genuinas escuelas de verano.

3 de enero de 1989
El clero es el mayor propietario de tierras urbanas

Antonia Pérez, de 68 años, jubilada como empleada doméstica, argentina y sin familia, junto con otro anciano de 70 años y una familia chilena fueron desalojados de su vivienda por la Policía Federal, por una orden judicial como resultado de una causa abierta por el Arzobispado de Buenos Aires, propietario de la vivienda (y de toda la manzana donde ésta se encuentra). Desde entonces, Antonia Pérez duerme en la vereda de su antigua casa, en Paraguay al 1600. Una “pequeña” historia que encierra una gran lección política. Los “pastores del pueblo de Dios”, los obispos, actuaron con la brutalidad y el cinismo de cualquier capitalista contra una jubilada que durante seis años les pagó “religiosamente" el alquiler. La “defensa de la propiedad”, un “valor” bien alejado de la espiritualidad y la caridad que pregonan los hipócritas, es la norma suprema de los purpurados. Algo enteramente natural para quienes son los más grandes propietarios de tierras y viviendas en todo el país. El monopolio inmobiliario clerical es sostenido por el propio Estado, que subvenciona a la curia eximiéndola del pago de todo tipo de impuestos. El monopolio de los curas es tan impresionante que, si pagaran los impuestos que le corresponde a cualquier propietario, serían los contribuyentes más grandes del país, según lo informó recientemente la DGI. Esta exención impositiva es “lógica” desde el momento en que la Iglesia forma parte del Estado, como lo establece la Constitución, que garantiza con la policía y los jueces sus propiedades. Los que expulsaron de su hogar a Antonia Pérez son los mismos que baten el parche de la “pacificación nacional" y del “reencuentro de los argentinos”. La amnistía de los genocidas, por fuerza, va de la mano de la declaración de guerra a los explotados. La “caridad cristiana”, como la “mano de Dios” alfonsinista sólo rige para los explotadores. Para los trabajadores vale, en cambio, otro precepto: “el perdón de los que nos ofendieron”. Antonia Pérez debe aceptar “cristianamente el destino que le ha impuesto Dios”. La separación de la Iglesia y el Estado, la abolición de la educación confesional y la expropiación de todos los bienes “terrenales” de la curia es un mero acto de defensa de la población trabajadora contra la explotación material y espiritual de esta corporación reaccionaria.

3 de enero de 1989
… y siguen prometiendo
Redacción

De la actual crisis energética no puede decirse que haya sido imprevisible. Ya “en setiembre de 1985”, hace más de tres años, la Asociación del Personal Superior de Segba había advertido la inminencia de un colapso eléctrico debido al “alto grado de indisponibilidad del parque térmico”. Lo mismo hizo el Sindicato de Luz y Fuerza. En tanto desoía el alerta sindical, la Secretaría de Energía se pavoneaba con un Plan Energético Nacional (1986-2000) que presumía una sobreexpansión eléctrica en función de una alegada “reserva real de potencia de alrededor del 60%”. Los funcionarios contabilizaban la potencia instalada sin considerar que gran parte de la misma estaba “fuera de uso” por falta de mantenimiento y reparaciones. El autor de ese Plan Energético, el exsecretario de Energía Jorge Lapeña, todavía se asombra de la actual crisis, que encuentra “difícil de explicar”, a partir de “la extremadamente baja disponibilidad de nuestros equipos termoeléctricos o lo que es lo mismo la gran cantidad de horas que estos equipos están fuera de servicio por desperfectos” (El Cronista, 26/8/88). El contraste entre la previsión sindical y la ineptitud del ejecutivo patronal es una buena evidencia de la diferencia de capacidad de gestión entre la clase obrera y la burguesía. También se sabía desde comienzos de 1988 que éste sería un año hidroeléctrico seco, o sea de escasez de lluvias y bajo caudal de aguas; esto ya había provocado la crisis eléctrica de abril pasado con los consiguientes cortes durante más de 3 semanas. También se sabía que en el verano el consumo eléctrico debía subir por las altas temperaturas. O sea, la actual “emergencia eléctrica” estaba más que cantada Las verdaderas causas El secretario de Energía, Echarte, comparó a la crisis de energía con “el terremoto de Armenia”, el cual “era previsible, pero no se podía evitar" (Ámbito, 30/12), por tratarse de una “calamidad natural”. Pero la explicación es otra: ocurre que las empresas eléctricas fueron esquilmadas económica y financieramente y que esos fondos fueron destinados al pago de los intereses de la deuda externa e “interna”. “Tanto es así -señala El Cronista, 29/12/88-que en el período 1984/87 el Estado invirtió un equivalente de 6.500 millones de dólares menos de lo que se hiciera en el cuatrienio inmediato anterior... el retroceso de la inversión ha adquirido dimensiones inéditas ya que el promedio de la inversión real conjunta de esos entes (Agua y Energía, Segba) para el período 1983/86 resultó un 56,3% más bajo en valores reales al vigente durante los tres años anteriores”. El dinero que debía ser destinado a las empresas energéticas fue a parar a los usureros internos y externos; con el pretexto de reducir “el gasto público” se transfirió el dinero de la inversión al pago de los intereses extranjeros. Tenemos aquí el resultado del programa de los Alfonsín, Angeloz, Cafiero, Menem y Alsogaray: la paralización del país, que ellos decían que se produciría si no se pagaba la deuda externa. Negociados La cosa, naturalmente, no termina aquí. Los recortes en las inversiones afectaron a todas las empresas energéticas, con excepción del ente Yacyretá. Según La Nación (31/12/88), Yacyretá recibió desde 1983 unos 3.300 millones de dólares, tres veces más que Segba y el doble de Agua y Energía. Yacyretá es “la gran obra del futuro”, es decir, un negociado redondo, como en su momento lo fue El Chocón. Esta represa, sin embargo está ahora con averías y según Clarín (30/12) es un caso “irremediable”; “hay quienes sugieren -agrega Clarín- que esta represa entró en la categoría de inservible y que, a lo sumo, podrá generar un 50% de su capacidad”. Si Yacyretá ha recibido 3.300 millones de dólares para completar el 35% de la obra, está claro que su costo final superará los 10.000 millones de dólares. “Si Yacyretá se hubiera construido de acuerdo al proyecto original, el año pasado la central hidroeléctrica hubiese estado en pleno funcionamiento -decía Clarín el 10/11/85-“En 1974 el proyecto ejecutivo estaba elaborado y se estimaba que en 10 años la última unidad estaría instalada. El costo directo total de la obra, a precios de enero de 1973, se lo calculó en 1.510 millones de dólares. Los efectos de la devaluación del dólar, los aumentos de los precios internos y el costo financiero hicieron trepar el costo, a principios de 1974, a 2.485 millones de dólares”. “El costo total directo -proseguía Clarín-se estima ahora en 3.500 millones de dólares, que, sumados los intereses, lo elevan a 4.000 millones de dólares. En función de los intereses por el financiamiento, el llamado costo de escalamiento y la instalación de la línea de transmisión se consideran necesarios otros 4.000 millones de dólares”. Ámbito Financiero señalaba, a su vez, el 18/11/ 86, sobre Yacyretá “que hace 8 años (Yacyretá) tenía un valor de origen del orden de los 6.000 millones de dólares, en la actualidad, sumando trabajos e intereses, ronda los 14.000 millones de la misma moneda”. Soluciones Nuestros cristianos capitalistas le atribuyen al cielo la responsabilidad del colapso eléctrico, pero en defensa de Dios digamos que corresponde a la manifiesta incompetencia capitalista. El Partido Obrero propone un plan de emergencia para terminar con este caos: 1) Constitución de un Comité de Emergencia basado en las organizaciones sindicales de la energía y especialistas técnicos. 2) No pago de la deuda y destino de esos fondos a la reparación del parque térmico. 3) Investigación y apertura de las cuentas y presupuestos de las actuales obras en ejecución, comenzando por Yacyretá.