Todos a la asamblea obrera en Ferro Redacción
Después de los acontecimientos del último fin de semana, es más necesario que nunca hacer una Asamblea Obrera que discuta la situación política y la línea de acción de la vanguardia de los trabajadores. La convocatoria del Partido Obrero para el próximo 17 de diciembre en el mini-estadio de Ferro, ha ganado una nueva justificación. La sublevación carapintada ha servido para iluminar la crisis profunda del régimen burgués, y al mismo tiempo el profundo entrelazamiento que existe entre los diversos representantes, funcionarios y grupos del Estado capitalista. En el momento culminante de la crisis, sublevados y leales, civiles y militares, curas y laicos, parlamentarios y oficiales, todos se unieron para salvar al propio Estado y para disparar a mansalva contra el pueblo movilizado. Completamente dividida, la clase capitalista puso de manifiesto su unidad y el abismo infranqueable que la separa de los trabajadores. El régimen democratizante ha sido despojado de los pocos ornamentos que le quedan. Se ha demostrado que es la pantalla que oculta la solución de fuerza que la burguesía le da a los problemas políticos y la violencia que ejerce contra los trabajadores. Contra el frente cívico-militar de la amnistía, hay que oponer el frente único de los explotados. Para esto todos tenemos que ir el sábado 17 a Ferro. Pero atención que la crisis política no ha terminado, más bien recién comienza. Las “amnistías”, las “reivindicaciones” y otras cosas por el estilo no fueron la causa de la crisis ni tampoco pueden ser entonces su solución. Los políticos del sistema y sus militares hace rato que han puesto en marcha la impunidad. Han utilizado la cuestión amnistía para ocultar la lucha directa por el control del Estado. El clero quiere voltear a varios ministros y es muy probable que se produzca una crisis de gabinete; las promociones en las Fuerzas Armadas darán lugar a nuevos choques; la campaña electoral puede ser el escenario de un enfrentamiento muy abierto. Frente a esta situación es necesaria una posición política muy clara de los activistas de la clase obrera y de la juventud. La crisis política despiadada de este régimen, su impasse económica, la capitulación abierta de los políticos ante los carapintadas y la entrega sin escrúpulos de los principios constitucionales más elementales; todo esto ha repercutido fuertemente en la conciencia popular. Es necesario entonces dar una fuerte respuesta política que sirva para reagrupar a nuevas fuerzas, que hasta ahora tuvieron alguna ilusión en el radicalismo y en el justicialismo, detrás de una política independiente de los partidos patronales que se mostraron como tránsfugas de la democracia. A nadie se le ha escapado que la podredumbre revelada hasta el extremo por los “próceres” de la democracia, puede provocar también una cierta depresión popular, al menos en forma transitoria. La descomposición del régimen capitalista en sus aspectos políticos, no es suficiente para que se clarifique la situación para las grandes masas; la confusión puede incluso aumentar. La Asamblea Obrera de Ferro debe servir para que nos capacitemos en la comprensión de la nueva situación y de las tareas que de ella se derivan, de manera de poder lanzarnos a un enérgico trabajo de reagrupamiento popular. La crisis política, por último, no exime a los trabajadores de la necesidad de hacer frente al próximo proceso electoral. Es cierto que esta crisis política fue un golpe casi mortal para los electoralistas, los que creen que la cuestión es fabricar imagen, pronunciar discursos y sacar votos. En realidad, la crisis política y la capitulación radicalo-menemista ha vaciado a la campaña electoral de todo contenido político real, porque ahora todo el mundo sabe que el manejo del Estado no pasa por el voto, ni por lo que diga un candidato. Antes de que cualquier político abra la boca, ya sabemos que miente, porque la ejecución de su planteo depende de lo que los bancos, los capitalistas, los obispos y los militares establezcan. La campaña electoral tendrá lugar seguramente en un marco de gran cercenamiento de los derechos de los partidos de izquierda. Pero esto subraya precisamente el acierto del Partido Obrero cuando plantea que en el proceso electoral la táctica de los trabajadores debe ser la misma de siempre: desenmascarar al régimen patronal y sus partidos y organizar en forma política independiente a la clase obrera. Vayamos todos a la Asamblea de Ferro. Temario del congreso 1.- Elección de la Mesa 2.- Declaración Política de la Asamblea 3.- Programa de reivindicaciones 4.- Campaña política y organizativa 5.- Campaña electoral