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Prensa Obrera N° 251

23 de noviembre de 1988 · 20 notas

Notas de este número

23 de noviembre de 1988
PT Brasil: Calificado ayer de “incendiario” lo reclaman ahora como “bombero”

La espectacular victoria del Partido de los Trabajadores ha sacado a luz la enormidad de la crisis política de la “democracia” brasileña. El PMDB de Ulysses Guimaraes, presidente de la Asamblea Constituyente, y los partidos de la derecha fueron barridos. El PMDB, que había conquistado 22 de las 23 capitales estatales en 1986, quedó reducido a sólo cuatro intendencias en el lejano y rural Nordeste. En el marco de una campaña signada por la apatía popular (en San Pablo, el voto en blanco alcanzó el 18%, sin que organización política alguna lo propagandizara), el PT fue el receptáculo de un colosal repudio al régimen político existente. La brutal represión militar a los huelguistas de Volta Redonda produjo el vuelco que, en las últimas horas, volteó continentalmente a los partidos patronales. Crisis del régimen político La burguesía brasileña carece, hoy por hoy, de opciones “populares” propias. El conjunto de los partidos que controlan las instituciones del Estado, los Ejecutivos nacional y estatales y el Parlamento son absolutamente minoritarios. Las FFAA han quedado como el único sostén de! Estado dentro de un régimen “constitucional”. Aparece en carne viva la mortal contradicción del régimen democratizante, que dice gobernar en nombre de las “mayorías" pero que es, en realidad, una marioneta del gran capital y de las camarillas. La verificación popular de esta contradicción significa potencialmente el derrumbe completo de todo el régimen político. La flamante Constitución presidencialista promulgada hace apenas un mes, ha quedado desajustada con relación a la situación emergente de las urnas, que ha consagrado al PT como el mayor de los partidos brasileños. En este cuadro, el “respeto a la Constitución” que repiten todos los partidos, incluso el PT, es una pura y simple subordinación a un gobierno vaciado y a la tutela militar que opera detrás de esa hoja de parra impotente. El derrumbe de la “Nova República” reproduce en Brasil un fenómeno de alcance continental: la quiebra de las burguesías nacionales latinoamericanas, arrasadas por la brutal crisis económica, la presión imperialista y la resistencia de las masas. El descalabro del sistema de “partido único” en México, la volatización del gobierno de Alan García en Perú y el hundimiento del cogobiemo alfonsino—justicialista en Argentina son las expresiones más visibles de ello. Está situación de crisis extrema ha puesto en evidencia de inmediato las limitaciones insalvables de la dirección pequeñoburguesa del Partido de los Trabajadores de Brasil, en especial si se tiene en cuenta su arraigo en el movimiento obrero. Las preocupaciones de la burguesía La burguesía brasileña recibió “serenamente” el triunfo electoral del PT. La Bolsa, ese insuperable termómetro de los terrores y las certidumbres de la burguesía, se recuperó el jueves y subió el viernes, luego de un pequeño retroceso el miércoles 16. Las FFAA, por su parte, ocultaron bastante bien su preocupación por la victoria petista mientras la Iglesia, con sólidos lazos con la fracción mayoritaria del PT, se mostraba “feliz” por tos resultados. La prensa burguesa también disimuló el golpe que le significó la victoria del partido de Lula. Carlos Castello Branco, en el Jornal do Brasil (18/11) afirmó que “la victoria del PT tiene un significado positivo para la estructuración democrática del país”. O Estado de Sao Paulo (17/11) fue más lejos, al caracterizar que “el triunfo del PT es oportuno, necesario, hasta Imprescindible”. Que esto lo digan los mismos que hasta hace poco tiempo calificaban al PT de “subversivo” y “anticonstitucional”, no deja de ser ilustrativo. El tono de la prensa patronal revela el rol que la burguesía asigna al PT (y a la CUT) en la crisis política que esa misma prensa caracteriza como “prerrevolucionaria”. “El PT sube para canalizar la protesta” editorializa O Estado de Sao Paulo (17/11). “Aunque hoy esté en la oposición al gobierno federal y a las administraciones estatales, (el PT) forma parte de aquel establishment que el elector pretende destruido” (O Estado de Sao Paulo, 17/11). Como se ve la preocupación patronal no es el PT, a cuya dirección democratizante considera integrada al Estado. Lo que preocupa a la burguesía brasileña es el derrumbe del sistema político, el descomunal agravamiento de la crisis económica y la movilización de las masas. La patronal brasileña aún no ha definido una “salida” a la realidad política abierta por las elecciones (¿frente popular? ¿golpe militar preventivo?). Pero es precisamente por causa de esto que quiere lograr “un pacto social” que permita “ganar tiempo hasta encontrar soluciones más eficaces” Por esta vía ha logrado que se levanten las huelgas de Volta Redonda y de los petroleros a cambio de un aumento salarial que un burócrata derechista calificó de “ninharia” (irrisoria). Las limitaciones del Partido de los Trabajadores A las pocas horas del terremoto político que provocó con su victoria en San Pablo, Luiza Erudnina, del ala izquierda del PT, declaró que “no venimos a hacer una revolución socialista en el municipio. Este es un país capitalista y lo que queremos es modernizar el capitalismo” (O Estado de Sao Paulo, 19/11). Ya algunos patrones han comenzado a planear sus pequeños (y grandes negocios) a la luz de la “modernización” de Erudnina: “el presidente del Consejo de Corredores Inmobiliarios de San Pablo dijo que el clima del sector era de expectativa” ante tos anuncios de la futura alcaldesa paulista de lanzar un plan de viviendas. Más significativa aún fue la exposición de Plinio Arruda Sampaio ante los ejecutivos de la Ford, la Volkswagen, la Mitsubishi, la General Motors y el Lloyd's Bank, quienes entre otros, se reunieron en el “exclusivo" Encuentro Nacional del Forum Mundial de Economía realizado en San Pablo. Ante los pulpos, Plinio declaró solemnemente que “el PT es un partido legal, firmó la Constitución, sabe que vivimos en un régimen capitalista y, por eso, gobernará dentro de la ley” (Jornal do Brasil, 20/11). En un perfecto inglés, el dirigente petista, “resumió en una frase el lema mágico de la futura administración petista: ‘We’ll negotiate' (‘vamos a negociar’) lo que fue recibido con aplausos por un público que nunca antes escuchó al PT” (Jornal do Brasil, ídem). La dirección del PT y de la CUT por su parte, jugaron un activo papel para obtener el levantamiento de la huelga petrolera. El propio Lula telefoneó al Ministro de Minas, Aureliano Chaves, quien lo invitó a “asumir desde ya su responsabilidad”. A las pocas horas, Jair Meneguelli, presidente de la CUT negociaba con el ministro el levantamiento del paro, declarando posteriormente que “hay un 70% de posibilidades de llegar a un acuerdo" (O Estado de Sao Paulo, 19/11). Mientras todo esto sucedía, el diputado del PT, Luis Gushiken mantuvo una reunión con Sarney, que fue públicamente negada por la directiva petista. El PT no ha firmado el pacto social en vigencia por la sencilla razón de que esto habría dificultado su función apaciguadora de las luchas. Sin la hipoteca de firmar el “pacto social” la burocracia de la CUT conserva más autoridad para frenar las huelgas. Aun así, después de los comicios, “el presidente de la CUT, junto con el PT, el PDT y los dos PC (soviético y albanés) estudian las bases de una especie de programa económico de emergencia para llevar al gobierno y los empresarios para formalizar un entendimiento que permita derrumbar la Inflación” (O Estado de Sao Paulo, (19/ 11). El PT, potenciado por las elecciones, pretende un “nuevo” pacto social, una “nueva versión" del mismo recurso político patronal contra las masas. Para desgracia de la burguesía, sin embargo, el parasitismo del capitalismo mundial, la crisis de la deuda externa, la bomba de tiempo de la deuda interna y el hundimiento del régimen político no se resuelven con “pacto social". Tampoco el apoyo del PT-CUT significa que la clase obrera brasileña se dejará amordazar. La clase obrera y tos explotados brasileños han votado al PT, en oposición al régimen político burgués en su conjunto. La integración abierta de la dirección del PT a este régimen, con su “pacto social”, su “respeto” al capitalismo y su postergación de los reclamos de las masas, producirá— al calor del agravamiento de la crisis económica— una diferenciación política en la vanguardia obrera, lo cual plantea la construcción de un Partido Obrero Revolucionario, tal como lo dicen los trotskistas brasileños, la Organización Cuarta Internacional, que militan dentro del PT.

23 de noviembre de 1988
Foquismo y Antifoquismo

La revolución cubana provocó un re­alineamiento de las corrientes “trots­kistas”. Para el pablismo, la revolución cuba­na fue un fenómeno inédito, que obliga­ba a una nueva revisión del programa ya bastante “revisado”. Nahuel Moreno, que por esa época era peronista, calificó a Castro de “gorila” y saludó el “fracaso” de la huelga general cubana de 1958. La argumentación se basaba en que el dictador Batista había comenzado a ser mal visto por los yanquis, los cuales, según Moreno, apoyaban ahora a Cas­tro, un “bolazo” sin fundamento. La sección norteamericana del Cl, el SWP, consideraba, por su lado, en 1963, que “La guerrilla hecha por los campesinos sin tierra y por fuerzas semi-proletarias, con una dirección resuelta a llevar la revolución a la victoria, puede jugar un papel decisi­vo para arruinar y precipitar la caída de los gobiernos coloniales o semicoloniales. Esa es una de las princi­pales lecciones a tener presente desde la experiencia vivida de la II Guerra. Esto debe ser incorporado concientemente en la estrategia de construcción de los partidos marxistas revolucionarios de los países coloniales” 1 . La enorme sublevación nacional y social de millones de explo­tados del mundo oprimido era reducida, al estilo de la revista “Life”, a uno de sus métodos de lucha (la guerrilla). Sobre la base de esta posición el SWP se unificaría, en 1963, con las magras fuerzas del pablismo (SI), cons­tituyendo el Secretariado Unificado de la IV Internacional (SU). Que la unifica­ción fue completamente empírica y sin principios está probada por el hecho de que nunca fue hecho un balance de los diez años de “división”, plagado de gravísimas acusaciones. Según uno de los dirigentes del SU “si existía en la división un problema de principios, eso no dejaría de manifestarse de al­guna manera (en la unificación). Si se trataba apenas de problemas coyunturales y de organización, como pensábamos, eso no debía ser un obstáculo y seria estudiado poste­riormente” 2 . O sea: primero unámo­nos y después verifiquemos la existen­cia o no de principios políticos comu­nes. Sólo una corriente política comple­tamente desmoralizada podía plantear semejante base de unificación. Moreno también adhirió el SU con un planteo de antología: “A pesar de que la mayoría de las fuerzas del CI hemos rechazado la convocatoria hecha por el SWP, y no hayamos concurrido a la reunión, el Congreso de Reunificación (de la IV) se realizó. Después, Hansen (dirigente del SWP) nos Informó que él había dado nues­tro voto en favor de la reunificación (que), una vez consumada, caracteri­zamos como positiva, pues en el SU se agruparon todas las corrientes trotskistas que defendían a Cuba como un estado obrero” 3 . “La lucha armada es permanente” Moreno también anticipó, ya en 1962, todos los argumentos que el SU usaría pocos años más tarde para adoptar los planteos foquistas, al afir­mar que era necesario “sintetizar la teoría y el programa general correcto (trotskista) con una teoría y el pro­grama particular concreto (maotsetunismo o castrismo)” 4 . Esta tesis de que un programa puede ser genéri­camente correcto y particularmente fal­so, en tanto que otro, aunque es genéri­camente falso pueda ser particular­mente correcto, servía a Moreno para concluir que “la vida pone en eviden­cia los errores del programa de la revolución permanente. El dogma de que la clase obrera es la única que puede cumplir las tareas democráti­cas es falso. Sectores de clase media urbana y del campesinado son a ve­ces los caudillos revolucionarlos... El Programa de Transición es milimétricamente preciso en lo relativo a reivindicaciones obreras, pero no menciona las guerrillas y sólo habla de paso de las reivindicaciones agra­rias (...); el maotsetunismo es la teo­ría de la actual etapa de la revolución mundial (...); el marxismo occidental olvidó la lucha armada, método per­manente de las masas, que incorpo­ra a la lucha de clases un nuevo fac­tor: la geografía, que barre la clasifi­cación de regiones maduras e inmaduras. Cualquier país, cualquier re­glón, son aptos para la revolución permanente(...) Las revoluciones china y cubana comenzaron en cir­cunstancias que los clásicos marxistas caracterizan como objetivamente desfavorables: sin grandes luchas sociales (sic) y con un puñado de hombres Iniciando la lucha armada (sic). Ese grupo transformó las con­diciones en favorables. Debemos ampliar el concepto clásico de situa­ción objetiva revolucionaria: es suficiente que existan una serie de alie­naciones sociales Insufribles y un grupo social dispuesto a combatir­las apoyándose en las masas que las sufren" 5 . El foquismo es exactamente eso: la sustitución de la clase y de la lucha de clases, y la sustitución del partido obre­ro y de la maduración política de las masas, por “grupos sociales” dis­puestos a combatir en “circunstancias objetivas cualesquiera” con las ar­mas en mano. Está claro que el Progra­ma de Transición no habla de las guerri­llas, así como no habla de la ocupacio­nes de fábrica: aborda la cuestión de los métodos de lucha de manera pro­gramática (acción directa); tampoco lo hicieron los congresos del partido bol­chevique o de la III Internacional, a pesar de la experiencia guerrillera rusa de 1906/7, y tampoco hubieran podido hablar nunca de “una lucha armada permanente”, una tontería totalmente ajena a la lucha armada, que siempre fue concebida en relación a circunstan­cias y objetivos políticos. Moreno justifi­có su planteo foquista en nombre del trotskismo, aunque siempre evitó llevar a la práctica esas teorías, como lo de­nunciara Santucho, en su ruptura políti­ca con Moreno, en 1968. Guerrilla rural en cualquier lado Cuando el SU pasó a teorizar a favor del foquismo, lo hizo, según declaró uno de sus dirigentes, para “adquirir poder de alguna manera y contraatacar las acusaciones de stalinistas, maoístas y casuistas, de que los trotskistas no pasaban de teóricos impotentes y críticos incidentales” 6 . En función de estas “sólidas” razones, el IX Con­greso del SU (1969) llevó la teoría del foquismo al disparate: “aun en el caso de países donde hay grandes movili­zaciones y conflictos de clase urba­nos, la guerra civil tomará formas variadas de lucha armada, en las cuales el eje principal será la guerri­lla rural (sic), término cuyo significa­do esencial es social y geográfico-militar, no implicando una composi­ción social principalmente campesi­na (sic)... América Latina entró en un período de explosiones y conflictos revolucionarios de lucha armada y de guerra civil en escala continen­tal... La única perspectiva realista es la de una lucha armada que puede durar largos años. No se puede con­cebir la preparación técnica sólo como uno de los aspectos del traba­jo, sino como su aspecto fundamen­tal a escala Internacional” 7 . Nin­gún auténtico militante guerrillero po­dría reconocerse en estos desvaríos “teóricos”. Cuando el pensamiento va a la rastra de la acción, es inevitable que deje su marca servil por todos lados. El SU —con Moreno a la cabeza- apoyó totalmente el planteo foquista de crear “los brazos armados de la OLAS” y declaró, en función de ello, caduca la construcción de partidos obreros (Congreso PRT, 1967). La principal sección construida por el SU con la política foquista (el PRT-ERP ar­gentino) acabó pasándose con armas y bagajes a posiciones etapistas y democratizantes, rompiendo con el SU en 1973. Las secciones del SU que lleva­ron a fondo la política foquista no logra­ron llegar a las masas en ningún lado. El SU volvió entonces a dividirse, sur­giendo una fracción (la Fracción Lenin- Trotsky, FLT), compuesta por el ex teó­rico del foquismo (en países ajenos), Moreno, y por el SWP, temeroso, él también, de aplicar la teoría foquista en EEUU (su dirigente Peter Camejo se refirió a la inconveniencia del foquismo en su país, citando como ejemplo nega­tivo a las Panteras Negras). El SU con­cluyó enfrentando las principales movi­lizaciones obreras. Cuando en Bolivia, por ejemplo, surgió la Asamblea Popu­lar (1971), el SU, fuera de ese proceso, pero dentro del ELN (Ejército de Liberación Nacional), amenazó de muerte a los campesinos de la Asamblea que no cumpliesen el programa revolucionario (del ELN...). “Nuevas vanguardias” En Europa, un mínimo de honesti­dad y consecuencia política debería haber llevado al SU a aplicar también la táctica foquista, la que, según sus auto­res, era independiente de las “condiciones objetivas clásicas”. Fue lo que llegó a proponer un sector de la sección francesa del SU: la LCR. A raíz de su teoría del “neocapitallsmo”, el SU no estaba preparado para advertir el arribo de una ola revolucionaria que, a partir de 1968, cubriría la mayor parte del viejo continente. El “neo-capitalis­mo”, sin embargo, había llevado al SU a imaginar sí el surgimiento de una “neo-vanguardia revolucionaria” capaz, en Europa también, de sustituir a la clase obrera, esto debido al “cam­bio cualitativo de la camada estu­diantil —decía el SU—, que hace de ella una fuerza social...; los que no comprenden el papel del movimien­to estudiantil, agregaba, no quieren comprender o admitir el hecho fun­damental de que la fuerza principal del hombre es su fuerza intelectual­mente creativa” (sic). Así definían Weber y Ben Said, diri­gentes del SU, el equivalente europeo del foquismo: las “nuevas vanguar­dias clasistas”. El método de lucha de la “nueva vanguardia” adoptaba una versión atenuada de la “acción ejem­plar de las minorías” del foquismo que, para consumo metropolitano, era llamada “táctica de la escalada-provocación” (sic). Se trata de usar alternativamente la acción espectacular de un núcleo y las grandes manifes­taciones legales. Con la primera se provoca a la opinión (!) y a las autori­dades, se llama la atención, con las segundas, se asocian políticamente a la acción grandes camadas” 8 . La actividad del SU se centró en crecer en los medios estudiantiles, de gran dina­mismo al final de los años 60 (lucha contra la guerra de Vietnam), agitando demagógicamente la bandera del “vanguardismo estudiantil” y dejan­do de lado la construcción de partidos revolucionarios, que nada progresó en el período. El fracaso del foquismo en América Latina obligó a una autocrítica del SU. Ella se caracterizó por escamotear toda responsabilidad del SU y endilgár­sela a las secciones latinoamericanas (diezmadas...), que fueron acusadas de “asimilación limitada de las posi­ciones teóricas y programáticas marxistas revolucionarlas” (o sea, de las del SU). En verdad, los latinoa­mericanos no habían hecho más que aplicar a fondo esas “posiciones”. La autocrítica llegó a afirmar que “la reso­lución del IX Congreso da una im­portancia considerable a la estrate­gia de lucha armada, que puede ser interpretada —y lo fue— como una reducción de la estrategia revolucionaria a la lucha armada” ¿Y cómo se la debía interpretar? El SU confesó que “nuestra estimación de las relacio­nes de fuerza en La Habana, sobre la cual basábamos nuestras posiciones, eran falsas”. Admitía que “aislán­donos del movimiento obrero tradi­cional (!) tenemos que asumir una responsabilidad moral y política por el destino de un cierto número de mi­litantes y de organizaciones de Amé­rica Latina”. Curiosa confesión por par­te de quienes decían que “sería estúpi­do establecer una ligazón mecánica entre la resolución del IX Congreso Mundial y los golpes sufridos por nuestras organizaciones latinoame­ricanas” 9 . Lo estúpido sería no esta­blecerla. El SWP aceptó esta autocrítica. La base común del foquismo y del antifoquismo Después de alentar “teóricamente” el foquismo, Moreno le dirigió una crítica completamente democratizante. Su ob­jeción principal al SU es que éste supo­nía que la existencia de dictaduras mili­tares era irreversible y que no veía que la burguesía apelaba a los “desvíos constitucionales”. La lucha armada, que antes había sido calificada de “per­manente”, ahora tenía la única utilidad de precipitar procesos de democratización, que debían ser aprovechados por medios legales. Para este aprovecha­miento Moreno forma el PST. “Nuestro Partido es el único en la izquierda revolucionaria argentina que públi­camente ha proclamado que apoya el ‘proceso de institucionalización’...” decía Avanzada Socialista, ór­gano del PST (4/7/74), refiriéndose a la política inaugurada por Lanusse en 1971. Para Moreno, los regímenes constitucionales eran progresivos, porque surgían como resultado de la “presión de las masas”, dejando en un tercer plano el carácter de clase de estos pro­cesos políticos y su función contrarrevo­lucionaria. Con esta tesis de que los regímenes constitucionales eran una conquista de las masas, el PST calificó la victoria electoral del peronismo en mar­zo de 1973 “como un triunfo de los trabajadores” (A. S., 15/3/73). El foquismo se transforma así en antifoquismo, sin alterar una coma al con­tenido político democratizante común. La violencia se transmuta en anti-violencia sobre la base del mismo progra­ma y de la misma estrategia democrati­zante. Lo que al ojo superficial aparece como un viraje político violento no es más que una leve corrección del rumbo político: ¿No lo vemos aplicado esto hoy al PRT, Modepa y MTP? Degeneración política final y completa El pasaje del conjunto del SU al fo­quismo, y luego a la “democracia” (ver artículos anteriores) marca la estación terminal de la evolución de esta corrien­te política. Su degeneración es ahora completa. La negación del proletariado como el sujeto de la revolución contem­poránea y consecuentemente el aban­dono de la dictadura del proletariado (que es el eje de toda la teoría de la re­volución permanente), culminan el pro­ceso iniciado por el pablismo en la dé­cada del 50. El SU y sus tributarios, el morenismo y el SWP, pasan a revistar entre la pequeña burguesía que sigue las veleidades del momento, general­mente acuñadas por el propio imperia­lismo. La degeneración política y teóri­ca del llamado trotskismo oficial es fantástica: retrocede (bajo la presión del imperialismo y del stalinismo) hacia planteamientos pre-marxistas. La IV Internacional sólo puede ser construida y reconstruida en tanto se señale el carácter contrarrevolucionario de este “trotskismo” pequeño bur­gués. Notas: 1. SWP, Discussion Bulletin, vol. 24, n 29, abril 1963, p.39 2. Pierre Frank, La Quatrieme Internacionale, Paris, Frangois Máspero, 1973, p. 101 3. M.P. Apuntes para la historia del trotskismo, s.l.p. octubro 1980, p. 37 4. Nahuel Moreno, La revolución La¬tinoamericana, Lima, Chaupimayo 1962. Reeditado en 1971 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores, Buenos Aires, p.77 5. Idem, pp 53,56,69,70,76 6. George Novack, "Dos líneas, dos métodos", Boletín de Informaciones Internacionales, n 2, s.l.p setembro 1973, p. 158 7. IX congreso de la IV Internacional, "Resolution on Latin America", Intercontinental Press, 14 de julio de 1966, p 715/718 8. Henri Weber y Daniel Ben-Said. Mai 1968: une repetition generale, Paris, Francois Máspero, 1969 9. Comité Director Tendencia Mayoritaria Internacional (TMI-SU), "Autocrítica sobre América Latina". Materiales preparatorios para la III Conferencia Trotskista Latinoamericana, Boletín n° 1, 1977

23 de noviembre de 1988
Fin de Fiesta

“En lugar de una fiesta con champán, los mercados de capitales norteamericanos recibieron a George Bush con un balde de agua fría... el promedio de la Bolsa cayó 78,77 puntos” (Clarín, 14/11), lo cual equivale a una pérdida de valor de aproximadamente 80 mil millones de dólares (o sea la suma de la producción argentina durante un año). El triunfo del representante de los “capitanes” imperialistas contrasta así extrañamente con lo ocurrido una semana más tarde en Brasil, donde la victoria del PT produjo un retroceso mínimo en las Bolsas de San Pablo y Río, con el agravante que la de Nueva York no se recuperó, mientras que sí lo hicieron las brasileñas. ¿Cómo se explica esto? Ya lo habían anticipado muchos, entre ellos Le Monde en agosto de este año (cit. en PO N° 248): “después de la elección presidencial la fiesta deberá terminar... es el fin de la euforia... será necesario poner un freno al crecimiento norteamericano. Terminó la dulce vía del crédito”. Estados Unidos ha acumulado una “deuda pública cercana a 2,6 billones de dólares, cuyo servicio Involucra, de por sí solo, casi 160 mil millones anuales en Intereses” (Clarín, 21/11). También The Economist, de Londres, del 12/11, aseguraba que “cualquier cosa que George Bush lleve a cabo como política económica lo hará Impopular..., bajo Bush los norteamericanos deberán gastar menos de la que ganan. Más allá de las secas expresiones sobre ‘ajuste externo’ su sentido político no puede escaparse..., lo que (Bush) no puede evitar es tener que estrujar el consumo”. En las primeras jomadas tras el triunfo de Bush también se desplomó el dólar, a pesar de que “el Banco de Japón compró 400 millones de dólares sólo el viernes 11" (Cronista Comercial, 14/11) y otros, “500 millones de dólares el lunes 14, seguido por compras de la Reserva Federal (Banco Central norteamericano) (International Herald Tribune, 15/11). Según un cable de UPI y Reuter (Cronista Comercial, 14/11), “los mercados sospechan que el presidente electo prefiere lavarse las manos de una embarazosa devaluación dejando que el dólar caiga antes de asumirla presidencia el 20 de enero”. Pretende así acentuar la guerra comercial contra los competidores, encareciendo las ventas a los Estados Unidos, y pretende también disminuir el valor de la deuda pública contraída por el gobierno norteamericano que se encuentra en poder de los acreedores japoneses y europeos. Todo esto apunta en una dirección claramente inflacionaria. “Según estadísticas oficiales japonesas, la compra de bonos extranjeros, sobre todo de la Tesorería norteamericana, descendieron en setiembre a 3420 millones de dólares respecto a agosto, en que habían llegado a 8390 millones" (International Herald Tribune, 16/11). Esta reducción de la entrada de capitales a EE.UU. obligaría a financiar el déficit fiscal norteamericano con emisión monetaria. El director del Instituto Internacional de Economía de Washington advirtió que “si los Inversores retiraran parte del billón y medio de dólares depositados en el país, el dólar se derrumbaría, la inflación se dispararía a cifras de dos dígitos, las tasas de Interés treparían al 12 ó 15 por ciento y la economía caería en recesión” (Clarín, 11/11). El economista Rudiger Dornbush expuso lo mismo con otro tono: “si junto a la caída del dólar no se produce el ajuste fiscal, el sueño se transformará en pesadilla. Vendrá la inflación” (New York Times, 17/11). El más tajante fue, con todo, el propio director de la Reserva Federal, Alan Greenspan, para quien “el persistente déficit público ha socavado lenta pero inexorablemente la economía” (IHT, 17/11). Para Greenspan es necesario cortar drásticamente los gastos sociales y establecerán impuesto extra sobre los combustibles y otro generalizado al consumo. La alternativa sería una suba de las tasas de interés y de la inflación. La ratificación por parte de Bush del actual Secretario del Tesoro Nicholas Brady, un hombre del riñón de Wall Street, no ha logrado detener la sensación de “pánico”, como la definió un directivo del Citibank (IHT 12/11). La producción, por su parte, “crece cada vez más lentamente, y esto puede convertirse en recesión el año que viene o el próximo” (New York Times, 14/ 11). Si tenemos en cuenta el elevadísimo nivel de endeudamiento de las corporaciones yanquis y de todo el sistema bancario, una recesión puede resultar explosiva. Recientes informes del Instituto de Reaseguros de Depósitos Federales han dado cuenta del estado de insolvencia masiva de las cajas de ahorro del sistema en cifras que alcanzan los 225 mil millones de dólares. El Instituto (FDIC) tuvo ya que hacerse cargo de depósitos insolventes por 15 mil millones (New York Times, 15/11). Las deudas de estas Cajas con firmas que operan en la Bolsa llegan ya a los 50 mil mitones de dólares, con el agregado de que no están aseguradas. Para evitar un proceso judicial el Instituto estaría considerando otorgarles una garantía contra una insolvencia (Bussiness Week, 21/11). Todos estos subsidios deberá pagados el contribuyente norteamericano. El Estado se apresta a “socializar” las pérdidas inminentes de los pulpos norteamericanos. Los vaivenes del dólar, por supuesto, tiene preocupados a los acreedores y rivales capitalistas de EEUU. Los japoneses quemaron más de mil millones de dólares para sostener al billete verde. El banco central alemán, en cambio, se limitó a comprar 50 mitones de dólares, acentuando la rivalidad germano-norteamericana que el año pasado fue la chispa que provocó el derrumbe de las Bolsas. Los más perjudicados son “particularmente aquellos que tienen grandes déficits comerciales como Gran Bretaña y Francia, los cuales no quieren ver socavadas sus propias exportaciones” (IHT, 10/11) La perspectiva de un mayor deterioro económico internacional preocupa a los capitalistas, porque coincide con un renacimiento del movimiento de lucha de los trabajadores: huelgas en Francia y Gran Bretaña y huelga general para mediados de diciembre en España; o la ola de huelgas en la “exitosa” Corea del Sur; no hablemos ya de Peni, Brasil o Argentina. Una caída del comercio internacional y una suba de las tasas de interés repercutirá directamente sobre los países endeudados. Contrastando con estos pronósticos el triunfo de Bush y el encumbramiento de Baker “es visto con simpatía por los hombres de Raúl Alfonsín” (Clarín, 13/11). Será hora de preguntarse ¿señor ministro, de qué se ríe? Mucho más significativo que las sensaciones y alegrías de tos “hombres de Raúl” es lo ocurrido dentro de las murallas del Kremlin, desde donde partió un mensaje de satisfacción ante el triunfo de Bush (La Nación, 10/11). Es que la burocracia gorbachiana, más que nadie, está aterrada ante la perspectiva de una ola de quiebras y de depresión en el mercado mundial capitalista, la cual arruinaría en el acto y antes de nacer, a la “perestroika”. De ahí su apoyo a la estabilidad del “jefe de los contras”. La burocracia rusa acaba de liberalizar la formación de empresas mixtas con capital extranjero y ha facilitado los mecanismos para que éstas puedan remitir las utilidades que obtengan en la URSS. Una depresión mundial arruinaría por completo este plan. Algo peor ocurriría con la deuda externa si aumentan las tasas de interés. A Yugoslavia, Polonia o Hungría tos mandaría a la lona; a la URSS la cosa se le pondría muy dura, pues su deuda externa se duplicó en sólo dos años y medio. Se ha terminado la “farra” de la “plata dulce” con la que el capital mundial aplazó el estallido de sus contradicciones en los últimos cinco años exacerbándolas potencialmente. Se terminó también el reflujo obrero en los países imperialistas. La tendencia de la “euforia” capitalista y de la “depresión" obrera, se ha invertido. Ahora que Thatcher y Reagan dicen que la “guerra fría ha terminado”, procurando ocultar sus acuerdos con el Kremlin durante los últimos 40 años, podemos asegurar que la guerra a muerte contra el capital y la burocracia entra en una nueva gran etapa.

23 de noviembre de 1988
Gobernador menemista desata “razzia” contra luchadores chilenos
Redacción

Más de veinte ciudadanos chilenos y por lo menos tres argentinos fueron detenidos la semana pasada en la ciudad de Mendoza, bajo la acusación de responsables de “un gran tráfico de armas" a Chile. La policía provincial señaló en un comunicado que los detenidos serían del “Frente Patriótico Manuel Rodríguez” y los acusó de complot contra la “seguridad nacional” y de “tráfico de drogas” (La Nueva Provincia, 17/11). Los organismos de derechos humanos de Mendoza denunciaron, entretanto, que los detenidos sufrieron “apremios ilegales”. Uno de ellos declaró a Página 12 (17/11) que no tenían armamento alguno y que todo no fue más que una provocación policial, montada sin ninguna clase de pruebas. Catorce de los arrestados tuvieron que ser puestos en libertad. Estas detenciones se inscriben en una campaña de represión contra la resistencia chilena. Los cinco luchadores chilenos, detenidos en agosto en Escobar, aún permanecen presos acusados de “tenencia de armas”. Todos ellos son refugiados políticos reconocidos como tales por las Naciones Unidas. La huestes del alfonsinismo y de Menem se han sumado a esta campaña. El canciller Caputo reivindicó las detenciones en Buenos Aires. El gobernador de Mendoza Bordón, apuntado como futuro canciller de Menem es el responsable oficial de la represión contra los refugiados mendocinos. Los “demócratas” del “acta democrática" apoyan... al gran Rico trasandino. No deja de resultar trágico que mientras los hombres de Menem están encarcelando luchadores antipinochetistas, quienes se reivindican amigos de la resistencia chilena en la Argentina reclaman al candidato del PJ que “cumpla con sus promesas". ¡Ya lo está haciendo! Resulta imperioso que preparemos una gran movilización unitaria de todos los sectores obreros, populares y antiimperialistas reclamando la inmediata libertad de todos los detenidos políticos chilenos en la Argentina, presos en las cárceles de los Caputo y Bordón. Hay que denunciar ante la opinión pública toda esta ola de provocaciones y ataques contra los refugiados chilenos como parte del apoyo del régimen local al pinochetismo. Ganar la calle, las universidades, los colegios y las fábricas por la libertad de acción para la resistencia chilena la tarea concreta de apoyo a la lucha del pueblo chileno.

23 de noviembre de 1988
“Elijamos un Comité de lucha responsable ante la Asamblea General”
Redacción

Declaración aprobada por la Comisión Directiva de Ademunt (Asociación de Docentes Medios de la UNT) para ser discutida en la asamblea general convocada para el día 25 de noviembre. "La docencia se ha puesto en pie de lucha nuevamente en todo el país... Mientras la dirigencia de CTERA decía que no iba a permitir luchas parciales, en numerosos distritos los docentes fueron votando, como ocurrió aquí también en Tucumán, con la docencia primaria, medidas de fuerza, reclamando el salario mínimo que oscila entre los ₳ 2400 y 3000. "En lugar de decretar la huelga general por tiempo indefinido, la dirección de CTERA decretó paros rotativos por región y ¡Oh casualidad! en casi todos los casos coinciden con los paros que esos propios distritos ya hablan votado. Es indudable que quien quebró la huelga, quien ha impuesto un Estatuto que es copia fiel de los estatutos que perpetúa a la burocracia sindical en la mayoría de los sindicatos argentinos, no puede dirigir una lucha consecuente con nuestras reivindicaciones. "Por todo esto es que la Comisión Directiva llama a todos los afiliados a concurrir a una Asamblea General para discutir nuestra propuesta de impulsar un plan da lucha sobre la base de apoyar un salario básico de ₳ 3000 —equivalente a 15 horas -cátedra y determinar dentro de nuestros institutos - plantas - pilotos el régimen por cargos. “En este marco propondremos la elección de un Comité de Lucha responsable ante la propia asamblea y tomaremos todas las medidas para coordinar nuestro accionar con el resto de los sindicatos de la docencia, APEM principalmente, para conducir la lucha en nuestra provincia y en el resto del país". S. M. de Tucumán, 14 de Noviembre de 1988.

23 de noviembre de 1988
Facultad de Artes de Tucumán: Un nuevo triunfo de la Lista de Delegados

La Lista de Delegados (LD), integrada por la UJS-PO e independientes, se impuso por tercer año consecutivo en las elecciones de centro de Estudiante de la Facultad de Artes de la Universidad de Tucumán, por 231 votos contra 189 de Franja Morada y 60 votos del Mas. La LD. creció con relación al año pasado y acentuó la diferencia con relación al resto. Por primera vez triunfó en la carrera de “teatro", creció en “decoración”, y en términos generales mantuvo su votación en “plástica" y “fotografía". La dirección del centro había luchado consecuentemente en la huelga docente de comienzos de año (formación de coordinadoras docente-estudiantil), con gran suceso contra la censura y la calificación de la obra, y en general la defensa de las reivindicaciones gremiales y políticas del movimiento estudiantil. Esta vez reapareció Franja Morada, que hace dos años atrás conducía el centro, luego de fracasar en el intento de darle vida a un frente independiente, el AIFA, junto con peronistas, intransigentes, comunistas (y que en un principio integró también el Mas). Hizo un gran esfuerzo de aparato exterior. Se lanzó a una prédica despolitizada y hasta maccartista, que engañó a poca gente. Tampoco tuvo éxito la difamación de la L.D. por parte del Mas, que repitió su votación pasada. Existe un notorio proceso de maduración política en la L.D. y en un sector de la facultad. La plataforma de la lista platea el “No pago de la deuda externa", “la independencia política del movimiento estudiantil con respecto a los gobiernos y al Estado” y “la unidad de los explotados" como alternativa ante el régimen patronal. En su oportunidad la L.D. se pronunció por un Frente político independiente de los trabajadores y los explotados. Con posterioridad a esto más de 60 estudiantes y profesores firmaron el petitorio impulsado por el PO en favor de un frente revolucionario de la izquierda.

23 de noviembre de 1988
UMP: Todos juegan para la derecha

El 7 de diciembre próximo se votará en la Unión de Maestros Primarios de la Capital Federal. Los garcettistas se han lanzado a copar el sindicato con el apoyo del peronismo de “izquierda” y la colaboración del PC, el cual dividió el frente de agrupaciones antiburocráticas y de izquierda (“Lista Naranja") para correr por cuenta propia con una tercera lista. La propia Naranja, sin embargo, ha planteado un programa de características democratizantes que representa un retroceso en relación a la plataforma del frente de izquierda conformado en las elecciones anteriores bajo el impulso del Partido Obrero y Tribuna Docente. La entonces “Lista Marrón" se definió en términos claros de lucha contra la burocracia y por la independencia política de los trabajadores. Es justamente esta base principista la que se ha disipado en la formulación actual de la "Naranja". Su plataforma plantea la disyuntiva de “verticalismo o democracia” a la que entiende en términos de “control de los dirigentes" y de la “consulta a la base", sin fijar el objetivo de expulsar a la burocracia sino de fiscalizar sus actividades. Una lista que se pretende antiburocrática y elude la lucha por una nueva dirección está delatando su tendencia al compromiso con los Garcetti y Compañía. La plataforma de la Naranja cae en el “verso” de la “consulta”, olvidando que la base debe ser soberana y sus resoluciones ejecutivas, y de ningún modo un consejo asesor de los agentes del Estado en los sindicatos. La Naranja llega a decir que “la conducción celeste de la CTERA... Alfonsín y Cafiero promovieron la conciliación obligatoria que nos condenó a los descuentos; y esto también sin consultar a la base”. Esta posición es la del Mas y quiere decir que no tiene una oposición de principios a la “conciliación obligatoria”, cuando ésta establece la supremacía del Estado sobre las organizaciones sindicales. El programa Naranja no tiene definiciones políticas, es decir que gira en el limbo. Sobre el PJ y Menem ni una palabra, a pesar de que plantean aplicar las resoluciones del Congreso Pedagógico, elaboradas a medida del clero reaccionario y oscurantista. Está ausente en la plataforma Naranja el planteamiento de la independencia política del movimiento obrero que en su momento vertebró el programa de la “Lista Marrón". La plataforma Naranja enuncia algunas reivindicaciones fundamentales del gremio pero se olvida de decir en qué términos pueden imponerse. No se plantea la defensa de la soberanía de la Asamblea General ni un plan de lucha para conquistar los reclamos, lo cual convierte al pliego de reivindicaciones en una demanda abstracta. Se ve por todo esto que la oposición entre “verticalismo y democracia” es una pura abstracción. No es casual que en una Asamblea de la semana pasada, la lista Naranja, en plena movilización docente en varios puntos del país, omitiera todo planteo sobre un curso de acción... por la propuesta de la “consulta a las bases”. La lista Naranja ha abandonado la tradición programática de la UMP y se ha convertido en apéndice del Mas. En esto han terminado algunos farsantes que han huido de Tribuna Docente y el PO en calidad de forajidos y que naturalmente se han transformado en democratizantes y charlatanes. El PO llama igualmente a votar a la Naranja, porque no escatima recursos cuando se trata de luchar contra los Garcetti.

23 de noviembre de 1988
Planteamiento político para el Congreso de Trabajadores
Redacción

Las próximas elecciones de 1989 tendrán una menor posibilidad aun que las anteriores para resolver el más mínimo de los problemas nacionales. La modificación que sufra la composición del poder ejecutivo o del parlamento no alterará en nada la perspectiva de agravamiento de la crisis, por la simple razón de que las medidas necesarias para revertir por completo la situación depende de una acción decisiva contra los pulpos acreedores y el gran capital explotador, lo cual sobrepasa por lejos el campo de las posibilidades del actual régimen político y de sus representantes. El simple hecho de esperar a que se cumplan los diversos plazos electorales para poner en marcha un programa político, delata anticipadamente la inacción y la impotencia de los partidos "opositores”. No debe olvidarse ni por un instante que estos partidos, y en especial el peronismo, toleran a un gobierno que ya fue puesto en minoría en las urnas en 1987. El apoyo ciudadano no les ha resultado suficiente para emprender una movilización que cambie la situación de sometimiento nacional y de empobrecimiento de las masas. Los candidatos que aspiran a ganar el año que viene, admiten sin ningún reparo el creciente condicionamiento a su futura gestión. No es sorprendente entonces que la campaña electoral no gane ningún crédito entre la población y en especial entre los trabajadores. Las próximas elecciones deberán acentuar aún más, por lo tanto, el carácter ficticio del régimen democrático como vehículo de las masas populares y como instrumento para concretar sus aspiraciones. Es decir que deberán acentuar también la tendencia de las masas a la acción directa y a la lucha por un gobierno propio, lo que significará dar por tierra con el régimen burgués. La campaña electoral tiene lugar en un marco de creciente crisis política. El gobierno radical ha agotado, a lo largo de cinco años todos sus recursos y posibilidades para modificar la profunda declinación de la economía. El cuadro de la bancarrota nacional es todavía mayor hoy que en 1983; el Estado nacional y los estados provinciales están en completa quiebra, una situación que se disimula y que se agrava mediante el recurso de un mayor endeudamiento con el imperialismo y con los grandes capitales nacionales. Por sobre todas las cosas, el gobierno de Alfonsín no ha podido imponer un reflujo a la lucha de los trabajadores, ni aun cuando contó con el apoyo del peronismo y de la burocracia sindical. De esta manera no pudo llevar hasta sus últimas consecuencias los planes entreguistas y de hambreamiento, ya que cada paso en esa dirección ha chocado con la perspectiva de la huelga general. La impasse del gobierno ha sido ahora considerablemente agravada por la aparición de dos grandes factores de crisis: la explosiva inestabilidad del mercado capitalista mundial a partir de la crisis de las principales Bolsas en octubre del año pasado, y el viraje creciente de las masas en la mayor parte de los países hacia una lucha gigantesca contra el deterioro de sus condiciones de vida. Este viraje es mucho más agudo, si cabe, en América Latina. La posibilidad de un ascenso de las derechas dentro de los procesos democráticos, ha pasado completamente de moda. Entran así en escena los movimientos nacionalistas de contenido burgués y los de la izquierda democratizante, como recursos últimos del imperialismo contra la revolución dirigida por la clase obrera. Menem, el relevo El imperialismo y la burguesía argentina aceptan, en estas condiciones, la necesidad de un relevo político en la dirección del Estado. Existe visiblemente todo un realineamiento en esta dirección. El justicialismo, encabezado por Menem, volverá al gobierno, para encarar los problemas que le deja el fracasado gobierno actual. Su principal cometido será el de hacer aceptar a las masas una política económica de entrega a los acreedores internacionales y un proceso de reestructuración industrial que dejará a centenares de miles de trabajadores en la calle. La pretensión de Menem de operar una reactivación económica por la vía del consumo interno no tiene mayores posibilidades cuando el Estado presenta un cuadro de bancarrota financiera aguda y cuando el comercio mundial se encuentra en un retroceso relativo y sólidamente monopolizado por un reducido grupo de capitales. Es por esto que la llamada "revolución productiva” que esgrime como plataforma el gobernador riojano, solo puede ser interpretada como un nuevo planteo de endeudamiento nacional. A los asesores del justicialismo esto no se les ha escapado para nada, y por eso plantean la creación de “zonas francas” para los bancos y para algunas industrias, donde se derogará la legislación laboral y se autorizará el ingreso de capital financiero sin control de origen y con completa libertad de repatriación. La burocracia sindical que sigue a Menem ya se ha declarado dispuesta a modificar la estabilidad laboral para “incentivar” la inversión. La tendencia de larga data a reemplazar la estabilidad laboral por el trabajo temporario, cobrará así un status legal más completo. Semejantes planteos explican sobradamente que Menem insista en establecer un régimen de “pacificación nacional" por vía legal, de manera de establecer el arbitraje obligatorio por parte del Estado. También en esta línea, la “pacificación” incluye el planteo de retirar los juicios militares de los tribunales inferiores y transformar a la Corte Suprema en instancia única. Para poner en marcha su política de entrega el menemismo no ha esperado el resultado electoral; ahí están para demostrarlo la privatización de las bodegas Giol por parte del gobernador peronista Bordón; el apoyo del PJ a la digitalización telefónica en beneficio de un consorcio de pulpos europeos; el descarado respaldo a la entrega de Aerolíneas a Alitalia; el apoyo al contrato de gas con Dow Chemical-Pérez Companc en Neuquén; el apoyo al plan Houston sobre petróleo; en fin, el impulso a un proceso entreguista que prevé en todas sus etapas la conversión de la deuda externa en australes para la adquisición a precio civil del patrimonio nacional. En el reciente viaje a Europa, Menem dio el “okey” a los convenios con Italia y España, que prevén la conversión de la deuda externa y la libre repatriación de las utilidades. El planteamiento menemista no hace más que traducir los intereses de los “capitanes de la industria", es decir, de la burguesía nacional. Las reclamaciones nacionalistas que haga Menem se mantendrán dentro de los límites de los intereses de clase de los explotadores nacionales. Resistirá la presión de una parte de la banca mundial para que el gobierno eleve la cotización de los títulos de la deuda argentina en el exterior, porque eso encarecería el negocio de la conversión de la deuda externa para los pulpos nacionales. Buscará “proteger" el mercado interno, pero lo hará a través de una maxidevaluación del austral, que acentuará el empobrecimiento de los trabajadores. El proceso político actual no se agota ni mucho menos con la aceptación del relevo de Alfonsín por Menem. Más allá de los planes del gobernador riojano, el imperialismo tiene perfectamente claro que el próximo gobierno se moverá en un cuadro de crisis política y de perspectivas de rápido debilitamiento. La preservación del conjunto del régimen político exige mucho más que un recambio de hombres o partidos. La posición del Imperialismo En los últimos meses se ha podido observar un inusitado apoyo del imperialismo al gobierno de Alfonsín. El Banco Mundial, por ejemplo, no ocultó para nada que su reciente crédito de 1.250 millones de dólares para Argentina, tenía por finalidad respaldar la política electoral del gobierno. Unos 700 millones del crédito son, de hecho, de libre disponibilidad, que el gobierno utiliza ya desaprensivamente para apuntalar el “plan primavera”. Alfonsín se ha dado el lujo de postergar el pago de los intereses de la deuda, sin recibir por ello una reprimenda. En pocos días más llegará, claro está, a un acuerdo con los acreedores, a los que pagará con el dinero del Banco Mundial y una vez que arregle el apoyo de la banca al gobierno hasta las elecciones. El domingo pasado, Alfonsín se hizo una escapada a Europa para disputarle a Menem el liderazgo de los negocios con el viejo mundo. Es una rivalidad entre dos agentes de comercio. Hasta han ido a competir por la bendición del Vaticano. Alemania le sacará a Alfonsín algo que Menem le prometió para dentro de un año: la libre repatriación de las utilidades de sus inversiones en Argentina. Pero nada de esto significa que el imperialismo quiere bloquear la victoria de Menem, incluso porque ello está más allá de sus posibilidades. La política alfonsinista, que el imperialismo respalda, apunta a otros horizontes. Las cartas de Alfonsín y compañía ya fueron puestas sobre la mesa cuando el presidente quiso negociar, y casi obtuvo, la reforma constitucional. Dentro de un abanico de propuestas reaccionarias, el planteo de la reforma apuntaba a la designación de un primer ministro y al acortamiento del período presidencial a cuatro años, con posibilidad de reelección. Menem no aceptó lo del primer ministro, lo que hizo naufragar el acuerdo, pero no hizo lo mismo con lo de tos cuatro años. El pacto radical-justicialista pivotea exactamente en torno al acortamiento del período presidencial, algo que según Alfonsín le permitiría volver al gobierno en poco tiempo. Independientemente de los intereses de Alfonsín, el imperialismo respaldarla este planteo constitucional, no solo por su contenido cercenador de las Iibertades democráticas, sino porque deja abiertas las posibilidades de un recambio político a la brevedad. Esta reforma constitucional serviría para condicionar aún más al próximo gobierno. La virulenta campaña electoral del radicalismo no apunta, por lo tanto, a la posibilidad de ganar las elecciones sino a evitar su aplastamiento y quedar en carrera para la convocatoria de una Constituyente y para elecciones presidenciales en 1993. El Colegio Electoral En el proceso de este acuerdo tiene su lugar el Colegio Electoral, adonde el radicalismo quiere llegar en condiciones de poder hacer valer el voto de sus electores. La necesidad de los votos radicales, por parte de Menem, sería la carta que usaría Alfonsín para imponer su planteo de reforma constitucional. El Colegio Electoral se transformaría así en el ámbito natural del chantaje; si no hay acuerdo allí, la decisión de designar al presidente quedaría en manos de la Asamblea legislativa elegida en las elecciones anteriores. El cuadro de violación del sufragio, permitido por la propia Constitución, no podría ser más completo. Todo esto explica el lugar que el Colegio Electoral ha pasado a ocupar en la campaña política. Alsogaray, por la derecha, e Izquierda Unida, por la “izquierda” han entrado en este juego. El Partido Obrero proclama el boicot al Colegio Electoral y llama a desconocer las resoluciones de la Asamblea Legislativa, incluso mediante la huelga general. Al apoyar el Colegio Electoral, y al disponerse incluso a votar por alguno de los candidatos patronales en su seno, la izquierda democratizante ha puesto de relieve los extremos a que llega su adaptación al Estado burgués. No son las Iibertades democráticas sino la intangibilidad del aparato burocrático del Estado, lo que respaldan los democratizantes. La historia del acta democrática de Semana Santa se juega ahora en “replay”, sin que esta vez falte ninguno de los equipos de la izquierda democratizante. Desaparición de la Izquierda democratizante Una de las características "picantes” de la campaña electoral es que, al cabo de cinco años de gobierno constitucional, la izquierda democratizante ha desaparecido del tablero político. Los campeones de la acumulación de fuerzas en el campo de la democracia, han quedado agotados por el proceso democrático, es decir, por las limitaciones insalvables de éste ante la crisis histórica del capitalismo. El Pl y la democracia cristiana simplemente se han encolumnado detrás de Menem, en una renuncia voluntaria a jugar un papel independiente. Han ido a parar a lo que es su lugar natural — la cola del furgón del nacionalismo burgués. La izquierda democratizante es por definición tributaria del orden social existente, es decir que no tiene ningún “espacio" para un proyecto propio, el cual se confunde con el Estado burgués mismo. Es también significativo que no pudiera prosperar el proyecto de la candidatura de Molinas, impulsada por el partido comunista, los ex foguistas y aún admitida por el Mas. En la medida en que el capital político de la burguesía todavía se concentra en la UCR y el PJ, la izquierda democratizante ha tenido que hacer mutis por el foro. La necesidad de un planteo profundo frente a la envergadura de la crisis, la ha inviabilizado como alternativa política e incluso electoral. Izquierda Unida es una sombra de lo que fue el Frepu; no participan de IU ni los “peronistas" ni los ex foquistas de antaño. IU ha rebajado sus pretensiones de frente por los de una “alianza electoral”, que debe expirar luego de las elecciones. No constituye, por lo tanto, ninguna perspectiva política. A pesar de desmentidas y de quejas mantiene en vigencia un acta que la autoriza a votar por Menem en el Colegio Electoral. El PC no esconde su intención de servirse de IU para llegar a un acuerdo con la burocracia peronista. IU es, de todas las fórmulas electorales, la más crudamente electoralista. No constituye un canal de evolución política para la vanguardia obrera. La completa negativa a discutir con el PO la formación de un frente de izquierda se explica, precisamente, por la firme decisión de evitar que se estructure un canal político independiente de la vanguardia obrera con relación a los partidos patronales. Por sus múltiples contradicciones y por las agudas rivalidades de aparato, IU producirá crisis sucesivas incluso durante la campaña electoral. La formación de IU no está en contradicción con la desaparición política de la izquierda democratizante, al punto que se ha definido como tributaria del peronismo y con la disposición de votar por Menem. Candidatos patronales débiles Aunque las grandes masas populares van a votar por Menem, el candidato del justicialismo es políticamente débil y se multiplica en los esfuerzos por mostrarse confiable al capital y al imperialismo. El caudal electoral de Menem puede llegar a inflarse enormemente, pero esto se debería a la diversidad de fuerzas que concurren a sostenerlo y al completo impasse del oficialismo. La debilidad política de la candidatura de Menem se percibe a nivel de la vanguardia obrera y de los luchadores de otras clases sociales que no han sucumbido a la moda democratizante. En la campaña electoral, el Partido Obrero proseguirá con su estrategia de organizar en forma revolucionaria a esa vanguardia, mediante la denuncia del carácter de clase de las candidaturas patronales y de IU. Alfonsín y Menem se esfuerzan, con la indispensable ayuda del imperialismo, para que la campaña electoral se desarrolle en un cuadro de "paz social" y de estabilidad política. El recurso que aplican para ello es la colaboración entre ellos para aplastar las luchas populares y el endeudamiento creciente del Estado. A los bonos impagables les agregan más bonos; a la deuda impagable más deudas; rifan el país en aras de la manipulación electoral de las masas, a las que con posterioridad le habrán de pasar la factura. El ritmo de la crisis es, sin embargo, más intenso que la capacidad de pedaleo de estos candidatos de la impostura. La campaña electoral se desarrollará en un marco de grandes luchas y, como consecuencia de ello, de mayor crisis política. Esto significa que no está excluido un viraje político de una parte del pueblo explotado y de una descomposición de las principales candidaturas. El Partido Obrero impulsará enérgicamente esas luchas y la huelga general, que sobrevendrán como resultado del derrumbe del esquema económico artificial que los Alfonsín y los Menem han montado con el imperialismo. Frente revolucionario La luna de miel entre las masas y la democracia proimperialista es desde hace bastante una cosa del pasado. El capital político burgués que representan los Angeloz y los Menem, está gravado con enormes hipotecas. Han incumplido las promesas pasadas y tienen por delante la necesidad de presidir el completo remate del país. En estas condiciones, desenmascarar el carácter de clase y la impotencia del régimen burgués y de sus partidos, es la tarea central de una campaña electoral socialista La lucha electoral debe convertirse nuevamente en un terreno de capacitación de la vanguardia obrera para organizarse en formar independiente y asumir un punto de vista revolucionario. El Partido Obrero ha demostrado a través de una lucha política muy concreta que izquierda Unida está vaciada de contenido independiente y que tampoco llega a ser un frente político. La experiencia de esta lucha ha sentado las bases para formar un Frente de Trabajadores, que representa la única alternativa de izquierda de cara a las próximas elecciones. Llamamos a todos los hombres y mujeres que se reivindican de izquierda, independientes de tos políticos patronales y socialistas, a integrar el único Frente de lucha contra el régimen actual, que no es otra cosa que el régimen capitalista sometido al imperialismo y revestido de instituciones políticas seudodemocráticas. Es necesario superar a la burguesía en todos los terrenos y en todas sus manifestaciones, es decir» desenmascararla. Es por esto imprescindible y obligado participar enérgicamente en la lucha electoral, máxima cuando ella puede inaugurar un nuevo gobierno del peronismo. Expulsar al imperialismo, romper con los partidos patronales, organización independiente del proletariado, gobierno obrero y de los explotados que acabe con la dominación del capital —estas son las consignas que deberán viabilizar la lucha por la revolución proletaria.

23 de noviembre de 1988
Para qué ha servido la “Comisión pro-Tierras”
Redacción

Cuando los gobernantes quieren mandar un reclamo a la vía muerta forman una “comisión”. Es lo que ha hecho el gobernador Cafiero en lo que a las ocupaciones de tierras se refiere. Ni bien asumió formó la denominada Comisión Pro-Tierras, con el objeto aparente de “dar solución al problema de la falta de terreno de los trabajadores”. Es así como todos los ocupantes de terrenos han ido desfilando por las oficinas que el señor Rodil — uno de sus titulares, tiene en La Plata, pero lo cierto es que ningún barrio ha logrado satisfacer sus reclamos. Si no hubo resultados es porque esta comisión no está facultada para resolver nada. No puede expropiar terrenos, porque esa decisión depende de una ley. No puede urbanizar, ni contratar obras públicas, porque eso debe estar previsto en el presupuesto de la provincia o de la municipalidad. En definitiva: no puede servir para nada y es por eso que ha “bicileteado” todos los reclamos. A la inacción de este tipo de “comisiones” debemos contraponerle una movilización barrial independiente que defienda los terrenos ocupados y que exija al Estado su reconocimiento así como la urbanización de los barrios, y la municipalización de todas las obras públicas, bajo control obrero. Esta propuesta deberá formar parte de un programa nacional para los barrios votado por el Congreso de los Trabajadores.

23 de noviembre de 1988
Llamamiento del Partido Obrero al movimiento de lucha barrial
Redacción

La penuria de los trabajadores no empieza ni se acaba con los bajos salarios. Luego de alimentarse y viajar precariamente hay que pagar el alquiler usurario, el sideral costo de las obras de gas, de luz, de asfalto o la terrible circunstancia de carecer de estos beneficios mínimos de una vida civilizada. La miseria del pueblo laborioso es una realidad profunda, porque penetra en todos los poros de su vida cotidiana. La opresión capitalista no empieza ni termina en la fábrica; las condiciones de vivienda de las masas y la precariedad de sus barriadas (y de la educación y la salud que en ellas se “brinda”) constituyen sin duda uno de los aspectos más intolerables del presente régimen político social de explotación. La “crisis de la vivienda y de las barriadas” se ha agravado en forma colosal en las últimas décadas y nada ha sido capaz de hacer el régimen “democrático” para atenuarla. El carácter rabiosamente capitalista de éste y de sus partidos se pone al desnudo en los barrios aún con más fuerza que en cualquier otro ámbito social. Los grandes explotadores internacionales tienen su prolongación en las barriadas con el cuento de los especuladores de tierras y de los contratistas usureros. La banca internacional saquea las riquezas del país, los “pequeños" capitalistas los emulan saqueando la miseria de su pueblo. Los “grandes" políticos patronales actúan como agentes de comercio del capital en los centros de poder y del dinero internacional, sus alcahuetes en los barrios viven como parásitos de la coima que les paga el capitalistas de la comarca. El ejército que custodia la gran propiedad capitalista a nivel nacional, tiene su correlato en la policía de los Eiriz y Balmaceda en las barriadas, al servicio de los chupasangres locales. Este es el diagnóstico general de la situación. El agravamiento de la pobreza de los trabajadores, la imposibilidad de pagar el alquiler, la ola de desalojos; las inundaciones y la falta de trabajo han sido factores determinantes de la masiva ocupación de tierras y de casas desocupadas en Capital, Gran Buenos Aires y en las llamadas zonas de “promoción industrial” del interior del país, en donde el trabajador debe “meterse” en terrenos fiscales para procurar un techo cercano a los galpones en donde logra finalmente un trabajo. La avidez de gas, agua, asfalto lleva a estafas empresarias en barrios enteros, y finalmente al remate de las viviendas construidas con sacrificio. La municipalidad es vehículo político de estos negociados. En los concejos deliberantes la burguesía “contratista” gesta sus estafas de guante blanco, con “certificados de deuda” que inflan los costos de las obras, generando suculentas ganancias que se reparten entre los funcionarios y las empresas. El municipio es también el vehículo de todos los intentos de desorganización de las tomas de tierra. Existe una estrecha ligazón de intendentes y concejales con las grandes inmobiliarias de las zonas obreras al extremo de que son éstas las que escogen a los que deberán ser elegidos en el ámbito municipal, financiando las campañas. Los partidos patronales son el apoyo de esta política antiobrera. Mientras las cúpulas de los partidos patronales se dedican a los grandes negociados de saqueo del país (petróleo, teléfonos, aerolíneas) queda para los sectores intermedios y las “bases” de esos partidos la rapiña en el barrio. La estafa del asfalto y el gas se gesta mediante la firma de contratos usurarios cuyos “punteros” pertenecen a los comités radicales, a las unidades básicas justicialistas, a los centros cívicos “liberales” o a las sociedades de fomento falsamente “vecinalistas". Es precisamente en los barrios y en sus “bases” donde se revela más brutalmente el carácter patronal de esos “grandes” partidos. Se revela en la actitud miserable de la estafa y el ataque a los que nada tienen y de sacarle hasta la última gota de jugo al ya raído bolsillo obrero. En la “base" de la pirámide política del Estado (los municipios) y de los partidos patronales (intendentes, concejales y punteros), la explotación capitalista toma proporciones espantosas. La represión es, naturalmente, el punto de partida y el remate de toda esta situación. Es imposible defender la especulación de tierras y la estafa en las obras públicas sin el garrote y hasta la bala policial. Esta es la base social de la represión. Los choques que esta situación genera se resuelven mediante la presencia cotidiana de los uniformados. La corruptela y la delincuencia se generan mutuamente. El comerciante debe pagar “protección”, el vecino también. El represor genera su propio negocio de la “seguridad”. Los barrios son un polvorín que pugna por organizarse. La lucha de los pobladores ha evolucionado hacia una creciente organización, sea de las tomas de tierra o del boicot a la usura. Cada vez más, delegados de fábrica y los activistas sindicales salen a organizar al barrio con el mismo método de la fábrica: asamblea general y cuerpo de delegados. Las ocupaciones de municipalidades y concejos deliberantes son el camino de los trabajadores— la acción directa— para imponer sus reivindicaciones. En el choque con el Estado patronal, el obrero gana en conciencia de clase. Es necesario fusionar al movimiento barrial independiente con el movimiento de lucha general de los trabajadores. Esto requiere un programa común de total independencia de la clase burguesa y de sus partidos. El programa general a todos los barrios debe inscribirse en la perspectiva hada la conquista del poder por la clase obrera, el gobierno de los trabajadores, única vía de solución definitiva al problema de la tierra y la vivienda. En su aspecto general un programa independiente para la clase obrera en los barrios debe contemplar: Primero: inmediata entrega de casas ocupadas y terrenos ocupados a sus ocupantes. Cuotas del 10 por ciento del salario mínimo. Segundo: junto a la entrega de escrituras a los ocupantes, inmediata urbanización de todos los barrios con instalación de gas, luz y agua, a cargo de los municipios, financiado mediante impuesto especial a las grandes fortunas de las inmobiliarias y terratenientes. Tercero: Municipalización de todos los terrenos y casas vacías y ociosas. Entrega masiva a los trabajadores sin vivienda. Cuarto: Municipalización bajo control obrero de todas las obras públicas. Cárcel inmediata a los especuladores y estafadores en los barrios. Llamamos a todos los activistas y delegados barriales a luchar por estos objetivos, mediante la votación de una plataforma política y una gran organización barrial y que se exprese también en miles de candidatos obreros para las próximas elecciones.

23 de noviembre de 1988
La vanguardia obrera se pronuncia por el Frente
Redacción

El frente que queremos Pronunciamiento de dirigentes del F.A.N.A. de la Facultad de Agronomía 1) El Frente de Izquierda no debe ser sólo un “acuerdo electoraI”. Debe ser una alternativa de dirección en la lucha cotidiana de los trabajadores y la juventud, que enfrente a los políticos de los partidos patronales. Debe ser un frente de lucha con Comités de Base en todos los lugares de trabajo, estudio, barrios, etc., en donde los integrantes del F.l. discutan y decidan. 2) Este frente no debe votar en el Colegio Electoral a ningún candidato patronal bajo ninguna circunstancia El F.l. debe participar en las elecciones diferenciándose claramente por su programa y candidatos de los políticos de la patronal. 3) El F.l. debe denunciar las limitaciones insalvables del régimen político actual (la “democracia”) para satisfacer las necesidades de la gente. Para terminar con la explotación de los trabajadores, alcanzar la democracia auténtica y la independencia nacional, hay que hacer la revolución. Sólo un gobierno de los trabajadores, en una república obrera y socialista, puede llevar a la victoria la lucha contra el imperialismo, por la liberación nacional y social y por la reorganización socialista de la sociedad. 4) La Universidad Pública está siendo atacada. Se limita el ingreso, se descalifica el curso de grado, se privatiza la investigación, se deterioran los salarios de docentes y no docentes, etc. El objetivo de esta política es una educación descalificada para pocos, para formar mano de obra barata, trasladando la formación profesional a Universidades privadas y cursos de posgrado pagos, restringidos a una pequeña minoría. El F.l. en la Universidad debe organizar a los estudiantes para luchar contra esta ofensiva. Debe disputarle la dirección del movimiento estudiantil a los que la vehiculizan. Debe luchar por una educación politizada, que estimule el sentido crítico, que arme al estudiante para enfrentarse a la realidad. Los estudiantes y profesionales deben tomar posición en el enfrentamiento fundamental de esta sociedad. Deben colocarse en el campo de los trabajadores y campesinos para apoyar la lucha por sus reivindicaciones. Firman: Luis, Guillermo, Marcela, Isabel y Flavio, integrantes del FANA (Frente Amplio para una Nueva Agronomía), agrupación Independiente de Izquierda, 2° fuerza del Centro de Estudiantes de Agronomía. “El PO es fiel al programa revolucionario” Aldo Roberto Delgado, protagonista del “cordobazo”, hoy activista de la UOM Morón y vecinalista en Merlo. Ex-militante de la JP y del Mas. P.O.: ¿Cómo ves la constitución de “Izquierda Unida”? Aldo Roberto Delgado: Un verdadero Frente debería llamar a todos los partidos y sectores que se dicen de izquierda para discutir un programa clasista y revolucionario que sirva como herramienta útil para los trabajadores. Me parece que I.U. está mal llamada porque se ha formado a espaldas de los trabajadores y con los mecanismos de la dedocracia, clásico de los partidos patronales como PJ, UCR, UCD. P.O.: ¿Qué significado le ves al planteo de I.U. de eventual voto a Menem en el Colegio Electoral? A.D.: No me causa ninguna sorpresa. El PC siempre quiso correr con el caballo del comisario. Estuvo con todos los gobiernos de tumo, lo dice su propia historia. 1976: En el golpe no tuvieron vergüenza en apoyar a Videla, diciendo que era el ala más democrática, y entre sus consignas “revolucionarlas” decían: “Formemos un gobierno cívico-militar”. 1983: Apoyaron a la fórmula del binomio Luder-lglesias, siendo que Luder fue presidente interino cuando Isabel viajó a España, en forma premeditada, por supuesto. Fue Luder quien firmó el acta de exterminio de la guerrilla, que sirvió para matar a lo mejor de la vanguardia obrera y saquear el país. P.O.: ¿Qué pensás de la cobertura que haca el Mas de la política del PC de seguidismo a la burguesía? A.D.: Me llama muy poco la atención que el Mas se preste a este tipo de maniobras. En lugar de dejar que el PC se destruya, una vez más le sirven de médico de cabecera. Cada vez que el PC está en terapia intensiva salen al ruedo para salvarlo. El Mas también va a su propia destrucción. En lo que va del ’88 tuvo dos fisuras. Apoyó los 26 puntos de la CGT, vale decir que ha bajado todas las banderas revolucionarias para pasar a ser electoralista, como si la solución fuese Zamora o Vicente Diputado. Este último, un viejo desprendido de las filas más corruptas del peronismo. P.O.: El PO prepara para el 17/12 el Congreso de Trabajadores. A.D.: Me parece bárbaro, es la única forma en que la clase obrera puede elegir sus candidatos, y su programa, con orientación revolucionaria y antiimperialista. Sin esos condimentos sería un congreso dedocrático. P.O.: ¿Querés agregar algo más? A.D.: Que durante el tiempo que milité en el Mas sólo pude comprobar su falta de coherencia, con marchas y contramarchas, con consignas que no pasaban de burlas como “Que las bases decidan”, que para lo único que sirvió fue para que se carnerearan huelgas, y otras consignas desprovistas de contenido político. Por estas y otras cosas no tengo dudas que el único partido que quiere la revolución y el poder para los trabajadores es el PO. Porque mantiene bien altas las banderas del proletariado, por no prestarse al juego electoralista, como fue el FREPU del 85. Felicito al PO por ser fiel a sus bases, a su programa revolucionario y por denunciar el carnaval que es IU. “Por un Congreso de Trabajadores para clarificar ideas y consignas” Fernanda Martínez, miembro del Centro de Estudiantes y delegada, Universidad de Lomas. P.O.: ¿Qué tipo de frente necesitamos los estudiantes y cómo lo construimos? Fernanda Martínez: No sólo los estudiantes necesitamos un frente de izquierda, todos los argentinos lo necesitamos para dejar de ser usados por los “representantes” del pueblo que son los explotadores de la clase obrera y los gorilas de la dependencia. Por esto, y por no estar los estudiantes excluidos de la triste realidad que domina la educación, la cultura, la sociedad y hasta la familia, necesitamos un frente de izquierda que lleve en alto el derecho de la libre y digna educación de toda la juventud argentina. Y para construirlo creo que antes necesitamos aclarar las maniobras a que nosotros estamos expuestos si no vemos claro las posiciones electoralistas de ciertos partidos, sean de izquierda o no. Después de tener claros nuestros objetivos, o sea, nuestras consignas para lograr una educación libre, estaremos preparados para construir un frente que resuelva las necesidades del obrero, del estudiante, de los niños y de las mujeres, y que de una vez por todas no nos dejemos engañar por los charlatanes, porque no se puede, de la manera que ellos proponen. P.O.: ¿Qué te parece nuestra propuesta del Frente de Trabajadores? F.M.: El Congreso de Trabajadores es la mejor manera de aclararles ideas y consignas a tos obreros, es dedicándoles este congreso para plantear la política obrera de este partido. Abrir los ojos de los trabajadores ante la explotación a que estamos sometidos todos, para aclarar la perspectiva de los “dirigentes". P.O.: ¿Quiénes deben estar a la cabeza de un frente de Izquierda? F.M.: A la cabeza del frente tienen que estar todos los representantes de los trabajadores, en todo sentido, en los colegios, barrios, sociedades de fomento, fábricas, etc., que sean representativos de sus necesidades y problemática. P.O.: ¿Cómo ves el planteamiento del PC de votar a Menem en el Colegio Electoral en caso de una impasse? FM: El voto del PC en el Colegio Electoral es una traición a la izquierda a la que ellos dicen representar, ya que votando a Menem votarían a la política patronal y a la burguesía imperialista. “Sólo con nuestra organización independiente vamos a hacer valer nuestros reclamos” Mario Calvo, activista estudiantil Miembro de la Coordinadora de Estudiantes Secundarios de Lomas de Zamora. P.O.: ¿Qué tipo de frente necesitamos? Mario Calvo: Necesitamos unirnos en un frente de lucha. Pero teniendo en claro algo fundamental que es que ninguna unidad sirve si no es en forma independiente de los partidos patronales y los gobiernos de turno. P.O.: ¿Qué opinás del eventual voto a Menem por parte de IU en el Colegio Electoral? M.C.: Creo que todo este Seguidismo al peronismo lleva a seguir metiendo “Perón-Perón” en la cabeza del pueblo y que es una traición a los trabajadores que se fijan en IU en contra de Menem y el resto de los partidos patronales. P.O.: ¿Qué opinás de nuestra propuesta del Congreso de Trabajadores? M.C.: Creo que es la única manera de discutir en forma verdaderamente democrática, es decir, tomando las formas propias que tenemos tos trabajadores y estudiantes para elegir nuestro programa y candidatos. P.O.: ¿Querés agregar algo más? C.M.: Sí, me gustaría terminar como el 1er. volante que tiramos como lista para las elecciones de Centro: “Sólo confiando en nuestra propia voz, nuestra movilización y organización Independiente del Estado y los gobiernos de turno, vamos a hacer oír nuestra propia voz y hacer valer nuestros reclamos".

23 de noviembre de 1988
Inminente asalto a las jubilaciones

La “democracia modernizante” ha puesto sus ojos en el sistema previsional. Para el Secretario del ramo, Roberto Bigatti, hay “necesidad de una reforma profunda porque el régimen no cierra" (Clarín, 17/10). Si con jubilaciones mínimas de ₳ 1.400 “no cierra”: ¿hasta dónde habrá que ajustar el cinturón? No hay dos sin tres Esta será la tercera reforma previsional en menos de nueve meses. Entre febrero y octubre el congreso votó los impuestazos a los servicios públicos “para pagar a los jubilados”; convalidó los decretos de “emergencia previsional" (que permitieron al gobierno reducir su deuda con los jubilados por incumplimiento del 82%, de 25.000 a 3.000 millones de dólares); estableció el ajuste de los haberes por debajo de la inflación (según el “índice de remuneraciones"), liquidando así el redamo del 82% móvil; y finalmente aumentó el aporte de los trabajadores del 12 al 13% (una confiscación calculada en 200 millones de dólares anuales). El Ejecutivo, por su parte, implantó las "jubilaciones privadas” que requieren el aporte de un 25 a un 30% de los ingresos actuales de un trabajador. Estos aportes no tienen garantía privada u oficial, pero permitirán a los aseguradores “acumular recursos financieros del orden de los 6.000 ó 7.000 millones de dólares en un lapso de cinco años” (Clarín. 31/5). La “jubilación privada" permite así meter al régimen previsional en la especulación financiera. Pero este conjunto de modificaciones reaccionarias no han logrado “cerrar”, por lo que se ve. la crisis previsional. Los 1500 millones de dólares que se proyectan recaudar anualmente por impuestos no alcanzan siquiera a “compensar” la evasión patronal (calculada en 1800 millones). Si agregamos que el Tesoro ha cesado sus aportes a las Cajas previsionales, es natural que “a pesar de la implantación de los impuestos, la recaudación previsional haya caldo, en términos reales, un 4,9% en el primer semestre del año" (Clarín, 14/8). Cirugía mayor El Secretario de Seguridad Social delineó el objetivo de la nueva reforma. “Las alternativas que se estudian —explicó Bigatti— plantean un sistema obligatorio oficial mínimo, com plementado con sistemas privados” (Clarín. 17/10). Esta es la confesión más rotunda de que se le ha puesto bandera de remate al sistema previsional. El “mercado" de los sistemas privados sólo puede prosperar si se fuerza a la “jubilación mínima oficial” a un piso de indigencia. El planteo de Bigatti significa que las jubilaciones actuales son consideradas un “techo" que debe ser drásticamente reducido “para que el sistema cierre". En consonancia con esto, el Banco Mundial cuestionó los "ajustes mensuales" pues provocarían la “rigidez" del sistema, no importa que sean por debajo de la inflación. Los tres millones de jubilados actuales y el grueso de los trabajadores están naturalmente imposibilitados de ingresar a los sistemas privarte. Para ellos, quedarán, solamente, los haberes oficiales de indigencia. Bigatti también se mostró preocupado por la “baja relación entre activos y pasivos”. El Banco Mundial comparte la "preocupación” del funcionario, lo que significa que están estudiando elevar la edad mínima para jubilarse. A pesar de que las cuentas no “cierran" el gobierno resolvió un “perdón previsional" para te empresarios, que "exime a las empresas que aporten al sistema de jubilación privada el pago legal al sistema estatal" (Clarín, 22/ 10). Como todo "cierre", el del gobierno sube para algunos y baja para otros. Entre te que se aflojan están las escandalosas “jubilaciones de privilegio" de los diputados, senadores y militares. Planteo obrero El Partido Obrero dice: Bigatti, Alfonsín y el Banco Mundial mienten. El sistema previsional sí tiene te fondos para pagar una jubilación igual a la canasta familiar y todo lo adeudado por incumplimiento del 82% móvil. Este fondos están: 1) En el superávit del comercio exterior que se destina al pago de la deuda externa, una parte de la cual debe ir al pago de las jubilaciones; 2) En el control de los aportes patronales por parte de las comisiones internas y cuerpos de delegados, lo que permitirá terminar con la evasión patronal; 3) En un impuesto a las grandes fortunas, que recupere las evasiones pasadas; 4) En la inmediata derogación de la especulación de las jubilaciones privadas; 5) En la anulación lisa y llana de las jubilaciones de privilegio de funcionarios, diputados, jueces y militares.

23 de noviembre de 1988
Un arsenal que no pagaba impuestos

El arsenal “privado" más grande descubierto en la Argentina. Así calificó Clarín (18/ 11) al depósito de armas recientemente ubicado en la fundición de chatarra del "empresario” Rodolfo Márchese, en la localidad bonaerense de San Fernando. Según la información oficial el descubrimiento se produjo en un operativo “de rutina”. Machese es un ex capitán del ejército, ahora prófugo, en cuya libreta de teléfonos figuran —entre otros—el secuestrador, asesino e integrante de la ultraderecha Arquímedes Puccio. El ex capitán trabajaba, a su vez, en complicidad con el ahora detenido jefe del regimiento de arsenales 601, teniente coronel Jarza. Las municiones y armamentos —que incluyen sofisticado material antiaéreo— fueron llevados al lugar en camiones del ejército por personal uniformado, en horarios normales; la casa tenía grandes antenas de comunicaciones en lugares bien visibles (Clarín, 18/11); todo indica que el lugar funcionaba abiertamente y en forma oficiosa. El ministro de defensa, Jaunarena minimizó el hallazgo diciendo que el armamento era “obsoleto”. La Nación y Página 12 — por el contrario—coincidieron en señalar que el armamento fabricado en 1986, “está en perfectas condiciones de uso”. El juez de la causa, Daniel Piotti, encontró —al requisar la casa y realizar excavaciones— restos humanos, algo que consideró "habitual cuando se excava en una casa después de varios años” (sic) ¡Cualquiera tiene un cadáver en su jardín! Jaunarena y el juez estarían tratando de restarle importancia al hecho. Página 12 (17/11) ha dejado trascender que la causa judicial pasará a la esfera militar. Al teniente coronel Jarza se lo pudo ver muy tranquilo y sonriente luego de declarar en el juzgado. La Nación sugiere que el arsenal podría ser un conducto "extraoficial" de colocación de armas a grupos del exterior. En esto consistirían ahora las funciones de los ex "grupos de tareas y sus respectivos “negocios". Ya veremos en qué termina todo esto.

23 de noviembre de 1988
Bragado: El “rebaño” contra el “pastor”
Redacción

El jueves pasado el obispo Gilligan designó como nuevo cura párroco de Bragado a Christian Von Wernich, amigo personal y confesor del general Camps y conocido integrante del “grupo de tareas” del campo de concentración “La Casita”. La resolución del obispo causó tremenda indignación en Bragado, varios de cuyos pobladores figuran como desaparecidos. Cecilia Idiart, por ejemplo, fue secuestrada bajo la directa supervisión de Wernich según consta en las pruebas reunidas por la CONADEP y en el testimonio del ex-policía Julio Emmed, chofer del general Camps. Más de dos mil personas rodearon la iglesia el día en que debía “asumir” el genocida. Los sindicatos, las cooperativas, los sectores profesionales, todo el pueblo ganaron la calle para exigir la inmediata destitución del “sacerdote". El Concejo Deliberante votó una resolución emplazando al genocida a dejar la ciudad en 48 horas. Los propios feligreses de la parroquia se han negado a ir a misa mientras Wernich esté a cargo del lugar. Es indudable que se plantea de aquí en más la necesidad de una gran movilización nacional contra este “idólatra" del delito de “lesa humanidad” y de sus mentores. Esta movilización del pueblo de Bragado saca a luz la importancia de reducir a la corporación eclesiástica a una asociación de carácter privado, sin injerencia en la educación ni en el Estado. La Iglesia no está sometida a las reglas de derecho que norman al ciudadano común, lo cual es incompatible con los principios de un régimen democrático. Que se juzgue y castigue a los torturadores; que se separe a la Iglesia del Estado; que se retire al clero de la educación; estos son consignas elementales de la lucha por la democracia.

23 de noviembre de 1988
Teléfonos: Los negocios europeos de Alfonsín y Menem

Antes de emprender su viaje a Italia, Raúl Alfonsín firmó la adjudicación de las obras de digitación telefónica, conocida con el nombre de Digi II, a un consorcio integrado por Techint, Siemens, Alcatel y NEC. Terragno se había opuesto a este contrato, porque quería ver realizada la obra en el marco del acuerdo con la Telefónica de España, detrás de la cual se encuentra el Citibank. Según Clarín (17/11) “la fuerte presión de empresas Italianas y del mismo gobierno peninsular habrían revertido la oposición de Terragno", pues “se temió en algún momento que tambaleara el acuerdo crediticio que se había suscripto el año pasado”. También Menem se hizo el vehículo de las presiones germano-itálico-franco-hispanas, durante su reciente viaje a Italia. Ahora puede viajar tranquilo a Europa, seguro de que será recibido como un “aliado”. Todo el episodio demuestra que radicales y justicialistas son meros agentes de comercio de los diferentes grupos capitalistas. El Digi II es ruinoso para el país, para el Estado y para Entel. Según Ámbito Financiero (16/11), el gobierno argentino obtuvo “una rebaja de 22 millones de dólares respecto del valor global”. Pero sucede que, según denuncias de un sector del PJ opuesto al acuerdo con los italianos, los pulpos telefónicos “sobredimensionaron” las obras y “de un presupuesto Inicial de 300 millones de dólares se estima hoy un costo final que supera los 750 millones de dólares”(Clarín, 12/11). Esto lo deberá pagar oportunamente Entel, es decir los usarlos del teléfono. La “modernización” la paga, y con creces, el pueblo argentino. La adjudicación del Digi II no anula, en principio, el acuerdo con la Telefónica; simplemente se ha repartido el mercado entre una mayor cantidad de pulpos. La puja por el negocio telefónico forma parte de una lucha más general entre la banca europea y la norteamericana, en la que los europeos están haciendo valer su mejor posición financiera. El viaje de Menem a Europa fue un signo muy claro de los intereses que dominan en el entorno del riojano.

23 de noviembre de 1988
Quilmes: “Pueblo Joven” de Pasco y La Paz defiende lo suyo

El sábado a la tarde se llevó a cabo en el asentamiento "Pueblo Joven" de Pasco y La Paz (Quilmes Oeste) una asamblea con la asistencia de unos 100 vecinos y la presencia del compañero Juan Carlos Capurro. El motivo de la asamblea fue considerar, en primer lugar, las intimidaciones que están recibiendo los vecinos, ya que se han reiniciado las citaciones policiales de parte de la Comisaria de "La Cañada" y se trata de presentar a los trabajadores ocupantes como si fueran delincuentes. Estas amenazas son continuidad de la acción iniciada por el intendente Camaño, que fue el primero en tomar la iniciativa de expulsar a los vecinos. Tal como sucediera en casos similares, apareció en escena el supuesto dueño de la tierra, un tal José María Fernádez González, que desde hace 25 años tenía el predio abandonado con el peligro que significaba y significa para el vecindario un predio en tales condiciones. Ahora que estas familias, empujadas por la desesperación lo han ocupado, limpiado y quitado las malezas y empezado la construcción de sus viviendas, aparece el patrón con la pretensión de desalojarlos con el apoyo del intendente y la policía de la Provincia de Buenos Aires. En esta asamblea los participante se comprometieron por medio de un acta firmada por todos los presentes a: 1°) Actuar unidos hasta la entrega de la tierra a sus ocupantes; 2°) A presentar a la legislatura de la provincia un proyecto de escrituración propio del barrio, dejando de lado el llamado Proyecto de Escrituración "de la comisión Pro Tierra" dirigida por el ministro Brunati, en cuyos 16 artículos no figura la entrega de los títulos de propiedad. Además de seguir con la mejora de las casas y el barrio. Un importante paso adelante.

23 de noviembre de 1988
¿Por qué la oposición se dejó robar otra vez la Asamblea General?

El miércoles 16, en la Federación de Box, las manos alzadas en favor de la Junta Electoral de la oposición, eran mayoría. Castelnuovo, mano derecha de Guillán, no anduvo con sutilezas: proclamó ganadora a la lista del oficialismo y levantó la asamblea con el pleno acuerdo de los veedores del Ministerio de Trabajo. La alianza de Guillán con los radicales en una lista única oficialista no le reportará votos pero es rendidor a la hora del fraude. De todos modos, lo significativo de la asamblea fue la aceptación mansa de la maniobra por parte del “frente de agrupaciones de la oposición” que dirige el peronismo renovador. No hubo un solo amago de resistencia ni se reclamó el recuento de los votos. El Frente dejó que la asamblea se disolviera sin pena ni gloria y horas después presentó un recurso de impugnación ante la justicia. La oposición fue así consecuente con su tradición de impotencia y nulidad, agachadas que han permitido que Guillán sobreviva con el pulmón artificial del Ministerio. La oposición es una escisión de Guillán que nació impugnando el alineamiento de éste con la Telefónica pero no los contratos vigentes con los pulpos ya instalados en el país, como Siemens, Pecom-Nec. Semejante lucha contra la “privatización" no podía tener ningún futuro, porque la defensa de los capitalistas proveedores significa condenar a los trabajadores de Entel a salarios de miseria y a los usuarios a tarifas confiscatorias. Esto explica que la burocracia pudiera sobrevivir “por milagro" en un cuadro de descomposición en sus filas y de repudio en la base que tiene escasos parangones en el resto del movimiento sindical. La posibilidad de que el Frente opositor se convirtiera en canal de lucha de las masas de Foetra, no se verificó en ningún momento. Es necesario desconocer la convocatoria a las elecciones fraudulentas efectuadas por Guillán y plantear la autoconvocatoria a una nueva asamblea general que elija una Junta Electoral representativa. La reelección de Guillán significará una ofensiva final contra los trabajadores por parte del gobierno y los pulpos privados. Si Guillán es reelegido no se cumplirá el acuerdo de pagar la deuda salarial de la empresa en 10 cuotas a partir del año que viene, anunciada con bombos y platillos por la burocracia Entel está fundida y encima su presupuesto se verá hipotecado por los compromisos suscriptos de digitalización de los teléfonos a precio de oro. Es necesario quebrar las elecciones fraudulentas y, simultáneamente fortalecer a la agrupación Naranja que tiene una trayectoria y una política consecuente.

23 de noviembre de 1988
En Banco Río apoyemos a la lista 8 y en la Caja de Ahorro a la 26

Después de muchas idas y venidas, y sin que se hubiera aprobado el nuevo estatuto, la burocracia de la bancaria convocó a elecciones en una veintena de bancos para la primera quincena de diciembre. El llamado no incluye, sin embargo, a muchos bancos donde el mandato de las gremiales ha vencido. Los bancos escogidos tienen en común la primacía del radicalismo en la conducción gremial. El Secretario General de la Seccional, es un prominente "trabajador" radical, en tanto que su jefe Zanola tiene múltiples “arreglos” con la Coordinadora de Nosiglia. La burocracia pone entonces las urnas allí donde cree tener la sartén por el mango. El tiro y la culata Por su significación económica y peso gremial las elecciones más trascendentes son las que se van a efectuar en el Banco Río y en la Caja de Ahorro. En las elecciones del 85 se impusieron en ambos casos listas que hicieron un planteo antiburocrático que luego traicionaron. En aras del tan mentado “pragmatismo" y la “búsqueda de espacios" se acoplaron en el 87 al fraude montado por la lista única de Zanola y Tejerina para las elecciones seccionales. De allí en más el desbarranque se profundizó y es así que Castillo de las CNAS se convirtió en instrumento de Zanola para quebrar la reciente huelga de los bancarios oficiales. Luego de la desmoralización y desmovilización que causaron esas traiciones, un buen sector del activismo ha hecho su balance y se apronta a ofrecer batalla en las próximas elecciones. En el Banco Río se presenta la lista 8, conformada por compañeros de la Corriente de Trabajadores, entre ellos dos miembros de la actual CGI que fueron arbitrariamente separados de la misma y otros activistas, algunos de los cuales provienen de la gran experiencia de lucha del Banco Ganadero, luego absorbido por Banco Río. En la CNAS el proceso de conformación de la lista 26, denota una importante maduración del activismo. Cuando sectores radicales y del peronismo renovador pretendieron hegemonizar la lista opositora con el visto bueno de algunas corrientes de izquierda (Mas, sectores del PC), el activismo más combativo se plantó en firme y desbarató estos intentos. La 26 surge de esto como síntesis de las experiencias de lucha de todos estos años y en particular las últimas huelgas. En ambos casos el triunfo es posible, aunque no fácil. El surgimiento de estas listas es de todas maneras una victoria, pues constituye un primer paso en la tares de reagrupar al activismo en una clara perspectiva antiburocrática y antipatronal. La lista Naranja, participa y apoya decididamente, esas expresiones de lucha.

23 de noviembre de 1988
Smata: Contra los despidos, Asamblea General

La situación en el gremio mecánico se agrava cada día más. Se han producido 171 despidos en Mercedes Benz y se abrieron los “los retiros voluntarios" en Autolatina Pacheco y en Monte Chingolo, bajo la amenaza de proceder a 900 despidos. El lunes 21 los trabajadores de Autolatina Pacheco se encontraron con un grueso candado que les impedía el paso y que simbolizaba la inminencia de despidos masivos. El gremio conoce la existencia de estos planes desde hace mucho. Las patronales sacan decenas de notas en los diarios sobre la retracción de las ventas para preparar el terreno de los despidos y las suspensiones. A pesar de toda esta ofensiva no se han convocado ASAMBLEAS GENERALES DE PLANTA que son resistidas por la burocracia. Está fresca aún la lucha de los trabajadores de FORD contra los despidos masivos, y no quieren para nada que se repita esa experiencia que los marcó a sangre y fuego como entregadores de las luchas obreras. Es necesario por lo tanto, impulsar petitorios por la convocatoria a asambleas generales y no permitir ningún despido. Que las patronales banquen la recesión con los beneficios que llevan acumulados y con la plata que engordan en la especulación financiera. Ningún despido: reparto de las horas de trabajo sin tocar los salarios. La burocracia vive asustando con la idea de que las tomas de fábrica son “ultras" y que llevan a un callejón sin salida. El único callejón sin salida son las cesantías y el cierre de las fábricas. Compañeros, se quiera o no hay un solo camino para enfrentar los despidos. Hay que plantear la toma de las fábricas que despidan, su expropiación inmediata, bajo control de los trabajadores. Podremos demostrar así el fraude y los negociados de estas patronales imperialistas que se han llenado los bolsillos años y años con el sudor y la vida de los obreros, y que hoy después de esta brutal explotación nos tiran a la calle. Al cinismo de los patrones imperialistas y a la complicidad de los burócratas como José Rodríguez, hay que responder con lucha y la democracia obrera. Asambleas generales por planta que voten un plan de lucha de todas las fábricas del Smata, asambleas generales para decidir que no se produzca ninguna suspensión y la toma de cualquier fábrica que despida masivamente a los trabajadores.

23 de noviembre de 1988
Por un Frente de Verdad
Redacción

El descreimiento popular en el gobierno, en las instituciones del Estado y en los políticos oficiales ha encontrado en el lenguaje diario una expresión inconfundible. Todo se ha convertido en “trucho”. Las promesas políticas son “truchas”. Los “planes de lucha” de los burócratas son “truchos”. El parlamento y los jueces que se aumentan sideralmente las dietas mientras decretan la libertad de genocidas, atorrantes o violadores de menores, son “truchos”. La caridad de la iglesia amamantada con subsidios oficiales, es “trucha”. La vigorosa desconfianza del pueblo es la réplica a un régimen obligado a sobrevivir por medio de la hipocresía. El cinismo de la “democracia” capitalista está dictado por la necesidad que tiene de ocultar su carácter de clase explotador. Un reclamo salarial es un planteo “irracional”; un subsidio a los titulares de la deuda externa o a los que fugaron del país 30.000 millones de dólares es, en cambio “modernización”. Defender la soberanía nacional es un planteo “trasnochado”; rivalizar en concesiones a la Thatcher, como lo hacen Caputo y Menem, es permitir la integración al comercio internacional. Cuando se descubrió que Cafiero era “trucho”, el justicialismo sacó de la manga a Menem. El hombre que dice encamar a los pueblos federales del interior, no tuvo reparos en hacer un viaje de negocios al a Europa de los banqueros, donde se comprometió a fondo con los expoliadores históricos de Argentina. Esto lo convierte en otro “trucho”. No sorprende entonces que se haya puesto a negociar el voto de Alsogaray en el Colegio Electoral. En la bolada de estos enjuagues, el propio gorila de la Ucedé se transformó en un “trucho” para los nostálgicos de la “libertadora” y del “proceso”. La verdadera negociación política de Menem sigue pasando, a pesar de todo, por el alfonsinismo. “Carlitos” Grosso acaba de confirmar que el peronismo llamará a reformar la Constitución como lo pidieron Alfonsín y el imperialismo, que quieren acortar el mandato presidencial a cuatro años, y de paso convertir a la Constitución en “baluarte del cristianismo”, como le prometió Menem al Vaticano, o establecer la completa integración de los sindicatos al Estado. Esta violación sin límites de la credulidad popular es un síntoma inconfundible de descomposición del régimen político oficial. Es un anuncio seguro de que se aproxima, como respuesta, la hora del escarmiento. En este panorama de abusos, lo más “trucho”, sin embargo, es la Izquierda Unida, la que pretendiendo organizar a los “de abajo” se ha hecho por arriba; la que pretendiendo la “transparencia” ha elaborado un programa en la oscuridad; la que debiendo proponerse elevar la conciencia revolucionaria de los trabajadores, los llama a votar por la repartija de las candidaturas pero no a decidir la orientación política; la que pretendiendo ser la “alternativa” a un sistema que no dice cuál es, se rige por un acta que prevé la posibilidad del voto a Menem en el Colegio Electoral; la que pretendiendo representar a la democracia consecuente no llama al boicot de ese Colegio Electoral y a la huelga general en defensa del respeto al sufragio popular. El destino que le espera a los “truchos” está ejemplificado por el PI, otrora fuerza “multitudinaria” que ahora ha preferido someterse a la sombra protectora de las “barras bravas” del menemismo. El Partido Obrero denuncia a esta monumental “cultura” de la falsificación, como un producto inevitable de un régimen de explotación de las inmensas mayorías por un puñado insignificante de ricachones capitalistas. La única verdad, entonces, es la revolución dirigida por el proletariado. Para estructurar la organización independiente de los explotados contra el régimen capitalista y antinacional y su Estado democrático “trucho”, el Partido Obrero llama a todos los luchadores a formar un Frente Político, el cual será el único Frente de Izquierda en el país. Un Frente que reagrupe a los activistas y a la izquierda política alrededor de un eje de clase consecuente. El Congreso de Trabajadores que organiza el Partido Obrero adoptará un programa y establecerá una organización del trabajo común sobre la base de la democracia obrera; no se saltará de ningún modo la opinión y el argumento apasionado del militante y del activista. El Congreso impulsará un Frente de verdad, que deberá servir a la organización de los explotados contra el Estado burgués y para forjar la alianza política con los explotados del mundo entero.