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Prensa Obrera N° 245

12 de octubre de 1988 · 23 notas

Notas de este número

12 de octubre de 1988
La experiencia concreta de un frente contrarrevolucionario

El régimen constitucional uruguayo es, como el argentino, el heredero jurídico y político de la dictadura militar. Bajo su imperio, los genocidas fueron amnistiados, se reforzó la opresión imperialista (pago y capitalización de la deuda externa), se subvencionó generosamente al gran capital y se redujeron drásticamente el salario y las condiciones de vida de las masas. El Frente Amplio, que es presentado por el PC argentino como la “versión acabada” del “frentismo liberador”, es un factor decisivo de la estabilidad y “gobernabilidad" de este régimen antidemocrático, antinacional y antiobrero. La frustración de las masas orientales tuteladas por el FA y la porfiada lucha de su vanguardia sindical y democrática por encontrar un rumbo revolucionario son parte sustancial de la creciente experiencia política de la clase obrera latinoamericana. Entrega (I): el referéndum Casi 635.000 orientales reclamaron que la ley de amnistía a los militares fuera sometida a referéndum popular, como lo permite la constitución uruguaya. La burguesía le declaró la guerra al plebiscito. Para reventarlo, fue nombrado ministro de defensa el general Medina, ex jefe del Ejército de la dictadura y principal promotor de la impunidad. Inmediatamente Medina encarceló a dos militares que habían firmado por el referéndum y amenazó con el desacato militar — ¡el golpe! — para el “día siguiente” de! plebiscito. La Corte Electoral, encargada de la verificación, se convirtió en una máquina de tachar firmas para evitar el referéndum. “No se ha podido confirmar una sola firma pro-referendum en nueve meses, mientras que se han Invalidado 54.902, en su mayoría por triquiñuelas administrativas" (El Popular, 16/9). Más de 150.000 uruguayos deberán ratificar su firma ante la justicia. ¡El fraude es escandaloso! ¡El referéndum está en terapia intensiva! Si la burguesía ha podido llegarían lejos ha sido, solamente, por la traición del Frente Amplio. El FA dejó pasar la amnistía. “No vamos a Incendiar el país”, declaraba el dirigente comunista Esteban Valenti, a poco de sancionada la ley (Búsqueda, 27/11/86). Luego, adhirió al referéndum, pero para vaciarlo. Seregni declaraba entonces que “el referéndum se puede ganar o perder”. Otro dirigente, Lescano (PDC), llamaba a “trabajaren la búsqueda de una alternativa viable a la ley de Impunidad, que requerirá de acuerdos políticos muy amplios” (Aquí, 10/ 2/87). El referéndum fue subordinado a este “acuerdo político muy amplio” con los amnistiadores. Por eso se lo hundió como instrumento de lucha y se decapitó el movimiento: se disgregaron los comités de base y se puso al frente una comisión de “notables". La recolección de firmas fue convertida en una vía de dilación, en un “recurso civilizado”, lo que fue agradecido por la propia burguesía (Búsqueda, 17/12/87). El vaciamiento de la campaña por las firmas fue el preludio de la traición descarada que vendría luego. Durante nueve largos meses, y pese a todas las evidencias del fraude, el FA se negó a denunciar a la Corte. Llamó a ‘confiar en las instituciones” y rechazó obstinadamente movilizar a las masas en defensa del referéndum. “Hemos sido demasiado pacientes y responsables, hasta admitiría que lentos”, confesó el stalinista Gonzalo Carámbula (El Popular, 23/9). Con el referéndum en terapia intensiva, el PC reclama ahora el “juicio político” a la Corte. Como señala el frenteamplista Brecha (30/9), esto es “inviable”, porque requiere el acuerdo de los 2/3 del parlamento, es decir, de los amnistiadores. Pero no es esto lo que cuenta. El “juicio político" sirve para mantener paralizadas a las masas y, también, para mantener abiertas las “negociaciones políticas” con los blanquicolorados, que Seregni ya ha iniciado. Cuanto más hunde la burguesía el referéndum, cuanto más imperiosa es una movilización independiente de las masas contra el fraude y la impunidad, tanto más el FA se abraza a las “negociaciones políticas” con los amnistiadores, a la “defensa de las instituciones” y tanto más abiertamente rechaza movilizar al pueblo. Entrega (II): el movimiento obrero La burocracia frenteamplista del PIT- CNT ha integrado profundamente los sindicatos al Estado a través de los “consejos salariales”, constituidos— en cada industria—por las patronales, los sindicatos y el gobierno (que tiene poder de veto). Los “consejos” son, por lo tanto, el taparrabos del decretazo oficial, y los sindicatos, oficinas para su aplicación. Naturalmente, por esta vía la reducción salarial está asegurada: los últimos convenios, firmados por 20 meses, fijan ajustes cuatrimestrales equivalentes al 90% de la inflación. Los burócratas han ido más lejos aún, al borrar de su programa (“documento de consenso”) toda reivindicación perentoria—en particular el salario mínimo vital—, sustituyéndolas por una serie de “soluciones alternativas” a los “problemas de fondo” (deuda externa, reforma agraria, nacionalización de la banca y el comercio exterior) a ser implementadas desde el Estado. Con este programa, votado en el último Congreso del PIT-CNT, los sindicatos fueron vaciados y convertidos en apéndices del parlamento. Como — según la burocracia — es “imposible” cualquier victoria parcial mientras no se resuelvan los “problemas de fondo”, el resultado natural de esta política es la parálisis y la "acumulación de derrotas” (Onda, AFE, judiciales, textiles, Cutcsa, etc.). La seguidilla de derrotas y el rechazo de los recientes convenios en numerosas asambleas obreras puso en crisis a la burocracia. Su ala “izquierda” (PVP, IDI, MLN) reclama “globalizar” la discusión salarial mediante un “consejo salarial único” con el gobierno y la central patronal. Los “izquierdistas" proponen mantener la injerencia reaccionaria del Estado en las negociaciones obrero-patronales y rechazan la libre discusión paritaria. ¿Es necesario más para entender hasta donde ha caído esta burocracia? En este cuadro, han surgido en el último tiempo numerosos agrupamientos clasistas (ferroviarios, Cutcsa — choferes de colectivos—, docentes universitarios, AUTE —Luz y Fuerza) alrededor del reclamo de un plan de lucha nacional por el salario y la democracia sindical. Incluso, en Cutcsa y AUTE, lograron derrotar electoralmente al PC. Su rasgo distintivo es la ruptura política de los activistas con la burocracia del PIT-CNT, un síntoma de la evolución, deja masa sindical oriental. El techazo de las bases a los convenios, el surgimiento de agrupamientos clasistas en tomo a una perspectiva de lucha y la crisis burocrática reflejan el carácter temporario, limitado e inestable del reflujo impuesto al movimiento obrero. Esta es la gran preocupación de la burguesía uruguaya. El cogobierno del Frente El Frente Amplio es un factor primor-dial en la estabilidad política del régimen, y no sólo porque haya hundido el referéndum y entregado al movimiento obrero. El FA cogobierna al Uruguay, junto a los blancos y colorados. El FA firmó el Pacto del Club Naval, que consagró la continuidad jurídica y política del estado dictatorial, aseguró la impunidad y reconoció la deuda externa y el conjunto de los compromisos dictatoriales. A este pacto le siguieron otros: la “garantía de los depósitos en dólares” y el de “concertación social”, que negaba la libre discusión salarial obrero-patronal. El FA integra los directorios de las empresas públicas, entre ellas el del Banco de la República, que ha comprado los bancos privados fundidos, salvando a los banqueros a costa de la bancarrota financiera del Estado. El cogobiemo frenteamplista alcanza su clímax en el terreno diplomático. “La política exterior que viene realizando el gobierno ha sido apoyada por el FA ya que ha sido una política exterior de paz, de Integración y defensa latinoamericana”, declaró el diputado comunista Gonzalo Carámbula (Brecha, 12/8/88). Sanguinetti ha hecho del pago de la deuda externa y del respeto de los compromisos con los acreedores externos (capitalización de la deuda, compra de bancos fundidos, apertura de zonas francas) “una cuestión de honor”; se integró al dispositivo militar yanqui en el Cono Sur y ha seguido sus andanzas contra Nicaragua y Panamá. Sanguinetti juega internacionalmente el papel de un peón del imperialismo, con el apoyo del Frente Amplio. Seregni participó de las giras presidenciales. En una de ellas, en Ginebra, “puntualizó que, en materia de postura internacional en el campo económico, comparte en todos los términos los lineamientos planteados (por Sanguinetti)” (Mate Amargo, 6/4). Por si este apoyo a la gestión colorada de la deuda externa no bastara, el general recibió amistosamente al imperialista Schultz, de paso por Montevideo. Tan escandaloso es el cogobiemo frenteamplista en el terreno diplomático que el periódico Brecha (12/8), democratizante hasta la médula, critica a Seregni porque “el general piensa que la oposición forma parte del Estado” y le recuerda, irónicamente, que el FA aún no gobierna. La diplomacia de Sanguinetti es la del alineamiento de la burguesía uruguaya con el imperialismo contra los pueblos del mundo, en primer lugar, contra el oriental. En la arena de la diplomacia; el FA certifica su completó enfeudamiento a los intereses de la burguesía. La crisis derechista del Frente Sólidamente integrado al Estado, el Frente Amplio atraviesa una profunda crisis política. “El FA discute su existencia misma”, titulaba Brecha (3/6) aludiendo a la “posibilidad inédita” de la disgregación de la coalición planteada por su ala derecha, el PGP y el PDC. Estos partidos reclamaron la “reformulación” de la coalición y se negaron a ratificar los acuerdos fundacionales de 1971. La propia presentación electoral unificada del FA en 1989 fue supeditada al curso de la “reformulación”. Hugo Batalla, dirigente del PGP, que acusó al FA de “Incoherente, contestatario y no apto para gobernar”, reclamó “Insertar a la izquierda en el proceso político”, un claro llamado a profundizar la integración del FA al Estado, un proceso ya por demás avanzado. Batalla ha sido uno de los timoneles de la derechización del FA: apoyó el ingreso de Medina al gabinete, votó a favor de la implantación de zonas francas, de la regimentación estatal de los sindicatos (“fuero sindical”) y apoyó sin fisuras, junto al PC, la política exterior proimperialista de Sanguinetti. Hoy la derecha propone un salto en la integración estatal del FA: la formación de una fuerza socialdemócrata que se integre más plenamente al gobierno mediante acuerdos parlamentarios, proyecto que cuenta con el apoyo de la Internacional Socialista y de sectores blancos y colorados. A este fin debería servir la reforma constitucional que impulsaban los blancos y algunos partidos del FA. Detrás del planteo de Batalla no está sólo la apetencia de puestos gubernamentales sino fundamentalmente la necesidad de dotar al régimen de una mayor estabilidad política. El eje PGP-PDC presiona para “licuar” el timorato programa de 1971, para ampliar las bases del FA hacia la derecha. Un primer ejemplo: propusieron que “el FA deje de lado la estatización de la banca (para) sustituirla por un concepto amplio de nacionalización que permita el funcionamiento de entidades extranjeras” (Búsqueda, 1/9). La “izquierda” del FA se ha adaptado completamente al curso derechista. La resolución de Batalla apoyando el nombramiento de Medina “fue absorbida en la resolución general (del Congreso del FA).. para lograr consenso” (El Popular, 18/3). La “nacionalización amplia” de la banca “fue inicialmente aceptada por el PC” (Búsqueda, 1/9). Enrique Rodríguez, del Ejecutivo del PC, respondió a Batalla con bs argumentos de éste. “El frente —señaló— no es una fuerza testimonial, de soluciones elaborando leyes” (El Popular, 25/3). El stalinismo y la “izquierda" se adaptaron a la derecha porque no tienen ninguna divergencia estratégica con ella. Comparten la defensa incondicional del régimen democratizante, la subordinación de bs reclamos populares al parlamentarismo y han renegado de la revolución social. La disputa con la derecha gira en tomo a las formas y ritmos de la integración del FA al Estado burgués. El stalinismo no puede dar los mismos pasos que Batalla porqué corre el riesgo de liquidar su base obrera, pero tampoco puede romper con tos derechistas porque eso significaría el alejamiento de todos los grupos burgueses del FA, Seregni en primer lugar. Batalla juega con las contradicciones del stalinismo para impulsar una derechización aún más resuelta del FA. La “reformulación” reclamada por la derecha llega a la disputa por el propio dominio del Frente. Batalla exige que el FA se convierta en un organismo “flexible” y con completa libertad de acción para sus miembros, “para lograr acuerdos con sectores no frentistas”, es decir, pretende tener en sus manos la posibilidad de desintegrar la coalición en cualquier momento. El PGP también rechazó la participación de tos comités de base (hegemonizados por el PC) en la dirección del FA. La burguesía frentista reclama la completa dirección política del Frente. A seis meses de abierta la crisis planteada por el sector derechista del FA, está lejos de haberse cerrado, pero ha servido para ocultar otra crisis, por ahora molecular: el repudio de la base frentista a este curso crudamente derechista. En los comités por el referéndum, la base luchó a brazo partido contra la entrega del reclamo popular por los “notables”. En el movimiento sindical las agrupaciones clasistas surgen sobre la base de la ruptura política del activismo con la burocracia del PIT-CNT. Esta es la contracara revolucionaria de la crisis derechista del Frente Amplio. Perestroika a la uruguaya El PCU dirige el PIT-CNT, la mayoría de los gremios y las principales organizaciones de masas. Desde allí se convirtió en puntal de la gobemabilidad colorada, imposible sin el “freno a la combatividad” aplicado por la burocracia stalinista. En el seno del PC se viene procesando una “renovación” política mosco-oriental. “Tenemos que perestroikarnos—declaró el secretario general Arismendi— el movimiento comunista debe renovarse” (El Popular, 12/8). La “renovación” tiene un inconfundible signo derechista. “Aprendimos (!!) a valorizar la democracia. Esto Incluye alianzas con sectores que hoy no están en el FA” (E. Valenti, La República, 1/9). Otro dirigente del PC, E. Vieira, completó la idea. “Defendemos la democracia—dijo— por razones de principios. Este objetivo exige amplitud táctica, sin atarse a esquemas que la vida deja atrás” (El Popular, 5/8). Naturalmente, la conclusión de este razonamiento es la supresión “ideológica” de la revolución social (en la práctica esto ya ocurre desde hace más de medio siglo) y la subordinación de la clase obrera al parlamento, considerado como “uno de los medios Idóneos para confrontar y, eventualmente (sic!), implantar un proyecto “progresista” en el país” (W. Olazábal, senador del PC, Búsqueda, 21/1). La “renovación” stalinista es un regreso “teórico” a Bernstein y Kautsky. El proletariado como clase desaparece de la escena, lo reemplazan los “electores”. Como hay electores de todas las clases sociales, que deben sentirse representados por el planteo “progresista”, la “renovación” levanta un programa “popular”, es decir, policlasista. “Pensamos en una alternativa de cambio, un modelo donde hay un espacio de protección de la Industria nacional y puede haber un espacio para la burguesía” (E. Valenti, La República, 1/9). La “modernización” del PCU no se detiene en minucias tales como el embellecimiento del Pacto del Club Naval y de su hijo putativo, el régimen de Sanguinetti, que de “democrático” no tiene ni la pretensión. “No hay tutela militar” declaran acoro sus dirigentes “democráticos”, cuando lo que no hay, en realidad, es democracia: el régimen uruguayo no ha derogado la mayoría de las leyes dictatoriales, ha tomado como propios los compromisos de la dictadura y ha mantenido, incólume, su aparato represivo. El PCU ha incorporado como propias las tendencias totalitarias y antidemocráticas del régimen del Club Naval (“Vamos a levantar posiciones que no pongan en peligro la democracia uruguaya”, Arismendi en El Popular, 19/8) y se esfuerza por presentarse como “democrático de verdad”, es decir no como un partido de clase (“esquema que la vida deja atrás”), sino como un partido “popular”. La perspectiva de la perestroika oriental es la de conformar un movimiento policlasista “más amplio que el FA”. Con su renuncia a la secretaría general, Arismendi pretende proyectarse por este camino por encima del desgastado Seregni. El stalinismo uruguayo no sólo sostiene el régimen de explotación obrera y opresión nacional desorganizando a la clase obrera, sino que ha tomado sobre sí la defensa concierte de las posiciones de la burguesía y del imperialismo. No es casual, entonces, que los “renovadores” uruguayos se identifiquen con la perestroika gorbachoviana, que abre las bases sociales del Estado obrero soviético a la acción disgregadora del capital. Por un Partido de masas de los Trabajadores “La clase obrera uruguaya carece de representación política. Los partidos que organizan trabajadores y dicen representarlos, no defienden ni sus Intereses históricos ni sus aspiraciones más Inmediatas, ya que sus direcciones los llevan a la rastra de la burguesía”. Tal es la conclusión fundamental que extrae de la situación política uruguaya el partido revolucionario oriental, el Partido de los Trabajadores. El PT denunció anticipadamente (pronosticó) el giro derechista del FA y su creciente integración al Estado, desenmascaró la traición de la burocracia del PIT-CNT (fue la única comente que votó en contra del “documento de consenso” en el último Congreso) y señaló un camino de lucha independiente por la victoria del referéndum y contra la confiscación salarial. Esta política intransigentemente revolucionaria le permitió ligarse a lo mejor del proletariado oriental y jugar un papel decisivo en los últimos conflictos sindicales y en los agolpamientos clasistas que han venido surgiendo en el último período. El Partido de los Trabajadores formuló a estos agolpamientos y a numerosos activistas independientes la invitación a realizar una “Conferencia abierta por un Partido de masas de los Trabajadores” para superar el pantano de la colaboración frenteamplista y poner en pie un poderoso partido obrero revolucionario. El abierto rechazo de lo mejor de la vanguardia sindical, democrática y de los movimientos cooperativo y estudiantil a la derechización del FA, a la política paralizante de la burocracia del PIT-CNT y a la “renovación” del stalinismo, y su búsqueda de un camino de lucha consecuente, señalan el extraordinario acierto político del PT de convocados a la tarea común de poner en pie un partido propio de los explotados orientales.

12 de octubre de 1988
Terrorista israelí reconoce crimen de hace 40 años
Redacción

Después de 40 años de silencio, el grupo terrorista judío “Lehi" que operaba en Palestina antes de la creación del Estado de Israel, bajo el liderazgo del actual primer ministro Ytzjak Shamir, admitió la responsabilidad por el asesinato del mediador de las Naciones Unidas, el sueco Count Folke Bernardotte. Bernardotte había sido enviado para velar por la resolución emanada en noviembre del 47 sobre la partición de Palestina en un Estado judío y otro árabe en el anterior territorio gobernado por mandato conferido a Gran Bretaña. Para los sionistas lo que en noviembre del 47 había sido un primer paso, el reconocimiento del Estado judío, en algunos meses después, se convertiría en “intolerables concesiones" a tos árabes ya que ese Estado se veía "recortado” en Jerusalem, el Negev y otros territorios. Por eso el plan de Ben Gurion era avanzar hacia esas zonas, para lo cual tuvo como socio al rey jordano Abdallah, con el cual se repartió literalmente el abortado Estado palestino. Las revelaciones sobre el hecho fueron hechas por uno de los miembros del grupo comando de 4 hombres que asesinó a Bernadette, Yehuda Ze'rtler. En un reportaje al diario “Yediot Ahronot" (11/9) y a la radio oficial "Kol Israel", Zeitler dijo que él fue el instigador del crimen, que contó con el consentimiento del líder Shamir, aunque Zeitler declinó el rol que éste jugó en la acción misma. Explicando por qué rompió el silencio 40 años después, Zeitler dijo que “hoy como en 1948 nosotros estamos bajo presión internacional e interna para entregar partes de Israel. Nuestra acción por lo tanto debe servir como ejemplo a la nueva generación”. Hablando sobre los detalles de la operación, Zeitler dijo que él le sugirió a otro de los asesinos, Israel Eldad, la idea del homicidio del mediador Bernadette. Éldad viajó a Haifá y se entrevistó con otro dirigente reconocido del "Lehi", Natan Yaleen. Después de una semana, afirmó Zeitler, "tos tres nos reunimos y no hubo disidencias en la necesidad de liquidar a Bernardotte". Yehoshua Cohén, el 4 to. integrante del grupo habría sido el que efectivamente mató con su arma al mediador. Ben Gurion pidió que se esclarezca el asesinato, pero por supuesto, cuando llegó a ser primer ministro, hizo exactamente lo contrario, aunque claramente las sospechas caían sobre el grupo "Lehi" y cuyos dirigentes eran perfectamente conocidos. Por eso no llama la atención que Cohén se convirtiera en amigo personal y guardia privado de Ben Gurion durante los años de su gobierno. El grupo “Lehi" como otros grupos sionistas de ultraderecha, no eran más que una de las expresiones de la política del “moderado” Ben Gurion. Los integrantes del grupo "Lehi" no eran lunáticos, que creían que por matar al mediador de las Naciones Unidas matarían el plan de partición; acompañaban el proceso de expropiación del Estado palestino pactado ya con el imperialismo y la burocracia soviética. Después de dos semanas de estas revelaciones el gobierno israelí no ha considerado necesario ni siquiera una disculpa ante el gobierno de Suecia, que siempre reclamó una investigación al respecto del asesinato. Ni qué decir que no sólo quién se reconoció uno de los autores materiales del asesinato goza de la libertad más amplia; su líder de entonces, Ytzajak Shamir, está sentado en el sillón de gobierno de Israel. Los crímenes de entonces, como los crímenes de ahora realizados por el sionismo, no son una aberración o una degeneración de la política original de sus "pioneros”, sino la lógica consecuencia de un movimiento reaccionario en todo su ser. Jerusalem, 27/9

12 de octubre de 1988
Haití importa

Las informaciones que fueron apareciendo con posterioridad al último golpe en Haití ayudan a precisar mejor sus característicos. El golpe tuvo inconfundible inspiración yanqui. El general Avril “tiene amigos en la CIA y en el Departamento de Defensa y sin duda espera retomar la ayuda norteamericana” (The Economist, 24/ 9). El propio Avril ha tomado contacto con los líderes “civiles” por intermedio de Marc Bazin, elemento ligado al Departamento de Estado y uno de sus caballos del comisario para la prevista “institucionalización haitiana”. El coronel Jean- Claud Paul, inicialmente previsto para ubicarse como comandante en jefe del Ejército, fue destituido después de haber sido cuestionado por los yanquis con la objeción del narcotráfico. La Iglesia, por su parte, que actúa habitualmente en sintonía con el Departamento de Estado, ha salido de inmediato a sostener el golpe. Entre las razones que llevaron a los yanquis a propiciar el golpe aparece el temor a una desintegración de las fuerzas armadas, como consecuencia de las disputas sangrientas entre diques y bandas. El golpe se desencadenó justamente cuando los renacidos “tonton-macoutes” (formalmente disueltos tras la caída de Duvalier en 1986), apañados por Namphy y el alcalde de Puerto Príncipe, pretendieron destituir a miembros de la guardia presidencial (New York Times, 24/9). El problema es que tanto los golpistas como el imperialismo yanqui se ven obligados a operar en condiciones de una tremenda disgregación social y decreciente polarización política. Los suboficiales que participaron del golpe se dedicaron a posteriori a una tarea de limpieza de mili-tares acusados de corrupción, desbordando así las previsiones del alto mando y poniendo en duda la capacidad del general Avril de mantener el proceso bajo control. Mucho más importante, las masas comenzaron por su cuenta un proceso de ajuste de cuentas con “tonton-macoutes”, ejecutándolos en las calles y saqueando sus viviendas. Esto ocurría en momentos en que “el conjunto de las formaciones políticas multiplicaron sus llamados a la calma” (Le Monde, 24/9). El PC haitiano jugó también su papel. “SI no llamamos al pueblo a manifestarse frente a la alcaldía de Puerto Príncipe desde el mismo lunes 20 fue por no echar leña al fuego” (ídem). Los dirigentes de la central sindical (CATH) han declarado que “de todos lados vienen para constituir nuevos sindicatos”, y agrega que cuando todas “las autoridades basculan, no podemos perder la ocasión” (ídem). Los trabajadores han comenzado a ocupar empresas y a declarar huelgas para destituir a los directivos ligados al duvalierismo. “Las doce familias mulatas que manejan la economía están asustadas” (The Economist, 24/9). Para el imperialismo la cuestión central es restablecer la cadena de mandos en las fuerzas armadas, aun asimilando las depuraciones (“operaciones de limpieza Inevitables” las calificó un vocero del Departamento de Estado, Washington Post, 22/9). Según un ex-embajador yanqui en Haití, William Jones, "los Estados Unidos deberían concertar con otros países como Francia y Canadá para ejercer una presión sobre las autoridades haitianas a fin de Incitarlas a un retomo a la democracia" (Le Monde, 22/9). Las masas, por su parte, están buscando el camino de su propia organización (nuevos sindicatos) y el control obrero (destitución de funcionarios por los trabajadores).

12 de octubre de 1988
La burocracia no es un bicho

El 5 de setiembre comenzó en Moscú el juicio a Yuri Churbanov, yerno del ex secretario general del PCUS Leonid Brezhnev. Churbanov está acusado de “abuso de poder” y de haber recibido sobornos por un monto cercano al millón de dólares mientras ejercía un alto cargo en el Ministerio del Interior de la URSS. El proceso contra Churbanov, quien está siendo juzgado junto a altos dignatarios del PC y de la República Soviética de Uzbekistán, “no es más que un eslabón de una cadena mucho más vasta, que se ha dado en llamar la “maffia uzbeka”. Fueron arrestados por corrupción decenas de encumbrados funcionarios del PC y del Estado uzbeko. Se han abierto 780 causas que Implican a más de 4500 personas. El total del dinero ‘distraído’ alcanza a 4500 millones de rublos —unos 6400 millones de dólares—una suma frente a la cual los 550.000 rublos que se le imputan a Churbanov son una gota de agua. A todos los encausados, deberían agregarse ’un número impresionante' de suicidios, el más conocido de los cuales fue el de Nikolai Chelokov, superior Inmediato de Churbanov, quien se disparó una bala en la cabeza para escapar al arresto” (Le Monde, 5/9). El fondo del juicio El juicio a Churbanov y a la "maffia uzbeka” sacó a la luz la terrible corrupción en que se ha hundido la burocracia soviética. Ha servido para poner en evidencia la raíz del retroceso económico de la URSS, que no es otro que el uso del Estado en beneficio propio de la burocracia El “socialismo de mercado” solo podrá acentuar estas tendencias disgregadoras. “Decenas de miles de personas — según los Investigadores—falsificaban certificados de producción de algodón, lo que les permitió ‘desviar’ 4 millones de toneladas en el curso de dlezaños. Pronto, el comercio desbordó hacia todos los centros de la Industria algodonera del país" (Le Monde, ídem). Según la revista soviética Ogoniok (citada por Le Monde), “para ocupar un cargo determinado habla que pagar una cierta suma. Para mantenerlo, habla que seguir pagando. Este sistema funcionaba en todos los niveles, desde la aldea o el barrio hasta la República. En esta carrera del dinero, los superiores cobraban un tributo a sus subordinados, que hacían lo mismo con los suyos y así hasta el infinito. La máquina de la ‘garantía solidarla’ Implicó en sus engranajes de crímenes a miles y miles de responsables”. El “padrino” de la “maffia uzbeka”, Charav Rachidov, comenzó su carrera política bajo Stalin, quien lo nombró jefe del Estado uzbeko en 1950. Nueve años más tarde, Kruschov lo ascendió a primer secretario del PC y en 1969, Brezhnev lo elevó al Buró Político del PCUS, cargo que ocupó hasta su muerte en 1983. Su sucesor, Umakojdaev, siguió las mismas prácticas que su antecesor y, pese a las investigaciones iniciadas en el verano de 1983 —hace ya cinco años—aún conserva su puesto de diputado en di Soviet Supremo de la URSS. Distintos medios de prensa soviéticos denunciaron la presencia de miembros de la “maffia” entre los delegados a la Conferencia del PCUS de junio, destinada precisamente a impulsar la política de “transparencia” de Gorbachov. Al llegar aquí, los investigadores tomaron conciencia de que la “maffia” no era un fenómeno puramente local, sino que extendía sus poderosos tentáculos a todas las instituciones del PCUS y el Estado central. Ante la “rama moscovita”, los investigadores comenzaron a encontrar dificultades insospechadas. Los límites del juicio La investigación de la "maffia uzbeka”, fue ordenada por el Procurador General de la URSS en 1984 y continuó bajo Gorbachov y su “perestroika”. Con las investigaciones, la burocracia “renovadora” esperaba deshacerse de las camarillas brezhnevianas y ocultar ante las masas soviéticas sus propios beneficios (los almacenes especiales para los miembros de la “nomenklatura”, con caviar, langostinos y otras delicadezas, mientras se mantiene el racionamiento de la manteca y el azúcar). Pero cuando las investigaciones saltaron del marco uzbeko para salpicar de responsabilidades a los órganos dirigentes del Estado, un ala de la burocracia dio la señal de alarma. En Moscú... “se dice que es hora de poner fin a las Investigaciones”, informa Le Monde, porque éstas llegarían al corazón de la burocracia, al Buró Político, del cual fue miembro el “padrino” Rachidov. En Moscú—dice Le Monde—se sostiene que Ligachov, representante del ala brezhneviana, habría apoyado y elogiado a Gorbachov en la última conferencia del PCUS porque habría visto en él a un hombre “reticente” a seguir adelante con las investigaciones. Esto no sería raro, puesto que “echar luz completamente sobre la maffia que no sólo es uzbeka sino también soviética podría desestabilizar el armazón de todo el sistema” (Le Monde). La defenestración sin luchado Ligachov la semana pasada podría haber sido el precio cobrado por los “renovadores", y gustosamente pagado por los brezhnevianos, para evitar la continuidad de las investigaciones. El juicio a Churbanov no sólo pone de manifiesto el parasitismo de la burocracia, que ha tomado al Estado Soviético para su propio usufructo, sino también las insalvables limitaciones de la política gorbachoviana.

12 de octubre de 1988
MORENISMO y DICTADURA DEL PROLETARIADO

En un libro publicado en 1978 Nahuel Moreno ("La dictadura revolucionaria del proletariado”, Editorial Pluma) caracterizó a la resolución del SU sobre “democracia socialista y dictadura del proletariado” (ver Prensa Obrera de la semana pasada) como “un crimen teórico, político e histórico... un afiebrado liberalismo burgués...una entrega completa a los prejuicios democrático burgueses de las masas occidentales”. Sorprende este ataque por parte de Moreno, porque en su dilatada trayectoria ha mantenido invariablemente una firme posición democratizante. No se debe olvidar que quién en la polémica de 1978 sobre “democracia socialista" aparece como un encendido defensor del “terror rojo”, planteó hasta su muerte, “el socialismo con democracia” y hasta la “democracia con justicia social”. Pero la terminante caracterización de N. Moreno con respecto al SU es desmentida a lo largo de todo su libro. En éste, Moreno realiza una completa revisión de la posición marxista del Estado por partida doble: liberal y stalinista al mismo tiempo. Programa marxista y burocracia Moreno reconoce su finalidad revisionista explícitamente. En el libro afirma que “con la aparición de la necesidad de fortalecer a la dictadura del proletariado en toda una etapa quedó desechada una de las premisas teóricas fundamentales del marxismo... Las cosas ocurrieron de otro modo y el programa de extinción del Estado se demostró inviable”. Moreno recomienda estudiar a Lenin no, por lo que dice en “El Estado y la Revolución”, sino por sus “teorizaciones” (I!) posteriores, que tuvieron que enfrentar las modificaciones impuestas por la realidad. Es decir que Lenin y Trotsky habrían actuado como unos vulgares ilusos cuando como opositores políticos al zarismo creyeron en las predicciones de Marx de que la dictadura del proletariado no era el reemplazo de una forma de opresión por otra sino el comienzo de la extinción del Estado, es decir, que la dictadura del proletariado es ya el principio de negación del Estado. Al transformarse en “hombres de Estado” Lenin y Trotsky tuvieron que inclinarse pragmáticamente, según Moreno, ante otra realidad. Moreno no se va por las ramas — para él la Revolución Rusa expresa el fracaso del programa marxista “Realista”, Moreno observa que el Estado, en lugar de extinguirse después de la revolución, en el proceso de la transición política hacia el comunismo y la sociedad sin clases, se desarrolló hasta el escándalo. Para Moreno “la presencia del Imperialismo (que Lenin parece no haber tenido en cuenta en 1917 cuando escribió “El Estado...” A.R.) obligó al fortalecimiento del Estado empleando Instituciones burguesas... y por eso (¡por eso! como defensa contra el imperialismo), en la actualidad (es decir 70 años después de Octubre) todas las dictaduras proletarias existentes se atrincheran en sus fronteras nacionales con ejércitos, policías, burocracias estatales que recuerdan a los peores regímenes capitalistas”. Todo esto quiere decir que en tanto subsista el imperialismo las revoluciones proletarias victoriosas serán esencialmente fenómenos totalitarios y reforzarán la tendencia histórica del Estado burgués a perfeccionar la maquinaria de opresión. Cualquier tentativa de abatir este totalitarismo está condenada, por sus propias premisas, al fracaso. Moreno seguramente no reflexionó que, si la bandera del socialismo y de la libertad desapareciera bajo un ropaje totalitario, el proletariado mundial jamás se lanzaría a luchar por el socialismo, con la consecuencia de que el totalitarismo de las revoluciones supuestamente victoriosas se reforzará debido al aislamiento resultante, en un círculo vicioso que culminará con la victoria de la democracia imperialista sobre el totalitarismo “obrero”. Moreno hace así una justificación histórica del stalinismo. O como diría un democratizante, Moreno confirma el sofisma de que el stalinismo es la continuación del leninismo, e incluso de Marx, y aun de Hegel, es decir de veinticinco siglos de civilización humana. La objeción (no hay otra palabra) que Moreno le va a hacer al stalinismo es que ese aparato totalitario, necesario históricamente, quedó en manos de la burocracia y no en manos de los revolucionarios. Moreno no necesita que lo empujen para atribuirle a Trotsky una “coincidencia con Stalin” sobre este punto crucial. Moreno —Bakunim resucitan el autoritarismo marxista. Pero, sigamos la recomendación de Moreno. ¿Qué decía Trotsky, no antes, sino después de la revolución de octubre; no antes, sino después de la burocratización del estado? “Desde su formación —dice en la Revolución Traicionada— el régimen de la dictadura del proletariado deja de ser un Estado en el viejo sentido de la palabra, es decir el de una máquina hecha para obtener la obediencia de la mayoría del pueblo... El Estado, aparato burocrático, comienza a desaparecer desde el primer día de la dictadura proletaria. Tales son los términos del programa que nunca fue revocado”. En otro trabajo posterior, de 1938, Trotsky afirma con relación al Ejército Rojo (cuya doctrina conocía a fondo) que “La Revolución de Octubre proclamó como una de sus tareas disolver al ejército en el pueblo. Se presumió que las fuerzas armadas se construirían sobre el principio de la milicia. Solamente esta clase de organización del ejército, al hacer del pueblo el amo armado de su propio destino, corresponde a la naturaleza de la sociedad socialista. En el curso de la primera década (es decir desde 1917 a 1927) se hizo una preparación sistemática para la transición de un ejército de cuarteles a un ejército de milicia. Pero desde el momento en que la burocracia logró aplastar toda manifestación de independencia de la clase obrera, transformó abiertamente al ejército en un instrumento de su propio dominio... Veinte años después de la revolución el Estado se ha vuelto el aparato de coerción y compulsión más despótico y sediento de sangre”. No Lenin, no Trotsky, sino Stalin (la burocracia) “atrincheró” a la URSS “en sus fronteras nacionales con ejércitos, policías, burocracias estatales que recuerdan a los peores regímenes capitalistas”. Cuando Trotsky afirma que “el programa nunca fue revocado” está pronunciando un juicio histórico científico —no hace una afirmación de fe. El desarrollo de la revolución proletaria lleva a la extinción del Estado; el bloqueo a este desarrollo, las derrotas de la revolución mundial, pueden conducir a la expropiación política del proletariado por la burocracia y a la formación de un Estado contrarrevolucionario, e incluso, a término, a la restauración capitalista. Pero en ambas alternativas se confirma la validez histórica, condicional, del programa marxista. La burocracia rusa y el callejón sin salida a que ha ido a parar su “socialismo en un sólo país”, es decir el “atrincheramiento” burocrático ratifican la vigencia del programa de la revolución proletaria, que no otra cosa es el comienzo de la extinción del Estado. Está fuera de duda que Moreno no ha entendido el programa marxista ni el principio dialéctico de la contradicción —un Estado a la vez “negativo” y “positivo”, obrero y contrarrevolucionario, antagonismo que solo superará la revolución política y la revolución socialista mundial. Moreno se posterna ante el hecho consumado de la degeneración del Estado obrero. Cuando el conductor de un auto pone la marcha atrás para arrancar esto no significa que fallaron las leyes de la mecánica, sino que hay que cambiar de chofer. Para Lenin una “dictadura del proletariado fuerte” no es sinónimo, como sí lo es para Moreno, de Estado que se eleva por encima de la sociedad y por encima del proletariado como clase dirigente, es decir no es sinónimo de burocratización y de usurpación política de la clase obrera. Significa, al revés, el proceso de extinción del Estado, que consiste en la reabsorción colectiva de las funciones políticas, que antes eran monopolio especial de burócratas profesionales del capital, por los explotados. Para Lenin-, burocratización es sinónimo de debilitamiento dé la dictadura obrera. Por eso va a escribir en 1922 (en el artículo “Más vale poco pero bueno") que en la URSS el proletariado es una clase semi-dirigente y semi-oprimida, porque no ha podido realizar sino parcialmente, debido al aislamiento y al atraso, el programa de la Revolución y la dictadura proletaria. El fortalecimiento de la dictadura del proletariado y el comienzo de la extinción del Estado no es la democracia obrera entendida en un sentido formal o meramente electoral. ¡Un ejército comunero, de obreros y campesinos bajo control de delegados revocables, que aplasta a la reacción, es una forma aún más alta de esta democracia! Esta es la refutación del cretinismo electoral y formalista de Mandel (ver P.O. anterior) para quien “extinción del Estado”, es un Código civil amplio de derechos electorales, sin que importe el aplastamiento político de la burguesía para dar paso a la sociedad sin clases! Sólo para Stalin el fortalecimiento del Estado y de la dictadura obrera son sinónimos, y antes de Moreno dio a esta “tesis" validez histórica general. Comuna de París Tampoco la Comuna de París se salva del revisionismo de Moreno. Afirma que Trotsky “no toma como elemento esencial de la Comuna ni el voto ni la revocabilidad ni el salario medio”. En realidad, Trotsky no hace ningún planteo abstracto (“esencial”) sobre la Comuna, sino concreto e histórico. Al igual que Marx reprocha a la Comuna por perder el tiempo haciendo elecciones en lugar de marchar a Versalles a aplastar a los ejércitos de la contrarrevolución. Marx (y posteriormente Lenin y Trotsky) jamás van a confundir ese error político fundamental de bs comuneros de París con el hecho revolucionario de alcance histórico universal de que la Comuna había alumbrado por primera vez un régimen proletario real, que la clase obrera al poner en pie la Comuna había iluminado la naturaleza y las características que adoptaría un Estado de la clase obrera. ¡La Comuna había destruido el Estado burgués! Había demostrado en la práctica las condiciones políticas que se requerían para su dominación. En tanto la burguesía, por su completo dominio de los resortes económicos de la sociedad, puede poner a su servido a los funcionarios estatales, puede gobernar “a través de sus representantes” y utilizar a su servicio la maquinaria estatal, la clase obrera, por el contrario, no puede ejercer el poder a través de una casta especial de funcionarios como sí lo pretende Moreno (o Stalin). Al problema planteado de cómo la dase obrera podía ejercer su dominación sin dejar de ser clase obrera, la Comuna le dio una solución práctica que mantiene toda su vigencia. La cuestión del salario del funcionario igual al del obrero es un recurso para evitar una diferenciación social entre (aparte de la clase obrera que permanece en la fábrica y la que transitoria y rotativamente ejerce funciones estatales. La revocabilidad de los mandatos no es un mecanismo para mejorar la eficiencia del Estado sino el mecanismo fundamental que ata al funcionario a la fábrica que lo designó y que permite ejercer colectivamente a la clase obrera el control de la gestión estatal. De allí la importancia que los marxistas le han dado siempre al control obrero. Moreno “concretiza” Con el propósito de ilustrar sus tesis, Moreno establece una analogía con lo que ocurriría en el caso de que “un gremio, dentro de un país capitalista, obtiene una gran victoria". “Este triunfo —nos dice Moreno en la página 272— le permite construir un poderoso sindicato... pero a partir de ahí surgen tres líneas... el SU proclama el debilitamiento inmediato del sindicato... La burocracia se esforzará (!) por fortalecerá su sindicato y sólo a su sindicato. Pondrá todo su empeño en tener mejores clínicas, edificios, hoteles de veraneo. Este sendero lleva Inevitablemente a un régimen autoritario dentro del gremio, ya que al abandonar la lucha, el sindicato se burocratiza. Es la posición stalinista, que, llevada al nivel de un país, significa el fortalecimiento burocrático de la dictadura obrera... Por último, estará la línea de los trotskistas, que sin dejar de lado el intento de obtener todas aquellas mejoras que se plantea la burocracia para el gremio, pondrá énfasis en desarrollar la lucha de clases en todo el país, tratando de movilizar a todos los gremios y a todos los trabajadores”. Tenemos aquí claramente expuesto, en un ejemplo “concretito”, el embellecimiento de la burocracia, cuyo esfuerzo por fortalecer su aparato antiobrero es presentado como una variante para fortalecer al sindicato (Estado Obrero). Ante esto Moreno no postula la lucha contra la burocracia, es decir, la revolución política. Niega así a ésta como factor fundamental para la extensión de la lucha y de la revolución. El planteo marxista es otro. Si los obreros obtienen un rotundo triunfo sobre la patronal, cualquiera haya sido el papel de la burocracia en esa lucha, el sindicato se fortalece y la burocracia se debilita si aprovechamos la movilización victoriosa para fortalecer las comisiones internas, los plenarios de delegados, las asambleas de fábrica y generales, la revocabilidad de los mandatos de los delegados y dirigentes, y la expulsión de la burocracia, formando una nueva dirección. Al igual que en la “Comuna", cada obrero pasa a ejercer el control de su sindicato desde su taller o sección, como parte del control colectivo de su clase. El sindicato como aparato antiobrera comienza a “extinguirse”. Por el contrario, la burocracia sólo se fortalece con las derrotas, o con las “semivictorias", del movimiento obrero, y eso es lo que ha ocurrido históricamente en nuestro país, porque eso le permite hacer despedir a los activistas y copar las Internas. Siguiendo con la analogía, podríamos afirmar que los mandelianos del SU, en función de su programa “pluralista” o democrático sin fronteras, pretenderían que en las asambleas sindicales participen jefes y encargados (como lo propone concretamente Ongaro en Gráficos) y hasta bs pequeños patrones liquidando así el carácter de clase del sindicato (y del Estado Obrero). Más aun, la derrota sería el terreno perfecto para la aplicación a fondo de las teorías mandelianas, pues la propia burguesía se esforzaría por llevar a fondo la atomización de la dase obrera, la liquidación del sindicato como colectivo obrero, llevando la negociación por fábrica, por sección y hasta con cada obrero individualmente (premios, destajos). Esto consagraría la tesis mandeliana favorable a los “derechos individuales", que se contraponen históricamente a la dictadura “colectiva" de la clase obrera. La derrota llevaría al reino ilimitado de la atomización, que no otra cosa son los “derechos Individuales” de cada obrero, tomado individualmente. No olvidemos que ya desde la Revolución Francesa de hace 200 años, la burguesía prohibió en nombre de los “derechos individuales" la asociación obrera por medio de la Ley Chapellier. Democratismo En el libro de Moreno donde éste reivindica el totalitarismo burocrático “revolucionario” no falta sin embargo el tributo al democratísimo que lo ha distinguido siempre (y que lo llevó a defender a la "Constitución del 53" como estrategia común con la multipartidaria burguesa). En medio de tanto “terror rojo”, Moreno de pronto ataca al SU por... ultraizquierdista. El crimen de los mandelianos sería oponer a la democracia burguesa la democracia obrera. Moreno va a afirmar, por el contrario que “no existe separación entre las dos Instituciones (las de la democracia burguesa y las de la democracia proletaria) desde el punto de vista de la movilización obrera. Es muy posible que por todo un período del proceso revolucionario la defensa de la democracia burguesa, justamente a causa de los prejuicios democrático burgueses de las masas europeas y si la contrarrevolución Imperialista se vuelve el peligro más inmediato, sea una gran consigna transicional”. El totalitario burocrático se ha convertido al parlamentarismo. La referencia a bs prejuicios de las masas europeas es una impostura toda vez que Moreno “defiende a la democracia burguesa por todo un período histórico” en un país, (Argentina) qué está en las antípodas de Europa (“democracia con justicia social"). Todas las posiciones de Moreno en el curso de su vida eran “históricas", por eso no duraban nada. Moreno pretende identificar la defensa de las libertades democráticas conquistadas por la clase obrera en contra de la burguesía, como parte de su propio movimiento emancipador, con la defensa de la democracia burguesa, como régimen político que instaura la dominación burguesa de la sociedad. Moreno señala que la diferencia entre los revolucionarios y los reformistas no está dada en el tipo de régimen político que defienden unos y otros (es decir la democracia burguesa y la dictadura del proletariado—democracia obrera) sino en los métodos con que es defendida la democracia burguesa (!!). Pero si para defender a la democracia burguesa hay que apelar a métodos revolucionarios, ¿qué nos está revelando esto, sino que la democracia burguesa es incapaz de defenderse a sí misma, de que está históricamente perimida y de que, porto tanto, su defensa ata a la clase obrera a una causa perdida, a su derrota, y de que corresponde pasara la revolución proletaria? Lenin y Trotsky se ocuparon muy bien de señalar en la lucha contra la contrarrevolución, como ocurrió durante el golpe de Kornilov en agosto de 1917, que los bolcheviques no defendían a la democracia burguesa de Kerensky contra Kornilov sino ¡al revés! que seguían y profundizaban la lucha por derrocar a la democracia burguesa enfrentando al golpe sin ninguna concesión al régimen democrático. Esa diferencia a algunos les podrá parecer sutil —explicaba Lenin— pero esa diferencia sutil es la que separó a mencheviques de bolcheviques y la que preparó las condiciones para la toma del poder portas bolcheviques en Octubre de 1917. Bancarrota AI final de sus volteretas encontramos al Moreno que siempre hemos conocido. El abandono de la teoría marxista del Estado por el culto de la democracia burguesa, de las multipartidaria patronales, de bs bloques con la burguesía en defensa de la democracia burguesa, como en 1974/6, con los bloques de los 8 primero y de los 9 después y que otorgaron patente de demócratas a gorilas como Balbín, antecesores del “democrático" Alfonsín, que mientras firmaba junto al PST (antecesor del Mas) la defensa de la “institucionalización” llamaba a liquidar a la “guerrilla fabril”. Este abandono de la dictadura del proletariado es el cargo irrevocable que hacemos contra las comentes que se llaman trotskistas. Esta es la cuestión política y programática más importante en lo que hace a la estructuración de la IV Internacional como Partido Mundial de la Revolución Socialista.

12 de octubre de 1988
Esta lucha abrió el camino para la victoria
Redacción

Hugo Pereyra miembro de la comisión de enlace de la huelga del Nación. Cuando el jueves 6 se reúne la Asamblea General, por la cual vinimos batallando los compañeros de la Naranja durante toda la conciliación obligatoria, y se decide empezar la huelga, eligiendo de la propia asamblea una dirección para el conflicto, el andamiaje montado por Zanola y su gente en el Nación comienza a desmoronarse. Lo mismo con diversos niveles de profundidad se da en toda la banca oficial. La crónica de toda esta riquísima experiencia la relatamos aparte. El martes 11 después de tres días de paro completo, soportando la presión de la burocracia y el directorio, los mandatos expresan sin embargo la decisión de levantarlas medidas en medio de una uniforme repulsa a los dirigentes traidores. ¿Quienes fueron los responsables de este final? Las gremiales que están donde están a través de sus viejas denuncias a la burocracia y en nombre de la democracia sindical. Hoy son Judas que abjuraron de todo su pasado para acceder a las prebendas de los sillones: la gremial de la Caja, la gremial del BANADE, los que posan de combativos en el Nación. Esta gente ha logrado lo que no pudo Zanola. Aprobaron con creces el examen, hoy ya son elementos probados y confiables para la burocracia y la patronal. Pasaron por la prueba de fuego de haber quebrado la lucha de miles de compañeros. Los paros en el Nación no se levantaron producto de una “tranquila reflexión”; se levantaron con los dientes apretados, con todo el odio centrado en la burocracia y sus embajadores. Y esto no termina aquí. El 4% firmado por el sindicato es una basa precaria para mantener calma la situación, se puede volver a replantear la lucha. Es por eso que luego de finalizado el conflicto, los zanolistas, los tejerinistas y los renegados se largaron como perros i rabiosos a un segundo objetivo, destruir la ASAMBLEA GENERAL, temerosos, y con razón, de que en la próxima vuelta los compañeros den cuenta de ellos, pero esta batalla (atienen perdida de antemano. Esta experiencia de democracia directa ha quedado grabada en la memoria colectiva de todos los compañeros: todo el BNA está consustanciado en un punto: nunca más actas firmadas a nuestras espaldas, nunca más plenarios truchos, nunca más delegados a sueldo del sindicato. Toda medida debe partir de la voluntad soberana de la asamblea. No sólo esto, pese al parate que impusieron, no lograron que su barco navegue en aguas tranquilas. Sus días están contados. Los compañeros han podido experimentar y reconocer quien es quien, en el banco, quien estuvo a favor y quien en contra de los paros y la Asamblea General. Tenemos que consolidar esa situación. En el BNA está planteado un frente de lucha sólida, entre el activismo independiente y las agrupaciones que como la Naranja y la Verde tuvieron una conducta consecuente durante el conflicto, por el conjunto de las reivindicaciones pendientes y por una nueva dirección en el Banco Nación. Ahora se dispuso el trabajo a reglamento por una semana. La bronca de los compañeros así lo quiso, pero la posibilidad de un nuevo paro, más tarde o más temprano, sigue latente junto con el definitivo raje de los burócratas. Este resultado, haber abierto el camino para esos objetivos y señalado un método, es el principal mérito de la lucha que hemos llevado adelante.

12 de octubre de 1988
Un cadáver que precisa sepultura
Compañeros de la Lista Naranja de la Caja

“Voto por parar, sin aval de la Bancaria, y con la posibilidad de que el paro sea declarado ilegal”. Firma, nombre y apellido, sección y número de legajo. Palabra más o menos éste era el texto con el cual la CGI de las CNAS “propiciaba" que los compañeros de la Caja se pronunciaran o no frente al paro de la banca oficial. Faltaba el número de documento y la copia para entregar a la oficina de personal, para que el carácter policial e intimidatorio de dicho texto estuviera completo. Debieron apelar a esta maniobra extrema en la medida que esta gremial se habla visto desbordada por la Asamblea General de Central, habla sido virtualmente expulsada de Velazco ya en presencia del paro en varias agendas del interior del país. Pasaron por las oficinas metiendo miedo, desinformando acerca del contenido real del acta firmada por Zanola, acusando de "zurdos” a los compañeros que querían parar. Así y todo, la votación les dio una ventaja muy estrecha: 880 contra 770 votos. De esa forma Castillo y Cía. lograron quebrar el paro de la CNAS y el frente único de los bancos oficiales. Apelaron al último gramo de prestigio que les queda, no para impulsar la lucha frente a la miseria, sino para revelarse como la única gremial que tiene fuerza en un banco oficial para hacer pasar los acuerdos de la burocracia. Pero después de esta traición ya les queda 'poco'. La caída de esta gente ha sido vertiginosa En menos de dos años, de ser una referencia antiburocrática, con un pasado de luchas, han cumplido todas las etapas de una completa integración con lo peor de la burocracia sindical. Fueron un factor decisivo en la desintegración de la lista 26, saltaron de allí a integrar la lista única para la Seccional Buenos Aires, que con Zanola y Tejerina a la cabeza y sobre la base de la proscripción del 90% de los compañeros regentea fraudulentamente la seccional, han desmantelado el plenario de Delegados de Base de la Caja, se oponen de cuerpo y alma a las asambleas generales y ahora como broche se convirtieron en los garantes del Plan Primavera. Todo este proceso no vino sin crisis. La mayoría de los integrantes de la gremial han renunciado, asqueados o desmoralizados, un importante sector de delegados que los apoyaba se ha distanciado abiertamente, hay lugares donde casi no pueden ni pisar, como el anexo Velazco. El activismo y los trabajadores de la Caja en general debemos sacar todas las conclusiones de esta situación. El mes que viene se les vence el mandato, tenemos que tener en claro que si aspiramos a lograr alguna de nuestras reivindicaciones, esta gente no puede seguir al frente de la gremial. Tenemos que ir preparándonos para convocar a la asamblea general, que elija de su propio seno una nueva comisión gremial para terminar con la burocracia en la Caja.

12 de octubre de 1988
Explotó la bronca en la banca oficial
Redacción

Miércoles 23 hs.: Zanola firma un acta con el Gobierno que pacta luego de un mes de conciliación obligatoria un aumento del 4% mensual hasta diciembre y el pago de 5 sueldos de aquí al año que viene a cambio del reclamo por la deuda del año '82. Esto con una inflación del 38% y con miles de juicios por el cobro de la deuda. Jueves 8:00 hs.: Cuando esta situación comienza a conocerse, los compañeros realizan, ya desde el tumo mañana, reuniones por oficina que culminan en una Asamblea General a las 10 de la mañana. Allí en forma unánime se repudian las actas y se vota salir al paro. Una situación parecida comienza a desarrollarse en el resto de los bancos oficiales. Jueves 14:00 hs.: Los compañeros del Banco Central reunidos en asamblea y ante la borrada de la interna zanolista marchan a la Bancaria y durante una hora tienen virtualmente ocupada la Planta Baja, en el BANADE la Asamblea General también decide el paro. La Proveeduría del Instituto está parada y los compañeros se movilizan al Edificio Libertad. En el Nación la situación no es distinta, la Gremial también se borra, los mandatos que llegan de las sucursales y sectores de la Casa Central son coincidentes: repudio a las actas, paro por tiempo indeterminado. Al mismo tiempo, por la desconfianza en la comisión Interna, se vota la constitución de un comité de huelga ("comisión de enlace") y se resuelve que todo se decida en Asamblea General. Jueves 17:00 hs.: Comienza la reacción de la burocracia y la patronal. El Directorio del Nación se niega a recibir a la Comisión de Enlace. Zanola tras reunir al Secretariado Nacional es taxativo: “ya firmamos, no vamos a avalar tos paros". A esto le dan gran manija en todos los diarios y noticieros. Viernes 10:00 hs.: Nuevas asambleas en el Nación y el BANADE. Se vota seguir con el paro. En la Caja de Ahorros empiezan a desarrollarse las maniobras por quebrarlo. Pese a ellas, Tucumán, Mar del Plata, tos 350 compañeros de Velazco se mantienen firmes. En el Central una nueva asamblea vota el repudio a las actas y a la Comisión Interna. Viernes 14:00 hs.: La asamblea del Nación rechaza la falta de aval de la Bancaria y decide continuar el paro. En el Instituto la patota entra en acción: a trompadas los empleados de Zanola intentan quebrar una asamblea, pero no lo consiguen y el paro sigue. Viernes 18:00 hs.: Desconociendo la soberanía de la asamblea, los burócratas del Nación con mandatos en muchos casos "truchos” en una reunión del Plenario de Delegados, convocada fuera del horario de trabajo a instancias del PC, trata da quebrar el paro. Nuevo fracaso. A esta altura, ya los delegados de la burocracia y la Comisión Interna se dedicaban a recorrer el banco y sus sucursales en vistas al levantamiento del paro. El fin de semana largo juega como un factor de enfriamiento. Las propias limitaciones de la comisión de enlace, compuesta por compañeros jugados afondo con el paro, pero también por otros que hacen de relevo de la burocracia, no logra transformarse en la dirección real del conflicto. Martes 10:00 hs.: La asamblea de Casa Central del Nación ratifica nuevamente las medidas, sin embargo, se empiezan a sentir el aislamiento y la falta de dirección. La burocracia había logrado que se levantaran los paros en la Caja y en el BANADE. El Central tras una nueva asamblea no lograba constituir una dirección alternativa Los diarios habían bombardeado durante todo el fin de semana con la noticia de que el Nación estaba solo. En la propia asamblea empiezan a levantar cabeza los que hablan de "prudencia” y "mesura”, de una supuesta correlación de fuerzas desfavorable", eso sí: Se decide pedir el mandato nuevamente a las oficinas y sucursales. Martes 14:00 hs.: La asamblea asiste al recuento de los mandatos, ya despojada de resolución soberana. La campaña de desinformación y miedo logró sus resultados. Por mayoría se resuelve levantar. Los compañeros, pese a ello, hacen una marcha por toda la planta baja al grito de "Se va a acabar la burocracia sindical". Ni en el Nación ni en el resto de la banca oficial está dicha la última palabra. Con estos sueldos a diciembre no se llega. Y los compañeros están dispuestos a hacerles pagar muy caras estas entregadas a la burocracia. Zanola ¡VAYASE! Los bancarios no lo toleramos más. Cada vez que en las asambleas se mencionaba el nombre del supremo burócrata llovían las puteadas y los chillidos de todos. Una propuesta aprobada tanto en el Central como en el Nación es sacar una solicitada de repudio a las actas y a la burocracia. Apoyar con su firma y con su dinero es una buena oportunidad para que no sólo los compañeros de esos bancos, sino todos los bancarios hagamos conocer a la opinión pública que concepto nos merece este futuro candidato en las listas de Menem.

12 de octubre de 1988
Hablan los delegados de esta gran lucha
Redacción

Desde hace una semana, los trabajadores municipales de Berazategui vienen protagonizando un paro por tiempo indeterminado por 1.700 australes de básico. El gobierno comunal de Mussi (renovador) y la burocracia del sindicato enrolada en el menemismo (que fuera derrotada meses atrás en las elecciones del sindicato pereque se quedó al frente del mismo como resultado de una maniobra fraudulenta orquestada con el Ministerio de Trabajo), han montado un operativo para dividir la huelga y así poder levantarla. El viernes 7 de Octubre Mussi y sus matones irrumpieron en una de las dependencias de la Municipalidad y quisieron abrir por medio de una acción intimidatoria las cajas registradoras para cobrar los impuestos, pero las cajeras se bancaron la patoteada y defendieron el paro. Renovadores y menemistas se alían para reventar a los trabajadores. En una agitada asamblea, el viernes al mediodía, cuando el cuerpo de delegados planteaba seguir firme con la huelga, apareció un miembro de la comisión directiva con un acta — supuestamente firmada por Mussi —en la que se incluían algunas reivindicaciones reclamadas desde hace años por el gremio pero que no tenían nada que ver con lo reclamado específicamente en este plan de lucha. La directiva llamó a aceptar la propuesta de Mussi y levantar el paro. Reinó la confusión alimentada por la presión de sectores afines a la directiva, cuya presencia fue inflada con la participación de elementos extraños al gremio. Delegados y activistas combativos, particularmente del edificio Municipal y del Centro Sábato, con todo, se mantuvieron firmes y plantearon continuar la medida de fuerza hasta obtener los 1.700 australes. La directiva, finalmente se dio maña para hacer pasar una maniobra divisionista consistente en un paréntesis de 48 horas en la medida de fuerza y una votación por urnas, a partir de dos opciones: el Si por levantar el paro y aceptar la propuesta del intendente y la otra NO levantar el paro y seguir por tiempo indeterminado hasta conseguir los 1.700 australes. El cuerpo de delegados, que ha jugado un rol fundamental en impulsar esta lucha, ha tomado en sus manos la tarea de esclarecer a tos compañeros, mediante la convocatoria a asambleas previas a la votación, sobre el contenido de la propuesta del intendente y la importancia de continuar con el plan de lucha, fiscalizando, además, la votación para que la burocracia no pueda alterar tos resultados. Al momento de escribir estas líneas, el día lunes 10 previo a la elección, los delegados estaban en plenos preparativos para asegurar la intervención al día siguiente. Entrevistamos a dos de ellos, Oscar Ferreyra y Gustavo Algara, representantes del Centro Sábato y de Tanque, respectivamente. He aquí sus respuestas. Prensa Obrera: Los compañeros municipales de Berazategui están en huelga por tiempo indeterminado. ¿Cómo se gestó y se aprobó esta medida de fuerza? Oscar Ferreyra: la medida de fuerza fue decretada y aprobada conjuntamente por la comisión directiva y el cuerpo de delegados. La característica que tiene el cuerpo de delegados es que surge de votación de todos los sectores de trabajo. Se resolvió una medida de fuerza tan drástica porque se venían haciendo tratativas desde el 19 de septiembre y el señor intendente mencionaba que no había dinero en la Municipalidad. El detonante fue que el día de cobro, los jefes, es decir, el personal jerárquico, recibieron un 100% de aumento y los trabajadores no llegamos a un 20%. Por ejemplo, un jerárquico que ganaba 5.000 australes se fue a 10.000 y nosotros que cobrábamos 1.200 australes, pasaremos a obrar este mes 1.400 australes. Gustavo Algara: En estas condiciones se reúne la comisión directiva y el cuerpo de delegados. Este último, Interpretando la actitud de las bases decide como primera medida, el mismo viernes 30 de Septiembre, iniciar “quite de colaboración” e iniciar un paro por tiempo indeterminado hasta hallar una respuesta a nuestros reclamos a partir del día lunes 3 de octubre. Prensa Obrera: ¿Durante el desarrollo del conflicto, cuál fue la posición adoptada por la comisión directiva? Oscar Ferreyra: Hasta el viernes hubo unidad total. Cuando se hizo la asamblea ese día, se rompió esa unidad. Apareció el i señor Espíndola, creo que es el secretario I gremial, con un pliego que no tenía sello ni membrete del señor intendente, con unos puntos que eran muy justos (guardería, estatuto) pero que no hacían a la urgencia salarial. Se confundió a los compañeros, no a todos, pero hubo una gran división. Gustavo Algara: en la asamblea, la gran mayoría quería continuar con el paro porque las propuestas del pliego no hacían a los requerimientos de las bases. Prensa Obrera: ¿Qué terminó resolviendo la asamblea? Oscar: La asamblea general no fue resolutiva dado su carácter tumultuoso. Cuando este señor leía el pliego fue silbado y sólo apoyado por un grupito de un sector político perfectamente identificado. Después se reunió el cuerpo de delegados y votamos: 12 de los 18 presentes aprobamos continuar el paro y la votación en urna, para evitar las presiones. Prensa Obrera: ¿Qué labor están realizando ustedes para garantizar la continuidad de las medidas de fuerza? Oscar: Nos estamos reuniendo todos los delegados que estamos a favor de continuar la medida de fuerza e impulsaremos a asambleas en los lugares de trabajo. Mañana martes hay asambleas, previas a la votación. Prensa Obrera: Varios conflictos, entre ellos, el docente, que es un sector estatal— igual que ustedes — fue levantado en nombre del acatamiento a la conciliación obligatoria ¿Qué opinión les merece esta cuestión? Oscar: En estos días de paro, el personal jerárquico “tiraba” la ilegalidad de la medida, pero eso no prendió. La gente sabe que el sindicato no tiene personería gremial. Tendrían que mandar la medida vía la Federación, pero ésta, hasta ahora, viene ' apoyando el conflicto. Prensa Obrera: ¿Pero en caso de darse esta posibilidad, cual es la posición de ustedes? Gustavo: a título personal, yo no la aceptaría. Oscar: yo tampoco, a título personal, pero nosotros somos una caja de resonancia de lo que dicen las bases. Se trataría en asamblea, si los compañeros deciden acatada, yo voy a estar en disidencia, pero voy a aceptar lo que dice la asamblea, aunque, aclararé en qué consiste la conciliación obligatoria, que es otra maniobra como la del pliego presentado por el Intendente Mussi.

12 de octubre de 1988
Córdoba sigue caliente

Al cabo de 8 semanas de huelga, el lunes 3 los municipales cordobeses resolvieron en asamblea aceptar la oferta patronal que lleva el básico de octubre a 2.050 australes, lo cual significa un aumento del 40% para setiembre y de casi un 20% para octubre. Después de haber pretendido ilegalizar la lucha, de contratar personal para romper la huelga, de amenazas y ataques, el intendente Mestre tuvo que ceder ante el empecinamiento combativo de los trabajadores. Mestre no estaba dispuesto a ir más allá del 25% para setiembre y del 5% para octubre, es decir un 30% para el bimestre, sin embargo, tuvo que ofrecer el 60%. El paso atrás de Mestre es una medida preventiva para que la luchada los municipales no diera lugar a más paros activos generales en toda la provincia. En varias reparticiones las asambleas previas habían votado continuar la huelga, ante la evidencia que había fuerza para arrancar el conjunto de los redamos, que pedían un básico de 2.000 para agosto y el no descuento de los días de huelga. Esto hubiera requerido cambiar la dirección del conflicto (peronistas renovadores), que actuó permanentemente con vacilaciones de modo que la profundización de la lucha fue impuesta por las bases. La enorme presión de los municipales y las luchas del resto de los gremios habían obligado a la CGT a convocar a un paro activo para el miércoles 5, cuando ya habían pasado 8 semanas de lucha, que no se concretó porque estaba destinado a presionar en favor de un arreglo previo. Así se ha aislado al resto de los gremios en lucha. La política de la CGT es coherente con la propuesta de tregua social que planteó junto a De la Sota, el PI, la Democracia Cristiana y el Mid, hace más de un mes. Córdoba sigue, sin embargo, al rojo vivo. Así lo revelan las asambleas de empleados públicos, tos conflictos en gráficos, Renault y no docentes. El Partido Obrero sostiene que es necesario unir el conjunto de los reclamos en una única lucha. Esta lucha debe ser proclamada, dirigida y organizada por un verdadero ejecutivo de tos trabajadores compuesto por los delegados de las empresas y reparticiones en un verdadero congreso de delegados que haga frente a la política antiobrera del cogobiemo radical-justicialista.

12 de octubre de 1988
El viejo oficio de la traición
Corresponsal

La burocracia ha vuelto a traicionar una gran huelga por el simple expediente de acatar una "conciliación obligatoria" que sólo pretende estrangular los reclamos salariales de los trabajadores municipales de Capital. Los delegados y el activismo que venían sosteniendo esta lucha, tienen ante sí la doble tarea de darle continuidad y superar a la dirección capituladora. Para eso hay que conseguir que la masa del gremio —protagonista real de la huelga— pueda intervenir en las decisiones. La ASAMBLEA GENERAL está a la orden del día. Aprovechando el fin de semana largo, la burocracia de la UOEM (Genta “referente” de Menem) levantó la huelga que venía conmocionando a la Capital a cambio de nada. Como lo denuncia la lista MARRON (clasista) en un volante, la burocracia se juega con esta ilegal medida, a reventar la huelga, desmovilizar al gremio para terminar su traidora faena negociando por monedas el reclamo fundamental de los huelguistas, que era y es la recomposición salarial. Durante 15 días los municipales estuvieron protagonizando la huelga más masiva y combativa de los últimos 25 años. De sus efectos devastadores se tuvo que ocupar toda la prensa patronal pese al esfuerzo de la burocracia para evitar su difusión. Esta lucha fue preparada por numerosas luchas parciales previas donde venía fogueándose una nueva camada de activistas. Este mismo activismo seguramente reaccionará ante la traición de la burocracia, buscando una línea de continuidad para la lucha, por la sencilla razón de que no ha habido la más mínima satisfacción a las reivindicaciones planteadas, buscando paralelamente un reagrupamiento de la vanguardia del gremio para superar el bloqueo de la burocracia.

12 de octubre de 1988
“Por un frente de izquierda para formar a los verdaderos jefes de la clase obrera”
Redacción

Walter Altavista, es un joven militante comunista que está trabajando intensamente el petitorio por el FRENTE DE IZQUIERDA que impulsa el PO. Entre sus compañeros del ferrocarril, sus compañeros de militancia y la población trabajadora de Mercedes (donde reside y trabaja), Walter viene batallando por una verdadera perspectiva frentista revolucionaria. Walter es un activista y dirigente señalero de la seccional mercedina, que estuvo a la cabeza de la "sublevación" de los compañeros del riel agremiados en la ASFA que impusieron el "parazo" del 9, contra el paro "trucho” de la CGT y las posturas cómplices de la izquierda democratizante que codirige el gremio. El PO en Mercedes, como en todo el país, está empeñado en arrancar una poderosa acción frentista revolucionaria que reúna en el distrito a los mejores activistas ferroviarios, de IES, DUCILO, de la metalúrgica San Martín, docentes de Luz y Fuerza, de ENTEL, del frigorífico Lamer y de las principales fuerzas populares, estudiantiles y democráticas que buscan un camino para enfrentar al régimen capitalista que nos hunde cada día más en la miseria. Walter ha tomado ya la bandera. El reportaje que sigue es el resultado de una conversación con Prensa Obrera. PO ¿Qué te parece el petitorio? Walter.: Si te referís al petitorio POR UN FRENTE DE IZQUIERDA me parece que es lo más acertado para definir en forma real lo que hay que hacer. Construir un verdadero frente, útil para la lucha de la dase obrera y el pueblo. Creo que hay que apelar a la decisión de la masa obrera, y en forma especial, a lo más conciente de la clase. De esa manera es válido, porque hace bajar a las organizaciones que se dicen de izquierda a donde se construye la verdadera izquierda, que es en la dase obrera. El petitorio genera además una discusión qué sin dudas eleva el factor subjetivo de la dase fundamental del procesó revolucionario, que es nuestra clase obrera. Pienso que ahí es donde el petitorio cobra su más alto valor, porque une el deseo de superación política que hay entre los trabajadores, con el nivel de lucha alcanzado, ya sea contra la burocracia en los sindicatos, como también en otros planos de la vida nacional, donde los trabajadores se acercan al rechazo conciente al sistema (me refiero al sistema capitalista). Entonces se desprende que no hay que perder el tiempo, y trabajar con todo en el movimiento obrero en particular, y entre los hombres dispuestos a librar esta lucha contra la opresión, que los hay en el movimiento sindical especialmente. Es aquí donde hay que abrir la perspectiva de verdaderas agrupaciones clasistas en los gremios, para dotar al movimiento obrero de una nueva dirección. PO.: ¿Cuál sería para vos la función de un frente de izquierda y cómo deberíamos construido? Walter. Bueno, la función de un frente de izquierda me parece que debe ser la de desarrollar ese famoso factor subjetivo en las masas para la transformación de la sociedad a partir de la revolución socialista. Ahora bien, tu pregunta tiene una sola respuesta, pero creo que muchas aristas. Una de ellas es hoy: ¿por dónde pasa la posibilidad de toma de conciencia para la conquista del poder? Yo creo que pasa por la dirección revolucionaria de los sindicatos, para orientar al activismo clasista, que en forma creciente se manifiesta en las luchas obreras. Ahí especialmente entra a valer tu pregunta: ¿cuál sería la función de un frente de izquierda? Y… chocolate por la noticia: claro que será para orientar a la dase obrera y el pueblo a la toma del poder. Y hoy eso no solo es un deseo, sino que los obreros lo necesitamos. Pero no un frente para hacer “lazos de amistad" con organizaciones de otras capas y sectores sociales. Los obreros necesitamos el frente de izquierda para batallar en las actuales condiciones de la lucha de clases. pertrechados con una orientación clasista. Por todo esto veo acertado el petitorio, porque plantea un frente de lucha en el marco de la lucha que venimos desplegando los trabajadores. Y esto creo que se sintetiza en un PROGRAMA discutido en un PLENARIO DE TRABAJADORES, Y FUNDAMENTALMENTE DELEGADOS CLASISTAS. Plenario de donde inclusive deberán salir los candidatos que la dase obrera en su organización superior (que es el frente), debe presentar en esta coyuntura que se nos plantea que son las elecciones. Yo no estoy de acuerdo con otros métodos que se barajan en otras organizaciones de izquierda, como en mi partido o en el Mas, donde no veo un enfoque clasista ni revolucionario del procedimiento a adoptar para elegir los candidatos, ni siquiera veo un enfoque que sirva limpiamente en el marco de un concepto burgués, porque si cualquiera puede decidir en lo que debe ser el interés de la clase obrera y los explotados, ¡cuidado que hasta el enemigo puede llegar a decidir por nosotros! Además, si me raigo de un aparato, quiero que responda a mi interés, y no que permita que entre el interés de mi enemigo. PO.: ¿Cómo deberíamos conformar las listas de candidatos? Walter: Para contestar esta pregunta creo que se desprende de las respuestas anteriores. No creo que sólo una plataforma oriente a los trabajadores hacia la toma del poder. Lenin lo decía cada tres renglones: de lo que se trata es de formar VERDADEROS JEFES DE LA CLASE OBRERA PARA QUE DESDE UNA ORGANIZACION DE PARTIDO GUIE LA FORMA SUPERIOR DE LA LUCHA DE CLASES QUE ES LA LUCHA POLITICA Y si no abordamos el problema así, máxime hoy, donde nuestra clase y nuestro pueblo necesitan sus propios “referentes" revolucionarios, entonces ¿para qué quiero una alianza que se autotitule de izquierda, que como ya sucedió en el pasado reciente, no sólo adolece de un programa claro, ni siquiera me propone hombres confiables, para desarrollar aunque más no sea una base para un verdadero programa revolucionario?

12 de octubre de 1988
Pronunciamiento de dirigentes de la Facultad de Artes-Tucumán
Redacción

Los abajo firmantes, somos dirigentes del movimiento estudiantil, que hemos enfrentado en estos años la política de destrucción de la educación pública, manifestada a través de miserables presupuestos y subsidias a la educación privada; que hemos apoyado codo a codo la lucha docente e impulsado la formación de coordinadoras de lucha; que confrontamos contra la política de parálisis y desmoralización llevada adelante por las direcciones mayoritarias (Franja Morada, Humanismo, etc.) Entendemos que, paralelamente a la problemática educativa en particular, la solución de nuestros problemas no pasa por meras reformas o parches al sistema actual, sino por la destrucción del sistema capitalista; que para ello será fundamental el establecimiento de un gobierno de los explotados, en primer lugar, de los trabajadores. Que en esa dirección creemos que es un paso adelante la construcción de un frente de trabajadores que nuclee a todo el activismo que se oriente con esta posición, un frente que se presente como alternativa a los partidos patronales y cuya base sea un Congreso de Trabajadores y del Activismo de todos los sectores explotados (estudiantes, campesinos. obreros, etc.) que debata y decida un programa, una dirección y las candidaturas. Este frente que proponemos debe inscribirse en la perspectiva de independencia de los explotados. Asimismo, los dirigentes y futuros candidatos de ese frente deben ser los representantes de los movimientos de lucha, de las "madres", los obreros, los estudiantes, los jubilados o los maestros, en contraposición a los candidatos patronales y arribistas burgueses y pequeño-burgueses de toda laya. Marta Pones - Presidente del CEFArtes Jorge Figueroa - Sec. de Cultura Consejera Estudiantil Julio C. Salomón - Soc. General (CEFArtes). Consejero Estudiantil (Suplente) Sergio Aguilar - Secretario de Becas. Consejero Estudiantil Verónica Pérez - Sec. Prensa CEFA

12 de octubre de 1988
Intensa campaña por el petitorio frentista revolucionario
Redacción

En el acto realizado el viernes 19 de octubre en la Casa Suiza, por la libertad de los compañeros de la resistencia chilena, se lanzó la campaña de firmas por el Frente Revolucionario de la Izquierda. Allí mismo firmaron más da 600 compañeros que asistían al acto, muchos de los cuales se llevaron petitorios para divulgados en sus lugares de trabajo, estudio o vivienda. El comienzo de la campaña estuvo enmarcada por la coincidencia internacionalista de los oradores de la Resistencia Chilena y del Partido Obrero en tomo a la lucha por un gobierno de trabajadores y la dictadura del proletariado. El martes 4, a su vez en vísperas del plebiscito en Chile, el PO de la Capital se movilizó junto a los familiares de los compañeros presos en la Argentina para reclamar por su libertad. Desde las 17 horas el PO instaló una mesa de agitación en Callao y Comentes para invitar al acto que se realizaría posteriormente a las 19 horas. Allí se recogieron 29 firmas por el petitorio por el Frente de Izquierda. Un obrero de Tandanor, que se declaró ex afiliado al Más, se llevó el petitorio para hacerlo firmar entre sus compañeras de trabajo. Un activista de la Comisión de Energía Atómica, otro compañero de Vialidad, un compañero de la FJC de San Martín, un estudiante del Comercial 6, dos trabajadores gastronómicos, un compañero uruguayo simpatizante del Frente Amplio del Uruguay, otro estudiante del CBC que milita en el Frente Pampillon, otros dos compañeros del PC y seis chilenos exiliados estuvieron entre los firmantes, entre otros. El jueves 6, un día después del plebiscito, el PO de la Capital organizó otra Jomada de Agitación. En Corrientes y Uruguay, desde las 19 hasta las 21 horas se lograron 26 firmas de adhesión ai petitorio en favor de un Frente de Izquierda. José Vicente T. (vendedor ambulante de Capital), Carlos G. (gráfico), Lucio H. (estudiante de Filosofía, se llevó petitorio para hacer firmar), Alberto G. (gastronómico), Marina G. (docente), Carlos M. (ex FJC), Javier M. (obrero peronista de Budge), Marcela T. (integrante del Frente Amplio del Uruguay), Elida A.B. (chilena, trabajadora del Soeme), Jorge M. (bancario), Miguel L. (estudiante de Derecho), Néstor S. (estudiante, del Mas de La Matanza), Miguel Ángel A. (gráfico Cuando el viernes 7 de octubre la Federación Juvenil Comunista (FJC) realizó un acto en homenaje al Che Guevara como parte de las actividades que desarrolla en tomo a su Congreso, en la puerta del miniestadio de Ferro una brigada de compañeros de la UJS de Capital repartió entre los asistentes nuestra declaración llamando a constituir un Frente de Izquierda e invitaba a los asistentes a firmar el "petitorio". Así lo hicieron efectivamente 23 compañeros, muchos de ellos aclararon su afiliación al PC. Entre ellos había militantes del Enet N° 2 de Merlo, de San Telmo, del PC de Almagro, del Nacional Mariano Moreno, de Las Flores, Moreno, del Normal 7, del PC de Lomas de Zamora, del PC de Villa Tesei, del Nacional Nicolás Avellaneda, del Nacional 15. Entretanto, el conjunto del PO se ha lanzado a divulgar el llamamiento a formar el Frente de Izquierda con un programa revolucionario y con una metodología que asegure su fisonomía de movimiento independiente de los explotados. Desde Comi, en Buenos Aires hasta el Área Material Córdoba, los secundarios de Tucumán, los docentes de Santa Fe, Neuquén y Capital, por todo el país vibra al unísono una politizada campaña. La firma del petitorio, que alcanza ya a miles de trabajadores pone en evidencia ante el país la tendencia y el pensamiento políticos de la vanguardia obrera.

12 de octubre de 1988
NUESTRA POSICION FRENTE A LA IZQUIERDA UNIDA”

Perón hizo famosa en el país la frase que dice que la “única verdad es la realidad”, pero se le olvidó agregar el complemento que, este sí, no se le había escapado al inspirador alemán de la idea: que al mismo tiempo “la única realidad es la verdad”. Traducido- al lenguaje de la política que preocupa hoy a la izquierda y a una parte de los activistas obreros esto quiere decir que un frente político solamente tiene perspectivas “reales" y puede transformarse en un poto de reagrupamiento “real” si se delimita en términos de clase de los explotadores y si traduce en su programa y organización la tendencia de las masas a superar la explotación del imperialismo y del capitalismo. Es decir, si plantea "la verdad” de la situación histórica actual. Cualquiera puede hacer “realidad” un frente “trucho", pero como le ocurriera ya al Frepu se pulveriza ante la primera prueba de importancia—en este caso en la crisis de Semana Santa y la firma del “acta democrática”. Con esa experiencia, la izquierda democratizante demostró que es incapaz de servir como un ancla de la que se agarre la vanguardia de la dase obrera para su lucha. Más "trucho” fue todavía, si cabe, el Fral, que a pesar de sus desmedidas ambiciones "estratégicas”, no pasó de un recurso electoral que fue sucesivamente abandonado por diversas organizaciones. El Frepu pretendió encamar la “Identidad peronista" del pueblo, una empresa en la que fracasó miserablemente, sin percibir ni remotamente que el planteo significaba la autodisolución política de la izquierda. La izquierda debe darle a las masas que han seguido hasta ahora al peronismo una nueva alternativa política, y de ningún modo reforzar la tendencia de la que aún ellas no se han emancipado de marchar como furgón de cola de los políticos “populares" y demagógicos de la burguesía Si Villaflor hubiera sido elegido diputado en las listas del Frepu de 1985, la izquierda habría entregado la banca parlamentaria a un hombre que se pasó casi inmediatamente al campo del cafierismo y que ahora seguramente apoyará a Menem. La "verdad" del Partido Obrero que luchó contra la “realidad” del Frepu se demostró diez mil veces más “real” que el planteo de sus adversarios. Las escisiones políticas que se produjeron en el PC y en el Mas tienen su causa fundamental en el fracaso del frentismo “trucho”. Ahí está también la razón de la “crisis” de la izquierda en los medios populares. No negamos que el Partido Obrero no ha logrado en este período una penetración profunda en el movimiento obrero, pero ello no se debe a su política, cuyo acierto fue confirmado por todos los acontecimientos de importancia, sino a que debe remar contra los prejuicios democratizantes que aún existen en la vanguardia obrera. Molinas Desde hace casi un año el Fral se ha venido esforzando por estructurar un frente encabezado por un funcionario del Estado y rodeado por una corte de “personalidades” que apoyó la experiencia alfonsinista y que propone ante el fracaso de ésta una versión mejorada del cuento de “no pagaremos la deuda con el hambre del pueblo”. Ninguna organización de izquierda se levantó contra este engendro reaccionario, con la excepción del Partido Obrero. Muy tardíamente, cuando Molinas mismo ya hubo “autopinchado” su candidatura, el Mas se atrevió a criticarla y hasta cierto punto a cuestionarla, limitándose hasta entonces a propugnar la “interna democrática”. Molinas y Auyero proscribieron al PC y al Mas, no fueron éstos lo que se delimitaron enérgicamente de los agentes patronales del Estado. Durante un año la discusión de un frente de izquierda estuvo parada debido a las negociaciones con los “referentes democráticos”. Soto cuando Molinas dio su última palabra, hace menos de sesenta días, ofrendando al PC el 20% de las candidaturas de la eventual “alianza”, ésta se pudrió irremediablemente. En todo este tiempo solamente el Partido Obrero luchó por un frente de izquierda Ahora que el frente “molinista" ha fracasado, es decir a “último momento”, el Fral y el Mas se han puesto a concretar la “Unidad de Izquierda”. Hasta que no hubo fracasado el frente de “centro-izquierda", el Mas y el PC se comunicaban por medio de “señales de humo”. Sin embargo, desde hace tres semanas el PC y el Mas están excluyendo al PO de la discusión para formar un frente de izquierda con el argumento de que seríamos nosotros los frentistas de “última hora” y de que el proceso de homogenización entre ellos se encontraría “muy avanzado”. La “realidad” desmiente el “argumento”; se pretende, como ya ocurriera en 1985, colocar al PO ante un hecho consumado. Los campeones de la “amplitud” del frente lo achican cuando se trata de la izquierda y solo la conciben para englobar a la derecha. Para el PO un frente debe incluir a todos los que luchan contra el sistema de explotación y su Estado, y al mismo tiempo el frente debe esforzarse por ganar para su campo a todos los luchadores que tienen ilusiones en los movimientos populares de contenido burgués, a través de la acción y de la crítica. Izquierda Unida Para cualquier que quiera ver resulta claro que las negociaciones entre el Mas y el PC para formar la llamada Izquierda Unida son el producto del fracaso del frente con Molinas. La Izquierda Unida no nace, por lo tanto, de una evolución política de las direcciones de la izquierda democratizante sino de la impasse en que entró su política. Pero una impasse es, naturalmente, una oportunidad para luchar por producir una evolución política. En diversos sectores obreros, por minoritarios que sean, que han agotado virtualmente sus ilusiones en tos partidos patronales, existe una tendencia favorable a dar esa lucha. Un frente que pueda servir para luchar por la evolución política de la vanguardia obrera significaría un verdadero paso adelante en un país donde los explotados no tienen una expresión inde-pendiente y donde reiteradamente juegan de segundo violín de los partidos patronales. Tanto el PC como el Mas han dicho que la IU sería un “acuerdo electoral”, donde no habría lugar para un acuerdo "estratégico”. Contradictoriamente con esto afirman que están por lanzar a la discusión las “bases políticas y programáticas” del "acuerdo electoral". Si esas “bases” no son un “acuerdo estratégico", deben necesariamente constituir una indicación al menos de un rumbo estratégico, de lo contrario no son “bases” de nada. De la misma manera, un acuerdo “estrictamente” electoral significa que no se establece una línea unitaria de acción en todos los terrenos de la lucha de clases, y es por eso que tanto el PC como el Mas se niegan a hablar de “frente”. Pero de la misma manera, un "acuerdo electoral" que no indique una línea de acción general es una frase vacía, se limita a esconder una política de reparto de candidaturas. En este caso, se produciría el singular fenómeno de que los candidatos concurrirían a los comicios sin ninguna clase de mandato. Semejante alternativa pondría a la izquierda muy por detrás del más mentiroso de los parlamentarios burgueses. El carácter vacío del sistema electoral burgués alcanzaría, de darse estos extremos, su peor expresión. Toda la "sanata” sobre la imposibilidad de acuerdos “estratégicos” esconde las segundas intenciones de sus autores, que se reservan para sí un cambio de alianzas para antes incluso de que terminen de contarse los votos. La sola pretensión de querer luchar contra Angeloz, Menem y Alsogaray sin un enérgico programa político, delata una posición inconsistente y augura un resonante fracaso electoral. Sin una herramienta de combate los militantes de izquierda y los activistas sindicales no podrían nunca unir y potenciar sus esfuerzos para conquistar a los trabajadores que puedan ser impresionados por la demagogia menemista, o que puedan ser presionados por las corrientes de “Izquierda" del peronismo (como De Genaro) que llama a votar por Menem. La conclusión de todo esto es que hay que abrir un debate político de todos los planteos de los partidos frentistas con la participación de los militantes, activistas y bases. Lo poco que ha trascendido sobre lo que sería el planteo que ofrecería la IU del PC y del Mas, es que ella sería una alternativa “nueva” contra los representantes fracasados del “sistema”. Esto no quiere decir naturalmente nada, y lo que es aún más irónico no impresiona a nadie. El Partido Obrero, en cambio, está impulsando un petitorio que dice que el “frente político de los trabajadores y los explotados” debe servir para “combatir el monopolio político de los partidos patronales... y que organice la lucha de conjunto por un gobierno de trabajadores”, es decir, que “expropie al imperialismo y al gran capital”, establezca el “control obrero de la producción", “luche por expulsar a la burocracia de los sindicatos” y plantee la “unidad socialista de América Latina”. El Partido Obrero no levanta una muralla china entre los programas electorales y no electorales, lo que importa es que sean el punto de partida de una acción consecuente. Interna abierta Nadie podría ofenderse si decimos que la cuestión de las candidaturas preocupa más al Fral y al Mas que el mismo programa Son los intereses divergentes con relación a las candidaturas lo que ha dado lugar a que se plantee la llamada “confrontación abierta”. Es lo que se llama una “solución de crisis”. La posibilidad de verse obligados, al final, a votar por candidatos del partido rival, le quita el sueño y le saca canas a los dirigentes tanto del Mas como del PC. Este hecho plantea la posibilidad de una escisión futura-de la IU, antes de las próximas elecciones. Más que una “interna abierta”, estamos en presencia de una “externa cerrada". ¿No se está llamando acaso a votar a gente que puede ser exterior a esos partidos, exterior a la izquierda e incluso exterior al movimiento obrero o a los trabajadores, para designar una lista seleccionada internamente por las direcciones de esos partidos? La interna abierta sería, al revés, que se dé la oportunidad al movimiento obrero a designar sus candidatos por medio de asambleas, en las cuales se establezca también el mandato político de esos candidatos. Un procedimiento de este tipo sería un factor de organización política. En 1985, cuando el Mas se propuso romper el Frente que había establecido con nuestro partido para reemplazarlo por el Frepu, se realizó una gran asamblea obrera en la UOCRA de Neuquén que decidió rechazar al FP, en la cual participaron activamente los trabajadores. Luego, el frente revolucionario derrotó electoralmente al Frepu en Neuquén, desmintiendo con esto que la acción consciente de la vanguardia obrera quite “rédito electoral”. Solo el método de la asamblea obrera, estudiantil, barrial, campesina puede darle solidez al frente, asegurar su condición democrática y convertirlo en herramienta propia de las masas. La falsa "interna abierta” plantea el peligro inaudito de que aparatos extraños a la izquierda pretendan intervenir para desvirtuar candidatos. ¿Por qué un De Gennaro, o un "Barba” Gutiérrez, o hasta un ministro como Brunatti, no habrían de movilizar a sus “punteros" para que ganen sus aliados cotidianos del Fral? es sabido que la “Interna” de la izquierda es intensamente discutida en los círculos oficiales, los cuales bien podrían mover a sus propios “punteros” digamos a título de hipótesis que en favor del Mas, con el cálculo de que de este modo "escracharían” para siempre a la dirección del PC que encabeza Echegaray. Estos ejemplos ponen en evidencia las limitaciones del método decidido por el Fral y por el Mas. Que en lugar del método de la democracia obrera se escoja el de las "primarlas” norteamericanas, no es por cierto una elección caprichosa. Claro que, en 1985, el FREPU designó sus candidatos a "dedo". Nuestra posición EI dilatado análisis que hemos efectuado hasta aquí ha pretendido fundar una caracterización política de la propuesta de concretar la Izquierda Unida y es al mismo tiempo una caracterización del terreno en el que el Partido Obrero se propone continuar su lucha frentista revolucionaria y estructurar a la vanguardia de la clase obrera en un partido obrero revolucionario. En las actuales condiciones del desarrollo de la vanguardia obrera en Argentina nadie puede simplemente ignorar una “interna" de la izquierda. Se plantea sencillamente luchar por un verdadero frente de izquierda, explotando para elfo el fracaso del falso frente con Molinas y la tendencia de aquella parte del movimiento obrero que quiere oponer un polo de lucha contra los partidos de la gran patronal proimperialista. El Partido Obrero reclama antes que nada participar de las discusiones monopolizadas por el Fral y el Mas. En esas discusiones hemos de plantear una clara delimitación de clase de los partidos burgueses y un programa de lucha que responda a las tendencias más profundas de las masas, tal como está contenido en nuestro petitorio. Señalaremos las limitaciones de las “primarias” y propondremos la selección de candidatos de lucha de los trabajadores, esto por medio de asambleas. En el marco de este planteamiento el Partido Obrero profundizará su campaña por el pronunciamiento de los activistas obreros y populares, sea por medio de petitorios como de asambleas, y se esforzará porque esta campaña de tugara la selección de los hombres y mujeres que realmente debieran encabezar en los diferentes niveles una lista electoral de la izquierda. En este cuadro el Partido Obrero debatirá la convocatoria a un congreso de trabajadores y de la izquierda, que deberá homogeneizar el conjunto del planteo frentista, tanto en el plano programático como organizativo. Las diversas contradicciones que caracterizan a la izquierda deben ser tenidas en cuenta, en particular si se toma en consideración la forma concreta que la IU quiere darle a lo que llama un “acuerdo electoral”. Esto quiere decir que el PO podría realizar acuerdos políticos pardales con determinados partidos u organizaciones de la izquierda cuando los términos de esos acuerdos sirvan para vehiculizar más profundamente el planteo frentista revolucionario. Este tipo de compromisos son tanto más valiosos cuanto que permiten ampliar el campo de acción con referencia a los activistas y militantes. El Partido Obrero nunca ha ignorado los procesos políticos que pueden ejercer una influencia sobre la maduración de lo más avanzado del proletariado, y mucho menos ha renunciado siquiera una vez a dar la lucha, no ya por sus posiciones, sino por hacer avanzar al movimiento real de la clase obrera contra el capital. La delimitación política del marxismo revolucionario con relación a la izquierda democratizante es un arma de ludia, no una justificación de la inacción. Hay que agotar por medio del combate todas las experiencias que aún tienen un valor de educación o progreso político para las masas, así como no hay que vacilar en mandar al tacho de basura los procesos artificiales, es decir, “truchos”. La distinción entre unos y otros se comprueba en la acción. 11-10-88

12 de octubre de 1988
¿A quién quiere “pacificar” el Dr. Carlos Menem?

Carlos Menem, candidato presidencial del PJ, decidió salir al cruce de las versiones y entredichos que levantó su anuncio de dictar, apenas asumiera el gobierno en 1989, una “ley de pacificación nacional”. “Para nosotros —aclaró Menem— pacificar significa un pacto social entre todos los sectores de la comunidad para que el país crezca y terminar con la ola impresionante de paros” (Crónica, 10/10). Todo trabajador debe reflexionar seriamente sobre estas palabras del candidato justicialista. Recordemos que hace pocos días, el propio Menem afirmó que “el pacto social (tendrá) fuerza de ley… de modo que el que no lo cumpla sea sancionado y castigado como corresponde" (Página 12, 22/9). El candidato muestra las uñas: amenaza con la cárcel a los huelguistas, a los trabajadores. de cuyas reivindicaciones Menem no habla o propone “empezar" a considerarlas dentro de dos años si el FMI. y los usureros se lo permiten. Un “pacto” entre las ciases, o mejor dicho, entre los patrones y la burocracia sindical, significa la subordinación de los intereses de la clase obrera a los intereses generales de la clase que domina el Estado: la burguesía. El programa de Menem equivale a una amenaza. Si el meneado “salariazo” y la “revolución productiva” fueran algo más que palabras, Menem no debería esperar huelgas y menos, según sus palabras, “una ola Impresionante” de ellas. Si las espera es porque el “salariazo" y la “plena ocupación" no son más que demagogia electorera. Mientras a los trabajadores les ofrece la “pacificación", Menem es más detallado en sus explicaciones cuando habla con los “capitanes de la Industria” y los funcionarios del Citibank. A ellos les ha planteado que reconocerá la deuda externa, la conversión de ésta y de los intereses en capital de empresas estatales y privadas, las zonas francas donde no se pagarán impuestos ni se respetará la legislación laboral, etc... Con la “ley de pacificación", Menem se prepara a enfrentar la resistencia obrera que surgirá como respuesta al caos económico que resultará de la catarata de concesiones que está preparando para beneficio del gran capital. De la mano de los “capitanes de la industria”, de la banca acreedora y de la burocracia, Menem está montando un gobierno de guerra contra los trabajadores.

12 de octubre de 1988
Las escandalosas “jubilaciones” de los Sourrouille, los Cafiero y los Alsogaray
Redacción

Los tres millones de jubilados —el 60% de los cuales apenas percibe el haber mínimo— saltaron de indignación al enterarse que el ministro Sourrouille cobraba una jubilación “extraordinaria” de ₳ 15.817,20 (equivalente a 11 jubilaciones mínimas). Al día siguiente, el Secretario de Seguridad Social, Roberto Bigatti, confirmaba que en la misma situación de Sourrouille revistaban más de 300.000 ex funcionarios estatales, entre ellos Cafiero, Brodershon, Alsogaray y Roberto Alemann. “Las jubilaciones especiales están previstas por varias leyes en vigencia y comprenden al personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, magistrados, legisladores, ministros, secretarlos y subsecretarios de Estado” (Clarín, 12/ 10). Votadas en 1975, como se encargó de recordar Jaroslavsky, no fueron derogadas ni por la dictadura ni por la democracia. “El Congreso, en los cinco años que lleva de actividad, no hizo nada por modificarlas” (Clarín, id.). Bigatti dió nombres, pero no cifras. Sin embargo, una estimación conservadora de los gastos que ocasionan estas jubilaciones oscila en los 2.000 millones de dólares anuales, mientras —según datos oficiales— las erogaciones del sistema provisional, que cubre a tres millones de jubilados, alcanzan los 3.500 millones anuales. La eliminación de las jubilaciones de privilegio permitiría, de un día para otro y sin tocar un sólo peso del déficit estatal, aumentaren un 60% las jubilaciones de los trabajadores. Las jubilaciones de los funcionarios son una radiografía del carácter de clase del Estado y de la propia sociedad que le da vida. Para los representantes políticos de la burguesía —y para los propios burgueses de carne y hueso, como De La Fuente— que perciben los beneficios, no rigen las mismas reglas que para el resto del "pueblo”. Para ellas no hay “congelamiento", ni hubo “emergencia previsional”. La “igualdad" burguesa es sólo para los burgueses. Un 9% del total de los jubilados —los “privilegiados”—perciben el36%del total de los pagos provisionales (2 mil millones de dólares sobre 5,5). Los funcionarios se han limitado a reproducir, en la esfera provisional, la distribución del ingreso que rige para todos los trabajadores. Los asalariados percibimos sólo el 25% del ingreso nacional, el resto va a los bolsillos de los oligarcas, banqueros y especuladores foráneos y nacionales. Hay un aspecto más que salta a la vista. Como las jubilaciones de privilegio son equivalentes al 80/85% de la remuneración actual de los funcionarios, esto quiere decir que sus sueldos superan los 20.000 mensuales (15 veces el salario mínimo). Esta es la gente que se llena la boca hablando de la “rebaja del gasto público” para bajar salarios estatales, despedir trabajadores y votar “impuestazos". El “gobierno barato” solo podrá hacerlo realidad la clase obrera y la población explotada. Que los sueldos de los funcionarios estatales no superen el salario medio de un trabajador es una característica de la dictadura del proletariado.

12 de octubre de 1988
Las 62, los 15 y los 25 revientan el salario para “salvar” el Plan Primavera

Con la firma del reciente acuerdo en la paritaria metalúrgica, la burocracia de la UOM definió la política de toda la dirigencia sindical en este período: salvar al Plan Primavera a costa de una nueva confiscación del salario de los trabajadores. Ni duda cabe que esto fue acordado con Carlos Menem, cuyos agentes más directos en los sindicatos —SMATA, gastronómicos— se han desgañifado desde el lanzamiento mismo del plan económico, por “formas de acción y reclamo que no lleguen al paro", es decir por una tregua lisa y llana. Como un mecanismo de relojería, horas después del acuerdo en la UOM, Andreoni, de la burocracia de los 25 y Cavalieri, de los 15, firmaban un aumento a los empleados de comercio por 100 australes fijos y un misérrimo porcentual de incremento. UOCRA —ubaldinistas— y alimentación — 25— tenían los acuerdos paritarios “a la firma” por cifras similares. Es decir, todas las fracciones de la burocracia sindical se han sumado a la política de “paz social” aceptando una nueva reducción del salario. Para medir este deterioro debe considerarse que, entre julio y setiembre, la “locomotora gremial” conducida por Lorenzo Miguel, produjo una caída del 11% en el ingreso real de los metalúrgicos, y es de lo mejorarlo que se firmó si se compara con otros sindicatos. Otra forma de medir es que los salarios promedios de las categorías más nutridas en gremios como el metalúrgico, el textil o de empleados de comercio equivalen a la tercera parte de la canasta familiar y niveles de remuneración “casi un 40% menores a los de una década e índices de desocupación más altos a los de 1974” (Ministerio de Trabajo). En la CGT, Ubaldini no ha hecho otra cosa que establecer de modo general la tregua planteada con la firma de la UOM y otros sindicatos. Esto es así, aunque se la presente de modo original: anunciando la “continuidad” del plan de lucha a través de “asambleas y reuniones de esclarecimiento", lo que en términos de lucha es estrictamente cero, y encubre que los huevos están puestos en la movilización electoral del PJ: "en el último confederal los "15" comprometieron a renovadores y ubaldinistas con el acto del 17 de Octubre, en el que Menem será único orador” (Clarín, 3/10/88) La tregua armada por la burocracia es un ataque a todo el movimiento obrero, pero en particular a los trabajadores estatales, sobre los que el gobierno quiere descargar la mayor parte del achicamiento salarial requerido por el Plan Primavera. La orden del 4% de aumento se está aplicando a rajatablas en la banca oficial y en el resto de las reparticiones, y sería la medida también en las empresas públicas. El combate extraordinario de los trabajadores del Nación, las luchas que se están abriendo en los hospitales públicos y otras dependencias, el clima de agitación y movilización en los gremios ferroviarios son todos indicadores de las profundas tendencias a quebrar el virtual congelamiento salarial del gobierno, más allá y contra la defección de los caciques burocráticos. El pacto social que ya funciona... Hemos denunciado que la columna vertebral del planteo político de Menem es la puesta en marcha de un "pacto social con fuerza de ley”, que convertiría en delito cualquier manifestación de lucha sindical contra la política oficial. Apunta a una completa estatización de los sindicatos y a convertir a sus burocracias en brutales custodias del cumplimiento del pacto. Bajo la inspiración del gobernador riojano la burocracia ha tomado la decisión política de salvar el “Plan Primavera”, y se ha erigido a sí misma en responsable de este salvataje. La Asociación Bancaria, dirigida por el menemista Zanola, ha colocado a los trabajadores del Nación fuera de la ley y del sindicato, relevando al mismísimo Ministerio de Trabajo en su función y llamando de hecho a que el Estado patrón ataque a los huelguistas. El salvataje al “Plan Primavera", y el papel rompehuelga de la burocracia para imponerlo contra las masas son testimonios precisos del pacto de cogobemabilidad entre gobierno y menemismo. La consigna es la lucha consecuente contra la degradación del salario, por 4.000 de básico y el ajuste mensual por el método de la asamblea general y el comité de huelga, por la independencia respecto a la burocracia y los partidos patronales.

12 de octubre de 1988
SOMU: ¡Abajo la proscripción de la lista antiburocrática!

En noviembre, habrá elecciones seccionales y nacionales en el sindicato marítimo (SOMU). En la seccional marplatense se inscribieron tres listas: tos representantes de la conducción nacional del SOMU (en manos del miguelista Arce), una escisión burocrática de ésta, y en tercer lugar, la lista Verde 5,. un frente constituido por activistas del PC, PO, PTS e independientes. Inscriptas las listas, la “junta electoral”, monopolizada por Arce, sólo legalizó a la lista oficial, apoyándose en un manejo fraudulento de los padrones del gremio. La acción proscriptiva de la burocracia se comprende al reseñar lo sucedido en el gremio en los últimos meses: la burocracia sindical y las patronales pesqueras están discutiendo en secreto el convenio colectivo del gremio, al que la patronal pretende amputarle conquistas fundamentales: entre ellas, el ajuste salarial con. la evolución del dólar y las condiciones de seguridad y salubridad laborales. En la lista 5 se agrupan los dirigentes y activistas que comandan un vigoroso movimiento contra esta paritaria fraudulenta: en abril pasado la oposición antiburocrática arrancó una masiva asamblea general que votó por la discusión de los convenios con paritarios responsables ante asamblea. La burocracia se aprovechó luego de la débil, organización de los barcos para continuar con su paritaria “secreta” y “concertar" con la patronal el despido de activistas. También en estos casos, vigorosos paros en los barcos (organizados por la oposición) obligaron a la patronal a recular. Consciente del papel jugado por este activismo, la burocracia se ha jugado a la proscripción lisa y llana… Ante la impugnación burocrática, la labor de la lista 5 se ha redoblado: está en marcha una campaña pública de denuncia y se está trabajando activamente en los barcos por una asamblea general que barracón el proceso electoral fraudulento.

12 de octubre de 1988
En AMSAFE los docentes también dijeron ¡NO!
Redacción

En el curso de la semana pasada, se realizaron asambleas y votaciones en AMSAFE para resolver el mandato del gremio respecto de la reforma a los estatutos de CTERA. En las asambleas de Rosario, San Lorenzo y Santa Fe se delinearon dos posiciones claras: el garcettismo, por un lado, que reclamaba el apoyo a las reformas que intenta la Junta Ejecutiva. Por el otro, Tribuna — junto a Alternativa Docente llamó a impugnar la reforma y denunció el carácter proscriptivo del inminente congreso de CTERA. Pero también hubo “terceras posiciones": la lista Verde (liberal) rechazó condenar de conjunto a la reforma reaccionaria, llamando a analizar su contenido “punto por punto”. La Aníbal Ponce tampoco mocionó el rechazo de conjunto a la reforma de Garcetti: el PC se negó a impulsar el petitorio que diferentes entidades y agrupaciones venían trabajando contraía reforma con el argumento de que “estaba apoyado por los liberales”. Pero a la hora de fijar posición sobre este punto, la Aníbal Ponce santafecina evitó impugnar a la reforma de Garcetti... al igual que la burocracia “liberal". La votación en las escuelas sancionó finalmente, un incuestionable repudio al intento miguelista en CTERA: el No a la reforma obtuvo 2000 votos en Rosario contra 700 de la lista celeste. También se triunfó en Santa Fe, mientras que en San Lorenzo la oposición a la reforma venció por 250 votos a 35. Esta votación debe constituirse en factor de reforzamiento de las reales posiciones antiburocráticas en AMSAFE.

12 de octubre de 1988
¿El PC va a entregar la UMP a Garcetti?

“El enemigo es el sistema, no la burocracia.” Con este curioso argumento el representante de la agrupación Propuesta (PC) declaró su oposición a la conformación de una lista antiburocrática para las próximas elecciones de la Unión de Maestros Primarios (UMP) en la Capital Federal. La cuestión es muy concreta: la lista Celeste de la burocracia formó un bloque con los peronistas “combativos” (agrupación Marechal) y con la Corriente de Educadores de Base (iscaristas) con vistas a copar el sindicato y someterlo a la clique reaccionaria de Garcetti y Cia. Se pretende quebrar a la UMP desde adentro, lo que terminaría con su funcionamiento mediante asambleas, la elección de delegados con mandato y la oposición que ha reunido el Sindicato a la pretensión de convertir a la CTERA en un aparato totalitario y vertical. El planteo de que el enemigo es “el sistema” y no la burocracia es un "furcio” de lógica, sorprendente en un “docente”. La burocracia es parte del “sistema”. ¿O acaso no defiende al capitalismo y a su Estado y no combate a los partidos que luchan por la independencia política de la clase obrera y sus organizaciones? Lo que el PC quiere decir es que la burocracia no es la burocracia y esto sí que es muy lógico en un partido alineado con la burocracia estatal más poderosa del mundo. ¡Pero también en la URSS los obreros combaten a la burocracia! El PC olvida que, sin la Celeste, el “sistema” nunca hubiera derrotado a la huelga docente. En la Asamblea del último viernes 10 el PC se negó a formar un bloque de las agrupaciones antiburocráticas para imponer congresales propios al Congreso de CTERA de este fin de semana. Tribuna Docente, Alternativa, la "14 de marzo" y los docentes del PTS han lanzado una convocatoria pública dirigida a Propuesta (PC) para la construcción de un Frente Único Antiburocrático y de lucha en defensa de la democracia sindical, para dar la batalla “por una dirección independiente de los gobiernos de turno y los partidos patronales y que responda a la voluntad de las bases en la UMP”. Sobre esta base programática está planteado poner en pie una lista que congregue a los mejores luchadores de la docencia capitalina.

12 de octubre de 1988
Garcetti quiere destruir al sindicalismo docente

Con un 70 % de delegados elegidos hace dos o tres años por lista completa o directamente designados por el “dedo sabio” de las directivas, todos sin mandato, y una pequeña porción de delegados surgidos de asambleas de base, volverá a sesionar el 14,15 y 16 el Congreso de CTERA. Este congreso "trucho” tiene un objetivo largamente anunciado por la burocracia: la imposición de estatutos totalitarios al sindicalismo docente. El proyecto de reforma barre con todas las instancias democráticas en la CTERA: —se elimina la proporcionalidad en la elección de Junta Ejecutiva, dando paso a la “lista completa", —el mandato pasa a ser de tres años, contra dos en el estatuto vigente, —se liquida el confederal, cuyos delegados eran elegidos en asamblea, por el burocrático plenario de secretarios generales, -se liquida la autonomía de las entidades de base, convirtiéndolas en seccionales apéndices de la JE. La lógica de todos estos cambios es asegurar la completa monopolización de la CTERA por parte de una camarilla agente de los gobernadores justicialistas y férreamente orientada hacia la integración con el Estado. Desde largo tiempo atrás la burocracia se fijó el objetivo de consumar en este año la verticalización: sabe que el reflujo actual de la docencia tiene patas cortas y que la base ha hecho una experiencia con esta dirección traidora, por eso apresura el trámite para regimentar a CTERA antes que un nuevo ascenso ponga en peligro la perpetuación de sus puestos. El congreso fallido de agosto Garcetti y la JE se proponía dar este paso en el congreso convocado en julio, pero tuvieron que dar marcha atrás. La celeste tenía los dos tercios necesarios para reformar los estatutos y la izquierda era una expresión liliputiense, pero la regimentación planteada chocó con la crisis en el mismo seno de la burocracia. Chaco, Chubut y Entre Ríos, entidades satélites de la Celeste, fueron las que pidieron la postergación del tema, y la UDA, por su lado, batalló en el mismo sentido. Aquéllos porque quieren preservar sus espacios burocráticos propios y la reforma amenaza con cercenar sus prerrogativas con los estados provinciales y por ende con el sistema de concesiones y prebendas ya establecido. La UDA porque la constitución de “sindicatos únicos” en cada distrito amenaza disolverla como sindicato nacional, máxime cuando se habla de paritarias provinciales para el próximo año y la comisión nacional de política salarial duerme el sueño de los justos. Estos 90 días han sido utilizados por la cúpula para negociar el reparto del poder, pero aun así no está definido que “las cuentas cierren”. De julio ahora la crisis en la Celeste lejos de atenuarse se ha agravado: el tronco burocrático se ha dividido en Rosario, Córdoba, Chaco, Salta y en todos los casos la divisoria de aguas ha sido la “provincialización” o “nacionalización” de los conflictos es decir el reparto de roles entre la burocracia nacional y las burocracias provinciales. Defender a muerte la democracia sindical Para frenar el amordazamiento de CTERA llamamos a montar una campaña nacional de todos los activistas, delegados, maestros de base y corrientes en defensa de la democracia sindical y de la CTERA como sindicato de lucha. Llamamos a luchar por la convocatoria a asambleas y a impulsar en ellas el pronunciamiento contra los estatutos totalitarios y el siguiente programa de acción: 1. Defensa incondicional de la soberanía de las asambleas y de la autonomía de las entidades, 2. Por la proporcionalidad integral para todos los cargos electivos, 3. Vigencia del confederal con delegados elegidos directamente en las asambleas y mandatarios por las mismas, 4. Reconstrucción del pliego de reclamos abandonado por la dirección: 3.000 de básico, nomenclador único, aumento del presupuesto educativo, indexación mensual, 5. Por un plan de lucha consecuente resuelto en un confederal de delegados de base. Llamamos a impulsar el manifiesto por la democracia sindical en CTERA levantando por dirigentes y congresales de Amsafe, UMP, Ademys y un conjunto de entidades.

12 de octubre de 1988
Menem le teme a su propia victoria
Redacción

Cuando todo el mundo ya daba por enterrado el proyecto de Alfonsín de reformar la constitución, el hermano de Carlos Menem ha salido a pedir la “escupidera”. El martes por la noche los diarios anunciaban que había solicitado al gobierno la reanudación de las negociaciones constitucionales. Eduardo Menem dio una razón, sobre la que conviene reflexionar, para reclamar este reavivamiento de las negociaciones muertas. Dijo que la reforma de la constitución era necesaria para asegurar la “gobernabilidad”. De este modo echó una sombra de sospecha sobre la firmeza del régimen actual y sobre la vocación democrática del resto de los partidos para el caso de un triunfo del peronismo. Para comprometer a los opositores a no voltear a un futuro gobierno de Menem, el menemismo está dispuesto ya a hacer concesiones ¿Cuáles? Eduardo Menem señaló el acortamiento del período presidencial a cuatro años, es decir el mismo truco que no sirvió para salvarle la vida a Isabel. Calcula que esto acortaría el tiempo de las expectativas de la oposición para un posible retorno al gobierno. Semejante planteo pone de relieve la completa falta de confianza del menemismo en su capacidad para gobernar, lo que en definitiva quiere decir su falta de confianza para resistir las presiones del imperialismo para que se someta a sus dictados. Menem pretende que a cambio de la reforma que reclama Alfonsín, el radicalismo se comprometa a no hacer bloque con la Ucedé para robarle el triunfo al peronismo en el Colegio Electoral. La movilización del pueblo para defender su eventual triunfo, es reemplazada por Menem por los compromisos con el oficialismo proimperialista. El gobernador riojano, y especialmente Cafiero, quieren que en recompensa por estas concesiones el gobierno salga a socorrer los Tesoros provinciales, nuevamente en quiebra. De lo contrario son completamente impotentes para dar una salida a la situación, lo cual solo sería posible a costa de los intocables capitalistas. Pero todo esto a Alfonsín no le hace ni “mu”. Lo que el agotado presidente quiere imponer es la figura del primer ministro, porque imagina que de este modo podrá volver por la ventana cuando lo echen a patadas al radicalismo en las elecciones del año que viene. A Cafiero también le gusta la idea, para pasar de la condición de suplente vitalicio a que lo condenó la última interna del peronismo, a jugar de titular. Para Menem todo esto es aceptar el “harakiri”. El gobierno ha lanzado la especie de una inminente crisis militar en los últimos días, con la más que probable finalidad de presionar por un nuevo “entendimiento de la civilidad” que lo comprometa a Menem en el sostenimiento de Caridi frente a los “carapintadas”; en un aumento del presupuesto militar y del equipamiento de las fuerzas arma-das por los Estados Unidos; y por sobre todo para arreglar “extrajudicialmente” los casos de los militares que aún enfrentan procesos. La punta de este ovillo es que se acepte reformar la Constitución con el primer ministro adentro. Cuando todavía faltan ocho meses para las elecciones y quince para que suba el nuevo presidente, Menem está demostrando su impotencia anticipada; es decir el temor a su propia victoria. Por eso se derechiza cada vez más, lo que en el caso del riojano alcanzaría proporciones de “exageración”. Esta radiografía del organismo político putrefacto de la burguesía lleva a la conclusión inevitable de que hay que formar un frente que agrupe a los explotados, desarrolle la independencia de la clase obrera con referencia a los partidos patronales y el Estado capitalista, y que la convierta en caudillo del conjunto de los oprimidos para consumar la revolución socialista. En estos términos se plantea la función histórica del frente de izquierda. Recuadro Tapa PO N° 245 SE ACABO LA “PRIMAVERA” LOS SALARIOS ESTAN “CALIENTES” Después de la estampida de “remarcaciones” de agosto y del supuesto congelamiento de precios pactado por el gobierno con la Unión Industrial, la carestía ha seguido “floreciendo" a lo lindo. No en vano comenzó la “primavera”. La inflación de “un dígito” prometida por el gobierno fracasó estrepitosamente, como era de esperar. Para octubre se anuncia una mayor carestía, que se atribuye a la suba de la carne. Por hache o por be, el salario sigue sufriendo la acción implacable del enriquecimiento de los capitalistas. Existe un síntoma adicional que permite percibir el fracaso del “plan primavera”. Las patronales se están quejando de que el dólar está quedando “retrasado”. Pero ocurre que este “retraso” es lo que ha permitido que la suba de precios no haya sido aún mayor. La presión de los capitalistas por una devaluación mayor puede conducir a un epílogo catastrófico de los esquemas de “estabilización” inventados por el oficialismo. Otro dato que actúa, en favor de una mayor inflación es la afirmación de los estados provinciales de que se han quedado sin fondos. La recaudación de impuestos para las provincias ha caído. Si el gobierno abre la canilla del subsidio al interior se dispara toda la situación. Si no lo hace, los trabajadores estatales de las provincias sufrirán las consecuencias. En estas condiciones tan graves para la clase obrera, la CGT y los sindicatos, es decir la burocracia sindical, se han metido de lleno en la “tregua” con los represores del pueblo en Plaza de Mayo. Qué Ies importa que el salario haya caído un 22% en el curso de los ¡ocho meses! del 88; ellos siguen cobrando sus coimas y ahora obtienen los fondos de las obras sociales. La burocracia sindical es parte integrante de la enorme corruptela que está infiltrada por todos los poros de este régimen de los explotadores. La rebelión de las bases del Banco Nación, la amplitud de la huelga de los municipales en Capital y Córdoba, el anuncio de luchas inminente, ponen en evidencia que los trabajadores no piensan poner la otra mejilla. Hay que ir a una lucha de conjunto y decisiva. Los macaneos electorales no sirven para “para la olla” en las barriadas populares. Los fines de semana largos son para el lujo de una minoría. Basta de atropellos. Asambleas, congresos de delegados con mandato, planes de lucha, para ir a la i huelga indefinida por un salario mínimo igual al costo de la canasta fa miliar; es decir de 5.000 australes.