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Prensa Obrera N° 244

6 de octubre de 1988 · 21 notas

Notas de este número

6 de octubre de 1988
"Unidad y lucha": 2- Sasetru: 0
Redacción

Una movilización al Juzgado de todo el barrio “Unidad y lucha”, de Corina, Avellaneda, obligó al Juez a revocar la orden de desalojo contra los pobladores que él mismo había dictado a pedido del pulpo Sasetru, quien pretende la titularidad de los terrenos. El 11 de septiembre, realizaron un festival popular de 500 vecinos y trabajadores y una asamblea que reafirmaron la “unidad y la lucha” hasta la definitiva obtención de los terrenos y viviendas. Estos éxitos, tras el rechazo de los parapoliciales con que se los intento desalojar semanas atrás, marcan una gran cohesión del barrio tras sus reclamos. El pulpo Sasetru ya ha comenzado a desarrollar nuevas maniobras. Ahora a raíz de la presentación ante el parlamento provincial y municipal de proyectos para la expropiación y entrega de las tierras a los pobladores, por parte del barrio, ha comenzado a repartir toneladas de sus productos entre los “bloques parlamentarios”. Sasetru intenta impedir que tome estado público la denuncia de obtención malhabida de los terrenos y los repetidos negociados, bajo todos los gobiernos, que hizo con los mismos. El barrio ha decidido la masiva movilización sobre La Plata y el Concejo Municipal para que se discuta el proyecto.

6 de octubre de 1988
El “barriazo” acabará con los “tarifazos"

En una asamblea general del barrio, los vecinos de la localidad de Don Bosco III en Neuquén resolvieron por unanimidad no pagar las boletas de gas hasta tanto la empresa no dé a conocer un anunciado plan de tarifas preferenciales. Esta decisión se suma a la ya adoptada en los barrios de Bouquet Roldan, Mariano Moreno y Don Bosco. Las asambleas que se están realizando en toda la ciudad y en zonas del interior de la provincia (Picum Leufu, Cutral Co) ya arrancaron al gobierno una promesa de que no cortará el servicio a quienes adeudan pagos (que ya son más de la mitad de los usuarios) y un anuncio de prorrateo de las deudas. Los tarifazos de gas son inaguantables. En la provincia que provee el 80% del gas nacional, el bimestre pasado llegaron facturas de 400 y 500 australes y los nuevos vencimientos llegan a 1000 australes! A las asambleas vecinales concurren los diputados del sapagismo y de la UCR para tratar de enfriar la bronca popular con promesas. Pero aún si se distribuyen tarifas de 1000 australes en 3 ó 4 cuotas, continúan siendo insostenibles para trabajadores que ganan 1000 o 1200 australes. La única salida inmediata es el no pago de los aumentos que sólo sirven para financiar el quebranto de Gas del Estado por los subsidios que le otorga a los grandes capitalistas y los fraudes y negociados que solventa, como fue el caso de Cogasco. El no pago es la reivindicación que sostiene el PO en todas las asambleas barriales. Los diputados, en cambio, se comportan cínicamente. En Don Bosco III un legislador prometió soluciones para el futuro a un jubilado que cobra 900 australes y trajo una boleta de 1.100. A otro compañero desocupado que tiene la esposa enferma le dijeron que “las leyes no se hacen de un día para otro”, y que el “año que viene cambiaremos la legislación”. Ante semejantes respuestas de funcionarios bien alimentados a costa de la explotación del pueblo, la efervescencia está creciendo en las barriadas. La dirección de las comisiones vecinales está en manos de los partidos patronales (especialmente el MPN sapagista) pero los trabajadores vienen realizando una gran experiencia con las mentiras de estos agentes del capital. Hay que extender las asambleas y sacar pronunciamientos a favor del no pago mientras se prepara una nueva movilización general contra los tarifazos. Fortalecer las agrupaciones clasistas barriales es el camino del triunfo.

6 de octubre de 1988
Los secundarios se movilizan por el boleto mínimo
Corresponsal

El 16 de setiembre, en homenaje a la “Noche de los lápices”, 500 estudiantes secundarios se movilizaron por las calles céntricas de la ciudad en reclamo del boleto mínimo (de ₳ 1). La combatividad de la marcha se expresó en las consignas y en la intervención de los activistas en el acto posterior. Ante la entrega de un petitorio, las autoridades municipales se comprometieron, por toda respuesta, a formar una “comisión de estudio”, que pretende patear la pelota para el año que viene. Franja Morada está empeñada en frenar y desviar la organización de la movilización estudiantil porque el desarrollo de este movimiento amenaza con desbancarla de las direcciones de los centros. Hay que desenmascarar a Franja y luchar por una nueva dirección. Este ha sido el señalamiento central de toda la agitación e intervención de la UJS. Debemos avanzar hasta construir una FES combativa e independiente de los gobiernos de turno.

6 de octubre de 1988
La FES, una espina para los reaccionarios
Redacción

El viernes 30 la FES de Tucumán concretó una importante movilización. Mil estudiantes se concentraron en una asamblea estudiantil y posteriormente marcharon al Concejo Deliberante a entregar una petición reclamando el boleto estudiantil. En los días previos la FES había realizado asambleas para organizar la movilización. El día viernes las columnas se concentraron frente a la Escuela Normal. Allí confluyeron estudiantes del ENET 1, ENET 2, ENET 3. el Colegio San Marcos, Nacional, Tucumán, de Comercio 1, Comercio 2, Comercio 3, etc... Con ese marco y al grito de “Luchar, vencer, todos con la FES" y/ o “Que bronca, que bronca que me da, Domato en Mercedes y nosotros a caminar”, un dirigente de la FES leyó un proyecto de resolución de la Comisión Directiva que fue aprobado a mano levantada por la masa de estudiantes. De allí se decidió marchar al Concejo Deliberante donde los miembros de la Comisión Directiva fueron recibidos por un grupo de Concejales que salieron con evasivas en relación al reclamo del boleto. Esta movilización de la FES es un importante paso adelante, pues se ha dado en medio de una descomunal presión de las autoridades. Estas han aplicado medidas represivas en algunos colegios y en otros se han lanzado a una campaña de corrupción de ciertos sectores de la dirigencia estudiantil, dirigida a domesticarlos y a escindirlos de la Federación. De aquí en más está planteado reforzar la organización colegio por colegio, realizar asambleas que vayan informando el desarrollo de las tratativas con los concejales e ir preparando de esta manera los nuevos pasos de movilización. Resolución aprobada en la Asamblea Estudiantil de la FES de Tucumán La Asamblea Estudiantil reunida el día 30 con la presencia dé más de 1.000 estudiantes aprueba por unanimidad la declaración presentada por la Comisión Directiva la cual sostiene que: a) Ante la incesante carestía de te vida se hace cada día más difícil proseguir los estudios. Los viáticos y el costo de los materiales de estudio son cada día más inaccesibles. Como consecuencia de todo esto la deserción estudiantil ha crecido especialmente entre aquellos de condición más humilde. Ante esta circunstancia la FES que ya se movilizó en defensa de las vacaciones de invierno y en defensa de “la semana" de varios colegios cuyos rectores arbitrariamente querían eliminar, hoy nos volvemos a movilizar reclamando el boleto estudiantil. b) la reivindicación del boleto es cada día más sentida por la mayoría del estudiantado secundario de todo el país. Ahí están de muestra los miles de chicos que han ganado las calles y las plazas en varias provincias, en la Capital Federal y en la mayoría de los distritos del gran Buenos Aires. Como ayer lucharon los chicos de la noche de los lápices, hoy también en Tucumán nos sumamos a esta lucha de alcance nacional. c) La FES denuncia que mientras se, declara que los precios están congelados se acaba de aumentar casi un 20% el precio del boleto en San Miguel. Los concejales de todos los partidos han votado el reclamo de los patrones de colectivos, pero hacen oídos sordos a nuestro reclamo del boleto estudiantil. d) La FES denuncia también la campaña persecutoria contra delegados y dirigentes en varios colegios, llegándose al extremo que por denuncia del rector del colegio nacional se detuvo al secretario gremial de la FES, cuando éste encabezaba la manifestación en defensa de “la semana del colegio". Esta ofensiva represiva tiene el propósito de desmembrar el trabajo organizado y quebrar nuestra lucha en defensa de nuestros derechos. Y hoy en forma con-creta paralizar nuestra movilización por el boleto estudiantil. Por todo esto la FES plantea: a) Luchar por una ley nacional que sancione la vigencia del boleto estudiantil de manera inmediata e irrestricta, equivalente a un tercio del valor actual; en el mismo sentido y con el mismo contenido planteamos la vigencia de una ley provincial y de una ordenanza municipal. b) Anulación de todas las sanciones disciplinarias contra delegados y dirigentes. Plena libertad de organización y de funcionamiento de los centros y de la FES en los colegios. c) Llamamos a todos los colegios adheridos a la FES a redoblar la movilización. Llamamos al resto de los estudiantes de la Capital y de la provincia a: coordinar pasos concretos en la lucha por el boleto. Damos mandato a la comisión directiva para que coordine con otra FES, coordinadoras y centros de otras provincias, la lucha tras el reclamo de una ley nacional por el boleto estudiantil.

6 de octubre de 1988
La dictadura del proletariado y la IV Internacional

La cuestión de la dictadura del proletariado ocupa un lugar central en el programa marxista. Es la estrategia que guía todo el período histórico que va de la primera fase del socialismo al comunismo y a la progresiva desaparición del Estado. Su punto de partida, como el de la revolución, es el cuadro nacional creado por el capitalismo. Pero su perspectiva es internacional, la República Mundial de los Soviets. La actitud ante el Estado ha sido históricamente la piedra de toque que distinguió a revolucionarios de reformistas en todos los períodos del desarrollo del movimiento obrero. Esta cuestión está en el centro de los problemas de la reconstrucción de la IV Internacional porque también en su seno, los revisionistas han abandonado la teoría marxista del Estado. Secretariado Unificado El oportunismo “pablista” data de fines de la década del cuarenta, cuando a través de Michel Pablo (SU) se formuló la extraña teoría de que el proletariado había sido suplantado por el stalinismo como sujeto de la revolución mundial. Esta posición llevó a la IV Internacional dirigida por Pablo a restar su apoyo a los levantamientos obreros de Berlín Oriental, de 1953, y de Hungría y de Polonia, de 1956. En 1969-74, el “pablismo” (Ahora liderado por E. Mandel) asumió las posiciones foguistas, convirtiendo a la pequeña burguesía sin lazos con la evolución política del proletariado, en la fuerza dirigente de la revolución. Semejante trayectoria delata a una corriente antimarxista, completamente foránea a la construcción de una Internacional proletaria. En 1977, este sector — llamado Secretariado Unificado — va a rematar (si se puede decir así) su degeneración teórica con una tesis sobre la “democracia socialista y Dictadura del Proletariado" que se autojustifica como una respuesta a los “prejuicios democráticos de la clase obrera de Europa Occidental”. La resolución del SU afirma que “La dictadura del proletariado no es otra cosa que la democracia obrera”. De este modo reduce la dictadura del proletariado a una de sus características y, lo que es peor, tomándola en un sentido formalista, es decir, privándola de su contenido social e histórico. Naturalmente oculta la función histórica de la dictadura obrera, que es la elevación de la clase obrera como clase dominante, el aplastamiento de la burguesía y de la contrarrevolución y la expropiación política y económica de la burguesía. Sólo mediante la destrucción del aparato estatal burgués puede la clase obrera iniciar junto a la dictadura del proletariado, el proceso de extinción del Estado. El SU dice que la “democracia socialista” debe ser presentada como “una extensión de los derechos democráticos de los trabajadores, más allá de los que ya gozaban bajo las condiciones de la democracia burguesa”. El pasaje de la democracia burguesa a la dictadura del proletariado sería una culminación del proceso histórico del Estado burgués, mediante la extensión de los derechos individuales. Aquí encontramos el embellecimiento clásico de la democracia burguesa característico de la socialdemocracia y el planteo del “tránsito pacífico” del capitalismo al socialismo característico del stalinismo versión "renovadora”. Derechos individuales Los derechos individuales fueron el producto histórico progresivo y el arma de combate en el tránsito del feudalismo al capitalismo. El pasaje del estatuto feudal al código civil marcó una revolución en las formas de propiedad y liberó las fuerzas productivas frenadas por el derecho señorial. Pero la igualdad proclamada por la burguesía no era más que un enmascaramiento de la desigualdad real entre explotadores y explotados y la consagración del derecho de propiedad, es decir de explotación. Este derecho es el límite absoluto de todo el derecho y de sus libertades correspondientes. “Aun en la república burguesa más democrática”, decía la III Internacional refiriéndose al derecho de reunión, esta es “una frase sin sentido, pues los ricos poseen los mejores edificios públicos y privados, así como el tiempo necesario para reunirse bajo la protección del aparato estatal burgués. Los proletarios de la ciudad y del campo y los pequeños campesinos, es decir la inmensa mayoría de la población no tienen ni lo uno ni lo otro. En tanto que esto sea así la igualdad, es decir la democracia pura, es un engaño. Para conquistar la verdadera Igualdad, para realizar realmente la democracia en beneficio de los trabajadores, es necesario en primer lugar quitar a los explotadores todos los locales suntuosos públicos y privados, es necesario dar el tiempo necesario a los trabajadores, es necesario que la libertad de sus reuniones sea protegida por los obreros armados y no por los esbirros o por capitalistas con soldados a su disposición”. Tendencia histórica Al postular la “extensión” de las libertades individuales de la democracia burguesa, el SU oculta la tendencia histórica real de la democracia burguesa. El desarrollo histórico del capitalismo se caracteriza por la tendencia al perfeccionamiento y refinamiento de la maquinaria de opresión del Estado burgués. Los enormes ejércitos modernos dotados de miles de ojivas nucleares y los poderosos servicios de espionaje y represión han convertido a los Estados en una maquinaria pura de opresión. ¡Lo atestiguan los presupuestos públicos, que destinan al militarismo entre el 30 y el 50% de los recursos fiscales! En todos los países del mundo, las dictaduras tienen rango constitucional, pues sus disposiciones pasan a integrar la legislación corriente de las “democracias”. Comparado con cualquier otra etapa “constitucional” anterior, el presente régimen político argentino, por ejemplo, representa un progreso en el refinamiento y reforzamiento de la maquinaria de opresión. En los “democráticos" estados de Europa Occidental se preservan las monarquías (Gran Bretaña, Suecia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, España) y se incrementa día a día la legislación limitativa de las huelgas (Alemania, Gran Bretaña). En Italia aún quedan resabios de la legislación mussoliniana. Recientemente el régimen montó un referéndum para anular la escala móvil de salarios ¡apelando a los “derechos individuales" contra el proletariado! En Francia, sigue vigente la V° República gaullista, — de neto corte autoritario, con el Ejército actuando como reaseguro de todas las crisis políticas (¡1968!). León Trostky nunca olvidó de seña-... fas huelguistas y (no sólo los patrones) lar a la “democracia como la forma más aristocrática de dominio: sólo pueden conservarla” — afirmaba — “aquellos países que tienen esclavos en el mundo: como Gran Bretaña, cuyos ciudadanos poseen nueve esclavos cada uno; Francia, donde cada ciudadano tiene un esclavo y medio; y Estados Unidos —no puedo contar los esclavos pero lo es casi todo el mundo, empezando por América Latina”. El SU simplemente se olvidó de la opresión colonial al hacer su elegía de la “democracia" burguesa. Una línea de demarcación Para el SU la “condición previa (sic) para el ejercicio del poder político por la clase obrera” es la “libertad para la organización de grupos, tendencias/ partidos diferentes sin restricciones”. Como un “gentleman” británico, la “dictadura del proletariado” mandeliana debe entrar a la historia golpeando la puerta con guantes blancos. “Cualquier (!!!) restricción (de los derechos democráticos) dice el SU... limita la democracia obrera”. ¡Pero el “derecho” es precisamente “restricción"; el derecho de un individuo termina donde empieza el del otro! El del obrero donde empieza el del burgués, y hasta el derecho a la existencia, que está por encima de todo "derecho”, está condicionado bajo el capitalismo al derecho de propiedad. El derecho “sin restricciones” es una vulgaridad y una patraña. Para el SU, si se comienza con la “restricción” de derechos a la burguesía, se termina, como en el poema de Brecht, conculcando la democracia obrera. “¿Cuál es la línea de demarcación?” se pregunta el teórico que ha dejado de percibir las fronteras de clase. El SU concibe a la lucha de clases como un proceso discursivo o parlamentario, donde los trabajadores — en uso de sus “derechos Individuales” —son libres de “optar” por sobre todo entre diferentes "propuestas" políticas. Cualquier trabajador que haya participado de una huelga sabe, sin embargo, perfectamente que los campos se delimitan en el curso de la propia lucha. Así como la línea de demarcación entre sino también los carneros y los políticos que vienen a “mediar” se define en el propio curso de la huelga. La lucha de clases divide y “demarca” los campos en pugna. Si la huelga es la forma embrionaria de la guerra civil que opone a la clase obrera al capital, la guerra civil desarrollada opone más nítidamente todavía a los campos en lucha y obliga a los revolucionarios a extremar las medidas autoritarias para aplastar a la contrarrevolución. Las tesis del SU aplicadas a Nicaragua significarían la extensión de los “derechos individuales" a la “contra” ¡que es precisamente lo que apoya el SU para Nicaragua! La democracia obrera no es ni puede ser la suma de los derechos individuales de los obreros, ni mucho menos la de todas las clases, por la simple razón de que el socialismo y la dictadura del proletariado son la consagración histórica de los derechos colectivos, es decir, la abolición del derecho, que históricamente representa la reglamentación de la lucha del hombre contra el hombre. Engels no definió el “reino de la libertad” como una reforma superior del código civil, sino como la “conciencia de la necesidad”, es decir la conciencia de la necesidad del desarrollo humano, emancipado de la institución salvaje de la propiedad. La democracia obrera, como régimen de transición, es la actividad revolucionaria de los explotados. Donde ésta existe hay democracia obrera, cualquier otra cosa es fetichismo organizativo y mistificación política. Revolución política Para el SU, la ampliación de los derechos individuales será también la viga maestra de su posición respecto de la regeneración de la dictadura del proletariado en los Estados Obreros burocratizados. “No es posible ninguna solución de recambio con relación al poder de la burocracia, dicen las tesis, sin la Institucionalización del poder del proletariado.” Es necesario, afirman, un “Código Penal que defienda y extienda las conquistas más progresistas de las revoluciones democrático-burguesas en el terreno del código penal y de la justicia". El SU propone, en consecuencia, un pluripartidismo que preserve los derechos políticos sin excluir a la burocracia y a la aristocracia obrera. Esta concepción equivale a la renuncia a la revolución política. En forma análoga a lo que antes ocurría con la revolución proletaria, el SU plantea el “tránsito pacífico” del dominio burocrático a la “democracia", que de obrera no tiene nada porque no expropia a la burocracia de sus privilegios, es decir que no la abole. El SU pretende fundarse en la afirmación del Programado Transición que dice que “la democratización de los soviets es Imposible sin la legalización de los partidos soviéticos”. Lamentablemente para el SU el Programa de Transición agrega: “Los mismos obreros y campesinos, con sus votos libres, señalarán a los partidos que reconocen como partidos soviéticos”. Más aún: “Es necesario devolverá los soviets no solo su libre forma democrática, sino también su contenido de clase, (¡qué tal!) Así como en otro tiempo no se permitía a la burguesía y a los kulaks (campesinos ricos) Ingresar en los soviets, ahora es necesario expulsar de los soviets a la burocracia y a la nueva aristocracia”. Anticipándose a Mandel, Trotsky respondía de la siguiente manera a quien le reprochaba que así quedarían "excluidos a priori decenas de millones de trabajadores”: “No es una cuestión de definición constitucional, que se aplica sobre la base de calificaciones jurídicas permanentes, sino de la autodeterminación real de los campos en lucha. Los soviets sólo pueden surgir en el curso de una lucha decisiva. Serán creados por aquellas capas de trabajadores que sean arrastrados al movimiento. La importancia de los soviets consiste precisamente en que su composición no se determina por criterios formales, sino por la dinámica de la lucha de clases... Aquellos elementos de la burocracia y de la aristocracia que, en el curso de la revolución, se pasen al lado de los insurrectos, también encontrarán indudablemente un lugar en los soviets. Pero esta vez no como “burócratas” y “aristócratas”, sino como participantes en el levantamiento contra la burocracia”. “Estado socialista de derecho” La pretensión mandeliana de institucionalizar los “derechos individuales” en la URSS ya fue juzgada en su momento por León Trotsky en “La Revolución Traicionada”. En el capítulo sobre la “Constitución soviética de 1936” calificaba “el sufragio universal” como la “liquidación jurídica” de la dictadura del proletariado porque diluía a la clase obrera en el conjunto de la población. A Trotsky no se le escapaba que “los soviets hace tiempo que perdieron toda importancia política, pero el crecimiento de los antagonismos sociales y el despertar de la nueva generación habría podido reanimarlos... La primera preocupación de la aristocracia soviética es liberarse de los soviets de obreros y soldados rojos”. Así, Trotsky no se limitaba a denunciar la patraña de las supuestas “libertades” que esa constitución afirmaba garantizar, en momentos en que se acentuaban las características opresivas y criminales del régimen burocrático. Supo apreciar, al mismo tiempo, cómo los “derechos individuales” ¡esgrimidos por Stalin! eran un arma de lucha de la burocracia contra la tendencia de la revolución política a expropiarla política y económicamente. En el mismo sentido, cobran una tremenda actualidad las observaciones de Trotsky sobre el artículo 10 de dicha constitución que “tiene por objeto defender” la propiedad personal de los ciudadanos... (¡derecho individual por excelencia!) ..."En la Unión Soviética, el problema de la propiedad personal se presenta por el momento no bajo su aspecto comunista sino bajo su espíritu pequeño burgués... Es significativo el hecho de que la ley que protege la choza, la vaca y el simple mobiliario del campesino, del obrero, del empleado, al mismo tiempo legaliza el hogar particular del burócrata, su villa, su auto y los “otros artículos de consumo personal o comodidades” de que se ha apropiado... Y no hay que dudar de que el auto del burócrata estará mejor defendido por la ley fundamental, que la carreta del campesino”. (La revolución traicionada). Para Trotsky las tendencias “institucionalizadoras” de la burocracia revela-ban la preocupación de legitimar sus privilegios y la desigualdad resultante. Sus palabras resuenan con un eco particular cincuenta años después, cuando la burocracia gorbachoviana plantea también consolidar su status jurídico mediante un “Estado socialista de derecho". El Código Penal que propugna el SU se emparenta así con la política de Gorbachov. Como señaláramos en Prensa Obrera al analizar los resultados de la reciente conferencia del PCUS de julio de este año: “En realidad al hablar del ‘derecho’, Gorbachov pone de relieve la tendencia de la burocracia a asegurar sus privilegios sociales, que ya no consigue mantener por medio de la arbitrariedad o el terror, sobre la base más sólida de la propiedad. Es así que en el curso de la Conferencia ha repetido más de una vez que la reforma era necesaria para dar seguridad jurídica al arrendatario que se va a transformar en propietario de su tierra, o cualquier otra forma de propiedad privada, por ejemplo, la propiedad privada cooperativa”. Cuando saltan a la luz los fenomenales negociados por miles de millones de dólares de las “maffias” burocráticas (por ahora de las brejnevianas) aparece nítida la preocupación que quita el sueño a los burócratas “reformistas”. Degeneración política Las tesis del SU aparecieron en 1977, es decir, inmediatamente después de su aventura teórica por el foquismo. Después de haber propugnado la violencia a ultranza, sin importar si era revolucionaria o no, los mandelianos sorprenden a sus seguidores con el descubrimiento de la "democracia formal”, el pasaje pacífico a un “socialismo de Estado” y “derechos adquiridos" (pues defienden los de la burocracia). El SU ha abandonado por completo el terreno de la clase obrera para transformarse en vocero teórico de la pequeña burguesía democratizante y en defensor práctico de la democracia imperialista y de la burocracia contrarrevolucionaria.

6 de octubre de 1988
La civilización y la barbarie de Sarmiento
Hernán Díaz · Jorge Warley

La antítesis entre civilización y barbarie, planteada por Sarmiento en el Facundo, se ha manifestado como una fórmula de sostenida vigencia en la historia intelectual de nuestro país. Escritores, ideólogos y políticos han utilizado esas categorías dando por sentado su significado y, en definitiva, aceptando el sentido que le imprimió su autor. Pero, ¿cómo debe ser entendido el planteo de Sarmiento? ¿Qué hay detrás de “civilización y barbarie"? Ante todo, podemos abordarlo como un planteo descriptivo: en el país, efectivamente, “el siglo XIX y el siglo XII viven juntos: el uno dentro de las ciudades, el otro en las campañas”. Traducido a una terminología actual, Sarmiento manifiesta que las fuerzas productivas no están homogéneamente desarrolladas, que el territorio argentino es un abanico de desarrollo desigual, donde se combina un cuerpo feudal con una cabeza capitalista. Sin embargo, el planteo de Sarmiento no está formulado con el espíritu de describir el país, sino con la intención de usarlo como una consigna de batalla que indique cuál es la contradicción fundamental que divide al país y cuál es el partido que se debe tomar. En el período histórico que se abre con la revolución de Mayo coexisten en la Argentina diversas contradicciones: la ciudad y el campo, Buenos Aires y el interior, Buenos Aires y el Litoral, América y Europa, la sociedad hispánica y la indígena. Sarmiento busca sintetizar este conjunto de problemas, resumiéndolos en una antítesis que a la vez los incluya y los explique a todos. Pero ¿es "civilización y barbarie” la fórmula que sintetiza la tarea fundamental que se le abre al país? ¿Luchar por la civilización es luchar por el desarrollo de las fuerzas productivas? ¿Acaso Sarmiento realizó un planteo revolucionario para su época que no pudo ser puesto en práctica por los gobiernos posteriores al rosismo (o sea por el mismo Sarmiento)? O, lo que es lo mismo, ¿asistimos a un planteo ideológico superior, visionario, que no encontró el sujeto histórico que lo pudiera desarrollar? Ya Alberdi, en sus notas sobre el Facundo, afirmaba que la antítesis planteada por Sarmiento era ficticia, ya que ubicaba la problemática en el terreno de las ideas, siendo que las contradicciones que operaban en el país significaban una lucha de intereses económicos. Esto le permitía, por un lado, eludir el análisis concreto de las posibilidades de desarrollo nacional y, por el otro, jugar todo su apoyo a la política que llevaba adelante la oligarquía de Buenos Aires. Primera operación: trasladar el conflicto de la esfera económica a la esfera ideológica. Segunda operación: oponer los letrados a los iletrados, el frac al poncho, en definitiva, Buenos Aires, la ciudad con mayor acceso a la cultura europea, al resto del país, detenido en las migajas culturales repartidas por la corona española. Para que “civilización y barbarie" fuese una expresión de la transformación nacional, debería haber supuesto una clase social distinta que afronte la tarea de apropiarse del poder y desarrollar el país según sus intereses. Pero antes de Rosas, con Rosas y después de Caseros, es la misma clase social la que está dirigiendo los destinos de la Nación: la oligarquía bonaerense. No se pueden establecer distinciones de base entre el régimen rosista y el régimen que se abre con Caseros. Lo demuestran la continuidad política (el. unitarismo de Rosas ya fue denunciado por Sarmiento) y hasta la continuidad de sus representantes en el poder: salvo Rosas, gran parte del aparato político rosista se mantiene, e incluso el grueso de los vencedores de Caseros no son más que antiguos colaboradores del régimen federal a los que la intransigencia de Rosas arrojó en las filas de la oposición. El mismo Sarmiento nos demuestra que nada fundamental lo separa de su enemigo Rosas: si éste es tan unitario como Rivadavia, si la política que desarrolla no es más que la centralización del país por Buenos Aires, su barbarie no radica más que en los signos exteriores que manifiesta su gobierno: la cinta colorada y el poncho. "Civilización y barbarie” no expresa la oposición entre dos sociedades distintas, sino la puja parcial entre dos fracciones de la misma clase social y, mejor aún, entre dos estilos diferentes de encarar el problema del poder. Un siglo y medio después de la exclamación sarmientina, vemos cómo se vuelve a enarbolar una antítesis con pretensiones históricas, cuando no son más que dos complementos de la misma política de la clase dominante. “Democracia o dictadura", que levanta hoy el alfonsinismo, no hace más que demostrar que los herederos del liberalismo tienen un sólo objetivo político de fondo, tanto ayer como hoy: crear una ficción de democracia que sirva de máscara para continuar la misma política económica. La “clase” de los intelectuales En La Ideología alemana, Marx y Engels señalan que: "La división del trabajo se manifiesta también en el seno de la clase dominante como división del trabajo físico e intelectual, de tal modo que una parte de esta clase se revela como la de sus pensadores (los ideólogos conceptuales activos de dicha clase, que hacen del crear la ilusión de esta clase acerca de sí misma su rama de alimentación fundamental), mientras que los demás adoptan ante estas ideas e ilusiones una actitud más bien pasiva y receptiva, ya que son en realidad los miembros activos de esta clase y disponen de poco tiempo para formularse ilusiones e ideas acerca de sí mismos". Y agregan un poco después: “Puede Incluso ocurrir que en el seno de esta clase, el desdoblamiento a que nos referimos llegue a desarrollarse en términos de cierta hostilidad y de cierto encono entre ambas partes, pero la hostilidad desaparece por sí misma tan pronto como surge cualquier colisión práctica susceptible de poner en peligro a la clase misma, ocasión en que desaparece, asimismo, la apariencia de que las ideas dominantes no son las de clase dominante, sino que están dotadas de un poder propio, distinto de esta clase". La cita permite abrir nuevas perspectivas para acercarse al rol cumplido por Sarmiento. La crítica de Juan Bautista Alberdi, por ejemplo, es justamente hacia la concepción sarmientina de un estrato de ideas autónomo en el que está depositado el destino de la Argentina como nación moderna. Alberdi insiste una y otra vez en la insuficiencia de la concepción de Sarmiento, y enfatiza que si se "desciende” del mundo de las ideas a la realidad concreta, sí se pueden detectar los factores de poder reales (la tenencia de las tierras, los saladeros, el comercio) y acceder a la comprensión de las causas que determinan el centralismo porteño antes, durante y después de Rosas. Por otra parte, el señalamiento de Marx y Engels es sumamente significativo en tanto permite dar cuenta de los roces y el grado de las diferencias que separan al Sarmiento ideólogo de los designios de la clase dominante. Muchos historiadores han insistido reiteradamente en el desfasaje existente entre el modelo organizativo nacional imaginado por Sarmiento y el que históricamente se articula. Miliciades Peña, por ejemplo, muestra el desencanto del sanjuanino centrándose en sus escritos de vejez, cuando Sarmiento ya se ha retirado de la política. Tomando en cuenta estas observaciones, es posible acordar en que efectivamente el proyecto concebido por Sarmiento siguiendo el modelo europeo y, más precisamente, el de los Estados Unidos, presenta una relativa autonomía con respecto a las posibilidades concretas que su establecimiento contaba en el Río de la Plata. Pero, al mismo tiempo, habría que enfatizar que el propio Sarmiento se encargó de subrayar el fuerte carácter pragmático de sus propuestas, es decir, un modelo ideal que, cuando llegaba la horade la política concreta era lo suficientemente maleable como para adaptarse a la voluntad de “los miembros activos de su dase", la oligarquía. Por lo tanto, resulta una mistificación y una falsedad la idea de que Sarmiento impulsó “una lucha consecuente contra la oligarquía”, tesis planteada con excesiva rapidez en Solidaridad Socialista del 13/9/88. Es improcedente tomar dos o tres frases aisladas de la extensa vida política de Sarmiento para concluir que buscaba "desarrollar la industria nacional" y “hacer la reforma agraria” (subrayado por los autores). De todo esto podrían sacarse una serie de hipótesis con respecto a la actuación que diferentes sectores pequeño-burgueses (el frondicismo y el alfonsinismo, por ejemplo) han cumplido a lo largo de la historia argentina. Esto es, grupos de intelectuales-ideólogos alta-mente especializados que se recluyen durante años en sus gabinetes de elaboración pergeñando el modelo ideal, perfecto, capaz de sacar a la nación del atraso. Pero una vez que ese sector accede a tareas de gobierno, no tiene demasiados reparos en adaptar sus ideas al contexto de las relaciones de poder reales: así, se invierte la fórmula y ese modelo democrático ideal y moderno se convierte en la ratificación lisa y llana, o incluso el fortalecimiento, de la estructura de poder existente. Volviendo a las críticas que hace Alberdi, la antinomia civilización/ barbarie debería ser aplicada en su valoración exactamente al revés, dice el tucumano. Porque a los ojos de los europeos, y éstos son los que verdaderamente importan según juzga Sarmiento en el Facundo, lo fundamental es el campo en tanto productor de las materias primas que ellos necesitan y buscan, es decir la barbarie, y no la élite civilizada que se apiña en las ciudades. Desde otro punto de vista, lo que Sarmiento no puede considerar, y allí sus límites de clase, es la dialéctica que une ambos términos y ha determinado todas las revoluciones modernas. ¿O acaso Montesquieu y los jacobinos no necesitaron de la toma de la Bastilla y la movilización popular, del Terror, para imponer la revolución burguesa en Francia sobre el antiguo poder feudal? ¿No sucedió otro tanto con la revuelta que encabezara Cromwell en Inglaterra? La consumación de una revolución burguesa moderna en la Argentina precisaba necesariamente que a los grupos letrados se sumara el conjunto de las masas, es decir los bárbaros; una política que, por supuesto, estaba muy lejos de la cabeza de Sarmiento. Los aspectos progresivos (educación masiva, etc.), en los que tanto se ha insistido, y que generalmente terminan ofreciendo una visión unilateral del proyecto ideológico-político de Sarmiento, se ven necesariamente opacados por sus limitaciones. No habría que olvidar, por otra parte, que Sarmiento fue uno de los fundadores del Ejército nacional, es decir que tenía ideas muy concretas del rol de control y represión que debía cumplir el Estado para lograr finalmente la integración territorial y la “pacificación” del país. ¿No había alternativa en 1845? La magnificación de la figura intelectual de Sarmiento hecha por Milcíades Peña, se basa en la tesis de que aquél vislumbró un proyecto político para el desarrollo económico y social del país, pero careció de una clase interesada en la ejecución del mismo. Sarmiento habría sido un teórico del desarrollo capitalista, pero se encontró con la “tragedia histórica” de que ningún sector social podía llevar a cabo su proyecto. En realidad, Sarmiento nunca concibió el desarrollo de la Argentina como un desarrollo industrial. En el Facundo afirma sin rodeos que “la Europa nos proveerá por largos siglos de sus artefactos en cambio de nuestras materias primas, y ella y nosotros ganaremos con el cambio”. A pesar de haber sido un gran admirador de los Estados Unidos y Europa, Sarmiento no llegó a analizar con profundidad que la base de la pujanza del capitalismo radicaba en la industria y no en otra cosa: ubicarse en esa perspectiva le hubiera permitido realizar un planteo de desarrollo nacional muy superior al que pudo entreverse en alguna que otra ata aislada escrita a lo largo de su vida. Si bien la posibilidad de una transformación profunda no estuvo planteada, la superación de nuestra situación podría haber sido enunciada teóricamente a partir de la comparación de la Argentina con países más avanzados. En Argentina, ante la ausencia de una burguesía interesada en la inversión industrial, se podría haber insistido en el rol del Estado como protector e impulsor de la actividad fabril. Nuestra tragedia histórica consistió en que además de que la clase dominante no se interesó en el desarrollo capitalista, tampoco los intelectuales supieron estar a la altura de las circunstancias históricas y no se elevaron más allá de lo que el estrecho horizonte nacional les permitía. Que el Estado podría haber cumplido en parte las tareas de un inexistente sujeto revolucionario, es algo más que una mera hipótesis y se convierte en un hecho histórico si se repara en la experiencia paraguaya. En ese país, a causa de su particular conformación y desarrollo, se cumplió el único intento industrialista nacional llevado a cabo en América Latina en cuyo diseño el Estado tuvo un rol fundamental. Curiosamente el propio Sarmiento será un activo partidario de la guerra genocida que arrasó a ese país e hizo abortar esa experiencia independiente. Sarmiento contra la barbarie El partido unitario jamás contó con la simpatía del pueblo: “la chusma y el pueblo gaucho nos era hostil, siempre había que recelar de las masas”, dice Sarmiento en Recuerdos de provincia. En cambio el bárbaro Rosas, obtenía el apoyo de los bárbaros gauchos del país: “nunca hubo gobierno más popular, más deseado ni más bien sostenido por la opinión", reconoce el mismo Sarmiento. Este dilema se transforma en la principal obsesión de los intelectuales de la generación del 37 (Alberdi, Echeverría, Sarmiento): cómo acceder al poder sin tener la oposición activa del conjunto de la nación. Esto comportaba realizar dos operaciones distintas: la primera era derrotar a los sectores provinciales organizados detrás de los caudillos, y transformar al conjunto de la población en una masa anónima, atomizada y desarticulada, que no pueda hacer frente a la política de Buenos Aires; luego esta masa dócil a la demagogia electoral otorgaría con su voto el respaldo ficticio y fraudulento que toda democracia recoge del pueblo desarmado. La segunda tarea consistía, en consonancia con lo anterior, en elaborar un discurso político maleable, lo suficientemente ambiguo como para poder significar varias cosas a la vez, que pueda ser presentado ante los ojos de esa masa atomizada como "remate” de la unidad nacional. Para la elaboración de este discurso es que se prepara la generación del 37. La figura de político que conforma Sarmiento es, en esencia, la misma que ostentan hoy día todos los políticos burgueses. Aparentemente equidistante de los distintos sectores sociales, llega al poder por la exaltación de sus valores personales (en reemplazo de sus ideas programáticas) y por el don de la palabra: de allí que empiecen a prevalecer la oratoria, la verborragia y la mendacidad. En el estilo de Sarmiento se ha señalado frecuentemente su egolatría y su energía oratoria. Pero nunca se han conectado estas características con la nueva figura de político que surge con la generación del 37. A la vez, no parece casual que sea esta misma generación la que, con el Facundo y La Cautiva haya creado la literatura racional. En tanto producto histórico y social, la figura de Domingo F. Sarmiento es por demás fascinante, quizás por sus contradicciones, sus múltiples matices; en ella parecen resumirse las malformaciones que caracterizan a la clase dominante argentina y sus limitaciones como agente transformador. De allí que volver sobre el modelo ideado por Sarmiento es, de algún modo, volver al núcleo de la historia argentina, al proyecto inacabado de una nación.

6 de octubre de 1988
“Renovadores” proscriben a la clasista “10 de Octubre”
Redacción

La agrupación Metalúrgica "10 de Octubre", Lista Azul ha sido impugnada por la burocracia “renovadora" de Gdansky. “Los compañeros deben saber que esta decisión fue tomada de antemano para sacar del medio a nuestra agrupación, la más tenaz oposición... Fuimos Impugnados porque nunca transamos en sus roscas, porque nos opusimos durante 4 años a la política de traición y entrega que quiso Implementar el Loro a través de Gdansky. Fuimos impugnados porque nos hemos opuesto a los despidos de compañeros, porque denunciamos los padrones inflados y porque reclamamos elecciones limpias y sin proscripciones" dice una declaración distribuida en las fábricas por la "10 de octubre". Pero los compañeros no se rinden. Han decidido librar una lucha por la democracia sindical y han iniciado una campaña en favor de una convocatoria al plenario de delegados para redamar la oficialización de la "10 de octubre". Como parte de ello han convocado para el sábado 8 a un Festival por la Oficialización de la Lista “Azul". No sólo los metalúrgicos, sino todas las agrupaciones antiburocráticas deben apoyar este reclamo por la democracia sindical. El PO de La Matanza llama a enviar la adhesión y a concurrir al Festival antiburocrático del 8.

6 de octubre de 1988
"Lorenzo Conducción" entregó el salario
Redacción

Miguel y Guerrero, autoelegidos paritarios de la UOM, han pactado una nueva reducción del salario metalúrgico. Han aceptado sacrificar lo que habían prometido que sería el Innegociable" reajuste a partir de la segunda quincena de septiembre, firmando por un 8,7% a partir del 1a de octubre. Tomando como base julio el salario subió 60 puntos y el costo de vida 80. una pérdida de 20 puntos que significa una reducción de más del 10% del miserable ingreso de los metalúrgicos. Como consecuencia del aumento último, el salario de un operario especializado — que es una de las categorías que agrupa a la masa de trabajadores —pasó a ₳ 2.011 contra una canasta familiar que está en ₳ 5.000. Lorenzo Miguel ha tomado la decisión política de salvar al “Plan Primavera" a costa de los trabajadores. A nadie se le escapa que esto ha sido acordado con Menem. ¿Qué harán las listas opositoras? En una serie de seccionales se han formado listas opositoras a la actual conducción de la UOM que, en la mayoría de los casos, están peleando su legalización. Estas listas deben repudiar el acuerdo firmado a espaldas del gremio y exigir una Asamblea General. Bajo "Lorenzo conducción" el trabajador metalúrgico que cobraba 100 en 1983 hoy cobra 65—en términos reales. Bajo "Lorenzo conducción" tenemos miles de desocupados. Bajo “Lorenzo conducción" hoy la UOM está inmovilizada asegurando el negocio patronal. Es necesario un salario básico de ₳ 4.000 y el ajuste mensual automático. Que las listas opositoras encabecen este reclamo. Impulsemos asambleas en fábricas y talleres, para votar este mandato y abrir una perspectiva de lucha consecuente en cada seccional y en toda la UOM.

6 de octubre de 1988
Fraude en UTA Salta

El 26 y 27 de setiembre se realizaron las elecciones en la seccional Salta de la UTA. Se presentaron dos listas: la oficialista Celeste y Blanca (responde a la burocracia nacional de Palacio) y la Azul, en la que participó la mayoría del activismo combativo. La Celeste y Blanca se autoproclamó ganadora por una escasa diferencia, pero la Azul ha denunciado el fraude cometido en las mesas del interior, pues los supuestos votantes de esas mesas estuvieron en la Capital los días de la elección. La Azul ganó en la capital y en las empresas más grandes. Los activistas de la Azul han presentado la impugnación al Ministerio de Trabajo, esperando por esta vía la destitución de la Celeste y Blanca. El Partido Obrero ha planteado, en cambio, que hay que apelar a las bases, promoviendo la autoconvocatoria a una asamblea general, y que sea éste el ámbito en donde se resuelvan las impugnaciones. La Celeste y Blanca ya tiene el antecedente de la elección pasada, cuando cometió un fraude comprobado y hasta reconocido por el Ministerio, pero esto no les impidió quedarse los tres años. De esta experiencia surge claro la necesidad de que sean los compañeros de las líneas y de los talleres en asamblea general los que terminen con esta cadena de fraudes y expulsen a los usurpadores del gremio.

6 de octubre de 1988
Zanola se quiere sacar de encima a los bancarios

A más de un mes de realizado el congreso de la Bancaria en Tanti (Córdoba), que tuvo por objeto adecuar los estatutos a la nueva ley sindical, sus resoluciones son celosamente guardadas como "secretos de Estado". Pero algunos trascendidos han comenzado a filtrarse. La innovación que sin dudase verá confirmada es la relativa a la elección de las comisiones gremiales internas. De aquí en más solo podrán ser elegidas por el voto exclusivo de los afiliados. En estos términos ya se han hecho las convocatorias en la seccional La Plata. Es decir que se ha decretado la proscripción masiva de los bancarios en lo que hace a la relación laboral en la empresa y en lo relativo a la formación del plenario de delegados del Sindicato. Entre los bancarios se ha dado un proceso de desafiliación de magnitudes considerables. En el Banco Provincia, la desafiliación ronda el 60 % de los trabajadores y en términos generales en la banca privada la desafiliación media entre el 40 y el 50% del personal. La causa de esto estriba en la firma de convenios separados por cámara, en los acuerdos salariales ruinosos, en una obra social en bancarrota, en matonismo y acomodos, y como aspecto explosivo el aumento de la cuota sindical desde principios del 86 al 2,5% de los sueldos. A partir de la pérdida de la ley de estabilidad el sindicato ha dejado inermes a los trabajadores frente a los despidos. Una importante masa de bancarios, más allá del nivel de atraso en la conciencia que esto implica, ha optado entonces por su desafiliación. Ahora la exclusividad del voto para los afiliados se transforma en un nuevo “bocado de cardenal” para las patronales, que seguirán alentando, ahora legitimadas por el propio sindicato, la quiebra de las organizaciones sindicales de base mediante el individualismo y la corrupción. El activismo debe oponer a la novedad estatutaria, la defensa del carácter de masa de la organización gremial de los bancos. Por medio de las asambleas de los bancos hay que impulsar y garantizar el voto de todos los trabajadores. A través de la lucha contra la burocracia y la defensa de la democracia obrera será posible recuperar a estos compañeros para la organización sindical. En este terreno está planteada la unidad de acción de los distintos sectores opositores a la burocracia.

6 de octubre de 1988
Votar a la Marrón y Blanca
Redacción

Entrevistamos a la compañera LILIANA RODRIGUEZ delegada de la sección Comercial y candidato a secretaria de Prensa y Propaganda y al compañero RICARDO COATZ delegado de Industrialización y candidato a Secretario de Organización por la LISTA MARRON Y BLANCA FRENTE NACIONAL DE TRABAJADORES PETROLEROS de YPF. Ambos son dirigentes de la LISTA GRANATE de Capital Federal, la cual juntamente con las listas Amarilla y Naranja-Blanca de Mendoza, con la Naranja de Comodoro Rivadavia y con la Verde de Flota, más toda una serie de agrupaciones de base de Varela, La Plata, Avellaneda, Vespucio y otras filiales, estructuraron un frente antiburocrático para las próximas elecciones de SUPEFEDERACION que se realizarán el 19 de noviembre. La lista juntó 2300 avales y ha sido reconocida. P.O.:¿Cómo se presenta el panorama electoral? R.: Se eligen autoridades en Federación Supe a nivel nacional y en todas las filiales del país excepto Capital Federal, Flota, Avellaneda y Varela que tuvieron elecciones en el 86-87. Se presentan a nivel nacional tres listas: la Celeste de Ibáñez, la Azul que responde al radicalismo, muy desprestigiada, típica lista electorera que ha jugado un rol de carnereaje continuo en 4 años, y una nueva opción, la LISTA DEL FRENTE MARRON Y BLANCO. Los grupos cafieristas ante la derrota en la interna partidaria quedaron navegando en el vacío y no presentan batalla al menemismo. P.O. :¿Y en las filiales? 1_: En algunas filiales se han formado listas antiburocráticas que integran el Frente, algunas con trayectoria de varios años. En otras filiales sin embargo el repudio a Ibáñez se ha canalizado por listas confusas que no han adherido al Frente. El peligro de estas listas, como ya ha sucedido en el pasado (ej. La Blanca de Vespucio) es que por no tener una posición consecuentemente antiburocrática terminen en los brazos del ibañismo que los chantajea cotidianamente. Este es el caso de la Gris de Vespucio, la Violeta de Santa Cruz, la Negro y Blanco de Tierra del Fuego, la Amarilla de San Lorenzo. P.O.:¿Qué programa tiene el Frente? L: Tanto en el acuerdo de principios como y sobre todo en la discusión de la plataforma electoral se dio un rico debate sobre dos ejes fundamentales: caracterización de la burocracia y la democracia sindical, y los objetivos de lucha que debíamos tener los trabajadores de YPF frente a la entrega del petróleo. R.: Así es, algunos compañeros planteaban que teníamos que dar una propuesta por la positiva: por nuevos dirigentes, por asambleas generales, que la base decida, y planteaban simplemente el monopolio de YPF como programa básico y mínimo con el argumento de sumar la mayor cantidad de agrupamientos. Nosotros sosteníamos que era esencial profundizar el debate y que un frente realmente antiburocrático debe tener un programa preciso en cuestiones tan fundamentales. L: Creíamos necesario caracterizar a la burocracia sindical como agente del estado y las patronales y ejemplificar su rol en estos 4 años últimos para terminar con la confusión que muchos compañeros tienen aún, clarificar que con este sindicalismo verticalista hemos ido de derrota en derrota y que no se trata de cambiar unos hombres por otros nuevos sino la concepción del rol del sindicato como una herramienta de lucha independiente de los trabajadores y que esa es la base política para la democracia sindical. R.: El otro tema fundamental es acerca de lo que significa YPF como empresa estatal en un régimen capitalista y las consignas que debemos plantearnos ¡os trabajadores petroleros. Obviamente para nosotros la idea del monopolio es insuficiente. P.O. :¿Por qué? R.: Bajo este monopolio se ha utilizado a la empresa del estado para subsidiar al capital privado, convirtiéndola en un canal recaudador que va de los trabajadores ypefianos y la población trabajadora a los bolsillos de los capitalistas nacionales y extranjeros. Por eso insistimos en todos estos debates que no sirve plantear la defensa de YPF, o el monopolio a secas, sino que es imprescindible que la gestión de YPF monopólica esté en manos de los propios trabajadores. También es importante que significa hablar de “monopolio” o “nacionalización de la industria petrolera". Aplicar el concepto de nacionalización en un sentido progresivo significa la lucha por la expropiación sin pago de los monopolios petroleros privados, que vienen creciendo a costa del sacrificio del pueblo trabajador, y significa dejar de pagar la deuda externa. Todos estos debates permitieron avanzar. Se aprobó una plataforma donde se precisa: durante estos 4 años ha funcionado un claro acuerdo: gobierno, burocracia sindical y contratistas. Esta es la trenza que hay que romper si queremos de una vez por todas conseguir las reivindicaciones pendientes y evitar la entrega de nuestra fuente de trabajo." ... “expropiación sin Indemnización de los monopolios petroleros”, “monopolio estatal del petróleo en todas las etapas de la Industria, desde el yacimiento hasta la comercialización de subproductos* y petroquímica, bajo el control de ^us trabajadores", “inmediato aumento del presupuesto de YPF en base al no pago de la deuda externa y el quite del subsidio al capital privado" —El programa se define contra la conciliación obligatoria. P.O.: ¿qué perspectivas le ven al Frente? L: El frente tiene planteado reagrupar al conjunto del activismo antiburocrático en todo el país y realizar una enérgica campaña contra la entrega del petróleo y por la recuperación de toda una serie de conquistas perdidas, sobre todo paritarias sin condicionamiento y la indexación mensual automática del salario. Debemos tratar de sumar a nuestro frente y dar una batalla afondo con listas que expresan en forma distorsionada un repudio a Ibáñez ganando compañeros a una lucha consecuente contra la burocracia sindical. P.O.: ¿cómo sería esta campaña? L: Proponemos encarar una serie de charlas públicas y actos zonales contra el plan de entrega de Terragno y comenzar a movilizar al gremio impulsando asambleas por filial para encarar un plan de lucha nacional que. permitan recuperar salarios, condiciones de trabajo y que impidan la implementación del Petroplan previsto para largarse en los próximos días, así como la lucha por la anulación de los contratos vigentes. Así pondremos de pie al gremio en el camino de lograr el monopolio irrestricto de YPF bajo control de sus trabajadores. Y de esta forma nuestra plataforma no será declamativa sino que se va a transformar en un instrumento de lucha real. En medio del debate programático del frente caracterizarlo como nacionalista y limitado a la lucha contra la corruptela (como se planteó en Prensa Obrera) fue por decirlo de alguna manera... apresurado. La plataforma final del Frente coincide básicamente con la propuesta que hace G. Flores en Prensa Obrera. Tanto el primer y ante todo en el segundo debate sobre la plataforma tuvimos a favor una corriente de activistas de listas del interior que ayudó a definir en un sentido independiente y antimperialista

6 de octubre de 1988
Por una asamblea general en el Banco Nación
Círculo partidario del Nación

Los trabajadores del Banco Nación vienen desarrollando un conflicto tenaz por un nuevo ajuste salarial. Luego de paros masivos y movilizaciones se impuso la conciliación obligatoria (una posición apoyada y hasta reclamada por el Zanolismo y la interna) que ahora está a punto de vencer. En un banco donde el odio a la burocracia es muy profundo, y que por sus dimensiones e importancia económica tiene capacidad para decidir una lucha por sí mismo, el zanolismo logra imponer su política de derrota porque se lo permiten las actuales comisiones gremiales internas de la banca oficial. Lo mismo ocurre con corrientes de izquierda. ¿Quién le teme a la asamblea general? En un conflicto que, conciliación obligatoria de por medio, ya lleva más de un mes las distintas agrupaciones de la izquierda se han limitado a seguir el curso de los acontecimientos. De ellas, que tendrían que convertirse en alternativa a la burocracia, no ha surgido ningún planteo superador de la parálisis. No plantean la convocatoria de la Asamblea General del Banco que permita a los trabajadores asumir la dirección del conflicto. Sólo la LISTA NARANJA propagandizó y batalló durante todo el conflicto por rechazar las maniobras dilatorias, por impulsar un plan de lucha consecuente, por la convocatoria de la Asamblea General, en la perspectiva de dotar al banco de una nueva dirección. El activismo del banco, los propios compañeros de las corrientes de izquierda deben reflexionar sobre esto. Los paros y la batucada, todo el sentimiento de lucha y el espíritu antiburocrático deben ser enmarcados en una nueva estrategia, qué plantee que la dirección de las luchas la asuma el conjunto de los trabajadores, que termine con la maniobra corta y abra un rumbo de recuperación antiburocrática en el BNA. La Lista Naranja, sobre esa base, plantea la unidad por una enérgica campaña por la Asamblea General, por un plan de lucha consecuente y por una nueva dirección para el Banco Nación. Para derrotar a la burocracia y a la patronal no hay atajos ni maniobras.

6 de octubre de 1988
Las elecciones en el Suteba

La semana pasada tuvieron lugar las elecciones del Suteba, el sindicato docente de Buenos Aires, reconocido por CTERA. La burocracia garcettista ha conservado una posición holgada, con votaciones que oscilan entre el 65% y él 75% en los principales distritos. A nivel provincial el porcentaje sube a un 80%. Si se mira en detalle, se observa, sin embargo, un crecimiento de las listas opositoras, que han pasado del 5% en las elecciones de hace cuatro meses a más del 30% en varios distritos. En Matanza; la Naranja-Marrón (Mas-PO) más la lista de Almafuerte cosecharon un 35% de los votos; en Varela la Violeta (Independientes-. Mas-PO) más la Granate (PC) sumaron un 30%; La inexistencia de un frente único antiburocrático para enfrentar a la dirección celeste ha conspirado contra un voto superior. La responsabilidad, en distinta medida, se reparte entre el PC y el Mas. La Aníbal Ponce (PC) se opuso tenazmente a un frente único contra la burocracia, afirmando que no la separa de la Celeste ninguna cuestión de principios, en tanto que el Mas puso como condición de un frente su propia preeminencia. La elección, en un sentido más amplio, revela el reflujo abierto en el sindicalismo docente y en particular en el Suteba luego del levantamiento de la huelga general. La burocracia se sostiene en la desmovilización de la masa docente. El activismo, nucleado en tomo a las listas antiburocráticas tiene ahora la tarea de superar esa desmovilización mediante el planteo de reivindicaciones elementales que renueven el espíritu de lucha de los docentes. Ahí está el planteo del boleto gratuito, que ha aflorado en varios distritos o los reclamos concretos en torno a la llamada desburocratización, que no es otra cosa que la superexplotación de los maestros. Simultáneamente hay que exigir a la dirección gremial una política por el salario mínimo que se reclamó en la huelga general, el cual supera hoy los ₳ 3.000.

6 de octubre de 1988
Por un frente de izquierda real
Redacción

En la izquierda han pasado algunas cosas interesantes. Los “aliados” que, según algunos iban a convertir a la izquierda en multitudinaria, prefirieron servir a otros designios. Ricardo Molinas ha dicho que desearía seguir a cargo de la Fiscalía de Investigaciones, algo que encontró la rápida simpatía de Menem. No por eso el fiscal demoprogresista ha desechado aun la propuesta que le está haciendo Estevez Boero, del PSP, para encabezar el binomio de la Unidad Socialista. Molinas no considera incompatible con sus principios trabajar para un amigo de Stroessner, Rousselot, ni aliarse a un viejo amigo “socialista” de las fuerzas armadas argentinas. Auyero ha hecho mutis por el foro. Horacio Verbitsky lo ha considerado como un gesto muy digno, porque bien podía haber reclamado un puesto en la lista del justicialismo. ¿Pero quién dijo que se lo hubieran dado? Viejo aliado de Cafiero, el derrotado Auyero ha debido otear otros horizontes. La dignidad no le alcanzó, sin embargo, para romper con su partido de arribistas, que han salido a buscar a Menen en procura de las suculentas dietas legislativas. El intento de desnaturalizar el frente de izquierda por medio de las llamadas “personalidades progresistas” ha desnudado sólo su naturaleza reaccionaria. Se ha pretendido emblocar nada menos que a los activistas obreros de la izquierda detrás de los agentes de sus explotadores. La maniobra enderezada a conquistar la buena voluntad de estos individuos paralizó durante largo tiempo la iniciativa política que debía partir de un frente de izquierda y le ha dado considerables ventajas a los políticos burgueses, a pesar de que éstos deben responder ante el país por la situación sin salida en que se encuentran las masas. El fracaso miserable de esta política ha sido reemplazado ahora por un planteo de reparto de los puestos de candidatos en una lista electoral. La intención que delata este planteo es convertir a una experiencia de unidad de izquierda en un simple episodio comicial que disimule el aislamiento electoral y permita maniobras futuras similares a las que acaban de fracasar. No existe la pretensión dé Servirse de las elecciones para organizar un poderoso polo político, sino que se pretende abortar la formación de ese polo político para permitirlas maniobras hacia los políticos burgueses y la burocracia sindical con posterioridad a las elecciones. Esta orientación anti-frentista se manifiesta claramente en la oposición a un debate político abierto del programa del frente. Pero sin programa debidamente discutido ningún frente es tal. Se engaña a los trabajadores diciendo lo contrario. Esta es la limitación más profunda que tiene el llamado a una votación abierta de la izquierda para designar a los candidatos. Los trabajadores son invitados a nominar a los candidatos, pero tienen prohibido opinar sobre sus ideas, lo que significa que no pueden determinar la fisonomía política del frente. La interna abierta para elegir candidatos es incompatible con la falta de una discusión abierta del programa El Partido Obrero ha tomado la iniciativa de luchar contra esta limitación mediante el lanzamiento de un Petitorio Programático para un Frente de Izquierda. Existe otra limitación más en la propuesta de una interna abierta En el proceso de selección de los candidatos, la izquierda debe dirigirse a los trabajadores que constituyen la vanguardia cotidiana de los explotados. Los candidatos deberían ser seleccionados entre los luchadores en un proceso de asambleas y reuniones. La llamada interna abierta es en realidad un proceso cerrado de los partidos de izquierda con relación a las bases obreras. Por medio de una interna "abierta” sin discusión abierta del programa, se pretende hacer prevalecer a la pequeña burguesía democratizante sobre la vanguardia obrera. Es un recurso final para darle al frente de izquierda la fisonomía que se pretendía conseguir con un Molinas. En la izquierda se encuentra objetivamente la única oposición política al alfonsino-menemismo y es también entorno a ella que transita sin mucha convicción la minoritaria vanguardia obrera de Argentina. Esto es lo que tenemos en cuenta al luchar por darle una orientación revolucionaria. Reclamamos una discusión clara del programa y una selección de candidatos por el método de la democracia obrera. Llamamos a los partidos y activistas que concuerden con este planteo a apoyar organizadamente esta iniciativa. El frente de Izquierda debe ser un frente político de los trabajadores y de los explotados, que combata el monopolio político de los partidos y de los políticos de la gran patronal o que procuren representarla, y que organice la lucha de conjunto por un gobierno de trabajadores. La vanguardia de la clase obrera y del pueblo explotado tiene planteada la tarea de superar políticamente a la clase explotadora mediante la organización política Independiente de los trabajadores. El frente de Izquierda debe plantear la huelga general hasta la conquista de nuestras reivindicaciones; la expulsión de la burocracia de los sindicatos y convertir a éstos en organización auténtica de los trabajadores; la expulsión del Imperialismo, el desconocimiento de la deuda externa, la expropiación de los monopolios y la banca, y el control obrero de la producción; la perspectiva de un gobierno de los de abajo y de los explotados; y la unidad socialista de América Latina. El frente de izquierda debe intervenir en las elecciones de 1989 sobre la base de una plataforma programática discutida en asambleas de activistas, luchadores y militantes, y formar una lista de candidatos compuesta por los hombres y mujeres surgidos de la lucha, votados por sus compañeros de trabajo o estudio, en el marco de asambleas y congresos de bases. La lucha electoral y la banca parlamentaria deben estar bajo el control de la base del frente de Izquierda y deben servir para desenmascarar la política de la burguesía y reforzar la conciencia revolucionaria de los explotados. Firme este petitorio 1. Los abajo firmantes somos trabajadores de la Industria o del campo, manuales o intelectuales, activistas sindicales o militantes políticos que entendemos necesario que los explotados y oprimidos de Argentina se organicen en una alternativa política propia e independiente, que luche por la emancipación nacional y social. La experiencia histórica ha demostrado que los políticos y los partidos que representan a la clase patronal, por más populares que hayan intentado ser o que lo hayan efectivamente sido, han sido incapaces de luchar por la independencia nacional y por los intereses históricos de las masas. El completo agotamiento de la experiencia iniciada en 1983 se manifiesta en la imparable entrega de la soberanía nacional y en el despiadado empobrecimiento de los trabajadores, pero también en la completa nulidad de las instituciones políticas constitucionales, en especial el parlamento, que han asistido impotentes o cómplices al saqueo económico del país y del pueblo, a la “obediencia debida”, a las imposiciones del imperialismo o de los “capitanes" de la industria, del agro, de la banca y de las fuerzas armadas, columna vertebral de la dictadura militar. La clase patronal ha fracasado en su pretensión de implantar un régimen democrático. Este fracaso histórico compromete por igual a los Alfonsín, Menem, Angeloz, Cafiero, Alende o Molinas, porque todos ellos son defensores históricos del presente régimen político y social de explotación. La vanguardia de la clase obrera y del pueblo explotado tiene planteada la tarea de superar políticamente a la clase explotadora mediante la organización política independiente de los trabajadores. 2. Llamamos en consecuencia a la formación de un frente político de los trabajadores y de los explotados, que combata el monopolio político de los partidos y de los políticos de la gran patronal o que procuren representarla, y que organice la lucha de conjunto por un gobierno de trabajadores. Nos dirigimos con este fin al partido comunista (PC), al Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS), al Movimiento al Socialismo (Mas) y al Partido Obrero (PO), y a todas las agrupaciones clasistas y revolucionarias del movimiento sindical, campesino, profesional y de la juventud. La unidad política independiente de la izquierda solamente puede ser cuestionada por quienes aun albergan ilusiones infundadas en los representantes del orden político y social actual. Llamamos a discutir democráticamente las divergencias políticas entre las organizaciones para impulsar un paso al frente real del movimiento de los explotados. Necesitamos un frente que impulse la adopción de planes de lucha consecuentes y la huelga general hasta la conquista de nuestras reivindicaciones; que tuche para expulsar a la burocracia de los sindicatos y convierta a éstos en organización auténtica de los trabajadores; que luche por la expulsión del Imperialismo, el desconocimiento de la deuda externa, la expropiación de los monopolios y la banca, y el control obrero de la producción; que plantee osadamente la perspectiva de un gobierno de los de abajo y de los explotados; que combata por poner fin a toda forma de explotación y opresión; que formule el objetivo de la unidad socialista de América Latina, que es la vía que han abierto las grandes revoluciones de nuestro continente — la boliviana, la cubana y la nicaragüense. 3. Llamamos a Intervenir en las elecciones de 1989 sobre la base de una plataforma programática discutida en asambleas de activistas, luchadores y militantes, y a formar una lista de candidatos compuesta por los hombres y mujeres surgidos de la lucha, votados por sus compañeros de trabajo o estudio, en el marco de asambleas y congresos de bases. La polarización electoral que se esfuerzan por organizar el gobierno y el justicialismo puede sembrar una enorme confusión en las masas, que sólo podrá ser realmente combatida con la movilización política consciente de los luchadores obreros y de la juventud. La lucha electoral y la banca parlamentaria deben estar bajo el control de la base del frente de izquierda y deben servir para desenmascarar la política de la burguesía y reforzar la conciencia revolucionaria de los explotados. 4. El país, y no solamente los trabajadores, se pregunta porqué la izquierda no se une. La razón es que se mueven en su seno, confusa o más conscientemente, tendencias hostiles a la independencia política de los trabajadores, como si las patronales grandes o chicas pudieran ser lo s artífices de la liberación nacional y social. Por medio de este petitorio y de este pronunciamiento llamamos a superar a estas tendencias mediante el debate democrático común y la unidad de acción en todos los terrenos.

6 de octubre de 1988
Vigoroso acto por la libertad de los presos chilenos en Argentina
Redacción

Más de quinientas personas se hicieron presentes en el acto convocado por el Partido Obrero en la Casa Suiza por la libertad a los compañeros de la resistencia chilena presos en el país y el derrocamiento de la dictadura pinochetista. Un acto fervoroso, en el que oradores y asistentes marcaron la necesidad de una movilización urgente y sistemática para arrancar a los rehenes chilenos de las cárceles de Alfonsín, y en el que se denunció la “triple alianza” de la diplomacia norteamericana, el gobierno argentino y el régimen pinochetista tendiente a impedir un derrocamiento de la dictadura del Chacal a manos de las masas. El acto contó con la participación desinteresada y de calidad artística de Rafael Araya y el “Tata” Ávila. Aportaron su adhesión militante Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas, el Quinteto Tiempo, el Partido de la Liberación, Gloria Lopresti, el intelectual Ernesto Goldar, el actor Patricio Contreras, entre otros. Hablaron Christian Rath y Juan Carlos Capurro, por la dirección del PO; Manuel Álvarez Rojo, de la resistencia chilena, quien reseñó la tragedia del proletariado chileno en el 73, entregado de pies y manos ante la bota fascista por el gobierno de la Unidad Popular y definió en coincidencia con los oradores del PO que la única estrategia de victoria para los trabajadores de Latinoamérica es la lucha por la dictadura del proletariado y el socialismo. Especialmente emotivo fue el momento en que las esposas de los compañeros chilenos presos hicieron uso de la palabra para traer el mensaje de lucha de sus compañeros presos. El fervor del acto se trasladó de la Casa Suiza a las calles, en una manifestación que transitó la calle Corrientes, haciendo carne aquello de que “mientras haya un solo preso, todos estamos presos”. Quedaron planteadas por la familia de uno de los presos, las nuevas convocatorias a la movilización: el martes 4 y el jueves 6, asumidas por la Comisión de Solidaridad con los presos políticos chilenos, el Partido Obrero y el Partido de la Liberación.

6 de octubre de 1988
¿La izquierda tiene una política frente a la institución policial?

El jueves pasado, la policía de la Provincia de Buenos Aires se movilizó en reclamo de un “salario básico de ₳ 3200 y la equiparación con la policía mejor paga del país”. El movimiento comenzó en Quilmes y rápidamente se extendió a toda la provincia: se sucedieron acuartelamientos y negativas a cumplir tareas y en la noche del viernes casi dos millares de policías se concentraron frente a la gobernación bonaerense. El reclamo del aumento salarial estuvo acompañado por el planteo del “mejoramiento Integral del equipamiento (móviles, armamento y vestimenta)” (Clarín, 2/10). Menos oficialmente se volvió a exigir algo que la plana mayor de la Policía provincial reclamara hace dos meses —nos referimos a que se ponga coto a las denuncias periodísticas y a las actuaciones judiciales que tienen lugar como consecuencia de los sonados casos de corrupción y de fusilamientos en los barrios. La dirección política que así se imprimió a la movilización policial se manifestó en que “en varios momentos de las negociaciones, el grupo de comisarios y subcomisarios que representaban al conjunto de la institución hicieron mención a la aspiración de “la fuerza” de que “cesen las persecuciones judiciales contra sus cuadros”. Las vivas al comisario Élriz y a los oficiales procesados por irregularidades en el manejo de los fondos de la institución fueron una de las notas más belicosas en la concentración policial, (los policías con-centrados frente a la gobernación bonaerense) reclamaron de viva voz que el comisario Mayer —un buen amigo dé Eiriz— reemplace al comisario Jurado al frente de la Fuerza" (El Cronista Comercial, 3/10). Pese a que el gobierno cedió casi inmediatamente al reclamo salarial, otorgando un básico de ₳ 3.000 a partir del 1° de setiembre, la agitación policial continua y la plana mayor de la policía provincial habría presentado su renuncia. “(Un) trascendido, originado en fuentes policiales, indicaba que el malestar seguía porque ‘el objetivo es conseguir el derrocamiento de Brunati. (El Cronista Comercial, 4/10). Nuestra posición ¿Estamos frente a un reclamo puramente salarial progresivo de los agentes policiales, o estamos frente a un movimiento puramente reaccionario dirigido por lo más podrido del aparato represivo? Es indudable que el planteamiento salarial de los policías ha sido canalizado políticamente por los mandos reaccionarios que Alfonsín y Cafiero se esfuerzan por preservar. La política adecuada en tales circunstancias es apoyar el reclamo salarial y denunciar a la jefatura reaccionaria. Separar políticamente a la base de la cúpula es un sano objetivo tanto desde el punto de vista democrático como revolucionario. La plena vigencia de derechos sindicales aplicada a la policía, sólo puede tener un alcance limitado a los agentes de facción o de esquina porque los derechos democráticos son incompatibles con los cuerpos represivos del Estado burgués. La represión sólo puede ser destruida, junto a su Estado, éste no la colocará nunca bajo el control del pueblo. El apoyo a los reclamos salariales y a la sindicalización de la tropa de comisaría debe servir para sacarla del control de la derecha. Es necesario denunciar el encubrimiento permanente de esta derecha por parte de la burguesía democrática de los Brunati, Nosiglia y compañía. Entre el Mas que no denuncia la dirección política del movimiento policial, y el PC que denuncia el reclamo salarial y llama a defender a Brunati, estamos entre guate-mala y guate-peor. La doctrina de la clase obrera en materia de seguridad ciudadana es la formación de milicias de trabajadores y vecinos.

6 de octubre de 1988
La revolución especulativa

“Nosotros queremos pagar la deuda externa porque somos respetuosos de los compromisos internacionales contraídos” (La Nación, 30/9). Esta definición pertenece al candidato presidencial del justicialismo, Carlos Menem. La pretensión de pagar la deuda externa significa la completa liquidación del verso de la “Integración latinoamericana”, de la “revolución productiva" y del “salariazo". Menem reafirmó su esperanza de “obtener un plazo de gracia de cinco años para el pago de los Intereses (de la deuda externa)" (La Nación, ídem). A cambio de esta “gracia”, los hombres de Menem plantearon su acuerdo con la utilización de la capitalización y los “on lending”— pero aplicados a los Intereses de la deuda externa (Ámbito Financiero, 21/9). La conversión de los intereses de la deuda externa a australes es la orientación “sugerida" por el propio imperialismo para privatizar de esta manera empresas estatales o saldar deudas con el Banco Central. En una visita a Buenos Aires a principios de año, John Reed presidente del Citicorp se pronunció ante Alfonsín por “explorar esta posibilidad”. Recolonización imperialista “Tenemos que dar garantía de estabilidad política y seguridades económicas... para que puedan venir capitales extranjeros"(La Nación, ídem). La inversión extranjera será—según Menem— el motor de la “revolución productiva”. “Si hubo un buen estadista en la Argentina, además de Perón, ese hombre fue Arturo Frondizi” (La Nación, idem). Frondizi piloteó la entrega del petróleo a manos de los pulpos imperialistas y el gran capital local de la mano del Plan Conintes y de la "militarización" de los trabajadores. Una idea en la que viene insistiendo Menem es en la creación de una zona bancada especial, por ejemplo, mencionó a Misiones, exenta de impuestos y controles, donde se podrá "lavar" dinero ilegal o del narcotráfico. En este "paraíso fiscal" espera obtener Menem los nuevos préstamos que hoy retacea la banca mundial, para seguir pagando la deuda externa y aumentar más el endeudamiento del país. La “revolución productiva” de Menem es¬conde un gigantesco proyecto especulativo. ¿Salariazo? “Cuando hablo del ‘salariazo’ hago referencia—explicó Menem—a la posibilidad de que el trabajador vuelva a tener el poder adquisitivo que tenía en 1976. En este afio, el obrero participaba en un 47% del PBL Actualmente, no supera el 26%"(La Nación, idem) Pero aclaró: “Procuro volver a los salarios históricos en forma gradual, no con un shock. Estoy pensando en un plazo de dos o tres años” (La Nación, ídem) Esto ya nos está diciendo que el “salariazo” es puro cuento. "La única verdad es la realidad". El mejor ejemplo del “salariazo" es la firma de la burocracia sindical, bajo una fuerte presión del candidato justicialista, de un salario mínimo de ₳ 1.310, un 20% de la canasta familiar, congelado hasta fin de año.

6 de octubre de 1988
Catamarca: todo quedó en familia

No bien se conocieron los resultados de los comicios catamarqueños del domingo pasado, radicales y peronistas se apresuraron a extraer conclusiones diferentes. Para el justicialismo la alta votación lograda en Catamarca es un anticipo de lo que ocurrirá a nivel nacional en 1989, mientras que para los radicales esos resultados no se pueden extrapolar. Una parte de la izquierda coincide con este diagnóstico de la UCR. Es indudable que las características sociales y políticas especiales de una provincia son muy importantes, pero nunca al punto de desmentir las tendencias generales de la evolución política del país. Las propias características de la elección, que se limitaron a una disputa por la gobernación, fueron un factor natural de la polarización entre el PJ y la UCR, pero esta polarización, que llegó a ser extrema (entre ambos partidos obtuvieron el 93% de los votos) está inscripta en todo el país, que debe enfrentar una elección presidencial. El rasgo principal de la elección catamarqueña es el progreso electoral del PJ y la continuación del retroceso de la UCR. Esta, que en 1987 en alianza con el Movimiento Popular Catamarqueño obtuviera 50.000 votos, descendió a un poco menos de 40.000. Los votos del Movimiento Popular Catamarqueño fueron a parar a Saadi. El resto de los partidos conservaron e incluso descendieron sus sufragios respecto de sus magrísimos resultados electorales anteriores. La pretensión de llenar un vacío” de “centro-izquierda” a través de Movilización (desprendimiento del PI y la DC) y de la Unidad Socialista, este sufrió un descomunal revés. Izquierda Unida (Mas-Fral) repitió la votación del Frepu (650 votos), con el agravante que el frente del PH y del Partido Verde la aventajó en un 10% (730). Es evidente que la “atipicidad" catamarqueña no puede ser la causa de esta extrema polarización. La burguesía con el respaldo del imperialismo está apostando a esta “polarización", que es una forma de encerrar a los explotados dentro de alternativas que son extrañas a sus intereses. Al mismo tiempo esta “polarización” sirve para simplificar la tarea de la cogobernabilidad y la unión nacional. El Partido Obrero alerta a la vanguardia obrera y de la izquierda sobre estas condiciones políticas y llama entonces a estructurar un frente con un sólido programa político que sirva para desenmascarar el objetivo de los explotadores, que para ello se escudan en partidos “nacionales” y “populares”.

6 de octubre de 1988
¿Qué quiere De Gennaro?

Víctor De Gennaro, secretario general de ATE se ha convertido en la cabeza de una tentativa de volver a crear una “izquierda peronista”. Fuertemente atrincherado en un poderoso sindicato que está relacionado con todas las empresas estratégicas codiciadas por la banca y los "capitanes de la Industria”, De Gennaro se ha reacomodado con dificultad a la derrota de Cafiero en el PJ, por quien había puesto todas las fichas de un proceso “liberador”. Cortejado por el PC, De Gennaro se ha convertido en “izquierdista” de los 25 y en cabeza de un movimiento que involucra a otros dirigentes sindicales y hasta tendencias políticas. Los hechos lo han convertido en elector de Menem para el 89, sin importarte por el momento que el riojano plantee una corruptora alianza con la “patria financiera”. Esto marca las brutales limitaciones de su tentativa izquierdista. En un reciente reportaje en Página 12 (22/9) De Gennaro volvió a atacar a los burócratas sindicales del grupo de los 15, enrolados, como él mismo, en el carro de Menem. "Esos mismos que plantean — dice De Gennaro — que los paros son Innecesarios, no ahora sino desde hace tiempo, fueron aliados del gobierno y expresión de esta política económica. Fueron ministros o partícipes de un gobierno que el pueblo repudió en las urnas. Por eso es coherente que planteen alianzas con los factores de poder, con los capitanes de la Industria, las transnacionales y los políticos que sólo quieren la democracia formal... Por eso van a estar siempre en contra de cualquier hecho que proteste contra las políticas del FMI. Tienen los mismos argumentos que Alfonsín o Sourrouille”. Esta andanada de De Gennaro nos está indicando la brutal lucha que se ha entablado dentro del aparato sindical de la burocracia. De Gennaro por poco no revive la consigna de la década del 70 contra la “patria metalúrgica” o la “burocracia sindical". Sin embargo, se olvida que apoyó a un gobernador que fue “partícipe del gobierno”, con el cual colaboró, decisivamente, para derrotar a la huelga docente. Al igual que los 15, Cafiero fue también “derrotado luego en las urnas” y probablemente en forma más duradera. De cualquier manera, la política traidora de los 15 no le va a la zaga a la de un Panetta, de ATE Neuquén, aliado de De Gennaro, o de la burocracia de ATE Córdoba, incansable en traicionar las reivindicaciones de los trabajadores de la provincia. Ubaldini, aliado de De Gennaro, al menos parcialmente, acaba de firmar un salario mínimo hasta diciembre de ₳ 1.300 y hasta hizo aprobar un plan de lucha “sin paros". ¿No es lo mismo que De Gennaro le reprocha a los 15? De Gennaro dice que “Hay que hacer dos cosas: parar la entrega y empezar a construir un proyecto alternativo”. Pero De Gennaro, luego se jugó por Cafiero Presidente, ahora está en el carro de “Menem Presidente”, cuando es sabido que el riojano sostiene que los “capitanes de la Industria" seleccionarán al ministro de Economía, le ha reservado a un burócrata de “los 15” el Ministerio de Trabajo, y plantea un claro entendimiento con el imperialismo con “cuentas bancarlas secretas”, “zonas francas", la “capitalización" de las exportaciones con los bonos de la deuda y hasta la desregulación del mercado de trabajo. ¡Las acusaciones de De Gennaro contra el menemismo denuncia su propia política! ¿Si esto es entrega, por qué llama a los trabajadores a seguir a Menem? ¿Qué caracterización tiene De Gennaro en la manga para concluir que su política no acabará como la de los seguidistas que le precedieron—de la “Hora de los hornos” o “Sur”?. El bloque de izquierda de la burocracia sindical y sus seguidores no han podido superar su dependencia política del nacionalismo burgués, es decir de la burguesía. Pueden despotricar contra los “capitanes” pero son incapaces de romper con la estrategia política que los ata a ellos. En sus diversas oscilaciones y virajes no logran descubrir el principio de la independencia política del proletariado.

6 de octubre de 1988
Polarizando somos más

El gobierno radical decidió desechar “por el momento” (antes de 1989) su propuesta de reformar la Constitución. El ministro Nosiglia sostuvo que “la propia dinámica de la confrontación electoral hacía que no se encontraran “reunidas las condiciones indispensables” para que la reforma se concretara “sin riesgo de agudas controversias”. ¿Se ha roto entonces la co-gobernabilidad alfonsino-justicialista? El acuerdo Menos de un mes atrás, Alfonsín y Menem habían acordado los principios de la reforma constitucional y la realización de las elecciones constituyentes simultáneamente con las elecciones presidenciales. La Constituyente electa debía funcionar entre julio y octubre del año próximo, antes de la asunción del nuevo presidente. Los acuerdos abarcaban el acortamiento a 4 años del mandato presidencial y la posibilidad de su reelección; la nominación de un Primer Ministro o de un Jefe de Gabinete nombrado por el Ejecutivo, que sólo podía ser destituido por el Parlamento con los dos tercios de los votos; la aprobación automática de los proyectos de leyes del Ejecutivo por decurso de tiempo; y hasta la creación de figuras atenuadas del estado de sitio, que podían ser decretadas por el PEN sin acuerdo legislativo. También estaba en danza un Consejo Económico Social que integrara los sindicatos al Estado y la consagración de la educación confesional. Las características de este acuerdo de principios ponen en evidencia la tendencia profundamente reaccionaria del cuarteto Alfonsín-Angeloz y Menem-Cafiero. Esta reforma convertía al régimen constitucional en una dictadura civil, tanto en el caso de un gobierno de un solo partido como en el caso de un gobierno de coalición. Que esta reforma encamaba una definida tendencia constitucional y hasta los intereses más generales de la burguesía lo reveló el propio Álvaro Alsogaray, declarado adversario de una reforma constitucional. En la “cumbre” con Alfonsín, Alsogaray dio su aprobación condicional a la reforma; inclusive “había accedido, ante Raúl Alfonsín, a que el concepto de “propiedad social’ enarbolado por el justicialismo fuera incluido en el programa de reformas” (El Economista, 30/9). El proyecto de reforma constitucional no ha sido abandonado, solo se ha postergado en el tiempo. Luego que se clarifique el panorama de las próximas elecciones. ¿Ruptura? El acuerdo en tomo a una reforma constitucional ha sido dejado de lado por ahora por la simple razón de que es necesario organizar la polarización para las próximas elecciones. Sin esta polarización una gran parte del electorado podría abandonar el círculo de hierro de radicales y justicialistas. La polarización sirve también para mantener unidos a los partidos, cuyas disputas y faccionalismos internos son cada día más evidentes. La polarización es una operación política destinada a mantener en pie al frente patronal y al Estado. Debe servir para mantener a las masas en el corral de sus enemigos de clase. Es claro que esta polarización tiene que ver con un factor objetivo, como lo es la brutal lucha que se ha desatado dentro de la. clase capitalista como consecuencia de la no menos brutal presión del imperialismo. Angeloz encama la profundización del planteo de Alfonsín, en tanto que se aferran a Menem los sectores más próximos a la bancarrota. Es precisamente esto lo que explica que el riojano proponga descaradas concesiones al capital financiero, de manera de mantener la especulación y evitar una quiebra generalizada. Por la vía de la polarización la clase obrera es limitada y hasta conminada a marchar detrás de una de las fracciones de los explotadores. Para hacerlo corto, la polarización es la envoltura obligada y acordada de la UCR y el PJ para mantener funcionando su pacto de co-gobernabilidad. Mientras Alfonsín lo tacha a Menem de frívolo y éste califica al presidente de jefe de campaña, el ministerio de trabajo y la burocracia sindical pactan salarios míseros y convenios de hambre, para salvar en común al plan primavera. Es necesario poner en evidencia esta maniobra a las masas. La consigna debe ser la independencia política de éstas con referencia a los partidos patronales. Cualquier otra consigna es puro distraccionismo. Ella debe ser la consigna orientadora de un Frente de Izquierda. Del resto del trabajo de demolición de la polarización concertada entre Alfonsín y Menem bajo la batuta del Departamento de Estado norteamericano, se encargará el imparable hundimiento nacional a que conduce la burguesía.

6 de octubre de 1988
No es la última palabra del pueblo chileno
Redacción

Los primeros cómputos de la elección chilena divulgados en la noche del 5 dieron una aplastante derrota de Pinochet, en un porcentaje del 70%. Con el correr de las horas y luego de que el gobierno interrumpiera la información sobre el escrutinio, sin embargo, este 70 % se fue reduciendo hasta llegar, en la madrugada, al 58 %, con un 42 % para Pinochet. No hay dudas de que el 70 % para el NO fue la exacta realidad de la votación en Chile y que los resultados finales fueron “dibujados”, con el único fin de aminorar la derrota de Pinochet y, aún más, para hacer aparecería! dictador con el respaldo de una fuerza social considerable. En las horas en qué se suspendió la difusión de los cómputos, se montó un operativo de emergencia del oficialismo y la oposición por el que el gobierno reconoció su derrota sobre la base de achicar la diferencia en los porcentajes, con el acuerdo de la oposición. Es que la amplitud de una derrota de Pinochet planteaba la renuncia del dictador y quebraba la negociación que la oposición democratizante viene desarrollando con el régimen. No es la primera vez que sé retocan los resultados electorales para evitar un “varío de poder”. Felipe González le dio en1981 la ventaja a Adolfo Suarez también para asegurar la “transición” española dirigida por el rey Juan Carlos. Conscientes de la real amplitud del voto 5 NO, los dirigentes burgueses partidarios del NO se han apresurado a llamar “a los chilenos a no salir a las calles y celebrar en los hogares el triunfo del NO". Patricio Aylwin, en nombre del comité por el NO, reiteró la propuesta de “lograr un acuerdo nacional para la democracia en el que participen todas las fuerzas políticas, sociales e institucionales del país”, -es decir un llamado dirigido a Pinochet y a las fuerzas armadas para transitar juntos el camino de la institucionalización fijada por ¡a dictadura. Es que el derrotado en las urnas de acuerdo a la Constitución pinochetista aceptada por esta “oposición”, 'permanecerá en la presidencia hasta marzo de1990, como comandante en Jefe del Ejército hasta 1992 ó 1996 y será senador de por vida. Pero, además, “la Constitución de 1980... consagra el control militar tanto sobre el Poder Ejecutivo como sobre el Congreso, a través de un Consejo de Seguridad Nacional dominado por los militares”, del que participa naturalmente Pinochet, y que se instalará una vez elegido el Congreso. La “oposición” ha declarado su disposición para discutir un candidato de “consenso” para suceder en 1990 a Pinochet, “un gobierno unitario, de reconstrucción, dé consenso” (Crónica, 5/10), lo que Aylwin ratificó, ya conocida la victoria del NO, planteando el “acuerdo nacional” con el pinochetismo. Respecto de este gobierno de “consenso”, “altos dirigentes del Partido Comunista” dijeron estar dispuestos “a colaborar con el gobierno democrático (!!!) sin pertenecerá el” (Crónica, 5/10) Es falso que la “oposición” va a negociar los términos de la de función de la dictadura; va a discutir el candidato de “consenso” y un retoque a la Constitución pinochetista que permita viabilizar ante las masas este pacto. La vía del “consenso” es además una pieza clave para que las elecciones de 1990 tengan un carácter plebiscitario y suponen la proscripción de la izquierda marxista, condición para la negociación con el pinochetismo. En el Comando del NO ya hay un bloque por esta candidatura del “consenso”; lo único que falta es el acuerdo del Partido Nacional y del PS de Almeyda. La candidatura de “consenso” es la posición sustentada por el imperialismo. El semanario británico “The Economist” ya se lamentaba a comienzos de setiembre (3/9) que no se hubiera hecho una candidatura de esa naturaleza para este plebiscito. También la Iglesia se pronunció por un candidato de Consenso y cuando no salió adoptó una posición “equidistante”. Los que dudaron de que el planteamiento político de la oposición democratizante estaba motorizado por el imperialismo pudieron comprobarlo horas previas al plebiscito con el pronunciamiento de la Embajada Norteamericana. El Departamento de Estado desmontó un autogolpe que impulsaban los servicios de inteligencia chilenos (DINA) y sectores del pinochetismo. Los pinochetistas que osaron parar el golpe de la DINA tuvieron este contundente respaldo del imperialismo. El “NO” está muy lejos de ser la última palabra del pueblo chileno, cuando ha comenzado una nueva etapa de movilización, donde quedará más al descubierto este pacto “opositor” - pinochetista. El pueblo chileno tiene una experiencia muy alta de las limitaciones del voto y de los regímenes constitucionales, porque en 1973 puso un gobierno propio y el Estado burgués se las arregló para liquidarlo cuando verificó que dejó de ser un instrumento de contención de las masas trabajadoras. En Chile la revolución proletaria está grabada en el subconsciente de las masas. Se trata de lanzar las consignas para orientarla en ese rumbo. Hay dos consignas que opinamos están plenamente vigentes hoy: el derrocamiento de la dictadura y una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.