Las patronales y Miguel desatan la guerra contra los metalúrgicos
Las patronales metalúrgicas de Río Grande no cumplieron con el pago del aumento de sueldos establecido por el reciente convenio. De acuerdo con lo firmado a nivel nacional por la UOMRA —y homologado por el Ministerio de Trabajo— debería haberse ya efectivizado para el bimestre julio-agosto, el pago escalonado del aumento del 38,8 por ciento.-Las empresas no lo hicieron. Sólo Philips dio un 15 por ciento “a cuenta de futuros aumentos”, sin reconocer que ese aumento no es para el “futuro”, sino para el presente actual y concreto. El resto de las patronales liquidó la quincena sin ese aumento. El secretario general de la UOM local, Pizarro, anunció —mucho antes de la firma del convenio— que el objetivo para Rio Grande era definir un “conformado”, incorporando como básico regional lo conquistado durante la gran huelga de 40 días; es decir A 2.900. De este objetivo todavía no hay ninguna novedad. Lo concreto es que no se ha cobrado ni el aumento de ley. Las patronales no dan ni el “conformado”, ni nada. Manotazos Lo que sí dan las patronales son manotazos desesperados para tratar de desorganizar al activismo nacido con la huelga. En National hicieron lock-out e impidieron entrar a trabajar a todos los compañeros que fueron despedidos y luego reincorporados como producto de la lucha. En la empresa Mutun también provocaron despidos, que algunos aprendices de burócratas de la UCR llamaron Inmediatamente a “acatar", dividiendo y confundiendo al activismo. Con estos manotazos las patronales están intentando frenar el fuerte avance de los nuevos activistas, surgidos de la huelga general. La patronal sabe que allí, entre esos compañeros, están los próximos delegados electos. Por estatuto, en estos días comienzan a producirse las elecciones de nuevos delegados en todas las metalúrgicas. A las provocaciones de despidos aislados y lock-outs se le suma el verso montado por TALENT, la que preparó una suspensión de trabajadores “por falta de trabajo” durante quince días. Se trata de otra maniobra para desgastar al conjunto de los trabajadores metalúrgicos. Es hora de acción La renovación del cuerpo de delegados es vital. Hay que imponer que la renovación se haga como lo establece el estatuto de la UOM: un delegado cada 30 compañeros. Pero no basta con que las elecciones se hagan; ni siquiera basta que se hagan respetando este criterio —uno cada 30— pisoteado en el pasado. El punto crucial es la calidad de los delegados. Necesitamos a los compañeros más abnegados, honestos y luchadores. Los que no bajaron los brazos cuando se les decía que la huelga “está pérdida” y que había que “arreglar”. Necesitamos como delegados a los que dijeron NO a la firma de la conciliación obligatoria en mitad de la huelga. Esos deben ser los nuevos delegados. Y ellos están hoy en las fábricas. Debemos defender su elección. Para imponer el 38,8 por ciento y recuperar el nivel salarial hoy perdido (en 1983 el mínimo era 1000 dólares y hoy es apenas 200). Para terminar con despidos amañados y suspensiones mentirosas. Para Imponer que se abran los libros de contabilidad de las empresas que digan que “no hay trabajo” y ver si es cierto ya que —como en Talent— tienen el caradurismo de pedir a los compañeros que trabajen sacando más producción hasta el último minuto del día anterior a la “suspensión” ... ¡por falta de producción! Pero se está tratando de evitar que muchos de esos compañeros sean delegados. Se dice que muchos de ellos “no tienen los requisitos del estatuto. ¡El argumento de Lorenzo Miguel, que se ha negado en el último congreso a cambiar el método de la patota para perpetuarse en el sillón! ¡Abajo con ese truco, compañeros! ¡Ninguna restricción burocrática! Todo trabajador puede y debe ser delegado. Que la UOM contemple esos casos especiales para que todos puedan ser delegados. En este momento de la lucha es necesario mantener la iniciativa y entrar en acción sin vacilar un minuto. Ni despidos, ni lock-outs, ni suspensiones, ni bicicletas en el pago de lo que la ley marca. ¡Asamblea General del Gremio para votar un Plan de Lucha contra todo despido o suspensión! ¡Respeto a la voluntad de las bases! ¡Ninguna restricción a la elección de delegados! Este debe ser el mandato próximo de las Asamblea General que la UOM Río Grande tiene el deber de convocar ya para aplastar las maniobras patronales y de Lorenzo Miguel.