La huelga general más grande de la historia de la URSS
Desde hace cinco meses los armenios de la URSS vienen protagonizando una virtual rebelión en favor del derecho de la región de mayoría armenia del Alto Karabaj a decidir libremente su secesión de la República de Azerbaiyán y su incorporación a la República Soviética de Armenia. El sábado pasado (25/6), la población karabaj reunida en asamblea general en Stepanakert, su capital, resolvió por mayoría levantar la Huelga General que mantenía desde más de un mes. Esa huelga es un hecho completamente revolucionario en las condiciones totalitarias del régimen burocrático que impera en la URSS. La decisión tuvo lugar en el marco de una importante confrontación política entre quienes planteaban la necesidad de apoyar a Gorbachov y los que sostenían que debía esperarse a los resultados de la Conferencia del PCUS a punto de iniciarse (International Herald Tribune, 27/6); Estos últimos reflejaron su ninguna confianza en las decisiones de los jerarcas de Moscú. Pero pese a los optimistas Informes de Pravos sobre el levantamiento de la huelga, los cables del 28 de junio informan que “según funcionarios locales la respuesta a los llamados a retornar el trabajo fueron diversos, y que sólo algunas fábricas retomaron al trabajo el lunes 27 (IHT). De mantenerse esta tendencia, es indudable que se entraría en una etapa política sin precedentes, aun cuando tenga por escenario a una pequeña región del sudoeste soviético. Fracasa un arbitraje Las movilizaciones armenias tomaron gran impulso en el mes de febrero en la propia República de Armenia. En su momento, las huelgas, mítines y debates casi diarios en Armenia culminaron en una gigantesca concentración de un millón de personas en la capital de la República, Erevan. Las ilusiones en la “democratización” gorbachiana se reflejaban en la multitud de carteles con el retrato de Gorbachov. No puede sorprender que los armenios hubieran concedido la tregua que solicitó Gorbachov en ese momento para resolver la cuestión. En el curso de estas movilizaciones se crearon los llamados “comités Karabaj” (el Krunk), que mediante una tupida red de comités locales abarcaba a toda Armenia. Pasado el mes de tregua, el gobierno central rechazó el reclamo nacional —limitándose a autorizar la enseñanza en lengua armenia, facilitar las comunicaciones con Armenia y autorizar la difusión de las emisoras de TV en lengua armenia. Las “fronteras son inmodificables" dictaminaron los jerarcas de Moscú. Para asegurar el cumplimiento de estas decisiones enviaron “60.00 soldados... un ballet de helicópteros y al propio ministro de defensa ruso” (Le Monde, 2B/3). El gobierno de Armenia, por su parte, disolvió los “Comités Karabaj” (el Krunk), lo propio hizo el gobierno día Azerbayán con los comités en Karabaj. Se allanaron imprentas, se detuvieron a varios dirigentes del movimiento y comenzó un bloqueo informativo sobre Armenia y el Karabaj. El “úkase” de Moscú recibió como I réplica una Huelga General en Karabaj que duró desde fines de marzo hasta el 5 de abril. A partir de la manifestación del 1o de mayo, que se convirtió en manifestación por la reunificación armenia, las movilizaciones recomenzaron. La huelga general comenzó a adoptar I características semiinsurreccionales. Pravda del 10/6, informando por primera vez sobre la huelga, señaló que “las autoridades locales han perdido el control de la situación” (Clarín, 11/6); sus llamados para que el pueblo retorne al trabajo no han obtenido respuesta” (Jornal do Brasil, 1176). Pravda describía Stapanakert así: “todas las mañanas decenas de miles (¡i para una población de toda la región de 160 mil habitantes!!) de personas avanzan, lado a lado, en columnas por las calles, hacia el centro de la ciudad con pancartas, carteles y efectúan actos públicos” (Clarín, id)” ;... “en los cuales la consigna es ‘seguir hasta el final’ ” (IHT, 11/6); "... al caerla noche en garitas especialmente ubicadas se encuentran los ‘puestos de autodefensa’ que no pegan los ojos en toda la i noche” (Le Monde, 11/6)";.. el Krunk ha continuado con una existencia semiclandestina, y parece no haber perdido su Influencia y, por el contrario, han tomado el control, sino de toda la región (de Karabaj), por lo menos de su capital Stepanakert (id.). En la República armenia, por su par-te, las movilizaciones recomenzaron a mediados de mayo. El 21 hubo una reestructuración de la cúpula del PC lo-cal para intentar un acercamiento al movimiento. El 30 de mayo se concentraron 300 mil personas en Erevan, la capital armenia, y el 13 de junio los manifestantes ya eran 500 mil. En esa enorme asamblea se aprobó una huelga general de 48 horas hasta el día 15 para presionar a una reunión del Soviet armenio. El nuevo secretario general del PC prometió que el Soviet tomaría una resolución favorable y que los delegados armenios a la conferencia del PCUS defenderían los reclamos armenios. Aun así, la asamblea votó que en caso de que el Soviet no aprobara una resolución de anexión del Karabaj, la huelga continuaría indefinidamente. Aunque el Soviet aprobó esa moción, la referencia a que ese reclamo sería enviado a la república de Azerbaiján provocó una nueva manifestación de decenas de miles de personas sobre el local donde sesionaba el Soviet. La votación final no fue transmitida por TV ante versiones contradictorias sobre si el párrafo cuestionado figuraba o no en la votación. Después de la votación del Soviet se abrió una nueva tregua en Erevan, pero no ocurrió lo mismo en Karabaj. Allí la huelga continuó. El 23, el soviet de Karabaj adoptó una resolución reclamando su separación provisoria de Azerbaiján y una intervención directa de Moscú hasta tanto se arreglará definitivamente la cuestión. Al mismo tiempo el Soviet hizo un llamado “a los trabajadores a finalizar la ola de huelgas como demostración de su capacidad de autogobernarse” (IHT, 24/6). Como señalamos más arriba, el 25 se decidió por mayoría levantar la huelga pero ésta continuaba el lunes 27. Polarización El Soviet de Azerbaiján, por su parte, había resuelto oponerse a los reclamos armenios y sus funcionarios en la reunión del soviet de Karabaj adopta-ron un tono altanero y desafiante: “sus demandas nacionalistas (advertían) podrían llevar a consecuencias más dramáticas aún que las de Sumgait” (Página, 12, 24/6) En Sumgait, segunda ciudad de Azerbaiján, la minoría armenia había sido víctima a fines de febrero de un feroz “progrom” que dejó 26 muertos y centenares de heridos. La burocracia de Azerbaiján actúa como agente de Moscú y sus amenazas indicaban que en las esferas del gobierno central se estudiaban medidas represivas más duras y violentas. La prensa oficial comenzó a denunciar la “demagogia" que “ha paralizado la economía regional” por la que “deberán rendir cuentas” sus responsables (Clarín, 24/6). Pravda pintó a la población del Karabaj como un caso patológico de “hipnosis colectiva” (¿estarán preparando un gigantesco hospital psiquiátrico para la región?). Las tropas rusas se disfrazaron de policías ante la negativa de la milicia armenia de reprimir las manifestaciones (Página 12,24/6). La conferencia del PCUS ha sido un balde de agua fría para las ilusiones que los armenios podrían tener en la “perestroika”. Gorbachov “rechazó la demanda de cambios de fronteras interiores... y acusó a quienes demandan cambios de fronteras de utilizar derechos democráticos con fines antidemocráticos” (Clarín, 29/6). El PC argentino, por su parte, sólo informó a sus lectores de la tregua lograda por Gorbachov en el mes de marzo, como un triunfo de la “perestroika”, para desde entonces mantener un silencio cómplice, en medio de abundantes notas de su corresponsal especial en Moscú alabando a la “perestroika”. Cuestión nacional y revolución política La burocracia es naturalmente hostil a la libertad nacional porque es enemiga de toda libertad. El derecho a la autodeterminación nacional, en condiciones de un régimen asentado en la expropiación del capital, lleva directamente al derecho al autogobierno popular, un principio que derriba el dominio burocrático. La rica experiencia desplegada por los armenios en tan pocos meses ha revolucionado completamente las relaciones políticas en toda la región, con implicancias para toda la URSS. En el cuadro de un movimiento tan descomunal han surgido naturalmente nuevas organizaciones de masas y han florecido las tendencias políticas más radicales. La política gorbachiana mostró en Armenia sus límites insalvables. Mientras en Armenia cundía la “desilusión” y la sensación de haber sido engañados" (Le Monde, 29/3), la prensa gorbachiana endurecía sus ataques. El periódico de la Juventud Comunista denunciaba la “anarquía” y el “golpe a la perestroika". Para el periódico sindical “Trud” las huelgas armenias son presentadas como “una puñalada por la espalda a la perestroika”. Los campos se delimitan en forma clara, una condición para el progreso de la revolución política en la URSS.