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Prensa Obrera N° 228

2 de junio de 1988 · 15 notas

Notas de este número

2 de junio de 1988
Ñoquis en la Boca y olla popular en La Rioja
Redacción

Mientras Menen organizaba en La Boca los “ñoquis del 29”, frente a la Casa de Gobierno de La Rioja funciona todos los días una “olla popular” organizada por los estatales riojanos. La olla se instaló como centro de movilización de los empleados públicos riojanos que están en huelga indefinida reclamando el pago íntegro de los sueldos de abril (se les dio solamente un adelanto), diferencias que se les adeudan desde octubre y el respeto de la convención colectiva de trabajo. El menú de la Boca lo financiaron los trabajadores riojanos con los sueldos impagos y los bajos salarios y también, claro está, los grupos económicos que están detrás de la candidatura del riojano. La Rioja es un anticipo de lo que pueden esperar los trabajadores de Menem Presidente.

2 de junio de 1988
Una nueva situación

El lunes 23 el gobierno peronista de Tucumán desató una furiosa represión contra los trabajadores de Sanidad, que habían marchado a Plaza Independencia en protesta por el atraso en el pago de los salarios. Domato alegó en su defensa que ordenó la represión por la certeza de que en la manifestación actuaban “infiltrados de izquierda”. Tonterías. Si Domato creyera realmente en lo que dice habría que concluir que le hizo el juego a los “infiltrados" al desatar con la represión una lucha callejera. Pero la realidad es que Domato lanzó la policía contra los trabajadores, porque la política de la patronal y del gobierno, no sólo de Tucumán sino de las provincias y de la Nación, ha entrado en una nueva etapa. Cambio de frente La manifestación de ATSA, así como la nueva huelga de los trabajadores de la administración provincial en reclamo del pago de la segunda mitad del sueldo de abril, prueba que los impuestos votados para financiar a las provincias no van a parar a los bolsillos de los trabajadores. El PARTIDO OBRERO advirtió reiteradamente que esto iba a ocurrir. El Secretario de Hacienda de la Provincia acaba de declarar que estos atrasos se pagarán en bonos y adelantó también que el pago de los sueldos de mayo será “bastante difícil”. ¿Dónde están los australes de los nuevos impuestos, entonces? Como ya lo habíamos anticipado, han ido a parar, al rescate de los bonos y de las letras que se encuentran en poder de los ingenios, de los ban-cos y de las empresas. Se sigue así un plan formulado hace dos meses por la Federación Económica patronal. Estos australes no retornan, sin embargo, al circuito de consumo, por la elemental razón de que los patrones los depositan en bancos privados o fuera de la provincia. ¡Pero con el rescate de “sus” bonos y de “sus” letras la burguesía ha conseguido la parte principal de su objetivo! Hasta ahora no veía mal el “caos” provincial y los paros en la administración, porque esto le servía para que el parlamento votase los impuestos. Ahora que va recuperando “sus” australes, no quiere más “lola”. Usó (si, usó) a los trabajadores para sus finalidades, ahora se Ios quiere sacar de encima. Cada vez que ocurre un fenómeno así aparece la policía y el cuento de los “infiltrados”. Es decir que en el momento en que la burguesía que se había “infiltrado” en el movimiento popular logra consumar los propósitos de su “infiltración”, sale su agente Domato —un “infiltrado” típico— a ordenar la represión policial invocando la presencia de “infiltrados”! Pero la oligarquía no sólo se ha desinteresado de la “defensa de la economía provincial” —¡su slogan preferido! — y reclama palos, sino que necesita que se apalee a los trabaja-dores para pasar a la segunda etapa de su plan económico. Nueva situación Es que el rescate de “sus” bonos no alcanza. Es necesario un paso más: reducir los salarios y proceder a despidos —algo que está contemplado en los proyectos legislativos de Domato que establecen que los salarios, en Tucumán, dejarán de ajustarse según la pauta nacional. Los trabajadores tucumanos deberán sufrir así una doble reducción —la del salario nacional con respecto al costo de vida y la del suyo propio con relación al primero. Es necesario que el salario nacional de los trabajadores tucumanos baje al nivel del salario que se cobra en bonos, el cual sufre en el comercio una reducción del 30%. Cuando los salarios en australes bajen al valor de los salarios en bonos, entonces habrá plata para rescatar todos los bonos. Ese día el "orden" reinará en San Miguel. Los trabajadores deben tomar con-ciencia de que sus luchas han sido explotadas, hasta ahora, por sus enemigos disfrazados de amigos, y que de ahora en más éstos se lanzarán a quebrar al movimiento obrero. Ante la nueva situación es necesario dar una gran respuesta de conjunto. Los trabajadores están comprendiendo esto concretamente, como lo demostró la movilización de dos mil trabajadores de ATSA en respuesta a la represión policial, es decir, cinco veces más numerosa que la original y también mucho mejor organizada. ¡Cuánto que progresaron los “infiltrados de izquierda” en 48 horas! En esta línea hay que preparar, mediante la organización de comités electos en cada lugar de trabajo y estudio, mediante la organización de piquetes, mediante la formación de coordinadoras con las comisiones vecinales, el lanzamiento de la huelga general indefinida y la elección de un comité provincial de huelga. La reivindicación de la huelga será un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar que ya cuesta 2.900 australes, el pago de los salarios en australes y la reincorporación al trabajo de todos los desocupados.

2 de junio de 1988
Correo de Lectores
Correo de lectores

A LOS MILITANTES DEL MAS En vísperas de las elecciones de ‘85. vuestra dirección rompió escandalosamente un frente revolucionario entre el PO y el Mas que se pronunciaba por el gobierno obrero y por todas las tareas encaminadas hacia la toma del poder por los trabajadores. El pretexto fue que el programa del Frepu era más completo y que constituía una verdadera alternativa de la izquierda frente a los candidatos patronales. Muchos de ustedes desconfiaron de nuestra enérgica denuncia de que el Frepu era un frente contrarrevolucionario que se pronunciaba por la defensa del orden burgués; por la defensa y profundización de la democracia hambreadora pero con “justicia social"; que concebía a la moratoria no con carácter unilateral e indefinida sino concertada con el FMI, no para romper con el imperialismo y en beneficio de los trabajadores sino como salvataje de una burguesía nacional que es incapaz siquiera de defender su porción de la torta frente a la voracidad externa. Inclusive nos criticaron por nuestro rechazo a incorporamos a este frente formado entre gallos y medianoche y cuyo único fin era abortar el frente revolucionario Mas-PO. Tuvieron que pasar tres artos para que Zamora confirme en un 100% nuestra caracterización sobre el Frepu. Hace unos días (29/5) Clarín reproduce parte de un pronunciamiento de Zamora donde señala que "planteará en sus contactos con el PC y como plataforma programática del eventual frente para 1989 los 23 puntos que hablan acordado los dos partidos en su convergencia en el Frepu a Jos que se debería agregar (¡!) el compromiso de la lucha por un gobierno obrero y por una Argentina socialista”. (Las negritas son mías. M.A.) Más claro imposible. Si ahora hay que agregarle la consigna de gobierno obrero ¿a qué régimen defendía antes, ese programa? Como desgraciadamente no existen más alternativas que defender el orden burgués o su derrocamiento y la instauración de un poder obrero, la respuesta es obvia. Pero si ahora el Mas se dio cuenta que ese programa era incompleto y lo quiere perfeccionar aún más, lo único que ha logrado es desnudar su verdadera concepción de la revolución socialista que no es otra que la revolución por etapas, la misma teoría menchevique stalinista que llevó a la derrota y a la masacre a numerosas revoluciones en el mundo, concepción ésta que parte del principio de que en los países atrasados la burguesía nacional es capaz de liderar a todas las clases en un proceso democrático de expulsión del imperialismo y de desarrollo capitalista autónomo como paso previo a una revolución socialista liderada por el proletariado, y que la función de los partidos obreros no es luchar de lleno por el gobierno sino que debe ayudar a las burguesías nacionales para reconstituir el Estado burgués puesto en jaque por el imperialismo, por un lado, y por los trabajadores por el otro. Como Zamora sabe que con un programa burgués como el del Frepu no se puede luchar por un gobierno obrero, lo que quiso decir en realidad es que lo que interesa prioritariamente hoy en Argentina es la aplicación de los 23 puntos para salvar a este régimen en completa crisis y dejar la lucha por el gobierno obrero y la Argentina socialista. para... los calendas griegas (en concordancia con el documento aprobado en su último congreso que caratula a la consigna de gobierno obrero como utópica). Marcos Aguilera/Córdoba (militante del Partido Obrero)

2 de junio de 1988
"Cualquiera sea el partido vencedor, en 1990 no quedará ningún militar encarcelado"

Con una premura desconocida en ella, la Corte Suprema de Justicia continúa dictando el desprocesamiento de los genocidas de la dictadura. Este semana, en la causa del II° Cuerpo, concedió los beneficios de la Obediencia Debida a los generales Andrés Ferrero y a Luciano Jauregui (ex-segundos comandantes del Cuerpo y jefes de la zona Santa Fe), Juan Carlos Trimarco (je-fe de la zona Entre RÍOS) y a casi una decena de oficiales superiores, entre ellos el carapintada Martínez Zuviría. Con estos nuevos desprocesamientos, suman cerca de setenta los oficiales de alta graduación, de comprobada participación y responsabilidad en el terror dictatorial, que han sido liberados definitivamente de cargo en los últimos 20 días. Respecto a la culpa, la Corte no se pronuncia, pues se ha transformado en una oficina de aplicación de la “obediencia debida”. Los únicos represores que permanecen inculpados en las causas abiertas por las violaciones de derechos huma-nos en los ámbitos del II° y III° Cuerpo (que abarcan más de la mitad de la superficie nacional) son los generales Saltieri, Díaz Bessone, Menéndez y Bussi. De estos, sólo quedarían procesados los tres primeros, pues el Procurador General de la Nación dictaminó que el genocida del pueblo tucumano no era imputable “por haber carecido de responsabilidad decisoria”. Puesto que en todos sus fallos la Corte Suprema “ha compartido los fundamentos y conclusiones del dictamen del Procurador General”, el desprocesamiento de Bussi está descontado. Centenares de represores, desde los jefes de zona hasta los integrantes de las patotas “operativas” han sido sobreseídos de esta misma manera. El I° Cuerpo, o el naufragio de las últimas ilusiones La Corte desprocesó a los jefes de zona y subzona a pesar de la abundante documentación aportada por el ex-prófugo Suárez Masón acerca de la responsabilidad directa de éstos en la estrategia del terror contra el pueblo. La tesis de que las declaraciones y pruebas de Suárez Masón detendría (y aún harían rever) la seguidilla de amnistías dictadas por la justicia, ha caído en menos tiempo que el que se tardó en formularla. En realidad, fue a la luz de la extradición de Suárez Masón que los desprocesamientos se aceleraron. Y se aceleraron no sólo para “salvar” a los procesados en las res-tantes causas, sino también para sentar la “jurisprudencia” necesaria para absolver a los imputados en la propia causa del I° Cuerpo. En efecto, La Nación (19/5) informa que todos los inculpados de esta causa, a excepción de Suárez Masón, serían desprocesa-dos, unos por aplicación de la Obediencia Debida, otros por la del Punto Final. El propio ex-prófugo apuró el sobreseimiento de sus ex¬subordinados firmando una declaración en la que se hizo personalmente responsable de todo lo sucedido en el ámbito del l° Cuerpo. Con esto quedarán sepultadas, sin remedio, las últimas ilusiones de aquellos que confiaron en la “imparcialidad” de la justicia patronal. De la Obediencia Debida a la amnistía total La Corte Suprema se ha convertido en el brazo ejecutor de la decisión gubernamental de terminar rápidamente la etapa de los juicios y con un número ínfimo de condenados. La amnistía de la masa de represores fue largamente reclamada por el imperialismo y, “casualmente”, no recibió ninguna objeción de los “demócratas" Cafiero y Menem. Un puñado de “insalvables”, como Videla, Galtieri o Menéndez. irán a sus prisiones de lujo, pero no por mucho tiempo. La Nueva Provincia (12/5) reveló los compromisos de Angeloz, Menem y Cafiero ante empinados jefes militares de que “cualquiera sea el partido vencedor en las elecciones, en 1990 no quedará ningún militar encarcelado por la cuestión de los derechos humanos.” Mientras tanto, los militantes populares, los “presos del Punto Final” o los “del Plan Austral” siguen pudriéndose en la cárcel. Así son las cosas, bajo el imperio de la democracia patronal.

2 de junio de 1988
"Compañero, nuestro compadre nos ha traicionado"
Redacción

JORGE ZAPATA trabaja doble tumo, en dos escuelas. En ambas es delegado. Jorge es un delegado independiente que se encontraba en esa masa de luchadores que abrigaban una enorme ilusión en la directiva “combativa” de la Celeste. Jorge se encontró entre esos activistas que se jugaron todo por la victoria de la lucha docente. En su curso hizo una experiencia extraordinaria. Hoy integra el reagrupamiento antiburocrático de “Tribuna Docente” en el distrito, que está empeñado en poner en pie una poderosa corriente de oposición. Lo que sigue es el reportaje de Prensa Obrera a Jorge Zapata. Reportaje realizado por Pedro Giménez P.O.: —¿Se podía ganar el conflicto docente? JZ: —Si, se podía triunfar, la docencia estaba más unida que nunca (quiero destacar como ejemplo el acatamiento y la unidad nunca vista en la escuela media). El problema fue la traición de la dirección garcettista. El acatamiento de la conciliación obligatoria del 18 de abril, impuesta por Cafiero y Alfonsín para quebrar la lucha docente, fue arreglada totalmente a nuestras espaldas. La unidad de la base del gremio era monolítica, las asambleas en nuestro distrito alcanzaban en ese entonces sus picos más altos, la solidaridad de los trabajadores en todo el país ganaba espacio día a día. Era claro que se podía ganar. Había por abajo una voluntad de lucha extraordinaria, lo que falló fue la dirección. Que se vendió ...por nada. Esto se probó al finalizar el periodo de conciliación, cuando la Junta Ejecutiva de CTERA se hizo la “combativa” después de haber arrugado, defraudado y traicionado a los docentes el 18 de abril. Las directivas de CTERA y SUTEBA burlaron todos los compromisos previos, no solo con las asambleas — que cada día se radicalizaban más—, sino incluso con sus propios dichos. P.O.: —¿La Celeste zonal, cómo hizo para hacer pasar esta traición? J.Z.: —Mira, yo era de los que creía que la Directiva no podía hacer lo que hizo. Más aun, cuando me hablaban de hacer una lista de oposición yo creía que era “dividir". Pero después de lo sucedido el martes 19 me di cuenta de la razón que Uds. tenían. Dos días antes, una asamblea de más de 400 compañeros había repudiado por unanimidad cualquier acatamiento de la conciliación. Y la misma directiva el martes pone todo su esfuerzo en torcer a los docentes —en una asamblea con la cuarta parte de la gente—, justificando la conducta de la J.E. Ahí se me terminó de caer el velo. Así terminé de darme cuenta que estos dirigentes nos usaban, que se la dan de “combativos”, pero en realidad están al servicio de intereses extraños a los de los docentes. P.O.: —¿Cómo viviste el “retome de la lucha” y la marcha del lunes 23? ¿Qué balance sacás? J.Z.: —El “retome” fue en realidad el segundo apuñalamiento de nuestra lucha. El conjunto de los compañeros veía que en esta "segunda parte” todo estaba cocinado. Mientras antes las asambleas eran cada vez más numerosas (llegamos a reunir hasta 600 compañeros, casi el número de afiliados del sindicato), hoy producto de la traición la base del gremio se encuentra desmoralizada. La marcha del 23 fue la marcha de la derrota. El Sábado 21 a la noche un compañero de Mendoza, me comentó que se volvían antes del jueves 26, porque ya estaba resuelto que ese día empezaban las clases. Otro mendocino me confesó: “compañero,' nuestro compadre —Garcetti— nos ha traicionado”. El día que marchamos con estos compañeros, de Moreno a Merlo, se nos convocó a una asamblea, un domingo a las 12 horas (!) —me enteré que en otros distritos convocaron a las 17 ho-ras (!)— para decirnos que “había que levantar porque ya no daba más”. ¡Qué cinismo! Los que no van más son estos señores: nuestra lucha histórica sufrió una traición directamente proporcional a su envergadura. Hay que decir claramente que no hemos conseguido nada de lo que reclamábamos, y estamos ahora peor que en febrero. P.O.: —¿Cómo viste la Intervención de “Tribuna Docente’” J.Z.: —Hoy entiendo que las posiciones de “Tribuna” marcaron en todo momento una perspectiva de victoria de la lucha. “Tribuna” en ningún momento realizó planteos irreales sino todo lo contrario. Llamó a tomar la lucha en nuestras manos a diferencia de todas las otras agrupaciones que llamaron a confiar en la directiva. Mira sino "Alternativa" —mejor dicho su dirección— se opuso a definir a la lista de oposición que conformamos juntos (la naranja) —para elecciones a congresales en el SUTEBA—, como la lista "contra la traición" —así se había acordado llamarla—, pasando por encima de sus docentes del distrito que habían votado en una reunión de la lista darle ese carácter. Esta es la gente que después nos viene con aquello de que “las bases decidan”. Mejor que comiencen por casa. Los compañeros de la Violeta (1° de Mayo-Aníbal Ronce) se cortaron desde un principio solos, en nombre de arribar a un acuerdo “estratégico con el sector Celeste que dirige Moreno”. Ahora “T.D.” se está empeñando nuevamente en conformar una única lista de oposición para las próximas elecciones en SUTEBA. Hemos realizado dos reuniones con los compañeros de la Violeta, sin mayores avances hasta ahora. ¿Será posible que gente que se reclama “antiburocrática” no comprenda la necesidad de sumar esfuerzos en estas circunstancias? ¡Pero ojo!, en esta oportunidad quedará mucho más claro que en la anterior, que la responsabilidad por la falta de una oposición unida recaerá totalmente sobre quienes se oponen a conformar una oposición consecuente. “T.D.” tiene que hacer esta vez una campaña diez veces superior que la de principios de mayo. P.O.: — ¿Querés agregar algo más? J.Z.: —Quiero denunciar el rol traidor que jugó la dirección de la CGT durante todo el conflicto, en especial a través de su secretario general Ubaldini. Primero, un “parito” para justificar la traición de Garcetti y Mary Sánchez; después agente directo del gobierno hambreador para reiniciar las “tratativas” con la CTERA. De aquí yo desprendo la conclusión que el movimiento obrero tiene que luchar definitivamente por una nueva dirección. Con esta "democracia" los trabajadores no podemos guardar ninguna esperanza, ni con radicales ni con peronistas. Los trabajadores debemos guiamos por un programa que responda a nuestros intereses, no dejarnos arrastrar por los políticos patronales que hunden al país. Por último, quiero llamar a los activistas honestos y combativos a poner en pie definitivamente un frente de oposición consecuente a la actual directiva traidora, a construir un sindicalismo docente independiente del Estado y de los partidos patronales, basado en la soberanía de las asambleas, en confederales con representantes elegidos y mandatarios por la base (¡no en Congresos cuyos delegados se eligen una vez cada 3 años!), por un gremio de lucha y democrático.

2 de junio de 1988
En Santa Fe la celeste salió averiada
Redacción

Cuando aún faltaban conocer los resultados de algunos distritos, todo indicaba que la lista celeste de Garcetti se impondría por un margen muy escaso de votos en las elecciones de AMSAFE. En Rosario, sin embargo, la celeste fue derrotada ampliamente. Si antes de la huelga los celestes pensaban que podían arrasar, ahora deberán conformarse con una victoria ajustada a nivel provincial gracias a los votos de las pequeñas localidades del interior de la provincia. En Rosario triunfó la lista Verde, que maneja el ala radical del "Changui” Cáceres, la que obtuvo 1.100 votos. Este resultado lo logró luego de oponerse hacia el final de la huelga a los planteos celestes y luego de votar en la misma línea que los activistas antigarcettistas. Esto debería servir de lección a los oportunistas de la izquierda, que sostienen que, aunque Garcetti fuera un traidor, “es él quien tiene a las masas en la manga”. Pero lo más significativo de la elección en Rosario ni siquiera fue esto. Es que el trente “Unidad para la lucha” compuesto por el PO, el PC y otras tendencias de izquierda obtuvo 800 votos - un 130 % de incremento respecto al año pasado. “Unidad” no ganó las elecciones, porque el Mas fue con lista propia y obtuvo 220 votos. Se confirmó, lamentablemente, el pronóstico que hicimos desde estas páginas hace un mes, de que el único objetivo del Mas era impedir, en la medida de sus posibilidades, una victoria clasista. Los peronistas fueron en dos listas. La integrada por funcionarios del gobierno de Santa Fe y del PSP obtuvo 650 votos, mientras que la de Garcetti sacó menos de 600 votos. Estas dos listas se unieron para la elección de la directiva provincial, y como consecuencia de ello obtuvieron en Rosario 860 votos. Es decir que unidos no fueron más. En Rosario, “Unidad” presentó también una lista para las elecciones provinciales, pero no ocurrió lo mismo en el resto de los distritos de Santa Fe. La razón de ello fue la oposición del PC. La conclusión que emerge de aquí es que “Unidad” se formó en Rosario contra la política de la dirección del Partido Comunista. Existe la expectativa de que los compañeros docentes del PC se delimiten claramente y en forma rápida, por la política revolucionaria o la contrarrevolucionaria, para poder darle más fuerza a la organización del activismo. En San Lorenzo, la agrupación “Tribuna Docente” obtuvo el 33 % de. los votos, es decir de todo el activo de la huelga. El Mas ¡dio libertad de voto! En la capital, Santa Fe, “Tribuna Docente” no sólo logró formar lista, sino que obtuvo el 4 % de los votos, lo que es todo un avance. Las elecciones de Santa Fe revelan que el garcettismo fue golpeado por la traición a la huelga y que el monolitismo celeste es todavía un proyecto. Demuestra también que hay un progreso político de la vanguardia revolucionaria. A partir de estos datos hay que marchar confiadamente hacia la formación de una gran agrupación docente nacional, por la que se deberá luchar con firmeza y a brazo partido. (Redacción de PO sobre informes de corresponsales)

2 de junio de 1988
A los docentes, las cuentas claras

La huelga “indefinida” lanzada por Garcetti luego de la finalización de la conciliación obligatoria, terminó exactamente a los cinco días, tal como había sido previsto de antemano. La burocracia de CTERA interpretó, sin pestañar, una desvergonzada ficción de lucha en un inútil intento por probar que cumplía con la palabra empeñada. Bien mirado, sin embargo, esta huelga “indefinida” limitada de antemano (o lo que es lo mismo, esta huelga-no huelga), no tuvo otra función que la de poner a la base docente en una situación de impotencia, y relevar así a la burocracia de la responsabilidad por la derrota. De esta verdadera perfidia política nace el discurso de la huelga “por la dignidad”. No es que no supiéramos cómo ganar la huelga —dicen los “dignificados”— sino que no podíamos ganarla. Lo intentamos, pero no dió resultado. El poder no nos comprendió. Algo hemos sembrado, sin embargo, porque supimos exponer nuestra dignidad. Volvemos con la frente alta —dicen los que se agacharon ante los explotadores y ante su Estado. ¡Qué importan al salario, el nomenclador, el pago de los días de huelga y el ajuste por inflación, al lado de la dignidad! ¡Bravo! les responden los Tonelli y Sábalo. Diez puntos. Los reales ganadores son ustedes, que habéis demostrado vuestras fuerzas. Y como un eco del poder, lo mismo repiten en fila india los Echegaray, los Verbitsky y los Aliverti - bufones sin principio del régimen de la hipocresía democratizante. ¡Ha sido una derrota! declaran sin vueltas el Partido Obrero y todos los activistas que han reflexionado sobre esta lucha; una derrota provocada por la traición de Garcetti y Mary Sánchez, que cedieron a la exigencia del Estado burgués de Alfonsín y de Cafiero, de capitular incondicionalmente. La aceptación del ultimátum de la conciliación obligatoria mató sin más alternativas a la histórica huelga del magisterio. En Río Grande, Tierra del Fuego, a 10 grados bajo cero, el rechazo al ultimátum del Estado patronal abrió el camino de la victoria. Nunca una huelga tuvo la victoria más cerca de la mano que la huelga docente. Una victoria que abría una nueva perspectiva nacional. Por eso fue traicionada. La “nacional” Mary Sánchez traicionó la huelga docente precisamente por sus alcances profundamente nacionales. La quiebra de la política del FMI y de Alfonsín planteada por la huelga era, al mismo tiempo, la quiebra de los Cafiero, de los Menem, es decir de los representantes “nacionales” de la burguesía nacional, no del pueblo argentino. La traición no es digna, es miserable. “Al ladrón, al ladrón”, grita el chorro. “Dignidad, dignidad”, grita el traidor. En un país en donde el saqueo recibe el nombre de “ética de la solidaridad” y la alianza con los genocidas se hace en “defensa de los principios democráticos”, es natural que la dignidad encubra a la traición. El objetivo fundamental de la burocracia El congreso de CTERA levantó la huelga casi sin chistar. Al 90% de estos “delegados” ni se les ocurrió plantear un balance. Esto ya nos está diciendo de su profundo carácter burocrático. En realidad, estaban aterrorizados por la chiflatina que había recibido Garcetti en la manifestación del lunes 23. Además, estaban completamente desmoralizados ante los resultados de su propia política. Por último, una gran parte de ellos son “operadores” menores del cafierismo o del menemismo y en ese carácter piensan resolver sus problemas sociales prendiéndose a los presupuestos nacionales, provinciales, municipales, sindicales y extralegales cuando gane las elecciones el peronismo. La miseria reinante crea en el mundillo menor de la burocracia una verdadera desesperación por acercarse a los repartidores de prebendas oficiales. Para la burocracia de Garcetti y Mary Sánchez la huelga docente podía poner en peligro su largo trabajo de copamiento de la CTERA, que en el momento decisivo contó con el apoyo de Alderete y los 15, es decir del Estado alfonsinista. Los docentes debían entrar al redil del sindicalismo burocrático de los Lorenzo Miguel. Recién entonces CTERA fue aceptada en la CGT. Es por esto que Garcetti, Solimano y Mary Sánchez pusieron su mayor empeño en cambiar los estatutos de CTERA liquidando con ello el Confederal, la autonomía de los sindicatos provinciales y la soberanía de las asambleas. La victoria de la huelga, que sólo podía obtenerse obligando al Estado a rendirse y radicalizando profundamente a los maestros, significaba herir de muerte a la tutela del Estado sobre los sindicatos y con ello a la regimentación sindical. Garcetti proclama (ahora que la huelga fue traicionada y derrotada);“hemos adquirido estatura nacional”, y es acompañado en esto por el coro aprobatorio de la “izquierda intelectual”, siempre complaciente con los que mandan y hostil con los que luchan. La frase de Garcetti descubre al burócrata que ha conseguido sus objetivos. Si el fracaso de Alderete amenazó por un momento el monopolio sindical de los cafiero-menemistas, al que los “intransigentes” (PI) secundan como sirvientes, la huelga docente y en especial la capacidad para derrotarla (cuando los Tonelli, los Cafiero y hasta los curas habían fracasado); obviamente catapultó a la burocracia a la condición siempre anhelada de “interlocutor válido” del poder, que eso es la “estatura nacional”. Desde las columnas de la prensa de seudoizquierda se elogió naturalmente tanto “realismo” y tanta “capacidad”, sin reparar que la escuela de esas “virtudes” es la de Vandor, Miguel, Triaca, Cavalieri y Ubaldini. La traición permitió que se alcanzarán los “objetivos políticos” de Garcetti, no los de la docencia. El significado de la consigna de “sindicato único”, cara a la burocracia, lo revela un solo ejemplo: terminado el “congreso” de CTERA, la Mary Sánchez viajó a Salta a quebrar la única huelga que había quedado en pie. La discusión del resultado de la huelga está prohibida en CTERA. No hay asambleas para hacer un balance, ni se han arbitrado los medios para un debate que permita al gremio una comprensión colectiva de la experiencia de lucha más rica de su historia. ¿Este encubrimiento no delata por sí solo la traición y hasta el afán de quebrar el protagonismo de la base y del activismo? La conclusión de todo esto es muy sencilla. La política de la burocracia, de aquí en más, apunta a consolidar y si es necesario a profundizar el retroceso del gremio; a copar por completo el sindicato; a liquidar las autonomías provinciales; y a establecer una completa; regimentación. Es qué además tendrá que pilotear un período muy “difícil”: caída aún mayor del salario por la inflación y ofensiva para ampliar el calendario escolar y aún actividades “comunitarias” extradocentes. Delimitar el campo con la burocracia antidocente es el primer acto obligado de todo activista que quiera luchar sin dejarse engañar. La importante función de la izquierda La huelga no puso en evidencia solamente, sin embargo, la traición de Garcetti y compañía y la política contrarrevolucionaria de la burocracia. También puso al desnudo la. completa subordinación política de la izquierda democratizante, la que ha hecho un deporte de la capitulación ante la burocracia carterista, el que practica con tanta o mayor devoción cuanto que despotrica contra el “bipartidismo”. El PC y el Mas han protagonizado el verdadero crimen político de pasarse abiertamente al campo de Garcetti a partir de la aceptación, por parte de este, de la conciliación obligatoria, es decir de la traición. El PC llamó a los sindicatos independientes de Garcetti a incorporarse a la CTERA regimentada, sin pasar por un congreso democrático. Al igual que el Mas se negó a caracterizar que se había producido una traición, lo cual es toda una definición política. A partir de la interpretación de que la lucha sólo se había “suspendido”, el PC y el Mas sostuvieron la ilusión de que la huelga podía reanudarse bajo la conducción de la burocracia. De esta manera ayudaron a la burocracia en su momento más crítico. Sin reparar en sus propias contradicciones —una característica típica del oportunista— apoyaron luego el levantamiento definitivo de la huelga cuya reanudación habían pronosticado y proclamado como inevitable y como camino de la victoria. Del PTP mejor ni hablar, porque fue un sistemático seguidista de la burocracia y un justificador anticipado de la traición. La izquierda democratizante se pasó al campo de la burocracia en vísperas de la traición, y ya con todo entusiasmo después de ella, luego de haberte- nido la oportunidad de formar un bloque independiente con los sindicatos que integraban la CTERA de Arizcuren. La firmeza con que resistieron la formación de este frente de sindicatos pronosticaba su seguro paso al garcettismo. La capitulación política ante la burocracia es una manifestación de dependencia política definitiva del Estado burgués, del cual la burocracia es la correa de transmisión en el movimiento obrero. Cuando partidos de izquierda colaboran políticamente con la derrota de los trabajadores demuestran con ello que son la pata izquierda del sistema. Esta “izquierda” no dice que ha habido una derrota, y con este simple expediente se excusa de explicarla. La magnitud de esta capitulación está en proporción directa a la envergadura de - la huelga docente y de sus posibilidades. La política “izquierdista” en la huelga docente formó parte de las maniobras de sus integrantes con vista a las elecciones del 89, todas las cuales pasan por una alianza con la burguesía. Para el nacionalista PTP, lo que hagan los burócratas lo tiene sin cuidado siempre que éstos sean “nacionales”, es decir agentes de la burguesía nativa, y “anticomunistas”. Los ex lopezrreguistas e isabelinos no aprendieron nada. Ahora están tirando a cara o ceca entre Cafiero y Menem para aliarse al mejor postor. El PC y el Mas están armando su propio frente con las “personalidades respetables”, las cuales tienen su acuerdo democrático propio con Cafiero y Alfonsín. Para no “ahuyentar” a los “respetables” es naturalmente inevitable actuar como agentes de los aliados de aquéllos. El miserable encubrimiento y el apoyo directo dado por la “izquierda” a la traición a la huelga docente, demuestra el contenido reaccionario del “frente democrático” que están propugnando. En el trabajo suelo que impone esta política, esta izquierda se ha opuesto a un frente único para combatir electoralmente a la Celeste en numerosos distritos, y en el caso del Mas, éste formó una lista propia en Rosario con la única finalidad de impedir la conquista del sindicato por un frente impulsado por Tribuna Docente. “¡No se salva nadie!” exclamará más de un activista, exponiendo con ello su duda o su escepticismo. Es ciertamente un ángulo o una forma de ver el problema. Otro ángulo es éste: sin una crítica consecuente no se puede plantear un camino claro de acción. Una crítica que se queda a medio camino, más que una semi-crítica es un completo auto-engaño. Poniendo límites al balance de la huelga no ganamos aliados sino pichones de traidores, no reforzamos las posibilidades de lucha sino que nos internamos más en el pantano. Hacer camino con una política clara “¡Quién dijo que todo está perdido!” Cuando una masa de trabajadores emprende una huelga del porte que alcanzó la huelga docente, el espíritu de lucha y el avance de la comprensión política no desaparecen como consecuencia de la derrota y de la traición; sólo se retraen a una capa más profunda del subconsciente, dispuestas a reaparecer a la menor ocasión favorable. Los burócratas no solo no lograron, por su traición, la satisfacción de nuestros reclamos, sino que han ahondado la crisis de los docentes y de la educación. Los maestros están en pe-ores condiciones económicas que antes, porque no se ha resuelto que la inflación la paguen el Estado y los capitalistas que la crean; tampoco se ha recuperado el brutal deterioro salarial del pasado inmediato. La escuela es el terreno de una nueva tensión política entre el aparato del Estado que quiere restablecer la disciplina y los docentes que no están dispuestos a solidarizarse con la impotencia educacional de los explotadores. El pago de los días de huelga, el nomenclador único, un salario básico equivalente a los ₳ 770 de febrero, el aumento del presupuesto educativo, todas las reivindicaciones de la huelga siguen en pie. En Tucumán ya han comenzado a no pagar los sueldos docentes, a pesar de los nuevos impuestos. La crisis nos lleva a una nueva lucha, que no tiene que ser parcial, sino nuevamente de conjunto. Pero para esto es necesario una vanguardia poderosamente organizada, a escala nacional, que será capaz de impulsar el espíritu de lucha de la docencia, hacer valer sus resoluciones, luchar contra la burocracia y expulsarla de la dirección a través de un combate prolongado. En todos lados y en todos los terrenos, la consigna es formar una poderosa agrupación nacional de los docentes. El pago de los días de huelga es irrenunciable Luego de asegurar que no descontaría los días de huelga si se aceptaba la conciliación obligatoria, el gobierno acaba de decretar que no se pagarán parte de los días de huelga a quienes hubieran acatado el paro luego de la conciliación. Los Tonelli y los Sábato se sumaron así a los Angeloz y Suarez Lastra, luego de haber protagonizado la farsa de pedirles a éstos que no hicieran ningún descuento. El gobierno no se conforma con la derrota de la huelga; quiere hacer gala de autoridad, y además piensa en el futuro. Es por esto que ha propuesto descontar los salarios en cuotas u ofrecer que se los recupere con una extensión del calendario escolar (¡incluso para el futuro!) en una maniobra destinada a impedir cualquier movimiento de lucha en lo que resta del año. La medida del gobierno apunta principalmente a las escuelas secundarias nacionales, que cumplieron bastante bien los cinco días de la huelga. Si el gobierno obtiene este virtual acuerdo anti-huelga y anti-lucha a cambio del descuento en cuotas o incluso el pago de los días de huelga, tendrá toda la libertad para pasar al despido de activistas o a realizar cualquier otro ataque, como retrasar el pago de los sueldos en las provincias en crisis, algo que ya se hizo en Tucumán con las huelgas del año pasado. El gobierno trafica los días de huelga a cambio de un acta de completa pará-lisis de toda acción gremial. He aquí la obra de Garcetti. Todo esto muestra la enorme importancia de la reivindicación del pago de los días de huelga, la que debe constituirse en irrenunciable. C. B.

2 de junio de 1988
Ongaro sin mandato gremial

La asamblea general gráfica, reunida en la Federación de Box el pasado lunes 30 de mayo, terminó en forma bochornosa cuando la burocracia ongarista suspendió la lista de oradores, prohibió hablar a la decena de talleres que habían pedido la palabra e impidió que fueran consideradas las mociones presentadas por varios talleres. En medio de la confusión deliberadamente armada desde la mesa, de los gritos de quienes pedían que se votaran las mociones presentadas, y de las silbatinas y los insultos, la Directiva ongarista dio por “aprobado” su anteproyecto de convenio y aceleradamente se retiró de la asamblea junto con el veedor del Ministerio de Trabajo. La irrupción de los talleres Ongaro se vio obligado a esto porque las mociones presentadas por los talleres congelación al anteproyecto de convenio y que eran inaceptables para la Directiva, habían ganado la adhesión de la mayoría de los presentes en la asamblea, incluida la base de la Lista Verde. Esas mociones reclamaban un salario mínimo de ₳ 1.500 para mayo (Ongaro, ₳ 1.000); la indexación mensual por costo de vida (Ongaro, nada); la ninguna reducción del número de delegados (Ongaro la S acepta); la elección de los paritarios por la asamblea general (Ongaro la rechaza); la realización de una nueva asamblea, general para aprobar el convenio antes de su firma (o dentro de 45 días si hasta entonces no hay acuerdo, límite que Ongaro rechaza); y la inmediata convocatoria de asambleas de rama para discutir los aspectos específicos del convenio (Ongaro se opone). Los gráficos no aceptaban convertirse en los convidados de piedra de su propia paritaria. Es así que ovacionaron al compañero Néstor Pitrola, de la Lista Naranja, cuando éste reclamó “convertir las paritarias en una herramienta de lucha, y no como hace toda la burocracia, que. las ha convertido en la tumba del salario”. Ante esta situación la demagogia de Ongaro se cayó y la mesa disolvió la asamblea, como vulgares patoteros. Fracaso ongarista El ongarismo se vio obligado a recurrir a esto para evitar su derrota. Esto significa que la victoria electoral que obtuvo hace un mes, ni le dio un mayor apoyo en la base del gremio, ni atenuó su curso pro-patronal. Al revés, la descomposición del ongarismo se ha acentuado y su contradicción con la base obrera ya ha comenzado a tomarse violenta. Aunque el ongarismo retiró de su propuesta (antes de la asamblea), algunos puntos cuestionados por la Naranja —como el descuento del 50% del primer aumento con destino a los fondos sindicales o la cláusula que legalizaba el despido tecnológico, podemos afirmar categóricamente que incluso estos planteos volverán a ser planteados por la burocracia. El ingreso del sindicato bonaerense a la Federación de Trabajadores de Imprenta servirá, como ya ocurre con todas las “Federaciones” de sindicatos, para anular o neutralizar a las regionales más concentradas y combativas. La asamblea intentó limitar en alguna medida esta posibilidad votando que se mantuviera el convenio propio del SGA. La asamblea general no le dio a Ongaro ningún mandato de cara a las paritarias, esto porque Ongaro se negó a recibir ese mandato de ella. La legitimidad de los delegados paritarios que digitará Ongaro no le ha sido otorgada a éstos por los obreros gráficos sino por el Estado. que puso el sello de aprobado a la liquidación de la asamblea general. Conclusiones La asamblea es una demostración de que, luego de las elecciones. se ha ahondado el abismo entre los trabajadores y la burocracia. Se ha acentuado enormemente 'a política de la burocracia de confiscarle a los obreros su propio sindicato. Para enfrentar esta situación es necesario, antes que nada, explicársela bien a los delegados y a los activistas. A un mes de la realización de las elecciones sindicales, los hechos ratifican que el gremio no tiene salida sin el derrocamiento de la burocracia. Esta constatación irrecusable lleva a la siguiente conclusión: hay que preparar una enérgica coordinación de la base del gremio por medio de las internas, de los delegados y de los activistas combativos. Para esto hay que explicar la situación, hombre a hombre, y ganar a los activistas verdes que se verán obligados a romper con Ongaro. No existe otra alternativa a este enérgico trabajo de coordinación. Es en función de esta política que entendemos deben defenderse las reivindicaciones que se hubieran impuesto en la Asamblea de no haber sido por la paloteada. La burocracia no tiene para su crimen de lesa paritaria otro mandato que el del Ministerio de Trabajo y del Estado. Pero los activistas sí tienen un mandato —el que les dio la Asamblea en la votación de hecho que provocó la agresión ongarista. Los activistas tienen la responsabilidad de luchar por este mandato. Salario mínimo de ₳ 1.500 al 1° de mayo. Indexación mensual al 100% del aumento del costo de vida. Término de 45 días para concluir las negociaciones paritarias. Asamblea general.

2 de junio de 1988
Nueva victoria de los metalúrgicos

• Que los ₳ 2.800 se incorporen al básico. • Ajuste mensual por inflación • Paritarios elegidos en asamblea • Un delegado cada treinta Hace dos semanas concluyó una colosal huelga de 40 días de los metalúrgicos de Tierra del Fuego, que tuvo que enfrentar el ataque, no ya de las patronales, sino de todo el aparato del Estado, el PJ, la UCR y la burocracia sindical. Luego de rechazar “la conciliación obligatoria” y de combatir una creciente represión, los compañeros consiguieron un salario de ₳ 2.800 a partir de; mayo (sobre los ₳ 2.900 que pedían a marzo) y la reincorporación de la totalidad de los cuatrocientos despedidos en el curso de la lucha. ¡Pero aún quedaba pendiente el pago de los días de huelga! En relación con esto la patronal ofertó pagar ₳ 500 en concepto de sueldo de los días de paro y otros ₳ 500 “en calidad de préstamo”. En la asamblea realizada para discutir esta propuesta, la base contestó a gritos que los ₳ 500 de préstamo “se los metan en el....”. Ante este rechazo, las patronales retrocedieron y dijeron que no habría plazos para devolver ese dinero. Las patronales se comprometieron a pagar esos A T.000 el martes siguiente al fin de la huelga. Pero TALENT no pagó lo convenido. Los trabajadores se reunieron en Asamblea y decidieron ir a hablar con la patronal. Ante el fracaso de la gestión se resolvió tomar la fábrica hasta que se pagase lo debido. La toma duró 24 horas. Los compañeros de TALENT comenzaron a pedir directamente el apoyo de todas las fábricas. Aunque los medios de comunicación boicotearon la información de la toma y el nuevo paro, la novedad corrió — boca en boca— en toda la ciudad que inmediatamente apoyó la decisión obrera. Ante la férrea actitud de los trabajadores, la patronal (que buscaba desmoralizar a los obreros luego de una huelga tan larga) tuvo que recular y ¡pagar hasta el último peso! La maniobra de la multinacional le salió como tiro por la culata, fortaleciendo aún más a los trabajadores. Fueron los propios trabajadores, desde abajo, los que llevaron adelante la iniciativa de lucha cortando así el nudo de la “impasse” de las conversaciones con la patronal. Pero esta nueva victoria y el fortalecimiento del activismo es intolerable a corto plazo para la patronal, la que preparará, más temprano que tarde, un duro golpe para tratar de desarticular al activismo combativo, que es el que ganó esta huelga. El momento que elegirá para ello será cuando logre salir de la crisis que se le ha planteado con sectores patronales del resto del país y con algunas provincias, en relación con el régimen de promoción de la isla. ¿Qué hacer ahora? En estas condiciones: ¿qué debemos hacer para mantenerla iniciativa? Los 2.800 de mayo están muy lejos de los 2.900 que se pedían para el mes de marzo. En la cuenta, en junio se habrá perdido, por la inflación, unos mil australes entre el reclamo inicial y lo que se nos ha otorgado. El secretario general Pisarro anunció en la última asamblea que “ahora, en junio, pasaremos -a discutir el básico definitivo para los metalúrgicos de Río Grande”. Es que actualmente sólo sabemos cuál es el sueldo total que se cobra, pero no el básico, pues las patronales mantienen en la boleta de cobro una nebulosa de números sobre este tema. Se desprende de aquí un reclamo muy claro: que lo conquistado se incorpore al básico, el cual debe ser actualizado mensualmente conforme el costo de vida en el territorio. La elección de los compañeros que discutan la paritaria debe ser realizada en asamblea general, proponiendo a los mejores activistas y luchadores de la última huelga para que nos representen. El otro aspecto fundamental es que la patronal no acepta en muchos casos el número de delegados establecido por el estatuto sindical: un delegado cada 30 trabajadores (en talleres de hasta 50 trabajadores, tres delegados). Lo que establece la nueva ley no es un obstáculo insalvable a este reclamo, porque siempre es posible que las partes lleguen a un acuerdo propio. Debemos exigir entonces que la directiva reclame que se respete el estatuto de la UOM aceptándose los delegados ya electos, y que se nombren nuevos delegados y representantes de los trabajadores, en los casos en que el número sea hoy menor al que corresponde. El fortalecimiento del cuerpo de delegados y la lucha por paritarios elegidos por la base son el camino de afianzamiento de la gran huelga metalúrgica.

2 de junio de 1988
Fraude en el puerto

En el Puerto de Buenos Aires se realizaron las elecciones de los paritarios que tendrán a su cargo la discusión del Convenio Colectivo de Trabajo. De un padrón de 3680 estibadores votaron 2685. Participaron en la elección dos listas. La oficialista que responde a César Loza y la lista N° 2 de la oposición impulsada por las agrupaciones de base. El resultado favoreció al oficialismo por una diferencia de 115 votos (1.400 para el oficialismo contra 1.285 de la oposición). Si se tiene en cuenta que los estibadores han repudiado a la dirección del sindicato en numerosas asambleas e incluso se han pronunciado masivamente por la expulsión de César Loza ¿cómo se explica entonces que haya vuelto a ganar el caballo del comisario? Para dilucidar estos interrogantes Prensa Obrera dialogó con algunos estibadores y esto fue lo que nos dijeron: “La mínima diferencia de 115 votos expresa claramente el odio de los estibadores hacia Loza y su camarilla. El triunfo de Loza se explica en el hecho de que existe un padrón que no ha sido depurado y, en consecuencia, figuran en él una serie de personas a quienes Loza les consiguió documentación portuaria, pero que no son estibadores. Este personal se beneficia con unos pesos en la “marcada” pero tienen otro trabajo, son policías, marineros, tacheros, colectiveros, etc., que le devuelven los favores a Loza cuando hay elecciones o cuando hay que levantar la mano en al-guna asamblea. Este plantel de “personal permanente de Loza” fue el que inclinó la balanza a su favor. “Una prueba concluyente de lo que decimos fue que, al día siguiente de la elección, Loza se hizo presente en el puerto con el pretexto de presentar a los nuevos paritarios y de paso, levantar la medida de fuerza. La respuesta de los estibadores fue contundente. Loza fue nuevamente abucheado por los estibadores y, como allí no estaba el “plantel permanente”, Loza se tuvo que retirar con la cola entre las piernas. “Otro hecho que demuestra con toda claridad que Loza no cuenta con el respaldo de los estibadores fue lo que sucedió el lunes pasado. En la mañana el sindicato distribuyó un volante llamando a asamblea para el día martes, donde supuestamente se consideraría el levantamiento de la medida de fuerza. ¡Pero he aquí que la asamblea la realizó ese mismo lunes a las 12 horas y como la oposición la esperaba para el martes, no estuvo presente! Allí Loza aprovechó para levantar la medida de fuerza, sin haber conseguido absolutamente nada. “Son tan burdas estas maniobras que cualquier estibador comprende con toda claridad que necesita una nueva dirección para poder enfrentar a la patronal y luchar para modificar nuestras condiciones de vida y de trabajo. “En estas elecciones Loza hizo una gran camparía anticomunista y desde la oposición todavía no hemos logrado contrarrestar esa campaña. Existe sí entre nosotros la convicción de que nuestra tarea número uno es recuperar el sindicato de manos de esta odiada burocracia sindical, única forma de enfrentar con éxito las nuevas luchas que se avecinan, dado que las dificultades que debemos soportar los estibado-res empeoran cada día. Con la unidad de todas las agrupaciones, hemos dado un importante paso hacia adelante, las condiciones para recuperar el sindicato están dadas por el repudio que los estibadores sienten por la dirección actual; por eso creemos que es el momento de reflexionar y ver con qué objetivos nos organizamos para expulsar a Loza y su camarilla. Esta es la tarea de la hora. Un tropezón no es caída y ya lo demostraremos copando las asambleas y exigiendo la democracia sindical hasta terminar con esta maldita burocracia”. La burocracia sindical está integrada o semiintegrada al Estado patronal. Allí están para demostrarlo las leyes como la de Asociaciones Profesionales, la conciliación obligatoria, las paritarias regimentadas y el rol que juegan los funcionarios del Ministerio de Trabajo como el señor Sarmiento. Todo esto es rigurosamente cierto y los estibadores han visto con sus propios ojos los más diversos mecanismos del fraude siempre con el aval del Ministerio de Trabajo.

2 de junio de 1988
La burocracia no sirve para nada, coordinemos por la base

En la madrugada del 25 de mayo la Guardia de Infantería de la Federal entró al Centro Gallego y apaleó a los trabajadores en huelga, dejando varios lesionados de ambos sexos. La represión es muy significativa, pues los huelguistas del Gallego, que mantenían una huelga indefinida en reclamo de un básico de ₳ 900, venían de rechazar la conciliación obligatoria decretada por el Ministerio de Trabajo. Es decir que la “conciliación” es un arma de derrota de los trabajadores y no un pretendido arbitraje. Enseguida la patronal produjo 60 despidos. En el Hospital Francés, que salió al paro para la misma fecha, el acatamiento de la conciliación ministerial desmovilizó a los trabajadores, sin que este “gesto” haya servido para que la patronal ofreciera algún aumento. La mayoría de la Interna (Mas), se negó a preparar el rechazo de la conciliación, como lo habían propuesto los sectores más combativos. En la asamblea que debía resol-ver el punto, dividió la votación por sectores de manera de asegurar que se aceptara la conciliación. Este es el partido “que lucha” y que en realidad no ha protagonizado ninguna, y si ha traicionado todas, al menos en ATSA. El Gallego está aislado; la Directiva de ATSA y las corrientes que la componen (“izquierda peronista”, PC, Mas) se han limitado a movimientos “cautelosos”. Se realizó un acto en la puerta del hospital con delegados y con el activo de las corrientes, pero nada más. La izquierda democratizante y los cafieristas confían en el Ministerio, no en la lucha de los trabajadores; luego dicen que la “situación es revolucionaria”. Recién para el 31 (¡7días después de la represión al Gallego!) se convocó al plenario de delegados... pero sólo de los hospitales comunitarios y no de ATSA en su conjunto. Para el 7 de junio está llamada la asamblea general ordinaria del gremio con la finalidad de aprobar Memoria y Balance. Allí no figurarán las luchas en curso, ni el salario, ni la paritaria. Nadie ha mencionado la necesidad de una asamblea general por un plan de lucha. El camino de triunfo está en que los delegados y activistas coordinen por abajo su acción con piquetes, marchas y colectas, etc. A partir de aquí podremos reclamar al plenario de Hospitales comunitarios un plan de paros progresivos por los ₳ 1.400 de básico indexado y la reincorporación de los despedidos del Gallego. Ultimo momento Los trabajadores del Centro Gallego resolvieron en una asamblea el levantamiento de la huelga y el acatamiento de la conciliación obligatoria. A pesar de esto, la patronal mantuvo los 50 despidos, bajo la forma de licencias pagas, lo cual no deja de ser una violación de la ley. La asamblea aceptó la conciliación en condiciones del aislamiento de la lucha impuesto por la directiva de ATSA. Horas antes. el plenario de delegados de hospitales de comunidad había llevado al muere toda posibilidad de lanzar una medida conjunta por el salario y contra los despidos. Para salir del paso. los burócratas han lanzado un petitorio por ₳ 900 de mínimo para ser presentado a West Ocampo y a las cámaras empresariales. ATSA vuelve a renunciar a una acción propia, en relación a la total pasividad de la Federación. Dos luchas vigorosas, la del Francés y el Gallego, han sido golpeadas como consecuencia de una estrategia consciente que las somete a la conciliación obligatoria, es decir, al Estado, es decir a la derrota.

2 de junio de 1988
¿Qué programa?

En un reciente número de su periódico, el Mas se proclama como el único partido de izquierda que caracteriza a la situación política actual como revolucionaria. Se quiere decir con esto que el Mas está a la izquierda de todo el espectro político argentino. Pero semejante pretensión revela la demagogia que preside a las “caracterizaciones” del Mas, pues lo que importa con relación a la situación política es que la caracterización sea correcta, o sea conforme a la realidad y de ningún modo que deba tener un carácter revolucionario. Es sintomático que el Mas insista en diferenciarse como el partido qué caracteriza a la situación política como revolucionaria en momentos en que ha iniciado negociaciones con el PC para formar un frente electoralista que será encabezado por notorios defensores del régimen político actual, se llamen Ricardo Molinas, Pérez Esquivel, León Rozichner, Néstor Vicente o Lisandro Viale —éste último redactor del programa común entre el PI y el PJ para las elecciones pasadas, el cual no fructificó en aquella ocasión pero es obvio que lo hará en la próxima. Un partido no es revolucionario por-que repita durante seis años seguidos que la situación es revolucionaria, convirtiendo de este modo en norma de existencia de la sociedad lo que sólo puede tener por definición un carácter excepcional. La situación revolucionaria permanente no es otra cosa que la negación permanente de la situación revolucionaria. Una situación revolucionaria plantea la revolución; si no fuera así estaríamos privando a las palabras de todo sentido. Pero el Mas no plantea la revolución sino un Frente electoral con los defensores del sistema político actual. La consigna fundamental de la revolución, la toma del poder por los trabajadores, “no es todavía” (ver documento del congreso del Mas) una consigna para pintar paredes o para los volantes”. Quien sostiene que la consigna fundamental de la revolución no sirve siquiera para estropear el frente de un edificio, no puede hablar nunca de una situación revolucionaria. Salvo, claro está, que abogue por una salida contrarrevolucionaria a la situación revolucionaria. El Mas considera inmadura la consigna del “gobierno, obrero y popular" porque, entre otras cosas, (no) han surgido organismos de poder obrero y popular”. No obstante, esto no propone crear ni llama a la creación de esos “organismos", reduciendo de este modo el programa a una enumeración de reivindicaciones, donde se omite decir a través de qué medios políticos el proletariado puede transformarse, él, en el sujeto histórico de su realización. Omitir la lucha por la creación de organizaciones independientes de las masas en lucha, equivale a sostener que los sindicatos y la burocracia harán la revolución, o a dejar abiertamente planteado que las reivindicaciones del programa pueden ser consumadas en el marco parlamentario. En su folleto “Noventa años del Manifiesto Comunista”, Trotsky dice algo elemental: “No puede haber programa revolucionario hoy sin soviets y sin control obrero”. Cuando el Mas repite obsesivamente que la situación es revolucionaria, mientras levanta el programa del Frepu, que defiende al régimen político democratizante y naturalmente no formula ninguna vía de desarrollo revolucionaria para la lucha de las masas; cuando ocurre esto, estamos ante la clásica política del tero: pegar gritos revolucionarios en un lado y poner huevos electoreros y democratizantes en el otro, los cuales son en última instancia, contrarrevolucionarios. Trotsky observó agudamente que en la época de la decadencia capitalista es difícil encontrar situaciones políticas estables, es decir, no revolucionarias. “Las características marcantes de nuestra época de capitalismo en decadencia son intermedias y transicionales: situaciones entre no revolucionarias y prerrevolucionarias, entre prerrevolucionarias y revolucionarias... o contrarrevolucionarias. Son precisamente estos estadios transicionales los que tienen una importancia decisiva desde el punto de vista de la estrategia política" (Adónde va Francia). Trotsky concluye que el “estratega político que es solo capaz de distinguir dos estadios, el revolucionario y el no revolucionario... no es un marxista sino un stalinista, que podría hacer las veces de un buen funcionario, pero nunca ser un dirigente proletario”. La función del programa político-es permitir que esta situación transicional se pueda transformar en revolucionaria, para que la burguesía no la transforme en contrarrevolucionaria. Pero un programa que niega el gobierno obrero y las vías del gobierno obrero, y que en el acuerdo programático con el partido comunista reivindica, no la revolución, sino la “profundización de la democracia”; ese programa estrangula la iniciativa independiente de las masas y colabora en favor de un desemboque contrarrevolucionario a la presente situación transicional. El Frepu es la refutación completa de la afirmación de que el Mas caracterice a la situación como revolucionaria. Programa El programa es normalmente confundido con una serie de reivindicaciones políticas. Cualquiera puede darse cuenta, sin embargo, que las reivindicaciones deben salir de algún lado. La base de un sistema de reivindicaciones está formada por la caracterización del régimen social en su conjunto, las fuerzas históricas en presencia y las peculiaridades de la situación política. En ausencia de esta caracterización, las reivindicaciones de un partido no son más que slogans empíricos, aislados e inconsistentes. Esto explica porqué los frentes oportunistas tienen un largo catálogo de reivindicaciones, pero ninguna caracterización de conjunto. Esto le permite al Mas, por ejemplo, interpretar como su- prerrevolucionaria una reivindicación que su aliado, el PC, considera estrechamente democrática, o cambiar las reivindicaciones como se cambia de camiseta, sustituyendo el no pago de la deuda externa por la moratoria, o excluyendo la ruptura con el FMI, como muy concretamente lo hace el programa del Frepu. ¿Cuál es la caracterización entonces de conjunto del Mas? Aunque el programa del FP se distinguió por su “23 puntos”, tenía una brevísima introducción que hacía las veces de caracterización general. Allí se definía a la impasse histórica de la sociedad argentina como consecuencia de la “dependencia” respecto al imperialismo. De esto se desprendía un programa de reivindicaciones estrictamente nacionales, es decir, dentro de los marcos capitalistas. La caracterización de la “dependencia” significa, sin embargo, plantear la posibilidad de un desarrollo capitalista autónomo de las naciones atrasadas, es decir admitir como sujeto de transformación social a la burguesía o a una sustitución pequeño burguesa de ésta. El Mas firmó este programa con las dos manos; lo reivindicó luego que el PC armara al Fral, y lo mismo ha vuelto a hacer ahora el congreso del Mas. La conclusión es que la dirección y el congreso del Mas han vuelto a negar la madurez de las condiciones históricas de la revolución proletaria. ¡Y esta gente hace bombo con la “situación revolucionaria”!. Con la bandera de “liberación o dependencia”, el P.C. y el Mas se suman a la demagogia de la “revolución nacional” considerada en sí misma y no como un aspecto de la revolución socialista por intermedio de la dictadura del proletariado. La consigna de “liberación o dependencia” no tiene el más mínimo carácter revolucionario. Es que se limita a plantear la alternativa entre un desarrollo capitalista autónomo y la posibilidad de otro desarrollo, igualmente capitalista, de características no autónomas. pero si este último fuera a la larga posible, es decir si el imperialismo fuera un factor de desarrollo histórico, toda la cuestión de la liberación estaría fuera de lugar. El planteo del Frepu niega el carácter catastrófico de la explotación imperialista y por lo tanto la inevitabilidad de que surja de esa explotación una situación revolucionaria. “Liberación o dependencia” es una fórmula de demagogos que “amenazan” con la “liberación” para “negociar” con el imperialismo los términos de la dependencia, para servir así mejora la finalidad fundamental del desarrollo capitalista. ¡Esto explica perfectamente que el programa del FP no plantee la ruptura con el FMI, ni el desconocimiento de la deuda externa! Pero el PC y el Mas han ¡do más lejos que esto, pues apoyan, en nombre de la “moratoria”, el programa de los 26 puntos de la CGT, un programa profundamente antiobrero que plantea, no la “liberación” sino la “dependencia”!! Zamora acaba de plantear que el Mas está dispuesto a corregir una omisión del programa del FP, -que le fuera señalada ¡por el PC!, a saber, la ausencia de una consigna de poder. La reivindicación del gobierno obrero y popular le daría una mejor “tónica”, según Zamora, a la campaña electoral. En una palabra, el guisado está insulso, metámosle más condimentos. Un programa pequeño burgués no se puede reparar a fuerza de revoques “socialistas”. Para partidos como el PC y el Mas, que tienen tres y hasta cuatro programas políticos diferentes —el suyo, el del FP, el del Fral y el de la CGT—, puede parecer muy natural sacar y poner fichas del tablero. Pero el procedimiento es inmundamente oportunista. Semejante conducta política delata al impostor. A fuerza de tantos programas, el Mas y el PC no tienen, en realidad, ninguno. ¿Por qué sorprenderse que estén dispuestos a aceptar cualquiera? La concepción política de “liberación o dependencia”, y reivindicaciones que de aquí desprenden, son incompatibles con el “gobierno obrero”, pues la primera supone el mantenimiento de la sociedad capitalista y el segundo es la fórmula política de la transición al régimen socialista. Agregar el gobierno obrero a un programa burgués o pequeño burgués es darle una envoltura socialista a un programa no socialista o antisocialista. Los marxistas deben desenmascarar estos intentos manipuladores de la pequeña burguesía, la cual repite folklóricamente el slogan del “socialismo nacional” o de la “patria socialista” para mejor disimular sus objetivos antiproletarios. La cuestión del régimen democrático En definitiva, el programa del Mas (es decir el de su Congreso, el del Frepu y el de la CGT) no parte del agotamiento histórico del capitalismo ni de los límites Insalvables de las tentativas nacionalistas en las naciones atrasadas. Esto lo caracteriza definitivamente. Admite, por el contrario, sí, las posibilidades históricas del capitalismo mundial y las propias del capitalismo nativo. Para el Mas está en desarrollo en Argentina nada menos que una “revolución democrática”, es decir la mayor expresión de desarrollo histórico de que es capaz la burguesía. Hay un párrafo memorable en el documento del Mas, que prueba su incapacidad para caracterizar la decadencia capitalista. Es cuando dice que “la crisis económica” (es) insoluble, en lo inmediato, dentro de los marcos capitalistas” (pág. 6, columna 1°). ¿Y en lo “mediato”? ¿Es evidente que ninguna crisis tiene solución “en lo inmediato”? porque en tal caso no sería una crisis. “En lo inmediato”, la crisis no tiene solución ni bajo un gobierno obrero, el cual deberá partir de los límites materiales y sociales del régimen que lo precedió. Decir lo contrario es confundir al gobierno obrero, que debe actuar en una situación catastrófica, con las posibilidades momentáneas de un cambio de gabinete. Pero si en lo mediato la crisis si encuentra solución en los marcos capitalistas, está excluida la posibilidad de victorias revolucionarias generales y la consolidación de las revoluciones que se produzcan en algunos países. El capitalismo puede, de una u otra manera, salir de la crisis económica, es decir, coyuntural, pero no de su crisis histórica, la cual consiste en el agravamiento de su tendencia a romper sus propios límites mediante la guerra, la superexplotación del tercer mundo, la contrarrevolución en los estados obreros y la degradación, incluso, de sectores crecientes de las metrópolis imperialistas. El texto del Mas da una definición económica y no histórica de la crisis capitalista; coyuntural y no de conjunto; episódica y no de tendencia. El partido de la “situación revolucionaria” no tiene una caracterización, entonces, de la decadencia capitalista, la cual es la premisa ancha de la revolución mundial. El Mas es un caso extremo de palabrerío revolucionario y contenido político reformista. De aquí nace la confusión que suscita en los demás, y por supuesto que, en sus propias filas, lo cual no obsta, sino que explica, que los democratizantes y los stalinistas lo requieran para armar un frente político derechizante. El otro aspecto que hace a la caracterización programática del Mas es su posición’ frente al presente régimen político. El texto del Mas es incapaz de decir siquiera una sola vez que el actual régimen democrático es contrarrevolucionario o, más vulgarmente, proimperialista y factor de estrangulamiento y de represión de la -acción histórica independiente de los trabajadores. Para el Mas, “el obstáculo del régimen burgués contrarrevolucionario” fue superado con la caída de Galtieri. (Moreno, “1982”) El nuevo régimen es una vía libre para la revolución socialista. La defensa política del Estado burgués democrático está expresamente efectuada en el programa del FP. Es cierto que los diversos “programas” del Mas no son completamente ¡guales entre sí, pero esto hace más destacable la coincidencia entre ellos. La “defensa de la democracia con justicia social” que levanta el FP, es el grito de “guerra” que convoca precisamente a los Molinas, Viale y sus cofrades. Cómo no habría de ser así si la “justicia social” es la consigna típica del reformismo burgués y aún del clericalismo, los cuales procuran “corregir los abusos” de la explotación capitalista. La “justicia social” supone la desigualdad y los antagonismos sociales; sin estos no hay necesidad de “justicia social". El programa del Frepu es, por este motivo, un manifiesto de defensa del ‘capitalismo. Es un acta unilateral de garantías democráticas que se ofrece al capital. Sobre esta base, sobre esta concepción, se asientan las 23 reivindicaciones del Frepu, es decir del Mas. La defensa del régimen político actual, o la admisión de que puede ser el canal de transformaciones anticapitalistas, es una ilusión criminal. Entre la acción histórica de las masas y el Estado burgués en cualquiera de sus variantes políticas, existe un antagonismo irreconciliable. Es por eso que la democracia burguesa y dentro de ella el frente popular, el frente de conciliación de clases, el Frepu desarrollado, son un recurso último del imperialismo contra la revolución proletaria. En oposición a toda la capitulación "democrática” consideramos vigente la tesis de Marx cuando afirma que “no es suficiente que la clase obrera se apodere de la máquina del Estado para ponerla al servicio de sus propios fines”. Debe destruirla y poner en pie un nuevo estado adaptado a las condiciones de la dominación política colectiva de la clase obrera. "Tato" Pavlovsky, inimitable Jorge Altamira Solo un psicoanalista y dramaturgo podía superar todo lo que los políticos del Partido Obrero pudieron haber escrito sobre el Mas. ¡Y en qué pocas palabras! En “Solidaridad Socialista” (11/5) Pavlovsky no solo nos traduce en conceptos la realidad del objeto, sino que nos revela el propio espíritu de la cosa. Es decir “l’ esprit du Mas”, o sea la “unión de la estética y de la política”. Para Pavlovsky el Mas en general y Zamora en particular han “(roto) en pedazos el lenguaje caduco del realismo socialista”. Una conquista estética, suponemos, que correrá un serio peligro si fructificaran las “negociaciones” de Zamora, el del porte griego y Echegaray, el koljoziano. La cámara de Pino Solanas, que el “Tato" invoca para filmar esa quiebra del lenguaje, podría terminar registrando en el celuloide una escena más afín al carácter, tanto de Pino como del “Tato”: la celebración de las segundas nupcias democratizantes entre el stalinismo y quienes, tan anticipadamente (oh! “Tato”, perdón), se consideran el ombligo deja revolución mundial. Pero el “Tato” llega a la cima de su breve opúsculo cuando enmendando a Eva Perón y a Don José de San Martín dice: “el socialismo será moderno... o no será”. Esto rompe, sin duda, todos ios prismas del lenguaje. Felipe González, Mitterrand o Giussani no lo hubieran podido expresar nunca de mejor manera. Ciertamente, un socialismo “moderno” solo es posible en “democracia”. ¿O acaso hay algo más antiguo que la conspiración contra el Estado burgués, su policía y sus escuadrones de la muerte? La modernidad bien entendida tampoco es concebible sin la televisión y sin las tandas publicitarias. Por eso al lado de un buen político es necesario un buen director de cine y hasta quizás un director de teatro. Pero por sobre todo un “manager” electoral. Las ocupaciones de fábrica, la insurrección proletaria, la reconstrucción de la Internacional, —estas cuestiones, más que antiguas, históricas, cómo entran en la gaveta de la “modernidad"? La fórmula de Pavlovsky resume la política de la dirección del Mas. El socialismo, que “no será" si no se moderniza, tiene estilo, y el estilo es el hombre. La única duda que nos queda sobre este destello descriptivo del feroz oportunismo del Mas y de la verdadera psicología arribista de sus dirigentes, es si Pavlovsky lo logró a fuer de Ingenuidad o de inocencia, o es consecuencia de un calculado planteo político.

2 de junio de 1988
Quién es el fiscal Ricardo Molinas

Las organizaciones del Fral han largado al ruedo la candidatura presidencial del fiscal Ricardo Molinas. Algunas personas como David Viñas, Zito Lema y Horacio Verbitsky, cuyos esfuerzos por reivindicar el democratísimo de contenido burgués se multiplican a medida que el proceso democratizante desnuda cada vez más su despotismo de clase, también se han pronunciado por Molinas y hasta por una lista electoral de figuras “probadamente firmes y honestas” es decir, por los cultores inquebrantables del engaño democrático. El propio Molinas no descartó su candidatura “sobre la base de que haya un movimiento serio y organizado” en pro de “una corriente de opinión de centro-izquierda democrática” (El Periodista, 13/5/88). El fiscal que no representa a nadie, evidentemente, no considera a sus promotores con el mismo respeto. No habiendo construido nada, quiere ponerse a la cabeza de un movimiento servido. Pocos son los que saben, sin embargo, que no es la primera vez que se intenta promover la candidatura de Molinas. El PI y el PSP de Santa Fe pretendieron llevar en 1987 al fiscal como candidato a gobernador, fórmula que luego no prosperó. El PC, Idepo, etc. intentan ahora concretar un proyecto inventado, como se ve, por notorios agentes de la burguesía, como lo son Alende y Estevez Boero. Los flamantes amigos de Garcetti no hacen más que volver a calentar un guiso ya reseco y de inspiración netamente antirrevolucionaria. ¿Quién es Molinas? ¿Qué frente se quiere gestar en torno a su figura? Institucionalización y derechos humanos El Fiscal Molinas es un hombre del riñón dirigente del Partido Demócrata Progresista. Este Partido contribuyó con hombres a la dictadura militar (Martínez Raimonda fue embajador de Videla en Italia), lo cual no impidió que Molinas siguiera en sus filas. El PDP apoyó el año pasado a la Ucedé, sin que tampoco esto llevara al fiscal a romper con el PDP. Ahora que el Fral le ofrece una candidatura quizá descubra que Natale, del PDP, es compañero de fórmula de Alsogaray. Molinas ha participado de algunas rondas de las Madres, pero fue una de las tempranas voces que se pronunció por la no investigación del genocidio perpetrado bajo la dictadura. En julio de 1983, al referirse al tema de los derechos humanos, Molinas sostuvo que “el problema fundamental ahora, no es tanto investigar lo sucedido —que en gran medida está aclarado— sino encontrar una real solución. Es evidente que este tema constituye un factor condicionante de todo el proceso de institucionalización y puede convertirse en el pretexto u ori-gen de su interrupción antes del comicio o después del mismo” (La Prensa, 28/7/83).’ Este es un planteo capital, Molinas fue de los primeros en oponerse a un desmantelamiento de la dictadura, chantajeando para ello con la posibilidad de un golpe. Dio expresión así a la política de sometimiento a los militares proimperialistas. En esa frase está resumida la política de compromiso de la “democracia” con la dictadura, la que luego, con choques y crisis, va a seguir puntillosamente Raúl Alfonsín. No por nada Alfonsín lo nombró a los pocos meses Fiscal de la Nación. Molinas no tiene, entonces, una trayectoria de democracia (¡consecuente!) sino de no demócrata. Molinas no es solamente un alfonsinista de primera hora, sino del contingente que acompañó, justificó y apoyó las maniobras del gobierno para hacer pasar su política de “derechos humanos”. Molinas saludó el fallo del juicio a los tres ex- Comandantes porque “podremos disentir si la pena es mucha o poca, pero por primera vez se aplican penas de este tipo, y esto es muy importante” y, además, porque este fallo terminaba —dijo— “con las especulaciones del punto final”. Que las otras tres Juntas hubieran quedado absueltas y que se absolviese así a todo el aparato represivo de la dictadura, al fiscal lo tenía sin cuidado. Muchas de las “personalidades” partidarias de su candidatura plantearon en su momento lo mismo. El fiscal Molinas en 1985 exculpó a los jueces de la dictadura por no haber dado curso a miles de hábeas Corpus con un argumento de antología. Fue “el resultado —dijo— de una equivocada actuación en la constitución del Poder Judicial, que habrá que modificar, pero por sobre todo hay que pensar en momentos de excepcionalidad, de dificultades, y también hay que vivir la realidad” (La Prensa, 31/10/85). Todo esto lo dijo para apoyar también la declaración del Estado de Sitio por Alfonsín en vísperas de las elecciones de 1985, porque “el gobierno tiene el derecho y el deber de asegurar la paz pública...” Se hizo cómplice así de la mayor maniobra de encubrimiento del gobierno con los pone-bombas y en la mayor maniobra electoral del gobierno del FMI. No propuso la movilización del pueblo, sino que apoyó la vigencia de los mecanismos represivos del Estado que paga la deuda externa y es agente del FMI. Molinas se pronunció en contra de la ley de “punto final”, pero una vez sancionada le restó trascendencia, esto porque la Corte Suprema —dijo— “no necesitará 98 años, como en el divorcio, para declararla inconstitucional”, y porque además será “a lo sumo un punto y coma, porque la gente seguirá luchando...” (La Nación, 23/12/85) Plan Austral Molinas no es solamente de la primera hora del alfonsinismo sino también de la segunda. Cuando Alfonsín lanzó la “economía de guerra” y el plan Austral, Molinas sostuvo que “la gente está aprendiendo a tomar conciencia de la. seriedad del problema económico argentino; Quizás un déficit del actual gobierno haya sido no decir esto que está diciendo ahora, el 11 de diciembre de 1983” (La Razón, 2/6/86). Molinas se opuso a la obediencia debida, lo cual no le impidió apoyar la candidatura de Simón Lázara en la UCR (Clarín, 18/8/87). Este Lázara, junto a toda la APDH, firmó el “Acta democrática”, de la que salió la “obediencia debida”. A pesar de los fuertes choques que provocaron diversos aspectos de su gestión, y que le valieron atentados en el local de la Fiscalía, Molinas declaró siempre su solidaridad política con el régimen actual. Cuando polemizó con Ideler Tonelli por la sanción de la ley de obediencia debida, Molinas le achacó a éste no entender “que alguien pueda discrepar con un acto de gobierno, no con un gobierno” (La Razón, 6/7/87). Molinas es un funcionario del Estado capitalista: lo encubre con sus actos y también con sus omisiones. No lucha por acabar con el Estado actual, sino por preservarlo. La inmensa mayoría de sus denuncias no tuvieron sanción judicial; fue una figura decorativa muy importante para rescatar la “moralidad” del “régimen democratizante”. Molinas y sus similares sólo pueden ser candidatos de un frente antirrevolucionario. En una nación oprimida nacionalmente y donde las leyes y los hombres de la dictadura siguen en pie, estas “personalidades” no son ni nacionales ni demócratas.

2 de junio de 1988
Comedia en Nueva York

“Los productos alimenticios aumentaron, en mayo, el 60 por ciento”, tituló La Prensa el martes 31. “Las tarifas ferroviarias se encarecieron un 51,7 %, el subterráneo un 50 % y el gas natural un 49,2 informó Clarín el miércoles 1°. En el bimestre abril-mayo, la electricidad subió un 97 %, otro tanto los teléfonos y el transporte automotor. Los diarios no sólo informaron de la carestía. También avisaron que los rendimientos financieros fueron del 82 % mensual en la Bolsa, del 30 % en los títulos públicos y del 25 % en el dólar. Naturalmente, el salario ha sido hecho bolsa. “Los salarios industriales alcanzaron en el mes de abril su punto más bajo en lo que va de la actual gestión gubernamental...”, señaló Página 12 (19/5). La información dice que “sólo en lo que va de enero de 1987 a abril de 1988 el peso del salario como parte del coste industrial cayó un 20,6 % y el salario real cayó 23,07 % - su punto más bajo desde que asumió el gobierno del presidente Alfonsín". Estas cifras han quedado superadas por la carestía de mayo. La explosividad de la crisis En febrero, sólo una acción de salvataje de la banca imperialista evitó que Argentina declarara la bancarrota. Pero desde entonces la situación se ha agravado. El déficit del presupuesto, contra todo lo que diga Brodersohn, sigue creciendo. En los primeros cuatro meses de este año se ha recaudado en términos reales un 30 % menos que en igual período de 1987. Los intereses que paga el Banco Central a sus acreedores- especuladores internos aumentó un 150 % en valores reales y llega hoy a los 800 millones de dólares mensuales. El déficit del presupuesto provoca nuevos endeudamientos a tasas de interés más altas. Se ha formado así una “bola de nieve” de deudas crecientes tan grave, que los 37.000 millones de australes que se debían en abril se transformarán, en un año, como consecuencia de nuevas deudas e intereses, en 237.000 millones de australes. Esta descomunal bancarrota del Estado no es sino la expresión de una descomposición económica general. A pesar de la brutal caída del salario, la burguesía sigue careciendo de una salida general. Ahora Alfonsín viaja a EE. UU, pero no a presentar un “novedoso” plan sobre la deuda externa. Alfonsín se sabe de memoria lo que quiere el imperialismo, y no es precisamente una baja de los intereses. Alfonsín sabe todavía mejor, que él, su gobierno y la clase que representa son incapaces de resistir la presión imperialista. Alfonsín interpreta la comedia de la exigencia de que se reduzca la deuda externa, porque está preparando el drama de una guerra feroz contra los trabajadores. En una época de crisis, la medida de un país la da su provincia más pobre. Si los alfonsino-peronistas llevaron a Tucumán a la miseria, es porque quieren convertir a Argentina en una Tucumán. Reagrupamiento derechista Alfonsín volverá de su gira ante los banqueros completamente convencido de que la bancarrota capitalista no tiene salida “gradual”. Esto ya se lo vienen diciendo Angeloz, Alsogaray y el Citibank. El gobierno puede demorar en entenderlo, para evitar un choque frontal con los trabajadores, pero es hacia donde se dirige toda la situación. La burguesía discute ya abiertamente la necesidad, no ya de un shock económico, sino de un completo giro político hacia la derecha para hacer frente a la catástrofe. La huelga docente ha mostrado a los trabajadores que no cuentan con una dirección para el momento que vivimos. Mientras el salario llega al punto más bajo de su historia, Ubaldini anda diciendo pavadas, para ocultar la parálisis de la CGT. El conjunto de la burocracia sindical supervisa la caída de los sueldos desde las paritarias, en una política de traición que no tiene precedentes. Como hace 19 años en el cordobazo, o como hace trece años en la huelga general contra Isabelita, hay que organizar la iniciativa desde los lugares de trabajo, mediante la elección de nuevas direcciones de fábrica y la coordinación de las organizaciones de base de la clase obrera. Esta es la vía concreta para preparar la huelga general que destruya el plan de miseria imperialista, y que habrá de estallar como consecuencia de cualquier chispa que enciendan los trabajadores. Pero la preparación política profunda de este movimiento requiere la organización política independiente de la clase obrera, capaz de emprender una lucha revolucionaria. Por eso el PARTIDO OBRERO llama a preparar en los hechos la huelga general; a reforzar las filas del PO; y a organizar un Congreso de Trabajadores y de la Izquierda para organizar un frente de los explotados de este país.

2 de junio de 1988
Plan colonial
Redacción

En el mes de marzo, el director del Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus, hizo una visita secreta a Buenos Aires para entrevistarse con Alfonsín, Sourrouille, y el presidente del Banco Central, Machinea. Compungido, le informó a Alfonsín que la banca no aceptaba ningún tipo de descuento en el pago de la deuda externa. Cuando por la misma fecha Brasil sugirió reemplazar la deuda externa por un bono igual al 60% del valor de aquélla, los banqueros le contestaron que sólo podían hacer un descuento si se pagaba al contado. Para reemplazar una deuda por otra menor, preferimos la original respondieron con lógica capitalista. Más tarde, Méjico decidió poner en práctica la idea brasileña y hasta contó para ello con el apoyo de la Tesorería norteamericana. Los bancos miraron para el otro lado y Méjico fracasó. Más recientemente, John Reed, del Citicorp, vino a la Argentina y sus declaraciones rechazando cualquier reducción de la deuda externa dispararon el dólar para arriba. “No perdones a tus deudores” reza el catecismo capitalista, el que no obstante goza de la bendición del Vaticano. Alfonsín conocía perfectamente bien todo esto cuando fue a Nueva York, a plantear la reducción de la deuda. ¿A qué juega “nuestro” presidente? ¿Piensa que en vísperas de la gran derrota electoral del ‘89 de la UCR, a los banqueros se les ablandará el corazón? ¿Si no consiguió vender la democracia con yapa hace cuatro años, cree que lo conseguirá ahora? Para decirlo con palabras tomadas del vocabulario presidencial, esta parte de la propuesta de Alfonsín en Nueva York fue para los “giles”. La propuesta para los banqueros está en la segunda parte del discurso. En éste Alfonsín diseñó el mayor plan colonialista de toda la historia de la nación argentina. Es así que propaso otorgar la fiscalía económica de Argentita al Banco Mundial por 30 años. A partir de aquí el control de las inversiones industriales argentinas y de su financiamiento quedaría a cargo de los Estados imperialistas que controlan al Banco. Esto significa la virtual abolición de la soberanía económica del Estado. Alfonsín propuso también un mercado libre y único de divisas, lo cual significa, para un país que debe 55.000 millones de dólares, que los banqueros internacionales tendrán el control de la cotización del dólar y del austral; que manejarán las exportaciones y las importaciones; y que controlarán los saldos del balance comercial. Con esta propuesta, el Estado renuncia a asegurar el valor de su propia moneda. Alfonsín propuso también eliminar por completo la protección industrial, algo que debe haberle caído como el demonio a la gran patronal “nativa”. Simultáneamente con este planteo, el diario “Wall Street Journal” publicó un artículo denunciando, que la burguesía argentina se enriquece con la protección del Estado y cita como ejemplo de ello algunos negociados de Techint y de la “Amelita” Fortabat. Alfonsín ha renunciado entonces a la limitada autonomía industrial que existe en Argentina, conminando a los patrones nativos a buscar nuevos negocios en asociación más completa! con el imperialismo. Alfonsín prometió ¡libertad completa para comprar bancos y empresas con los títulos de la deuda externa, transformando al imperialismo en el mayor propietario de capitales invertidos en Argentina. Por último, “nuestro” presidente se comprometió a mantener el dólar alto y el austral bajo, lo que redundará en incrementar el poder adquisitivo de los capitalistas foráneos y reducir todavía más el de los consumidores argentinos. ¿Qué dijeron al día siguiente de conocida esta petición de fe colonialista, Cafiero, Menem, Alende e “tutti quanti”? ¡Qué no creían que se fuera a obtener la reducción de la deuda! ¡Los demócratas y los nacionalistas son unos colonialistas desvergonzados!