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Prensa Obrera N° 227

26 de mayo de 1988 · 21 notas

Notas de este número

26 de mayo de 1988
Desarrollemos la comisión abierta de delegados
Corresponsal

Al impulso de los compañeros del hospital central y de otros organismos, más la Agrupación Naranja y Blanca, hemos sacado a ATE de la parálisis que le imponía la directiva verde. En sucesivos plenarios hemos votado un plan de lucha con movilización, que lo está cumpliendo un altísimo porcentaje de compañeros. En la movilización nos concentramos más de 3.000 compañeros. Este repunte ha sido posible por la formación de una comisión de delegados que recorriendo los sectores y haciendo asambleas está completando los cuerpos de delegados faltantes, alentando de esta forma una creciente movilización y participación de los estatales. Es que la traición por parte de la directiva verde al plan de lucha de diciembre '87 sumió al gremio en la desorganización y desmovilización. Esto permitió al gobierno emepenista (Movimiento Popular Neuquino) de Salvatori llevar los salarios estatales a uno de los niveles más miserables del país, no reconociendo siquiera los miserables aumentos que dio Nación. Encima el MPN ha cambiado la relación porcentual de los salarios entre la categoría máxima (funcionarios) y las categorías donde revistan el 80% de los estatales, las cuales han perdido un promedio de ₳ 300.- solamente sobre el básico desde noviembre ’87 a la fecha. Los estatales hemos dicho basta al saqueo de nuestro trabajo, y al votar la comisión de delegados hemos tomado el camino correcto, pero debemos alejar un peligro. En los dos últimos plenarios, la directiva verde Impuso restringir la participación a un solo delegado por sector. La verde está viendo que con la comisión de delegados abierta le será imposible mantener sus acuerdos con Salvatori. Cuidado, entonces, la única garantía es el control sobre las decisiones y orientación de nuestro plan de lucha. En esto la comisión de delegados debe jugar un papel fundamental para evitar otro diciembre '87 y lograr la victoria de nuestros reclamos.

26 de mayo de 1988
A 5 meses del “gobierno del pueblo”
Redacción

En Esteban Echeverría, los "gobernadores del pueblo” no se andan con chiquitas: Hoy está a la orden del día la destrucción del Hospital Municipal Santamarina. Comenzaron por separar los consultorios a 8 cuadras del edificio principal; continuaron con el despido de 160 contratados, entre profesionales y no profesionales; luego la persecución al activismo nucleado en la Asociación de Profesionales; con PROHIBICION de hacer asambleas, por orden del director del hospital (menemista) y CESANTIAS y SUSPENSIONES por haber concurrido a las mismas, rubricadas por el intendente (renovador). El Sindicato de Municipales ha limitado su "solidaridad” e emitir una notita de repudio. Hoy las cesantías ascienden a 23 profesionales (médicos, sicólogos, odontólogos, parteras, asistentes sociales, jefes de servicio: Guardia, Pediatría, Salud Mental, Rayos, etc.); esto no ha disminuido la combatividad de los compañeros del hospital, sino que ha reforzado las posiciones de lucha. Se ha definido la realización de una ASAMBLEA POPULAR con la participación de todas las fuerzas vivas, de la comunidad, sociedades de fomento, partidos políticos, organismos de derechos humanos, etc. para el 27/5. La coordinadora de Asociaciones Profesionales, la INTERHOSPITALARIA, realizó el19/5 un plenario de delegados (al que se le prohibió sesionar en las instalaciones del hospital, merced a la presencia de matones de la unidad básica de Transradio) con representantes de más de 100 hospitales de la Provincia de Buenos Aires, que ha decidido impulsar un paro de todos los hospitales de la Provincia, para el 1/6; la formación de un fondo de huelga con aportes provenientes de todas las circunscripciones médicas de la Pela., continuar la difusión del conflicto por todos los medios posibles: volantes, solicitadas, reportajes en diario y TV y la concurrencia a la Marcha Docente del día 23. Previo al plenario de delegados (amenaza de bomba en el Círculo Médico, mediante) se efectuó una movilización de todas las representaciones junto con los profesionales del Santamarina, que concluyó frente a la municipalidad (donde también había instrumentada una provocación con elementos de las U.B.) al canto de "se va a acabar la dictadura en el hospital” que. congregó a casi 300 profesionales de la salud. Este capítulo recién se empieza a escribir. Esta lucha pone en jaque las pretensiones de los políticos patronales de ‘hacer pasar sin anestesia sus planes de humillación y miseria. Sólo la organización y la acción independiente de los explotados hará pedazos la ilusión de la burguesía de seguir sometiéndonos al yugo de la explotación capitalista. Por la defensa de la fuente de trabajo: Por la reincorporación inmediata de todos los cesantes. Por el levantamiento de todas las sanciones: ningún sumario. Por la defensa de la libre agremiación. Por el aumento del presupuesto para la salud: no al pago de la deuda externa. Viva la lucha de los trabajadores de la salud de Esteban Echeverría!!!

26 de mayo de 1988
Oligarcas y capitalistas… primero

En el curso de la semana pasada y mientras arreciaban los paros y movilizaciones estatales, la Federación Económica de Tucumán (entidad que agrupa a las principales cámaras patronales) lanzó una ofensiva contra el gobierno de Domato: las patronales exigían el rescate integral por parte del gobierno de los bonos que tienen en su poder, y cuyo valor, a medida que se agudiza la crisis tucumana, desciende en picada. ¿Cuál es el sentido de esta ofensiva, donde se llegó a reclamar la cabeza del equipo económico provincial? En vísperas de la aprobación del paquete impositivo, la FET reclamaba la prioridad absoluta para ella de la asignación de los fondos nacionales. Aprobado el paquete en el Congreso nacional, la FET salió de la escena: es que Domato ya había “ordenado la fila” frente a la caja de la tesorería provincial: los nuevos impuestos rescatarán los bonos inservibles de las patronales tucumanas... a costa de una nueva postergación de los reclamos obreros. Es así que Domato anunció que "si bien respetaremos el nuevo mínimo vital y móvil, no estoy seguro si podremos pagar esos aumentos”, los que "quedarían como diferencias para pagarlas en los próximos meses” (La Gaceta, 23/5). Junto con esto, el gobierno anunció que los salarios de abril serán pagados en dos partes. Y la mitad de ambas... en bonos. Lo que está ocurriendo en Tucumán pone de relieve la completa hipocresía del justicialismo, que impulsó los nuevos impuestos en nombre de la penuria de las masas tucumanas: mientras los fondos van al rescate de los bonos y títulos de i la oligarquía, la miseria para los trabajadores se agrava. El gobierno provincial ha señalado que la ayuda nacional y el comienzo de la zafra iniciaban el camino de “salida a la crisis tucumana”. Pero la única salida cierta es la de los industriales azucareros: éstos venden el azúcar fuera de la provincia en australes, compran en la provincia bonos desvalorizados...y con ellos pagan los salarios a los trabajadores azucareros. En la mayoría de los gremios estatales la dirigencia sembró la expectativa que con la aprobación de los nuevos impuestos terminarían las deudas salariales y el pago de salarios con bonos. Esta política — con la que se desalentó una lucha de conjunto— está hoy en un callejón sin salida. Es necesario un movimiento de lucha independiente del gobierno, para quebrar la confiscación de los trabajadores por una minoría capitalista. hay que obligar a que los fondos que hoy están ingresando en la provincia sean aplicados a la satisfacción de las reivindicaciones obreras. El Partido Obrero sostiene que es necesario un movimiento de lucha de todos los trabajadores dirigido a imponer el control de los fondos estatales; para asegurar el pago inmediato, actualizado y efectivo de todos los salarios de activos y jubilados. Para abrir este curso de lucha es necesario superar la regimentación burocrática, eligiendo delegados en los lugares de trabajo en base a asambleas que fijen un programa y un mandato de lucha. Así se podrá coordinar un real y consecuente movimiento de lucha: la huelga general indefinida y la ocupación de los lugares de trabajo hasta arrancar las reivindicaciones más sentidas de la hora.

26 de mayo de 1988
Ni capitulación ante el sionismo, ni antisemitismo

En "Prensa Obrera” N° 223 escriben los compañeros Quique y Ester censurando — sin mencionarlo directamente— nuestro artículo sobre la sublevación palestina del N° 217. Los compañeros afirman que es “urgente” hoy “lograr la paz y el retiro de las tropas criminales sionistas en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, a través de una conferencia internacional de paz dentro del marco de la ONU”. Esto, contra las evidencias más contundentes sobre el significado que adquiere para la diplomacia Imperialista, de la burocracia y de las cliques feudo-burguesas de la región la tan cacareada Conferencia Internacional como vía para estrangular la revolución nacional palestina. Según los argumentos de los compañeros, PO encubrirla a un ala del sionismo: “la crítica contra el sionismo se limita simplemente a evidenciar el carácter criminal de Shamir y su partido (Likud). Mientras nada se dice sobre el Igualmente criminal y reaccionario carácter del laborismo de Peres”. Pero — oh! paradoja— es el ala del sionismo que nosotros encubriríamos la que ha defendido más consecuentemente el planteo de la Conferencia Internacional de Quique y Ester. En todo caso se nos podría acusar de actuar en frente único con la extrema derecha Israelí, que se opone — por motivos opuestos a los nuestros— a la Conferencia Internacional. Quienes si hacen un frente unido de hecho con los sionistas laboristas son nuestros acusadores. Es que Peres precisamente se ha aliado al Secretario de Estado yanki — Shultz— para imponer al sector sionista que hoy resulta más irritativo, una “salida” que permita aplastar “diplomáticamente" la revolución nacional palestina. La burguesía mundial está absolutamente segura que la represión a la Shamir es estratégicamente inviable y que conduce a la guerra revolucionaria. Es por causa de esto que las Naciones Unidas han reconocido, desde hace 15 años a la OLP. P.O. no sólo desenmascaró el "pacifismo" del laborismo sionista, a diferencia de nuestros críticos, que coinciden, con .su planteo estratégico —los dos Estados; también hemos señalado las limitaciones insalvables del nacionalismo burgués palestino que lidera Arafat. Los compañeros emprenden la defensa de la dirección de la OLP apelando a una antología con los bolcheviques, nada menos, en relación a la paz de Brest-Litovsk. por la cual estos renunciaron a una gran parte de la soberanía territorial frente a los alemanes. Pero mientras los bolcheviques tenían el poder en Rusia, un poder soberano, proletario; la OLP es una organización sin poder alguno en los territorios ocupados. De tal manera, que mientras los bolcheviques se vieron obligados a firmar una paz en condiciones desventajosas — para garantizar el mantenimiento del poder y la defensa de la revolución; la nación palestina pretende ser llevada a una Conferencia Internacional, por parte de la burguesía mundial para aceptar un acuerdo reaccionario. con garantía internacional, para someter al pueblo palestino a condiciones oprobiosas de “autonomía”, respetando “fronteras seguras” para Israel (resolución 242 de la ONU), lo que significarla preservar la dominación política, militar y económica de este sobre el supuesto “Estado” a ser creado. La solución de "paz a cambio de territorio” no le da ningún poder político al pueblo palestino sobre la parte de territorio que le reservan como Estado. la Conferencia Internacional que negocia la burguesía mundial y la burocracia stalinista está al servicio del estrangulamiento de la causa nacional palestina y del estrangulamiento de la “intifada”. Las masas palestinas se vienen sublevando, desde diciembre. con un heroísmo sin parangón, impidiendo hasta ahora la concreción de una iniciativa “de paz” de ese tipo. ¡Lenin y Trotsky no firmaron la paz de Brest para quedarse con los servicios de limpieza y de correos del país! ¡Ellos llamaban a desconfiar como del diablo de la diplomacia de la “Liga de las Naciones” —“cueva de imperialistas que engañan a los pueblos"—! 70 años después hay gente que llama a “utilizar” a la ONU. taparrabos del imperialismo. No es cierto que la desocupación de los territorios ocupados “significaría el retomo y la reorganización de la OLP como organismo estatal”. Planteado así no solo es una ilusión, sino peor aún un embellecimiento siniestro de las maniobras diplomáticas en curso. Los compañeros reivindican la “paz de Brest" —algo que se viene haciendo desde hace 60 años cada vez que se quiere justificar una capitulación. Pero además la emprenden contra Trotsky, lo que no es casual. La propuesta de Trotsky en enero de 1918 traducía la preocupación de los bolcheviques de que los obreros de Occidente no vieran en el tratado una traición que prolongaba la guerra en el frente Oeste, ni que los obreros alemanes pensaran que se pactaba con su opresor, también prolongando la guerra. Un año después, en el 1er. Congreso de la Internacional Comunista. Zinoviev recordaba públicamente que “en el momento de las pláticas de paz de Brest tuvimos discusiones muy fuertes. El argumento principal era entonces que al concluir la paz de Brest-Litovsk quizá podríamos debilitar la posición Internacional de nuestros camaradas alemanes; ese argumento nos parecía más importante. Temíamos sobre todo agravar con un error de nuestra parte la posición de los obreros en Alemania o en los demás países" (1er. Congreso de la I.C., Ed. Grijalbo). Lenin reconoció en el Vil Congreso del partido bolchevique — 4 días después de firmada la paz — que Trotsky utilizó las negociaciones "espléndidamente para la agitación" (O. Completas. T27. CARTAGO). Esta cuestión del internacionalismo es fundamental para abordar la cuestión palestina. No hay una solución nacional a la cuestión palestina al margen de la lucha de clases a escala mundial por la Instauración de la dictadura internacional del proletariado. El planteo de Quique y Ester a favor del “objetivo urgente" es del más crudo oportunismo. Significa el abandono estratégico del reclamo nacional de la destrucción revolucionaria del Estado Sionista y de la confiscación de toda la gran propiedad para establecer una república democrática y laica de Palestina. Este objetivo nacional choca con el dominio del imperialismo mundial. Su realización consecuente solo es posible mediante la alianza de los trabajadores palestinos con el proletariado internacional. - Nuestra respuesta no estaría concluida si no mencionáramos la insistencia con que se rotula “judío-sionista” a la ocupación de los territorios. La caracterización concreta de la opresión nacional palestina, el sionismo. se traslada a una caracterización racial, el judaísmo. ¿Y el imperialismo anglicano, católico y protestante que apoya a Israel? ¿Y el islamismo de Jordania, Arabia Saudita, etc. que hace lo mismo? Es una pena que tos compañeros reúnan, en su posición, los dos aspectos de la política reaccionaria en el Medio Oriente: capitulación ante el sionismo y pasaje al antisemitismo.

26 de mayo de 1988
Francia: Nada cambió, pero todo es diferente

El triunfo de Mitterrand no fue ninguna sorpresa, pero las elecciones francesas constituyen de todas maneras un proceso significativo. Mitterrand ganó las elecciones con la consigna de “la Francia unida” y con la promesa de la “paz civil”. El gabinete que constituyó inmediatamente después del 8 de mayo, con Michel Rocard como primer ministro, responde completamente a esta orientación, sus principales figuras son del P.S., políticos de los gabinetes de Giscard d’ Estaing, empresarios y sindicalistas jubilados. La izquierda y la derecha se sientan a la misma mesa. En estas condiciones, la disolución de la Asamblea Nacional y las nuevas elecciones legislativas para el 5 y el 12 de junio se proponen perfeccionar la “unión nacional”. El valor de los resultados electorales Ante todo, los resultados electorales fueron la expresión de una profunda crisis de las formaciones políticas tradicionales de la derecha. Luego de dos años en el poder y con todos los recursos del Estado a su favor, Chirac obtuvo menos del 20 % en la primera vuelta y apenas un 46 % en la segunda, la peor votación de la derecha en los últimos 30 años. Los resultados de Barre fueron lamentables. El programa reaccionario de la coalición derechista en el poder encontró el repudio masivo de la clase obrera, la juventud y de fracciones de la pequeña burguesía. Este solo hecho desmiente el supuesto giro a la derecha en Francia, que proclaman conjuntamente los burócratas del Partido Comunista y los teóricos arrepentidos del izquierdismo. En cambio, el Frente Nacional logró una importante votación, en primer lugar, como consecuencia de la transferencia de votos de los partidos tradicionales de la derecha y, muy marginalmente. por el aporte de capas populares. Esta votación expresa la tendencia a la adopción de un “programa de guerra” de la burguesía contra el movimiento obrero y en lo inmediato acentúa la crisis burguesa porque esta clase social sigue prefiriendo por ahora los métodos “habituales” de dominación política. Por otro lado, el Frente Nacional no se ha consolidado como fenómeno político de corte fascista. Su manifestación del 1° de mayo, fue un relativo fracaso; sus votos se dispersaron en la segunda vuelta con una parte en favor de Mitterrand y ha quedado excluido de un acuerdo nacional para las elecciones legislativas. De todas maneras, constituye desde ya una importante fuerza de choque de la reacción y este sí es un fenómeno novedoso. La votación de la izquierda se concentró en Mitterrand desde la primera vuelta. El Partido Comunista conoció una nueva caída, que inicia la crisis definitiva de su aparato. Aunque la masiva votación de Mitterrand indica un bloqueo político del movimiento obrero y la juventud, esta votación tiene un carácter defensivo, pero sin mayores ilusiones en el nuevo gobierno. El nuevo esquema político El lunes 9 de mayo la Bolsa tuvo un alza de 1,3 %, cuando 7 artos atrás recibió la primera elección de Mitterrand con una baja tal que hubo que suspender las cotizaciones. Aunque ese mismo día se constituyó el primer gabinete. su carácter inestable y limitado forzaron la necesidad de nuevas elecciones legislativas. El objetivo es que en los próximos meses se forme un gobierno de coalición. Las fuerzas políticas derechistas derrotadas en la elección presidencial se aprestan a compartir el poder con los caciques socialistas. Conviene detenerse en la actitud del gran capital. La burguesía tiene una enorme capacidad, resultado de siglos de ejercicio del poder, para utilizar todos los mecanismos a su disposición y en este caso al Partido Socialista. La evolución política de la relación de fuerzas en el país durante los últimos dos años estuvo marcada por la derrota de los grandes partidos de la derecha y es así como el PS ocupa nuevamente el centro de la escena. Tiene que tomar a su cargo, entonces, la aplicación del programa del gran capital e incluso el de la reconstitución de sus fuerzas políticas. La socialdemocracia rearma a la burguesía. En las próximas elecciones legislativas, el esfuerzo del PS se dirige a obtener una victoria lo menos amplia posible y votará en ciertos casos directamente por candidatos burgueses, para consolidar un partido con el que pueda compartir el gobierno. Su demagogia está dirigida ahora hacia los patrones, para convencerlos de que constituye la mejor garantía del respeto al orden social. Este esquema político es forzosamente inestable. El fracaso del gobierno de Chirac resulta, ante todo, de las huelgas de fines de 1986, de la movilización juvenil y de la resistencia obrera. El PS no jugó ningún rol en estos movimientos. Por lo mismo, su capacidad de control del proletariado es limitada al tiempo que tiene que aplicar una política directamente reaccionaria. Ya se comprometió a no revisar las principales medidas tomadas por el anterior gobierno. Mitterrand inaugura su segunda presidencia cuando los efectos de la crisis capitalista se agravan. Las condiciones no se prestan siquiera a los simulacros de reformas. En las últimas semanas previas a las elecciones se desarrollaron importantes huelgas en la industria aeronáutica y en el sector del neumático por aumentos masivos de salarios. Estas huelgas implicaron una movilización importante, con la constitución de comités de huelga, se han prolongado y se centralizan en una reivindicación clara y de conjunto: un aumento global para todos los trabajadores. Como ya es habitual, sorprendieron a los aparatos sindicales, que no han logrado controlarlas. A pesar de que todavía se mantienen en un aislamiento relativo, las movilizaciones en la SNECMA y en Michelin ponen de relieve un cambio en el estado de ánimo de las masas: su disposición a salir a la lucha y de darse los instrumentos y las consignas que pueden permitir una victoria clasista. Puede decirse que este movimiento es un primer síntoma de ruptura entre la clase obrera y el nuevo gobierno. Sin duda, una nueva capa de militan-tes obreros y de la juventud está haciendo su experiencia política en un cuadro de crisis irreversible del stalinismo y de un programa abiertamente burgués del PS. La confluencia entre las luchas obreras y el reagrupamiento político de esta vanguardia puede abrir un nuevo capítulo en la lucha de clases en Francia.

26 de mayo de 1988
Suárez Masón y Caridi llegaron a un acuerdo

Las declaraciones de Suárez Masón demostrando la responsabilidad de los jefes de subzona en los secuestros, torturas y asesinatos del 1° Cuerpo de Ejército, no han hecho mella en la voluntad amnistiadora de la justicia “independiente”, para quien estos oficiales están libres de culpa y, por sobre todo, de cargo. “Son los dichos exculpatorios de un procesado más, que quiere que los otros carguen con el total de la responsabilidad”, se sostiene en la Corte Suprema (La Nación, 19/5), no importa que el extraditado Suárez Masón haya mostrado documentación —la orden 9/77— probatoria de sus dichos. Pero Suárez Masón no se convertirá por esto en el "pato de la boda”. Es que repentinamente Suárez Masón dio a publicidad, la semana pasada, un documento asumiendo la responsabilidad total por el 1° Cuerpo de Ejército. Esta declaración salió después que Caridi le envió algunos emisarios para “charlar” la situación. Es obvio que se ha llegado a un acuerdo para facilitar la labor amnistiadora de la Corte con relación a los jefes de Subzona, para luego poner en marcha la operación impunidad para Suárez Masón. Pero cualquiera que sean las alternativas, La Nación (19/5) ya ha informado que dos ministros de la Corte votarán “según el dictamen del procurador general de la Nación” que propicia la “obediencia debida” para “los brigadieres César Comes e Hipólito Mariani; los generales Jorge Olivera Róvere, Andrés Perrero y Adolfo Sigwald y al coronel Pedro Borda". El Presidente de la Corte José Severo Caballero y el ministro Carlos Fayt, según La Nación, se inclinarán “no por la ley de obediencia debida sino la de punto final”.

26 de mayo de 1988
En Sanidad el Francés y el Gallego hacen punta
Redacción

Como no podía ser de otro modo, los trabajadores de Sanidad han comenzado a rebelarse contra el cuadro de extrema superexplotación que reina en el gremio. El Hospital Francés y el Centro Gallego salieron al paro por ₳ 200 de aumento y ₳ 900 de básico, respectivamente. Los paros son totales; en la base existe una gran combatividad y voluntad de triunfo. Es que los sueldos —entre 400 y 500 australes de promedio— no son para andar con muchas vueltas. La situación del gremio es muy grave. Suspensiones (Humboldt), despidos y racionalización (Español) y permanentes atrasos en los pagos (Antártida), son la consecuencia de una crisis del conjunto del sistema privado de Salud que las patronales se proponen descargar sobre los trabajadores. El Ministerio de Trabajo, las patronales y la Directiva de ATSA se han orientado a apagar los "incendios” mediante la aplicación de la conciliación obligatoria. Medida que fue acatada por escaso margen en la asamblea del Francés y rechazada por los trabajadores del Gallego, que mantienen la medida. Las medidas de extensión y solidaridad con el Francés y el Gallego no pueden depender de la Directiva de ATSA, cuya impotencia y derrotismo están ya cristalizados. Hay que arrancar el Plenario de Delegados desde las internas y delegados antiburocráticos, realizando desde ya actividades conjuntas por el Francés y el Gallego (marchas, peñas, asambleas, piquetes, fondo de huelga). Un plan de lucha de ATSA por los ₳ 1.400 de básico indexado, contra las suspensiones y cierre, sólo puede ser impuesto por el pronunciamiento de los establecimientos y la solidaridad con los que están en lucha.

26 de mayo de 1988
Adelante, compañeros de Adidas!
M. Paiva

En las últimas semanas más de un centenar de compañeros de distintas secciones de planta 1, pero sobre todo de "línea” y "aparado” fueron trasladados a otras plantas. El motivo de los traslados es que han aumentado notablemente las exportaciones que la patronal alemana hace... a Alemania, porque los salarios son muchos más bajos aquí que los que deben pagar en su país. Pero la explotación en Gatic corre también en las condiciones de trabajo. Pues bien, por este lado saltó esta vez la bronca. Es que los compañeros que fueron de Planta 1 a Planta 3 sabían. que iban a una cárcel, con rejas y cerradura. Y fueron con la decisión y convicción de defender sus conquistas. La patronal tomó la precaución de trasladar a los compañeros a su nuevo lugar de trabajo de a pocos para que “se vayan acostumbrando”. Pero fue inútil, pues cuando se completó el contingente los recién llegados se negaron a entregar el termo de su propiedad, que los compañeros llevan para desayunar. Uno por uno fueron llevados los compañeros a la oficina de personal. Allí se les "explicaba" los motivos del atropello. Uno por uno los obreros defendieron su derecho del apriete patronal. La CI burocrática, no tuvo más remedio que convocar a una asamblea. Allí saltaron todos los reclamos: desayuno pago por la empresa, que no Se retiren los termos, que el baño esté abierto todo el día y no haya que pedir la llave para usarlos. El resultado fue una pequeña gran victoria: no se retiran más los termos, el baño está abierto y el clima carcelario empieza a ceder. En octubre, en oportunidad de la apertura de Planta 2, se impidió con un paro parcial que ésta se transforme en una cárcel. Poco después se impuso a la burocracia del Caucho la elección de un nuevo delegado en “línea”. Para las fiestas de fin de año el paro de una sección repudió la decisión patronal de trabajar 8 horas el día 24. Es que los trabajadores de Adidas intuyen que a esta empresa imperialista se le pueden arrancar reivindicaciones muy sentidas. A un pulpo multinacional que obtiene ganancias fabulosas en todo el mundo hay que exigirle salarios mucho más altos y condiciones de trabajo totalmente diferentes. Para ello es necesario tener un cuerpo de delegados representativo, que salga con un programa de reivindicaciones preciso y votado en asamblea e impulsar la lucha y organización de todas las secciones. No una CI que se la pase en componendas con la patronal a expensas y espaldas de los trabajadores. Para esto ya hay que organizarse en cada sección.

26 de mayo de 1988
El carácter de la revolución y su programa

El “Documento sobre la situación nacional” del 3° Congreso del Mas afirma que en Argentina se está desenvolviendo desde hace seis años una “revolución democrática”. Esto es también lo qué piensan y proclaman, como todo el; mundo lo sabe, Alfonsín, Nosiglia, los políticos radicales e incluso el Departamento de Estado norteamericano, los cuales aluden también a una “revolución”, la “revolución’’ de la “estabilidad constitucional”. Para el ciudadano corriente esta tesis no tiene, sin embargo, el menor asidero. La nacionalización, de la deuda externa por parte del Estado; el pago puntual de. los intereses; la aceptación de la política: del FMI; el reconocimiento de los tribunales de Nueva York como ámbito para resolver las controversias sobre la deuda externa; la amnistía ya otorgada al 95% del aparato represivo; la vigencia de las leyes de la dictadura y la continuidad de sus hombres en la burocracia civil y militar; la continuidad jurídica y de clase, del Estado entre la “dictadura” y la “democracia”; todo esto demuestra las limitaciones fundamentales del proceso democrático y su contenido, no revolucionario, sino contrarrevolucionario. No en vano, los trabajadores están viviendo un. periodo de “desilusiones democráticas”. Nahuel Moreno indica como fecha de la victoria de la revolución democrática, “la derrota argentina en Malvinas en junio de 1982” (su folleto “1982”), cuando “el Proceso”, dice, dejó de existir. Alfonsín piensa a tal punto lo mismo, que ha convertido al 10 de junio, fecha de la rendición de Galtieri, en feriado nacional. La vigencia de una revolución de carácter democrático, es decir, conducida por la burguesía, significa, bien entendido, que no es posible por el momento ninguna revolución socialista, es decir, conducida por el proletariado. Esto es así porque la sociedad adopta un rumbo histórico nuevo solamente cuando encuentra que está agotado el rumbo histórico que está viviendo. Como se ve, el Mas niega, en nombre de la “revolución argentina”, a la única “revolución argentina” posible: la proletaria. En esta cuestión de la revolución termina ocurriendo lo mismo que ocurría con las tesis del Mas, relativas a la “situación revolucionaria” y al “ascenso de las luchas obreras” pues, así como el documento proclama la existencia de una situación revolucionaria, en tanto- niega sus características principales; y de! mismo modo como niega que. el proletariado pueda ser dirección de la revolución, mientras habla “de que lucha” (¡y también de “que no quiere luchar”!); también niega la posibilidad de la revolución socialista a fuerza de hablar de “seis años de revolución argentina” (democrática). Revolución política, pero no social La tesis de la “revolución democrática” tiene su raíz en la afirmación de Nahuel Moreno de que existe un tipo de revolución no prevista o no señalada en la concepción deja revolución permanente de Trotsky. Ese tipo nuevo serían las “revoluciones (democráticas) contra los Estados totalitarios o fascistas”. Aunque sólo tenemos a mano un texto donde Moreno hace esta afirmación sin desarrollarla, su significado es claro: este tipo nuevo de revolución sería puramente política, no social, es decir, no entrañaría un cambio de la clase social que detenta el poder. Una revolución puramente política, es decir protagonizada por la misma clase social que se encuentra ya en el poder es, sin embargo, un contrasentido. De acuerdo con esto, la misma clase qué sustentó el genocidio ha sido más tarde partidaria de revolucionar las estructuras del Estado. Los campeones de que el Estado pague la deuda externa que ellos contrajeron, serían partidarios de la destrucción de las instituciones burocráticas, no electivas, del Estado. En definitiva, la democracia se podría desarrollar en el suelo del capitalismo en descomposición y de la opresión nacional. Toda esta teoría puede sonar a absurda en pleno período de descomposición del actual régimen político y de desilusiones democráticas, pero traduce perfectamente las enormes ilusiones democráticas y electoralistas que hubo en el Mas (¡y que aún hay!) desde el desplazamiento de la dictadura. El descubrimiento de esta seudo-revolución democrática culmina en el largo y confeso esfuerzo de N. Moreno por enmendarle la plana a la teoría de la revolución permanente. La teoría de la revolución permanente generaliza la experiencia de que la burguesía es incapaz de llevar a la victoria a- la revolución democrática allí donde aún no ha llegado al poder, sea en países donde gobiernan aun clases precapitalistas o en los que están bajo la dominación, política del imperialismo. ¡Cuánto más, allí donde la burguesía ya está total o parcialmente en el poder desde hace un largo período de años! El Mas levanta la tesis menchevique (luego stalinista) de la revolución por etapas en una versión histórica todavía más desactualizada y reaccionaria, pues, por un lado, se la pretende aplicar a un país donde el antagonismo de clases entre la burguesía y el proletariado está altamente desarrollado y, del otro, se la plantea como una transformación puramente institucional protagonizada por la misma clase social que constituyó la base de clase de la dictadura militar. “Imperialismo democrático” Pero N. Moreno no ha aplicado su teoría de las revoluciones puramente políticas solamente a Argentina. Varias veces se ha referido a una “revolución democrática” en toda Europa a partir de la derrota del nazismo (“Conversaciones con Moreno”). No solo reivindica las posibilidades de la revolución democrática en los países atrasados sino también su posibilidad y progresividad en los países imperialistas, donde la revolución burguesa se completó hace un siglo, y los cuales, por definición, son opresores de la inmensa mayoría de las naciones (es decir irrevocablemente antidemocráticos). Pero la reimplantación del régimen semi-parlamentario en Alemania y la proclamación de la República en Italia, luego de la derrota militar de Hitler y Mussolini, no fueron revoluciones sino contrarrevoluciones, que efectivamente aplastaron la posibilidad de la revolución proletaria, concretamente iniciada con el armamento de las masas en Italia y en Francia y con el derrumbe del aparato del Estado en la mayoría de los países de Europa. El desarme de la clase obrera y el restablecimiento del Estado burgués imperialista fue el resultado de la maniobra de mayor envergadura contrarrevolucionaria que se tenga memoria —entre el imperialismo y la burocracia rusa. El producto más acabado de esto que se llama “revolución democrática” ha sido el prolongado régimen de ocupación en Alemania y su partición en dos Estados. La “revolución democrática” de 1945 deshizo la obra de la derrotada revolución alemana de 1848 que abrió la ruta a la unificación de Alemania. La división de Alemania y de Europa, planeada y ejecutada por el imperialismo y la burocracia, ha sido el arma política principal de lucha de estos contra la revolución proletaria en Europa. ¡Las guerras de Indochina y de Vietnam fueron los productos internacionales más acabados del orden imperialista mundial salvado por esta “revolución democrática”! Que el partido que se proclama a si mismo (y gratuitamente) como el centro de la revolución mundial, adopte el punto de vista oficial del imperialismo sobre la Europa de posguerra, debería hacer meditar seriamente, si no a los dirigentes del Mas, al menos a sus militantes. Estamos, no ante un centro Internacional, sino ante el centrismo internacional Es indudablemente falso que Trotsky o la IV° Internacional no hubieran caracterizado a la revolución en los países “totalitarios o fascistas”. Hay al respecto un capítulo especial en el Programa de Transición, que condena de antemano la tentativa de “revivir” el “cadáver” de la república parlamentaria burguesa, ni qué decir lo que hubiera dicho de una división de Alemania. “La IV° Internacional» se dice allí, propone abiertamente su programa al proletariado de los países fascistas” —no el de la revolución democrática. Revolución social, pero no política El documento del congreso del Mas da una definición perfecta de la “revolución por etapas”. “Liquidada en 1982 la dictadura militar, dice el texto, la siguiente tarea revolucionaria que se le plantea a las masas es la liquidación del sistema capitalista imperialista”. ¿Qué significa esto? Significa que hasta el desplazamiento de la dictadura, en Argentina no estuvo planteada la liquidación del imperialismo ni del capitalismo. Que se haga semejante afirmación, incluso después de la guerra de Malvinas, es altamente significativo, ya que esta guerra unió como nunca antes, ob- je-ti-va-men-te, la lucha contra el régimen militar y la lucha contra el imperialismo mundial (expropiación, del gran capital) es decir, la lucha por la dictadura del proletariado. Es decir que, frente a la dictadura militar, el Mas defendió, y aun defiende, una política de cambiar el régimen político dentro de lo estrictamente compatible con el mantenimiento del Estado burgués. “Si antes llamábamos a los trabajadores a derribar a la dictadura, dice el documento citando a N. Moreno (“1982”), ahora los llamamos a que hagan centro en liquidar al sistema capitalista imperialista”. Imposible mayor claridad: “antes” no llamábamos a liquidar “el sistema capitalista imperialista”, y por lo tanto tampoco llamábamos a liquidar al Estado que forma parte de él en calidad de guardia pretoriana de las relaciones sociales que son su base. Esto quiere decir que el Mas “luchó” contra la dictadura militar, no con el programa de la IV° Internacional (huelga general, piquetes, armamento de los trabajadores, coordinadoras, soviets), sino con el programa de la Multipartidaria. Esta terrible conclusión, Moreno no vaciló en afirmarla textualmente: “La anterior exigencia de voltear a la dictadura (era, J. A.) para reinstaurar la Constitución de 1853 (“1982”, pág. 29). Pero esta y no otra era también la “exigencia” de Balbín, Alsogaray, Frondizi, ni qué decir Alfonsín. Acá hay, sin embargo, mucha más tela para cortar. Hasta el 2 de abril de 1982, el retorno a la Constitución fue la consigna del compromiso entre los partidos y la dictadura, es decir, la consigna de la injerencia permanente del régimen militar en un sistema “constitucional”. Luego del 2 de abril, la atención de los partidos se desvía, por algunos días, hacia el planteo de la necesidad de un compromiso político-militar con Gran Bretaña y Estados Unidos. Pero a partir del ataque de la Flota, y hasta el 10 de diciembre de 1983, la retomada “exigencia” de reemplazar a la dictadura por la Constitución de 1853 es la consigna directa del imperialismo. Las consignas que reivindican Moreno en su folleto y el Mas hoy, como válidas hasta la subida de Bignone, eran las consignas del presidente, de los ministros y de los dos partidos políticos de los Estados Unidos, que querían poner fin al régimen que, a su podrida manera, le hizo la guerra a la OTAN. La lucha contra la dictadura, separada de la lucha contra el imperialismo, con la Constitución en la mano, era la política de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. A esta mezcla rara de Museta y de Mimí, entre los “trotskistas” y el imperialismo, conduce, necesariamente, la dislocación política del programa entre “democracia” y “socialismo”. El Mas y Moreno omiten, como se ve, lo que es la clave fundamental del operativo montado para sacar a los militares del gobierno, es decir la necesidad de recomponer la dominación del imperialismo después de la guerra de Malvinas. La “transición democrática” es, por este motivo decisivo, completamente antinacional, es decir reaccionaria. La “vigencia de la Constitución del 53” ha sido, por encima de cualquier cosa, la línea política de la restauración de la dominación imperialista parcialmente golpeada por la guerra. Si dejamos las abstracciones (¡aquí sí!) y vamos a lo “concretito”, el único programa de lucha contra la dictadura militar era precisamente el programa de transición a la revolución socialista, para el cual las consigna democráticas y antiimperialistas tiene un “carácter pasajero” (Programa de la IV°) en el movimiento independiente del proletariado hacia su propia revolución. Viva el parlamento de Luder Pero N. Moreno no lo ve así. Para Nahuel Moreno (ver “1982”) el “Proceso” se terminó el 10 de junio en 1982. Ya no se podía hablar de “¡Abajo la dictadura!” —dice— porque “el régimen ya había caído”. La cuestión del poder, así planteada, no la podía resolver la clase obrera porque no había constituido organizaciones capaces de tomar el poder político. La conclusión de Moreno era, entonces, que “la solución progresiva a la crisis revolucionaria estaba aún en el terreno de la democracia burguesa”. Por eso proponía la consigna de “¡Abajo Galtieri! ¡Qué asuma el gobierno el Congreso de 1976!” Esto es de antología. Primero. Se considera destruida a la dictadura, cuando sus Instituciones no habían sido destruidas, ni lo han sido aún, y cuando su gobierno sobrevivirá un año y pico más. En tanto Lenin denunciaba que el ré-gimen de Kerénsky no había abolido formalmente a la monarquía, en el marco de una revolución que la había prácticamente arrasado, Moreno afirmaba que había desaparecido una dictadura que, aunque golpeada decisivamente por un desastre internacional, tenía a todas sus instituciones en pie. Segundo. No se llamaba a derrocar a la dictadura que no había sido derrocada. Moreno no considerará apropiado plantear en 1982, lo que la crisis de semana santa planteó en 1986: ir a los cuarteles. Tercero. No hay otra salida que la burguesa porque el proletariado no tiene organismos revolucionarios. Pero en lugar de llamar a crearlos, Moreno plantea que suba el parlamento de Luder e Isabel. A esta, y a cualquier otra salida burguesa, la caracteriza como “progresiva”. Pero ninguna salida burguesa desmanteló a la dictadura, sino que se transformó en custodia de los represores. Cuarto. La conclusión es que el Mas no planteó la lucha revolucionaria contra la dictadura y se subió al tren de la burguesía mucho antes de que ésta hubiera formado los vagones. Por la “democracia con justicia social” En el documento del Mas, a diferencia de los productos de la naturaleza, aunque nada se pierde tampoco nada se transforma. Luego de la “victoria de la revolución democrática”, el Mas “llama”, ahora sí, a “liquidar el sistema capitalista imperialista. Les decimos, prosigue, que la gran tarea es derrotar (sic) a los partidos burgueses o pequeño burgueses que están en el poder para que asuma el gobierno (sic) la clase obrera con sus partidos y organizaciones (sic). Los llamamos a hacer una nueva revolución, para cambiar (sic) el carácter del Estado, no sólo del régimen político: una revolución social (sic) o socialista”. ¿Qué quiere decir todo esto? Pues que una vez que “la revolución democrática” cambio el “régimen político”, de lo que se trata ahora es de hacer la “revolución social”. Antes había que plantear un cambio político sin tocar la base social, ahora hay que cambiar la base social sin tocar el régimen político, dentro de los marcos del Estado actual. El “socialismo” debe hacerse en “democracia”; a esta “revolución social” en los marcos del Estado burgués, el documento del Mas la denomina “cambiar el carácter del Estado”, es decir cambiar el contenido de clase de este Estado, pero no destruir a este mismo como aparato históricamente de opresión de la burguesía, no hacer la revolución. Este cambio “social” se produce “derrotando”, (pero no derrocando) a los partidos burgueses; llevando a la clase obrera al “gobierno” (pero no al establecimiento de un régimen proletario); y a hacerlo a través de “sus partidos y organizaciones”, todos democratizantes y puntales del Estado burgués (y no a través de nuevas organizaciones revolucionarias de masas). El hilo político democratizante de las posiciones del Mas se mantiene intacto. Antes, planteando y celebrando una imaginada revolución puramente política dentro del mismo régimen social; ahora, propugnando una “revolución social” sin la necesidad de destruir el Estado burgués. La política democratizante del Mas está sólidamente anclada en todas sus posiciones y documentos, es decir en su programa. Nahuel Moreno señaló todo esto con encomiable nitidez. “Para abrir paso a la revolución socialista, debíamos destrozar el obstáculo del régimen burgués contrarrevolucionario —dice refiriéndose a la dictadura. Pero a partir del triunfo de la revolución democrática... pasan a ser centrales las consignas anticapitalistas” (“1982”). Ahora, bajo la democracia, ya no es necesario destruir al “régimen burgués contrarrevolucionario”, simplemente porque éste ya no existiría más. El régimen de la obediencia debida, del pago de la deuda externa y, ya que estamos, de la Constitución de 1853, no es, para Moreno, un régimen contrarrevolucionario. Es posible inyectarle reivindicaciones “anticapitalistas”. De aquí nace el “socialismo en democracia”, o la “democracia con justicia social” nada de esto es una imposición del stalinismo, porque a nadie se le impone lo que ya no tiene adentro. Pero la cuestión política clave para un militante de la IV° Internacional es precisamente ésta: ¿es o no contrarrevolucionario el régimen democratizante? ¿es o no el vehículo de la opresión nacional? ¿es o no el factor de unidad política de la burocracia sindical y de los partidos de izquierda, en especial el PC, con la burguesía, como se demostró en Semana Santa y en innumerables otras ocasiones, como la huelga docente, por ejemplo? ¿es o no, la defensa de este régimen, “el nudo corredizo” colocado por la pequeña burguesía en el cuello del proletariado para impedir que luche por terminar con el régimen burgués e implantar la dictadura del proletariado? Aun en los momentos de mayor verborragia revolucionaria, cuando por su crisis interna todas las fracciones del Mas rivalizaban en la profesión de fe del trotskismo; aun en este clima enfervorizado, la dirección del Mas nunca dejó de señalar, repetir y machacar su adhesión política a la “democracia” es decir al “régimen democrático”, ya que la “democracia” es una forma de organización del estado - (dictadura “constitucional" de la burguesía), y no un principio moral. Cuando Zamora dice por ahí que, por un lado, está la democracia de Alfonsín y la del FMI, y por otro lado la del Mas, lo que quiere decir es que el régimen burgués democrático vale por igual como instrumento político del imperialismo y de proletariado. Es decir que este puede construir el socialismo por medio de Estado burgués. Programáticamente, no existe una diferencia de fondo entre el Mas y el stalinismo. La constitución de 1853 ¡El Mas pretende, sin embargo, que lucha, sí, contra el régimen político actual! Ahí está su consigna “contra el nuevo régimen político de la burguesía”, la “Asamblea Constituyente”, para “terminar con el antidemocrático y archireaccionario régimen de la Constitución de 1853 ... que culmine en la socialización de los medios de producción y de cambio, bajo administración del Estado y control de los trabajadores” (documento). Pero esto termina por confirmar el carácter democratizante del programa del Mas, pues propone una modificación constitucional, es decir dentro de los marcos del Estado burgués, del régimen constitucional burgués. La constitución política de un Estado proletario, en cambio, viene después de la formación de un Estado proletario mediante la revolución proletaria. El planteo de realizar la revolución socialista mediante una acción o reforma constitucional es el más nefasto de los engaños democráticos. El Mas propone nada menos que lograr el desarme político del cuerpo de oficiales de las fuerzas armadas por medio de una reforma constitucional. Este planteo es una venda que se pone en los ojos a la clase obrera, y también de los uniformados que se insurgen contra la entrega nacional. Todo eh programa del Mas es un obstáculo levantado contra la creación de una situación revolucionaria, que sólo puede darse como consecuencia de una acción histórica in-de- pen-dien-te de las masas. En el documento del Mas no se hace, en ningún momento, un balance del Frepu, a pesar de que fue el principal acontecimiento protagonizado por el Mas desde su congreso anterior. Pero no hay tal “olvido": todo el contenido programático del documento del Mas es una reivindicación del programa del Frepu, el que nada tiene que ver con una revolución proletaria o socialista. Desde que se rompió el FP, el Mas no hizo ningún esfuerzo por sacar conclusiones consecuentes de esta nefasta experiencia, por el contrario, se esforzó por plantear su reconstitución. De esta manera, el Mas no solamente tiene un programa adaptado a la contrarrevolución burguesa democrática, sino también el instrumento político correspondiente.

26 de mayo de 1988
La CGT Matanza apoya la política de traición a los docentes

El viernes 20 se realizó el plenario de delegados de base de todos los gremios de La Matanza, convocado por la CGT Regional. Más de mil delegados presentes vinieron a discutir la situación del movimiento obrero y particularmente el apoyo a la lucha docente. De entrada, la dirección de Gdansky (UOM) se opuso a la propuesta de un delegado de Acindar para que el plenario fuera resolutivo. En una declaración de la agrupación metalúrgica Evita proponía... “que se vuelva a realizar otro plenario de la CGT Regional”. ¿Cuál era entonces él objetivo de esta Convocatoria? La dirección de la CGT Regional —tal como denunciáramos en una declaración previa— quería convertir al plenario en una actividad proselitista del cafierismo y, particularmente, destinado a blanquear a dirigentes como Mary Sánchez y Garcetti que traicionaron la huelga docente. Garcetti fue justamente, el orador principal. Después de una larga sanata verborrágica culminó planteando “o nos salvamos todos o no se salva nadie”. Tanto la CGT Regional, como la agrupación Evita de la UOM, llamaban en sus propuestas repartidas en el plenario mismo “a levantar los 26 puntos de la CGT como verdadero Plan Alternativo”. En este sentido, la Izquierda (PC y Mas) hicieron un frente político con Gdansky y Mary Sánchez. El Mas repartió una declaración donde hacía la apología de la actual “huelga" docente y llamaba “sumar todas las fuerzas posibles para ayudar a que triunfe". Se sumaba a la “Marcha de la victoria" en lugar de denunciar la entrega de esta lucha histórica por parte de las burocracias ceterista y cegetista. En un segundo planteamiento de “luchar por un nuevo plan económico”, los oradores del Mas reivindicaron al igual que la burocracia el programa de los 26 puntos, programa antiobrero, representativo del gran capital nacional. Similar posición tuvo el PC. Dos delegados intervinieron planteando la necesidad de marchar a la huelga general. Sus intervenciones fueron saludadas con grandes aplausos, pero ignoradas por la dirección. En el plenario de la CGT de La Matanza no pasó nada, no se abrió ningún cauce a la lucha de este movimiento obrero tan importante. Pero si se pudo manifestar un frente común entre la burocracia, el PC y el Mas que coincidieron en defender el programa burgués de los 26 puntos de la CGT y por sobre todo en apoyar el operativo político destinado a blanquear la traición ceterista a la huelga docente.

26 de mayo de 1988
La "marcha blanca" la realizará una nueva dirección

Cincuenta días atrás, en el momento de mayor despliegue y profundidad de la huelga docente, fue planteada la “marcha blanca nacional”. Postergada por la JE, quedó finalmente convocada para el 27 de abril. En ese momento, el gobierno de la “democracia” y los “gobernadores del pueblo” tenían una confusión colosal sobre el modo de romper el imponente movimiento de lucha. Los gobernadores justicialistas hablaban para la tribuna de un “arreglo nacional” del conflicto, pero eran los más interesados en quebrar la huelga. La “marcha blanca” abría la perspectiva de una profundización de la lucha, con nuevas y decisivas movilizaciones. Para la base docente, cada día más consciente de su fuerza y de la impotencia del frente oficialista, era la “marcha de la victoria”, la oportunidad para terminar de torcer el brazo del gobierno fondomonetarista. Esa “marcha de la victoria” no tuvo lugar. Lo que debía ser el corolario de una movilización preparada en asambleas multitudinarias dio paso a una marcha decidida por el aparato, con los organismos de lucha desactivados y la convocatoria de asambleas “informativas” minoritarias. Allí donde estaba planteado “ocupar” la Plaza de Mayo en un acto de desafío al régimen y sus mandantes, en el mismo centro del poder político, tuvimos una concentración “concertada” con el Ministerio del Interior para no ir a la Rosada y permanecer en el Obelisco (en el último minuto y por el reclamo de los manifestantes la JE accedió a una “marcha del silencio” sobre Plaza de Mayo que no llegó a concretarse) por el cordón policial). Allí donde centenares de miles de docentes debían darse cita para una batalla decisiva, tuvimos una presencia a lo sumo de 10.000 docentes, más otro tanto del aparato de los partidos. El PJ y el PI, partidos que jugaron un papel rompehuelga a lo largo de todo el conflicto, fueron los que ahora aparecieron y realizaron el máximo esfuerzo propagandístico y militante para usar a los docentes en un juego extraño a sus intereses. La prensa ha inflado conscientemente los datos de la movilización en un afán por preservar a la burocracia de CTERA de su descomunal fracaso. Ha ocultado la conmoción que causó en los manifestantes el anuncio de los acuerdos logrados, que se convirtió en una silbatina que ganó a la mitad de la concurrencia. ‘‘Hacen bien en silbar” atinó a decir Garcetti, echándole la culpa a los “que no han comprendido”, y proponiendo a continuación la marcha frustrada a Plaza de Mayo. Ya a esa altura, columnas de manifestantes dejaban la concentración y el discurso postrero de Ubaldini no fue atendido por nadie. ¿Qué réditos tenemos, para qué ha servido todo esto?” se preguntó Garcetti. Lo único concreto que pudo anunciar fue el levantamiento de las sanciónese docentes de Capital y Tierra del Fuego. La propuesta salarial queda en los términos del "piso" fijado por el gobierno, es decir no hay recomposición ni nomenclador único. El tema de los descuentos por los días de huelga pasa a manos de una “comisión”, lo que es nada más que un mecanismo para ocultar lo inocultable, los distritos manejados por los radicales ofrecen a lo sumó un descuento en cuotas o la “recuperación” de las jornadas en vacaciones y feriados. “El Congreso resolverá el camino a seguir”, dijo Garcetti. Pero la huelga está prácticamente levantada en el 60% del país y la burocracia no hará más que convalidar esta situación, pasando a una “nueva modalidad” que serán acciones aisladas y de aparato. El escenario de la lucha docente se ha trasladado a las provincias, donde está planteado el reclamo por el salario, el pago de los días caídos y de las deudas acumuladas, y por un conjunto de reivindicaciones pendientes en cada distrito. Los docentes de Salta han resuelto continuar con la huelga por ₳ 980 de básico y las deudas acumuladas y reclamar que la Junta Ejecutiva de CTERA no tomé ninguna medida de lucha sin que las bases sean consultadas. En Santa Fe, asambleas han votado reemprender la lucha por las deudas por aumentos provinciales no efectivizados y la recuperación de la Obra Social.

26 de mayo de 1988
El objetivo final de Garcetti y Cía fue quebrar la moral de los docentes

Por grande que haya sido el empeño de los docentes que arribaron a la “marcha blanca”, el porvenir de la lucha no se dirimía en esta jornada. Bastante antes de que las columnas del interior recibieran la nueva orden de partir, la lucha docente había sido estrangulada en los pasillos ministeriales. La huelga histórica y la “marcha blanca” fueron apuñaladas por la espalda en el mismo momento que la JE resolvió, por sí y ante sí, aceptar la conciliación obligatoria pactada entre Alfonsín y Cafiero. El objetivo de la reconvocatoria a la huelga y la “caravana blanca” no fue retomar la lucha para arrancar la victoria, sino tender una cortina de humo para ocultar la traición de los dirigentes de CTERA. Pero por sobre todo ha sido una meditada maniobra para desmoralizar a las bases y tornarlas impotentes, porque sólo así podría ganar estabilidad el “pacto de gobernabilidad” de Cafiero y Alfonsín. Los docentes fueron llevados a “reanudar” una huelga que renegaba de todos los objetivos de la huelga histórica iniciada el 14 de marzo. Garcetti ya había declarado “aceptable” el “piso” fijado por el gobierno de 640 y 750 y borrado con esto el reclamo salarial y el nomenclador único. También la bandera “irrenunciable” del pago de los días caídos había sido entregada al momento de retomar la huelga general. ¿Qué significa, si no, obligar a los docentes a trabajar “extras” en las vacaciones y feriados o condenándolos lisa y llanamente al descuento en cuotas? En estas condiciones, la nueva "huelga” nació dividida y fue estrechándose aún más con el correr de los días. “Pararlos por disciplina gremial”, fue el comentario más escuchado allí donde el paro se mantuvo. En realidad, detrás del retome de la huelga general no estuvo presente uno sólo de los reclamos docentes. La ‘‘huelga” salió de un pacto político entre los dirigentes de CTERA y los gobernadores y parlamentarios justicialistas. El PJ decidió usar a la movilización docente para apurar la sanción del paquete impositivo que irá a auxiliar a las Oligarquías y grupos empresariales del interior, sin que se establezca la asignación de recursos para los docentes. No había terminado de sancionarse el paquete impositivo en el Senado y la JE anunciaba el inminente levantamiento de la huelga, sin que uno solo de los reclamos docentes hubiera sido satisfecho. La burocracia querrá presentar ¡lomo logro la permanencia de la Comisión de Política Salarial para discutir futuros ajustes, pero es una ficción de paritaria desde el momento que no hay nomenclador único, no hay pago incondicional de los días caídos, y desde el momento en que el gremio ha sido derrotado. El operativo de blanquear la traición y quebrar la moral del gremio ha tenido dos auxiliares: el PC y el Mas. Los stalinistas han pasado a encubrir todas las maniobras e inmundicias de Garcetti y Cía. para lo cual no vacilan en proclamar que “la lucha continúa” y que “CTERA triunfará”. El Mas se ha pasado del traidor Arizcuren al traidor Garcetti, como parte de un objetivo derechista más amplio en el campo político, y es así que se puso a saludar la “marcha blanca” y la “continuidad” de la huelga, eso sí, con la recomendación de “consultar a fa base”, lo cual es una confesión de que se la traiciona. Para esta gente no ha habido una dirección que ha traicionado un movimiento de lucha histórico por su fidelidad al Estado burgués y que trabaja como agente de Menem y de Cafiero, es decir de los explotadores. La huelga docente planteó la posibilidad de gestar un profundo movimiento antiburocrático y revolucionar al sindicalismo docente en tanto que organización independiente de lucha. La política del PC y del Mas ha seguido un curso consciente de adaptación política al “pacto de gobernabilidad” entre Alfonsín y Cafiero. Una nueva etapa En la base docente reina confusión y retroceso. Pero hay que precisar: a nivel del activismo que “puso todo” en la huelga hay un intenso debate. No es un dato menor que en las postrimerías de este movimiento de lucha, en la asamblea de Capital se votase por amplia mayoría el reclamo del Confederal y, más importante aún. que este planteo haya surgido en el Suteba levantado por delegados independientes. En condiciones de reflujo, hay una gran maduración del activismo, que debe ser firmemente orientada a la lucha por una nueva dirección en CTERA. La huelga docente ha sido una “escuela" de primer nivel, en la que miles de trabajadores de la educación han hecho su experiencia adelantada res-pecto a los candidatos “nacionales" del peronismo. Se trata de sacar todas las conclusiones, impulsando cada lucha real en los distritos y reclamando la reconstrucción de un pliego de reclamos y el Confederal de CTERA, entendido como terreno de lucha contra la dirección traidora. Se trata de crear una gran corriente antiburocrática, soldada a la perspectiva de una CTERA independicente del Estado y los partidos patronales y preparar desde ya la victoria de los futuros combates.

26 de mayo de 1988
La traición de Anzil... a pedido de Garcetti

La directiva de la UEPC de Córdoba ha dado un paso decisivo en la entrega de las reivindicaciones del gremio. Ha renunciado a la lucha por el pago de los días caídos, planteando que, si éstos “significan un escollo para alcanzar un acuerdo nacional, que CTERA resuelva retirar el tema del pliego de reclamos”. A renglón seguido, facultó a una comisión para gestionar ante el gobierno provincial que se trabaje durante las vacaciones de invierno o que se prolongue el ciclo lectivo a cambio de la devolución de los salarios descontados. Todas estas iniciativas fueron acompañadas con el pedido a la JE de CTERA de que fuese levantada la huelga nacional. De este modo los garcettistas cordobeses le dieron otro golpe a la huelga nacional. Antes de esto renunciaba al reclamo salarial nacional: de ₳ 770 a febrero, colocando a los docentes de Córdoba que habían arrancado ₳ 901 a mayo, fuera de la huelga nacional. Los Celestes están utilizando ahora su propia traición para presentar la renuncia a la lucha por los días caídos como “un pedido de las bases” de Córdoba. ¡Así se usa la “democracia” sindical! El activismo de Córdoba y la directiva de la UEPC Luego de que Angeloz anunciara el aumento, se abrió una división en la directiva de la UEPC: mientras su secretario general (Anzil) propugnaba negociar con Angeloz el descuento de los días caídos, otro sector exigía reservar esta negociación al ámbito de la Junta Ejecutiva. Ahora, ante la entrega de las reivindicaciones, las dos vertientes celestes “cerraron filas”: cuando Raúl Anzil impuso, en una asamblea departamental, “pedirle a Garcetti” que “deje de luchar" por los días caídos... la fracción opuesta se llamó a silencio. Esto, por el simple motivo de que Anzil actuó con el acuerdo de Garcetti: en el acto de Obelisco, el secretario general de CTERA saludó varias veces al “gesto conmovedor de los maestros de Córdoba...”. Durante la crisis de la celeste, la agrupación Aníbal Ponce (PC), se encolumnó tras el ala “garcettista” de la directiva de UEPC, calificando a éste como un “sector combativo y mayoritariamente peronista”...que “apoyó la lucha" (Qué Pasa, N°73), en “evidente contraste...con la actitud del sector de Anzil” (ídem). ¿Qué dirá el PC ahora que los hechos han demostrado que los Anzil y Garcetti se complementaron en esta tarea contra la lucha de UEPC? El balance para el activismo antiburocrático debe ser el de estructurar un movimiento independiente no sólo de los agentes de Cafiero y Angeloz sino también de la izquierda derechista.

26 de mayo de 1988
Ubaldini y el PC apagaron la luz

El sábado 14 de mayo, en una asamblea de la UMP, se perdió por un escaso margen de votos la moción de llamar urgentemente a un confederal de todas las entidades con delegados elegidos directamente en las asambleas y con mandatos. Ese confederal debía restituir el pliego original de huelga y preparar las condiciones para impulsar una lucha consecuente, es decir superar políticamente la traición de Garcetti y Cía. Por 124 a 87 triunfó sin embargo, en esa oportunidad la moción de “reanudar” el paro en las condiciones impuestas por Garcetti, es decir dirigidas a quebrar la moral de las bases. El “plan de lucha” se reveló como lo previó PO, como una gran cortina de i humo, como una maniobra tendiente a i hacer pasar la traición. El paro fue fracturado y dividido, y en Capital prácticamente inexistente (15 % de adhesión el primer día, descendiendo en los res-tantes). En estas condiciones y dos días antes de la regimentada "marcha blanca" que fue apoyada por los partidos patronales enemigos de la docencia, se realizó una nueva asamblea de la UMP para decidir el mandato al congreso de Garcetti del próximo martes. A la asamblea concurrieron unos 300 compañeros, y de entrada la Celeste y el PC trataron de imprimirle un curso exitista (interrumpiendo la reunión para cantar “CTERA triunfará”); o tratando de ahogar cualquier debate porque había que “preparar bien la marcha”; y hasta apelando inclusive a la presencia de Ubaldini. Este se hizo presente en la asamblea (que se realizó en la CGT) llamando a los docentes a finalizar esté conflicto en paz, para evitar “estallidos sociales”. ¡Qué tal! A pesar de todo este clima, los activistas de la UMP no se dejaron engañar. Es que el paro en Capital era un fracaso, la organización distrital estaba desmantelada y la JE negociaba en esos momentos las vacaciones de invierno y feriados por el “reintegro de los días de huelga” (que visto así, más; que un reintegro es en realidad el pago por adelantado del trabajo extra a que; se somete a los docentes). En ese marco la propuesta de los “excombativos” (que la semana pasada llamaban a parar por dignidad) fue suspender el paro y facultara la JE para su “futura” —muy futura— reanudación. Frente a esto se impuso abrumadoramente la moción del llamado a confederal para restituir nuestro pliego de reclamos y preparar realmente las condiciones para una lucha victoriosa.; A continuación, se cortó la luz. Los empleados de la CGT en connivencia con los Celestes, que inmediatamente se retiraron, lograron desmantelar la; asamblea frente a una segura derrota frente a otro conjunto de mociones que quedaban por votarse. En Capital Federal, la huelga no ha pasado en vano. Una nueva generación dirigente —compuesta por numerosos delegados— ha comenzado a ponerse en pie frente a la monumental traición.

26 de mayo de 1988
"En los piquetes se ganó el conflicto"
Redacción

A pocas horas de finalizada la gran huelga metalúrgica de Río Grande, dialogamos con tres de los principales activistas, miembros de los piquetes de huelga de distintas fábricas. Este es el balance, en caliente, realizado por los protagonistas. Prensa Obrera— ¿Cuál es la primera impresión del resultado del conflicto? —Mirá, por un lado, estamos muy contentos porque no pudieron derrotarnos. No pudieron imponer despidos (habla más de trescientos y pico). Si lo logramos fue porque salió todo de la base. Por más contentos que estemos ahora yo no me voy a olvidar cuando Pisarro —secretario general— nos acusó públicamente a los que estábamos en los piquetes de ser “grupitos que usábamos la violencia” y que éramos “ajenos al gremio”. Nos dejaron solos. Y solos pero unidos y firmes, ni la patronal ni el gobierno pudieron quebrarnos. Triunfamos. —Si, estamos contentos —dice otro compañero— pero también hemos empezado a hacer cuentas. Entre lo que pedíamos al Iniciar el conflicto y la indexación que deberían haber aplicado, en junio estaríamos casi mil australes arriba de lo que van a pagarnos. Muchos compañeros en mi fábrica se quejan. “La guita no va a alcanzar”. Hay delegados que dicen también eso. Claro que ha sido fundamental, que no hubo despedidos. Pero por eso salimos a la lucha. Era una de las reivindicaciones que les hicimos firmar a los delegados al comenzar el conflicto. Por menos no negociábamos. Logramos lo que dijimos que queríamos en este sentido. En la plata es poco: 2.800 ₳ para mayo y 3.100 ₳ para junio. Después no se sabe. —Pana muchos compañeros de mi fábrica —dice otra compañera— en dos meses la inflación nos hace bolsa. La sensación que tenemos en la planta es de desconfianza en la directiva. Tuvimos que pelear también contra ellos y por eso yo pienso que la próxima va a haber gente que no va querer salir al paro. Pienso que este paro nos agarró medio a la improvisada y que tenemos que sacar las lecciones. Si se votó en asamblea que no se firmaba la conciliación, y la directiva firmó sin consultar, hay que sacar el balance de esa conducta. También que los piquetes los bancamos nosotros, incluidas las mujeres. Prensa Obrera— ¿Luego de este round, que se ganó, qué piensan que hay que hacer? —Algunos delegados aceptan las críticas a la directiva y dicen que ahora hay que organizar mejor el gremio. Hacer reuniones, hacer funcionar comisiones. Estamos de acuerdo en eso, hay que fortalecer la organización gremial. Pero también hay que hacer un balance de esta huelga. Tenemos que organizamos mejor en el futuro: no podemos quedar aislados entre fábricas. Hay que formarse. —Si —dice otro compañero— es fundamental estudiar y prepararse. Nos faltó experiencia, pero nos sobró fuerza. Hay que hacer un balance entre los trabajadores. La desconfianza que hay en la base a la directiva es grande. Muchos están mufados por eso y no logran alegrarse del todo. Un compañero me dijo: “39 días de paro al pedo”, por la poca guita. Pero hay que ver que no pudieron quebrarnos, si lo hubiesen logrado y levantábamos, teníamos 400 despidos y una total desorganización. — En la fábrica —nos comenta un cuarto compañero que se arrima al reportaje y cuya esposa es del gremio— a mi mujer, que criticó a la directiva, la mayoría de los compañeros se le acercan a pedirle consejo. —En la mía pasa lo mismo — agrega otro compañero—. Es evidente que estamos, sin damos cuenta, buscando una orientación nueva. Si fuimos capaces de enfrentar al gobierno, a la policía, a los funcionarios. al bloqueo de la información, y no pudieron con nosotros, ahora hay que prepararse para una nueva etapa. Nosotros estamos dispuestos. Me refiero a todos los que hicimos los piquetes y estábamos todas las mañanas, con lluvia o viento, en la puerta de fábrica. Allí se ganó el conflicto.

26 de mayo de 1988
Otro botín: ELMA

El presidente de ELMA, Luis Suárez Herter, hizo público que la empresa naviera estatal subsidia anualmente a las empresas privadas de bandera argentina por una cifra cercana al millón de dólares. Entre 1980 y 1986, tres empresas recibieron 5,1 millones de dólares de Elma: Ciamar cobró 2,6 millones, Bottachi 2,1 millones y Maruba 0,4 millones —entre 1982 y 1986 (ver La Nación, 19/5). Los subsidios son el resultado de los llamados “acuerdos de reparto de cargas” firmados entre ELMA y las navieras privadas. Las empresas privadas utilizan estos acuerdos oligopólicos para vaciar a ELMA, obteniendo asignaciones de cargas muy superiores a su capacidad de transporte, lo que obliga a ELMA a subsidiarias año tras año, por cifras millonarias: Las navieras subsidiadas tan generosamente (Ciamar, Maruba, Bottachi) han conformado un consorcio cuyo objetivo es obtener la privatización parcial de la naviera estatal. Ahora Suárez Herter torpedea la “privatización nacional” porque “las versiones que circularon con mayor intensidad en los últimos días, que no fueron desmentidas oficialmente, señalan que la armadora alemana Hamburg Sud sería la única en la que el DEP tiene puesta la mira para venderle el 40% del paquete accionarlo de ELMA” (La Nación, 11/3), incluyendo el ingreso de capitales bajo la forma de capitalización de la deuda externa. Mientras se abre la disputa por la privatización de ELMA, las empresas adjudicatarias de la privatización de la Flota Fluvial (realizada en 1981) continúan adeudando al Estado unos 45 millones de dólares por la venta de los barcos. ¡Un nuevo ejemplo de las “ventajas” de la iniciativa privada!

26 de mayo de 1988
Colosal victoria en Tierra del Fuego

En una histórica lucha, durante cuarenta días, los obreros de las metalúrgicas de Río Grande, se mantuvieron firmes en sus reclamos. Salieron a la huelga por 2.900 australes de básico para abril; ni un solo despido y los salarios caídos. Lograron 2800 de básico para mayo, ningún despedido (había casi cuatrocientos afuera) y mil australes por los días de huelga. Hubo una feroz represión, detenidos y lesionados, carnereaje organizado por la patronal, y un riguroso bloqueo informativo nacional. Este extraordinario triunfo fue producto de la valentía y confianza en la victoria de los osados jefes de los piquetes, de esas obreras aguerridas que a puro golpe de puño hicieron retroceder a la Guardia de infantería. Contra todos los funebreros del conflicto, los eternos “calabrós” del no va andar, los infelices crónicos que subestiman a la clase obrera, allá en la loma del mundo, en Tierra del Fuego, acaba de sonar una nueva clarinada del combativo proletariado argentino. Chicas y muchachos que no superan los 25 años le han torcido el brazo a una ciase que gobierna el país desde New York y a sus alcahuetes nativos de la UCR, PJ, PI y demás yerbas, que hicieron la vista gorda mientras fajaban obreros en la Patagonia (¡hoy como ayer!) A pocos días de que Garcetti llevase a una conciliación de derrota a los docentes, lo primero que hicieron los jóvenes trabajadores fue exigir por escrito que no se aceptase ninguna conciliación. ¡He aquí la madurez de esta clase obrera! Esa misma madurez es la que ahora se refleja, luego de ganado el conflicto: ni euforia ni triunfalismo. Los trabajadores se preparan para el futuro. La extraordinaria lucha de los compañeros de Tierra del Fuego nos deja grandes lecciones. Es evidente que estamos en presencia de un fenómeno político: una clase obrera muy joven ha sido capaz de enfrentar y derrotar a los más grandes pulpos multinacionales, al estado burgués y a Lorenzo Miguel. ¿Cómo lo ha logrado? A fuerza de coraje, de decisión y —como bien lo señaló un activista de los piquetes— “por la conciencia de los trabajadores sobre los abusos de la patronal y del mismo gobierno del territorio”. Durante cuarenta días, la huelga fue cercada por el enemigo de clase, fue aislada por los medios de comunicación nacionales, fue boicoteada por los grandes partidos patronales (PJ, UCR). Mientras los obreros se “rompían el alma” en los piquetes, los concejales discutían por la TV de Río Grande (¡gran debate!) el nuevo nombre de una calle en el barrio Chacra II. Hubo un momento, ya sobre el filo de la huelga, en que el aislamiento y el boicot parecieron dar sus frutos. Las patronales montaron su maniobra más artera: negociar por separado con las empresas “chicas”, con el juez radical Amena como “mediador”. Fue en ese momento cuando el debate arreció. Los activistas del PC, con cara larga, decían que había que levantar la huelga porque esto “no da para más”. El Mas, paralizado, ni abrió la boca. Los obreros, sin embargo, se mantuvieron firmes. Sobre esta realidad el PO agitó y planteó que “la huelga puede triunfar” en las catorce asambleas de fábrica que se realizaron. Sin esa fuerza de la base, la intervención del PO hubiese sido un grito en el vacío. Con esa fuerza, su palabra fue un componente de lucha contra la desmoralización. Las intervenciones del PO —una fuerza reducida, pero audaz, consecuente- y disciplinada— fueron ovacionadas. ¡Cuando ya nadie en el “mundo oficial" o de la-izquierda, daba un “mango" por el conflicto! El PO recogió, militando en el conflicto, las críticas de la base a su dirección local. Para el grueso de los jefes de piquetes, de las obreras que echaron con sus propias manos a la policía brava de las fábricas, la directiva había claudicado. Claudicó al firmar en Buenos Aires una conciliación obligatoria que nadie había votado, cuando —en cambio— sí se había votado en asamblea previa el rechazo, a todo costo, de esta medida. Claudicó —en la persona de su secretario general— al no defender públicamente los piquetes de huelga (dijo a la TV que eran “elementos extraños al gremio”, legalizando así la represión) ante las acusaciones de los alcahuetes patronales. No hay explicación “táctica” que valga para estas conductas. Las críticas de sectores de la dirigencia sindical a las criticas señaladas por el PO soslayan un aspecto fundamental: esas críticas a Ia directiva no fueron una “posición” inventada por el PO, sino que traducían la opinión directa de los obreros en lucha. En momentos en que cundía la “desmoralización” fabricada por la patronal y sus partidos, el PO fue la única voz que defendió públicamente, por un medio de comunicación el derecho de los trabajadores a utilizar los piquetes de huelga, y enfrentar —lo dijo así, claramente— a los carneros. Inmediatamente llovieron los llamados a Radio Nacional saludando esa defensa, hasta entonces no formulada. Si el PO no hubiese señalado las críticas, hubiese sido él también un factor —con su silencio— de seguidismo al planteo desmoralizador, a ese nefasto “no va a andar”, del resto de la izquierda, de la pequeño burguesía charlatana (el PI se “abstuvo” públicamente ante la huelga) y de los partidos patronales (no sacaron adhesión al paro ni repudio a la represión), que iba a contramano de las bases en lucha. A pocas horas del triunfo de la huelga, el PO realizó una charla —debate a la que se acercaron numerosos delegados y activistas metalúrgicos de todas las fábricas a reivindicar ese apoyo en los peores momentos, esa voz de triunfo cuando todo parecía adverso y perdido. A nuestros compañeros, en las fábricas más permeables —inicialmente— a las críticas de la directiva al PO, se han comenzado a acercar los trabajadores luego del conflicto para plantear “que hacemos ahora”. El PO no dijo en ningún momento, ni verbalmente ni por escrito, que estuviéramos en Rio Grande frente a una dirigencia “traidora” ni ante “la burocracia de Lorenzo Miguel”. Sí creemos que estamos ante una dirigencia heterogénea, muy nueva, con muchos compañeros del cuerpo de delegados muy valiosos, pero donde la política determinante ha sido la conciliación firmada a espaldas de las bases y la falta de apoyo a fondo a los piquetes, “corazón de la huelga”. Es por esto que sólo en la medida en que se libre una lucha en su seno contra los sectores partidarios de “alianzas tácticas” con los partidos patronales (UCR, PJ) —que trabajaron para quebrar la huelga— es que podrá erigirse allí conscientemente una vanguardia clasista y combativa. Esto no ocurrió durante el conflicto, de allí que prevaleciera la política de aquellos miembros vacilantes, criticada por lo mejor del activismo. El triunfo de la lucha —a pesar y contra aquéllos que claudicaron firmando la conciliación y dejando sin apoyo a los piquetes— fue posible gracias a los compañeros que defendieron los piquetes y repudiaron la conciliación. Este sector necesitará dotarse en el futuro más inmediato posible de un programa de clase. Esto porque la lucha está condenada al fracaso, si no se produce la total sepa-ración de los obreros de la influencia burguesa. (Cuando se planteó la maniobra de arreglar con empresas “chicas”, él debate con el que se trató de envenenar a los obreros era que esos empresarios “buenos” iban a la quiebra si seguía la huelga, por culpa de los empresarios "grandes” que lógicamente eran “malos”). En la lucha por la independencia de la clase obrera, el PO condiciona la unidad a la claridad. Así fue que se lo dijimos personalmente en el local de la UOM a los delegados honestos, quienes reconocieron que durante todo el conflicto estuvimos trabajando incondicionalmente por el triunfo de la huelga. La huelga metalúrgica ha triunfado básicamente por la voluntad de las bases de no retroceder. A la patronal sólo le quedaba el recurso, luego de 40 días de huelga donde las probó todas, de mandar a la Gendarmería (la tenía ya preparada), al costo de una batalla campal con los piquetes obreros, de consecuencias imprevisibles. Por eso tuvo que negociar, ante la intransigencia física y política de la base obrera. He allí la clave del triunfo de la clase obrera de Río Grande.

26 de mayo de 1988
Menem e Ibáñez apoyan plan petrolero de Terragno y Angeloz

El apoyo más entusiasta al plan petrolero de Terragno y Angeloz; lo brindó la semana pasada Carlos Saúl Menem. El ámbito elegido fue una cena reservada del riojano con una decena de representantes de los pulpos petroleros en el Hotel Elevage. A los postres Menem les reveló un “nuevo” concepto de. “soberanía: los proyectos de asociación entre YPF y los capitales dispuestos a invertir en el país” (El Cronista, 19/5). Esta es la esencia del plan Terragno-Angeloz. Los “barones” petroleros se quedan así con yacimientos ya explotados, descubiertos y hasta en actividad sin poner ni un solo peso, esto porque tienen hasta cinco años de plazo para pagarte a YPF los “derechos de explotación". No invierten nada, no descubren nada, simplemente se quedarán con el beneficio por un petróleo en el que YPF asumió el riesgo, empresario e hizo las inversiones. Para Menem la nueva “soberanía" es la que se identifica con los intereses de la patria petrolera, lo demás es “nacionalismo vetusto” (sus palabras). Ya en el café, Menem dio el gran golpe, cuando informó solemnemente que el SUPE, dirigido, por el menemista Diego Ibáñez, apoyaba la política de entrega petrolera. En las conversaciones con Ibáñez —dijo Menem— “no encontré resistencias a echar una mirada inteligente sobre las necesidades del país para remover viejos conceptos”, entre ellos el del “nacionalismo vetusto”. Menem esperó la hora del cogñac para largar su gran propuesta: que los monopolios diserten todo este plan petrolero que él llevará adelante con la consigna "Menem Presidente".

26 de mayo de 1988
La canasta familiar cuesta ₳ 2.900

Los salarios se están desplomando aceleradamente. La inflación, que ronda el 20% mensual, está demoliendo los ingresos de la población trabajadora: hoy los jubilados cobran el 37% de lo que cobraban hace cuatro años, los empleados públicos, el 44% y los obreros industriales el 72%. La canasta familiar (aun cuando no representa la totalidad de las necesidades de una familia obrera), alcanzará los ₳ 2.900 a fines de mayo. El salario del obrero calificado cubrirá, entonces, sólo la mitad (el 53%) de esa canasta; el del obrero no calificado, la tercera parte (el 34%). Esto quiere decir que ni siquiera los obreros calificados alcanzarán a cubrir los gastos de alimentación, que insumen alrededor del 55% del monto de la canasta familiar. Los propios institutos patronales muestran estadísticamente esta caída, pero no alcanzan a reflejar la verdadera magnitud de la confiscación salarial. Es que cuando el trabajador recibe los “reajustes” salariales se efectúan con un retraso de dos, tres y hasta cinco meses después (como los bancarios). El salario mínimo también fue a la licuadora: fue fijado en A 680 a partir de junio. La sola actualización del salario mínimo al nivel que tenía en diciembre de 1983, lo llevaría a ₳ 1.300: la democracia de Cafiero y Alfonsín redujo el salario mínimo a la mitad. Cuando se cobre, a principios de julio, representará menos del 20% de la canasta familiar. En este nivel están la mayoría de los empleados estatales, los textiles, los obreros de la carne y los de la sanidad, cuyos básicos no superan el salario mínimo. Jubilados Los jubilados tampoco escapa-ron a la furia antiobrera. La jubilación mínima fue fijada en ₳ 500 y la pensión en ₳ 425 a partir de junio, lo que equivaldrá al 15 y 12% respectivamente, de la canasta familiar al momento del cobro. El “gobierno de la vida" condena a la muerte a millones de jubilados y pensionados: reduce a la nada los haberes, después de haber anula-do, con la “emergencia provisional”, las deudas que había contraído por el incumplimiento de la ley del 82% (unos 25.000 millones de dólares) y de haber aumentado los descuentos que se le hacen a los trabajadores pasivos para el PAMI. Todo esto ocurre después de los brutales tarifazos que radicales y justicialistas descargaron contra la población para “pagarles” a los jubilados. Un acto delictivo La hiperinflación que destruye los salarios y las jubilaciones está perfectamente planificada. Los tarifazos, ahora quincenales, superan el ritmo de la inflación, al igual que la devaluación del austral. El gobierno compra hacienda en Liniers para levantar el precio de la carne. Diversos especialistas pronostican “un ajuste de envergadura” en el precio de ésta a fines del invierno y una “mejora del 50% en los precios de los lácteos” también por iniciativa del gobierno (ver Clarín, 22/5). La Secretaria de Comercio Interior, por su parte, veinte días después de liberar los precios, aprueba ajustes quincenales del orden del 20 al 25%. Con los tarifazos y la devaluación masiva, el gobierno dio la señal para que las patronales largaran la espiral inflacionaria. Como en las distintas versiones del Plan Austral, se pretende formar, gracias al poder del Estado, un colchón de superbeneficios. Todo esto no podría pasar sin el visto bueno previo de los “presidenciables” Cafiero, Menem y Angeloz. El naufragio de las paritarias Esta masacre contra el salario se produce en momentos en que se están discutiendo las convenciones colectivas. Esto no es contradictorio: la burocracia ha consentido el vaciamiento de las paritarias al aceptar que en ellas no se discuta la recuperación histórica del salario ni el ajuste automático mensual o quincenal de los sueldos. Ningún gremio ha logrado una recuperación del salario real con las paritarias. ¿Qué queda de las afirmaciones de los burócratas de que ‘Mas paritarias serían el canal idóneo para recuperar los salarios”? Quien no defiende las paritarias, tampoco defiende el salario mínimo. La CGT concurrió a la comisión tripartita reclamando un salario de ₳ 1.029 para junio, es decir, un tercio de la canasta familiar. Pero aun cuando votó contra los ₳ 680, “el Secretario de Trabajo destacó que por unanimidad los integrantes del consejo acordaron elevar esta resolución a la firma del presidente (para su promulgación)” (Clarín, 20/5). Como se ve, el voto negativo de la CGT es para la tribuna. La burocracia sindical, completamente subordinada al gobierno, a Cafiero y a Menem, es un verdadero gestor de la expropiación del trabajo del pueblo. La respuesta de los trabajadores Sin una respuesta de lucha de los trabajadores, el frente patronal-estatal-burocrático seguirá hundiendo los salarios. La magnitud del ataque reclama una acción enérgica, duradera y consistente de la clase obrera. Esa respuesta es la huelga general, preparada mediante asambleas que voten el reclamo de un salario mínimo de ₳ 2.900 y su indexación mensual y automática. Los metalúrgicos de Río Grande, que le pararon la mano a los pulpos, al gobierno y a la burocracia miguelista, con la huelga indefinida, están mostrando el camino al pueblo argentino.

26 de mayo de 1988
Abajo el frente derechista de la izquierda
Redacción

El futuro político del país depende del carácter de la política de la izquierda. Esta afirmación puede sorprender al encuestador electoral, pero no a quien vea con claridad que los partidos patronales son completamente impotentes para detener la descomposición de la economía y del Estado capitalistas. Los que alegremente saludan el vigor del presente régimen político patronal, pasan simplemente por alto que el producto bruto por persona ha caído en un 10% en los últimos ocho años. La participación de los asalariados en el ingreso nacional por habitante ha caído aún más — entre el 30 y el 50%... La catástrofe económica refuta cualquier pretensión de liderazgo de la democracia burguesa. Un solo dato alcanza para probar la agudeza de la crisis política resultante del derrumbe económico: el presidente de la Nación al que la Constitución Nacional dota de poderes casi monárquicos, no puede sencillamente gobernar. El 25 de mayo Alfonsín anduvo preguntándole públicamente al titular del SIDE, Facundo Suárez. si ya había averiguado quien le movió el dólar para arriba en los últimos veinte días. Penoso espectáculo. Sin el concurso de Cafiero, Ubaldini y Garcetti, el gobierno alfonsinista estaría hoy aplastado por una gigantesca montaña de guardapolvos blancos. El futuro depende de la izquierda porque el derrumbe económico agudiza la lucha de clases y porque ésta moviliza al proletariado y a los trabaja-dores. La crisis es por sobre todo histórica, esto porque ha caducado la existencia semi-independiente de Argentina de los últimos cuarenta años. La descomposición de las estructuras estatales y económicas frente a la presión imperialista, plantea por si sola el desarrollo de los elementos de una situación revolucionaria. Perestroika criolla Precisamente por la proyección revolucionaria de la crisis capitalista, el partido Comunista cambió hace cuatro años su táctica. La preocupación antigua por la alianza con la burguesía “progresista" dio paso al interés por la “unidad de la izquierda”. La experiencia latinoamericana y la experiencia argentina de 1969/76, habían demostrado que el proceso político fundamental de las masas dejaba de pasar por el nacionalismo burgués. Pero el partido Comunista se volvió hacia la izquierda, no para hacer una política revolucionaría, sino para abortarla. Los hombres que siguen a la burocracia moscovita que llama a pagar la deuda externa y a pactar con el FMI, mal podían tener otra función que la de estrangular un movimiento político independiente del régimen burgués. El PC modificó en parte su táctica, pero no su programa. Este programa se resume en un par de planteos simples: no al derrocamiento del régimen burgués, no al gobierno de los trabajadores, no a una política independiente. En una reciente carta al Mas, el Fral reivindica, sin el menor rubor, la necesidad “de una dirección honesta, combativa y antiburocrática del movimiento sindical”, en el mismo momento en que todo el Fral ocupaba la tribuna del traidor Garcetti y apoyaba rabiosamente su política de traición. En 1985, la dirección del PC tuvo que ir a los apuros y en un cuadro de crisis a formar el Frepu, para evitar que se formara un frente revolucionario de izquierda a sus expensas. Tuvo el enorme cuidado, sin embargo, de que el programa del FP no se apartara un milímetro de su programa, y de que sus candidatos principales salieran del riñón de los partidos patronales o de la burocracia sindical. Para esto contó con el apoyo político completo de la dirección superrevolucionaria y superinternacionalista del Mas. Frente democrático El FP dijo de entrada que su objetivo no era luchar contra el régimen burgués sino “profundizar la democracia”. Con esta sola definición, el FP declaraba su integración al cuadro del Estado burgués y del régimen capitalista. A partir de esto quedaba desnaturalizada la función revolucionaria del frente de izquierda. El carácter contrarrevolucionario del FP se demostró en Semana Santa cuando apoyó “al gobierno que luchaba contra los militares”, para decirlo con las palabras del Mas. Si el PC firmó el “acta democrática” y el Mas no lo hizo, fue porque este último hubiera enfrentado, en caso contrario, una completa crisis interna. Desde el punto de vista de los principios, no obstante, el Mas siguió reivindicando el programa del FP y reclamando su reconstitución. La división del FP fue aprovechada para recomponer filas. A través del frente con el partido Humanista la dirección del PC dejó claramente establecido que pretendía anclar al frente de izquierda lo más a la derecha posible. Desde principios de este año el PC comenzó a plantear públicamente que el frente de izquierda debía estar encabezado por “personalidades” del campo democratizante y aun por funcionarios estatales. En medio de la descomunal bancarrota del régimen democratizante se pretende levantar como alternativa a los pequeños burgueses o burgueses que apostaron y siguen apostando políticamente a este programa antiobrero. Solo un ingenuo puede no ver en esto una política de estrangulamiento consciente de la vanguardia cotidiana de los trabajadores. FRAL II A principios de abril la dirección del Fral tomó la decisión de volver sobre sus pasos y ofrecer la candidatura de primer diputado por Buenos Aires a Luis Zamora. A cambio de esto el Mas debía aceptar un frente encabezado por los políticos y funcionarios pequeño burgueses y oficialistas. Como se ve, el Fral, y en particular el PC, no se dejaba impresionar por la verborragia revolucionaria del Mas, ni tampoco por encontrarse frente al “centro de la revolución mundial”. ¿Qué respondió el Mas? Cualquiera puede averiguarlo leyendo las declaraciones de Zamora a El Periodista (13/5) en relación a la posible candidatura del fiscal Ricardo Molinas. “No creemos que tenga el perfil adecuado”, afirmó el hombre del Mas. La respuesta diplomática y ambigua constituye un principio de aceptación. “La Nación” (26/5) lo dice con todas las letras: “Los dirigentes del Mas aceptarían las precandidaturas de estas personalidades que, según lo manifestado por él PC, provendrían, del ámbito periodístico y judicial”. Entretanto el fiscal declaraba, también a “El Periodista” que “siempre he sostenido la necesidad de estructurar una corriente de opinión de centro- izquierda democrática”. La fracción que acaba de romper con el Mas ha denunciado la existencia de negociaciones, de las que la opinión pública y la izquierda no han sido informadas, entre el PC y el Mas y “figuras de la derecha oligárquica y agentes del gobierno" (Página 12, 24/5). Este tramiteo para conformar un frente declaradamente antirrevolucionario se produce cuando el PC y el Mas se lanzan al encubrimiento desaforado de la traición al máximo proceso de lucha actual en el país: la huelga docente. Todo esto permite entender la frase más repetida por los dirigentes del Mas en ocasión de su reciente congreso: “queremos dejar de ser una organización marginal para pasar a ser centenares de miles”. “Marginalidad” es, precisamente, el mote que endilgan los medios de comunicación a los partidos que se esfuerzan por construir una vanguardia obrera en lugar de integrar coaliciones electorales “responsables”. En nombre de la “liberación nacional”, en el caso del PC, y de una “situación revolucionaria” que raja las paredes, de parte del Mas, se está gestando el Fral N° 2, más sólidamente Integrado al Estado burgués que sus predecesores. Unidad revolucionaria Hay que romper, quebrar y destruir esta política de estrangulamiento de la vanguardia obrera, que es la política de la traición al movimiento obrero independiente. Oponemos a la unidad democrática y contrarrevolucionaria, la unidad revolucionaria de la izquierda. Llamamos a la militancia de la izquierda a romper con el frente democrático y con sus direcciones y a luchar junto al P.O. para realizar un congreso de trabajadores y de la izquierda para poner en pie un frente consecuente, es decir revolucionario. Un congreso que vote un programa de lucha y que elija a los luchadores para encabezarlo.

26 de mayo de 1988
La canasta familiar cuesta ₳ 2.900
Redacción

En las últimas semanas, el caos se instaló en el fundido panorama económico del país. Pero esta vez no sólo expresaba la imparable decadencia capitalista sino una abierta crisis política. La UCR se encuentra partida en dos y lo mismo ocurre con el gabinete de Alfonsín. Una parte del ministerio y de los funcionarios menores se ha alineado con Angeloz, el cual se ha alineado, a su vez, con el City Bank de Nueva York. El inspirador de Angeloz es el “procesista” Roberto Alemán, lo cual constituye por sí solo un programa político. Angeloz quiere sacar a Sourrouille, y si es posible a Caputo, para copar el gabinete. A partir de aquí pretende impulsar un giro derechista de gran amplitud, en primer lugar, con relación a la entrega económica del país al imperialismo. Por esta vía intenta concentrar a la Ucedé, a los partidos provinciales, al alto mando militar, el clero derechista y por sobre todo a la banca internacional y a los gobiernos imperialistas en un único polo de apoyo a su candidatura. Angeloz reclama una devaluación masiva del austral, el libre derecho de los acreedores a cobrarse la deuda externa en australes al ciento por ciento de su valor, una firme política represiva contra las huelgas y concesiones generalizadas al clero y a los militares. Los impotentes Menem y Cafiero se han subido también al caballo de la crisis política. En el Congreso han logrado plantear, en principio, el juicio político a Sourrouille ¡gracias a los votos de la Ucedé! Se afirma que Cafiero desearía ver como ministro de economía a Pugliese, para salvar de las ruinas al “pacto de gobernabilidad” entre el justicialismo y los radicales. Más probable es que quiera, como Angeloz, reemplazar a Sourrouille por Terragno, el cual tiene un “hermoso” programa entreguista en beneficio de los capitales “nacionales” que apoyan a Cafiero. El partido Comunista también se ha subido al carro de “fuera Sourrouille”, pero naturalmente como furgón de cola de los verdaderos “operadores*' de esta crisis política. Su vago reclamo de una “moratoria” apenas oculta su seguidismo sin principios, como lo ha probado su incondicional apoyo a los traidores de la huelga docente. Alfonsín y Sourrouille han. quedado como árbitros de un partido cuyos jugadores no respetan sus fallos. Lo único que ha impedido el reemplazo de Sourrouille por un gabinete más antinacional y más antiobrero, es el temor a la reacción de los trabajadores. En el marco de esta crisis política, la preocupación de los políticos patronales, y aun los de “izquierda”, es que los trabajadores hagan de “segundo violín” de las soluciones antinacionales. Sin embargo, la verdadera oportunidad que ofrece la división del frente patronal es aprovechar la confusión y desmoralización de los políticos burgueses para avanzar las reivindicaciones populares y golpear y destruir al bloque de los explotadores. Ante el caos y la miseria actuales y ante la crisis política inminente llamamos a pronunciarse por la huelga general hasta obtener un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar reivindicación N° 1 de los explotados.