Para una mejor comprensión de la situación política es preciso tener en cuenta la aguda lucha que se está desarrollando entre distintos grupos monopolices por el control de los principales negocios y negociados que están en curso, así como las vinculaciones directas o indirectas de estos grupos con la UCR y el PJ. Esta lucha abarca los sectores que el capital imperialista considera prioritarios en su plan de recolonización del país. Petroquímica Alfonsín y Caputo le “adjudicaron” al ENI italiano la construcción de una planta separadora de gas en Neuquén. El etano que resultará de este proceso industrial servirá para abastecer al polo petroquímico que instalarán en la provincia el pulpo italiano Montedison (asociado a Pérez Companc) y la Dow Chemical. La inversión se realizará en gran parte mediante la capitalización de deuda, lo que significa que los pulpos no ponen dinero sino títulos impagables de la deuda externa, que el Estado les comprará con australes, por encima de la cotización internacional de aquéllos. Caputo es quien “monitores” este operativo junto al cordobés Angeloz. Es en función de este beneficio que Sapag adelantó sus "preferencias” por Angeloz, por quien anunció que votará en el Colegio electoral de 1989. Este paquete choca con los intereses del pulpo Ipako-Shell. Estos se acaban de asociar para instalar una planta petroquímica, competidora de la Montedison-Perez Companc, en Ensenada Ipako se opone, además, a la separación del gas en Neuquén porque le resta ese insumo para su planta en Bahía Blanca Según Clarín (3/4), la lucha se extiende a la monopolización de otras producciones. “Por el insumo fenol lidian Pérez Companc y Bunge y Born. Por el futuro de Petroquímica Mosconi se trenzan ambas e Ipako”. El cafierismo ha cuestionado la “adjudicación” al ENI. Plantea que el Congreso debe modificar en este aspecto el Tratado con Italia, así como el compromiso argentino de adquirir maquinaria italiana libre de aranceles aduaneros. Guido Di Tella acaba de declarar que el proyecto del ENI es muy costoso y que “debería hacerse a través de una licitación del gas” (Clarín 10/4). En lo relacionado con las construcciones de las plantas industriales, el diputado cafierista reclama una participación de capitales nativos. También respecto a la construcción de la capital en Viedma se les habría adjudicado a los grupos italianos gran parte de las obras, en asociación con determinadas constructoras nativas. La pugna en el campo petroquímico ha puesto a Caputo y Angeloz a la cabeza de las trenzas dominantes en el radicalismo, polarizando así los intereses de un grupo definido de monopolios. Los Intereses de los grupos rivales se han canalizado a través de un sector del cafierismo. Petróleo Las pugnas intermonopólicas tomaron estado público con la renuncia de Lapeña como Secretario de Energía. El Plan Olivos II, que impulsa Terragno, cede a los pulpos privados las áreas grandes, sin riesgo y rentables de YPF. Precisamente en relación al reparto de esos ya-cimientos se abrió una batalla entre los pulpos extranjeros y los nacionales, pues estos últimos, inca-paces de explotarlos, apoyan que queden en manos de YPF. Aunque Terragno subió al gobierno con el plan que beneficia a los extranjeros, habría cedido ahora, al menos en principio, a las presiones de los grupos nacionales. El plan Terragno contempla licitar las áreas marginales, pero no las grandes, cuya operación queda en manos de YPF. Nada está jugado todavía, sin embargo. La variante más probable es que en las negociaciones que YPF debería emprender para que las transnacionales se asocien con ella para explotar los yacimientos grandes, los pulpos logren imponer que la operación de las áreas quede a cargo de ellos. Pero el plan no deja de beneficiar a las compañías extranjeras que refinan petróleo (Esso, Shell), al establecer que dejan de estar obligadas a venderle a YPF el crudo que extraen de sus yacimientos. “Y esto es así porque la ampliación de las refinerías que viene ejecutando YPF preocupaba a las empresas privadas por el temor a quedarse sin crudo para elaborar ellas mismas” (El Economista, 8/4). El plan Terragno provocó resistencias en los sectores desplazados de la UCR (Storani, Lapeña) tanto en la posibilidad de entregar las áreas grandes como en lo referente a la libre disponibilidad del petróleo. El peronismo, en cambio, salió a apuntalarlo a través de Guadagni, ministro de Cafiero, porque beneficia a los pulpos nacionales como Pérez Companc, y también en lo relativo a la disponibilidad del petróleo. Esto último nos señala que hay un puente tendido entre los nativos y los gringos, para lograr una asociación “equitativa” de todos. Pero si esto no llegara a ocurrir, el acuerdo de hecho entre Cafiero y Alfonsín en el asunto petróleo podría derivar en un choque cuando se plantee la negociación de la asociación de YPF y los monopolios internacionales para los yacimientos centrales. Teléfonos La entrega de ENTel a la Telefónica Española, testaferra del Citibank, reabrió la dura pugna en este sector, donde varios grupos monopólicos pujan por permanecer en el negocio (Pecom-Nec ¡de nuevo Pérez Companc!— Siemens, etc.). La Telefónica Española es más bien la fachada de un grupo más amplió, en el que participan capitales italianos (Teletra) y franceses (Alcatel) en asociación con la banca yanqui (Citibank). El peronismo ha dado su aval a esta entrega a través de la burocracia sindical (Guillán), pero existen otros sectores que trabajan para que sean integrados al negocio los proveedores y contratistas actuales. Aquí, como en el convenio aeronáutico con SAS, también se aplica la capitalización de la deuda. Los cafieristas apuntalan todos estos negociados, mientras siguen hablando de una “moratoria" de la deuda externa para las tribunas. Integración con Brasil El acuerdo recientemente firmado con Brasil le cae como anillo al dedo a Autolatina (Ford-Volkswagen) en fuerte lucha con Sevel y Renault. El acuerdo le permite a Autolatina, que cuenta con plantas en los dos países, utilizar los componentes y los ensamblados más baratos de cada lado. Es así que piensa lanzar dos nuevos modelos con componentes traídos de Brasil. “Tenemos razones para estar contentos” — dijo el presidente de Autolatina, Wolfgang Sauer (Jornal do Brasil, 8/4/88), en Brasilia, a donde asistió f la ceremonia de la firma de los acuerdos. El cafierismo, que tiene sus intereses metidos en Sevel (del grupo que dirige Sevel-Macri salieron De la Sota y Grosso), se apresta a bombardear esta integración automotriz. Pero la “integración con Brasil” tiene otros dos aspectos, el alimenticio y los bienes de capital, que son ardorosamente defendidos por los capitanes de la industria, aunque la patronal de envases se queja por haber sido desplazada del negocio integrador. Por todo esto son lógicas las informaciones de que habría una gran lucha en torno a la integración con Brasil. “Victoria peronista rompería integración” —anuncia el Jornal do Brasil (8/4), en base a las afirmaciones de un general brasileño en una conferencia en el 2° Simposio de Estudios Estratégicos Argentino- Brasileños. Pero es probable que semejante tesis se deba a que en Brasil no hayan distinguido aún las diferencias entre Cafiero y Menem dentro del peronismo, y no hayan visto que el primero representa a uno de los dos sectores en que se han dividido los “capitanes de la industria”. Aeronáutica y Energía Atómica El preacuerdo para ceder el control de Aerolíneas a S.A.S. le ha servido a Terragno para abortar las tratativas que estaban haciendo Varig (Brasil) y Alitalia para quedarse con la línea aérea argentina. Aparentemente, Varig habría exigido prioridad amparándose en los tratados de complementación aeronáutica que Alfonsín firmó con Sarney. Por otro lado, un consorcio ¡talo- brasileño (Embraer-Aeritalia) está en tratativas para absorber la Fábrica Militar de Aviaciones (Área Material Córdoba) para fabricar aviones y cazas subsónicos. Angeloz está detrás de este proyecto, mientras que De la Sota ha largado toda una multisectorial para oponerse, en la que se encuentra la burocracia de ATE. La Krafwerk Union, una subsidiaria de la Siemens, está desarrollando los proyectos nucleares en Brasil y Argentina. El Tratado con Brasil permite a este consorcio alemán concretar lo que “ya preveía en su planeamiento, una especie de división de trabajo entre brasileños y argentinos” (Jornal do Brasil, 9/4). Según la prensa brasileña la importancia de los acuerdos recientemente firmados es que permitirán que Brasil y Argentina se complementen en materia nuclear. Oligarquía agro-industrial Indudablemente que la “madre del borrego” está en el desarrollo de los “capitanes de la industria”, que se han convertido en la base social de las grandes fracciones políticas patronales. A diferencia de Menem, Cafiero encarna decididamente a este conglomerado de la burguesía nacional que aspira a conquistar posiciones en el mercado mundial. Terragno y Cafiero han pasado a polarizar los intereses de los capitanes, a partir de la certeza, por parte de éstos, de que sus viejos aliados de la Junta Coordinadora de la UCR son incapaces de llevar adelante una política de privatización. Los choques que, a su turno, se están produciendo entre el cafierismo y la política del gobierno, ligados ambos (¡no casualmente!) por un “pacto de gobernabilidad”, tienen que ver con la diferenciación que se está produciendo dentro de los grandes pulpos nacionales, como resultado natural de la lucha intercapitalista y de la presión del imperialismo. La corporización, por parte del cafierismo, de los intereses de los grupos más concentrados de la burguesía, se ha podido apreciar en una reciente resolución del ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, que admitió una reducción de los impuestos que pagan los productores de trigo en caso de un descenso del precio internacional. Esta medida apuntó claramente a impedir que, en tal caso ese sector agrario se pase a la ganadería, lo que dejaría ocioso a una parte del parque industrial agrícola (La Nueva Provincia, 11/4). Semejante defensa de la explotación agrícola o mixta expresa abiertamente los intereses de la agroindustria, tanto en términos de demanda de maquinarias como de producción elaborada. Dada la tradicional debilidad de la burguesía nacional de los países atrasados es incomún observar un entrelazamiento tan definido-y preciso de intereses económicos con las grandes fracciones políticas. Este entrelazamiento explica la firme orientación antihuelguística de Cafiero, o para el caso de De la Sota quien el afio pasado enfrentó abiertamente a la huelga de UTA en Córdoba, así como la directa representación que asume en la lucha entre los monopolios. Esto explica también, naturalmente, la presencia destacada en sus filas de los Di Tella o Cavado. Esta peculiar situación política expresa, por sobre todo, una peculiar situación del conjunto de la burguesía, que asiste a una reestructuración fundamental de fuerzas en el campo de los intereses económicos como consecuencia de la crisis absolutamente excepcional creada por la deuda externa. FMI Y Banco Mundial La reestructuración capitalista choca, sin embargo, abiertamente con la bancarrota financiera del Estado y de la banca oficial, y aun con la quiebra de gran parte de la banca privada. Sin un sistema de hacienda pública capaz de apoyar la capitalización económica de la burguesía y sin un sistema de créditos, este proceso capitalista es en general inviable. La bancarrota del Estado no ha sido un resultado de la “mala administración’’ sino que es una con-secuencia de haber tomado a su cargo todas las deudas incobrables que contrajo la burguesía (estatización de la deuda externa, refinanciaciones constantes de las deudas bancadas). El FMI y en especial el Banco Mundial se han lanzado a imponer una reestructuración del sistema financiero que dejaría a la banca internacional y a los “capitanes de la banca” con el control total del sistema de crédito comercial y de inversión. Lo que se juega aquí decidirá el destino de la lucha en muchas de las áreas industriales. El Plan del Banco Mundial reduce drásticamente el peso de los bancos oficiales y plantea un corte brutal de la asistencia que les brinda el Banco Central. Hasta ahora se han escuchado muy pocas opiniones sobre este plan, pero a no dudarlo la lucha será feroz. Ya el intento de reducir el peso de la banca provincial puso en pie de guerra a la oligarquía azucarera de Tucumán. La defunción que se propugna del Banco Hipotecario golpearía duramente a los viejos sectores de la construcción. Bancos como el Rio, de Pérez Companc, pasarían a controlar otras ramas a través del crédito, máxime si ya están instalados en la construcción como ocurre con la empresa Sade. Los bancos norteamericanos impondrían su programa de capitalización de la deuda, el cual contempla la compra de empresas por ese medio en la Bolsa de Comercio. Precisamente la capitalización de la deuda plantea un gran enfrentamiento. porque la banca internacional lo quiere sin ninguna clase de descuentos en tanto que los “capitanes” reclaman una jugosa “quita”. En determinado momento Oscar Vicente, de nuevo Pérez Companc, debido a esta diferencia acompañó al cafierismo en el planteo de una “moratoria”, esto en oportunidad de las gestiones que el peronismo estuvo haciendo en Nueva York. Los partidos, las clases La ejecución de esta recolonización del país ha ido provocando una enorme agudización de la lucha de clases, porque el pilar indudable de ella es una reestructuración completa de las relaciones laborales, que lleve la superexplotación de les trabajadores a un nivel compatible con la competencia en el mercado mundial. El “modelo” de esta reestructuración es Corea del Sur, donde los trabajadores son pupilos de sus empresas, de donde salen a pasear un rato los fines de semana. La burguesía argentina quiere ponerse en mejores condiciones que la brasileña, lo cual quiere decir un colosal incremento de la explotación. El desarrollo de estos planes y su asunción por el justicialismo deberán llevar a Argentina a una situación revolucionaria. Pero en el campo de la política patronal los temblores son igual-mente terribles. En los León, Stora- ni y Menem se han ido a refugiar los sectores con menos viabilidad de salir parados en esta confrontación, y a ellos parece que van a quedar pegados los “chicos” de la Coordinadora. Es un nacionalismo burgués en retroceso. Para quienes no creen en la tesis marxista que dice que la política es una superestructura de la economía, que expliquen porqué los “ortodoxos” Cavalieri y Triaca están con el "renovador” Cafiero y no con el “movimientista” Menem, si no es por la asociación que tienen con los “modernos” capitanes de la industria. O por qué ha ocurrido lo mismo con el “ortodoxo” Vernet, quien es. sin embargo y por, sobre todo, un firme partidario de la “apertura” económica. La agudización de los choques interburgueses ha llevado a una parte creciente de la burocracia de Luz y Fuerza a oponerse a la privatización "socialista” de Deba, prometida por Cafiero con un inicial apoyo lucifuercista, e inmediatamente al ingreso de esta fracción de la burocracia al menemismo. Visiblemente en retroceso en las relaciones de fuerza con los pulpos, el menemismo recoge a los descontentos de todo pelaje, desde Alerta Nacional hasta los Montos. Al final, los denuestos de Alfonsín contra los “nazis” y de Cafiero contra los “fundamentalistas” están menos inspirados en los valores abstractos de la democracia y muchísimo más en los intereses de los “capitanes de la industria".