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Prensa Obrera N° 212

6 de enero de 1988 · 19 notas

Notas de este número

6 de enero de 1988
Fracasa el primer intento de construir un partido revolucionario
Redacción

Entre el 5 y el 6 de enero de 1918 tuvo lugar el Congreso fundacional del Partido Socialista Internacional, que a fines de 1920, cambió su nombre definitivamente por el de Partido Comunista. Fundado a escasos dos meses de la Revolución de Octubre en Rusia, en momentos en que se producían rupturas y cismas en la mayoría de los Partidos Socialistas en todo el mundo, el PSI era, a su vez, el resultado de las crecientes divergencias y enfrentamientos que minaban al Socialismo Argentino, fundado en 1896 bajo la dirección de Juan B. Justo. Hacia la época del Centenario, el PSA se había ido convirtiendo cada vez más en una “maquinaria electoral” destinada en forma completamente absorbente al juego parlamentario, mientras la radicalización obrera transcurría por otros carriles. Esta situación generó en el seno del PSA un conjunto de críticas desde la izquierda que hacia 1912-4 comenzaron a organizarse alrededor de tres centros ligados entre sí. Núcleos juveniles fundaron en julio de 1912 el Centro de Estudios Carlos Marx y comenzaron la publicación de Palabra Socialista, cuyo propósito declarado era combatir el revisionismo en las filas socialistas. Hacia 1914 jóvenes activistas sindicales del partido pusieron en pie un Comité de Propaganda Gremial que procuró extender las filas partidarias en los medios sindicales, expandiendo a la vez la organización sindical. La dirigencia partidaria, por el contrario había comenzado a desarrollar el criterio de la “autonomía” entre el Partido y el Sindicato, lo cual le permitía convivir armoniosamente con la burocracia sindicalista predominante en ese entonces que dirigía la llamada FORA (IX Congreso). Un nuevo centro de reagrupamiento de la izquierda partidaria lo dará la constitución de la Juventud Socialista que comenzó a editar su propia prensa, Adelante, cuyo segundo número publicó el manifiesto contra la guerra de la Conferencia de Zimerwald, de setiembre de 1915. Neutralismo, proimperialismo, pacifismo El Partido Socialista denunció la guerra mundial como resultado de las maquinaciones imperialistas. En marzo de 1915, Justo explicó en un mitin obrero el sentido de su posición: “Que la guerra estorbe nuestro desarrollo lo menos posible... Encaminémonos hacia la plena libertad de comercio exterior” (D. Cuneo, Juan B. Justo, p.361). Pero la guerra incentivaba pingües ganancias a la oligarquía argentina, que veía multiplicar sus embarques de carnes y cereales dirigidos a los imperialistas “aliados”. La “neutralidad” era asimismo muy beneficiosa para los anglo-franceses, porque les aseguraba los abastecimientos fundamentales. El “pacifismo” socialista era así perfectamente compatible con la neutralidad proimperialista de la oligarquía, y no comportaba ninguna clase de independencia política en el marco de la guerra imperialista. Para Justo la libertad de comercio era la vía para superar la condición colonial de Argentina; desde este punto de vista criticaba la guerra. “No habrá paz en Europa — afirmó también en 1915— mientras no se extiendan en ella y se consoliden libremente las relaciones comerciales, hasta el punto de hacer de todo aquel continente un solo mercado. Y esto implicaría la libertad de comercio también para las colonias...Y semejante progreso en el comercio del mundo, que habrá de establecerse en todo caso por una reducción rápida y gradual de las tarifas aduaneras, envolvería fatalmente en sus consecuencias a los países de Sud América, políticamente autónomos pero netamente coloniales por sus producciones y comercio” (id. p. 370). Justo planteaba abolir las diferencias nacionales sobre la base del capitalismo, en el mismo momento en que esas contradicciones nacionales producían la carnicería imperialista. Justo ponía un signo igual entre atraso y colonia, como lo hacen hoy los desarrollistas, y postulaba su superación mediante el comercio, como lo venía planteando la burguesía comercial desde antes de 1810. Justo, sin embargo, altera su neutralismo en, 1917, cuando Alemania, bloqueada naval mente por Inglaterra, lanza a sus submarinos a torpedear el comercio inglés y hunde el barco argentino “Monte Protegido". Entretanto, Estados Unidos había entrado en la guerra. Justo dirá, entonces, que "la gran democracia norteamericana entró en la contienda para combatir en nombre de la libertad y la paz, al lado de la Inglaterra sin papa y sin aduanas, y de la república francesa”. Este viraje precipita la crisis en el partido. El ala izquierda encabeza una campaña contra la posición del grupo parlamentario y de la mayoría de la dirección y fuerza un Congreso extraordinario que tiene lugar en el salón Verdi, de la Boca, a fines de abril de 1917. Reinaba tremenda agitación en el Partido, y en ese III Congreso Extraordinario, los jóvenes izquierdistas derrotan por más de 4000 votos contra 3500 a los viejos popes socialistas. La posición triunfante, sin embargo, lista mucho de lo que era la posición leninista sobre la guerra. De un lado, repetirá las posiciones pacifistas abandonadas por el P.S. El punto 3 de la resolución aprobada afirmaba que “el derecho y la justicia proclamados como finalidad de la guerra son engañosos, ya que el verdadero derecho y la verdadera justicia se miden por conquistas positivas que no son para el proletariado las de la guerra y sí las de su acción de clase en la paz”. El punto 8 insiste "que los intereses del país son los de la paz y el trabajo y no los de la guerra con su secuela de horror y miseria, y que, por esto, es necesario alentar y defender medidas de prudencia en la acción del gobierno”. En este aspecto, la posición disidente se reduce a oponer a la guerra imperialista una paz no menos imperialista, contrastando con la línea leninista de transformar la guerra imperialista en guerra civil internacional contra la burguesía. De otro lado, los disidentes no comprendían que la neutralidad no disocia a Argentina de la guerra imperialista, a la cual sirve por medio de su comercio “pacífico”. Estaba ausente en los disidentes la posición revolucionaria frente a la guerra imperialista, que corresponde a las naciones sometidas, y que no es otra que la liberación nacional conducida con métodos revolucionarios. Lejos de esto, en el Congreso constitutivo del PSI en enero de 1918 se aprobó una moción llamando al proletariado europeo y norteamericano a poner fin a la guerra e "implantar una paz justa y definitiva basada en el derecho de todas las naciones a disponer de sí mismas, el desarme de todos , los pueblos, el establecimiento de una Confederación Mundial, la supresión de las aduanas, la abolición de la diplomacia y del servicio militar". El PSI retoma integralmente el librecambio justista. Los “ internacionalistas" no van a señalar la tarea de las semicolonias ante la guerra imperialista. Ni se denuncian los superbeneficios bélicos de los monopolios comerciales y de los frigoríficos, así como de la oligarquía en general, oponiendo a ello la estatización del comercio exterior y de los ferrocarriles, puertos y frigoríficos. La consigna de la liberación nacional hubiera servido para desenmascarar al irigoyenismo, como un gerente de los negocios oligárquicos. La guerra abrió un período de revolución colonial en toda Asia, siendo una de sus consecuencias más perdurables. Pese al triunfo izquierdista en el Congreso del Verdi, la dirección y el grupo parlamentario insistieron en su política proaliada y votaron en el Parlamento junto a los radicales antiirigoyenistas la ruptura con Alemania. Los izquierdistas formaron entonces una Comisión pro defensa de las resoluciones del III Congreso. La dirección acusándolos de escisionistas los expulsó. A principios de 1918, entonces, se funda el nuevo partido. PSI y Tercera Internacional El PSI se pronunció muy tempranamente en favor de la III Internacional y de la Revolución de Octubre. La diferenciación interior en el PSA abría así la posibilidad de un empalme con el movimiento revolucionario del proletariado mundial, impulsado por el bolchevismo. Se abría para la vanguardia obrera, argentina una oportunidad de maduración política muy amplia, pues la III Internacional conjugaba a un vasto movimiento de liberación en las naciones imperialistas y en las naciones sometidas. Las tesis sobre la cuestión nacional y colonial del II Congreso y las Tesis sobre Oriente del IV° brindan la concepción política que debe guiar al proletariado para convertirse en caudillo de la nación oprimida. El PSI, sin embargo, no supera las limitaciones políticas de la concepción pacifista y del neutralismo, así como de otros planteos reformistas; el primer congreso del PSI adopta, por ejemplo, un programa máximo y otro programa mínimo, tratando de salvar esta muralla china afirmando que “cuando breguemos por el programa mínimo será a condición de abonarlo, de empaparlo, por decirlo así, en la levadura revolucionaria del programa máximo”. La falta de claridad sobre los medios de lucha y de acción se nota también en una resolución política que sostiene que “mientras la burguesía respete los actuales derechos políticos y los amplíe por medio del sufragio universal, el uso de esos derechos y la organización de resistencia de la clase trabajadora serán los medios de agitación, propaganda y mejoramiento que servirán para preparar las fuerzas”. La III a Internacional es un poderoso foco de reagrupamiento. Después de la escisión de 1918 surgió una nueva fracción en el PS favorable a la III (los terceristas) cuya mayoría ingresa al PCA a fines de 1920. También a fines de 1920, el PSI en cumplimiento de las 21 condiciones resueltas por el 2° Congreso de la III Internacional, cambió su nombre por el de PC. Penelón y Ferlini Los jóvenes dirigentes de la izquierda socialista que encabezaron todo este proceso fueron el obrero gráfico José Penelón y Juan Ferlini. Ellos estuvieron al frente de la lucha contra la dirección partidaria, presidieron los congresos del nuevo partido, dirigían sus publicaciones y fueron electos concejales en representación del nuevo partido en 1920 y 1918, respectivamente. Es notable, sin embargo, que sus nombres cayeran en el olvido, silenciados por la historiografia stalinista. En esto, y como ocurre con la propia historia del PCUS, las historias se hacen y rehacen a gusto y piacere de la camarilla dirigente, que en el PC resultó copada por Codovilla- Rodolfo Ghioldi. El joven PSI (luego PCA) vivió desde sus comienzos una intensa lucha política, fruto de la confusión y de la heterogeneidad. Entre 1918 y 1925 se realizaron 7 Congresos regulares (uno por año) que fueron testigos de importantes debates. La tendencia que resultó mayoritaria en casi todos ellos impugnaba el “programa mínimo” con una posición ultraizquierdista como las que fueron combatidas en el III Congreso de la Internacional (negación de la lucha parlamentaria, acción revolucionaria inmediata, etc). Por otra parte también surgieron tendencias oportunistas partidarias de reunificarse con el PS una vez pasada la oleada revolucionaria mundial de la posguerra. En todos estos debates estuvo ausente la caracterización del país y de las fuerzas motrices de la revolución. La burocratización de la III Internacional se manifestó rápidamente en el PC, consagrando a una de las diques más nefastas del stalinismo, el tándem Codovilla-Ghioldi. Ya el Vil Congreso, en 1925, fue preparado con una “Carta Abierta” de la dirección de la Internacional encabezada por Zinoviev-Stalin que terminó con expulsiones y depuraciones masivas. Era el periodo que se conoce como de “bolchevización” de los PPCC, lo cual consistía en poner agentes serviles de la burocracia rusa en toóos los PCs del mundo. Es como consecuencia de esta lucha de aparatos que Penelón y sus seguidores se irán del PC, inaugurando las seis “décadas infames” del partido comunista. VIII Congreso de 1928 Tres años después tuvo lugar el VIII Congreso, el cual marca la definitiva stalinización del PCA. Fue seguido, al poco tiempo, de un Congreso Latinoamericano de PPCC en Buenos Aires, donde Codovilla fue ungido como representante directo de Moscú para estas latitudes. En 1927 estalló la crisis con Penelón, que hasta entonces había formado un bloque con Codovilla y Ghioldi. En todo el asunto Penelón no aparece ningún debate político nítido. Son todas acusaciones morales y por cuestiones de aparato. Penelón los acusa a Ghioldi y Codovilla de armar una trenza a sus espaldas y engañar a la Internacional con chismes falsos, viajando a Moscú mientras él ocupa la banca de concejal. Sus contrincantes también lo acusarán de deslealtad y siguiendo la usanza stalinista de “alentara los agresores de la URSS”. Pero el VIII Congreso tiene también otra importancia. En él, y luego en la Conferencia Latinoamericana, se aprobará lo que pasó a ser por muchas décadas algo así como un “Programa” para el PC, que es la caracterización de la Revolución como democrático-burguesa, agraria y antimperialista, como una etapa necesaria hacia el socialismo. Desde entonces el PC se hizo stalinista organizativa y programáticamente, adoptando las tesis de la revolución por etapas, primero burguesa, luego socialista. Pero como el VIII Congreso y la Conferencia Latinoamericana se realizaron durante el llamado “Tercer período” (ultraizquierdista) de la IC, la revolución por etapas se combinaba con formulaciones aventureras tales como la caracterización de Yrigoyen como social-fascista (y también del PSA). Así resultaba que se caracterizaba a una revolución como burguesa y al principal movimiento nacionalista burgués se lo tildaba de fascista. Se consideraba a la burguesía nacional como idéntica al imperialismo y no se hacía la distinción elemental entre los movimientos nacionalistas de las naciones opresoras y de las oprimidas. El PC propugnaba un poder “democrático de obreros y campesinos” diferente a la “dictadura del proletariado", que quedaba para otra etapa. El PC propugnaba Soviets como organismos de una revolución inminente, que no debía trascender el marco burgués. Es decir que se planteaba una política aventurera en nombre de un programa conservador. Con el VIII Congreso se cierra la tentativa iniciada en 1917 de construir un partido obrero revolucionario. Balance El PC argentino no llegó a estructurarse como Partido Obrero Revolucionario en ningún momento de su historia. La posibilidad de una evolución de la vanguardia obrera argentina no llegó a materializarse. La posición proletaria e intemacionalista sobre la cuestión de los países oprimidos no llegó a ser patrimonio del PCA en ningún momento. Su evolución fue posteriormente estrangulada por el rápido cebamiento stalinista que alrededor de la camarilla de Codovilla-Ghioldi muy tempranamente alienó al PCA a los dictados de Moscú. El radical-fascismo pasó a ser el aliado de la Unión Democrática junto a conservadores y socialistas mientras que la calificación de fascista quedó para el peronismo. En la 2 da guerra actuó como furgón de cola del imperialismo yanqui.

6 de enero de 1988
REFORZAR LA CAMPAÑA FINANCIERA
Redacción

El PO ya ha superado el 50 % de su objetivo financiero en los últimos días del año. Hay regionales como Tucumán o La Plata, que van a la cabeza de la movilización partidaria; con el 60-70 % de sus objetivos. La receptividad por parte de la periferia simpatizante, de los trabajadores, vecinos y estudiantes es alta. Días pasados una brigada de militantes recorrió las viviendas de Villa Ciudad Oculta, colocando en unas horas 67 bonos, que el círculo de la zona había editado. En el curso de esta semana volverán a repetir la movilización. En la puerta de la fábrica Bosch, de Tucumán, en Corni, de Zona Norte, se consiguieron contribuciones de los trabajadores de estas fábricas. En general, los montos de los aportes monetarios superan las expectativas de los círculos. A su vez, son reducidos los casos que han negado su aporte, todo lo cual indica la firmeza de la adhesión de los simpatizantes y de una amplia franja de trabajadores con el PO La campaña financiera está dando lugar a una movilización partidaria más amplia y al trabajo de proselitismo político encarado a través de la agitación y la colocación de la prensa. Corresponde profundizar esta movilización, en pleno desarrollo, hasta alcanzar el 100 % de los objetivos financieros fijados. Así se construye el Partido Obrero, apelando al trabajo conciente de los trabajadores: “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”. El PO hace un llamado a todos sus simpatizantes y a todos los trabajadores a reforzar las finanzas del PO como una contribución indispensable para construir un gran partido de la clase obrera.

6 de enero de 1988
Rosa Luxemburgo: "Las águilas que vos matais

La película “Rosa Luxemburgo” tiene el extraordinario mérito de acercar a las nuevas generaciones la figura maravillosa, heroica y trágica de quien hizo de su nombre una bandera de la revolución proletaria internacional. Mérito y valentía si se considera que “Rosa, la roja" es uno de los nombres proscriptos en la historiografía al este y al oeste de Berlín, en un caso por la burocracia stalinista, en el otro por la socialdemocracia europea. Razones de esta proscripción surgen en la propia película. El film se detiene y logra sus mejores escenas en la infatigable y visionera lucha de Rosa contra la tendencia reformista de Bernstein y luego Kautsky en el seno de la socialdemocracia alemana (librada prácticamente en soledad hasta 1914 y desde antes del nuevo siglo). Los reformistas ensalzaban su continuo afán de nuevas reformas conseguidas por la vía legal como el método “realista", lento y seguro que permitiría que la sociedad evolucionase paulatinamente hacia el socialismo, mientras la revolución era un recurso que quizá fuese necesario contra el absolutismo, pero que en una sociedad en la que reinaba la democracia solo podía ser preconizada por “peligrosos exaltados". Rosa Luxemburgo emprende con denodado vigor la lucha por e! rescate revolucionarlo del marxismo: señalará que las reformas que mejoren el nivel de vida y amplíen los derechos democráticos en el seno del estado burgués son el instrumento, para preparar a la clase trabajadora para la revolución, para instruirla y dotarla de la convicción de que el Estado capitalista debe ser derrocado si el proletariado quiere liberarse del régimen del trabajo asalariado. Es el momento en que Bernstein llega a afirmar que es la hora de la “democratización del capital" por la distribución de acciones en la economía inglesa (¿hablamos de ahora o de un siglo atrás?) y que el capitalista quedaba relegado al papel de un mero administrador, permitiendo que se le arrebatase "democráticamente" la dirección de la empresa. Es el momento en que Rosa Luxemburgo va a defender la inevitabilidad dejas crisis cada vez más profundas en el capitalismo, fundadas en la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter capitalista de la propiedad privada. Contra los adocenados burócratas sindicales y funcionarios del partido que conciben el desarrollo exclusivo del movimiento obrero alemán en los marcos del parlamentarismo, buscando aprovechar los cargos y prebendas que surgían del desarrollo del capitalismo central a partir de 1870, Rosa Luxemburgo va a denunciar los limites insalvables del parlamentarismo burgués. Defenderá a rajatablas el principio marxista de que éste no es sino una forma histórica característica de la dominación de clase de la burguesía. Cuando todos señalan las virtudes inagotables de la democracia burguesa, ella señalará sus rasgos de senilidad: “Los parlamentos burgueses son zarandeados como troncos en el mar enbravecido de la política mundial y del choque entre las clases proletarias y la burguesía". No casualmente Rosa L, va a jugar un papel de primer orden como propagandista y organizadora de la socialdemocracia polaca en las jornadas revolucionarias de 1905, que se convierte en ese entonces en la cabeza indiscutida de la clase trabajadora de ese país. Será luego la conferencista Infatigable en Alemania del "primer ensayo" de la revolución rusa y sufrirá el rigor de las cárceles de la propia "democracia” y la hostilidad creciente del funcionariado "socialista” temeroso de la propagación de los “vientos del Este". "En este partido, quedan solo dos hombres: Clara Zetkin y yo" dirá la Rosa de la ficción en un fiel retrato del personaje real. En 1914, la vigorosa lucha política de Rosa contra el reformismo encuentra su confirmación a los ojos de todo el proletariado mundial. La bancada parlamentaria de la socialdemocracia —con la excepción de Liebneckt—, vota los créditos para la guerra reclamados por el gobierno alemán, convirtiéndose en agente de la lucha interimperialista. Allí dirá Lenin: “Rosa. Luxemburgo tenia razón. Ella comprendió hace tiempo que Kautsky no era más que un teórico servil”. La película trata con profunda sensibilidad y agudeza la vida personal de Rosa, su atenerse al "todo o nada” en la amistad, el dolor por la ausencia de una vida familiar y la infinita ternura anidada en un personaje vigoroso. El film tiene un gran ausente: la revolución rusa del 17, la primera revolución obrera victoriosa en el mundo, de la que Rosa Luxemburgo fue batalladora y propagandista incansable y que estará en los cimientos de la revolución alemana frustrada de 1919. Cómo Ignorar este fruto del propio esfuerzo político y militante de Rosa, la confirmación de su victoria aún a la distancia y en prisión!! (años después el stalinismo confinarla la memoria de Rosa por su emparentamiento político con el pensamiento de Trotsky y en definitiva bolchevique). Y una presencia fugaz: algún matiz pacifista remarcado por la propaganda del film, que nada tiene que ver con la historia. Es la verdadera Rosa Luxemburgo la que enfrentó a los "socialistas" alemanes que sostenían que la violencia estaba siempre al servicio de la reacción, planteando que la revolución inexorablemente debía pasar de las "mentes a los puños". Alguna vez, Lenin dijo de Rosa L: “pueden las águilas descender hasta el nivel de las gallinas, pero nunca pueden las gallinas alcanzar la altura de las nubes”. A despecho de sus enterradores, la herencia política de Rosa Luxemburgo está en pie.

6 de enero de 1988
Correo de lectores
Correo de lectores

Una prueba más del constante descenso del haber jubilatorio En 1985, la jubilación mínima era de 64 australes, lo que equivalía a 80 dólares (1 dólar = ₳ 0.80). El haber jubilatorio mínimo está ahora en 145 australes, menos de 30 dólares (sin considerar que el dólar se devaluó en relación a las demás monedas) ¡Menos de la mitad de lo que se cobraba en 1985! Los jubilados necesitamos urgentemente administrar directamente nuestras Cajas y todo el sistema previsional. Nos enfrentamos con que el Estado, que no reconoce la propiedad de nuestros depósitos provisionales, está disponiéndose a “privatizar" los bienes que posee en diversas ramas de la industria... Los mismos bienes que compró a precios de escándalo usando nuestro dinero, cometiendo esa figura que se llama malversación, y que consiste en dar a un dinero un destino distinto del que por ley debía. J. A. Banfield

6 de enero de 1988
Se amplía el movimiento nacional palestino
Redacción

Mientras el ejército israelí seguía, en la faja de Gaza, con su represión terrorista, la aviación bombardeó los campos de refugiados palestinos ubicados en El Líbano, con un saldo de 21 muertos y 30 heridos. Aunque los pilotos dijeron que dieron en blancos militares precisos, las bajas palestinas pertenecen a tres familias pulverizadas por los cohetes cuando se encontraban durmiendo en sus viviendas (La Prensa, 4/1). Con ésta se elevaban a 24 las incursiones aéreas contra los palestinos lanzadas por Israel en el último año. Al mismo tiempo, el gobierno israelí comenzó con las deportaciones de los palestinos detenidos durante la reciente rebelión en Gaza. Más de 5.000 palestinos, en su mayoría adolescentes y niños, están confinados en campos de concentración, trasladados con los ojos vendados y sometidos a la justicia militar israelí. Las deportaciones son vistas por un sector de la burguesía sionista y del imperialismo como “solución” al problema palestino. Según la propia prensa sionista liberal “estas cadenas de reacciones espontáneas de los palestinos son más peligrosas para Israel y la población de los territorios (ocupados) que una acción deliberadamente orquestada por alguna fuerza central organizada” (Jerusalem Post, 13/12). Pero, al mismo tiempo, la causa palestina ha abierto una brecha en la propia población israelí, incluyendo a sectores del propio ejército, que "declaran su negativa a obedecer las órdenes si ellas se refieren a operaciones de mantenimiento del orden en Cisjordania y Gaza” (Clarín, 2/1). Solución “político-militar” Con todo, la variante principal del imperialismo sigue siendo un entendimiento árabe-sionista, probablemente mediante una conferencia internacional. Precisamente, ahora está cobrando cuerpo esta idea lanzada por Gorbachov y apoyada por Arafat. EE.UU y el canciller israelí Shimón Peres ya dieron su aprobación, lo que para Arafat constituyen “signos positivos de Washington”. El primer ministro sionista Shamir, en cambio, propone un acuerdo circunscripto a Egipto y Jordania. El supuesto de cualquier acuerdo es asimilar a la nación palestina dentro del cuadro político-estatal actual de la región.

6 de enero de 1988
Elecciones municipales en Bolivia
Redacción

El mes pasado se realizaron las elecciones municipales en Bolivia. Los resultados indican un espectacular descenso del MNR de Paz Estenssoro que obtuvo menos del 15% de los sufragios, cuando dos años atrás, para las presidenciales de 1985, alcanzó el 26%. La Alianza Democrática de Banzer acrecentó levemente su caudal, pasando del 28,6% al 30%. La desintegración electoral del MNR fue capitalizada por el MIR, una formación nacionalista pequeño burguesa que obtuvo casi el 28% de los votos, contra el 8,9% en 1985. También acrecentaron su caudal de votos, aunque en menor medida, otras corrientes nacionalistas y democratizantes de izquierda del fragmentado mosaico político boliviano. No existió ninguna expresión electoral de independencia obrera, y las masas se inclinaron por el voto a fracciones de la clase dominante. El POR de Lora no se presentó a estas elecciones llamando a votar en blanco. En 1985, para las presidenciales, el POR sacó alrededor del 0,7% de los votos. Se habría adoptado tal actitud ante la ausencia de candidatos populares propios y a que esto último no pudo ser suplido por la elección de asambleas barriales y fabriles de candidatos de base. El stalinismo, agrupado en la Alianza Patriótica, obtuvo el 6% de los votos. En Bolivia se manifiesta una descomunal crisis de dirección en medio de una atroz miseria popular.

6 de enero de 1988
Triunfo en Casa de Moneda
Corresponsal

Los trabajadores de Casa de Moneda acabamos de obtener un resonante triunfo. El 15 de diciembre, una asamblea general decidió presentar un petitorio a los directivos de la empresa con tres puntos: 1) por una bonificación especial de ₳ 500 por única vez. 2) Recategorización general (que significa un aumento del 18 %). 3) Recomposición salarial, enderezado a compensar el desfasaje con respecto al costo de vida operado en los últimos tres meses. Casa de Moneda es un claro reflejo de la política de entrega y hundimiento de las empresas estatales en beneficio de las privadas. Desde que asumió el gobierno actual la situación ha ido de mal en peor: a la licitación para imprimir billetes uruguayos, la Casa de Moneda no se presentó deliberadamente para que ganara Ciccone, una de las principales competidoras dentro del ámbito privado. Ciccone contó, para este trabajo, con el apoyo tecnológico de Casa de Moneda, sin el cual no hubiera podido realizar el trabajo. A esto habría que agregar: licitaciones que se pierden por centavos, lo que da lugar a la sospecha de que se filtra información a la competencia, multas que se pagan por atrasos en la entrega debido a la mala planificación que obligan a marchas y contramarchas, falta de elementos de trabajo, desperdicio de materiales, costosísimas maquinarias que se están deteriorando por falta de mantenimiento adecuado. Todo esto es lo que los trabajadores de Casa de Moneda veníamos denunciando desde hace meses. En este cuadro, los balances anuales de los últimos cuatro años fueron peor que los de la época militar y es así como a fines de noviembre último nos enteramos del magro resultado del ejercicio del año 1986 a partir del cual sólo quedarían centavos para repartir entre los trabajadores bajo el concepto de utilidades (se trata de una vieja conquista de los trabajadores consistente en una suerte de gratificación anual). Teniendo en cuenta que la responsabilidad de la crítica situación económica de Casa de Moneda pasaba exclusivamente por las autoridades, los trabajadores declaramos que no nos hacíamos responsables de ese resultado y exigíamos una bonificación de 500 australes. Desde ese momento nos declaramos en estado de asamblea permanente con paro general por tiempo indeterminado. La medida de fuerza empleada fue prácticamente la toma de empresa, dado que se permaneció durante todo el tiempo en la playa de maniobras impidiendo que se retirara cualquier trabajo y en determinados momentos nos dividíamos para ocupar también el hall principal cuando sabíamos que ios directivos de la Casa se encontraban adentro. La fuerza del conjunto de los compañeros en su reclamo se demostró inclusive en la movilización que se llevó a cabo al Ministerio de Hacienda, donde se encontraba Brodersohn, pues es él quien debía firmar nuestro reclamo. Finalmente, el lunes 21 de diciembre, llegó el dictamen de Hacienda con la firma de Brodersohn. El triunfo de Casa de Moneda se debió a la implementación de la Asamblea General como método organizativo para llevar adelante el plan de lucha, como lo veníamos practicando durante este último año (anteriormente, desde la conducción gremial, se alimentaba el prejuicio y el temor a la asamblea general dentro de la planta con la excusa de la presencia de valores y dinero en su interior). El desarrollo del conflicto así como sus métodos empleados expresa la alta combatividad alcanzada por los trabajadores de Casa de Moneda y el descontento general reinante con la conducción de UPCN que durante toda la huelga sólo se hicieron ver un par de veces, trayendo un apoyo verbal y nada más.

6 de enero de 1988
Ibáñez traicionó una gran lucha
Redacción

Los trabajadores petroleros han vuelto a demostrar el poderío de su movilización: en menos de una semana de quita de colaboración (retiro de horas extras y trabajo a reglamento han puesto el cuestión el abastecimiento nacional de naftas. Las compañías privadas (“las eficientes”, según Lapeña) fueron impotentes para dar satisfacción a la demanda frente a la medida de fuerza de los “ineficientes’’ trabajadores de YPF. Las medidas fueron cumplidas muy masivamente y con gran disciplina: pasaron pocos días hasta que se acabaran las reservas y no había reposición si el quite de colaboración continuaba. Este fue el motivo por el cual el Ministerio de Trabajo, a pedido de YPF, impulso una conciliación obligatoria (ningún trabajador puede ser obligado a cumplir horas extras). Inmediatamente la dirección del Supe aceptó este atropello sin siquiera consultara los trabajadores. La Directiva de la Federación sólo levantó el planteo de actualización del plus por comida, reducción de una hora de la jornada laboral —ambas acordadas de entrada— y un aporte patronal al fondo compensador para los jubilados. Los Principales reclamos del gremio (una recomposición salarial que cubra el desfasaje inflacionario de noviembre y diciembre, el pago de la deuda por salarios mal liquidados que YPF mantiene desde 1982 y el repudio a la entrega de la riqueza petrolera y el desmantelamlento de YPF) no estaban en el pliego de reclamos. Frente a los problemas fundamentales del gremio, el pliego levantado por la dirección tenía un carácter altamente ficticio y distraccionista. Si aún pese a este programa las medidas de fuerza fueron cumplidas masiva y contundentemente, ello se debió al cuadro de resistencia a la privatización y a la entrega que reina entre los petroleros. El período de conciliación obligatoria debe ser usado para realizar asambleas por sección que rechacen la metodología antidemocrática de la dirección del SUPE al aceptar la conciliación sin consultar a los trabajadores y reclamen una asamblea general para votar un pliego de reivindicaciones encabezado por una recomposición salarial que cubra el desfasaje de noviembre-diciembre, el pago inmediato de las deudas salariales y el repudio a la privatización y entrega del petróleo.

6 de enero de 1988
Guillán entregó el plan de lucha
Redacción

En forma unilateral, Guillán levantó el plan de lucha que venían cumpliendo masivamente los trabajadores telefónicos al aceptar la oferta salarial del gobierno: 7% para enero y ₳ 300 por única vez (y en dos cuotas). Con el levantamiento del plan de lucha, la Dirección de Foetra dejó en banda los dos reclamos restantes: el cobro de la deuda por salarios mal liquidados y, fundamentalmente, el repudio a los decretos desmonopolizadores de Terragno. Un operativo político contra los telefónicos La movilización telefónica surgió pol el repudio del gremio a los decretos privatistas de Terragno, que implican el desmantelamiento de Entel. A eso se les sumó el reclamo salarial y por deudas. Desde el vamos, la estrategia de Guillán fue encuadrar la movilización por la vía muerta del Parlamento: “que los decretos sean discutidos en el Congreso", cuando es evidente a todas luces que éste se halla dominado por los privatistas (desde la UCD al PJ). “Las gestiones (parlamentarias) de Terragno están orientadas hacia el peronismo renovador, en él cual existe cierto apoyo a la iniciativa. En especial existe entusiasmo en algunos gobernadores, porque la desmonopolización permitirá que las grandes empresas públicas puedan transferirle a las provincias la atención del servicio. En este proyecto se encuentran provincias como Buenos Aires (Cafiero) y Mendoza (Manzano)” (Clarín, 30/12). “El peronismo no está contra las privatizaciones. Por el contrario, alienta que se privatice todo lo que sea necesario para ordenar la economía argentina"! (diputado Federico Puerta, Clarín,] 30/12). Todo este operativo político, piloteado por renovadores, radicales y guillanistas, fue montado para desactivar la movilización telefónica. Es necesario una asamblea general El conflicto telefónico no está cerrado. En primer lugar, porque la deuda sigue sin pagarse, en segundo lugar porque el “retoque” salarial no cubre el desfasaje de los últimos dos meses y, fundamentalmente, porque la ofensiva privatizadora sigue adelante. Es necesario una asamblea general que resuelva si acepta o no el levantamiento decretado por Guillán y que discuta cómo enfrentar la ofensiva privatista parlamentaria: por la anulación de los contratos, por el rechazo a todo tarifazo, llamando al pueblo a no pagarlo, y por el boicot a cualquier intento privatista. La “vía parlamentaria” preconizada por Guillán ha demostrado ser un camino de desgaste, la asamblea general debe votar un inmediato cambio de timón que evite el desangre de la movilización telefónica.

6 de enero de 1988
Nueva agresión terrorista contra trabajadores de Entel
Redacción

En la mañana del 29 de diciembre Mirta Alonso, delegada del edificio República de Entel, fue secuestrada, golpeada y quemada con cigarrillos. Fue arrojada una hora después, a las 9 de la mañana, en pleno centro de la Capital. Los secuestradores actuaron con absoluta conciencia de su impunidad. La compañera Alonso debió ser hospitalizada inmediatamente. En menos de quince días, cuatro mujeres telefónicas fueron atacadas por grupos no identificados”, perfectamente conocidos. Primero fue Estela de Alvarez,, esposa del delegado del edificio Gómez y miembro de la Comisión de Presurización de Foetra, Carlos Alvarez. Luego fue Teresa Ramilo, subdelegada de la oficina comercial República; El 23 de diciembre fue el turno de Mónica Telechea, delegada general de Ciba 1, desde un automóvil similar al que atacó a la compañera Alonso (Fiat 128 rojo). Estamos en presencia de una verdadera campaña terrorista contra el activismo telefónico, en momentos en que éste se moviliza contra la entrega y el desmantelamiento de Entel. Los privatizadores, esos que Neustadt llama abanderados de la libertad económica, tienen los mismos métodos que la dictadura militar: el terrorismo antiobrero. Al terrorismo de los privatizadores opongamos la movilización del gremio en su autodefensa: inmediato paro activo de Foetra contra las intimidaciones y por el juicio y castigo de los responsables de los atentados contra las compañeras telefónicas.

6 de enero de 1988
El ongarismo toma formas gangsteriles
Redacción

La suspensión de las elecciones gráficas ha impedido momentáneamente la consumación del escandoloso fraude armado por el ongarismo. Es indudable que la justicia tuvo que obrar como lo hizo por la inmensa indignación que habla en el gremio. A partir de la suspensión, el ongarismo se ha desplazado hacia un patoterismo brutal. Ongaro convocó a una reunión de Directiva al solo efecto de destituir al tesorero del sindicato, el compañero Rubén Sanabria (secretarlo general de Clarín y dirigente de la Lista Naranja) y de agredir a la salida del recinto a los directivos naranjas. La destitución del tesorero le permite a la Verde disponer discrecionalmente de los fondos sindicales y controlar de modo ab-soluto los padrones de afiliados y los aportes de los trabajadores (que la Naranja reclama confrontar). De cómo se rearma el fraude El Ministerio de Trabajo nombró un veedor que no asumirá sus funciones hasta el 18 de enero, un mes después de su nombramiento. Naturalmente, esto permitirá que la Verde blanquee las aberraciones fraudulentas más gruesas. El veedor no será,un observador neutral. El Ministerio emitió una resolución con fecha 16/12, desestimando las impugnaciones presentadas por la Naranja, pero sin refutarlas. El veedor reemplazará a la Junta Electoral en su intento de mantener lo esencial del fraude (para lo cual la Verde nombró como "asesores" del veedor a los miembros de la disuelta Junta Electoral). Estos pasos revelan la asociación del Ministerio con el ongarismo y son un antecedente de la conducta que asumirá el veedor. La segunda etapa de la lucha Para que haya elecciones limpias en el SGA habrá que derrotar las maquinaciones "verdes” y el contubernio con el Ministerio. La Naranja ha salido a una vigorosa lucha para defender a muerte, en primer lugar, sus posiciones en la Directiva. Para defender al compañero Sanabria, en Clarín se está firmando un petitorio por su inmediata reposición en el cargo. “A Rubén Sanabria lo pusimos los trabajadores en el Sindicato y sólo nosotros podemos sacarlo”, plantean los compañeros de Clarín. Junto a esto, la Naranja ha comenzado a distribuir padrones por empresa; para que las comisiones internas los depuren, sacandos los “muertos” y los jefes , y agregando a los verdaderos trabajadores gráficos, cosa que fue dejada de lado por la Junta Electoral y la Secretaría de Organización. Reclama la cpnstitución de una comisión de todas las listas, que haga las veces de Junta Electoral, evitando de esta manera que el proceso electoral quede en las exclusivas manos del veedor. Este es un reclamo democrático elemental. Pero los trabajadores gráficos tienen otro reclamo esencial, máxime teniendo en cuenta los tarifazos que acaba de anunciar el gobierno y las paritarias regimentadas. La Naranja ha salido a reclamar la convocatoria de un plenario de delegados para fijar el pliego salarial a reclamar en el trimestre enero-marzo (moción rechazada por la Verde). Ongaro quiere seguir con los aumentos por decreto, ya sean del gobierno o de sus acuerdos con las cámaras, pero siempre sin la discusión y aprobación del gremio. La movilización del gremio gráfico ha logrado una primer victoria democrática. Es necesario profundizarla movilización hasta la victoria: elecciones limpias y una nueva dirección, clasista y por la democracia sindical, la dirección naranja.

6 de enero de 1988
Hospital Español: tenaz resistencia contra el vaciamiento
Redacción

A 3 semanas del ataque de Ríos Seoane y “su” directorio contra el Hospítal Español, el establecimiento está prácticamente desactivado. Diariamente salen nuevos telegramas de suspensiones y despidos que se suman a los 140 iniciales, violentando todas las disposiciones e intimaciones ministeriales de reincorporar al personal. Se adeudan la mayor parte de sueldos y aguinaldos de trabajadores y médicos y se ha interrumpido la atención, evacuando a la casi totalidad de los internados. Ríos Seoane ha declarado la virtual quiebra financiera de la institución y su accionar se dirige a descargar las costas sobre el personal y los pacientes. Por eso ha anunciado que despedirá a la mitad del personal y que “de la atención de PAMI se encargue el Estado”. La clave del operativo consistió en el vaciamiento del hospital para aislar a la masa de trabajadores (en su mayoría suspendidos) de la Comisión Interna y el cuerpo de activistas. Los pocos trabajadores en actividad que quedan están sometidos a un régimen de terror y de superexplotación. Semejante atentado contra una fuente de trabajo y centro de salud pública de tal importancia, sólo puede progresar con la colaboración del Estado y la complicidad de las burocracias gremiales. Y así es. El Ministerio de Trabajo, frente a la violenta transgresión de la conciliación que él mismo decretó, se ha limitado a exhortaciones anodinas. Los viejos elementos de la ex-Interna de West Ocampo organizan el carneraje para apoyar a R. Seoane y atacar a la Interna y los activistas. Y la Directiva “izquierdista” de ATSA, una vez más, está dejando desangrar el conflicto. Ni ha soñado con movilizar al gremio contra el vaciamiento del Español; ni siquiera ha convocado al cuerpo de delegados. En cambio ha iniciado, en los últimos días, repentinas tratativas con R. Seoane, sobre la base de algunos vales de adelanto para las fiestas, sin plantear el cese de las suspensiones, los despidos y el desconocimiento de la Comisión Interna. Un operativo de pinzas para ahogar toda resistencia y “cerrar” definitivamente el conflicto. La Interna clasista y antiburocrática, electa hace dos meses, y el cuerpo de activistas han hecho esfuerzos sobrehumanos para resistir solos la brutal ofensiva. Enfrentando las condiciones de aislamiento, dispersión del personal, intimidación y represión policial, han mantenido un centro permanente de agitación y difusión del conflicto. Han editado sistemáticamente un boletín de lucha, llamado a socios, médicos y trabajadores de la sanidad a constituir un frente de defensa del Español. Organizaron una marcha de trabajadores al Ministerio, un acto en la puerta del hospital, y mantienen un fondo económico solidario con colectas permanentes en el gremio y la vía pública. Actualmente los delegados y activistas están planteando la cuestión clave, quebrar el aislamiento, articular la resistencia común de despedidos, suspendidos, médicos (que pararon 72 hs.) y asociados. Con eje en la denuncia del vaciamiento y el reclamo de la intervención del Estado para investigar los libros y el destino de los fondos y reabrir plenamente el Hospital, el objetivo es reincorporar a todo el personal y el cobro de los haberes adeudados.

6 de enero de 1988
¿Qué son las paritarias?

Toda una generación de jóvenes que se incorporaron a la actividad laboral en la última década, tienen una vaga idea de qué son las paritarias. Y no es extraño que esto suceda, dado que desde hace más de veinte años, con las más diversas formas de gobierno, la clase patronal —la burguesía— ha venido tratando de liquidar las convenciones colectivas de trabajo. ¿Por qué este temor a las paritarias? Porque abren la discusión colectiva obrero-patronal sobre el salario y las condiciones de trabajo, y plantean objetivamente el enfrentamiento entre estas dos clases sociales, los explotadores y los explotados. Al denunciarse el convenio de un gremio se pone automáticamente en debate el conjunto de reivindicaciones sociales y laborales que hacen a una determinada rama de la producción, aunque el Estado patronal y la burocracia traten de que este debate se limite a una cúpula y que no se promueva ningún tipo de agitación que lleve a los trabajadores a reunirse en asambleas y discutir sobre los problemas que los afectan como clase. Puede verse que sin paritarias, o para ser más precisos, sin libre negociación colectiva o paritarias regimentadas, los sindicatos tienden a ser un mero papel. La negativa del gobierno radical, o de sus antecesores. civiles o militares, a convocar a las paritarias, tiene por lo tanto un claro contenido de clase: mantener los sindicatos inmovilizados. Estos fueron creados por los propios trabajadores para la resistencia colectiva como clase contra el patrón que dispone de la propiedad de los medios de producción y especula con la miseria y la desocupación a la hora de regatear el salario con cualquier condición de trabajo. Al prohibir la libre contratación, tanto el gobierno radical como sus antecesores “constitucionales” confiesan que no son democráticos, pues le niegan al trabajador su único derecho bajo el capitalismo, que es discutir las condiciones de su explotación. Si se mira bien, se verá que la propia ley 14.250 de paritarias estatuida por el peronismo y cuya defensa la burocracia hoy ha abandonado, es una ley regimentadora. Se obliga a los trabajadores a acuerdos de carácter prolongado — los acuerdos se firman por el término de uno o dos años— mientras el Estado capitalista y los patrones se reservan para sí la modificación a gusto de las condiciones económicas todos los días, en primer lugar a través de la supercarestía. Las paritarias así concebidas constituyen una forma de regimentación estatal y dejan en manos de la burocracia el destino de los convenios de trabajo que se suscriban —a través de estatutos antidemocráticos— las direcciones sindicales pueden arbitrariamente nombrar los paritarios. Nuestra reivindicación no es la "vuelta” a la 14.250, sino el derecho a la libre negociación colectiva.

6 de enero de 1988
Paritarias a la hechura Alfonsín-Cafiero
Redacción

Hace casi tres años, el entonces ministro de Trabajo, Hugo Barrionuevo, declaraba: “Con la crisis que atravesamos no hay razón para insistir en la formación de comisiones paritarias”. El burócrata razonaba al mejor estilo de un patrón, para el que en lugar de cercenar la libertad del capital —causa de la supercarestía— debe cercenarse el derecho de los trabajadores a la libre negociación colectiva. A este libreto se ajustó rigurosamente el gobierno constitucional en todo su tiempo de vida, con la complicidad flagrante de la burocracia sindical. El derecho democrático a la libre contratación fue barrido por los "decretazos" salariales, ya no de la dictadura sino del “nuevo” régimen. La democracia fondomonetarista le negó al trabajador la única libertad que le reconoce el derecho burgués: la de negociar “libremente” —es decir, coaccionado “sólo” por el hambre— las condiciones de su explotación. Hoy, la CGT proclama: “Hemos reimplantado la libre discusión de los salarios”. El Parlamento, por obra y gracia del acuerdo Alfonsín-Cafiero, ha sancionado la ley de Convenciones Colectivas. Pero ¿es que tenemos, finalmente, paritarias? Durante cuatro años el régimen de los salarios por decreto le rindió a la clase capitalista pingües ganancias: el salario real del trabajador cayó un 30 %. Pero este método no va más. De un lado, por la persistente lucha del movimiento obrero que ha hecho una verdadera tarea de topo, fábrica por fábrica y gremio por gremio, socavando los aumentos salariales fijados de tiempo en tiempo. De otro, porque el gobierno está en una crisis política fenomenal y necesita asociarse aún más profundamente con el peronismo y la burocracia para asegurar la continuidad de la política de entrega al imperialismo. Ante esta situación el Estado patronal ha resuelto cambiar la forma de su ofensiva contra el movimiento obrero. Se deshace parcialmente de la herramienta que ya no sirve —los aumentos por decreto— para dar paso a paritarias mutiladas y regimentadas. “El Ministerio de Trabajo está habilitado para no homologar aquellos acuerdos que no cumplan las condiciones necesarias o generen inflación” dice la ley. Obviamente las condiciones “necesarias” son las que fije el decreto reglamentario, que al igual que la evaluación de “si genera inflación”, caen en la órbita del Poder Ejecutivo. Será el gobierno, hoy en pacto con Cafiero, quien se arrogue la decisión final sobre nuestros convenios. La emergencia económica "transitoria” ha pasado a ser permanente. Como todo acto de esta democracia capitalista, cuando se dice blanco, segura-mente es negro. Aun así, las paritarias recién discutirán en mayo. Hasta ese entonces el Ministerio de Trabajo no homologará aumentos que superen la pauta de precios, por ejemplo 4 % para enero. Esta confiscación salarial no será esta vez impuesta de entrada por el "decretazo” del gobierno, sino por la “concertación” previa entre los partidos patronales y la burocracia sindical. Es sobre las espaldas de ésta que reposa la parte fundamental del andamiaje puesto en marcha, pues deberá extremar como nunca su papel frenador. No casualmente se han multiplicado las voces invocando la “madurez necesaria” de los dirigentes sindicales en la nueva etapa y promoviendo la pronta sanción de las leyes laborales, condición para asegurar que la "madurez" impere en los sindicatos contra viento y marea. “La ley de convenciones y la ley de asociaciones profesionales son un todo indivisible”. Palabra más o palabra menos, esto fue lo que dijo Oraldo Britos (PJ) al reclamar la aprobación de las leyes laborales. Estas no tienen otra finalidad que la de eternizar a la burocracia y vaciar como nunca los sindicatos como organizaciones de lucha (la ley de asociaciones profesionales dictamina la posibilidad de reelección indefinida de la burocracia, la reducción del número de delegados, la tutela absoluta de la burocracia sobre las comisiones internas, la facultad de la burocracia de destituir delegados e intervenir seccionales y sindicatos opositores). “Es lo necesario para que el movimiento obrero no se siga anarquizando” sostuvo sin sutilezas Raúl Amin, burócrata del Smata y de la CGT. “Es lo necesario” para que la burocracia responda a pie firme ante la embestida del movimiento obrero y garantice “paritarias serias y responsables”, es decir, atadas a las exigencias del capital. Para tal papel de policía, tal escudo protector del Estado. Un plan de acción La oleada de conflictos que se suceden unos a otros no ha reparado si-quiera en la tradicional “tregua" de Navidad y Año Nuevo. La burocracia se apresuró a cerrar conflictos como los de Supe y telefónicos, que iban camino de una lucha de proporciones por la enérgica disposición de la base. El cierre es provisorio, el gobierno debe atender ahora la lucha de los hospitales y de los gremios aeronáuticos. Con tarifazo en ciernes y nueva reducción del salario, no habrá “paz social” veraniega. Los trabajadores deben definir las características de su próxima intervención en la nueva etapa, a partir de las paritarias regimentadas y el feroz entrelazamiento de la burocracia con el Estado. Primero, planteando la convocatoria de plenarios de delegados y asambleas para fijar el pliego salarial a reclamar para el período enero-abril, contra el cepo de las “pautas” mentirosas del Ministerio de Economía. Segundo, impidiendo que la burocracia tenga en sus manos las paritarias, promoviendo la exigencia de que los paritarios y el anteproyecto de convenio sean discutidos y votados por la base. Este anteproyecto debe partir de la reivindicación de un salario mínimo de ₳ 1.500, igual a la canasta familiar, la garantía horaria contra los despidos y suspensiones y el control obrero sobre los ritmos de producción. Tomar la lucha por paritarias libres en las propias manos del movimiento obrero es la tarea. Pero el desenlace victorioso de todas y cada una de las luchas está insoslayablemente unido a la puesta en pie de una nueva dirección en los sindicatos, independiente de la burguesía, del cafierismo y la burocracia sindical. La intervención y el balance de una lucha están unidos no solo al momentáneo resultado del combate contra la patronal y la burocracia sino a los avances efectivos, en términos de organización y conciencia del activismo, en relación a la tarea de construir una dirección revolucionaria y anticapitalista en los sindicatos.

6 de enero de 1988
Mas: una posición insostenible
Redacción

No es cierto que la dirección del Mas haya llamado a secas a que “la base decida”. Inclusive si éste hubiera sido el caso, estaríamos ante una posición reaccionaria puesto que se habría declarado neutral ante un paro general. Pero no. En todos lados el Mas promovió la posición de no parar y el recurso de que “la base decidiera” no fue más que eso: un recurso para carnerear el paro. La dirección del Mas declaró que hubiera sido progresivo que 40 ó 50 empresas no pararan, sosteniendo que eso significaba la superación de la burocracia. Los activistas del Mas fueron instruidos por su dirección de que si en las empresas se decidía por asamblea general realizar el paro debían promover entonces asambleas de sección con el fin de obtener allí la decisión de no parar. Para la dirección del Mas el hecho progresivo no era que se realizaran asambleas sino que se realizaran para no parar. Por eso, en una supuesta crónica de las asambleas anteriores al paro SS destaca aquellas en las que supuestamente se resolvió no parar y no menciona las que sí se decidió parar. Además, ponen como ejemplo que en SOMISA se hubiera acordado “con la patronal la recuperación de las horas". El entendimiento con la patronal para sabotear un paro es presentado por la dirección del Mas como el despunte de “una nueva situación", de avance clasista en el movimiento obrero, lo cual ilustra la bancarrota política de este partido. Por qué no se paró donde no se paró La posición camera del Mas no tuvo eco entre los trabajadores. El paro de la CGT a pesar del repudio a la burocracia, fue masivo. Allí donde no se paró, donde se paró dividido o donde los compañeros para-ron exclusivamente por disciplina sindical, la responsabilidad cae por ente-ro sobre los hombros de la burocracia sindical. Esta es la responsable, no solo por no haber organizado el paro (cosa elemental) sino por largar un paro sin ninguna perspectiva de lucha, “levantado" por medio de la prensa varias veces en los días previos, negociado con los partidos patronales y aun con el propio gobierno. La burocracia llevó al movimiento obrero a un callejón sin salida. Esta situación, que provocó una gran confusión entre la masa obrera, sólo podrá ser superada por una dirección surgida de la lucha y con un programa clasista y revolucionario (y no falsamente democratista y carnero). El callejón sin salida del Mas Si la burocracia sindical conduce al movimiento obrero a una encerrona, la dirección del Mas ha llevado a un callejón sin salida aún peor a sus propios militantes. Las posiciones cameras de esta dirección los llevó a un verdadero retroceso político, aislándolos de los trabajadores, no de la burocracia sindical. En Foetra de Córdoba, delegados del Mas fueron removidos en asambleas masivas y con el voto masivo de los trabajadores presentes, por su posición de carneros. La burocracia, agradecida. El Partido Obrero llamó a los trabajadores a parar contra el gobierno y a repudiar a la burocracia no concurriendo a los actos. El Partido Obrero llamó a parar realizando asambleas para votar pliegos de reivindicaciones propios, para luchar por una nueva dirección y exigir a la CGT un Congreso de las Bases que vote un verdadero plan de lucha de los trabajadores. Este terreno de lucha, de combate, es el terreno para la construcción de la dirección que el movimiento obrero reclama.

6 de enero de 1988
Más ejemplos de "iniciativa privada "
Redacción

Uno de los caballitos de batalla del gobierno es el fomento de las exportaciones. Es así que “el equipo de lujo" eliminó las retenciones impositivas a las exportaciones agropecuarias y llenó de prebendas a las ventas externas industriales. Se calcula que para exportar 1600 millones de dólares en bienes industriales. el Estado pone 400 millones en reembolsos, subsidios, etc., esto con el tipo de cambio más alto del siglo. Pero el exportador no financia la producción del bien a exportar sino que lo hace el Estado. El industrial comunica al gobierno su intención de exportar y recibe un crédito al 1% de interés anual con plazos de hasta 10 años. Es lo que se llama prefinanciación de exportaciones. Si luego el producto no es exportado, el empresario devuelve el préstamo, que mientras tanto utilizó para toda clase de bicicletas financieras. Pero resulta que muchas empresas tomaron esos créditos de prefinanciación de exportaciones “que nunca se realizaron”. “A través de bancos privados, que servían como intermediarios y que, teóricamente, tenían que efectuar los controles necesarios, estas empresas obtenían esos préstamos para la prefinanciación de exportaciones que nunca se realizaron” (Página 12, 5/1). Según el fiscal, por este medio “lograron quitarle al Estado en los dos primeros años del gobierno democrático más de 450 millones de dólares”.

6 de enero de 1988
De Astiz a Aldo Rico
Redacción

1987 concluyó con dos planteamientos militares. En ambos, el gobierno capituló en toda la línea. El primero fue en torno de Astiz. El Almirantazgo y “los oficiales superiores dejaron entender que sus subalternos estaban dispuestos a oponerse a toda medida discriminatoria respecto de Astiz” (Le Monde, 3/12). Astiz fue ascendido a capitán de corbeta. El segundo fue el de Aldo Rico. “Si para el 29 no estaba solucionada su situación, se pondría el uniforme de combate y saldría del lugar donde estaba detenido “pese a quien le pese”’ (La Nueva Provincia). El día 30, el ministro de Defensa, Jaunarena, le restituyó el grado militar y Aldo Rico pasó las fiestas en una casa-quinta de los alrededores de Buenos Aires. Rico está procesado por “desobediencia”. Gracias a los testimonios judiciales de Alfonsín, Cafiero y otros “demócratas” la justicia descubrió que Rico no tuvo el propósito de rebelarse y su única falta consistió en abandonar su unidad para trasladarse a Campo de Mayo. “Si fuese hallado culpable en esta única causa le correspondería una pena inferior a seis meses de prisión, lo que haría que la causa no pudiera ser apelada ante la justicia civil “(Clarín, 5/1). Lo de Semana Santa no existió, fue todo un espejismo ¡y los alfonsinistas y renovadores insisten en que protagonizaron jornadas heroicas en “defensa de la democracia”! El asunto Rico relegó en los diarios una noticia tan grave como las dos anteriores: cuatro almirantes detenidos bajo “prisión preventiva rigurosa” por la causa de la Escuela de Mecánica de la Armada pasaron las fiestas en sus domicilios, sin que se hubiesen sido autorizados “por el juez o el tribunal que entiende en el proceso que se les sigue” (La Razón, 29/12). Nadie se enteró de que se hubiese dispuesto alguna medida. El gobierno se ha convertido en un rehén del militarismo, como es un rehén del FMI y la Iglesia (ver nota sobre el Congreso Pedagógico). No delibera ni gobierna, ejecuta los planteamientos que se le dictan.

6 de enero de 1988
El votó justicialista al tarifazo
Redacción

Los “popes” del justicialismo, Guido Di Tella y Domingo Cavallo, sostienen que el voto justicialista al paquete impositivo se debió a un chantaje del gobierno. “Sin paquete impositivo las provincias nuestras iban a sufrir y mucho”, dijo Di Tella (Ámbito, 5/1). “Los gobernadores necesitan una ley de coparticipación federal para evitar que la Secretaria de Hacienda distribuya de manera arbitraria los fondos impositivos” sostuvo, a su vez, Cavallo (Clarín, 3/1). El peronismo habría optado por el mal menor, en nombre de defender el federalismo, las provincias y los sueldos de los empleados públicos. ¿Es esto así? El propio Di Tella se encargó de desmentir sus afirmaciones porque, al mismo tiempo, sostuvo que “sin algún paquete impositivo, la situación económica hubiera degenerado con certeza en una estampida hiperinflacionaria”. Es decir que para el justicialismo el paquete impositivo es un instrumento, perfectible, de combate contra la inflación y de preservación, por lo tanto, del poder adquisitivo de la población. Pero, ¿qué es este paquete impositivo? Un brutal ataque a la población, que se perfeccionó por los propios “aportes” del justicialismo. Como dice Di Tella, “conseguimos eliminar... el impuesto al patrimonio y el impuesto a la producción agropecuaria de difícil percepción”. Estos dos impuestos, junto a una modificación del impuesto a las ganancias, eran los únicos tributos al capital. Fueron eliminados porque afectan a la “acumulación”. Y las modificaciones en ganancias, como lo reconoció Cavallo, “no se llegarán a aplicar”. En cambio, fue extendido el impuesto a las naftas porque ahora abarcará además a una canasta de servicios (teléfonos, gas, luz); que el justicialismo accederá a votarlo porque “el destino de esos impuestos es para los jubilados”, como dice Di Tella, es pura hipocresía. El aumento de costo de vida, como consecuencia de estos tarifazos, absorberá y con creces el aumento nominal que reciban los jubilados. Además, se trata de un paso decisivo hacia la liquidación del sistema jubilatorio porque se independizan los fondos provisionales de los aportes, alentando aún más la evasión. El paquete impositivo ha quedado reducido al tarifazo y al incremento de los impuestos al consumo. Un paquete eminentemente inflacionario. Los capitalistas no esperaron a que se pusiera en vigencia para remarcar los precios y mandar el dólar a las nubes. El co-gobierno alfonsino-cafierista tuvo su debut “de lujo”.

6 de enero de 1988
No delegar nuestros reclamos en Cafiero
Redacción

El cafierismo y los burócratas sindicales han salido a rescatar a este régimen de la carestía, del “punto final” y de la agresión constante a las condiciones de vida de las masas. “Algún paquete impositivo era necesario”, declaró Di Tella, justificando el voto justicialista al tarifazo. “El acuerdo con el paquete impositivo fue correcto porque a cambio obtendremos las ‘leyes laborales’”, dicen los jerarcas sindicales poniendo la vista en la ley de asociaciones profesionales que permite la reelección indefinida de los burócratas y cercena la organización de fábrica. El régimen del ascenso a Astiz y la restitución del grado militar a Rico gobierna de la mano del cafierismo. Y no podría ser de otro modo, porque el alfonsinismo está políticamente agotado y la “gobemabilidad” del régimen reposa en el apoyo cafierista. En estas condiciones, los burócratas de la CGT han decidido que Cafiero sea el “interlocutor” del movimiento obrero ante Alfonsín. Pedraza, de los 25, dijo tener “la plena confianza” en que en la próxima reunión entre Alfonsín y Cafiero se contemplen las necesidades de los trabajadores y el cambio que realmente necesita el país (La Razón, 6-1). Está definida aquí la colaboración política de la burocracia sindical con este régimen de la carestía y la caída de los salarios. La burocracia ha delegado su responsabilidad en un representante político de la patronal que, por esto mismo, valoriza aún más sus acciones a los ojos del gran capital y el imperialismo. La desenfrenada especulación financiera de estos días es un termómetro de la crisis política que está preparando las condiciones para el co-gobierno directo UCR-PJ, con la entrada de hombres del cafierismo al gabinete. El cafierismo franquearía así el paso de todo el co-gobierno ejercido desde 1983, en las provincias y el Parlamento. La CGT ha definido así una estrategia de “paz social” en un momento de agresión permanente del capital sobre los trabajadores, que esperará ver culminada con el cafierismo en el gobierno. Pero el cafierismo es un representante de un ala de los “capitanes de la industria” que busca una nueva asociación con el imperialismo mundial, a través de nuevas concesiones. El P.J. es uno de los mayores sostenes del acuerdo pro-imperialista con Italia y participa activamente del negocio con los monopolios brasileños. El problema estratégico fundamental del movimiento obrero es su independencia frente a la patronal y en particular ante el cafierismo. Las expectativas o subordinación a éste llevan inevitablemente a los trabajadores a un callejón sin salida o a una frustración de las luchas que se emprendan. La lucha contra esta subordinación debe tomar, en lo inmediato, la forma de un programa reivindicativo definido, de modo de que el movimiento obrero se articule en tomo a sus necesidades más elementales contra el plan de ajuste alfonsino-cafierista: •salario y jubilación mínimos de ₳ 1.400 (igual a la canasta familiar) •paritarias libres, sin techo ni emergencia económica. Que los paritarios se elijan en asamblea general. •no pago de la deuda externa. •control obrero de la producción. El PARTIDO OBRERO llama a los activistas y delegados del movimiento obrero a discutir esta propuesta y la organización política independiente de los trabajadores en un gran partido de la clase obrera. Recuadro Tapa PO N° 212 Un "Congreso Pedagógico” -boicoteado por el pueblo-viciado de nulidad Que CTERA y la FUA encabecen la movilización contra el clero Los sectores eclesiásticos y oscurantistas han copado el Congreso Pedagógico, gracias al respaldo del gobierno radical. El concejal radical Farizano sostuvo que este resultado “no guarda relación con las fuerzas que están representadas en los cuerpos legislativos” y que se debió “a que la educación privada tuvo la participación orgánica que no lograron ni el sector público ni los partidos políticos” (Clarín, 15/12). Lo que Farizano no dijo es que a estos sectores se les vedó la intervención colectiva a través de sus sindicatos y centros. La Iglesia, en cambio, a través de sus parroquias y con el dinero del propio Estado, no tuvo dificultad en copar con comodidad el vacío esqueleto del Congreso Pedagógico. El hecho de que ex funcionarios de la dictadura, como Llerena Amadeo, conformen la delegación metropolitana al Congreso Pedagógico Nacional denuncia la línea política del clero. El gobierno alentó este copamiento clerical porque le permite justificar la salida de una legislación reaccionaria en materia educativa. La convergencia del gobierno con este ala clerical se manifestó abiertamente en la Capital, donde el secretario de Educación de la Municipalidad, Enrique Mathov, el titular de la lista clerical electa, Van Gelderen, y el delegado arquidiocesano hermano Daniel Mujica sostuvieron que existen “más codncidencias que divergencias en los aspectos pedagógicos” y abogaron por “una justa distribución del presupuesto educativo a todos los establecimientos del sistema, estatales y no estatales, según el principio de subsidiariedad” (Clarín, 15/12). Sobre esta base, estos sectores reaccionarios impusieron la resolución de “que la formación religiosa optativa en las escuelas y la libertad de enseñanza en lo jurídico, pedagógico y económico en el ámbito privado y estatal constituyen recomendaciones que debe aplicar en lo inmediato la Municipalidad de Buenos Aires”, sin esperar el dictado de ninguna ley ni tampoco la reunión nacional del Congreso Pedagógico, que debería reunirse en febrero. Desde las páginas de Prensa Obrera fuimos denunciando este copamiento clerical facilitado por el oficialismo e inclusive la izquierda, en nombre del participacionismo popular. Este copamiento era inevitable porque el propósito de reformar la ley de educación es una aspiración permanente de la burguesía. Figuró como aspecto fundamental en el planteo de la Unión Industrial en ocasión del día de la Industria. La CTERA no se ha pronunciado frente a este Congreso Pedagógico boicoteado por el pueblo, ni ha encarado una ofensiva en defensa de la escuela pública, laica y gratuita. Tampoco los centros estudiantiles, universitarios y secundarios, se han pronunciado por un plan de lucha. El Partido Obrero sostiene que el gobierno y el peronismo sucumbirán ante la presión clerical como lo han hecho ante los militares o el FMI.