El remate de la campaña electoral gráfica se realiza en un cuadro de incipientes luchas salariales. Atlántida y otros talleres han salido a la lucha para que el reciente aumento salarial no absorba aumentos parciales obtenidos por los talleres. Este marco favorece el progreso de la corriente clasista y antipatronal Naranja. A pocos días de las elecciones sigue profundizándose el desarrollo de la Naranja posterior a la Asamblea General fraudulenta. Esto se expresa en la cantidad de fiscales, en la firmeza de sus candidatos, brutalmente apretados por las patronales y él aparato burocrático, y en la muy buena recepción de los compañeros Naranja cuando van a talleres tradicionalmente verdes. Estas visitas han llegado a convertirse en verdaderos movimientos de lucha, en primer lugar, para obligar a las patronales a franquear la entrada de los candidatos naranjas. En algunos de estos talleres, con la presencia de la Naranja se realizó la primera asamblea general de la empresa. La Naranja se ha convertido en un excepcional canal de organización y movilización del activismo. Uno de los ejemplos más claros es Fabril. Allí los activistas han montado una gran campaña de pintadas (y de defensa de las mismas), de agitación propia y adhesiones para fiscales. De esta manera la Naranja está peleando, de igual a igual, este tradicional bastión de la Calipo y la burocracia sindical. Otro tanto sucede con los compañeros jubilados, que están demostrando una gran simpatía por la Naranja. Ongaro: impasse y fraude El ascenso de la Naranja, reflejado en el profundo impacto causado por su posición respecto de la Obra Social y la representatividad de los casi 50 secretarios generales que integran su lista, tiene como contrapartida el completo empantanamiento de la Verde. Esta salió a “apretar” candidatos naranjas, pero, por otro lado, elementos de la Verde renunciaron y son públicas las dificultades que encuentra para conseguir candidatos con algún nivel de representatividad (Perfil, Crónica, Clarín). Este fenómeno, más algunas rencillas internas por el queso, han sumido en la más completa inmovilidad al aparato burocrático. Las consignas defensivas (“preferimos la verdad a la mentira...”) retratan el derrumbe político del ongarismo. Por toda respuesta Ongaro se orienta cada vez más a lo que será su carta definitiva: el fraude liso y llano, o al empleo; de la violencia física como en la asamblea general. Para este plan Ongaro recaba el apoyo de la burocracia de distintos gremios y cuenta con el inestimable apoyo del Estado y las patronales. Estas han “invertido” en apoyo de Ongaro un aumento preelectoral del 10% en noviembre y del 20% en diciembre, absorbible de pasados y futuros aumentos. El problema fundamental entonces hoy es quebrar el fraude burocrático-patronal-estatal, defender la votación en cada taller y la acción de los fiscales naranjas en cada sede. La mejor garantía es la defensa de las elecciones con la movilización del gremio el 17 de diciembre transformando el acto eleccionario en una gigantesca batalla contra la patronal y su agente, el ongarismo. Hablan las bases gráficas La Lista Naranja Gráfica ha causado un verdadero impacto en toda la base del gremio, por sus propuestas y programa, por su inclaudicable trayectoria antipatronal y antiburocrática y por la representatividad de sus hombres y mujeres, casi medio centenar de secretarios generales y miembros de comisiones internas de los talleres más importantes del gremio. Prensa Obrera continúa presentando en sus páginas las opiniones de estos compañeros. "La Naranja llevó adelante el programa vota en 1984" Prensa Obrera: ¿Cuál es el balance de tres años de conducción ongarista? Femando Navarro (secretarlo general de Rollingforms y candidato a Prosecretario de Organización): El balance de estos tres años es un deterioro creciente del salario gráfico. El ongarismo se ha ido pasando poco a poco al campo de la burocracia, hasta llegar a la situación actual en que se comporta como una burocracia acabada, con ausencia total de democracia sindical. Los hechos salientes de estos tres años son el deterioro salarial, el deterioro de los servicios de la Obra Social, la convalidación de los despidos de activistas y delegados en función de acuerdos con las patronales, acuerdos reflejados en los aumentos salariales - siempre ruinosos y a espaldas de los trabajadores. En la cuestión salarial, el ongarismo se adaptó, en estos tres años, a todos los límites impuestos por el gobierno. Para llevar esto adelante, intentó eliminar a la oposición y dispersar al gremio. La única que en todo este tiempo llevó adelante el programa democrático votado en 1984 contra la Transitoria de la dictadura militar, fue la Naranja, que defendió hasta las últimas consecuencias tanto el salario, reclamando plenarios de delegados y asambleas generales para debatir los acuerdos salariales, como a los despedidos y represaliados y. resguardó esta vanguardia que hoy se agrupa en esta lista y mantiene y profundiza el programa democrático votado en 1984. Por ese motivo, la única salida es votara la Naranja. Trabajadores de la Obra Social: "El sindicato nos trata como patronal" Prensa Obrera: ¿Cuál es la situación de la Obra Social gráfica y qué propuestas levanta la Naranja? Eduardo Rodríguez (candidato a Vocal de la Rama Administración): En estos tres años en que la conducción ongarista se ha hecho cargo de la Obra Social no ha habido ningún adelanto en las prestaciones de servicios. Por el contrario, hay muchos servicios deteriorados por la falta de preparación para conducir la Obra Social. Cuando uno va a la Obra Social tiene que hacer largos trámites para acceder a los servicios o para cualquier estudio o análisis, no existen guarderías, las raciones de leche para recién nacidos han sido reducidas de un arto a cuatro meses, el promocionado Hogar Gráfico no fue construido. Esto es algo fundamental para todos los gráficos. Pero, además, nosotros como trabajadores de la Obra Social tenemos nuestros propios reclamos. El primero es que no tenemos organización gremial interna. El Sindicato no existe para nosotros como tal, sino solamente como patronal. Cuando la Verde asumió, despidió a más de la mitad de los compañeros. El resto sufrimos sanciones y persecuciones. Muchos comenzaron a desconfiar de la conducción del Sindicato y pensaron en desafinarse. En contra de esto, la Naranja trabajó para aclararles que la salida no era borrarse del Sindicato sino agruparse para recuperarlo, desplazando a estos burócratas-patrones de la Obra Social y el Sindicato. Las principales propuestas de la Naranja para la Obra Social son la elección de delegados que nos representen en el Sindicato, presencia de asistentes sociales en cada clínica para evitar colas y trámites al trabajador, desarancelizar la atención, separación administrativa de la Obra Social y el Sindicato, por una comisión investigadora elegida en Asamblea General. "Queremos participación" Prensa Obrera: ¿Por qué el trabajador gráfico debe estar en la Naranja? Gustavo Omar Ferreyra: (secretario general de Chulka Impresora —candidato a congresal): La Naranja nos dará más posibilidades para la participación de todos nuestros compañeros, para poder opinar sobre nuestros aumentos, sobre nuestra obra social y tampoco descuidará a nuestros compañeros jubilados. En tanto la lista Verde solo piensa firmar aumentos a espaldas de todo el gremio y no convoca a plenarios de delegados ni asambleas generales del gremio. Las características del fraude El fraude que ha montado la burocracia ongarista con el apoyo de los 25 y otros burócratas “izquierdistas”, tiene las siguientes características: 1.- Ya están impresos más de 1.200 carnets "voladores” para ser usados por gente ajena al gremio. La Naranja ha reclamado que se vote con la presentación de la cédula de identidad; 2.- El padrón electoral está, naturalmente, adulterado; figuran incluso empresas cerradas o inexistentes y personas fallecidas. La Naranja ha presentado ante la justicia los numerosos casos que ha podido comprobar; 3.- Hay evidencia de que la Junta Electoral ha decidido no enviar las urnas a varios de los talleres de más de 30 trabajadores que deben recibirlas, pero donde hay mayoría naranja. Por el contrario, lo hará en numerosos talleres que tienen menos de 30 trabajadores, y cuyo lugar de voto deben ser las subsedes gremiales. Se evitará así la presencia del fiscal de la Naranja, lo que permitirá adulterar el padrón de votantes y los votos; 4.- El aparato de la verde ongarista, y también las patronales, están amenazando con el despido a los activistas que impulsen el voto a la Naranja o denuncien las irregularidades de las elecciones; 5.- Por medio de todos estos manejos la lista Verde pretende contar con hasta 2.500 ó 3.000 votos irregulares e incluso neutralizar una avalancha Naranja. 6 - El último aspecto del fraude, pero de ninguna manera el menos relevante, es que tanto el Ministerio de Trabajo como la Justicia están haciendo oídos sordos a las innumerables denuncias de la Naranja, a pesar de la copiosa documentación que ha presentado. Existe un compacto frente del Estado patronal y sus agentes para mantener al otrora “maldito” Raimundo Ongaro en el sillón del Sindicato Gráfico. Alfonsín, de un lado, las distintas fracciones de la burocracia, del otro, los “izquierdistas” como el PI, Piccinini, Gutiérrez de la UOM de Quilmes y otros “sindicalistas de la liberación”, finalmente, se han unido contra la Naranja. A ello hay que unir la acción y la omisión de las direcciones del PC y del Mas, que están saboteando el esfuerzo de sus activistas gráficos que apoyan a la Naranja. La conclusión de todo esto es que es necesaria una vigorosa movilización de los trabajadores gráficos contra el fraude, así como el de todos los activistas de los demás gremios y de los partidos de izquierda. La Naranja es el proyecto político-sindical más profundo de recuperación y renovación de los sindicatos desde la época de Sitrac-Sitram y del SMATA Córdoba de 1974. Insuficiente aumento salarial en vísperas de elecciones A pocos días de las elecciones, la conducción Verde ha anunciado la obtención de un aumento salarial de un 10% para noviembre y de un 20% para diciembre. Pero estos ya habían perdido más de 20 puntos en lo que va del año. En noviembre entretanto el costo de la vida superó los 10 puntos y para diciembre solo un poco menos que eso. Es decir, que el aumento salarial no mantiene el valor adquisitivo de los salarios de octubre. El acuerdo especifica que las patronales pueden absorber los aumentos previos o futuros, tanto por empresa como generales, ya sean por decreto o por paritarias. Es por este motivo que el aumento se liquida en rubro aparte como “anticipo remunerativo”, para que no quede consolidado en los básicos y para facilitar su absorción posterior. De esta manera se abre en el gremio una etapa de luchas parciales por taller, para impedir la absorción de los aumentos previos, que el sindicato no apoyará. El acta de acuerdo está fechada el día 16 de octubre, un mes antes de la asamblea general! La Directiva ongarista ocultó durante más de un mes el acuerdo para evitar que fuera debatido por la asamblea general. Se privó, como siempre, al gremio de opinar y resolver. El método delata los objetivos perseguidos. Las patronales tiraron unos puntitos de adelanto de futuros aumentos para tratar de salvar a una conducción propatronal. El aumento es una “inversión” patronal para tener tres artos más de acuerdos salariales a su antojo. La maniobra patronal demuestra, a los ojos del que quiera ver, cuál es la base de sustentación de la burocracia ongarista. Las direcciones de la izquierda contra sus militantes En las elecciones del 84 en el sindicato gráfico, el PC integró las listas de Nucleamiento Gráfico hegemonizada por la burocracia peronista renovadora de los 25, que ahora está integrada al ongarismo. . Hoy, la militancia de base del PC se ha unido en masa a la Naranja, sumando sus hombres y su esfuerzo a la lista antiburocrática y antipatronal. ¿Pero, se trata de un compromiso compartido por la dirección del PC? En el 84 se pudo ver que detrás de ... “Nucleamiento”’ operaba un colosal “aparato". Folletos impresos a cuatro colores, imponentes murales, el apoyo de militantes y jóvenes cuantos fuesen necesarios, para la tarea de agitación. Era el “aparato" del PC. Hoy, está ausente un apoyo similar a la Naranja. Incluso un modesto compromiso financiero no ha llegado a efectivizarse. El impulso en favor de la Naranja viene de abajo; pero de arriba, "silencio”. El semanario "Qué Pasa" ha dejado correr los días sin sacar un sólo artículo sobre el sindicato gráfico; esto, por omisión, es un apoyo a las acciones fraudulentas de Ongaro. Esta "neutralidad" no es "neutral": juega a favor del enemigo. Está fresca la tinta de los periódicos del PC que planteaban la formación de un “sindicalismo de liberación” por oposición al clasismo, acusado de “estrechamente obrero”. Son precisamente los "sindicalistas de la liberación” como Guillan, el “Barba” Gutiérrez o Piccinini, quienes apoyan a Ongaro en su fraude y en su política de delación de activistas. La política de la dirección del PC en favor de estos burócratas seudoizquierdistas (que apoyan a Alfonsín o a Cafiero) pone de relieve que, frente a un movimiento clasista, el “sindicalismo de liberación” es contrarrevolucionario. Pero no solamente la dirección del PC apoya a Ongaro, incluso contra sus militantes activos o jubilados. El Mas tampoco ha sacado un solo artículo en todas estas semanas de lucha por la presencia de la lista en todos los talleres. No sumó su denuncia a la Asamblea patoteril que eligió una Junta Electoral verde para organizar el fraude. Los “campeones” de las decisiones democráticas no participan de esta enorme lucha por la democracia sindical. El Mas adhiere de pura forma a la Naranja porque no le quedó otra alternativa, pero no ha puesto el menor empeño en la lucha de ésta. Sabemos que en sus boletines internos hostigan a la lista clasista en la que participan. La izquierda democratizante adhiere de palabra a la Naranja, pero tiene colocada toda su apuesta en favor de Ongaro.