El lunes pasado, Raimundo Ongaro imponía en una bochornosa asamblea una Junta Electoral enteramente dominada por la lista Verde, en un claro indicio ¡de que se prepara un monumental fraude para las elecciones del Sindicato, que deben tener lugar el 17 de diciembre. Asimismo, hizo “aprobar” una Memoria y Balance antiestatutaria, cuyo examen y discusión fue violentamente impedido.
La intimidación, la patoteada, el apoyo descarado del Ministerio de Trabajo y el ataque físico a la Lista Naranja fueron utilizados indiscriminadamente para lograr estos propósitos. Ongaro no dejó nada a envidiar a las 62, convirtiéndose definitivamente en masa gráfica, el burócrata “sin honra” del Sindicato Gráfico.
La burocracia ongarista ha apostado al fraude, en la convicción de que luego de tres años de firmar convenios ruinosos, de parálisis y hasta aliento a los despidos de delegados y activistas, de vaciamiento de la Obra Social y de absoluta ausencia de democracia sindical, ha perdido todo su crédito ante la masa gráfica
Es necesaria una enérgica campaña de denuncias, agitación y organización para quebrar el fraude en el Sindicato Gráfico Argentino.
Gangsterismo
Poco después de las 13 hs los primeros asambleístas fueron llegándose hasta la Federación de Box. El propio ingreso al estadio se convirtió en el inicio del fraude. La entrada se franqueaba con la presentación del carnet sindical, el cual no era, sin embargo, cotejado ni con los documentos de identidad, ni con el padrón sindical. Toda esta operación estaba “custodiada por expertos” del Sindicato Gráfico Argentino y de la UOCRA. De esta manera, la masa de carnets "fabricada" por la Secretaría de organización en los últimos días franqueó el acceso a la Federación de Box de muchas personas, dudosamente gráficas.
Por si esto fuera poco, rentados ongaristas salían del estadio llevando manojos de carnets que repartían en la puerta de la Federación entre barras ajenas al gremio (PJ de Adrogué, PI, etc.). Más expeditivos, otros miembros de la patota verde ingresaban directamente por una puerta lateral (Castro Barros 83), casualmente sin custodia del sindicato.
Este fue el escenario de la Asamblea fraudulenta. Pero como a todo escenario le faltaban todavía los actores.
Dentro del estadio, las "barras” rentadas y ajenas al gremio, intimidaron y amedrentaron a los trabajadores presentes. Esto llegó al extremo cuando ingresó la columna naranja, a la que dirigieron insultos y proyectiles de todo tipo. Estaba claro que la Asamblea estaba preparada para el “apriete". ¡Cómo aprendieron Ongaro y Goldar de sus viejos verdugos!
Así se confeccionó el preludio. La Asamblea propiamente dicha no existió. No hubo ningún debate. Más de 20 bombos manejados por “personal" ajeno al gremio, organizado y dirigido desde la propia mesa de presidencia, ¡impidieron que los oradores naranjas pudieran hablar. Los veedores del Ministerio de Trabajo apoyaron a la patota, interrumpiendo, a su vez, a los oradores naranjas.
La burocracia despreció y pisoteó los derechos de los trabajadores gráficos con el expediente de la patota. En este cuadro de regimentación e intimidación, no podía surgir ninguna expresión de la base del gremio. En este clima, muchos compañeros se retiraron anticipadamente o no votaron. La verde impuso una Junta Electoral para convalidar el fraude que está montando. Los veedores del Ministerio de Trabajo no eran los habituales y fueron designados para asesorar a Ongaro sobre como llevarlo adelante.
Como culminación de este bochorno, una patota de funcionarios y rentados atacó físicamente a los trabajadores de la Naranja que se retiraban pacíficamente en algo que ya se ha convertido en costumbre en el Sindicato Gráfico. Primero dentro del estadio un directivo naranja fue atacado, intentando “chupárselo” la barra ongarista. Fuera del estadio, el ataque fue indiscriminado. No se trató de algo casual o producto de una “calentura”; fue una acción perfectamente premeditada y planificada desde la Directiva del Sindicato.
Caracterización política
El ongarismo jugó a fondo la carta de la intimidación y el fraude, porque no tiene otro medio para mantenerse a la cabeza del Sindicato. Movió para ello todo el aparato propio y "prestado”.
Para la Verde, el control de la Junta Electoral pasó a convertirse en un elemento insustituible de sus maniobras fraudulentas, incluida la sanción de un Balance plagado de irregularidades. La necesidad vital de imponer estos métodos repugnantes, obedece a la consciencia que la propia burocracia ongarista tiene de no contar con una mayoría electoral propia y segura en condiciones democráticas y libres. Por eso, rechazaron una propuesta pública de la Naranja de conformar una Junta Electoral mediante la representación proporcional.
La pérdida de sustento en la base gráfica del ongarismo es el resultado de' tres artos de constante deterioro salarial, de aceptación sin condiciones de la regimentación estatal sobre los sindicatos y los salarios, de parálisis ante los despidos, de un anteproyecto de convenio propatronal y burocrático y del vaciamiento de la Obra Social.
La utilización de métodos gansteriles sin que importe la opinión de los gráficos, está anunciando que Ongaro está dispuesto a continuar y aún profundizar, esta política antiobrera.
La masa del Gremio estuvo ausente
La Asamblea de la Federación de Box nada tuvo que ver con las necesidades de los trabajadores gráficos, con sus reclamos y problemas. La Verde excluyó del temario los temas urticantes reclamados por la Naranja: salarios, despidos, anteproyecto de convenio. Su objetivo era una Asamblea de aparato, minoritaria, donde las patotas pudieran imponerse.
El gremio estuvo ausente porque, como lo dijeron anticipadamente muchos compañeros, el ongarismo iba a apelar a la violencia gansteril, como ya ocurriera en anteriores asambleas y plenarios de delegados. Muchos recordaron el último plenario de delegados y la última asamblea general, que fueron escenarios de pugilatos y patoteadas contra los trabajadores. La burocracia verde se encargó de confirmar estas previsiones.
Es necesaria una gran movilización
Con lo ocurrido en la Federación de Box el ongarismo ha ilustrado cuál es i su estrategia para continuar al frente del S.G.A.: intimidación y fraude. La verde va a jugar a fondo estas cartas, con el apoyo del Ministerio de Trabajo y las patronales.
Ongaro va a volcar todo el peso de la patota para intimidar a los trabajadores en aquellos talleres donde haya urnas. La presión física sobre los trabajadores, sobre todo en los talleres más pequeños o desorganizados será una de las armas fundamentales de la burocracia gráfica.
La otra será el fraude mediante la adulteración de los padrones, para las votaciones que se realizan en las subsedes y en la Sede Central. Una norma democrática elemental es que el padrón de ¡a elección lo constituya el correspondiente a la Obra Social.
La vanguardia gráfica, la Naranja sigue creciendo en número de activistas, pero también en aprendizaje y experiencia. Debería galvanizar ahora al gremio contra la burocracia y restablecer el empuje de masa de los sectores más postergados. El ongarismo tiene una larga tradición, y esto más el apoyo del Estado y de la burocracia peronista le permiten ocultar a todo un sector del gremio su carácter antiobrero. Para asumir el desafío la Naranja deberá convertirse en una falange disciplinada capaz de llegar a todos los talleres y a todos los trabajadores.
1) Impugnemos la Asamblea gansteril. Por una Junta Electoral de todas las listas. Por la discusión de la Memoria y Balance antiestatutarios. Por la discusión del salario y del anteproyecto de convenio.
2) Por el voto con el padrón de la Obra Social.
3) Por urnas en todos los talleres y una única sede para los compañeros jubilados.