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Prensa Obrera N° 205

5 de noviembre de 1987 · 28 notas

Notas de este número

5 de noviembre de 1987
Los comités de fábrica y el control obrero, motores de la Revolución de Octubre
Redacción

Una de las cuestiones menos conocidas de la Revolución Rusa de 1917 fue el inmenso papel que jugaron en ella los comités de fábrica. Estos ya habían hecho su aparición en la revolución de 1905, oportunidad en la que fueron la base sobre la que se formaron los consejos obreros (soviets). Al producirse la revolución de febrero de 1917, los comités de fábrica surgieron con una rapidez asombrosa, al calor; del gran impulso que cobró la lucha reivindicativa que siguió a la caída del zar (en especial, la jornada de 8 horas y el aumento de salarios). El 5 de marzo, el soviet de Retrogrado lanzó un llamamiento a extender la formación de estos comités a todo el país; cinco días más tarde el soviet firmaba con las patronales un acuerdo que Instituía la jomada de 8 horas y los comités obreros. En el lapso de un mes, esos comités eran una realidad que el gobierno capitalista intentó vanamente encauzar para sus propios fines. Es así que, en abril, reglamentó su funcionamiento para que actuaran como representación de los trabajadores ante la dirección de las empresas en todo lo relativo al salario y las condiciones de trabajo, y para bregar por “la formación profesional y cultural de los asalariados”, en tanto que los conflictos debían resolverse a través de una cámara de conciliación. Era la fórmula de la integración de los comités al capitalismo y al Estado. Los comités de fábrica Los comités de fábrica se formaron primero en Retrogrado y luego en Moscú antes de extenderse al conjunto de la industria. No existió una delimitación clara de funciones entre los soviets y los comités de fábrica, debido a la supremacía de los primeros en todos los órdenes de la vida nacional y de las masas. Pero en las fábricas los problemas eran vastísimos y de índole claramente política: las patronales I acudían a todo tipo de boicot y de sabotaje a la producción para doblegar a la revolución. Al actuar así forzaron a los comités a encargarse del funcionamiento de la fábrica, aprovisionarse de materias primas e inclusive de comercializar la producción. Mientras en un comienzo los partidos democratizantes tuvieron mayoría en los soviets, no ocurrió lo mismo en los comités de fábrica que fueron desde el inicio un bastión del Partido Bolchevique. En la principal fábrica, Putilov, el 25 % de los delegados del comité de fábrica eran militantes bolcheviques, en tanto que otro 30 % simpatizaba con ellos. Se calcula que antes de la revolución existieron más de 2000 comités de fábrica. En el mes de mayo se celebró la primera conferencia de los comités de fábrica de Retrogrado (la Capital). El control obrero Como está dicho, los comités se confrontaron rápidamente a una situación de descalabro económico general del país. Las patronales acusaban de la ruina económica a los trabajadores, atribuyéndola a las reivindicaciones “exageradas” -de los obreros. De las palabras pasaron a los hechos, reduciendo u ocultando la producción, suspendiendo obreros, cerrando temporaria o definitivamente las empresas, organizando lock-outs, etc. El gobierno democratizante respaldó naturalmente a la patronal, condenando los “excesos obreros” en nombre del “Interés general”. “El Estado — declaró el ministro de Industria— no puede comprometerse a ofrecer a la clase. obrera una situación excepcionalmente privilegiada a expensas de toda la población” (¡la semejanza con Alfonsín-Cafiero es completamente inevitable!). El sabotaje capitalista llevó a los comités de fábrica a asumir el control de la producción, única vía para garantizar la continuidad económica. El control abarcaba desde la provisión de las materias primas y el combustible hasta la comercialización de los productos, y el control sobre las operaciones bancadas y financieras. El control obrero pasó a ser el eje natural de los comités de fábrica. A la conferencia general de comités de fábrica realizada en mayo asistieron 421 delegados en representación de 236 fábricas. El Congreso giró en torno al control obrero. En la resolución redactada por Lenin y aprobada mayoritariamente por los delegados, se planteaba que el control obrero era la respuesta a la catástrofe económica impulsada por el gobierno y las patronales. Establecía que los obreros debían tener las tres cuartas partes de los votos en todas las Instancias de decisión; que el control abarcaría a todas las fases de la producción; que existiría un total acceso a la documentación comercial y financiera de las empresas (abolición del secreto comercial); que verificaría la comercialización de los productos básicos, en especial en relación al campo. Para Lenin, el control obrero serviría para establecer una contabilidad nacional basada en la dirección obrera democráticamente elegida a través de las asambleas de los comités de fábrica. Para la burguesía y la izquierda democratizantes “el rol de los comités de fábrica debe ser de complemento” y “en la medida que atravesamos una í revolución democrática hay que entenderse con la burguesía”, como lo declaró el ministro de Trabajo. Los partidos democratizantes plantearon que los comités debían integrarse o constituir sindicatos, soslayando la cuestión del control de las fábricas. Cuando fracasaron en desviar el tema del control obrero, pasaron a pregonar la necesidad del “control democrático del Estado’’. “Es demasiado pronto para transfor-marlos en secciones de tos sindicatos —replicó al delegado Naumov a los democratizantes. A los comités de fábrica les Incumbe las tareas de la reglamentación de la vida económica que los sindicatos no pueden abordar todavía. Los comités de fábrica no sólo deben existir para la defensa profesional sino también como una base de apoyo del movimiento obrero”. Más aún: “Los comités de fábrica son la base de la extensión y consolidación de la revolución... El control obrero es el contraataque de la clase obrera a la burguesía”. Sobre 421 delegados, 335 votaron por la resolución impulsada por los bolcheviques en favor del control obrero. “NI por la vía burocrática, es decir, por la creación de una Institución con predominio capitalista, ni por la salvaguardia de la ganancia de los capitalistas y de su omnipresencia en la producción —decía la resolución aprobada— podemos salvarnos de la catástrofe. El camino de la salvación reside únicamente en el establecimiento de un real control obrero”. El control obrero fue concebido como un arma de disputa de la dirección de la economía y de las empresas a la clase capitalista y de desenmascaramiento de sus negociados, del desabastecimiento, de la remarcación de precios, de la evasión de impuestos. Era una manifestación de la dualidad de poderes a nivel de la fábrica y de la producción, y un tránsito a la conquista del poder por la clase obrera. La conferencia colocó claramente al control obrero en la vía para la toma del poder por los trabajadores: “La única salida a la situación crítica es la liquidación de la guerra y la organización de la producción, no para la guerra, sino para la reconstrucción de lo que ella ha destruido, no en el interés de un pequeño grupo de oligarcas financieros, sino en el interés de los obreros y campesinos más pobres. Tal normalización de la producción en Rusia no puede ser realizada más que por una organización puesta en manos de los proletarios y semiproletarios y supone la transferencia del poder del Estado a la clase obrera.” Esta resolución fue de gran trascendencia porque tanto mencheviques como anarquistas plantearon el control obrero en oposición a la revolución proletaria y a la dictadura del proletariado. Los anarquistas sostuvieron que la administración obrera era el camino para formar “comunas productivas autónomas”, lo cual soslayaba el derrocamiento de la burguesía y se oponía al control obrero como base de la planificación centralizada. Los mencheviques, por su parte, plantearon que el objetivo de la administración obrera era hacer funcionar a las empresas y convertirlas en rentables. Para los bolcheviques, el control obrero era un medio de lucha por el poder. Mostraba el agotamiento del régimen capitalista y el carácter superfluo de la gestión burguesa, y se convertía en el mecanismo de la transición a la expropiación del capital. “Cuando nosotros decimos: ‘control obrero’, colocando siempre esta consigna junto a la dictadura del proletariado, inmediatamente después de ella, damos a entender con nitidez a qué estado nos referimos”» planteó Lenin en el folleto "La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla". La consigna del control obrero superaba el planteo de la nacionalización en el marco burgués, que siempre apunta, en definitiva, al rescate del capital, y se convirtió en el tránsito hacia la organización de la producción sobre bases anticapitalistas. El triunfo de la Revolución En julio se celebró una conferencia de los comités de fábrica de Moscú con 682 delegados, de los cuales 191 votaron las mociones bolcheviques. Sin embargo, la debacle de las posiciones conciliadoras de los democratizantes se expresó rápidamente. La influencia de los bolcheviques en los comités de fábrica, en setiembre, era ya abrumadora. En octubre, antes de la insurrección, a iniciativa de los comités de Retrogrado, se realizó la Conferencia Nacional de Comités de Fábrica con una composición claramente revolucionaria: sobre 167 delegados, 96 respondían a los bolcheviques, 24 a los S-R, 13 anarquistas, 7 mencheviques, 6 maximalistas, 1 menchevique- internacionalista y 21 sin partido. Uno de los primeros decretos de la revolución de Octubre fue el del control obrero. Señalaba que en todas las empresas “se introduce el control de la producción, de la compra, de la venta de los productos y de las materias primas, así como de la parte financiera de las empresas. El control obrero se realiza por todos los obreros de una empresa dada por intermedio de sus instituciones electivas: los comités de fábrica, de talleres, los soviets, etc.; forman además parte de estas instituciones los representantes de los empleados y del personal técnico”. “Los órganos de control obrero tienen el derecho de supervigilar la producción, establecer el mínimo de producción de las empresas, tomar medidas para fijar los precios de venta; tienen el derecho a conocer la correspondencia y la contabilidad. Es abolido el secreto comercial”. Al presentar el proyecto de control obrero, Lenin expresó que el mismo era una manifestación del “vivo espíritu creador de las masas como factor esencial de la nueva sociedad”. De la revolución de Octubre en adelante, la consigna de los comités de fábrica, del control obrero y de la abolición del secreto comercial, pasó a ser patrimonio de todo el movimiento obrero revolucionario, como palabra de orden transitoria de la revolución socialista. El control obrero de la URSS fue posteriormente liquidado por la burocracia contrarrevolucionaria, la cual no puede aceptar ninguna clase de control sobre su gestión despótica y parasitaria. No es por cierto ninguna casualidad que en las revoluciones húngara (1956) y polaca (1980) brotaran como hongos los comités de fábrica y que con ellos se replanteara la cuestión del control obrero. Es indudable que estas dos consignas están naturalmente inscriptas en la revolución política contra la burocracia. ¡Abolición del secreto burocrático! ¡Control obrero por los comités de fábrica! ¡Fuera la burocracia de los soviets! ¡Sindicatos independientes! Estas reivindicaciones sacarán a la URSS del hundimiento económico provocado por la burocracia y restablecerán la plenitud de la dictadura del proletariado que hace 70 años establecieran sobre la ruina del imperio de los zares los explotados conducidos por Lenin y Trotsky.

5 de noviembre de 1987
¡Por nuevos octubres!
Redacción

La celebración del 70° aniversario de la Revolución de Octubre tiene lugar en el cuadro de una bancarrota descomunal de la burocracia usurpadora. La incapacidad de la gestión burocrática ha llegado a un punto en que las fuerzas productivas que se desarrollaron poderosamente sobre la base de la propiedad estatizada, han dejado de crecer. En Yugoslavia, Polonia, Hungría y Rumania hay incluso una clara regresión económica. El agotamiento absoluto de la gestión burocrática explica que la URSS y Europa Oriental hayan entrado en un periodo revolucionario, en el que se pondría fin al totalitarismo burocrático, restableciéndose la plenitud de la dictadura del proletariado. Ciertamente, la burocracia, acosada, busca el socorro del imperialismo. Los 32.000 millones de dólares de deuda externa de Polonia y los 15.000 millones de Hungría y Yugoslavia, respectivamente, están ahí para probarlo. La gigantesca insurgencia del proletariado polaco en 1980, la ola de huelgas en Yugoslavia recientemente y el debut de la resistencia del proletariado soviético a los planes de desempleo y superexplotación de Gorbachov, muestran claramente que el espectro que se levanta en Oriente no es otro que el de la revolución política (proletaria). Ninguna falsificación histórica podrá impedir que el proletariado recurra al arsenal político de la revolución de Octubre, porque a ello lo lleva su tendencia instintiva a reconstruir la sociedad sobre bases verdaderamente comunistas. Son estas circunstancias, y ninguna otra, las que explican el violento reacercamiento de la burocracia moscovita al Imperialismo yanqui. Los acontecimientos polacos le probaron al ex jefe de los ''servicios” de la burocracia, Gorbachov, que el imperialismo yanqui no quiere ninguna clase de revolución por abajo. El cardenal Glemp, el Papa, el FMI, Busch recientemente, e incluso Walesa probaron de un modo definitivo que forman un único bloque contrarrevolucionario con la burocracia rusa cuando se trata de enfrentar a la revolución proletaria. En el golfo Pérsico, en Palestina, en Centroamérica (y ¡por qué no!, en Argentina, Bolivia, Brasil, Europa... el mundo entero), esa alianza contrarrevolucionaria está en acción para salvar al capital (¡la burocracia china ha ido a salvar la Bolsa de Hong Kong!). Setenta años después de que Lenin proclamara a la Liga de las Naciones como “una cueva de bandidos”, Gorbachov propone reconstruir al capitalismo agonizante por medio de las Naciones Unidas. Que el espectro de la crisis revolucionaria ronda el Kremlin, hay una cosa que lo prueba: el sublime ataque de Gorbachov contra León Trotsky, cuya presencia en la conciencia de la sociedad soviética no han podido liquidar ni uno, ni dos, ni miles de Mercader. Ante una audiencia televisiva de decenas de millones de soviéticos, Gorbachov tuvo que pronunciar el nombre impronunciable y señalarlo hoy, como desde hace 50 años, como el enemigo jurado, final, irreductible, de la usurpación burocrática. Trotsky ha recibido el mayor homenaje de toda su historia; ha forzado a los burócratas a “rehabilitarlo” de la única manera en que éstos podían hacerlo: repitiendo que sigue siendo para ellos su enemigo mortal, precisamente porque es la conciencia de la revolución política y de la revolución socialista mundial. Las nuevas generaciones soviéticas ya saben que León Trotsky, el programa de la revolución permanente y las banderas de la IV° Internacional, son absolutamente irreductibles a la recuperación burocrática. Gorbachov ha vuelto a justificar al stalinismo, ha vuelto a justificar la traición a la revolución mundial, ha vuelto a justificar el asesinato de millones de trotskistas rusos y el del propio presidente del Soviet de 1905 y del Soviet de 1917, organizador de la Revolución de Octubre, organizador del Ejército Rojo y cofundador de la III° y IV° Internacional. A 70 años de Octubre, rendimos nuestro homenaje a Lenin y a Trotsky, y llamamos al proletariado de todo el mundo a luchar por nuevos Octubres, y por un Octubre definitivo y final, único camino para acabar con la barbarie imperialista.

5 de noviembre de 1987
Gorbachov es la caricatura de la verdad histórica
Redacción

La burocracia rusa se caracterizó en toda su historia por la necesidad de ocultar el origen de su poder y las circunstancias en las que lo capturó. La falsificación de la historia es para ella una necesidad imperiosa, más Incluso que para la burguesía. No es casual que haya modificado una y otra vez la historia rusa, en especial el período revolucionario de 1917-18, el de las luchas Internas de la década del 20 y el de los tenebrosos Procesos de Moscú (los que entre 1936 y 1938 decapitaron a miles de dirigentes bolcheviques y a todos los sobrevivientes del Comité Central que dirigió la revolución del 17, salvo a Trotsky que fue asesinado por un agente stalinista en agosto de 1940). Las falsificaciones, sin embargo, tienen patas cortas, pues tras ella se alzan testimonios incontrovertibles. Por eso la “escuela de falsificación” stalinista debió llegar a extremos tan monstruosos como cambiar una y otra vez la "versión oficial” de los mismos hechos. ¿Cómo tapar, por ejemplo, el testimonio de Stalin sobre la Revolución de Octubre aparecido en la edición de Pravda N° 241, del 6 de Noviembre de 1918 donde afirma: “Todo el trabajo de organización práctica de la Insurrección se efectuó bajo la dirección Inmediata de Trotsky, presidente del Soviet de Retrogrado. Puede decirse con seguridad que la adhesión de la guarnición al Soviet y la hábil organización del trabajo del Comité Militar Revolucionario se los debe el Partido, ante todo y sobre todo, al camarada Trotsky". Un ejemplo típico de la falsificación stalinista lo constituye la edición soviética del famoso libro de John Reed, "Diez días que conmovieron al mundo”, que apareció por primera vez en los Estados Unidos en 1919. Este notable periodista y militante revolucionario norteamericano creó el primer testimonio literario imborrable de alcance universal de la Revolución de Octubre. Lenin, en 1919, “después de haber leído, con inmenso Interés e inalterable atención hasta el fin, el libro de John Reed”, escribió un pequeño prefacio, en el que afirma que “desde el fondo de mi corazón lo recomiendo a los obreros de todos los países... ya que ofrece un cuadro exacto y extraordinariamente vivo de acontecimientos que tan grande Importancia tienen para comprender lo que es la revolución proletaria, lo que es la dictadura del proletariado." En la URSS se agotaron 7 ediciones de este libro entre 1923 y 1925. Se editaron luego tres pequeñas tiradas entre 1928 y 1930 y recién se volvió a editar en 1957, después del XX Congreso, en el que Kruschev reveló una parte de los crímenes de Stalin. Justamente en la edición de 1957, los editores soviéticos agregan notas y un postfacio en el que pretenden desvirtuar las tajantes afirmaciones de John Reed sobre el rol protagónico y dirigente de primer orden de León Trotsky durante los días decisivos de la Revolución. John Reed relata que en los cruciales días posteriores a la insurrección, cuando los socialistas democratizantes reclamaron un gobierno de "unidad popular y socialista” con los bolcheviques en minoría, la condición que ponían era la exclusión de Lenin y Trotsky, considerados por todos, amigos y enemigos, como los representantes genuinos del bolchevismo. Reed explica que importantes dirigentes bolcheviques compartieron esa maniobra y fueron duramente atacados por Lenin. En el postfacio, los editores stalinistas afirman que "se equivoca John Reed cuando afirma que "no había nadie, salvo quizás Lenin y Trotsky, los obreros de Retrogrado y los simples soldados, que no manifestara la opinión de que los bolcheviques no se mantendrían en el poder más allá de tres días’." La mentalidad stalinista de los editores soviéticos “interpreta” que Reed "subestima” el rol del comité central y de las organizaciones bolcheviques, cuando lo que Reed quiere personalizar a través de Lenin y Trotsky es a lo mejor y a lo más revolucionario dentro del partido bolchevique (del cual una parte de sus dirigentes incluidos los del comité central estuvieron en contra de la revolución de Octubre). Los editores también atacan a Trotsky por el discurso que pronunció ante el Congreso de los Soviets que tomó el poder donde afirmó: “...solo hay una alternativa: o la revolución rusa desencadena un movimiento revolucionario en Europa, o las potencias europeas aplastan a la revolución rusa”. Para el stalinismo esto es derrotismo... John Reed, por el contrario, exalta el discurso de Trotsky, que fuera pronunciado en la tensa jomada del 8 de noviembre. Es que acababan de hablar los representantes del partido social revolucionario de Izquierda, proponiendo en ese momento un gobierno de "unidad socialista” con mencheviques y otros, que impactó en el Congreso. La respuesta de Trotsky, que no resultó del agrado de los editores stalinistas 40 años más tarde, dió vuelta al Congreso. Frente a quienes acusaban a los bolcheviques de "aislar” a Rusia de la “democracia internacional”, Trotsky fes respondió, expresando el pensamiento de la dirección bolchevique, que el destino de la revolución rusa era inseparable de la revolución europea. Aunque no llegó a coronar en revolución proletaria triunfante, la revolución alemana de noviembre de 1918 fue un factor decisivo para el afianzamiento del poder obrero en Rusia, al punto que anuló el Tratado de Brest-Litovsk (por el que Rusia, meses antes, tuvo que ceder toda la Ucrania). Por el contrario, la utopía stalinista del “socialismo en un solo país” fue la cobertura de las mayores traiciones a la revolución mundial. La burocracia gorbachiana ha pretendido, "glasnost” de por medio, disfrazar en parte sus groseras falsificaciones históricas y se ha comenzado a hablar de rehabilitación de los antiguos proscriptos. Pero nunca podrá rehabilitar a León Trotsky porque éste continuó el combate que Lenin sólo llegó a esbozar contra la contrarrevolución burocrática, contra la usurpación. León Trotsky está identificado con el programa de la revolución política. El “glasnost” de Gorbachov es una caricatura de la verdad histórica.

5 de noviembre de 1987
Colombia: El “grupo de contadora" en acción
Redacción

La oleada de asesinatos contra dirigentes políticos y sindicales de la izquierda colombiana no cesa. Casi 500 militantes de la “Unión Patriótica” y toda la dirección del M 19 fueron acribillados en los últimos dos años. Se calcula que en 1986 fueron masacrados 11 mil activistas y en lo que va del año los muertos suman 1200. Este genocidio se organiza meticulosamente desde el aparato del Estado, cuyos criminales gozan de total Impunidad. A cara descubierta actúan 140 bandas fascistas, cuyos jefes ocupan los principales cargos del ejército. La justicia es una completa ficción; basta hacer una denuncia para recibir una amenaza y presentarse como testigo equivale a un acto de defunción. El régimen político “democrático” es la pantalla de la guerra civil y del terrorismo de Estado contra los trabajadores y los demócratas. Como en la época de las “tres A” en la Argentina, la “guerra sucia” contra las masas se desarrolla manteniendo las formas constitucionales de gobierno. El presidente Barco le dio vía libre a la acción fascista: sancionó un “estatuto de seguridad” en las zonas agrarias que legaliza toda acción represiva de los criminales. Fracaso de “los acuerdos de paz” En 1984 fueron suscriptos los “acuerdos de paz” entre el gobierno del entonces presidente Betancur y la guerrilla, a partir de los cuales ésta comenzó a participar en las elecciones. El compromiso del gobierno, una formal amnistía, quedó sepultada por la oleada de asesinatos. Un dato importante es la masiva reacción popular que se ha desatado ahora contra la ofensiva fascista. Por primera vez en 10 años hubo una huelga general en respuesta a los asesinatos y una radicalizada manifestación de 300.000 personas. El stalinismo colombiano (la UP y su brazo armado, FARO) han retomado, a pesar de todo, las negociaciones con el gobierno. Pese al Incremento del terror, la UP reafirmó su estrategia democratizante. Reclama “fortalecer a la Justicia” y "depurar las FFAA”, y hasta exhorta al gobierno a “terminar con su duplicidad”. Lecciones para El Salvador Lo que ocurre en Colombia es significativo porque su gobierno es uno de los principales Integrantes del grupo “Contadora” y ha cumplido un activo papel en la suscripción del reciente “Pacto de Guatemala”. En El Salvador, el presidente Duarte Impulsa una fórmula de ‘‘paz” similar a la colombiana. También aquí el contenido de la propuesta quedó de manifiesto con el asesinato, la semana pasada, del principal dirigente del movimiento de derechos humanos.

5 de noviembre de 1987
Se profundiza la lucha de los secundarios de Neuquén
Redacción

Una importante movilización de 3000 personas se realizó el viernes 30 en Neuquén para repudiar la ola de amenazas que viene sufriendo el activismo estudiantil secundario. Fue la segunda marcha de este tipo en dos semanas y los estudiantes impusieron la declaración de un paro formal de la CGT a las 18 hs. la presencia de todos los partidos y organismos de Derechos Humanos de la localidad. Un fervoroso festival juvenil se realizó al concluir la manifestación. Durante toda la movilización las columnas estudiantiles denunciaron la complicidad del gobierno sapagista con la oleada de Intimidaciones, pero la “multisectorial" (partidos patronales más el PI y el Fral) y la burocracia sindical se esforzaron por encubrir al gobierno provincial y evitar una investigación de las amenazas y los dos secuestros padecidos por los secundarios. El gobernador confesó que “tiene informes de que los amenazados son militantes de izquierda”, reconociendo así que no es ajeno a los hechos. Por otro lado, su partido promueve una ley para regimentar la organización de centros de estudiantes proscribiendo en ellos la actividad política (Ley Sang). Todos los oradores de la multisectorial y la burocracia en la marcha eludieron estas denuncias y no plantearon ninguna línea para la continuidad del movimiento. Existen 12 centros nucleados en una pre-coordinadora y se está desarrollando un gran proceso de organización en todos colegios. La UJS batalla por la convocatoria de un Congreso de centros que imponga la plena libertad de organización del movimiento estudiantil, resuelva un plan de lucha y aplaste el proyecto Sang.

5 de noviembre de 1987
Miles de secundarios de Morón enfrentan al Concejo Deliberante
Redacción

El viernes 23, más de 2000 estudiantes de aproximadamente 20 colegios de Morón, se movilizaron a la Municipalidad en reclamo del 112 boleto estudiantil. Allí abuchearon a los concejales, quienes no encontraron mejor respuesta que levantar la sesión del Concejo Deliberante. Aun así, por la exigencia de los estudiantes, se firmó un acta para tratar en la siguiente sesión el tema del boleto. El miércoles 28 los estudiantes se movilizaron nuevamente. El clima era de mucha bronca, ya que se preveía una nueva bicicleta. Debido a la presión de los estudiantes, se dejó Ingresar al recinto a la directiva de la FES y a dos representantes por escuela. Los concejales se pronunciaron mayoritariamente por el establecimiento de un abono mensual, que fue rechazado por los estudiantes. A pesar de este rechazo, el Concejo Deliberante aprobó el abono a las 4 de la mañana, por lo que los estudiantes, en una nueva asamblea, resolvieron permanecer en el Concejo Deliberante hasta que se les otorgara el 1/2 boleto. La dirección del PC (no así sus militantes) actuó en contra de esta decisión, proponiendo en su lugar ¡una huelga de hambre! Finalmente, se decidió que la mitad se quedara adentro y la otra mitad afuera a comunicar el problema a todos los colegios. La UJS, que jugó un rol protagónico en esta movilización, llama a la conformación de un Comité de Lucha, donde participen delegados por colegio con mandato de las asambleas para profundizar la movilización. UJS, 30 de octubre, 1987

5 de noviembre de 1987
La derechización política del movimiento estudiantil
Redacción

Existe en el movimiento estudiantil una plataforma común que abarca al conjunto de listas que se presentan en las elecciones universitarias. Nos referimos a que aceptan el régimen impuesto en la Universidad, que somete a ésta al Estado patronal proimperialista y a la camarilla profesoral, en buena parte ligada a la dictadura militar. El planteo de la autonomía universitaria y la ligazón del movimiento estudiantil con la clase obrera para luchar por la emancipación nacional y social, está ausente de los programas democratizantes. La derechización de las corrientes estudiantiles se expresa en que se ponen detrás aun de la Reforma de 1918. La autonomía y el cogobierno no significan otra cosa que la vigencia de los principios democráticos al gobierno de la Universidad. Por esto la UJS va más allá, al plantear la mayoría estudiantil en el gobierno de la Universidad y la dirección de la clase obrera en la lucha contra el imperialismo. Sin embargo, caracteriza hoy a la Universidad la ausencia incluso de los planteos democráticos. Por esta vía se ha terminado aceptando que el Estado pase a controlar los Centros de Estudiantes. Los que coparon la Universidad en el 83, pretendidos herederos de la Reforma, montaron un gobierno con las trenzas docentes del Proceso, completamente afín a la burocracia estatal y al gobierno fondomonetarista. La otrora izquierda del radicalismo se entregó de pies y manos al gran capital y transformó a la Universidad en instrumento de esta política. La “moderna” pequeña burguesía ha probado su completa incapacidad para jugar un rol independiente entre la burguesía y el proletariado. La izquierda, a su turno, se ha “olvidado” de la autonomía y el cogobierno en la Universidad, algo que ya había ocurrido con la “Ley Taiana”, bajo el gobierno “popular” de 1973. El Pl y la JP han acordado ahora que el Estado controle las elecciones en los Centros, transformándolas en “obligatorias” por disposición oficial. El Frente Pampillón, dirigido por el PC y el Mas, han borrado de sus plataformas el reclamo de la autonomía y el cogobierno. En el actual proceso electoral universitario la UJS es la única que plantea: por la unidad docente-estudiantil, por un gobierno que emerja de sus asambleas y organizaciones independientes, por la autonomía y el cogobierno y por la dirección política de la clase obrera.

5 de noviembre de 1987
Elijamos delegados combativos al Congreso de la FES
Redacción

El último sábado, el plenario de la FES Capital convocó para el próximo 21 de noviembre al Congreso de la organización. El trámite de la reunión fue extremadamente burocrático. Una comisión de la dirección demoró casi cuatro horas el inicio del plenario. Las deliberaciones, sin embargo, no se extendieron más que una hora y media. De entrada, la Comisión Directiva declaró el apoyo al paro del miércoles 4. en forma administrativa, se opuso a abrir una discusión sobre el punto y a formar una columna propia. El debate se concentró en el llamamiento o no del Congreso. La UES, como la semana anterior, insistió en su oposición al mismo, alegando la eventual manipulación de la elección de delegados. Propuso disolver la FES hasta el arto entrante y acabó retirándose del plenario, pero sin lograr su objetivo de hacer naufragar la reunión. La UES ha querido explotar en su favor la parálisis de la FES, cuya responsabilidad recae en la dirección del, PC. Ahora, en el plenario, los líderes del PC acordaron en convocar al Congreso, pero se opusieron a poner en discusión la forma de elección de los congresales y la necesidad de que cuenten con mandatos votados en asambleas o reuniones de los colegios (todo lo cual queda a criterio de cada escuela). La propuesta formulada por un compañero del Comercial 31, de organizar democráticamente el Congreso, no fue puesta a consideración y el plenario concluyó rápidamente sin mayores trámites. Es posible que el aparato del PC busque un acuerdo con el propio peronismo, el PI e inclusive Franja para seguir medrando en la FES (a este manipuleo burocrático lo llaman “acumulación de fuerzas”). Las cosas se han llevado de tal manera que el mismo coincide prácticamente con el final de las clases. La UJS impulsará la elección de delegados con mandato de su base y un plan de movilización.

5 de noviembre de 1987
Votar a la lista Blanca
Corresponsal

En la primera semana de noviembre, se realizan las elecciones de FOECYT en la primera sección de Santa Fe (donde se Incluye Rosario). Lo destacable de esta elección es la presentación de la lista Blanca (Movimiento Unitario de Correos). En el último periodo, la Blanca viene agrupando al activismo combativo y delegados del gremio. La actual conducción pertenece a las 62 organizaciones, y al radicalismo. La Blanca reclama la necesidad de la asamblea general seccional (que la burocracia se niega a convocar) para resolver un plan de lucha. Recientemente, en í una importante definición política y sindical, la lista Blanca denunció el rodrigazo del gobierno, señalando el papel del justicialismo y la burocracia sindical en la aplicación del mismo. La Blanca está integrada por activistas del PO, el PC e independientes, a la que se integró recientemente el Mas. La Blanca culminó su campaña electoral con una agitación por el paro del 4.

5 de noviembre de 1987
CGT-Villa Constitución: Nada por aquí
Redacción

Como otras regionales de la zona (Rosario y San Nicolás), la CGT de Villa Constitución decidió darle un carácter dominguero al paro nacional del miércoles, esto al votar la concurrencia al acto en Buenos Aires. Lo que estaba planteado en Villa era una gran movilización que le diera continuidad al paro del 9 de octubre, l contra el vaciamiento industrial y las privatizaciones. El PARTIDO OBRERO de Villa Constitución desarrollará, antes y en el día del paro, una actividad de agitación, que remataremos el día miércoles, con reuniones abiertas en los: barrios obreros de Villa para explicar, el camino de lucha que derrote el paquetazo antiobrero.

5 de noviembre de 1987
El PO destapó la olla del negociado patronal de INTEMEC
Corresponsal

La empresa Intemec acaba de despedir ochenta operarios más confirmando así lo denunciado por el Partido Obrero de Reconquista sobre el paulatino vaciamiento que se está realizando en la empresa. De este modo son casi ciento sesenta los operarios despedidos en menos de diez días, con la complicidad abierta de la burocracia de la UOCRA —que lo único que hizo fue llamar a una misa con la presencia de la UCR, el PJ y hasta el Fralpi (PC)... junto a los patrones!! El volante del Partido Obrero (ver PO anterior), llamando a poner en pie un plan de lucha y a ocupar la obra ante nuevos despidos fue colocado masivamente y tuvo una buena acogida por parte de los trabajadores. Distribuido en puerta de obra en el receso del mediodía, su discusión y aceptación llevó a un paro espontáneo. El volante y la actividad desplegada por el PO de Reconquista no sólo abrió al debate a los trabajadores. El viernes pasado, en una audición de radio, el PO comenzó explicando que intervenía en la campaña electoral acompañando cada lucha y actuando ante cada conflicto que existiese como en el caso de Intemec. Esto sirvió para explicar la situación del conflicto, muy silenciado por la prensa burguesa y hasta ese momento casi desconocido de la población. A los pocos minutos de estar hablando el PO por radio entró en la emisora una delegación del directorio de Intemec requiriendo al director de la radio que nos impidiese hablar del tema. Enterado el PO de la cuestión, (el programa iba en directo), denunciamos a micrófono abierto el intento y llamamos a polemizar públicamente a las autoridades patronales, a lo que se negaron, pero logrando que se les adjudicase un espacio para dar réplica a nuestro punto de vista y nuestra denuncia. El PO planteó expresamente que el directorio se pronunciase en ese espacio sobre cada uno de los puntos denunciados y que —si negaba lo afirmado— se abriesen los libros de contabilidad de Intemec y fuesen revisados por los trabajadores. Al hacer uso de la palabra las autoridades de la empresa comenzaron a enredarse, no pudiendo contestar una sola de las cuestiones denunciadas por el PO, lo que fue evidente para la población por los comentarios posteriores de los oyentes. En su desesperación por “salvar la ropa” denunciaron que la culpa de la situación no era de ellos, que habían propuesto un “pacto de solución” al gobierno (Obras del Pucará) pero que fue éste el que se negó, por motivos que no explicaron. Es decir que el fragote es más grande de lo que parece, amenazando este conflicto con convertirse en un escándalo político de la conducta de los partidos burgueses (PJ, UCR) que dividen el municipio. Esta actividad ha dado gran prestigio al PO entre la población de Reconquista, así como fue muy bien recibida el sábado pasado en las puertas de "Supermercado” de Obligado, la plataforma política del PO para la zona.

5 de noviembre de 1987
Aliado a West Ocampo, el Mas en la bancarrota
Redacción

En el Sanatorio Bazterrica, un establecimiento de alrededor de 400 trabajadores. se realizaron recientemente elecciones para la renovación del cuerpo de delegados. Se impuso un frente integrado por la burocracia de West Ocampo y el Mas por sobre la lista oficialista alineado con Darío Pereyra. Así, el “patrón” de Fatsa sumo un nuevo delegado general y los izquierdistas un subdelegado. La dirección del Mas presentó a sus militantes este vergonzoso acuerdo con West Ocampo, como "coyuntural". Sin embargo, esta "asociación" no es nueva: en las últimas elecciones en el Centro Gallego el Mas se presentó junto con la gente de West Ocampo contra una lista del PC. Ahora está preparando una alianza similar en el Español contra una lista de delegados clasista. En la caza indiscriminada de algún cargo sindical. el Mas no vacila en apoyar la recuperación del gremio por parte de la burocracia sindical expulsada en 1985. Se ponen de relieve con esto las características contrarrevolucionarias de la política del éxito organizativo por el éxito mismo. La experiencia democratizante del PC. el Mas y el peronismo de izquierda se ha constituido en un verdugo del gremio de la Sanidad.

5 de noviembre de 1987
Gran combatividad en el Nación
Corresponsal

El día viernes 30, al final de la tercera Jornada del plan de lucha bancario, le fue arrancada a la Comisión Interna del Banco Nación una asamblea general, por primera vez en muchos meses. Fuimos los propios compañeros y delegados de base quienes, recorriendo la Planta Operativa, logramos imponerla. Allí quedó nuevamente demostrada, una vez más, la posición frenadora de la Gremial, la cual después de tres días de paro con un acatamiento histórico por parte de los compañeros (baste señalar que pararon hasta las secretarias y choferes de los directores, quienes tuvieron que viajar en taxis), sugería, contra la presión de las bases, proseguir el plan de lucha con un trabajo a reglamento para retomar los paros recién el miércoles. Esta posición debía ser votada en un plenario de delegados de base con mandatos de oficina, a realizarse el mismo día. En la asamblea quedó claro que la mayoría de los compañeros de Casa Central, motor de los planes de lucha, donde se concentra la mayoría de los empleados y el activismo del banco, estaban por seguir Jos paros el día lunes, por lo que fue rechazada la moción de la gremial. Sin embargo, con el resto de las sucursales, que desconocían lo que estaba sucediendo en Casa Central, y que, en gran medida, se guiaron por el comunicado de la Comisión Interna, la Gremial consiguió hacer aprobar, por un muy estrecho margen, su posición. Con todo, lo importante es el alto grado de combatividad de la base del Nación y las fuertes limitaciones que tuvo la Interna para desviar esta tendencia combativa. La lucha en el Nación recién comienza.

5 de noviembre de 1987
Los bancarios están protagonizando paros históricos
Redacción

Los paros bancarios de la semana pasada se han destacado por ser los más masivos de los últimos tiempos, en particular en la banca estatal; en el Nación pararon hasta los funcionarlos. Los trabajadores de la banca privada también pararon en un grado elevado, pese a la descarada presión de los funcionarios y las patronales, y a los “arreglos” particulares de algunos bancos (Londres, Boston, Río y Alemán). En el interior, el paro fue total. La voluntad de lucha fue creciendo con el correr de los días. En el Nación central una asamblea reclamó continuar as medidas el lunes y el martes. En el Río, una asamblea cuestionó a la Comisión Interna por haber aceptado una oferta patronal del 20% contra el 36% reclamado. La burocracia zanolista ha jugado un papel desorganizador, no hubo volantes, ni afiches ni solicitadas. En la seccional Buenos Aires llegó al extremo de impedir la realización de un plenario de delegados para evaluar la lucha. Los paros fueron sostenidos exclusivamente por los delegados y los activistas. La masividad y dureza de los paros, por una parte, y la intransigencia del BCRA (Kiguel vetó el acuerdo con los bancos provinciales) y las cámaras privadas han desconsertado a la burocracia (que esperaba un rápido acuerdo con las patronales) y ha puestera Zanola en una situación difícil. Para avanzar en esta lucha fundamental contra el “rodrigazo” sería necesario formar una coordinadora de Internas y delegados y reclamar asamblea general de todas las seccionales.

5 de noviembre de 1987
Los candidatos de la Naranja
Redacción

Más de cien compañeros proclamaron, en el último plenario Naranja, a los candidatos de la lista para las próximas elecciones. Hombres y mujeres, secretarios generales y delegados, representativos todos, que resumen y condensan, en su trayectoria sindical, el propio programa clasista y antiburocrático de la Naranja. Néstor Pitrola, actual secretarlo adjunto del SGA, dirigente de Atlántida, fue elegido como candidato a Secretario General. Junto a él, un viejo luchador gráfico ocupa la candidatura a Secretario Adjunto: Adolfo Rodríguez, con 43 años de gráfico de experiencia a cuestas, delegado en 5 de los 10 talleres en que trabajó, hoy es el secretario general de Crónica, por segunda vez. Mario Sanabria, secretario general de Clarín y actual Tesorero del Sindicato Gráfico fue elegido como candidato a Secretario de Organización, y Aldo Sánchez, dirigente de Ciccone, actual prosecretario de Asistencia Social, despojado del cargo por la Verde, con 20 años de experiencia en el gremio, como candidato a Secretarlo de Asistencia Social. Otros cuarenta delegados, generales de diarios, editoriales y talleres de obra fueron aplaudidos por el plenario que aprobó sus candidaturas.

5 de noviembre de 1987
Los dos mundos del Sindicato Gráfico
Redacción

En el gráfico, como en todos los sindicatos, coexisten dos mundos. De un lado está el mundo de los burócratas, sostenidos por el Estado y las patronales; el de las obras sociales y las finanzas sindicales desconocidas; el de los pactos entre cúpulas a espaldas de los trabajadores; el de los acuerdos salariales ruinosos; el de la integración de los sindicatos al Estado patronal. Frente a él está el mundo del activismo; el de los esfuerzos por frenar y derrotar la ofensiva patronal y gubernamental; el de la lucha por los salarios y contra los despidos; el de la batalla por reconstruir los sindicatos como herramientas del combate de la clase obrera contra el capital. Son estos dos mundos los que se preparan para enfrentarse, el próximo 17 de diciembre, en las próximas elecciones del Sindicato Gráfico. El último plenario de la Naranja gráfica, realizado el sábado 31 de octubre, coronó con creces el propósito de la agrupación de formar una lista compuesta integralmente por secretarios generales de comisiones internas y delegados representativos. Más de medio centenar de talleres están representados, en ese carácter, en la Lista Naranja. Como en ningún otro lugar del movimiento obrero argentino, la Naranja gráfica ha logrado agrupar a la vanguardia del gremio. Fuerte en la mayoría de los diarios, editoriales y grandes talleres, la Naranja ha comenzado a proyectarse a los pequeños y medianos talleres de obra, que son los sectores más golpeados por los acuerdos salariales ruinosos. El plenario Naranja, además de aprobar y proclamar la lista de candidatos, encabezada por Néstor Pitrola (de la CI de Atlántida y actual adjunto del Sindicato) abordó un vasto plan de agitación y movilización del gremio de forma de ganar la asamblea general (aún no convocada) que deberá elegir la Junta Electoral, bastión esencial de la proscripción estatutaria y los manejos tramposos que prepara el ongarismo. La derrota de las maniobras fraudulentas será el primer paso de la derrota de la burocracia gráfica.

5 de noviembre de 1987
Aliados de Ongaro: las 62 y la Cámara Patronal
Redacción

En diciembre de 1984, recién regresado del exilio, Raymundo Ongaro derrotaba a los hombres de las 62 y de los 25 a la cabeza de un frente entre su lista, la Verde, y la flamante Lista Naranja. La derrota de los burócratas de la Comisión Transitoria (digitada por la dictadura) abría una nueva etapa. Sin embargo, tres años después, una gran parte del gremio gana menos, el convenio sigue sin aplicación y no existe la democracia sindical (plenarios de delegados y asambleas generales). Durante estos tres años, Ongaro se encargó de llevar adelante el programa de los vencidos, la Calipo (62): no a la movilización por el salario y contra los despidos; sí al pacto social y a los decretos salariales; no a las asambleas y plenarios de delegados; sí al patoteo. No es casual, entonces, que, a tres artos de recorrer este camino, el ongarismo concurre a las elecciones en un frente con la Calipo. Las reuniones con Aurelio García, con Flores, otros “calipos”, aún no han logrado cerrar el paquete en lo relacionado a puestos, por eso Ongaro demora la elección de la Junta Electoral. Pero ya otros elementos “ex asesores y transitorios” han entrado a la Verde, como Berlingo, ex secretario de prensa de la Transitoria. El acuerdo con la Calipo es un hecho que está demostrado por la postulación como candidatos de sus hombres menos quemados, aunque no por ello menos “probados” de la "seis-dos”. Los excluidos son los que negocian el acuerdo con Ongaro y quienes manejarán los hilos detrás del escenario. De esta manera Ongaro reflota a una burocracia desterrada y enterrada, con lo cual logra el apoyo definitivo de las patronales y del aparato sindical burocrático. No es un secreto para nadie que Ongaro está recorriendo los talleres, con la entrada ostensiblemente franqueada por las patronales, las mismas que en los principales talleres resisten el ingreso de Pitrola y demás dirigentes de la Naranja. Los 25 y las 62, los renovadores y los miguelistas, los democráticos y los patoteros, han hecho en gráficos la unidad para enfrentar el gigantesco avance clasista, corporizado en la Naranja.

5 de noviembre de 1987
Textil Oeste: prosigue el vaciamiento
Corresponsal

La patronal de Textil Oeste sigue, viento en popa, su carrera por el vaciamiento fraudulento de esta planta. El martes 27 de octubre fue cortada la luz por falta de pago (la deuda es de ₳ 120.000). Suspendida la producción hace un mes, sin energía eléctrica, la planta es prácticamente un desierto. Los trabajadores de Textil Oeste (500 operarios y 150 administrativos) siguen cobrando sus sueldos en “cómodas’’ cuotas de 20 a 50 "lucas". Así y todo, se adeudan dos quincenas enteras (la quincena no supera los ₳ 200) y han comenzado a correr rumores sobre el despido de 150 operarios y 100 administrativos. Mientras tanto, la patronal ha transferido maquinarias y producción a su planta de San Luis (bajo el régimen de promoción industrial) y se ha marchado a Italia. La burocracia de la AOT, pese a que la situación ha llegado a un punto límite, no ha movido un dedo y llama a "tomar las cosas con calma" (!). Golpea las puertas de legisladores, concejales y de monseñor Búfano y "aconseja" renunciar "voluntariamente" o aceptar la seudo-indemnización. En la planta y las oficinas hay gran bronca contra el vaciamiento legalizado por la “justicia" y sostenido por la burocracia. Es necesaria la formación de un comité zonal de solidaridad y la exigencia de un plenario de delegados con mandato de la AOT.

5 de noviembre de 1987
Elecciones en SADE
Redacción

La semana pasada se realizaron las elecciones en la mayor obra de la construcción de La Plata. En Sade trabajan 2.300 obreros. Se presentaron cinco listas: la oficialista, que salió triunfante, cosechó 1070 votos, responde al peronismo renovador; en segundo lugar, salió la lista del burócrata Cendoya, ahora aliado a Farías, con 246 votos. En el tercer lugar con 146 votos, estuvo la lista orientada por el PC y la lista Morada —PO e independientes— cosechó 140 votos, luego otra lista orientada por el Mas con 135 votos. Sorprende que, frente al desafío de derrotar la burocracia de Fernández, la izquierda haya ido dividida. Fue justamente lo que la Morada planteó en los inicios de la movilización electoral, la necesidad de un frente unido antiburocrático. La mayor responsabilidad por la división corresponde e la dirección del PC, que se opuso tenazmente a constituir un frente unido, dando como argumento, entre otras razones, la “inexistencia" del PO como fuerza real (lo que ha sido totalmente desmentido por el resultado electoral). La razón real es que la dirigencia del PC no ha querido romper con la burocracia de Fernández, del que fue aliado reciente. Para el Mas, por su lado, hacer un frente carecía de Interés. Así fue.

5 de noviembre de 1987
Las suspensiones apuntan a una prolongada reducción salarial
Redacción

La patronal imperialista de Mercedes Benz ha suspendido a otros 2000 compañeros por un lapso de 8 días. El sindicato llamó a una asamblea en la planta, donde planteó que eran preferibles las suspensiones a los despidos, procurando negociar el margen de reducción de los salarios. Después de la asamblea, la burocracia tuvo una reunión con la empresa, la que luego anunció que pagará el 75% de los salarios caldos. Pero ya se Informó también que las suspensiones se extenderían hasta marzo. Si se suma este 25% de reducción salarial al deterioro provocado por el paquetazo, el resultado es que los salarios bajan un 40%, lo cual es un interesante negocio a largo plazo, para la patronal.

5 de noviembre de 1987
Ford: definir el quite de colaboración
Redacción

La asamblea general de la Ford, realizada el miércoles 28, resolvió, a instancias de la burocracia, la realización de un quite de colaboración a fin de iniciar negociaciones salariales. A diferencia de otras terminales, la Ford no tiene “problemas de ventas” y está trabajando a pleno, incluso con gran cantidad de horas extras. Pese a ello, la patronal se niega a dar un peso más sobre los aumentos oficiales. Pero el quite de colaboración en manos de la burocracia no ha pasado de ser un saludo a la bandera. No lo ha organizado ni ha estipulado qué efectos tendrá la medida de fuerza sobre la reducción de la producción de la planta. Esto significa que algunas secciones trabajan a un ritmo apenas Inferior al normal, mientras otras han bajado fuertemente la producción. Obviamente, esto genera una situación de desgaste y conspira contra el éxito del quite de colaboración. Es necesaria una nueva asamblea que fije exactamente en qué consiste el quite de colaboración y cuál es la rebaja de producción que se plantea con la medida.

5 de noviembre de 1987
Yacyretá: toda la verdad
Corresponsal

Al cumplirse 72 días, la huelga de los obreros de Yacyretá continuaba sin solución. Los trabajadores reclaman el 25 % por zona desfavorable, más un plus por desarraigo y 21 días de licencia para quienes tienen más de tres años de antigüedad. Los obreros no comparten la versión de un Ingeniero de la empresa que, en el programa "obras son amores”, que se emitió por ATC, alabó los beneficios de trabajar en Yacyretá. Esto contrasta visiblemente con la realidad —dicen los obreros— por cuanto las viviendas ubicadas en las cercanías del Río Paraná solo albergan 300 trabajadores mientras que los 6200 restantes viven en grandes tinglados donde hay que soportar temperaturas que en la obra llegan a los 60 grados centígrados. Una delegación de los obreros de la represa hidroeléctrica viaja a la Capital Federal para participar en la huelga de mañana y pedir a la Central obrera la solidaridad para su prolongado conflicto.

5 de noviembre de 1987
Huelga indefinida en Santa Fe
Redacción

El viernes pasado, los docentes de Santa Fe aprobaron Iniciar una huelga general indefinida, en reclamo de las deudas salariales qué el gobierno provincial mantiene con los maestros desde el mes de agosto. También se reclama contra el traspaso de la obra social de los docentes provinciales, de OSPLAD a IAPOS (de los estatales de Santa Fe). El gobierno de Vernet debe a OSPLAD trece millones de australes. En vez de pagar, Vernet quiere trasladar a los docentes de obra social. La decisión de AMSAFE ha sido empujada por el activismo y las bases docentes.

5 de noviembre de 1987
Matanza: se votó en principio la huelga indefinida
Corresponsal

El martes 27 de octubre se realizó un plenario de delegados en el cual se discutió el paro del 29 y 30: la inmensa mayoría concurrió con mandatos de movilización y medidas de fuerza progresivas. El clima de bronca y la necesidad de ganar la calle era general. La expectativa era que los paros del 29 y 30 se realizaran con una movilización a la Capital. CTERA, contrariamente a esto, había establecido realizar asambleas por distrito y, como en el caso de la Matanza, una jornada de "capacitación” el día 30. El plenario fue un hervidero, los docentes estaban hartos de medidas dilatorias de este tipo. El día 29/10 se convoca nuevamente al plenario de delegados, donde se discute nuestra adhesión al paro de la CGT y la participación en la movilización. Se abre el debate en relación a qué medida llevar al próximo Confedera) de la Ctera. La moción de la Directiva (paro de 48 horas la segunda; semana de noviembre y un ulterior paro por tiempo indeterminado) fue aprobada por ovación. A todo esto, llamó la atención la actitud adoptada por Alternativa Docente (Mas) que, en medio de una ola de reclamos de movilización y continuidad de lucha que vienen de las escuelas, mocionó... volverá consultar a las bases! Pero éstas ya habían decidido no recomenzar el arto próximo si no había soluciones. La moción recibió el repudio generalizado del plenario. Hay conciencia de que esta resolución de salir a la lucha se vea nuevamente frustrada en el plano nacional, pero la medida votada por unanimidad fue una batalla ganada en el distrito que no podemos dejar caer.

5 de noviembre de 1987
Que se repartan las horas de trabajo disponibles
Redacción

Las grandes terminales multinacionales comenzaron una seguidilla de suspensiones de su personal. En Córdoba, la Renault suspendió durante una jornada a 2.000 trabajadores de sus tres plantas. La alemana Mercedes Benz suspendió durante ocho días a otros casi 2.000 operarios. Estamos en el inicio de una campana de suspensiones y despidos en toda la industria automotriz: en Volkswagen hay fuertes rumores de suspensiones; las autopartistas y concesionarias también han comenzado las suspensiones: Perdriel licenció por toda una semana al conjunto de sus operarios, sin pago de salarios. Con las suspensiones las patronales descargan sobre los trabajadores la brutal crisis capitalista en curso. Durante el primer semestre del año, con las ventas hacia arriba, las patronales aumentaron las horas trabajadas y los ritmos de producción. La caída salarial del primer semestre fue “compensada” mediante el aumento de las horas trabajadas y las extras. Este incremento de la superexplotación de los trabajadores mecánicos fue a parar, por entero, a los bolsillos de los pulpos multinacionales. A partir del segundo semestre, con la caída de las ventas, comienzan a cortarse las extras y ahora se suman las suspensiones. Los pulpos, sostenidos por la burocracia, presentaron la falsa opción de "despidos o suspensiones”. Sin embargo, las suspensiones son sólo la primera etapa de los despidos masivos. Renault ya ha cuestionado la estabilidad de los contratados (unos 200 compañeros) y sobre los mecánicos de Ford y VW está pendiente la espada de Damocles de la racionalización. Las patronales, la prensa y la burocracia intentaron mostrar el carácter “natural” de las suspensiones, o posibles despidos, a causa de la “caída de las ventas”. Pero la crisis automotriz no tiene nada de “natural”, sino que obedece, por entero, al carácter de la producción bajo el capitalismo, cuyo único objetivo es la obtención de la ganancia máxima. Ante la baja de las ventas, las patronales despiden a la mitad de los trabajadores para mantener y aun aumentar su explotación sobre la mitad restante. En oposición a las suspensiones y despidos, reclamamos que se repartan las horas de trabajo disponibles entre todos los operarios sin afectar los salarios. La burocracia del Smata no ha movido un dedo contra las suspensiones. Los burócratas mecánicos han convertido la parálisis en teoría: “No podemos autosuspendernos con paros", dijo el cordobés Campellone. Este brutal ataque se va a acentuar con el avance de la recesión. Es necesario, entonces, un plan de lucha. Que la crisis la paguen los que la crearon. Ni un despedido ni una suspensión: reparto de las horas de trabajo disponibles enfrentados los trabajadores. No tocar el salario, por un salario igual a la canasta familiar para todos los mecánicos.

5 de noviembre de 1987
Docentes: se discuten paros progresivos y huelga indefinida
Redacción

Con un índice superior al 95 % en el interior, 70 % en Buenos Aires y 60 % en Capital, fue cumplido el paro dispuesto por ambas Cteras. Durante el desarrollo del paro y en los días anteriores se realizaron asambleas en una serie de distritos que fueron de las más masivas de cuantas se realizaron en el ano —500 docentes en Matanza, 80 en Berazategui, 90 en La Plata, 60 en Moreno— y en las que abundaron las mociones de lucha. La dirección de Suteba había adelantado la propuesta de un nuevo paro de 48 horas entre el 6 y el 10, que fue aprobado en la mayoría de los distritos. Una vigorosa asamblea en La Plata fue más lejos, al hacer votar paros progresivos. Santa Fe, por su parte, inició un paro por tiempo indeterminado a partir del lunes 2 en demanda de salarios adeudados. Salta continúa con paros semanales de 72 horas (por 520 de básico). Tucumán continúa con paros semanales por salarios adeudados. Si se considera que la movilización docente se realiza prácticamente a un mes del cierre de clases, es decir, en las peores condiciones por la política de conciliación de ambas burocracias de Ctera, se puede medir la profunda tendencia a la lucha que anida en la base docente. (Una mención reiterada: Alternativa Docente —Mas— jugó, una vez más, un papel de carnereaje disfrazado, llamando a asambleas por escuela para decidir si se iba o no al paro; en la asamblea de Matanza esta moción fue abiertamente repudiada). El próximo 7 de noviembre están citados los Confederales de ambas Cteras. En una y otra debe proponerse la unificación de los Confederales para determinar un curso de acción común de paros progresivos y quite de colaboración hasta lograr los 600 australes de básico y el 25 % de presupuesto educativo.

5 de noviembre de 1987
La burocracia nos lleva a la rastra de los enemigos de nuestros enemigos
Redacción

El paro del miércoles 4 no debe hacer suponer ni por un solo instante que el movimiento obrero se encuentra protagonizando una lucha independiente. En toda acción de cierta envergadura lo que importa ver es quién tiene la dirección política del movimiento, cuál es su programa y finalidad. En este caso, el director político de la huelga es una fracción de la burguesía nacional, aunque ella no aparezca dando la cara directamente. El movimiento obrero está objetivamente encuadrado en un enfrentamiento cuyos polos están dominados por diferentes sectores de la misma clase patronal. Esta realidad está expresada en el reclamo fundamental del paro: “Que se vaya Sourrouille’’; “que se cambie la política económica”. Estas consignas son compartidas desde los empresarios que declararon el lock out en Santa Fe hace diez días hasta el Fral y el Mas, pasando obviamente por Cafiero, Ubaldini e incluso Pugliese o Grinspun —los disidentes de la UCR. Estos planteos se circunscriben a plantear un cambio de hombres o de política dentro de las alternativas admitidas por la clase patronal. El movimiento obrero actúa, a pesar suyo, como furgón de cola de este movimiento, lo que se explica por la confusión política que reina en sus filas. Nada ejemplifica mejor el carácter de clase de las posiciones en disputa que las negociaciones que se. han entablado entre la UCR y el PJ en torno a las sesiones extraordinarias en el parlamento. Los cafieristas aceptarían contribuir al tratamiento de las leyes que consolidarían al paquetazo alfonsinista, a cambio de que se traten también otros proyectos legislativos, como los de promoción industrial, coparticipación federal, defensa, paritarias reglamentadas. Este toma y daca revela la tendencia a un compromiso que contemple los intereses de los diversos sectores capitalistas. De lograrse el acuerdo, sin embargo, quedaría consagrado el rodrigazo contra el cual los Ubaldini y Cía dicen luchar. La reivindicación inmediata fundamental del movimiento obrero —¡su salario mínimo y el de toda la escala salarial! — ni figuró en las reivindicaciones del paro. Un cartel de la AOT denunciaba que el salario mínimo estaba en ₳ 350.- en tanto que el costo de la canasta familiar llegaba a los ₳ 1.700, pero ese cartel no reclamaba un salario mínimo de ₳ 1.700 o de ₳ 1.000. Naturalmente, la lucha consecuente por la reivindicación, de un salario y jubilación mínimos de ₳ 1.000 es incompatible con el conjunto de los interesas patronales e inviabilizaría los principales objetivos del imperialismo como el pago de la deuda externa y la ejecución de los planes del FMI. Los enemigos cafieristas de nuestros enemigos alfonsinistas, son opositores mortales de esta reivindicación. La crisis económica, y por sobre todo el fracaso gubernamental, han comenzado a fracturar a la burguesía nacional. Los agentes financieros del imperialismo y los exportadores apoyan a rajatablas el actual plan económico, contando con el respaldo del embajador norteamericano. Fracciones enteras de la burguesía agraria e industrial (en especial en el interior) se encuentran, en cambio, asfixiadas frente al monopolio financiero de ese puñado de pulpos asociados a los acreedores. En el medio oscilan los grandes grupos industriales y de la construcción, sobre quienes la política actual pesa contradictoriamente. Estas divisiones alimentan la crisis del régimen político, pero en ningún caso expresan siquiera un asomo de independencia real del imperialismo. La clase obrera debe pugnar por la dirección de la lucha antimperialista y rechazar ser el furgón de cola de la burguesía. La perspectiva inmediata es de una mayor declinación económica y de mayor empobrecimiento. Por otro lado, cualquier compromiso interburgués será forzosamente inestable. En los próximos meses se acentuará la crisis política y la lucha popular. En estas circunstancias el Partido Obrero seguirá desenmascarando el rol propatronal de la, burocracia sindical y de Ubaldini, así como las limitaciones insalvables y el carácter antiobrero de las fracciones “nacionalistas" de la burguesía. Es una obligación denunciar también el seguidismo de la izquierda democratizante, pues esta última es un obstáculo para la organización de una vanguardia obrera independiente. Sobre la base de esta denuncia llamamos a las organizaciones de izquierda y a los activistas a un frente combativo para enfrentar, en la lucha, las traiciones de la burocracia sindical. Las reivindicaciones inmediatas siguen siendo una palanca fundamental de movilización contra el imperialismo y este régimen. Concentran la defensa de los explotados contra la putrefacción capitalista. Son esenciales, por lo tanto, como herramientas de una acción decisiva. * Por la anulación de los aumentos de precios y tarifas. * Por un salario y jubilación mínimos e indexados de ₳ 1.000. * Por el no pago de la deuda externa. * Por la expropiación de la banca, la apertura de los libros de las empresas y el control obrero de la producción.

5 de noviembre de 1987
"Ni burócratas, ni capitalistas independencia obrera"
Redacción

¡Los burócratas han institucionalizado en el país el “paro a reglamento’’! Las radios repiten que el del miércoles fue el noveno paro “bajo la democracia”, cuando en realidad deberían decir que fue el noveno paro aislado, concebido para marcar el paso en el mismo lugar, permitir que prosigan los tarifazos y desmoralizar al pueblo con una lucha que tiene su costo, pero ningún resultado. A los burócratas que dicen luchar contra el plan económico y la entrega, ni se les pasó por la cabeza reclamar la anulación de los tarifazos. Tampoco se les ocurrió, naturalmente, reclamar un salario y jubilación mínimos de ₳ 1.000, móvil. Lo que sí plantearon fue la cabeza de Sourrouille, que es lo que reclaman los capitalistas que quieren cambiar algo para que todo siga como está, Mientras los Ubaldinis fingen una posición de lucha, sus colegas Manzano, Menem, Vernet y Cafiero se aprestan a convalidar en el congreso fraudulento el paquete de Alfonsín. Es esta burocracia impotente y traidora la que volvió a levantar el miércoles 4 la consigna “ni yanquis, ni marxistas” sin el menor asomo de vergüenza. Todos recordamos sus visitas a la embajada norteamericana o cuando recibieron al embajador Gildred y a Rockefeller. ¡Como si estos burócratas no vivieran de las coimas de Ford y Volkswagen, de Techint o del “sistema Banelco”! “Ni yanquis, ni marxistas” es el grito de guerra del lopezrreguismo, y esto es algo que Ubaldini no lo pierde de vista ni cuando está bajo el efecto de la euforia. Ubaldini ha revelado el carácter orgánicamente derechista de la burocracia, ofendiendo otra vez más a los izquierdistas ilusos que levantan el programa de los 26 puntos. Es que Ubaldini no se ha podido reponer aún del “shock” descomunal que le propinaron, a su amigo Loza los 2.500 portuarios que echaron a éste a patadas del sindicato. En medio de la brutal ofensiva capitalista contra nuestro pueblo, la obsesión del burócrata estuvo centrada en la defensa de su casta y en el ataque a las bases antiburocráticas. La burocracia es la agencia de la patronal y del imperialismo en las organizaciones obreras. El que no consiga verlo así está irremediablemente confundido. El paro del 4 fue llevado por la burocracia al campo de los intereses patronales. Por eso decimos: “ni burócratas, ni capitalistas”; independencia de la clase obrera respecto de los explotadores democratizantes o justicialistas. Recuadro Tapa PO N° 205 ¡ESTAMOS BANCANDO A LOS ESPECULADORES DE NUEVA YORK! El krach de las principales Bolsas del mundo ha dejado, a los capitalistas sedientos de fondos para respaldar a los especuladores que han quebrado. Además, ha exacerbado la necesidad, para los capitalistas, de que se abran nuevos campos rentables para la especulación, en reemplazo del moribundo mercado de acciones. Es que, sin oportunidades de especulación alternativas, los capitalistas se verían privados de la posibilidad de acrecentar sus capitales, un hecho que por sí solo provocaría la desvalorización de éstos y acentuaría las quiebras comerciales, industriales y financieras. Esta nueva situación ha reforzado la acción del imperialismo para que las naciones atrasadas paguen sus deudas externas y que abran sus economías a la especulación capitalista. Se ha incrementado la presión del imperialismo. Una consecuencia de esto es que Brasil acaba de ponerse de acuerdo con sus acreedores luego de un largo conflicto. En este contexto debe verse también el nuevo plan económico del gobierno argentino, el cual ha ampliado las posibilidades de especulación - mediante la libertad cambiaría y bancaria, " los mayores beneficios para capitalizar la deuda externa, y las grandes concesiones en materia de petróleo. La banca extranjera ha saludado fervorosamente estas medidas, transformándose en el respaldo fundamental del equipo Sourrouille. En un rapto, no sabemos si de honestidad o cinismo, el subsecretario de economía, Canitrot, acaba de reconocer que “los acreedores (no) están interesados en invertir en los países deudores... salvo que otorguemos subsidios elevadísimos... y tenemos que seguir pagando tasas de interés del 20 % anual en dólares...” (Clarín, 29/10). Es decir que, luego de haber bancado la especulación mundial que acaba de explotar, mediante el pago de la deuda externa y la fuga de dinero al exterior, las naciones sometidas deberán bancar ahora el rescate de los especuladores en quiebra. El parasitismo capitalista mundial ha sido alimentado con el dolor y el hambre de millones de sumergidos, incluso de los propios países imperialistas, donde la caída de los salarios y el excepcional incremento de los índices de pobreza han sido paralelos al crecimiento de la especulación. Salir de este sistema internacional es “abandonar la civilización” (!), acaba de pontificamos Claude Cheysson, un “socialista” de la Comunidad Europea, haciendo coro a otros “socialistas” como González, Mitterrand y hasta Schevardnadze. “Hay que mantener la estabilidad del sistema” —dicen otros, alfonsinistas y cafieristas, ocultando que este sistema está de-fi-ni-ti-va-men-te desestabilizado como consecuencia del parasitismo capitalista. El capital está pateando el tablero de su propio sistema, y obligando, simultáneamente, a que las naciones y las masas empobrecidas lo mantengan en pie. La opresión nacional y política aparece, como consecuencia de esto, a la luz del día, despojada de cualquier subterfugio. Los Estados aplican su poder despótico para ejercer la mayor confiscación económica de los explotados en toda la historia. La gran perfidia de la “democracia” es que se ha revelado como un régimen perfectamente adecuado para la ejecución de este despojo. ¡Ni una gota de sangre, nacía de dolor y ni una lágrima para el capitalismo parasitario! Abajo el capitalismo, por un gobierno de trabajadores, por la revolución socialista.