Los aumentos de precios de los últimos dos meses y el paquetazo de la semana pasada le han significado a los trabajadores una pérdida de 20.000 millones de australes de sus salarios, los cuales fueron íntegramente transferidos a los pulpos capitalistas y al pago de la deuda pública externa e interna. Los principales beneficiarios del paquetazo fueron los industriales de la alimentación, los exportadores, los bancos y todos los especuladores, sean estos industriales, agrarios o financieros... ¿Este golpe mortal contra los trabajadores, significa acaso que el gobierno ha encontrado una solución para pagar la deuda externa, conseguir inversiones extranjeras, eliminar el déficit fiscal y reactivar la economía? De ninguna manera. El rodrigazo desatado por Alfonsin tiene dos grandes agujeros, uno económico y el otro político. El agujero económico es que el paquetazo no servirá para levantar la producción y eliminar la inflación. El agujero político consiste en que el ataque antiobrero del gobierno (con el apoyo del cafierismo y hasta del PI) ha acentuado la tendencia de lucha de los trabajadores, quienes de esta manera le pondrán una pala de cal y canto al rodrigazo. Agujero económico 1.— No se ha parado la escalada de los precios. A pesar de los formidables aumentos que se han producido y del retroceso salarial, la Secretaría de Comercio autorizó una suba del 10 % de los precios el mismo día del congelamiento, y una semana más tarde dictó una lista de precios máximos que sólo cubre a unos 60 productos, con topes que son un 25 % superiores a los precios que se cobran en la actualidad. Los funcionarios han justificado semejante brutalidad con el argumento de que hay que reforzar el “colchón” entre los precios y los salarios. A esto el gobierno lo llama “equidad”, pero por sobretodo constituye la confesión de que la inflación sigue muy viva y coleando. 2.— La deuda externa continúa siendo Impagable. En el mismo momento en que se dictaba el rodrigazo para allegar fondos al gobierno para pagar los intereses de la deuda externa, la tasa de interés que cobran los bancos internacionales por esta deuda externa aumentaba en otro punto más, llegando así al 10 % anual. Cada punto de aumento incrementa la hipoteca argentina en 550 millones de dólares o 2.200 millones de australes. Desde mediados de año, esta tasa de interés ya aumentó en dos puntos y medio, es decir que elevó las obligaciones argentinas en 1.350 millones de dólares o sea en 5.400 millones de australes. El aumento de las tasas de interés internacionales es un canto de difuntos para el plan económico antinacional. 3.— El Krach bursátil internacional fulmina al rodrigazo El hundimiento de las Bolsas de todo el mundo le ha creado al capitalismo un dilema mortal: o aplica un proteccionismo generalizado a la industria de cada país y devalúa las monedas para aumentar la producción interna a costa de la competencia extranjera, o sube más las tasas de interés para reforzar la confianza en el dólar y evitar así la caída del sistema bancario, que sería provocada por un retiro masivo de los depósitos de los bancos. La primera opción (el proteccionismo y las devaluaciones) terminaría por hundir al comercio exterior argentino. La segunda opción (el ascenso de la tasa de interés) llevaría a cifras aún más astronómicas el monto de la deuda externa. Que el krach bursátil no afectará a Argentina, como lo dijo el presidente del Banco Central, es un supercuento chino. 4.-— El rodrigazo confisca a todo el pueblo. En vísperas del paquetazo, el salario era un 25 % inferior a su nivel de diciembre de 1983. Con la caída del 20 % que provoca el rodrigazo, el total de la confiscación del salario llega al 40 %. La situación es límite. La clase media sufre también un golpe brutal. Los impuestos al consumo y a la vivienda le expropian un porcentaje enorme de sus ingresos. La Municipalidad de Buenos Aires ha decidido incrementar el impuesto a los inmuebles en un 60 a 70 % en valor constante, pero con una incidencia casi nula sobre las grandes propiedades (La Nación, 21/10). Los productores agropecuarios pequeños o medianos no han recibido nada de los beneficios del aumento del dólar con relación al austral, debido a que la parte de la cosecha que se exporta ya la tenían vendida. Sin embargo, deberán pagar mayores impuestos y mayores intereses, los cuales han subido del 6,5% al 10% mensuales en los cinco días hábiles que han transcurrido desde el paquetazo. 5.— Se derrumban los bancos estatales y las economías provinciales. El rodrigazo no ha arrimado un sólo peso a los bancos estatales, los cuales se encontraban totalmente en quiebra como consecuencia de que no lograban cobrar los intereses de los préstamos que han otorgado, ni menos recuperar lo prestado. Ahora, el gobierno ha ordenado a estos bancos ofrecer los más altos intereses del mercado a los especuladores, para evitar que éstos prefieran comprar dólares. Esto agrava, naturalmente, la bancarrota de la banca oficial. En lo que se refiere a las provincias, éstas ya no pueden pagar los sueldos ni en bonos, pues los bancos de provincia están virtualmente en quiebra. 6.— El dólar sigue subiendo. El gobierno afirmó que el “shock de confianza” (como llama al rodrigazos) estabilizaría al dólar en ₳ 3,70. En realidad no ha dejado de subir en toda la semana, hasta tocar los ₳ 4,20, lo que equivale a una devaluación del 80 % en 60 días, para mayor beneficio de los acaparadores de dólares y de títulos públicos ligados a! dólar. Esta desvalorización ha aumentado en forma colosal el déficit del Banco Central, que es el encargado de pagar esos títulos públicos. 7.— Ninguna confianza de la patronal. Estos enormes buracos económicos han determinado que la patronal no crea en la viabilidad del rodrigazo. con Independencia de que se hubiera embolsado los pingües beneficios que tedio el plan. Tampoco los 500 millones de dólares prestados por Estados Unidos y Europa Occidental son un signo de confianza. Este empréstito ha sido un obligado recurso para evitar la caída del gobierno. Pero la gran patronal ya ha dicho que seguirá sin pagar los impuestos y que bloqueará la sanción de los nuevos gravámenes que deberá tratar el Congreso. La tasa de inversión anual no llega en Argentina a los 7.000 millones de dólares, una suma que no alcanza para amortizar el desgaste de la inversión instalada. 8. Conclusión, el rodrigazo ha precipitado el caos económico, la acentuación de la inflación, las quiebras, el parate productivo, la desocupación y la caída del nivel de vida de las masas Agujero político La clave final del éxito de un rodrigazo depende de que el gobierno patronal consiga impedir la reacción de lucha de los trabajadores. Nada hay más distante que esta posibilidad. Al Igual que en 1975 y que en julio de 1985 (plan Austral), la “borratina” de la CGT ha bloqueado una respuesta unificada, pero ello no ha impedido que se ponga en marcha una profunda reacción popular. 1. Los docentes de todo el país han anunciado un paro de 48 horas. En Santa Cruz, Salta, Santa Fe y Tucumán los maestros están en virtual huelga indefinida. 2. La negociación de la CONADU ha entrado en una impasse, de modo que puede reanudarse lahuelga indefinida. 3. En Tucumán todo el aparato estatal está en huelga. Hay manifestaciones y barricadas. 4. El gremio ferroviario es un polvorín, luego de las huelgas seccionales de la semana pasada. Los pilotos de Aerolíneas realizan paros sorpresivos. La burocracia de Empleados de Comercio ha lanzado un paro de 24 horas. 5. La movilización de los trabajado-res de YPF, de Casa Central y de Plaza Huincul contra la entrega del petróleo. 6. El movimiento de jubilados ha llamado a organizar ollas populares. 7. Los estudiantes secundarios están protagonizando una gran lucha en Neuquén y otras en Buenos Aires contra la represión oficial. 8. En numerosas fábricas y talleres hay reclamos salariales que no han trascendido a la opinión pública. La sobrevivencia del rodrigazo es incompatible con estas luchas. Pero la inviabilidad del plan económico y sus contradicciones mortales deberán tener como consecuencia un impulso y radicalización mayores de la reacción popular. El Partido Obrero llama a los trabajadores a tomar conciencia del carácter capitalista confiscatorio del rodrigazo y de su completa inviabilidad como factor de estabilización económica y de recuperación de la producción. Se plantea a partir de aquí una lucha de vida o muerte contra esta política, este gobierno, este régimen y este Estado. El régimen capitalista está terminado en sus posibilidades de desarrollo. Sólo puede sobrevivir con más crisis, más catástrofes y más sufrimiento. Los partidos que defienden el capitalismo están, por este solo motivo, condenados a la impotencia. El Partido Obrero llama a luchar por la anulación de los aumentos de precios y tarifas; por un salario y jubilación mínimos de ₳ 1.000, por el desconocimiento de la deuda externa; por la expropiación de la banca; por el control obrero de la producción. Realicemos asambleas para votar planes de lucha y la huelga general, y para elegir comités de lucha y de huelga, responsables ante la asamblea de trabajadores.