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Prensa Obrera N° 187

24 de junio de 1987 · 12 notas

Notas de este número

24 de junio de 1987
"Transformémos a los activistas sindicales en agitadores y organizadores políticos de la clase obrera"
Redacción

1. Las elecciones de setiembre próximo deben ser caracterizadas en relación a la descomposición del régimen político, al fracaso del gobierno, a la impotencia de los partidos burgueses y la inviabilidad de cualquier salida progresista a la descomposición del capitalismo fuera de la revolución proletaria. La campaña electoral del partido en los sindicatos, como en cualquier otro, medio, es la oportunidad para una franca agitación anticapitalista, que aliente resueltamente la necesidad de una enérgica lucha de clases por parte de los trabajadores y saque a relucir los problemas políticos y sociales de fondo planteados en la sociedad. Reducir la campaña electoral en los sindicatos a la divulgación de un programa “sindical” y ofrecernos como campeones de la efectivización de un conjunto de reivindicaciones, es rehuir la tarea primera y elemental de un partido revolucionario en las elecciones, cual es impulsar en los trabajadores un avance en su conciencia y preparación para la lucha. La campaña electoral en los sindicatos debe ser aprovechada para la agitación socialista, y en primer lugar para mostrar la necesidad de un gobierno de trabajadores. Las reivindicaciones democráticas y antiimperialistas deben conducirá esta conclusión. Debe denunciar al parlamentarismo burgués, contraponerlo al gobierno directo de las organizaciones obreras y de los explotados, e impugnar la tesis del “voto útil” por los partidos mayoritarios, pues nada hay más inútil que la adaptación al parlamentarismo impotente de los capitalistas. Los problemas que deben encarar los trabajadores y los sindicatos están relacionados con la enorme ofensiva antipopular de la burguesía y la completa falta de soluciones de parte del capitalismo. La campaña electoral es un terreno de agitación política por excelencia. Esta agitación política supera las diferencias corporativas entre los distintos sindicatos y entre los trabajadores sindicalizados y aquellos que no lo son, para plantear las tareas comunes que se desprenden de la bancarrota del régimen y sus partidos. 2. Nuestra agitación en los sindicatos debe partir del señalamiento de la importancia de que los trabajadores tengan una expresión política propia. Que en oposición al polo político representado por los partidos burgueses y sus agentes —los burócratas corrompidos— se ha desarrollado un movimiento clasista en todos los sindicatos que debe tener una expresión propia en el plano político. Que el voto a los partidos patronales que pregona la burocracia refuerza el poder político de toda la clase capitalista. En términos de agitación debemos explicar el bloque único del PJ con el gobierno, el bloque de la capitalización de la deuda, de la emergencia económica, del indulto y de los despidos. Que la perspectiva de la lucha política del proletariado sea un gobierno propio de los trabajadores, con un Estado dirigido por éstos, en el que los sindicatos jugarán un primer papel en la planificación económica y donde no habrá lugar para la burocracia sindical. 3. En conexión con el combate contra los grandes partidos burgueses se debe plantear la lucha contra la izquierda, que comparte con estos partidos la misma estrategia política, aunque tenga una base social diferente, y que tiende a integrarse con ellos en todas las circunstancias fundamentales (¡semana santa! Multipartidarias). La tendencia popular hacia la izquierda que se revela en los acuerdos de candidaturas entre los activistas y el partido debe ser reforzada con la crítica al frentismo democratizante. Debemos denunciar que la izquierda que no plantea el gobierno de trabajadores plantea como consecuencia el cogobierno con los explotadores nacionales, vía muerta para la liberación nacional. Debemos aprovechar todas las muestras de colaboración con el Estado burgués de esta izquierda y aquéllas que se han expresado en el terreno concreto de la experiencia en los sindicatos. 4. Debemos dar un carácter de campaña organizada a nuestra tarea en los sindicatos, en el periodo preelectoral y electoral. Esto significa, en primer lugar, lanzar una campaña de agitación en cada gremio llamando a construir y votar un Frente de Trabajadores, para crear el terreno que permita la presentación de bloques de candidatos por gremio y aun lugar de trabajo. Nuestros candidatos deben ser presentados como organizadores políticos de la clase obrera. Todo nuestro trabajo debe estar orientado a la educación de nuestros candidatos y de aquéllos que no lo son por determinadas circunstancias, pero se comprometen en el desarrollo de la campaña electoral, con el propósito de convertirlos en agitadores políticos revolucionarios. Las comisiones electorales de apoyo en cada gremio deben corresponder a una efectiva integración de simpatizantes y contactos. Por eso debe haber con ellos un trabajo preparatorio y concluir resoluciones prácticas de trabajo: una agitación sobre el gremio, una campaña de pintadas, una mesa redonda para explicar nuestra plataforma electoral y en particular detenernos en la salida revolucionaria frente a problemas acuciantes en algunos sindicatos: privatizaciones, educación, “patria financiera". En un conjunto de gremios decenas de contactos y simpatizantes integran ya las prelistas de candidatos de distrito. El papel de las agrupaciones sindicales, de las fracciones y de las comisiones de apoyo es movilizar al último compañero dispuesto en el apuntalamiento de las candidaturas centrales del Frente de Trabajadores. Es la oportunidad para que organicemos una agitación electoral revolucionaria en las puertas de las fábricas y de los lugares de trabajo, en los lugares estratégicos de concentración obrera, como actividades abonadas con la agitación y en la que cada compañero realice su experiencia como agitador. 5. En cada agrupación sindical debemos impulsar resoluciones de apoyo a la construcción de un Frente de Trabajadores, a la presentación de candidaturas obreras independientes que cimenten el trabajo macizo de nuestros compañeros en la campaña electoral y de donde surjan las iniciativas de trabajo aquí contempladas. 6. En todos los frentes sindicales, hemos constatado una crisis flagrante en las filas del PC. aprovechada hasta aquí en una muy escasa medida respecto a sus posibilidades. Allí donde vamos a fondo con un debate político e incluso con cuadros que aparecen monolíticos en sus ataduras al aparato, aparece una brecha para avanzar con nuestras posiciones. Los militantes combativos del PC constituyen un aliado natural para formar un bloque de candidatos obreros independientes y revolucionarios. Esto tiene particular importancia en aquellos lugares donde hemos desarrollado frentes antiburocráticos que hoy tienen planteado en su seno el apoyo al Fral o la definición por un frentismo revolucionario. 7. La campaña electoral plantea una extensión de la penetración partidaria mucho más allá de los lugares de trabajo habituales, tomando cada fábrica y concentración donde tenemos candidatos y esto debe registrarse a la brevedad para orientar la agitación del partido.

24 de junio de 1987
"Confiscar los monopolios del suelo urbano y de la gran propiedad inmobiliaria". "Organización de masas contra la represión policial y parapolicial"
Redacción

1. La campaña del P.O. en los barrios consistirá en enlazar las reivindicaciones del techo, el agua, el asfalto, las inundaciones, la salud, las escrituras y la represión policial y patronal, con la necesidad de gobierno de los trabajadores, único camino de resolución cabal de estas necesidades de la clase obrera. El planteo central de nuestro partido es la independencia política de los trabajadores. Toda lucha contra la contaminación de aguas, los desalojos y represión, importa un choque contra el Estado burgués. Las más mínimas de las aspiraciones de las masas deben enfrentar a los intereses capitalistas de las inmobiliarias, los grandes comerciantes, la política presupuestaria, etcétera. En Jujuy, se construyen 200 viviendas para 2 mil postulantes aceptados; en Moreno, la represa Ruggero está controlada por el gran capital que especula con la venta de tierras para un country, mientras dos millones de trabajadores están amenazados por la inundación por esa causa; en Cuartel Noveno y todo el Gran Buenos Aires se pretende establecer un régimen de terror policial contra los trabajadores. Ante cada una de estas luchas, la tendencia de los trabajadores ha sido organizarse en forma masiva e independiente. El parlamentarismo patronal desnuda su impotencia y su carácter de clase en estos conflictos más que en ningún otro: petitorios que van al cesto de basura; concejales que son pura demagogia cuando no agentes de los especuladores de tierras; municipios y concejos que son cuevas de arreglos financieros y ámbitos de complicidad con la represión. En oposición al corrompido parlamentarismo patronal, los trabajadores barriales también marchan por el camino de la acción directa. Se cortan las rutas; se toma la represa; se forman comisiones barriales; se plantea la autodefensa obrera y la movilización para enfrentar al aparato represivo. Estas tendencias que explotan cada vez con mayor vigor en los barrios de todo el país, nos llevan a un terreno más que propicio para plantear la ruptura de toda atadura burguesa, por la puesta en pie del gobierno obrero. La consigna que expresa en la 2. lucha barrial la independencia de clase y sirve de enlace con el gobierno de los trabajadores es la autoorganización obrera en los barrios. La autoorganización es la puesta en pie de vecinales constituidas por trabajadores basadas en asambleas y en una lucha centralizada por todas las reivindicaciones barriales. La burguesía demanda la organización del barrio bajo su control: promueve vecinales o sociedades de fomento para mejor tener bajo su ala al barrio, impidiendo que los vecinos puedan luchar por sus propias reivindicaciones; estas reivindicaciones quedan desplazadas por las “internas” de los partidos patronales (PJ, UCR). Estos partidos utilizan a los barrios para sus luchas electorales y para combatirá la izquierda revolucionaria, actuando incluso como agencias de delatores al servicio del Estado. 3. La lucha contra el terror policial es un problema fundamental en las barriadas. La policía representa la toma fundamental de la presencia del Estado patronal enquistado en pleno barrio, a la cual se supeditan las instituciones parlamentarias, los partidos patronales y todos los políticos charlatanes. A través de la razzia, o directamente del asesinato a mansalva, la juventud trabajadora, aún los propios comerciantes que deben pagar la “protección” a la comisaria, viven bajo la tutela de los Balmaceda. De allí que la lucha por cada reivindicación desemboca naturalmente en una lucha política. La primera tarea del PO es desnudar el carácter de clase de esta situación; no se trata de “hechos aislados" de tal o cual intendente, de uno u otro policía descarriado; es la forma fundamental de la dominación burguesa en el barrio, encubierta por los cómplices políticos democratizantes. La cuestión de la delincuencia, de la drogadicción que tanto "menea” la burguesía no puede considerarse fuera de esta situación. Los partidos patronales ocultan que es la burguesía la que fomenta el delito y la droga; es la policía, el concejal, los intendentes, quienes financian la droga; son las “manos de obra desocupadas”, los grandes capitalistas del narcotráfico. Es de estas arcas que salen las campañas de los candidatos patronales: del juego, la droga y la prostitución (Lanús, Pcia. de Bs. As., Salta, Tucumán, son algunos grandes ejemplos). Son los capitalistas quienes necesitan esta pantalla para justificar y encubrir la represión. La desprotección ante los delitos no es sino la otra cara de la protección que debe pagarse a la policía. Las bandas armadas de delincuentes operan con total impunidad, al amparo y acuerdo del aparato represivo; es a los jóvenes, a los trabajadores a quienes va dirigido el golpe, la razzia. Quien no quiera vérselas con ellos debe pagar “protección”. Se trata de una estructura podrida que no se arregla, como quieren reformistas y stalinistas, con clubs de recreación. La lucha contra este problema es una lucha eminentemente política, hay que desenmascarar al Estado y plantear la consigna de acabar con el actual régimen de dominación. Esa es la única salida, que no admite atajos. 4. A los mejores luchadores barriales, los llamamos a incorporarse al Frente de los Trabajadores. EL P.O. explica que la lucha por estas reivindicaciones debe tener una expresión superadora, que no se agote en la propia muralla de la justicia burguesa (Budge), de la estructura del Estado capitalista. El único planteo superador es la acción directa de las masas y la organización independiente —las cuales cuando hacen su aparición descubren que ya está presente la lucha por el poder. La consigna de gobierno y frente de los trabajadores es el puente de acceso de todos estos luchadores a nuestra lista y al Partido. El partido debe esforzarse por establecer con todo cuidado la plataforma de reivindicaciones en cada barrio (y su remate en el gobierno de los trabajadores) y la denuncia política exacta del Estado burgués. La plataforma cuidadosamente discutida deberá ir acompañada de un plan de trabajo electoral (agitación, cine, charlas, actividades sociales). No estamos trabajando “para las elecciones.” Estamos poniendo en pie una alternativa de clase. Debemos formar políticamente a los candidatos y miembros de los Comités de Apoyo para que se conviertan en agitadores políticos. Esta formación debe comenzar por la discusión de las consignas más actuales del Partido Obrero. En este sentido, los candidatos deben contar en cada barrio con sus comités de apoyo. De este modo, se formarán verdaderos círculos junto al Partido, que tendrán una actividad concreta, de acuerdo al plan general de trabajo. Hay que abrir locales, los que deberán contar con su plan riguroso de actividades. Los días de apertura y horarios deben ser fijos. Todo esto permitirá a los vecinos acercarse a medida que crezca el trabajo. El cartel de la puerta debe detallar las actividades (jubilados, vivienda, barrio, etc.). El local debe tener su vida asegurada a través del barrio, no puede ser lugar de reunión administrativa (rendición, retiro de prensa) exclusivamente. Allí debe funcionar el Comité de Apoyo. Un aspecto fundamental de la campaña es la prensa. Para su penetración son necesarios los reportajes a los candidatos y la crónica de las luchas. 5. Solamente en el Gran Buenos Aires hay un millón y medio de personas cuyas viviendas precarias se asientan en la ocupación precaria de los terrenos, donde carecen de los servicios más elementales; incluso el trabajador con vivienda propia sufre las carencias más elementales, por cuya satisfacción es exaccionado por intendentes, concejales y capitalistas. Otros dos millones de personas en el ámbito de la Capital y del Gran Buenos Aires pagan alquileres equivalentes al 150% del salario mínimo, lo cual significa, en los “mejores” casos, que el alquiler absorbe el 50% de los ingresos totales de la familia. El vasto ámbito del Gran Buenos Aires es la tierra de nadie de la “policía brava”, recurso “lógico" del capital ante una crisis de semejante magnitud, y que tiene su Estado Mayor en la gobernación de la provincia. La consigna fundamental del PO en esta lucha es la confiscación de los terrenos privados y su traspaso gratuito a sus ocupantes-trabajadores, lo que igualmente debe hacerse con los terrenos fiscales. Asimismo, deben llevarse los alquileres de las familias trabajadoras al 10 % del salario y establecer la oferta obligatoria de las viviendas desocupadas. Los “hoteles” que ofician de conventillos usurarios deben ser inmediatamente confiscados. El PO plantea el juicio y castigo a todos los culpables de la represión barrial; pero al mismo tiempo señala la necesidad de que los barrios se auto-organicen y establezcan una federación de barrios a escala regional y nacional, de modo de asumir todos los pasos prácticos para librar una lucha consecuente contra el monopolio capitalista del suelo urbano y de la gran propiedad inmobiliaria y para la defensa contra la represión policial y parapolicial. Para los políticos patronales, los millones de sin vivienda son una oportunidad para el beneficio usurero y la manipulación político-electoral. Para el PO son un grito contundente contra la miseria capitalista, cuyo derrocamiento se confunde con la conquista del derecho a la vida.

24 de junio de 1987
"Unidad revolucionaria con los trabajadores" "Desarrollar el lado revolucionario de la desilusión de las masas con el régimen de la hipocresía democratizante y sus partidos"
Redacción

1. El régimen burgués democratizante ha liquidado una por una las expectativas que suscitó en el seno de la juventud y del movimiento estudiantil. La desilusión popular frente al régimen es particularmente notable en el medio juvenil y en especial entre el estudiantado. Es donde la capitulación ante los milicos repercutió de manera más aguda, donde caló más hondo el cinismo y la impostura moral que domina a los “representantes del pueblo*'. La campaña electoral en la juventud no es una cuestión de “especificidad", sino del ángulo con que debe ser presentada la agitación socialista. Esta debe mostrar que la miseria y el agobio cotidiano para los trabajadores representan la quiebra de todo porvenir para la juventud. La propaganda debe ayudar a comprender que la amnistía y la negación de todas las aspiraciones elementales de la juventud (trabajo, salario, rescate de la educación) son la conclusión "natural" del régimen democratizante por su contenido burgués y su hostilidad a la democracia consecuente. Que esta limitación no se resuelve con una mayor "participación" sino con la comprensión de la vanguardia y el activismo, en primer lugar, de las limitaciones insalvables de la burguesía y sus representantes políticos disfrazados de populares. Que no se trata de "profundizar" una democracia que se apoya en la lucha de clases contra los trabajadores y en el compromiso con el imperialismo sino de revelar, precisamente, este antagonismo irreconciliable de clase. Está planteada la lucha política por la independencia de la juventud, la ruptura con los partidos patronales, la separación de los agentes del cogobierno Alfonsino-Justicialista de sus filas. Entre la juventud estudiantil tienden notoriamente a reproducirse las divisiones de clase de la sociedad. En condiciones "normales" la masa sigue naturalmente detrás del democratismo y del nacionalismo burgueses. Lo que no es "normal” es que la izquierda trabaje activamente para evitar una delimitación con aquéllos, que se desviva por embellecerlos, como parte del “campo popular" y aún por presentarse como integrante de un movimiento político único y común (MOJUPO). Las tendencias de fondo de la situación nacional apuntan a la destrucción de las condiciones “normales” de existencia de las masas (crisis económica, opresión imperialista, inestabilidad política) y hacia una completa impasse del Estado burgués. La UJS busca hacer consciente esta dirección inevitable de los acontecimientos y se declara como representante de la juventud que busca la unidad con el movimiento obrero, su fusión con la única clase capaz de liderar la empresa de la transformación social revolucionarla. ¡Fuera el gobierno títere de milicos y del FMI! ¡Abajo el régimen de la amnistía y del indulto! ¡Por el SOCIALISMO Y EL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES! ¡Construir una organización juvenil Independiente y revolucionaria junto al movimiento obrero! Estas son las consignas de la UJS en la campaña electoral, la lucha por el apoyo y el desarrollo de comités que potencien un gran Frente de Trabajadores. 2. El planteo de un frente revolucionario está en conexión con la crisis de la Izquierda democratizante. En su momento dijimos Frente Antimperialista si, Frente de Mierda no. Ahora arrojamos directamente a la cara de la izquierda la acusación de haber prostituido la genuina aspiración de la vanguardia juvenil a la unidad revolucionaria (es el sentimiento dominante en la militancia de la Fede en retroceso en todos los frentes, semifundida y desmoralizada). El P.O. proclama con claridad el objetivo de oponer el Frente Revolucionario a los frentes artificiales y antirrevolucionarios. La denuncia al frente Pampillón en la Universidad, constituido para legitimar el fraude en el reciente Congreso de la FUA, debe estar dirigido no solo al PC sino también a la disidencia radical, completamente manipulada para integrar el frente ecológico con un PC en descomposición. La izquierda se ha quedado sin la bandera de la unidad tan manoseada en el medio juvenil. Se plantea una gran oportunidad para colocar el problema de la unidad en un terreno de principios y acción consecuentes. Llenar un vacío que nadie ocupa aprovechando esta campaña para lanzar un planteo que va más allá, de las elecciones. ¡No a los frentes democratizantes! ¡Por un FRENTE ANTIMPERIALISTA es decir REVOLUCIONARIO de la JUVENTUD!!!. Apoyemos el FRENTE de los TRABAJADORES. Esta debe ser nuestra convocatoria para la juventud trabajadora y estudiantil. 3. Es necesario considerar en la campaña electoral una agitación particular vinculada al ascenso de luchas que se verifica en todos los niveles de la educación: la generalización que ha tomado la movilización de los docentes y no docentes en la Universidad— así como la decisión de no iniciar las clases en la enseñanza superior. Debemos pronunciarnos abiertamente en favor de la unidad estudiantil-docente, de los paros conjuntos y de la movilización conjunta y denunciar el rol paralizante e inclusive el carneraje de las agrupaciones que se mueven como agentes del gobierno. Del triunfo de la movilización docente, de su envergadura nacional y su transformación en un gran movimiento social; de esto depende que se pueda quebrar la ofensiva antieducacional y reaccionaria (en secundarios se acentúan las medidas de regimentación contra los centros mientras al calor de la “obediencia debida” vuelven a la carga los elementos más reaccionarios de la dirección de los colegios y la burocracia ministerial) La UJS plantea: Paros y movilización activas junto a los docentes. Asambleas en escuelas y facultades» Comités Docente-Estudiantil-No Docente en la Universidad para asegurar la preparación del paro, extender los cuerpos de delegados, ganar las calles con clases públicas y manifestaciones. ¡Por la victoria del movimiento docente!. En secundarios: Movilizarse en defensa de la libre agremiación de los Centros de estudiantes. ¡¡Fuera los interventores y directores represivos, por el cogobierno de la comunidad educativa: padres-docentes-alumnos!!. Oponemos las reivindicaciones de la democracia al régimen de la. "obediencia debida”, por la organización Independiente y de lucha del movimiento estudiantil. Por esto mismo en la Universidad señalamos el carácter absolutamente antidemocrático de la “normalización", la ficción de la autonomía en manos de los agentes de un régimen empeñado en la destrucción de la enseñanza oficial. Planteamos la reconquista de la autonomía y el cogobierno a través de la lucha y de la unidad política del movimiento docente-estudiantil. 4. Las características propias de la lucha electoral obligan a una estrecha relación de los militantes de la UJS con los comités regionales del PO. La constitución de comités de apoyo de la juventud a partir de algunos colegios secundarios y de núcleos de la juventud de los barrios tiene una gran importancia. En la Universidad es posible la formación de comités electorales junto a docentes y no docentes, lo cual exige inmediatamente una lucha tenaz por las candidaturas. El Frente de Trabajadores tendrá así una fisonomía propia en la enseñanza superior. Desde ya un plan de actos en facultades y colegios deben integrarse en los planes de campaña de nuestros candidatos, en cada distrito y provincia. Para desenvolver “el ángulo juvenil" en la campaña electoral, planteamos la salida de un Manifiesto dirigido a la juventud trabajadora y estudiantil, planteando inclusive una plataforma de reclamos políticos reivindicativos propios de la Juventud. El Boletín de la UJS que saldrá en los próximos días deberá utilizarse no solo en los frentes ya estructurados de la juventud sino como un medio para atraer a sectores juveniles, vinculados por diversas relaciones en todos los comités. Puede encararse a partir de la prensa y el boletín la realización de asambleas especiales de la Juventud para incorporar a la nueva generación a las tareas generales con la agitación y propaganda por el FRENTE de los TRABAJADORES. 5. La campaña electoral debe ser una oportunidad para la superación política de la UJS. La educación socialista de la juventud no es una tarea académica ni de laboratorio. Es parte del combate, de la intervención en la lucha de clases, en el movimiento real de la juventud. La campaña electoral es también una lucha, una oportunidad para desplegar una agitación y propaganda vigorosa respecto a la situación nacional y a los reclamos vitales de la juventud. Pero la agitación y la propaganda no son solo volantes, carteles y pintadas; es también y sobre todo en la campaña actual el acto proselitista, el tribuno popular que constituye la fisonomía propia de un agitador revolucionario. Los candidatos de la juventud, son una oportunidad para el desarrollo de núcleos o comités electorales con simpatizantes y amigos de la UJS y del PO, pero también para elevar a los compañeros a una condición de liderazgo, de auténticos militantes en favor de un realineamiento de la juventud junto al proletariado. Luchamos por una UJS militante. La tensión organizativa que corresponde a una intensa campaña electoral es un medio natural de selección de los mejores compañeros. de desarrollo de la cohesión de nuestras propias filas. Esto debe materializarse en planes de trabajo, en objetivos precisos para el pasaje de prensa, en las propuestas de reclutamiento, en la formación de círculos por frente, en funcionamiento sistemático a partir de los informes de actividades, de su discusión y balance. El resultado de esta campaña debe conducir a instalar el sano espíritu de la emulación y plantear la elevación de los compañeros a la tarea de construir una dirección nacional de la UJS. Sobre esta base el alcance de la campaña electoral es el terreno concreto para definir la convocatoria del Congreso de la UJS que, dado la fecha de los comicios, puede rematar esta campaña en un evento a realizarse todavía durante el período lectivo.

24 de junio de 1987
Derrotar la "alternativa" proimperialista del cafierismo, mediante un voto obrero a los candidatos obreros revolucionarios
Redacción

1. La determinación de la táctica electoral y de las tareas prácticas que corresponden, exige en primer lugar una clara caracterización de los bloques políticos y de los intereses de clase que éstos representan. Debe considerar también que las elecciones en la provincia de Buenos Aires adquieren una proyección nacional. 2. El Partido Obrero desenmascarará la pretensión de hacer aparecer a Casella y a Cafiero como los exponentes de políticas de clase opuestas o enfrentadas. Concentramos a nuestra campaña en la denuncia del alfonsino-justicialismo como un bloque común de la burguesía nacional, rehén del gran capital y del imperialismo, que cogobierna el Estado y hunde en la desesperación, el hambre y la miseria a las masas. 3. El eje del ataque del P.O. será el cafíerismo, dado su electorado trabajador. También porque representa al elemento más engañoso para los trabajadores. El cafíerismo marcha a las elecciones deteriorado, no ha logrado capitalizar nada de la crisis gubernamental, ha quedado pegado al gobierno en la crisis de semana santa. Su política declarada es la coalición con la UCR para impulsar la “capitalización” de la deuda, las “zonas francas” y, por sobre todo, la reforma constitucional que restrinja los derechos electorales y políticos del pueblo. 4. La campaña electoral estará envuelta por el creciente empobrecimiento de los trabajadores de la ciudad y por la profunda crisis agraria en el interior de la provincia. Las bases sociales y electorales de la UCR y el PJ están siendo sacudidas por la crisis económica, frente a la cual ambos partidos han demostrado su total impotencia y el carácter profundamente caótico de su política. El PO. tomará estos problemas de las masas para oponer a la perspectiva de hundimiento nacional con los gobiernos capitalistas, la emancipación nacional y social bajo la dirección de la clase obrera. Así intervendrá sobre los distritos fabriles del Gran Bs. As., La Plata, de San Nicolás, Campana, Zárate, Olavarría, etc. ligando la lucha por las reivindicaciones propias de los trabajadores (salario, ocupación, vivienda, salud, etc.) a la lucha por el desalojo de la burguesía del poder y a la captura de éste por la clase obrera. Así intervendrá sobre los distritos agrícolas, explicando que la crisis agraria exige la anulación de las hipotecas sobre los chacareros, la expropiación de la banca y de los grandes comercializadores, acopiadores y latifundiarios. Es decir, luchando por la liquidación del monopolio capitalista constituido por la banca, los terratenientes, los acopiadores y los exportadores. El Partido Obrero plantea la cuestión agraria no en términos de una reforma capitalista sino de medidas de transición hacia una economía socialista. 5. La izquierda protagonizó en las elecciones del 85 una votación relativamente importante (600.000 el PI, 200.000 el FREPU, 27.000 P.O.) atrayéndose el voto del activismo que había roto con las variantes patronales, sobre todo en las barriadas del Gran Bs. As. Hoy esa izquierda es tributaria de la crisis de su política democratizante. El Pl se encuentra en un estado mayúsculo de disgregación derechista (en las elecciones se ha formado una lista opositora al hasta ahora único aglutinante —Alende—), se encuentra tironeado mayoritariamente por tendencias pro cafieristas, y pro radicales, en función del carrerismo político. El FREPU se ha roto dando nacimiento al engendro derechista del FRAL, por un lado, y el MAS, por el otro, ha quedado boyando fruto de su política carente de principios. La tendencia de votación a la izquierda registrada en la elección anterior encuentra por esta situación un límite que sólo puede ser salvado por una acción decidida del partido revolucionario. 6. La crisis del Pl, el proceso de “semi insurrección” en el PC, la ausencia de consignas en la campaña electoral del MAS, en suma, la desmoralización e impasse de la izquierda democratizante, convierten a la consigna de frente de los trabajadores en la herramienta que quiebre el frentismo burgués y capture la evolución política de las masas y de su vanguardia. Las perspectivas del Frente de los Trabajadores devienen del ascenso de las luchas obreras (astilleros, Ormas, Adidas, etc.), de la miseria que empuja a las masas a la lucha y a la acción directa, de la crisis de la burguesía, es decir de las tendencias catastróficas de la situación política.

24 de junio de 1987
"Los justicialistas 'renovadores' representan al clero, al 'navarrazo' y a los grandes pulpos proimperialistas “. El camino del 'Cordobazo' pasa por el Frente de los Trabajadores"
Redacción

1. Una de las características de las elecciones en Córdoba es el carácter provocadoramente patronal que ha adquirido el peronismo renovador, donde se destaca nítidamente la presencia de hombres del gran capital. Es el caso de su primer figura, José Manuel De la Sota perteneciente al grupo Macri o de Domingo Cavallo, expresidente del Banco Central en la "época de la dictadura militar, un fuerte empresario con Intereses en los EE. UU" (La Voz, 7/8/87). Luego de su concurso para aprobar la Constitución clerical reciente, los “renovadores" se han lanzado con todo a conquistar el apoyo de los grandes monopolios y a convertir a Córdoba en la base de plataforma del “proyecto industrial”. Cavallo es miembro y mentor de Fundación Mediterránea, un poderoso grupo empresario donde se nuclean empresas de ’os quilates de Sevel, Ancor, Papel Manssur, Materfer, Grandes Motores Diesel, Schcolnik, etc., etc. Esto quiere decir que este “renovado peronismo” cuenta con el aval de la burguesía nacional que plantea la “capitalización”, las "zonas francas*', el fuerte “estímulo" a la exportación industrial, la “integración con Brasil” es decir la Intervención del Estado en un pacto de Industrialización con el imperialismo. Cavallo, quien, durante su gestión en el Banco Central, estatizó la deuda privada de los capitalistas pasándosela al Banco Central, es un hombre de confianza de la burguesía, y doblemente importante a la hora de licuar sus deudas, subsidiar y otorgar franquicias, como lo está reclamando en el momento actual. (Precisamente, al presentarlo en sociedad, José Manuel de la Sota dijo en conferencia de prensa que la candidatura de Cavallo no tiende a la búsqueda de votos de los sectores independientes, sino que surgió de profundas coincidencias para un programa económico. A su vez Cavallo manifestó que la Fundación Mediterránea que él preside prometió el mismo apoyo que hemos brindado a todos los dirigentes políticos que se interesaron y se interesan con nuestra labor (La Voz, 3/6/87) ¿Hace falta agregar algo más?). Por su lado la UCR ha contado durante su gestión con el decidido apoyo del clero reaccionarlo vinculado por estrechos lazos al grupo de los 15 (caso Alderete), el Comando del III Cuerpo de Ejército y con grupos del capital extranjero como es el caso de Honda, polo de la Informática, etc. (A su regreso de su reciente viaje por Japón y Corea del Sur el actual gobernador Eduardo Angeloz manifestó las enormes posibilidades y el interés que existen en grupos capitalistas para Instalarse en Córdoba). 2. Electoralmente va a producirse una o polarización entre estas dos fuerzas políticas patronales y proimperialistas. Ante ello el Frente de los Trabajadores es la propuesta política que mejor se adapta para la etapa actual, en la perspectiva de separar a los trabajadores de los partidos burgueses. Nuestra campana debe estar destinada por un lado, a desenmascarar a estos partidos patronales, llamando a los trabajadores a que rompan con esos partidos para luchar por la organización independiente y su propio gobierno, el gobierno de los trabajadores, y por el otro, a formar un bloque o frente con todo el activismo y la izquierda (la 29 de mayo, los activistas de UTA) que acuerde en un programa contra el monopolio político de los partidos democratizantes y por el derrocamiento de la burguesía y el gobierno de los trabajadores. La intervención de los candidatos del. FRENTE DE LOS TRABAJADORES deberá estar centrada en denunciar al régimen político para ayudar a los trabajadores en la comprensión de la situación actual y en la imposibilidad que tienen cualquiera de estas dos alternativas patronales para resolver, no digamos los problemas de fondo, sino las mínimas aspiraciones del pueblo trabajador. 3. En una campaña donde seguramente la proscripción de los medios masivos de comunicación será una constante, nuestra tarea será concentrar el trabajo en las puertas de fábrica y las barriadas obreras. Cada reivindicación, como la de ocupación, vivienda, salud, educación debe ir acompañada de la consigna de luchar por el gobierno de los trabajadores. Se ha producido en Córdoba un cierto agrupamiento de sindicatos como Luz y Fuerza, Gráficos, Calzado, donde hay hombres que militan en el FRAL. Estos gremios no han abierto una perspectiva independiente en esos sindicatos y por el contrario están empeñados en acuerdos con los Renovadores e incluso con los ortodoxos. Será oportuno hacer una buena caracterización, en cuanto que la adhesión al FRAL los lleva a una nueva frustración como en el caso del FREPU. Además, será importante resaltar que el FRAL es el frente de los partidos que firmaron el Acta por la Obediencia Debida. 5. Sería muy conveniente una Carta Abierta a los trabajadores, explotando el flanco que da la candidatura de Cavallo y otros pertenecientes a la época del golpe del “Navarrazo" o de vigencia durante la Triple A como el propio De la Sota. Hay que destacar que renovadores como Elpidio Torres o Rigattuzo fueron directos colaboradores de la dictadura militar. En Córdoba el FRENTE DE LOS TRABAJADORES será una alternativa válida para todo un sector de activistas que encaman las mejores luchas del movimiento obrero de los últimos años y también para aquellos activistas que rompen con la izquierda democratizante.

24 de junio de 1987
"Ampliar el horizonte político de los trabajadores"
Redacción

1. El cuadro de la provincia, desde el punto de vista de su estructura económica, es el vaciamiento industrial y la quiebra de importantes sectores de la burguesía agraria e industrial. El cierre de numerosas fábricas de la zona o bien la reducción de personal y de producción en otras muchas, ha incrementado significativamente los índices de desocupación y de empobrecimiento de las distintas capas oprimidas. Pero también hay otros acontecimientos (en el departamento Constitución, el desmantelamiento y traslado de máquinas y de varias secciones de Acindar, Cilsa y Aceitera a San Luis, y la proyectada privatización del Puerto y la Junta Nacional de Granos de Villa) que revelan la extraordinaria concentración monopólica que produce la propia crisis. Sobre esta base se apoya la crisis del estado provincial y de los principales municipios; el gobierno peronista, asi como diversos municipios y comunas radicales, justicialista, demoprogresistas y socialistas populares, se la pasan violando acuerdos salariales con los gremios estatales, y compromisos de obras elementales (inundación en Rosario y Santa Fe, Fondo de Asistencia Educativa en Rosario; desquicio de la salud pública, etc.). En el caso de los gremios estatales la violación incluye gremios con conducciones estrechamente ligadas a la gobernación, como UPCN, Judiciales o Municipales. 2. Esta ofensiva económica ha sido resistida por los trabajadores. Los largos y difíciles conflictos de Villber, Metcon, Jabón Kopp, las movilizaciones de productores agropecuarios, y a la vanguardia, las luchas salariales de los estatales, en particular docentes, son la rebelión concreta de las fuerzas productivas al proceso da destrucción en curso. Esa resistencia estuvo enchalecada por el sometimiento de las direcciones de movimiento sindical y agrario al régimen político democratizante, a sus funcionarios, partidos y leyes. La dirección sindical está en manos de las 62 Organizaciones, que respondieron y responden a la política global de los 15. En ese sentido, la creación de la secretaría de trabajo provincial fue un adelanto de la posterior designación de Alderete como ministro de Trabajo. El bloque sindical "renovador” de hecho, ya ni existe. De una cierta fuerza en la CGT de San Lorenzo (aceiteros, ceramistas) se ha sometido totalmente a las 62. El tercer bloque sindical, la izquierda democratizante (UOM Villa, Foetra, AMSAFE, Bancaria) tiene una importancia vital, en la responsabilidad en la crisis de dirección del movimiento obrero, en la medida, que, teniendo a su cargo los gremios que protagonizaron los conflictos fundamentales, fueron más lejos de lo Imaginable en su Integración al estado y en su sometimiento a la burocracia miguelista. Esta experiencia de la masa, y en particular de la vanguardia, ha provocado de una parte una desmoralización y, del otro, un comienzo de diferenciación política. En este contexto, los realineamientos políticos electorales expresan lo siguiente: a) La derecha no aparece como una fuerza dirigente. Representada en la UCD, es como un cuerpo extraño a la vida política de la provincia, con algún asidero real en la oligarquía. b) El bloque del régimen democratizante, y representante de la burguesía local se presenta electoralmente dividido en cuatro: UCR, PJ, PDP y PSP. Esta presentación no es arbitraria, y asi debe ser presentada, al electorado, si se tiene en cuenta que han actuado como un bloque en la aplicación que llevó al desquicio económico a la provincia, y actúa hoy como un bloque en la salida que se pretende dar a la crisis. En el último viaje que hizo Vernet a EE. UU fue acompañado de una nutrida comitiva de representantes de la burguesía industrial y agraria, y en el plano político por Cáceres y representantes del MID, del PDP y del PSP. En este viaje buscador de Inversiones queda retratado todo el horizonte de la burguesía nacional para "salir” de la crisis: someterse aún más al Imperialismo. La naturaleza de la pugna al Interior de este bloque puede reflejar, no sólo camarillas políticas enfrentadas, sino alineamientos de la burguesía, cuya caracterización debemos aclarar, a fin de poner en evidencia durante la campaña electoral el entrelazamiento concreto que hay entre los intereses de la burguesía y estos partidos. Lo que ya podemos poner en evidencia es su emblocamiento total en su política de sometimiento al imperialismo y de enfrentar las luchas obreras. Desdé este punto de vista tiene particular importancia poner en evidencia que el PSP comparte conducciones sindicales con lo peor de la burocracia (ATSA, UPCN, Judiciales) y lleva adelante una política de sometimiento a la línea pro-oligárquica de Volando en la Federación Agraria. Esta demostración tiene una enorme importancia, por el entrampamiento que se quiere hacer con los trabajadores, de modo que haya un traslado de votos dentro de este bloque. Así, aparecen formalmente enfrentados entre sí (Inclusive las propias líneas internas de los partidos mayoritarios, Vernet contra Venesia, Cáceres contra Usandlzaga), reduciendo el horizonte del trabajador. Debemos esforzarnos en demostrar el comportamiento común de todas estas fracciones ante los acontecimientos que la gente conoce y sufre. Por ejemplo, en Villa todos hicieron frente común (incluida la izquierda) para reflotar el Comité de Defensa de la Democracia ante el vaciamiento industrial, contra el planteo del PO de convocar a un paro activo regional de advertencia. La izquierda busca la superación de su bancarrota en un Fral con Viale a la cabeza. Como comentaba un militante intransigente, "es un frente de dos en la mala (PI-PC) que se unen para salvar la ropa”. El frente no seduce a nadie (ni siquiera a los intransigentes mismos, que mayoritariamente se orientan a votar por Venesia en Rosarlo, y a buscar acuerdos con los renovadores a nivel local). La candidatura de Viale ya es un factor de crisis, en la medida que los propios comunistas lo definieron como uno de los referentes de un acuerdo con los renovadores a nivel nacional. Es el fracaso de ese acuerdo en Santa Fe, lo que dejó a Viale boyando, y lo ubica como un candidato de un frente que no buscó, ni tampoco le entusiasma demasiado. Sin embargo, el PC pretende cohesionar a sus filas con esta candidatura, en el sentido de la importancia del acercamiento a su esquema frentista, contra el bipartidismo, que siempre tuvo en el PI su principal invitado. No vemos evidencias de escisión, pero sí hay un debate de parte de la base y cuadros de la dirección del PC. Sometidos a una discusión concreta (médicos de Rosario, docentes, AOT, Correos, Villa) hacen bloques o se plantean hacerlo con el PO. El planteo de Frente de Trabajadores debe apoyarse en estas experiencias y ayudar a madurarlas. Piccinini, Paulón y Cía. se ubican, sin partido, en el segundo bloque, aun cuando se refugia en un sindicalismo aséptico. Rechazan el Fral, por sectario y defienden a muerte “esta democracia”. Sin embargo, su pérdida de autoridad política y gremial no se limita a la base de fábrica, sino a sus propios delegados y activistas, terreno que también es permeable s nuestro planteo de Frente de Trabajadores.

24 de junio de 1987
Resolución sobre Organización
Redacción

1. La lucha electoral no plantea ninguna concepción especial de organización del partido, obrero, sino que exige la sistemática aplicación de los principios de organización revolucionarios a la dirección del trabajo electoral. En esta etapa de formación de cuadros obreros en la doctrina marxista y en la lucha de clases, la lucha electoral debe servir para disciplinar a los círculos del partido en la dirección del trabajo de masa y formar a todos los militantes y a los nuevos compañeros en agitadores políticos que hablan en nombre de los intereses histéricos del proletariado. Solamente con esta condición, la lucha por desenmascarara los partidos de la patronal nacional y a los de la izquierda que claudica ante la burguesía, puede servir para organizar al partido sobre la base de un mayor reclutamiento y de una mayor inserción en el movimiento práctico de lucha de los trabajadores. El hilo de la continuidad del trabajo revolucionario cotidiano no puede ser roto invocando las características específicas del trabajo electoral, sino que por el contrario es sobre la base de la sistemática continuidad de ese trabajo que debe apoyarse la Intervención en las elecciones. 2. La particularidad más destacada del trabajo electoral es la agitación política de masa. Precisamente, por esto el partido debe procurar ganar para su campaña electoral a todos los amigos y simpatizantes y organizados en un trabajo común, con vistas a llegar a los más amplios sectores de trabajadores. En este marco la tarea principal consiste en ganar para la campana electoral común, en la forma de un bloque de izquierda, a los militantes y activistas de los partidos de izquierda y del movimiento obrero que tienden a la escisión con las direcciones antirrevolucionarias. El funcionamiento del bloque común debe hacerse, en lo que atañe a nuestro partido, bajo la dirección de un círculo del partido. 3. En la planificación de la agitación política deben tenerse presente las reglas básicas de agitación. Estas son: 1) el desarrollo de un número reducido de ideas dirigidas a una amplia masa; 2) la utilización de los elementos de la experiencia diaria para poner de relieve su contenido político y el papel del Estado burgués y de los partidos democratizantes patronales o de izquierda. Es contraria a los principios elementales de la agitación revolucionaria aislar las reivindicaciones Inmediatas del cuadro político- estatal, y no elevar a los trabajadores a una comprensión de conjunto de la situación política y de la posición de las distintas clases y partidos. La responsabilidad de las distintas organizaciones del partido (comités, círculos, fracciones) en la tarea de agitación, exigen el trabajo común en su preparación y ejecución. La agitación tiene un carácter escrito como oral, para lo cual es necesario contar con los elementos apropiados; la negligencia en este aspecto puede abortar la iniciativa de trabajo de numerosos círculos, entregando de este modo una ventaja decisiva al enemigo. La burguesía hace uso de la radio y de la televisión en tanta mayor medida cuanto que se las niega a los revolucionarios; por eso solo el esfuerzo sistemático por llegar directamente a las masas puede garantizar una campaña electoral. 4. Los partidos de la izquierda democratizante presentan a sus candidatos populares diciendo que habrán de continuar en el parlamento la actividad que realizan en las organizaciones de masas reivindicativas. Es perfectamente comprensible que actúen así quienes propugnan reformas parlamentarias y quienes abogan por la continuidad de la labor sindicalista en un plano "político”. El PO debe evitar que sus candidatos se presenten simplemente de esta manera liberal, es decir procurando meter la política "obrera” (sindical) en las instituciones del Estado burgués. Nuestros candidatos populares y de lucha deben presentarse como agitadores políticos, que denuncian a la burguesía como clase y a sus partidos y que plantean su desplazamiento del poder por un gobierno de trabajadores. La agitación política no debe quedar subordinada a la reivindicación sindical; tampoco debe ocurrir esto con los candidatos y activistas de nuestra lista o del Frente de Trabajadores, los cuales deben destacar por sobre todo los problemas políticos y la denuncia política. No debemos llamar a votar a nuestra lista porque está fulano que dirigió tal huelga, sino que fulano que dirigió esa huelga llama a votar por nuestra lista y a organizarse en un partido obrero independiente para luchar por la toma del poder. Los planes de la campana electoral deben contemplar la preparación de todos los compañeros para que puedan intervenir, siquiera una vez, en calidad de agitadores políticos de masa, además de su trabajo de volanteos o del de “hormiga” de propagandista. Es necesario multiplicar, sin vacilar, la realización de actos públicos en todas las barriadas y centros fabriles, para lo cual precisamos fundamentalmente preparar agitadores obreros, simples, sencillos, sin rebusques, pero reales expositores de la denuncia de la burguesía proimperialista y de la necesidad de un gobierno de trabajadores. Se logrará convertir así al más rudimentario activista sindical o barrial en tribuno obrero. 5. La campaña electoral requiere acentuar el principio de trabajar sobre los grandes centros de concentración obrera y de hacer allí una agitación de carácter sistemático. Solo cuando es sistemática, la agitación merece ese nombre. Si ella tiene por marco a frentes donde se ha realizado una. permanente actividad sindical, hay que tener cuidado de no darle una forma “política” a las reivindicaciones o denuncias gremiales, sino precisamente realizar una agitación política que rompa con las fronteras profesionales entre las distintas categorías de trabajadores, y considere a estos como clase, antagónicamente enfrentada a la burguesía. 6. El periódico es el instrumento N° 1 de la propaganda del partido, y esto vale más que nunca en la campaña electoral. Aunque su “alcance” de masas es limitado, es el gran organizador de la campaña, en especial con referencia a los aliados; sirve para precisar las consignas y para caracterizar los mínimos cambios de la situación política. La colocación del periódico se va a transformar en un test de toda la campana, porque sin ello el conjunto de las tareas de la lucha electoral pierde su base y su marco de preparación sistemática. El acceso al local del periódico y al comité de redacción está abierto a todo militante del partido y a todo activista de la campaña. 7. En toda situación ascendente, las masas son más revolucionarías que las direcciones e incluso que los activistas. Esto debe tenerse en cuenta para partir sin ambages a la agitación de masa y para no perder de vista las limitaciones que aún tienen los activistas sometidos a un largo período de macaneo democratizante. La disposición de fuerzas partidarias y aliadas para el trabajo de masa requiere una observación estricta de los principios básicos de organización: 1. informe de actividades, 2. Situación política, 3. tareas. Las reuniones deben hacerse en el tiempo compatible con la vida cotidiana del trabajador (2 1/2-3 horas). Los acuerdos de trabajo y los resultados de la actividad deben informarse en la forma más inmediata. Las reuniones de círculo deben estar basadas en minutas preparadas con las direcciones regionales del partido. Para algunos partidos las candidaturas son "la meta de toda una vida” y una promesa de corrupción política; para otros un registro burocrático al servicio de las candidaturas principales. Para el partido obrero son un instrumento de lucha para Incorporar a los activistas y trabajadores a la construcción del partido y del frente revolucionario, sobre la base de una plataforma política estricta de oposición al régimen burgués y al frente de izquierda democratizante. Por eso es la prioridad del momento la lucha por ganar a una parte de los trabajadores combativos que buscan una salida a la completa impasse de la izquierda y de la burocracia, a alistarse en las candidaturas del FT y a intervenir en la campaña. La tarea Inmediata es reunir las dos mil candidaturas que presentará el Frente de Trabajadores.

24 de junio de 1987
Comisión Neuquén
Redacción

Después de la derrota electoral de 1985, el sapagismo vuelve a presentarse como la variante burguesa en la que se concentra el apoyo del gran capital. El multimillonario desembolso de fondos en la campaña electoral define a esta fuerza como lo que hegemoniza la salida burguesa. El sapagismo ha Intervenido en el desarrollo de las restantes fuerzas políticas: promoviendo la fractura del peronismo renovador (acto del 17 de Octubre) e interviniendo en las internas del radicalismo (afiliados del MPN que participaron en las internas radicales); el correlato de este monopolio político es la presencia económica del clan Sapag en la explotación monopólica de los rubros fundamentales de la provincia (en la minería, en la construcción, es dueño de la cementera provincial por medio del directorio de Hidronor, participa del control de obras hidroeléctricas; manejo de la totalidad de los créditos hipotecarios y de la banca provincial). El eje de la campana electoral del sapagismo (la construcción de viviendas, escuelas, obras publicasen general) incapacita a sus adversarlos políticos (UCR, PJ). Lógicamente que todo este plan de obras públicas reposa sobre una relación privilegiada del gobierno provincial con la Nación en lo concerniente a cupos de viviendas para el FONAVI y regalías petroleras. En este cuadro no llama la atención que el radicalismo realice una campana de pocos recursos sin ningún eje diferenciador con respecto a la política de Sapag con el cual ha armado ún acuerdo político nacional. La tercera fuerza política provincial: el peronismo, viene de sufrir una fractura que dio origen a la JDP, la cual apareció como una variante renovadora “izquierdista" y que de inmediato sumó en un frente a la DC y al Pl. Pretendía aparecer ante los sectores explotados como la alternativa combativa, pero por el papel jugado por esta fuerza en la lucha de clases, avalando con su presencia en la “multipartidaria” toda la política oficialista en contra de los trabajadores, hoy está en una completa impasse. Como consecuencia de esto el otro sector del peronismo (Rachid) ha retomado fuerzas, interviniendo incluso en recientes elecciones sindicales, planteándose como objetivos la captura de direcciones sindicales (expresado esto en las tratativas realizadas por su candidato con Farías para lograr la intervención de la UOCRA). En Neuquén la subordinación política de la izquierda se presenta en forma brutal, puesto que la Izquierda se suma cada vez que se presenta la oportunidad al bloque patronal contra los trabajadores. Es aún muy débil la presencia de elementos de esta izquierda que evolucionen hacia una ruptura con el frentismo democratizante, pero esta tendencia existe y va a desarrollarse como ya ocurre en todo el país. En 1985, nació en Neuquén el Frente de Trabajadores en abierta oposición política al frente democratizante. Su programa señalaba las limitaciones insalvables del nacionalismo de contenido burgués y planteaba la independencia política de los trabajadores. Fue un avance político fundamental del proletariado. La lucha contra la Izquierda democratizante tomó un carácter abierto, y esta fue absolutamente derrotada en una gran asamblea obrera. En las elecciones de 1985 el Frente de Trabajadores superó el caudal de votos tradicional de la izquierda en la provincia, y cobró expresión en todas las localidades. Desde las elecciones de 1985 en adelante se fortaleció la tendencia política independiente en el seno de los trabajadores y de sus organizaciones, como se ha expresado en el desarrollo de las agrupaciones clasistas en docentes y estatales. La reciente huelga general de la UOCRA. aun derrotada por la política de la dirección sindical y de la izquierda democratizante, fue una muestra de la enorme voluntad de lucha revolucionaria de los trabajadores. Las filas del P.O. se reforzaron como consecuencia de la huelga. Las "multisectoriales" de la patronal y de la izquierda fueron desenmascaradas. El alineamiento de Selesky con la política de derrota demuestra que no hay alternativa combativa y luchadora fuera del Frente de Trabajadores. La rápida desmoralización de la JDP. con el pasaje de su principal burócrata sindical (Panetta) al frente con la burocracia repodrida (Bettancourt). es un testimonio (éste por la negativa) de la vigencia política del F.T. El Frente de Trabajadores constituye una extraordinaria etapa política en la evolución revolucionaria del activismo obrero y de la izquierda. Es el marco político del frente revolucionario antimperialista que frecuentemente se da en los periodos de gran lucha nacional y de dirección de la clase obrera. El P.O. de Neuquén llama a reforzar el Frente de Trabajadores con las conclusiones de las luchas políticas y sindicales de estos dos años y a reforzar las filas del F. de T. a todos los que comprenden que el frente democratizante confirmó en la práctica la tesis del P.O. de que ese frente concluiría como contrarrevolucionario (‘actas democráticas") y desmoralizador. El P.O. denuncia las consignas "provincialistas" de todos los partidos patronales y de izquierda de Neuquén, como una tentativa de convertirla en “paraíso" de la irrefrenable explotación imperialista y nacional. Todos los pulpos impulsan esta posición, para colocar integralmente a su servicio al Estado provincial y "proteger" sus inversiones de las grandes crisis políticas nacionales. El P.O denuncia las consignas del provincialismo proimperialista y plantea la expropiación de todos los monopolios capitalistas de la provincia y su funcionamiento bajo el control obrero. La tribuna parlamentaria debe ser usada en su único sentido positivo para la nación y el pueblo: denuncia de la entrega y la corruptela capitalista y de la superexplotación de los trabajadores.

24 de junio de 1987
Comisión Tucumán
Redacción

EI proceso electoral se da en un cuadro explosivo en la provincia: la aguda descomposición económica, la impasse del gobierno provincial, la miseria de las masas (que en algunos casos ha llegado a situaciones límite) y la persistencia de importantes situaciones de lucha y conflictos (como el caso docente, sanidad, azucareros, y hasta el posible estallido agrario). En estos 4 años el gobierno nacional radical y provincial justicialista han protegido y acrecentado los beneficios de la patronal oligárquica, agravando la bancarrota económica de la provincia y la miseria y desocupación de las masas. Aunque la batuta de esta política pro-oligárquica la ha tenido el alfonsinismo (pues tiene el control de los resortes fundamentales de la política azucarera: fijación del cupo y precio del azúcar y la caña, maneja los principales fondos de financiación de la zafra, etc.), quien más se ha desacreditado frente a las masas es el gobierno provincial. Su política de subsidiar directa e Indirectamente a la oligarquía terminó desquiciando las finanzas y la banca provinciales. La salida que el gobierno provincial buscó a esta situación fue rebajar los salarios y eliminar todo plan de obras públicas. La salida del bono provincial ha sido un parche que ha agravado la hipoteca económica del gobierno. Ahora ha enviado al parlamento otro paquete que endeuda hasta el cogote al estado provincial. Él radicalismo está haciendo lo mismo a nivel nacional, pero se opone al nuevo empréstito para evitar que sus comisiones y colmas entren a los bolsillos justicialistas en lugar de los suyos. 2. En este marco de crisis se han delineado 4 bloques políticos: a) Derecha: está integrada por la alianza del centro (UCD y partido del centro). Son los representantes directos de la oligarquía y los grandes cañeros. Su base electoral está en la pequeña burguesía acomodada y sectores de la gran burguesía. Otro sector de derecha está impulsando la candidatura de Bussi. b) Bloque radical-justicialista: Han cogobernado la provincia por el entrelazamiento con el gobierno nacional y mediante la colaboración en el parlamento provincial y con la Municipalidad de San Miguel (radical). En 1985, el triunfo por escaso margen correspondió al radicalismo. Toda la tendencia indica que el retroceso del PJ se va a acentuar. Ya hay Importantes síntomas del alineamiento de una parte de la burguesía y de la burocracia con los radicales (el apoyo de la CACTU y sectores de cooperativas cañeras al sistema de maquila, la presencia de hombres de la UCR en la cúpula de la FOTIA). Crisis del PJ: la Interna justicialista, que fue presentada como la Instancia de unidad y democracia, terminó agravando la crisis interna y es probable que termine con la fractura partidaria. El candidato a gobernador es Domato, un gran cañero, que ha sido en estos 4 años presidente del Senado. Desde ese lugar presidió la comisión bicameral del azúcar y ha sido uno de los voceros más importantes de los intereses de la oligarquía. Ciniglirio —su rival, aún más derechista— estaría dispuesto a legalizar otro partido projusticialista. Aunque éste hizo una campaña peronista a la antigua, detrás suyo están sectores de los grandes ingenios (Concepción) y del gran capital de la provincia (Scania). El candidato del radicalismo es el actual Intendente de San Miguel, un hombre ligado al nosiglismo. Explota demagógicamente el caos e Inoperancia del gobierno provincial y el apoyo que le brindaría el gobierno nacional. El programa real esbozado por Chebala es que no hay salida de corto plazo, esto porque habría que terminar primero con la “empleomanía” —despidos en masa— y porque habría que concentrar aún más la explotación azucarera para hacer subir los precios. Para esto necesitaría ingentes recursos que paguen las Indemnizaciones fabulosas a los capitalistas de los ingenios que cierren. c) Izquierda democratizante: Este bloque se encuentra completamente en crisis. El PI atraviesa un gran retroceso organizativo; se le ha frustrado el frente con el Peronismo Renovador a partir de que éste perdió en la interna del PJ. La crisis más significativa se da en el PC, no solo por la desmoralización que ha provocado la política derechista del echegarismo, sino porque el PO ha logrado influencia entre sus mejores dirigentes y activistas. La situación del MAS es crítica. Sin posiciones importantes y muy descolocado en relación al proceso de diferenciación que se está operando en el PC. d) PO: Constituimos el único bloque que ha actuado en forma consecuentemente revolucionaria en las principales luchas de la provincia y que ha Incrementado su autoridad ante la degeneración de la política democratizante. 3. A pesar de que todo indica que el proceso electoral se polarizaría entre los radicales y el justicialismo, las propias condiciones de la crisis provincial, las situaciones conflictivas que están en desarrollo, la crisis del PJ y de la izquierda abren una ocasión para que el Partido pueda desplegar una campaña electoral mediante un bloque o frente con importantes sectores de la vanguardia obrera. El planteamiento del Frente de los Trabajadores permite abordar la crisis del PC en el sentido de formar un bloque revolucionario con un importante sector de su militancia y en el marco de importantes localidades. Las 220 candidaturas que deben representar la lista 14 del PO deben ser conquistadas en conexión directa con la política de formar un bloque revolucionario de Izquierda (Frente de Trabajadores). Este es el eje de la gran movilización de fuerzas del Partido y de superación de sus limitaciones organizativas. Pero el mismo proceso de diferenciación se opera en activistas del movimiento obrero, Juvenil y de derechos humanos. Este reagrupamiento constituye un factor vital en dirección a la gran masa de trabajadores, que necesitan enfrentar desesperadamente la gran miseria creada bajo un gobierno peronista (los "renovadores" han abrazado la causa perdida de Riera). 4. El eje político de nuestra agitación será denunciar que tanto Domato como Chebala son dos títeres de la oligarquía. Contra sus plataformas de precios del azúcar elevados y ampliación de la alconafta — que irán acompañadas de despidos masivos y expulsión de los pequeños cañeros de sus tierras—, oponemos la consigna de la expropiación sin pago de los ingenios y grandes fincas y el control obrero de la producción. Hay que tener en cuenta las grandes posibilidades de que la UCR conquiste la gobernación, de allí la denuncia al régimen alfonsinista. 5. El otro aspecto es que debemos usar la agitación electoral como tribuna de la lucha de masas: la huelga general docente, la lucha del San Pablo y la crisis de la zafra. El Partido Obrero hará uso revolucionario de esta tribuna llamando a la huelga general por el pago Inmediato de los sueldos atrasados, el salario mínimo de ₳ 700, la confiscación de los ingenios y el control obrero.

24 de junio de 1987
Reagan: "Diez puntos alumno Alfonsín"
Redacción

El viaje del presidente Alfonsín a EE.UU. ha servido para poner de relieve el completo sometimiento del Estado argentino al imperialismo mundial. El Presidente Reagan no se tomó siquiera el trabajo de disimular la injerencia imperialista en todas las facetas de la política interna argentina y su embajador, Theodore Gildred, en comportarse como un verdadero virrey, dando las directivas a las que deben someterse los funcionarios gubernamentales, incluido Alfonsín. Reagan felicitó a Alfonsín “por la maestría con que manejó los últimos acontecimientos, en alusión a la crisis de Semana Santa” (Clarín, 22-6). Esta "maestría" no fue otra cosa que su completa capitulación ante los militares sublevados, posición que durante la crisis pregonó, ejecutó e hilvanó el embajador yanqui Gildred. El enviado Clarín señala que la comitiva argentina llevó este desenlace de la crisis militar como un “trofeo preciado”; para que el imperialismo siguiera apoyando a la “naciente democracia”. El Acta democrática y la obediencia debida tienen una indudable filiación imperialista. El embajador norteamericano, que acompaño a Alfonsín en su periplo, expuso abiertamente su tesis de virrey señalando que “su propia misión como embajador le impone la prioridad de lograr que las fuerzas armadas redemocratizadas se subordinen al poder civil” (Clarín, 22-6), claro está, mediante la obediencia debida y la amnistía. Mr. Gildred arregló también la agenda de Alfonsín con los banqueros y pulpos yanquis, pero su misión no fue solo de protocolo. Les advirtió claramente a Alfonsín, Sourrouille y demás funcionarios argentinos que no existe ninguna “solución política” al tema de la deuda externa y que deben “poner énfasis en los cambios estructurales y la apertura de las economías periféricas como la Argentina” (Clarín, 22-6). Esta es la política que está Implementando Alfonsín-Sourrouille: capitalización de la deuda, apertura de la economía, concentración del sistema bancario, etc. y se ve también aquí su filiación imperialista. Las inversiones Imperialistas dependerán de la puesta en práctica de esas medidas y de la eliminación de algunas restricciones, como por ejemplo en materia de capitalizaciones, Daniel Marx, Informó “la posibilidad de que en el futuro el programa de capitalización de la deuda externa pública se vincule con el de privatizaciones de empresas estatales...” (Clarín, 19-6), reclamo éste formulado por los banqueros norteamericanos. A su vez, el Secretario de Energía, Ing. Lapeña, también de viaje por EE.UU., aseguró que la capitalización se utilizará para las inversiones del Plan Houston, cuando hace menos de un mes los funcionarios del Banco Central sostuvieron lo contrario. Alfonsín volvió de EE.UU. con las valijas vacías, pero con un conjunto de deberes a realizar.

24 de junio de 1987
La tortura, la violación y el crimen son constitucionales
Redacción

¿Usted se sorprendió por el fallo de la Corte Suprema? Claro que no. Solo se sorprendieron los ilusos, los que creen en la demagogia de la burguesía sobre la voluntad popular y la independencia de los poderes. Pero ni el Estado se rige por la voluntad del pueblo ni existe entre los organismos de aquél ninguna independencia. El Estado cumple con la exigencia del imperialismo y de la burguesía, cuya consigna es siempre: ¡defender los aparatos armados que defienden nuestro derecho a la explotación y a la superexplotación! Los ministros de la Corte ni siquiera han reparado que, si usan la “obediencia debida” como pretexto para la impunidad, ella no justifica que los que de este modo confiesan su delito sigan a la cabeza de las fuerzas armadas. ¡Pero es así como será! Reagan felicitó a Alfonsín por su conducta en “semana santa”, ahí están los resultados. Pero en semana santa, Alfonsín le pidió socorro a Reagan, quien fue quien garantizó toda la operación del acuerdo. Lo importante de todo esto es que constituye una colosal escuela de política para el pueblo argentino. Con atrocidades como éstas la masa popular comienza a comprender el carácter de clase capitalista del Estado y la imposibilidad de “corregirlo” por vías parlamentarias, cuya impotencia total se reveló en la crisis militar. Esta bien, la Corte abolió el estado de derecho. Dio estado jurídico a la realidad. Bajo el capitalismo el estado de derecho es una ficción.

24 de junio de 1987
Resolución política: "La Campaña Electoral del Partido Obrero"
Redacción

1. La orientación del Partido Obrero en las elecciones está determinada por su apreciación de conjunto de la presente etapa histórica y de las tareas que ésta plantea. La campaña electoral no reclama ninguna clase de improvisación respecto al programa del P.O., improvisación que solo podría entenderse como una "adaptación” o “adecuación” de este programa a los límites históricos del parlamentarismo. Al revés, es necesario aplicar en forma práctica las conclusiones y consignas del programa revolucionario en el trabajo concreto de la campaña electoral. La crisis política en cuyo marco se desenvuelve la campaña electoral demuestra la vigencia de este programa y la actualidad de las posiciones revolucionarlas. Inversamente, esa enorme crisis política refuta completamente todos los pronósticos democratizantes en el sentido de que el régimen actual ha mandado al basurero de la historia la posibilidad de las crisis revolucionarias, asegurando un desarrollo “pacífico” Indefinido al régimen capitalista. Estos cuatro años de régimen semi-constitucional (¡que gobierna con una legislación que en un 80% tiene su origen en las dictaduras militares!) han permitido verificar otra vez más la incapacidad de estos regímenes democratizantes para poner en ejecución y llevar hasta el fin las tareas democráticas y nacionales. Esta incapacidad es la base de las sistemáticas crisis políticas y de la inevitabilidad de las crisis revolucionarias. El estrangulamiento creciente de las fuerzas productivas nacionales como consecuencia de la expoliación imperialista plantea la tendencia a una crisis revolucionaria sobre la base de los problemas nacionales y democráticos no resueltos. El régimen instaurado en 1983 no ha modificado ni mucho menos eliminado esta perspectiva. La historia de estos cuatro años es, precisamente, la historia de crisis políticas crecientes y agudas, las cuales rebasan en todos los casos los marcos parlamentarios, se convierten en crisis extra-parlamentarias” y se resuelven mediante acuerdos excepcionales y transitorios, al margen de las instituciones representativas, e incluso envolviendo directamente a los estados extranjeros imperialistas. Se deduce de esto que solo un charlatán puede intervenir en la campaña electoral propugnando un desarrollo político parlamentario de las grandes aspiraciones nacionales, y no utilizándola como tribuna para explicar el verdadero carácter de la crisis política, señalar la perspectiva revolucionaria de ésta y agitar las consignas que movilicen a las masas en esta dirección. La breve trayectoria del presente régimen es la más clara prueba de su inviabilidad. Tempranamente se vio obligado a abandonar su limitada demagogia nacionalista y provocar un cambio de gabinete por exigencia del FMI y de la banca internacional; la caída de Grinspun fue literalmente impuesta por el imperialismo y cerró una etapa de crisis en que los partidos del régimen llegaron a convocar a la calle a la juventud (mojupo), para mejor ocultar la capitulación ante el FMI (que el candidato a exministro ya había puesto en marcha). También tempranamente el régimen se vio sometido a sucesivas crisis militares y a una verdadera campaña de atentados, que culminó con la declaración del Estado de sitio en vísperas de las elecciones del 85 y con la bomba sin detonante colocada contra Alfonsín en el III° cuerpo de ejército. El gobierno fue incapaz de descubrir al autor de un solo atentado; se acomodó a todas las exigencias militares; premió a los acusados de genocidio con el ascenso y concluyó ac-cuando como el taparrabos de la crisis político-militar que estalló en semana santa. Pero al lado de este proceso de descomposición del régimen político, se produjo también la movilización popular como el otro gran factor que puso al desnudo el rápido agotamiento del régimen. Desde la ola de huelgas que respondió al plan austral (y que fue reprimida con las tanquetas de la policía de la dictadura) se puso en marcha todo un movimiento de lucha, que culminó en las huelgas y movilizaciones de enero-marzo de 1986. Se planteó aquí un principio de crisis de poder con relación al movimiento de masas, que llevó a la burocracia sindical a echarse atrás de su planteo de convocar a un congreso de “unidad nacional” de oposición al gobierno. La crisis de semana santa fue el punto más alto de toda la crisis, la cual de ningún modo se ha cerrado. El aparato militar alcanzó su máximo estado deliberativo y la movilización popular tomó en forma creciente la dirección de los cuarteles. Los políticos democratizantes y las instituciones que éstos reivindican, fueron completamente impotentes frente a la crisis, la cual solo encontró un principio de solución por la acción del clero y de la embajada (agregados militares) norteamericana. Los hilos de la estabilidad política estuvieron en las manos exclusivas del imperialismo, lo cual es natural en un Estado que se ha convertido en su rehén financiero. Tanto en oportunidad del primer acuerdo con el FMI, como cuando se dictó el plan austral y por tercera vez recientemente, la Tesorería norteamericana se ha convertido en el garante último de toda la deuda nacional. La crisis de semana santa sirvió como radiografía pública del régimen democratizante, lo despojó por completo de sus pretensiones y de sus poses, y lo mostró como un instrumento político directo de los explotadores, de los militares, del imperialismo y del clero. Ahora con la “capitalización de la deuda”, las “leyes laborales” y la elevación de las tasas de interés internacionales, se añaden nuevos factores de exigencias y de crisis, que se resuelven todas en la línea de la capitulación abierta. Se ha agravado como consecuencia de esto la carestía y la situación de las masas, y el régimen es llevado de las narices al entreguismo más completo, como ya se perfila en la cuestión de Malvinas. Conjugada con la crisis política, la cuestión de Malvinas llevará al país a otra gran crisis Internacional, porque Malvinas resume la vasta presión imperialista que se ejerce sobre Argentina y América Latina y la exigencia de su sometimiento “estratégico”, es decir en todos los órdenes y a largo plazo. La tendencia a la crisis revolucionaria no resulta de ninguna clase de “futurología” —esa tendencia se ha manifestado directamente en todo el proceso político. Su causa última reside, indudablemente, en la colosal impasse del capitalismo mundial, producto del nivel sin precedentes que ha alcanzado la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la lucha revolucionaria de las masas, de un lado, y el régimen capitalista, la descomposición de economías y sistemas políticos enteros y aún las importantes derrotas mundiales del imperialismo, del otro. 2. Al entrar a una lucha electoral y parlamentaria, es necesario poner de relieve el antagonismo irreconciliable que existe entre el parlamentarismo y la lucha de clases. El parlamentarismo se base en, la ficción de que corporizaría el “interés general”, disimulando bajo esta fachada la dominación de la burguesía. Incluso en la democracia más perfeccionada no pasa de ser una de las tantas ramas del Estado, y en la mayor parte de los casos no la más importante. Por amplios que sean sus poderes, tiene como límite natural la dependencia financiera del Estado respecto al capital, y en los Estados sometidos la dependencia del capital imperialista —lo que explica que esos Estados puedan “independizarse” de su burguesía y convertirse en vasallos de los monopolios extranjeros. El sistema “representativo” actual de Argentina resulta de un acuerdo general entre los políticos democratizantes, el imperialismo, el clero y el militarismo, por el cual los primeros se comprometen a garantizar el pago de la deuda externa y la defensa del Estado, y los segundos a apoyar al sistema semiconstitucional durante la vigencia del acuerdo. Por eso es profundamente antinacional y por eso el planteo democratizante conduce a Ja capitulación ante el propio imperialismo. En oposición al parlamentarismo el Partido Obrero plantea la acción directa de las masas, como la vía principal para resolver los problemas de éstas y transformar el régimen social. Al enchalecamiento de las clases en un parlamentarismo ocioso e impotente, se opone la liberación de las energías de los explotados en la lucha por sus reivindicaciones. El principio representativo ha nacido históricamente de la revolución burguesa, no es una creación académica; rápidamente entró en contradicción con la tendencia a la, revolución proletaria, la que negó su validez general, porque ningún ámbito representativo puede resolver contradicciones de clase irreconciliables. El Partido Obrero no le concede a la campana electoral ni a su intervención en el parlamento un significado independiente ni siquiera primordial. Este lugar lo ocupa la preparación y organización de la lucha de clase de los explotados, que debe culminar con la conquista del poder político. Si hay que conceder toda la importancia que tiene el parlamentarismo como un medio de lucha para desenmascarar a la politiquería democratizante y desnudar su impotencia. El PO no alimenta ilusiones en la reforma parlamentaria, sino que las desvirtúa, señalando la dependencia del parlamento respecto al gran capital y al imperialismo. La tarea fundamental es fortalecer la conciencia de clase del proletariado y la lucha por su organización independiente. La subordinación al parlamentarismo actual conduce a atar a la clase obrera a un régimen que tiene por perspectiva la bancarrota. En relación directa con la tarea primordial de utilizar la campaña electoral para elevar la conciencia de los trabajadores y reforzar su tendencia a organizarse en forma independiente, el Partido Obrero subraya la necesidad por parte de la clase obrera de estudiar sus grandes experiencias de lucha, en particular las luchas revolucionarias de los años 70 —como el “cordobazo” y la huelga general de junio-julio de 1975, esto porque esas luchas no han dejado de “ser actuales” como pretenden los democratizantes (que ejercen el terrorismo ideológico parlamentario mientras capitulan ante el terrorismo militar) y porque se inscriben en la perspectiva de las próximas luchas de la clase obrera. 3. El alineamiento de las distintas fuerzas políticas en la presente campaña electoral debe ser precisado con la mayor exactitud. El bloque de los partidos de la derecha no ha conseguido conformar una coalición electoral, lo cual se debe a que tropiezan con la cuadratura del círculo: cómo convertirse en partidos “populares”. Tienen la limitación de que el gran capital no quiere pulverizar al “centro” político y pone todas sus energías en apoyar al gobierno y en conquistar al PJ para un frente común con el radicalismo. Los ensayos “populistas” (Adelina) son vistos por la derecha como una maniobra inspirada por el gobierno. Este bloque es una agencia directa del capital financiero y de algunos sectores de la oligarquía nacional. Aunque la campaña electoral se presente superficialmente como un enfrentamiento entre la UCR y el PJ, ambos constituyen definitivamente un bloque, con sus alas de derecha, centro e izquierda; Representan en grueso a la burguesía nacional que sigue una clara línea de compromiso y asociación con el imperialismo. A través de sus crisis y realineamientos internos han ido reflejando las distintas fracciones de la burguesía y las distintas variantes que va planteando la crisis económica y política. Con el ingreso primero de Robledo, Lavagna, Frenkel, etc., quedó claramente planteada la formación del bloque alfonsino-justicialista, ahora rematada por el ingreso de Alderete, quien cuenta con el apoyo incluso del cafierismo. Las aspiraciones de este bloque fueron formuladas por Alfonsín cuando pidió un gobierno del 80% —con la posibilidad de que el presidente sea de un partido y el eventual primer ministro del otro. Este bloque se fue dividiendo cuando la cuestión de la deuda externa había entrado en una impasse, pero luego se produjo una convergencia en torno a la capitalización de la deuda y la integración con Brasil. En semana santa sancionaron el acuerdo político de la amnistía, con las “actas democráticas”. A medida que se profundiza la presión del imperialismo y se agrava la crisis económica, hacen suya la política y el programa de la derecha en todos los campos, en especial en el económico y el militar. En varias provincias el PJ y la UCR participan de alianzas con la derecha. En la UCR los círculos de la “izquierdista” Coordinadora han concluido siendo la punta de lanza del imperialismo, con ventaja sobre los “históricos” de la vieja burguesía. La Coordinadora ha probado que la pequeña burguesía dependiente se puede transformar en totalmente proimperialista. La escisión de esta Coordinadora es inevitable a medida que se vaya acentuando el fracaso gubernamental. Algo similar ha ocurrido en el cafierismo, donde se encuentra integrada la otrora izquierda peronista. El cafierismo ha incorporado audazmente a extrapartidarios como Cavallo, procurando representar a los “capitanes de la industria” de tipo desarrollista, los que con el cambio de eje de la cuestión de la deuda externa hacia la "capitalización”, quieren un acuerdo directo con la banca internacional sin la intermediación de la patria financiera. Bajo el presente régimen se ponen a prueba las posibilidades de la burguesía nacional, su fracaso va abriendo paso a una nueva etapa política. El bloque alfonsino-justicialista ha abandonado toda pretensión de demagogia social, orientando su campaña a dar seguridad al imperialismo. El fracaso de este bloque para hacer frente a la dominación imperialista deberá servir para emancipar a los trabajadores de la tutela política de la burguesía nacional. El bloque de fuerzas constituido por la izquierda se presenta, en apariencia, completamente fragmentado. De un lado el PI ha agotado todas sus tentativas para marchar a la rastra del cafierismo, integrándose al bloque de los grandes explotadores nativos. Entre la burguesía y la pequeña burguesía no hay una muralla china que esta última no procure saltar en la primera ocasión. La tesis de la liberación nacional, convertida en fin exclusivo, ha llevado naturalmente a la capitulación ante la burguesía nacional. El PI suscribió el acuerdo programático con Cafiero y luego las “actas democráticas”. El fracaso con Cafiero lo ha derechizado aún más y lo ha llevado a la completa desintegración. Los que nos acusaban de falta de “realismo”, han demostrado ser unos completos improvisadores. La experiencia del PI no duró un par de años; la pretensión de algunos “revolucionarios”, de transformarlo en canal de masa esgrimiendo el nacionalismo y el democratismo, ha concluido en la catástrofe. El “centro” de la izquierda estuvo ocupado por el Frepu, con una marcada tendencia derechista puesto que procuraba el acuerdo sin principios con el PI y con los carreristas que integran o integraban a este partido. Los programas del PI y del Frepu se asemejan como dos gotas de agua, en la declarada finalidad de propugnar reformas “estructurales” dentro de los marcos capitalistas. La unión entre uno y otro grupo fracasó porque la dirección del Frepu no logró conciliar, en especial en el caso del PC, la tendencia del PI a la alianza con Cafiero y a la integración completa en el Estado, de un lado, con la tendencia radicalizada y aún revolucionaria de la base del Frepu, del otro. Mediante la ruptura del Frepu, la dirección stalinista pretende resolver esa contradicción, lo cual requiere desmoralizar a la base combativa del PC. El Fral es un frente super-derechista por sus componentes y su programa, donde se acentúa más la tendencia al compromiso con las posiciones nacionalistas y demagógicas de la burguesía nacional y de sus partidos. Es un frente del PC con la burguesía a través de la alianza con políticos carreristas y partidos completamente extraños al movimiento obrero y a la historia de luchas nacionales. El Mas se puso al servicio de esta política miserable, y por momentos llegó a rivalizar en derechismo con el partido comunista. El solo hecho de que siga planteando reconstruir el Frepu, luego de la firma de las “actas democráticas”, revela que es un furgón de cola del stalinismo y de las tendencias contrarrevolucionarias dentro de la izquierda. La firma del “acta democrática” es una declaración de principios en apoyo del Estado burgués y de todos sus excesos. Estos tres bloques expresan el agolpamiento fundamental de fuerzas en el país, desde el punto de vista de las tareas que tiene planteada la nación y en relación al régimen que emergió en diciembre de 1983. El pasaje creciente del bloque burgués nacional a la entrega al imperialismo, y la tendencia de la pequeña burguesía izquierdista a ir a la rastra de la burguesía nacional, característica de los procesos en las naciones oprimidas, también se confirma esta vez. La perspectiva de victoria depende de la dirección de la revolución y de las masas por parte de la clase obrera. Reforzar la tendencia independiente de ésta y luchar por su hegemonía política son las tareas fundamentales de un partido obrero revolucionario. El Partido obrero ha sabido A aplicar en la experiencia de estos últimos años el principio dialéctico de que la victoria de la unidad requiere primero la completa separación. El PO atacó la unidad de izquierdas de 1985 como antirrevolucionaria, señalando sus limitaciones políticas insalvables. Caracterizó con todo cuidado el proceso de crisis dentro del PC, advirtiendo que no se había producido una ruptura con el stalinismo, es decir, con la burocracia de Moscú y con sus intereses. Mostró las limitaciones del nuevo programa del PC, que sustituía la vieja fórmula del frente democrático por una serie de frases populistas, las cuales igualmente oscurecían, y hasta combatían la hegemonía del proletariado, en nombre de un frente del “pueblo” que proclamaba la disolución política de la clase obrera. En nuestra feroz critica señalamos que la unidad con otros sectores populares tiene que tener un carácter principista y políticamente delimitado, y nunca puede ser una carrera de premios para políticos sueltos. La escisión estudiantil protagonizada por la Franja Liberación quedará rápidamente reducida a cenizas por su dependencia del stalinismo y por haber servido de instrumento de enjuagues y no como factor de reagrupamiento político combativo. La firma de las “actas”, la disputa electorera y sin principios y la aparición del Fral en calidad de frente postizo que permite al PC reanudar su política antirrevolucionaria, tienen una raíz de clase perfectamente clara: la burocracia stalinista contrarrevolucionaria y el centrismo de los morenistas. Esta debacle, sin embargo, ha servido para potenciar la evolución de los elementos revolucionarios de la izquierda, evolución en la cual el PO ha tenido una gran responsabilidad, esto al haber denunciado desde su concepción al frente democratizante y liquidador de la unidad revolucionaria de la izquierda. En estas condiciones, las elecciones deben ser la oportunidad, no solamente de una campaña socialista y obrera del PO, sino también de unidad revolucionaria con los activistas de los partidos de izquierda o sindicales sin partido. La posibilidad de este bloque o frente está directamente dada por la completa impasse en que se encuentran esos activistas y militantes dentro de sus actuales partidos. El carácter “orgánico” de un frente revolucionario de este tipo está determinado por el hecho de que todos esos activistas son constructores de la clase obrera y representan organizaciones y agrupamientos de base de los partidos y de los sindicatos. El frente “inorgánico” es el frente democratizante que postula como candidatos a políticos de carrera que esperan una nueva oportunidad para hacer su "rentrée” en la gran política burguesa. El Partido Obrero llama abiertamente a los activistas y militantes de los partidos de izquierda y del peronismo combativo a hacer un frente con el PO mediante una lista común para las elecciones del 6 de septiembre, sobre la base de la siguiente plataforma; Confiscación del imperialismo, unidad socialista de América Latina, gobierno de los trabajadores. La función del Frente de Trabajadores así constituido será la de servir como factor de reagrupamiento de las grandes masas y la de poner en marcha el frente revolucionario que deberá unir a la clase obrera con la mayoría explotada nacional. El FT surge de la lucha contra el frentismo antirrevolucionario (que es como termina el frente democratizante) y proseguirá este combate hasta la derrota completa de la política reformista y conciliadora en el seno de la izquierda y del activismo de este país.