Conferencia nacional electoral del Partido Obrero Redacción
El Partido Obrero está discutiendo colectivamente su táctica electoral para el próximo 6 de setiembre. Este debate será objeto de una resolución política a adoptarse en una Conferencia Nacional con delegados electos. Pero toda la vanguardia tiene el derecho, y en nuestra opinión el deber, de intervenir en esta deliberación política. La construcción del partido obrero en Argentina ha pasado a ser la cuestión clave de toda la situación política. El nacionalismo y democratismo burgueses tradicionales han agotado su capacidad de atar a los trabajadores al capitalismo mediante una política de concesiones. La crisis los priva de toda autonomía de acción y por eso pasan a ser cada vez más títeres del gran capital. Toda la política del régimen actual adopta un carácter irreal. El agrupamiento político autónomo de la clase obrera es la única salida. Llamamos a todos los compañeros a participar de la Conferencia Nacional del PO, para eso ofrecemos los principales conceptos del documento que el Comité Nacional ha puesto a la discusión. Crisis política “La característica principal de la situación nacional es la magnitud de la crisis política del régimen democratizante. La crisis militar ha producido una fractura en el aparato del Estado, que el gobierno y los partidos patronales no han podido cerrar a pesar de todos los compromisos que procuraron con el alzamiento militar. Pero, de otro lado, la consecuencia de la línea capituladora seguida por el régimen democratizante durante la crisis, lo ha debilitado extraordinariamente; ha puesto de relieve que carece de poder político a pesar del apoyo del imperialismo, de la burguesía, de la pequeña burguesía, y de la burocracia sindical. Esta crisis ha pulverizado la capacidad de arbitraje del gobierno y ha tendido a dislocar su base de apoyo. La pretensión de convertir a las elecciones de setiembre en plebiscitaria (mayoría absoluta), esto a partir del acuerdo con el clero y el departamento de Estado que se materializó con el Ingreso de los 15 al gobierno, ha sido quebrada. La maniobra plebiscitaria sólo podría ser resucitada por un agravamiento excepcional de la crisis política, que fuera capaz de crear una polarización artificial. La crisis política ha puesto al desnudo que el régimen democratizante es un injerto dentro de un aparato estatal dominado por la burocracia civil y militar y por el clero. Pero también refleja el fracaso completo de la tentativa de iniciar un nuevo ciclo de desenvolvimiento económico: la refinanciación de la deuda, que es tan elogiada, ha chocado de inmediato, como lo denunciáramos en la prensa, con el alza de las tasas de interés y con la descomunal presión del imperialismo para que una parte de la deuda externa pueda apropiarse del ahorro nacional o del capital ya existente en el país (...) “La crisis política llevó a la superficie la contradicción entre el régimen político, completamente impotente, de un lado, y la acentuación de la lucha de ciases y la radicalización de las masas, del otro. Se agudizan los rasgos ficticios y parasitarios de la política burguesa oficial (...) “Todo el desarrollo de la crisis política puso de manifiesto que el imperialismo y la burguesía no tienen otro marco político que el régimen actual, al cual apoyan y cuya evolución procuran condicionar. Ninguna fracción militar fue capaz, durante la crisis, de plantear una alternativa política diferente. La crisis política ha acentuado la división y 'a confusión dentro de las fuerzas armadas, apenas disimulada por el reclamo común de una obediencia debida vertical y horizontal. No está planteado el “golpe de Estado”, sino la “anarquía”, lo repiten hasta el cansancio los políticos burgueses. Por eso la etapa posterior a la sanción de la obediencia debida será una agudización de la crisis militar. Nuestro partido necesitará caracterizar de aquí en más a las fracciones militares, para darle un carácter más concreto a la agitación y a la intervención organizada. En la campaña electoral tendremos que polemizar políticamente con estas fracciones y poner al desnudo sus compromisos de clase, sus límites y sus contradicciones, tal como lo hicimos con el régimen democratizante, porque con ello evitaremos emblocarnos en el "frente civil" de la burguesía y ello nos permitirá luchar por nuestra influencia en las fuerzas armadas (...) “La gran cuestión de esta campaña electoral es verificar, mediante una agitación intensa y una ligazón organizativa profunda con la vanguardia obrera, en qué medida todo el giro político que se ha puesto en marcha en la situación objetiva se traduce ya en el campo subjetivo, pero no está en duda que ha comenzado a traducirse. La debacle del régimen democratizante se produce en medio de un as-cen-so de luchas sociales y democráticas (Campo de Mayo, Ingeniero Budge, Crónica y Clarín ante la solicitada Videla, Astilleros, ola de huelgas en el interior); esta contradicción debemos explotarla mediante la agitación política. Lo que debemos verificar es cómo se relacionaran entre si este ascenso y la desilusión política creciente en el régimen democratizante, es decir si ésta engendrará una apatía que limitará el ascenso, o si éste nos permitirá convertir a las desilusiones democráticas en conciencia revolucionaria. Persistencia de la fractura justicialista “El cafierismo no ha logrado capitalizar nada de esta crisis del gobierno por el contrario ha sido arrastrado por la misma(...) No se han confirmado, entonces, las hipótesis de una reunificación del PJ en torno a Cafiero. La combinación de la división del PJ con el retroceso sufrido por el cafierismo como consecuencia de la crisis política, deberán ejercer una gran influencia en la posibilidad de un desplazamiento electoral de los trabajadores que han votado hasta ahora en el peronismo. Dirigir la campaña electoral sobre este sector es fundamental, lo que significa atacar resueltamente al PJ y al cafierismo, mostrar su carácter de clase y su común impotencia con el alfonsinismo; denunciarlo, incluso, por haber apañado la enorme capitulación de éste y corresponsabilizarlo por la crisis política. Agravamiento de la crisis económica y de la situación de las masas "El deterioro de la situación económica es implacable, así como el agravamiento de la situación social de las masas trabajadoras. “El Plan Austral está hecho bolsa. Cuando el gobierno afirma que ha logrado contener algún índice inflacionario, oculta que es al costo de un fabuloso endeudamiento interno y de las finanzas públicas (bonos, etc.). El gobierno anunció —y la prensa del régimen saludó— grandes logros con la refinanciación de la deuda externa. Solo el P.O. denunció que la tasa de interés flotante pactada con la banca imperialista iba a ser un factor de crisis (...) El "rodrigazo" está planteado con toda su fuerza, se especula en retrasarlo para después del 6 de septiembre, aunque todos los días siguen tos aumentos de precios y tarifas. “Si en esta situación de estrangulamiento introducimos el constante retroceso de salarios y jubilaciones, no podemos descontar el estallido de grandes luchas sindicales antes de setiembre. Desde ya que la agitación salarial y las jubilaciones deberán ocupar un lugar central en la campaña electoral, convirtiéndola en tribuna de esas posibles luchas (...) La crisis del frentismo democratizante “El hundimiento del Frepu, es el hundimiento de la tentativa de formar un Frente democratizante de la izquierda. Tal como lo pronosticamos, a la crisis del PI le ha surgido la ruptura del Frepu. La pequeñoburguesía democratizante es arrastrada también por la crisis del régimen democratizante (...) "El PC persiste en su frentismo nacionalista y democratizante. Ahora, de una manera vergonzosa, se ha rodeado de una serie de satélites y del partido “naranja” de Silo. Esto va a profundizar la crisis entre los cuadros activistas del PC. (...) El Mas, por su parte, tampoco ha superado el frentismo pequeñoburgués electoralista. Después de toda la cháchara sobre que “no firmaron” y la "traición” del PG vuelve a insistir en reclamar un Frente Electoral con el PC y el Frente Va en los términos políticos que lo llevaron al derrumbe (...) Desilusión política “Los acontecimientos de Semana Santa aceleraron una tendencia ya preexistente: la de la pérdida de ilusiones políticas del conjunto de las clase sociales (desde la burguesía hasta el proletariado) en el gobierno y el régimen constitucional. Esta crisis del régimen combinada con las movilizaciones populares de Semana Santa ha generado por un parte una gran politización de las masas, y al mismo tiempo una desorientación en los Partidos patronales. Estos no han iniciado aún la campaña electoral, están paralizados. (...) El aspecto más importante de la presente campaña electoral es la desorientación de los partidos patronales. La explotación cabal de esta desorientación política de la burguesía y del afán de ver claro que hay en la vanguardia de la clase obrera, mediante consignas políticas adecuadas, deberá ser el arte de nuestra campaña electoral. "La burguesía, y más aún el imperialismo, defienden el mantenimiento de este régimen político, y maniobran para que está evolucione en el sentido de sus intereses. (...) La crisis política ha planteado un tema que era prematuro hasta ahora —la sucesión de Alfonsín; y a partir de esto se plantea la recomposición de fuerzas en el UCR y en el PJ— abriendo un periodo de mayores divisiones. "¿La crisis política afectará necesariamente los resultados electorales? "Esto depende no ya solamente de cómo se traduzca esta crisis en la evolución de la conciencia política de las clases, sino también del ritmo de esa evolución. El asunto es cómo abordamos nuestro trabajo, porque en definitiva nos es indiferente la fecha electoral como plazo de una determinada evolución política. (...) "La izquierda democratizante ha perdido el slogan de la “unidad de izquierda", y esto no tiene para ellos reemplazo. Si el Frepu no tuvo impacto en la vanguardia de la clase obrera, y menos en las masas, el Fadel lleva el doble estigma de expresar el fracaso de la ilusión unitaria y de ser stalinista. El Mas por ahora no tiene consignas, y sería un desastre aquella de que “venga con los que no firmamos el Acta”. Es necesario que ataquemos a la izquierda resueltamente en la campaña, denunciando todas sus capitulaciones y volcando en su contra los argumentos que dio en 1985; no son la unidad sino la división; no son la alternativa sino, agencia del régimen; no son un frente sino creación artificial del stalinismo; el Mas no puso en pie un frente revolucionario o de lucha sino entreguista, etc. (...) "Una etapa de desilusiones democratizantes tiene sus peligros, así como los tenía el período de ilusiones. Tenemos que comprender cuáles son sus aspectos negativos y positivos. Los negativos son la apatía y la despolitización, incluso la atomización, que se puede combinar con acciones prematuras y desesperadas. Mas precisamente: el fracaso de estas acciones podría abrir un periodo de apatía. El lado progresivo es la predisposición a una evolución revolucionaria, aunque en una primera fase sea a nivel molecular. La tendencia democratizante es hoy más nociva que nunca. (...) Ganar la vanguardia para el P.O. “El problema fundamental repetimos, es cómo está siendo asimilada esta experiencia política y en que línea se desenvuelve la desilusión democratizante. Nosotros debemos agudizar a través de esta percepción de las masas respecto a la impotencia de este régimen y de su capitulación frente a los militares, al clero, al imperialismo, a la banca, a la reacción en general. (...) “El P.O. va a ir a la campaña electoral a atacar al régimen, al gobierno y a la oposición cafierista e “izquierdista". Nuestras consignas van a resumir estas ideas: ¡Fuera el régimen títere de los banqueros y los milicos! ¡Contra los partidos patronales y sus agentes! ¡Por la independencia política de la clase obrera! ¡Por la formación de un gran Partido Obrero! Por un gobierno obrero y de los trabajadores. Repudiar la deuda externa - Salario y jubilación mínimos de ₳ 700. Juicio y castigo a todos los culpables. Fuera el régimen amnistiador y sus partidos - Asamblea Constituyente. Esto va a ser acompañado por una plataforma de lucha que será aprobada próximamente en una Conferencia Nacional del PO. La consigna de Asamblea Constituyente ¿Qué rol le asignamos a esta consigna en el transcurso de la campaña electoral? (...) La crisis del régimen, que es una crisis social de clase, histórica, política, se presenta, sin embargo, como una violación de los reclamos democráticos y como una capitulación ante la camarilla militar del viejo régimen de la dictadura (...); el gobierno y los partidos democratizantes aparecen como los responsables de la descomposición política, que es apreciada por el conjunto de las masas en términos de inseguridad personal y política. Nuestra consigna en esta situación debe tener un carácter democrático y puede impulsar o combinarse ulteriormente con una movilización dirigida por la clase obrera bajo la forma de sus propios órganos políticos de masas (...) esta consigna juega un rol de gran denuncia política en la campaña electoral: “El gobierno capitula; paga la deuda externa, cede frente a los militares, hunde a los jubilados. Hay que destituir a todos los miembros del gobierno y el parlamento impotente y que el pueblo retome la soberanía a través de una Constituyente soberana irrestricta". Imponer al P.O. en el seno de la vanguardia obrera “Junto con el ataque político contra el régimen y los capitalistas tendremos que hacer una profunda y firme diferenciación del P.O. respecto de la izquierda. (...) Todo nuestro esfuerzo debe estar centrado en ganar a la vanguardia obrera sobre una base política principista para la campaña electoral y para las filas del P.O. Llamar a los militantes honestos del PC, PI, Mas y demás grupos democratizantes a romper y adherir a las candidaturas del P.O. Organizar ya la campaña electoral (...) Queremos constituir listas electorales militantes, que signifiquen realmente un avance en la conciencia del trabajador, una elevación del activista obrero a un plano político dirigente. “El proselitismo partidario, la constitución de círculos militantes y simpatizantes, la venta del periódico deben ser indicadores directos de este proceso y preocupación central del partido durante el transcurso de toda la campaña electoral. “La campaña electoral exige un Partido militante centralizado política y organizativamente”. La preparación de la Conferencia Nacional debe ser usada para proceder al balance de la actividad del Partido y de cada sector y, a partir de él, votar una reorganización y plan de trabajo. 30.5.87