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Prensa Obrera N° 179

29 de abril de 1987 · 26 notas

Notas de este número

29 de abril de 1987
1890 — 1° de Mayo —1987
Redacción

En una etapa histórica en que las principales direcciones “obreras” del mundo se han pasado por completo al campo de la burguesía imperialista internacional, el 1° de mayo continúa presente como manifestación del internacionalismo- proletario que anida en el subconsciente de la clase obrera. No es casual, entonces, que esta jornada se transforme siempre en un punto focal de los acontecimientos que protagoniza la clase obrera y de su evolución política. Esto ha ocurrido así desde el mismo momento en que un congreso socialista en París resolviera que esta fecha fuera objeto de conmemoración y lucha internacionales. Es que simultáneamente con esta resolución se creaba la Internacional Socialista, una decisión que constituyó en aquella época un paso en la organización política independiente del proletariado mundial. El 1° de mayo fue a partir de entonces una jornada de protesta contra el capitalismo mundial, de unidad de los trabajadores como clase en torno a sus reivindicaciones inmediatas, de reconocimiento del carácter irreconciliable del antagonismo que opone al proletariado y al capital, y de lucha por la emancipación social de los explotados. El 1° de mayo se celebró en Argentina por primera vez en 1890, es decir inmediatamente después de la resolución internacional. Fue la primera manifestación política independiente de la clase obrera argentina, y tiene la importancia adicional de haber precedido por poco a la revolución del 90. Esta demostró muy tempranamente la incapacidad de la pequeña burguesía para desenvolver una acción consecuente contra el imperialismo, que también en aquel momento agobiaba a la nación con una brutal deuda externa. La acción obrera del 90 fue un antecedente en la formación del primer partido obrero de la historia nacional, el cual con todas sus limitaciones tuvo en ese período un significado revolucionario, precisamente porque denunció las limitaciones insalvables de la recién fundada Unión Cívica Radical y porque llamó al proletariado a una acción histórica propia. La década del 90 se va a caracterizar por movilizaciones revolucionarias de los trabajadores, las que se expresaron en huelgas generales colosales. La masa de los trabajadores se va a separar de la cúpula del Partido Socialista que se aburguesa con la reencontrada prosperidad del inicio de siglo. A las movilizaciones huelguísticas de 1902 y 1904 le seguirá la gran huelga y manifestación del 1° de mayo de 1909, cuya represión provocará 8 muertos y 40 heridos y que será seguida por una huelga general de cinco días. El 1° de mayo de 1910 se hará bajo estado de sitio y el asalto policial preventivo de los locales obreros y sindicales. Luego del reflujo provocado por estos acontecimientos tendrá lugar una firme recomposición del movimiento obrero, el cual se expresará en la huelga general de enero de 1919. Las con-secuencias de esta “semana trágica” serán duraderas, tanto en lo relativo al retroceso de la clase obrera como al asentamiento de una burocracia sindical. La colaboración de la CGT con el golpe del 30 será la primera manifestación contrarrevolucionaria de la historia de la burocracia sindical. Sin embargo, su ala “izquierda" (un sector del PS y PC) promueve una escisión y, en 1936, decide celebrar el 1° de mayo junto a la patronal, con la UCR y la democracia progresista. Se levanta así una tribuna de colaboración de clases que constituirá un antecedente directo de la proimperialista Unión Democrática de 1945. El día dé los trabajadores se conjuga con los acontecimientos políticos que vive la clase obrera, en este caso protagonizando una acción que la va a llevar, a término, a una enorme frustración política. A partir de la victoria de Perón, la evolución del proletariado sufrió un viraje agudo, pues pasará a transitar bajo el tutelaje del estado. Los sindicatos perderán su independencia, lo cual no quiere decir que cese la lucha obrera. Los 1° de mayo, sin embargo, serán celosamente preservados por el Estado como una manifestación no clasista de la clase obrera. Nunca se logrará, sin embargo, convertirla en una jornada corporativa de alianza entre los obreros y los patrones. En el subconsciente colectivo de las masas, el 1° de mayo seguirá siendo en todo este período una movilización autónoma de la clase obrera. La característica marcante a partir de 1955 va a estar constituida por la completa falta de voluntad de la burocracia sindical por celebrar el 1° de mayo, el cual es prohibido en muchas oportunidades. En 1957, sin embargo, se va a producir un hecho importante, casi nunca mencionado por los historiadores noveles: el acto en Plaza Once de una efímera Intersindical. Este movimiento va a constituir una tentativa de montar un sindicalismo independiente y combativo que supere el colaboracionismo clasista de la burocracia peronista que va a constituir las 62 organizaciones. El 1° de mayo de 1958 estará rodeado de una gran expectativa: que los sindi-catos retomen la CGT por la fuerza, aprovechando la salida de Aramburu- Rojas y el ascenso de Frondizi. No ocurrirá nada, pues la burocracia sindical pacta con éste la Integración de los sindicatos al Estado (ley de asociaciones profesionales). En los años sucesivos, los 1° de mayo serán prohibidos por el Estado y saboteados por la burocracia sindical. En 1964, una floja concentración cegetista casi termina con el derrumbe de la tribuna por la protesta de los manifestantes. En 1968, el 1° de mayo es celebrado por la CGT de los Argentinos, dirigida por Ongaro, Guillán, De Luca, pero se caracterizará más que nada por la notable presencia estudiantil. La pretensión de la izquierda peronista de liderar el movimiento sindical fracasará miserablemente, de un lado porqué la burocracia se pasará al vandorismo y de otro lado porque el ongarismo, atado a Perón, será incapaz de dar una perspectiva independiente y de largo plazo al movimiento obrero. Llama la atención la ausencia de grandes 1° de mayo con posterioridad al cordobazo, cuando sin embargo se abre un período de características revolucionarias. La causa de ello reside quizás en la falta de características políticas independientes de la vanguardia sindical que surge en esa etapa. La enorme combatividad estaba frenada en su evolución política por la ausencia de un planteamiento de construcción de un partido propio de la clase obrera. De ahí esa gran contradicción entre el movimiento gigantesco de la clase obrera de la época y el enanismo de sus movilizaciones independientes, afectando a los 1o de mayo que, necesariamente, debían realizarse con una plataforma política opuesta a la burocracia sindical. Un 1° de mayo que marcaría la evolución política subsiguiente es, indudablemente, el de 1974, cuando los Montoneros se retiran de la Plaza de Mayo ante un ataque de Perón. El carácter de los dos protagonistas de la Jornada ya nos está diciendo que la clase obrera no jugaba un rol propio, que ésta estaba tironeada por dos alternativas extrañas y que su evolución política independiente se encontraba en su punto más bajo. Esta jornada del 1o de mayo en 1974 estaba subjetivamente copada por adversarios y enemigos históricos del proletariado. La impotencia descomunal de estas dos variantes, que sin embargo pretenden encarnar el futuro liberador de las masas, quedó demostrada poco después cuando fueron incapaces de hacer frente al golpe militar, y con ello quedaron barridas de la escena histórica. Los 1° de mayo que vivimos en la actualidad están dominados claramente por la tentativa más profunda, aunque todavía no la más masiva, de poner en pie un partido obrero independiente. En torno al Partido Obrero se concentra toda una evolución histórica del proletariado argentino y del propio país. Los actos del 1° de mayo están dominados por la izquierda, lo cual quiere decir, que aún deformadamente son expresión de una nueva oportunidad política. Se verifica el hecho extraordinario de que las tentativas pequeño-burguesas y aún nacionalistas, como es el caso del Frepu, fracasan con rapidez, no dan lugar a la posibilidad de un fenómeno que estrangule la evolución independiente y revolucionaria de los trabajadores. En los recientes acontecimientos militares, toda esa izquierda firmó las “actas democráticas” que las compromete a la defensa del orden existente e incluso al rescate del militarismo. La importancia de haber anticipado que esta sería la evolución del Frepu, le ha dado al PO una gran autoridad. Conjugando la experiencia de todas las generaciones obreras que nos precedieron, podemos decir que estamos viviendo los acontecimientos culminantes de la historia del proletariado.

29 de abril de 1987
EL “PLAN AUSTRAL’’ EN POLONIA
Redacción

El gobierno polaco lanzó una andanada de aumentos de precios, que bien puede ser calificada de “rodrigazo”. “Los incrementos son del 10 % para la carne, más del 15 % para el pan y la leche, 20 % en cigarrillos y alcohol y 25 % en la nafta y manteca” (Washington Post, 30-3). El plan gubernamental prevé, para este año, que los salarios aumenten un 14 % y los precios un 30 %, pero esta última meta ya fue superada, porque a comienzos de año el carbón aumentó un 50 %, el gas un 25 % y la electricidad un 23 %, a los que se agregaron los recientes aumentos. El gobierno provocó una abrupta caída del poder adquisitivo de la población al eliminar los subsidios a los principales bienes de consumo. La reducción y lo eliminación de los subsidios “era una condición para el acuerdo que Polonia espera concluir con el FMI este año... ” (ídem, 30-3). La burocracia gubernamental ha sostenido que los aumentos de precios aplicados en los últimos años no dieron resultado porque fueron relativamente '‘bajos", ya que tuvieron que tener en cuenta a la “opinión social’’. Esta “antigualla" ahora se deja de lado para lograr una reducción del salario real superior al 20 %. Al igual que en Yugoslavia, el gobierno ha comenzado a cerrar empresas “deficitarias”: “Varias compañías fueron puestas en alerta y 3 ya han sido liquidadas”, informó el vocero gubernamental Jerzy Urban. Los analistas del FMI sostienen, además, que con la implementación de estas medidas “un significativo porcentaje de empresas polacas estarán forzadas a cerrar” (New York Times, 9-3). Polonia fue admitida en el FMI en junio del año pasado, con la condición de que aplique firmemente un plan de “reconversión" basado en la cesantía de trabajadores, cierre de empresas y reducción salarial. Antes de ingresar al FMI, la burocracia polaca devaluó la moheda, aumentó los precios internos y redujo ciertos subsidios. “Pero estas medidas no satisfacieron al FMI”, sostiene el New York Times (9/3). El entrelazamiento de la burocracia con el imperialismo es indiscutible. La burocracia aplica en los Estados Obre-ros las recetas del FMI, cuyo objetivo no es solo asegurarse el cobro de la monumental deuda externa, sino socavar la economía estatizada. Ahora, toda la atención de los analistas imperialistas y, por supuesto, de la burocracia, está centrada en medir cómo reaccionará la clase obrera polaca que, en repetidas oportunidades (1956, 1970, 1976, 1980) sepultó estos planes proimperialistas. Por de pronto, la central sindical oficialista tomó distancias del gobierno y criticó los aumentos de precios, pero esto no pasa de una maniobra para que los trabajadores se mantengan bajo control. La crisis polaca se conjuga con las luchas huelguísticas en Yugoslavia y con la enorme crisis política en la URSS, que aflora con la llamada “reforma de Gorbachov". Es evidente que el arbitraje de la burocracia entre los trabajadores y el capitalismo mundial está tocando a su fin. En los países de Europa del Este está a la orden del día una gran lucha por la defensa de las conquistas revolucionarias contra los agentes del imperialismo y la burocracia gobernante.

29 de abril de 1987
Gran marcha en Washington en defensa de Nicaragua
Redacción

Una impresionante manifestación de 150.000 personas se realizó el pasado fin de semana en Washington para protestar contra la agresión del imperialismo yanqui en Nicaragua y el apoyo de Reagan al régimen racista de Sudáfrica. Fue la movilización popular más grande desde las marchas masivas contra la guerra de Vietnam a principio de la década del 70. La manifestación fue organizada a escala nacional por 200 nucleamientos políticos, sindicales y democráticos, y a la capital estadounidense arribaron más de 1500 ómnibus desde distintos rincones del país. En la costa este (San Francisco) se llevó a cabo en el mismo momento otra marcha de 30.000 personas y los actos se extendieron incluso a Vancouver (Canadá), donde se congregaron otras 30.000 manifestaciones. Bajo una intensa lluvia, los participantes gritaron “paren la guerra”, “no queremos guerra” en Centroamérica, “Si a la libertad, no al Apartheid", en Sudáfrica. Fue importante que 24 dirigentes gremiales (contrariando el servilismo proimperialista de la burocracia sindical) participaran en la organización de las movilizaciones. Las marchas se desarrollaron durante tres jornadas e incluyeron actos públicos de desobediencia civil frente a la sede de la CIA, antro de planificación de todas las acciones terroristas contra Nicaragua. La irrupción democrática de un gran sector de las masas norteamericanas en la lucha contra el imperialismo al cabo de un reflujo de varios años, es un hecho trascendental para la política mundial. Se produce al calor del proceso de disgregación que sufre el régimen reaganiano desde el estallido del escándalo del “Irangate”. Emerge nuevamente a la superficie la conciencia democrática del pueblo norteamericano, que repudia el intervencionismo imperialista en el mundo y el consecuente recorte de las libertades constitucionales dentro de los Estados Unidos. Las marchas estudiantiles y populares contra la agresión en el sudeste asiático hace una década fueron determinantes del triunfo de los trabajadores vietnamitas, y ahora lo serán para el aplastamiento de los “contras” en Centroamérica.

29 de abril de 1987
Blas Roca (1908 -1987): retrato del stalinismo cubano
Redacción

Acaba de fallecer Blas Roca, dirigente del PC cubano, quien será sepultado con todos los honores junto a los héroes de la revolución. Este político stalinista, sin embargo, se situó a lo largo de toda su vida en el campo opuesto a la revolución. Ingresó al PC a principios de la década del ’30 y desde 1934 ocupó la Secretaría General. Este nombramiento pretendía borrar la situación bochornosa que se le había creado al PC por sus negociaciones con la dictadura de Machado, su hostilidad a la revolución popular que lo derrocó y su ultraizquierdismo posterior para con los gobiernos pequeñoburgueses del período revolucionario. Desde la secretaría general, Blas fue el principal inspirador de la “reorientación”, ahora en la etapa contrarrevolucionaria abierta por la subida de Batista con apoyo yanqui. Bajo este primer gobierno de Batista, Blas descubrió, en quien aplastara la huelga general de 1935, al representante de la “burguesía progresista”. Declaró que Batista era el “punto focal de la democracia”, a partir de lo cual negoció el apoyo electoral al corrupto milico a cambio de la legalización del PC y del reconocimiento de su control burocrático de los sindicatos. “Quien quiere derrocar a Batista ha dejado de actuar a favor del pueblo”, declaraba Blas en 1938, defendiendo al régimen incluso contra las críticas de la oposición burguesa y pequeñoburguesa. Al año siguiente, Batista se reafirmó en el poder gracias al voto comunista en las elecciones para la Asamblea Constituyente, y como premio a este apoyo Blas consiguió dos cargos de ministros para hombres de su partido. El sostenimiento de Batista fue incondicional durante la segunda guerra. Era la época de la “Unión Democrática", cuando se aceptaba el apoyo político a los agentes del imperialismo "aliado". Aplicando esta línea dictada por Stalin, Blas Roca fue tan lejos que no vaciló en elogiar la “provechosa colaboración con Gran Bretaña y Estados Unidos para resolver armoniosamente nuestros problemas" y aun en afirmar que “la era imperialista había terminado”. Consecuente con este planteo, que eliminaba toda razón para la existencia de un partido “comunista”, el partido pasó a llamarse Partido Socialista Popular (PSP) (1944). La caída de Batista (“magnífica reserva de la democracia cubana", según Blas) y el comienzo de la “guerra fría”, modificaron las directivas de Moscú. El propio Blas encabezó la “autocrítica”, lo cual no cambió el seguidismo a la burguesía nacional. Blas era el típico funcionario del aparato stalinista que viajaba a Moscú para recibir las órdenes del dictador (como Codovilla o Rodolfo Ghioldi), para luego Imponer los “virajes” políticos que correspondían a las necesidades de la política exterior de la burocracia rusa. En 1953, bajo una nueva dictadura de Batista, nace el movimiento 26 de Julio con el ataque al cuartel Moneada. El PSP repudia esta iniciativa “propia de un bando burgués” y todo el “aventurerismo” del ML26. Mientras Castro organiza la guerrilla en Sierra Maestra, Blas encauza al stalinismo al “diálogo cívico” con la dictadura y los partidos burgueses. El PC se mantiene al margen de toda acción revolucionaria hasta semanas antes del triunfo guerrillero. Con el argumento de oponerse a la “lucha armada”, Blas le niega al 26 de Julio todo apoyo en el plano sindical y en las huelgas urbanas (al igual que lo que hará, una década más tarde, el PC de Bolivia con el Che). Después de la victoria, el PC sufre una gran hemorragia de militantes y pierde las elecciones sindicales frente a los candidatos del 26 de Julio. Aquí Blas se ve obligado a hacer otra “autocrítica”’. Durante todo el período de gran radicalización de la revolución (1959-62), Blas Roca se situará invariablemente en una posición derechista y frenadora. En 1959, cuando el ala conservadora del 26 de Julio comienza a conspirar al servicio de la CIA, provocando la reacción de Castro contra los “gusanos", Blas recomendará moderación, con el argumento elaborado ya en la revolución del ’30, de que “Cuba está muy cerca de los Estados Unidos y depende de (a situación Internacional”. Al año siguiente, en pleno período de expropiaciones del capital imperialista y nacional, Blas Roca critica estas medidas por "izquierdistas”, declarando que “la empresa privada que no es Imperialista, todavía es necesaria”. La revolución pasa por encima del PSP y de Blas. Las maniobras burocráticas y las Intrigas de Blas condujeron en 1962 a una crisis política abierta, pues éste, junto con Escalante, propiciaban el copamiento de las recién creadas Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), para transformarlas en títeres del stalinismo. Solamente después de la partida del Che y del reacercamiento de Fidel Castro a la burocracia rusa, Blas Roca sale de su ostracismo. En el PC que se crea en 1965, Blas Ingresa al Comité Central. A partir de esta fecha la propaganda estatal comenzará un intenso trabajo de desnaturalización de la historia del PSP. Pero el juicio ya es irreversible: luego del asesinato de Juan Antonio Mella (1929) (probablemente por los stalinistas) el PSP se transformará en aparato contrarrevolucionario hasta su completa disolución. La vida de Blas Roca estuvo al servicio de la burocracia, no de la revolución.

29 de abril de 1987
El gallo español levanta cabeza
Redacción

“Todo el país está en huelga”, titulan los diarios españoles. Es que más de un millón de trabajadores pararon la semana pasada. Las huelgas comprendieron a 100.000 trabajadores del transporte público, 400.000 de la construcción, 200.000 de la sanidad y 200.000 metalúrgicos y navales. A su vez, un congreso estudiantil realizado en Granada aprobó la huelga general a partir de mayo “en protesta por los planes de reforma de la enseñanza que prepara la administración” (Clarín, 7-4). Varios nucleamientos campesinos por su lado, cortaron las rutas en repudio al recorte de los subsidios al agro. El “reflujo español”, un “logro” atribuido a la “muñeca” de Felipe González y al “pacto social” de los partidos de izquierda y de los sindicatos con la gran patronal, ha tocado a su fin. Desde fines del año pasado se suceden las huelgas y manifestaciones callejeras, al punto que no existe ningún sector de trabajadores que no haya ido al paro. La principal reivindicación de los trabajadores es el aumento salarial, que el gobierno “socialista” pretende limitar al 5%, cuando la inflación superará ese tope. Pero al mismo tiempo miles de trabajadores fueron cesanteados por las medidas de “reconversión industrial”, llevando la tasa de desocupación al 22% de la población activa. El gobierno y las patronales alegan que la “reconversión” y el tope salarial son necesarios para mejorar la productividad y reducir la inflación. Pero resulta que “nunca en la historia española la gran banca ganó tanto dinero como en el último período” (El Periodista, 10/4). Los nuevos despidos y la caída del salario real tienen como objetivo mantener estos excepcionales beneficios del gran capital español. Este gran movimiento huelguístico ha sido acompañado del desplazamiento de la central oficialista, UGT, de las principales empresas. “En las últimas elecciones sindicales perdió (la UGT) en las grandes empresas y en todos los sindicatos productivos ante Comisiones Obreras” (ídem). Ocurre que mientras la UGT oficialista hizo frente común el gobierno, Comisiones Obreras coqueteó con los movimientos huelguísticos. Pero las huelgas han entrado en una nueva fase y el rol frenador de Comisiones Obreras se está haciendo sentir. En un plenario general de delegados celebrado el 3 de abril, al que asistieron varios miles, la dirigencia de Comisiones Obreras (Camacho) se opuso a declarar la huelga general, que era reclamada por un amplio sector del plenario, por un “calendario” de paros... De la maduración que vaya adquiriendo la vanguardia obrera respecto del rol frenador y traidor de sus direcciones, socialdemócrata y stalinista, dependerá que este gran ascenso obrero corone en la victoria.

29 de abril de 1987
Medio siglo de Villas Miserias y de falta de techo para los trabajadores

Las "villas miseria” no son un invento popular patentado por una serie de vagos y lúmpenes que allí se han instalado en forma oportunista. A las villas las puso en pie materialmente la oligarquía con la gran desocupación de los años 30, y esto continuó aún bajo el peronismo ya que alojaban a los obreros extranjeros y a los campesinos del interior que llegaron a Buenos Aires a trabajar en las fábricas. Las villas aparecen en el país con la gran crisis capitalista de 1930. En la zona de Puerto Nuevo se construyen las “casillas de emergencia” bajo control estatal para albergar a la masa de obreros desocupados y sus familias. Entre 1946 y 1948, el gobierno peronista construye en la misma zona “con carácter provisorio”, el llamado Barrio de Inmigrantes, en su mayoría obreros europeos sin casa; a esa zona se suman, simultáneamente, los trabajadores del interior. Así nace la primera gran villa, la de Retiro, en un proceso ininterrumpido entre 1930 y 1948. Ei ejemplo de Villa Retiro es seguido en otras zonas y terrenos fiscales. Muchos obreros se instalan cerca de sus fábricas, con el acuerdo de las autoridades y de los propios patrones. Villa Acumuladores, por ejemplo, se construyó precisamente con las cajas de baterías en desuso cedidas a los obreros que trabajaban en la fábrica. La Isla Maciel fue primero poblada por los peones de los grandes frigoríficos del litoral que se mudaron al Puerto de Buenos Aires. En esa gran Villa confluyeron los inmigrantes europeos con los trabajadores agrícolas y los campesinos recién llegados a la Capital. La política burguesa Los barrios de emergencia sirvieron al capitalismo como forma de abaratamiento de la mano de obra. Los bajos sueldos fueron “compensados” por la ausencia del pago del alquiler. Para ello el obrero y su familia pasaron a vivir sin luz, ni agua corriente, ni veredas, ni cloacas. Perón • El gobierno de Perón comenzó, a través del Banco Hipotecario, la construcción de viviendas populares. Los historiadores del justicialismo (Hernández Arregui) destacan que durante los dos gobiernos justicialistas se construyeron, unas 500 mil viviendas. Aun así, se ha establecido que entre 300 y 600 mil personas se instalaron en ese período en las Villas. El Segundo Plan Quinquenal (1953) asignaba al Banco Hipotecario la financiación de 300 mil nuevas viviendas, de las cuales solo llegaron a construirse algunos miles entre 1953 y 1955. Libertadora • La Libertadora planteó “la eliminación de las villas” mediante la creación de la Comisión Nacional de la Vivienda (1956). Primero hizo un censo, determinando que existían 62 villas en Capital y Gran Buenos Aires, aunque extraoficialmente se estima en el doble la cantidad para ese período. El Plan de los gorilas consistía en "erradicar” unas 200 mil personas en un lapso de ¡24 meses! De acuerdo a los propios datos oficiales, en el período de siete años, 1956-63, se construyeron solamente unas 727 viviendas anuales promedio (4362 habitantes) para toda el área metropolitana, correspondiendo 214 viviendas anuales (1284 habitantes) para la Capital. Esas pocas viviendas no fueron, sin embargo, entregadas a los villeros, sino en gran mayoría a “acomodados” por el gobierno. Frondizi • También anunció que terminaría con el “problema villero”. Para ello obtuvo un suculento préstamo del imperialismo (Banco Interamericano de Desarrollo). Con ese dinero puso en marcha la construcción de los llamados popularmente “medios caños”, que consistían en una chapa acanalada doblada, con tirantes, que según dicen aún hoy los que allí vivieron, eran un suplicio: en verano hacía más calor adentro que afuera, y en invierno al revés. Durante el gobierno de Frondizi la situación de vivienda se agravó aún más; miles de desalojados y sin techo se mudaron al Albergue Warnes, en el barrio de Chacarita. En Capital las veintitrés villas del censo de 1956 pasaron a ser treinta y tres de acuerdo al Censo municipal de 1963. Los préstamos del BID fueron, en realidad, una gran fuente de ganancia para los capitalistas “inventores” del medio caño. Illía • Subió en octubre de 1963 prometiendo “solucionar el - problema de las Villas”. También obtuvo un préstamo del BID para erradicar el Bañado de Flores (Plan Piloto). Simultáneamente se decreta por ordenanza 20.220 la ‘‘erradicación". Si ¡bien el decreto establece la reinstalación de las ¡familias y un previo acuerdo con los habitantes, se comienzan a producir sistemáticos Incendios de villas, con posterior desalojo para "seguridad" de los habitantes. Onganía • Este siguió la misma política de su antecesor. Continuaron no solo los incendios “casuales” sino que se desalojaron 83 villas entre 1966 y 1969 a fuerza de represión. Algo más de 25 mil personas ¡fueron realojadas en nuevas viviendas sobre un ¡total estimado en el plan oficial en algo más de 200 mil. Mientras tanto, entre 1956 y 1968 la cantidad de habitantes de villas se duplicó (censo 1970), a pesar de la gran cantidad de desalojados y cierre de villas. Perón • El gobierno peronista que subió en 1973 también anunció un Plan, el Alborada, destinado a solucionar “definitivamente” el tema de las villas. Pero de este Plan solo se beneficiaron, según datos oficiales, 1690 personas que fueron instaladas en Villa Corina. En 1974 comenzó una sistemática política de represión contra las villas. La Villa Saldías fue desalojada por un operativo de fuerzas militares y policiales, en una sola noche. Posteriormente ocurrió lo mismo con la mayor parte de la Villa de Retiro. Una manifestación de protesta de los villeros fue duramente reprimida y asesinado uno de ellos. Proceso • dictadura de Videla profundizó y perfeccionó el método de Illia, Onganía y López Raga. De noche, bandas armadas y carros de asalto llegaban a las villas y secuestraban a los dirigentes villeros, desalojando en una sola jornada a todo el ¡barrio. Así ocurrió con la de Bajo Flores (1-11- 14). Para 1980 más de 123 mil personas fueron echadas de las villas, empujadas de sus casas, en Capital y Gran Buenos Aires (La Razón, 22/8/80). Alfonsín • El actual gobierno tiene votado un Plan Piloto para erradicar villas, como el del Barrio Illia en Bajo Flores. Hasta el momento se han adjudicado unas trescientas unidades, de las cuales sólo ¡veinte! corresponden a los villeros. El resto, a acomodados. Esto ha llevado a muchos trabajadores a ocupar, recientemente, las viviendas del Barrio Illia. Cabe señalar que las casas entregadas a esos veinte villeros de Ia 11-14 son una verdadera estafa: entra agua por los techos, la estructura del edificio tiene grandes fallas; los capitalistas hacen su agosto con los costos inflados que pasan por la obra, haciendo firmar a los adjudicatarios de conformidad con lo que ila empresa constructora y la Municipalidad afirman haber entregado. Soluciones obreras La burguesía nacional y la oligarquía han sido los gestores directos de las villas. Actualmente fomentan nuevas villas. En Tierra del Fuego, donde las grandes empresas hacen su agosto con el contrabando y el no pago de impuestos, grandes camadas de obreros desocupados llegan a ofrecer su fuerza de trabajo. Se los tienta con buenos sueldos. Pero no hay viviendas. Los obreros y sus familias han formado en Ushuaia nuevas y enormes villas, escondidas de la vista de los turistas, por las laderas montañosas, en donde no hay ni cloacas, ni luz, ni agua corriente. Se repite así la situación de hace cincuenta años, pero agravada, pues hoy ei déficit de viviendas nacional es de tres millones. Un millón de viviendas acaparadas por grandes capitalistas permanecen vacías para especulación financiera. No ha existido un solo gobierno, civil o militar, en el cual la clase explotadora que dirige el país haya dado satisfacción a la cuestión vil lera. Los cínicos hablan de planes, que solo sirven para engordar cuentas de algunos capitalistas. Esos supuestos "planes de erradicación”, no son otra cosa que una pantalla para justificar negociados. ¡No hubo un solo plan serio de solución! Sólo se han construido algunos miles de viviendas a precios de oro, pagados por el estado y los trabajadores. Los desalojos masivos han justificado otros negociados, como hoy es el Barrio Illia, y ayer lo fue el Parque Almirante Brown y tantos más. El Partido Obrero señala que solo una planificación concreta con un impuesto a los grandes capitalistas, destinado a las viviendas populares dará solución al problema, el cual deberá financiarse con el no pago de la deuda externa e interna y un impuesto confiscatorio al gran capital. Además, deberán disponerse de las viviendas ociosas y vacías, para superar la emergencia de los trabajadores. La burguesía ha gobernado bajo todas sus fracciones, desde el justicialismo a los gorilas, con ninguno ha existido solución al problema de los trabajadores de las villas. Solo el gobierno de los trabajadores dará cabal respuesta a este grave problema.

29 de abril de 1987
Alquileres indexados con salarios congelados
Corresponsal

Mientras los salarios siguen congelados, los alquileres aumentan impunemente. El pago del alquiler se ha constituido en el rubro de mayor confiscación del salario de la familia trabajadora. El no congelamiento de los alquileres no es un “olvido” del Plan Austral. Una de las primeras medidas tomadas por el régimen democratizante fue la sanción de una nueva ley de alquileres, que consagró la “libre contratación” orientación planteada por la dictadura, y por lo tanto, el desalojo. Los partidos parlamentarios incluido el P.l. dictaron la ley que permite a los grandes pulpos inmobiliarios y a las grandes financieras y sectores de la especulación, fijar a su antojo el monto del alquiler. Actualmente, el alquiler consume los dos tercios del salario de un trabajador. El Partido Obrero señala que la solución a este problema es el inmediato congelamiento de los alquileres; el alquiler debe ser igual al 10 por ciento del salario mínimo; el estado debe ser garante de los contratos, sin necesidad de garantías personales; debe confiscarse toda vivienda que se mantenga vacía para especulación; debe establecerse un impuesto a las grandes fortunas para financiar un plan de viviendas populares bajo control obrero y de los trabajadores. Malvinas Argentinas Los lotes para quienes los habitan Los vecinos del Barrio Malvinas Argentinas del Cuartel Noveno resolvieron en Asamblea enviar una delegación a La Plata para continuar las presentaciones por el reclamo de escrituración de los lotes en los que habitan. La delegación cumplió con lo ordenado por la Asamblea y sostuvo una entrevista con el secretario legislativo del Senado de la Provincia de Buenos Aires, doctor Adolfo Gabino Ziulu, exponiéndole la situación en la que se encuentran los habitantes del barrio. La delegación hizo entrega al doctor Ziulu de los antecedentes de presentaciones efectuados anteriormente ante el Concejo Deliberante y la intendencia, Loma de Zamora, así como ante los bloques legislativos de la legislatura provincial. En la entrevista se acordó, por parte de las autoridades, efectuar una solicitud a Catastro Provincial para determinar con exactitud la situación de los terrenos. La delegación hizo también entrega del proyecto de ley de expropiación a favor dé ¡os vecinos ya presentado ante los bloques parlamentarios. Este ha sido un nuevo paso en la movilización del barrio para lograr la escrituración. Corresponsal Lomas de Marilo Hasta el asfalto hay que pelearlo a los patrones En Lomas de Marilo, barriada obrera ubicada en Oeste, al cruce del camino Martín Fierro; se realizó días pasados una reunión de vecinos; En el encuentro se conversó sobre el problema del asfalto en el barrio. Este es un problema muy serio, porque actualmente sólo existe un camino de mejorado que debido al uso y al paso del tiempo está lleno de baches y desniveles. Esto hace que, apenas llueve, los baches se ahonden, impidiendo el normal funcionan lento del transporte de pasajeros que entran al barrio. Asimismo, dificulta el paso de ambulancias para casos de emergencia. La línea de colectivos ha amenazado con dejar de entrar al barrio porque las unidades se deterioran. Es así como el asfalto que sería la solución definitiva a este problema-se convierte en una cuestión fundamental para la barriada. Existen muchos otros problemas (la sala de primeros auxilios., veredas, etc.) pero lo más importante ahora es qué pueda seguir entrando el colectivo. La Municipalidad ha rechazado una y otra vez a los vecinos en este pedido. Siempre les dicen que "ya se va a solucionar. Los vecinos están cansados, de escuchar a los políticos que hablan, pero no proporcionan ningún camino de acción y solución. El Partido Obrero propuso en esa reunión organizar un grupo de vecinos que tome en sus manos la lucha por el asfalto con apoyo legal y la experiencia de otras luchas barriales. Un puñado de vecinos; acordó con esta propuesta y se comenzará a trabajar por un petitorio que defienda la definitiva construcción del asfalto. Este es un primer paso adelante. Corresponsal

29 de abril de 1987
La renegociación de la deuda lleva a la catástrofe
Redacción

El verdadero desenlace de la crisis militar de semana santa se decidió en un luchar mucho menos áspero que los cuarteles y calles de Argentina. En el momento exacto en que debutaba la sedición derechista en Córdoba, a miles de kilómetros de ese lugar se llevaba a cabo un acontecimiento decisivo: el gobierno de Alfonsín firmaba con la banca acreedora la renegociación por 20 años de las dos terceras partes de la deuda externa argentina. El país quedaba así formalmente hipotecado hasta más allá del año 2000. Todas las veleidades burguesas de reducir el pago de la deuda o de apelar a una moratoria quedaban disipadas. El régimen constitucional ponía su firma en un arreglo completo del pago de una deuda contraída en su mayor parte por la dictadura militar. La continuidad de las relaciones internacionales del capitalismo y del Estado argentinos quedaba asegurada. Con este elemento en la mano, la posibilidad de un golpe de estado quedaba definitivamente clausurada. A no ser que los militares que se sublevaran pusieran como primer punto de su programa... el no pago de la deuda externa. Pero era precisamente esto lo último que se le iría a ocurrir a los “comandos” nacionalistas que tanta alharaca hacen sobre su acción en Malvinas. La relación entre la deuda externa y la situación política quedó de manifiesto de un modo nítido, y del mismo modo la dependencia del actual proceso democratizante respecto al imperialismo. “(Alfonsín) tenía esta carta de triunfo en la mano —dice exultante el ‘Washington Post’ en un editorial (26/4), refiriéndose a la renegociación de la deuda externa— cuando fue a negociar (sic) con los coroneles rebeldes”. Los bancos fueron el póker de ases en la partida del gobierno democratizante con los subversivos, y todavía hay una “izquierda” que pone un signo igual entre la lucha contra el imperialismo y el apoyo al régimen burgués actual. El autorizado matutino norteamericano llega informar que “Los banqueros habían sido advertidos de la tensión creciente entre el gobierno electo de Alfonsín y el ejército”, explicando así el rápido trámite que tuvo la renegociación de la deuda, que no se debió claro esta' a las posibilidades de Brodherson elogiadas por la prensa argentina, sino a la “flexibilidad” de los usureros internacionales. “Los bancos ayudaron a Argentina”—es el título y la conclusión del ‘The Washington Post’. Quien ayuda a quien Cuando los Brodherson y los Machinea volvieron de Nueva York no se les ocurrió mejor cosa que etiquetar a la renegociación de la deuda con la burrada de “histórica”. Traducían con esto, no el servicio prestado al país, sino el que brindaron a los explotadores internacionales y criollos. Los renegociadores alfonsinistas presentaron como verdadera conquista de la renegociación, la obtención dé una sobretasa de los intereses de la deuda inferior a la de una renegociación precedente y a la obtenida por otros países en los últimos años. En lugar de pagar el 13/8 por ciento sobre la tasa; de interés internacional, la sobretasa, que se consiguió será de un 13/16 por ciento. La reducción es del 1/2 por ciento, aproximadamente, lo que equivale a unos; 27 millones de dólares anuales sobre un monto de intereses del orden de los 4.400 millones de dólares por año. La disminución es completamente ridícula y desmiente por completo que él “ahorro” sería de 300 millones de dólares, como lo informara el camelero diario La Nación (16-4). Una rebaja de estas proporciones equivaldría a una reducción, no del 0,5%, sino del 6%. Lo infamante de todo este engaño es que, encima, el gobierno argentino se comprometió a pagar una comisión del 0,4% del total de la deuda, a los bancos que consigan reunir los nuevos préstamos pactados en la renegociación en un plazo de treinta días. La clave de esta renegociación ha sido ocultada en forma unánime por toda la prensa, a pesar de que ella convierte a la renegociación en un inminente fracaso financiero y coloca a Argentina en una. virtual bancarrota. Ocurre que, siguiendo en esto el procedimiento “normal” de renegociación de las deudas externas, la tasa de interés que debe pagar nuestro país no es un porcentaje fijo sino una tasa que fijan entre sí los bancos que operan en el mercado financiero de Londres. Esa tasa puede encontrarse en un momento dado en el nivel del 6% y alcanzar el 9, el 15 o cualquier otro porcentaje en otros momentos. Pues bien, el gobierno argentino pactó un compromiso por ¡veinte años! sin saber para nada la tasa de interés que tendrá que pagar, pero sabiendo con toda certeza que ella será fijada por sus acreedores sin tener para nada en cuenta a Argentina o, para el caso, a cualquier otra nación oprimida fuertemente endeudada. En estas condiciones, ¿cómo puede alguien jactarse de haber conseguido una reducción de medio punto porcentual en la sobretasa, cuando la tasa principal puede llegar a subir hasta más de una decena de puntos? Aun no teniendo en cuenta otros elementos saqueadores de la deuda externa, la ausencia de una tasa de interés cierta y el derecho que se le reconoce a la banca internacional para manipularla, convierte a la renegociación en un acto político de confiscación económica contra nuestro país. ¿Qué banquero no va a “dar su vida”, en estas circunstancias, por la constitución nacional... de Argentina? “Gracia”, ¡un cuerno! La cuestión es que precisamente en estos momentos la tasa internacional de interés ha vuelto a subir como consecuencia de la implacable devaluación del dólar. Para evitar una salida de capitales del dólar a otras monedas el Tesoro norteamericano está obligado a elevar la tasa de interés. El canciller uruguayo Iglesias, ex presidente, de la Cepal, acaba de advertir sobre una inminente suba de los intereses del mercado de Londres (El Día, 21.4). En el mercado de bonos de las empresas privadas las tasa ofrecida por las corporaciones de primer nivel pasaron del 8.65% al 9.25% entre el 3 y el 15 de abril (The New York Times, 16.4). De hecho las tasas de interés han sufrido un incremento brusco con la caída de las cotizaciones de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, pues el interés oficial reconocido se aplica ahora a títulos de menor precio. En una palabra, si en el próximo año la tasa de interés internacional subiera dos puntos porcentuales —algo muy probable si se tiene en cuenta que el dólar se ha devaluado nada menos que en un 40%— Argentina deberá pagar 1.200 millones de dólares por encima de la factura actual. Los términos de la renegociación, en estas condiciones internacionales, nos conducen derecho viejo a una declaración formal de bancarrota. ¿Fueron unos tontos los bancos al “ceder” un 1/2% en la sobretasa, mientras se aseguraban un compromiso de pago por 20 años con tasas de interés que pueden ¿segar a ser impresionantes? Esta es la madre del borrego: se ha consolidado la dependencia financiera y económica del país con características saqueadoras. La renegociación “a largo plazo” le interesaba a los bancos y a la burguesía, no al interés nacional. La devaluación del dólar significa también una devaluación de la deuda externa argentina, pues los 55.000 millones de dólares que se deben “valen” un 40% menos si se los mide en yenes o en marcos. Pero esta depreciación deja de tener vigencia si se la compara con la cotización de las mercancías que Argentina exporta, las que se encuentran en su punto histórico más bajo. Es decir que no nos beneficiamos con la devaluación del dólar. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el aumento que se está registrando en la tasa de interés internacional para los préstamos en dólares, tiene por causa esa devaluación. Una parte del interés retribuye el préstamo, pero otra parte es un reaseguro contra la desvalorización del dólar. Esto quiere decir lo siguiente: cuando Argentina comience a pagar intereses más altos que los actuales, estará cubriendo también con ese pago a una parte del capital de la deuda. Es decir que estaremos pagando los intereses y amortizando la parte principal o el llamado “préstamo original" de la deuda. A través de semejante mecanismo comenzaremos a rescatar al conjunto de la deuda externa, tanto intereses como capital. La devaluación del dólar y la consiguiente suba de los intereses resulta, así, en un formidable mecanismo de confiscación. Este proceso ha sido acordado por los “brillantes” renegociadores del alfonsinismo. Lo anterior refuta de un modo completo la pretensión gubernamental de que la renegociación establece una “gracia” de 7 años para el pago del capital de la deuda. Con excepción de la “socialista” Rumania, y de la no menos “socialista” Unión Soviética, ningún país había logrado pagar ese capital, de modo que lo de la “gracia” es una concesión de lo ya obtenido. Pero en verdad, ahora pagaremos ese capital dentro del período de “gracia”, ya que los intereses que se abonen llevarán incorporado una parte del capital que se desvaloriza por la caída del dólar. Los renegociadores alfonsinistas han logrado en este terreno lo mismo que en tantos otros: agravar una situación ya muy mala, pretendiendo que la han superado. Confiscación infinita ¡Y si por lo menos eso fuera todo! Dado el bajo superávit comercial argentino, el país no está prácticamente en condiciones de pagar ninguna clase de intereses. Los Brodherson y compañía tienen asegurado así un viaje anual a Nueva York para renegociar los intereses, y sin embargo dicen que la renegociación reciente ha servido para “tranquilizar” la situación (!). Como consecuencia de esta imposibilidad, los intereses se están pagando en gran parte con nuevos préstamos, lo que eleva el endeudamiento. Pero a cambio de esto que se llama “dinero fresco”, la banca internacional ha impuesto su derecho a represtar ese dinero en el mercado Interno argentino a tasas de interés que son mucho más altas que las internacionales, incluso si se las mide en dólares. La verdadera tasa de interés que paga Argentina es, por lo tanto, mucho mayor aún que la internacional. Como consecuencia de la renegociación, la banca internacional tendrá derecho a colocar en préstamos internos unos 1.200 millones de dólares, que corresponden a remanentes de negociaciones anteriores. Con esto copan la mitad de los créditos nacionales y concentran aún más a los beneficiarios de los préstamos. La política monetaria ha perdido así todo atributo de autonomía, lo que vale también para la moneda nacional y en definitiva para el propio Estado. Para el que discrepe con nuestra tesis de que el Estado resultante del “proceso democrático” es semicolonial, que le baste con esta comprobación elemental. Pero si los bancos tienen derecho a convertir los intereses en préstamos internos, la renegociación también les concede que puedan adquirir con el capital de la deuda el capital físico o accionario instalado en el país. El monto en que lo pueden hacer es limitado, pero su interés por invertir no es más amplio de lo que se ha concedido! Ésto permitirá privatizar empresas estatales a cambio, no de dinero, sino de una deuda fraudulenta que no tiene existencia económica real, pero que cobrará existencia como tal cuando el Banco Central ponga los australes necesarios para permitir que esa deuda adquiera el capital instalado en el país. La operación es superinflacionaria, como la ya mencionada de los représtamos, pero esto no hace sonrojar a ninguno de los antiinflacionarios argentinos del tipo Alsogaray o Sourrouille. Es cierto que la renegociación establece que por cada dólar de “verso” habrá que invertir un dólar “real”, pero este dólar “real” será tan “verso” como el de “verso” por la simple razón de que se lo puede obtener cambiando australes por dólares en el mercado negro y luego presentar a esos dólares como “reales”, es decir, como si fueran fruto de un nuevo aporte de divisas. Bonos de “salida” al abismo Otra disposición “genial” de la renegociación (así la presentó Brodherson con el festejo en coro de los diarios) es el ofrecimiento a los bancos que se quieran retirar de la deuda externa, de un bono de “salida” (‘exit bonds’), que podrían cambiar en los mercados por dólares, estos sí verdaderamente “frescos”. Se argumenta que la “ventaja” de la operación consistiría en que disminuiría el número de bancos acreedores y, con ello, ... la solvencia del sistema financiero internacional. A Argentina que se la lleve el viento. Estos bonos se cotizan en el mercado internacional por debajo de su valor de emisión. Si Argentina los comprara pagaría por ellos 65 en lugar de cien, pero este “beneficio” se vería contrarrestado por el hecho de que paga anticipadamente la deuda, drenando aún más el ahorro nacional. Si, en cambio, lo transfiere a inversores privados recibirá los 65 que pagó por ellos, pero reconociéndole el valor 100 que lleva inscripto en los cupones, con lo cual el beneficio iría a parar a los intermediarios. Con la emisión de bonos, Argentina quedaría comprometida a sostener su cotización, de la cual dependería, a término, su crédito internacional. La deuda externa se haría más “liquida” y la situación financiera del país más vulnerable. La Argentina ha quedado seriamente comprometida como consecuencia, de esta refinanciación, algo que ya sé creía imposible dada la gravedad de la situación anterior. La banca internacional no se ha comprometido a nada, bien que había algo muy elemental para exigir: que la deuda quedase ligada a la evolución de las cotizaciones de lo que el país exporta e importa. Es que la situación económica internacional se ha agravado considerablemente en las últimas semanas, como resultado de la vertiginosa desvalorización del dólar y de la guerra comercial que se ha entablado entre las naciones industrializadas. Los centros económicos mundiales plantean la inminencia de dos acontecimientos: una estampida en las tasas de interés y una aguda recesión en los Estados Unidos. Uno y otro acontecimiento acabarían en horas con la posición financiera y económica de Argentina. Los “sagaces” renegociadores argentinos han sido incapaces de prever lo elemental. Expulsar al imperialismo Hay un momento en la vida de los pueblos en que la más audaz de las consignas se transforma en la más prudente y adecuada de las medidas. Asaltar un cuartel es un acto extremo, sin embargo, en semana santa emergió como el único hecho que podría evitar el pacto de los sublevados y el gobierno contra el pueblo, y hasta la posibilidad de una degeneración de la situación política como consecuencia de la impotencia oficial. Lo mismo ocurre en el plano de la confiscación económica que se acentúa diariamente como consecuencia de la deuda externa; la salida al- colapso inevitable es el no pago de la deuda y como consecuencia de ello la confiscación conjunta de los monopolios capitalistas. La burguesía, en cambio, se ha declarado “muy satisfecha” con la renegociación, pero este hecho lejos de mostrar los méritos de la refinanciación, solo desnuda los lazos de la burguesía con el imperialismo. Para la patronal nativa la renegociación ha eliminado una discrepancia entre el gobierno democratizante y la banca, y este hecho le sirve para la continuidad de sus negocios, la mayor parte de los cuales están asociados a la banca internacional. Es la burguesía argentina la que tiene la mayoría de los bonos de la deuda que se cotizan en el exterior (Bonod, Bonex, Promissory notes); ella coparticipa en la distribución y recepción de los représtamos; y también es ella la que se quiere valer de la capitalización de la deuda externa para movilizar algunos de los dólares que fugó del país. Todo esto significa que los explotadores nativos llevan a la nación al colapso, esto mientras realizan los más grandes negocios con la deuda nacional. La perspectiva histórica trazada por todo esto es muy clara, y es ella la que determina la evolución de los acontecimientos nacionales: hundimiento nacional bajo el capitalismo o reorganización socialista ejecutada por un gobierno obrero apoyado por la mayoría inmensa de los trabajadores. Nos estamos moviendo en una situación de catástrofe, no importa que la pequeña burguesía quiera negarlo por la necesidad que siente de no sacrificar su vida cotidiana, la cual sin embargo se le viene abajo implacablemente. Con la renegociación el gobierno alfonsinista ha entrado en un camino sin retomo. Porque como lo probó la crisis militar, está bajo libertad vigilada por el imperialismo.

29 de abril de 1987
Apoyemos con todo la huelga de Piedra del Águila
Redacción

Cuatrocientos trabajadores de Piedra están concentrados en la sede de Hidronor, en CIPOLETTI. Han venido caminando desde Neuquén. Partieron 150 y en el camino han triplicado la cifra, al grito de se siente, se siente, Piedra está presente! Retumba en las calles y recibe gestos aprobatorios de los transeúntes. Cuarenta mujeres de trabajadores con sus hijos acompañan la movilización y se aprestan a organizar una huelga de hambre, las otras mujeres están en piedra organizando la Olla Popular que acompaña la huelga general por tiempo indeterminado, que se cumple masivamente en el complejo. Piedra es la avanzada de un movimiento que tiende a crecer. El CHOCON se ha declarado en huelga por retrasos de pago. Arroyitos, Agua Pesada, realiza paros sorpresivos por la suspensión y el despido de compañeros. En la reunión de delegados del martes, la UOCRA Neuquén resolvió esta marcha a Hidronor y una movilización general sobre el centro de la ciudad con paro de una hora en las obras para el miércoles 29, inicio del Plan de lucha provincial por Piedra, el 80 % por zona desfavorable y la garantía horaria, entre otros reclamos. La patronal de UCASA se mantiene en sus posiciones. De los 138 despedidos acepta reincorporar a un centenar, pero no a los 32 trabajadores entre los que están la interna y el cuerpo de activistas. En lugar del 20% ofrece el premio a la productividad que reemplaza a otros beneficios ya logrados. Durante 15 días el Ministerio de Trabajo y el Gobierno provincial, conciliación, mediante, trataron de desgastar el movimiento y cancelarlo. Eso fracasó cuando la asamblea de Piedras del 22 resolvió la huelga general. Hoy se ha armado una nueva trampa para estrangular la lucha. La misma “multisectorial" que trató de encuadrar y disolver la movilización popular frente a la sublevación militar, hoy se ha constituido en mediadora del conflicto. Están allí el gobierno provincial, la CGT, la UCR, el MPN, el PJ, JDP. “No somos una comisión de apoyo a Piedra, sino una instancia para hallar un equilibrio entre las partes”, han dicho de entrada. La propia CGT se ofrece para encontrar el justo medio entre "el amo y el esclavo”, que no puede ser otro que avanzar en el despido del activismo y la destrucción de la organización gremial. en Piedra. La Multisectorial intenta sacar la movilización de las manos de sus dirigentes naturales —la UOCRA Neuquén—colocarse como la gran referencia del conflicto y desactivar las tendencias de lucha y en favor de un compromiso propatronal. Debe verse que los agentes de Farias en la UOCRA despliegan una verborragia combativa inusual en ellos y todo su objetivo es propiciar una derrota prematura del conflicto para reflotar la intervención a la UOCRA Neuquén o avanzar en su plan de una nueva seccional en Piedra del Águila, bajo el liderazgo terreo de la burocracia. El movimiento de lucha no es homogéneo, y la preocupación debe ser ayudar a madurar un movimiento de lucha en toda la provincia, en primer lugar, en la propia Capital. En esta perspectiva debe colocarse el trabajo por una asamblea general en toda la UOCRA, que fije con claridad los reclamos y organice las medidas de acción. comunicado de prensa de los huelguistas "¡No a la 'mafíia' de UCASA!'' “Está obra iniciada hace 2 años concentra mano de obra de todo el país, que se acercan buscando mejores salarios para sus familias, soportando el sacrificio que significa estar en un lugar desértico, con temperaturas extremas y vientos feroces, lejos del grupo familiar. “Cualquiera pensaría que por esas razones, desde distintos ámbitos del gobierno, se compensaría económicamente tal sacrificio. Pero nada de ello ocurre. Hoy la realidad es otra. Los obreros de Piedra del Águila, a mediados del mes de marzo, solicitamos a la empresa un 20% de aumento de emergencia, dado que nuestros sueldos son vergonzosos para cubrir las necesidades mínimas del grupo familiar y por eso los obreros decidimos quitarle la colaboración y hacer 8 horas en vez de 10 que hacíamos anteriormente. La empresa como represalia a nuestra medida nos obliga a trabajar las 8 horas corridas, sin comer. Ante este abuso, acudimos a una asamblea, la cual se realizó frente a las oficinas de UCASA. Después de 6 horas de asamblea soberana la empresa accede a nuestro pedido y otorga el 20% de emergencia. ”Al otro día UCASA desconoce el acta firmada ante el notario público Sr. Romano, funcionario éste quien concurrió a pedido expreso de la empresa, despide a 138 obreros y los acusa públicamente de producir incidentes. UCASA desconoce sus abusos y apela al Ministerio de Trabajo. Este organismo intima a la empresa en varias oportunidades a reincorporar a los despedidos, pero esta empresa explotadora se apoya en el recurso de las leyes aún vigentes de la dictadura militar para vetar la reincorporación y llevamos a la vía muerta de los juzgados y cortes supremas del país. De esta manera, la patronal cuenta con la legislación y la fuerza —gendarmería a su favor— solicitada por UCASA para amedrentar a los obreros. “Nos sentimos en una situación de desamparo tota! Un ministerio de trabajo impotente ante algunas leyes de la dictadura militar. Con un gobierno totalmente adverso. "Por todo ello, los obreros de Piedra del Águila hemos decidido que esta ‘maravilla de la ingeniería’ no se haga como las grandes pirámides con la esclavitud, el hambre y la muerte de los trabajadores. Por ello, en la última asamblea realizada en la Villa, donde concurrimos las fuerzas vivas de la provincia, la empresa valiéndose de aquellos medios, ha demostrado la falsedad de Cartellone - Impregillo: la ‘mafia’ de UCASA; proponiendo una solución totalmente inaceptable por la asamblea soberana, por lo que se resolvió: A seguir luchando por nuestros reclamos! “Por ello llamamos y convocamos a todos los partidos políticos, organizaciones sindicales, estudiantiles y al pueblo en general como así también a las grandes obras al país para que se solidaricen con nuestros reclamos. Reportaje a los dirigentes de la huelga "Huelga indefinida contra el poder de Cartelhne-Impregillo” Sábado 25 - 17 hs. Nos dirigimos a UOCRA Neuquén, adonde desde las 16 comienzan a arribar los primeros compañeros de un total de 500 que por resolución de asamblea realizada el viernes, buscarán la solidaridad de la población de la capital provincial. En una de las oficinas se ha instalado la Comisión de Prensa de los huelguistas. Son trabajadores jóvenes y entusiastas. Nos leen el comunicado de prensa anunciando la huelga —ver aparte— y surge casi naturalmente el reportaje. Sobre el final llegan los compañeros Elwart, delegado general, despedido, y Selesky quienes se suman a la entrevista. P.O.: ¿Qué resolvió la asamblea de ayer y cuál fue la propuesta patronal? Compañero Díaz: UCASA volvió a repetir las ofertas anteriores y desconoció lo firmado: las reincorporaciones solo serán parciales; propone trabajar 11 días corridos con uno de descanso; un premio por metro de hormigón colocado, de difícil cumplimiento; y 30 australes de viático que se ahorraría de pagar por los micros que no utilizamos por trabajar sábado y domingo. La asamblea votó paro por tiempo indefinido. El lunes o martes se hará una movilización. P.O.: ¿Recibieron algún apoyo por parte de la CGTprovincial? Díaz: Concreto, nada. El compañero Zaldarriaga (de la burocracia regional) que estuvo ayer en la asamblea sobe-rana, actuó como intermediario entre los obreros y la empresa, hizo una especie de mediación. P.O.: ¿Qué reflexión les merece e| hecho de que UCASA pueda valerse de las leyes de la dictadura? Elwart: Forma parte de la política hacia la clase trabajadora del gobierne nacional y de los partidos políticos que tienen legisladores en las cámaras alta y baja y no han hecho nada por derogarlas. P.O.: El gremio de UOCRA ha sufrido una dura represión en la huelga del 84, con la persecución de sus dirigentes. Ustedes hoy tienen el obrador repleto de gendarmes y les han iniciado acciones penales. ¿no les parece que la vara es bien diferente con los militares golpistas de la semana pasada? Elwart: Eso es viejo como el mundo. En nuestro país la justicia siempre ha estado al servicio del poder económico. Antes, durante la dictadura, la justicia estaba al servicio del “proceso”; hoy están al servicio del poder económico, como es el caso de Cartellone-Impregillo. El juez aquí actuó en medio día. Cuando los trabajadores reclaman el Ministerio tarda 4 o 5 meses en recibir las denuncias. P. O.: Selesky, ¿qué pasos va a dar la UOCRA a partir de ahora? Selesky: El último plenario de delegados aprobó realizar asambleas en todas las obras de Neuquén para incorporar a todos los trabajadores a la lucha de Piedra. Para el martes realizaremos una movilización sobre la sede de Hidronor, ya que viene el presidente de la empresa y allí se Instalará una olla popular... lo vamos a recibir con un guisito carrero. Respecto de la CGT Neuquén, hay que decir que Zaldarriaga fue un poco con la intención de levantar el plan de lucha de los compañeros. En la asamblea no solo participaron, sino que también hicieron uso de la palabra compañeras que dijeron que ellas no tenían problema en salir a la lucha porque eran conscientes que tenían hijos. La asamblea demostró la unidad que existe en la base y yo creo que esta lucha cada vez se va a poner más fuerte. También se encuentran en lucha los compañeros de Arroyito, Sideco y Conevial y a partir del miércoles yo creo que este movimiento va a tomar gran fuerza. Uocra Neuquén: Un error que se debe corregir La UOCRA Neuquén acaba de publicar su órgano oficial denominado “la cuchara", con el objetivo declarado de transformarse en vocero de los trabajadores del gremio. Sin embargo, lo que llama inmediatamente la atención al leerlo, es la profusa publicidad de las principales patronales de la construcción. Más allá de la enorme confusión que esto introduce entre los trabajadores, pues no se comprende qué lugar ocupa la publicidad patronal en un vocero de la lucha antipatronal, lo más grave es que se vulnera un principio de independencia obrera. La importancia de la prensa sindical reside en que se puede transformar en un formidable instrumento de organización y educación política de los trabajadores. Pero esto solo cuando son los trabajadores los que intervienen en su elaboración y sostenimiento. Con. la prensa sindical ocurre lo mismo que con los sindicatos: la intromisión patronal solo puede conducir a su estrangulamiento como herramienta de lucha. Por eso no puede haber dificultad económica que justifique subordinar su salida a una financiación ajena a los propios trabajadores. Si ponemos énfasis en esta cuestión es porque la UOCRA Neuquén es un gremio decisivo para la evolución política de los trabajadores de esta provincia. Cada lucha que protagoniza modifica profundamente las relaciones entre las clases. La huelga del 84, que culminó luego de 23 días con una brutal represión, la heroica caminata desde Piedra del Águila hace un año y hoy con su huelga indefinida, hacen de este gremio, que arrastra la tradición del Choconazo un punto de referencia obligado para el activismo obrero. En el 85, sus principales dirigentes se sumaron a la construcción del Frente de los Trabajadores dando los primeros pasos de la vanguardia obrera hacia su organización política independiente. EL P.O. siempre apostó a la evolución creciente de los compañeros más combativos de la actual C. Directiva y apoyamos públicamente cada paso hacia oposiciones clasistas y revolucionarias. En nuestra relación con la actual dirección hemos rechazado por igual la manipulación y la demagogia. porque entendemos que el debate de estas ideas es el único camino para consolidar a la vanguardia obrera en los principios del clasismo.

29 de abril de 1987
Provocación de la patronal del transporte y del gobierno
Redacción

El gremio de los choferes cordobeses ha salido de nuevo a la lucha contra la provocación patronal: hace dos semanas, en una de las principales empresas de corta distancia -la “12 de octubre”- fueron despedidos 80 trabajadores. Desde entonces, se inició en esa línea, un paro general por la reincorporación completa de los despedidos, y se realizaron dos paros de 24 horas del conjunto del gremio. La patronal, mientras tanto, sostiene que no' reincorporará a 26 trabajadores: entre ellos, se encuentran diez delegados de la empresa. Patronales y gobierno contra choferes y trabajadores El ataque contra los trabajadores de UTA, que se repite sistemáticamente desde febrero de 1986, forma parte de la llamada “reforma del transporte urbano de la ciudad. Á través de ella, el gobierno y la patronales del transporte' emprendieron, a principios de año, la liquidación de líneas enteras, el espaciamiento de las frecuencias horarias, ja mayor separación de paradas, y el reemplazo de parte de viejas unidades por ómnibus de mayor capacidad. Se busca, claro está, un mayor “rendimiento por viaje”: pero a costa de superexplotar a los choferes y de manosear a la población usuaria. Desde que se puso en marcha la “reforma”, las paradas de ómnibus de Córdoba se ven pobladas de larguísimas cofas dé trabajadores, a la espera de un colectivo... Como parte de. este plan, las patronales quieren- concretar una amplia racionalización del personal. La FETAP habría resuelto, en esté sentído, 350 despidos en forma inmediata. Los despidos de la 12 de octubre con barrida dé todo el activismo denuncian que este plan ya está en marcha: Él gobierno, por su parte, quiere ir a fondo contra los huelguistas: el ministerio de trabajo declaró la ilegalidad del conflicto, y amenazó con hacer lo propio con la UTA, sí el gremio disponía medidas de solidaridad. El gobierno de Ángeloz -encubridor histórico de los Ménendez y los Barreiro- no tuvo empacho en acusar a los trabajadores en lucha de... ¡golpistas! Defensa del pueblo Tal como sucedió en anteriores luchas, la dirección de UTA se niega a emprender un plan de lucha a fondo de todo el gremio, y a involucrar en él al conjunto de la población trabajadora de Córdoba. Sin embargo, este camino comienza a abrirse a partir de la propia iniciativa obrera y popular: al cierre de esta edición, trabajadores de UTA se concentraban frente a la CGT exigiendo medidas de lucha en apoyo al gremio. A la misma hora, ¡a FUC realizaba una movilización en apoyó a la UTA. Las concesiones a los capitalistas del transporte urbano sé han convertido en una pesada carga para toda la población cordobesa. EL PARTIDO OBRERO plantea: paro activo de la CGT, por la completa reincorporación de los despedidos. Por un plan de acción de las organizaciones de masas de la ciudad, por: la anulación de las concesiones a las patronales de FETAP, por la confiscación de las empresas de transporte urbano; por su puesta en marcha, bajo un plan de tarifas, recorridos y frecuencias bajo control; de las organizaciones. obreras y vecinales de la ciudad.

29 de abril de 1987
Derrota de Alderete
Redacción

En las recientes elecciones de Luz y Fuerza de Córdoba se impuso la Lista Azul y Blanca, el tosquismo, contra la Celeste y Blanca, una alianza de las 62 Organizaciones y los radicales, por 721 votos a 654. Tercero, lejos, llegó Sixto Ceballos, actual burócrata del sindicato y referente de la “renovación” cordobesa. El triunfó de la Azul y Blanca pone de manifiesto el repudio de la base lucifuercista a la política del pacto social. Ceballos saludó el ascenso de Alderete al Ministerio de Trabajo y corría con el respaldo de la burocracia de la Federación. La Celeste y Blanca, por su parte, representaba la principal variante del Pactó Social, el grupo de los 15, conformada por hombres del partido gobernante y de las 62. Este es el hecho sustantivo do las elecciones: mientras él gobierno encumbra a Alderete como piloto del pacto social y de la integración de los sindicatos al Estado, los trabajadores votan contra el gobierno, contra Alderete y la burocracia. El voto de la base lucifuercista cordobesa es un voto contra los sindicatos convertidos en oficinas gubernamentales, y por su independencia respecto del Estado. Con la victoria de la Azul y Blanca se abre un gran terreno de lucha por la recuperación nacional de Luz y Fuerza. Mercedes, la segunda seccional del país, y Córdoba, la tercera, están en manos de direcciones opuestas a la burocracia de la Federación. Está planteada, entonces, la conformación de una Coordinadora Nacional de Seccionales y listas de oposición para terminar con la burocracia de Luz y Fuerza.

29 de abril de 1987
El "Acta Democrática" contra los docentes
Redacción

El Confederal de la CTERA realizado el sábado 26 de abril resolvió, por una aplastante mayoría, el levantamiento del paro previsto para el martes 28, con el argumento de la “defensa de la democracia”; solo La Rioja, Rio Negro, Tierra del Fuego y los privados de Tucumán votaron mantener la medida de lucha. Esta decisión es el producto de una capitulación política general del conjunto de los partidos que actúan en CTERA, incluido el PC, que toman a la sublevación militar de Semana Santa como un pretexto para apoyar al gobierno a costa del movimiento obrero. Estos partidos esgrimen a la democracia como bandera de lucha contra los reclamos docentes, no contra Rico; a éste hay que apaciguarlo y para ello no sería conveniente un paro general. Hay que calmar a los reaccionarios y conquistar aún más para la democracia a los banqueros y explotadores —por eso hay que anular la lucha. La mecánica dé la "defensa de la democracia” consiste en defender al oligarca y golpear más al trabajador. Todo este Infame proceso se puso en marcha durante las jornadas de la crisis militar, cuando se impuso el levantamiento de los paros en el interior, en el preciso momento en que el pueblo reclamaba a la CGT la huelga general. Los que capitularon ante el militarismo, “acta democrática" mediante, se esforzaron por lograr que capitularan los maestros, y mostraron la real naturaleza de ese "acta”. Balance político Los bloques dirigentes de la CTERA, la Celeste peronista y la Junta Ejecutiva (radicales, Pl, PC) han apuñalado nuevamente la lucha docente. Han quebrado toda perspectiva de lucha y se han embretado completamente en el pacto social de la patota y el gobierno del FML Lo que el gobierno no pudo lograr por la fuerza del Estado, lo consiguió la dirección traidora. ¿Qué va a pasar ahora? De la entrevista entre la directiva de CTERA y AIderete se deduce que los burócratas docentes quieren Insertar las soluciones reclamadas por el gremio en el inminente Pacto Social, el cual darla un miserable aumento fijo y establecería un mecanismo de reajuste de salarios según un índice de inflación falseado y espaciado en el tiempo. Esta tentativa de solución fracasará más miserablemente aún que todas las anteriores, como ya lo prueba el anuncio de que se aplicará una recuperación real de tarifas (tarifazo). Esta total falta de realismo de la burocracia docente es una prueba de que aspira a llegar a las vacaciones de invierno sin lucha, y luego al 6 de setiembre. Es la táctica de tapar la caldera. Pero cualquiera sabe cómo terminan estas tácticas en general. Burócratas de CTERA: Flojos con la milicada, duros con la docencia Los burócratas dirigentes de la CTERA, la Celeste peronista y la Junta Ejecutiva (radicales, PI, PC) han impulsado el levantamiento de la lucha docente con el argumento de la “defensa de la democracia”. Según esta argumentación, el paro del 28 hubiera sido “desestabilizante”; ¿y todas las bicicletas y postergaciones de estos últimos tres años no se justificaron por lo mismo? Es natural que quienes ven “desestabilización” en toda lucha sindical, consideren a los sublevados del ejército “héroes de Malvinas”. A éstos se los premió con un “acta democrática” que viola la Constitución y establece la necesidad de una ley de impunidad. Estos defensores de la democracia convirtieron a la sedición militar en un simple motín y ahora quieren convertir a la lucha docente por un salario de subsistencia en una sublevación. Lo cual prueba que estos “demócratas” no son tales sino unos reaccionarios. Estos “demócratas” no sólo han vendido al pueblo ante los golpistas, sino que ahora pretenden venderlo nuevamente ante la Sociedad Rural, los capitanes de la Industria y el FMI. El levantamiento de los paros no es para salvar a la democracia, sino para salvar el pacto social. La CONADU cedió al chantaje La CONADU ha sido otra de las organizaciones docentes que ha cedido al chantaje del gobierno. La Mesa Ejecutiva suspendió el martes 21 el paro de los días 22 y 23 de abril "para evitar interpretaciones maliciosas y no agravar (sic) el estado de agitación que vive la sociedad argentina". Tres días después se realizó un plegarlo nacional donde se resolvió postergar el paro de 48 horas para los días 27 y 28 de mayo; asimismo se llevó al Confederal de CTERA la. postura de postergar el paro nacional del día 28. Una declaración firmada por el Secretario General, el peronista renovador Tulio del Bono, decía que estaba "en el ánimo de todos posponer la lucha por las reivindicaciones sectoriales en pro de ese objetivo común "(de defender la democracia). Esta posición fue apoyada por la mayoría de los delegados, incluyendo a compañeros del PC y del peronismo de las bases. La “democracia" se ha vuelto a convertir en el gran pretexto frenado de los burócratas. El PO fue el único que señaló que esto constituía una grave claudicación ante la política del "pacto social” que el alfonsinismo impulsa junto a los partidos patronales y la burocracia sindical. Además, señaló, a diferencia de la Mesa Ejecutiva, que el gobierno habla traicionado la movilización popular antigolpista y que nunca esta movilización podía “posponer” la lucha por los justos reclamos del gremio. La movilización del pueblo de un lado, y la capitulación del gobierno del otro, demostraron que no había tal objetivo común. En todo caso la lucha contra el golpismo está íntimamente ligada a las reivindicaciones de las masas. El plenario propuso un paro por 48 horas para mayo debido a los mandatos de algunos. delegados que proponían la no toma de exámenes para los tumos mayo-julio y el no inicio de las clases para el segundo cuatrimestre. Llamamos a denunciar la política gubernamental y del conjunto de los partidos patronales, y el seguidismo de la izquierda frepuista. Hay que defender un curso de acción consecuente hasta obtenerlas reivindicaciones.

29 de abril de 1987
El Congreso de la entrega de las telecomunicaciones
Redacción

Las directivas de Foetra y Foecyt han convocado al Congreso Nacional de Comunicaciones (Conacom ’87) con el objeto de debatir "cómo reorganizar ENTel y Correos y cómo llevar adelante el Plan Megatel”. Según los anuncios de prensa, el Congreso analizará la formación de empresas mixtas (Ingreso de capitales privados a las empresas estatales) y lanzará lo que Guillán definió como la “batalla por la productividad y la eficiencia” en las empresas públicas. Los invitados a la Conacom son los administradores y funcionarios del área; las cámaras empresarias (contratistas) que agrupan a los pulpos como Standard-Siemens, Pecom-Nec, Sade, etc.; y los partidos patronales, desde Alsogaray hasta Manzano, fervorosos privatistas (la Izquierda ha sido excluida del Conacom con el argumento de que no tienen ‘‘representantes parlamentarios” y lo mismo ha ocurrido con los trabajadores de Entel y Foetra. Guillán no quiere que le alteren la digestión). Los sindicatos patrocinantes serán representados por “comisiones de estudio”, organismos que ningún trabajador eligió ni fiscalizó. Las ponencias que éstas llevarán al Congreso no fueron discutidas por los trabajadores, ni siquiera son conocidas por la base del gremio. Guillán (el campeón de la democracia sindical) no convocó a un solo plenario de delegados para debatir las propuestas del gremio. Una idea de las propuestas que Foetra llevará al Conacom la da, sin embargo, el propio Guillán: “Fortalecer nuestra soberanía favoreciendo la economía mixta con capitales nacionales, y aun con las multinacionales” (Unidad Telefónica, marzo 1987). Claramente, la asociación directa con el capital imperialista... Tenemos entonces un Congreso a espaldas de los trabajadores de ÉNTel y de Correos, y a espaldas de los usuarios. Por el carácter de su convocatoria, de sus invitados y de los excluidos, el Conacom sirve a la política de privatizaciones en curso (empresas mixtas, provincialización, Megatel) y a incrementar la superexplotación obrera (productividad) y los tarifazos (eficiencia). Se trata, en realidad, de una conspiración de los contratistas, el Estado y la burocracia sindical contra los trabajadores estatales y el pueblo. El congreso es la materialización, en el área de las comunicaciones, del pacto social perseguido por el conjunto de la burocracia sindical. Significará también un progreso en la integración, ya avanzada, de Foetra y Foecyt al Estado. Con el surgimiento de una política común de los burócratas, los contratistas y el Estado (de eso se trata el Congreso), se consagrará entonces el ingreso de representantes gremiales a los directorios de Entel y Correos. Pero precisamente, la existencia de una política común certifica el carácter antisindical y contrario al interés nacional de estas Incorporaciones. Por. eso decimos que Guillán es Alderete. Foetra y Foecyt han montado un verdadero congreso de la entrega del patrimonio nacional, de liquidación de las conquistas obreras y de expoliación de la población. Contra el congreso de la entrega y el Pacto Social con Olivera y la Siemens, el Partido Obrero plantea la necesidad de Congresos Generales de Delegados con mandato, elegidos especialmente y por lugar de trabajo, para elaborar un plan de reorganización de las empresas de comunicaciones.

29 de abril de 1987
Guillán propina más golpes a los telefónicos
Redacción

Recientemente, Guillán ha llamado a los telefónicos a "aceptar el desafío de la productividad y la eficiencia”. Este “desafío" pronto se hizo realidad: en el acta Foetra-Entel de febrero se impuso una cláusula de "condicionamiento de futuros aumentos salariales a la evaluación de mejoramientos de la productividad laboral de los telefónicos por una comisión gremio- empresa”. El principio del “pago por productividad" es antiobrero, pues condiciona la mejora del salario a un rendimiento del trabajador más allá de los límites normales. Pero este proceso reduce la participación del salario en el conjunto de lo producido, es decir, que constituye un mecanismo de empobrecimiento de los obreros. Como si esto no fuera suficiente, semejante cláusula no asegura que el salario se mantenga a la par de los precios, sea de la canasta familiar o de lo que factura Entel, pues no contempla el ajuste del salario por inflación ni da derecho a los trabajadores a controlar las operaciones comerciales de la empresa. El impulso de Guillán a la “batalla de la productividad” revela el carácter definidamente antiobrero y patronal de la burocracia sindical. La gran mentira Detrás de las argumentaciones de Guillán existe una consciente maniobra de engaño de los telefónicos. Es que hoy la productividad del trabajador telefónico es la más alta de toda la historia (ver recuadro) y a ningún burócrata se le ha ocurrido reclamar la actualización de los salarios por este incremento. Este hecho sirve, de paso, para mostrar que el cálculo de la productividad futura se hará sobre una base ya muy alta, de modo que poco se podrá esperar por este lado. Las propias estadísticas oficiales indican que la productividad de los telefónicos aumentó más del 75 % si contamos desde el Proceso hasta hoy, y más del 20 % si solo consideramos el período constitucional Si la “batalla de la productividad” fuera cierta, Guillán debería reclamar un básico de ₳ 600 para el cuadro 1, lo que significaría solamente la recuperación de lo adeudado. Pero el otro dato fundamental es que las tarifas han subido por encima de la inflación general, y mucho más por encima de los salarios. Los beneficiarios directos son los pulpos contratistas y proveedores (Siemens, Standard, Pecom Nec), hacia quienes se deriva el beneficio tarifario de Entel. Los telefónicos tenemos que repudiar estos acuerdos que se hacen a nuestras espaldas y reclamar un salario mínimo de ₳ 600, sobre cuya base se recomponga toda la escala salarial. Además, debemos reclamar que se convoque a un Congreso de bases del sindicato y de todos los estatales para que formulemos un plan obrero que reorganice a las empresas estatales desquiciadas por el capitalismo.

29 de abril de 1987
La directiva de Asta, por unanimidad con el “pacto social”
Redacción

Durante tres semanas, la Directiva de ATSA Buenos Aires hizo lo indecible para vaciar la Asamblea General que debía realizarse el 24 de abril: no se realizaron asambleas por establecimiento, ni tampoco un trabajo de agitación y organización. En los pocos lugares donde hubo asambleas previas, éstas recayeron en el activismo y no en la Directiva. Se quería llegar a una Asamblea General poco representativa y por lo tanto impotente. Pese a esto, casi 700 compañeros llegaron a la Federación de Box el viernes 24. Fue entonces cuando se puso en marcha la etapa final del vaciamiento: bicicleta de una hora y media para empezar; clima de forzada agresividad; discusiones plomo sobre si leer o no el acta de la última Asamblea General (realizada en 1975!!); etc. Con esto se logró el alejamiento de muchos compañeros. Divisoria de aguas Dos mociones fundamentales se presentaron a la Asamblea. La primera, presentada por la Directiva (renovadores, PC, Mas) proponía un “plan de trabajo” que no contiene el reclamo salarial, la denuncia de los despidos, los cierres de establecimientos, y el desconocimiento del convenio por parte de las patronales. A esta confesión de esterilidad la directiva lo llama “campaña de esclarecimiento explicando a los compañeros que los problemas cotidianos tienen que ver dos con el plan Austral”. Es decir, unos meses más chupando el dedo y no hacer nada. El “plan de trabajo” de ATSA no dice cuál será su actitud frente a Alderete y el Pacto Social, lo cual es toda una confesión. El Plan de Trabajo, en realidad, está esperando el pacto social de Alfonsín-Alderete-Ubaldini, para meter al gremio en el agujero de la indefinida postergación salarial. Esto no debe sorprender por cuanto el Pacto Social tiene un capítulo especial de negociados con la salud (“Seguro nacional”) que no debería ser “perturbado” por ninguna clase de lucha por parte de ATSA. Al margen del Plan de Trabajo, la directiva propuso un “osado” reclamo de aumento salarial del 33 %, pero con la singularidad de no proponer nada práctico para imponerlo, ni decir a quién se. lo van a reclamar o desde cuándo debería regir. Frente a esta posición de derrota, la Agrupación Sindical Independiente de Sanidad (ASIS) levantó la necesidad de un Plan de Lucha de Sanidad por los ₳ 400 de básico y por el conjunto de los reclamos pendientes en cada rama, con paros de una hora por turno diario, y que fueran progresando hasta la huelga general. A la hora de la votación, menos de 300 compañeros estaban en la Federación de Box. En estas condiciones, todos los bloques políticos de Sanidad (con excepción de ASIS), desde las 62 y West Ocampo hasta el PC y el Mas, votaron conjuntamente el bloqueo a la lucha. Con esta votación, se terminó la demagogia de “los luchadores”: West Ocampo, Darío Pereyra, el PC, el Mas, la izquierda peronista están en el mismo barco: el de la conciliación, de la parálisis y de la destrucción del Sindicato de Sanidad. En forma vergonzante, es decir, sin reconocerlo abiertamente, la directiva de ATSA se ha sumado al Pacto Social de Alderete y Alfonsín. Se ha llegado así a la conclusión natural de la política crudamente derechista de esta directiva. Hoy más que nunca, frente a la traición de la directiva, responsable de la parálisis y la destrucción de ATSA, está planteada la lucha por poner en pie agrupamientos clasistas y revolucionarios en el gremio de la Sanidad. Contra el pacto social, contra la integración de los sindicatos al estado, por la lucha salarial y contra los despidos.

29 de abril de 1987
Raymundo Ongaro: “Muy bien, señor Presidente”
Redacción

“Para el Sindicato Gráfico Argentino es un gran orgullo sintetizar este 20 de abril bautizándolo el Día de la Autodeterminación de la Comunidad Argentina, lo que significa que podemos vivir con dignidad... muy bien, señor Presidente, porque Ud. hizo honor al mandato sanmartiniano". (Crónica: 21.4.87) Este comunicado lleva la firma de Raymundo Ongaro y puede quedar en la historia como la más acabada declaración sindical de apoyo al gobierno y al régimen frente al alzamiento militar derechista. Raymundo Ongaro nunca fue un dirigente obrero revolucionario en el único sentido posible que tiene esta palabra. Nunca propició convertirá los trabajadores en clase conductora y dirigente de todos los explotados en lucha contra la opresión imperialista y burguesa, por la emancipación nacional y social. Su política se mantuvo siempre dentro de los límites del nacionalismo pequeño burgués, cuya estrategia es la disolución política del proletariado en el seno de la impotente burguesía nativa o de alguna de sus fracciones. Hoy, Raymundo Ongaro ha llevado esta evolución hasta sus últimas consecuencias. Tomó partido Junto al gobierno, los partidos patronales, el clero y la misma embajada norteamericana en la “unión nacional” que dictó la rendición frente a los sublevados. Esto se produjo en el mismo momento que los trabajadores llegaban a la conclusión de que se debía rodear e incluso invadir los cuarteles sublevados. Tomó partido por la impunidad de los genocidas que hoy se impulsa por la vía de reglar la “obediencia debida”, como taxativamente lo afirma el “acta democrática” que Ongaro suscribe ahora con ambas manos. En su tiempo, Ongaro acuñó la frase de “preferimos honra sin sindicatos a sindicatos sin honra”. Será tarea de los militantes clasistas y revolucionarios, nunca del ongarismo, recuperar la “honra” para los sindicatos argentinos a través de la completa independencia de clase respecto de este régimen político que es el taparrabos del imperialismo y el instrumento del capital.

29 de abril de 1987
Gran huelga gráfica en La Razón
Redacción

Los compañeros gráficos del diario La Razón salieron a la huelga general por aumento salarial en un movimiento de carácter histórico para el diario y aún para todo el gremio gráfico. Una extraordinaria asamblea votó la medida inédita en número y combatividad. La lucha tiene raíces muy profundas. Se venia discutiendo en todas las secciones estas perspectivas, ante el permanente retroceso del salario real desde mediados del año pasado, período en que se vienen otorgando sólo los aumentos oficiales y sólo sobre los básicos de convenio. Hubo atrasos en los pagos de diversos rubros y la bronca se fue acumulando al punto que a fin del año anterior se forzó el pago del aguinaldo con un paro. La huelga se venía madurando como el único camino efectivo, debido a la relativa incidencia que habían tenido los “trabajos a convenio” realizados en anteriores ocasiones. Mucha saliva gastaron los frenadores de toda laya contra las huelgas en los diarios diciendo que el trabajo de los jefes permitía sacar igualmente ediciones de emergencia. Aquí la firmeza del paro en los lugares de trabajo garantizó que en esta vez no fuera así. Días antes la comisión interna recientemente elegida, había impulsado con otras comisiones de diarios la realización de plenario de delegados del gremio para encarar el reclamo salarial, pero chocó contra la dilación de la conducción Verde que dijo que no convocaban al gremio porque la gente no responde y porque los delegados hablan por sí mismos sin respaldo de la base. Está a la vista que los delegados hablan por la aspiración profunda de los trabajadores y que el ongarismo habla por la política de pacto social de las patronales, el gobierno y la burocracia sindical. Este debate ya tenía antecedentes porque la minoría Naranja planteó en comisión directiva un plenario, para reclamar un pliego salarial con cláusulas de ajuste frente al impresionante retroceso del convenio congelado en las bandas del 13%. No hace mucho el sector de prensa logró la reincorporación de 8 despedidos con los mismos métodos. Al cierre de estas líneas una nueva asamblea abrió un paréntesis de tres días para favorecer las negociaciones, con decisión tomada de retomar la huelga si no hay solución salarial. Es general en el taller la opinión de no dejarse “absorber” por la firma de cualquier pacto social. Los compañeros han entendido el sentido de la política del gobierno y la burocracia y están votando con su decisión efe lucha contra el pacto de hecho que ya hay entre los empresarios, el gobierno, los partidos patronales y la burocracia sindical.

29 de abril de 1987
Viva la huelga general de los trabajadores de la Salud Pública
Redacción

Los trabajadores de los hospitales públicos, con el Moyano y el Borda a la cabeza, han comenzado un paro general por tiempo indeterminado. La razón es muy simple: alegando problemas en los procesos de computación, los sueldos de abril fueron pagados sin los últimos aumentos. Como dijera el delegado del Borda César Gitia: “Nos están bicicleteando nuevamente... pero, con nuestra plata, están trabajando en los bancos para obtener intereses”. El martes las asambleas en el Borda y en el Moyano decidieron el paro general, que se extendió con paros de 4 horas por turno al Rivadavia, al Instituto Malbrán, al Santa Lucia, al Infanto Juvenil, y otros. En verdad, el “error" en la liquidación de los haberes fue la gota que desbordó el vaso porque en el gremio se viene discutiendo la necesidad de salir a la lucha ante la total farsa de la llamada recomposición salarial que el gobierno largó en diciembre pasado, con el acuerdo de la burocracia sindical. Por esa recomposición, los sueldos de los trabajadores de la salud debían aumentar trimestralmente un 8% por encima de la inflación, en un lapso de tres años. Pero sucede que, en el primer trimestre, la inflación oficial fue del 23% mientras que los sueldos se ajustaron por la banda del 9% más el ajuste del 4,75%, lo que da un 13,7%, lo que totaliza un 22% de aumento si se1e suma la "recomposición” del 8%. Esto es, los salarios de los trabajadores de los hospitales han quedado congelados en el nivel de diciembre pasado, el más bajo de toda la historia. La “recomposición” no ha sido otra cosa que el congelamiento permanente de los sueldos en los niveles miserables superconocidos. Ahora, el gobierno ha dispuesto aplicar la segunda cuota de la “recomposición”, otro 8%, pero sin reconocer la pérdida salarial del primer trimestre, y mucho menos la que se produzca en el segundo trimestre. La “recomposición” salarial es pura farsa, y a esta farsa sé prestaron tanto la dirección de ATE como de UPCN. Pero ahora este 8% tampoco se pegó por “errores” de la computación, lo que determinó que los trabajadores salieran al paro, votado en sendas asambleas. El Partido Obrero saluda decisión de los trabajadores y llama a concentrar el pliego de reivindicaciones en la exigencia del pago de los haberes con el aumento; el reconocimiento de la pérdida salarial del primer trimestre; la indexación mensual de los salarios, y un salario mínimo de ₳ 350.

29 de abril de 1987
El silencio del Mas sobre su firma del "acta democrática"
Redacción

El “acta democrática” que consagra la posición política del imperialismo y de la patronal frente a la crisis militar, no solo fue firmada en la Rosada sino en la mayoría de las casas de gobierno de las provincias. En ellas/el Mas puso su firma al pie; y con ello dio su apoyo al conjunto de la maniobra política entreguista del conjunto de los explotadores, cuyo objetivo explícito solo estaba debidamente redactado, como corresponde, en el “acta democrática” nacional. Con este antecedente a cuestas, el Mas, sin embargo, sale a envalentonarse como el partido “que no firmó” y hasta a reprocharles a “compañeros como Echegaray y otros dirigentes comunistas que suscribieron actas similares en las provincias...” (Solidaridad Socialista, 24.4). El Mas, se lo agradecemos, no pretende que las “actas” provinciales sean opuestas a las nacionales. ¿Entonces por qué las firmó? ¿Por qué protagoniza la descomunal estafa de montar una campaña política con el slogan del “partido que no firmó”? Los dirigentes del Mas no se molestan en explicarlo; creen (cómo es habitual en ellos) que pueden ‘‘gambetearle” a una descomunal violación de los principios de la democracia, de la independencia dé clase y del socialismo, con una maniobra de silencio. Las consecuencias no se harán esperar, ni en relación a la maniobra burda, ni en relación a la capitulación política de haber firmado. El Mas pretende que el PC habría firmado como consecuencia de un supuesto abandono por parte de éste del programa del Frepu. Pero si lo del PC se explica de este modo: ¿cómo se explica la firma, de las “actas” por parte del Mas, que dice defender los 23 puntos a muerte? La crisis militar y la capitulación común del Pe y del Mas, ha llevado a este último a una mayor dependencia del FP y de los 23 puntos. Pero este programa es exactamente el punto de partida de todo lo ocurrido, por la simple razón de que los 23 puntos no hacen una caracterización de clase del régimen democratizante, no le oponen una alternativa de clase ni de poder, y comparten con el conjunto de los explotadores el slogan vacío de la defensa de la democracia. Todo esto explica que en la crisis militar se hayan cavado la fosa juntos, pues el PC también pretende que no ha firmado nada, esto en virtud de haber declarado a un canal de televisión que “hacía salvedad” del punto 3 del “acta”. Pobre FP: sus dirigentes se desesperan por ocultar las pruebas de su conducta política, abusando miserablemente del crédito y del sacrificio de sus militantes. Todo el FP, sin excepción, fue políticamente consecuente con los 23 puntos y es por eso que todos firmaron. La diferencia entre ellos sigue estando en el oportunismo electoral.

29 de abril de 1987
El PC ratifica la firma del “acta democrática” y explica que sus aliados son un puente hacia la burguesía
Redacción

En el curso de la crisis militar de semana santa, el partido comunista puso su firma en el documento conocido como el “acta democrática”, que fue mucho más que un papel, pues fue concebido para dar una base política amplia a la inminente capitulación ante la sedición militar. La capitulación se cumplió y la crisis se develó, transitoriamente, en los términos concebidos por el gran capital y el imperialismo, tal cual figuran en esa “acta”. El hecho político así consumado compromete a todos los partidos firmantes, al punto 'que si alguno., de los signatarios principales llegara a flaquear, se produciría con toda certeza, una crisis vertebral del conjunto del régimen político. No es casual que los grandes diarios del capital no tomen en cuenta las “salvedades” que el PC declara haber puesto en relación al punto 3 y que sigan interpretando, como lo ha hecho reiteradamente La Nación, que en el PC hay una evolución "hacia la moderación” como resultado de las entrevistas con Gorbachev. Las grandes crisis políticas, y aún más si envuelve a los militares, no se prestan- para los pseudomatices y mucho menos para las chiquilinadas. El “acta democrática” establece un curso de acción para el Estado, y es el deber de un partido co-mu-nis-ta decir si concuerda o no con ese curso de acción y no suscribirlo con las dos manos con la pretensión de que quede un registro para la historia de sus “salvedades”. El stalinismo no se ha caracterizado nunca por el romanticismo revolucionario (como tampoco por ninguna clase de romanticismo), como para pretender que no sabían lo que estaban haciendo cuando firmaban, con “salvedades” o no. Lo notable, sin embargo, es que ahora el periódico "Qué Pasa” (23.4) publica un artículo muy oficial que confirma que la firma del “acta” se hizo a “conciencia pura”. Es así, que da como razón para firmar, la "prioridad” que tenía la lucha antigolpista; la "incomprensión de la sociedad civil” hacia los partidos que no firmaran; y la necesidad de preservar el frente formado por el PC, dentro del cual la mayoría quería firmar. Si estas son las razones no hay “salvedades” que valgan, y si las “salvedades” tienen alguna importancia, estas razones quedan destruidas. ¿Priorizar la lucha antigolpista? Pobre argumento. El “acta” prioriza la capitulación, no la lucha, ni anti- golpista ni de ningún tipo. Si realmente centrara su objetivo en aplastar la sedición, el carácter del “acta” sería revolucionario o combativo, su eje no sería el punto 3 y en tales circunstancias solo un pedante se pondría a hacer “salvedades”. ¿Incomprensión de la sociedad civil? Pero la firma del “acta” no la exigió el pueblo, sino la Sociedad Rural, la Asociación de Bancos, la embajada norteamericana, la UIA, los bipartidistas del Austral y la burocracia sindical! Si se diera el caso que el pueblo siguiera a la gran patronal, el deber de un partido co-mu-nis-ta no sería ir a la rastra de semejante “sociedad civil” (dígase francamente la burguesía dominando a las masas), asumiendo la responsabilidad del desastre de semejante política, sino que su deber sería el de desmarcarse para dar un punto de reagrupamiento al movimiento popular que luego se desengañe de esta política. El PC funda, de cualquier manera, sus argumentos en apreciaciones momentáneas y subjetivas, sobre tal o cual incomprensión de la sociedad civil. Pareciera que en una crisis tan colosal las cuestiones estratégicas no tuvieran relevancia — un enfoque típicamente capitulador. Se olvida que en lo más duro de una lucha antigolpista es fundamental preservar la independencia de la clase obrera y la vigencia de sus objetivos históricos, porque aún en esas circunstancias no hay una diferencia de principios entre el golpismo burgués y el democratismo burgués (que pueden cambiar de campo recíprocamente, como ocurrió, para acabar con la movilización popular), y porque el porvenir de toda lucha democrática depende de cuánto esa lucha ha minado las posiciones de poder de la burguesía y de cuánto ha reforzado las convicciones propias e independientes de la clase obrera. ¿Los aliados? Pero si el “consenso” de los aliados exigía firmar, ello demuestra que el PO acertó ciento por ciento cuando dijo que la política de alianzas del PC era un puente tendido a la burguesía nacional, tal como por otra parte lo ha confirmado la propia realidad de lo ocurrido. Al poner a los aliados como causa de su capitulación, el PC les ha dado un golpe mortal. Porque de un lado muchos de esos aliados querrán cobrarse toda la factura acentuando la derechización en curso del FP, en tanto que otros no querrán que el PC les cargue el fardo de su propia estrategia capituladora. De cualquier modo, el “Que Pasa” ha desnudado con toda claridad el carácter de las relaciones internas del Frepu y la función derechista que cumplen las “identidades peronistas” y “radicales” dentro de él. Con esto se reproduce el frente democrático de Iscaro y Codovilla; se abandona la pretensión que tenía la “autocrítica” de poner al PC al frente, y de poner a un lado la táctica de apoyar al “mal menor. Pero al firmar el “acta” en nombre de la prioridad antigolpista que no era tal y en nombre de la “sociedad civil”; y al seguir el consenso de los aliados (se supone que en detrimento de un criterio propio), la dirección del PC “renovador” ha demostrado que no hay ninguna clase de renovación, ni siquiera en la técnica de meter gato por liebre. Sin una autocrítica profunda no hay ninguna posibilidad de que el PC juegue un papel positivo en las nuevas instancias creadas por el desenlace pactado de la crisis militar. Toda la guitarra de protestar ahora contra la “obediencia debida” solo apunta a disimular las responsabilidades propias, ya que una política consecuente contra esa “obediencia” exige una independencia política de la “sociedad civil” (burguesía) que el PC no tiene ni quiere tener.

29 de abril de 1987
El apoyo público de Gildred a la coalición radical-justicialista y el “17 de octubre democrático” que se quedó en ensueño
Redacción

“Gildred (el embajador norteamericano en Argentina) visitó el ministerio de Trabajo y Seguridad Social para congratularse por la participación en el gobierno radical de dirigentes de la oposición, una actitud considerada ‘inusual’ en los círculos diplomáticos*’ (La Nación, 23.4). La información va más lejos, porque dice que “Gildred felicitó al sindicalista peronista Carlos Alderete por haber aceptado la cartera laboral”. Gesto ‘inusual’, indudablemente, porque la injerencia del imperialismo goza de medios más sutiles pana expresarse. Pero no por ello gesto gratuito, porque tiene todo el significado de un respaldo público del gobierno Reagan a la coalición radical- justicialista. Hace un mes, sin embargo, ‘Prensa Obrera’ fue la única en titular en primera página que el nombramiento de Alderete había sido dictado por el Imperialismo yanqui. Gesto ‘inusual’, Igualmente, porque el apuntalamiento directo del imperialismo a una determinada situación política y a una determinada coalición oficial, no puede explicarse más que por el carácter abierto y explosivo de la crisis, ya que en los momentos “normales” se supone que el gobierno de turno es interprete suficiente de los intereses de conjunto de la burguesía. Quienes afirman cosas tales como “los partidos hemos enfrentado unidos la crisis”, se olvidan de agregar que lo consiguieron porque fueron soldados por el soplete del imperialismo, no por los intereses nacionales. Los partidos democratizantes no han logrado, por lo tanto, superar la debilidad política de la burguesía nacional, como quieren hacer suponer cuando hablan de esa unidad. Al contrario, la han puesto de relieve en mayor medida que nunca. Es que actuaron al unísono por la batuta del imperialismo y para defender el sometimiento a éste del proceso democratizante. Los partidos patronales están llenos de ‘referentes’, pero en el momento crucial el único ‘referente’ de todos ellos fue la banca internacional y la embajada norteamericana. La movilización protagonizada por Gildred constituye también un poderoso síntoma de la debilidad del gobierno nacional y del fracaso de Alfonsín para transformarse en árbitro indiscutido entre todas las clases, incluso en relación imperialismo y sus constantes presiones. Por el momento ha sido abortada la maniobra bonapartista, una expresión de ello es la postergación de la reforma constitucional. De tal manera que RA no pudo concretar su proyecto de “17 de octubre de la democracia”, sólo tuvo el ensueño.

29 de abril de 1987
Derrotas del cafierismo
Redacción

El cafierismo es un movimiento en completa decadencia, a pesar de su corto tiempo de existencia. Es lo que se llama vejez prematura. Es que cualquiera puede comprobar la desafección creciente que producen los “renovadores” entre el electorado trabajador del peronismo. Cafiero y Grosso son vistos como dos señoritos que hacen cabal pareja con Stubrin y Jesús Rodríguez. En la crisis militar no solo se jugaron por el rescate de las fuerzas armadas, sino que hasta rivalizaron con el alfonsinismo en la política de capitulación ante la derecha. Se mostraron como los carreristas políticos que realmente son, explotadores inescrupulosos del electorado. Así les va. En las elecciones internas del domingo pasado en la provincia de Buenos Aires, Cafiero sufrió sonada derrota, no importa que digan lo contrario los diarios alfonsinistas. No hay otra palabra para definir lo ocurrido en La Matanza, Morón y Florencio Varela —lugares decisivos del gran Buenos Aires, donde triunfaron “ortodoxos” y menemistas. Carlos Grosso, por su lado, no logra sacar al distrito Capital de una justificada crisis provocada por la pretensión de quedarse con toda la carta a pesar de haber obtenido menos del 25 % de los votos requeridos por los estatutos. Todo esto es una expresión del descomunal debilitamiento político de todos los democratizantes, como consecuencia de su capitulación ante los sediciosos. El pueblo pudo percibir que se le manoseaba negociando a sus espaldas.

29 de abril de 1987
10° Aniversario de las Madres
Redacción

Las Madres de Plaza de Mayo convocan al pueblo a acompañarías en la Marcha prolongada que realizarán el Jueves 30, de 15.30 a 18,30 hs con motivo del 10° aniversario de su fundación. El pacto firmado en la Rosada el domingo 19 por el conjunto de los partidos patronales, las centrales empresarias, la burocracia-sindical y el P.C. vuelve a confirman que las fuerzas que mandataron y sostuvieron a la dictadura militar están resueltas a garantizar la impunidad de los crímenes del régimen del 76. Por encima del alto contenido moral del reclamo de castigo a los culpables, se impone la realidad de que la represión fue un mandato de todo el abanico patronal-clerical, en defensa del orden social capitalista. El encubrimiento de los autores materiales de los crímenes y la marcha desfachatada hacia la definitiva amnistía son la consecuencia lógica de los objetivos de la represión: aplastar la resistencia obrera y popular contra la explotación del capital. El reclamo de las Madres -CÁRCEL A LOS GENOCIDAS- no será satisfecho hasta que, fusionado a las luchas del movimiento obrero y del pueblo oprimido, en una política independiente de la burguesía, lo realice un gobierno obrero y de los trabajadores.

29 de abril de 1987
Consideraciones y conclusiones sobre la crisis militar
Redacción

1 . Todo el curso de la crisis militar de semana santa ha confirmado la apreciación de la inviabilidad de un golpe de estado en las actuales circunstancias políticas. El imperialismo mundial y la burguesía nacional en su conjunto se alinearon en la defensa del presente régimen político democratizante, y el gobierno Reagan llegó a pasar incluso por encima de éste para exigir directamente que los sublevados depongan las armas. La unidad política del “frente civil” no se explica de ninguna manera por una evolución ideológica de éste a los principios de un democratismo consecuente, sino porque esa “unidad” respondía enteramente a los intereses del imperialismo y de los explotadores en general. La clase que “dividió” ese “frente civil” en el pasado, cuando necesitaba consumar el golpe, estuvo interesada en esta oportunidad en mantenerlo unido, esto porque no existen condiciones políticas para un régimen militar (debido a la descomposición de las fuerzas armadas y a la movilización popular); porque el régimen democratizante está cumpliendo con los planes del imperialismo; y porque las condiciones internacionales de crisis imperialistas tampoco darían sustentación al sostenimiento de una experiencia castrense. 2. La crisis político-militar de semana santa tuvo por motivo una división no resuelta dentro de las filas capitalistas y de sus partidos, relativa a la reestructuración de las fuerzas armadas, a la depuración de los elementos que perturban la estabilidad del proceso democratizante y al manejo de la impunidad de los oficiales comprometidos con el genocidio de la dictadura. Las fuerzas armadas fueron una caja de resonancia especial de esta crisis, reflejando acentuadamente una crisis de la política burguesa oficial. Esta no ha logrado conciliar su objetivo de consumar la impunidad con el de mantener su influencia sobre el electorado que se caracteriza por las ilusiones democráticas. La crisis político-militar ha servido para precipitar las decisiones y reunir al conjunto del bloque burgués detrás de una ley de impunidad. 3. La sedición militar careció en todo su desarrollo de un programa de poder alternativo y hasta de cualquier pretensión en ese sentido. Por eso reunió en torno suyo a los elementos politicamente más heterogéneos. Su inconsistencia política fue, por lo tanto, total, al punto que podía formular sus reclamos, pero de ningún modo tenía capacidad para establecer cómo imponerlos. La fuga pactada del mayor Barreiro y la odisea del traslado desde Misiones a Campo de Mayo para dar sustento a la sublevación, demuestran claramente la falta completa de base social del movimiento. La amplitud que cobró la sublevación en el tiempo y la neutralidad que consiguió de otros mandos para evitar una represión, fueron fundamentalmente el producto de la incapacidad oficial para enfrentar al movimiento y de las divisiones de la burguesía en relación a los términos políticos de la solución. El choque entre las distintas alternativas de negociación y de proyectos de impunidad, paralizaron al unido “frente civil”, lo cual demostró las limitaciones profundas de esa unidad de la que todos se jactaban. En todas las fuerzas armadas, incluidas la Marina y la Aeronáutica, hubo un acuerdo de no represión, por lo que en este aspecto no hubo ninguna clase de “quiebra de la cadena de mandos”. Las negociaciones existieron desde el primer momento: Primatesta y Angeloz “superaron” la crisis de Córdoba con la “fuga” de Barreiro, y en Campo de Mayo la negociación fue explícitamente encarada por Ríos Ereñu, Jaunarena y Alfonsín. La burguesía fue incapaz de explotar la enorme debilidad de la sublevación militar, por eso lo más correcto es decir que la supuesta fuerza de ésta no fue sino un reflejo de la crisis del frente democratizante. 4. Alfonsín procuró desde el primer día ordenar al frente burgués detrás de la plataforma de la impunidad. La fijó claramente el 16 de abril en el congreso, la prosiguió con el “acta democrática” y la remató en la negociación con Rico y en el nombramiento del coronel Gonzales como 2o jefe del Estado Mayor como consecuencia de los gravísimos hechos del lunes 21. La línea que se estableció ya había sido formulada en el discurso de Las Perdices, saludado entonces por todos los democratizantes y gran parte de la izquierda. El gobierno propició, sobre esta base política, una movilización popular controlada, que produjo enorme confusión en toda la izquierda que salió a apoyarla. Fuera del PO nadie desenmascaró la política del gobierno, ni señaló un camino para que la movilización popular pudiera superar la contención de todo el frente democratizante. Esta movilización limitada provocó algunos roces dentro de la burguesía, ejemplificados en la polémica con Alsogaray. Pero el programa político del frente democratizante fue el viejo programa de la UCD, en ese sentido ésta fue quien "bajó la línea”. Desde el viernes 17 la movilización popular comenzó a transformarse en un peligro para el régimen, con motivo de la concentración de gente en Campo de Mayo. Es entonces que se llama a no ir a los cuarteles. La CGT hace lo imposible por no declarar la huelga. Los medios de comunicación mienten descaradamente sobre el alcance de los acontecimientos y ocultan la línea de capitulación en curso. El “frente civil” contra la movilización popular tenderá a aglutinarse y tendrá su remate con el “acta” democrática, que está basada en la negociación ya en curso con los sublevados. En ningún momento de la crisis la burguesía perdió de vista sus intereses políticos fundamentales, algo que no ocurrió con la izquierda, la cual demostró que sus intereses de fondo están atados al régimen político y social presente. 5. Durante la crisis militar se puso de relieve la completa impotencia política de las instituciones del “orden constitucional”, incluido el ejecutivo. Ni el poder judicial ni el parlamento asumieron sus responsabilidades oficiales - sus miembros actuaban sigilosamente en las bambalinas según la importancia de sus relaciones en las fuerzas armadas. Se confirmó con esto el carácter completamente ficticio del régimen democratizante, cuya función cada vez más acentuada es la de tener agarradas a las masas mediante el cordón electoral, contando para ello con un nutrido servicio de funcionarios rentados. Pero en esta crisis se puso de relieve la debilidad descomunal del poder ejecutivo dentro de este cuadro político; no de otro modo se puede interpretar una crisis militar que se prolongó una semana completa. La función de arbitraje del presidente sufrió un golpe muy duro. La pretensión de querer convertir en un acto de autoridad el viaje a Campo de Mayo terminó en farsa; al día siguiente había nuevos desacatos y hubo que adicionar, para solucionarlos, otros seis generales a la lista de retiros. Los gobiernos imperialistas y sus agregados militares tuvieron que intervenir con toda su autoridad para sacar de la impotencia al ejecutivo constitucional. El agravamiento de esta crisis política y la creciente presión popular produjeron el acuerdo de Campo de Mayo, un pacto que surgió para poner fin a lo que amenazaba convertirse en una fractura del Estado. 6. Ahora se ha abierto un período de crisis de duración indeterminada, hasta que salga la legislación que cierre la crisis militar. Todos los partidos democratizantes apoyan la impunidad, pero esto no disminuye la disputa para achicar los costos para cada uno de ellos. Debe tenerse en cuenta que la lucha de los trabajadores contra la miseria y las divergencias de la burguesía en materia económica no han cesado, lo cual amplia el marco de la crisis que se pretendió cerrar con la negociación. Es natural que en este período florezca la demagogia, en especial en la izquierda, porque es el recurso que sirve para ocultar la capitulación política. No se debe tener el menor reparo en desenmascarar sistemáticamente a todo el mundo, poniendo de relieve la traición a los principios democráticos y los intereses de clase que actúan por medio de cada partido. El fracaso relativo del arbitraje intentado por Alfonsín (farsa del “17 de octubre democrático”, llamado así porque esta vez el Braden de turno estuvo en la Plaza), explica el acercamiento al peronismo renovador y la postergación por un año de la reforma constitucional; el régimen necesita de acuerdos que eviten la polémica. Esta circunstancia servirá para poner de relieve a los ojos de los trabajadores, los intereses estratégicos que unen al justicialismo y al radicalismo, y a los dos juntos con la burguesía y el imperialismo, acelerando las posibilidades de formar un partido obrero independiente contra el conjunto de la clase patronal. 7. La crisis militar no fue un enfrentamiento entre civiles y militares; en ambos campos la batuta la tuvo la burguesía, que procuró soldar la unión entre unos y otros para la mejor defensa de la propiedad y del Estado. El Partido Obrero, naturalmente, no es un partido civilista, pues es un partido revolucionario. Las dictaduras más implacables fueron ejercidas en América Latina bajo el disfraz del “civilismo”, el mismo que usaron Mitre, Sarmiento y Roca para formar lo que son las modernas fuerzas armadas, totalmente ligadas a la burguesía y al Imperialismo. El Partido Obrero pugna, y lo dice, por conquistar influencia y prosélicos dentro de las fuerzas armadas, con el fin de acelerar el pasaje a la revolución socialista. A este fin es necesario desenmascarar la utilización clasista de las fuerzas armadas por parte de los explotadores, y la traición de éstos a los intereses nacionales. El militar que cree que perdimos en Malvinas por culpa de un general y no por la política de la burguesía, no entendió nada y está condenado a ser repetidamente el instrumento de todas las traiciones. El ejercicio de las armas debe ser de todo el pueblo trabajador, eso es soberanía popular, y la causa de la defensa nacional solo es tal cuando reposa en la conciencia, movilización, organización y armamento de los propios trabajadores.

29 de abril de 1987
Si la capital estuviera en Viedma o la confesión de la hipocresía oficial
Redacción

Los alfonsinistas se llenan la boca con el tema de la movilización popular de Semana Santa, porque tienen dos objetivos muy precisos. Uno, lavar su responsabilidad por los golpes pasados con el argumento de que en aquellas ocasiones el pueblo no se movilizó. El otro, justificar su rendición ante un golpe futuro con el pretexto de que el pueblo no se quiere movilizar. Ellos saben muy bien que existió una tendencia a la movilización antigolpista en todas las épocas, y que si ella no fue coronada por el éxito eso se debió al freno y al sabotaje de los partidos patronales y la burocracia sindical. También saben que esta vez no pretendieron derrotar a los sublevados mediante la movilización, como lo prueba que llamaron a no ir a los cuarteles. Apoyados por el imperialismo, los democratizantes invitaron a ganar las calles para usar al pueblo como factor de presión para negociar con los sediciosos, como efectivamente ocurrió. La prueba más flagrante de la hostilidad del oficialismo a la movilización popular la ofrece, sin embargo, el hecho de que pretende trasladar la capital a Viedma. No hace falta demostrar que esa ciudad es fácil presa de un golpe militar; allí no hubiera podido producirse una movilización del alcance de la que tuvo lugar en Buenos Aires. Aun después de la crisis militar el gobierno insiste en trasladar la capital a Viedma. Esto indica sólo una cosa: el balance que hace el gobierno, y con él todos los capitalistas, es que los hechos de Semana Santa fueron peligrosos por la movilización popular y no por la sedición. El enemigo es aquélla y no ésta. Con esta criminal posición el gobierno sigue pretendiendo, sin embargo, que considera al pueblo su bastión defensivo contra el militarismo.

29 de abril de 1987
“Ley Rico”, “Pacto social” y una yapa: el tarifazo
Redacción

El gobierno decididamente no tiene suerte. Empeñado en ocultar su espurio pacto con los sublevados derechistas y se apresta a enviar al parlamento un proyecto de ley sobre “obediencia debida”, amnistía, impunidad o como se la quiera llamar, con el concurso inevitable de todas las alas del justicialismo. Para amargarle la empresa ya apareció quien bautizará al engendro de “ley Rico”, un invento que gozará a no dudarlo de gran acogida popular. De este modo la criatura terminará llevando el apellido del padre putativo, que como todo el mundo sabe es siempre el verdadero padre. Los entretelones del parto de la “ley Rico” han permitido apreciar a la democracia en acción: legisladores, jueces, militares y políticos se reúnen sigilosamente para consumar el atropello, en tanto que por radio declaran que quien diga que hubo negociación con los militares es un vulgar impostor. La “Ley Rico” no es otra cosa que lo prometido por el “acta democrática” firmada por todo el “establishment” argentino, incluidos bisontes, comunistas y hasta una especie de trotskistas que firmaron en La Plata lo que no muy rigurosamente no quisieron firmaren Buenos Aires. Pero esta “ley Rico” forma parte de un tejido de doble punto, el otro es el “pacto social". Este “pacto social” apunta a ser un ataque histórico a los trabajadores, toda vez que allí se comprometen conquistas muy importantes y la vía libre a las patronales a incrementar la superexplotación en nombre de la “productividad”. Pero el “pacto social” es también una exigencia del imperialismo para imponer la privatización y la captura por parte de los banqueros de las empresas estatales más rentables. No en vano el embajador yanqui, Gildred, declaró su apoyo al ingreso de Alderete y del justicialismo al gobierno. Todos los “borradores” de documento de “pacto social” publicados hasta ahora, se comprometen firmemente con la privatización. La burocracia sindical, integrada al Estado, pichulea como tendero un aumento salarial de 20 a 30 ₳, que le permita esconder en algo su violento entreguismo. Este “aumento” no agrega ni quita nada a la aguda miseria salarial. Peor aun cuando las perspectivas son nefastas en materia de precios, con alquileres que se comen el 75% del salario, con promesas de descongelamientos y con el anuncio de que las tarifas de las empresas públicas estarían “retrasadas”. Como sabemos esta es la forma en que los “poderes” anuncian los "tarifazos”. Alsogaray, que es orejudo y cínico, pero no tonto, acaba de pronosticar un “mini-rodrigazo”. Son estas condiciones de ofensiva contra los trabajadores y la desestabilización de las condiciones de vida de las masas, las que explican el comienzo de una nueva ola de huelgas, que podrá ampliarse a partir del 1° de mayo. Hospitales públicos, La Razón, Piedra del Águila y la construcción de Neuquén, y hasta el conflicto en Colorín. Y todo esto ocurre cuando la burocracia de los sindicatos, como el caso de docentes con ayuda de la “izquierda”, se esfuerza por desmantelar los movimientos de lucha en nombre de la “defensa de la democracia”. El Partido Obrero apoya resueltamente estas luchas y dice que son el camino para salir del pozo. Denuncia la integración de los sindicatos al Estado y llama a realizar asambleas generales para rechazar el “pacto” antiobrero y reclamar 600 ₳ de salario y jubilación mínimos y móviles. No se puede esperar ninguna mejoría popular de un proceso de entrega económica y de pactismo político, que habrán de conducir a la total anulación de la soberanía popular y de las libertades democráticas.