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Prensa Obrera N° 178

22 de abril de 1987 · 18 notas

Notas de este número

22 de abril de 1987
Todos con el Partido Obrero el 1° de mayo
Redacción

Usted, compañero trabajador; vos compañero estudiante; usted, compañera ama de casa; todos ustedes, ciudadanos de cualquier condición que se movilizaron incondicionalmente contra la sedición derechista; todos hemos hecho en los días de semana santa una experiencia fundamental, que bien podríamos calificar de histórica. Fue una experiencia que estamos en condiciones de asimilarla ahora en toda su magnitud. En el mismo momento en que, a lo largo y ancho del país, centenares de miles de personas nos movilizábamos contra el alzamiento reaccionario y llegábamos a la conclusión sin precedentes de que debíamos rodear e incluso. invadir los cuarteles sublevados; en el mismo momento en que rompíamos el freno histórico que impusieron durante décadas los gobiernos y partidos patronales a la lucha a muerte contra los golpes militares; repetimos, en el mismo momento en que iniciábamos esta acción histórica independiente propia de un pueblo que comienza a comprender que tiene que tomar el destino propio y de la nación en sus manos; en ese mismo momento, el gobierno nacional y los partidos patronales, el clero y los empresarios, y la embajada norteamericana y sus agentes en el país, negociaban con los sublevados un acuerdo antidemocrático a espaldas del pueblo, luego de haber prometido “firmeza” y “ninguna negociación”, en especial “nada de impunidad”. El domingo por la mañana, todos esos responsables de las grandes derrotas nacionales, ahora con el apoyo de todo un sector de la izquierda encabezado por el Partido Intransigente y el Partido Comunista, firmaban un “acta democrática” que los comprometía a impulsar la impunidad de los acusados ante la justicia por genocidio; la impunidad de los propios alzados; y hasta la libertad a Alfonsín para que negocie como quisiera —eso querían decir con el “respeto a la investidura presidencial”. ¿Es posible acaso reemplazar con ese “respeto” el imprescindible plan de acción y de combate contra el alzamiento; reemplazar a la huelga general; reemplazar a la ocupación de los centros neurálgicos; reemplazar al llamamiento a la rebelión de la tropa? ¡Claro que el “respeto a la investidura presidencial” no resuelve nada! Esa expresión fue el cheque en blanco que el conjunto de esas fuerzas le dieron a Alfonsín para culminar la negociación. Solamente el Partido Obrero denunció desde el jueves 16 esa negociación a espaldas del pueblo. Para hacernos oír bien claro denunciamos la concentración impulsada por el gobierno el jueves 16, que tenía por finalidad encubrir su política apaciguadora. Era necesario, desde el comienzo de la crisis, delimitar con la mayor exactitud la posición de la burguesía que ya traficaba la traición, y la posición del Partido Obrero que propugnaba la acción popular efectiva. De esta conciencia del carácter de las fuerzas que estaban actuando y de su política dependía que no sufriéramos otro 16 de setiembre, otro 28 de junio u otro 24 de marzo. Toda la izquierda se acopló, en cambio, a esta maniobra, y desde este momento hasta la tarde del domingo ningún volante de esta izquierda denunciará la política del gobierno y de sus aliados. Solamente el Partido Obrero aplicó la táctica de golpear contra la derecha y denunciar y desenmascarar la capitulación de la burguesía democratizante. Años de polémicas estratégicas quedaron zanjadas por la práctica. Solamente el Partido Obrero se pronunció el sábado a las 19 horas, ante una convocatoria a los partidos, para que estos declarasen la huelga general; para que se requisara el transporte y se tomaran los centros de comunicaciones; para que se formara un comité de partidos y del gobierno para dirigir - esta lucha; para que la CGT ordenara la ocupación de fábricas y de todos los centros vitales. Solamente el Partido Obrero fue fiel a estos planteos en todas las horas siguientes y en todas las discusiones partidarias. Fue así que el domingo a la mañana dijimos: se va a firmar un “acta democrática” para traicionar la lucha y pactar definitivamente con la sedición. Nadie alertó al pueblo de esta manera. El resto de la izquierda pugnaba por entrar a empujones a la Rosada para firmar el “acta”. Y fue así también que, cuando Alfonsín se fue a Campo de Mayo, sacamos en minutos un volante donde decíamos que la traición se había consumado, y que se pactaría la “obediencia debida” (ahora con garantía multipartidaria) y la remoción de una parte del generalazo. Estuvimos en Campo de Mayo y en Plaza de Mayo, y en todas las plazas de provincias, para actuar junto a la ciudadanía contra la traición y por la derrota de la sedición. Que el Partido Obrero tuvo razón es lo de menos. Lo que sí es fundamental es que el Partido Obrero demostró en el curso de esta crisis política, la completa validez de su estrategia y de sus consignas, es decir la validez de su afirmación de que la burguesía nacional es una clase impotente frente al imperialismo y totalmente incapaz de conquistar la democracia política, y de que solo un frente dirigido por la clase obrera y solo un gobierno de trabajadores podrá obtener una victoria definitiva para las causas fundamentales de nuestro pueblo y para la conquista del socialismo. La experiencia ha demostrado que este régimen político, contra todo lo que dice la izquierda, es el taparrabos del imperialismo, el instrumento del capital y la pantalla del militarismo y de la burocracia. No es cierto que hayamos conquistado la democracia; aún tenemos que hacerlo; para eso tenemos que acabar con la dictadura del capital. Ahora Alfonsín dice que no capituló porque la “obediencia debida” hace tiempo que figura en su programa, y porqué Ríos Ereñú ya le había dicho que se quería ir. Puras macanas. Es cierto que la “obediencia” es desde siempre su programa, pero no había acabado de imponerla, aunque ya había dado enormes pasos hacia esa dirección (“punto final”); la impondrá ahora por exigencia de los golpistas y con apoyo “multipartidario”. Es probable o no que Ríos Ereñú se hubiera querido ir, pero se ha ido en la práctica por exigencia de los golpistas. ¿Y cómo es que los sublevados del jueves se transformaron era “amotinados” el domingo; de “minoría de nazis” hace dos semanas, ahora en “héroes de Malvinas”; de propiciadores de una dictadura (“democracia o dictadura”) c- simples descarriados que “equivocaron el camino o los métodos”? Que el desmalvinizador Alfonsín; que el que pidió que Illia fuese presidente en 1982 para arreglar la “paz” con los piratas; y que el que hoy negocia con los yanquis que fueron los principales agresores en Malvinas; que un hombre con estos antecedentes y conducta invoque la causa de Malvinas es toda una impostura y un claro síntoma de su pacto a nuestras espaldas. Pero la lucha no ha terminado. Siguen los sublevados; sigue la dominación imperialista; sigue una falsa democracia; sigue la miseria salarial y de los jubilados; sigue la explotación capitalista. Es necesario transformar las conclusiones de esta experiencia en acción, en acción consciente, en acción organizada, en acción fundada en un programa y concretada en la disciplina de la lucha cotidiana. Por eso hay que unirse al Partido. Por eso hay que concurrir al acto del PO del 1° de mayo. Por eso hay que integrarse a la Unión de Juventudes por el Socialismo. Por eso hay que ganar más y más compañeros para la jornada del 1° de mayo, que debe transformarse en movilización. La burguesía ha demostrado, otra vez, que no nos garantiza ni el derecho de morirnos democráticamente de hambre, porque es impotente ante el militarismo. Todos junto al Partido Obrero, el 1° de Mayo Viva la clase obrera internacional. Viva la revolución socialista mundial.

22 de abril de 1987
Otra masacre sionista contra el pueblo palestino
Redacción

La semana pasada se realizaron en Cisjordania grandes manifestaciones en solidaridad con la heroica huelga de hambre que cumplían los presos políticos palestinos en las cárceles sionistas. La población salió a la calle, cerró los comercios y la juventud se atrincheró en las Universidades, protagonizando una importante protesta contra la ocupación israelí. Los sionistas respondieron con la espantosa brutalidad que los caracteriza, sacando el ejército a la calle y disparando a matar. Un estudiante fue asesinado, otros cuatro quedaron heridos y centenares permanecerán encarcelados, sin juicio ni proceso. La Universidad —bastión de la resistencia— fue clausurada por enésima vez, pero la represalia de los racistas no concluyó allí. El ejército y los colonos israelíes se lanzaron armados con topadoras a destruir barrios y poblaciones enteras y a quemar plantaciones y naranjales de campesinos palestinos. Los sionistas tienen un mecanismo de terror aceitado que ponen en funcionamiento cada vez que se produce un choque con los palestinos. Su inocultable objetivo es convertir a Cisjordania en una región inhabitable para sus legítimos pobladores. Pretenden anexar la zona en forma definitiva a Israel, forzando la emigración y el sometimiento completo de los palestinos, y si concurren a una negociación internacional será para imponer este programa. Los sionistas buscan repetir lo que hicieron en 1948, ocupando la zona con colonos y procediendo luego a expropiar a los agricultores locales. Las masacres están al servicio de este objetivo, ya que el Estado de Israel solo puede subsistir aumentando sin límite la opresión palestina. Impusieron con la guerra del Líbano la diáspora de una parte de los refugiados palestinos y ahora tienen la mira puesta en Cisjordania. Es imprescindible retomar la solidaridad internacional activa con la causa palestina.

22 de abril de 1987
Yugoslavia: campo de pruebas de la “reforma” de Gorbachov
Redacción

El movimiento huelguístico en Yugoslavia no se ha detenido. La agencia estatal de noticias informó que otras “veinte huelgas irrumpieron en Montenegro, en la región Este” y que 600 trabajadores de una importante empresa de la construcción en Titograd hicieron abandono de la planta (Jornal do Brasil, 3-4-87). De acuerdo a los cálculos oficiales se produjeron 130 paros en los dos últimos meses. Estas huelgas estallaron en respuesta a la decisión oficial de anular los aumentos de salarios concedidos durante los primeros meses del año, retrotrayendo los sueldos a los niveles de diciembre último. Mientras el gobierno redujo de esta forma los salarios nominales en un 50 %, se decretaron aumentos masivos de los precios, en especial de los productos alimenticios. Ahora el gobierno sancionó una ley autorizando a las empresas que hubieran tenido pérdidas, el año pasado a “reducir el salario al nivel mínimo”, y si aun así no se recuperan, a cerrar sus puertas, poniendo en la calle a sus trabajadores. Se estima en más de 2000 las empresas que están en falencia “socialista” (mote inventado por Gorbachov para algo que los yugoslavos y sus agentes húngaros vienen realizando desde hace tiempo), y en 600.000 el número de trabajadores amenazados con ser llevados al "salario mínimo" y, eventualmente, a la cesantía. Todas éstas han sido medidas largamente reclamadas por él FMI. El gobierno las está imponiendo con el argumento de la “reforma económica” y dé la "apertura de la economía”. Este descomunal descalabro económico es una consecuencia directa de la capitulación de la burocracia estatal ante el imperialismo y prepara el camino para un entrelazamiento directo con el capital mundial. Lo que ocurre en Yugoslavia importa mucho como fenómeno internacional, y porque constituye la avanzada de la política que Gorbachov pretende imponer en la URSS. La tendencia de la burocracia a convertirse en agencia de la restauración capitalista es cada vez más acentuada. Su capacidad para arbitrar en beneficio propio, entre el imperialismo y la clase obrera, se agota como consecuencia de la crisis económica mundial, de la incapacidad del totalitarismo burocrático para impulsar un desarrollo productivo socialista, y de la resistencia de los trabajadores a los planes de carestía, miseria y despidos.

22 de abril de 1987
Hace dos semanas Alan García tiraba la chancleta
Redacción

Dos semanas antes de la sublevación militar en Argentina, hubo un levantamiento de la Fuerza Aérea del Perú. Allí el alto mando se oponía a la sustitución de los tres ministerios militares por un Ministerio de Defensa único a cargo de un civil. La razón de esta oposición es que el actual fraccionamiento de la repartición le permite a cada arma manejar fabulosos presupuestos en forma autónoma. La aviación en particular extrae enormes privilegios económicos de este sistema que le permite firmar contratos con empresas de abastecimientos sin necesidad de rendir cuentas al gobierno. Lucra también con el monopolio de los vuelos concertados con compañías petroleras y maneja por cuenta propia la compra de armamentos en el exterior. El presidente Alan García se decidió después de mucho tiempo a crear el Ministerio de Defensa, ante el tremendo vaciamiento de recursos económicos que sufría el país, pero esto como consecuencia de la política de sometimiento al FMI y del pago de la deuda externa. La sublevación se gestó a plena luz del día, sin que García adoptara ninguna medida para sofocarla. Los “rebeldes” firmaron solicitadas, repartieron volantes y suscribieron un memorándum público con la firma de 157 altos oficiales. La Fuerza Aérea llegó a planificar el retorno del avión presidencial que había llevado a Alan García a México, dejando a García en ese país. Con el mismo libreto que luego utilizaría Alfonsín, García apareció en la televisión afirmando que la “democracia no se negocia”, pero mientras decía esto estaba discutiendo un acuerdo con los sublevados. El pacto fue alcanzado en primer lugar con el perdón de todos los alzados. Cavallerino, destituido, se retiró tranquilo del cuartel con todos sus oficiales y anunció desfachatadamente que se “iba de vacaciones”. El proyecto original del Ministerio de Defensa quedó alterado, retirándoselo del Parlamento. Alan García se ha arrogado la reglamentación de la nueva institución en un plazo de 180 días, en lugar del Congreso. De esta forma se abrió camino para el otorgamiento de las diversas concesiones a los milicos, que desnaturalizarán las proclamadas intenciones iniciales. La capitulación de García es un nuevo peldaño en el proceso de militarización del régimen político. Con el pretexto de “reprimir a la guerrilla” los militares dan rienda suelta al terrorismo de Estado. Zonas enteras del país se encuentran bajo el gobierno directo de los comandantes zonales y es escandalosa la secuela de asesinatos, desapariciones y masacres. La ocupación policial de la Universidad a sangre y fuego y la matanza de presos políticos son los episodios más recientes de esta represión. El régimen constitucional actúa como pantalla y justificación de la embestida de la reacción. Alan García —prócer del peronismo y una parte de la izquierda— se agacha como Alfonsín ante la casta militar.

22 de abril de 1987
Lo que firmó el MAS
Redacción

Luis Zamora y Silvia Díaz estuvieron entre los que, el domingo al mediodía, procuraban entrar a la Casa Rosada con motivo de la inminente firma del “acta democrática”. El conjunto de los partidos del Frepu habían tomado la decisión de concurrir en una reunión realizada en el local del CC del PC ese mismo día a la mañana, a la cual el PO fue invitado en calidad de “observador”. En esa reunión los partidos del FP (incluido el MAS) rechazaron la propuesta de nuestro “observador” de no firmar ningún “acta democrática”. Estas circunstancias explican el hecho de que Zamora fundara, luego, su discrepancia con el “acta” y su negativa a firmarlo en dos objeciones puntuales y específicas, y no en una oposición de conjunto al “acta” y a la política que expresaba. Esas objeciones eran la “obediencia debida” del punto 3 y el “apoyo ...a las instituciones del Estado” del punto 1, en el entendimiento de que esto último equivalía al apoyo a las fuerzas armadas. Con esta política de disecar al documento en puntos y al Estado en cada una de sus instituciones, el Mas no hacía reproche a la burocracia judicial y administrativa, al parlamento burocratizado e impotente, ni al ejecutivo que se ha arrogado el derecho de decidir despóticamente por sobre el parlamento y las provincias. Es decir que el Mas lo firmó, pero claro está que con estas importantes limitaciones. Pero es difícil salir impune de las limitaciones políticas. Es así que lo que el Mas acertadamente no hizo en la Casa Rosada si lo hizo en las casas de gobierno provinciales. Por eso el diario El Día de La Plata informaba, el lunes 20, que el Mas había puesto su firma en el "acta de compromiso bonaerense”. Este "acta” no tiene naturalmente el punto 3, ni tampoco el concepto objetado del punto 1, y tampoco conserva la redacción del “acta” nacional. Este “acta provincial” agrupa a todas las instituciones del Estado en la rúbrica de “apoyo al orden constitucional” y más adelante dice “que la forma democrática republicana es la que permite un estilo de vida y de trabajo donde el ser humano desarrolla su capacidad de crear” —¡y si no que lo digan los que ganan 200 australes por mes, los jubilados, los chicos que mendigan, los trabajadores del interior, las mujeres golpeadas y todos los explotados, reprimidos y pisoteados! El Mas ha renunciado al socialismo con un acto muy simple y se ha pasado al “orden constitucional”, que poco tiene de “orden” y de “constitucional”, como lo probaron la sedición y la capitulación ante ella. Ahora la justicia absolverá por “obediencia debida” a los que obedecieron la orden de secuestrar y a los que desobedecieron la orden de no sublevarse. Este tipo de compromiso es suficiente para atar a un partido al orden burgués, con todas las consecuencias capituladoras que lógicamente se derivan de ello. Una cosa interesante del panorama político argentino, y que fuera realzado por la crisis última, es que nadie parece percibir el descomunal chantaje que hace la burguesía en circunstancias como éstas, y la forma como invierte los términos de la situación. Cada vez que hay un golpe militar los partidos de izquierda son conminados a apoyar el orden sin que nadie perciba que el asunto es llamar al orden a los golpistas mediante su aplastamiento. La izquierda corre presurosa a no sacar los pies del sistema capitalista, dejando en manos del gobierno y los partidos de turno la política con que se debe defender las libertades democráticas. La obsesión del izquierdismo es que la prensa no diga al día siguiente que “los extremos se unen”, cuando es precisamente cediendo a este chantaje con que se termina al servicio de la extrema derecha, mediante la capitulación ante ella. El episodio de las “actas” puso de relieve la completa falta de independencia política de la izquierda ante la burguesía. Esta ponía los términos del acuerdo y los izquierdistas podían, si podían, cambiar alguna coma. Ningún partido de izquierda, SALVO EL P.O., fue con su propia “acta” a la burguesía, e informando previamente de esto al pueblo, para una acción práctica de lucha contra el “enemigo común” (enemigo que es táctico para la burguesía y estratégico, incluida la burguesía democratizante, para el proletariado). No eran principios ni estrategia lo que debía estar sobre la mesa, sino una definida acción de lucha. Si un partido de izquierda levanta propuestas de lucha en la agitación cotidiana y luego renuncia a ellas cuando tiene que hacer un acuerdo táctico de la máxima importancia con el aparato del Estado burgués para acabar con un golpe, ello significa que esas propuestas de lucha tienen un carácter declamatorio y hasta demagógico. Solamente el PO hizo todo el eje de un pacto en una propuesta de acción, la cual debía llevar al conjunto de los partidos y del gobierno a transformarse en dirección de una huelga general y de la ocupación de centros de comunicaciones y de transporte, en conjunto con la CGT y los sindicatos. Al firmar las “actas” provinciales el Mas se integró por la ventana al bloque de partidos y entidades que firmaron el “acta” nacional. ¿O acaso el Mas nos dirá que fueron éstos los que se integraron a su política? En un momento decisivo, cuando el desenmascaramiento de la traición y de sus autores pasa a primer plano, emblocarse con éstos es colaborar con esa traición, aunque en los confines provinciales se use otro lenguaje. Subrayamos en particular el “acta bonaerense” porque el lector podrá ver en la crónica de lo ocurrido en La Plata que el Mas y el PO formaron un frente muy estrecho durante la semana pasada, frente que chocó en todas las etapas de la lucha con el Estado y sus partidos. Desenvolver la emancipación creciente de las masas platenses respecto al Estado, sin dejar de proponerle y exigirle a éste acciones prácticas y precisas; esto era el súper-eje de la política qué se debía impulsar. El Mas firmó en La Plata un “acta” contraria a toda la política impulsada con PO, y ni llevó a la casa de gobierno las exigencias que sí hizo con el PO a la municipalidad de la ciudad. El Mas ha logrado corporizar por su política vacilante y su comportamiento práctico contradictorio, el punto donde se cruzaron las presiones de la vanguardia de la clase obrera y las de la burguesía proimperialista. Para colmo ahora reivindica la no firma del “acta" en un lado y la firma en el otro, sobre la supuesta coherencia que se derivaría del tenor secundariamente diferente dé los dos documentos. Pretende convertir el problema político en cuestión académica, pero en esta última también se capitula ante la burguesía y se abandona el programa de lucha. Un rasgo común de toda la izquierda fue la de no denunciar a los partidos patronales y al gobierno desde el comienzo de la crisis. Ningún volante de izquierda tiene críticas. Parece que esta izquierda cree que cuando se lucha contra un golpe hay que hacerlo ciegamente bajo la conducción capituladora de los democratizantes, diferenciándose apenas en la formulación de propuestas de acción más enérgicas, que luego se abandonan al firmar las “actas” de costumbre. Lo que ha estallado a la luz del día es la completa falta de independencia política de la izquierda, no en vano es democratizante.

22 de abril de 1987
La Plata: Movilización popular, parálisis oficial
Redacción

El viernes una brigada del P.O. y U.J.S. agitó en plaza Italia desde la tarde, repartiendo más de 2000 volantes y realizando un acto relámpago, donde se denunció la conducta del gobierno: “a FORD mandaron 4500 efectivos, tanquetas,' perros, y helicópteros para reprimir una huelga, golpearon a los jóvenes que se movilizaron contra el imperialista Rockefeller y, sin embargo, son incapaces de reprimir a un minúsculo grupo de facciosos de las FFAA” El sábado prosiguió la agitación en las calles y en los barrios. Se repartieron 4000 volantes y se hicieron pintadas llamando a aplastar la sublevación militar. Al local se acercaron compañeros independientes, atraídos por la agitación partidaria e interesados en colaborar. El sábado a la noche la actividad del PO se hizo más intensa ante la información proveniente de Magdalena de que el Reg. 8 de tanques se negaba a reprimir a los sublevados y de que había un “estado deliberativo” en los oficiales de la guarnición. Propusimos, junto a otros partidos de la izquierda, convocar a la población a movilizarse preventivamente para parar una posible salida de los tanques. Esta propuesta fue llevada a una reunión realizada en la Asociación Judicial Bonaerense, donde estaban presentes gremios independientes, "CECIM” (ex combatientes) y numerosos activistas sindicales. La actividad del Partido tomó, entonces, un rumbo práctico. Junto al Mas nos dirigimos a Radio Provincia, donde logramos que se nos hiciera un reportaje, y luego conjuntamente convocamos a la población platense a concentrarnos en la municipalidad desde las primeras horas de la mañana. El planteo era el siguiente: “Que la municipalidad movilice todos los vehículos y máquinas viales suficientes para que junto a gente se bloquease la ruta 36 por donde podrían llegar los tanques. Esta propuesta se hacía doblemente necesaria ante la información de que el regimiento 7 ARANA también se negaba a reprimir. Como señalaba un compañero: “Esto de los leales es un cuento, la población movilizada tiene que aplastar a los sediciosos.” A la convocatoria hecha por el PO y el Mas también se habían sumado algunos gremios , que resolvieron marchar a la plaza: la Asociación Judicial Bonaerense, Luz y Fuerza Mercedes, APU, Judiciales, Actores, Ex Combatientes. La movilización en horas de la madrugada reunió a más de 350 compañeros, que con cánticos pedían que se abriese la Municipalidad para que se informe al pueblo sobre lo “que sucede en Magdalena” Es de destacar que desde que la gente empezó a juntarse el propio intendente Alberti inició una campaña de desmovilización pública desde las radios, informando que la situación era normal. Que esto era una burda mentira lo revelan varios hechos. En la reunión que finalmente tuvo una comisión de manifestantes con los bloques legislativos (a las 3 de la mañana) se confirmó lo siguiente: 1°) que el 8 de tanques se negaba a reprimir a los sublevados; 2°) que se había destituido al jefe y al subjefe de la unidad. 3°) que una votación en el regimiento había resultado empatada sobre si sumarse o no a los rebeldes; 4°) que según el gobierno no había que impacientarse porque “de las puertas del cuartel hacia afuera era normal". Después de hablar con los bloques, la comisión integrada por un representante del PO, del Mas, del Sindicato Luz y Fuerza Mercedes, del CECIM y manifestantes, denunció todo esto ante la concentración y convocaron a concentrarse el domingo a la mañana para marchar a Buenos Aires.

22 de abril de 1987
En el interior se ocuparon facultades, se marchó a los cuarteles y se ganó las calles
Redacción

A medida que la capitulación del gobierno frente a la sedición militar se hacía evidente, las iniciativas independientes de movilización popular se fueron abriendo camino en los grandes centros del interior del país. En Córdoba, los viejos amigos del menendismo (Angeloz, Primatesta, Correa) y del Navarrazo (De la Sota) se encargaron de encubrir y de otorgar amplias garantías a los sublevados, al tiempo que atacaban toda movilización independiente. Miguel Correa (secretario general de la CGT) agredió por radio a los “irresponsables que propugnan una huelga general”. En respuesta a esto el movimiento estudiantil desarrolló una amplia movilización: las facultades fueron ocupadas, constituyéndose comités de toma por Facultad, que garantizaron, diariamente la realización de asambleas y marchas callejeras. La toma se levantó el domingo por la noche en medio de una gran confusión: allí, la UJS distribuyó el volante del Partido Obrero denunciando la capitulación del gobierno nacional. En las noches del viernes y sábado, el PO ganó las calles del centro de Córdoba, mientras extendíamos la agitación oral y volanteos a barrios como la Villa Libertador y la sección 13a. En San Lorenzo (Santa Fe) agitamos, durante todo el sábado 18, nuestro planteo de “huelga general y marchar sobre los cuarteles”. Al día siguiente, impulsamos esta iniciativa junto al PC de la zona entre las 1200 personas que se concentraron en San Lorenzo Así se concretó una combativa marcha hasta el batallón de Fray Luis Beltrán, que tuvo carácter masivo. En San Nicolás (Buenos Aires) el intendente local (peronista renovador) desconcentró la movilización del domingo, señalando que “ya estaba todo arreglado”. Las 300 personas que, entonces, quedaban en la plaza de la ciudad, comenzaron a dispersarse en medio de una gran incertidumbre. La militancia del PO, megáfono en mano, denunció entonces en qué consistía “el arreglo": en la absolución de los genocidas. Unos cincuenta compañeros se reagruparon, recibiendo con aprobaciones y aplausos la denuncia de nuestro partido. En cuatro días de crisis militar, los comités regionales del PO reprodujeron paso a paso, la agitación central del partido: entre el jueves y el sábado, el PO distribuyó unos 150.000 volantes en las barriadas, facultades y concentraciones populares del interior del país. Al cierre de esta edición, los anuncios de una nueva sublevación en Tucumán y Salta desataban, en pocas horas, un impresionante movimiento. En Salta, 1500 personas se concentraron en la tarde del martes 21, frente a la casa de gobierno, al grito de: “si no se van, a los cuarteles hay que marchar’’. El PO, con volantes y en "flashes” de radio y TV, llamó a organizar la huelga general y a ocupar los lugares de trabajo y centros neurálgicos. En la misma tarde del martes, en Córdoba, una movilización convocada por la Federación Universitaria de Córdoba congregó a 6000 personas: luego se volvieron a ocupar las facultades. Lo mismo sucedía en la universidad de Río Gallegos y Rosario. En esta ciudad, el gremio docente resolvía en asamblea, la convocatoria a asambleas por escuela para resolver el paro por tiempo indeterminado hasta el fin de la sedición.

22 de abril de 1987
La gesta popular de las barriadas a Campo de Mayo
Redacción

Los militares no eligieron al azar la fecha de su sublevación. Atacaron en el fin de semana más largo del año; en el feriado más “adormecido”. Las fábricas, las escuelas, las universidades, los negocios y los talleres, vacíos. Los trabajadores, los estudiantes, la población: en sus casas. El Partido Obrero no perdió un minuto. ¡A los barrios! Nuestros compañeros se reunieron en los locales de cada zona y ganaron la calle. Se trazó un plan de agitación, casa por casa, para reventar el aislamiento. La burguesía no se quedó quieta. Comenzó, también desde el primer minuto, a bombardear las casas de los trabajadores. La televisión y la radio montaron una campaña de fervoroso apoyo a las negociaciones del gobierno con los sublevados. Se pretendió que la ciudadanía fuese espectadora de los hechos que —según los políticos burgueses— estaba ‘‘bajo absoluto control”. El paso de las horas demostró que ese supuesto “control” era falso. Para contrarrestar la desinformación burguesa, comenzamos inmediatamente los volanteos. Nuestros volantes, en decenas de miles, se repartían como pan caliente. Los trabajadores leían, discutían y se organizaban en cada zona. Los informes de los debates, de las opiniones, de la conducta de los trabajadores ante los hechos fueron orientando los sucesivos comunicados del Partido. ¡Como en Malvinas! De las plazas y barrios del oeste del Gran Buenos Aires llegaron los primeros informes: los compañeros del P.O. señalaban que muchos trabajadores consideraban que la campaña de TV y radio era “como la de Malvinas”. La desconfianza profunda de la clase obrera sobre lo que la burguesía, el gobierno, los Manzano, Jaroslavsky y Cafiero decían por televisión se cristalizó en la agitación que hacían los compañeros. ¡Nos engañan! voceaban los compañeros, mientras se distribuía nuestro llamado a aplastar la sublevación militar. En las casas recibían el volante, nos hacían pasar a discutirlo, acordaban con nuestra posición luego del debate. Mientras tanto, en General Sarmiento, en Kilómetro 30, en todo el cordón de barrios que rodea Campo de Mayo, mientras repartía sus volantes, el Partido advertía la tendencia de los trabajadores y sus familias de dirigirse a las puertas de la guarnición. Sin pérdida de tiempo, destacamentos de vecinos del PO se fueron con los compañeros para Campo de Mayo. En la medianoche del propio jueves ya nuestros compañeros explicaban nuestra posición a los allí reunidos. Los trabajadores de la zona, sin orden previa, sin vacilación, encararon a la guardia de oficiales sediciosos en la puerta “Dos Bis”. ¡Ríndanse! ¡No les alcanzó con el Proceso y Malvinas! ¡Cobardes!, gritaba la multitud. Los más resueltos, a pecho descubierto, en un cordón humano imparable, se pusieron a centímetros de los oficiales. Les gritaban en la cara, les empujaban el fusil. Y entonces ocurrió: los peores torturadores, los que secuestraron en la noche, los que estaqueaban en Puerto Argentino, los feroces, comenzaron a retroceder; primero un metro, luego dos, tres, diez. Los obreros y sus mujeres, a riesgo de su vida, llevaron a los subversivos hasta adentro del cuartel. Fue entonces cuando los concejales de San Martín llegaron en auxilio de los sediciosos; pidieron calma a los trabajadores, frenando el avance de los trabajadores. Las vacilaciones Mientras esto ocurría en el cordón de barrios de Campo de Mayo, en las barriadas de la zona Sur la actitud era vacilante. Muchos compañeros decían “es una maniobra; nos quieren hacer creer que es un golpe; Alfonsín se quiere prestigiar a costillas nuestras”. Nuestros volantes eran rápidamente recibidos y leídos. Muchos vecinos nos pedían volantes y se lo iban a repartir a otros vecinos. En algunos barrios las opiniones se dividían entre los que decían “esperemos, a ver qué se traen entre manos” y los que señalaban “vayamos a Plaza de Mayo”. Con el transcurso de las horas, al comprobarse que la rebelión no cesaba, sino que crecía en influencia por culpa de la inoperancia del gobierno, los vecinos discutían de otro modo. ¡Hay que ir a Campo de Mayo! fue la opinión de muchos compañeros. Un delegado de fábrica propuso en Cuartel Noveno parar colectivos en la ruta y “tomarlos” para ir a los cuarteles. La burguesía, ni lerda ni perezosa, seguía llamando a “mantener la calma”, mientras “cocinaba” el arreglo. Los trabajadores marchaban a Campo de Mayo o a la Capital, hacia la Plaza. El domingo, en todos los frentes de lucha, el PO estuvo desde las primeras horas, aclarando y explicando la situación. En los trenes y colectivos, en las estaciones, en las esquinas desde donde los vecinos salían organizadamente. Antes que Alfonsín fuera a pactar con los sediciosos, en los barrios, en Campo de Mayo y en la Plaza ya estaba nuestra denuncia sobre esa capitulación. La movilización independiente La pretensión de hacer sus maniobras a espaldas del pueblo, tanto de los milicos sublevados como de toda la burguesía no pudo imponerse. La población salió a la calle, fue a los cuarteles, deliberó en los barrios y en las plazas. La burguesía, el gran capital, han sacado sus conclusiones de estos hechos. Ámbito Financiero tituló en su tapa del lunes que la mayor preocupación es que espontáneamente los trabajadores salieron y se movilizaron sobre los cuarteles. La Nación dice que 20 mil personas marcharon sobre Campo de Mayo el domingo. La población demostró que ningún feriado la tomará desprevenida para [Cortado en el original] Represión frente a los cuarteles El presidente dijo en Plaza de Mayo que no reprimía a los sublevados para evitar más violencia y que no saltase una sola gota de sangre de argentinos. Mientras tanto por los parlantes y las radios, se pedía a la población que no fuese a Campo de Mayo. En Campo de Mayo hubo, sí, represión y saltó sangre, pero no de los sublevados y sediciosos, sino de los trabajadores que allí fueron a enfrentarlos. La policía de la provincia" reprimió a la población, la corrió con gases lacrimógenos, tratando de evitar que la movilización popular derrotase la sublevación.El gobierno democratizante y sus socios justicialistas capitularon ante los militares mientras sus fuerzas represivas ejercían violencia sobre los trabajadores, que se oponían a toda capitulación. ¡Esta es la verdadera cara de los burgueses “democráticos”!

22 de abril de 1987
Para enfrentar la sublevación Coordinadora barrial en San Telmo
Corresponsal

En el barrio de San Telmo nos movilizamos rápidamente las organizaciones vecinales y las fuerzas políticas para enfrentar la sublevación militar. Se realizaron encuentros en el local del PO; las amas de casa, los trabajadores se acercaban a nuestra casa —hora tras hora— para discutir un plan de lucha, ofreciendo su apoyo y preguntando que proponíamos hacer. Mayoritariamente se resolvió marchar hacia Plaza de Mayo. Ante las nuevas informaciones, el martes, de otra sublevación, se realizó una asamblea abierta de la que participaron el PI, PC, Franja Morada de Ingeniería, organizaciones vecinales y el PO en la que todos los presentes acordaron con nuestra caracterización sobre la capitulación alfonsinista y la necesidad de ocupar lugares de trabajo y universidades para enfrentar la sublevación. La asamblea votó asimismo constituirse en Coordinadora de Lucha, preparando la movilización masiva del barrio ante la evolución que fueran tomando los acontecimientos. Nuestros volantes fueron repartidos casa por casa y fueron bien recibidos, particularmente a medida que la crisis se hizo más profunda y evidente.

22 de abril de 1987
“Felices Pascuas’’, la infeliz expresión de Alfonsín para anunciar la capitulación
Redacción

Plaza de Mayo, domingo 19,17 hs. La muchedumbre aguarda la llegada del helicóptero que transportó a Alfonsín a Campo de Mayo. Lejos de retirarse de la Plaza y dejar a la multitud a merced de las maniobras del gobierno, el Partido Obrero ya estaba repartiendo el volante que minutos antes había impreso con el contundente título: NO A LA CAPITULACIÓN ANTE LOS MILITARES. Con una ansiedad impresionante, la muchedumbre pedía los volantes y los leía con avidez. De pronto la silueta del helicóptero se divisó sobre los techos de la Rosada. A los pocos minutos Alfonsín aparecía nuevamente en el balcón. “Felices Pascuas” fueron sus primeras palabras. Chiflatina suave, la gente miraba desconcertada. “Son los héroes de Malvinas”. Nueva chiflatina. Mayor asombro. “La casa está en orden, vuélvanse y besen a sus chicos”. Desde la columna del PO se comenzó a corear: “QUE DIGA QUE PASO, QUE DIGA QUE PACTO”. Rápidamente el estribillo comenzó a ganar a nuevos sectores. Para acallarlo, por los altoparlantes largaron el himno nacional. Pero al finalizar, el grito fue más intenso en fuerza y contenido: QUÉ PASÓ, QUÉ PASÓ, ALFONSÍN NO DIJO NADA, PORQUE CAPÍTULO. Desde Balcarce e Hipólito Yrigoyen, donde estaba ubicado el PO, comenzó entonces una lenta marcha de la compacta columna hacia el centro de la plaza, mientras se aplaudía y acompañaba la consigna del PO. La gente pedía el volante que anunciaba la capitulación. Aplausos. Numerosos grupos engrosaban la columna. “Cómo es que lo sabían”, decía la gente agolpada a ambas márgenes de la columna del PO, mientras recibían en sus manos el volante. Aplausos. Desde una columna del Movimiento Todos por la Patria se cantaba la consigna del P.O. Sectores del Frepu se sumaron a la columna. Cuando salíamos de la Plaza, a la altura del Cabildo, la columna sumaba unos 3.000 compañeros, mientras de ambos lados de la Avda. de Mayo se aplaudía nuestro paso. Más de 50.000 volantes se repartieron en la Plaza y ai paso de la columna. “NO A LA CAPITULACIÓN ANTE LOS MILITARES". Recorrió Av. de Mayo hasta Congreso; sobre ambas márgenes de ia Avda. de Mayo el público rubricaba con aplausos la nueva consigna del PO: ALFONSÍN NO MIENTAS MAS, HOY FIRMASTE LA AMNISTÍA, COMO AYER EL PUNTO FINAL. La columna se desplazó por Callao hasta Corrientes, donde se improvisó un mitin denunciando la capitulación de Alfonsín.

22 de abril de 1987
Esta fue la política del Partido Obrero
Redacción

“Aquí está la justa”, era la voz corriente el domingo a la mañana en Campo de Mayo entre las miles de personas agolpadas sobre el cuartel sublevado mientras leían el volante que repartían nuestros compañeros: “El pueblo está marchando sobre los cuarteles”. La gente concentrada leía en el volante lo que estaba viendo con sus ojos: “Es precisamente ahora —decía el volante del PO— cuando el pueblo se juega contra el golpe, que los partidos patronales llaman a desmovilizarse, como lo demuestra sus llamados a abandonar el cerco a Campo de Mayo. Los partidos patronales... no quieren la movilización allí donde está puede jugar un papel real”. De inmediato se improvisó una columna que avanzó sobre el cuartel obligando a la guardia militar a replegarse, mientras la policía comenzaba a cargar contra los manifestantes. “Cómo es que lo sabían”. Asombrados ante el capitulador discurso de Alfonsín en Plaza de Mayo, la muchedumbre leía con gestos de aprobación y aplausos el volante que desde las 17 hs.» antes del segundo discurso de Alfonsín circulaba en la Plaza: NO A LA CAPITULACIÓN ANTE LOS MILICOS. Las palabras de Alfonsín corroboraron nuestras palabras en un 100 por 100. Una gran columna recorrió la Plaza y luego marchó hasta Corrientes y Callao denunciando la capitulación del gobierno y del conjunto de los partidos patronales, incluido el PC. Los pronunciamientos del Partido Obrero fueron minuto a minuto un factor esencial de clarificación, agitación y organización de los trabajadores y el pueblo contra los sediciosos y contra la capitulación gubernamental y de todo el “arco democrático”. Jueves 16: aplastar la sublevación militar El PARTIDO OBRERO denuncia que el gobierno nacional y la Jefatura de las FFAA. no han reprimido la sublevación militar, a pesar de que lleva ya casi 24 horas de duración. Esta capitulación política responde a la razón elemental de que están negociando con los sublevados toda una suerte de garantías y promesas de “obediencia debida" y amnistía. Es inocultable que esta minúscula sublevación no podría mantenerse si no contara con la solidaridad y el apoyo al menos de una parte importante de la Jefatura del III Cuerpo de Ejército. El PARTIDO OBRERO denuncia que el Partido Justicialista y los demás partidos de la oposición patronal y la burocracia sindical, están encubriendo y/o apoyando el apaciguamiento del militarismo y el contubernio con él. El PARTIDO OBRERO denuncia que el oficialismo y los partidos patronales quieren valerse de este episodio para justificar a los ojos del pueblo el pacto radical-peronista (iniciado con Alderete) cuya finalidad es el cumplimiento del punto final y del plan económico de privatizaciones con despidos en masa, de pago puntual de la deuda externa a costa del salario, y la reforma constitucional reaccionaria. ¡Qué mejor demostración de esto que el apoyo que han dado la UIA, los "capitanes de la industria" y la Sociedad Rural al gobierno, es decir, los mismos que armaron al gobierno militar genocida! El PARTIDO OBRERO llama a ganar las calles para aplastar la sublevación militar mediante la movilización popular y para repudiarla política gubernamental y de los partidos patronales. El PARTIDO OBRERO reclama: 1) aplastamiento de la sublevación militar y formación de una comisión multipartidaria y popular que investigue la conducta seguida por el Comando del III Cuerpo de Ejército, la Jefatura del Estado Mayor, el Ministerio de Defensa y el gobierno nacional. 2) derogación del punto final. 3) juicio y castigo a todos los culpables. 4) encarcelamiento de los militares genocidas. 16/4/1987 Jueves 16 a la tarde Comunicado de prensa Ganar la calle para aplastar el amotinamiento no para encubrir la política de impunidad El Partido Obrero no apoya la concentración en Congreso El PARTIDO OBRERO no apoya la concentración convocada para esta tarde en Congreso porque no se trata de una movilización para aplastar el amotinamiento militar sino para encubrir el apaciguamiento y las negociaciones en que están embarcados el Gobierno Nacional, la Jefatura del Estado Mayor y del 3er. Cuerpo de Ejército, con la intención de viabilizar la política de impunidad. El PARTIDO OBRERO llama a la lucha independiente y a ganar la calle para aplastar este amotinamiento con el siguiente programa: 1) aplastamiento de la sublevación militar y formación de una comisión multi- partidaria y popular que Investigue la conducta seguida por el Comando del 3er.Cuerpo, la Jefatura del Estado Mayor, el Ministerio de Defensa y el Gobierno Nacional. 2) derogación del punto final 3) juicio y castigo a todos los culpables 4) Encarcelamiento a los militares genocidas 16-4-87 Jorge Altamira Viernes 17 El gobierno capitula ante los militares Que la CGT declare la inmediata huelga general La situación creada por la sublevación militar se ha agravado. La política de pasividad, el apaciguamiento y los compromisos del Gobierno Nacional con el minúsculo foco militar ha dado por resultado —como lo señaló el Partido Obrero en el día de ayer— una ampliación de la sublevación militar. En lugar de aplastar sin miramientos el motín, el gobierno del punto final y del ascenso a estos militares genocidas, ha venido alargando las cosas, mediante negociaciones con la Jefatura del Estado Mayor y del 3er. Cuerpo de Ejército. Fuimos los únicos que ayer denunciamos todo esto, y las consecuencias no se han dejado esperar. Ayer, en el Congreso, Alfonsín dio a entender claramente que estaba negociando e incumpliendo su deber de reprimir, cuando dijo que sería “tolerante dentro de la ley” y cuando se comprometió a aplicar "criterios de responsabilidad" (léase, absolución por "obediencia debida”) en los juicios militares. Esta miserable capitulación, efectuada entre frases tales como "la democracia no se negocia", fue apoyada por todos los partidos patronales, desde la UCD, hasta el Frepu y la burocracia sindical. Una parte del clero está con los sublevados. Monseñor Primatesta (el hombre que patrocinó el nombramiento de Alderete) está oficiando de puente entre los sublevados y el gobierno nacional. El alto mando militar plantea una negociación para superar la crisis. El gobierno nacional con el apoyo de todos los partidos (con la sola excepción del P.O.) está capitulando ante el planteamiento militar. Denunciamos que se quiere implantar el Estado de Sitio con la finalidad de impedir toda movilización popular, cuando lo que corresponde es aplastar ya mismo el amotinamiento. Y esto, después de haber dicho ser partidario de la movilización. Hay que aplastar la sublevación militar sin miramientos. El PARTIDO OBRERO llama a ganar las calles para imponer esta consigna y reclama la declaración inmediata de un paro nacional activo desde hoy. El PARTIDO OBRERO, reclama: 1) Aplastamiento de la sublevación militar y formación de una comisión multipartidaria y popular que investigue la conducta seguida por el Comando del III Cuerpo de Ejército, la Jefatura de Estado Mayor, el Ministerio de Defensa y el gobierno nacional. 2) Derogación del punto final. 3) Juicio y castigo a todos los culpables. 4) Encarcelamiento de los militares genocidas. 17/4/87 Sábado 18 El pueblo está marchando sobre los cuarteles Que la CGT declare la inmediata huelga general El pueblo está tomando en sus manos la tarea fundamental de acabar con la sedición militar derechista que el gobierno nacional ha sido incapaz de llevar adelante en estos cuatro días de puras maniobras, dilaciones, negociaciones y demagogia. El pueblo del norte del Gran Buenos Aires ha rodeado Campo de Mayo, marcando la única ruta: la liquidación sin demora de la sublevación derechista, el desarme de los sediciosos, y el juicio y castigo de todos sus responsables. Los estudiantes universitarios de San Juan y Santa Fe han ocupado las facultades, manifestando que lo hacen en prevención contra cualquier otro brote subversivo. En La Plata, un conjunto de partidos y organizaciones han dispuesto actos relámpagos con la misma finalidad de hacer frente a la aparición de otro foco derechista. Es precisamente ahora, cuando el pueblo se juega contra el golpe, que los partidos patronales llaman a desmovilizarse, como lo demuestra sus llamados a abandonar el cerco a Campo de Mayo. Los partidos patronales, que en cuatro años han estado votando el ascenso de estos sediciosos, están comprometidos con la camarilla militar, y es por eso que dilatan la lucha y no quieren la movilización allí donde ésta puede jugar un papel real. El PARTIDO OBRERO llama a ganar las calles, a marchar sobre los cuarteles, a ocupar las casas de estudio y a que la CGT declare de inmediato la huelga general. Pero en vez de hacer esto, los burócratas sindicales van a reunirse con Alderete (el hombre del Episcopado que aún no se ha pronunciado contra los golpistas y cuyo presidente, Primatesta, ha negociado con ellos) para discutir el “pacto social”. Este “pacto social” para seguir con el hambre se ha demostrado, también, un freno a la movilización popular por las libertades y derechos democráticos. Estos cuatro días han puesto de relieve (como el P.O. lo denunció en sus dos volantes anteriores) la complicidad del comando del Illo. Cuerpo de Córdoba con la sedición; el apaciguamiento con el motín por parte de la Jefatura del Estado Mayor y del Ministerio de Defensa; y, en definitiva, la posición conciliadora del gobierno nacional. El PARTIDO OBRERO llama a la movilización y a la lucha y reclama la Huelga General. Nuestras reivindicaciones son: 1) Aplastamiento de la sublevación militar y formación de una comisión multipartidaria y popular que investigue la conducta seguida por el Comando del III Cuerpo de Ejército, la Jefatura del Estado Mayor, el Ministerio de Defensa y el gobierno nacional. 2) Derogación del punto final. 3) Juicio y castigo a todos los culpables. 4) Encarcelamiento de los militares genocidas. 18/4/1987 Sábado 18 (19 hs.) Posición del Partido Obrero en la reunión de partidos políticos convocada por el gobierno El gobierno nacional acaba de señalar que, a causa de la dilación para acabar con el foco sedicioso, "la situación es preocupante”. El Gobierno Nacional ha demorado 4 días para llegar a la conclusión que el Partido Obrero extrajo el mismo jueves cuando comenzó el motín, a pesar de contar con toda la información necesaria. La dilación en reprimir, las negociaciones con la jefatura del 3er.Cuerpo de Ejército y con la Jefatura del Estado Mayor ha agravado la situación. Frente a esta situación, el Partido Obrero propone: 1) que se declare ya mismo la huelga general activa. 2) que se requise el transporte para colocarlo a disposición de la movilización popular sobre los cuarteles y plazas centrales. 3) que se formé un Comité de los partidos, los sindicatos y el gobierno para dirigir la lucha. 4) que los sindicatos y la CGT convoquen a un urgente plenario de delegados para organizar la ocupación de las fábricas, los centros de comunicaciones y los nudos ferroviarios y aéreos. 18/4/1987 (19 hs.) Domingo 19 (8 de la mañana) Nada de pactos "sociales" ni antidemocráticos para ' rescatar" a las FF.AA. MARCHEMOS A CAMPO DE MAYO INMEDIATA HUELGA GENERAL La política de apaciguamiento y negociaciones del gobierno nacional y del conjunto de los partidos patronales y de la burocracia sindical, para poner fin a la sedición militar derechista, ha fracasado miserablemente. Los mandos militares ascendidos por Alfonsín y el Parlamento tienen un pacto de no represión e incluso de entendimiento con los subversivos, con la finalidad de imponer la amnistía. El gobierno nacional, los partidos patronales, la burocracia sindical y los medios de comunicación han mentido descaradamente al país, como en Malvinas, sobre la realidad de la situación. Es falso que no se negocie; en realidad los mediadores pululan como hongos: obispos, el ministro de Defensa, el gobernador de Córdoba, etc. La política gubernamental y de sus aliados ha agravado la situación. La única salida es la que viene marcando el pueblo: MARCHAR A CAMPO DE MAYO, DECLARAR LA HUELGA GENERAL, OCUPAR LOS LUGARES DE TRABAJO, LOS CENTROS DE COMUNICACIÓN Y LOS NUDOS FERROVIARIOS, CAMINEROS Y AÉREOS. En lugar de esto, se pretende seguir maniobrando, con el argumento de la “respuesta política ". Para hoy está anunciada la firma de un pacto supuestamente en defensa de la democracia, que no es tal. Es un pacto largamente preparado por los “capitanes de la industria”, el clero, la burocracia sindical, los partidos patronales, que con toda seguridad buscará dar un respaldo “nacional” y “multipartidario ”, a la política de apaciguamiento y entendimiento con los militares. El imperialismo yanqui, Kissinger, los enemigos de Malvinas, avalan esta política. DIGAMOS NO. MARCHEMOS A CAMPO DE MAYO. QUE SE DECLARE DE INMEDIATO LA HUELGA GENERAL 19/4/1987 (8 horas de la mañana) Domingo 19 (16 hs.) ¡No a la capitulación ante los milicos! EI "acta democrática’’ firmada por el conjunto de los partidos políticos, incluido el Partido Comunista, constituye una completa capitulación ante la sedición militar. En el "acta "se anuncia debido reconocimiento de los niveles de responsabilidad en las conductas y hechos del pasado”— lo que significa que se absolverá a todos los mandos cesados por el genocidio ("obediencia debida”). Todas las radios del país están diciendo este punto significa el envío inmediato de un proyecto de ley que será respaldado por todas las bancadas firmantes. ¿Esto es defensa de la constitución y de la democracia? ¿Esto es independencia de la justicia? NO. ESTE ES EL PROGRAMA QUE ALSOGARAY ESTUVO RECLAMANDO EN ESTOS DÍAS. Este es el programa de los Kissinger, de la Sociedad Rural y de los "capitanes de la industria". Con este programa Alfonsín se ha ido a Campo de Mayo a arreglar el único punto que falta: la interna militar, la designación de nuevos mandos que garanticen la aplicación de este programa. El PARTIDO OBRERO llama a repudiar la capitulación. El PARTIDO OBRERO denunció desde el primer día esta política capituladora que hoy culmina. ¿No iban a negociar? Mentiras. El pueblo argentino ha sido engañado. Digamos NO a la capitulación. Abajo la mayor patraña de la historia argentina. La consigna sigue siendo: Marchara Campo de Mayo para aplastarla sedición. 19/4/1987 (16 horas) Domingo 19 (20 hs) Comunicado de prensa CAPITULACIÓN DEL GOBIERNO El Gobierno Nacional ha capitulado ante el foco sedicioso derechista. Los términos de esta capitulación están en el Acta firmada por los partidos políticos, la burocracia sindical y las centrales empresarias con el Gobierno donde se formula el compromiso de sancionar legislativamente la “obediencia debida”, de una parte, y en la negociación interna de las FFAA, donde se postula un recambio de mandos para garantizar la aplicación de esta amnistía, de la otra. El Presidente no ha tenido reparos en disolver sin explicaciones, sin información y sin esclarecimiento lo que, cuando le convino, llamó la más amplia movilización de la historia. 19/4/87 Lunes 20 DESMENTIDA DEL PARTIDO OBRERO Ante la información de la mayoría de los matutinos de la fecha, que omite el nombre del Partido Obrero entre los no firmantes del “Acta Democrática", cumplimos en señalar: 1) el PARTIDO OBRERO fue absolutamente el único Partido que denunció por anticipado que el carácter y finalidad de ese pacto era asegurar el respaldo “nacional” a la capitulación; 2) el PARTIDO OBRERO no firmó, naturalmente, ese Acta, ni intentó hacerlo, pues fue el único que lo combatió en su gestación y lo calificó como contubernio de los grandes monopolios y la burocracia sindical para imponer un “pacto social" antiobrero. 3) las noticias de hoy, lunes, corroboran al ciento por ciento la miserable capitulación del gobierno y de los partidos políticos, incluido el PC, apoyados por Ronald Reagan, ante los sediciosos. 20-4-87 Lunes 20: TRAICIÓN AL PUEBLO Ya han pasado 24 horas y el gobierno sigue sin informar sobre los términos del acuerdo al que llegó con la sedición derechista. Reagan, la Sociedad Rural, los “capitanes de la industria”, los banqueros, los Alsogaray y los Cafiero, ellos sí han sido informados del pacto con los sublevados. Pero el pueblo, que se jugó la vida con la disposición de tomar Campo de Mayo, no. Pero los diarios del lunes son claros: habrá una decisión de la Corte Suprema o una ley del Congreso para consagrar la "obediencia debida ", de modo de imponer la absolución de todos los acusados por el genocidio. Dice La Nación (20.4) con todo cinismo: “Por alguna magia procesal, otras citaciones judiciales (a militares) quedarían suspendidas”. La crisis militar ha servido para la completa consagración del “punto final”. Los sediciosos pidieron la destitución de diversos generales y la obtuvieron. Los diarios informan que el próximo comandante en jefe será un general reclamado por los sublevados. Como lo dijimos en el volante que repartimos el domingo en la Plaza de Mayo y en Campo de Mayo, la base del acuerdo fue el "acta democrática" firmada por los partidos patronales, la oligarquía y los monopolios bancarios, industriales y comerciales. Este acta establece el principio reaccionario y antidemocrático de que "la reconciliación de los argentinos solo será posible... (con) el reconocimiento de los distintos niveles de responsabilidad de las conductas y hechos del pasado” (‘obediencia debida’). ¡Pero esta es una "reconciliación nacional" en los términos de los genocidas! ¡Es una ‘‘reconciliación nacional" que viola la independencia de la justicia y la igualdad ante la ley: El diario La Nación (20.4) dice “que la independencia de los poderes es una regla de oro... pero la Corte misma constituye un cuerpo político y debe actuar como tal". Es decir que debe renunciar a la independencia y suscribir también el acuerdo con los sediciosos. Fue con el “acta democrática "en la mano, es decir, con el compromiso de una ley de absolución, que el gobierno fue a negociar. Pero los subversivos exigieron más: exigieron la remoción de algunos mandos, y fue aceptado, y exigieron que Alfonsín en persona les asegurara el acuerdo, y Alfonsín fue en persona a asegurárselo. El gesto "heroico" fue una patraña. Si esto no es capitulación en toda la línea, ¿qué otra cosa es? ¿Se ha producido o no como lo denuncia el Partido Obrero desde el jueves 16, una descomunal traición al pueblo? Es que toda la clave de lo ocurrido en estos cuatro días fue la movilización del pueblo. Fue el temor a una “pueblada” lo que acercó a los sediciosos y al gobierno y a los partidos. “Se corría el riesgo de una pueblada de consecuencias devastadoras, en primer lugar, para el ejército”, dice La Nación que le informó Ríos Ereñú al general NaIdo Dasso. Por eso se unieron el gobierno y los partidos fondomonetaristas con los sediciosos para apuñalar al pueblo. Pero con esto mismo dieron una puñalada a la democracia, porque capitularon ante la derecha. ¡Reagan mandó un mensaje directo a los sublevados para que lleguen al acuerdo, pasando por encima del gobierno nacional! Como en Filipinas y Haití, el imperialismo yanqui salió en auxilio de los explotadores, para estrangular la posibilidad de una gran victoria democrática. En medio de la crisis empresarios y burócratas se esforzaban por acelerar la firma del “pacto social”, que diera total garantía a los explotadores de que luego de ella se hará más intensa la política patronal de despidos y de reducción salarial. Este fue el verdadero frente que sostuvo al gobierno y dictó la “solución”. Los que subvirtieron todas las leyes, reglamentos y principios no serán castigados. Se les ha puesto el mote de "amotinados” para encuadrarlos fuera de la justicia civil y para eliminar la acusación de sedición contra el estado (ver los diarios del 20-4). A un ladrón de gallinas no lo tratarían mejor. El gobierno, la clase capitalista, los medios de comunicación y todos los partidos han protagonizado la mayor patraña de la historia argentina. Dijeron que la movilización popular era “inédita” para luego apuñalarla y para sacarse de encima la responsabilidad que ellos, no el pueblo, tuvieron en los pasados golpes militares y en la genocida dictadura militar. La movilización del pueblo no fue "inédita": lo mismo ocurrió en 1955 contra la "libertadora'': (o mismo ocurrió con el “cordobazo” que volteó a Onganía; y lo mismo ocurrió con la movilización de 1982 y durante Malvinas, que volteó a Galtieri. Y así ocurrirá próximamente ante la sistemática traición a las aspiraciones populares. Saquemos las conclusiones. Los patrones y sus instituciones: partidos (peronismo y UCR en primer lugar), Iglesia, entidades empresariales, son enemigos de la democracia política y de la independencia nacional. Fueron traidores en toda la historia del país, no debe asombrar que sigan siéndolo. El programa de ellos es el de Alsogaray. este dio la línea, los pobres de Cañero y Alfonsín sólo pusieron su cara de demagogos. Bajo la presión de esta capitulación, se reforzará el dominio de la burocracia y de la camarilla militar en el Estado y se intentará atacar las libertades democráticas. "Democráticos” y patoteros ya cogobiernan aplicando la política del FMI En vísperas del 1° de Mayo saquemos las conclusiones: HAY QUE CONSTRUIR UN GRAN PARTIDO OBRERO Y SOCIALISTA PARA LUCRAR POR LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS Y PARA QUE LOS TRABAJADORES DEJEMOS DE IR A REMOLQUE DE LA CLASE QUE NOS EXPLOTA Y DEL IMPERIALISMO. 20-4-87 MARTES 21 (16 hs.) Nueva sublevación: Ocupemos ya los lugares de trabajo El PARTIDO OBRERO informa a la población que nuevamente se han sublevado los mandos militares derechistas en diversos regimientos del interior del país. Acusan al presidente Alfonsín de no estar cumpliendo con los pactos firmados el día domingo. Los golpistas exigen nombrar al Comandante en Jefe del Ejército y obtener su control del ejército. Esta exigencia equivale ahora a un golpe de estado. El PARTIDO OBRERO llama a la CGT, a las organizaciones populares y a todo el pueblo a ocupar los lugares de trabajo y de estudio. El PARTIDO OBRERO llama a la UTA, a la Unión Ferroviaria y a transportes, para ponerlo a disposición de la movilización popular e impedir la movilización golpista. El PARTIDO OBRERO llama a los trabajadores telefónicos, telegrafistas y de los sindicatos gráficos, de radio y televisión a tomar los centros y medios de comunicaciones para ponerlos al servicio de la lucha. El PARTIDO OBRERO llama a combinar la ocupación de los lugares de trabajo con una marcha inmediata a Plaza de Mayo. Aplastemos la nueva rebelión militar derechista con la movilización obrera popular.

22 de abril de 1987
Docentes Tucumán: Burócratas levantan la huelga general en medio de la lucha antisediciosa
Redacción

A través de la televisión estatal, el secretario general de los docentes tucumanos anunció el pasado sábado el levantamiento de la huelga general del gremio, “en defensa de las instituciones democráticas”. No hubo asamblea ni plenario de delegados que votara el levantamiento del paro, éste fue decidido por la directiva unilateralmente. Curiosamente, cite levantamiento de la luchase produjo cuando todo el pueblo estaba reclamando la huelga general a la CGT, precisamente contra la sedición militar. La alevosa contradicción en que incurrió el secretario general, a espaldas del gremio, demuestra su desesperado afán por acabar con esta lucha, ejecutando así el reclamo del reaccionario gobierno provincial. Que a la directiva de ATER le importa tres cominos la democracia que dice defender, lo revela además su posición de que el levantamiento de la huelga es definitivo, pues ha declarado que ahora va a “buscar nuevas formas de lucha”, es decir, el pacto social que propugna el gobierno, la burocracia y la lista Celeste de CTERA. Cuando el conjunto de los trabajadores del país se orientaba hacia la inmediata huelga general para aplastar a los sediciosos, la burocracia docente quiebra una lucha objetiva y consecuentemente democrática. El próximo miércoles se realizará una asamblea donde se decidirán “los pasos a seguir”, según las palabras de la Directiva. Esos pasos no pueden ser otros que el repudio a la decisión antidemocrática de la Directiva, la continuidad del plan de lucha y la elección de un Comité de Movilización para dirigirlo a la victoria.

22 de abril de 1987
Neuquén: La UOCRA había declarado la huelga indefinida desde el sábado
Redacción

Hasta el miércoles 16 un conjunto de movimientos de lucha se venían desarrollando en la provincia. En la UOCRA, tras los despidos en Piedra del Águila y Arroyito todo el gremio se había puesto en pie de lucha. El martes 14, una movilización recorrió las calles céntricas confluyendo con los docentes de ATEN. El miércoles hubo una nueva movilización de la que participaron un millar de trabajadores junto a una columna estudiantil universitaria que reclamaba mayor presupuesto. Tanto docentes como estatales y judiciales se encontraban en planes de lucha. En el caso de Judiciales la última asamblea votó la continuación de las medidas contra la posición de su secretario general Izquierdo, secretario gremial a su vez, de la CGT regional. Tanto en ATE como en ATEN, dirigidos por el peronismo renovador, el activismo ha tenido que batallar en asambleas y plenarios de delegados para lograr continuidad en los planes de lucha. La sublevación militar, que colocó a todo el movimiento obrero en situación de huelga general, fue utilizado, sin embargo, como excusa por las direcciones de estos gremios para abandonar la lucha. La burocracia de la CGT, borrada durante 3 días, recién se despabiló el sábado y convocó a plenario para el domingo. A esta altura, el plenario de delegados de UOCRA ya había declarado la huelga general indefinida desde el mediodía del sábado. ATEN prefirió levantar burocráticamente las medidas de lucha que se venían cumpliendo (retiros parciales durante la jornada) y convocó recién a plenario de delegados para el Domingo a las 19. Durante la concentración, del domingo, que reunió a 10.000 personas, los trabajadores presentes concurrieron dispersos y fueron sometidos a discursos en los que ni siquiera se denunció la sublevación golpista. Para colmo hablaron tres ex funcionarios de gobiernos militares: El juez Nerio Bonifatti, Forni legislador sapagista y el propio Sapag. De este acto numerosos asistentes se retiraron antes de que terminase. A pesar de los insistentes llamados a “rodear la casa de gobierno” solo 400 personas quedaron reunidas el resto de la jornada. El P.O., que tenía “prohibido el micrófono” según los periodistas de LU5, agitó durante las 4 jornadas con su planteo independiente y revolucionario.

22 de abril de 1987
Otra pata del acuerdo con los golpistas
Redacción

En la tarde del martes 21, directivos del LT 24, radio San Nicolás, informaron al PO del levantamiento del programa "La Voz de los Trabajadores”, que se emitía, diariamente, por la mañana. Los directivos de esa radio señalaban verbalmente haber recibido presiones del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER). Similar medida tomaron con un espacio que disponía el Partido Comunista en esa radio. ¿Cuál sería la causa del levantamiento? Según la explicación recibida (siempre en forma verbal), el motivo es haber llamado a “marchar sobre los cuarteles”. Es decir que, una gran parte del pueblo es puesta fuera de la ley con esta resolución. En realidad, el gobierno no ha hecho más que aplicar la exigencia sediciosa de que “controle los medios de comunicación”. Esta prohibición desnuda por sí sola el desenlace reaccionario de la crisis militar y también la conducta del gobierno en toda la crisis, que fue la de impedir toda movilización del pueblo que saliera del control por parte del Estado. Las puebladas, ocupaciones de fábricas y marchas a los cuarteles, ingresan para el gobierno en la categoría de subversión, en tanto que la sedición descendió a la categoría de motín. La restricción de las libertades, como consecuencia de la capitulación de Alfonsín ante la camarilla militar, ha comenzado, es otra de las innumerables partes del acuerdo. El Partido Obrero de San Nicolás iniciará una inmediata campaña de pronunciamientos y movilización contra la proscripción de su vocero radial.

22 de abril de 1987
Gran movilización de las bases gráficas
Redacción

El Jueves 16 no bien conocidas las primeras noticias del levantamiento militar, varios talleres gráficos abandonaron sus tareas, entre los que se destaca la combativa editorial Abril. El Jueves por la noche las patronales de diarios intentaron sacar ediciones especiales y los trabajadores se negaron, incluso en La Razón, que sacó una edición con personal jerárquico. En los días posteriores hubo un intenso clima de debate, y delegados de diversos diarios tenían posición tomada de acompañar la huelga a partir del Lunes garantizando sólo ediciones de emergencia, que incluyeran exclusivamente noticias de la crisis política y la lucha popular contra los sediciosos. Esta disposición de lucha de amplios sectores de compañeros contrastó con la conducta de la Conducción Ongarista, que no reunió la comisión Directiva y que se adaptó por completo a la política de la burocracia, evitando todo pronunciamiento independiente del gremio. Pronunciamiento de la Agrupación Gráfica Lista Naranja Buenos Aires, 21 de abril de 1987 La AGRUPACIÓN GRÁFICA LISTA NARANJA, Integrante de la Comisión Directiva del Sindicato Gráfico Argentino, se dirige a todos los trabajadores del gremio y a la opinión pública en general para repudiar esta nueva sublevación militar. El pacto de garantías para la impunidad de los sublevados firmado el domingo y la destitución del comandante en jefe no han satisfecho la voracidad de los genocidas, hoy lanzados a imponerse en todas las líneas. La clase trabajadora tiene que impedir los pactos con el militarismo subversivo que después se traducen en pactos sociales contra el salario y contra todas las reivindicaciones del movimiento obrero. La hora exige retomar el paro por tiempo indeterminado y la movilización activa hasta obtener la rendición incondicional de la sublevación militar. Para ello hemos reclamado la Inmediata convocatoria a todos los cuerpos orgánicos del gremio, en particular su plenario de delegados. Firman al pie los siguientes miembros de la Comisión Directiva del SINDICATO GRÁFICO ARGENTINO. NÉSTOR PITROLA (secretario Adjunto) JORGE LARROCA (secretario Prensa y Cultura) ORLANDO CORONEL SANCHEZ (Prosecretario de Prensa y Cultura) RUBÉN SANABRIA (Tesorero)

22 de abril de 1987
El PI y el PC firmaron el "acta democrática" de la capitulación
Redacción

En el mediodía del domingo 19, tres horas antes de que Alfonsín fuera a Campo de Mayo, se suscribió en la Casa Rosada el documento fundamental de toda la crisis político-militar. Este documento fue firmado por absolutamente todo el mundo, con la excepción del Mas (sobre esto ver otro artículo de esta edición) y del Partido Obrero, y de Madres y Familiares. Nos referimos al “acta democrática”. Los términos del acta, en todos sus aspectos, vehiculizan lo que fue la política del imperialismo y de la burguesía durante la crisis, y lo que fue en definitiva el acuerdo de capitulación firmado por los golpistas. Cuando se convocó por primera vez a los partidos para discutir la situación, el sábado previo por la noche, el Partido Obrero formuló por medio de un volante lo que debían ser las bases de una acción en común: huelga general activa; requisa del transporte para que sirva a la movilización popular sobre los cuarteles; comité de partidos, sindicatos y gobierno para dirigir esta lucha; ocupación de fábricas, centros de comunicaciones y nudos ferroviarios, por parte de la CGT y de los sindicatos. Pero ese sábado no salió nada. Lo que sí había salido durante el día era la información de la inminente firma de un “pacto social” con los monopolios capitalistas. Además, se sabía de las negociaciones con los sublevados. En esta situación, el Partido Obrero volvió a levantar su programa, pero con la introducción previa de una denuncia: nada de “pactos sociales” ni antidemocráticos para “rescatar” a las Fuerzas Armadas. A las ocho de la mañana del domingo el P.O. ya estaba llamando a no firmar el “acta democrática”. En esta decisiva tarea, la fundamental de toda la crisis, el Partido Obrero estuvo solo. No lo acompañaron ni quienes cuatro horas después irían a firmar, ni quienes se negarían a hacerlo. El acta El “acta democrática” tiene cuatro puntos. Cada uno de estos puntos es más reaccionario que el otro, y lo que omite es todavía más miserable que lo que contiene. Afirmar que era legítimo firmar una parte del texto es una impostura. Decir que había que firmarlo todo, haciendo salvedad pública sobre el punto 3, es un crimen y una traición política. El primer punto reclama, además del consabido apoyo a la vigencia de la constitución, el “normal desenvolvimiento de las instituciones del Estado". Es decir, el "normal desenvolvimiento" del ejecutivo, del legislativo, del judicial, de las Fuerzas Armadas y del clero —esto porque la iglesia es constitucionalmente una institución del Estado que la sostiene. En lugar del aplastamiento de la sedición, concepto que no figura ni indirectamente en ninguna parte del texto, se pide el desenvolvimiento “normal” de una institución que se ha sublevado contra una parte de las demás instituciones. El objetivo de este punto es, ni más ni menos, restablecer la “normalidad” del ejército, de ninguna manera someter a quienes se han levantado contra todas las disposiciones constitucionales y legales. De esta función de “normalización” se encargarán, como debe “normalmente” ocurrir, las otras instituciones: el ejecutivo, Alfonsín; el parlamento, que no está reunido; la justicia, que está de feriado y el clero, que está mediando. De esta manera, el primer punto deja en manos de Alfonsín y del clero una solución “negociada” de la crisis, toda vez que no se plantea el aplastamiento de la sublevación. Se inviste a Alfonsín de una autoridad que la sublevación ha cuestionado, con la finalidad de negociar con los sediciosos. Se le da un cheque en blanco. Y esto ocurre cuando los diarios de la mañana ya han informado que el teniente coronel Rico, acompañado de cuatro comandos, entró al edificio Libertador a negociar con Ríos Ereñú. Pero una cosa es defender por la vía de los hechos, aunque no políticamente, a un gobierno constitucional contra un golpe; otra cosa es darle a este gobierno constitucional, que es una agencia democratizante del imperialismo, el mandato político de superar la crisis, y para colmo con la finalidad de “normalizar” la situación y no de aplastar el golpe. Este punto constituye una capitulación ante el gobierno de la reforma del código militar, de las instrucciones, del “punto final” y de la “obediencia debida”. El segundo punto es francamente ridículo en su primera parte y más aún en la última. En lugar de “condenar” a la subversión, condena la "subversión a los postulados” contenidos en el primer punto. Nuevamente no hay ningún planteo de luchar sino un intento de. enmascarar ante la opinión pública la política traidora que están siguiendo los redactores del “acta” en esos precisos momentos. Pero en la segunda parte dice “que ninguna presión o amenaza puede torcer nuestra inflexible decisión de cumplir la ley”. Todos sabemos lo que ocurrió con esta decisión “inflexible”. Pero hay que repetir que no se plantea acabar con la sublevación, lo que significa que todos los firmantes están violando la ley de reprimir la sedición en el preciso momento en que la invocan. De un solo golpe los “patrióticos” políticos que firmaron el “acta" hicieron añicos la “ley de defensa de la democracia”, todas las leyes que regulan la organización militar y hasta el principio constitucional que califica como “delito de sedición” a la acción de “toda fuerza armada” que se atribuya los derechos del pueblo”. En este preciso punto 2 se encubre la capitulación de todo el Estado burgués democratizante ante el complot, así como la violación por parte de sus partidos de todos los principios de la democracia política. El punto 3 es el famoso punto de la “obediencia debida”; punto que el PI reivindica; que el PC pretendió “auto- excluir” del acta y cuya denuncia posterior prometió, pero no llevó a cabo; y que condujo al Mas a negarse a firmar el acta. Pero aquí hay que decir que este punto 3 fue exactamente el que planteó Alfonsín en el discurso al congreso, el jueves 16, y que no fue denunciado por nadie, con la natural excepción del Partido Obrero, quien lo definió ya entonces como el programa político de la capitulación. El punto 4, que es quizás un monumento internacional a la canallada, plantea “movilizar a la opinión pública ciudadana... “¿pero para aplastar el golpe? ¡NO! Para “que exteriorice (que finura) su adhesión en paz a este Acta de compromiso histórico”. Significado de fondo Este documento tiene un papel decisivo en toda la crisis. Disciplina definitivamente a la burocracia sindical y a la izquierda a la política oficial del gobierno. En el documento se establece que bajo ninguna circunstancia la lucha contra el golpe debe romper la “cadena de mandos” que une al Estado con las Fuerzas Armadas, es decir, que no debe dar un golpe decisivo a la camarilla militar y romper así el basamento fundamental de la dominación capitalista. No es casual que, en cuatro largos días de crisis, la CGT no largara nunca la huelga general; que la largara recién para el lunes dejando pasar todo el fin de semana; y que la eventual huelga contemplara el funcionamiento de los servicios públicos, precisamente los que son vitales para paralizar al país y aun al golpe. En ningún momento la burocracia planteará que los trabajadores se hagan cargo del control del aparato estatal para luchar por “la democracia”. Pero este documento, además, es la base del acuerdo con los sublevados, pues constituye la demostración de que hay mayoría parlamentaria y política para aprobar la “obediencia debida”. Sus melifluas palabras esconden un programa de acción, no de acción revolucionaria sino contrarrevolucionaria. Cuando se reúnen la “obediencia debida” con el cheque en blanco a Alfonsín, se obtiene el mecanismo político fundamental que hizo posible el acuerdo. A todo esto hay que agregar, sin embargo, algo más: el “acta” no es un documento en sí ni tampoco autónomo; es apenas un capítulo, probablemente una parte de la introducción, de un libro más amplio: el “pacto social y democrático” que reafirmará la intangibilidad de la deuda externa, la política de superexplotación y de entrega del patrimonio estatal, y de penetración aún mayor del imperialismo, por la vía de todos los mecanismos aprobados en oportunidad de la reciente negociación de la deuda externa. El PC ha protagonizado la enorme farsa de pretender que podía firmar el “acta” y hacer “salvedad pública” del punto 3. Se pretende participar a pleno de la comisión del delito político, tomando la prevención de no dejar huellas o testimonios comprometedores. Pero esto prueba, precisamente, no solamente que estamos ante un crimen político, sino que el PC sabía muy bien que era un crimen político, cuyas pruebas había que embrollar. Una vez cometido este crimen no valen las “explicaciones” posteriores, ni tampoco proseguir con las reivindicaciones previas a este hecho como si no hubiera pasado nada. Es que, en definitiva, ser revolucionario en tiempos “normales” es algo que muchos pueden fingir, pero es en los momentos de crisis, es decir, cuando se juegan las alternativas decisivas, que se pone en evidencia, de un lado la consistencia política de los que se reclaman de izquierda y de otro lado los verdaderos intereses de clase que dominan en su seno. La dirección del PC ha capitulado junto a Alfonsín y a Cafiero, como lo hubiera hecho Iscaro, y esta lápida no se la levanta nadie. Pero la firma de este “acta” no cae del aire, es una consecuencia natural de la política del PC y del Frepu —para decirlo más claramente—, son los 23 puntos en acción. Hasta la última crisis se disputaba la interpretación de los 23 puntos como si fuera una clave que encerrara muchos secretos. Ahora los 23 puntos tienen nombre y apellido: son el “acta democrática”. Es allí donde se hace la defensa de principios del régimen democratizante; es allí donde se. dice que se lo defenderá contra un golpe, pero no con un programa revolucionario sino dentro de su propio marco; es allí donde está establecido todo el embellecimiento de las formas constitucionales del régimen capitalista; es allí donde se escamotea su condición de dictadura del capital y vehículo de la dominación imperialista. Los hechos han demostrado que los democratizantes no son, en los momentos decisivos, antigolpistas consecuentes, como sí lo somos los socialistas del Partido Obrero. Pero el que no se embarra por casualidad, tiene que seguir embarrándose inevitablemente. Ahora el Frepu (excluido el Mas) ha sacado una solicitada que demuestra que la firma del "acta” lo lleva a una política derechista. La solicitada realiza la verdadera proeza, al menos a esta altura del partido, de no denunciar la capitulación del gobierno y de todos los partidos patronales, incluido el PI, es decir de todos los aliados del PC en el “acta”. Tres días después del “acta” el PC no dice que ésta fue la base de la entrega, y esto lo consigue omitiendo completamente que hubiera habido entrega. Para la solicitada, el domingo no pasó nada; los golpistas no habrían escalado posiciones en las fuerzas armadas; los hechos no habrían demostrado que golpistas y leales tenían el mismo programa de “obediencia”; y esta “obediencia debida” no se estaría aplicando. Para la solicitada no habría habido capitulación, pero tampoco victoria popular; todo sigue igual. Sin embargo, toma como pretexto a la movilización popular traicionada, para reclamarle a los partidos firmantes del “acta” un "Frente para la liberación nacional y social". Dice textualmente “las fuerzas populares y revolucionarias... abrieron el camino de la unidad frente al enemigo común. La antigua ambición de unir fuerzas cobró cuerpo esta vez... Ahora es responsabilidad de las fuerzas políticas populares darle forma, organización, y continuidad en un Frente para la Liberación nacional”. La solicitada convierte al enemigo común de la semana pasada, los Rico y cía. (enemigo táctico), en el único enemigo común estratégico; con esto, la Sociedad Rural, la Unión Industrial, la Asociación de Bancos y Alfonsín, Cafiero y Alsogaray, han dejado, de un soplete, de ser los "enemigos comunes” de los trabajadores argentinos. Precisamente los que gestaron y armaron el acta. Para el Frepu se trata, ahora, de convertirlos en miembros del FLNS, nueva denominación del “acta democrática”, y no es casual que ya no hable más de luchar contra el “bipartidismo”. Para este Frepu, la crisis ha borrado todas las fronteras, no comprendiendo para nada que fue en la lucha contra el “enemigo común” qué esas fronteras se pusieron más en evidencia que nunca, y no comprendiendo tampoco que, en el momento decisivo, la unidad popular solo podía ser salvada contra los “partidos populares” que precisamente traicionaban y desmovilizaban al pueblo. Muerto sin sepultura La crisis militar ha convertido al Frepu en un muerto sin sepultura; ha sido la victoria póstuma de Rubens Iscaro. Esto tendrá que llevar a una gran crisis en el PC y nosotros reclamamos abiertamente el debate público. La “renovación” del PC ha demostrado limitaciones insalvables para, no digamos dirigir o impulsar, sino simplemente permitir una evolución revolucionaria del PC. El Frepu fue el gran marco de contención utilizado, y esto no hubiera sido posible sin el concurso del Mas. Este se retiró del borde del abismo, pero esto dicho con mucha condescendencia, porque el Mas no firmó el "acta” nacional, pero sí las “actas” provinciales; no denunció su carácter de conjunto, sino limitadamente; y en toda la crisis, además, propuso medidas de diverso orden, pero nunca criticó ni desenmascaró a los partidos patronales, ni puso en evidencia el carácter de la política de éstos.

22 de abril de 1987
Alfonsín: los reclamos sediciosos están en el programa de la UCR
Redacción

El martes 21 al mediodía, Alfonsín dejó un sorprendente y definitivo testimonio histórico de su capitulación ante la sedición derechista. Luego de la televisación del “informe” que brindó a los más altos mandos de las fuerzas armadas sobre lo ocurrido el domingo en Campo de Mayo, cabe esperar que cierren para siempre sus mentirosos picos los escribas y locutores del oficialismo, y en mayor medida aún los plumíferos seudoizquierdistas que giran en la órbita de la derecha del partido Intransigente, como es el caso de El Periodista. En el océano de intencionados equívocos y de alevosa desinformación que caracterizó a toda la conducta del oficialismo y de todos los partidos patronales durante la crisis, Alfonsín volvió a decir en este informe que “aclaró’’ a los sublevados “que no estábamos en ninguna negociación y, consecuentemente, no hubo acta que se firmara ni punto de compromiso que se establecieran*’. El presidente simplemente les pegó dos gritos, y sanseacabó. Pero… y con los alfonsinistas siempre hay un “pero” por el empeño obsesivo que ponen en encubrir sus entregas con frases altisonantes, después de tanta "firmeza” Alfonsín le formuló a Rico su “fastidio”. “Fastidio” porque justo en esos días el gobierno estaba por “normar” el principio de “la obediencia debida”, creándose la “enorme dificultad" de que esto apareciera ahora como producto de una “presión” y “fastidio” también porque se reclama la destitución de Ríos Ereñú cuando éste ya estaba dispuesto a renunciar desde “el comienzo de la crisis”. Con estos dos “fastidios”, Alfonsín concedió de un saque el 80 % de lo que reclamaban los revoltosos. En definitiva, legitimó no solamente estas reivindicaciones sino la propia sublevación, desde el momento en que solamente ésta había logrado traducir a la práctica lo que según el propio Alfonsín el gobierno se había esforzado por imponer sin lograrlo. Y esto desde una fecha tan remota como la campaña electoral. La tesis de que no hubo concesiones porque lo reclamado formaba parte del programa del gobierno, ya había sido formulada horas antes por Jaroslavsky de modo que bien puede decirse que es el argumento básico del gobierno. Pero esta tesis solo demuestra la antigüedad de la posición del gobierno de amnistiar a los genocidas, y desnuda el acuerdo de principios que siempre existió con estos y con los sublevados. Esto también explica por qué Alfonsín pudo ganar las elecciones y acceder al gobierno; precisamente por la existencia de una doctrina aceptada por la camarilla militar. Pero esta enorme coincidencia política, que destruye cualquier pretensión de que hubiera podido existir en esta crisis cualquier diferencia de fondo entre el gobierno y los sublevados, de ningún modo destruye la caracterización de que el domingo Alfonsín capituló. Y esto es así porque en las condiciones concretas de la crisis, que se desarrolló en torno a la denuncia derechista a la dilación e incapacidad del gobierno para imponer la “obediencia debida”, es decir la amnistía; en estas condiciones concretas el gobierno se comprometió ante los sublevados a aplicar medidas extraordinarias que superen esta dilación y esta impotencia. Desde antes de la capitulación en Campo de Mayo, Alfonsín se había asegurado por medio del “acta democrática” el compromiso de todos los partidos, incluido el Pl, el PC y la mayoría del Frepu, y de todo el empresariado y la burocracia sindical, que habrá una acción legislativa y una acción judicial consecuente para concretar la “obediencia debida” y defender a las “instituciones del Estado” (expresión cuidadosamente elegida para incluir a las fuerzas armadas). Alfonsín ataca a los derechos democráticos Lo que Alfonsín expresó bajo la forma de un “fastidio” fueron simplemente los términos de la capitulación. Las noticias del lunes y del martes posteriores al pacto, han dado cuenta de una catarata de medidas reveladoras de la amplitud sin precedentes de ese acuerdo: 1) se suspendieron los juicios por un mes; 2) Menéndez, nada menos, fue absuelto en lo relativo a “privación ¡legítima de la libertad” por prescripción del delito (sin reparar que la mayor parte del tiempo corrido en esa prescripción fue ocupado por la dictadura militar y la ausencia de garantías constitucionales); 3) la Corte tomará todos los juicios directamente en sus manos y dictará la “obediencia debida”; 4) se han cerrado programas de radio del PC y del PO, con lo que se ha puesto en marcha la política reclamada por los sediciosos en materia de medios de comunicación; 5) se ha postergado sin fecha la sanción de la ley de divorcio, un reclamo de los “mediadores" clericales que fueron apoyados por los rebelados. Estos son los hechos: ¿quién puede negarlos? Pero la cosa no termina aquí. Dentro de una línea de conducta que es reivindicada por el oficialismo por su “firmeza”, Alfonsín se sintió obligado a dar explicaciones sobre Ríos Ereñú —que casualidad, el punto que más importaba a los subversivos porque del control del ejército dependería de aquí en más el cumplimiento de los otros compromisos. Alfonsín les informó (el comandante en jefe de todas la fuerzas armadas fue a rendir cuentas a dos tenientes sublevados) que Jaunarena iba a quedar como reemplazante interino, lo que significaba que se dejaba abierta la sucesión a la “interna" militar. El presidente, que fue durante cuatro años “loado” por los periodistas plumíferos como un hombre que no cambia ministros bajo presión se creyó en la obligación de tener en cuenta en medio de la brutal crisis un supuesto pedido de pase a retiro por parte de Ríos Ereñú. Esta destitución (esa es la verdadera denominación) tampoco es una consecuencia de que Ríos Ereñú hubiera perdido poder de mando durante la crisis, como lo repiten los sesudos plumíferos de la gran prensa. Porque si fuera así debiera renunciar el propio Alfonsín. No, la destitución tiene que ver con la capitulación, pues significa que los sublevados pasan a dirigir más o menos directamente el ejército. Por si esto fuera poco, el informe televisado del martes de Alfonsín a los altos mandos entra en su tercera parte al campo de la completa farsa. “Sin que me fuera pedido”, aclara Alfonsín como si el pueblo argentino fuera una manada de ingenuos, pasó a decirle a Rico que su "sublevación” no había sido tal sino solo un “motín”. Mientras trescientos mil argentinos esperaban en la plaza y otros miles rodeaban Campo de Mayo, el presidente de la Nación se trenzaba en esclarecimientos semánticos sin estar graduado en filología. Pero claro que no lo hacía al divino botón: “motín”, explicó, “no se trata de un ataque a las instituciones”. ¡Cuántas mentiras que se pinchan con esta afirmación pública y televisiva! Si no hubo “ataque a las instituciones”, ¿a qué “instituciones del Estado” defiende el “acta democrática” firmada ese día a la mañana? Pues a la única que comprometía la acción de Rico: a las propias fuerzas armadas. Fue un asunto interno del arma, es lo que concedió Alfonsín; entonces la “institución” en peligro era ese arma. Como dijimos en el volante del domingo a la madrugada, el acta que se iba a firmar al mediodía salía en “rescate de las fuerzas armadas”. Rescate del militarismo Pero esta nueva historia de que no hubo "ataque a las instituciones”, concepto que minutos después Alfonsín repetida en la plaza, destruye otra cosa más: destruye el discurso de Alfonsín en el Congreso, donde sí denunció un ataque a las instituciones, a la democracia y a los principios republicanos y hasta dijo que la disyuntiva era “democracia o dictadura”. Cinco días después la disyuntiva había bajado en envergadura histórica: era Caridi versus Vidal o Cáceres. La movilización oficial recorrió la curva de la bravuconada inicial a la postración completa. Se repitió así toda la experiencia de la burguesía nacional, que es bien capaz de dar el puntapié a la movilización popular cuando cree que la controla, y esto en un mar de frases histéricas sobre la defensa de la democracia, para concluir con toda rapidez capitulando ante la reacción apenas esa movilización popular toma características independientes, la que se produjo en gran parte como consecuencia de la agudización de la propia crisis. La completa capitulación del gobierno en lo relativo a la remoción de la cúpula del ejército, no fue desmentida sino totalmente confirmada por la sublevación en varias guarniciones el martes por la mañana. Estas se produjeron porque entendían insuficiente la destitución de generales promovida por el nombramiento de Caridi, lo cual ponía en evidencia que había un pacto no debidamente cumplido. Y efectivamente, en el momento en que Alfonsín hablaba por televisión, el gobierno nombraba como subjefe del Estado Mayor a un general del 3er. Cuerpo de Ejército de la mayor confianza de los sediciosos, y el cual, por su menor antigüedad, mandaba a retiro a otros ocho militares, totalizando una remoción de doce generales, lo que abre espacio para el ascenso de una gran cantidad de mandos superiores y medios. Balance político La consecuencia de esta enorme capitulación es efectivamente el debilitamiento de la democracia, es decir, de la vigencia de los derechos democráticos. El clero y el militarismo, que tuvieron que actuar en los bastidores del “gran acuerdo nacional” que llevó a Alderete al gobierno, ahora entrarán al pacto con títulos reconocidos. La institución representativa del Estado, el parlamento, sale más impotente que nunca, cerrando una historia de tres años de capitulaciones ante todos los problemas nacionales: ahora deberá poner la firma en los nuevos ascensos militares; como se ve, es un completo títere. Fue convocada el jueves 16 no para deliberar y decidir, sino para tomar nota del pronunciamiento de Alfonsín de ese día. de que negociaría con los alzados sobre la base de la “obediencia debida” - una caracterización que solo hizo el P.O. y que se reveló como el superacierto de los cinco días de crisis. El gobierno salió golpeado y debilitado, y como consecuencia de ello también la pretensión de Alfonsín de transformarse en monarca constitucional de la mano de la “patota” peronista, el Imperialismo yanqui, el clero, la patria financiera y los capitanes de la industria. El régimen democratizante en su conjunto ha recibido un duro golpe, en especial su autoridad frente a las masas. Sus contradicciones se han agudizado, y lo mismo ocurre con todos sus partidos, como lo demuestran las divisiones que van desde la UCD al Frepu. El régimen burgués buscará salir de este impasse con una mayor derechización. La clave de la situación política, sin embargó, dependerá de cómo las masas asimilen esta experiencia, en especial la vanguardia de los trabajadores, y de la lucha que se emprenda para destruir el inminente “pacto social”. El pueblo protagonizó los primeros pasos de un gran levantamiento popular, algo que quedará definitivamente en el subconsciente colectivo, lo que significa que se volverá a poner en evidencia en el futuro. Pero las características de la evolución de las masas en lo inmediato no está predeterminada por este hecho, aún depende de la asimilación política de esta experiencia, de que se disipe la confusión introducida por la artera desmovilización producida por la capitulación, y de la conciencia que se arraigue de que es necesario romper con los partidos patronales y organizarse en forma políticamente independiente.

22 de abril de 1987
Traición al pueblo
Redacción

La crisis militar ha servido para la completa consagración del “punto final”. Los sediciosos pidieron la destitución de diversos generales y la obtuvieron. Como lo dijimos en el volante que repartimos el domingo en la Plaza de Mayo y en Campo de Mayo, la base del acuerdo fue el “acta democrática” firmada por los partidos patronales, la oligarquía y los monopolios bancarios, industriales y comerciales. Esta acta establece el principio reaccionario y antidemocrático de que “la reconciliación de los argentinos sólo será posible... (con) el reconocimiento de los distintos niveles de responsabilidad de las conductas y hechos del pasado”. (“Obediencia debida”.) ¡Pero ésta es una “reconciliación nacional” en los términos de los genocidas! ¡Es una “reconciliación nacional” que viola la independencia de la justicia y la igualdad ante la ley! El diario La Nación (20.4) dice que “la independencia de los poderes es una regla de oro... pero la Corte misma constituye un cuerpo político y debe actuar como tal”. Es decir que debe renunciar a la independencia y suscribir también el acuerdo con los sediciosos. Fue con el “acta democrática” en la mano, es decir, con el compromiso dé una ley de absolución, que el gobierno fue a negociar. Pero los subversivos exigieron más: exigieron la remoción de algunos mandos, y fue aceptado, y exigieron que Alfonsín en persona les asegurara el acuerdo, y Alfonsín fue en persona a asegurárselo. El gesto “heroico” fue una patraña. Si esto no es capitulación en toda la línea, ¿qué otra cosa es? ¿Se ha producido o no, como lo denunciara el Partido Obrero desde el jueves 16, una descomunal traición al pueblo? Saquemos las conclusiones. Los patrones y sus instituciones: partidos (peronismo y UCR en primer lugar), Iglesia, entidades empresariales son enemigos de la democracia política y de la independencia nacional. Fueron traidores en toda la historia del país, no debe asombrar que sigan siéndolo. El programa de ellos es el de Alsogaray, éste dio la línea, los pobres de Cafiero y Alfonsín sólo pusieron su cara de demagogos. Bajo la presión de esta capitulación, se reforzará el dominio de la burocracia y de la camarilla militar en el Estado y se intentará atacar las libertades democráticas. “Democráticos y patoteros ya co-gobiernan aplicando la política del FMI. En vísperas del 1° de Mayo saquemos las conclusiones: HAY QUE CONSTRUIR UN GRAN PARTIDO OBRERO Y SOCIALISTA PARA LUCHAR POR LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS Y PARA QUE LOS TRABAJADORES DEJEMOS DE IR A REMOLQUE DE LA CLASE QUE NOS EXPLOTA Y DEL IMPERIALISMO.