En las últimas horas han proliferado las noticias que dan cuenta de una ruptura del Frepu, entre el PC y el Mas. Se habría llegado a ello por divergencias relacionadas con la organización del acto del 1° de Mayo. Para el PC, el acto debe ser cerrado por un orador de alguno de los minúsculos grupos peronistas del Frepu y no debe admitirse la concurrencia separada de los diferentes partidos. El Mas, por el contrario, quiere tener al orador principal de la reunión y llegó a aceptar que los asistentes concurran en columnas únicas del Frepu. Ambos partidos han admitido, declaradamente, que detrás de la disputa está presente la divergencia, de iguales características, sobre la conformación de las listas para las elecciones de setiembre. Se haya producido la ruptura o no, los elementos de ésta, son inconfundibles, por lo que se puede afirmar que cualquier reacercamiento que se produzca irá acompañado, por parte de ambos sectores, de una política que prepare mejor la escisión para cada bando. Se cumpliría, así, el principio dialéctico que afirma que “todo lo que existe merece perecer”: un frente que nació de las exigencias del oportunismo electoral moriría por las contradicciones del oportunismo electoral, el cual hace el centro en la cuestión de puestos y candidaturas. La divergencia sobre quién debiera ser el orador principal y el candidato privilegiado del FP, no tiene para el Mas un carácter de principios, aunque últimamente se haya esforzado por llevar la disputa a ese terreno. Cuando se formó el Frepu, en 1985, fue el Mas quien más reivindicó la fisonomía peronista que debía darse al FP, poniéndole, incluso, la etiqueta “teórica” de “frente Independiente de trabajadores peronistas”. Esta típica entelequia del difunto N. Moreno pretendía conciliar la tesis del Mas de que el Frepu era un frente obrero o clasista, con la presencia dirigente de hombres del peronismo partidarios del frente nacional. El principal candidato del FP en aquella oportunidad, José Villaflor, no solamente abandonó el Frepu y luego procuro ligarse a la dirección derechista del Pl, sino que en su calidad de burócrata sindical del gremio gráfico firmó las cláusulas de “paz social” que impuso el ministerio de Trabajo. El “frente independiente de los trabajadores peronistas” se reveló, así, en la práctica, como el frente democratizante encabezado por burócratas sindicales. El Mas dice ahora, que se equivocó en la apreciación de que los candidatos peronistas atraerían una importante proporción de votos, y por eso reclama que en la presente oportunidad los candidatos sean de la izquierda y correspondan al peso de cada organización dentro del FP, incluso mediante una elección interna si fuera necesario. Es transparente en todo esto la ausencia de una divergencia de principios y, por lo tanto, la enorme limitación de las posiciones del Mas, las cuales se presentan objetivamente como una propuesta de supremacía organizativa sobre las restantes corrientes del FP. El Mas es muy reiterativo y explícito en afirmar que apoya contundentemente los 23 puntos del FP, es decir la estrategia de éste. Pero esta estrategia y programa no son clasistas como vanamente lo pretende el Mas, ni tampoco consecuentemente antiimperialista, como lo hemos demostrado en nuestra crítica a ese programa. En realidad, y esto es lo peor, el programa del Frepu está armado de frases hechas, sacadas del diccionario guitarrero e inconsecuente del nacionalismo burgués y pequeño- burgués argentino. La posición del PC Detrás de la posición del Mas no hay ninguna clase de estrategia política, lo demuestra su incapacidad para llevar el debate a un terreno de principios; lo único que hay es seguidismo. Detrás de la posición del PC sí hay una estrategia, tenazmente llevada desde el comienzo. Los pequeñísimos grupos peronistas que se encuentran en el FP no representan de manera alguna la llamada “identidad peronista" de los trabajadores argentinos, ni son mucho menos un puente hacia las grandes masas del país. La prueba irrefutable de esto es su nulo peso político y hasta el hecho elemental de que han buscado refugio en el Frepu para sobrevivir política y organizativamente. No es el FP el que explota esta presencia para llegar a los trabajadores, sino que son los grupos peronistas los que explotan el Frepu para reconstituir una existencia política diezmada por los desastres del último gobierno peronista y por los compromisos de la izquierda peronista con ese gobierno. El PC ha dedicado hombres y aparato para realizar esta reconstrucción de lo que falsamente llama “izquierda del peronismo” (esta izquierda está masivamente con Cafiero). Los grupos peronistas, así como otras sectas centristas del FP, representan físicamente la posición nacionalista burguesa y son, por esto, un puente hacia el PI y hacia el peronismo y el radicalismo en sus expresiones pequeño burguesas democratizantes. A través de estos sectores, con múltiples ligazones con el orden existente y con los partidos oficiales, el PC reconstruye su viejo frentismo democrático, el cual ha rebautizado como frente de liberación. Esta es la cuestión de principios que el Mas y el PC ocultan, o que son incapaces de poner de relieve. El FP no es un frente obrero, ni tampoco se trata de construir un frente obrero. Lo que está planteado en términos frentistas es un frente antiimperialista revolucionario, no el frente democratizante, que no puede hacerse capitulando ante la pequeña burguesía electorera, confusionista y democratizante sino luchando por imponer un programa revolucionario contra el imperialismo, el cual deberá expresar la dirección política de la clase obrera. Es verdad lo que dice el Mas, de que se violenta el más elemental principio democrático cuando el PC propone que las listas electorales sean encabezadas por los elementos de los grupos menos representativos. Pero esta ha sido siempre la característica fraudulenta de los frentes burgueses o de contenido burgués, los cuales, teniendo per columna vertebral a partidos obreros, ceden la dirección a elementos patronales o pequeño burgueses en tanto que puentes politices hacia el Estado capitalista. En la persecución tenaz de su política, el PC no solo está tratando de legalizar un “partido descamisado" sino también de llenar al Frepu con los grupos que vienen del PI y del radicalismo y que son ostensibles sostenedores de la “democracia”, es decir de la dictadura del capital y de la banca internacional bajo una forma seudoconstitucional. Esta incorporación aluvional de sectas y hasta de carreristas políticos, es un signo inconfundible de descomposición y de tendencia hacia la derecha. Ha circulado la especie de que en pos de sus objetivos el PC aceptaría que la convocatoria al acto del 1° de Mayo no sea hecha por parte del Frepu, sino por una coalición más amplia, y que tampoco se haría referencia a los 23 puntos. Tendríamos así que la propuesta del FP de discutir su programa, formulada a fin de año, habría dado por resultado que se lo modifique, por (a derecha, lo cual contrasta ruidosamente con la negativa, tanto del PC como el Mas, a discutir la única respuesta fundada a los 23 puntos, que fue la del Partido Obrero. En todo un mes no hemos logrado que las direcciones de esos partidos se avinieran a una discusión planteada por ellos mismos. Bloquear la evolución del PC La tenaz lucha de la dirección “renovadora" del PC por recomponer el frentismo burgués a partir del Frepu, no ha resuelto aún el problema de la viabilidad y vigencia de la política del partido comunista, que entrará en brutal crisis en tomo al debate por el apoyo brindado a la dictadura militar. La “nueva” dirección del PC (no lo es tanto) todavía está tanteando, y bastaría un revés táctico para que todo vuele por los aires. El PC se encuentra tan aislado, por referencia a la política nacional y al movimiento obrero, como en setiembre de 1985, cuando se agarró al frente con el Mas como tabla salvadora. La política del PC sigue dominada por su situación interna. Es desde este ángulo que hay que ver su política frentista. En este sentido, la tesis del frente “patriótico” y la hinchazón pequeño burguesa del Frepu apuntan a contener la evolución revolucionaria de buena parte del PC. El marco del frentismo burgués, remozado con demagogia combativa, juega la función de bloqueo político de esa evolución. Si se lograra esto el recambio del personal dirigente culminaría “en orden", es decir, apenas con la cirugía de los más desprestigiados. ¿Saldrá de las filas del PC y del Mas una resistencia política este proceso derechizante? Estamos convencidos que sí, bien que, como todo proceso de maduración política, este también será relativamente lento. Hay que exigir que el Frente se base en un programa debidamente discutido, y que se rechace de plano la demagogia de la “identidad peronista”. Al final, esta es una tesis reaccionaria pues niega la evolución política de las masas bajo el imperio de la lucha de clases y de la acción de los partidos. Es la más antimarxista de todas las tesis, ya que viene a sostener, al fin y al cabo, que la “conciencia" (peronista) determina la existencia del trabajador, dominada por la explotación de clase, y no que es esta explotación la que determina, a través de la experiencia, la conciencia de la clase obrera. El PC comete el desatino de intentar una política que ya fracasó por lo menos cuatro veces: con Ramos en la década del 50; con el morenismo, el socialismo de vanguardia y Cooke en la década del 60; y con los montoneros en la década del 70. Todos estos creyeron que la revolución pasaba por su peronización o por la formación de una izquierda peronista, y fracasaron miserablemente. Pretender lo mismo hoy, en plena descomposición de todos los movimientos nacionales burgueses del país, es un desatino, es antirrevolucionario. Llamamos a aprovechar la crisis del Frepu para un trabajo de clarificación y para denunciar y superar las limitaciones, vacilaciones y componendas del capitulador frentismo pequeñoburgués.